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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 113 - Ver ahora
Transcripción completa

¿No te ha gustado? A mí me padece...

-Claro, es buenísima. Pero... que no puede ser.

Tengo tres escenas. Mi personaje tiene tres escenas.

No puede ser. Esta se cree que soy imbécil, ¿no?

Que soy una principiante. Pues no. En realidad le llamo...

...de parte de Fernando Valverde. -Lo siento, no sé de quién habla.

Debe haberse confundido. Adiós. Oiga...

-No sabes cuánto me alegro. Aunque te viera muerta...

...de hambre no te volvería a dar trabajo en la vida.

-Recibirá entradas para mi próximo estreno. Espero que disfrute...

...muchísimo. -¿Sabes qué le pasa a Alfonso?

Es que últimamente lo veo muy raro y, no sé, no parece él.

Tú sabes algo, ¿verdad?

-No estoy seguro. Tú no puedes hacer eso.

-Claro que puedo. ¿Cómo?

Rosa, tú no tienes dinero. -Alfonso, hijo, ¿qué te pasa?

Dímelo, por Dios.

Aquí está tu madre. Por Dios, dime qué te pasa.

¿Cómo puedo ayudarte? -Tienes que comportarte...

...de la manera más natural del mundo.

Tranquila y confiada. -Ojalá tuviera tu temple.

-En mi profesión, si no aprendes a mantener la calma...

...no ganas ni un juicio. -¿Cómo voy a entender...

...que te deshagas del aparato de rayos X,...

...con los sacrificios que hemos hecho para pagar...

...los primeros plazos? Y la ilusión que nos dio.

Sobre todo a ti. ¿No decías que para ser...

...una clínica importante teníamos que tener uno?

Sí, lo decía. Pero la situación cambia.

Las cosas cambian y, ¿qué le vamos a hacer?

-Pero ¿qué problemas tenemos? -El problema es que nadie...

...le planta cara a esos matones. -De momento, parece que no.

Pero aunque no consiga nada, no pienso quedarme callado...

...ante esos abusos. -Ten cuidado, que esa gente...

...son de armas tomar. -Sé defenderme solo.

Hoy han conseguido dejarme sin trabajo,...

...pero no van a conseguir mucho más.

-¿A que aquí, sentada a mi vera, se ven las cosas...

...de otra manera? (RÍE)

-Y, ahora, prueba...

...prueba... prueba a darme un beso.

(RÍE) -Ya verás qué sensación...

...de tranquilidad más rica te invade.

-Pero qué tonto eres. -Beso.

-Perdóname, hijo. Está bien.

Lo que tú hagas, bien hecho está.

Lo siento por haberme comportado como una vieja pesada.

Aunque me dé mucha pena, no te voy a volver a decir nada.

Despertar con la luz de la mañana y renovar...

...otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-Un café a la vista para mi querido artista.

Gracias, Marce. -La verdad es que compartiendo...

...pensión con el famoso escritor Don McMullan...

...debería haberme leído alguna de tus novelas, pero...

Es que no me gustan mucho las novelas policíacas.

No te ofendas, no es por su calidad.

Que seguro que son buenísimas. Pero no me gusta cómo acaban.

Sí, los finales son previsibles. Siempre acaban bien.

-Exacto. Por eso precisamente no me gustan.

Me resulta frustrante que siempre detengan al malhechor.

En la vida real siempre sucede todo lo contrario.

Tienes parte de razón. Eso de que el crimen...

...siempre paga sólo pasa en las novelas.

Pero es lo que al público le gusta. Y en mi situación...

...no puedo permitirme escribir otra cosa.

-No tienes muchas opciones, ¿verdad?

No. Y bastante que tengo con esa.

-¿No te resulta duro firmar con otro nombre?

Bueno, alguna vez lo he pensado, pero no le doy mucha importancia.

-Vaya, veo que no tienes la vanidad típica...

...de los escritores. No creas, la tengo.

Y muy acusada. Pero en mi situación...

...no puedo permitirme alimentarla. Por otra parte, mis novelitas...

...no tienen ninguna relevancia. Aunque tienen muchos lectores,...

...la crítica no le presta ninguna atención.

-¿Y qué pasaría una novela tuya destacara entre las demás...

....y recibiera un premio importante,...

...de reconocimiento internacional? ¿Quién saldría a recogerlo?

¿El famoso Don McMullan o el auténtico Salvador Bellido?

-¿Hasta cuándo vamos a tener que mantener este engaño?

-No lo sé, pero si queréis estrenar esta obra,...

...no os podéis echar atrás. Tiene razón.

Lo importante es que la obra vea la luz, que llegue al público.

Lo de menos es quién la firme.

Tranquilo, que eso no va a pasar.

(SILBA)

-Vamos, cariño. No te preocupes. Ya verás como no pasa nada.

-Me estoy acordando de Rosa María. ¿Te acuerdas cuando la echaron?

-Mujer, no es lo mismo, ¿eh? -¿Cómo que no?

Si te descuidas, lo mío es hasta peor.

La despidieron por enseñar a sus alumnos revistas del exilio.

Fíjate qué cosa. -Pero era rebelde y contestataria.

¿O no? -Sí, pero ¿qué más da?

¿Y qué voy a hacer yo si me despiden, eh?

¿Qué voy a hacer si me echan? -"¿Qué voy a hacer?".

Pues nada. Si aquí estoy yo para apoyarte en lo que haga falta.

Además, con lo que gano en mi trabajo...

...tenemos para vivir de sobra sin apuros.

-Gracias. Al menos sé que te tengo a ti.

-Eso siempre, cariño, siempre. Y alegra esa cara...

...y recuerda lo que te he dicho. Ve con la cabeza alta...

...y entrégale la obra sin ningún sentimiento de culpa.

Al contrario, dásela como si fuese un documento único y maravilloso.

Hazle sentir afortunada de poderlo leer.

-Si al final me va a felicitar. -¿Lo dudas?

-Bueno, me voy.

-Suerte. -Gracias.

Ah...

-Bueno, pues yo debería irme ya. Yo también. He de dejar esto...

...en la editorial, que está cerca de la Red de San Luis.

-¿Hasta la red de San Luis? Pero eso está bastante lejos.

¿Coges el tranvía? No, voy andando.

Me gusta andar. Bueno, la verdad es que lo que no me gusta...

...es estar encerrado. Una de las huellas...

...que me dejó mi estancia en la cárcel.

Pero, en cambio, también hay algo positivo.

Desde que salí vivo intensamente cada instante de la vida.

Eso de caminar donde quiere sin límites de ningún tipo...

...a veces llega a embriagarme. -Te entiendo.

Yo he vivido una situación parecida.

No estuve en la cárcel, pero sí recluido a mi pesar.

¿Sí? -Sí.

No lo sabía. ¿Y puedo preguntar por qué?

-Digamos que tuve diferencias con las autoridades eclesiásticas.

Y me encerraron en un centro de clausura.

En su opinión, mi modo de entender el mensaje de Dios no es correcto.

Sabía que tuviste problemas con tus superiores,...

...pero creía que era por cosas sentimentales.

Cosa que, al fin y al cabo, me parece normal.

Un hombre es un hombre, por muy cura que sea.

¿Quieres? -Sí.

-Lo único que digo es que por muchos admiradores...

...que tenga Alfonso, que los tiene...

-Figúrate. -Aún así, no son lo mismo...

...que la gente de su barrio, ¿no te parece?

-Creo que tienes toda la razón. Me parece una idea estupenda.

-Qué sección tan bonita. Es nueva, ¿no?

-Sí, y la llevo yo. -Ah, muy bien.

Pues lo que te decía. Imagínate cuando suba Alfonso...

...al cuadrado ese. -Sí.

-Donde se suben para boxear, que no sé cómo se llama,...

...y mire para abajo y nos vea a todos los del barrio ahí,...

...con la misma camiseta animándole. ¿Qué te parece?

-Que hasta se va a emocionar. -Lo que quiero es que le dé fuerza.

(SUSPIRA) Madre mía, Manolita, cómo pasa el tiempo, ¿eh?

¿Te acuerdas cuando estaba aquí de vigilante?

Con su uniforme pinturero, de aquí para allá todo el día.

-¿Cómo me voy a olvidar? -Qué guapo era, ¿eh?

-Y es, Clemen, y es... -Y es, y es.

Qué época aquella. Qué feliz era yo...

...y qué poco me esperaba esto que me está pasando.

-No te vengas abajo, que estabas muy animada.

Tienes que pensar que lo mejor está por llegar.

La vida da muchas vueltas y es muy bonita.

Todavía te tiene que dar muchas alegrías.

-Clementina, menos cháchara y preste más atención a su trabajo.

-De cháchara, nada, que estaba trabajando. Me atendía,...

...que soy una clienta. -Claro que sí.

-Bueno, ya me encargo yo, ¿eh? Si hace el favor de ayudar...

...a la Srta. Mariana, a Juguetería...

¿Qué deseaba? -Quería camisetas interiores...

...blancas. -Si me acompaña arriba, por favor.

-Mis problemas con mis superiores fueron cuestión de fe y dignidad.

Piensan que el mensaje de Dios sirve para reconfortar...

...a los necesitados y convencerles de que asuman...

...su destino. Y yo pienso que es lo contrario.

¿Lo contrario? ¿Qué es para ti lo contrario?

-Marcelino, cóbrame, por favor.

Que todos somos iguales ante los ojos de Dios, Salvador.

Y que por eso los necesitados no se tienen que conformar...

...con su situación, tiene que pelear por la igualdad.

No me extraña que tuvieras problemas.

Lo que me sorprende eres tú.

Nunca había conocido a un cura así.

Para mí los curas siempre fueron unos tipos libidinosos,...

...egoístas y llenos de codicia.

-Y desgraciadamente la Iglesia siempre cargará con ese estigma.

Siempre ha habido gente en ella que ha cometido fechorías...

...y salvajadas en su nombre. Es cierto.

Incluso en sus orígenes hubo cristianos que masacraron...

...a los judíos y a los paganos. Había fanáticos que mataban...

...a palos a los que no creían en la palabra de Dios.

¿O no fue así?

-Sí fue así. Y me parece vergonzoso.

Pero es cierto que pocos años antes miles de cristianos...

...fueron masacrados en los circos romanos.

Sí. -¿Ves? Todo tiene dos caras.

Es cierto que existe una Iglesia autoritaria e injusta,...

...pero también religiosos que queremos cambiar las cosas.

No te esfuerces. Mi opinión de la Iglesia es la que es.

Pero, bueno, tú eres una buena persona.

-Hasta luego, Marcelino. Adiós, Marcelino.

-Con Dios.

-¿De algodón? -Sí, claro.

-¿De qué talla? -Pues, a ver,...

...de la...

...cuatro a la siete.

-¿De la cuatro a la siete? ¿Cuántas camisetas necesita?

-Catorce, de momento. -¿Catorce?

-Sí, cosas del boxeo.

-Bueno, pues voy al almacén a buscarlas. Si me disculpa...

-Sí, claro. -¿Catorce?

-Manolita. -Dime.

-Se me ha olvidado preguntarte una cosa.

¿Te quieres venir conmigo al cine esta noche?

-Huy, me encantaría. Pero tengo a Leonor malita...

...y me tengo que quedar con ella. -Vaya.

-¿Por qué no se lo dices a Marifé? -No puede. Se tiene que ir...

...con su marido a no sé dónde. -Lástima, porque me encantaría ir.

¿Qué vas a ver? -"Los hijos de los mosqueteros".

La echan en el Barceló. -¿Te gustan las películas...

...de espadachines? -No, a mí lo que me gusta...

...es el protagonista. Se llama Cornel Wilde. ¿Lo conoces?

-No me suena de nada. -Lo tienes que conocer.

Tiene un cuerpazo y una melena morena que mueve de un lado...

...para otro con la... Luego te cuento.

-Bueno, pues aquí están las camisetas.

-Muy bien. -De la 6 no me quedan,...

...pero tengo todas las demás. Las catorce.

-Madre... -Hombre...

¿Cómo va la cosa, campeón? -Pues ya ves, cuando el grajo...

...vuela bajo... -Hace un frío...

(AMBOS) Del carajo. (RÍEN)

-Por cierto, tienes que darle lo suyo al bocazas del Frank...

...Carrera. Pero bien. -Sí, eso espero.

-Bueno, que me tengo que ir. Venga, suerte. Adiós.

El broche del bolso, ¿verdad? -Sí.

Pues ahora mismo sólo me queda este.

Pero mañana me llegan más. Si quiere se lo saco.

-No, mejor llego mañana y me llevo un par de ellos.

Muy bien. -Perfecto.

Hasta mañana entonces. Adiós. Hola.

-Hola. ¿Has visto qué éxito...

...tienen los broches para el bolso?

Y yo que pensaba que sería demasiado moderno.

Pues no, les encanta. -Si lo pones en el escaparate...

...es porque sabe que va a ir bien. Que no, que lo vi en una revista.

Lo llevaba esa actriz que se ha puesto tan de moda ahora.

Silvana Mangano, eso. -Hum.

Eso. Si es que los italianos...

...son muy elegantes. -No me hables de Italia.

Ya. Que Ana está allí, ¿no? -Sí, ya sé que estás cabreada...

...con Ana, Teresa, pero yo la echo de menos.

Bueno. -No entiendo por qué ha tenido...

...que irse a Italia. Tendría que estar con su marido,...

...no de viaje. Está pensando en otras cosas.

-¿Sí? ¿En qué? ¿En qué?

En mi tienda. Como me va tan bien...

...y le robo los clientes, por eso se ha ido a Italia.

Estela del Val dijo que no sólo iba a comprar ella,...

...sino que mandaría a sus amigas. Y Estela acabó con Ana...

...como el rosario de la Aurora. No va a volver jamás...

...a los almacenes. En cambio, aquí, sí.

Y por eso se ha ido a Italia, para comprar modelitos...

...de la nueva temporada y para perjudicarme a mí.

-¿Así que eso piensas, Teresa? Pues creo que te equivocas...

...bastante con lo que hace Ana. ¿Sí?

-Para nada hará algo que te perjudique.

¿Y por qué se ha ido a Italia? A ver, dime.

No, dime por qué se ha ido a Italia.

-Ah...

No le digas a nadie para qué voy y adónde, ¿eh?

-Está bien.

No se ha ido para perjudicarte.

Alfonso, que la conozco muy bien.

Y tiene muy mal perder.

-Pues es que no sé, porque, claro, yo pienso...

...que si me llevo todas de la talla 5,...

...luego me van a faltar de las pequeñas.

Y no sé si me las llevo luego todas grandes...

Hombre, ahí no hay problema. Las grandes le van a todo el mundo.

Pero, claro, una camiseta grande no queda bien.

Ay, ¿se puede creer que cuando yo era encargada...

...como usted lo que más nerviosa me ponía del mundo...

...eran las clientas que tardaban mucho en decidirse?

-Claro. -Y, fíjese, me encuentro...

...en la misma situación. Las vueltas que da la vida.

-¿Y va a tardar todavía mucho tiempo en decidirse?

-Pues no lo sé. Tampoco me agobie usted.

-¿Y qué tiene que ver tanta camiseta de interior...

...con el boxeo, si puede saberse? -Hemos hecho una peña.

La peña de Alfonso García. ¿A usted le gusta el boxeo?

-En absoluto. -Don Leonardo, tiene una llamada.

-¿Yo? -Sí. Dese prisa.

Es una conferencia desde el extranjero.

-Disculpe. -Sí, claro.

-Clemen, este hombre es un sieso, ¿eh?

-Más seco que yo qué sé. Y eso que le has pillado de humor.

-Aquí no se oye nada. Sí, soy Leonardo, sí.

¿Puede hablar un poquito más alto, por favor?

Ahora le escucho mucho mejor, sí.

¿Qué tal va todo por allí? -Ah, doña Ana.

Muy bien, todo va perfectamente, sí.

Ha llamado el empresario de Alicante.

-Sí, dijo que tendría los zapatos listos para cuando los pidió.

Muy bien. ¿Y los pagos al banco se han hecho?

-Esta mañana me encargué de hacerlos, sí.

Perfecto. Es posible que me tenga que quedar unos días más.

Hay algunas cosas en la feria textil que me gustaría ver todavía.

-No hay ningún problema, doña Ana. Disfrute de su viaje...

...y no se preocupe. Los almacenes funcionan...

...con absoluta normalidad. Gracias.

Sabía que podía confiar en usted. Volveré a llamar mañana o pasado.

-Cuando usted quiera. Gracias. Hasta luego.

(SUSPIRA)

Cómo te gustaba esta pitillera...

Decías que era elegante y nada pretenciosa.

El estilo de los Rivas.

Cómo te echo de menos, mamá...

Llaman a la puerta.

Avanti.

(HABLAN EN ITALIANO)

-Pase, por favor. Mi hijo le atenderá enseguida.

-Muchas gracias.

-Mauricio, Mauricio...

Mira, este joven dice que tiene que hablar contigo.

-Hola. ¿En qué puedo ayudarle?

-Verá, soy un vecino del barrio y... bueno, en el Asturiano...

...me hablaron muy bien de usted, dicen que es un gran médico.

Y, sobre todo, una gran persona. Gracias.

-Hay una mujer muy enferma y necesita que un médico...

...la vea urgentemente. ¿Por qué no la llevan...

...a un hospital o a una casa de socorro?

-Es complicado, señor. La mujer tiene tres niños...

...pequeños a su cargo y no puede salir.

Y el marido es alcohólico. Trae más problemas que otra cosa.

El problema es que tengo hoy muchísimos pacientes.

Intentaré ir a verla cuando acabe. -¿Y no puede ser ahora?

No soy médico, pero creo que puede ser tifus.

¿Tifus? -Sí.

Tiene la fiebre muy alta y escalofríos y le duele...

...mucho la cabeza. Sí, sí, podría ser tifus.

¿Y usted cómo lo sabe? -A lo largo de mi vida...

...he estado en sitios donde la gente malvive.

Y, desgraciadamente, ese tipo de enfermedades las conozco bien.

Madre, por favor.

Pues sí, vamos a ir a ver a esa mujer ahora mismo.

-Dime. Anúlame todas las visitas...

...que tenga para hoy. Diles que me ha surgido...

...una urgencia. -Ahora mismo.

-Hola, Teresita. Vaya, vaya.

Veo que vienes de comprar en los almacenes.

-Sí, camisetas interiores blancas. Como tú de eso no tienes...

No, yo ese género no lo trabajo. -¿Sabes pa qué son?

Pa la peña que le hemos montao a tu hermano.

Que vamos a necesitar muchísimas. Ya. ¿Y qué?

¿Qué tal por los almacenes? -Ay, chica, pues ya sabes.

Las cosas no son lo que eran.

Y además el encargao ese, el Leonardo, de verdad...

Que sieso es ese hombre. Si parece que se ha tragao...

...un cucharón. Sí, algo me han dicho, sí.

-Hasta he echao de menos a José María.

Sí, al sinvergüenza de José María. Era un canalla redomao,...

...las cosas como son, pero era otra cosa, chica, no sé.

Y luego está Clementina. Qué guapa está con su embarazo.

Como tú, cariño, como tú. Luego, Marifé no estaba.

No la he visto, vamos. Y tampoco Ana. Ana tampoco estaba.

Ya. No, porque se ha ido a Italia.

A comprar modelitos para hacerme la competencia.

-¿Qué competencia, Teresa? Como ve que mi tienda...

...cada vez va mejor, se ha ido a Milán...

...para traer novedades y quitarme a las clientas.

¿Qué relación tiene con esa mujer? ¿Es amiga suya? ¿Es familia?

-No, apenas la conozco, pero necesita ayuda.

Es lo que importa ahora mismo. Ah...

-Mauricio, están al teléfono los señores del aparato de rayos X.

Dicen que tienen que venir a llevárselo.

¿Qué le pasa? Parece muy enfadada. -No le ha sentado...

...bien una cosa que le he dicho.

¿Y qué le has dicho?

-Bueno, que voy a aceptar la oferta del empresario.

Que voy a crear mi propia compañía.

Pero tú no puedes hacer eso.

-Claro que puedo. ¿Cómo?

Rosa, tú no tienes dinero.

Diles que ahora voy enseguida. Soluciono un tema. Cinco minutos.

Ahora vamos a casa de esa mujer. -Sí, claro. ¿Le espero aquí?

-Teresa, qué cosas tienes. Ana no es así, mujer.

¡Manolita!

Conozco perfectamente a Ana y lo único que es una rica...

...heredera que su padre le dejó un montón de dinero.

Y uno, cuando tiene dinero, hace lo que quiere.

Entro otras cosas, fastidiarme. -Me da rabia oírte hablar así.

Conoces a Ana como yo. Sí.

-Sabes que por mucho dinero que ha tenido siempre...

...nunca humilló a la gente más pobre que ella.

Porque tú lo digas. -Es la verdad.

Por favor, Ana siempre ha estado al lao de los más desfavorecidos.

Si no acuérdate cómo entró a trabajar en los almacenes.

No entró como hija del jefe. Entró como una empleada más.

Para estar a nuestra altura, sin destacar.

Me acuerdo muy bien, pero no fue así.

-¿Ah, no? Abusó de nuestra confianza.

Menuda decepción. No, Manolita, eso no lo olvido.

-¿Tú te estás escuchando, Teresa? De verdad, estás en un plan...

No, es que parece que te pones de su parte.

-Mira, Teresa, yo no me pongo de parte de nadie.

Veo las cosas como son o como creo que son.

Voy a dejar de hablar contigo de esto porque no tiene sentido.

Hablaré contigo cuando estés más tranquila.

-Mira, a mí el que me gusta de verdad es Errol Flynn.

Uh. -Las cosas que hacía...

...en la película de Robin Hood. Qué saltos, qué piruetas...

Y con ese bigotito tan masculino. -El que digo también es guapísimo.

Y la película es de espadachines. Hay volteretas, saltos...

...y todo lo que quieras. -Que sí, Clemen.

Si es que no puedo ir al cine. Qué más quisiera,...

...con lo que me gusta. A mí me plantas en una butaca...

...delante de la pantalla y no necesito más para ser feliz.

Y como la película me guste soy capaz de verla siete y ocho...

...veces. Esta última de Errol Flynn la vi siete u ocho veces.

-No me extraña. Y en "Murieron con las botas...

...puestas", ¿qué? Porque ahí también está guapísimo.

-Sí, también muy guapo. Pero como en esa muere,...

...sólo la vi dos veces. Demasiada pena.

-Verdad, las películas en las que muere el protagonista...

...no me gustan. Es de película mala.

-Sí, estoy de acuerdo totalmente.

-¿Entonces no te animas, Mariana? -Que no puedo, Clemen, de verdad.

Te prometo que el próximo día, ¿de acuerdo?

-De acuerdo.

Lucía, Lucía.

¿Te quieres venir conmigo hoy al cine?

-No puedo hoy, Clementina, lo siento.

Efectivamente, lo que tiene esa mujer es tifus.

-Un momento, Mauricio. Buenos días.

-Buenos días. Con las pastillas que le he dao...

...va a ayudarle a bajar la fiebre, pero hay que sacarla de allí.

-No puede salir de ahí. Está así por las malas...

...condiciones que tiene la casa. En ruinas, ratas deambulando...

...por toda la finca... -Los sé, pero no tiene adónde ir.

No ella ni sus hijos. ¿Y su marido? ¿Dónde está?

-En cualquier taberna emborrachándose hasta perder...

...el sentido. Luego llegará y los maltratará.

Por Dios, ¿cómo se puede vivir así? -Y hay casos peores.

A esta mujer hay que llevarla a un hospital.

-Es que no puede. Los hospitales de la beneficencia...

...no son la mejor solución. Lo que necesita es ayuda social.

Que es estado se encargue de ella. En España no tenemos de eso.

-Ya. Por eso precisamente tenemos que ayudar a esa gente.

-Ángel, ¿qué se le ofrece? -Buenos días, Arnaldo.

Venía a ver si tenías listos los zapatos que traje ayer.

-Enseguida. Ángel, yo me tengo que marchar.

Es admirable que haya personas como tú.

Con gente así el mundo es un poco mejor.

-Lo que es admirable es que haya gente como usted.

Capaz de meterse en un barrio lleno de miseria para curar...

...a una pobre señora. Hasta la vista.

-Gracias. -Aquí tiene.

-A ver cómo ha quedado. -¿Qué le parece?

-Angola. -Angola.

-Este es Junior.

Antes he escuchado lo que decía sobre el cine.

-¿Ah, sí? -Sí, por casualidad, pero...

Vamos, lo escuché.

Dunkin. Y fíjese lo que son las cosas,....

...a mí también me apasiona el cine.

Me vuelve loco. Por ver una película hago lo que sea.

Realmente.

Que curiosa coincidencia que a los dos nos guste tanto.

-Pues sí, sí. -Tanto me gusta que de hecho...

...esta noche he conseguido liberarme de mis compromisos...

...y la he reservado para ir al cine.

¿Qué le parece? -Bien, me parece muy bien.

Este es Dunkin. -Ya.

-Oiga, Mariana, ¿por qué no vamos juntos?

El cine es muy bonito, ¿verdad? Pero si va uno acompañado,...

...todavía mejor, ¿no cree? -Por supuesto, claro.

Siempre se disfruta más en compañía.

Pero, verá, esa que para mí es imposible esta noche.

Tengo un montón de cosas que hacer. Muchas gracias por la invitación...

...pero no puedo. Lo siento. -Vaya.

Ay, pero un momentito, porque tengo una idea.

-¿Ah, sí? -Sí, sé quién le puede acompañar...

...al cine. -No, pero tampoco...

-Sí, Clementina. ¡Clemen!

Clemen, Clemen, ven, ven, ven. -No, no, no...

-Chica, fíjate qué casualidad, en este momento me comentaba...

...don Leonardo que se moría de ganas por ir al cine...

...y que no tenía con quién. ¿Qué? ¿Qué te parece?

-Bien, sí.

-Tú estás en la misma situación que él y él en la misma que tú.

Vais juntos y problema resuelto. -Es una posibilidad.

Hay otras también, claro. -Fíjate por dónde, ¿eh?

Al final no vas a tener que ir solita al cine.

Hala, que lo paséis muy bien. Disfrutad.

(RÍE)

-Lo que...

-Ajá...

Ya. Que sí, Menéndez, que sí. Mañana a primera hora...

...en el juzgado. Muy bien.

Adiós.

Oh...

-Hola, cariño. -Hola.

¿Por qué has tardado tanto? ¿Ha pasado algo en la escuela?

-Lo dices por lo de la obra, ¿no? -No, pero, como no venías,...

...estaba un poco preocupado.

-Perdona, es que me he entretenido en la librería.

Pero no sé nada de momento. Le he dado la obra...

...a la madre superiora, pero hasta esta tarde o mañana...

...no la iba a leer. -Entonces no ha llegado...

...la sangre al río. -De momento.

Teléfono.

(TOSE)

-Sí, ¿dígame?

¡Hombre, Menéndez!

¿Qué tal?

No, no, dime, dime, dime. Ajá.

Que no, que el informe ya está hecho.

Mañana mismo lo llevo al juicio, no te preocupes.

No, me ocupo yo. Es cosa mía, de verdad.

Venga, hasta mañana. Sí, sí, un abrazo.

Venga, hasta mañana. Adiós.

Bueno, por favor, este Menéndez es un agonías.

Lleva tres días agobiándome con el dichoso informe.

Venga, va, vamos a cenar, que tengo un hambre feroz.

-Qué suerte. Yo tengo los nervios cogidos al estómago.

No me entra nada. -Vaya...

-Pero no te preocupes. Le diré a Benita que prepare...

...judías verdes con tomate, que te encantan.

Teléfono. -Hum, qué ricas...

No, no, déjame. Déjame a mí, que este Menéndez es más pesado...

...que una vaca en brazos. Menéndez, te tengo dicho que el...

Perdón.

Creía... creía que era otra persona.

Sí, sí, está en casa. Ahora mismo se pone.

Un momento, por favor.

(SUSPIRA) Cristina, Cristina...

Es para ti. Del colegio.

-¿Diga?

Sí, sí, sí, por supuesto.

Hasta mañana, entonces. Buenas noches.

La madre superiora.

Me ha citado mañana a la mañana en su despacho.

-Bueno, me voy a cambiar, que en casa me están esperando.

Y tú ya me contarás qué tal le película.

-Descuida, sí. -Ea, adiós.

-Anda.

¿Qué pinto yo en el cine con el pesao de don Leonardo?

Qué hombre más sieso, por Dios... -Vaya al almacén y compruebe...

...que hay género suficiente para mañana.

Si falta algo lo anota y hacemos un pedido.

¿De acuerdo? -Sí, señor.

(PIENSA) "Menuda papeleta, ir al cine con esa pesada...

¿Qué me invento ahora para no ir con ella, a ver.

Nada, imposible. Si la dejo plantada va a ser peor.

Quedaría fatal con ella y con Mariana.

Maldita sea...".

(PIENSA) "Con las ganas que tenía yo de ir al cine...

Qué manera de fastidiarse todo, de verdad.

-Bueno, que parece que ya no...

No hay gente, ¿no? -No.

-No queda nadie. -Sí, ya se han debido ir todos.

-En ese caso habrá que irse a... -No, eh...

Que digo, don Leonardo, que se me ha olvidao decirle...

...que ha llamao mi madre hace un rato...

...y que me tengo que ir a casa corriendo porque le ha dao...

...un cólico nefrítico. -¿Un... un cólico nefrítico?

-Sí. -¿Qué me está diciendo, mujer?

Es espantoso, ¿no? -Horrible.

-Es horroroso. ¿Cómo no me ha dicho nada antes?

Váyase ahora mismo a casa a cuidar de su madre.

Es lo que debe hacer. -Pero lamento muchísimo...

...no ir al cine con usted. -¿Quién piensa en eso ahora?1

Váyase a casa a cuidar de su madre, por Dios.

-Sí. -Váyase.

-Si eso ya iremos mucho más adelanta, si un día...

-Claro, por supuesto. Otro día hay ocasión.

-Seguro. -Otro día.

-Sí. Bueno, me voy a por el bolso. -Y que se mejore su madre.

¿Eh? -De su parte.

-Gracias, Señor. Vivan los cólicos nefríticos.

(RESOPLA)

(LEE) La popular actriz Silvana Mangano...

...pasó la mañana concediendo entrevistas a periodistas...

...acreditados venidos de todo el mundo.

Ay, pero qué maravilloso es el éxito, por Dios...

Ah...

¿Sí?

La verdad es que sí, que mi personaje...

...era muy duro y muy difícil, pero, bueno,...

...ya que lo habían escrito para mí me he entregado a él...

...en cuerpo y alma, claro.

¿Dígame?

Sí, tiene razón, ha sido... ha sido un camino muy largo...

...el de mi compañía, pero, bueno,...

...finalmente ha llegado el éxito y el reconocimiento, así que...

¿Hum? Ah, sí, Estela del Val, ya...

Ya he oído que no está pasando un buen momento, ¿no? En fin...

El teatro es así y el tiempo pone a casa uno en su lugar.

Llaman a la puerta. ¿Quién es?

Soy yo. -Este...

Hombre...

¿Qué pasa? ¿No íbamos a ir al cine o qué?

Llevo aquí todo el día metida. Lo siento, se me ha olvidado.

-Se le ha olvidao. Ya veo lo que piensas en mí.

No digas eso.

Lo que pasa es que he tenido mucho trabajo y...

He tenido que salir a una urgencia. Había una mujer enferma.

-Si da igual, Mauricio. Pero no digas que no me importas.

Por favor.

-¿Se puede saber qué te pasa, Teresa?

Parece que estás enfadada con el mundo.

No estoy enfadada con el mundo. Sé lo que me pasa.

Me pasa que cada vez que pienso en lo que me ha hecho Ana...

...me enciendo. -¿Y se puede saber qué ha hecho...

...Ana ahora? Está rabiosa porque mi tienda...

...le hace competencia y se fue a Italia a traerse modelitos.

Y como tiene todo el dinero que quiere y más, pues ya está.

Toma, Rosa, esto es para ti.

-Pero, Mauricio, es...

Esto es... He estado pensando...

...en lo que dijiste y... y creo que tienes razón.

Todos necesitamos una ayudita, un pequeño empujón...

...para poder cumplir nuestros sueños.

Y ya que el tuyo es ser actriz y tener compañía propia...

-Mauricio, que ya me has dado dinero.

Rosa, yo no entiendo nada de teatro.

He vendido mi aparato de rayos X para que... para que puedas...

...cumplir tu sueño. Espero que sea suficiente, no tengo más.

-Que esto... que esto es muchísimo.

Es muchísimo dinero, Mauricio.

Ay... ay, soy una tonta, soy una tonta...

...diciéndote que no piensas en mí. Pienso en ti todo el tiempo.

Siempre estoy pensando en ti.

Esta tarde, cuando veía a esa mujer consumida por el tifus,...

...no podía dejar de pensar en ti. Me sentía culpable.

-Ah...

Qué poca vergüenza...

¿No tiene suficiente con ser la dueña de los todopoderosos...

...Almacenes Rivas? ¿Por qué no nos deja...

...levantar la cabeza? ¿Tanto daño le hago, madre?

¿O me tiene envidia? Que ya es triste...

...que me tenga envidia a mí una mujer como ella.

-Parece mentira que conociéndola hables así de ella.

Por eso mismo, porque la conozco muy bien.

Y sabía que no se quedaría de brazos cruzados...

...mientras las cosas me iban bien. Lo sabía.

-Teresa, estás completamente equivocada.

Estás siendo muy injusta con ella. Ana atraviesa un momento...

...personal muy difícil y no merece que la trates así.

Se ha ido para traerse modelitos y hacerme la competencia.

-Teresa, basta ya. No ha ido a Italia a ver modelitos.

Es lo que le ha dicho a todo el mundo para no dar explicaciones.

Pero Alfonso me contó anoche la verdad.

¿Sabes por qué ha ido a Italia? A ver, ¿por qué?

-Para enterarse de cómo murieron sus padres.

La policía italiana la llamó. Han aparecido unas cosas...

...que podrían ser de ellos y ha ido a reconocerlas.

Así que la próxima vez que hables de tu cuñada...

...mide las palabras.

-Es que no es así. Hay que saber adónde vamos...

...y de dónde venimos. -¿Qué pasa? ¿No trabaja nadie...

...en este bar? -¿No trabaja nadie?

Es un momentito, Manuela. Debatimos algo muy importante.

¿Ah, sí? ¿Y cuál es el problema? -Tu marido quiere...

...que los de la peña de Alfonso vayamos vestidos de payasos.

-Tu suegro quiere que vistamos como si esto fuese una cofradía...

...de semana santa. -Elegantes, pero discretos.

-No, señor. Sosos, muy sosos. -Está claro que vosotros...

...no os vais a poner de acuerdo. Deberíais dejar el asunto...

...del diseño en manos de alguien que entienda más de vestuario.

No es por nada, pero he trabajao en el gremio y se me ha dado...

...bastante bien. Y acerté eligiendo las camisetas...

...para la peña. -Es lo más inteligente...

...que he oído en esta mesa. -Gracias.

-Me cuesta reconocerlo, pero sí, tienes razón.

-La verdad, Manuela, es que tienes razón.

-Bueno, pues asunto aclarado. Me encargo de las camisetas...

...y ahora mismo os ponéis a pensar el menú, a ponerlo en la pizarra...

...y a comprar, que nos quedamos sin género.

Venga. -Marcelino.

-Pues no sé. A ver qué se me ocurre.

-Espera, ahora te la llevo yo.

Carne. Carne con...

Ya veré con qué.

-Ay... Mujer, intenta calmarte, que me estás mareando.

-Es fácil decirlo, pero no tengo tu temple.

-Pero ¿por qué estás tan nerviosa? Sólo es una conversación...

...con la madre superiora. -¿Te parece poco?

-Si fuera la primera vez que te reúnes con ella...

Siempre dices que tenéis buena relación y os entendéis.

-Pero esta vez es diferente. Las veces que me llamaba...

...era por asuntos académicos. De horarios, de si una alumna...

...iba floja, cosas así. -No te preocupes.

-¿Cómo no me voy a preocupar? Si no le ha gustado la obra, ¿qué?

-Pues peor para ella. -Abel, estoy hablando en serio.

Se ha dado mucha prisa en leer la obra...

...y en llamarme a su despacho. Eso no puede ser bueno.

-Tampoco tiene por qué ser malo. A lo mejor le encantó...

...y quiere felicitarte. -La conozco y no se extiende...

...en halagos. Más bien creo que la obra le ha parecido...

...inconveniente para una profesora de su colegio.

Y si es así... -¿Por qué te empeñas...

...en temer lo peor? La obra ha ganado un concurso...

...del ministerio, lo que significa que el régimen...

...y sus censores la dan por buena, incluso por conveniente.

-Me extraña. -Pero es así.

La obra de Salvador ha sido elegida por un jurado de escritores...

...adeptos y tú eres la autora. Si yo fuera la madre superiora...

...estaría orgullosísima. -¿Y por qué me ha llamado...

...con tanta urgencia? Creo que le ha molestado...

...que haya escrito esa obra. Incluso que haya ganado el premio.

Y conociéndola me va a poner de patitas en la calle.

-No tenías que estar tan preocupada por Ana.

Como has comprobado, el motivo de su viaje no era el que creías.

La verdad es que me da vergüenza.

Ella informándose de la muerte de sus padres...

...y yo creyendo que se había ido a comprar género...

...para hacerme la competencia. -No es el estilo de Ana.

Y tú lo sabes. Y aunque hubiera ido a comprar vestidos...

...para los grandes almacenes, no te lo tendrías que tomar...

...como algo personal. Estaría en su derecho.

Al fin y al cabo también le he quitado clientela.

Cada cual tiene que mirar por su negocio.

-Bueno, no le des más vueltas y olvídalo.

¿Tú lo sabías?

-Sí.

No quise decirte nada porque no quiero entrometerme.

Y porque todo lo que tiene que ver con Ana te afecta sobremanera.

¿Y qué novedades hay para que se haya tenido que ir...

...a Italia?

-Pues eso ya no lo sé. Ana no ha llamado a Alfonso...

...desde que se marchó.

Alguien debería haberla acompañado si se trata de...

...de algo tan delicado. -No tiene mucha gente...

...a su alrededor que pudiera haberla acompañado.

Pues tienes razón. Está muy sola.

Aunque ella se lo ha buscado.

-Bueno, olvídalo. Ya nos enteraremos de todo...

...cuando regrese, ¿de acuerdo? Ajá.

-Bueno, ahora tengo que marcharme. Un beso.

Adiós. Adiós.

-A ver, supongamos que la madre superiora ha leído la obra...

...y decide que no sigas dando clase porque dice que eres...

...una mala influencia, cosa impensable, por otra parte.

Pero, bueno, supongamos que es así. ¿Qué pasa?

-Pues que me quedaría en la calle. Y tendría unas pésimas...

...referencias para encontrar otro trabajo.

Con lo que gano tenemos suficiente para vivir tranquilamente.

-Pero no quiero que me mantengas. Es una cuestión de principios.

Necesito sentirme realizada. -¿Y por qué dando clases?

Si no trabajaras te podrías dedicar más tiempo a la literatura.

A tus cuentos, a tus relatos... Ahora que has ganado el premio,...

...te van a llover ofertas. -No he ganado ningún premio.

-Lo sé, pero oficialmente, sí.

Y no te vendría mal tener cosas escritas para cuando te llamen...

...los editores. Para eso necesitas tiempo y concentración.

-Pero no puedo aprovecharme de esto para lanzar mi carrera.

Sería indigno. -Ahora tampoco puedes decir...

...que no la has escrito tú. -No, sé que no puedo hacerlo.

Pero es que me siento muy viva cuando doy clase a esas alumnas.

Que estoy asustada, Abel. -Ya lo sé, cariño.

Pero no te preocupes. Verás como le ha gustado mucho...

...y sólo quiere felicitarte. Y si no le a gustado...

...se limitará a decírtelo o a reconvenirte,...

...como hacen las monjas. Pero no te despedirá. Confía en mí.

Hazme caso y trata de calmarte. -Vale, trataré de calmarme.

Por lo menos hasta que me diga algo.

-Eso es. -Uf.

-Cristina, te quiero. -Y yo también.

(SUSPIRA)

-Bueno, me voy. -Suerte.

-Gracias. Te digo algo. -Te estaré esperando.

Hola. Buenos días.

¿Quieres que te prepare algo para desayunar?

-No, no, que ya he comido en casa. ¿Y Héctor qué? ¿Se ha marchao?

Sí, sí. Y yo también me voy enseguida.

-Ah...

Alfonso.

Alfonso,...

...que quería pedirte disculpas por lo de ayer.

Sé que no estuve muy correcta.

-Pero ¿a qué te refieres?

Al viaje de Ana.

Yo creía que se había marchado a Italia para cogerme delantera...

...con los modelos de la nueva temporada.

-¿Por qué me pides disculpas a mí?

Pues como ella no está te las pido a ti.

Siento ser tan mal pensada.

-Muy bien, disculpas aceptadas.

Lo que no entiendo, Teresa, es como podéis llevar...

...ya tanto tiempo enfadadas.

Que ya cansa, de verdad.

Que parecéis niñas.

¿Y tú? -¿Yo qué?

Que a lo mejor estás viendo la paja en el ojo ajeno,...

...pero no la viga en el tuyo.

¿O no tienes nada que solucionar con Ana?

-Se trata del amigo del que me habló anoche, ¿no?

Le noté preocupao. Sí, no se lo voy a negar.

-¿Y qué? ¿No ha sabido nada de él? Nada.

Y eso sólo puede significar que le ha ocurrido algo.

-Me comentaste que te daba la sensación...

...de que te hacía la cama, de que estaba jugando...

...a dos barajas. Contigo y con Frank Carrera.

¿No es cierto? -No te andes con rodeos.

¿Qué has averiguado? Madre, no te hagas la tonta.

Te pregunto por lo que haces a mis espaldas.

-No sé a qué te refieres.

Madre, sé que has ido a hablar con las monjas...

...del convento de la Adoración. Has ido a preguntar...

...si había plazas en la residencia de ancianos.

¿Creías que no me iba a enterar?

-Perdone, ¿es usted Salvador Bellido?

Sí, soy yo.

¿Quién lo pregunta? -Una amiga de un amigo.

-¿Y cómo? ¿Vendiendo su cuerpo a la ciencia?

-No, tampoco tanto.

Su aparato de rayos X.

-Mujer, pero su papel le haría en la consulta.

-Que no, ninguno. Dice que es muy caro.

Lo pagaba a plazos y no le compensaba.

-No te entiendo. Hace una semana decías...

...que me enfrentara a mi representante,...

...que le dijera lo que pensaba y ahora dices que me calle.

-Rectificar es de sabios. Olvídate y concéntrate...

...en el combate. Tienes que pensar en mandar...

...a la lona a Frank Carrera. -Lo he hecho. ¿Y qué?

¿Cómo que y qué? ¿Has ido a solicitar una plaza?

-Para el día de mañana. Puede que la necesite algún día...

...no muy lejano. Ya. ¿Y lo haces para fastidiar...

...o hay alguna razón más que no conozco?

-He tenido mucha suerte. He encontrado a un hombre...

...que lo sabe todo de este mundillo.

-¿Sí? ¿Y quién es ese mirlo blanco, si se puede saber?

-Mire, está entrando por la puerta. -Huy...

-Rosa, ¿puedes sentarte conmigo un momento?

Tenemos que hablar. Sólo quiero saber...

...si Ferrán está bien. -Está bien.

Se sentía vigilado y ha decidido esconderse en mi casa.

Me ha pedido que le vea para indicarle...

...que ahora yo seré su contacto. Héctor, soy Ana.

Te llamo desde Venecia. ¿Me oyes bien?

-Lo siento, pero no oigo. En este momento no puedo atenderle.

-Voy a ver si encuentro a Gabino.

Diana, espero que tu amiga sepa con quien se juega los cuartos.

  • T5 - Capítulo 113

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 113

11 feb 2010

Mauricio acude a la pensión de Rosa para entregarle el dinero. Clementina está fastidiada porque nadie puede acompañarla al cine y, por una serie de casualidades, es Leonardo quien se ve forzado a invitarla. Finalmente, inventarán excusas para evitar esa velada cinematográfica. Teresa cree que Ana ha ido a Italia a encargar artículos de importación para competir con su tienda de novedades. Carmen, harta de oírle despotricar, le dice la verdad. Teresa se disculpa ante Alfonso por haber pensado mal de Ana. Ahora entiende que su marcha a Italia se debe a una cuestión personal y que no trataba de competir con ella trayendo novedades para los Almacenes Rivas. Pelayo y Marcelino no se ponen de acuerdo sobre qué deben llevar las camisetas de la peña pugilística. Una joven se pone en contacto con Salvador y le lleva noticias de Valverde.

Histórico de emisiones:

11/02/2010 

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