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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 114 - Ver ahora
Transcripción completa

-La policía italiana la llamó. Por lo visto han aparecido...

...unas cosas que podrían ser de ellos.

Y ha ido a reconocerlas.

Así que la próxima vez que hables de tu cuñada...

...mide las palabras. -¿Cólico nefrítico?

¿Qué me dice? Eso es espantoso. -Horrible.

-Es horroroso. ¿Cómo no me ha dicho nada antes?

Váyase ahora mismo a casa a cuidar de su madre.

He estado pensando en lo que dijiste y...

...creo que tienes razón.

Todos necesitamos una ayudita, un pequeño empujón...

...para poder cumplir nuestros sueños.

-Si no trabajaras, te podrías dedicar más tiempo a la literatura.

A tus cuentos, a tus relatos. Ahora que has ganado el premio,...

...te van a llover ofertas. -Abel, no he ganado ningún premio.

Lo sé, pero oficialmente sí. Quería disculparme por lo de ayer.

Sé que no estuve muy correcta.

-¿A qué te refieres?

Al viaje de Ana. Esta tarde, cuando veía...

...a esa pobre mujer consumida por el tifus...

...no dejaba de pensar en ti, me sentía culpable.

-Verás como le ha gustado mucho y sólo quiere felicitarte.

Y si no se limitará a decírtelo o a reconvenirte,...

...como hacen las monjas. Pero tranquila, no te despedirá.

Confía en mí. Hazme caso y trata de calmarte.

-La verdad, Manuela, es que tienes razón.

-Bueno, pues asunto aclarado. Yo me encargo de las camisetas...

...y vosotros os ponéis a pensar el menú, a ponerlo en la pizarra...

...y a ir a comprar, que nos quedamos sin género.

-Marcelino. -Lo que no entiendo...

...es cómo podéis llevar tanto tiempo enfadadas.

Que ya cansa, de verdad. Que parecéis niñas.

¿Y tú?

-¿Yo qué? Que a lo mejor estás viendo...

...la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el tuyo.

¿O es que tú no tienes nada que solucionar con Ana?

Despertar con la luz de la mañana y renovar...

...otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-Buenos días, Salvador. Buenos días, Pelayo.

-¿Qué? ¿Esperando a alguien? No, sólo miraba el escaparate.

-Pero todos los días, a la misma hora, en el mismo sitio...

...y mirando el mismo escaparate es un poco raro, ¿no?

No se le escapa una. -Es que el barrio...

...es mi elemento natural. No se deshoja ningún árbol...

...sin que yo me entere.

Se trata del amigo del que me habló anoche, ¿no?

Le noté preocupao. Sí, no se lo voy a negar.

-¿Y qué? ¿No ha sabido nada de él? Nada.

Y eso sólo puede significar que le ha ocurrido algo.

-Mire, a mí no me gusta meterme en camisas de once varas.

Pero tengo la impresión de que está a punto de meter el pie...

...en el mismo agujero otra vez. Le agradezco la preocupación,...

...pero le aseguro que no es para tanto.

-Bueno, si lo cree así... Sólo quiero saber...

...si se encuentra bien, nada más.

-Mientras tanto ande con pies de plomo, porque la escarcha...

...en el suelo de este país todavía no se le ha quitao.

Tendré cuidado, se lo prometo. -Como usted quiera, camarada.

Adiós.

-Pasa.

¿Qué tal todo?

-¿Qué pasa, Héctor?

-Te he hecho venir porque, aunque ya investigué...

...en su día las referencias de Nono Garriga,...

...he husmeado por ahí para saber qué opinión tiene la gente...

...del boxeo, saber si había cambiado su reputación.

-¿Y eso por qué? -Bueno, tú mismo fuiste...

...en que me comentó que te daba la sensación...

...de que te hacía la cama, que jugaba a dos barajas.

Contigo y con Frank Carrera. ¿No es cierto?

-No te andes con rodeos. ¿Qué has averiguado?

-Siéntate.

Verás, en una cosa tenías razón. En las últimas semanas,...

...Nono y Frank se han visto en lugares muy discretos.

-Lo sa... ¿Me la está jugando? -Yo no he dicho eso.

Que se vean no prueba nada en contra de Nono.

-Es que no me puedo fiar de él, Héctor.

-Eso lo dejo a tu criterio. Sólo te doy los datos...

...de los que dispongo. -Ya. ¿Y tú qué opinas?

-No estoy seguro. Podría ser que Nono...

...se esté preparando para el futuro,...

...por si Carrera ganara el título.

Sería lógico pensar que en tal caso estuviera interesado...

...en representar al nuevo campeón de España.

-Eso no va a pasar. Voy a ganar el combate.

-Estoy contigo, pero Nono sabe nadar y guardar la ropa.

Estoy seguro de que vas a ganar el combate.

Y que vas a demostrar a todos la clase de boxeador que eres.

-Perdone, ¿es usted Salvador Bellido?

Sí, soy yo. ¿Quién lo pregunta?

-Una amiga de un amigo.

¿Podemos hablar en otro sitio?

¿Te parece que caminemos un poco? -Perfecto.

-Vamos a ver, Alfonso, tú y yo sabemos que Nono Garriga...

...no es trigo limpio al cien por cien.

Los boxeadores humildes como tú son gente noble...

...que se abre paso a base de esfuerzo y voluntad.

Pero el mundillo está lleno de gente turbia que va solamente...

...a lo suyo. Nono Garriga no será ningún santo.

Pero no sería conveniente que te indispusieras con él.

Y mucho menos que... que dejara de ser tu representante.

-¿Y qué hago? ¿Me olvido? -No, hasta después del combate...

...no hagas nada. Después, cuando hayas ganado,...

...te piensas si es la persona adecuada para llevar tu carrera.

-No... es que no te entiendo. Hace una semana...

...me decías que me enfrentara a mi representante,...

...que le dijera lo que pensaba, y ahora dices que calle.

-Rectificar es de sabios. Olvídate del tema...

...y concéntrate en el combate. En lo único que tienes...

...que pensar es en mandar a la lona a Frank Carrera,...

...que es lo que todos esperamos. -Todos menos Nono.

-Vamos a ver, seamos sinceros. No eres precisamente...

...lo que se dice diplomático. Igual le pides explicaciones...

...a Nono y acabas partiéndole la cara. Eso iría muy en tu contra.

Teléfono. ¿Hum?

Héctor Perea, dígame. -Conferencia con Italia,...

...espere un segundo.

Héctor, soy Ana. Te llamo desde Venecia.

¿Me oyes bien?

-Lo siento, pero no oigo. En este momento no puedo atenderle.

¿Sería tan amable de llamarme en un par de horas, por favor?

¿Sabes lo que me ha costado que me pongan la conferencia?

¡Héctor!

(SUSPIRA)

-Me llamo Isabel. Isabel Zorrilla.

Soy una de las estafetas de Radio España Independiente.

No sé de qué me habla. Yo sólo quiero saber...

...si un compañero se encuentra bien y marcharme...

...a casa lo antes posible. -Tranquilícese, por favor.

Hablando conmigo no corre peligro. Ser estafeta significa tener...

...el compromiso de ceder mi casa como lugar de encuentro...

...o albergue de quien lo necesite. ¿Se refiere a Valverde?

-Y significa que mi casa es lugar seguro...

...donde guardar material clandestino, donde los correos...

...de la emisora dejan sus escritos para ser entregados...

...o transmitidos de forma segura. Veo que tiene bien estudiado...

...sus asuntos. Pero yo sólo quiero saber si Ferrán está bien.

-Está bien. Se sentía vigilado y decidió esconderse en mi casa.

Me pidió que viniera a verle para indicarle que a partir...

...de ahora yo seré su contacto. Esto es increíble.

-Tranquilícese, por favor. No tiene nada que temer.

¿Y por qué tendría que creerla?

¿Cómo sé que no es usted policía, que no le han detenido,...

...les ha soltado mi nombre y se presenta para liarme...

...y que le confiese cualquier cosa?

-¿Eso es lo que cree? No, no lo creo.

Pero podría ser así.

Toda esta verborrea que usted y Valverde despliegan...

...me recuerda que no quiero saber nada del pasado.

Lo siento, pero no quiero saber nada de sus asuntos.

Ya me he comprometido demasiado, ¿me entiende?

-Valverde me dijo que reaccionaría así.

Tiene miedo. No.

Yo no tengo miedo. -Sí, sí lo tiene.

Está aterrorizado por todo lo que ha sufrido...

...en la cárcel. Y no tiene por qué avergonzarse.

Todos tememos ser detenidos. Pero también sabemos...

...por qué cosas merece la pena luchar en la vida.

¿Eh?

Madre, ¿se puede saber qué estás haciendo?

-Estoy pasando a limpio las fichas de tus pacientes.

Tienes una letra horrible. Claro que, siento médico,...

...no voy a pretender que tengas letra de notario.

No te hagas la tonta. Te pregunto por lo que haces...

...a mis espaldas.

-No sé a qué te refieres.

Madre, sé que has ido a hablar con las monjas del convento...

...de la Adoración. Has ido a preguntar...

...si había plazas en la residencia de ancianos.

¿Te creías que no me enteraría?

-Pues sí, lo he hecho. ¿Y qué? ¿Cómo que y qué?

¿Has ido a solicitar una plaza? -Para el día de mañana.

Puede que la necesite algún día no muy lejano.

Ya. ¿Y lo haces sólo para fastidiar o hay alguna razón más...

...que no conozco. -Ah...

Mira, Mauricio, últimamente estás haciendo cosas...

...tan extrañas que he pensado que cualquier día...

...me metes en un asilo y me he adelantado...

...para buscar alguno que me guste. Gracias, madre, muchísimas gracias.

Tu mordacidad es de libro. Pero vamos a dejarnos de niñerías.

Ya sabes que sería incapaz de llevarte a un asilo.

Vamos a ver, yo ya sé que estás molesta...

...porque he vendido el aparato de rayos X.

Pero, de verdad, no era rentable para la consulta.

Económicamente no era rentable, madre.

Y he considerado que con ese dinero podemos hacer frente...

...a otras contingencias. Por ejemplo, asegurar...

...que estés bien atendida el día de mañana.

-Sí, Diana, Mauricio me ha dao más dinero.

-Para la compañía. -Ya te he dicho cómo es. Dos cafés.

-Como te cases con este vas a tener un bodorrio de órdago.

Le veo dándote todos los caprichos que se te pasen por la cabeza.

-No es rico, ¿eh? Pero se las ha apañao...

...para encontrar el dinero. -¿Y cómo? ¿Vendiendo su cuerpo...

...a la ciencia? -No, tampoco tanto.

Su aparato de rayos X. -Mujer, su papel le haría...

...en la consulta. -No, ninguno. Dice que es muy caro.

Lo pagaba a plazos y no le compensaba.

Lo malo es que vino, me dio el dinero...

...y venía de ver a una enferma de esas con tifus.

Claro, le dije que no se lo podía agradecer como Dios manda.

-Huy, tifus, quita, atrás, atrás. -Bruta.

-Mira, tu amiga.

-He hecho una tontería. Perdóname, hijo.

Pero es que estaba rabiosa.

Esa máquina me parecía tan importante...

...para tu reputación que me he dejado llevar.

Lo siento. Bueno, ¿ahora podemos volver...

...a la normalidad, por favor? -Claro que sí.

Aunque no esté de acuerdo en que la hayan vendido,...

...comprendo tus verdaderas razones.

¿Y cuáles son mis verdaderas razones, si se puede saber?

-Pues creo que como Cayetana te metió en la cabeza...

...la idea de comprarlo, te has deshecho de él...

...porque te recuerda a tu antigua novia.

Ah... -Y es natural.

Tienes que librarte de todos los recuerdos...

...que aún te atan a ella para sentirte libre.

Estoy impresionao, madre, de verdad. Impresionadísimo.

No sabía que fueras tan ferviente seguidora de las doctrinas...

...de Sigmund Freud. -Una madre no necesita...

...leer ningún libro para saber lo que pasa...

...por la cabeza de un hijo. Impresionao, impresionao.

-Pues sí, la verdad es que montar compañía es la mejor idea...

...que he tenido en mi vida. Es duro, eso sí, pero, bueno,...

...no sé... -Claro que es duro. Dímelo a mí.

Niña, dame lumbre. -De todas maneras, poco a poco...

...todo se sale. -¿Tienes el dinero para arrancar?

-Sí, el suficiente. He tenido mucha suerte.

-Cuánto me alegro. -Lo único que espero...

...es que no se sienta desairada por haber rechazado su propuesta.

Espero que entienda que lo único que hago es buscarme un futuro y...

Y eso, pensar un poco en mí. -Claro, si es lo normal.

No te preocupes. No es ningún desaire.

Al contrario, me complace que mis meritorias...

...salgan adelante. Pero te advierto una cosa.

Montar compañía no es sólo cuestión de dinero.

Hay que saber mucho de teatro para elegir bien el texto,...

...los actores, el lugar y la fecha de estreno.

Lo que un empresario de verdad maneja con la palma de la mano.

-Es verdad, por eso buscaré un buen equipo de gente...

...que me dé consejos para que mi inexperiencia...

...no se me vuelva en contra. -Bien, eso es muy inteligente.

-Se hace lo que se puede. He tenido mucha suerte.

He encontrado un hombre que lo sabe todo de este mundillo.

-¿Sí? ¿Y quién es ese mirlo blanco, si se puede saber?

-Mire, está entrando por la puerta. -Huy...

-Rosa, ¿puedes sentarte conmigo un momento?

Tenemos que hablar. -Sí, claro.

Disculpadme, voy a hablar de negocios.

-En fin,...

...voy a ver si encuentro a Gabino. Diana, espero que tu amiga...

...sepa con quién se está jugando los cuartos.

-Eso espero yo también.

Es verdad, tengo miedo. Un miedo insuperable.

Desde que Ferrán faltó a la cita no me llega la camisa al cuerpo...

...pensando en lo que le podía haber pasado.

-Está bien. Confíe en mí. No se lo tome a mal,...

...pero es normal que me preocupe, por mucho que quiera...

...tranquilizarme. Él mismo me insinuó...

...que cualquier día podría desaparecer.

-No ha sido por el motivo que usted temía.

No sé, me siento como en una novela de espías.

Pero esto no es ficción. Esto es la realidad.

Y por experiencia sé que en la realidad...

...escasean los finales felices. La gente que se arriesga...

...como nosotros tiene todas las de perder.

En cualquier momento podemos cometer un error...

...y acabar en una celda o peor: en una fosa sin nombre.

-Por eso extremamos las precauciones.

Perdóneme, pero no soy ningún héroe.

Sólo soy una persona normal que aspira a tener...

...una vida sencilla, sin grandes peligros...

...ni preocupaciones. -Le comprendo muy bien.

Todos hemos tenido esos pensamientos alguna vez.

Yo los tengo a todas horas. Sólo me siento seguro...

...ante una cuartilla. Y no siempre.

-Si le sirve de consuelo, yo tampoco me siento segura.

También vivo con el miedo por lo que me pueda pasar...

...si me detienen. ¿Y cómo lo supera?

-Cada mañana, cuando me levanto me prometo que no voy a dejar...

...que el miedo me paralice. Así lo supero.

Con voluntad, con confianza en que lo que hago merece la pena.

Y teniendo siempre muy presente a todos los compañeros presos.

O simplemente muertos.

-Rosa. -¿Eh?

-¿Qué ha pasado? -Pues que se ha acabao.

Que se ha acabao, Diana, que me ha engañao.

-¿No tenías un acuerdo con ese señor?

-Pues ya no hay acuerdo. Ni compañía ni nada de nada.

Dice que se le han caído unos apoyos que tenía y...

Excusas. Y que se quería acostar conmigo.

-Lo siento, cariño, ven, siéntate.

Ponme un poquito de coñac.

-Es que soy imbécil. Soy imbécil, soy imbécil.

-No hables así. Sólo querías cumplir tu sueño.

-Es verdad. He estado a punto de darle el dinero...

...que me dio Mauricio. Soy imbécil.

Y no lo ha cogido porque yo qué sé.

En eso ha sido decente, pero vamos...

-Cuando le vi aparecer casi sin saludar he tenido...

...un presentimiento de que algo gordo iba a pasar, coño.

-¿Ah, sí? Pues yo no. Estoy tan ciega...

...que pensaba que todo iba bien.

¿Y ahora qué?

¿Ahora qué? -No lo sé.

Puedes volver a hablar con Estela.

-Diana, si le he dicho mil veces que quiero montar mi compañía.

Qué vergüenza, qué vergüenza, qué vergüenza...

Ojalá pusiera borrar el día en que se me ocurrió esta idea.

-¿Quieres que vayamos a dar una vuelta y así te da el aire?

-¿Y yo por qué tengo tan mala suerte?

¿Por qué todo lo que intento se vuelve en mi contra?

¿Por qué me sale mal? -Porque no te conformas...

...como todo el mundo, cariño. Has escogido lo más difícil:

ser una estrella. Y eso no puede salir gratis, ¿entiendes?

Anda, sécate las lágrimas y vámonos.

Nadie tiene por qué enterarse de lo que te ha pasado.

-Venga. -Apúntala.

¿Has estado en la cárcel? -No.

Era muy pequeña cuando estalló la guerra.

Pero sí tenía edad para ver cómo mataban a mi padre...

...por no arrodillarse al paso de un sacerdote.

Los falangistas, cuando tomaron el pueblo.

Lo mataron delante de todos sus hijos y de mi madre.

Es una imagen que tengo grabada y que creo que nunca podré olvidar.

Seguro que era un buen hombre.

-Sólo era un carpintero.

Pero estoy segura que si lo hubieran dejado vivir...

...seguiría siendo un rebelde, una persona coherente...

...con sus ideas. Como él ya no puede luchar,...

...yo he ocupado su lugar. Y mi forma de luchar...

...es recogiendo lo que tú y otros escribís para la radio.

¿Crees que merece la pena asumir tantos riesgos...

...por unos simples relatos?

-Tú no eres consciente de lo lejos que llegan.

Salvador, tu voz se está convirtiendo...

...en la voz de los presos, en la de los exiliados,...

...en la de los muertos. La voz de la gente que no puede...

...contar sus historias como tú sabes hacerlo.

Si es así, no veo ningún motivo...

...para no seguir con mi trabajo.

-Joer, Manuela, si es que tienes clase hasta limpiando la mesa.

Oye, que...

Vamos a ver, ¿has pensao ya algo para lo de las camisetas...

...de Alfonsito García pa la peña? -Poco a poco, Marce.

Las cosas de palacio van despacio. -Pero el combate viene corriendo...

...como un tren de mercancías. Nos va a pillar el toro...

...y con estas cosas no se puede marear la perdiz.

-Estoy pensando. Yo cuando pienso no dejo el trabajo de lado.

Y tú deberías hacer lo mismo. Así que tira.

A la barra, a atenderla. Déjame a mí discurrir,...

...que ya se me ocurrirá algo al gusto de todos.

-No lo dudo. -Pues eso.

-Verás, Manolita, es que resulta que lo que es la barra...

...y las mesas adyacentes... Está el Antoñito y Gervasio,...

...que no consumen na. Me ha sobrao tiempo y...

Y porque me ha sobrao tiempo y porque tengo mucho arte,...

...las cosas como son, fíjate qué bocetos he hecho...

...para las camisetas de la peña. Mira.

(LEE) Peña Alfonso García. Alirón, alirón, todos con el campeón.

Esto es la camiseta con las letras. ¿Qué te parecen?

No, que... Que no te quiero influir, ¿eh?

Es pa que sepas por dónde va mi idea.

-Sí, claro, claro.

-Me, me... ¡Sí, Gervasio!

-Ay, Dios mío...

-Hola, Manuela. -Hola.

-Mira, vengo del mercao. He comprao unas pencas de acelga...

...pa que las reboces. -Hum.

-Porque te quedan bocatto di cardinale vaticano.

No en vano eres la mejor rebozadora de todo Madrid.

-Menos coba, Pelayo, que no le va a servir de nada.

-Pero ¿qué coba, piconera? Sólo digo que nadie oscurece...

...tu estampa cuando tienes entre manos un quehacer artesano.

Como hacer esas camisetas pa la peña.

-Ay, qué trabajo nos manda el Señor...

-Mientras hacía la cola pa comprar las acelgas...

...he dibujao unas letras con trazo gallardo, varonil,...

...que le pueden venir muy bien al nombre de la peña.

¿Qué te parece?

Pues no se me ha quedao como las vacas mirando el tren...

(SUSPIRA) -De verdad...

-Hola, Salvador. Cristina.

¿Qué haces aquí? -Vengo de una reunión...

...con la madre superiora sobre "El diablo bajo la cama".

¿La superiora ha leído la obra? -Me la pidió...

...y se la tuve que dejar. Supongo que estaba preocupada...

...por si era una obra inadecuada para una profesora de su colegio.

Me llamó anoche para que hoy fuera a verla urgentemente.

Uh, menudo trago. -Pues imagínate.

No he pegado ojo pensando que me iba a despedir.

¿Y qué te ha dicho?

-Pues no te lo vas a creer. ¿Le gustó?

-Le ha encantado. Nos hemos pasado una hora hablando de la obra.

Los personajes, mi manera de escribir...

Bueno, sobre tu manera de escribir.

Yo que pensaba que me iba a tachar de impía, de roja... ¿Qué sé yo?

No sé, no sé, no sé. Que le haya gustado tanto...

...es como para preocuparse. (RÍE) -No digas tonterías.

Abel tiene razón: me ahogo en un vaso de agua.

Pues nada, mujer. Viva la madre superiora.

(RÍEN) -Habrá que celebrarlo.

¿Me invitas a algo? Claro que sí.

Camarero... ¿Qué quieres tomar?

-Un vermú. Un vermú.

¿Nos sentamos? -Sí.

Buenos días, Manolita.

-Buenos días. Nada, que...

Que quería pedirte disculpas por lo de ayer.

-Si no fue nada. Sí, para mí si lo fue y lo siento.

No sé qué me pasa, pero a veces me ofusco...

...con todo lo que tiene que ver con la tienda y...

Y con Ana. Y estaba equivocada.

-Bueno, no tiene importancia, de verdad.

Si yo luego también estuve pensando y yo también por el bar...

...y por los míos, vamos, mato si hace falta.

Pero bueno, mira, hablando de otra cosa.

Me vienes como anillo al dedo. Marcelino y Pelayo...

...me han mandao que haga el diseño de las camisetas de la peña.

Para apoyar a tu hermano, hacerle publicidad en el combate.

Y yo estoy hecha un lío. Quería consultarte.

Pues claro, dime, para eso estamos. -Pues mira, yo quiero que sean...

...unas camisetas que no sean ni demasiado llamativas...

...ni demasiado discretas. Ya.

Que tengan algo, pero no mucho. -Eso. Me entiendes a la perfección.

No como Marcelino y Pelayo. Deja que me lo piense...

...y te digo algo. -Tengo ahora un ratito, si quieres.

Ahora no puedo. Voy al despacho de Héctor...

...para darle una sorpresa y comer con él.

-Muy bien. Pues luego nos vemos.

Adiós. -Adiós.

Hasta ahora. (RÍE)

(SUSPIRA)

Por la madre superiora. (RÍEN)

Hum...

¿Por qué me miras así?

-¿Va todo bien? Todo magnífico.

¿Por qué lo preguntas?

-Porque últimamente no pasas tanto por casa.

Me gustaría saber si hay algún motivo concreto.

¿Temes que desaparezca? -No.

¿Por qué ibas a desaparecer?

Por nada, no.

Lo he dicho por decir algo.

-Salvador, empiezo a conocerte.

Y me da la sensación de que hay algo que te preocupa.

No, todo está bien. Como siempre.

-¿Seguro?

Ajá. -¿Quién es ese hombre...

...que fue a verte? Abel habló con él.

Le dijo que se llamaba Fernando Valverde.

¿Es un viejo conocido?

Teléfono.

-Ana, ¿eres tú? Héctor, ¿por qué me has colgado...

...antes de esa forma? ¿Sabes lo que cuesta...

...que te pongan con Madrid desde Venecia?

-Lo sé, te pido disculpas. Pero tenía a Alfonso...

...sentado frente a mí en el despacho.

¿Cómo iba a explicarle que llamabas antes a tu cuñado...

...que a tu marido? Comprenderás que era incómodo...

...para mí y muy penoso para él. Sí, tienes razón.

Tendría que haberle llamado a él primero, pero...

He preferido hablar contigo para contarte...

...qué estaba pasando aquí.

Además, no quería descentrarle. Ya sabes cómo está por culpa...

...de ese maldito combate. -Ana, perdona, pero...

Lo que dices me suena a excusa para evitarle y no me gusta.

No quiero ver como la brecha que hay entre vosotros...

...se hace cada vez mayor. Deberías hablar con él...

...y hacer algo cuanto antes. Hablaré con él, te lo prometo.

Pero antes déjame contarte.

La policía ha encontrado varios objetos...

...frente a la costa durante un dragado.

Pertenecían a mis padres.

-¿Estás segura? Ha pasado mucho tiempo...

...y podrías estar confundida. No, no, Héctor.

Entre otras cosas me han entregado una pitillera...

...que pertenecía a mi padre. Está su nombre grabado.

No hay error posible. -¿Y tú?

¿Cómo estás tú?

Bien. Bien, dentro de lo que cabe.

Aunque todo esto me está revolviendo muchas cosas.

Me quedaré unos días más para ver si el equipo...

...de buzos que he contratado encuentra algún dato más.

Me quedaré hasta que terminen el trabajo.

-De acuerdo. Pero prométeme que vas a llamar a Alfonso.

No está bien que hables conmigo a sus espaldas...

...mientras no tiene noticias tuyas, ¿no crees?

Le llamaré, te lo prometo.

-Bien.

Buena suerte, Ana. Y ten valor por lo que puedas...

...encontrar. Gracias.

Hasta pronto. -Un beso, Ana.

Creía que estaba obsesionada con Ana y que la juzgaba...

...injustamente y resulta que hablas con ella a mis espaldas.

Tranquilízate, Teresa. No saques conclusiones absurdas,...

...que te conozco. ¿Y además crees que estoy loca?

¡Esa mujer me está haciendo todo el daño que puede!

-¡Teresa, Teresa!

Ferrán Valverde es un antiguo camarada de presidio.

Alguien con quien compartí vivencias y recuerdos.

Él tuvo más suerte y salió en libertad antes que yo.

Cuando Franco concedió los primeros indultos para lavar su imagen...

...ante los aliados después de la Guerra Mundial.

-Entonces le perderías de vista. En efecto.

Durante años no supe nada de él.

Hasta que supongo que se enteró de que estaba en libertad....

...y me buscó para interesarse por mí.

Quería saber si tenía trabajo y algún sitio adonde ir.

Nada que ocultar, si es lo que te preocupa.

-¿Y a qué se dedica?

Bueno, pues...

A sobrevivir, como todos.

-Sigue metido en política, ¿no?

¿No tienes miedo de meterte el líos, Salvador?

Cristina, te agradezco que te preocupes por mí.

Pero no voy a hacer nada que me pueda acarrear problemas.

Es sólo un amigo. No le puedo dar la espalda...

...a personas a las que aprecio y admiro y respeto...

...sólo porque tenga miedo. -Espero que sepas lo que haces.

Cristina, confía en mí.

España está empezando a cambiar y pronto cabremos todos en ella.

Los que ganaron la guerra y los que la perdimos...

...y que sólo intentamos encontrar el sitio en la sociedad...

...sin hacer mal a nadie.

Somos muchos los que estamos en la misma situación.

Y debemos ayudarnos los unos a los otros...

...para seguir adelante.

Eso es todo.

-Teresa, maldita sea. No quiero que me des excusas.

-¡Te estoy diciendo la verdad!

¿Me vas a negar lo que he visto con mis propios ojos?

-¡Razona un poco! ¿Por qué te iba a mentir?

-¿Por qué estáis discutiendo? Todo el mundo me engaña.

Me oculta cosas. Y estoy harta. -¿De qué hablas?

-Quiere ver fantasmas por todas partes.

¡No, no son fantasmas! -¿Ya estamos otra vez con Ana?

-No insista, Carmen, déjenos.

Escúchame, estás histérica. ¡No, no estoy loca!

-Haz el favor de bajar la voz, tu madre está en el salón.

Tú y Ana fuisteis amantes. ¿O te crees que lo he olvidado?

-Eso forma parte del pasado. No, no te creo.

-Te estás llenando tú sola la cabeza de estupideces.

Y me acusas injustamente sin darme la oportunidad...

...de explicarme. No hay nada que explicar.

Lo he entendido todo. ¿Por qué te tenía que llamar...

...desde Italia? A lo mejor te podrías haber ido tú a Italia.

¿No te da cuenta que lo único que quiere esa mujer es separarnos?

-¿Quieres escucharme de una puñetera vez?

¡Nos estás acusando injustamente! ¡A ella y a mí!

¿Encima la defiendes? -Me llamó para decirme...

...que habían encontrado objetos personales de sus padres...

...mientras dragaban en la costa de Venecia.

Y piensan seguir buscando por si encuentran los restos.

Quería mantenerme al tanto de la investigación.

Si lo has olvidado, soy detective y antes policía.

¿Y por qué no ha llamado a Alfonso? -¡Me prometió que lo hará!

Pero quería contármelo como detective y amigo que soy.

¡Te lo juro, nada más!

No confío en nadie. -Confía en mí.

-¿Qué pasa, madre? -Tu hermana y Héctor,...

...que están discutiendo.

-¿Por qué discuten?

-No lo sé, no han querido decirlo delante de mí.

-Una cosa te digo, como vuelvas a insinuar...

...que te estoy traicionando cojo la puerta...

...y no me ves nunca más, ¿me oyes?

Alfonso, tú y yo nos vamos a tomar una copa.

¡Y salga el sol por Antequera! Quien dice una, dice cinco.

Las que nos apetezcan.

Vamos, andando. Lo siento, Carmen.

Lo siento.

-Ay, Dios... Pero ¿qué le pasa a esta hija mía?

Llaman a la puerta.

Rosa. -Hola.

He venido en cuanto he podido. Me has dejado muy preocupado...

...por teléfono. -Hum...

¿Qué pasa?

-Pues que se acabó. ¿El qué se acabó?

-Pues la compañía y todo. Que se acabó. Que soy una imbécil.

Pero... pero ¿qué ha pasado, Rosa?

-Que el empresario me ha dejado tirada.

Eso ha pasao.

Así que...

Toma.

Tu dinero, si es que ya no... No sirve. Y perdóname.

No te lo tenía que haber pedido. Rosa, piénsatelo bien.

Es pronto para tirar la toalla. -Que no.

No lo quiero, ya está. ¿Dónde iba pensando...

...que iba a ser la próxima Estela del Val?

Si sólo soy Mónica Cortés. No, Rosa Fernández.

No, no, no, no, no.

Tú eres una persona maravillosa y una gran actriz.

-Que no, que no valgo. No te permito que hables así de ti.

Por lo menos, en mi presencia.

Rosa, no sé qué te ha pasado, pero te ha afectado mucho.

Los principios son así, son muy duros y hay que perseverar.

Lo que te propongas lo conseguirás, ya verás.

-Ya. Suena muy bien lo que dices, pero no es mi caso, Mauricio.

Que no. Si Estela tenía razón.

Yo no... no tengo ni idea. No puedo montar compañía.

Por favor, Rosa, no digas eso. -Mauricio, chis...

Ya.

No hables más, Mauricio.

Si tú has sido muy bueno conmigo. Sí.

Y ayer venías de salvar a una mujer y fui tan tonta...

No, no. -Perdona, perdona.

Los médicos solemos tomar precauciones.

-Hum... Y, además, entendía que...

Que estabas preocupada porque ibas a dar un paso muy importante.

-Lo era, sí, pero...

Pero ya no.

-Hija. Por Dios, madre, qué susto.

-¿Qué haces levantada a estas horas?

Tengo trabajo.

Venga, váyase a la cama.

-A mí también me costaba mucho dormir sola.

Pasé un montón de noches en blanco cuando se llevaron a tu padre.

Madre, haga el favor. Anda, para la cama.

Estoy bien, de verdad. -Prefiero esperar a estos dos.

No, estos dos se estarán agarrando una buena curda.

Así que, venga, pa la cama. -Estás preocupada.

Pues sí, claro que estoy preocupada.

Pero no quiero amargarme. No quiero amargarme a mí...

...ni a los demás.

-Eso lo dices por mí, ¿no? Que no, madre, que no,...

...no lo digo por usted.

¿Por qué cada vez que digo algo alguien se tiene que enfadar?

Y cuando lo quiero arreglar es peor. Que, no, madre.

-Si yo no estoy enfadada contigo. Eres tú la que tienes motivos...

...para enfadarte conmigo. Siempre me meto donde no me llaman.

Bueno, todos cometemos errores.

-¿Esto qué es?

¿Así que usted quería defender a Ana con la mejor intención?

Pero mire lo que hace. En vez de poner una conferencia...

...a su marido, se la pone al mío. ¿Le parece normal?

-Como las cosas están tan mal con Alfonso...

El pobre aquí muerto de asco esperando que su mujer le llame.

Pero no, llama a Héctor. Que no, madre, que no.

Que yo no lo entiendo. -¿Crees de verdad que Ana...

...quiere algo de Héctor? ¿Y qué quiere que piense?

-No sé, hija, llamar por teléfono desde Italia no me parece...

...una manera de seducir a un hombre.

Bueno, pues pregúnteselo a Héctor. -Eres más terca que una mula.

¿No te das cuenta de que Héctor está loco por ti?

Bueno, vamos a dejarlo. Hay cosas que usted no sabe.

Hay cosas que sólo sabemos los tres.

-¿De qué cosas hablas, Teresa?

-¡Estaba jugosa! -¡Pa mí la pequeñaja!

(RÍEN)

(TOSEN)

-Coño...

-¿Cómo está usted, Carmen? -Pues sobria.

Que es más de lo que pueden decir otros.

Venga, los dos a la cama. -A mandar.

-Vamos.

-Hijo...

¿Cómo estás levantado a estas horas?

Yo tampoco podía dormir. -Mauricio, ¿me puedes explicar...

...qué es esto? Eso es dinero.

Es para ti.

-Espera, espera. ¿Cómo que para mí?

Pero ¿qué es todo este dineral?

Es lo que saqué de la venta del aparato de rayos X.

-¿Y por qué me lo das a mí?

Madre, yo no necesitaba para nada ese aparato.

Y mis pacientes no necesitan radiografías.

Si las necesitan, los envío al hospital y punto.

Y entre el mantenimiento, el gasto de la corriente,...

...daba más problemas que otra cosa.

-Está bien, pero este dinero mételo en el banco,...

...hombre de Dios. No, quiero que lo guardes tú.

-¿Yo? ¿Para qué?

Para ti.

(SUSPIRA)

-Teresa...

Pequeñaja...

¿Estás dormida? Estás despierta, a mí no me engañas.

(SUSPIRA)

Oh...

No seas así, mujer. Apestas a alcohol y a tabaco.

Así no te metas en la cama. -Enseguida me doy un agua, pero...

Mírame, por favor. No me des la espalda.

¿No ves que todo se debe a un malentendido?

Estás borracho. -¿Borracho yo? ¡Ja!

Tenías que haber visto a tu hermano.

Bueno, lo has visto.

Perdona, no...

Mira, hemos salido, nos hemos tomado unas copas,...

...pero yo sé lo que me digo.

Y no quiero que te enfades conmigo por algo que no ha ocurrido.

Te juro que no hago otra cosa que pensar en ti.

Ya. Seguro que has estado toda la noche pensando en mí.

-Pregúntale a tu hermano.

No le he dejado hablar.

Vamos a ver, madre, ¿cuánto tiempo llevas trabajando para mí?

¿Y para mi padre? -Bueno...

Total, más de cuarenta años.

¿Y cuánto has ganado por ese trabajo?

Nada. -Perdona, pero yo siempre...

...he vivido muy bien. Tu padre me tenía como una reina.

Y todo el dinero que entraba en casa lo administraba yo.

Y contigo nunca me ha faltado de nada.

Pero vamos a ver, ¿cuándo me he quejado yo?

Nunca. -Pues entonces no lo entiendo.

Si es que no tienes nada que entender.

Yo creo que te mereces tener ese dinero.

La vida da muchas vueltas y no sabemos qué puede pasar...

...el día de mañana. -Lo mismo podría decirte yo.

No puedes saber si vas a necesitar este dinero el día de mañana.

Por mí no sufras. Yo me quedo más tranquilo...

...sabiendo que tienes tu capital, aunque sea pequeño,...

...y que puedas disponer de él sin rendir cuentas ni a tu hijo...

...ni a nadie.

Madre, ya sé que suena un poco moderno, pero mañana...

...vamos a ir tú y yo al banco y vamos a abrir una cartilla...

...a tu nombre. Tómatelo como si fuera...

...un regalo de tu hijo. (SUSPIRA)

-No sé qué decir. No digas nada.

Ni de conventos ni de monjitas ni de ese tipo de temas,...

...ya sabes. -Está bien.

Lo que tú digas, hijo.

-¿Crees que nos hemos ido los dos por ahí de parranda?

Pues no.

Daba pena vernos.

Parecíamos dos perros apaleaos.

Si yo no sé qué hacer sin ti, ¿no lo ves?

Entonces, ¿por qué te has ido así?

-Porque me has dicho algo muy feo, Teresa.

Me has insinuado que te estoy poniendo los cuernos con Ana.

No esperarás que me quede tan ancho.

¿Qué clase de hombre te crees que soy?

Si quisiera hacerlo no lo haría...

...con mi concuñada, tendría mejor gusto.

Para eso... para eso hay que ser muy mal bicho.

Ana es muy mal bicho. -No voy a volver a discutir eso.

Tienes todo el derecho del mundo a desconfiar de tu amiga.

Pero de mí no.

De mí no desconfíes, Teresa.

Porque tú eres lo más bonito que me ha pasado en la vida.

Te lo juro.

Tú y... este pequeñín que llevas dentro.

No hago otra cosa que pensar en vosotros.

Dame un beso, anda.

¿Me perdonas?

¿Por haberme ido...

...así, de esa manera?

Sí.

¿Y tú me perdonas a mí por ser una bruja?

-No digas eso.

Nadie llama bruja a mi mujer.

Ni siquiera mi mujer.

¿Me quieres? -Claro.

¿Cómo no te iba a querer?

Pues porque estoy gorda y horrible.

-Estás preciosa. Y guapísima. Y esta barriga es lo más bonito...

...del mundo y, en cuanto salga ese enano de ahí,...

...te hago otro enseguida.

¿Y... y me perdonas por ser una histérica...

...insoportable...

...que está todo el día gritándote?

-Vas a poner en la pizarra: "Menú del día: hoy chanfaina...

...con berenjena y calabacín". -Que no, que me niego.

Si quiere hacer un plato con berenjena y calabacín,...

...lo cocina y le cambia el nombre. Y lo pone en la pizarra si quiere.

-¿Ves, Angelillo? Así todos los días.

¿Tengo paciencia o no? -Pero, bueno...

-Bueno, venga, anda. Siéntate y desayuna.

Estos parece que no salen. -Se estarán reconciliando.

-Oye, Alfonso, no seas indiscreto. -Entonces tenemos el reparto...

...cerrado. -No, no lo tenemos. Nos falta algo.

Ponme un café. -Confirmar que no haya...

...ningún desafecto entre ellos, pero ya está.

-Nos falta una flora. -Quiero ayudar a la pobre señora...

...esa de la que te hablé. -¿A quién? ¿A la del tifus?

-Su marido no lleva a casa nada más que problemas.

Y con tres críos pequeños, imagínate.

-No me puedo quitar de la cabeza que le hayas devuelto el dinero.

Si no te lo pidió. -Era suyo. No se lo voy a robar.

-Tonta de capirote. Robar es quedártelo...

...y salir por piernas. Quedártelo y agradecérselo,...

...eso no es robar, es ser agradecida.

-A desayunar, que habrá que ir a trabajar.

-Sí, a trabajar...

Cago en Judas...

Las fotos de Nono. -¿Entonces qué es?

Esa muchacha nunca te ha gustado. -Y no me gusta.

Su arrogancia me da cien patadas.

Pero tiene talento. Y eso es lo que más valoro...

...en el mundo. El talento llena los teatros.

Ni se compra ni se aprende. O naces con ello...

...o no lo conquistas en la vida. -Yo le pedía el papel...

...si fuera necesario, de rodillas. -Si fuera tan fácil...

-¿Qué te lo impide? El orgullo que te impide quedarte...

  • T5 - Capítulo 114

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 114

12 feb 2010

Marcelino y Pelayo piden ayuda a Manolita y aunque aparentemente los dos dejan el asunto en sus manos, a escondidas intentan barrer para casa y hacer prevalecer su opinión. Rosa se reafirma ante Estela en su idea de montar compañía y no participar en la obra de Salvador. Pero las cosas se ponen feas para ella cuando el productor la deja empantanada. Mauricio intenta salvar la distancia que se abierto entre su madre y él por el asunto de la venta de la máquina de Rayos  X. Rosa se arrepiente y renuncia a aprovecharse económicamente de Mauricio. Lourdes encuentra un sobre con dinero para ella. Mauricio quiere que se lo quede por haber trabajado con dos médicos toda la vida sin haber recibido sueldo. Reconciliación entre un Héctor achispado y una Teresa llorosa. Se quieren por encima de todo.

Histórico de emisiones:

12/02/2010 

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