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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 145 - ver ahora
Transcripción completa

-La maleta se queda. -Yo te la guardo.

Y alguien te la hace llegar. -Pero...

-Venga, que en Toulouse te darán de todo. No seas quejica.

-¿Irás a ver a Teresa para decirle que estoy a salvo?

-¡Venga, coño! -Espérese un momento, por favor.

Esto sí me lo puedo llevar, ¿no?

-Lo dicho, los sentimientos pequeñoburgueses...

...terminarán con nosotros. Isabel...

-Ya os podéis hacer a la idea. -¿Y si te regalamos una olla nueva?

Una batería de cocina nueva, de estas que brillan,...

...que te gustan, que te emocionan, que cocinas con ganas.

-¿Me estás diciendo que me vas a regalar una batería de cocina?

-Nueva, de las que vemos...

-¿Tú me ves cara de tonta? -No.

-Vamos a seguir copiando los modelos, desde luego,...

...pero con un poquito más de picardía.

Copiamos el modelo, pero le cambiamos el talle,...

...le ponemos otros adornos. Y ya verás, estarán irreconocibles.

Gracias, madre. No sé qué haría sin usted.

-¡Hola, hijo! Ya estoy aquí. Hola, madre, qué bien.

Me vas a perdonar, pero he recibido una llamada y me tengo que ir.

Perdona, luego nos vemos. ¿Estás bien?

-Sí, sí. Me alegro, madre.

Eh... Adiós.

-Brochetas de pollo al hojaldre.

¿Tú sabes lo que son brochetas? -¿Quién, yo?

¿Yo qué coño sé? Pregúntele al pollo.

Padre, que no sabemos ni interpretar un libro de cocina.

No sabemos hacer nada.

-El otro día nos quedamos muy preocupados con...

...todo lo que pasó aquí con tu novia.

No te preocupes, son cosas que pasan.

-César me pidió que viniera.

¿Le ha pasado algo, le han detenido?

-Está bien. Se ha marchado.

Doña Estela, readmítala.

-No puedo hacerlo.

Yo no soy como usted, doctor.

No habría llegado hasta donde estoy si hubiera sido como usted.

Esa chica es demasiado ambiciosa, no tiene escrúpulos.

Y yo no puedo volver a correr ese riesgo.

-Hable tranquilamente, por favor.

Me imagino que usted también estará asustada.

Si hubiera alguna posibilidad de que hubieran detenido...

...a mi novio, yo estaría que no viviría.

-¿Salvador le ha dicho que soy su novia?

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza...

...para amar en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento...

...por el que venció su desaliento.

Le canto al mar...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-¿Qué, Marcelino, sobresaliente cum laude?

Como decían en la facultad, ¿eh?

-Pues le digo una cosa, padre.

No me esperaba yo que nos fuese tan bien.

-Es que tú eres un hombre de poca fe, hijo.

El bacalao al pil-pil nos ha salido de rechupete.

-Sí. -Y la sopa... La sopa de reyes.

-Pero debemos ser justos, algún defecto teníamos que tener.

Nos hemos retrasado un poco en el segundo turno.

-Natural, Marcelino.

Hay que tener en cuenta que la cadena de distribución...

...no va tan rápida como cuando está Manolita.

Y también debo reconocer que yo he tardado un poco en salir,...

...porque estoy ciático perdido.

Pero ya se me va pasando y estoy aquí para ayudarte.

Vamos a ver... ¡Huy! ¡Vamos, Pelayo!

Vaya, fíjate, parece que aquí ha dejado uno...

...el bacalao sin probar.

-Pues, padre, le digo una cosa, que esta sopa la han probado,...

...la han catado y la han despreciado.

-Que cosa más rara.

Ya, ya sé lo que ha pasado, Marcelino, ya lo sé.

Que hemos atascado de comida las raciones.

Eso es lo que ha pasado. -Sí, puede ser.

Tiene usted razón.

Nos ha perdido por un lado la generosidad...

...y por otra lado también, asumámoslo, los retrasos.

Claro, la gente empieza ahí, que sí que no,...

...y se le va el hambre, se le escapa, ¡bom!

-Es que tenemos unos comensales muy señoritos.

Se creen que aquí tenemos que tener el mismo servicio...

...que en el Ritz. Dicho y hecho y no puede ser.

En la vida han comido un bacalao al pil-pil como el nuestro.

-Sí, es verdad.

Y también que, cuando alguno se dejaba algo,...

...Manolita les animaba y se lo acababan comiendo.

-También es cierto que eso ha influido.

Pero yo no voy a salir a cantarles un nana...

...para que se lo coman todo. ¿Comprendes?

-Claro. Tiene usted... mucha razón.

-Claro que Rosa es buena actriz. Tiene mucho talento.

¿Entonces?

-Tiene usted que aprender muchas cosas sobre las actrices.

Enséñeme usted.

-Para ser una buena actriz hay que saber mucho de una misma.

Y de los demás, en general, pero eso tiene sus riesgos.

Te conoces tan bien que sabes perfectamente lo que quieres.

Y conoces tan bien a los demás que no te resulta muy complicado...

...manipularles para conseguir tus deseos.

Gracias.

Pero sí estamos de acuerdo que Rosa es una gran actriz...

...y usted necesita actrices.

Porque alguna tendrá que contratar. -Sí, pero no a ella.

Ya le he dicho que Rosa es demasiado ambiciosa.

No tiene límites, ni en lo moral ni en lo material.

Pero no ha tenido una vida fácil. -Nadie tiene una vida fácil.

Y déjeme que le diga una cosa.

No estoy muy segura que allanarle el camino sea...

...la mejor manera de ayudarla.

¿Qué quiere decir, que "la letra con sangre entra"?

-¿Y estos retrasos podrán aligerarse, eh?

-Oh... Pues claro que sí, Marcelino.

Yo creo que en un par de meses estaré ya puesto al día.

-¿En un par de meses? ¡No me joda! En un par de meses no hacemos nada.

-Vamos a ver, cada cosa a su tiempo, hombre.

-Es que no puede ser. -Hola. Que me he dejado la bufanda.

-Un momento, señor marqués. Pase usted, que le invito...

...a tomarse una copita de aguardiente.

El día está frío y me lo agradecerá.

-Venga. -Bueno, ¿qué?

¿Qué tal la comida?

-Eh...

Bueno... -Sí, ¿qué... qué... qué...?

¿Te ha gustado el bacalao?

-¿Te ha gustado? (SEBAS RESOPLA)

-¿Y la sopa?

-Estaba rica, ¿verdad? -¡Uf!

-No soples tanto ni subas tanto los hombros. ¿Qué?

¿Qué?

-Eh... Bueno, está, está.

-Te lo voy a preguntar de otra manera.

¿Qué te ha gustado más, la comida que preparamos nosotros,...

...Marcelino y Pelayo, o la que te sirve...

...o te sería Manolita? -O lo mismo.

-Eh...

Bueno, está bien.

Bueno, es que Manolita es mucha Manolita, de verdad.

Gracias por la copa. Me tengo que ir. Adiós.

-Ya lo ha oído, padre: "Manolita es mucha Manolita".

-Rosa está tan curtida que sólo las lágrimas podrían ablandarla.

Sus propias lágrimas, quiero decir.

No. Rosa lo único que necesita es un poco de seguridad.

Con su talento, con su trabajo...

Vamos a darle esa seguridad.

-No es usted de este mundo.

Sí, que soy de este mundo. Imagínese, soy médico,...

...estoy cada día en contacto con lo más sórdido de este mundo.

-Aunque fuera basurero, jamás conseguiría ensuciarse las manos.

Parece que está hablando de un santo.

-Algo así.

Me cae usted simpático.

Más que simpático, si soy sincera.

-Vamos, Marcelino.

¿Vienes o qué?

-Es que mejor que yo me quede aquí controlando el bar.

No se puede estar en misa y repicando.

-Para eso hemos dejado al Sebas.

-Pero el Sebas no puede estar pendiente de todo lo que ocurre.

-Eres como el capitán Araña,...

...me embarcas y luego me dejas en tierra.

-Tire. Ya me cuenta.

-Hola, Benigno. ¿Qué, ilustrando el caletre, eh?

Eso está bien.

-¿Pero ustedes no están enfadados conmigo?

-¿Enfadados con usted?

¿Nosotros, por qué?

-Como Manolita se puso así, pensé que ustedes harían piña...

...y que nuestra amistad se había ido al garete.

-¿Pero qué dice, hombre? Ni muchísimo menos.

Habla así porque no nos conoce.

Nosotros, aunque pertenecemos también a la especie animal,...

...somos de la familia de los racionales.

-Sí, sí. Y Manuela también.

Y que le quede claro, Benigno: Manuela trabaja mucho.

Es muy trabajadora, aunque esté pasando una mala racha.

-Marcelino tiene razón. Yo no le echo la culpa a nadie.

Pero, verá, tenemos un problema muy importante que resolver.

-¿En el bar? -Sí, señor.

En ese bar que nos da de comer a todos,...

...incluidas cuatro nietas que me llaman abuelo

(BENIGNO SUSPIRA) -Por cierto...

¿Dónde ha dejado usted el organillo?

-Hoy es 20 de noviembre y no creo que sea un buen día...

...para alegrar corazones.

-Lo dice por lo de José Antonio, ¿verdad?

No sabía yo que usted fuera falangista.

Marcelino, hijo, vámonos, que la hemos errado.

-Que no, hombre, que no. ¿He dicho yo que soy falangista?

Vamos, que tiene guasa la cosa.

¿Usted me ve vestido de azul y con boina roja, como una vedette?

(AMBOS RÍEN) -Menos mal.

-Yo estuve enamorada de alguien como usted.

Era un ser extraordinario.

Completamente ajeno a la maldad,...

...a la hipocresía y a la falsedad.

¿Y él estaba enamorado de usted?

-¿Quiere usted decir que no merezco a alguien de esa categoría?

No, no, nada más alejado de mi intención.

-No se preocupe, era una broma.

Sí, él también estuvo enamorado de mí.

¿Y? -Un poco como Rosa con usted.

No supe valorarlo en su momento.

Nada, ni siquiera el respeto hacia mí misma...

...estaba por encima de mi carrera.

¿Quiere un consejo? No me importaría escucharlo.

-Búsquese a una mujer que le ame por encima de sí misma.

Y fíjese que no le digo por encima de su carrera, sino de sí misma.

Eso es exagerar un poco, ¿no cree? -Sí.

Sería exagerar si habláramos de otro tipo de hombre,...

...pero no de usted. ¿Y sabe por qué?

Porque usted sí es capaz de amar a un mujer más que a sí mismo.

Al final va a conseguir que me sonroje.

-Hágalo. No pienso retirar lo que he dicho.

Supongamos que tiene razón. ¿Dónde está esa mujer?

-Aparecerá. Si usted sigue siendo como es,...

...aparecerá en cualquier momento. ¿Y cómo sabré que es ella?

-La reconocerá, se lo aseguro. Y ella a usted.

Y cuando eso ocurra, deje todo lo que tenga entre manos...

...y dedíquese a ella.

Yo no lo hice.

Me dediqué a cumplir mis sueños.

Y lo perdí.

-Bueno, ¿y qué querían decirme? ¿Qué problema tienen?

-Verá, como usted sabe, porque estaba presente,...

...Manolita dio la espantada.

Marcelino y yo nos hemos tenido que meter en los fogones.

Y en la cocina, mi hijo y yo pues para un avío está bien,...

...pero la gastronomía es un arte noble...

...y hay que estar muy preparado para salir adelante.

-Sí. Y también tenemos problemas para llevar los platos calientes...

...a las mesas y que lleguen calientes.

El segundo turno se no da muy mal.

-Empezamos, pero nos atascamos a la mitad del camino.

Además, no queremos que se rompa ningún eslabón de la familia,...

...por eso de que no se caiga la cadena. Usted me entiende.

-¿Y quieren que cocine yo?

-Vaya, pensé que no me lo iba usted a decir nunca.

-Si no lo está proponiendo, lo está preguntando.

-Que sí, hombre, que sí, que lo va a hacer.

Además, podrá tocar el organillo en sus ratos libres.

Sólo tiene que comprar las viandas, preparar la comida...

...y Marcelino y yo servimos los platos.

-Ya me gustaría, ya. -¡Que sí, hombre, que sí!

Y no se preocupe por el sueldo, que llegaremos a un acuerdo.

-¿Y Manolita? -¡Y dale con Manolita!

Ella ha tomado las de Villadiego, Benigno.

Se ha bajado del barco, estaba usted delante.

-Se hará lo que usted diga, pero Manolita sigue siendo...

...la que manda en esa casa.

-Le voy a explicar quién manda en este momento en ese bar.

-Padre, déjelo que diga lo que tenga que decir.

-Vamos, que yo estaré encantado de cocinar para El Asturiano,...

...pero siempre y cuando Manolita esté de acuerdo.

No quiero líos. ¿Hace? -Sí, pero será complicado.

-¡Venga!

-Uno para todos y todos para El Asturiano.

Vamos para dentro, padre.

-Venga. -No me sea usted quejica.

No me sea quejica, venga. -¡Marcelino, hijo!

Bueno... ¡Pero, hombre!

-Bueno, Mauricio, con este mueble va a ser mucho más fácil...

...hacer inventario de los víveres que tenemos.

Así agilizaremos el reparto.

Un mueble así no se encuentra todos los días, ¿eh?

Un mueble en tan buen uso.

Y dime, ¿tú dónde pasas el tiempo cuando estás fuera...

...de aquí o de la consulta? ¿Cómo?

-Nada, Mauricio.

Que muchas gracias por venir tan a menudo.

Que no sé de dónde sacas el tiempo.

¿Por qué lo dices?

-Porque cada vez pasas más tiempo aquí.

Vienes antes y te marchas después.

No debe quedarte tiempo prácticamente para nada.

Ya, pero es que tampoco lo necesito.

El tiempo, quiero decir.

Sí que es verdad que últimamente no duermo muy bien.

Me pasa como hoy, que me despierto de madrugada y ya no puedo dormir.

-Muy bien, gracias. Venga, que vaya bien.

Y a ver si volvemos más a menudo.

Venga, con Dios.

Oiga, padre, yo creo que Manolita no va a dar su brazo a torcer.

Cuando le Benigno se encarga de los fogones va a arder Troya.

-Hijo, no es momento de llantos con ella,...

...sino más bien de plantearle una estrategia,...

...cómo diría yo, pues lastimera, zalamera.

Haciéndole ver que si sigue en sus trece,...

...vamos a tener que cerrar El Asturiano.

-Es que eso no sería faltar a la verdad.

-Así que, ¿vamos los tres y se lo planteamos?

-No, no, un momento. Hay que pensarlo antes.

-Vamos a ver, yo creo que dejarte a ti, Benigno,...

...recibiendo a Manuela a porta gayola, con su fuerza...

Es que ni un toro cinqueño resabiado.

Vamos, es que me parece muy peligroso.

-No seas exagerado, Marcelino.

-Mi hijo no exagera, al contrario, se queda corto.

Porque conoce muy bien al enemigo.

Lo más prudente, Benigno, sería que en esta primera,...

...podíamos decir, negociación, usted no estuviera.

-Sí.

-Entonces, se lo comentan ustedes y luego me cuentan.

-Eso será lo mejor. Sí, sí, sin duda.

-Vaya, ya se nos escacharró la estrategia.

-Para fuera. -A sus pies, señora. Yo ya me iba.

-No, no hace falta que se vaya. Si yo sólo vengo a tomarme un café.

-¿Te preocupa algo?

Intento centrarme, pero la verdad es que...

La verdad es que me acuerdo de Rosa.

Me acuerdo mucho.

-¿Te arrepientes de tu decisión? No.

Creo que no.

-Pues eso es lo importante.

Si tienes clara tu decisión, también debes tener claro que...

...vas a sufrir por un tiempo.

Ya, pero saber que vas a sufrir no es lo mismo que sufrir.

-Ni siquiera Dios sabe el sufrimiento que nos espera.

Lo que tienes que hacer es aguantar y esperar.

¿Esperar a qué? -A que el sufrimiento ceda.

Sí, ya. -Que sí, Mauricio.

Que tarde o temprano llegará.

Hazme caso.

Ese sufrimiento pasará.

En los momentos de debilidad debes pensar...

...por qué tomaste esa decisión y ser firme.

Y al final serás mucho más feliz. No estoy tan seguro.

Más feliz no se si...

Más solo sí que estará, eso es seguro.

-¿Te arrepientes de haber dejado a Rosa?

Porque el perdón siempre lo tienes a mano.

No, no, ni perdón ni arrepentimiento.

A lo hecho, pecho.

Ya no podría vivir con Rosa. Ya no.

El problema es que no puedo vivir con ella ni sin ella tampoco.

-Mi querida Manolita,...

...¿tienes un minuto para atender a este pobre ciático?

-Si es cortito, sí. -Sí, sí, claro.

¡Aaay! Eh... verás...

¿Tú te acuerdas de lo que nos costó llegar hasta aquí, verdad?

La memoria no se debe perder, porque es donde se asienta...

...la sangre, el sudor y las lágrimas...

...de lo que hemos tenido que pasar.

¿O es que ya te has olvidado de las cartillas...

...de racionamiento, de la miseria...?

-Al grano, padre. -Hijo, el saber no ocupa lugar.

Hay que explicar los antecedentes para entender los consecuentes.

¿Por dónde iba? -La propuesta.

-¿Qué propuesta?

-Vamos a ver, Manuela, antes de seguir con todo esto,...

...habría que saber si... En fin, la verdad es que...

Qué familia hemos formado juntos, ¿verdad? Es todo tan bonito.

Y partiendo de esa base, del amor, de las niñas,...

...de ti, de El Asturiano, nos estamos planteando aquí...

...si un momento dado...

¿Tú estás convencida de que no quieres volver...

...a esa cocina que tanto te quiere?

-Pues sí, Marcelino, estoy convencida.

Estoy segura de que no voy a volver a pisarla.

-¿Pero no ves que nos pones entre la espada y la pared?

Vamos a ver, piensa un poco.

Nosotros sólo te vamos a preguntar si tú estarías dispuesta...

No sé... -Que si no te importa que...

...Benigno se encargue de los fogones.

A ver...

Eso es, en un momento dado, a lo mejor,...

...¿un sí ligero?

-¿O un no?

-Eso es un podéis hacer lo que os dé la gana.

Porque yo no volveré a entrar en esa cocina.

Y mira, así, de una maldita vez me puedo ocupar de mis hijas...

...y de mi casa. Y con un poco de suerte, si me queda tiempo,...

...pues me puedo buscar otro trabajo...

...para compensar lo que le tenéis que pagar a Benigno.

-¿Qué trabajo, Manuela?

-Deja los espolones a un lado, Marcelino.

Vamos a ver, Manolita, hija.

¿Eso quiere decir que estás conforme...

...con que Benigno empiece mañana mismo?

-Eso ya es un problema vuestro.

-Sanabria, que soy el hombre de la familia, que trabajo.

-Ya te lo contaré en casa, ya.

-Que se va a buscar un trabajo.

-Hola, plumilla.

Sabía que vendrías por aquí.

¿Un cigarrito? No, gracias.

-Venga, ¿me lo vas a despreciar?

¿Qué, ha sido un día divertido?

¿Qué quiere? -Nada malo, hombre.

Interesarme por ti en un día tan señalado.

¿Qué tal, te han tratado bien?

Sólo quiero tomarme una copa.

-Venga, hombre, vamos a conversar un poco, a contarnos novedades.

Qué curioso lo diferente que vemos el mundo unos de otros.

Para muchos, la mayoría eso sí, hoy es un día triste.

Hace 16 años que los rojos asesinaron a sangre fría...

...a nuestro líder, José Antonio. Te acuerdas, ¿verdad?

(ASIENTE)

-Y sin embargo, para otros hoy es un día alegre.

Los llevan a la comisaría, les dan de comer gratis...

...y encima se reencuentran con viejos camaradas.

¿Te has encontrado con algún viejo camarada, plumilla?

No. Si se refiere a la gente que conocí en la cárcel, no.

No he visto a nadie.

Lo cual no es de extrañar, la mayoría siguen allí...

...o están muertos.

-Venga, hombre, no te amargues tú solo la celebración.

Aunque en el fondo, eso de morir o de pudrirse en la cárcel es...

...uno de los inconvenientes de ser rojo, ¿no?

Estaréis hartos, ¿verdad? Yo sólo soy un escritor.

Un plumilla, como usted dice.

Con ideas propias, eso sí. El color lo pone usted.

-Muy diplomático.

¿O debería decir hipócrita?

¿No quieres discutir, eh?

Claro, hoy ha sido un día muy duro, muchas emociones, ¿verdad?

Venga, no te enfades, hombre.

No te enfades, si se trata sólo de evitar males mayores.

Así no te metes en líos.

En el fondo es un favor que os hacemos.

Y os lo vamos a hacer muchas veces, hombre.

Cada 20 de noviembre, cada 1 de mayo,...

...cuando convoquéis una huelga general,...

...cada vez que un dignatario extranjero venga a visitarnos.

Nada que te impida llevar tu vida normal.

¿Ha terminado? -Si tú no tienes nada que contarme.

-En el pueblo todo sigue igual.

Allí tiene uno la sensación de que el tiempo no pasa.

Pero es agradable sentir un poco esa tranquilidad.

¿Y la prima qué tal está?

(SUSPIRA) -Pues ahí va, la pobre.

Pero me ha gustado mucho estar unos días con ella.

La mujer se ve muy sola.

Y ya sabes, dos soledades hacen un compañía.

Lo que no entiendo es que hayas vuelto tan pronto.

-Porque te echaba de menos.

Si llego a saber que no te ibas a alegrar de verme.

Claro que me alegro. No digas tonterías.

-Pues no se nota. Lo digo porque ya que...

...estabas allí con tus primas y con tu familia...

...y pasándotelo tan bien, no sé por qué no te has quedado más.

Además, el aire del campo te sienta muy bien.

-Sí, pero no cuando hace tanto frío, hijo.

Allí el invierno es mucho más duro que aquí.

Ya, ya me imagino.

-Lo mejor es que estuve en la primera matanza...

...de invierno de tus tíos.

¿No me digas que te gusta ver cómo matan al pobre bicho?

-No, hijo, eso no lo he podido soportar nunca.

Más que nada por cómo chilla el pobre animal.

Pero me encanta la fiesta que se organiza después...

...alrededor de la fogata, donde se cuecen las morcillas.

Y contando viejas anécdotas.

Hacía años que no pasaba una velada así con la familia.

Bueno, pero todo me preguntaban por ti, eh.

Que cómo estabas, que qué tal la consulta.

¡Que para cuándo la boda!

-Ay, Marce, que día tan estupendo hace, ¿verdad?

No tener que encargarme de la cocina es una bendición.

-Bueno, ¿no lo vas a echar de menos un poco?

-¿Qué voy a echar de menos, los madrugones para ir al mercado?

¿El ir corriendo de aquí para allá todo el día?

-Digo yo, que algo sí.

-Se me había olvidado lo que era dormir a pierna suelta.

Disfrutar tranquilamente de las mañanas,...

...poder llevar a mis hijas al colegio,...

...ir a visitar a mis amigas, si me apetece.

Vamos, esto es gloria.

-Es gloria, pero hay una cosa que está clara.

Un poco echarás de menos ser la reina de la cocina, como eras.

Y la verdad, me ha sorprendido mucho...

...lo bien que has entendido que alguien debe ocupar...

...tu lugar y llevar tu mandil.

-Yo cedo mi mandil de mil amores.

Y bueno, en esta vida hay que aprender a ser humilde,...

...reconocer cuándo alguien es superior.

Y está claro que Benigno le da un toque especial a los platos...

...que yo no sé encontrarle.

-Depende de los platos.

Porque el cocido de Manuela Sanabria, que lo sepan todos,...

...es el mejor cocido de toda España.

-Eso es más cariño que otra cosa. -Que no, lo digo de verdad.

Y sobre todo, lo más importante, cariño.

Me alegra que entiendas que teníamos que tomar...

...esta decisión y que estés conforme con la misma.

-Si más conforme no puedo estar.

Y con un poco de suerte, me puedo buscar otro trabajo.

Ofertas no me faltan.

Ana me hizo el otro día una en firme.

-También estuvimos en la ermita de San Antonio...

...para ver la ofrenda de flores.

Ya sabes que allí es costumbre que las jóvenes...

...en edad de merecer van al santo,...

...le rezan, le llevan flores para que les ayude a encontrar...

...a un buen mozo que las lleve al altar.

Bobadas. -Ay, hijo, Mauricio,...

...si cada vez que te cuento algo, te molesta, pues me callo.

No, es que yo no entiendo que se encomienden a un santo...

...para solucionar su vida amorosa. No lo entiendo.

-Son tradiciones, creencias que hay que respetar.

No, son supersticiones.

Y no pretenderás que entienda algo que carece de toda lógica.

Y si me disculpas, voy a trabajar a la consulta.

-Cómo se ve que tú no sabes lo mal que lo pasan esas pobres chicas.

Claro, como tú tienes la suerte de tener una buena novia...

...con la que te va de maravilla.

-Bueno, cariño, venga, que debes volver al Asturiano.

No podemos estar todo el día paseando, aunque queramos.

¿Qué vais a hacer hoy de menú? -No lo sé.

Benigno y mi padre están pensando en ello.

¿Qué es eso de otro trabajo?

-Pues venga, vete para allá. Tendréis que organizaros.

A ver quién atiende la barra... -Sí, de acuerdo.

¿Y tú qué vas a hacer ahora?

-No sé. Todavía no lo tengo pensado.

Supongo que me iré a pasear al Retiro...

...o iré a visitar a mis antiguas compañeras o las dos cosas.

Bueno, adiós. -Adiós.

-Luego pásate por el bar y me explicas lo del trabajo.

-Sí, no te preocupes. -Mejor. ¿Para qué?

Hombre, un trabajo ahora, Manuela.

-¿Y qué fue lo que te dijo el Leonardo este?

Que no podía exponer el mismo vestido en mi escaparate.

Y que por favor lo quitara si no queríamos llegar a mayores.

-Es que no falla, los que parecen un mosquito muerto son los peores.

Y este tiene cara de muy remilgado.

-Vamos a ver, Alfonso, no hace falta insultar al hombre.

Además, nos lo dijo con mucha educación.

Sí, sí, si él es un mandado.

-Nos guste o no, en este caso los Almacenes tienen toda la razón.

¿Que te vas a poner de su parte? -No empieces, Teresa.

Yo no me pongo de parte de nadie.

Se trata de patentes.

Y los Almacenes Rivas han pagado para comercializar...

...esa firma de ropa italiana. Pues ese es su problema.

-Sé razonable, Teresa.

Tú copiaste ese vestido sin pedir permiso a nadie, sin pagar nada.

A lo mejor tiene mucha lógica lo que dices,...

...pero me gustaría tener un poco de apoyo por parte de mi marido.

No lo sé. -Yo te apoyo siempre.

Pero eso no quita que lo que es justo es justo.

-Teresa, Héctor tiene razón y tú lo sabes.

Venga, vamos a desayunar.

-Y digo yo, Benigno,...

...¿no le podría usted dar un toque de distinción...

...gastronómica un poquito más barato al menú?

Porque no sé de dónde vamos a sacar las perras para comprar...

...tanto lomito de merluza.

-Pero, vamos a ver, Pelayo,...

...¿cómo voy a marinar merluza sin merluza?

-Ya, si yo le entiendo.

Tal vez si modificara el menú entero.

-¿Modificar el menú?

Me he pasado toda la noche trabajando en la receta,...

...consultando libros de cocina, ¿y me dice que cambie el menú?

-Bueno, bueno, bueno, bueno, cómo me gusta...

...formar parte de este equipo.

¿Estamos dispuestos a trabajar, a levantar El Asturiano,...

...a cocinar como Dios manda, a darle de comer a los clientes?

-Si me he preparado a conciencia, pero tu padre me ha desanimado.

-¿Y eso por qué? -¿Que por qué, Marcelino?

Anda, toma, mira, esta es la lista del menú de Benigno.

-Benigno, si puede ser, para los siguientes días,...

...a mí el conejo al ajillo me encanta.

-Lo tendré en cuenta.

-Pe... Qué cachondo es usted, Benigno.

¿Pero cómo vamos a comprar lomos de merluza?

Si valen más que este bar. -Si ya se lo he dicho yo

Mire, Benigno, ni en la faldriquera de la hermana de Franco...

...hay suficiente dinero para pagar estas listas.

-Si me hago cargo de que no son los productos más baratos.

Pero es que, la verdad, yo no sé cocinar de otra manera.

-Pues estamos apañados.

-Lo bueno es que ya sabemos cómo van las cosas.

Así que no nos volverá a pasar.

Por supuesto que no.

Porque a partir de ahora mis diseños serán exclusivos.

No se van a ver en las revistas.

-Y van a ser tan bonitos y tan únicos que...

...los Almacenes Rivas intentarán comprarte tu patente.

Pues lo siento, porque no estará en venta.

-¿Dónde está mi bollo? ¿Es ese mi bollo?

-Perdón, Héctor, pensaba que no querías más.

-¿Pero no te tenías que cuidar? Tienes un combate dentro de poco.

-Tranquila, madre, que yo sé muy bien lo que como.

Lo importante son las comidas que debo hacer.

Y lo tengo controlado. -Si yo no digo nada; tú sabrás.

Hoy, yo voy a comer proteínas. Y grasas, que es esto.

Y tendría que hacerme unos huevos con tocino, que hace muy ricos.

Me va a venir muy bien. Yo luego lo quemo esto todo.

-¿Por qué no me dejan que vaya yo a comprar al mercado?

Yo tengo experiencia regateando. Igual lo saco por buen precio.

-Benigno, ponga usted los pies en el suelo.

Por muy baratas que le dejen las viandas...

...siempre costarán un ojo de la cara.

-Pues la verdad, yo no le veo solución.

Creo que lo mejor será que me vuelva a mi organillo...

...y que llamen a Manolita. -¡A Manolita ni la mente!

Vamos a ver, Benigno, vamos a hablar esto...

...como personas civilizadas que somos.

¿Usted qué necesita, comprar los lomitos de merluza?

Pues lo que haga falta, pero usted debe cocinar hoy.

A Manolita ni la mente. ¡Padre, dinero, por favor!

Usted se va a ir al mercado y compra lo que haga falta.

Démelo todo.

Ya sabe, Benigno, ahí. Y lo que haga falta.

-Pues haré lo que pueda por la economía.

-Yo ya no tengo más, eh.

Si necesita más dinero, tendré que pedir por las calles.

-Muchas gracias.

-Marcelino..

No quería preocuparos.

Pero como se dice, ha sido por fuerza mayor.

-Por lo que dice Abel, más bien ha sido a la fuerza.

Te han tenido en un calabozo.

Bueno, al menos no estaba solo. Ya se sabe, mal de muchos...

-A mí no me hace ninguna gracia.

Me parece horrible que puedan detener a la gente sin motivo.

No deberían poder hacer algo así. Han sido sólo unas horas.

Cuando terminaron los actos conmemorativos de la muerte...

...de Primo de Rivera, volvimos a ser libres.

-Es una medida de prevención.

Detienen unas horas a los excarcelados políticos...

...para evitar posibles revuelos en las calles.

Bueno, pero podrían evitarse las molestias.

Nadie que haya estado en la cárcel tiene ganas de organizar revueltas.

-¿Pero cómo os lo podéis tomar tan a la ligera?

¿No os dais cuenta de lo que significa lo que ha pasado?

-Claro que nos damos cuenta.

Significa que Salvador ha sido un preso político.

-¿Y nunca se va a poder quitar ese estigma?

¿No le van a dejar empezar de cero?

No, Cristina, a la gente como yo no se nos permite eso.

Bueno, familia, no puedo retrasar más lo inevitable.

Me vuelvo a trabajar.

Y gracias por el desayuno. Me ha sabido a gloria.

-Te acompaño a la puerta. No, de eso nada.

Tú tómate el café, que aún no has terminado de desayunar.

Sé perfectamente dónde está la puerta. Adiós.

-Adiós, primo. -Hasta luego.

-¿Entonces fue todo bien?

-Sí, el operativo salió como se esperaba.

En estos momentos debe estar llegando a Toulouse.

-¿Dónde lo entregaste?

-Cerca de la estación de Atocha, como estaba previsto.

-¿Y él cómo estaba?

Cuando salió de aquí parecía muy afectado.

Le costó mucho abandonar a su hermana.

-Todos tenemos que tomar decisiones duras a veces.

Sí, es el tiempo que nos ha tocado vivir.

-Sólo pudo llevarse un foto en la que salían juntos.

Eso es lo único que tiene de toda una vida.

-Sí. Cualquiera que te escuche pensaría que estás...

...demasiado involucrada en esta misión.

-Me hago cargo de la situación, eso es todo.

-Eso es sentimentalismo, Isabel.

Y no es bueno para nuestra causa, nos hace vulnerables.

-No tienes por qué hablarme así.

He demostrado que soy capaz de cumplir con mi cometido...

...en el partido y sin dejarme llevar por sentimentalismos.

-Hasta ahora sí.

Bueno, pensemos en el siguiente paso a dar, ¿de acuerdo?

-Y tú, como abogado, ¿no puedes hacer algo...

...para evitar que Salvador pase por situaciones como esta?

No digo por los demás, pero por Salvador, que es tu primo.

Mira, tal y como están las cosas en España,...

...lo mejor que se puede hacer en una situación así...

...es no hacer nada. -¿Por qué?

-Porque lo único que conseguiríamos sería llamar la atención...

...de las autoridades sobre él, significarle.

Y eso le traería problemas.

-Pero es muy injusto. -No le des más vueltas, cariño.

Deberías aprender a no tomarte las cosas tan a pecho.

Salvador asume lo que hay con tranquilidad.

-Porque no le queda otro remedio. -Pues por eso mismo.

Y si él, que es el afectado, puede hacerlo, tú también.

Esa es la mejor manera de ayudarle.

-Hay que abandonar este piso.

-¿De verdad quieres que lo dejemos?

-Sí. Ya no es seguro.

Tenemos que buscar un nuevo centro de operaciones.

-No hemos tenido ningún problema.

-Ha entrado y salido mucha gente de aquí.

No sabemos las consecuencias que puede traernos.

Y no nos quedaremos para averiguarlo.

-Si alguien hubiera sospechado algo ya lo sabríamos.

-No quiero discutir más de este asunto.

La decisión está tomada.

Quiero que empieces a desmantelar el piso hoy mismo.

-Aunque tengamos que marcharnos, yo creo que deberíamos...

...tomárnoslo con más calma.

Una salida tan repentina puede levantar sospechas.

-¿Pero se puede saber qué diablos te pasa?

Sabes que el modus operandi es este.

Sobre todo cuando ha sucedido...

Ah, ya, es por Salvador, ¿no?

Claro, claro. Este es el único sitio de contacto con él...

...y temes no poderlo volver a ver, ¿no?

-Por supuesto que no.

Ya te he explicado las razones por las que no creo que...

...debamos salir corriendo.

Y no tienen nada que ver con Salvador.

-Si quieres, puedes seguir engañándote a ti misma,...

...pero a mí no, que ya soy perro viejo, ¿eh?

Y permíteme un consejo.

Si no quieres sufrir más de lo que puedas soportar,...

...deja de encariñarte tanto con la gente.

Las personas como nosotros no podemos permitirnos ese lujo.

-Buenos días.

Bueno, ya has terminado las consultas por hoy.

Don Venancio era el último que quedaba.

Estupendo. Así me da tiempo a ir al dispensario de Ángel...

...a ver un par de pacientes antes de comer.

-Muy bien. Oye, Mauricio,...

...¿por qué no invita a Rosa a almorzar con nosotros?

¿Por qué me miras así? ¿No te parece una buena idea?

Sí, es una buena idea.

Lo que pasa es que tiene mucho trabajo...

...y no quiero ponerla en el compromiso...

...de tener que rechazar la invitación.

-¿Un compromiso por qué?

Le dices que si no puede venir no pasa nada. Hay confianza.

Es que tengo ganas de verla.

Le he comprado un detalle en el pueblo...

...y me gustaría dárselo.

Pues ya te digo que lo voy a tener bastante difícil para localizarla.

Si acaso, ya te digo luego algo.

-¿No me preguntas lo que le he comprado?

Ah, sí. ¿Qué le has comprado?

-Un pañuelito para el cuello monísimo.

Bueno, nada de particular, pero me hacía ilusión.

Muy bien. Pues nada, luego intentaré localizarla.

Pero ya te digo que está difícil contactar con ella.

-¿Y por qué no te pasas por el café del teatro?

Así, si la ves, la invitas en persona.

-No, la única mujer que he visto acompañando a Salvador es su prima.

La autora de la obra de teatro que representará Estela.

-Ya sé quién es perfectamente la prima de Salvador.

No te pregunto por ella, imbécil, te pregunto por...

...la mujer esta que te he dicho. Morena, así como seca, guapa.

-Lo siento, pero no me suena de nada.

-¿Seguro que no? Igual la has visto alguna vez con Salvador.

Sé que se trae algo entre manos con el escritor.

Si el otro día la estuve siguiendo, pero al final,...

...la muy pájara, acabó dándome esquinazo.

Lo que demuestra que tengo motivos para sospechar.

Y tú, como siempre, no me sirves para nada.

-¿Qué quieres que te diga? Si no la he visto nunca.

-Pues abrir más los ojos y no tocarme los cojones.

Eso es lo que quiero que hagas. ¿Te ha quedado bastante claro?

-Por mucho que abra los ojos no puedo ver...

...a nadie que no se me ponga delante.

-¿Pero cuándo aprenderás a dejar de contestarme, eh?

A ver si te enteras de que cuando yo digo una cosa,...

...tú asientes y te callas la puta boca.

De todas maneras, no necesito a nadie para dar con esa putita.

Voy a sacarla de su escondite y a averiguar...

...qué se trae entre manos con ese cabrón.

Cojo a esos dos, pero como me llamo Amadeo Aguirre.

Y después de una mano de hostias, los llevaré a la comisaría...

...y se van a tener que tragar sus palabras...

...todos los desgraciados que me han tachado de mal policía.

Ponme una copa.

¿Y cómo están funcionando las secciones...

...de complementos de invierno con el nuevo género?

-La sección de señoras y niños siguen igual, vendiendo mucho.

Pero hay problemas con algunos artículos.

¿Qué tipo de artículos?

-Ciertas bufandas, guantes y corbatas con colores llamativos.

Al parecer, no son del agrado de nuestro público.

Ya. Esas líneas están marcando la moda en otros países.

Pero aquí cuesta más implantar nuevas tendencias.

-Especialmente entre el público masculino.

¿Y hay mucho stock del género que no se ha vendido?

-Sí, hay un buen número de prendas que no creo que salgan fácilmente.

Ya. Pues ocupan espacio innecesariamente y lo necesitamos.

Dentro de poco llega la colección de Navidad.

-¿Qué quiere que hagamos?

Para empezar, llame a Ángel.

Ofrézcale el género más antiguo y que se lleve...

...lo que le sea necesario para el dispensario.

-Bien, ¿y con el resto?

Sáquelo a la venta y vaya bajando precios hasta el precio de saldo.

A ver si así conseguimos agotar existencias.

-Muy bien, entendido.

Pues eso es todo, Leonardo. Ya seguimos otro día con el resto.

-Sí. Doña Ana, quería comentarle...

Lamenté mucho el incidente de ayer con su cuñada.

¿Con Teresa? ¿De qué incidente me habla?

¡Dios! Si llego a saber que duraría tan poco en el escaparate,...

...no lo saco de la trastienda.

-Pero no le des más vueltas, que sabes que tienen razón.

Tengan razón o no, es injusto que siempre a los pobres...

...nos pongan las cosas tan difíciles.

-Las cosas son difíciles para todos,...

...pero a los pobres no afecta más. Pues por eso mismo.

Los Almacenes apenas hubieran notado...

...ese pequeño perjuicio porque tienen clientela.

En cambio, para mí, que entre un cliente es un triunfo, madre.

-Bueno, hija, pero poco a poco.

Los comienzos son siempre difíciles.

Además, tú cada vez tienes más clientas.

Y no creo que lo del vestido te influya.

Pues no lo sé.

Lo que sí sé es que Ana me la ha jugado bien. Eso sí

-Es que no debes tomártelo como algo personal.

Es una cuestión de negocios.

Te hubiera pasado lo mismo si los Almacenes...

...los llevase otra persona. Sí, pero es que los lleva Ana.

Y sabía que esto me haría mucho daño.

-El problema es que no tendría que hacerte tanto daño.

(SUSPIRA) Bueno, madre, es muy fácil decirlo.

¿Pero usted sabe lo que me cuesta confeccionar esos vestidos?

-Pues claro que lo sé.

Y por eso no debes desanimarte, que tú tienes mucho mérito.

Me desanimo porque estoy cansada.

-¿Sabes qué vamos a hacer? Venga, deja eso ya.

Vamos a mirar las revistas para buscar nuevos diseños.

¡Vamos! Anda, ven aquí.

Venga, esta para ti y esta para mí.

Gracias.

-Venga.

-Limón.

¿Tiene acento o no? Oiga, padre, ¿Limón tiene acento?

-Sí, sí, sí. Limón, sí.

-Oiga, vaya olorcito que sale de la cocina.

-Sí, un olor que alimenta.

Pero lo que apesta es la faltriquera, Marcelino.

-¿Qué pasa, que no salen las cuentas?

-No, no salen. Tenemos que doblar el precio del menú...

...o no sacaremos ni para gastos. -¿Pero qué está diciendo?

Por el amor de Dios, ¿cómo vamos a doblar el precio?

Si nuestros clientes son todos gente humilde.

Nos quedaremos sin clientes.

-Precisamente por eso tenemos que doblarlo...

...porque nosotros somos más humildes que los clientes.

No podemos poner merluza y demás lindezas gastronómicas...

...todos los días en el menú del día, hijo

-¡No puede ser! Ya le digo yo que no, por amor de Dios.

-Hola, familia. -Hola, cariño.

-¿Cómo estáis? (AMBOS) Bien.

-Pues no lo parecía.

-Bueno, estaba yo aquí discutiendo, como de costumbre,...

...con el membrillo de tu marido, que no sé cómo se las arregla,...

...pero siempre anda escaqueándose para no dar golpe.

-Vamos, a la gresca, como siempre. -Que no, Manuela, cosas de fútbol.

Hay gente que es merengona y otros somos colchoneros.

En fin, ¿y tú qué?

¿De dónde vienes tan lozana con ese pañuelo,...

...que pareces una actriz de Hollywood?

-Pues yo, de pasear por ahí, ya sabéis.

Bueno, ahora de los Almacenes, de ver a mis antiguas compañeras.

-Ya. -Merluza marinada...

...con pimientos de... -De Tolosa, de la mitad pa arriba.

-Mouse de limón. Parece un menú de reyes, ¿no?

-Sí, de reyes. Con lo que ha costado lo podría ser.

-Venga, que os ayudo a preparar las mesas antes de que venga gente.

¿Os parece? -Muy bien.

Ahora mismo entramos, Manuela.

¿Entonces qué hacemos con los precios, los subimos o no?

-No podemos hacerlo, Marcelino.

Sería peor el remedio que la enfermedad.

No volverían por aquí los clientes.

-¿Entonces lo dejamos así y que sea lo que Dios quiera?

-Dios no tiene nada que ver en esta batalla,...

...como diría Napoleón.

Nosotros somos quienes debemos resolver esta guerra.

Si no, nos vamos a ir a pique.

-Ya. ¿Y?

-No sé, hijo. Piensa.

-Mire, estoy pensando...

...que cuando el grajo vuela tan bajo...

...hace un frío del carajo y hay que tomar sopas de ajo.

Vamos, que para dentro.

-Este muchacho..

-El caso es que tenía expuesto en el escaparate de su tienda...

...un vestido idéntico a uno de nuestros modelos italianos.

Eso sí, lo tenía a menos de la mitad del precio.

Y le tuve que decir que lo retirase inmediatamente.

Como usted comprenderá, era un caso de competencia desleal.

Y un perjuicio para nuestras ventas.

¿Y qué ha dicho ella, cómo se lo ha tomado?

-A principio se violentó un poco, pero comprendió la situación.

Sé que ha hecho usted lo correcto, Leonardo,...

...pero por esta vez lo podríamos haber dejado pasar.

-Lo siento, doña Ana.

Entienda que mi obligación es velar por los intereses de esta empresa.

Si dejo pasar algo así, sentaría muy mal precedente.

Hola, buenas, soy el doctor Mauricio Salcedo.

Querría hablar con doña Rosa Fernández, por favor.

-Hola, doctor, ¿cómo está usted?

Pues yo no conozco a ninguna Rosa Fernández por aquí.

¿No estoy hablando con el café del teatro?

-No, no. Doctor, que soy yo, Marcelino,...

...el del Atletic, el del Asturiano.

Está usted hablando con El Asturiano.

Ah. -A mí este café me encanta, ¿sabe?

Porque aquí se reúne la gente del mundillo.

Para una persona en mi situación es el mejor lugar...

...para encontrar una oferta de trabajo. ¿No le parece?

Al final, todo es una cuestión de actitud.

Buenas. ¿Puedo pasar?

No quisiera interrumpir.

-Qué alegría verte, hija.

Hola, Carmen, ¿cómo estás?

Me he acercado un momento para expresaros...

...lo mucho que lamento el incidente de ayer...

...con mi encargado.

Rosa, cariño. Hola, ¿cómo estás?

Perdona que te haya interrumpido el ensayo, no quería molestarte.

-¿Pero cómo que cariño?

-¿Qué escribe? Una novela policíaca.

-¿Ah, sí? ¿De qué va? Perdón.

¿Te han dado esto para mí?

¿Seguro?

-Acabamos de tirar al traste 400 pesetas.

¿400 pesetas en una jornada de trabajo? Esto es la ruina.

-Pero qué mal mientes, hijo.

¿Hasta cuándo pretendes mantener esta pantomima?

¿No pensabas decirme nunca que has roto tu relación con Rosa?

-¿Dónde se ha metido este cabrón?

(RÍE)

Me parece que yo también me tengo que ir.

-Ana, perdona, me han dicho que estabas aquí.

Pero estás ocupada. Me voy.

No, tranquila, ya estoy terminando. Ve saliendo.

-Hasta ahora.

Este hombre lo que tiene es una carencia de vitaminas.

Pero le vamos a poner una inyección y lo solucionamos.

-¿Se encuentra mejor?

  • T5 - Capítulo 145

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 145

29 mar 2010

Ante el "autodespido" de Manolita, Pelayo debe cocinar pero no puede competir con Benigno. Los parroquianos quieren que Benigno sea el cocinero, pero este pone una condición, que Manolita esté de acuerdo. Contra todo pronóstico, ella acepta encantada. A Marcelino esto le inquieta. El Maño trata de averiguar quién es Isabel y qué relación tiene con Salvador. Mauricio mantiene ante su madre la farsa de que entre Rosa y él no ha pasado nada. Valverde insta a Isabel a desmantelar el piso y abandonarlo pues ha dejado de ser seguro. Ana visita a Teresa y expresa su pesar por lo ocurrido con el modelo que ambas estaban vendiendo. Carmen ve con agrado este pequeño acercamiento pero su felicidad dura poco por la irrupción de Rosa en la tienda. Manolita se siente desplazada por Benigno y hace oídos sordos a los lamentos de su marido de que el cocinero va a arruinar al Asturiano como siga elaborando platos tan caros. Alfonso, a espaldas de todos, sigue su estrategia para no tener que enfrentarse a un nuevo rival. 

Histórico de emisiones:

29/03/2010                                             

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