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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 127 - Ver ahora
Transcripción completa

Esa pareja no necesitaba ayuda de ningún tipo.

Mis padres se habían tirado deliberadamente al mar para morir.

-Cristina ama la literatura y ese premio es muy importante.

Es la prueba de que una buena obra puede ver la luz.

Primo, recapacita, piensa en los demás y cede.

-Me contó que Alfonso había ganado...

...y que fue a llevarle el cinturón de campeón.

-No ha habido ninguna salida de tono, no.

Pues claro que no quiero volver a probar la medicina.

Pero si es que le estoy diciendo la... verdad, se lo juro.

-Eso ya no va a pasar, a partir de ahora,...

...nos vamos a contar todo, Ana.

No habrá más secretos entre nosotros.

-¿Peinetas? -Sí, señor, sí.

-¿Desde cuándo las peinetas dan la hora?

-¡Pero, Clemen...!

-Huy, ¿a quién estás llamando tú? -¡Eh...! No...

Es un cliente, que es un bicho...

Madre, quizá es solo al principio y luego con...

-No, hija, no. Los médicos no saben qué va a pasar.

Espero que recuerde lo que hemos hablado,...

...no quiero ninguna pregunta fuera de lo pactado.

Nada de sorpresas, ¿entendido?

Despertar con la luz de la mañana y renovar...

...otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-Don Leonardo, se lo juro por lo más sagrado,...

...no lo he puesto ahí.

-Déjese de juramentos, quiero averiguar...

...cómo han aparecido en su taquilla.

-Cómo quiero que lo sepa, sé que no los he puesto ahí.

-Intente dominarse, así empeora las cosas.

-Lo siento muchísimo, pero no me lo creo,...

...jamás he robado nada, se lo juro.

-Siéntese y serénese un poco. Así no me deja pensar.

Lo más prudente será... Llamar a la policía.

-No, no, no, no, no, don Leonardo, a la policía no,...

...porque van a venir y me van a llevar detenida...

...y me van a hacer un interrogatorio y estoy embarazada.

-Tienen que investigar el robo.

-Pero soy inocente, usted lo sabe, usted lo tiene que saber.

-Hola. -Hola.

-Perdona por el retraso, pero llevo un día de locos.

Después de clase me he quedado en la biblioteca con 3 alumnas...

...y luego el tranvía, que ha tardado 40 min en pasar.

-¿40? Desde luego, los del tranvía no tienen perdón.

¿Pero crees que eso es motivo para no darle un beso a tu marido?

-Muy bien, mucho mejor.

-Estarás hambriento, le pediré a Benita qua haga la cena.

-Cariño... Antes de cenar quiero comentarte algo.

Verás, resulta que hoy he visto a Salvador...

Y hemos estado hablando acerca de la obra de teatro...

...y esas cosas que te exigía la censura.

Y supongo, que te gustará saber que va a haber cambios.

-¿Cambios? ¿Qué cambios? -Ajá.

-¿Quién hay en mi despacho?

Hola, Cristina.

¿He oído hablar de cena? Tengo un hambre de mil demonios.

-¿Qué haces en mi despacho? Espero que no te moleste.

Te lo he tomado prestado, porque necesito un sitio...

...para hacer cambios a la obra.

Mañana la tendré lista para tu reunión con Gabino y Estela.

-¿Qué pasa, cariño? ¿No vas a decir nada?

-Es que no me lo esperaba. No me extraña.

Me porté como un cabezota orgulloso,...

...pero después de pensarlo con calma,...

...me di cuenta de que aceptar los cambios puede ser un reto.

-¿Estás seguro? Es más...

Si lo sé hacer bien, puede servir para potenciar la fuerza dramática.

Y lo más importante.

Conseguiremos que se estrene.

-Me alegra oírte decir eso.

Pues nada, le voy a pedir a Benita que prepare cena para tres.

-Gracias. Gracias a ti.

Eres el más listo de la clase.

-No se trata de lo que sepa o deje de saber,...

...el hecho es que aparecieron en su taquilla.

¿Cómo lo explica? -Alguien los tuvo que poner ahí.

-¿Por qué harían eso? -No lo sé, don Leonardo.

Tal vez para mantenerlos ocultos y esperar un momento seguro...

...para sacarlos de los almacenes.

Piénselo, don Leonardo, ¿quién escondería unos relojes...

...robados en su propia taquilla? No tiene sentido.

Cualquiera puede abrirlas, yo misma muchas veces...

...me dejo mi taquilla abierta. Cualquier compañera lo sabe.

Pregúnteselo.

-No, si es posible que lo que dice, tenga sentido.

-Soy inocente, se lo juro.

No soy una ladrona, jamás he robado nada en mi vida.

He cometido errores, que a la vista están, pero no soy una ladrona.

Llevo años trabajando en los almacenes y he demostrado...

...más que de sobra que soy una buena persona...

...y una trabajadora honrada, que no robaría nada.

-Aquí está el nuevo libreto, se ajusta punto por punto...

...a las exigencias impuestas para estrenarla.

-Es asombroso que lo hayas podido hacer en tan poco tiempo.

-Me he pasado la noche trabajando, espero que merezca la pena.

-Seguro que sí, trabajaremos duro para estar a la altura.

Para nosotros es un honor poder estrenarte.

-Ni que decir tiene que no estoy dispuesta a cambiarla más.

Espero que no se les ocurra plantearme más exigencias.

-Entiendo perfectamente tu postura y agradezco...

...de corazón las concesiones que has hecho.

Te doy mi palabra de que respetaremos tu texto.

-No es nada personal, es una cuestión de coherencia.

Un autor debe respeto a su obra. -Tienes toda la razón,...

...nadie conoce la obra como tú.

Además, te confieso que a los actores nos pasa...

...algo parecido, no nos gusta que nos digan como actuar.

Gracias. -Muchas gracias.

-¿Qué te pasa? Tienes aspecto de no haber dormido.

Vaya, ¿tanto se me nota? Supongo que ayudaría si me afeitara, ¿no?

-Sea cual sea la causa, no parece grave.

Estas de buen humor. Ha sido una noche productiva.

He terminado de escribir mi obra... Mi última novelita policíaca.

-Enhorabuena, podrás tomarte la mañana libre.

Nada de eso. Ahora tengo que seguir con la nueva.

Es lo que pasa, a los sin nombre nos tienen explotados.

No tenemos libres ni domingos. -¿Cómo aguantas sin dormir?

A mi edad se duerme menos. -"A mi edad". Ni que fueras viejo.

Se agradece el cumplido, aunque me has asustado.

Aún no me acostumbro a darme la vuelta y que aparezcas.

-Lo siento, pero necesitaba hablar urgentemente.

Por eso fui a buscarte a la pensión.

¿Es por Valverde? ¿Le ha ocurrido algo?

-Hace un par de noches, hubo una fuga.

Seis hombres escaparon al ser trasladados de una cárcel a otra.

-Si me permites el comentario, has demostrado ser...

...una mujer muy sensata.

Has antepuesto el interés de la obra a tu ego.

Eso me hace confiar en ti plenamente.

-Gracias, pero no he tenido otra alternativa, quiero estrenar.

-Porque aún no estás en situación de negociar, pero verás...

...cuando seas una autora consagrada e impongas tú.

-No es mi estilo adelantarme a las situaciones.

Me conformo con ver "El diablo bajo la cama" en cartelera.

-Eso va a ser posible gracias a tu buen criterio.

¡Qué alegría me has dado, Dios!

Ha merecido la pena el madrugón para escuchar la buena noticia.

Ya podemos ponernos a trabajar. No te defraudaremos, te lo prometo.

-Estas cosas las ocultan. En el Régimen no hay fugas.

Me he enterado porque un funcionario del traslado...

...se emborrachó en la taberna de unos amigos y habló.

¿Se sabe algo de dónde estarán? -No.

Pero alguno querrá establecer contacto, necesitarán un lugar.

¿Qué harás si contactan contigo? -No lo sé.

Necesito instrucciones. ¿Y Valverde?

¿Qué dice? -Ha tenido que salir de Madrid.

Estoy sola para decidir lo que se debe hacer.

Te asusta, ¿verdad? -No me asusta, me preocupa.

Espero saber tomar las decisiones adecuadas.

Fue en las calles donde empecé a pelear y donde tuve...

...que aprender a defenderme, fueron mi primera escuela de boxeo.

Pero me aparté de las peleas callejeras cuando descubrí...

...el deporte, que me enseño a orientar mi agresividad.

Has sido muy valiente reconociendo tus orígenes.

Hace que te ganes el respeto de la gente.

A ver...

Lo más importante para mí es que al subir al ring...

...no solo peleo con mis puños ni me limito a aplicar técnica.

Es posible que mi estilo boxeando sea poco ortodoxo...

-Bueno, ya estamos con las palabras raras, de verdad...

¿Qué significa eso de ortodoxo? No significa nada malo.

Se utiliza cuando quieres decir que algo no es habitual.

-Pero no entiendo por qué tienen que escribir cosas que no digo.

Dirías algo parecido y pensaron que quedaría mejor expresado así.

Ese es su trabajo, igual que tú te dedicas al boxeo.

-Es lo que digo, soy boxeador no periodista.

No soy un redicho para decir ortodoxo de eso.

(RÍE)

Bueno, déjame terminar.

Veo mi profesión como los demás aspectos de mi vida...

Desde el corazón.

Así es cómo me enseñaron a vivir en el seno de mi familia.

Y todo lo que he conseguido hasta ahora se lo debo a ellos.

Al apoyo de mis padres, mi hermana, mi cuñado...

...y, sobre todo, a mi esposa.

Y por ellos voy a luchar para volver a ponerme en forma...

...y recuperar el título que, algún día dentro de poco,...

...podré volver a dedicarles.

-Anda, cuéntanos algo, por favor, ¡nos tienes con el corazón...!

¿Qué te dijo Leonardo cuando te llevó al despacho?

No va a llamar a la policía, ¿no?

-Pues eso es lo que quería hacer. -Pues menos mal que no lo hizo.

-No. Y si no lo ha hecho, es muy buena señal.

No está seguro de que seas la culpable.

-El pobre hombre no sabía ni qué pensar.

Me pregunta por qué estaban los relojes en mi taquilla.

Y yo le decía que yo era la primera sorprendida.

Que yo no los puse ahí, que era inocente.

Porque yo soy... yo soy inocente, ¿vosotras me creéis, no?

-Cómo no te vamos a creer. No eres ninguna ladrona.

Y quien diga lo contrario, se las verá conmigo.

-Mira, Clemen, si cualquier persona que te conozca,...

...sabe que serías incapaz de algo así.

Venga, vamos. -Venga.

-Yo... mira, yo no sé cómo voy a demostrar mi inocencia.

A ver qué le digo a doña Ana cuando se entere.

Si es que, además, quién me ha podido hacer algo así.

-Cualquiera. Es que, muchas veces, te dejas la taquilla abierta.

-¿Pero por qué, qué sentido tiene?

Si querían los relojes, que se los hubiesen llevado.

¿Pero por qué los han dejado en mi taquilla?

-Pues vete tú a saber, por cualquier cosa.

Pues no sé. A lo mejor querían involucrarte en algo raro.

O no. O a lo mejor te querían utilizar de tapadera.

Como en las pelis policíacas.

-Sí, sí, puede ser, puede ser eso.

Bueno, igual no era nada más que una broma de mal gusto.

-¡Anda, hija, una broma! ¿Pues no sé dónde está la gracia?

-¡Vete tú a saber, de la gente se puede esperar...!

-Bueno, chicas, ya está bien. Yo estoy agotada.

Llevo toda la noche dándole vueltas sin poder dormir...

...y hasta que no se resuelva qué ha pasado no voy a descansar.

-¡Ay, pobrecita, Clemen, lo que tienes que estar pasando!

Es una entrevista muy bonita, Alfonso.

-Hombre, quitando eso de ortodoxo, pues bueno.

Puedes estar contento. A la gente le va a gustar mucho.

-Hombre, si a ti te gusta, yo me pongo contento ya.

Claro que sí. -¿Sí?

Dame un beso. Sí. ¿Has visto qué guapo sales?

Mira.

-¿Te gusta? Pues claro.

Estás guapísimo.

-Ana, voy a darme una ducha. Venga.

-¡Ay!

Me voy a dar una ducha ortodoxa.

¡Tonto!

Hola. Soy Ana Rivas.

Sí, sí, ya lo he leído. Y no entiendo por qué...

...sólo le han dedicado una página a mi marido cuando yo pague dos.

No, no se trata de si me ha gustado o no.

Soy una de sus mejores anunciantes y teníamos un acuerdo.

No, los problemas de maquetación no me interesa.

Espero que encuentre una solución.

O si no, me tendré que plantear..

...retirarles la publicidad de los almacenes.

Eso espero. Buenos días.

-¿Y tú cómo estás, Marifé?

Porque también te viste metida en un buen lío con lo de los pañales.

-¡Oye, guapa! -Ya, ya, ya.

-Pues sí. Sí, me metí en un buen lío.

Que en buena hora hice yo caso a mi primo...

...con lo del contrabando de pañales.

-¡Ay, lo siento, Marifé!

¿Pero me vas a decir que no tiene gracia?

-No, no, no tiene ninguna gracia.

Lo que pasa es que a mí me parecía que era una cosa sencilla.

Porque él los trae fácilmente de Francia.

Y yo lo único que quería era sacar un dinerillo en el mercado negro.

-¿Pero crees que eso se vendería aquí bien?

-Que sí, en América del Norte los usa todo el mundo.

Le hace la vida más fácil a las madres.

-Sí, sí, a las madres a lo mejor.

Pero a ti, hasta el momento, sólo problemas.

-Ya, es verdad, sí. -Claro.

-Y dentro de lo que cabe, he tenido suerte.

Clementina, yo no debía decirlo,...

...pero gracias al lío que se ha montado con los relojes,...

...lo mío se ha quedao en agua de borrajas.

¡Que ya me veía de patitas en la calle! ¡Fíjate qué gracia!

-Bueno, vamos a trabajar, chicas. -Sí, ¡hala, vamos!

-¿Así que ha entrado en razón?

-Lo mío me ha costado. Se negaba rotundamente,...

...pero he conseguido convencerla.

-Te felicito. Hubiese sido una pena que el público se perdiera...

...tu interpretación por culpa de la cerrazón de la autora.

Bueno, y a mí me has ahorrado el compromiso de explicar...

...a la prensa el motivo de la suspensión del estreno.

Con eso de que era premio Jardiel Poncela, había muchas expectativas.

-Ha sido lo mejor para todos.

-Y todo gracias a ti.

Bueno, a ti y a tu mano izquierda a la hora de lidiar con tus artistas.

-No me queda más remedio. Soy actriz y también empresaria.

Debo imponer mi criterio si quiero proteger...

...los intereses de la compañía y del público.

-Querida, una vez más me descubro ante tu talento, cariño.

-¡Chin, chin! -Salud.

Y ahora que la maquinaria se vuelve a poner en marcha,...

...me gustaría comentarte algo del reparto de algunos personajes.

-¿Qué quieres decir? ¿Tienes algún problema con mi reparto?

-Por favor, Estela, no es eso.

Sólo creo que hay algún personaje que podría haberse mejorado.

-Pues creo que estás cuestionando mi método.

¡Y nadie conoce la compañía mejor que yo!

-Lo sé, Estela, lo sé.

Lo sé y... perdona, si te he molestado pero...

Vamos a dejarlo, vamos a dejarlo. Llénelos, por favor.

¿Y qué se hace cuando ocurren estas cosas?

¿Qué protocolo se debe seguir para ayudar a los presos fugados?

-Lo primero es esconderlos, alojarlos en un lugar seguro.

¿Y después? ¿Cuánto tiempo pueden aguantar esta situación?

-El tiempo necesario hasta que se les consigue documentación falsa...

...o los papeles necesarios para sacarlos del país.

Parece todo muy bien organizado.

¿Tan bien funciona ya el aparato del partido?

-Gracias a toda la gente que colaboramos...

...se consigue sacar adelante a muchas personas de esta situación.

No creo que haya tanta gente dispuesta a arriesgarse...

...por ayudar a unos presos fugados.

-Salvador, somos más de los que imaginas.

¡El problema es el tiempo!

Se tarda mucho en llevar a cabo cada acción.

Los medios son muy rudimentarios y hay que actuar despacio...

...y con mucha precaución para evitar...

...a los topos y a la policía secreta.

Suena esperanzador.

-Por eso trabajamos, porque tenemos esperanza.

Sabemos que esta situación no puede durar eternamente.

¡Esta pesadilla tiene que terminar algún día...

...y España volver a ser un país libre!

Y ese día ya no puede estar muy lejano.

Oye, no te asustes, eh, Salvador. No pretendo involucrarte en nada.

Sólo te conté lo de los presos porque necesitaba hablar.

-Por cierto, quería hablarte...

...de aquello que me comentaste, la hija de tu criada.

-¿Has averiguado algo? -Pues nada.

Nada, ni creo que pueda averiguarse.

Estuve rastreando, pero encontrar a esa muchacha es tarea imposible.

Son pocos los datos y ha pasado demasiado tiempo.

-Pues no voy a rendirme tan pronto.

-Hazme caso, Estela, por favor. ¡Es un esfuerzo inútil!

Y ahora tienes que concentrar tu tiempo...

...en el estreno de "El Diablo bajo la cama".

Tu próximo gran éxito, cariño.

-Claro.

-Salud.

Quiero una garantía.

-¿Una garantía de qué? Quiero que me digas dónde vives.

Dónde escondes a la gente que ayudas.

-Ya te he dicho que no puedo... Cómo confío, si no confías en mí.

-Espera hasta que vuelva Valverde.

No, no lo haré, Isabel.

Estoy harto de que siempre seáis...

...tú y Valverde quienes contacto conmigo.

Me siento como un subordinado que espera vuestras decisiones.

Y no pienso continuar así.

Además, ¿no has dicho que, en ausencia de Valverde,...

...eres tú quien decide?

-Está bien, es justo.

¿Me lo vas a decir?

-¿Conoces Paseo de Pontones, cerca de Pta. de Toledo?

Sí, claro que lo conozco.

-Pues por el Paseo de Pontones...

...sale una bocacalle que da a un callejón pequeño.

Sigues para abajo...

Me alegro de que hayas venido a verme. Necesitaba hablar.

Estoy preocupada por mi madre.

-Yo también estaba preocupado.

Quería saber cómo la has visto después de visitar a tu padre.

Pues mal, mal, está muy afectada.

Y ella, que es una mujer tan fuerte...

...y tan positiva, cuando la veo triste...

¡Es como si todo el mundo se hundiera!

-Es muy fuerte, pero también es una mujer muy sensible.

No ha debido ser fácil para ella ver a tu padre en ese estado.

Pero estoy seguro de que lo superará.

Sí, pero yo no soporto verla así. -Bueno.

También tiene derecho a venirse abajo de vez en cuando.

Sólo necesita un poco de apoyo por nuestra parte.

Bueno, esto creo que ya está.

¿Aguantará? -Eso espero.

Procura no cargarlo tanto de peso la próxima vez o volverá a ceder.

Y eso no es lo malo.

Lo malo es que te pille cerca...

...y te golpee en la cabeza o en la barriga.

¡Ay, pero qué dramático eres cuando quieres!

-¡Tómatelo en serio, Teresa, de verdad!

(RECUERDA LAS PALABRAS DE ISABEL)

-Hace un par de noches hubo una fuga de presos.

Seis hombres lograron escapar mientras les trasladaban de cárcel.

(CITA "EL CONDE DE MONTECRISTO")

"Así huyo de Vincennes el duque de Beaufort.

Así de Fort Peveque, el abate de Buquoi...

...y así Latude de La Bastilla.

Ha habido además otras fugas deparadas por la casualidad.

Y esas son las mejores.

Creedme, esperemos una ocasión...

...y si se presenta, aprovechémosla".

Elías, estáis preparando una fuga.

-¡Qué va, compadre!

Tenéis que detener vuestros planes. -¿Qué dices? ¡Eso es imposible!

¡Sé lo que me digo, os cogerán!

-Tranquilo, maestro, nada puede salir mal.

Tenemos controlado todo. No es verdad.

Vais directos a la trampa. -¿Qué trampa? No hay trampa.

Mañana seré un hombre libre y tú también puedes.

Puedes confiar en mí.

Voces. -¡Alto, alto o disparamos!

Gritos. -¡Quietos ahí!

Disparos. -¡He dicho quietos!

¿Dónde creías que ibas, sucia rata?

¡Dale, dale, dale a ese, remátalo!

Disparos. -Tú, quieto.

-Vamos a llevarnos a esta escoria de aquí.

Joder, Elías, te lo dije.

(PIENSA) "Los días se sucedían como una procesión de horas...

...en los que vivía un castigo inmerecido.

La ira se iba adueñando del silencio,...

...con el que soportaba las incesantes palizas...

...con la que los guardias, que con sus actos...

...mancillaban el nombre de la justicia, se desahogaban."

Pero qué hombre tan apañado y preocupón tengo.

Ven aquí, guapo mío.

-Buenos días.

(TITUBEA) Bue... buenos días, doña Estela, pero...

Pero qué agradable sorpresa. -Ya ve, pasaba por aquí y digo:

"Voy a entrar a saludar y a ver qué novedades tiene".

Me encanta su tienda.

Muy bien, muy bien, pues mire, mire todo lo que quiera...

...y si hay algo que quiera que le muestre...

-Muy bien. ¡Qué tocados más monos! Y estos zapatos...

Hay cosas ideales.

¡Ah!, permítame que le presente a mi marido. ¡Héctor!

-Hola. -Hola.

-Es un placer conocerla. -Igualmente.

-He tenido la suerte de admirar su talento como actriz...

...en muchas ocasiones. -Es usted muy amable.

Cuando estuve por el barrio rodando aquella película,...

...me enteré de que es un detective muy admirado.

-Bah... sólo hago mi trabajo lo mejor que puedo.

-La dueña del bar me dijo que la ayudó en un caso.

-Sí, Manolita, es una mujer muy agradecida.

-Ah... pues quizás algún día también le pida ayuda.

-Bueno... si mis otros casos me permiten disponer de tiempo,...

...será un placer ponerme a su servicio.

-Muy bien. ¡Huy, qué rabia! Me tengo que ir,...

...tengo una cita y odio llegar tarde.

Pero volveré... ¿Teresa? ¡Sí!

-Volveré para adquirir vestidos y complementos.

Me encanta su tienda. Cuando quiera, es un placer.

-Pues nada... -Un placer. Si me permite...

La acompaño. -Claro.

Adiós.

¿Qué es eso de: "si tu tiempo te lo permite"?

¿De qué otros casos hablas? -Bueno, hay que saber venderse.

Sobre todo con la gente de la farándula.

No creerá que soy buen detective si le digo que tengo...

...todo el tiempo del mundo.

¡Anda que no sabes ná! -Anda que no te falta por aprender.

Oye... por eso hago clases. -No se aprende en clase.

Pero bueno...

(PIENSA) "No podía continuar así, tenía que reaccionar,...

...¡tenía que escapar de allí!

Se lo debía a todo aquello por lo que había luchado.

Los muros estaban vigilados por centinelas que cambiaban...

...de guardia cada cuatro horas."

-No quisiera interrumpir, pero me muero de curiosidad...

...por saber en qué trabajas.

Nada interesante, una de mis novelitas policíacas.

-Uh, veo que alguien necesita un buen apurado.

Sí, sí, sí. -En eso te puedo ayudar.

No hay barbero en Madrid que afeite mejor que yo.

(AMBOS RÍEN)

¿Ah, sí? -Ajá.

Bien, podríamos quedar un día y... me lo demuestras.

-¿Por qué no hoy?

¿Aquí? -No, aquí no.

Te llevaría a un sitio mejor donde estemos más tranquilos.

-¿Quién está detrás de esto? Fue idea mía, si se refiere a eso.

No veo donde está el problema, me pareció una buena manera...

...de subirle la moral. -Tendría que haberme consultado.

Las cosas no funcionan así en el deporte.

Puede que no conozca mucho sobre el mundo del deporte,...

...pero sé lo que necesita mi marido y haré lo que sea.

-Tiene muchas maneras de ayudarle sin perjudicar su carrera.

Bueno, no creo que el artículo perjudique su carrera.

-Se equivoca, se ha precipitado y hacer declaraciones...

...fuera de tiempo, pueden dañar la trayectoria profesional...

...de una figura deportiva como Alfonso.

Si me he precipitado es porque mi marido...

...necesitaba ayuda y usted no estaba haciendo nada.

-No, conozco muy bien mi trabajo, señora.

Cuando un boxeador pierde un título, es lo que le pasó,...

...lo único que se puede hacer es esperar a que las cosas...

...se enfríen.

-Clementina, ¿por qué no esperamos a Mariana...

...y vamos a tomar algo? Nos vendrá bien despejarnos.

-Sí, por mí bien, cualquier cosa antes de irme directa a casa.

Con la preocupación que tengo, me pasaré otra noche sin dormir.

-Ya, deberías descansar un poco, por muchas vueltas que...

-Hasta luego. (AMBAS) Hasta luego.

-No se va a aclarar la cosa antes. -Sí, lo sé y lo intento.

Pero una vez que se meten los nervios dentro...

-Sí, pero para empezar, podrías distraerte...

...hablando de otra cosa. -Si lo intento.

-He estado pensando, que... No sé...

¿Qué harás con los pañales que te dio tu primo?

-No sé, debería devolvérselos. Quizá puede hacer negocio...

...con ellos por su cuenta. -Sí...

Sé que es echarle cara, pero había pensado pedírtelos,...

...que ya sabes lo que se viene encima y...

Y seguro que me hacen un apaño. -Ya, Clementina.

Por mí no hay problema, ¿pero qué le digo a él?

-Le puedes decir que don Leonardo te los ha requisado.

-Sí. -Sí.

-Clemen, Clemen, acaba de llamar un señor preguntado por ti.

¿Qué le digo? ¿Le digo que no estás?

-¿Quién puede ser? -Como no sea un cliente, no...

-Entra y así nos enteramos. -¿Sí?

-Claro. -Pues ahora vengo, voy a ver.

-Hacer declaraciones en horas bajas es contraproducente.

Hay que dejar pasar el tiempo para que se olvide una derrota.

Y mientras tanto, cuanto menos aparezca en las revistas, mejor.

Es una pena que no me contara esto antes.

Quizá el único problema es que su representante...

...desapareció desde el día que perdió.

-No he desaparecido, le daba espacio a Alfonso...

...para que se recuperara en su hogar.

No creí que su mujer se metiera en mi trabajo.

No es momento de hablar de esto.

-Claro, imagino que no quiere que se entere de lo que hizo.

Si lo supiera su autoestima se derrumbaría...

...y no queremos que pase eso, ¿verdad?

-No. Le ruego que no diga nada.

-Bueno, vamos a brindar por esta entrevista.

¿La has leído? ¿Qué te parece? -No... eh... muy bien...

Has sabido... has sabido lidiar muy bien con los periodistas.

Estás hecho todo un profesional, muchacho.

-Lo que estoy hecho es un toro y tienes que conseguirme...

...la revancha, que se va a enterar.

-No, por favor, no te preocupes de eso ahora,...

...lo primero es lo primero y tienes que concentrarte...

...en recuperarte.

-Me estoy recuperando rápido. -Así me gusta.

¡Alegría! Sí, pero...

Tienes que tener paciencia, ¿sí? Y dejarme hacer las cosas.

-Sí, si yo te dejo.

¡Hala! -¡A brindar!

-Bueno, por el futuro.

-Señora.

-¿El señor no te dijo su nombre? -Pues no, no, no,...

...porque como he venido corriendo, se me ha pasado preguntar.

-¡Qué misterios! -Pues sí.

-Espero que no sea nada, que pobrecita,...

...demasiado lleva encima.

-Mírala, aquí viene.

¿Qué ha pasado? -¿Quién era?

¡Clementina! -¡Clemen! ¿A dónde vas?

Pero... Pero, hija, ¿qué te pasa?

Nada, esta chica está muy rara, está como ida.

Anda, vamos. -¿Qué le pasa?

¿Esta es la habitación de Rosa? -Ajá.

Espero que no le importe que estemos aquí.

-Tenemos mucha confianza. Lo compartimos... casi todo...

Además, está ensayando, no dispondrá de la habitación.

¿Y tu novia?

A ella sí le molestaría saber que estás conmigo.

No tengo novia.

No creo que haya ninguna mujer tan tonta para esta conmigo.

-¡Huy, no veo por qué no!

Eres trabajador, talentoso y... un bombón.

Y tú sabes cómo tratar a un hombre.

¡Ah, huy, oh!

-¡Perdona, cariño, perdona!

¡Ay...! Espera, espera que te limpio.

No es nada. -¡Ay...! No, no, no.

Así...

(CON VOZ MELOSA) ¿Mejor? Ajá.

Tienes unas manos muy suaves. -Gracias.

Tú también tienes una piel muy suave.

Pues será mejor que vaya a lavarme con un poco de agua.

Me sentará bien.

-Como quieras, cielo.

Eh... Allí.

(LEE) Guardias...

Guardias sádicos... Centinelas.

Tenía que... salir... escapar...

Ya estoy aquí.

-¿Me has traído lo que te he dicho?

-Ordeno que trajera la bolsa, he traído la bolsa.

-¿Pero qué es esto? ¿Dónde están los relojes, Clementina?

-Ordeno que trajera la bolsa, he traído la bolsa.

-¿Y los relojes que debían estar en la bolsa, qué has hecho?

¿Qué broma es esta? -He traído la bolsa, la he traído.

-¿Me estás tomando el pelo? Si es así,...

...voy a hacer que te arrepientas. ¡Te vas a arrepentir!

-He traído la bolsa. He traído la bolsa.

-Esto no va a quedar así.

-He traído la bolsa. La bolsa...

¡Ay!

¡Ay! ¿Pero qué hago aquí...?

-No se preocupe, Clementina.

Ese sinvergüenza no volverá a aprovecharse de usted.

-¿A ver?

Ah, esto ya no se nota nada. ¡Si está casi curado!

No era nada.

He cogido un poco de loción que había en el baño.

Imagino que será de algún amigo de Rosa.

Espero que no le importa. -No.

A Rosa le encantaría que te sintieras como en casa.

¿Y... cómo estás tan segura?

-Pues...

Porque eres mi amigo.

¡Esa loción huele divinamente!

Te sienta muy bien.

Será porque se mezcla con tu olor. ¿No?

Oye, a pesar del pequeño incidente, ¿te ha gustado el afeitado?

Ha sido muy profesional.

-¿Sí? Entonces, tal vez quieras que lo repita otro día.

Tal vez.

-Perdón, perdón.

No, no os preocupéis, no os interrumpo, si venía...

No, no, no, qué va, qué va, qué va.

Soy yo el que tiene que marcharse.

Este...

Muchas gracias por el afeitado.

He pasado un rato muy agradable.

¿Me puedes dar la cartera?

-No tienes que darme las gracias. Ha sido un placer.

Adiós.

-Adiós.

¿Pero, bueno, y tú qué?

Oye, ¿desde cuándo te dedicas a afeitar al escritor del café?

-Ya ves, ¡cosas que pasan!

-¡Anda que...!

-La verdad, me alegro mucho de verte tan bien, Alfonso.

En poco tiempo estarás listo para volver a entrenar.

Pero recuerda que lo más importante es tener el ánimo arriba.

-Sí, hombre, si ya lo sé, por eso leo menos prensa.

Así no le tengo que ver la cara a Frank Carrera.

-Eso está muy bien, no sirve de nada hacerse mala sangre.

-No quiero que hagan como con el anterior campeón.

-Es que los periodistas son aves de rapiña.

Aparte es su trabajo. -Pues por eso no los leo ya.

¿Sabes por qué? -¿Por qué?

-Porque no quiero que me noqueen. -¡Está muy bien lo que dices!

Sí, aunque a algunos les puede parecer que te estás escondiendo...

...para no afrontar la realidad.

Pero sólo tienes que pensar en lo que sea más conveniente.

Bueno, parejita, yo me retiro.

Tú, sigue como hasta ahora,...

...tomándotelo con calma y recuperándote a buen ritmo.

Ya sabes, sin prisa pero sin pausa.

-¡Sí, Nono! ¿Es que no puedo tener más paciencia ya!

Así que tú, consígueme el combate y todos contentos.

-No te preocupes, yo me ocupo.

-Disculpe. Tiene una llamada. -Voy.

Nono. -¿Qué pasa, Ana?

¿Acaso no lo he hecho bien? Lo he tratado mejor que a un bebé.

Sí, si lo ha hecho muy bien. Pero no es eso.

-¿Entonces? ¿Qué quiere decirme? No tengo todo el día.

Bueno, a ver, es algo que no... No quiero que oiga Alfonso.

-¡Pero vamos a ver!

¿Ana Rivas quiere proponerme algo a espaldas de su marido?

¡Uf, la verdad es que esto me da muchísima curiosidad! La escucho.

Bueno, es algo delicado que... La verdad, no sé cómo planteárselo.

-No, tranquila, señora, por favor.

Puede decirme lo que sea,...

...le aseguro que yo ya no me asusto de casi nada.

Quiero saber cuánto cuesta comprar un combate.

(RADIO) Y ahora les hablamos de la actualidad deportiva.

Los compromisos se le amontonan...

...al nuevo flamante campeón de España de los pesos medios.

Frank Carrera ha visitado esta mañana el hospital de S. Rafael...

...donde decenas de niños... -¡Oye, a ver si bajamos la radio!

¡Que no hace más que molestar!

¡Coño ya!

Alfonso, ¿qué pasa? ¿Qué son esos gritos?

-Pues nada, Ana, los vecinos que llevan todo el día...

...con la radio puesta y el pesao de F. Carrera no para de salir.

Ya.

Entiendo que te alteres, pero no debes dejar que te amargue.

-Es que no puedo oír hablar de boxeo, Ana.

Bueno. Tranquilízate.

Ayer estabas mucho mejor después de la entrevista.

-Sí.

Pero es que me pongo a pensar en lo que ha pasado...

...y me empiezo a sentir mal.

Y...

Pero es porque piensas en lo que no debes, Alfonso.

¿Por qué no piensas en cosas más agradables? ¿En nosotros,...

...en nuestros planes? -No, no puedo. ¿No lo entiendes?

¿No entiendes que mi vida acaba de volar por los aires?

¡Todo lo que había construido ya...!

¡No lo tengo, Ana!

Bueno, esto ha sido un contratiempo.

-Mira, yo lo único que quería era...

Ser alguien importante, que mi familia...

...se pudiera sentir orgullosa de mí...

Sacara mi familia de la pobreza y la miseria en que vivíamos.

No hables así, Alfonso.

-Pa ti es muy fácil decirlo, ¿no?

Como ni siquiera sabes de lo que hablo, no lo has vivido.

¿A ti te ha despreciado alguna vez en la vida? ¿A que no?

Eh, ¿tú sabes lo que es tener necesidad? ¿Has pasado hambre?

Pues claro que no.

Alfonso, creo que estás siendo muy injusto conmigo.

No merezco que me trates así.

-Mira, hijo, voy a llevar toda esta ropa que no usas a la parroquia.

Pero antes échale un vistazo, por si hay algo que quieras.

No, lo que te parezca bien. -No, no.

Lo que a mí me parezca no. Que luego buscas algo...

...en el armario, no lo encuentras y te enfadas conmigo.

De verdad, me da igual, lo que te parezca bien lo das.

-Sí, es lo que parece a mí pero, ¡mírala tú, anda!

¿Qué escribes con tanto interés? El informe de un paciente.

-¡Huy!¿Y este...?

¿Este quién es? Jesús Ortiz. No me suena nada.

Pues es un paciente, madre. A ver, enséñeme la ropa.

-Mira, he cogido lo que ya no usas y hace mucho que no te pones.

Las chaquetas, unos pantalones.

Muy bien. -Estos jerséis.

Y también otra camisa que tengo por aquí.

Ah, no, pero esta camisa me la pongo yo.

-¿Pero, hijo, qué dices? ¡Si esta camisa está desgastada!

¡Pero fíjate cómo está el cuello! ¡Mira, mira, todo rozado!

Y los puños, todos deshilachados.

Quien te vea así, pensará que estás a la cuarta pregunta.

No sé para qué me preguntas, si al final harás lo que quieras.

-No, hijo, lo que quiera no, pero esta camisa...

¿Pero tú te has fijado cómo está? ¡Mírala!

¿De verdad quieres quedártela?

No, madre, haz lo que quieras con ella.

Yo me voy, he quedado con Rosa.

-¿Con Rosa? Sí, con Rosa.

Y además llego tarde.

-Lo siento, Ana.

Lo siento, de verdad, no...

Sabes que hablo así y que digo las cosas cómo las pienso.

Y lo último que quiero es molestarte.

Así que tampoco... te pongas así.

Lo siento.

Dime que estás conmigo, Ana.

Claro que estoy contigo, Alfonso. Soy tu mujer.

Y estoy muy orgullosa de serlo.

Y ahora vamos a salir a la calle.

-¿Cómo que a la calle? Sí, a la calle.

Y con la cabeza bien alta.

Le vas a demostrar a todo el mundo que sigues ahí.

Y que tienes a tu lado a una mujer que te apoya y te quiere.

-No. ¡Yo no puedo salir a la calle, Ana!

¡Yo todavía no puedo salir! ¡No, yo no puedo...!

-Le voy a decir a usted lo que ha visto.

¡No ha visto a una persona más honesta que Clementina!

Se cortaría una mano antes que robar algo.

-Si lo sé, lo sé perfectamente. -¿Ah, lo sabe?

-Ya veo cómo lo sabe, incluso ha sido capaz de seguirla.

-Y antes de tenerla en casa muerta en el armario,...

...pues la llevo a la parroquia.

O al local ese que está montando el padre Ángel.

-Ah, el dispensario. -Sí.

-¡Pues qué pena que esté yo aquí sola, si no, la acompañaba!

-No te preocupes, si me apaño perfectamente.

Oye, ¿y dónde están Pelayo y Marcelino?

-Pues que los tengo a los dos enfermos.

-Claro que quiero luchar, Ana.

Pues lo primero que tienes que hacer es salir...

...y dejar de esconderte en casa.

Tienes que empezar por recuperar tu orgullo.

-¿Que llame al Dr. Sueño?

-Sí, dígale que venga urgentemente, que necesito hablar con él.

-¡No...! -Sí, Marifé.

-Mira, tú vas a la fresquera. Eso es. Y coges una patata...

-Que la pele mucho. -La pelas, la pelas entera.

Sí... ¿y luego qué más? -Pues nada, frota bien, la ralla...

-La rallas muy bien. -Y se frota con las ralladuras.

Y te frotas la carita, los granitos.

-Y usted, Marifé, váyase y se toma un vaso de agua o, mejor, una tila.

-Sí. -Tómese una tila, Marifé.

-Me han dicho que quería verme para algo importante. ¿De qué se trata?

-¡No puedo, Ana!

¡No, no puedo salir a la calle, Ana!

¡Alfonso!

Cariño, no te agobies, eh. Las cosas son mucho más sencillas.

-¡No, no, puedo salir, no puedo salir, Ana, de verdad!

-¡Hola, padre Ángel! -Buenos días. ¿Cómo va tan cargada?

-Pues ya ve usted, cosas que se acumulan en el armario.

¡Mauricio!

-Pero cómo se puede ser tan cínico. ¿A cuántos ha robado ya?

-Es verdad, es verdad. Tiene usted toda la razón.

Por eso quiero que mire mi mano.

¡Mire mi mano,...

...mientras respira profundamente!

  • T5 - Capítulo 127

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 127

03 mar 2010

Abel ha conseguido ablandar a Salvador y hacerle reconsiderar su postura sobre los cambios en la obra. Clementina intenta convencer a Leonardo de que no tiene nada que ver con el robo de los relojes, pero Leonardo la sigue y descubre lo sucedido. Isabel informa a Salvador de la fuga de unos presos. La noticia despierta en Salvador el recuerdo de sucesos acontecidos durante su estancia en la cárcel y a resultas de ello comienza a escribir una novela que recrea la muerte de un compañero. Diana acorta distancias con el escritor al que sigue espiando por orden de la policía de la Brigada Social. A espaldas de Alfonso, Ana plantea a Nono la posibilidad de comprar un combate. 

Histórico de emisiones:

03/03/2010 

 

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