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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 112  - Ver ahora
Transcripción completa

-Qué ganas tengo. No sabe las ganas que tengo...

...de demostrar lo que valgo. -Me lo imagino.

Duele cuando interpretas un papel de chicha y nabo...

...y sabes que podrías hacer perfectamente la protagonista.

Pues entonces ya está decidido. No rechazaré la oferta...

...de doña Adela, pero sí la retrasaré.

Por lo menos hasta que el niño esté criado.

¿No? Quiero estar contigo, ¿eh?

Tú me haces compañía.

-Ana, no.

-Gírate un poquito, ¿eh? (APLAUDEN Y JALEAN)

(RÍE)

-¿Que estáis todos aquí o qué? -Hijo, ¿ves como te quieren?

Han montado esta peña para ti, para apoyarte.

-Aquí estamos todos los del barrio, Alfonso.

-¿No les vas a ver pronto? Sí, mañana tengo que ir a hacer...

...una cura al marido. -¿Me podrías pedir una copia?

Como si fuera cosa tuya. Si no hay copias por ahí...

...no sé si es porque no se puede. -Mauricio, por favor.

Lo que pasa es que...

-¿Qué?

Pues que en mi estado es normal que tenga náuseas.

A muchas mujeres les pasa.

Estoy embarazada.

-Si agarramos estas entradas y las vendemos, por ejemplo,...

...a un durito más cada una, nos sacamos pa pagarnos la nuestra.

-Vaya con don genio mantecas de Aristóteles.

Has tenido una buena idea. -Nada, que estaba en casa...

...y he pensao que si os apetecía adoptarme una semana,...

...que Ana se va de viaje.

-A mí no me miréis. Pues sí, sí, claro que sí.

(RÍE) -Ay... -Ay.

Despertar con la luz de la mañana y renovar...

...otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-Qué suerte tener un médico amigo y vecino.

Y un lujo que te vea todos los días.

Si no me cuesta nada y así nos quedamos más tranquilos.

-Eres un profesional, Mauricio. -Sí, demasiado profesional.

No deberías preocuparte tanto, hombre.

Sólo es un chichón. Seguro que tienes cosas...

...más importantes que hacer que venir a verme.

Tenía un rato libre. Y ni sigáis, que me vais a ruborizar.

Siéntate. Te hago un pequeño examen neurológico...

...y salimos de dudas. -De verdad, de verdad, de verdad...

Además, los hombres sois muy malos pacientes. ¿A que sí?

-Si por él fuera no pararía quieto ni un segundo.

Me lo temía. Digo: "A este le va a doler la cabeza...

...y no dirá nada". En fin... Ya verás como son cinco minutos.

Las diez menos cuarto.

¿Y si le ha ocurrido algo y... se ha retrasado...

...y viene ahora?

Me quedo.

Perfecto. -Muy bien.

Ah, y por cierto... Por cierto, perdona.

Te tenía que haber felicitado antes y no lo he hecho.

-¿A mí? ¿Por qué? Por el premio tan estupendo...

...que te han dado. Estoy impresionado.

-Gracias. Bueno, pero lo de los premios...

...es algo subjetivo. Cuenta mucho la suerte.

Además de buena escritora es humilde.

-Mi mujer siempre ha pecado de modesta.

Pero la verdad es que ha escrito una gran obra.

Oye, por cierto, ¿cuándo te la van a publicar?

-Pues espero que dentro de poco. Pero todavía queda mucho trabajo...

...de edición. La maquetación, las galeradas...

Quiero ser el primero en leerla. Cuando salga a la venta...

...la compraré raudo y veloz. -No, no te vas a comprar nada.

Si quieres te doy una copia del original.

Sería estupendo. Tampoco quiero molestar.

Ni que sea un inconveniente. -No es molestia.

Encantada de que seas de los primeros en leerla.

Gracias.

-¿Qué es lo que te pasa? Entra.

¿Por qué necesitas venir a refugiarte a casa?

-No necesito refugiarme en casa de nadie.

Simplemente quiero ver a mi familia.

-Y yo estoy encantado. Todos estamos encantados.

Nuestra casa es tu casa.

Pero eso no te lo crees ni tú.

-Nunca te has sentido solo, ¿no? -No me digas que es sólo...

...por el viaje de Ana. Venga, Alfonso.

-No, Héctor, que no. No es sólo eso. Es también Nono.

Parece que juega a dos bandas. -¿Lo has hablado con él?

Es tu representante, ¿no? Tienes que saber a qué atenerte...

...con él. Y la única manera es ir de frente.

Joder, Alfonso, que parece mentira. Eres el campeón de España de boxeo.

No sé, tienes que obligarle a que te deje las cosas claras.

Y cuanto antes, mejor. El combate está a la vuelta de la esquina.

-Hum, hum, hum...

Muchas gracias, muchas gracias.

Es que sabía que podía contar contigo.

Hum...

¿Cómo lo has conseguido, Mauricio? Cuando le dije a Cristina...

...que me hacía mucha ilusión leerla, me dio una copia.

Pero lo he pasado muy mal. No me gusta mentir.

Y menos a los amigos. -No has mentido.

Has disfrazao un poco la realidad. Mi doctor ha hecho un poco...

...de teatro. Se me da muy mal.

-Tan mal no se te debe dar. Voy a tener cuidado.

Eres un mentiroso profesional. No digas eso.

-Que es broma.

(SUSPIRA)

(LEE) "El diablo bajo la cama".

Es un título sugerente, ¿no? Sí, suena bien.

-Sí. ¿Sabes lo que me sugiere a mí? ¿Hum?

-¿Hum?

-Suéltalo.

Suéltalo.

-¿Sabes qué? -¿Qué?

-Que hay algo que no te he contao, Héctor.

Ni a nadie, absolutamente. -Eso ya lo sé.

Pero ¿qué es?

-Si no te lo he contao es porque es lo suficientemente...

...importante para que sepas que debes guardarme el secreto.

-Puedes confiar en mí.

-Todo empezó en Cuba. Y una vez empezó...

...ya no ha habido manera de pararlo.

-¿Apuestas? -Qué va. ¿Te acuerdas el combate...

...con Josu Arribas, el vasco, que me dejó un golpe en el costado?

Me dejó dolores y... -Sí, pero pensé que lo trataste.

-Sí, me lo trató Mauricio y me dio algo para los dolores.

Pero... los dolores no se iban.

Así que tuve que recurrir a calmantes.

-Calmantes. -Sí, calmantes.

Estaba en Cuba y tenía una gira por delante.

Salía destrozado después de cada combate.

Los dolores eran insoportables. Absolutamente insoportables.

Se lo dije a Nono y no pudo parar la gira.

-Y tenías que aumentar la dosis cada vez.

-Sí.

Hasta que he llegado a un momento en el que...

No podía pasar un día sin...

...dejar de tomarlos. -Alfonso, Alfonso.

Hay que pedir ayuda profesional. ¿Me oyes?

Tienes que ver a un médico.

-He hablao con Mauricio. Es el único que lo sabe...

...aparte de ti.

-Oye, ¿qué hora es? ¿Que qué hora es?

No sé. -¿Qué hora es?

Las once. -¿Once? No me da tiempo, mierda.

¿A qué? -A leerla antes de salir.

He quedao con Estela. No me dará tiempo. Leo fatal.

Oye, si quieres te ayudo yo. Te la leo yo.

-No, bastante has hecho. Y debes tener un montón...

...de pacientes. No, tengo un par de visitas...

...rutinarias. Las puedo dejar para mañana.

-¿Seguro? Seguro. Segurísimo. Trae.

-Te escucho entonces.

Huy, qué nervios...

(LEE) "El diablo bajo la cama". Acto I, cuadro I.

El escenario sugiere, más que representa,...

...el interior de una vieja casa en una zona rica...

...en minas de carbón. El polvillo del carbón...

...ha ido impregnándolo todo, cubriéndolo todo,...

...cosas y personas, con una especie de negro sudario...

...que oscurece los marcos dorados de los espejos y retratos...

...familiares de la estancia principal.

¿Qué te ha pasado, Ferrán?

¿Por qué no has acudido?

-Creo que me han marcado y que me siguen.

Ahora no estoy seguro en ningún lado.

Tendré que desaparecer durante algún tiempo.

Mira, este es el teléfono de la persona...

...con la que debes contactar. ¿Debo contactar con otra persona?

¿Verme con ella? -Sí, sí, ya está avisada.

Es una persona de total confianza.

También pertenece al Partido. No sé, no sé.

No es eso lo que tenía previsto, Ferrán.

Tú sabes lo que me costó convencerme...

...de colaborar. -Lo sé, lo sé.

Y valoro mucho lo que estás haciendo por nosotros.

Pero las circunstancias han cambiado.

¿No lo entiendes?

Tengo que dejar de darle vueltas.

Ya no puedo hacer nada.

Necesito escribir.

-Yo no voy a dejarte solo, Alfonso.

Lo único que siento es no haber podido estar junto a ti...

...mucho antes. -Venga, hombre, Héctor.

Tranquilo, si tú ni siquiera lo sabías.

Por no saberlo, no lo sabía ni Ana,...

...que vive conmigo y no se había ni enterao.

-Pues, no sé, Ana debería saberlo.

Su quieres lo hablo yo con ella. -No.

No, no, no, no. Ya bastante tiene ella con su problema...

...en los almacenes, con Teresa,...

...con lo de sus padres, como para sumarle mi problema,...

...¿sabes? Y, encima, ahora el viaje a Italia.

-¿Italia?

¿Se ha ido a Italia?

-Sí, parece que hay nuevas noticias sobre sus padres o algo.

-Ya. En cualquier caso, Alfonso, no entiendo cómo no quieres...

...compartir tu problema con tu mujer.

En lo bueno y en lo malo. ¿O es que no te acuerdas?

Las parejas están para apoyarse justo ahora,...

...en los momentos más difíciles.

Puedo intentar recordar.

Vamos, concéntrate. Tienes memoria fotográfica.

Tres.

Dos.

Cinco.

Cuatro.

Dos.

Uno.

No.

Uno... dos.

Tres, dos, cinco, cuatro, uno, dos.

Tres, dos, cinco, cuatro, uno, dos.

Tres, dos, cinco, cuatro...

-¿Qué os está ocurriendo?

Tengo la sensación de que cada día os distanciáis un poco más.

-No sé.

-Alfonso, no se deben tener tantos secretos en el matrimonio.

Entre otras cosas porque eso desgasta mucho...

...a las personas y al final acabáis...

...convirtiéndoos en dos extraños viviendo en la misma casa.

-Sí, Héctor, ya sé que estoy destrozando mi matrimonio...

...y que no tiene solución. -No, no, no.

No quiero oírte hablar así. -Es la puta verdad, Héctor.

(SUSPIRA)

¿Sabes cómo me siento al... al no poder dejar...

...embarazada a mi mujer? ¿Hum?

Y que probablemente todo eso sea...

...por culpa de la mierda que me llevo tomando meses.

-Eso ya no te tiene que importar.

Tú la quieres. La quieres con toda tu alma.

Pues eso es lo único que te tiene que importar.

En lo único en lo que tienes que pensar.

Tienes que luchar por ella, por vuestro matrimonio.

Y lo vas a conseguir.

No lo dudes.

-¿Sabes qué, Héctor?

Tienes razón. Estoy cansao. Cansao de quejarme todo el día,...

...de pensar en lo bien que podía estar y en lo mal que estoy.

Tengo ganas de subir a ese ring y destrozar a Frank Carrera.

-Bien. -Y después volver a enamorar a Ana.

-Muy bien.

Vamos al Asturiano. Me acaba de llamar Teresa.

Alfonso está allí. Por lo visto celebran...

...la fundación de una peña que lleva su nombre.

Así que nos vamos para allá, nos tomamos un vinito...

...y nos alegramos por él y por su próxima victoria.

No. -Que sí.

¡Que no! Me voy a sentir más sola aún.

Quiero estar contigo, ¿eh? Tú me haces compañía.

-Ana, no.

-¿No vas a decirme nada más o qué?

-Es que ya te estoy viendo campeón.

Y lo vas a hacer.

Lo vas a hacer, ¿me oyes?

Por ti.

Por todos los tuyos. Pero sobre todo, por ti.

-Tintorería Gómez, ¿dígame?

Tiene que haber sido un error.

O tal vez no.

Tal vez la cobertura del contacto sea una tintorería.

-¿Has visto a Rosa por aquí? -¿Rosa?

No, no la he visto hoy.

(SUSPIRA) -Hola, buenos días. Hola, buenos días.

-¿Me pones un café con leche, por favor?

¿Qué tal la escritura? No va del todo mal, no.

Aunque he tenido días más productivos.

-No sé cómo puede concentrarse aquí, en un lugar tan ruidoso...

...y lleno de gente que entra y que sale.

Eso es precisamente lo que me ayuda a concentrarme.

-¿Ah, sí? Es extraño, ¿no? Bueno, supongo que cada cual...

...tenemos nuestra manera de funcionar, ¿no?

-Pues sí, supongo que sí.

Niño, llévame el café con leche a la mesa.

Bueno, hasta ahora. Hasta ahora.

(SUSPIRA)

-Tintorería Gómez, ¿dígame? Hola, buenos días.

Le llamo por... Bueno, en realidad le llamo...

...de parte de Fernando Valverde.

-Lo siento, no sé de quién me habla.

Debe haberse confundido. Adiós. Oiga...

No me he confundido. Claro que no.

Lo que pasa es que he sido un estúpido.

Así no se restablece un contacto.

Lo hecho mal, mal, mal, mal, muy mal.

(LEE) Santiago no contesta y se aleja.

Sale por su derecha sin dejar de mirar a Gloria.

Nieves, junto al cadáver de Eduardo, lo ve marchar.

Luego, se arrodilla y con mucho cariño...

...comienza a arreglarle la ropa a su marido.

Gloria, conteniendo las lágrimas, sale por el lado contrario...

...de la escena.

Cae lentamente el telón.

-¿Qué? Fin de la obra.

-¿Que se acaba?

Se acaba. Pero no...

No, no, no, no, no, no puede ser.

No, no, no, no. ¿Qué pasa?

-No, no, no, no, no, no, pero... ¿No te ha gustado?

-Claro que sí, es buenísima. Pero que... que no puede ser.

Tengo tres escenas. Mi personaje tiene tres escenas.

Esta se cree que soy imbécil, ¿no? Que soy una principiante.

Pues no, esta vez no.

-Eh, ¿a mí quién me paga la semana?

-Llevo más de media hora esperándote, Rosa.

-Perdón. -¿Crees que no tengo nada...

...mejor que hacer? -Lo siento mucho, doña Estela.

-Espero que tengas una buena explicación.

-Sí, es que esta mañana he recibido un ejemplar...

...de "El diablo bajo la cama". Me he puesto a leerlo...

...y no he podido parar hasta terminarlo. Es buenísimo.

-No me puedo creer lo que me estás contando.

O sea, que no has esperado al día del ensayo,...

...como el resto de la compañía.

¿Y dónde has conseguido un ejemplar de una obra que ni siquiera...

...está publicada? -Bueno, tampoco...

Es un detalle sin importancia, ¿no?

-Para mí tiene mucha importancia. Me gustaría saber...

...hasta dónde eres capaz de llegar para conseguir...

...tus objetivos. -No la entiendo.

-Muy sencillo. Me gustaría saber si tienes escrúpulos...

...o serías capaz de cualquier cosa con tal de conseguir...

...lo que quieres. -Nunca pensé que la ofendería...

...leyéndome el libreto, la verdad. -Te equivocas, cariño.

Tú no eres nadie para ofenderme a mí.

-Ya. Sólo quería agradecerle que haya pensado en mí...

...para una obra tan importante. Bueno, y también...

...decirle otra cosa.

-Señores, que lo barato sale caro.

Que estas entradas me las quitan de las manos. Va, va.

Vaya suerte que tenéis conmigo. Vaya combate que vamos a ver.

Oiga, padre, que ya he vendido siete entradas.

Como esto siga así iremos al combate...

...en un Haiga, con chófer. -Y con chaqué, pajarita,...

...crisantemo en la solapa y ya vamos pues de truhanes...

...políticos. ¿Qué delirio, Marcelino?

No has sacado más que tres tristes duros.

-Ni tres tristes duros ni tres tristes tigres de esos!

¡Si le aprieta el calzón no es mi problema!

¡Siempre intenta fastidiarme! Verá cuando empiece a juntar...

...dinero como esos ojos se le vuelven chiribica.

-Como le haces a tu republicano padre...

...el mismo caso que al chico de la portera, así te luce el pelo.

¿Cuántas veces me habrás oído contar el cuento de la lechera?

¡Siempre se rompe el cántaro! Pero tú no aprendes.

-¿Qué coño tiene que ver ese cuento con revender unas entradillas?

-Todo tiene que ver con todo. Estás haciendo castillos de naipes.

En cuanto se abra la puerta y pase la corriente...

...se vienen todos al suelo. ¿Qué sacarás?

Como mucho pa nuestras entradas y la del Sebas.

-¡Ya es algo! -¿Otra vez discutiendo?

Qué pesadez, de verdad. -El mendrugo de tu marido...

...es el espíritu de la contradicción.

-Tu suegro no puede vivir con mi triunfo económico,...

...con mi inteligencia. -A mí no me metáis,...

...que me tengo que ir a casa. Doña Teresita tiene que irse.

Os he dejado todo listo en la cocina. Adiós.

-Adiós. -Voy a vigilar a los garbanzos.

A ver si se me multiplican.

-Le agradezco que haya pensado en mí, pero no me interesa...

...actuar en su función. -¿Cómo que no?

Acabas de decir que te ha gustado mucho el texto.

-Es muy bueno. Y el personaje de Flora es muy atractivo.

Pero no es suficientemente interesante para que rechace...

...otras ofertas más jugosas. -Ah, ah...

Que tienes otras ofertas.

Yo espero que lo comprenda, doña Estela.

Sólo pienso en mi futuro profesional.

-Lo comprendo perfectamente. ¿Y qué compañías te han hecho...

...esas ofertas, si puede saberse? -Bueno, en realidad,...

...estoy pensando en montar mi propia compañía.

(RÍE) -Perdona, ¿eh? ¿Tu qué? -Mi propia compañía.

-Sí, como lo oye. Creo que es hora...

...de coger las riendas de mi carrera artística.

-No sabes lo que dices. Montar una compañía...

...no es un juego de niños. -Ya lo sé.

-No, no lo sabes. No tienes ni idea...

...de lo que dices. Hacen falta muchas horas...

...de trabajo, disciplina, entrega, esfuerzo para sacarla adelante.

Y todos los contactos del mundo. -Tengo eso y mucho más.

-Por favor. -Sí, y estoy dispuesta...

...a dejarme la piel. Contactos no me faltan.

-Lo único que tienes son delirios de grandeza.

Me da pena que pierdas una oportunidad como esta.

Un personaje estupendo en una obra maravillosa...

...por una absurda quimera que no te llevará a ninguna parte.

Nadie llega lo más alto de una manera sólida...

...sin aprender desde abajo. -Llevo mucho tiempo abajo.

-¡Por favor! -¿Qué?

-Vaya, por ahí viene alguien que me va a alegrar la pajarita.

Buenos días, don Pelayo. -Muy buenas, don Salvador.

¿Qué le ponemos? Un vinito. Para alegrar el cuerpo.

-Le voy a poner un buen vino. De Gordoncillo.

Oh. Una pregunta, don Pelayo.

¿Hasta qué hora se queda en el Asturiano?

¿A qué hora cierra? -Cuando todos los mochuelos...

...se han ido a su olivo. Algunas veces tardo más...

...porque siempre hay alguno que tarda en irse al nido.

Por eso de que no quieren escuchar a la parienta.

Pues esperemos que hoy no suceda y se vayan todos a tiempo.

-¿Qué es lo que rumia usted?

Acérquese, don Pelayo.

-No tienes ni idea de lo que te conviene.

-Se equivoca, tengo muy claro lo que me conviene.

Aunque a usted le moleste. -Eres una descarada.

Y una ingrata. Y acabarás recibiendo...

...lo que te mereces. -¿Ah, sí? Lo que le pasa...

...es que le molesta verme contenta.

Le gustaría que hiciera de doncella en sus obras toda la vida.

Pues no. ¿Sabe lo que le digo? No necesito su compañía para nada.

-No sabes cuánto me alegro. -¿Ah, sí?

-Aunque te viera muerta de hambre no te volvería a dar trabajo...

...en la vida. -Recibirá entradas...

...para mi próximo estreno. Y espero que disfrute muchísimo...

...viéndome de primera dama. Buenas tardes.

Perdóname que me he ido así antes. Es que no me aguantaba.

No te preocupes. Pero ¿qué le pasa? Parecía muy enfadada.

-Nada, no le ha sentado bien una cosa que le he dicho.

¿Y qué le has dicho?

-Bueno, que voy a aceptar la oferta del empresario.

Que voy a crear mi propia compañía.

Pero tú no puedes hacer eso.

-Claro que puedo. ¿Cómo?

Rosa, tú no tienes dinero.

Toma, hermano.

-Salud.

-¡Aquí está el pollo! Qué buena pinta, madre.

-Madre mía, como huele eso. Parece que estamos en Navidad.

-La ocasión lo merece. -Lo dicho, tienes que venir...

...a cenar más a menudo. Coge la copa, que brindamos.

-Sí. Por el campeón más querido del barrio.

Y por la peña del Asturiano, que lo sigue y lo apoya...

...como si fuera su propia familia. -Por esta estupenda cena...

...y por mi cuñao, que es muy majo. -Muchas gracias.

¡Salud! -Salud.

-Salud. -Salud.

-Hum... -Hum...

-Anda, madre, no se ponga a llorar ahora.

-Pero, hijo, si es que me da una alegría teneros aquí a los dos.

Me vienen tantos recuerdos. -Pues cuente.

Ya que viene un nieto suyo en camino me vendrá bien...

...saber cómo se las gastaban los García.

-Pero vamos a cenar, que se enfría. -Tú aquí, que eres el nuevo.

Mi hermano era un trasto. Pero yo era buena.

-No, éramos igual. Lo que pasa es que ponías...

...la cara de buena, que ya la conocerás.

-¿Me lo dices o me lo cuentas? Oye.

-¿Qué?

Buenas. -Buenas noches, hijo.

Cada día llegas más tarde. Hum.

-Te he estado esperando para cenar.

Pero, como tardabas, he cenado sola.

Espero que no te importe. No, por favor, has hecho bien.

-¿Qué ha pasado, Mauricio? ¿Por qué llegas a estas horas?

Nada.

He acompañado a Rosa a la pensión y allí hemos estado hablando...

...de sus cosas. -Y habéis discutido, ¿hum?

No. Bueno, sí, lo que pasa es que yo creo...

...que ella se está precipitando y a ella no le gusta...

...que se lo diga. -¿No puedes concretarme...

...un poco más para que te entienda?

Madre, estoy muy cansado y no quiero seguir...

...dándole vueltas al tema.

-Está bien. ¿Y qué vas a hacer...

...cuando Rosa tome decisiones equivocadas?

Pues apoyarla. Apoyarla, no puedo hacer otra cosa.

-Está bien, hijo. Voy a calentarte la cena,...

...que se habrá quedado helada.

(TOSE)

Sí, hola, buenas noches, soy el doctor Mauricio Salcedo.

Disculpe que llame tan tarde. Sí, es que he salido...

...a hacer unas visitas y usted comprenderá que...

Sí, en relación a... a la conversación...

...que mantuvimos en otro día sobre la máquina de rayos X.

Yo creo que sí, que vamos a poder llegar a un acuerdo.

Ajá. Sí, sí, por supuesto, mañana mismo cerramos el trato.

Adiós.

-Si es que estabais todo el día como el perro y el gato.

Si se peleaban hasta por un currusco.

Pero, luego, cuando uno estaba enfermo, bien que le llevaba...

...la cena al otro. Erais dos benditos.

-¿Sabe de lo que me acuerdo, que además estaba buenísimo?

De los pozos. Hum... Es verdad.

Lo hacía con los picos. Le quitaba la miga, le echaba...

...aceite y azúcar y luego le volvió a poner la miga...

...como si fuera una tapa. -El aceite y el azúcar...

...se quedaban en el pan y luego estabas todo el día...

...chupándote los dedos. ¿Y los hormigos?

-Los hormigos, no me acordaba. -¿Eso qué es?

-Con las cuatro migas que quedaban del poco pan que había,...

...los echaba en la sartén y le ponía una gotilla de aceite...

...o azúcar, lo que hubiera. Y cuando había huevo...

Eso sí que estaba bueno. (RÍEN)

Y nos peleábamos con las cucharas a ver quién rascaba más la sartén.

(RÍEN)

-Ay, madre mía...

Qué contenta estoy de teneros a la familia en la mesa.

La pena es no poder contar con padre y...

Y con Ana.

-Pues yo espero que le pueda hacer todas esas cosas ricas a su nieto.

Así las podré probar yo también. -Pues claro que sí, hijo.

-Bueno, venga. Alzad vuestras copas.

Vamos a brindar por los viejos tiempos.

-Vamos, secretario, espabila, que se nos hace tarde ya.

-¿Y este? -Este es un camarada de fatigas.

-¿Os vais por ahí de jarana? Si hay chicas de por medio...

...me apunto también. No es lo que usted piensa.

-Venga, Pelayo, sabes que hace mucho tiempo que enviudé.

-Ni "venga, Pelayo" ni nada. Vamos, señora marqués.

Apura y márchate pa casa, que es muy tarde.

-Pues por lo menos invítame al vino.

-Sí, como de costumbre. -Adiós.

-Vamos, señor marqués, fuera.

Bueno, el último mochuelo se va a su olivo.

Por fin.

-¿Qué? ¿Otro vinito? Por favor.

-A lo nuestro. Espero que la valvulería...

...herciana no nos traicione esta noche.

(RADIO) Escuchamos ahora el desgarrador testimonio...

...de un camarada que dirige a su esposa su última carta...

...antes de ser ejecutado. Dice así:

"Queridísima Felicidad y queridísimos hijos Pilar,...

...Fermín y Pedro: Tu nombre, mi querida esposa,...

...es hoy, para mí, más adorable que nunca.

Felicidad: eso es lo que os deseo a ti y a nuestros hijos.

Yo sigo bien, pero sé que mi tiempo se hace cada vez más corto...

...y estoy ya preparándome para lo que tenga que venir.

Se rumorea entre los compañeros de cárcel que pronto...

...se cumplirán las sentencias de muerte a los que se juzgó...

...en consejo de guerra en septiembre del año pasado.

Muchos compañeros lloran por nosotros...

...y por los que ya se han ido".

-¿Tú tampoco puedes dormir, hijo? -No.

Por eso me estoy fumando un cigarrillo.

-Madre mía...

Qué manera de meter la pata.

Estábamos tan a gusto y al final lo he estropeao.

-Usted no tiene la culpa de nada.

No dijo nada malo.

Es sólo que Teresa está muy susceptible con el tema.

-Pero lo único que he conseguido es que se enfadara.

Y nosotros que terminásemos todos revueltos.

-Ya verás como esto mañana no tiene tanta importancia.

Y seguro que sólo nos acordamos de lo estupendísima...

...que estaba la cena que nos preparó.

-Héctor...

Te quería preguntar una cosa.

¿Tú sabes lo que le pasa a Alfonso?

Es que últimamente lo veo muy raro y, no sé, no parece él.

Tú sabes algo, ¿verdad?

-No estoy seguro.

-Yo creo que mi hijo ha vivido demasiadas cosas...

...en muy poco tiempo y... y la ansiedad no es buena,...

...¿verdad?

-Ah, ah... no me pegues.

-Alfonso...

Pero ¿qué está pasando? ¿Qué hacéis despiertos?

-Ah, ah... -Alfonso...

Alfonso, ¿qué pasa? -Hijo...

Idos a acostar, por favor. Ya me encargo yo, hija.

Yo no me muevo de aquí. -Vamos.

Pero... ¿Estás bien? -Obedece a tu madre.

-Iros a la cama y apagad la luz al salir, por favor.

Vamos a sentarnos.

¿Qué te...? ¡Alfonso! Dios...

Dios.

(SUSPIRA)

(RADIO) "Yo, en cambio, sólo tengo lágrimas para vosotros.

Aunque me enfrento con entereza lo que me aguarda,...

...lamento no poder daros antes un último abrazo...

...ni volver a ver vuestros rostros...

...ni vuestras sonrisas. Pilar, hija,...

...ayuda a tu madre.

Fermín, sólo tienes cinco años, pero ahora eres el hombre...

...de la casa. Debes cuidar de tu madre y de tus hermanos.

Pedro, me voy sin que hayas aprendido aún a hablar.

Ni a ti ni a tus hermanos os veré crecer.

Dios me permita velar por vuestra seguridad...

...y por vuestra dicha desde el cielo.

Recuerdos y abrazos para todos. Adiós, querida esposa.

Adiós, queridos hijos".

Música triste.

-Ah...

-Alfonso...

Alfonso, hijo, ¿qué te pasa?

Dímelo, por Dios.

Aquí está tu madre. Por Dios, dime qué te pasa.

¿Cómo puedo ayudarte?

Hijo mío...

-Padre, fíjese, sin dinero dan la vuelta al mundo.

Es increíble, en un coche. Tres automovilistas italianos.

-Buenos días.

-Pero, bueno, Angelillo, qué poco has trabajao hoy, ¿no?

-Y tanto. Como que no he empezado. -¿No hay camiones pa descargar?

-Sí, camiones sí que hay, Marcelino.

Pero los matones del mercado no me dejaron descargar ninguno.

-Me cago en la leche. -El otro día defendí...

...a un compañero y ahora quieren hacerme la vida imposible.

-Atajo de sinvergüenzas... -¿Qué le vamos a hacer?

-Me he topado con mucha gente así, pero no pienso callarme...

...esos abusos. -Ya. ¿Un café y un bollo?

-Un café sólo, Marcelino. -¿Y el bollo qué pasa?

¿Que no tienes ganas o no tienes dinero?

-No me apetece. -Soy tabernero, pero no tonto.

Te vas a tomar el café, dos rosquillas y un bollo.

Y no te pongas como te vayas a poner porque invita la casa.

-Pero... -No hay pero que valga.

Te lo tomarás por las buenas o por las malas.

-Anda.

-Buenos días, cariño. -Ay. Ay...

-Madre mía. (RÍE) Estás un poquito nerviosa,...

...¿no? -Pues sí. Sí que estoy nerviosa.

Me he pasado toda la noche inquieta y dando vueltas.

-¿Todavía sigues con eso? -Claro. ¿Cómo quieres que esté?

(SUSPIRA)

-Mujer, simplemente la madre superiora va a leer...

...la obra de teatro que se supone que has escrito,...

...nada más. -Podía ser algo normal,...

...pero, no sé, tengo un mal presentimiento.

Lo pidió de una manera que no me gustó nada.

Es como si esperase encontrar en la obra algo malo.

-Estás haciendo demasiadas conjeturas.

¿Cómo quieres que no esté interesada en leer la obra...

...de teatro que ha escrito una de sus profesoras...

...cuando además resulta que ha ganado...

...un concurso literario. Me parece de lo más normal.

Probablemente se sienta muy orgullosa del premio...

...y de tenerte trabajando en la escuela.

Así que venga, va, siéntate y desayuna tranquilamente.

-Angelillo, ¿por qué no te buscas otra cosa, hombre?

-No quisiera, Marce. Me costó mucho encontrar...

...ese trabajo, pero estoy solo contra todos ellos.

-El problema es que nadie le planta cara a esos matones.

-Pues de momento parece que no. Pero aunque no consiga nada...

...no pienso quedarme callado. -Ten cuidao,...

...que son de armas tomar. -No te preocupes, sé defenderme.

Hoy han conseguido dejarme sin trabajo,...

...pero no van a conseguir mucho más.

-Pues te digo una cosa, mira. Ya que hoy no tienes trabajo,...

...te vas al Retiro, das un paseo, te compras unas castañas...

Las castañas no hacen falta que las compres, pero el paseo...

-Marcelino, tengo otros planes, no te preocupes.

-La obra tiene una trama un poco compleja.

Y demasiado comprometida moralmente.

-Claro, porque es una buena obra de teatro.

Y, como toda gran obra, plantea grandes dilemas morales.

El teatro de Calderón los tiene.

¿No? Y el de Lope de Vega. ¿Y el de Tirso de Molina?

-Pero no es una obra de Calderón. Se supone que la escribí yo...

...y eso no tiene nada que ver. Debería prepararme para lo peor.

-¿Lo peor? ¿Y qué es lo peor? -Eso, que la madre superiora...

...encuentre planteamientos inconvenientes y cosas...

...demasiado atrevidas.

No sé.

Lo primero que tengo que decirle es si he planteado esos temas es...

-Un momento, un momento. ¿Qué estás haciendo?

-Buscando argumentos para... -¡No!

Excusatio non petita, accusatio manifesta.

¿Por qué estás pensando ya en disculparte?

Espérate a ver qué dice, ¿no? ¿No ves que si vas...

...con tantas excusas pensará que hay algo oculto...

...en la obra de teatro? Tienes que comportarte...

...de la manera más natural del mundo. Tranquila y confiada.

-Ojalá tuviera tu temple. -En mi profesión,...

...si no aprendes a mantener la calma no ganas ni un juicio.

-¿Y cómo se aprende a mantener esa calma?

-Muy fácil. Para empezar, sentándote aquí, a mi lado,...

...y desayunando tranquilamente. Vamos.

Ven.

Muy bien.

¿Qué? ¿A que, aquí, sentada a mi vera,...

...se ven las cosas de otra manera?

(RÍE) -Y, ahora, prueba...

Prueba a...

Prueba a darme un beso. (RÍE)

-Verás qué sensación de tranquilidad más rica te invade.

-Pero qué tonto eres. -Beso.

(RÍE)

-Otro. (RÍE)

-Otro.

Hola, Marce. -Hola.

Hombre. -Hombre, Salvador.

Le he dejado el libro que me pediste a la patrona.

Como siempre te levantas tan temprano, se lo dejé a ella.

Si hubiese sabido que estabas aquí, te lo hubiese traído.

-Muchas gracias. Llegaré un poco antes a la pensión.

Así tengo algo en lo que entretenerme. ¿Un café?

Sí, pero ¿hoy no trabajas? -Debería estar trabajando, pero...

Es una historia muy larga. Las que yo escribo son más cortas.

-¿Has escrito otra? Sí, ahora iba a dejarla...

...a la editorial. -¿Cuánto tardas en escribir...

...una novela? Depende. Una semana, diez días...

¿Y es muy difícil? Al principio.

Pero cuando conoces unos trucos, se hace más llevadero.

Mezclas algunos elementos, le pones un buen suspense...

...y ya tienes la novela escrita. Et voilà!

La última aventura de Tom Walker. Ahí es nada.

-Dicho así parece muy sencillo.

¿A las doce? No, bien, sí, sí, pero una pregunta:

¿Los operarios que envían se encargan de embalarla,...

...recoger el cableado...? Sí.

Muy bien. Pues nada, entonces nos vemos mañana a esa hora.

De acuerdo. Adiós.

-Y ya está. Vienen, recogen el aparato, se lo llevan...

...y se acabó. De él nunca más se supo.

Madre, ya te lo he explicado, no es tan difícil de entender.

-¿Cómo voy a entender que te deshagas del aparato...

...de rayos X, con la de sacrificios...

...que hemos hecho para pagar los primeros plazos?

Y la ilusión que nos hacía. Sobre todo a ti.

¿No decías que si queríamos ser una clínica importante...

...teníamos que tener uno? Sí, lo decía.

Pero la situación cambia, las cosas cambian...

...y, ¿qué le vamos a hacer? -Pero ¿qué problemas tenemos?

¿Por qué no podíamos seguir con él? -Ayúdame a montar compañía.

¿Qué te ayude? (RÍE) Yo no puedo hacer eso.

Vale muchísimo dinero y no tengo tanto.

-Sí lo tienes. No en billetes, pero...

Tienes una máquina de rayos X. No podemos seguir con él...

...porque es un aparato muy caro de mantener.

Y tampoco da un beneficio económico como para...

Además, el dinero que nos cuesta podemos utilizarlo en otras cosas.

¿Qué pasa? ¿No te fías de mí, eh?

No sé, ¿piensas que a mí no me cuesta desprenderme...

...de ese aparato? Si lo hago es pensando en nosotros, madre.

En nuestro futuro.

-Perdóname, hijo. Está bien. Lo que tú hagas, bien hecho está.

Lo siento por haberme comportado como una vieja pesada.

Aunque me dé mucha pena, no te voy a volver a decir nada.

Muy bien. Ya ahora vamos a trabajar, ¿eh?

-Lo que te decía. Imagínate cuando suba Alfonso...

...al cuadrado ese. -Al...

-Donde se suben para boxear, que no sé cómo se llama,...

...y mire para abajo y nos vea a todos los del barrio...

...ahí, con la misma camiseta animándole, ¿qué te parece?

-Que hasta se va a emocionar. -Mujer, no es lo mismo, ¿eh?

-¿Cómo que no? Lo mío es hasta peor.

A ella la despidieron por enseñar a sus alumnos revistas del exilio.

Fíjate tú qué cosa. -Por por lo que decías,...

...era bastante rebelde y contestaria.

-Pero ¿qué más da? ¿Y qué voy a hacer si me despiden?

-¿Y si un día una de tus novelas destaca entre las demás...

...y recibe un premio importante, de reconocimiento internacional?

¿Quién saldría a recogerlo? ¿El famoso Don McMullan...

...o el auténtico Salvador Bellido? Si es que los italianos...

...son muy elegantes. -No me hables de Italia.

Ya. Que Ana está allí, ¿no? -Ya sé que estás cabreada con Ana.

Pero yo la echo de menos. Bueno.

-No entiendo por qué se ha ido a Italia.

Tendría que estar con su marido, no de viaje.

Ahora está pensando en otras cosas.

-Las vueltas que da la vida. -¿Tardará mucho tiempo...

...en decidirse? -Pues no lo sé.

Tampoco me agobie usted. -¿Y qué tiene que ver...

...tanta camiseta de interior con el boxeo, si puede saberse?

-Porque hemos hecho una peña. La peña de Alfonso García.

Cómo te gustaba esta pitillera.

Decías que era elegante y nada pretenciosa.

El estilo de los Rivas.

Cómo te echo de menos, mamá... ¿Y por qué no la llevan...

...a un hospital o a una casa de socorro?

-Es complicado, señor. La mujer tiene tres niños...

...pequeños a su cargo y no puede salir de casa.

Y el marido es un pobre alcohólico. Porque se ha ido a Italia...

...a comprar modelitos para hacerme la competencia.

-¿Qué competencia, Teresa? Como ve que mi tienda...

...cada vez va mejor se ha ido a Milán...

...para traer novedades y quitarme a las clientas.

-Están al teléfono los señores del aparato de rayos X.

  • T5 - Capítulo 112

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 112

10 feb 2010

Salvador intenta ponerse en contacto con alguien del partido pero no lo consigue. Alfonso se presenta en casa de Teresa y, sin dejar asomar lo que de verdad le tortura, pide que le acojan durante unos días hasta que Ana vuelva de Italia. Héctor intenta descubrir lo que hay detrás de la petición de ayuda de Alfonso. Este le confiesa su adicción a las drogas. Mauricio visita a Abel y consigue una copia de "El diablo bajo la cama" para Rosa. Para ayudar a Rosa y proporcionarle un dinero para arrancar su carrera, Mauricio hace firme la venta de la máquina de Rayos X. Los mafiosos del Mercado no han dejado a Ángel trabajar ese día y él aprovecha para pedir a Mauricio que le acompañe a visitar a una mujer enferma. Cristina está nerviosa porque la madre superiora, directora de su colegio, ha pedido leer la obra de teatro que supuestamente ella ha escrito. Doña Lourdes no se hace a la idea de la venta del aparato de rayos X. Mauricio quiere hacerle ver que no tienen otra solución para sanear económicamente la consulta.

Histórico de emisiones:

10/02/2010  

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