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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 147 - ver ahora
Transcripción completa

-Estás enamorado de ella.

¿Es eso lo que te pasa, verdad?

Sí.

Quisiera que no fuera así.

Pero estoy enamorado de la mujer de mi primo.

-¿Pero qué dirección, de qué hablas, qué amigos?

-Por favor, Rosa, ve.

Ve y dile que el Maño va a ir al piso.

Tú díselo. -Chis, chis.

-No, tienes que ir ahora.

-Diana, voy... -¡Rosa, por favor, tienes que ir!

-Te tranquilizas... -¡Ve, ve!

-Un postre perfecto para rematar el señor menú que no va a quedar.

-¿Y sabe lo mejor? Que además de rico es barato.

-Además que sí.

-Si es que no hay nada como hacer las recetas de toda la vida,...

...de la tierra, porque son ricas, alimentan y son asequibles.

-Gracias a vosotros dos, ya no es seguro.

¿Y cómo contactaré con vosotros a partir de ahora?

-No lo harás. Nosotros nos pondremos en contacto contigo.

Pero eso... -¡No insistas!

Cuanto menos sepas de nosotros, mejor.

-Perdona que insista, pero si es tan importante, deja que te ayude.

Abel y yo somos su familia. Tenemos absoluta confianza.

-No, lo siento mucho, es que debo hablar con él personalmente.

-No quería ponerte en un compromiso.

-No, pero yo me tengo que ir.

-¡Quite! Quite, que ya le limpio yo aquí, ¿eh?

Así, muy bien.

-No lo dudes, Rosa, si Mauricio y tú habéis terminado separados,...

...es porque no habríais sido felices juntos.

-Pues aunque es verdad, duele oírlo.

-Sí. -Pero las cosas no van bien.

Y si no encontramos la financiación...

...en la fecha prevista... -¿Qué?

-Habrá que cancelar el estreno de "El diablo bajo la cama".

-¿Qué pasa, no te gusta que venga Cayetana a ayudarnos?

No, al contrario. Además, toda ayuda...

...le viene bien al dispensario.

Pero no tengo muy claro los motivos que tiene Cayetana.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza...

...para amar en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar...

...portodo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para solucionarlo.

Pero las cosas no van bien.

Y si no encontramos la financiación en la fecha prevista...

-¿Qué?

-Habrá que cancelar el estreno de "El diablo bajo la cama".

-Perdón.

Señor, perdón, ¿puedo ayudarle en algo?

-Sí, venía a recoger un vestido que dejé arreglando.

-Muy bien. ¿A nombre de quién?

-De la señora de Zamora. -Sí. Precisamente lo tengo aquí.

Lo tenía aquí esperando a que lo recogiese.

¿Quiere probárselo para comprobar los arreglos?

-No hace falta. Sólo había que arreglar un poco el bajo.

Seguro que está perfecto. -Se lo preparo para llevárselo.

-Muy bien.

Hola, Cristina, qué sorpresa. -Hola, Ana, ¿cómo estás?

Bien. ¿Has venido a comprar algo, te puedo ayudar?

-No. He venido a recoger un vestido que dejé arreglando.

Se me había soltado el bajo y quería tenerlo para el estreno.

De haberlo sabido yo, te...

-No quería que te molestaras por mí.

Pero que sepas que me hubiera gustado hacerlo.

-Lo sé y te lo agradezco, pero era algo sin importancia.

Además, no si podré llegar a lucirlo.

¿Por qué lo dices?

-Porque aún no sabemos si se podrá estrenar la obra.

Pero si tenía entendido que ya estaba todo en marcha.

¿Qué ha pasado?

-El coste del montaje es muy alto y la compañía no puede asumirlo...

...sólo con las subvenciones del Ministerio.

Ya. ¿Y no están buscando inversores?

-Sí, Estela lo está intentando, pero aún no ha conseguido nada.

-Venga, que nos vamos.

-Suegro, aquí están los otros dos calditos.

-Y prepara otros dos más. -Marchando.

Pelayo. -Hola, don Mauricio, ¿cómo estamos?

Muy bien. ¿No tendrás una mesa para mí?

-Pues ya ve usted, aquí no cabe ni una mosca.

Sí, ya veo que estáis hasta la bandera.

-Pero no se preocupe, se puede quedar en la barra.

Si quiere comer, tendría que compartir mesa...

...y si encontramos alguna silla. No, me apaño en la barra.

-Pues ahora mismo le atiendo.

Marcelino, hijo, no damos a basto, no deja de entrar gente.

-Qué me va a decir; no he andado más en mi vida.

De la mesa 4 a la 3, de la 3 a la 2,...

...de la 2 a la 4, después a la 1, luego a la cocina...

...y volvemos a la 5. Es increíble.

-Aquí no había visto yo a tanta gente...

...desde aquella semana que vinieron un montón...

...de gente del barrio a los que le tocó la pedrea.

-Pues ahora váyase preparando, va a ser más o mejor.

Porque con estos dos artistas en la cocina.

Vamos, que se la va la fuerza por la boca.

¿Puedo preguntarte una cosa, Cristina?

-Claro.

¿Tú sabes por qué Estela del Val echó a Rosa de la función?

-Pues no. La verdad es que Estela no me lo ha dicho.

Pero he oído que había roces entre ellas.

Aunque Rosa también tiene fama de ser un poco conflictiva.

Aunque una de las mejores actrices de la compañía.

-Aquí tiene su vestido. -Muchas gracias.

Bueno, Ana, a ver si nos vemos pronto y hablamos otro rato.

Claro. -Hasta luego.

(AMBOS) Adiós.

¿Sabe, Leonardo? En ocasiones pasan cosas muy extrañas.

-¿A qué se refiere?

Pues cosas como que a veces no encuentras la manera...

...de ayudar a alguien muy cercano y sin embargo...

...se te planta delante la oportunidad...

...de ayudar a alguien que es prácticamente un desconocido.

-Bueno, no sé si entiendo bien lo que quiere decir.

Supongo que está bien ayudar en cualquier caso.

Sí, supongo que sí.

En fin, le estaba buscando para decirle que me voy a comer.

No creo que vuelva esta tarde, así que encárguese de todo.

-Muy bien. Gracias.

(MANOLITA Y BENIGNO) Ay va, ay va,...

...ay babilonio qué mareo.

Ay va, ay va,...

ay, vámonos a El Asturiano.

-Fíjate, pero si se llevan bien. Cantan a coro y todo.

-Eso está muy bien, porque la gente que trabajando canta...

...es que está contenta. -Qué negocio, Marcelino.

Hay un montón de gente esperando para entrar. ¡Qué negocio!

-Pues tendré que avisar a Manolita y a Benigno de...

Manuela, por el amor de Dios, ven aquí.

Oye, que... Sí, a ver, es que no puedo con todo.

Te quería decir una cosa: que eres la cocinera...

...más maravillosa del mundo. -No, no, Marcelino,...

...hoy el mérito no es sólo mío. Así que, espérate.

-No le voy a dar ningún beso.

A ver...

-¿Qué pasa? -Bueno...

Pues ya estamos aquí los dos cocineros.

¿Teníais algo que decirnos? -Por supuesto.

¡Un hurra por los mejores cocineros del barrio!

¡Hip, hip! (TODOS) ¡Hurra!

-Gracias, que no es para tanto. -Gracias. Ella, ella, ella.

-Venga, vamos. Pelayo, que si está tan buena...

...la comida, sería una pena no probarla. Apáñame un sitio.

-Inmediatamente. No se preocupe, que yo le busco un hueco.

Apúrese usted el vino.

¡Ángel! -Hola, Salvador.

Deja que te ayude con esa carga. -Ya que te ofreces.

¿Qué haces por aquí, tenías algo que hacer?

No. Esta mañana la he dedicado a una sola cosa.

-A escribir. A pasear.

-Es un deporte muy sano.

Y no sólo para el cuerpo, también para la mente.

En este caso era más bien para la mente que para el cuerpo.

Necesitaba un poco de tiempo para aclarar mis ideas.

-¿Problemas en los que pensar? Demasiados.

-¿Relacionados con el trabajo?

No, más bien con el amigo al que ayudamos los dos...

...y lo que ha pasado en torno a él.

-No quiero hacerte preguntas por no comprometernos,...

...pero sabes que puede contar conmigo para lo que quieras.

No hace falta que hablemos de nada comprometido.

El problema es que después de tantos años en la cárcel,...

...donde el tiempo pasaba tan despacio...

...y siempre ocurría lo mismo...

-Se hace difícil acostumbrarse al ritmo de la vida normal.

Sí. Sobre todo si te pasan tantas cosas en tan poco tiempo.

Es como pasar de cero a 100 en pocos segundos.

-Es normal. Pero, bueno, ¿te ha servido el paseo?

¿Has aclarado tus ideas?

Pues no mucho. Pero me ha sentado bien la soledad.

Por un momento he sentido un poco de paz.

Estela del Val. -Ana Rivas, qué sorpresa.

Qué casualidad habernos encontrado. -Pues sí.

Me alegro de poder saludarla. -Pues ya lo ha hecho usted.

Tenía ganas de preguntarle por la obra que están preparando.

Su autora es una gran amiga mía y estoy deseando ver el estreno.

-No sabía que era amiga de Cristina Barea.

Sí, amigas y vecinas. Puerta con puerta.

Me ha contado maravillas del montaje.

Y mi marido y yo estamos expectantes.

¿Sabe si tardaremos mucho en poder disfrutarla?

-Si le soy sincera, algo más de lo previsto.

Han surgido ciertas complicaciones y quizá debamos...

...retrasar el estreno. ¿Retrasarlo?

-Sí. Problemas de liquidez, señora. Si me disculpa...

No, no quisiera parecer entrometida,...

...pero estoy realmente interesada en esa obra.

Así que permítame ser directa y preguntarle...

...si esos problemas de liquidez se podrían solucionar...

...si una empresa como Almacenes Rivas, por ejemplo,...

...se ofreciera a patrocinar el montaje.

-¿Me está diciendo que estaría dispuesta a patrocinar la obra?

Bueno, ¿por qué no?

Siempre he tenido debilidad por el teatro.

Y cualquier empresario sabe que si acierta con la compañía,...

...es una inversión muy rentable.

-Con nuestra compañía su inversión sería rentable.

Estoy segura. Además, siento una gran debilidad por Cristina.

Así que, razón de más.

-Pues es un gesto muy generoso por su parte.

Sí, generoso quizá, pero no es un gesto desinteresado.

-Ah... Ya.

Quería agradecerte lo que hiciste por César y por mí.

-No tienes nada que agradecer. Fue un placer ayudaros.

No, no, hiciste algo más que ayudarnos.

Te expusiste, arriesgaste el dispensario por nosotros.

-Ya está hecho. Y lo importante es que César está a salvo.

¿Qué llevas aquí, que pesa tanto?

-Pues un buen montón de libros para el dispensario.

¿Libros? ¿De dónde los has sacado?

-Un vecino se muda al pueblo y no se los quería llevar.

Me vienen muy bien para los niños. Y para los mayores.

No te imaginas la de gente que aún no sabe leer.

Estaría muy bien que se aficionaran a la lectura.

Imagino que muchos de ellos no estarán ni acostumbrados.

-Pues no, no lo están. Y no va a ser tarea fácil.

Pero no pienso desistir.

Y menos con este tesoro entre manos.

Me estoy acordando del primer libro que leí.

-¿Cuál fue? "Los tres mosqueteros",...

...de Alejandro Dumas. -Yo, "El conde de Montecristo".

De Dumas también.

Vaya, hombre.

-Cuente exactamente los menús que hemos servido, padre.

-Los he contado cinco veces. Y no me des la lata.

Cada vez que me interrumpes, pierdo el compás de la suma.

-No se ponga así, si yo lo decía por ayudar.

-No seas hortelano, porque ni haces ni dejas hacer. Déjame tranquilo.

-Bueno, pues ya me callo.

-Ya está. -¿Ya está, ya están las cuentas?

-Sí, señor. -Pues diga usted.

-Pues después de hacer la suma,...

...han salido las cuentas, hijo, pichí-pichí.

-¿Cómo que pichí-pichí, qué me está diciendo?

-Sí, señor. Hemos sacado 2400 reales de vellón.

-¿2400 reales de vellón? ¿Así, para nosotros?

-Sí, señor. Ha sido un día duro, pero fructífero.

-Muy fructífero. También ha sido duro, la verdad.

Yo no he sudado tanto ni en agosto.

Hemos ganado lo que teníamos que ganar.

400 pesetitas que taparán los agujeros que se produjeron...

...con el menú palaciego de Benigno.

Y otras 200 limpias de paja y polvo, que son beneficios.

-¿600 pesetas, padre? Que no vamos a hacer de oro.

-Sí, señor.

-Manuela de mi alma, cocinera del barrio,...

...cada día estás más guapa. Oye, ¿qué haces, dónde vas?

-Voy a hacer la lista de la compra para mañana.

Quiero estar a primera hora en el mercado y llevarme lo mejor.

-Es que con esta familia da gusto trabajar. Es todo fácil.

¿Pues sabes lo que voy a hacer yo?

-Mientras sea trabajar, me parecerá bien.

-Voy a arreglar las humedades del sótano.

Es una cosa que lleva pendiente mucho tiempo.

-Bueno, fíjate qué sorpresa y qué alegría me das, cariño.

A ver, potaje.

-Pues a mí no me da ninguna alegría...

...porque parece que Marcelino ha vuelto otra vez...

...a las andadas de las manualidades.

Será mejor que baje al sótano antes de que haya una tragedia.

-Sí, mejor eche una mano, suegro.

-Pues ya está. ¿Puedo echar un vistazo?

-Claro, hombre, echa un vistazo.

Si te gusta alguno, es tuyo.

No, en todo caso, me lo llevaría prestado para leerlo.

En la pensión no tengo espacio ni para libros.

Bueno, a ver qué tenemos aquí.

Fíjate, los hermanos Grimm.

¿Qué tenemos aquí? Nuestro amigo Emilio Salgari.

Con "Los tigres de Monpracem".

La segunda de las 11 novelas que escribió...

...sobre el pirata Sandokán, El Tigre de Malasia, y Yáñez.

La primera era "Los misterios de la selva"...

...y la que venía después, "Los piratas de Malasia".

Pero, bueno, fíjate.

Los cuentos de Allan Poe.

Vaya.

"La máscara de la muerte roja",...

"Los crímenes de la calle Morgue", "El gato negro",...

..."El pozo y el péndulo".

No te puedes imaginar cómo me impresionaron...

...estos cuentos cuando era crío.

Recuerdo que me daban un miedo terrible.

Y al mismo tiempo no podía dejar de leerlos.

-Me da la impresión de que has leído todos esos libros.

¿Me equivoco? Los que he sacado hasta ahora sí.

Pero no importa, podría volver a leerlos.

-Se me está ocurriendo una cosa. ¿Sí, qué cosa?

-Pues que me vendría muy bien alguien con tantos conocimientos...

...de literatura como tú para que me ayudara...

...a organizar la biblioteca del dispensario.

(RÍE) Entiendo, entiendo. -¿Y qué, qué me dices?

¿Que cuándo empezamos?

-Pues creo que ya has empezado, así que, adelante.

Y de verdad, muchas gracias. Me estás haciendo un gran favor.

Música del organillo.

-¿Qué, todavía trabajando?

-Benigno, ¿qué hace usted aquí?

¿Quién está tocando el organillo entonces?

-El bueno de Sebas.

Está en la plaza, disfrutando como un zagal tocando la manivela.

-Este Sebas.

-Y yo quería aprovechar el pasodoble que está tocando...

...para traerle esto.

-¿Pero cómo me trae usted una flor a mí?

-Porque de alguna manera quería agradecerle...

...el haberme regalado los días más felices...

...de los últimos años de mi vida.

Manolita, para mí ha sido un honor poder cocinar al lado...

...de la mujer más hermosa y con más talento de todo Madrid.

-No, no, no. ¿No pretenderá usted sacarme a bailar?

No sea loco, hombre. -Le suplico que me haga el honor.

Música del organillo.

-¿Dónde lo habré metido?

Está aquí, menos mal.

-Qué casualidad.

También yo he encontrado algo que estaba buscando.

Sabía que volveríamos a vernos.

¿Así que esta es vuestra madriguera, eh?

¿Cómo le llamáis a esto?

Centro de operaciones, cuartel general...

Anda, hazme un favor, guapa,...

...dile a tus amiguitos que están escondidos que salgan a saludar.

-Estoy sola.

-Mejor.

Así nos divertiremos tú y yo un rato.

¿Sabes, Ángel? -Dime.

En realidad, el favor me lo haces tú a mí.

-Si tú lo dices. Sí.

Porque no hay nada que me hubiera alegrado tanto...

...durante el tiempo que estuve en la cárcel...

...como saber que un día estaría trabajando...

...en la primera biblioteca popular de mi barrio.

-Me alegra que la idea te haya sentir bien.

Los libros me salvaron la vida.

Sin ellos no habría soportado el infierno en el que viví.

Por eso me siento en deuda con cada libro que he leído.

Y es un honor para mí ayudar de alguna manera...

...a que los chavales del barrio los descubran.

-¿Descubrirlos? Mira, Salvador, con ese entusiasmo...

...vas a conseguir hasta que los quieran.

Eso sería lo mejor que les podría pasar.

-Pues ya verás como sí.

-Por favor,...

...necesito ver a Mauricio. ¡Diana!

¿Pero qué te ha pasado?

-¡Salvador! Ha sido el Maño, ¿verdad?

-¿Pero qué haces aquí?

Pero... ¿No has visto a Rosa, no te ha dicho nada?

No, no, no he visto a nadie.

He estado paseando solo.

¿Pero por qué lo preguntas? ¿Qué tenía que decirme Rosa?

-Perdóname.

Te juro por Dios que yo no quería.

Pero iba a matarme. Tuve que decírselo, perdóname.

Está bien, lo entiendo. No pasa nada.

Pero, dime, ¿qué es lo que has hecho?

¿Qué le dijiste al Maño?

-Sabe dónde están tus amigos.

Y les va a preparar una trampa.

Llaman a la puerta.

¡Isabel!

Llaman a la puerta.

Llaman a la puerta.

¡Isabel!

Isabel, soy yo, Salvador.

Abre la puerta.

¡Isabel!

Golpean la puerta.

Puedes abrir.

No hay ningún peligro, no me ha seguido nadie, Isabel.

-Ya se ha marchado. -¿Por qué no has querido abrirle?

-Es mejor que no sepa lo que va a pasar aquí.

Conociéndolo seguro que hubiera intentado impedirlo.

Es muy blando para esto.

-¿A qué te refieres? ¿Qué hubiera intentado impedir?

-¿Tú qué crees que puede ser?

No podemos estar vigilándole eternamente, hay que eliminarlo.

-No. Tiene que haber otra solución.

-¿Cuál?

No podemos tenerlo prisionero.

-¿Por qué? Ahora este sitio es seguro.

-¿Y qué quieres, que vivamos pendientes de él?

¿Que estemos vigilando día y noche a este cabrón?

Eso sería una estupidez.

Y muy peligrosa. Tarde o temprano terminaría escapándose.

Y sabes lo que haría, ¿no?

Acabaría con los dos.

Es muy sencillo de entender, Isabel.

Es él o nosotros.

-Qué guapo era tu padre. Sí.

-Oye, Ana, gracias por invitarme a tu casa.

Me hace ilusión venir aquí. Somos amigas. Es normal, ¿no?

-No te creas que tengo tantas amigas como tú.

En realidad, no tengo muchas amigas.

Estoy tan centrada en mi trabajo que...

Ya.

-¿Quiere un poco de leche con el té?

-¿Se toma té con leche? Sí.

Sí, está muy bueno. Pruébalo. -Pues lo que ella diga.

Bueno, y hablando de tu trabajo,...

...¿cómo te ha ido esa prueba que tenías que hacer?

-Pues no me han dicho nada aún.

Seguro que te ha salido muy bien. -Por lo menos yo lo he intentado.

Sí, creo que sí, que me ha salido bien. Aunque a lo mejor...

A veces, hacer una buena prueba tampoco sirve de nada.

¿Ah, no? -Pues no.

Porque hay gente que recurre a otras cosas...

...para conseguir un trabajo. Ya.

-No siempre favores íntimos, ¿eh?

Yo qué sé, pues mentir al director, darle dinero,...

...poner la zancadilla a tus compañeros...

He visto cosas horribles.

Sí, en los negocios pasa algo parecido.

-¿Sí? Sí. Es triste, pero...

Pero, bueno, es así.

Incluso yo me he visto haciendo cosas no del todo correctas...

...para conseguir lo que quería.

Y no me refiero a favores íntimos, mal pensada.

(ROSA RÍE)

-¡Hum! Está rico esto, eh.

Los ingleses lo suelen tomar así.

Pero, bueno, no te he invitado sólo para tomar el té.

Verás, es que tengo un montón de ropa que ya no uso.

Y tengo entendido que los actores muchas veces...

...tienen que aportar el vestuario de la función.

-Sí. Y pensé que te podían servir.

-¿De verdad? Pues claro que me sirven.

Además, tengo el baúl casi vacío. Estaba buscando cosas y...

Sólo he encontrado un delantal, una cofia, un vestido y poco más.

Y me estaba agobiando, porque si me llaman...

...para hacer una prueba y no tengo el vestuario,...

...pierdo una oportunidad a lo tonto.

¿Y pensabas actuar así en la función de Estela del Val?

-No, porque era una obra de época y te lo dan ellos.

Pero ahora que estoy buscando trabajo me vendrá muy bien.

Si es que te piden de todo, eh. Vestidos de noche, de invierno,...

...de verano... Ya.

Bueno, pues no te preocupes, que yo tengo de todo.

-Muchísimas gracias, Ana.

Nada. -Qué bien.

-Me parece una elección muy acertada.

Señorita Tejedor, por favor,...

...cobra a la señora y se lo envuelve para regalo.

Buenos días, Bonilla. -Buenos días, don Leonardo.

-¿Le puedo ayudar en algo?

-Pues sí, sí. Sí, la verdad que sí.

-Bueno, bien, si no concreta usted un poco más, Bonilla.

¿Qué es lo que desea, quiere comprar algo?

-Sí, un regalo. Quería comprar un regalo.

-Muy bien. Un regalo, un bonito detalle por su parte...

...para alguien allegado, ¿verdad?

Muy acertado. ¿Ha pensado en algo en especial?

-No. No, no, la verdad es que no.

-Vamos a ver, Bonilla, si no me dice...

...si el regalo es para un hombre, una mujer, un niño,...

...pues no voy a poder ayudarle. Y de qué edad.

Sea hombre o mujer, la edad es muy importante.

-Mujer. -Muy bien, vamos avanzando.

Una mujer. ¿Y de qué edad?

-Pues no lo sé. Si le soy sincero no lo sé.

Creo que como yo. Creo.

Mire, don Leonardo, le voy a ser muy sincero.

-Estoy deseándolo, sí. -Sí.

Eh... Es para Mariana.

-Ah, la señorita Mariana. -Por favor, don Leonardo.

-Ya. Un regalo para la señorita Mariana.

Eso quiere decir que ustedes tienen ya muy avanzada la relación.

-No. -Sí, claro que sí.

Claro que la tienen, sí.

Un regalo se le hace a alguien con quien...

...uno tiene una relación, ¿verdad? -Que le digo que no.

Lo que se dice así, relación como tal, como se conoce, pues no.

-¿Ah, no? -Es lo que yo quisiera.

Así, una relación como tal, no tengo, no.

-¿No, ustedes no...? -Pues de momento no.

Por eso venía. A ver si comprándole un regalo...

...podía tener un acercamiento.

-Ya. Bueno, ¿y qué había pensado regalarle?

-No lo sé. No lo sé, no lo sé.

-Mire, Bonilla, hacer un regalo en las condiciones...

...en las que viene usted aquí es algo muy complicado.

Y es algo muy arriesgado además.

Fíjese, si usted hace un regalo a la Srta. Mariana...

-¡Chis! -Que le gusta,...

...pues no hay ningún problema.

Pero si no tiene usted ninguna pista, como no tiene,...

...o sabe algo que le puede gustar, corre usted el riesgo...

...de hacer un regalo desafortunado.

Con lo cual sus aspiraciones no sólo no irán hacia adelante,...

...sino que irán hacia atrás.

-Tiene usted toda la razón. -La tengo, no lo dude, la tengo.

-¡Hola! -Hola.

-Hola, Rosa. Hola, cariño.

-¿Qué tal? ¿Qué tal?

¿Vienes del gimnasio?

-Pues sí. Me he dado una buena paliza.

He estado con la sombra, con el saco.

He entrenado bien. Pues tendrás hambre.

Siéntate, que le digo a Dionisio que te traiga algo.

-No, me espero a la cena. Debes estar desfallecido.

-Ya, pero hoy tengo el pesaje y prefiero esperar...

...a después de que me lo hagan. -¿Por qué?

-Porque si me paso de peso, pasaría de categoría...

...y no puedo competir.

Bueno, pero estás entrenando todos los días.

Es imposible que hayas cogido peso.

-Puede que no coja grasa, pero peso en el músculo puedo coger.

Me he pesado en el gimnasio y estoy a punto de pasarme.

Qué barbaridad. -Por eso debo tener cuidado.

Desde luego...

Bueno, pues aunque me dé mucha pena, nada de comida.

-Pues yo voy a echar una siesta. No, no, quédate tú aquí.

Rosa y yo vamos a la habitación, que le voy a enseñar unos vestidos.

Vamos.

-Hasta ahora. Yo creo que te servirán casi todos.

-¿Sí? Bueno, si no los apaño.

-¿Un detalle romántico quizá?

-No. ¿Y si le escribo una nota?

No es por ofender, pero...

A lo mejor si le escribo unas líneas...

...diciéndole, pues no sé, que me gustaría conocerla más,...

...que quiero acercarme un poco más a ella.

A lo mejor así en un futuro puedo regalarle algo...

...y sé exactamente qué querría, claro.

-Eso todavía es más arriesgado y más directo por su parte.

Pero, bueno, sí, unas líneas bien escritas...

...pueden derribar cualquier muralla.

Si... si... Si yo lo estaba pensando desde un principio.

Si no le importa, ¿puedo escribirlo aquí?

-Pero, Bonilla... -No, don Leonardo,...

...es que yo no tengo mucho tiempo, la verdad.

Y usted la ve continuamente.

Yo le escribo una nota, usted se lo da...

...o se lo deja donde usted sepa que lo va a ver.

Hágame el favor. Es muy importante para mí.

-Bueno... Vamos a ver, Bonilla, mire, venga.

-Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias...

...y gracias otra vez.

Mire, si le expreso lo que siento, lo que me gustaría decirle,...

...pues a lo mejor tengo una cita con ella...

...y la próxima vez que venga no le tengo que molestar...

...en figuritas y elijo yo un regalo.

-Sí, perfecto. -Muy bien.

Querida Mariana... -No, querida Mariana, no.

-Tiene usted toda la razón. Estimada.

-Usted tiene que empezar por hacer las cosas bien desde el principio.

Haga el favor de guardar esa libreta y ese lápiz...

...porque con eso no va a ninguna parte.

Acompáñeme. ¡Vamos!

A ver, mire, Bonilla,...

...para redactar un escrito que cause buena impresión...

...lo primero que hay que hacer es utilizar un papel...

...delicado, elegante. Como este, por ejemplo.

Todo ello acompañado por un pluma estilográfica...

...de cierta categoría.

-Pues cambia, cambia la cosa. -Cambia, cambia.

-La presencia, tiene usted toda la razón, es muy importante.

-La tengo.

-Bueno, pues... -Todo suyo.

-Al ataque.

Si puede echar un vistacillo por si viene,...

...así no tengo la presión de mirándome usted, por favor.

Gracias.

Estimada no, ni querida. -No.

Vamos a ver... -Yo necesito más tiempo.

Porque puede venir en cualquier momento y a mí esto me estresa.

-Bonilla, traiga, que tampoco es tan difícil.

Por cierto, por ser usted, el papel y la pluma...

...le van a salir por 25 pesetas.

-Sí.

Llaman a la puerta.

-¿Qué pasa?

¿Cómo estás, Diana? -Mejor.

Perdona que me presente así, pero tenía que verte.

Vengo del piso franco.

He estado llamando una y otra vez y nadie me ha respondido.

-Bueno, eso no significa que el Maño los haya detenido.

A lo mejor han huido por otro motivo.

Sí, ya sé que debería estar contento porque no estuvieran.

Eso significa que están a salvo o pueden estar a salvo,...

...pero, ¿y si les han detenido? -No, no, no.

Habrán huido, seguro.

De ser así habrían dejado una nota.

-A lo mejor lo han hecho. ¿Has entrado en la casa?

No, no he podido. Devolví la llave hace unos días.

He mirado en todos los lugares que acordamos...

...donde dejar la llave si era necesario...

...y no he encontrado nada.

-¿Y no se te ocurre otro sitio más seguro...

...donde se hayan podido esconder?

Diana, ese piso era el lugar seguro que tenían.

(LLORA) -Lo siento, lo siento de verdad.

Perdóname, no pude aguantarlo, no pude.

Has aguantado mucho más de lo que habrían hecho...

...muchas personas que conozco.

Mucho más.

Tú no tienes la culpa de eso.

(LLORA)

-Hola, Mauricio. Necesito pesarme un segundo, por favor.

¿Y tiene que ser ahora?

-Sí, debe ser ahora, por favor. Pero si te pesaste el otro día.

-Mauricio, hoy es el pesaje oficial y necesito saber mi peso...

...antes que el preparador físico. De verdad, sólo será un momento.

Supongo que mis pacientes pueden esperar, ¿no?

-Gracias.

En el gimnasio tengo báscula, pero no me voy a pesar...

...delante de todo el mundo.

Ah, dijiste que la báscula del gimnasio se había estropeado.

Ya está arreglada, ¿no? -Sí.

(LEE) -Cómo mengua tu ausencia mi alegría.

Tu presencia sentir me hace completo.

De esta forma te evoco noche y día.

Y saberlo podrás en mi soneto.

-Así, pero bien leído.

-¡Joder!

Esto es...

In... -¿Inaudito?

-Inaudito, impresionante. Don Leonardo,...

...es tan... tan romántico, tan...

¿Pero de dónde saca usted esta inspiración?

Eh...

¿Usted siente esto, a que sí? -¡No, por Dios!

¿Cómo voy yo a sentir...? No, no, voy a sentir eso yo.

Son cosas que acuden a mi mente y me limito...

...a transcribirlas en un papel. Pura inspiración, vamos.

-¿Y le sale así, sin más? -Que sí, que le digo que sí.

Y haga el favor de copiarlo para que esté escrito...

...de su puño y letra o lo rompo.

-¿Qué va a romper? Esto lo copio yo en un pispás.

¡Madre mía!

¡Uf! -Y dese prisa.

Un encargado de los almacenes no puede estar aquí...

...perdiendo el tiempo con un cliente rapsoda.

-No se preocupe, don Leonardo.

Mire, antes de continuar le digo una cosa, eh.

Lo que está usted haciendo por mí es...

Es que no tiene un calificativo si le digo la verdad.

Y mire, le digo más, usted es un socio,...

...un compañero, un...

Es como mi hermano mayor.

Eh...

Se lo agradezco mucho.

Y le digo otra cosa, aquí tiene un detective privado.

Aunque le parezca raro, yo soy detective privado...

...y estoy para lo que usted mande.

-Que muy bien, dese prisa. -Sí, señor.

¡Dios mío, Dios mío, Dios mío!

-Bueno, ¿qué?

73 y medio. -¿Seguro?

¿Cómo que seguro? 73 y medio, claro que sí.

-Estoy un kilo por encima. ¿Cómo?

-Que estoy un kilo por encima de lo establecido.

Me paso de categoría. ¿Y entonces qué pasa?

-Pues que se anula el combate, que no habrá combate.

¡Ah! ¿Y es una buena noticia? -Es una buenísima noticia.

¿Sabes qué pasa? Que no me apetecía nada ese combate.

Aunque el otro era mucho peor que yo; le hubiera machacado.

Pero es de estos boxeadores malos que te sueltan un mal golpe...

...y acaban jugándotela.

¿Y entonces por qué aceptaste la pelea?

-Pues igual que tú aceptas atender a pacientes que no quieres.

Sí. -Bueno, pues eso.

Pero, fíjate, asunto arreglado.

Así tengo tiempo para prepararme a conciencia...

...para recuperar mi título.

Por cierto, Mauricio,...

...de esto a Ana nada.

Esto es una cosa que queda entre médico y paciente.

Tranquilo. -Eres un gran tipo.

Eh... ¿Nos vamos ya? -Sí, un segundo.

-Mire, si es que son preciosas las palabras.

Es que no... no... no... Si es que de pensar...

...a Mariana leyendo esto...

Mire, gracias a usted la voy a conseguir. Gracias a usted.

-¿Quiere hacer el favor de concentrarse y escribir?

Además, si viene ella, va a acabar descubriéndolo.

-No, no, no, no, no se preocupe, yo no tardo nada.

Pero gracias a usted, que lo sepa.

Si es que no puedo, si es que usted es un portento,...

...Leonardo, un portento, usted...

Usted es un maestro del amor.

Un... Y me sorprende, todo hay que decirlo,...

...porque no es usted muy... -¿Muy qué?

-Pero quitando ese pero, usted, de verdad,...

...escribiendo como escribe,...

...escribiendo las palabras que escribe lo tiene todo hecho.

Usted es un donjuán.

Un... un Tenorio. Un maestro, señor, un maestro del amor.

Y olé.

-En el caso de que hayan caído en las manos del Maño...

...estarán en una situación desesperada.

No van a tardar mucho en confesárselo todo.

¿Es tan sádico como dicen?

-Más de lo que te puedas imaginar.

Está completamente loco.

Disfruta causando dolor.

Cantarán, como yo lo hice,...

...porque cuanto más se resistan más sufrirán.

Tienes que ponerte a salvo ahora que estás a tiempo.

No me pidas eso. -Irán a por ti, ¿no lo entiendes?

Y cuando te coja, te machacará y te torturará.

Salvador, hará que lo confieses todo.

Y arrastrarás contigo a muchísima otra gente.

¿O tú sí puedes resistir un interrogatorio así?

A ver, por Dios, mírame.

No, no puedo.

Mentiría si te dijera lo contrario.

Sufrí algunos durante mi encarcelamiento...

...y sólo de pensar en ello me estremezco.

Pero tú...

Tú también corres peligro.

El Maño irá a por ti.

También debes ponerte a salvo. -No, no, no.

El único lugar donde yo puedo ser útil es...

...interponiéndome en su camino.

Así que voy a intentar detener su rabia.

Hay cosas de mí que le gustan, mira.

A lo mejor lo consigo. ¿Y si no lo consigues?

-Da igual. Te ha dado varias palizas.

-No importa. Si se ensaña contigo...

-¡Salvador, por Dios, vete tú!

Te aseguro que si pudiera me podría a salvo ahora mismo.

Pero soy un ex presidiario.

Y eso conlleva ciertas servidumbres.

Si no me presento cada poco en comisaría, me buscarán.

Y eso comprometería a mi primo y a su esposa.

Y ellos no deben pagar por eso.

-Gracias.

Gracias.

Bueno, pues por tus éxitos.

-Ojalá. Y que vengan pronto.

Los tuyos también, claro.

Muchas gracias por acompañarme a dar un paseo, Rosa.

La verdad es que necesitaba despejarme un poco.

-Pero si lo he hecho encantada.

Hubiera preferido ir a otro lugar y no aquí.

¿Por qué? Si es un teatro precioso y la cafetería es muy elegante.

-Sí, es muy elegante, pero hasta hace muy poco...

...estuve ensayando aquí una obra que no voy a estrenar nunca.

Tampoco tengo recuerdos muy agradables de este sitio.

Te entiendo.

Pero, bueno, las cosas cambian.

La vida está llena de sorpresas.

-Ya lo creo, no buenas. Por lo menos no siempre buenas.

Bueno, hay que confiar.

Mi padre era un gran jugador de póquer.

Y siempre me decía que el secreto para ligar una buena jugada es...

...confiar en que las cartas buenas vendrían.

Confiar ciegamente.

-Ya. Pues yo no sé jugar al póquer, pero intentaré seguir tu consejo.

Hazlo y verás como la suerte viene.

-Bueno, ya ha venido.

Los vestidos que me has dado son preciosos.

Me alegro de que te gustaran.

-Ya verás cómo van a lucir en el escenario.

Me los voy a poner y voy a pensar en ti.

Y voy a hacer un personaje fino y elegante.

Eres muy amable, pero no creo que sea un buen ejemplo a seguir.

-Pues yo creo que sí.

-Pues aquí tiene su compra. Muchísimas gracias.

Y la semana que viene está aquí lo que ha pedido. Gracias.

Pues lo voy a apuntar antes que se me olvide.

¡Anda! ¿Y esto?

Pero será atrevido este.

(LEE) -Cual músico que busca en su soñar...

...las notas que armarán su melodía,...

...así me recreo en tu caminar, pues eres para mí pura armonía.

¡Ay, pero qué bonito!

(LEE) Cómo mengua tu ausencia mi alegría.

Tu presencia sentir me hace completo.

De esta forma te evoco noche y día...

...y saberlo podrás en mi soneto.

(SUSPIRA)

-¿Sucede algo, Mariana? -Eh... no, no, nada, nada, no.

Bueno, sí. Sí que pasa, don Leonardo.

Es que yo hasta este mismo momento ignoraba que...

...unas simples palabras escritas en un papel...

...pudieran ser tan emocionantes y tan conmovedoras.

-¿A qué se refiere?

-Leonardo, yo...

Yo a usted lo quiero muchísimo.

-¿Me quiere? -Sí.

Sí, sí, sí, pero como a un padre, claro.

-Como a un padre. -Sí.

Y aprovechándome de esto le voy a hacer una confidencia.

Verá, es que acabo de recibir un poema...

...del joven detective este que tanto me ronda.

¿Sabe usted quién le digo? -Sí, sí, claro que... Ya.

-Pues no se puede imaginar las cosas que me dice.

Qué sensibilidad, qué manera de ver...

...el alma más profunda de una mujer.

¡Ay! Por eso me ve usted así, tan aturdida,...

...porque tan sólo de leer estas frases, pues...

Si me disculpa, voy a ir al baño un segundo...

...a echarme un poquito de agua a ver si se me pasa.

-¿Cómo puedes ser tan idiota, Leonardo?

Encima escribiéndole los poemas al zángano ese.

Como no te atreves a decirle lo que tienes que decirle...

...a quien se lo debes decir tú.

-Estela del Val.

-Hola. Hola.

-Veo que el café del teatro cuenta hoy...

...con visitas muy selectas.

Bueno, aquí siempre suele haber gente muy distinguida.

De hecho, a usted se le ve muy a menudo por aquí.

-Muy amable. Hola, Rosa. -Hola.

-Quería hablar un momento contigo en privado, si puede ser.

-Es que estoy hablando con las Sra. Rivas...

No, por mí no te preocupes.

Nunca se le puede decir que no a una conversación...

...con una gran dama del teatro.

-Pues si es así.

-Gracias. Nada.

-¿Y bien? -Bueno...

Ya sabes que soy una actriz que vive dedicada...

...en cuerpo y alma a su profesión. -Lo sé.

-Para mí, el teatro es lo primero, está por encima de todo.

Y estoy dispuesta a lo que sea para que mi compañía...

...pueda ofrecer los mejores montajes.

Pero para eso necesito los mejores actores.

-¿Y?

-Te cuento todo esto porque, aunque como sabes,...

...he sufrido una enorme decepción contigo en el terreno personal,...

...he de reconocer que la actriz que te ha sustituido...

...no tiene tu talento.

Tampoco estoy diciendo que tú tengas...

...un talento arrollador, entiéndeme,...

...pero estás por encima de ella.

Como verás, no me duelen prendas en reconocerlo.

Y te quiero pedir que vuelvas a los ensayos.

-Pues... es muy halagador,...

...pero es que yo no sé si voy a poder, doña Estela.

Porque estoy a punto de entrar en otra compañía y...

-Ah, bueno, pues no te preocupes, en ese caso, no...

-Bueno, pero no va a haber problemas si les digo que no.

Es que su compañía está por encima de todas...

...y para mí es muy halagador poder trabajar con usted...

...y demostrar mi talento. Muchísimas gracias.

-Muy bien. Bienvenida entonces.

-Gracias, doña Estela.

-¿Conoces mucho a esa chica? No.

Pero sí lo suficiente como para saber que siento...

...cosas muy especiales por ella.

Me hubiera gustado conocerla mucho más.

Pero me temo que no la volveré a ver.

-Antes, en la radio hablaban de lo del pesaje de los boxeadores.

Alfonso seguro que ya está allí. No sabía yo que era tan importante.

-Bueno, no dijo eso exactamente.

Ha dicho que no tenía mi talento. Y luego, se ha dado cuenta...

...y ha intentado decir otra cosa.

Y me ha pedido por favor que vuelva a la compañía.

Bueno, por favor, no, pero me ha pedido que vuelva.

Cómo me alegro, Rosa.

-El distanciamiento no significa que se acaben los lazos...

...entre las personas.

Es más, si se supera ese distanciamiento...

...y el afecto sigue, esa relación es para siempre.

-Cuando uno pesa más, no sólo tiene más grasa,...

...sino también más músculo y más fuerza.

Por eso hay unos límites en cada categoría...

...dentro de los que deben estar los dos púgiles.

-¿Y qué pasa si uno pesa más? -Habría que suspender el combate.

-Yo ya he cumplido mi parte del pacto.

Rosa vuelve a la compañía e interpretará...

...ese personaje que tanto le gusta.

¿No ha visto lo contenta que está?

-Me ha pedido que vuelva. -¿Quién?

-Estela del Val, que me ha dicho que vuelva a la compañía.

-¡Pero bueno! -Sí, vamos a estar juntas.

Vamos a estrenar juntas.

-Acaba con él.

Vamos.

Isabel.

¡Vamos!

-En cuanto a su amiga, espero que usted se ocupe de ella.

No. No, se equivoca.

Los actores son responsabilidad suya.

-Estaba sin dinero, lo tenía todo parado.

No sabía si iba incluso a abandonar.

Así que supongo yo que de repente habrá aparecido...

...ese mecenas que tanto añoraba.

-¿Un mecenas? -Sí.

-Pues creo que ya sé quién ha sido.

-Isabel.

¡Isabel, vamos, hazlo!

Hazlo.

Isabel.

  • T5 - Capítulo 147

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 147

31 mar 2010

El menú a cuatro manos de Manolita y Benigno ha sido todo un éxito y ambos bailan un pasodoble. Ana se entera a través de Cristina de los problemas económicos de la compañía de Estela del Val. Cita a la actriz y le ofrece colaborar económicamente en el montaje a cambio de un favor. El Maño irrumpe en el piso franco y detiene a Isabel. Cuando Salvador se entera de lo ocurrido y va a alertar a sus amigos no encuentra a nadie en el piso.Valverde ha reducido al Maño y decide que se debe cerrar el piso franco sin dejar pistas, ya que ha dejado de ser un refugio seguro. Pero para ello hay que eliminar al policía e Isabel flaquea. Mientras Alfonso se prepara para el momento del pesaje, convencido que no lo superará y será descalificado, Ana, a cambio de su apoyo financiero a Estela,  consigue que ésta readmita a Rosa en su compañía. Bonilla está dispuesto a conquistar a Mariana. Va a dejarle una nota en los almacenes y Leonardo le ayuda escribiendo un poema que emociona a Mariana.

Histórico de emisiones:

31/03/2010

 

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