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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 120 - Ver ahora
Transcripción completa

-No hay nada que me conmueva más que un buen poema.

-Vaya... -Pues sí.

Pero ahora debo volver a mi puesto de trabajo.

-Pues sí, por favor.

-Sí, me estoy estudiando todos los papeles femeninos.

No me voy a conformar con decir dos frases de mierda.

-No estás en posición de exigir nada, Rosa.

-Sólo estoy estudiando.

-No te conviene enfrentarte a Estela.

-Sé perfectamente cómo tratar a Estela.

-Un par de tonterías y siempre relacionadas con la protagonista.

-Tu personaje. -Sí, Gloria.

-Bueno, sí, supongo que se podría revisar, sí.

-¿Por qué no vienes a la 1 lectura y escuchas tu texto...

...en boca de los actores?

-Que sea lo que Dios quiera...

-Sabes, lo voy a dar todo en ese combate.

Y sabes por qué, porque yo soy quien soy gracias a vosotros.

La gente que me quiere, y no os pienso defraudar.

-Muy bien, campeón, así se habla.

Muy bien, te felicito.

Luego te veo en el gimnasio. -Sí, Nono, como todos los días.

-Sí, ya me ha dicho que el proceso puede ser largo... y doloroso.

¿Pero vas a volver? -Sí, sí, por supuesto.

Estoy convencido de ello.

Y si duele, pues también duele cuando te sacan una muela, ¿no?

-Pues con Lucía, de complementos, la tiene tomada...

...por no sé qué de las etiquetas.

Y a mí me ha echado del despacho con cajas destempladas.

-Mujer, estaría muy ocupado, Marifé, como falta doña Ana.

-¿Sabe lo que le digo?

Cuente con mi ayuda para todo lo que necesite.

-¿En serio?

Abel, ten cuidado, si caes en las garras de Ángel...

...ya te puedes olvidar... de tu tiempo libre,...

...lo dedicarás a hacer de voluntario.

-No, pero nos vendría muy bien la ayuda de un abogado.

-Sí, me ha pedido cambios y yo no la he escrito.

Y lo último que necesita Salvador es que le cambien la obra.

Esa obra le ha salido del alma, no le puedo pedir que la cambie.

-Tú y yo nos vamos a hacer un exceso,...

...vamos a ir al teatro Lope de Vega a ver a Juanita Reina.

"El puerto de los amores" se llama la función.

Huy, qué buena pinta tiene.

La han estrenado con muchísimo éxito.

Es de Quintero y De León,...

...lo he leído esta mañana en los periódicos.

Pero, bueno, si prefieres una de mucha risa...

..."La cigüeña dijo sí".

Despertar con la luz de la mañana y renovar...

...otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-Estela del Val dice que la obra es como una planta...

...que necesita que le dé la luz y otras sandeces.

Dice que tengo que ir a la 1 lectura...

...para hablar de los cambios en su personaje.

-¿Te ha invitado a la 1 lectura? -¿Y qué voy a hacer?

Se darán cuenta que no tengo ni idea de teatro.

-Normalmente no invitan a nadie a la 1 lectura.

Eso es un privilegio que te han ofrecido.

-Ya, pero... -No, no, déjame que continúe.

Mira, si te han invitado a algo así...

...es porque quiere hacer una deferencia hacia ti.

Tal como yo lo veo lo que quiere decir...

...es que Estela del Val te respeta.

Y si te respeta es porque le ha gustado mucho la obra.

Y si le ha gustado mucho la obra...

...estoy segura que no te va a imponer muchos cambios.

-¿Usted cree? -Seguro.

Los cambios son relacionados con su personaje.

-Sí, sí, eso ha dicho. -Pues no será nada.

Los actores son gente muy particular.

A veces pueden llegar a ser muy inseguros, ¿eh?

-Cómo van a ser inseguros si se ponen todas las noches...

...delante de cientos de miradas.

-Será por eso, porque se exponen.

Date cuenta que su trabajo es muy precario.

Se pueden quedar en la calle de la noche a la mañana.

Y ellos ni tienen diploma como los abogados o los médicos.

-Claro, y en cada estreno empiezan de cero.

-Y por eso se comportan de una manera...

...que para la gente que no está dentro del mundillo del teatro...

...les puede parecer extravagante o egoísta.

-Y según usted yo tengo que estar tranquila.

-Pues sí.

Ve tranquilamente a la lectura,...

...disfruta de la experiencia, aprende lo que puedas de ella...

...y escucha todo lo que te tengan que decir.

Tú sólo tienes que poner cara de circunstancia...

...y decir que luego lo piensas.

Se lo comentas a Salvador y que él sea el que decida.

-¿Y si me proponen muchos cambios?

¿Y si quieren censurar justo las mejores partes de la obra?

-Mira, Salvador ya es muy mayorcito y sabía perfectamente...

...dónde se metía cuando aceptó...

...que presentáramos la obra al concurso.

Además, Salvador está realmente contento...

...de cómo le estás representando.

-No lo sé, no me gusta nada el cariz que está tomando esto.

-Pues, hija mía,...

...bienvenida al maravilloso mundo del teatro.

Risas.

-Ay, Carmen, Carmen, no has entendido nada de nada.

Esta es una obra nueva, moderna, brillante.

Los personajes hablan normal, como en la calle.

Se dice "hola y adiós".

Nada de "me pone usted a los pies de su señora".

Olvídate de los aspavientos y gorgoritos que tanto te gustan.

No vas a interpretar un texto de Marquina.

¿Me explico? -Sí, doña Estela.

-¿Me dices que sí porque me entiendes...

...o porque no te atreves a preguntar?

Tómatelo con calma, ya estudiarás el personaje...

...como si fuera una película moderna y no una obra de teatro.

Ahora vete a casa a descansar, venga.

Hasta mañana. -Hasta mañana, doña Estela.

-Ay, Dios mío, estas niñas...

Esto era del segundo acto...

-Buenas noches. -Hola, Rosa.

-¿Qué miras, nunca te has alegrado un café en una noche de mucho frío?

-Sí, sí, claro.

No, es que... doña Estela, yo sólo quería agradecerle...

...que vaya a contar conmigo para la función.

-Qué miedo me das, ¿qué quieres tú ahora?

-Nada, nada, eso, solamente. Le interrumpo, ¿no?

Lo siento. -No, no me interrumpes, siéntate.

Pero dime lo que quieres que te conozco...

...y tú no das una puntada sin hilo, habla.

-Sólo quería darle las gracias.

No siempre tiene una la suerte de trabajar en estas condiciones.

-¿En qué condiciones?

-Y además como he tenido la suerte de leer la función...

Es buenísima, ¿no le parece?

-La suerte, claro.

La función te ha caído del cielo, como si nada.

Claro que me parece extraordinaria, por algo voy a montarla.

-Ya, sí, claro, es verdad.

Pero es que es diferente, ¿no?

No sé, es buenísima, está tan bien escrita...

...que se te queda enseguida el texto.

Bueno, yo me lo sé entero, de arriba a abajo, entero.

-Muchas gracias, Dionisio. Ya con esto has terminado por hoy.

-Pero la señora debe estar a punto de llegar.

-Sí, ya la espero yo, puede irse a descansar.

-Si necesita algo... -Sí, ya sé que le podemos avisar.

-Buenas noches, señor. -Buenas noches, caballero.

Puerta abriéndose.

Alfonso,...

...pensé que estarías acostado.

-Bienvenida.

Cariño...

-Cuánto te he echado de menos. Y yo a ti.

-Te quiero. Y yo.

-¿Quieres una copa?

Sí, por favor.

-No estás contenta con tu personaje y te estás estudiando...

...todos los demás por o que pueda pasar.

-No, Estela, yo estoy muy contenta con mi personaje.

Si a usted se le ocurre que pueda hacer una sustitución...

...pues yo la hago encantada.

Pero no, yo sólo quería decirle que es buenísima.

-Rosa, Rosa,...

...siéntate un momento, por favor.

-¿No se te habrá ocurrido estudiarte también mi personaje?

-No, doña Estela, por Dios, ¿por qué piensa eso?

-Porque tú tienes mucha memoria.

Pero yo tengo mucha imaginación y mucha mala leche si hace falta.

Así que cuidadito, ¿eh?

A ver qué terreno pisas.

-No se preocupe, no se me ocurriría, doña Estela.

-Más te vale.

-Buenas noches.

-Bueno, ¿y qué, cómo ha ido? ¿Has averiguado algo?

Nada, un fracaso total.

-Vaya, pues yo lo siento, Ana.

Vamos a brindar.

Porque no volvamos a separarnos nunca más.

Salud.

-He pensado mucho en ti, Ana.

¿De verdad? -Mucho, muchísimo, todos los días.

Quiero que volvamos a estar bien, que volvamos a estar como antes.

Me voy a esforzar para hacerte lo feliz que mereces ser.

-Además, últimamente he estado pensando demasiado en mi cosas...

...y debería haberte prestado más atención.

Me he portado como un egoísta.

No, Alfonso, yo también lo he sido.

-Yo tengo que cambiar, y quiero cambiar.

Y quiero volverte a enamorar, como te enamoré al principio.

Quiero volverte a hacer feliz, a hacerte sonreír...

...con esa sonrisa que tienes tú.

¿Te acuerdas cuando nos encontramos en los almacenes...

...y nos chocamos aquel día en la puerta?

Y tú me pusiste esa cara que pones tú, ¿eh?

Pues así todos los días.

Te voy a tratar...

...como la reina que eres.

(RECUERDA) -"Doctor, sé que los psiquiatras...

...quieren que uno hable de sus padres.

Por eso voy a hacerlo antes de que usted me pregunte.

Mi padre murió cuando yo era un niño.

Así que supongo que eso le facilita el trabajo, ¿verdad?

Desde aquel día podríamos decir que fui un niño triste.

Mi padre era el modelo a seguir...

...y era el que marcaba el rumbo de nuestra familia.

Y de pronto nos quedamos a la deriva.

Sobre todo mi madre, ella nunca levantó cabeza después de aquello".

-¿Qué haces?

-Estaba ordenando estas cosas.

No podía dormir.

-¿Son tus padres?

Qué guapa tu madre. -Sí.

En esta foto se la ve feliz, ¿verdad?

Pero era terriblemente desgraciada,...

...la mujer más triste que te pudieras imaginar.

-Cariño, ¿qué te pasa?

Puedes contármelo.

-No sé, no sé...

-¿Pero estás bien?

(LLORA) -No, Cristina, no estoy bien.

-¿Pero qué te pasa?

-Las alucinaciones han vuelto.

Así que he decidido...

Estoy yendo a un psiquiatra.

-Es lo mejor. -No, pero yo pensaba...

...que podría solucionarlo solo.

Yo pensaba que no volvería a ocurrir.

Pero yo solo no puedo.

Tienes que ayudarme, te necesito.

-Claro, cariño.

-No me abandones nunca, por favor.

-Yo también te quiero.

-No te preocupes por nada.

Nono, soy Ana Rivas.

Espero no haberle despertado.

No, Alfonso todavía duerme, le conviene descansar.

Quería preguntarle si necesita que haga alguna gestión...

...desde el despacho o lo tiene todo a punto.

No, no, de eso me encargo yo, no se preocupe.

Sí, sí, para mí también son importantes los detalles.

Bueno, tengo que dejarle. Hasta luego.

¿Tú qué haces levantado tan temprano?

-Pues mira, estaba durmiendo y cuando dejé de sentirte así...

...aquí por el brazo pues me desperté.

Anda, vete a la cama, necesitas recuperar fuerzas.

-No, a mí las fuerzas me las das tú.

Alfonso, no empieces que te conozco.

(RÍE)

-¿Qué? ¿Qué haces?

Tengo mucho que hacer.

Y tú tienes que estar agotado.

¿Sabes qué hora era cuando por fin te dormiste?

-No, no, perdona, yo no me dormí.

Pero necesitaba un descanso entre asalto y asalto...

...y vi que apagaste la luz y supuse que tú querías dormirte.

Eres insaciable. -Ya...

No sé yo qué decirte.

Además, con lo mal que lo he pasado, Ana.

He llegado a pensar que no ibas a venir siquiera.

¿Estás loco? ¿Cómo dices esas tonterías?

-Pensé que no llegarías al combate.

Como pasó cuando estaba en Cuba,...

...que pensé que no ibas a venir y no viniste.

Alfonso, en ese momento nos vino muy bien estar separados.

Y ahora tampoco nos ha venido tan mal el reencuentro, ¿no?

-Hombre, no sé yo con...

...con noches como la de anoche sería capaz de esperar unos meses.

Bueno, no. (RÍE)

Me parece que voy a tener que viajar más a menudo.

-No, ¿sabes por qué?

Porque yo no te dejo que te escapes más.

Vale, está bien, pero no me arrugues la ropa.

Voy a decirle a Dionisio que te prepare el desayuno.

Ya que no duermes por lo menos desayunas bien.

-Hoy me he levantado con una alegría.

Ojalá todos los días hubiera una rueda de prensa como hoy.

No sé, algo así divertido.

-Sí, y agotador, menudo trajín vamos a tener...

...con la ideita de la jefa.

Ya verás cuando se llene todo de periodistas y de curiosos.

-Mira, si yo fuera al jefa...

...me pasaría el día presumiendo de marido.

Bueno, si pudiera hasta lo pondría en el escaparate...

...para que enseñara esos brazos que tiene tan fuertes...

...con esos músculos.

Ay, es que es más guapo...

-Hija, Marifé, y eso que estás loquita por tu marido.

-Y lo estoy, lo estoy.

Pero puedo ser admiradora de Alfonso,...

...que para algo es campeón de España de boxeo.

Qué guapo, que suerte tiene doña Ana de poder abrazarlo.

-Ay, hija, yo la verdad es que me contentaba...

...con poder abrazar a cualquier hombre.

-No empieces con penas lastimeras que todo llega.

-Pues sí, y a lo mejor antes de lo que te imaginas, Marifé.

-¿Y eso?

¿No tendrás un pretendiente?

-No, por ahora tengo sólo...

...un admirador secreto.

Mira lo que me encontré ayer en mi taquilla.

Es un poema anónimo. -¡Huy!

-¿Qué quieres, leerlo?

Bueno, porque eres tú, ¿eh?

(LEE) -¿Qué?

-¡Pero qué pasiones vas levantado por ahí!

-Es que yo soy mucha Clementina, Marifé.

-Bueno, es un poquito cursi, ¿eh?

Pero muy romántico.

Y se nota que lo ha escrito un aficionado.

¿Y quién es?

-¿Pues cómo lo voy a saber, hija, si es anónimo?

-Bueno, sea quien sea se ve que está loquito por ti.

Yo creo que tiene que ser alguien del trabajo, ¿eh?

Porque, claro, si te lo ha metido en la taquilla.

Y también porque dice:

"cada vez que yo te miro cuando pasas junto a mí...

...se me escapa un buen suspiro".

-"Pues de amor muero por ti".

-"Yo no sé cómo decirte...". -Hola.

¿Qué pasa, chicas, qué estáis leyendo así con tanto interés?

-Un poema anónimo que le han dejado a Clementina en la taquilla.

-¡No! -Sí.

Eh, chitón las dos, no vayáis a decir nada...

...que esto es un secreto.

-Ay, mujer, déjaselo ver,...

...si es que todos los días no pasan cosas como estas.

Huy, no sabes la de palabras bonitas que le dicen en el poema.

-¡Ay, a ver, a ver! -¡No!

No, es que...

-Clemen, pero cómo eres, de verdad, ¿eh?

Chica, qué envidia, envidia sana, pero envidia.

A mí que nunca nadie me ha escrito nada...

Bueno, y cuéntame, quién ha sido, dime.

-Ay, otra igual, pero parecéis bobas las dos.

Un anónimo es lo que tiene, que no se sabe el autor.

-Ah... -Anda que...

-Claro.

Pues seguro que Frank Carrera...

...se pone ciego a huevos y tostadas todas las mañanas.

-Pues a mí me importa un pito lo que haga Frank Carrera.

Pues a mí no, es tu contrincante y quiero que le ganes en todo,...

...en entrenamientos, alimentación, descanso...

-¿Y en amor qué? También.

-Ah, bueno, pues entonces te quedas y me cuentas.

¿Pero qué quieres que te cuente si ya te he contado todo el viaje?

-Me puedes contar un montón de cosas.

Me puedes contar cómo estás,...

...con quien estabas hablando antes por teléfono.

No, eso no te lo puedo contar.

-Ana Rivas...

Es una sorpresa, Alfonso.

-Una sorpresa, bueno, muy bien.

No digo nada, ¿eh? No pasa nada.

Hablaba con Nono.

Hemos preparado una rueda de prensa en los almacenes...

...para presentar el combate.

-Oh...

Para empezar Frank Carrera seguro que no está de acuerdo...

...de hacerlo en los almacenes.

De momento no ha dicho nada.

Y Nono se ha encargado de que la Federación de Boxeo...

...tampoco ponga ninguna pega.

-Y Nono es capaz de convencer a un muerto.

Por lo menos está demostrando que algo le importo.

Nono sigue confiando en ti.

Eres el mejor y lo sabe.

-Ya...

¿Y la idea de hacerlo en los almacenes que fue tuya?

Bueno, cualquier detalle es importante...

...para que estés tranquilo antes del combate.

Y quiero que estés rodeado de los tuyos.

-Ana,...

...gracias por preocuparte por mí,...

...por estar tan guapa esta mañana, con ese rojo de los labios.

Siempre me preocupo por ti,...

...aunque la mitad de las veces no te des cuenta.

-Oye, vamos a la cama, ¿eh? (RÍE)

Mateo, tráenos un par de cafés. -Enseguida.

-Primero me la encuentro hablando con Abel...

...como si se conocieran.

Y luego me cuenta todo eso de los cambios.

Con mucho respeto, pero dejando claro que ella...

...sabe mucho más de teatro.

Los actores barren para casa, y Estela del Val es bastante diva.

Querrá que su personaje tenga más protagonismo.

-Ya, ¿pero cómo se lo doy, qué hago?

Pues espera a saber qué es lo que quiere.

Todavía no sabes qué cambios te va a pedir.

-Ya, pero le tendré que decir algo.

¿Y si quedo en evidencia por no saber qué decir?

Estoy muerta de miedo. (RÍE)

¿Muerta de miedo por una tontería como esta?

Tú no sabes lo que es tener miedo.

Miedo es estar encerrado a oscuras oyendo los gritos...

...de un compañero al que están matando a palos.

Miedo es correr descalzo por un monte huyendo...

...y esquivando las balas de la Guardia Civil.

O estar escondido como un topo...

...sin atreverte ni tan solo a salir a comer.

Eso es tener miedo.

Lo siento, comprendo que estés un poco nerviosa.

Pero creo que estás exagerando.

-Tienes razón, pero me preocupa...

...que alguien se pueda dar cuenta que yo no soy la autora.

Y no tiene que ver con llevar una vida cómoda y aburguesada.

Yo no he dicho eso. -Pero lo piensas.

No, sólo digo que le estás dando demasiada importancia.

Nadie se va a dar cuenta de nada.

Conoces la obra tan bien como yo y tienes criterio para opinar.

-Preferiría que fueras tú quien diera su opinión.

Por eso te estoy pidiendo que me aconsejes.

Yo prefiero mantenerme al margen.

No quiero ser testigo de lo que quieran hacen...

...unos actores vanidosos.

-¿Pero no te hace ilusión que la vayan a representar?

Sinceramente... no.

Me costó mucho esfuerzo y mucho dolor...

...escribirla entre aquellas paredes húmedas y mugrientas.

Para mí es mucho más que una obra teatral,...

...es parte de mi vida,...

...es el arma que tenía para seguir luchando,...

...es lo único que durante un tiempo me hizo sentir...

...que seguía estando vivo.

-Pues aquí tiene, su compra y su cambio.

Muchas gracias.

-¿Desea alguna otra cosa?

-Me conformaría con que me sonriera una vez más.

-Ah...

-¿Ya?, venga, ya...

-Pero de verdad, qué pesados son, ¿eh?

Todo el santo día con la misma cantinela,...

...que si la sonrisa, que si la mirada, que si el pelo.

Parece que yo también estoy a la venta o qué pasa.

-Elisa, por favor, vaya donde la rueda de prensa.

Necesitan ayuda con las mesas. -Sí, señor.

-¿Qué, quiere que vaya a ayudarla?

-No, no, usted está bien aquí, muy bien aquí.

¿Mucho trabajo? -¿Mucho trabajo?

Mucho pesado, como siempre.

Ay, ¿pero por qué los hombres serán tan insensibles?

Es que no lo entiendo.

-Bueno, salvo los poetas, ¿no?

-Hombre, claro, los poetas no.

Y mucho menos los románticos.

Bueno, y para qué vamos a hablar de mi preferido, de Bécquer.

"Volverán las oscuras golondrinas".

En fin... -Ya.

-¿Crees que la van a estropear?

¿Crees que va a perder el sentido si la representan?

Me da igual lo que vayan a hacer con ella.

-Pero no te entiendo.

Cualquiera en tu lugar estaría loco de alegría...

...por saber que la van a estrenar.

Ya te he dicho qué es lo que me importa de esta obra.

-¿Y prefieres que se quede muerta de risa en un cajón?

Es una forma de expresión, y con eso basta.

-Pero nadie expresa nada si no es para que...

...al menos llegue a una persona.

"El Diablo bajo la cama fue pensada para ser representada".

Bueno, eso no tiene nada que ver...

...con lo que yo pensaba cuando la escribía.

-Eh, yo también...

...también me sé algún poema.

-¿Ah, sí? -Sí, sí.

Sí, de hecho a ver si me acuerdo...

(RECITA) "Yo no sé cómo decirte,...

...cómo expresarte mi amor, temo que puedas irte,...

...que no sientas como yo".

-Vaya, vaya, qué... intenso, ¿no?

Pero no es de Bécquer, ¿verdad?

-No, no, es de un autor anónimo.

-Ah. -¿No le suena de nada?

-Pues no, no, así de pronto no me suena.

-¿No? -No.

-¿Seguro que no?

¿Que usted no... ayer?

-¿Ayer qué?

-No, no, nada, nada.

Creí que por un momento...

Pensé que me había hablado usted de ese poema ayer.

-Pues no, no, no le hablé.

Pero es curioso, porque es la 2 persona...

...en esta mañana que me habla de poesía.

Verá, don Leonardo...

Por favor se lo pido, no se lo vaya a contar a nadie.

Pero parece ser que Clementina ayer recibió un poema anónimo.

Sí, sí, bueno, no me lo ha dejado leer,...

...pero me ha dicho Marifé que es de lo más bonito...

...y de lo más romántico.

-Bueno, y don Leonardo, por favor, le pido que ahora usted...

...no vaya a pensar que nosotras andamos todo el día...

...con estas tonterías.

Porque tampoco es eso. -No, no se preocupe.

Ni pienso nada ni voy a decir una palabra al respecto.

-Ah, ya, bien, bien.

-Sí, caballero, ¿en qué puedo atenderle?

-Perdón, si no le importa prefiero que me atienda...

...ese encanto de dependienta que tanto alegra la vista.

-Ah, dígame.

-¿Y no te agradaría compartirla con un público,...

...ver cómo tus personajes cobran vida sobre un escenario?

No sé, a mí me parecería algo maravilloso...

...que la gente pudiera disfrutar con algo que yo he hecho.

Dependería del precio que tuvieras que pagar por ello.

-¿Pero de qué hablas?

Si te han dado un premio y una compañía trabaja en la obra.

Dejaré de ser mi obra cuando hagan con ella...

...lo que les dé la gana.

La manipularán y se convertirá en un mero espectáculo.

-Estela me habló de la diferencia entre escrito y representación.

A veces que algo que funciona sobre papel hay que cambiarlo...

...para que funcione en un escenario.

Yo nunca dejaría que un actor cambiara una sola palabra.

¿Qué sabrán ello de lo que pasa por la mente del autor?

-Ya, pero tiene que hacer suyo el texto.

Pues que hagan con ella lo que les dé la gana...

...y dejen de marear la perdiz.

Además, yo no soy el autor de esa obra.

-¿Ah, no? No.

"El Diablo bajo la cama" es de Cristina Barea para todos.

Métetelo bien en la cabeza.

-No, para todo el mundo no. Esa obra es tuya.

Para lo bueno y para lo malo, te guste o no.

-¿Entonces no voy a poder contar con tu ayuda?

A partir de ahora tendrás que resolver tú sola...

...todo ese tipo de problemas.

-¿Y qué hago si los cambios que me propone Estela no me gustan?

Ah, bienvenida al ingrato mundo del actor teatral.

Y ahora date prisa y cámbiate de mesa,...

...Estela del Val está a punto de llegar.

Suerte.

-Tal y como consta en la documentación...

...que se adjunta parece evidente que son ciertas las sospechas...

...por las que se abrió la presente investigación.

Llaman a la puerta. Adelante.

¿Puedo pasar?

-Eh, sí, sí...

No esperaba verte.

Perdona, ¿te he interrumpido?

Si quieres puedo volver cuando acabes lo que estás haciendo.

-No, esto puede esperar, es un informe de adulterio.

-Pasa, no te quedes ahí.

-La mujer de un importante banquero se la pega con su chofer...

...y se ha quedado embarazada.

Vaya, ¿y cómo te has enterado?

-Quedó con una amiga para contárselo...

...y yo estaba muy cerca.

Y claro, no sabe de quién es el hijo.

-Eh... lo sabrá cuando nazca.

Porque el chofer es un cubano de piel prieta, como dicen ellos.

Pobre mujer...

-Pobre el chofer cuando se entere el marido.

¿Te apetece algo?

No, no, tranquilo, si me voy a ir enseguida.

-Siéntate por lo menos un minuto.

-Pensé que habías venido a contarme lo de Italia.

Estoy deseando saber todo lo que has averiguado.

No, no, quería comentarte algo sobre el combate de Alfonso.

-Va a ser una prueba muy dura para él,...

...comprendo que estés preocupada.

Sí, va a necesitar todo nuestro apoyo.

Hoy se va a celebrar una rueda de prensa en los almacenes.

Y me gustaría que estuviera toda la familia.

-Eso está hecho, mujer.

En cuanto acabe me paso por la tienda de Teresa y...

...y espero que quiera ir.

¿Crees que podrás convencerla?

-Lo intentaré.

Te lo pido por favor, Héctor.

Alfonso necesita todo nuestro apoyo.

Dile que deje atrás nuestras rencillas por un momento.

-Veré lo que puedo hacer.

Gracias, Héctor.

-De nada.

Bueno, me voy.

Cómo se atreve, dije que no pisaría los almacenes y no pienso hacerlo.

¿Y tú cómo le haces caso sabiendo lo que hay?

-Porque es tu hermano.

Y es lógico que estemos allí todos con él.

¿Pero por qué tiene que ser en los almacenes?

Nos quiere llevar a su terreno, como siempre.

Si es que Ana es así de lista, de manipuladora.

No, no, esta vez no le voy a bailar el agua.

-Ana sólo quiere lo mejor para Alfonso.

Le ha costado mucho que la rueda de prensa se celebre allí,...

...rodeado de gente que lo quiere y lo admira.

Sí, porque ella sacará algún provecho.

¿O no recuerdas cuando dijiste que había heredado...

...todo el egoísmo de los Rivas?

-No entendí que no fuera a Cuba con él.

Las cosas no siempre son como las vemos.

¿A ti qué te ha hecho cambiar de opinión?

¡Es que no lo entiendo!

¿También te ha sorbido el seso como ha hecho con todo el mundo?

¿Pero tú no te das cuenta de lo que se propone?

-¿Y qué es lo que se propone?

Meter cizaña y separar a la familia.

-Piensa lo que quieras.

Pero estás siendo muy injusta con Ana, con Alfonso y conmigo.

Lo que me faltaba por oír...

Ana está buscando una excusa para que discutamos.

Alfonso jamás me pediría eso, porque él no lo necesita.

-Ahí te equivocas. ¡Te equivocas tú, Héctor!

¡Yo conozco perfectamente cómo es mi cuñada!

¡Y siempre se sale con la suya!

Se cree que con el dinero lo puede comprar todo.

Pero no haré su santa voluntad por muy rica que sea.

-Estás sacando las cosas de quicio. Y no voy a cambiar de opinión.

Porque creo que ha tenido un detalle...

...invitándonos a la rueda de prensa y yo voy a ir.

Muy bien, ve tú.

Porque yo me pienso quedar aquí. -Muy bien.

-¡Clementina, madre mía la que se está organizando!

Huy, me han dicho que van a dar hasta un ágape, fíjate.

Pero menos mal que de eso se ocupa Garriga.

Mejor, menos trabajo para mí.

-Oye, Marifé, ¿y de lo otro te has enterado de algo?

-¿De qué? -De...

-Ah, ay, sí, lo del poema.

Ay, pues he estado indagando disimuladamente.

Pero no, es que no he encontrado a nadie que pueda tener...

...espíritu de poeta.

Ni aquí, ni en la otra planta, ni en el almacén.

-Vaya. Oye, ¿y los vigilantes?

-Pues también les he preguntado.

No han visto en los vestuarios entrar a nadie a deshora.

-Hija, qué misterio. -Qué misterio.

Pero, bueno, mira, mejor para ti, así puedes mantener la ilusión.

Porque imagínate que fuera Benito el del carbón.

Uf, pues menudo chasco.

-Sí, hombre, va a ser Benito el del carbón.

Ese hombre no sabrá ni escribir, Marifé.

-Fíate tú de las apariencias...

Mi marido y yo cuando éramos novios...

...pues también me enviaba poemas anónimos.

-Claro, sí, faltaría más, Marifé.

Porque es que estás casada con el hombre perfecto, vamos,...

...el más atento, el más romántico, cariñoso, educado,...

...el que mejor trabaja el que mejor baila...

Y ahora encima escribe, vamos.

-Bueno, ya vale.

-Es que parece que lo tiene todo el tuyo y los míos no.

-Yo tampoco he dicho eso. -Me has dicho el del carbón.

-Marifé, acabo de entrar en el despacho...

...y convendría que lo ordenara. -Sí.

-Tú también vas a ir, Teresa.

Y espero que pienses bien las cosas.

Porque esa cabezonería tuya sólo nos va a traer disgustos.

Madre, yo no quiero ver a Ana y no tengo por qué hacerlo.

-Ya, pero es que este no es un asunto sólo entre Ana y tú.

Alfonso está atravesando un momento muy duro.

Y nos necesita allí a los 3 con él, unidos y cerca de él.

Muy bien, no quiero discutir.

Pero me daría mucha rabia que Ana se saliera con la suya.

-Y a mí se me parte el alma...

...viendo lo egoísta que estás siendo.

Mira, si no quieres saber nada de Ana...

...no tienes ni que mirarla a la cara.

Pero piensa en tu hermano,...

...que nos necesita allí a los 3 con él.

-¿Qué le parece cómo está quedando?

Lo estoy cambiando para que se vea mejor.

-Si, ya, ya...

-No le gusta. -Sí, sí, sí.

Lo que pasa es que tengo que hablarle de la poesía.

-¿Cómo dice? -Del poema de ayer, el poema.

-¿Quién se lo ha dicho? ¿A que ha sido Marifé?

-Lo escribí yo, verá, era mío el poema.

-¿Cómo? ¿Para mí, don Leonardo?

-No, para usted no. Ni para usted ni para nadie.

Quiero decir que era una prueba de imprenta...

...por lo del Tenorio de los almacenes.

-¿Y entonces qué hacía en mi taquilla?

-Lo sé, eso mismo me pregunto yo.

Se me habrá traspapelado y la limpiadora lo metería...

...por la rendija de la 1 taquilla que encontró.

-¿Y quiere que se lo devuelva?

-No, haga lo que le plazca con él.

Pero deje de decir que tiene un admirador secreto.

¿Estamos? -Sí, señor.

-¡Marifé!

-Tráeme también un vaso de agua. -Enseguida.

-Veo que tienes muchas notas en los márgenes.

-Sí, siempre pintarrajeo los guiones...

...cuando estoy preparando un personaje.

Son recursos para meterme en situación.

Pero no te preocupes, lo que tengo que hablar contigo...

...nos va a llevar poco tiempo.

Antes que nada quiero felicitarte de nuevo...

...por este texto maravilloso que has escrito.

-Muchas gracias.

-No te lo tomes como un cumplido.

Estoy deseando interpretar a Gloria.

-Espero servirte de ayuda.

-No te preocupes que no te voy a marear.

Sólo te quiero consultar un par de cosas sobre mi personaje.

Gloria tiene muchísimo carácter.

Pero no siempre puede demostrarlo por su miserable condición social.

-Sí, es una mujer doblegada por las circunstancias.

-Exactamente, doblegada, esa es la palabra.

Y por eso no acabamos de saber nunca cuál es realmente...

...su voluntad, ¿me sigues? -Sí.

-Una hora para pegar un cartel, por favor...

Va, y el otro aquí, en el atril.

Que se vea bien, céntralo.

¿Cómo has venido tan pronto?

¿No quedamos en que te llamaba cuando estuviera todo listo?

-Sí, pero no quiero que piensen que tengo miedo por todo esto.

-Bueno, si están aquí.

¿Han visto qué bien ha quedado el cartel del campeón?

Sí, está formidable.

Está muchísimo mejor que el 1“ que te hicieron.

-Relájate, campeón, por favor.

A ver, los periodistas ladran mucho pero no muerden.

-Tranquilo, Nono, que a mí la rueda de prensa me da igual.

Lo que me preocupa es el combate.

-Vamos, Alfonso, vamos, venga.

A ver, que no se sepa, por favor.

Ese Frank es pura fachada, queda muy bien en los carteles...

...pero no sabe moverse en un cuadrilátero.

-Vaya, vaya, qué prisa se ha dado en llegar.

-No, sin molestar y calladito que quedáis mucho más guapos.

Y ahora todo el mundo fuera que todavía no hemos comenzado.

-Al payaso este le voy a partir la cara.

Tranquilo, vamos al despacho.

-¡He dicho fuera! Y no molesten más al campeón.

-¿Campeón? ¿Por cuánto tiempo?

-Carmona, fuera.

Por eso quería que te quedaras en casa.

-¿Crees que me molesta lo que dice el payaso este...

...que sólo sabe abrir la boca?

La gente está contigo, cariño.

-¿Sí, quién?, tú.

Porque Nono a veces. ¿Y mi familia dónde está?

Bueno, todavía es temprano, seguro que llegan.

-Le he dicho al guardia de seguridad...

...que no deje pasar a nadie hasta que esto no comience.

Tú tranquilo, concéntrate en la rueda de prensa, nada más.

Le vas demostrar a todo el mundo que eres el campeón...

...y que lo vas a seguir siendo todo el tiempo que quieras.

-Padre, coño, de verdad, vamos a ver, céntrese.

Si parece que pone "Alonso", estírelo que se vea la f.

Un poquito más arriba, hombre.

-¿Así? -Así no.

Padre, parece usted nuevo.

-Marcelino, ya tengo los brazos entumecidos...

...de tenerlos tanto tiempo cara al sol.

-Estírelo bien, esto es un trabajo de equipo.

Es que España es 1 trabajando y 8 mirando.

-Marcelino, ¿me quieres decir si está bien?

-Estírelo más a la derecha y está perfectamente.

-A ver. -Ahí está, déjelo así.

Así, que ya no se mueva.

Bueno, ya puede bajar, padre.

Muchísimas gracias, si no es por vosotros no lo cuelgo.

Venga, nos vemos. Hasta luego.

Mire qué bien me ha quedado, padre, está estupendo.

(LEE) Peña Alfonso García. Todos con el campeón.

Desde luego cuando Alfonso lo vea se va a emocionar.

Estoy pensando ya en el combate porque Frank Carrera...

...con el juego de pies tan malo que tiene.

En cambio Alfonso, ¿eh?

Lo va volver loco, padre, es que lo estoy viendo.

Y luego el Frank Carrera, el negro, para ser diestro...

...es que tiene una derecha de mantequilla.

No va a poder hacer nada.

-¿Y si pruebo mi derecha en tu cara?

A lo mejor eso te ayuda a cambiar de opinión.

-Coño, ya he cambiado de opinión.

-Gracias, vamos a ver...

Por un lado está Abdón y por el otro Santiago.

Abdón pertenece al pasado,...

...es el amor pasional.

-Santiago es el presente y sólo le puede dar...

...un poquito de ternura, de cariño, de comprensión.

Sabemos perfectamente cuál es el futuro del personaje.

Pero no tenemos ni idea de lo que quiere Gloria.

¿Qué quiere Gloria?

-Gloria quiere ser feliz, como todo el mundo.

-Seguramente, Cristina,...

...pero no lucha por conquistar esa felicidad.

Bueno, estarás pensando que todo esto es un absurdo.

Y que un autor no tiene por qué plantearse estas cuestiones.

Pero un actor lo necesita, necesita destripar al personaje...

...para afrontar su interpretación.

-Bueno, lo que no sé es cómo puedo ayudarte.

-Tengo un par de sugerencias...

...que no te van a causar ningún problema.

He pensado que Gloria debería llevar siempre...

...el uniforme cuando está en casa de los señores.

Incluso en los momentos de mayor soledad e intimidad...

...y habiéndole dicho Eduardo que no es en absoluto obligatorio.

-Me parece bien.

-Maravilloso, sabía que nos íbamos a entender perfectamente.

Y he pensado que hay que dotar de movimiento al personaje,...

...que siempre esté haciendo alguna tarea.

Porque ella se toma muy en serio su trabajo de criada.

Y eso es lo que marca la diferencia.

-Sí, puede ser.

-Maravilloso, Cristina.

Ves, son un par de tonterías que no te obligan...

...a escribir nada nuevo.

Excepto al final de 2 acto.

Verás, verás, seguro que vamos a estar de acuerdo.

En este momento Gloria ganaría muchísimo...

...si añades un par de frases.

Es un momento muy intenso de la obra.

Y necesitamos saber exactamente cuál es su postura.

-Yo creo que queda clara tal y como está.

-Sí, queda claro, pero todos los ojos...

...están puestos en ella y sería maravilloso...

Ay, no sé cómo explicártelo.

Niño, tráeme un whisky solo, por favor.

Es que me gustaría encontrar la palabra idónea.

-¿Para hacerse notar?

-Bueno, lo puedes decir así si te parece bien.

-Pero cambiaría el espíritu del personaje...

...y de toda la obra.

-No, no, en absoluto.

No pretendo vulnerar la intención de la obra.

Todo lo contrario, sólo quiere sacar el mayor partido...

...de mi presencia en el escenario.

Al fin y al cabo la mayoría de los espectadores van por mí.

Necesito tener un personaje muy brillante y no defraudar.

Estoy segura de que a todo el mundo le encantará...

...tu magnífica interpretación.

Nadie ha entendido la obra mejor que tú.

-Gracias, Cristina.

-¿Hay alguien ahí dentro que me pueda hacer un bocadillo?

-Yo ahora mismo voy.

-Un momento, Marcelino.

Ustedes no pueden entrar en ese establecimiento.

Verá, se acaba de constituir en la peña oficial...

...del campeón de España, Alfonso García.

Y ustedes son el enemigo a batir.

-Perdón, creo que no le he entendido bien.

-Se lo puedo decir a usted un poco más alto.

Verá, tiene que buscar otro establecimiento.

Aquí ustedes son va de retro los dos.

-Tranquilo, Frank, aquí cerca hay un sitio mejor, El Cascabel.

-Sí, vámonos.

Y sigan apostando por ese perdedor a ver si les arruina la vida.

-Joder, padre, ¿pero usted no ha visto...

...los brazos que tiene el negro?

-Ya, ya me he dado cuenta.

He tenido que apretar el culo para no zurrarme el pulguero.

La dignidad es lo último que se pierde, hijo.

-Usted tiene mucho valor, ¿eh?

Usted es mi héroe. Hala, vamos para dentro.

¿Quiere usted ir al baño primero o voy yo?

-No, vamos los dos en comandita.

Sí, vamos porque me estoy notando algo húmedo.

-Y yo también.

-¿Conoces a ese escritor? -Sí.

-Viene mucho por aquí.

Sólo escribe novelas de aventuras y policíacas.

No debe interesarle mucho el teatro.

O a lo mejor es incapaz de escribir un texto tan bueno como este.

-De menuda te has librado, hija.

Te imagínate que no se aclara la situación y acabáis saliendo.

-Lo que siento es que se haya terminado tan pronto.

(LEE) -Peña Alfonso García. Todos con el campeón.

¡Teresa, Teresa, ven, ven!

Mira qué bonita ha quedado la pancarta.

En el barrio estamos todos con tu hermano.

Sí, ha quedado muy bien. -¿Verdad?

-Ahora le da pena haberse enterado...

...de que don Leonardo es el autor del poema.

-¿Leonardo? -Sí, sí, sí.

Pero ha sido todo una equivocación,...

...introdujo el poema en su taquilla por accidente.

No era para ella.

-¿Ah, no? ¿Y para quién era?

Tú podrías ser una gran actriz.

-¿Tan insoportable crees que soy?

Eres insegura, como la mayoría de ellos.

Lo que te salva es que no tienes que trabajar delante del público.

Pero ellos tienen que luchar contra esa inseguridad...

...metiéndose en la piel de personajes de ficción.

Y por eso son tan vulnerables.

-Oye, qué pronto cerráis hoy, ¿no?

Sí, sí, es que la cosa está muy tranquila y...

...tenemos cosas que hacer.

-Hola, Carmen. -Hola, Manolita.

-Bueno, pues... pues nada.

-Ay, mira, mira, que están viniendo los periodistas.

Igual tenemos suerte y salimos en la prensa.

-Sí, claro, eso si nos dejan asomarnos por aquí.

-Venga, que se hace tarde.

-Veo que tenéis prisa.

-Sí, vamos la rueda de prensa de los almacenes...

...para anunciar el combate de Alfonso.

-Salvador, no te lo he dicho antes pero...

...Abel ha vuelto a tener alucinaciones.

Le está tratando un especialista.

Pues sí que deberías habérmelo dicho.

Me he pasado el día bromeando sin tener ni idea.

-Usted es la madre de don Alfonso García, ¿verdad?

-Sí, encantada. -Encantado.

Su hijo está en el despacho, si me acompañan.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Adiós.

-Ay, madre, me pregunto qué pasará cuando doña Ana y Teresa se vean.

-Huy, no lo sé, pero qué rabia, me lo voy a perder.

  • T5 - Capítulo 120

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 120

22 feb 2010

Rosa memoriza varios papeles de la obra teatral para ofrecerse a Estela del Val por si es necesaria alguna sustitución. Alfonso está intranquilo por la inminente llegada de Ana desde Italia. Abel se derrumba ante Cristina, confesándole que ha vuelto a tener alucinaciones. Leonardo descubre que sus versos de amor fueron a parar a Clementina y debe deshacer el malentendido inventando una excusa. Cristina, tras contar a Salvador que está preocupada por las alucinaciones de su marido, pide consejo al escritor acerca de los cambios que Estela del Val quiere introducir en la obra. Finalmente, los cambios son poca cosa y no afectan a la esencia del texto. Ana sorprende a Alfonso preparando una multitudinaria rueda de prensa en los Almacenes de cara al inminente combate. 

Histórico de emisiones:

22/02/2010

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