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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 108 - Ver ahora
Transcripción completa

-No quiero que me toques, quiero que me entiendas y respetes.

Respetes lo que quiero y pienso.

No quiero ser una sombra a tu lado. ¡Rosa, Rosa!

-Mi intuición no me falla nunca.

Tengo el convencimiento de que hay un topo franquista en el partido.

¿Un topo? -Sí.

Creo que me han marcado.

-¿Has dicho que estuvo en una agencia de viaje?

-Sí, sí, así es.

Me imagino que, como le han despedido,...

...tiene tiempo libre. Pero también vio muchos escaparates.

-Sí, podría ser.

Pero hace un rato me han dado la noticia de que la viuda...

...también se marcha. ¿No te parece curioso? A mí sí.

-Tú le estás buscando la ruina. ¿Cómo te va a montar una compañía?

-Ya verás, va a poder. -Por muy bueno que sea.

No tiene tanto dinero como para hacerse empresario teatral.

-No te creas, eh.

Su consulta está llena de cosas carísimas.

Por ejemplo, la máquina de rayos X, ¡cuesta una fortuna, Diana!

-¿Y qué quieres? ¿Que la venda para montarte una obra de teatro?

¿Cómo se te ocurre decirle a Rosa esas cosas?

-Porque es lo que he hecho con tu padre y estoy orgullosa.

¿O está mal ayudar al marido? No, no está mal, madre.

Pero Rosa es actriz, ¿entiendes? ¡No pinta nada en la consulta!

Ella tiene sus planes, sus ilusiones.

-A mí no me importan sus ilusiones,...

...sólo me importas eres tú. ¡Pues déjame en paz!

-¿Pero cómo quieres que siga, Marcelina,...

...si resulta que he tenido un encuentro con la estrella...

...más rutilante del firmamento cinematográfico hollywoodiense...

...y no me cree nadie?

Te digo una cosa: o cambian mucho las cosas...

...o yo me marcho de esta casa. -¿Cómo? ¿Dónde vas a ir?

¡A Guinea, a Fernando Poo o donde me dé la gana!

Gente a la que puedo hacer daño con todo esto.

¡Quiero hacerlo y lo voy a hacer!

Lo que pasa es que... -Trae, dame esto.

Olvídate de lo que te he dicho.

Olvida todo lo que hablamos y no te preocupes,...

...que no te pasará nada. Y qué...

-He dicho que lo olvides todo.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza...

...para amar en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-¡Corten, vamos a hacer otra! -¡Corten, vamos a hacer otra!

-Marce. -Perdón, es que me emociona mucho.

¡Que yo podía ser parte del cine!

La verdad, las cosas como son.

¡Es una maravilla que estén aquí rodando y la de bocatas que zampan!

-¿Qué acabas de decir? ¡Que me estás dando la razón,...

...que lo de los bocadillos es un negocio!

-No te estoy dando la razón. -Sí.

-No, es un negocio hoy.

Pero nuestra vida, el día a día, es El Asturiano.

Y lo sabes perfectamente.

Ahí, todo el día por España, con los bocatas...

Lo que yo sí que he pensado,...

...tú, que sabes hacerlo mejor, porque el director me tiene manía.

-¿A ti? -Te vas a hablar con él.

Y le dices que, al fin y al cabo, pa poner la cámara ahí...

...con ese señor, pues la pone aquí...

...y saca Vinos El Asturiano en algún plano.

-¿Y pa qué queremos que saque Vinos El Asturiano?

-Hombre, Manuela, no estés en el presente, vete hacia el futuro.

Mujer, ¡esto es publicidad!

Almacenes Rivas. Y la gente va.

Vinos El Asturiano. Y esto parecerá el metro.

-¡Pero, Marcelino, que no es lo mismo!

La gente, cuando va a una película, primero ve a los actores.

Y si alguien se fijara en los decorados, algo extraño...

-¡Se fijan! -Bueno.

Bueno, si se fijaran, ¿qué?

Un hombre de Barcelona, ve Vinos El Asturiano. ¿Y dónde está?

O uno de Bilbao; cómo van a saber llegar.

O incluso uno de Madrid, de otro barrio.

Mira, pueden pensar que está en Asturias.

-Ya. Pues igual tienes razón. -Claro

-Bueno, pero podemos poner un cartel que diga: "en Madrid".

-¿Dónde? -Muy buenas, familia.

-Hola, Héctor. -¡La que se ha montado en la plaza!

-¡Ha sido muy emocionante! Yo le digo una cosa, Héctor.

Esto del cine... ¡esto es magia!

-Sí. ¡Y lo que han de trabajar para hacer algo que dura unas horas!

Esa es la magia del cine, ¿no?

-¡Es un hombre encantador, Diana, distinguido, con mucha categoría!

-¡Hija, sí que estás encantado con él!

¿Qué ha pasado cuando os he dejado solos?

-Nada, que hemos estado hablando.

-¿Nada más? ¿Y por qué estás en una nube desde que salimos?

-¿Y qué más quieres que pase?

No, hemos estado hablando y...

Bueno, nos hemos dado cuenta de que ha surgido una buena conexión.

-¿Una buena conexión entre los dos?

-Sí.

¿Qué pasa, nos ha oído hablar de esa conexión especial...

...entre un director y una actriz?

¿O una actriz y un empresario? -Sé perfectamente en qué consiste.

-Te equivocas, Diana, estoy hablando de otra cosa.

Me ha dicho que le parezco una actriz con talento y muy guapa.

Y que ha seguido mi carrera durante los últimos meses.

Incluso los papeles más pequeños.

-No has hecho otros. -Le he impresionado tanto...

...que creo que me va a ofrecer un papel en una función.

Por cierto, se va a estrenar en un gran teatro.

-¡Caramba, sí que te ha cundido! -Pues sí.

Incluso me ha confesado que se ha pasado para ver si me veía.

¡Ay, Diana, yo lo sabía!

Yo sabía que, si aguantaba, al final mi suerte iba a cambiar.

Oye, ¿qué pasa, no te alegras por mí?

-Pues claro que me alegro, tesoro. Si sólo quiero lo mejor para ti.

Oye, ¿y Mauricio?

¿Qué va a pasar con Mauricio?

-Pues yo qué sé qué va a pasar. Nada.

Yo lo único que sé es que, dentro de muy poco, voy a triunfar.

Ya lo verás. -Eso espero, cariño.

-¡Ay, si es que los meneos de la vida le trastornan a uno!

Parece ser que ya no distingo entre los ovejos chotos de los merinos.

-Disculpe. ¿Es usted Pelayo, el de El Asturiano?

-Chico, ¿tú eres de la película también?

No, Pelayo, el de El Asturiano, es ese.

Y yo soy Marcelino, su hijo.

Eh, ¡venga! ¡Hala, te vas a perder por la calle!

-¿Pelayo, el de El Asturiano?

-Sí, sí, sí, el mismo que viste y calza.

Gracias.

¡Coño! Es una carta de la embajada americana.

¿No será...? ¿A ver?

(EMOCIONADO) ¡Oh! ¡Si es ella!

(LEE) Gracias, Pelayo, por todo.

Nunca olvidaré los callos de El Asturiano. Un beso.

¡Rita!

¡Lo sabía!

¡Claro, lo sabía, lo sabía!

¡Lo sabía que la había visto!

-¿Qué sabía? Venga, a repartir los bocadillos...

...a los actores, que no sabía yo dónde estaba.

-¡Ah, Rita, le has puesto badajo a la campana!

¡Lo sabía!

-¡Esto es acojonante, Héctor!

¡El cine cada vez es más mágico!

¿Estás viendo a esos dos, que son actores de la película?

Pues hace un momento estaban rodando una secuencia de esas...

...en la que era todo odio.

¡Mucho más que odio! Es que, de repente,...

...ella le decía cosas muy feas y él cosas más feas.

Y ella, de repente, parecía que le iba a dar una torta.

Y se quedaba con una lágrima que le caía por aquí.

Otra por aquí y otra que corría aún más rápido...

...en la que había impotencia y muchas más cosas.

¡Y odio! ¡Había de todo, que parece que no se pueden ni ver!

Y sin embargo, fíjese.

¿El cine qué es? ¡Pura patraña, pura mentira!

Eh, hacen que se odian y que se van a matar.

¡Y ni se odian ni se van a matar!

Si son como dos tortolitos en cuanto dicen "¡corten!" ¡Huy!

-No me pudo quitar de la cabeza...

¡Mi jefe no merecía un final así!

¡Y todo por culpa de esa maldita mujer, Blanca, la Viuda Negra!

-¡Apesta a alcohol! Váyase a casa a dormir la mona.

-¡No, tengo que advertirle!

Porque esa mujer seguro que le ha llorado que es buena esposa.

¡Pero todo es mentira, por culpa de esa mala pécora...

...mi jefe está muerto!

-¿Qué pasa?

-¡Tienes toda la razón, Marcelino!

¡Te hacen creer que se odian y se matan...

...y luego es pura patraña! -Pura patraña.

-¡Sí, sí, es pura patraña!

Ruidos.

Pero ¿qué haces levantado?

-No podía dormir, siento haberte despertado.

¿Qué haces con eso?

-Hacía mucho que no la limpiaba y se me ha ocurrido aprovechar.

Pero si ya no la usas nunca. -Conviene tenerla engrasada.

¡Qué cosa más rara!

-Teresa, me has visto hacer esto muchas veces.

Sí, pero no de madrugada y a escondidas.

-No me estoy escondiendo.

Me podía haber puesto a leer un libro pero no me apetecía.

¿Y por qué... Tienes que engrasarla?

-Porque se puede oxidar y si se estropea esta...

Va a ser imposible que consiga otra.

¿Seguro que no tiene nada que ver con el caso que estás llevando?

-Ya me dirás qué peligro tiene una mujer casada con un inválido.

Anda, vete a dormir.

Todavía quedan un par de horas para que amanezca.

Pues deja esto y vente conmigo.

-Ahora voy a la cama, no quiero dejarlo a medias.

Ya que estoy...

Héctor, si está pasando algo, deberías contármelo.

-No está pasando nada.

Te lo prometo, es pura rutina.

No tardes. -Ahora voy.

-Puedes dejarme en el tranvía, no hace falta que vengas.

-Que sí, mujer, tengo tiempo de sobra.

Así aprovechamos para charlar, aunque empiezo a dudar...

...que te sirva lo que te diga.

-Me pongo nerviosa al pensar en el premio...

...y al preguntarme que por qué lo situaba en un pueblo minero,...

...no supe qué decir.

-Otra vez dices que España era minera y que querías huir...

...del ambiente urbano que conoces.

En fin, esas cosas que dicen los escritores en las entrevistas.

-Pero yo no soy escritora. -Cómo que no.

¿No habías ganado un premio ya?

-Es injusto que Salvador tenga que estar en la sombra.

Nadie le quitará la satisfacción y le estás haciendo un favor.

-¿Y si alguien se entera del engaño? ¡Lo que pasaría...!

-Deja de darle vueltas y concéntrate en el discurso...

...que darás cuando te den el premio.

-Se me pone la carne de gallina.

-No sabía que fueras cobardica. -Ponte en mi lugar.

No es fácil mentir con tantas miradas puestas en ti.

-Tendrías que venir a algún juicio.

-¿Tú mientes? ¿Tienes que mentir en el trabajo?

-Cariño, defiendo a mis clientes, a veces no hay más remedio...

...que maquillar la verdad.

En ocasiones la vida es un gran teatro.

-Muchas gracias, doña Ana, me alegro de que le gustara.

Que lo disfrute, ¡hasta otro día!

Hija, ¿has visto lo contenta que iba con su traje nuevo?

No se podía creer lo bien que le quedaba con los arreglos...

...que le has hecho.

Sólo le he metido la cinturilla y le he puesto un cinturón.

¿Y el estilo, qué? Que tienes unas manos... ¡madre, mía!

Cualquier trapito lo conviertes en una joya.

Es que vales mucho.

Sólo es fijarse en las revistas de moda.

-Ya... y saber de costura.

Aún recuerdo los disgustos que cogías cuando te echaron...

...y tuviste que coser.

Pues sí, pero al final terminé aprendiendo.

-Y buen provecho que le sacaste a lo aprendido.

En cuanto se corra la voz, esto se llenará de clientas.

Ojalá, madre, ojalá.

-Señor Zamora.

-Adiós, Fernando.

-¿Quién es ese hombre? El otro día estaba con Salvador.

-Vaya, así que al final ha dado con él.

-Pero ¿quién es? -Un antiguo compañero...

...de cárcel de Salvador.

Se pasó por casa preguntando por él pero no le dije donde estaba.

¿De qué conoce a mi primo? Si no es mucho preguntar.

-Compartimos celda hace años, me trasladaron y perdí su pista.

-Y ahora la ha vuelto a encontrar.

-Parece que no, porque no tiene intención de decirme dónde está.

Al menos, ¿podría darle un recado?

-No, y le agradecería que dejara en paz a mi primo.

Lo ha pasado muy mal, no quiero verle metido en problemas.

-Es comprensible, lamento haberle molestado.

-¿Por qué no me lo dijiste? -Por no preocuparte.

-¿Nos tendríamos que preocupar? -Espero que no.

Temía que Salvador pudiera meterse en problemas.

-¿Ese hombre es un subversivo? -Es un pobre desgraciado.

Olvídalo, vamos.

-Alegra esa cara, hija.

No he dormido bien, madre.

Héctor se ha levantado de madrugada y me he desvelado.

-Claro, con razón no has oído el despertador.

Como Héctor se había ido, entré en el cuarto...

...y no te he querido despertar.

Me he venido para acá, espero que no te moleste.

No, no, no... No.

Lo que pasa es que me he levantado con un mal presentimiento.

-¿Por qué, hija? Pues no lo sé.

Estoy preocupada por Héctor, ha estado toda la noche en vale...

...y seguro que es por el trabajo.

-Pero ahora no corre tanto peligro como cuando era comisario.

De todas formas, puede meterse en problemas y ahora está solo,...

...no tiene a ningún policía que le ayude.

No lo sé, madre.

-Los presentimientos casi nunca se cumplen.

Eso espero.

-Además, tiene mucha experiencia a sus espaldas...

...y ahora no tiene que vérselas con maleantes.

-¡Buenos días, familia! -¡Ah, Alfonso!

-Os traigo café bueno de El Asturiano.

Para las chicas de mi vida. -Muchas gracias.

-El vaso está vacío, ponme otra.

Hola, inspector.

-Salvador, ¿cómo está mi escritor favorito?

Le voy a decir una cosa; la vida sería un asco...

...si no fuese por sus novelas.

Se lo digo yo, de hecho, todas las vidas son una mierda,...

...por lo menos, la mía.

Ojalá pudiese vivir en una de sus novelas, señor.

Tengo la impresión de que ha estado bebiendo mucho.

-Llevo aquí desde que abrieron este café, así que...

¿No está de servicio? -Sí, sí, de servicio estoy.

Pero estoy cogiendo fuerzas antes de ir a comisaría...

...y ver las mismas caras de siempre.

Sobre todo, una que yo me sé.

No, no, por favor, póngale un café bien cargado.

Venga conmigo.

¿Cuántas copas lleva ya? -Dos.

Suficientes para un hombre que no está acostumbrado, ¿no?

-Pienso tomarme cinco antes de ir a trabajar.

-Estoy tan feliz de veros aquí a los dos.

Con el trabajo que os ha costado conseguir lo que tenéis.

-Y lo que le queda por ver, que pienso ser el campeón...

...más duradero de España.

Pero te tendrás que retirar algún día, es muy duro.

-Lo que hago es no parar de ir al gimnasio,...

...tenéis que venir, soy el campeón de los entrenamientos.

-Estarás comiendo, ¿no? -Como como un león y le digo algo:

Hecho tanto de menos su cocido que podría ir a casa y explicar...

...a la cocinera cómo lo hacía.

-Bueno, no creo que deba meterme en esas cosas, a ver si a Ana...

...le va a parecer mal.

Me acabo de acordar que tengo que quitar unos hilvanes,...

...pero no te vayas sin despedirte.

-No sé cómo lo hago, siempre meto la pata.

-Algún día tienen que hacer las paces; no es normal...

...que cada vez que se mencione a Ana se ponga así.

-Ya, pero la culpa la tuve yo.

¿En qué hora se me ocurrió arreglar las cosas entre ellas?

Todo va de mal en peor.

-No tiene la culpa de que sean unas cabezonas.

-¿Y Ana cómo está?

-Ana está bien, bien en el trabajo, se le da muy bien,...

...los almacenes no paran de vender y...

Está muy bien considerada entre los empresarios, así que...

-Tiene que estar orgullosa, no es nada fácil,...

...con lo joven que es, llevar esa empresa.

-Bueno, no es oro todo lo que reluce,...

...cuando se le tuerce el gesto no hay quien la aguante.

No necesita el alcohol para echarle valor a la vida.

-Pero a veces se necesita para olvidar lo absurda que es.

Puede traerle problemas si su jefe descubre que ha bebido.

O no, al comisario le da igual. -El comisario es un mamarracho...

...que quiere arruinarme la vida.

No le dé el gusto de arruinársela usted.

-Haga lo que haga, va a acabar conmigo,...

...igual que con los que intentan hacerle sombra.

Fíjese lo que pasó con... Con Héctor Perea.

Un hombre perverso, como los personajes de las novelas.

¡Qué interesante! Hábleme de él.

-No, ese hombre no tiene nada de interesante, es escoria.

Lo único que serviría es de comparsa en sus novelas.

Gracias.

Me lo tomo por no hacerle el feo. Le sentará bien.

Gracias.

-¿Habéis discutido?

-No, no, no es que hayamos discutido, es que a veces,...

...me dan ganas de que se dedique a otra cosa.

Fuimos a cenar a la Cámara de Comercio que entregaban...

...el premio al empresario del año.

-Sí, lo leímos.

-Pues al presentador no se le ocurre mejor cosa...

...que mencionar a su padre y Ana lo escuchó y no veas.

-¿Se puso muy triste?

Se emocionó y luego no había quien la parara.

-Hijo, pero la tienes que entender.

Si es que ni siquiera ha podío enterrarlos.

-No, madre, ella tiene que estar acostumbrada ya.

Porque, quien más quien menos, acabará comentando a sus padres...

Son los creadores de los almacenes.

Bueno.

-¡Oh! ¡Qué bonito te ha quedao! ¿Verdad que sí?

Los voy a colocar en el escaparate, para que se note la diferencia.

-Muy bien. Pues ahora te ayudo. Muy bien.

-Bueno, pues yo me marcho, eh.

Que voy al entrenamiento. Y a ti, a ver si te pillo esta tarde.

Que tengas feliz día. -¡Adiós, Alfonsito!

(CARMEN RÍE)

-Adiós, hijo. -Bueno. Adiós.

Adiós.

Han estado hablando de Ana, ¿no?

-Voy a El Asturiano a llevar eso y ahora te ayudo.

¿Quiere que le pongan otro? -No.

Esto no me va a dar la energía suficiente para...

Para ver la cara a mi jefe.

¿Quiere que le diga lo que opino de él?

¡Es un papanatas, que es un perro faldero,...

...que lo único que hace es comer de la mano de sus superiores!

¡Y pagar su frustración con todos los que tiene debajo!

Abuso de autoridad. -Sí.

¡Es el mayor tirano que he conocido en toda mi vida!

Todo lo contrario que Héctor Perea.

¡Ese sí que es un buen policía y una buena persona!

¿Por qué no pide que le cambien de destino?

-No. Porque no puedo decir el verdadero motivo, me crucifican.

Beltrán puede conseguir que me echen.

Porque él sabe que yo apoyé a Héctor cuando lo iban a destinar.

Y no me lo perdona.

Además de perverso, vengativo. -¡Es un mal nacido!

Ya he perdido la cuenta de los insultos que le ha dedicado.

-Pues podría decirle muchos más.

Además, sabe darme en mi punto débil.

¿Sabe cuál es la última que me tiene preparada?

Quiere que asista a la ejecución...

...de la única mujer a la que he querido.

¿Cómo es posible?

¿Cuándo será eso?

-Mañana o pasado mañana, no lo sé.

Lo único que sé es que estoy obligado a ver cómo le dan garrote.

¡Eso sí que es cruel!

Lo lamento. Realmente ese hombre es un desalmado.

Bastante vileza hay ya en la pena de muerte...

...como para regodearse con ella.

-A mí tampoco me parece bien que maten a los delincuentes.

Aunque haya asesinos que no se reformen.

Cualquier cosa antes que un asesinato de estado.

Para mí, la pena de muerte es el fracaso del sistema judicial.

Es la forma más rápida y fácil de quitarse los problemas.

-Eso mismo pienso yo.

Pero si, al menos, pudiese hablar con ella...

Los condenados no tienen ningún derecho, inspector.

Sólo les queda la resignación,...

...para poder morir con un poco de dignidad.

Y eso será así mientras las cosas no cambien en este país.

-Pase. Por favor, siéntese. Póngase cómoda.

¿Cómo se encuentra?

-Imagínese. No me quito la impresión de ver a mi marido...

...en la bañera con ese corte en el cuello.

Y pensar que si no le hubiera dejado solo, seguiría vivo.

-¿Eso piensa? -Sí, claro.

Apenas fueron unos momentos, pero ya ve usted.

-Si yo estuviera en su lugar, me alegraría de haberme librado.

Seguro que ese hombre la hubiera matado a usted si la encuentra.

-Puede ser, no se me había ocurrido.

-Es muy probable que el asesino planeara matarlos a los dos.

Tuvo mucha suerte de encontrarse fuera con la portera, ¿no cree?

-No sé.

Siempre pensé que habían pretendido matarlo sólo a él,...

...pero ahora que lo dice...

Quizás también yo podría estar muerta.

Es horrible, ¿no?, las cosas que pasan.

¡Matar así por... un dinero que van a derrochar en poco tiempo!

-Siempre me han dicho que el dinero que se consigue...

...sin mucho esfuerzo, se gasta con igual ligereza.

-¡Con lo que cuesta ganarlo trabajando!

En fin... menos mal que todavía hay gente buena en el mundo.

-Y gente como yo, que trabaja para descubrir la verdad.

-Bueno, usted ahora ya puede descansar con este caso.

-¿Y usted?

¿No quiere saber quién mató a su marido?

-Sí, claro. Pero ahora ya está en manos de la policía.

De hecho, he venido a liquidar las cuentas con usted.

-Es una lástima que todo haya terminado así.

-Sí, yo también lo siento mucho.

Pero la vida sigue y usted tiene derecho a cobrar su trabajo.

Puede contarlo, si quiere.

-Lo acordado.

-Le agradezco mucho su dedicación.

Espero, si nos vemos en un futuro, que no sea por estos motivos.

Aunque, si le necesito, no dude que recurriré a usted.

-Y yo le agradezco mucho su confianza.

Cuídese.

-Gracias.

¡Barato te ha salido el negocio!

-¿Hola?

Uno de esos imprevistos.

Se me ha caído el zurrón y la mujer de mi primo, Cristina,...

...ha visto la cuartilla y me ha preguntado.

-No le habrás dicho nada, ¿no? Por supuesto.

Pero fíjate que de la forma más tonta casi me pillan.

-Ya, eso es un aviso de que hay que estar con mil ojos hoy en día.

Salud.

-Sin duda puedo afirmar que mi vida,...

...desde el momento en que Salvador hizo irrupción en ella,...

...ya nunca volverá a ser como antes.

Y es cierto. Todo ha cambiado desde que Salvador llegó.

Incluso Abel se muestra más comunicativo conmigo.

Y me cuenta cosas que antes ni me comentaría.

-¡Adiós, Fernando!

-¿Quién es ese hombre? El otro día lo vi hablando con Salvador.

-¡Vaya! ¿Así que al final ha dado con él?

-¿Pero quién es?

-Nada, un antiguo compañero de cárcel de Salvador.

Hace unos días se pasó por casa preguntando por él.

Pero no quise decirle dónde estaba.

-¿Y por qué no me lo dijiste?

-Por no preocuparte.

-¿Nos tendríamos que preocupar?

-Espero que no.

Temía que Salvador pudiera meterse en problemas.

Pero a estas alturas, sería muy tonto por su parte.

-¿Pero ese hombre es un subversivo? -Cariño.

Ese hombre es un pobre desgraciado. Olvídalo. Vamos.

-Sin embargo, yo sería incapaz...

...de mostrarle línea de este diario.

Ni me atrevería a mencionarle siquiera lo que vi el otro día...

...entre Salvador y ese antiguo compañero suyo de cárcel

Llaman a la puerta.

-¿Puedo pasar? Sí.

-Tienes un par de pacientes esperándote.

Pues que esperen, tengo cosas que hacer.

-Perdona si me meto donde no me llaman.

Pero es la primera vez que haces esperar...

...por algo que puedes hacer más tarde.

¿Qué te ocurre? ¿Por qué estás tan ofuscado con las cuentas?

No me ocurre nada, diles que pasen. Ya lo haré luego.

-¿No vas a contarme lo que te pasa?

Una cosa es que estés enfadado conmigo por hablar de más con Rosa.

Pero no creo que sea motivo para que no me hables.

No estoy enfadado. Pero ya que preguntas.

Mira. Este es el problema:

las cuentas. Gasto más de lo que ingreso y así no podemos seguir.

-Pero sigue dando para vivir.

No sé por qué te preocupa tanto ahora el dinero.

¿Cómo que por qué? Pues porque, por ejemplo,...

...no tengo ni ahorrado para mi boda.

-Bueno, pero ya ahorrarás. Todavía no has fijado fecha.

No, no, no, no. No quiero que este noviazgo sea tan largo.

Yo ya no soy tan joven. Y con Rosa es diferente.

-Bueno, hijo, pero ya se nos ocurrirá algo para ir ahorrando.

De momento vamos a tener que apretarnos el cinturón.

Anda, dile al paciente que entre.

A partir de ahora voy a tener que trabajar mucho más.

-Entre Abel y yo se han abierto tres mundos.

El suyo, el mío y el de Salvador.

Salvador y todo lo que tiene que callar.

Lo que vivió en el pasado...

...y lo que, sin duda, sigue viviendo en el presente.

Como su amistad...

...con ese misterioso hombre de ojos valientes y resentidos.

Fernando. No es un desgraciado, como cree Abel.

Y tampoco es un simple ex presidiario.

Ha de ser mucho más. Aunque, para mí, por ahora,...

...tan sólo es un misterio.

¿Y tú qué tal, qué has hecho esta mañana?

Nada especial.

-¿No has quedado con nadie? ¿Quién, yo?

(RÍE)

Tienes delante tuyo el mayor lobo solitario de la ciudad.

Mi círculo de amistades sois Tú y Abel, Abel y tú

-¿Y nunca quedas con algún antiguo amigo o compañero de la cárcel?

No estaría mal, pero ni por esas.

-Puede que algún día Salvador comparta sus secretos conmigo.

Pero ese momento está demasiado lejos aún.

¡Qué curiosa contradicción!

La libertad por la que lucha es precisamente el motivo...

...por el que podría perder la libertad que ahora disfruta.

¡Me parece increíble que siga manteniendo intacto sus ideales!

¡Increíble y admirable!

Timbre.

Sé cauto, Salvador.

Si volvieras a la cárcel, yo no podría...

-Ha venido a pagarme porque el caso ya está cerrado para ella.

Debe de confiar en que la policía nunca dará con el asesino.

-Que será lo más probable. Pero tú, mantente al margen.

-Desde luego.

Cuando yo era comisario, no hubiera permitido...

...que un detective se metiera en un caso de asesinato.

-Aunque el asesino quede impune.

Si mi relación con Beltrán fuera otra,...

...cabría alguna esperanza de colaboración pero...

Tal y como están las cosas, es impensable.

-Y no te conviene meterte en problemas, recuérdalo.

-Lo tengo muy presente.

Aunque reconozco que he sentido una tremenda impotencia...

...cuando ha venido a pagarme. -Lo supongo.

-Me ha dicho que ni había pensado que el asesino fuera a por ella.

Cualquier, en su lugar, temblaría.

-Héctor, si quieres un consejo: olvídalo.

Al fin y al cabo, sólo son conjeturas.

-Olvidado está.

-Espero que la próxima vez tengas más suerte.

Pero piensa una cosa, que es lo más importante:

Has hecho un buen trabajo y has cobrado por ello. ¡Ya está!

Héctor.

-De todas formas, hay algo que compensa más que todo el dinero.

Y es la satisfacción de haber descubierto la verdad, ¿no?

-Sí, en eso estamos de acuerdo. La verdad siempre tiene valor.

-Por eso me gustaría sacarla a la luz.

Y he descubierto la manera de hacerlo...

...sin inmiscuirme en la labor de la policía.

-¿Cómo? -Con tu ayuda.

Pero tendríamos que ir a un sitio cuanto antes.

¿Te apuntas?

-Tome. -Gracias.

-Gracias.

Bueno, antes de nada, que menos que brindar por la ganadora...

...del Premio Jardiel Poncela de Teatro.

Por su talento y, eso sí, por su belleza, señora.

-Gracias.

No, sinceramente. Me ha sorprendido mucho...

...descubrir lo atractiva que es.

-A mí todavía me tiene sorprendida su visita.

Supongo que se trata de algo...

...relacionado con el premio, ya que viene del ministerio.

-Bueno, aquí donde me ve, ostento un alto cargo...

...en el Ministerio de Información y Turismo, mi querida señora.

Digamos que ese premio, pues... lo otorgo prácticamente yo.

-¡Ah, vaya, eso sí que no me lo esperaba!

¿Y qué hizo que se decidiera por "El Diablo bajo la cama"?

¿Qué es lo que más le gustó de la obra?

-Todo, todo. Es una obra muy...

Completa. Pero lo que más ha llamado la atención al jurado...

...es que esté escrita por una mujer.

-Sí, sí, supongo que habrán pensado que no hay muchas mujeres...

...que bajen a la mina.

Yo no lo he hecho tampoco, por supuesto.

Pero he oído muchas historias sobre mineros.

-Ah, no, no, no es eso.

Es que nos ha chocado que una mujer se dedique a escribir teatro.

-No entiendo por qué. Hay muchas mujeres escritoras.

Aunque no gocen de la fama de E. Pardo Bazán o R. de Castro.

-En eso estamos de acuerdo.

Y ese fue uno de los argumentos que usé...

...para defender su obra ante el jurado.

"Señores, va siendo hora de reconocer el valor de las mujeres.

En otros terrenos que no sea la cocina o las labores del hogar".

-¡Hay muchas mujeres que trabajan fuera del hogar.

Yo, por ejemplo, soy profesora en un colegio.

Y la mayoría de mis amigas tienen una profesión.

(RÍE) ¡Desde luego...!

¡Cómo son las mujeres, eh!

¡Siempre encuentran las mujeres de distraerse...

...de las labores cotidianas!

Por cierto,...

...recuérdame que le pida a Pilar Primo de Rivera...

...que incluya más actividades literarias en la Sección Femenina.

-¿Usted qué opina? ¿Cree que su trabajo de secretaria...

...es una mera distracción?

-Angelina, haga el favor de traerme...

...el expediente del premio,...

...está en la entrada. -Por supuesto.

¡Madre, tengo que salir a una consulta!

Ahora me cambias la sábana de la camilla,...

...vacías la papelera y esterilizas el instrumental.

-Ya sé cuál es mi trabajo. Y lo hago de mil amores.

No te preocupes. Cuando vuelvas, todo estará todo listo.

Como estaba esta mañana. Ya lo cojo yo.

Dr. Salcedo. ¿Dígame?

Ah, sí, sí, me puse en contacto con ustedes...

...por lo de la máquina de rayos X. Sí, sí, sí.

Sí, quería hacerles una consulta. Vamos a ver.

¿Sería posible demorar el pago durante un par de meses...?

No, no, por supuesto, lo comprendo. Pero habría que tener en cuenta...

...que yo estoy pagando mis recibos religiosamente.

No, no, no, yo no quiero demorar la deuda. Simplemente...

Muy bien. En ese caso, ¿ustedes se podrían hacer cargo...

...de la máquina para vendérsela a otro cliente?

Sí, sí, sí, obviamente de segunda mano, señor.

Muy bien. Pues nada, yo ya les mantendré informados...

...y... en fin, nada. Gracias a usted. Hasta luego.

-¡Me cuesta creer que todo esto sea por la boda!

¿Qué necesidad tienes de vender el aparato de rayos X?

Ya te lo he explicado antes. -Bueno, sí, haz lo que tú quieras.

Pero me parece que te estás precipitando.

En fin, lo mejor...

Lo mejor sería dejar la medicina de cabecera...

...y meterme a trabajar en un hospital.

-¿Vas a dejar la consulta con lo que te ha costado...?

Esto ya no da más de sí.

-¿Y qué voy a hacer yo?

Descansar, que buena falta te hace.

Ah. Y darle palique a mi futura mujer,...

...que se te da muy bien.

-¿Qué te está pasando, hijo?

¿Por qué la tomas conmigo?

-Ya que he tenido el honor de felicitarla personalmente,...

...le diré cuál es el verdadero motivo de mi visita.

Como sabrá, parte del premio...

...consiste en financiar la puesta en escena de la obra.

-Sí, sí, eso tengo entendido.

Aunque supongo que llevará su tiempo...

...y contaré con asesoramiento de profesionales.

-No se preocupe, para eso estoy yo.

Eso sí, hay algunos aspectos en los que el autor o autora...

...puede pronunciarse. Por ejemplo,...

...¿ha pensado usted en el elenco actoral?

-Pues no, no, la verdad es que no he pensado en ese detalle.

-Pues despreocúpese porque yo sí lo he hecho.

Y después de darle muchas vueltas he llegado a la conclusión...

...de que la compañía de Estela del Val sería la más adecuada.

-Supongo que, sobre esto, tendremos mucho de qué hablar.

-No, está decidido.

Y créame si le digo que, tanto Estela como protagonista,...

...como su compañía estarán a la altura de su obra.

-Pero todavía es pronto para... -No, no, se equivoca.

No hay tiempo que perder.

Piense que está en juego el dinero que ha puesto el Generalísimo...

...para que en España aparezcan obras como la suya.

Que, con tanto acierto, ensalza valores espirituales de occidente.

De los que tan orgullosa se siente nuestra nación.

-Tiene una idea muy equivocada de la intención de esta obra.

-¿Sí? ¿Por qué?

-Pero la gente merece saber quién es el autor.

Ya te han dado el premio, no te lo pueden quitar.

-Por supuesto que pueden. Si se descubre el engaño,...

...no sólo declararán el premio nulo,...

...sino que esta obra está condenada a no estrenarse aquí.

-Pero no tiene por qué ser así.

-Y el nombre de Salvador Bellido está marcado por su ideología.

Un fraude de este calibre en un premio oficial...

...sólo servirá para hundirle más.

-"El Diablo bajo la cama" es una obra que...

...esconde muchos tesoros más íntimos y personales.

-¡Cómo son los artistas, siempre buscándole tres pies al gato!

Bueno, entonces, estamos de acuerdo...

...en proponer a la compañía de Estela del Val, ¿no? Firme.

-Bueno, pues a veces pasa, ya ves. Además, es que yo soy muy buena.

Y quedan empresarios que les gusta el buen trabajo.

-A esa gentuza sólo le importa el dinero.

-Bueno, ya me felicitarás cuando lo veas con tus propios ojos.

-Supongo que antes habrá que demostrar que es culpable.

-Si por mí fuera, los ejecutaba a todos sin juicio.

Es la única manera que hay de limpiar la mierda de España.

-Si hicieran eso, en las cárceles sólo quedarían las ratas.

-Mejor, menos bocas de maleantes que alimentar.

-¡No tiene ninguna gracia, imbécil!

¡Venga, déjate de tonterías, tenemos que preparar todo e irnos!

Nadie podrá acusarnos del asesinato de mi marido.

Tenemos un montón de testigos.

Tenemos a la portera, al abogado y a ese sabueso que va de listo.

¡Menudo trago me ha hecho pasar hoy...

...preguntándome si no temía por mi vida!

¡Menudo listillo!

-Me lo ha prometido.

-A cambio de algo que ya le has dado, ¿no?

-Sí. ¡Así me valorará más!

-Así tiene lo que él quiere. Y tú sólo tienes una promesa.

-Bueno, querrá más. -Ya veremos.

-¿Eso sí que es una muerte horrorosa! ¡Me da escalofríos!

-Hay gente que tarda mucho en morir.

Si tienen el cuello finito, como la envenenadora,...

...sufren mucho. -¡Eso no debía estar permitido!

-Marcelino, el garrote es un buen invento y es español.

¡Mejor que la soga y la guillotina!

-Me refiero a la pena de muerte. ¡Que estamos en el siglo XX!

-"Quien a hierro mata, a hierro muere".

Lo he traído porque no quería que mi madre lo encontrara.

-¡Mira que eres insistente! (ASIENTE)

Esto también es para ti.

-¡Ese dinero me lo he ganado yo con el sudor de mi frente!

¡Tengo todo el derecho del mundo a hacer lo que...!

-No, Blanca, no. Me temo que tú ya no tienes derecho a nada.

-¿Pero esto qué es? ¿Esto qué es?

Son los ahorros de toda mi vida trabajando.

  • T5 - Capítulo 108

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 108

04 feb 2010

Tras encontrar cloroformo en casa de Blanca, Héctor sigue investigando con la ayuda de Bonilla y descubre que Ochoa piensa salir en breve de viaje. Las piezas del rompecabezas empiezan a encajar en la mente del detective. Héctor se prepara para cerrar su caso y preocupa a Teresa. La idea de Héctor es tender una trampa con Abel como testigo. Cristina tiene dudas sobre lo que está haciendo Salvador con un extraño compañero de cárcel. De algún modo idealiza estas acciones supuestamente clandestinas. Gabino propone que Estela se encargue de montar la obra premiada. Alfonso visita a su madre y a su hermana en la tienda. A Carmen le cuenta que Ana está triste porque le recordaron a sus padres en un mal momento. Mauricio comienza a demostrarle a su madre que las cuentas de la consulta son deficitarias, quizá tenga que ponerse a trabajar en un hospital o vender el aparato de rayos X. 

 

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