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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 20 - ver ahora
Transcripción completa

-Andrea se ha escapado.

¿Que se ha escapado?

¿Y ahora dónde está, madre? ¿Escondida?

-Me han dado la dirección de un convento de siervas de María.

Han visto a un niño de la edad de Liberto.

-Elpidia.

Que ha aparecido Andrea. -¡Bendito sea Dios! ¿Y cómo está?

-Bien. En casa de doña Pura. Ahora sí que está allí.

-¿Y el niño?

-Desgraciadamente, sigue sin aparecer.

Y ya te puedes imaginar a mi hija cómo le afecta todo eso.

-Mañana vamos todos juntos al desfile de la victoria.

Y luego tenemos fiesta en casa de Marita O'Higgins.

Ha invitado a unos toreros y a alguna vedette de revista.

-Mañana, en el desfile de la victoria,...

...verá la importancia de los falangistas en el nuevo régimen.

-No voy a ver nada. Me pienso quedar en casa, tranquilito.

Yo no voy a ir a ese desfile de la victoria o de la paz...

-Cada vez que estoy más convencida y, lo siento,...

...de que ese niño no aparecerá. -Ni se te ocurra decir eso.

-Venga, Rodrigo. -¿Tú me ves a mí trabajar?

¿Me ves rellenar ridículos papeles en la estúpida fábrica de mi padre?

¿Tiene alguna novedad?

-Doña Loreto ha estado con ella en casa de Consuelo.

Está viviendo allí.

¿Queréis decir que no puedo salir?

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

(RADIO) Hoy es un gran día para la patria.

Para el glorioso movimiento Nacional.

Para los españoles de buena voluntad que ansían...

...rendir tributo a su Caudillo, que con tanto esfuerzo,...

...sufrimiento y sangre derramada...

...rescató a España del abismo y la supo reconducir...

...con mano firme por el deseado camino de la paz.

Hoy se celebra en la capital, discurriendo por la rebautizada...

...avenida del Generalísimo,...

...el magno desfile de la paz.

-¡Pues no me da la gana, no voy al desfile!

-Baja la voz, que te van a oír. -Pues que me oigan, me da igual.

Así Franco y los suyos se enteran.

Y los de toda España. -No digas bobadas.

Si sólo, entre autobuses y camiones podrían llenar...

...el Paseo de la Castellana. -¿Pero no has oído?

¡Le han cambiado el nombre!

Ahora se llama no sé qué del Generalísimo.

Ahora, a estos los echamos como a los franceses.

-Ya. Y cuándo va a ser eso, valiente.

Estos no han hecho la guerra para quedarse un ratico, no.

Estos son capaces de quedarse 40 años.

Bueno, igual tanto no pero...

-¿Y ese vestido? -¿Te gusta?

Me lo mandé hacer antes de la guerra.

Pero no tuve oportunidad de estrenarlo.

-Ya. O sea que, ¿vas a ir?

-Chico, pues claro. A lucir el palmito.

A ver si Franco se fija en el escote y nos saca de pobres.

Total, no podemos abrir hasta que termine el desfile.

Orden gubernativa. -No te entiendo, Paloma.

Este no es el desfile de la paz, es el de la victoria, su victoria.

-Ya. Y qué quieres que te diga.

Nos han arrebatado el país y la guerra se ha terminado.

La República la lleva una dentro.

Pero, aunque suene un poco duro, pues...

"El muerto al hoyo y el vivo al bollo".

Así que... no hables así, eh. Al menos en mi tienda.

-Pero si estamos solos. -Y qué.

Últimamente, hasta las paredes parece que oyeran.

-¡A lo que hemos llegado!

-Ir o no ir al desfile no va a cambiar nada.

Ahora que, si te echan en falta, te buscas un problema.

Todavía te pueden venir a buscar, acuérdate.

-En eso tienes razón. -Pues claro. Vente conmigo.

Y así me espantas a los moscones.

Bueno, sólo a los que no me interesen.

-Yo me voy al bar a emborracharme, por la República.

-Qué buena idea. Cuando abra tu padre, cantas...

..."La Internacional" a algún falangista y acabas en la cárcel.

-Me da igual. He dicho que no voy y no voy.

-Haz lo que te dé la gana, Marcelino.

¡A que te doy un sopapo! ¡Mira que eres mirón, eh!

-¡Sito, ven aquí! Ponte la camisa que te vas a resfriar.

-Que no encuentro el carné. -¿Pero qué carné?

-El carné que me dio Rodrigo con el uniforme.

¿Y si me lo piden?

-Pero quién te lo va a pedir. Ponte la camisa.

¡Eres un desobediente, más que desobediente!

Fabián, cariño, ¿pero todavía estás así?

Son casi las ocho y el desfile empieza a las nueve.

-Pues nada, daos prisa, que llegaréis tarde.

Y coged paraguas. El parte anuncia lluvia.

-¿De verdad no piensas venir? -Lo dije y lo mantengo.

Aprovecharé para leer los periódicos atrasados.

No se me ha perdido nada en ese desfile.

-¿Cómo que no se te ha perdido nada?

Tu hijo Rodrigo manda una centuria de falange.

¿Cuándo vas a volver a verlo desfilando...

...y portando un estandarte?

-El año que viene, en la misma fecha y a la misma hora.

No te quepa duda.

-Mira, Fabián, no me hagas enfadar.

¿Qué pensarán si nos ven llegar sin ti?

-Nada porque estarán pendientes de Franco. Ni se darán cuenta.

-Lo comentarán y se darán cuenta de que no has ido.

-Lo escucharé por la radio sin mojarme.

-Desde luego, mira como eres, ¿eh? -Pero, por Dios, Loreto.

No se puede ni leer tranquilo en esta casa.

-¿Aún no están listos, madre? Vienen a recogerme en 15 min.

-Doña Loreto, el uniforme nuevo. -¿Ya está listo?

-Pues no sé cómo ha podido pasar.

-¿No me digas que lo quemaste con la plancha?

-No, por Dios. Lo que pasa es que tiene una mancha que no sale.

-Por Dios. -Qué contrariedad.

¿No hay forma de arreglarlo?

-Le he dado con talco a ver si se va, pero no se va.

No sé. A lo mejor con gasolina que tengo en casa se quita.

Pero desde luego, hoy no vas a poder estrenarlo.

-Es una lástima. Lo siento, te has tomado muchas molestias.

-Lo bonito que ha quedado con el escudo del yugo y las flechas.

-Yo te he planchado muy bien uno de los viejos.

-Casi lo prefiero.

Prefiero desfilar con uno que usé en la guerra.

-Gracias. Lo tienes en tu cama. Voy a ver si quito la mancha.

-Elpidia, gracias por todo.

-Voy a terminar de arreglarme.

-Hijo, a ver si hablas con tu padre.

No quiere venir al desfile.

Ya sabes cómo es, no hay forma de que dé su brazo a torcer.

-Bueno, no se preocupe.

Déjelo de mi cuenta. Verá como al final viene.

-Ay, Dios te oiga, hijo.

(RADIO) La marcha estará encabezada por las valientes tropas...

...italianas enviadas por el Duce. Y la cifras,...

...queridos radioescuchas, son para quedarse de piedra.

250 000 hombres, 3000 camiones, 100 heroicos cañones...

...y 3000 ametralladoras desfilarán esta mañana...

...durante la entrada oficial de Franco en Madrid.

Todo...

-Pero ¿por qué la quitas?

-Váyase, padre. Que va a llegar tarde.

-Ya lo hemos hablado eso, hijo. -Pues por eso.

Que yo no voy.

-Eres tan cabezota como tu madre que en gloria esté.

¿No ves que en tu situación no te conviene señalarte?

-Que no tengo ganas.

Yo me quedo aquí preparando el bar para cuando termine el desfile.

-Sé qué sientes.

Pero la vida hay que tomarla como viene y pensar en el mañana.

La derrota es eso, Marcelino. Hacer lo que mandan los vencedores.

-La derrota es una mierda, padre.

-Este fregadero cada día está peor.

-Aquí está. -¿Lo ha conseguido?

-Me costó, pero aquí está. -Lo espera.

Ahora se lo bajo. -Sí.

-Hola, Pelayo. -Hola, Elpidia.

-Esto vendrá muy bien para cuando abramos.

Vendrán con hambre.

-Claro. Sí, Marcelino. Pues... me lo pagas otro día.

Adiós, Pelayo.

-Vaya con Dios, Elpidia.

-¿Pasa algo?

-¿Qué va a pasar? Que no soy tonto, Marcelino.

Que no bajo al sótano por lo que no bajo.

Pero un día hacen un registro y nos metemos todos en un lío.

-Germán.

No se quedé ahí mucho rato que amenazan aguas.

-Como mucho caerán cuatro gotas.

Fíjate tú que hasta en eso tiene suerte Franco.

(RÍE)

Si hubiéramos ganado nosotros, caerían chuzos de punta.

Te has puesto muy guapa para ir al desfile.

-Se agradece el piropo.

Pero no me juzgue mal, Germán.

A mi marido lo mataron en la guerra de Marruecos con 20 años.

Así que a mí la milicia... Bah. No es santo de mi devoción.

-Entonces ¿por qué vas?

-Porque hay que seguir viviendo, no queda otra.

Además, así que rabien las beatas por mi vestido.

-Van a rabiar, sí, señor. Te confesaré un secreto.

Debajo de la camisa llevo la bandera de la CNT.

-Guarde eso, hombre, que le van a ver.

-Como dicen ellos: "La procesión va por dentro".

-Bueno, Germán. Hasta ahora. -Hasta ahora.

-Vaya.

Así que te has decidido. -Al final, le convencí.

-Quite.

-Le decía que como estamos aquí, podía subir y ponerse corbata.

-No. Yo voy a esto porque no hay más remedio.

Pero yo no me pongo un corbata.

-Déjele, Pelayo, que con la chaqueta va muy propio.

Y si se anima a acompañarme, yo me dejo.

-Por mí encantado, Paloma. -Pues venga.

-Vamos, Santa Bárbara, que tú puedes.

-¿Qué tal me queda el vestido?

Bien.

-¿No lo ves un poco escotado?

No, estás preciosa.

-Andrea, no puedo verte así, cielo.

No te preocupes por mí.

Tú estás haciendo todo lo posible por recuperar a mi hijo.

Y te lo agradezco.

-Te prometo que Mario y yo lo encontraremos.

Aunque tengamos que recorrernos todos los orfanatos del país.

Lo sé.

No tienes que prometerme nada.

-Es que me da no sé qué dejarte así...

...mientras nos vamos al desfile.

¿Quieres que me quede contigo? No, de verdad.

Vete tranquila.

Estás preciosa.

-¿Y los pendientes?

Los de perlas te quedan muy bien.

-¡Niña! Basta ya de tristezas.

Hoy es un día muy importante, el día de la paz.

La calle está llena de gente alegre.

Deberías venir en vez de quedarte en casa consumiéndote.

-Déjela. Andrea hoy no tiene cuerpo para nada.

-Es que no hay que dejarse vencer por tanta amargura.

Además, hoy sería una oportunidad estupenda para dejarse ver...

...y demostrar que ha cambiado.

En fin, que se está reincorporando a la buena sociedad.

Lo siento, pero yo no pienso igual.

-Porque sigues viviendo en un pasado que no existe.

¿Liberto y Antonio ya no existen?

-No es eso lo que quiero decir.

Le agradezco mucho su hospitalidad,...

...pero esta no es mi fiesta.

Es la fiesta de los que me separaron de mi marido,...

...anularon mi matrimonio y me quitaron a Liberto.

Así que no me pida que celebre mi desgracia.

-Madre, ¿cómo puede ser...? -¿Qué, Consuelo?

A ver si ahora vas a juzgar a tu madre.

Entiendo perfectamente cómo se siente Andrea.

Y por lo mismo, no puedo consentir que se muera de pena.

-Lo siento, madre. No pretendía censurarla.

-Está bien.

Son las 8:40.

Será mejor que nos marchemos o llegaremos tarde.

-Muy bien.

Adiós, Andrea.

-Adiós.

-Es tardísimo.

Hay que llamar a un fontanero. La bañera no desagua.

¿Te encargas tú, cariño? -¿Qué?

-La bañera, que no desagua.

-Sí. Mañana mismo llamaré a un fontanero.

-Bueno, pues venga, acaba, que van a venir a buscarnos.

-¿Quién?

-¿Es que no me has escuchado en toda la mañana?

-Es que tenía la cabeza en otra parte.

-Vamos a ver.

Arturo y su hija vienen a recogernos...

...para llevarnos a casa de Marita O'Higgins. ¿Recuerdas?

Parece que ha conseguido poner a punto el palacete...

...y quiere presumir delante de la aristocracia.

-Yo es que tengo mucho trabajo. Prefiero quedarme en casa.

-¿Quedarte? No. Tú vienes con nosotros.

No me puedes dejar sola con Arturo.

La gente es muy maliciosa.

-No se preocupe. La aristocracia es muy educada.

Sólo dirán que usted y el conde son muy buenos amigos.

-No te consiento esas insinuaciones.

-Es que es verdad.

Arturo frecuenta mucho esta casa últimamente, incluso demasiado.

-Cada día, te estás pareciendo más a tu padre.

Arturo y yo, como sabes, nos conocemos de toda la vida.

El hecho de que esté viudo y disponible,...

...para mí no significa nada.

Si está viniendo mucho, es porque queremos...

...que Beatriz y tú os relacionéis.

-Pues peor me lo pone porque se habrá dado cuenta...

...de que Beatriz no me interesa mucho.

-Porque no la conoces.

Date tiempo y verás que es perfecta para ti.

-Ya le dije que no necesito que me busquen compañía.

-Sí lo necesitas porque no haces más que pensar en esa clienta...

...por la que tanto te preocupas.

-Soy su abogado. Ella tiene problemas muy serios.

Debo ocuparme de sus asuntos.

-Bueno, termina que nos vamos.

-Yo no voy a ir.

-Vas a venir porque es tu obligación...

...como miembro del ejército y como hijo.

Y no se hable más. Voy a ponerme el sombrero.

Teléfono.

¿Diga? -¿Andrea? Soy Mario.

Espero no haberte despertado.

No, ya he desayunado. ¿Ha habido alguna novedad?

-¿Sobre el niño? No.

Llamaba sólo para interesarme por ti.

Por saber cómo estabas. Hoy es un día especial.

Supongo que estarás afectada.

Ya te puedes imaginar. Me voy a quedar en casa.

-Sí, yo también. Ya sabes que estos barullos no me van.

Pero de todas maneras, tampoco hay que darle importancia.

Supongo que no.

-Oye, pensaba quedarme en casa trabajando,...

...pero tal vez te apetezca que pase a verte...

...para que no te quedes sola.

No es necesario, Mario.

Consuelo y su madre ya se han ido.

Yo pensaba acostarme un rato más en la cama.

-Andrea, no me cuesta nada acercarme.

Gracias, Mario, pero prefiero estar sola.

-Bien, pero si cambias de opinión...

Te llamaré.

Gracias y adiós.

-¿Todavía estás ahí? Vas a llegar tarde.

Tu madre ha dicho que tienes que portar el estandarte...

...de la centuria. -Tranquilo, está todo calculado.

Jaime ha ido a hacer una gestión y en cuanto llegue nos vamos.

-¿Una gestión en un día como hoy?

Ese amigo tuyo catalán es muy trabajador, ¿no?

-Ya sabe, ese es el espíritu de la Falange,...

Timbre. ...siempre en la brecha.

Debe ser él, si me disculpa.

(AMBOS) Arriba España. -Arriba.

-Ha empezado a llover. -¿Mucho?

-No, nada, pluvisqueja, como decimos nosotros.

-Aquí le llamamos calabobos. -Hasta con lluvia,...

...la calle es un hervidero, Madrid está muy bonito.

-El desfile será emocionante.

Padre, me gustaría presentarle a Venancio Rueda.

-Buenos días, es un placer conocerle.

-Lo mismo digo. -Si nos disculpan,...

...vamos a terminar de arreglarnos.

-Por supuesto.

-¿Cómo no va al desfile, Fabián? ¿Se encuentra enfermo?

-Regular, estos cambios de tiempo no me sientan nada bien.

-No sabe cómo lo lamento, su hijo me contó su indisposición.

Y no he querido dejar de pasar a saludarle y comentarle algo...

...que será de su interés. -Es usted muy amable.

-¿De qué se trata?

-¿Podemos hablarlo en privado? -Por supuesto, acompáñeme.

-¿Qué ocurre, Rodrigo?

-Nada, mi jefe ha venido a hablar con padre.

-¿Tu jefe? ¿Y eso es bueno o es malo?

-Tranquila, verá cómo le convence para que venga al desfile.

-Ojalá.

-No me andaré por las ramas. ¿Te importa que nos tuteemos?

-Por supuesto que no, como prefieras.

-Tu hijo Rodrigo, que es un joven excelente,...

...me ha comentado los problemas derivados de su dedicación...

...al movimiento y de su negativa...

...a incorporarse a tu fábrica.

-Él es el heredero natural del negocio...

...y aspiro a que, tarde o temprano, asuma...

...sus responsabilidades familiares.

-Sí, eso es completamente normal; pero, en el caso de Rodrigo,...

...debe de tener en cuenta que tiene un gran futuro...

...en la política, un futuro que tampoco le vendrá...

...mal a la empresa.

-No me entiendas mal, Venancio,...

...yo no miro con malos ojos su militancia.

-Entre gente de orden no podía ser de otra manera.

Pero debe ser más comprensivo con él,...

...no le presiones tanto, seguro que encuentras...

...un gerente capacitado para esas tareas.

Rodrigo debe concentrarse en el trabajo que nos queda...

...por delante. -Entiendo.

España por encima de todo. -Así es, amigo mío.

Además el régimen necesita aunar todas las fuerzas productivas...

...de la nación para su reconstrucción.

Y para llevarla a cabo necesitaremos,...

...entre otras muchas cosas, empresarios como tú,...

...gente de confianza, próxima, ya me entiendes.

-Mira, Venancio, mi lealtad al movimiento está...

...fuera de toda duda.

Máxime cuando, después de liberar el país,...

...me han devuelto la fábrica y eso hace que esté en deuda...

...con el movimiento. -Pronto tendrás oportunidad...

...de practicar tu lealtad. Lo que te voy a contar ahora es...

...prácticamente un secreto de estado.

-Puedes contar con mi más absoluta reserva.

-Franco en persona está diseñando una obra colosal,...

...homenaje a los caídos por España.

Para llevarla adelante necesitaremos,...

...entre otras muchas cosas, toneladas de granito...

...y de mármol como las que tu empresa produce.

-Muy... muy interesante.

¿Y... qué tipo de obra es?

¿Algún monumento artístico?

-En parte sí, estamos hablando de la tumba...

...de José Antonio.

-Eulalia, estás radiante como siempre.

-Arturo...

Beatriz, estoy encantada de volver a verte.

Mario no para de hablar de ti.

-A mí también me da mucho gusto volver a encontrarla.

Será un placer asistir al desfile en su compañía y la de Mario.

-Pero llámame Eulalia a secas.

Que ya sabéis que vosotros sois como de la familia.

-Mario, ¿trabajando hasta el último minuto?

-Arturo, hola. Beatriz. -Hola, Mario.

-Pues si ya estamos todos.

Vámonos. ¡Vamos!

-Mamá, ¿puedo hablar con usted un momento, por favor?

-Perdón.

-Déjate de tonterías, no puedes desairarles.

-Le dije que no quería ir.

-Por favor, no me avergüences como tu padre.

¡Coge un paraguas y sígueme!

-Bueno, no nos demoremos más.

Aplausos y silbidos.

-Me sabe mal decirlo, pero después de ver Madrid,...

...Barcelona me parece poca cosa. ¿Y las madrileñas?

De tanto volverme a mirar, tengo en cuello futut.

-¿Cómo has dicho? -Quiero decir dolido;...

...pero sarna con gusto no... -No pica.

-Eso digo yo.

Creíamos que la capital era un nido de rojos...

...y resulta que no.

Se ve que había pocos, pero muy aguerridos.

Tengo que decirte que he pegado la hebra...

...con una muchachas con las que hemos quedado después.

-Hemos. -Por supuesto.

No me vas a dejar solo con toda la faena.

(LORETO CARRASPEA) -No me gusta.

-Pero si estás guapísimo, hijo mío. -Sentaros.

Mira a tu hermano y a su amigo, da gusto lo guapos que están...

...con el pelo brillante. -Que da asco.

-¿El traje de ojito de perdiz?

-¿Te encuentras mejor? -Sí.

Nos hemos tomado coñac y me ha sentado de maravilla.

Y nos ha invitado a presenciar el desfile...

...desde el palco de autoridades, todo un honor.

-Alabado sea Dios. ¡Enar, el señor viene al desfile!

-Bueno, en ese caso, nosotros nos marchamos,...

...no cabremos todos en el coche.

-Después nos veremos en la sede. -Arriba España.

¿Usted también tiene carné?

-No, pero tengo una cosa mejor.

Marcha militar.

(RADIO) Y en estos momentos, con un cerrado aplauso...

...de los asistentes hace su aparición nuestro Caudillo,...

...Generalísimo de todos los ejércitos: Francisco Franco.

El Caudillo luce la camisa azul de Falange...

...bajo su flamante uniforme castrense...

...y se toca la cabeza con la boina encarnada de los requetés.

Dos signos inequívocos de la unidad indisoluble del glorioso...

...movimiento Nacional.

La gente corea su nombre con insistencia como pueden...

Y el Generalísimo lo agradece saludando con el rostro...

...cargado de ese gozo modesto y sereno...

...reservado a los héroes de la Historia.

Timbre.

¡Andrea!

¡Antonio!

Marcha militar.

-Hay que reconocer que Franco se encuentra en todo su apogeo.

-Es la apoteosis del fascismo.

Alguna vez vi a Hitler y Mussolini en actos parecidos...

...y créeme, todo está hecho a su imagen y semejanza.

-¡Es impresionante!

-Expresa que no tiene intención de restaurar la monarquía.

-¿Qué dices? Eso sería horrible.

-Al menos, no a corto plazo.

-Ni a corto ni a largo plazo. Estos militarotes, cuando cogen...

...el poder, no lo sueltan ni con aceite hirviendo.

¡Huy, mira, la guardia mora!

-¿Te puedo preguntar en qué piensas?

-No, en nada.

Llevo un asunto entre manos que me trae de cabeza.

Y además, estoy pensando que estas demostraciones de fuerza....

No sé, no casa muy bien con la idea de reconciliación del Caudillo.

Me parece más la humillación del vencido...

...y la exaltación del vencedor.

-¡Arturo, los aviones! ¡Mira, los aviones!

¡Es fantástico, eh!

¡Es fantástico!

-Venga, ahora es el momento.

-Para qué. -Para marcharte. ¿No lo deseas?

-Yo no quería venir. Lo hecho por no disgustar a mi madre.

-Ya me he dado cuenta. Si te vas ahora, nadie se dará cuenta.

-Y si preguntan. -Tranquilo, me inventaré algo.

-Gracias.

¡Loco! ¿Cómo se te ocurre salir un día como hoy?

Hoy era mi oportunidad. Mi madre le cogió el uniforme a tu hermano.

¡Te quiero, Antonio, con toda mi alma!

Y yo. No he dejado de buscar la manera de volver a verte.

Habría hecho cualquier locura, cualquiera.

-¡Qué sorpresa!

-Somos buenas amigas, no merezco que me mientas.

Te estoy diciendo la verdad. -Pues no te creo.

No puedes negar lo que he visto. Te equivocas.

-Me encanta que seas tan sincero y simpático.

Y no pienso sacarte de ese cuento en el que vives.

-Qué cuento.

-Mario, eso sólo lo podría decir un hombre que está enamorado.

-¿Se puede saber qué hacía Antonio en el bar vestido de falangista?

-Eh, tú.

Me han dicho que eres el dueño de este garito.

-No, es mi padre. Ese que está ahí. -No importa.

Policía. Vigilancia de locales públicos.

Para protegerlos y evitar que sucedan incidentes.

Un servicio especial.

Encontrar a Liberto puede llevarnos mucho tiempo.

Yo creo que lo mejor sería que te escaparas tú solo.

-¡Eh, tú, alto ahí!

  • T1 - Capítulo 20

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 20

26 oct 2005

Es el día del Desfile de la Victoria, y todo el mundo en la plaza anda revolucionado. Pero no todos piensan acudir: Don Fabián quiere desairar a su hijo con su ausencia. Andrea se niega a celebrar la fiesta de los que le arrebataron a su marido y a su hijo. Mario también pasa, esperando aprovechar la ocasión para reunirse a solas con Andrea, y Marcelino no quiere apoyar a los fascistas. Sin embargo, las circunstancias les acabarán llevando a todos al desfile. A todos menos Andrea, Elpidia... Y Antonio, que con un uniforme de falangista, se arriesga a salir de su escondite en pleno desfile para ir a visitar a Andrea...

Histórico de emisiones:

26/10/2005

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