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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 29 - Ver ahora
Transcripción completa

-Dime a quién le has traspasado la deuda. Le tendré que apretar.

¡La leche, pero si ese es el pretendiente de Clementina!

-La repentina enfermedad de mi padre...

...ha ocurrido sin que me dejara un poder...

Mientras solucionamos este inconveniente,...

...la empresa no puede seguir funcionando.

Y hay que pagar a los trabajadores.

Claro. Lo entiendo.

Dígame cuánto necesita y le extenderé un cheque.

Me voy. Que se diviertan.

-Bueno, me alegro de verle. Igualmente.

Y salude a su mujer de mi parte. -Descuide.

A ver... si esta vez tampoco me contestas...

...caerá sobre tu conciencia el peso de mi muerte.

-El dinero está para disfrutarlo y gastarlo en la mejor compañía.

¿No le parece, Diana? -Por supuesto.

¿Puedo tutearte, Víctor?

-Abel, ¿qué haces con ese arma en la mano?

-¿Vendrá o no vendrá? Paciencia, Clementina, paciencia.

Aunque yo creo que hoy no. Hoy no vendrá.

Y si no, al tiempo. Es tarde, ¿verdad?

(ATERRADO) -Porque pienso beberme...

...una botella entera de lejía, ¡con dos cojones!

¡Estás metío en un lío! ¡Pero bien gordo, Marcelino!

(ESCRIBE) Allí. Allí debió ser.

Allí pudo empezar todo.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza...

...para amar en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-¡Yo no puedo más, Cristina, estoy hasta la coronilla!

Ya tendrían que haber terminado.

-Eso se dice de las obras:

Se sabe cuándo empiezan pero no cuándo terminan.

-¡Entre la habitación en sí...

...y lo que molesta esta gente, tengo los nervios deshechos.

-Aguanta un poco, cariño. No eches más leña al fuego.

-O sea, ¿que encima la culpa es mía? ¿Yo echo leña al fuego?

¡Vamos a ver, vamos a ver...! -¿Adónde vas?

Llaman a la puerta. Adelante.

-¿Estás muy ocupada? ¡Hombre, pasa!

¡Qué sorpresa!

-Como me dijiste que querías saber cosas del nuevo mánager de Alfonso.

¿Vienes a informarme sobre Nono?

-Así es.

Pero no te tendrías que haber molestado.

Me hubiera pasado yo por comisaría. -Lo prefiero yo así.

Al fin y al cabo, no es un asunto estrictamente policial.

Bueno, te lo agradezco aún más.

¿Quieres tomar algo? -No, gracias.

Siéntate.

-Está esto muy cambiado, eh. Sí.

-Se nota el toque femenino. Gracias.

-Te he traído un informe por escrito.

Pero, si quieres, te cuento lo esencial en dos palabras.

Adelante.

-Hala, hasta luego.

¡Hombre!

-¿Adónde han ido? ¿Qué les has dicho?

-No, déjalos. Si es la hora de almorzar.

Y será verdad, no digo yo que no.

-¿Seguro que no les has hecho enfadar?

-¡Que no, Cristina! Me han dicho que de plazos hablaremos luego.

Ahora es la hora del bocadillo y esa es sagrada.

Y tú, ayudando. O sea, en mi casa debo andar con pies de plomo,...

...no sea que se enfaden.

¡Cristina!

¡Eh! Perdóname. ¡He sido un grosero y un bruto!

Eres la única persona con quien no me debería enfadar y...

Mira, ¡estoy desquiciado!

-No pasa nada.

-Como ya le dije a Alfonso en su momento,...

...la policía no tiene nada en contra del tal Garriga.

Es un empresario de los muchos que hay en estos tiempos.

Que andan moviéndose siempre en la frontera de lo legal.

No está acusado de ningún delito ni causas ni pleitos pendientes.

¿Sin embargo? (SORPRENDIDO) -¡Vas aprendiendo!

Sin embargo... Nono Garriga no es un hombre de fiar.

O sea, mi intuición era cierta. -Sí, pero con matices.

Su habilidad como representante de artistas y deportistas...

...nadie se la niega. Ha encumbrado a algunos.

Pero, para él, lo esencial es el dinero.

Puede encumbrarlos y luego arrastrarlos por el fango,...

...si eso le reporta beneficios.

Les exprime, ¿y luego? -Luego...

Se cuenta que cuando a un representado suyo...

...le empieza a ir mal,...

...cuando ya no es fuente de dinero fácil,...

...él mismo le hace caer rápido para dedicarse a otra promesa.

(IRÓNICO) ¡Un angelito! -Ten cuidado con él, Ana.

Siempre apuesta sobre seguro.

Y se dice que ya ha apostado en contra de sus representados.

¡Y fui yo quien convenció a Alfonso para que se asociara con él!

¡Qué tonta fui!

-¡Es que me siento tan extraño,...

...tan... tan impotente ante esta situación!

-En dos días tendremos una nueva habitación.

Y no pensaremos más en esto.

-Ya, ¡pero me gustaría tanto recordar... u olvidar! ¡Yo qué sé!

-Tranquilo, cariño. Pronto volveremos a la normalidad.

-Eso espero.

Me voy al juzgado. Tengo que hacer unas gestiones.

Y aunque tengo tiempo, prefiero aprovechar.

Cualquier cosa antes que estar aquí mirando cómo pasan una y otra vez.

-Bien. Yo me quedaré en casa. -Gracias.

-Adiós. -Adiós.

-Oiga, padre.

(NERVIOSO) ¡Padre! Una preguntilla...

Es una suposición mía.

Usted, imagínese que una persona cualquiera,...

...vamos a llamarla, por ejemplo, sujeto A.

De repente ella es consciente de que otra persona, sujeto B,...

...va a cometer una barbaridad, ¡pero no la conoce!

Pero él es consciente de que la barbaridad se cometerá.

Y efectivamente la barbaridad se comete.

Entonces, él lo sabía, no hace nada pero no la conocía. ¿Es culpable?

-Vamos a ver, Marcelino. ¿Y cómo sabe el sujeto A...

...que el sujeto B cometerá una barbaridad si no lo conoce?

-¡Coño! Ahí está el problema.

Claro, efectivamente. No me haga caso, hablo por hablar.

-Que no, hombre. ¿Y por qué no tratas de explicarte normalmente?

-No, no, déjelo, si no tiene importancia.

-Cómo que no. ¡A otro perro con ese astrágalo!

-Porque si...

(LEE) Si esta vez tampoco me contestas,...

...amor mío, caerá sobre tu conciencia...

...el peso de mi muerte.

Porque pienso beberme...

...una botella entera de lejía, ¡con dos cojones!

Ruido de herramientas cayendo.

-Lo siento, señora. ¿Estamos dando mucho la lata?

Procuraremos hacer menos ruido. -No se preocupe.

Lo importante es que terminen lo antes posible.

Timbre.

¿Quién puede ser ahora, si ya están aquí los dos obreros?

-Buenos días. El correo, señora.

-Muchas gracias. Buenos días. -Que tenga un buen día.

Golpes de los albañiles. -¿Quién puede ser?

(LEE) ¡Salvador Bellido!

¡Y está a mi nombre! No le escribe a Abel.

Querida Cristina:

Lo primero de todo,...

...porque imagino que al recibo de la presente...

Mi primera obligación, quiero decir,...

...es disculparme de nuevo por lo grosero de mi conducta...

...el primer día que viniste a comunicar conmigo...

A visitarme, en lenguaje carcelario decimos "comunicar".

-Mire, suegro, me sabe muy mal decirle esto pero se lo diré.

Cada vez que entra en la cocina me la llena de grasa.

¿Y quién que limpiar luego?

Una servidora. Queda dicho.

¿Y esto qué es? Esto es una mancha de tinta.

¿A quién se le ha caído el tintero?

Pues a ver si sale.

-¡A mí no se me ha caído ningún tintero!

-Como no salga con lejía, no sé qué voy a hacer.

-¡Lejía no, Manuela, no, por amor de Dios, quita la lejía!

¡Joder, lo siento, es que últimamente...

...he estado yo limpiando mucho con lejía y me ha hecho reacción!

Y yo creo que... Ahí, fíjate, ¡y esto va a más, esto va a más!

Y yo creo que es culpa de la lejía. Entonces, te voy a pedir...

...,que mientras yo esté enfrente, delante, cerca,...

...la lejía lejos. Gracias. Cuidado, Bartolo.

-Si es lo que yo le digo: nos estamos volviendo majaretas.

-¡Y otra cosa os digo! ¡En esta familia nos estamos...

...volviendo majaretas perdíos! Porque, a ver...

¡Coño, que la lejía la carga el Diablo! ¡Joder!

Imaginaos por un momento...

...que una persona cualquiera, vamos a llamarla sujeto C.

Entra corriendo, atraviesa toda la barra,...

...coge la lejía, que la habremos dejado tras limpiar,...

...se la bebe y se larga a la plaza. ¡Tenemos un problema!

-¡Marcelino, tranquilízate, hombre!

Toda la vida se han limpiado las manchas de tinta con lejía.

Y que yo sepa, nadie ha entrado a pegarle un trago a la botella.

-¡Error! Y si no acuérdese de su nieta.

Cuando se bebió por error...

...una bebida erróneamente colocada en una botella.

El alcohol metílico ese o como se llamase.

Entonces, ¡vamos a centrarnos en esta familia, por amor de Dios!

Lejía: mala.

(EN VOZ MUY BAJA) -¡Está loco!

-"Ya no sé si es la cárcel o que siempre he sido así.

Pero tengo tendencia al extremismo, a la irritación.

Y sobre todo a no callarme nunca lo que pienso.

Más que suficientes problemas me ha traído esa actitud o defecto.

Sea una rabia producida por mi encierro...

...o por mi carácter,...

...perdón, perdón, perdón.

Quiero que quede muy claro que no fue algo que dijeras...

...o hicieras lo que me llevó a comportarme tan denigrante.

Y mucho menos tu presencia...

...que, ahora, me arrepiento por no haber aprovechado más.

Como tampoco, cuando volviste con Abel,...

...aproveché bastante la ocasión para charlar,...

...para conocernos, para escucharte.

Te prometo que la próxima vez que nos veamos te exprimiré al máximo.

Degustaré cada una de tus palabras porque, aunque no lo merezco,...

...espero el perdón y que haya una próxima vez".

La habrá, Salvador, la habrá.

"Si el primero era el perdón,...

Golpes.

...el segundo objetivo de esta carta...

...es pedirte permiso para escribirte de nuevo".

¡Qué gracia!

Me imagino que antes habría que pedir permiso...

...para mantener correspondencia. ¡Qué formal!

"El poder escribirte y recibir cartas tuyas...

...significaría para mí un gran incentivo,...

...un nuevo motivo para seguir encarando el día a día.

Si me encuentro con fuerzas,...

...podría enviarte alguno de mis escritos.

Y recibir los tuyos.

Sería una correspondencia entre escritores, entre colegas".

¿Lo dirá en serio?

"Y también podría contarte mis problemas vitales.

Probablemente tú serías...

...un interlocutor más imparcial que tu marido;...

...que tiene tendencia a ser condescendiente conmigo.

A ser demasiado tolerante incluso.

Por lo poco que te conozco, sé que eres inteligente y sagaz.

También para la vida cotidiana.

De modo que te ruego, respondas a esta lo antes posible.

¡Sería tan alentador!

Sé que entre tus clases en el colegio, las particulares...

...y tus escritos, no dispones de mucho tiempo.

Pero un pequeño sacrificio tuyo...

...sería un gran estímulo para este viejo poeta preso".

¡Qué bobo! ¿Cómo puede dudar siquiera que no vaya a contestarle?

"Tu primo que lo es y te aprecia.

Salvador Bellido Huerga".

Golpes.

-A lo mejor ha salido a comprar el periódico.

Ah.

Ya, ya. Bueno, pues... si eso, cuando le veáis,...

...le decís que me llame, por favor.

Gracias, Mercedes.

Nada, Marifé, que nadie ha visto a mi primo.

Le he llamado a todos los sitios y nada.

Nadie le ha visto el pelo. -¡Lo que son los hombres!

De repente desaparecen y ya no se les ve el pelo.

Y luego pregúntate qué han estado haciendo.

-Ya. No, yo creo que se ha cansado de fingir que era mi pretendiente.

-¡Uf, vaya lata! -Pues sí. Y más ahora,...

...que es cuando más necesito su ayuda.

-¿Y ahora por qué? -Pues porque el otro, Marifé,...

...el otro está rarísimo conmigo.

Está como tranquilo y va sonriente.

Fíjate, ¡si me mira hasta con complicidad, ya ves tú!

-¡Huy! Calla, que viene por ahí.

-¿Lo ves?, te lo he dicho. ¿Me mira con complicada o no?

Yo creo que este sabe algo que yo no sé.

-Tienes que escribir a esa señora y explicarle que se olvide de ti.

Que se tiene que olvidar de ti, que se tiene que olvidar...

Porque es que, si no... ¡Coño, el cuaderno de la niña!

¡Esta es la mía! ¡Venga!

Escribe la carta rápido, Marcelino, y desaparece.

Querida señora o señorita...

¡Que esa es otra! Que no sé si me enfrento...

...a un novillo o a un toro finqueño.

No se beba usted la lejía. Punto.

Eso, Marcelino, eso... eso es demasiado directo.

¡Céntrate, Marcelino! ¡La punta del lápiz...!

¡Hala, pues venga, en morao!

Señora... no. A quien pueda interesar...

Le ruego...

...no se beba una botella de lejía...

...por nadie, puede sentar mu mal.

Y tampoco lo haga por mí, menos aún por mí.

Menos aún por mí.

Usted cree que me conoce, pero realmente...

...yo no he podido desatar su pasión...

...y espero poder... -¡Papá!

-¡Huy! -¡Hola, cariño!

-Hola, Leonor, qué...

¡Qué flores más bonitas!

Eh... ¿Y qué son pa la ofrenda?

-Son para la Virgen, que este es su mes.

El mes de las flores, mayo.

-El mes de las flores. ¡Preciosas! ¡Y es una tradición muy bonita!

De todas formas, creo que la próxima vez...

¡Qué hermosa estás, Manuela! -¡Huy!

-¡Te brillan los ojos... los ojos! Pues me parece muy bien,...

...Leonor, pero la próxima vez...

...la ofrenda deberías hacerla tú misma, estas las ha pagado mamá.

-Se lo voy a devolver todo con lo que saco de los tebeos.

-Me parece muy bien, es una gran idea.

¿Por qué no vais dentro, lo sacas todos, montas el tenderete...

...y tu madre te acompaña? ¡Venga, adentro!

-¿Lo hago? -Por supuesto, te lo dice tu padre.

No hace falta que sólo obedezcas a tu madre.

-¿Qué, estará usted contenta, eh, Ana?

Por lo que me cuentan mis fuentes,...

...no paran de preguntar por los frigoríficos.

Sus múltiples ventajas, sus cualidades portentosas...

Su precio.

-Lo importante es que pregunten.

Tengo que decirlo, su idea de venderlos en cómodas cuotas...

...es todo un hallazgo. Una idea revolucionaria. Una...

No siga citando mi vanagloria, Sr. Arráiz.

La idea fue de mi encargada, Teresa García.

Y tengo entendido que ya se lleva a cabo en Estados Unidos.

-Ahí, ahí se descubre al buen directivo.

Es el que sabe rodearse del mejor equipo.

Me está impacientando un poco, Sr. Arráiz.

Si le digo la verdad, le aguanto...

...tanta verborrea por deferencia a su padre.

Así que, si no tiene ninguna otra cosa más importante que decir...

-Termino enseguida. Se trata de un favor que tengo que pedirle,...

...en memoria de mi padre y por lo mucho que lo estima.

Al grano, Sr. Arráiz, al grano.

-¿Pero, bueno, qué pasa, nadie me sirve una cerveza y un pincho?

¿Me voy a tener que ir a El Cascabel?

-Manuela, atiende aquí al Sebitas. -Bueno, ¿y tu padre?

-Mi padre, hay dos opciones: o está en el retrete o en la cocina.

-Bueno, Sebas, pasa. Pasa, que ahora te sirvo.

Y tú, Marce, también pa dentro, que debes estar desde hace rato.

-¡Si acabo de salir! El Sebas es un inoportuno.

-¡Venga, Marce, todos para dentro! -Pero que me da menos la luz...

¿Qué haces, Leonor? -Son míos.

-¿Pero cómo que son... pero cómo?

¡Ay, la leche!

-Verá usted,...

...me ha surgido otro contratiempo que me obliga a la desfachatez...

...de pedir un nuevo adelanto...

...sobre los beneficios de la venta de frigoríficos.

¡No me lo puedo creer!

-¿Y qué ganaría mintiendo?

No, no, digo que no me puedo creer que tenga la desfachatez...

...de ponerme en una situación tan desagradable.

¿De verdad piensa que le voy a prestar más después de lo de ayer?

-En cuanto los frigoríficos comiencen a venderse...

Mire, lo siento, Sr. Arráiz. Ni pienso adelantarle más dinero...

...por un negocio que aún está en el aire...

...ni justificarme ni seguir hablando sobre el asunto.

-Pero, señora Rivas, yo...

Si me disculpa, tengo llamadas importantes que hacer.

-¿Amigos entonces?

-Mire, usted va a esperar en la sala que hay ahí fuera.

Y enseguida vendrán a buscarle, ya avisamos a su familia.

-Gracias, señor comisario. -No se preocupe, hombre.

Por favor. Acompañe al señor a la sala de espere...

...y quédese con él hasta que vengan sus familiares.

-Sí.

-Gracias.

-Hola, Héctor. ¿Puedo robarte un momento de tu tiempo?

-Claro, cómo no. ¿Te has fijado en ese hombre que acaba de salir?

-Sí, un anciano, ¿no? -Sí.

Hoy ha salido de su casa, como todos los días,...

...y se ha perdido. Es la primera vez.

Pero me temo que no será la última. -¡Vaya!

-Bueno, pasemos a mi despacho.

Abel, ¿te pasa algo?

-No, no, no, nada. -Ah, pues pasemos a mi despacho

Hablaremos más tranquilamente. -Gracias.

-¿Cómo está Cristina? -Bien. Bien, gracias.

-Bueno, pues tú dirás.

-Perdona, Héctor, ese anciano me ha traído recuerdos familiares.

Yo sólo venía a entregarte esto.

-Y sabes por qué me pasa esto, Marifé.

¡Pues por hacerte caso a ti, por hacerte caso a ti!

Porque si me hubiese dejado llevar por mi intuición, que no falla,...

...ahora el temporal habría pasado y estaría con José María.

-Eso es lo que tú dices. -Pues sí, eso digo.

O por lo menos tendría la venturina verde jade.

No, tú, dale que te pego...

"Que no le pases una...; que si patatín, patatán".

-Mira, la venturera esa no era precisamente una piedra preciosa.

¡Era un pedrusco de vete tú a saber qué cantera!

-"Aventurina", Marifé, "aventurina".

Y de pedrusco. ¡Tú, anda, cállate, no tienes idea de "mineralogía"!

Mira, eso nos unió. Y eso me quiso decir José María...

...al regalarme la piedra de la armonía.

-Pues yo te voy a decir una cosa, bonita.

Si José M“ tiene sorbido el seso, es gracias a mí y nada más.

-Marifé, ¿tú de verdad crees que le tengo sorbido el seso?

(SUSPIRA)

-Señorita, querría hacer una llamada.

-Naturalmente, le marco yo misma. -No, no, yo lo hago.

-Ah.

-Soy yo. Víctor.

Lo siento, chico, esta noche no podré asistir a la partida.

¡Qué más quisiera yo! Ya sabes que lo dejaría todo por el póquer.

Pero... es mi padre. Está muy mal. Sí, cada vez peor.

No, no, gracias. nadie puede hacer nada, es ley de vida.

Ya iré a la próxima. Hasta pronto.

-Ya sabrás lo de la habitación condenada que hemos encontrado.

Este hallazgo me ha hecho pensar...

...mucho en mi familia y en mi infancia.

-Me lo imagino. -Así que me he puesto a buscar...

...recuerdos de aquella época y he encontrado una maleta.

Una maleta que contenía recuerdos de mi padre.

-¿Y ahí estaba la pistola? -Exacto.

-¿Entonces era de tu padre?

-Según me contaron mis tíos luego,...

...mi padre estaba limpiando un arma cuando se le disparó.

Debe ser esta.

-Lo siento mucho.

-Hombre, la verdad es que el boxeo me lo ha dado.

El campeonato de España, el reconocimiento...

¡Y dinero!, por qué no decirlo, ¡me ha dado mucho dinero!

Y volviendo a la pregunta,...

...para mí, lo más importante es la familia.

Yo sería capaz de dejarlo todo por mi mujer, ¿le queda claro?

-Sí, sí, pero quedamos en que su mujer vendría, ¿no?

-Sí, sí, estará por aquí enseguida.

Bueno, ya sabe cómo son las mujeres.

Y más las mujeres de la clase de la señora Rivas de García.

Una dama, una gran empresaria. -Sí, sí, desde luego.

-Y tú, toma fotos, ¡hombre, por favor, desde abajo! Ahí, agachado.

Contrapicado se llama, ¿verdad? Bueno, pues haz contrapicados...

...que revelen la envergadura y el alto bagaje moral del campeón.

¡Y usted, pregunte, hombre! ¡Pregunte!

¿No me diga que no le interesa saber...

...cómo vamos a encarar el próximo combate?

-El combate, al fin y al cabo, es una exhibición, ¿no?

-¿Cómo? -¡Bueno, exhibición dice!

Claro, exhibición es, sí. ¿Pero ha visto al contrincante?

Cuéntale al caballero cómo es tu contrincante.

Bueno, pues, sí... el contrincante se llama Josu Arribas. Y es vasco.

-Hijo y nieto de levantadores de piedras y aizkolaris.

Tiene una mano como para jugar al frontón con una pelota de fútbol.

Bueno, ¡y el palmarés, por favor...!

Alfonso, campeón, informa al caballero del palmarés del Josu.

-Pues, desde que está en profesionales: siete victorias.

Y seis de ellas por K.O. -¡Ahí, casi nada!

¡De exhibición dice!

Cuéntale cómo te vas a enfrentar al combate.

-Pues como en todos los combates, dejándome el alma.

Lo voy a defender como el campeonato de España, ¿no?

-¡Más aún, como si peleara por el título europeo!

¡Como si el combate decidiera el campeonato mundial!

De la única forma que Alfonso G. sabe pelear, señores, ¡a muerte!

-Si tenemos respeto por el público,...

...Josu y yo debemos dejarnos hasta la última gota de sangre.

-¡Muy bien dicho, Alfonso, muy bien dicho!

-Mi padre era un hombre muy recto.

Ahora diríamos autoritario, en el sentido positivo.

Un hombre que imponía su voluntad en la familia.

O eso es lo que creo recordar.

Pero, bueno... autoritario o no,...

...la verdad es que no recuerdo ni un solo gesto de cariño conmigo.

-A esas edades y antes de alcanzar el uso de razón, los recuerdos...

...son muy poco fiables, se vuelven vagos.

A veces crees recordar cosas que escuchaste a otros familiares.

-Sí. Y otras veces incluso olvidamos,...

...como si dijéramos, adrede, "para no sufrir".

-Te voy a contar algo que he contado a muy poca gente.

Tardé muchos años en recordar los malos tratos de mi padre.

Sencillamente... los había borrado de mi memoria.

-¿Fueron muy graves?

-Fundamentalmente me quemaba con cigarrillos.

-¡Dios!

-Por eso siempre llevo reloj.

-Pero... hablemos de tu padre.

-Sí, sí, sí. Bueno, la cuestión es que eran...

...los últimos años de siglo y los años 20,...

...cuando los pistoleros anarquistas dominaban las calles...

...y dirigían a los obreros.

-Sí, ahora se les llama operarios. -Exacto.

El caso es que mi padre se vio amenazado de muerte...

...y se vio obligado a vivir con una pistola.

Con tan mala suerte, como ya te he dicho,...

...que se le disparó accidentalmente cuando la limpiaba.

-¡Vaya por Dios!

Una Astra 9 mm Parabellum.

¡Coño! -¿Qué pasa?

-¿Sabías que estaba cargada?

-No... imposible, he mirado el cargador.

-Se nota que no tienes costumbre. Quedaba una bala en la recámara.

Además el seguro no está puesto.

Nos hemos estado jugando el tipo. Los dos.

-Lo siento, Héctor.

-No te preocupes, no ha pasado nada.

¿En qué año dices que sufrió tu padre el accidente?

-En el 27, yo tenía cinco años.

Del resto, no sé nada. Después del accidente,...

...me llevaron a vivir con mis tíos.

-¿Qué... qué tal están las albóndigas? ¿Bien?

Eh, ¿ricas?

¿Pero dónde coño ha metido la carta esta niña?

-Cuidado, hija. -¡Papá!

Papá, ¿dónde estás?

-¡Ah! ¡Hola!

-Mira, estoy ayudando a mamá.

-Marce, dos cervezas y otra de boquerones.

-Y otra de boquerones. Mira, aquí están ya preparados.

Leonor, una cosita que te quería preguntar, cariño.

¿Dónde has puesto tu libro de deberes, que me preocupa?

Que lo he visto entre las mesas y se va a llenar de grasa.

Y esas cosas hay que cuidarla.

-En la cartera. Por eso mismo, porque si no, se estropea.

-Claro. ¡Parezco tonto, eh!

Anda, por qué no vas a buscarlo que quiero mirar cómo los has hecho.

-Venga, Marce, las dos cervecitas, que están esperando.

-Dos cervecitas...

Los deberes... es que me gusta a mí ver tu...

Vamos, las dejamos aquí...

-Ay, mira, que voy a aprovechar y los voy a mirar.

Que hace mucho que no los miro.

-¡A ver, que me lo he pedido yo antes, Manuela!

-¿Pero qué estás diciendo, Marcelino?

¿Pero qué haces, te has vuelto loco o qué?

-No me he vuelto loco. ¡Aquí había un teléfono apuntado,...

...de un proveedor y ahora no está!

-¿No ibas a mirar los deberes?

-Lo estoy mirando también, me da tiempo a hacerlo.

-Tu señora no viene.

-Nono. Nono... no sé qué pasa, me ha dicho que vendría.

-Entonces, hemos terminado, señores.

Les pido perdón, porque estamos algo preocupados.

La Sra. Rivas de García es absolutamente cumplidora...

...y tenemos que averiguar qué ha sucedido.

Cualquier día de la semana que viene le volvemos...

...a llamar y hacemos la entrevista con el campeón y su señora.

-Completamente, señor Garriga.

Lo mismo digo, campeón.

-Nono. Nono, lo siento, de verdad.

¡No sé dónde coño se ha metido Ana pero...!

-Deja de amargarte, Alfonsito.

Es una gran empresaria; le habrá surgido algún negocio.

¿Vamos a tomar algo? -Sí.

-Tu entrevista ha sido un éxito.

-Señor. Señor García, tiene una llamada.

-¿Sí, diga?

Ana, ¿se puede saber dónde estás? Ya hemos terminado la entrevista.

Sí, bueno, muy bien, da igual. Da igual, luego hablamos.

-Sin comentarios.

¿Tomamos algo? Vamos.

-¡Mujeres!

-Muy bien. -¿Te creías que no me lo sabía?

Pregunta, pregunta.

-'Rogamos te, Señor'.

-Oramus Te, Domine.

-¡Te lo sabes todo! Vas a ser el mejor monaguillo.

-¡Es que no lo entiendo, no puede haber volado...!

-Perdona, Marce, es que estábamos estudiando...

...y me he entretenido haciendo un avión de papel.

-¡No te preocupes, Miguelillo!

-Gracias, Marce. -¡De nada!

¡No pasa nada! (SUSURRANDO) ¡Por fin apareció!

-¿Qué ha aparecido, Marce?

-El papel con el teléfono del... Del proveedor, que no aparecía.

-¡Qué pesadez con el dichoso papelito!

¿Pero por qué es tan importante?

-Mujer, porque es un vino muy importante,...

...que nos hacen una oferta a nosotros.

-¿Sabes qué debes hacer la próxima vez? Apuntarlo en la agenda.

-Te voy a decir una cosa, Manuela Sanabria.

Tienes toda la razón del mundo.

Y la próxima vez lo apuntaré en la agenda.

-"Querido Salvador: ante todo, decirte muy claro y muy alto...

...que estás perdonado, que no te guardo rencor...

...por la entrevista o comunicación que tuvimos.

Más aún, creía que cuando hablamos la primera vez que acompañé Abel...

...quedó muy claro que aquella historia ya la tenía superada.

Si no te lo supe expresar así, fue culpa mía.

Y soy yo ahora quien te pide perdón.

Siento escalofrío sólo de pensar en la ira de un hombre...

...cuando le encierran tantos años.

No es de admirar mi perdón.

Es de admirar que todavía puedas pensar en ti.

Y escribir una carta tan bella como la que me enviaste.

Para colmo, el motivo inmediato de tu irritación...

...fue el carácter vano y adocenado de la función...

...que fuimos a ver. Tenías toda la razón.

Como yo misma te reconocí, es una obra para gente insulsa.

Me emocionó tu referencia...

...a nuestra posible correspondencia entre escritores.

Entre colegas. Te lo agradezco,...

...pero estoy a años luz de la calidad de tu estilo.

Aunque no he podido leer muchas cosas tuyas.

Ahora, por suerte, una antigua profesora me va a prestar...

...el libro que publicaste antes de la guerra.

Sigue prohibido, pero me dice que es muy bello.

Y que demuestra lo buen escritor que serás, que eres".

¡Qué boba soy!

He estado a punto de meter en un lío a la pobre doña Adela y a mí.

Y lo digo así, a las claras:

Que tiene un libro prohibido y que me lo va a prestar.

¡Qué estúpida!

Bueno, luego lo pasaré a limpio.

-Lo has hecho muy bien, muchacho, no le des más vueltas.

-Que no, hombre, que has tenido que venir a echarme un capote.

-Pero eso pasa en las mejores familias.

Y verás qué rápido se aprende.

Uno no puede acordarse de todo. -Bueno, tú te has acordado.

-Pues yo soy tu representante y tú mi boxeador.

A ver, es el equipo lo que nos va a hacer grandes.

Por nuestra alianza. -Por nosotros.

-¿Qué tal, campeón?

-¿Qué se celebra? -El combate con la prensa, ganamos.

Y los muchos que ganaremos contra boxeadores.

-Un combate muy duro, a juzgar por la cara del campeón.

-¿Quieres beber algo? Perdona, te importa que se quede.

-No, hombre. Cómo me va a importar que se quede una futura estrella.

-Un Singapur Sling, garçon.

-¡Qué sofisticación! -Fíjese, campeón.

Le acabo de conocer y ya lo sé todo de usted.

-¿Ah, sí? ¿Y qué sabe?

-Bueno, sé que su próximo combate es de exhibición.

Aunque lo están vendiendo como sangre, sudor y lágrimas.

-¡Es lista la niña, eh!

-¿De verdad cree que le interesa ese combate?

-¿Qué tienes que decir sobre el combate?

-Bueno... no sé, dicen que el Josu ese pega como una mula.

Y usted, si gana, no gana nada.

Pero si pierde, puede perder mucho prestigio, ¿no?

-Mira, niña, de lo tuyo sabrás mucho,...

...pero de boxeo no tienes ni idea.

-Nono, por favor.

Continúa. -Como el señor Garriga dice...

...yo de lo mío sé.

Y sé lo mal que sienta tener una mala crítica cuando tu papel...

...es tan pequeño que no te deja desarrollar...

...tus posibilidades. -No, lo siento mucho,...

...pero la comparación termina ahí.

El personaje de mi campeón no es pequeño y le va a permitir...

...demostrar lo mucho que sabe y lo fuerte que pega.

Así que descuida, pequeña.

Mi campeón va a ganar. -Ojalá.

Nada me haría más feliz. -Ya.

Si ganando te hace feliz serás feliz, muñeca.

Me encantará mantener correspondencia...

...y empiezo ya a contarte cosas. Por ejemplo te cuento,...

...porque seguro que tú sabes del asunto, que hemos descubierto...

...una habitación en casa y no sabíamos que existía.

Estoy un poco preocupada porque, aunque no recuerda apenas nada,...

...Abel se ha desequilibrado bastante con el asunto.

Tiene alguna reminiscencia de que algo pasó en ella,...

...pero no sabe qué.

Se pregunta y se pregunta, pero no sabe qué fue.

En fin, espero pronto tu próxima, tu prima,...

...que lo es y te quiere, Cristina.

-Hola, cariño, ya estoy en casa.

-Hola, mi amor. -¿Qué tal ha ido la tarde?

-Bien. ¿Cómo estás?

-Bien. -Bien.

Me alegro. -Más tranquilo.

-Vamos a ver... Señora, vamos a ver...

¿Cómo quiere que se lo explique? Yo.

Yo no he recibido ninguna carta.

Que yo no soy Marcelino.

O sea... Sí, sí, soy Marcelino, pero soy otro.

Otro Marcelino.

¿Usted apuesta?

Pues mire, yo soy Marcelino el de las apuestas.

Señora, por favor, que yo no he recibido ninguna carta.

Bueno, explíquese, pero ya le digo que yo no...

-Elías... Cada día bebes menos.

Bueno, vamos a ver cómo ha quedado esto.

Que es que ni Cervantes escribe como tú, Marcelino.

"Señora... todo esto es un malentendido".

Muy bien. "Que espero poder aclarar...

...a tiempo para que comprenda usted que yo no soy...

...el que ha desatado su pasión".

¡Coño, si es que es imposible!

Si usted me viese, por el amor de Dios.

"Yo soy Marcelino el de El Asturiano,...

...el humilde tabernero, ¿eh?

Y la única pasión...". Esto me ha quedado muy bien.

"...que he visto de cerca ha sido la de Jesucristo...

...en Semana Santa y porque me obligó mi mujer...

...que si no...". Vamos, iba ir yo para allá.

"Le saludo por lo tanto atentamente:

Marcelino, el otro, que no es su amado".

Vamos, que si esto no lo entiende es que es tonta,...

...y si es tonta yo ya más cosas no puedo hacer.

-Buenas tardes, Marcelino. -Hola.

-Hola.

-Pues fijaos qué ocurrencia el otro día.

Entro con mi prometido en un bar y de repente...

...pedimos unas raciones y dice:

"Estas alioli no hay quien se las coma".

-Que no, señora, que no, yo ya no sé cómo repetírselo...

...que yo no he recibido... Le juro que yo no he recibido...

...ninguna carta. Déjeme tranquilo. Adiós.

-Y de repente dice: "¿Quieren saber dónde hacen...

...unas alioli que quitan el sentido?

En El Asturiano. En la plaza de los Frutos".

-Di que sí, chatinera. Le vas a decir al chorbo ese...

...con el que pelas la pava, que cuando quiera, que se venga...

...por aquí le voy a invitar a tomarse unos callos...

...a la madrileña, eh? -De su parte, Pelayo. Rumboso.

-Aaay... -Ay. Eso digo yo.

Padre, por favor, que tenemos ya unos añitos.

Coño, que me está usted avergonzando.

Deje de coquetear. Vamos a ver:

Necesito que me cubra 10 minutos, por favor, pero cuando digo...

...que me cubra, no es porque piense que yo voy a hacer...

...malo ahí fuera, es porque no quiero que la gente diga.

-¿La gente? Manolita, ¿no? -Qué gracioso es usted.

-Bueno, hombre, bueno, yo te cubro, tú tranquilo.

-Ha sido una suerte que nos hayamos encontrado.

Quería hablar contigo. ¿Qué pasa?

¿Algún problema de salud? -No, no qué va.

Dios me libre. Yo lo que pueda hacer por ti...

Ya sabes que lo que esté en mi mano...

-Eso espero. ¿Sigues yendo a visitar...

...a los presos del penal, donde está el primo...

...de mi marido? ¿Salvador?

-Sí. Un buen hombre.

Sí, sí, sigo yendo por allí. -Sí, eso es, Salvador.

Me alegro que te guste.

Pues... lo que voy a pedirte no sé si... puede incomodarte o...

Yo si no me lo explicas...

-Pues mira, verás... Pero si te resulta...

...un inconveniente o... Cristina, no le des más vueltas,...

...dímelo ya, por favor.

-Me gustaría que le llevaras una carta, que he escrito.

Vaya susto me has dado, yo pensaba que me ibas a pedir...

...que pasase una lima para cortar los barrotes o algo así.

-Tienes mucha gracia. No, claro que le puedo llevar...

...una carta, pero... por la vía oficial.

Eso significa que la censura va a leerla, ¿eh?

-Sí, sí, claro, eso ya lo sé. ¿Y supongo que también sabrás...

...que si le escribes algo... comprometedor va a ser él...

...el que lo pague?

En una celda de castigo o con algo así.

-Espera.

No, no, creo que no hay nada inconveniente.

Mucho mejor, ¿la tienes ahí? -Sí.

Mujer, no te preocupes que tampoco estamos haciendo nada ilegal...

...ni de estraperlo.

Los presos pueden recibir correspondencia.

Se la censuran, pero pueden recibirla.

-Es verdad, qué tonta.

Bueno, si todo va bien pretendemos mantener...

...una correspondencia regular.

Los dos somos escritores... Sí, algo...

Algo me había llegado. -Pero no creas que te voy a dar...

...todas las cartas para que se las lleves.

El resto las mandaré por correo ordinario.

Pero esta primera el pobre la está esperando...

...porque cree que sigo enfadada con él y no es así.

Así que cuanto antes la reciba mejor.

Toma.

Para alguien como Salvador que va a pasar el resto...

...de su vida en la cárcel es importante mantener...

...correspondencia con un colega.

Seguro que es de una gran ayuda psicológica.

-Sí, eso espero.

Muchas gracias, Mauricio. No hay de qué.

No hay de qué. -Gracias.

¿Dónde has estado que vienes así?

-Donde me da la gana.

¿Y tú, eh, dónde has estado tú?

No tengo que contestar, yo estoy en casa.

No soy yo la que llega a las 11 de la noche,...

...bebido y sin haber avisado.

-¿Porque tú sí has avisado, no, que no venías a la entrevista?

Claro que llamé. -Ya.

¡Con tanta antelación que el periodista, Ana,...

...se había marchado ya!

Bueno, lo siento, estaba visitando al señor Arráiz que está...

...en el hospital. El pobre está muy mal...

...y se me fue el santo al Cielo. -¡Te importa todo el mundo...

...mucho más que yo, Ana, eh!

¡Pasarlo mal es que el periodista te pregunte dónde está tu mujer!

Y yo tranquilo, hombre, Alfonso, tranquilo, que ella sabe...

...lo importante que es para mí.

No os preocupéis que mi mujer no nos va a dejar tirados.

Bueno, lo siento, haremos esa dichosa entrevista...

...cuando tú quieras.

Pero bueno, que yo haya faltado a una cita no te da derecho...

...a emborracharte.

¿Y además con quién?

Seguro que con ese Nono Garriga.

-¡Sí, con Nono Garriga, que es mi amigo, eh!

¡Y me ha conseguido un combate, promoción y luego otro...

...y otro y otro...!

Porque somos un equipo, Ana, un equipo bueno, muy bueno.

No como tú...

Tú, ¿qué? ¿Tú, qué? A ver...

Venga, dime.

Dime con quién voy a combatir.

Dímelo.

¡Josu Arriba se llama!

¡Que lo sabe toda España menos mi mujer, eh!

¡Y tiene un brazo así, que ha podía jugar...

...al frontón con una pelota de fútbol!

¡Tampoco lo sabes, no!

Me voy a acostar, ¿eh? Porque tengo que descansar...

...para tumbar a Josu. Y cuando le gane le brindaré...

...el combate a mi mujer, a la misma que ni siquiera...

...sabe contra quién me tengo que enfrentar.

Lo siento.

-Me voy.

Me voy porque necesito descansar y mucho, ¿eh?

Mucho.

-Muy delicado eres, Salvador, te pasas el día donde el médico.

Si por mi fuera...

Una caligrafía delicada,...

...elegante...

...y muy femenina.

Papel caro.

"Me encantará mantener correspondencia...

...y empiezo ya a contarte cosas. Por ejemplo te cuento,...

...porque seguro que tú sabes del asunto, que hemos descubierto...

...una habitación en casa y no sabíamos que existía.

Estoy un poco preocupada porque, aunque no recuerda apenas nada,...

...Abel se ha desequilibrado bastante con el asunto.

Tiene alguna reminiscencia de que algo pasó en ella,...

...pero no sabe qué.

Se pregunta y se pregunta, pero no sabe qué fue".

No sabe nada de esa habitación.

¡Nada!

La prisión es un sitio realmente deprimente.

Uno al final se acostumbra, pero... el trato que dan allí...

...es más propio de animales que de personas.

-Qué horror. Sí, y lo peor es la higiene,...

...es un caldo de cultivo para enfermedades.

-Así me gusta, que tengas ansias de ring.

Oye, por cierto, tengo una sorpresa para ti.

¿Podemos vernos en el bar ese al que ibas?

¿El Asturiano? -Claro, cuando quieras.

-Pues te espero allí dentro de una hora poco más o menos.

-¡Qué divertido que es trabajar sólo en el bar!

¡Adentro! -¡Voy ipso facto!

-¿Eh? -Sin condición, sin ecuanon.

Si quieres que entre, encárgate de las mesas...

...y yo lo haré de la barra. -Me cago en la leche.

¿Qué le pasa en la boca?

-¿Qué le pasa a Alfonso?

¿Está malito? -No, un pequeño corte...

...que se hizo y el doctor Salcedo le está haciendo...

...un seguimiento, poca cosa.

-¿Podría decirle aquí a la Srta. Lázaro

...que se diera prisa en acabar con el estante?

Doña Teresa nos ha dicho que esto debería estar...

...acabado hoy al medio día y a este paso creo que...

Que nos va a pillar el toro.

No tengo ningún paciente y tengo un rato libre,...

...¿qué te parece si pasas y te tomo la tensión?

Voy con prisas. Dos minutos.

Es que voy tarde.

-Ya que vas le dices que no se dé tanta prisa,...

...no se vaya a equivocar como con las mujeres.

Tiene tantas que las confunde. -Marifé,...

...¿podría venir un momento? -Anda, ve y dile.

-Marifé, por favor, acérquese.

-¡Bueno, ya basta, por favor!

-Esta afonía mía que no mejora...

Voy a tener que ir al médico corriendo.

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Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 29

08 oct 2009

Ana no accede a concederle al hijo de Víctor Arráiz un nuevo adelanto a cuenta de la venta de los frigoríficos y no puede acudir a una entrevista que le ha montado a su marido Nono Garriga. Alfonso, enfadado, se queda tomando copas con Nono y Rosa y llega tarde a casa. Hay recriminaciones mutuas entre la pareja. Abel decide llevar a la comisaría la pistola con la que su padre sufrió el accidente mortal. Cristina recibe una carta de Salvador disculpándose por su comportamiento en su primer encuentro y le pide intercambiar correspondencia con ella. Marcelino, atormentado por la nueva carta de la desconocida en la que amenaza con tomarse una botella de lejía, decide contestarle, a escondidas de todos, pidiéndole que no lo haga y explicándole que él no es ese Marcelino que cree. Clementina no entiende por qué su fingido pretendiente no aparece ni lo localiza y José María le sonríe enigmáticamente.

Histórico de emisiones:

08/10/2009

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