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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 13 - ver ahora
Transcripción completa

¿Dónde está mi hijo?

-Su hijo ya está en el convento.

¿No querías estar con él? Pues, bien, allí lo tienes.

-Cada uno vende lo que puede. ¿O no es tu hijo chófer...

...de un obispo habiendo gritado que le quitaran los privilegios?

-No compares.

-No. Cobrar por acostarse con alguien es de putas.

Pero cobrar por tragarte tus ideas es muy digno.

No, si es más importante el cuerpo que el alma.

Estoy fregando.

Le estoy obedeciendo, madre.

-Te dije que obedecieras,...

...pero con dedicación, interés y ¡fervor!

-¿Y el niño? -No lo sé.

Ella dice que se lo quitaron en la cárcel y no lo ha vuelto a ver.

A ella le cuentan que está allí y se lo van a devolver,...

...pero yo no me lo creo.

-Se lo habrán llevado a algún orfanato. Seguro.

Por favor se lo pido. ¡Devuélvame a mi hijo, por favor!

¡No me deje aquí sola, me da miedo, por favor!

¡Devuélvame a mi hijo, por favor!

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

Timbre.

-Doña Loreto, vengo a probar la camisa a Rodrigo.

-Hija, qué rápida eres. Pasa, pasa.

Rodrigo, hijo. Sal un momento, por favor.

-Buenos días. -Hola.

-Madre, se ha gastado el fijador.

-Natural, si cada vez que te peinas usas una barbaridad.

-Es la moda. ¿O no quiere que vaya guapo?

-Pues claro que sí. Si eres mi mayor alegría.

Cuando te fuiste a la guerra eras un muchacho.

Y, ahora, qué hombretón.

Cada día doy gracias a Dios porque has vuelto sano y salvo, hijo.

-Madre, no siga, me pondrá colorado y me echarán del partido.

-Esto... Rodrigo, ¿te importaría un minuto para probar la camisa?

-¿Y el escudo?

-No sé. Yo no tengo.

-¿El del yugo y la flecha? Le pedí que lo comprara.

-Si lo he comprado, pero no recuerdo dónde está.

Voy a buscarlo. -A ver.

Levanta el brazo a ver si te tira la sisa.

Sí, sí te tira. Espérate. Ya puedes, ya.

-Elpidia, no te he preguntado. ¿Cómo está tu marido?

-Pepe, pues... Pues muy desmejorado.

Y triste, claro, porque...

Porque es muy duro estar en la cárcel...

...siendo un hombre tan bueno.

-Yo también siento mucho que estéis pasando por ese trance.

Pero el caudillo ha prometido perdón y generosidad...

...para con los vencidos.

Hay que organizar muchas cosas. Mientras se dirimen...

...verdaderas culpas, pagan justos por pecadores.

Pero verás como pronto estará en casa.

Y en cuanto vuelva, a la fábrica. -Sí. Dios te oiga.

Ahora por quien yo sufro es por Antonio.

-Eso es harina de otro costal.

-Sí, ya lo sé, pero es que Pepe tenía noticias de Antonio.

Está vivo, en la cárcel de Guadalajara.

De Madrid no se puede salir sin permiso.

Rodrigo, yo no sé que ha hecho, ni lo que le van a hacer.

Yo sólo quiero verle y abrazarle aunque sea por última vez.

Y yo allí sin papeles no puedo llegar.

Si no lo haces por él, hazlo por mí, Rodrigo.

-Hijo.

Tú sí que puedes ayudarle. -Sabe de sobra que no es tan fácil.

-Para ti sí.

Toma, Elpidia, y vete tranquila.

Yo convenceré a Rodrigo para que mueva lo que haga falta.

-Elpidia, sabes que te aprecio.

Y voy a hacer todo lo que esté en mi mano,...

...pero no te prometo nada.

-Gracias. Tendrás tu camisa enseguida.

-Válgame Dios. Una celda de castigo.

-Excuso decirles que no es plato de gusto para mí...

...aplicar tales correctivos.

-No, no. Por supuesto.

Sabemos que habrá tenido sus motivos para ello.

-Más de lo que se imagina, padre.

Esas pobres muchachas son la prueba palpable...

...del daño que han hecho a nuestra juventud...

...el desenfreno y el libertinaje.

-Es una lástima. Pero Andrea es una chica...

...de buena familia, educada en las mejores costumbres.

Por mucho que se descarriara, hay que considerarlo.

-Eso no tiene nada que ver, sor Rosa.

Usted me habla de una educación que ayuda a refinar...

...las costumbres.

Pero yo pienso en la corrupción...

...que ha llegado casi a pudrir su alma.

Y para enderezar el alma hace falta algo más...

...que saber con qué tenedor se come el pescado.

Hace falta mano dura, sacrificio.

Pero con disciplina y la ayuda de Dios...

...conseguiremos llevarla de nuevo al buen camino.

-Todos queremos eso, madre. Pero tiene que comprender...

...que la chica ha sufrido mucho. Es natural que le cueste...

...adaptarse a la vida del convento y que se rebele.

Por eso le pido que no sea demasiado dura con ella.

A veces, un poco de comprensión y de esperanza son...

...más efectivas.

-Don José Enrique, si tuviera que domar como yo...

...los demonios que han poseído las almas de esas jóvenes,...

...comprendería que con misericordia...

...no se llega demasiado lejos.

Pero... Pero ¿si se quiere creer que me gritó...

...delante de todo el mundo...

...que me iba a ir de cabeza al infierno?

Ella, ella me lo decía a mí.

Vivir para ver.

-Reverenda madre,...

...piense en sus pobres padres que también sufren.

Ellos son los más interesados en su reinserción.

Ya vio el generoso donativo que entregaron al convento.

-Muy generoso, gracias a Dios.

Con ese dinero repararemos la parte del convento...

...que nos quemaron los rojos.

Bien mirado, ya estamos siendo misericordiosos con ella.

A pesar de que llevó con orgullo la simiente de uno de esos malvados...

Aquí nos esforzamos por librarla de la condenación.

Podíamos haberla rechazado y que terminara sus días en la cárcel.

-Los Robles son buenos cristianos, madre.

Imagínese qué pasará cuando vean que su hija está encerrada...

...en una celda minúscula.

A pan y agua, sin luz y sin consuelo.

-Tiene razón, esos padres no merecen el castigo añadido.

Mejor, no les diga nada.

-¿Le dará otra oportunidad, reverenda madre?

-Veo que estoy siendo débil.

Pero su obstinación ha llegado a convencerme.

Hoy mismo Andrea podrá salir de la celda y unirse al resto...

...de la congregación.

-Que Dios se lo pague.

-Aunque si persiste en su rebeldía...

...nada la librará del castigo correspondiente.

-Hágame caso, madre...

...a veces un exceso de rigor puede ser perjudicial.

-Déjelo de mi cuenta, padre.

A pesar de los pesares la he tratado lo suficiente...

...para saber que Andrea tiene buen fondo.

Con paciencia y tesón templaremos su carácter poco a poco.

-Muchas gracias, madre.

-Que Dios la ayude en esta labor tan difícil.

-Vayan con Dios.

Sor Carmelo, por favor, abra esta puerta.

Ya puedes salir, Andrea.

Ya has podido comprobar a donde conduce la rebeldía, la ira...

...y la soberbia.

Ahora contéstame.

¿Estás arrepentida de tus actos?

Sí, madre, siento haber escandalizado el convento.

-¿Prometes enmendarte de todo corazón?

Lo prometo.

-Bien, espero que en el futuro tengas muy presente...

...que la obediencia y el recogimiento son los bienes...

...más preciados entre los muros del convento.

Y en cuanto a ese pobre hijo del pecado por el que tanto sufres...

...debes olvidarte de él cuanto antes.

¿Y sabes por qué?

Porque es lo mejor para él.

Debes aceptar que no estás en condiciones de educar...

...a la criatura como se merece.

Como es su deber, las autoridades lo entregarán a una buena familia.

Cuidarán de él mejor de lo que lo harías tú.

Y así de paso...

...se ahorrará la vergüenza de tenerte a ti por madre...

...y por padre al rojo que te preñó.

¿No dices nada?

No, madre, intentaré olvidarle.

-Alabado sea Dios.

¿Qué se dice?

Sea por siempre bendito y alabado.

-Veo que empiezas a entender y a comportarte como debes.

Y para que no se te olvide lo que te he dicho...

Trabajarás lavando las sábanas que nos traen del orfanato.

Y así ¿quién sabe?

A lo mejor sin saberlo, lavas las sábanas de ese pobre niño.

Ahora ve a la capilla a rezar y a pedir perdón por tus pecados.

Sí, madre.

-Ten cuidado, Marcelino, que el cacharro todavía está caliente.

-Pero qué es esto que trae.

-Patatas a lo pobre, tu padre me dio dinero para hacerle algo.

-Esto huele que alimenta.

¿Le preparo un poco de achicoria? -No, no, ya he desayunado.

-Pero tómese un respiro que está todo el día sin parar.

-¿Y qué quieres que haga? Sin mis dos hombres tengo...

...que hacer de todo.

-Siéntese que ahora la invito. -Marcelino.

Mira cuántas botellas he recogido.

-¿Cuántas hay? -Pues doce.

¿Qué me vas a dar a cambio?

-No sé, llévalas al sótano y ahora lo vamos.

Paloma, la achicoria.

-¿Qué pasa? ¿No funciona la luz? -Se habrá fundido la bombilla.

¿Qué pasa? ¿Que te da miedo bajar a oscuras?

-No. -Toma la vela, anda.

-Elpidia, te vas a abrasar.

-Es que tengo que marcharme.

-Te veo un poquito alterada.

-Paloma, Paloma...

Mi hijo Antonio está vivo. -¡Antonio...!

Por fin una buena noticia.

-¿Y dónde está? ¿Cómo te has enterado?

-Otro preso dijo que está en la cárcel de Guadalajara.

Rodrigo me ha prometido que me dará un salvoconducto.

-Ya está, Rodrigo tiene influencias.

Sí, ya, pero... don Fabián, el padre...

También dijo que se ocuparía de mi Pepe y nada de nada.

-Lo importante es saber que está a salvo.

Rodrigo es un chico cumplidor. Me alegro tanto, Elpidia.

Cuando te den el salvoconducto pásate por la tienda y te doy algo.

-Gracias, ojalá sea pronto. -Ojalá, Elpidia.

-Bueno, ¿qué me van a dar?

-Pues no tengo gran cosa.

Toma.

-¿Un chusco de pan por doce botellas?

-Oye, chaval, que todos trabajamos duro por poco.

-El otro día además me diste una galleta.

-Las galletas se han acabado.

De todas formas tengo otra cosa para ti...

Si adivinas en qué mano está.

-¿Y esto? -Una peladilla.

¿Nunca has visto una? -Sí, no me lo creo.

-Mañana te traigo más botellas. -No necesito más.

-Bueno, te hago todos lo recados ¿vale?

-Venga, Sito. Acaba de comer.

-Es que no me gusta la verdura. -Pues cómete el filete.

-Mamá, que no tengo más ganas.

Dame dinero para caramelos.

-Míralo, para eso sí que tienes ganas.

-Me he guardado un huequecito.

-Sito, come y calla, ¿vale?

-Sólo los caramelos.

-Cuando te termines el filete.

-Me como los caramelos y el filete de postre.

-No me hagas enfadar. -Loreto, por el amor de Dios.

¿No se puede comer en paz?

-Claro, como tú no le dices nada al niño si no come.

-Toma, Sito.

Cómprate unos caramelos y juega en la calle.

-Esa no es manera de educar al niño.

-Es la manera de acabar una discusión.

-¿Y a qué viene ese tono?

-Loreto, vamos a dejarlo, ¿eh?

-Sólo te estaba preguntando.

¿Qué ha pasado en la fábrica? -¿Desde cuándo te interesa eso?

-Desde que vienes malhumorado.

-A mí no me pasa nada.

Y tráeme una naranja mondada.

-Enar no está. Ha salido a un recado.

-Pues prepáramela tú y lo que pase en la fábrica,...

...no es asunto tuyo.

-Madre tiene razón. Está muy susceptible.

-¿Susceptible? ¿Susceptible yo? Mira.

Mira esto.

Se lo han enviado a Rafael.

-¿Un anónimo?

Esto es intolerable.

Hemos pasado una guerra para acabar con esto.

Pero parece que hay elementos que no quieren someterse.

-Y lo peor es que no sé a quién recurrir.

La policía está demasiado ocupada con todos esos detenidos.

Esto es una insignificancia para ellos.

-¿Quiere que me ocupe yo?

-¿Tú?

¿Harías eso por mí?

-En la guerra, trabajé en el servicio de inteligencia.

Al principio, estas cosas parecen tonterías, pero no lo son.

Puedo ir a la fábrica, interrogar a los trabajadores...

...y ver si alguno es culpable.

-Gracias, hijo. Te agradezco que te tomes esta molestia.

-Es mi obligación. Déjelo en mi mano.

-¿Pero qué haces? ¿No miras por donde vas?

-Tú te has puesto en medio. -Mentiroso.

Yo iba comiendo y me empujaste.

Mira lo que has hecho. La peladilla y el chusco sucios.

-Tampoco es para tanto. -¿Cómo que no?

No lo será para ti, niño rico, pero esto era mi almuerzo.

Ahora, no comeré.

-Yo tampoco he comido el filete.

¿Por qué no vas a por más comida a tu casa?

-Porque en mi casa no hay.

-Eres pobre, ¿no?

-Bueno, ahora sí, pero antes, cuando vivía mi padre, no.

Él era maestro.

Y ahora, hasta a mi abuelo... -¿Qué le pasó a tu padre?

-Murió en un bombardeo.

Oye, la próxima vez, ten más cuidado.

-Voy a la tienda de Paloma. Te invito.

-¿Tienes dinero? -Sí. Mira.

-Vamos.

-¿Dónde va este par? -Danos algo rico de comer.

-¿Hoy no queremos caramelos, Sito? -No.

Mi amigo y yo tenemos hambre, mucha.

-¿Os apetece una torta de aceite con mucho azúcar?

-Sí. -Pues hala.

Y quizá os lleváis un caramelo.

En mi casa, tendemos las sábanas en la azotea.

De pequeña, subía con Elpidia.

Y mientras ella tendía, yo jugaba entre las sábanas,...

...era como un laberinto misterioso...

...donde cualquier cosa podía pasar.

¡Antonio!

Llegó la hora, Andrea.

Tengo que volver al frente.

¿Tan pronto? Sí.

Se quedó mi madre con el niño.

Estuve mirándole mientras dormía.

Es tan precioso como su madre.

Pero si acabas de llegar.

¿No puedes quedarte más?

Qué más quisiera...

...que quedarme contigo y con el niño.

Ten mucho cuidado.

No quiero que te pase nada malo.

Dile a tu coronel o capitán que en Madrid,...

...tienes una familia esperándote.

No quiero que te envíe a ninguna misión peligrosa.

Se lo diré.

Si no te hace caso, iré yo y le convenceré.

No dejes de escribirme.

Quiero que me lo cuentes todo de nuestro niño.

Le hablaré de ti todos los días.

Le leeré todas tus cartas.

Te quiero.

Si te pasara algo malo, creo que me moriría.

Tienes que ser fuerte.

Tienes que ser fuerte, mi amor.

Te quiero.

Te quiero. Te quiero.

Te quiero. Te quiero, Andrea.

-¡Andrea!

¡Andrea!

¿Qué pasa, Andrea?

Esa chica está completamente trastornada.

-La verdad es que yo me enteré de la existencia del anónimo...

...por Rafael, a la vez que don Fabián.

Lamento no poder ayudarle.

-Está bien, Isidro. Le creo.

De todas formas, si oye algo, no dude en informarme.

-Como usted mande.

-Dígale a Rafael que pase.

-Sí, señor.

-Don Rodrigo, ¿da usted su permiso? -Pasa, Rafael.

-¿Ha descubierto ya algo?

-No descarto ninguna posibilidad.

-Parece mentira que estos rojos todavía no hayan aprendido.

-¿Por qué crees que el anónimo era para ti...

...y no para mi padre, como parece lo normal?

-Bueno, no perdonan mi lealtad a la fábrica,...

...que nuestros padres levantaron con esfuerzo...

...y que tanto nos costó rescatar del comunismo.

-Ya.

¿Y dónde la encontraste?

-Sobre mi mesa.

Llegué al trabajo y allí estaba, encima de todos mis papeles.

Don Rodrigo, no soy un hombre cobarde.

Pero le aseguro que cuando lo leí sentí un escalofrío de la cabeza...

...a los pies. Y desde entonces temo por mi vida.

-¿Y sospechas de alguien?

-De todo el mundo, salvo de su padre naturalmente.

Y a la vez de nadie en especial.

El canalla que escribió esos anónimos sabe bien disimular.

Aunque, bueno, ahora que ha venido.

La verdad es que estoy más tranquilo.

Porque sé que con su sagacidad y experiencia le descubrirá.

Y espero que le caiga todo el peso de la ley.

No te quepa la menor duda...

De que lo voy a descubrir.

Sea quien sea.

-Ah. O sea, ¿que piensa usted quedarse?

Quiero decir, en la fábrica. Es que a nadie escapa...

...que don Fabián desea tenerle entre nosotros.

Y sería fantástico. Esta empresa necesita...

...alguien como usted que se ocupe de la gerencia.

-Me temo que no, eso no entra dentro de mis planes.

De todas formas, te mandé llamar...

...porque me gustaría pedirte un favor personal,...

...a parte de esto. -Lo que usted diga, don Rodrigo.

-Verás, estoy preparando en secreto un homenaje a mi padre.

Y he pensado que a lo mejor te gustaría escribir una semblanza...

...de su persona.

Ya sabes, algún... -Sí, naturalmente, una loa.

En alabanza de sus virtudes y su trabajo en la fábrica.

-Exacto. Yo no me doy... mucha traza con la pluma.

Y tengo entendido que tú de joven escribías poesía.

-Bueno, algún verso escribí por más de una muchacha,...

...pero era casi un niño. No sé si aún sería capaz...

...de escribir unos versos a su señor padre.

-Bueno, no te preocupes, con un folio y en prosa...

...será suficiente. -Cuente con ello, don Rodrigo.

¿Alguna cosa más? -No, nada más, puedes retirarte.

-A sus órdenes.

-¿Te encuentras mejor?

Me has dado un susto de muerte. ¿Quién te creías que era?

Alguien que no veía hace mucho tiempo.

-¿Un hombre?

Me gusta el olor a sábanas limpias.

Y pensar que son para los niños del orfanato.

La sola idea de que esos niños duerman mañana oliendo a jabón...

...me hace muy feliz.

Mira, huele.

¿Sabes? Creo que las monjas tienen razón.

Que tengo que expiar mis errores.

Y que aquí puedo convertirme en una nueva mujer.

-¡Pues claro!

¿Sabes si el orfanato está muy lejos?

-Aquí al lado. Lo que pasa es que traen un camión.

Porque como son tantos niños ahora pues hay muchas sábanas.

Creo que somos 4 los conventos que lavamos sábanas para ellos.

Antes las traían en carretilla. Entiendo, entiendo.

Y... bueno, entonces el camión lo que hace es que recoge aquí...

...las sábanas y se las lleva a otros conventos.

-No, va directo a la inclusa.

Este es el último convento porque es el que más cerca está.

Comprendo. Y supongo que cargar sábanas en el camión debe ser...

...un trabajo muy duro.

-Eso es lo que necesitamos, Andrea.

Trabajar duro para pagar nuestros pecados.

Cuanto más trabajemos, antes nos perdonará Dios...

...y antes podremos volver a tener calma de nuevo.

Creo que tienes razón. ¿A qué hora viene el camión?

-Pues depende del día. ¿Por qué?

Porque me gustaría ayudarte a cargar.

-La madre superiora no ha dicho que tengas que cargar.

No, pero me ha dicho que debo demostrar disciplina...

...y voluntad. Y es lo que trato de hacer.

-¡Muy bien, Andrea! Eso es un progreso muy grande.

Yo tardé mucho más tiempo en darme cuenta de que...

...mi salvación dependía de mí.

Campanas. El rosario, vamos a la capilla.

Vamos.

-Gracias, Marcelino.

¿Qué haría yo sin un hombretón como tú?

-Pues ya sabes, prenda, que estos brazos están a tu disposición...

...para cargar sacos o para llevarte si hace falta.

-De momento para cargar sacos, que me da la risa.

-Anda, ¿y dónde está el chiste?

¿Qué pasa que no soy demasiado hombre para ti?

-Sí, claro, eres demasiado hombre para esta prenda.

¡A mi los requiebros me resbalan! -Ya.

Si soy galante, me paso.

Y si voy de hombre duro, me quedo corto.

Contigo no hay quién acierte.

-A llorar a los paules, querido.

Buenas tardes, teniente. ¿Qué se le ofrece?

-Me llamo Mario.

Marcelino, si no... -Sí, si yo ya me iba, ya.

(TOSE)

-Hay unas patatas de Burgos muy buenas.

Yo que usted aprovecharía, llevo tiempo esperándolas.

Y calculo que tardarán en volver.

-No. No, no, no. En realidad, yo no...

-No venía usted a comprar. -No.

¿Cómo lo sabe?

-Normalmente los tenientes tienen quienes les hagan la compra.

Y su cara no me suena del barrio, así que...

Si ha venido a mi tienda supongo que no será...

...por mis patatas de Burgos.

-Es usted muy perspicaz.

Vengo buscando a una persona.

-Pues como no sea a mí, aquí no hay nadie más.

-No, no, no esperaba encontrarla aquí, pero...

Es una amiga mía del barrio.

Y a la que no veo desde el 36. Se llamaba Andrea.

Andrea Robles.

Y vivía ahí enfrente, sabe.

¿La conoce usted?

Supongo que siendo vecina vendría a comprar aquí.

Si pudiera decirme dónde está, por favor.

De verdad, me gustaría mucho volver a verla.

-¿Entre rejas? -No, no, se equivoca usted.

-Mire, teniente...

-No, perdone, le he dicho que me llamo Mario.

-Francamente, me importa muy poco cuál sea su nombre,...

...ni para qué quiere ver a Andrea.

En esa puerta dice comestibles, no quinta columnista ni chivata.

Yo vendo comida, no información.

Si esto le parece suficiente motivo para llevarme presa,...

...hágalo; pero... no espere ni una mala palabra a mis vecinos.

-Señora, no era mi intención molestarla.

Pero sepa usted...

Que se equivoca de medio a medio.

-¿Qué has averiguado?

-Puede dormir tranquilo.

Los anónimos son falsos. -¿Cómo falsos?

Rafael me ha dicho que... -Rafael le ha mentido.

Él mismo los escribió.

Le pedí que escribiera esto para cerciorarme.

-No lo entiendo.

¿Por qué se ha inventado una argucia tan absurda?

-Para hacerse valer ante usted.

Rafael quiere la gerencia de esta fábrica.

Creyó estúpidamente que, con esta treta, usted se la ofrecería.

-Pues se va a enterar. Le costará muy caro.

Porque no es en la gerencia donde le pondré, sino en la calle.

Por rastrero, mentiroso y traidor.

Sabía que no era de fiar,...

...pero nunca pensé que fuera de peor calaña que su padre.

Muchas gracias, hijo.

Me acabas de demostrar que eres la persona que necesito aquí.

-Por favor, padre... -Escúchame.

Rafael tiene razón en una cosa.

Necesito un gerente, alguien de confianza,...

...joven y dinámico como tú.

Que ponga orden en la producción con energía y disciplina.

¿Te imaginas lo que podríamos hacer juntos?

-Déjelo, padre. -Piénsalo, hijo.

Tú y yo codo con codo.

Convertiríamos a Mármoles Robles en la primera empresa del sector.

-¡No insista, por favor!

-¿Así le hablas a tu padre?

-No sólo soy su hijo.

También soy un hombre.

Y tengo mis propias ideas.

-Ah, bueno, o sea que ha llegado la hora de ponerse rebelde.

-Dígamelo usted.

Hubo que llevarle a rastras a que viera a su hija.

-Yo no soy el responsable de sus errores.

-¿No? Pero se cree dueño de mi futuro.

Sólo es padre cuando le conviene.

Si no hubiera sido tan intransigente,...

...quizá no se hubiera casado con un rojo.

Y no tendría que avergonzarme cuando me preguntan por ella.

Y no me importaría trabajar para usted.

-O sea, que todo lo he hecho mal, ¿eh?

Nuestra casa,...

...esta fábrica, que he levantado con mis manos,...

...vuestra educación... Nada de eso cuenta.

Soy un monstruo porque no transijo con vuestros caprichos.

-Por favor, padre, dejémonos de dramatismos.

Yo tengo mi propia vida.

Y mi sitio no está en la fábrica.

Mi lugar está en la Falange, con Venancio Rueda.

-Hijo, vuelve a la vida civil.

La guerra terminó. -Afortunadamente la guerra sí,...

...pero la revolución que este país necesita no.

Acaba de empezar y yo quiero dedicarme a ella.

Por eso, luché en la guerra y quiero trabajar en la victoria.

Así que le suplico que no vuelva a sacarme este tema.

-Tú eres la luz que nos guía por el camino recto...

...y que nos aparta de los pecados del mundo,...

...sobre todo aquellas de nosotras que se dejaron llevar...

...por los peores instintos...

...y por la maldad que nos hizo padecer la guerra.

Y protege a nuestro Caudillo, Francisco Franco,...

...para que su mano firme aleje de nuestra patria...

...el peligro del comunismo ateo.

(TODAS) Amén. -Podéis sentaros.

Andrea, tú serás hoy la encargada de leernos las Santas Escrituras.

¡Andrea!

¿Dónde está?

Sor Carmelo, vaya a buscarla a su celda.

¡Silencio!

(HABLAN ENTRE SÍ) -¡Silencio he dicho!

Conque esas tenemos, ¿eh?

Más de una se va a acordar del día de hoy.

¿No está en su celda?

No es posible.

¡Silencio! ¿Quién la ha visto por última vez?

-Madre, yo. -¡Habla de una vez!

-Llevamos las cestas de ropa al camión.

La dejé en el patio, rezando.

-¡Andrea! ¡Andrea!

-Hasta mañana.

-¡Andrea! ¡Andrea!

-El nuevo gerente de la fábrica.

Ese es el puesto que me corresponde, D. Fabián.

Desde ahora, tendrá que tratarme con respeto.

-Me pasé por el convento.

Según la madre superiora, tu hija se ha escapado...

...escondida en la furgoneta de la lavandería.

Sí, estoy buscando a un niño.

Es el hijo de mi prima y me han dicho que podría estar aquí.

-¿Cómo se llama? Liberto.

-¿Liberto? Hay un liberto.

-¿Te gustan las pulseras?

-Todavía más que las chuletas de palo.

-Pues vas a ver las que tengo en la cárcel.

-¿Es una broma? -Una muy gorda. Estás detenida.

-Bonita forma tiene de predicar el amor a la familia.

Desprecia a su hija, hiere a su nieto...

...y pretende esclavizarme en un trabajo que odio.

-Guárdate la elocuencia para tus mítines.

Y cuidado con lo que dices.

-Acaba de llegar una mujer sospechosa buscando a un niño.

Me ha contado una sarta de mentiras.

Creo que es una roja.

  • T1 - Capítulo 13

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 13

17 oct 2005

Elpidia le pide a Rodrigo que le consiga un salvoconducto para ir a la cárcel de Guadalajara a visitar a Antonio. Sito, en la plaza, conoce a Ángel, un niño que hace recados a cambio de comida. 

Don Fabián enseña a su hijo el anónimo que le han enviado a Rafael y Rodrigo decide investigar el asunto. Gracias a la intervención de Sor Rosa y don José Enrique, Andrea, sale de la celda de castigo. Una vez fuera, con su actitud sumisa,  consigue convencer a todos de que ha asimilado las palabras de la Madre Superiora, cuando en realidad está ideando un plan de fuga. Mientras tanto, Mario trata de averiguar algo sobre Andrea pero Paloma, en guardia por el uniforme, se niega a hablar.   

Histórico de emisiones:

17/10/2005

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