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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 131 - ver ahora
Transcripción completa

Ya se nos ocurrirá la manera de ponerlo en su sitio.

Pero si te enfrentas con él a puñetazos,...

...se montaría un escándalo. Y no nos conviene.

-El doctor Salcedo. ¿Qué tal?

-Don Gabino Cifuentes, que apoya la función.

Amigo de Estela. Encantado.

Y le felicito. Tiene usted una compañía muy buena.

-Excelente.

Tengo una compañía excelente, sí, señor.

Le va a costar mucho digerir que está en libre.

-Me resulta difícil creer que no se alegra de su suerte.

He conocido a otros fugados y hubieran arriesgado su vida...

...para no volver a la cárcel.

Pero César es demasiado frágil.

Nunca he visto una persona con tanto miedo.

Va a ser muy difícil tratar con él.

-Ya me contarás de qué me sirve a mí proteger...

...a un escritor que ni me va ni me viene.

¿No te parece?

-Tú sabrás por qué lo has hecho.

A mí lo que me parece es que eres un mujer muy buena.

Mire, le llamo para informarle de que voy a rescindir...

...el contrato publicitario de mi empresa con su rotativo.

¿Que no sabe el motivo?

Pues debería prestar más atención a los artículos que publica...

...en su periódico.

Sí, por supuesto que me refiero al artículo de Carmona.

Valverde no está y tú no vas a poder con esto sola.

-Y que lo digas. ¿Entonces?

-Prepárate para la lucha clandestina.

Gracias.

Por las mujeres. -Pero si no hay ninguna.

Por las mujeres ausentes. Yo brindo por Rosa. ¿Y usted?

-Eh... Por su madre.

Por mi madre. Verá qué alegría se lleva.

(AMBOS) Salud.

-No paró de golpearme hasta que me dejó en el suelo inmóvil.

-Diana... -Y después...

Después me ha violado.

-Ya está. -Como un animal.

Y no me he podido defender.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza...

...para amar en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

Gracias.

-Traiga otro para mí, por favor. -Enseguida.

-¿Sorprendido? Pues sí.

Te hacía en tu bufete a estas horas.

-Sí, pero como tenía poco trabajo, he salido a dar una vuelta.

Estaba cerca y he pensado:

"Aver si tengo suerte y está Salvador en el café".

Pero no quiero molestarte si estás trabajando.

Estaba trabajando, pero un poco de distracción viene bien.

-Sí, eso pienso yo también.

¿De qué va eso que escribes?

Es la historia de un ladrón al que la policía captura...

...justo después de haber cometido el golpe de su vida.

-Vaya, qué mala suerte. Pues sí.

Pero él se resiste a aceptarlo y se niega a confesar...

...dónde está el botín.

Tiene pensado escaparse de la cárcel y recuperarlo después.

-¿Y cómo acaba, lo consigue?

Está a punto de conseguirlo, pero al final todo se estropea.

Si de mí dependiera, lo conseguiría.

Pero la censura nunca me lo permitiría.

-¿Y qué pasaría si cuando sale de la cárcel...

...va a buscar el botín y ha olvidado dónde lo escondió?

No... no te entiendo.

¿Por qué iba a olvidarse de dónde dejó el botín?

-Pues no lo sé, pero la memoria es muy caprichosa.

Al menos eso es lo que dice mi psiquiatra.

A veces los recuerdos se pierden en el fondo de nuestra mente.

¿Qué tal te va con él?

-Las alucinaciones continúan.

Hay temporadas en las que son más intensas...

...y otras en las que menos, pero sigo sin recordar...

...gran parte de mi infancia.

Me ha dicho que me sería muy útil recuperar objetos de mi niñez...

...para reavivar esos recuerdos.

Pero sólo he encontrado unos pocos.

Esto va más lento de lo que pensaba.

Bueno, hay que tener paciencia.

Todo lo referente a la mente es muy complejo.

¿En qué puedo ayudarle, Sr. Carmona?

-No se preocupe, no la entretendré mucho.

¿Y bien? -¿Sabe lo que es esto?

Es el reconocimiento a mi talento profesional, es la pluma dorada.

Me la dieron hace 10 años.

Fui el periodista más joven en lograrla.

Con ella he escrito mis artículos desde entonces.

¿Y sabe para lo que sirve ahora? ¡Para nada!

No le consiento que se comporte así en este despacho.

-¿Ah, sí? ¿Y qué va a hacerme?

¿Qué va a hacerme después de conseguir que me despidan?

Es usted una mujer mezquina y manipuladora.

Va mirando a la gente por encima del hombro,...

...pero no tiene usted ninguna dignidad. ¡Ni una pizca!

Está usted demasiado alterado como para responderle.

-Por supuesto. ¿Cómo quiere que esté...

...después de semejante atropello?

¿Pero qué se cree, que el mundo puede girar a su alrededor...

...y oír sólo lo que le gusta?

¡Es usted incapaz de aceptar la verdad!

Cuando habla de la verdad, ¿se refiere a sus artículos?

¿Sus difamaciones, sus calumnias y humillaciones son...

...para usted la verdad?

-Son mis opiniones profesionales. Soy un periodista laureado.

Un profesional acreditado durante años.

Pues me parece muy bien.

Pero estaré durante bastante tiempo a salvo de leer sus patrañas.

-¿Eso cree? Pues se equivoca, señora Rivas.

Se equivoca mucho.

No estoy solo y pronto todos sabrán el chantaje...

...del que he sido objeto.

Sabrá usted de mí muy pronto. ¡Muy pronto!

-Creo que debo seguir indagando y preguntando a gente que me ayude.

A ti, por ejemplo.

Yo te ayudaría, claro,...

...pero ya sabes que no recuerdo nada de aquella época.

-¿Por qué no salimos de aquí? Este sitio me agobia un poco.

Tenía pensado seguir trabajando. -Sólo será un momento.

Un pequeño paseo y enseguida te dejo en paz. Te lo prometo.

Vale, demos ese paseo.

Mateo, vuelvo enseguida, eh.

-Hasta luego.

Teléfono.

-Almacenes Rivas, dígame.

¿Otra vez?

Que te he dicho que por favor no me llames al trabajo.

Sí, sí, ya lo sé, pero yo no voy a poder.

Porque yo...

Que no puedo pedir el día.

Bueno... Sí, claro. ¿Y yo cómo me las compongo?

Si es que yo no voy a saber...

¡Ay! Mira, mira, lo voy a intentar.

Pero no te puedo asegurar... Sí, ya, ya, ya, ya.

Más tarde hablamos, ¿de acuerdo?

Pero aquí, por favor, no me vuelvas a llamar.

Y no te he dicho todavía que sí. Hala, adiós.

-Marifé. -¿Eh?

-¿Pasa algo? -No, no pasa nada.

Mi hermano, que tiene cada cosa. -¿Pero qué pasa?

-Pues que ayer cenó algo que le sentó mal.

Se ha puesto malo y no puede acudir al trabajo.

Pero lo mejor es que quiere que le sustituya yo.

-Bueno, a lo mejor si se lo dices a doña Ana.

-No, yo a doña Ana no le puedo pedir una cosa así.

No le puedo contar estas milongas.

-¿Pero de qué trabaja tu hermano? -Pues eso es lo mejor.

Que mi hermano trabaja...

-Señoritas, lamento interrumpir su animada charla.

¿Han comprobado que esté todo listo para rueda de prensa de esta tarde?

Las veo muy tranquilas y hay que preparar sillas, mesas...

-Sí, sí, ahora nos íbamos a poner con ello, don Leonardo.

-Ahora, venga. Ahora mismo. ¡Vamos!

Qué cruz.

-Clementina.

Te tengo que pedir una favor muy especial.

-Desde que el psiquiatra me dijo lo de los objetos,...

...no dejo de intentar recordar alguna cosa.

No sé: alguna prenda de ropa, algún mueble, algún juguete.

Y lo único que he conseguido recordar ha sido una peonza.

Una peonza de madera, muy bonita. ¿Tú te acuerdas de ella?

Lo siento, pero no. -Es increíble, Salvador.

Parece mentira que no recuerdes nada siendo mayor que yo.

Deberías ser tú quien se acordase de un montón de cosas.

Es posible, pero ya te he dicho que no me acuerdo de casi nada.

Así que déjalo, por favor.

Lo siento.

Perdóname. No... no debería hablarte así.

-Perdóname tú a mí.

Insisto tanto con el tema que te acabo irritando.

Aun así, no tengo excusa.

Sé lo importante que es todo esto para ti.

Y debería ser más comprensivo. -Gracias.

Pero hay una cosa más que me gustaría preguntarte.

¿Por qué nunca me has hablado de mi padre?

Bueno, de tu padre sólo puedo decir que era un hombre muy serio,...

...muy severo y muy autoritario.

-Sí, supongo que lo era.

Porque lo único que recuerdo de él es que nunca me cogió en brazos.

-Qué jodido el enano, ¿eh?

En cuanto has perdido el título...

-Tiene que estar ya en Cuba con el Frank Carrera ese.

Sabes lo que te digo, su pan que se lo coman.

-A mí nunca me gustó.

Siempre me pareció el típico ampón, mala gente.

Te va a venir muy bien dejar de trabajar con él.

Cago en Judas, que le han dado boleto al Carmona.

-¿Cómo?

-Que esta es su columna y aparece firmada por otro.

Que se han dado cuenta de la mala ralea que tiene...

...el cara de bicho ese. ¡Ja! Ya me han alegrado el día.

-¿Te das cuenta? Al final, el tiempo acaba poniendo...

...a todos en su sitio.

Por eso tú debes seguir esforzándote y entrenándote.

Eres tú el legítimo campeón de España.

Ese Carrera es una filfa.

Así que es Alfonso García el que tiene que demostrarlo...

...ahora mismo, porque si no estás preparado, lo hará otro.

-Que sí, Héctor. Estoy deseando que llegue la revancha esta.

Y esta vez no os voy a decepcionar.

Por cierto, yo me marcho, que Ana me está esperando...

...en los almacenes, que dice que me va a dar una sorpresa.

-Mira tú qué bien. Oye, y perdona este desorden.

-No te preocupes.

Yo pensaba que mi taquilla estaba desordenada, pero...

-Intento ordenarlo, pero siempre hay cosas que hacer.

-Tú preocúpate porque sigas viendo la mesa.

-Qué gracioso. ¿Tú no te ibas?

-De hecho, me marcho ya. -Muy bien.

-Bueno...

-Lo dicho, campeón, ahora todo depende de ti.

-Que sí, que sí.

-¡Adiós!

¿Almacenes Rivas?

Sí, me gustaría hablar con Ana Rivas.

Sí, mantengo la espera, sí.

Ana... Sí, soy yo, Héctor.

Oye, ¿de verdad sigues interesada en que siga investigando...

...a Nono Garriga?

Te lo digo porque ya sabes lo que pienso.

Y como me has insistido tanto.

-¿Por qué no recuerdo ningún día feliz, ningún juego?

¿Tan triste fue mi infancia? ¿Tan desgraciado fui?

No, de ninguna manera.

Fuiste un niño como todos los demás.

Recuerdo muchos días en que todos los primos...

...jugábamos juntos.

Son recuerdos generales, sin grandes detalles,...

...pero te aseguro que en esos días todos fuimos muy felices.

Y tú eras uno de nosotros.

-Y ahora que hablas de juegos con los primos,...

...a veces me viene a la cabeza una especie de teatro de títeres...

...con dos o tres muñecos.

¿Jugábamos a eso los primos?

Tengo la sensación de que disfrutaba mucho en las funciones.

¿Tú te acuerdas de eso? Vagamente.

-¿Y quién manipulaba los muñecos, nosotros?

¿Mi madre?

Mi padre no podía ser, si era tan serio.

No, no, ni él ni tu madre.

Las marionetas las manejaba Martina, la criada.

-Martina.

Martina.

¿Cómo era? Era muy guapa.

-Oiga, padre, la verdad es que el juguete de Bonilla,...

...esto de las esposas, que son bastante curiosas.

Esto lo llevo yo y ya me siento como un policía,...

...como el Robert Mitchum en esas películas de Hollywood.

Deteniendo a la gente. ¿Qué le parece?

O, por ejemplo, podría hacerme policía deportivo.

A todo el que vea que sea del Real Madrid...

...le apreso y me lo llevo para la cárcel...

...por tener mal gusto. ¿Qué le parece?

¡Sebas! Eh, Sebas, mira qué juguete tengo.

-¿Dónde vas con esas esposas?

-¿Has visto qué juguete más divertido?

Se las ha dejado Bonilla. ¿Qué te parece?

Y puedo ir deteniendo a la gente. ¿Tú de qué equipo eres?

-Del Real Madrid. -Evidentemente, porque eres tonto.

Pues a detenerte. -¡Eh, eh, ¿qué haces?!

-Pues haber sido del Atletic, del Celta de Vigo.

No puedes ser del Real Madrid.

Sebas, quieto, que te voy a tener que detener.

-Venga, deja de jugar, vamos a tomarnos un vino.

-¿Tú qué has hecho, cabrón?

¡Pero, Sebas, hijo!

Pero, vamos a ver, ¿queréis dejarlo ya? Que parecéis unos críos.

Desde luego, Marcelino, tú para solapas no vales.

Sólo tenías que ver la pinta que tienes aquí,...

...esposado al marco de la bicicleta.

-Pero ha sido por no retorcerle el brazo a él.

-¿Por no retorcérselo a él?

Si te ha retorcido más que a la rodilla de fregar el suelo.

Anda, anda. Vámonos a trabajar. -Sí, vamos.

-¡Venga!

Vamos, hombre, ¿qué pasa ahora? -Padre, que esto va con llave.

-Pues claro que va con llave. -¿Y dónde está las llaves?

-¿Pero no las tienes tú?

-Yo no tengo las llaves, yo tengo las esposas.

-Huy, huy, ¿no me digas que no tienes las llaves...

...y te has esposado a la bicicleta?

-Porque no sabía que iban con llaves, que tonto no soy.

-Vamos, ni el que asó la manteca. Pero qué mamerto está hecho.

-¿Cómo que mamerto, Sebas? ¡Que no te rías!

¡Ayúdeme!

¡Que no sale!

-Por favor, Clementina, por favor.

-Yo no sé si lo voy a saber hacer bien.

-Que sí, mujer, de lo difícil ya me encargo yo.

-Pero yo soy muy torpe; seguro que meto la pata.

-Que te va a salir muy bien. -¿Y cuándo lo hacemos?

-Pues lo hacemos ya, que viene don...

-¡Ay, Marifé, ay, ay!

Ay, qué disgusto. -Ay, qué mal me siento.

-¿Qué le pasa, Marifé? -Que tengo un mareo.

No sé, que no puedo, no puedo...

-Lleva toda la mañana así, con muchos mareos.

-¿Y cómo no me ha dicho nada?

-Pues es que me daba mucho apuro, don Leonardo,...

...con todo el trabajo que hay.

-Pero no puede trabajar así.

Váyase a su casa. O mejor dicho, a la casa de socorro.

-Sí, sí. ¿Y qué le decimos a doña Ana?

-No se preocupe, yo hablo con doña Ana y se lo explico.

Usted márchese a que la vea un médico.

-¿Seguro que van a poder prescindir de mí?

-Que nos arreglamos. No se preocupe, márchese.

¿Quiere que la acompañe alguien? -No, no es necesario.

Me paso un momento por el vestuario y ya está.

Es usted fantástico, don Leonardo, es usted muy considerado.

Muchísimas gracias, de verdad. -Ay, Marifé, hija.

-Ay, de verdad, don Leonardo...

-A ver, déjame ver. Vamos a ver. -¡Tira ahí, tira ahí!

-Esto no va para ningún lado.

-Aquí te vas a quedar todo el día detenido.

-Sebas, no te pases de gracioso. ¡Que no me fastidies!

-¿Pero qué pasa aquí, nadie viene a atender el bar?

Yo no puedo entre la cocina y la barra.

¿Qué hacéis ahí?

-¿Dónde, ahí? -En la bicicleta.

¿Por qué estáis ahí pegados? Marce, ¿qué haces?

-Es que estaba jugando con el desgraciado de Sebas.

Le he ido a detener por ser Real Madrid y...

-Que tu marido va del Conde a Montecristo,...

...pero esposado al cuadro de una bicicleta.

¿Y por qué no te sueltas? -Pues porque no tenemos las llaves.

-¿Pero tú eres bobo, Marcelino?

¿Pero cómo te pones a jugar con unas esposas...

...si luego no puedes abrirlas?

-No me hagas la misma pregunta estúpida que me hacen todos.

Porque no sabía que iban con llave.

¿Tú en las películas ves las llaves de las esposas?

-Mira, Marcelino, de verdad que yo no sé qué voy a hacer...

...contigo como no aprendas.

-¡Ha sido culpa de Sebas, Manuela!

-Ha empezado él, que yo me estaba defendiendo.

-Bueno, ya, Sebas, me da igual. ¿Dónde están las llaves?

-No lo sé. -Las tendrá Bonilla, supongo.

-¿Por qué no vas a buscar a Héctor?

Que hable con Bonilla, que lo encuentre...

...y que venga cagando leches a sacarme de aquí.

-Mira que te he visto meterte en líos, pero como esto...

Ande, suegro, a atender la barra, que yo voy a buscar a Héctor.

-No me toque, coño. Y tú no te rías, Sebas.

No te rías, porque te juro que te mato.

Que eres un cabrón.

Te vas a ir a El Cascabel a tomar vinos.

¡Bonilla!

-¿Y cómo era exactamente?

No lo recuerdo muy bien, sólo sé que era guapa.

-¿Pero cómo era? ¿Era rubia, morena, alta, cómo hablaba?

Hay muchas características en las personas.

De algo te tienes que acordar. Te he dicho que no recuerdo bien.

Tal vez era morena, pero ni de eso estoy seguro.

-Perdóname. Es que me gustaría tanto recordar a esa mujer.

Así tendría algo nuevo que contarle al psiquiatra.

Y, por cierto, ¿qué recuerdas de la muerte de mi padre?

La historia ya la conoces.

Fue un accidente, un trágico accidente.

-Lo único que sé es que se le disparó la pistola...

...mientras la limpiaba y se mató. Tampoco hay mucho más que saber.

Esos accidentes ocurren y las consecuencias ya las conoces.

Tu madre resultó muy afectada...

...y se vio sin fuerzas para educarte ella sola.

Así que la familia decidió que lo mejor sería que...

...te criaras en nuestra casa. Como así fue, ya lo sabes.

-Y no te quejes, que tú tienes la culpa. ¡Vamos!

-"Tú tienes la culpa".

"Tú tienes la culpa de todo", eso es lo que me decían.

¿Cómo? -Lo acabo de recodar, Salvador.

"Tú tienes la culpa de todo".

Eso me decía mi madre constantemente.

¿Pero la culpa de qué, a qué se refería?

Bueno, Abel, tendrás que perdonarme, pero tengo que volver.

No he terminado de trabajar y tengo los papeles en el café.

-Por supuesto. Y perdóname, me he puesto a hablar...

...y te he hecho perder toda la mañana.

Yo tengo que hacer unas gestiones en el banco.

Y, por favor, ven a visitarnos más a menudo.

Sí, claro, cuando pueda. -Adiós.

Llaman a la puerta. -Adelante.

¡Manolita, qué sorpresa! ¿Qué te trae por aquí?

-Pues, hijo, una cosa muy rara. Muy rara y muy tonta.

-Siéntate, mujer. -Será sólo un momento.

¿Tú sabes dónde puedo encontrar a Bonilla?

-¿A Bonilla? -Sí.

Bueno, más bien las llaves de las esposas de Bonilla.

-Las llaves de las esposas. Qué interesante.

¿Y para qué las quieres?

-Pues mira, ayer, Bonilla se dejó en el bar las esposas.

Y hoy, Marcelino jugando o no sé qué estaba haciendo,...

...se ha quedado esposado a la bicicleta del zapatero.

-Pero, leche, que cosa más difícil, ¿no?

-Pues sí, sí.

Él dice que ha sido el Sebas, pero estarían haciendo el tonto.

-Pobre Marcelino, menuda situación. Eso ni en las películas, vamos.

-Eso creo yo, que estaba jugando a las películas.

Pero ya me dirás, con su edad. (HÉCTOR RÍE)

-Héctor, por favor, que no, eh.

-Manolita, que tiene su gracia. -Ya.

-Bueno, yo tenía apuntado por aquí el teléfono de Bonilla.

Ayer precisamente estuvo sentado ahí mismo.

A ver...

-Héctor, yo no es por meterme donde no me llaman,...

...pero tienes esto un poco manga por hombro, ¿no?

-Es un desorden controlado. -Ya.

¿Y puedes trabajar así?

-Más o menos.

A ver... Mira, aquí está.

Aquí está. A ver...

-Ay, Dios mío, a ver.

¿Qué? -Nada, que no lo coge.

¿No lo coge? Pues a ver qué hago y ahora si no aparece.

-No sé, mujer. Bueno, ¿sabes lo que te digo?

Voy a ir yo a echarle un vistazo a esas esposas...

...a ver si consigo soltarlo.

-Pero si tú tienes que trabajar.

Me da mucha rabia que tengas que dejar todo esto...

...por el tonto de Marcelino.

-Tranquila, Manolita, que no me cuesta nada.

-Muchas gracias.

-Vamos, vamos, mujer.

-¿Pero una rueda de prensa para qué, Ana?

Claro, cariño. La gente debe saber que estás empezando de nuevo.

Y tenemos que contrarrestar las noticias que lleguen...

...de Frank Carrera desde Cuba.

-Pero es que yo no tengo nada que contar.

¿Cómo que no, Alfonso?

Tienes que comunicar a los periodistas...

...que entrenas a fondo para recuperar tu título.

Y no sólo eso, sino que además has cambiado a Nono Garriga...

...por otro representante muchísimo mejor.

Un gran conocedor del boxeo de toda la vida.

-¿Que me has buscado un representante nuevo, Ana?

Sí. Sí, esta vez quiero implicarme a fondo en tu carrera.

-Tú siempre te implicas a fondo en todo lo mío, eh.

Llaman a la puerta. Adelante.

-Disculpe, doña Ana, el señor Toni Sánchez desea verla.

Sí, dile que pase, Marifé. Gracias.

Es tu nuevo representante.

Hola, buenas.

Le presento a Alfonso García, mi marido.

Él es Toni Sánchez, tu nuevo representante.

Bueno, tenemos que darnos prisa para preparar...

...la rueda de prensa. Vamos.

Gracias.

-Si es que, hijo, si en lugar de esposarte al cuadro,...

...lo hubieras hecho en una rueda, habíamos aflojado las palomillas...

...y la habíamos sacado de la horquilla.

-Pero si ha sido Sebas.

Y otra cosa le digo, ¿por qué no doblamos el cuadro?

-Porque vamos a destrozar la bicicleta.

-¡Hombre, Manolita! ¡Héctor! ¿Por qué se ríe usted así?

¿Dónde está Bonilla? ¿Y las llaves? -Qué bueno. Está justo como decías.

-Ya se lo dije. Cariño, Bonilla y las llaves no están,...

..pero Héctor intentará abrírtelas.

-Seguro que usted ha abierto esposas hasta en sueños.

-Pues sí que he abierto. No es muy complicado.

A ver, Manolita, déjame un momento la cabeza.

Una horquillita por aquí...

Ustedes no han visto nada. -Nada.

-Se hace un ganchito... -Antes que nada, muchas gracias.

No sabe lo mal que lo he pasado. -A mandar.

Y... ¡Arrea! Que estas son de las nuevas.

-¿Y qué pasa, que sean de las nuevas?

-Pues que no son de las antiguas.

-No soy gilipollas, has ahí llego.

¿Qué pasa porque sean de las nuevas?

-Pues que en comisaría las antiguas las abríamos rápido.

Y las nuevas, o es con la llave o nada.

-No me joda. -Qué mala suerte.

-¿Pero por qué me pasan estas cosas a mí?

-Señores, que esta no es la carpa de la mujer barbuda.

Vamos, hombre, aire, aire.

Oye, Marcelino, estaba yo pensando que a lo mejor...

...podíamos pasar la gorra y sacar unas perras con esto.

-¿Pero me quiere matar de un disgusto?

¿Todo el mundo me quiere matar? -Sebas, ¿qué pasa?

-¡Atrás! ¡Atrás, Belcebú! ¿Dónde vas con eso? ¡Quieto!

-Que no pasa nada. Un golpe de hacha en la cadena...

...y se acabó el problema. -¡No, Sebas!

Por el amor de Dios, no hagas eso.

-¡Que no pasa nada, hombre! -¡No, por favor!

-¡Sebas, Sebas! Que lo vas a desgraciar.

Marcelino tiene razón. ¡Quietos todos!

-¿Estás loco? -Vamos a ver.

Voy a buscar a Bonilla en un sitio donde suele parar. ¿De acuerdo?

-Sí, pero dese prisa, que aquí puede ocurrir una desgracia.

-Esperad aquí quietos. -Pelayo, guarde bien esto.

-Guárdelo bien, padre.

Pero, Sebas, ¿pero tú estás loco? -Luego dirás que no te ayudo.

-Con un hacha, coño. -Cariño...

-¡Quita! Que me vais a matar.

¿No ha venido nadie?

(SUSPIRA) No lo entiendo.

Es que no sé qué ha podido pasar.

Yo estaba con Marifé cuando avisó a los periódicos.

No sé por qué no han venido.

-Pues porque a la gente le interesan los triunfadores,...

...no los fracasados.

Una rueda de prensa de Alfonso García sigue siendo noticia.

Eso tenlo por seguro.

Maldito desgraciado.

Los periodistas, que están siempre igual. Son gentuza.

Pero se van a arrepentir. Haremos que se arrepientan.

Cuando ganes ese combate, a ver quién ríe el último.

-Pues yo no tengo tan claro que lo voy a ganar.

En este país, como mínimo, necesitas el apoyo de la prensa.

Alfonso... -Perdón. ¿Necesita algo más?

¿Está todo como usted quería?

Sí, Leonardo, está todo como yo quería, pero no hará falta.

Haga que lo retiren todo; no habrá rueda de prensa.

-Bueno, diré que lo desmonten todo ahora mismo.

Gracias.

-Pues para ser el primer día empezamos mal.

Le pago para que le consiga combates a mi marido,...

...no para oír sus comentarios.

-Está un poco nerviosa por la rueda de prensa.

Y usted deje de beber en público, coño.

-Lo que podemos hacer es serrar el cuadro por aquí...

...y hacemos una abertura por la que sacar las esposas.

Luego lo soldamos y ya está.

-Pues lo del hacha, hacedme caso, un golpe seco y arreglado.

-De verdad, Sebas, qué ganas tienes de liarte a hachazos.

-Con el hacha te corto yo el cuello cuando salga de aquí.

-Tranquilo, cariño, ya verás como Héctor está por venir.

Seguro que ha encontrado a Bonilla y las llaves.

-Te digo una cosa, Manuela.

Y lo digo por ti, porque no te quedes viuda,...

...o Héctor aparece pronto con las llaves...

...o con Bonilla o con las dos cosas, o me vas a perder.

Porque lo que es la muñeca...

Está a punto de caer la mano al suelo...

...y todo se va a llenar de sangre de mi brazo.

El culo lo tengo así, como cuando fuimos a ver...

...la de "Lo que el viento fue llevado".

-Se llevó. -"Lo que el viento se llevó".

Y no siento las piernas. -Cariño, paciencia.

-No las siento, Manuela. -Ya, paciencia, cariño, paciencia.

-¿Y toda esta gente?

-Bueno, pues ya estamos aquí, por fin hemos llegado.

Esta es la bonita Plaza de los Frutos.

Es typical madrileña, porque está situada en el centro de la ciudad.

Y aquí tenemos el típico barcito, el típico grupito de vecinos...

...charlando al lado de los bancos de piedra,...

...que son typical Spanish también.

Y también... One moment, please.

-Que venga aquí, que venga.

Sáqueme a estos raritos de la plaza porque no está el horno pa bollos.

-¿Pero qué ha pasado? -Pues nada, Marifé.

Marcelino, que estaba jugando con las esposas y con Sebas,...

...se ha quedado enganchado a la bici y lleva más de dos horas.

-¡Huy! ¿Y ahora qué hago yo? -Sácalos, por favor, hazlo por mí.

-Bueno, bueno... -Gracias. ¡Venga!

-Aquí tenemos, señores, gentleman y ladies,...

...pues al típico madrileño encadenado en la bicicleta.

-¿Hombre encadenado? ¿typical Spanish?

-Yes, es typical, typical. Pero es muy difícil verlos.

De vez en cuando, uno tiene suerte y se los encuentra.

-Okay. Please, Sir. -Sí, hombre, yo le hago la foto.

-¿Pero qué dices, Sebas? Que no hay fotos.

¡Que no hay fotos! -Que le voy a hacer el favor.

Póngase, póngase. -¡Que no hay fotos! ¡Go, go!

-Arrímese. El brazo así por lo alto, ahí, juntitos.

Sonriendo, sonriendo, el pajarito. ¡A por ello!

¡Ahí está! -Ha quedado wonderful.

-Thank you very much.

-Hijo, a los americanos hay que recibirlos con alegría.

-¿Me toma el pelo?

-Tu padre tiene razón, que eres un desaborido.

-Y ahora vámonos, come on, que vamos a ver...

...la típica madrileña...

-Pásate por el bar, Marifé, mañana.

-Son americanos.

-Padre, venga aquí, por favor.

(HABLA EN VOZ BAJA)

-¿Pero qué dices, Marcelino? -Es la solución.

-Tú te has vuelto loco. -Es la solución. Proceda.

Es el plan B.

-Si no hay otro remedio. -No lo hay.

-Qué majos los americanos, ¿verdad, Marce?

-Y qué guapas algunas.

-Yo te mato. Yo te juro que te mato.

-Come on, ladies and gentleman. Síganme, please, please.

Ya hemos llegado.

Colóquense centraditos para verlo bien.

Tienen ante ustedes la gran fachada...

...del teatro Cervantes.

Este teatro es typical Spanish y typical madrileño...

...y es muy famoso porque aquí, Cervantes estrenó "El Quijote".

Es un teatro fantástico.

Es muy antiguo, en realidad es muy antiguo,...

...pero lo han remodelado y está así de moderno.

Pero aquí se han estrenado las mejores obras del mundo.

Bueno, yo he llegado a ver "La blanca doble",...

...con Florinda Chico, Zori, Santos y Codeso.

Buenísima. Lo que me reí... -No me vengas con cuentos.

¿Quién es ese figurinista? No lo conoce nadie.

-Es una actriz fantástica del teatro español.

-Es una promesa. Espera que alguien lo descubra.

Dentro de poco, no se hará ninguna obra importante...

...de España sin contar con él.

-Pues que lo descubran en otra compañía.

Yo no estoy para hacer experimentos.

Yo te pedí a Julio Torres. -Te juro que lo he intentado.

Pero se sale de nuestro presupuesto.

-Ese es el problema; recortas de donde no debes.

No tienes ni idea de teatro, no valoras la importancia...

...de un figurinista en un buen montaje teatral.

-¿Pero cómo me puedes decir algo así?

Por supuesto que sé la importancia que tiene un figurinista.

-Demuéstramelo y consigue a Julio Torres.

¿O no quieres que esta función sea un éxito?

-Claro que quiero. Pero es que...

Si tú quieres que los figurines los haga él,...

...te conseguiré a Julio Torres al precio que sea.

-Muy bien, pues eso espero.

-¡Bravo, bravo, bravo, bravo!

Acaban ustedes de presenciar una magnífica escena de teatro...

...de la gran actriz Estela del Val.

-Muchas gracias, son ustedes muy amables.

-Y ahora tenemos la oportunidad de visitar...

...la cafetería del teatro. Es preciosa también.

Y se pueden degustar unas porras que son typical Spanish.

Vayan pasando. Las porras se pueden tomar con café con leche...

...o con chocolate. Eso sí, a mí me gustan más con chocolate.

-Me alegro mucho por usted, Marifé.

Veo que se ha recuperado milagrosamente.

-Ay, qué va, qué va, don Leonardo, si yo me encuentro fatal.

Me encuentro fatal.

¡Ay, madre!

¡Ay, Dios!

-Mira, Manuela, yo ya no puedo pelear más.

He peleado mucho, eh, pero me parece que...

...de aquí sólo vais a sacar mi esqueleto.

-Marce, no seas tan dramático. -¡Héctor! Héctor, ¿qué?

¿Ha encontrado a Bonilla, trae las llaves? Démelas, rápido.

-Nada, imposible dar con él.

He ido al cine donde suele parar y hoy no lo han visto.

He hablado con los acomodadores, con la gente que suele ir...

...y nada de nada. Yo ya no sé dónde puedo buscar.

-Lo dicho, Manuela. No pasa nada, yo he sido muy feliz.

-¿Habéis probado a cortarla con una sierra de metales?

-Pues sí. El Sebas lo intentó y casi le rompe el brazo.

-Manuela, ¿y dónde está mi padre?

-No sé. Fue hace un rato dentro y no ha salido aún.

-Porque yo le he encargado algo. Ve a buscarlo, que lo traiga.

-Sí, ve. -Hombre.

-Ah, aquí está. ¿Dónde va con el porrón?

-Un encargo que me ha hecho Marcelino.

-Gracias, padre.

Pues no sé si va a servir.

-Marce, ¿para qué quieres tú el porrón?

-Adivina, Manuela. -¡No, no!

-Manuela, llevo aquí mucho tiempo, no puedo más.

-Eso es una marranada. -Si me queréis, tapadme.

-Ay, Dios mío, qué vergüenza tan grande.

Ay, por favor. -Vamos, hijo, apura.

Apura, hombre. -Espere, padre.

-Qué bochorno, Clementina, qué vergüenza.

No sabía dónde meterme, no me salían las palabras.

Imagínate la situación. -Ya.

No me extraña, hija.

Menudo numerito montaste con lo de los mareos.

-Ya. ¿Pero qué querías que hiciera? No podía dejar a mi hermano.

Le tenía que ayudar porque...

Es que además me lo pidió tantas veces.

-Sí, sí, si yo lo entiendo, pero mira lo que puede pasar.

-Pues de patitas en la calle me puedo...

-¡No! No, Marifé. -Ay, que ahí viene.

Tú vete, no te vaya a salpicar esto.

-¿Se... se... se lo ha dicho a doña Ana?

Me va a despedir, ¿verdad?

-No, no le he dicho nada.

Bastante tiene con lo de la rueda de prensa como para decírselo.

-Yo lo siento muchísimo, don Leonardo.

Es que yo no tenía más remedio. ¿Cómo iba a dejar a mi hermano?

Yo le tenía que ayudar. El guía turístico es él, pero...

Por favor, no se lo diga a doña Ana.

-Pedir perdón es muy fácil ahora, Marifé,...

...pero ha cometido una falta muy grave, ¿lo entiende?

-Sí, lo sé, claro. -Y eso exige alguna compensación.

-Ya. Por supuesto.

Yo, lo que usted necesite, don Leonardo.

Puede hacer horas extras, puedo venir los domingos,...

...puedo ordenar todo el despacho.

Le puedo hasta escribir cartas en inglés.

-Vamos a dejar los idiomas, que bastante hemos tenido.

No tiene que hacer nada de todo eso.

A ver, estoy yo pensando...

¿Su hermano tiene mucho grupos turísticos como ese?

-Sí, dos o tres al día.

Ya le he comentado antes que él está muy bien considerado...

-Escúcheme, escúcheme.

Si quiere que lo sucedido no trascienda,...

...le va a decir a su hermano que organice las visitas...

...incluyendo una parada obligatoria en los Almacenes Rivas.

-¿Cómo? ¿Y... y con eso vale?

¡Ay, don Leonardo! Bueno, es que yo...

-Bueno, bueno, bueno, bueno.

-Perdón, perdón.

Que esto se lo voy a agradecer toda mi vida.

Los Almacenes Rivas se los voy a llenar de turistas.

-Marifé... -Italianos vienen muchos...

-Marifé, asunto solucionado.

Pero como vuelva a mentirme en otra ocasión,...

...le aseguro que no seré tan comprensivo.

-No, no, esto no va a volver a pasar. No, no, se lo juro.

Ay, perdón. -Deje, deje, deje.

Déjelo ya.

-¿Qué? -¡Aaay!

Este hombre es un santo.

-De verdad. Si es que como os haya visto algún vecino,...

...esto va a traer cola, vas a ver tú.

-Pero yo le he intentado ayudar.

-Lo que tendrías que hacer es mostrar un poco de preocupación.

Por tu culpa, Marcelino está pasando la de Caín.

-¡Anda, la leche! Si le quise ayudar con el hacha,...

...pero me ha dicho que me largara.

-¿Querías que se dejara cortar el brazo, animal?

-Pues sí que tenía ganas de hacerlo.

-Ay, calle, calle. -Mira lo a gusto que se ha quedado.

Bueno, ponme un café aunque sea.

-¿Con una nubecita de leche fría? Si es que pides más DOMUND.

-Tira. -Bueno, venga.

-Pelayo, ponme un vino.

O si no, voy a probar este, que tiene buena pinta.

-¡Pero, Antoñito, ¿qué haces?!

-Coño, Pelayo, ¿qué es esto?

-Esto es un vino que se toma caliente.

Tú no tienes paladar para eso.

-Toma, Antonio. -Qué amargo está.

-Sí. Quítate el sabor y te ponemos uno de los de siempre.

(RECUERDA) Parece mentira que no recuerdes nada siendo mayor que yo.

Deberías acordarte de un montón de cosas.

-Salvador. Lo siento, no te había visto.

-Ya me he dado cuenta. Iba ensimismado.

¿Qué llevas ahí?

-Ropa. Voy para el dispensario. Oh, un montón.

-Sí. Me lo han dado unas monjas. Han sido muy amables conmigo.

Creía que no te gustaban mucho los religiosos.

-Tengo mis diferencias con ellos,...

...pero tengo claro que no rechazaré ayuda de nadie...

...si la necesito.

Tú sí que tienes las ideas claras. Te envidio.

-Tengo esto claro, pero si yo te contara...

Oye, eso de: "La verdad os hará libres",...

...¿cómo es exactamente?

-"Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres".

Juan, capítulo octavo, versículo 32.

"Si vosotros permanecierais en mi palabra,...

...seréis verdaderamente mis discípulos.

Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres".

Yo no lo creo. La verdad a veces es terrible.

-Si se huye de ella, sí.

Pero Jesucristo lo veía de otra manera.

Para Él la verdad era un camino hacia la libertad.

La mentira es un lastre innecesario, una venda en los ojos.

Eso es fácil de decir.

Pero a veces enfrentarse a la verdad es muy difícil.

-Jesucristo no dijo que fuera fácil.

¿Pero de qué verdad hablamos exactamente?

Lo siento, pero no puedo hablar de ello.

-Y eso es lo que te tiene atrapado.

Sí. -¿Ves?

Al fin y al cabo, Jesucristo llevaba razón.

Eso no me ayuda mucho.

-Pero aun así es cierto.

Salvador, no sé cuál será tu problema,...

...pero te recomiendo que reflexiones...

...para poder aliviar tu conciencia.

Aunque eso no sucederá hasta que no te enfrentes a esa verdad.

Lo intento.

Lo intento una y otra vez.

Pero creo que lo mejor para todos sería que esa verdad...

...quedase oculta para siempre en el fondo de la tierra.

-Tres con las que saque. -Cuatro.

-¡Ja!

-Ya no puedo más. -Toma.

-Ya no puedo más, Manuela.

-¿Qué no puedes más, otra vez el porrón?

-La dama de la guadaña ha pasado preguntando...

...por Marcelino Gómez y llevaba un prisa...

-Que exagerado eres. -Oye, Manuela...

Hay una cosa que quiero decirte.

Esto es muy importante y debes prometerme que así lo harás.

Llegado el momento, que cada vez está más cerca,...

...quiero que le digas a mis cuatro hijas,...

...y por supuesto ahí meto a la pequeña Luisita,...

...que las he querido a todas por igual, a todas.

Y cuando Leonor decía que yo quería más a Lola,...

...eso es mentira. Yo las he querido a todas mucho.

Y cuando yo esté en el cielo o donde tenga que ir,...

-Bueno, ya está bien de tanta bobada, Marcelino.

Voy a llamar al taller ese de... ¿Dónde está el taller?

-En Río Rosas.

-Para que traigan una cizalla y solucionen esto.

-¡La cizalla no, la cizalla no!

-Marcelino, no seas cagón, eh. Así no podemos continuar.

-¿Pero se puede saber qué pasa con mi bici?

-¡Arnaldo, coño!

¡Pero qué alegría verte!

-Llevo todo el día enfermo y cuando llego me encuentro esto.

-Arnaldo, tu bici, que se ha enganchado a mí, coño.

¿Tú podrías quitar el candado de la bici...

...y me libero un poco de este sitio?

Me puedo sentar en una terracita...

Gracias. Arnaldo, no sabes cómo me alegro de verte.

¡Coño! Nunca me alegré más de ver a un zapatero.

Y a veces con los precios te pasabas, pero estoy contento.

-¡Sebas! -¿Eh?

-Vaya, Marcelino, has conseguido quitar la bicicleta de la pared.

Te he preparado unas albóndigas, hijo.

-Qué ricas. -¡Quieto!

-Que esto es para mí, que me muero de hambre.

Que he estado entre la vida y la...

¡La repanocha, Bonilla! ¡Bonilla!

-Si es Bonilla. -¡Bonilla, espérame!

¡Bonilla, espérame, espérame!

-Que yo no he hecho nada. -¡Espérame, Bonilla, coño!

¡Eh! Que tengo que hablar contigo.

-Bonilla, la llave de tus esposas.

-Si yo no tengo esposas. -Mira tú qué listo.

Todo el barrio sabe dónde están las esposas.

-¡Ay, madre! -La llave.

-¿Las tienes, no? -Sí, sí, sí.

-Libera a tu marido.

-A ver, cariño.

-Que funcione, Manuela, por favor, libérame.

-Ya está. -¡Por fin!

-¿Ves como no era para tanto? Ya te lo había dicho yo.

Era una cosa... -¡Eh, cuidado con la bici!

-¡Te juro que te mato! -¡Eh, eh, eh!

-¡Te juro que te mato!

-Bonilla, ya que te tengo aquí,...

...quería disculparme por todo lo que te dije ayer.

Quizás fui un poco duro contigo.

Pero quiero que te lo tomes como una demostración...

...de la clase de vida que vas a llevar a partir...

...de mañana como detective.

-Qué gracia esposarme. -¿Cómo?

-Que te espero en mi despacho a primera hora.

Y te sugiero que te asees y que vayas despejado.

¿De acuerdo? -Sí, sí.

-Ya eres detective.

-Deme un abrazo.

-¡Joder, Marce, no te pongas así, que no es pa tanto!

-¡Te voy a matar! -Luego te lo cuento.

-Detective privado.

¡Madre mía!

¿Todavía estás así?

Te estaba esperando para desayunar. -No tengo hambre.

¿No te vas a levantar en todo el día?

(SUSPIRA)

No, Ana, no. Da igual si me levanto o si me quedo aquí toda la vida.

-¿Sabes a quién me he encontrado por el barrio?

-A don Tarsicio, en nuevo párroco.

-No me gusta el nombre y menos el cura.

-Es no es ninguna novedad.

¿O le ha caído simpático algún cura en su vida?

-Mira, te lo voy a decir. Tú sí me has caído simpático.

Y hubo otro que me cayó muy simpático, pero me salió rana.

-Yo me puedo aprender esto de memoria.

Sí. -Y todos estos también.

Por supuesto. -¿Qué pasa, no me crees?

Que sí. -¿Apostamos?

No, no apostamos nada, no hace falta.

-Ya me sé todos los cambios de la obra de teatro.

Llaman a la puerta. Sí.

-Don Mauricio, la paciente de las 10 ya ha llegado.

Alfonso, seguro que fue una venganza de Carmona.

Como no puede seguir haciéndote daño desde los diarios,...

...habrá movido sus influencias para que sus compañeros...

...te diesen plantón.

-Aunque haya sido algo de Carmona,...

...lo importante es lo que ocurrió allí.

-Aunque, la verdad, a veces allí pasan cosas que no entiendo.

-¿A qué te refieres? -No, nada, tonterías.

Por ejemplo, el otro día, que llenaron todo aquello...

...de sillas todas bien ordenaditas.

No sé, no lo entiendo, ¿para qué?

-Tú ándate con ojo, eh. Que te estoy viendo.

No, por favor, esa cara de mosquita muerta, no.

Y si quieres conservar tu trabajo, te alejas de mi novio.

-Es que estaba pensando en lo orgulloso que...

...estaría tu padre si te viera aquí,...

...de dueña de una tienda tan elegante.

Él sabía que ibas a conseguir todo lo que te propusieras.

Madre, pero deje de hablar en pasado.

Ya llegará el día que padre pueda ver la tienda.

Porque la pienso tener mucho tiempo.

Quiero acabar con esa sabandija.

Quiero la cabeza de Adolfo Carmona en una bandeja de plata.

-Espero que sea una metáfora, porque de momento...

...no hacemos ese tipo de trabajos.

No, hablo en serio, Héctor.

Este canalla nos humilló consiguiendo que nadie fuera...

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Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 131

09 mar 2010

Marcelino vivirá un día de pesadilla por culpa de las esposas que Bonilla dejó olvidadas en el bar. Carmona, despedido de su periódico por culpa de Ana, acomete su venganza promoviendo un plantón periodístico a una rueda de prensa que la esposa de Alfonso ha organizado para relanzar la carrera del boxeador. Abel pide a Salvador que le relate vivencias de su niñez que él ha olvidado y le confiesa que recuerda cómo su madre nunca jugaba con él y lo único que hacía era culparle por algo, pero no sabe a qué se refería. Salvador se queda preocupado ante esa obsesión que tiene su primo de recordar su pasado y cuenta a Ángel que tiene dudas sobre contar una verdad que puede ser muy dolorosa. Marifé, con la complicidad de Clementina, se las ingenia para no ir por la tarde a trabajar a los Grandes Almacenes y sacar un dinero extra como guía de unos turistas americanos, pero Leonardo la pillará con las manos en la masa.

Histórico de emisiones:

09/03/2010

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