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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

...que mi madre tuvo que elegir entre Pelayo y su hijo...

...y eligió a Pelayo.

Si quiere verme, tendrá que venir ella a buscarme.

-¿Enfrentado? Lo que tenías que haber hecho era educarle...

...pero te pasaste su infancia metido en la cárcel...

...por ese maldito genio tuyo.

Tu cabeza nos destrozó una vez y no permitiré que vuelva a pasar.

No volverás a destrozar a mi familia.

-Cuando estuvo en la cárcel no fue por política,...

...sino por un ataque de celos.

Se lió a tiros con el jefe del Movimiento del pueblo.

Por lo que he visto hoy, le veo capaz de eso y de más.

-Lo que pasa es que también hay que entenderle.

Él ha estado en la cárcel y sabe a lo que se enfrenta su hijo.

Y eso es muy duro.

-¿No ve que iba a detener a toda una banda menos a uno?

¿Qué pensarán en la calle? -No estoy seguro, señor.

-¿No? Que es un chivato.

¿Y sabe qué le hacen a los chivatos en la calle?

-Sí, lo sé. -Ah... ¿Y cuál era el plan?

¿Devolver a ese muchacho a su madre y a su hermana...

...metido en una caja de pino cosido a puñaladas?

-La verdad, no había pensado en eso.

-¿Ah, no?

Pues pensar es una de las cosas más importantes de este trabajo.

-En cuanto suelten a Alfonso y las aguas vuelvan a su cauce.

¿Usted cree que le soltarán pronto?

-Necesito creerlo para no volverme loca.

Además, ya ha dejado esa mala vida.

En cuanto lo comprueben le dejarán libre.

Dios la oiga.

Así al menos la vida del Alfonso empezará a ir mejor.

Porque lo que es la mía no tiene arreglo.

-Pero si fue él quien la repudió. ¿Qué quiere ahora su señoría?

¿Que su santa madre se arrodille ante él y le suplique?

Lo que ha pasado esta tarde con tu amiga...

Padre, es demasiado reciente. Prefiero no hablar.

Lo entiendo. Claro.

-Ella desde que sabe que está enferma,...

...tiene el deseo de visitar la tumba de su primer marido.

Hombre, la verdad es que a mí... ¿Qué quieres que te diga?

Me molesta, pero no importa porque yo la quiero...

...y voy a ceder a sus deseos, así que la acompañaré.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Sí, sí, don Alejandro. No se preocupe.

Yo le garantizo que usted tendrá su Doña Inés.

A tiempo, sí. A tiempo.

No se preocupe que yo mismo me encargaré personalmente.

Sí, muy bien. Verá, quisiera decirle,...

...con la mayor humildad, que para nosotros,...

...para todos los que trabajamos en los almacenes es...

...un honor que usted esté con nosotros.

Sí. Y quisiera informarle de que dado mi interés...

...por el noble arte de Talía, pues...

¿Oiga? Oiga...

¿Don Alejandro?

¿Qué se creen estos artistas?

En menudo embolado me ha metido el hombre este.

Me cago en la leche.

-Buenos días, don José M“.

¿Qué le pasa? ¿Por qué tiene esa cara tan torcida?

¿Malas noticias?

-Si sólo fuera eso, Marifé.

-Si me dice lo que es, si no es mucha indiscreción,...

...igual puedo ayudarle en algo.

-No, no es indiscreción, mujer. He hablado con Alejandro Ulloa.

Lo que le conté ayer. -Sí, sí.

-El que tenía que venir a recitar el pasaje del Tenorio.

No sabe lo que se le ha ocurrido.

Me he metido en un compromiso que no sé...

-Le ha pedido un aumento de sueldo por la actuación. Como si lo viera.

-No, no es eso. Ojalá. -Ya.

-Verá, se iba a traer a una actriz para representar con él...

...el papel de Doña Inés. Ahora resulta que esta tiene...

...una actuación en Alba de Tormes y no puede venir.

-O sea, ¿que entonces no hay Tenorio?

-Y tanto que hay Tenorio y tanto. -Ah.

-Pero no sabe lo que se le ha ocurrido.

Es que no me atrevo...

No me atrevo ni a decirlo, Marifé.

-Dígalo.

-Como el Tenorio es un texto universal,...

...a la vez que culto y popular y es quizás el mayor patrimonio...

...de la escena española,...

...el tal Alejandro quiere que su partenaire...

Vamos, que Doña Inés sea... -¿Qué?

-Que sea una de las empleadas de los almacenes.

-¡¿Lo dice en serio?! Lo... ¿lo dice en serio?

-Y tan en serio, Marifé. Y tan en serio.

Y, entre usted y yo, le diré que con la vanidad que tiene...

...esta gente del teatro, me da que lo de la actriz...

...es sólo una excusa. -¿Una excusa para qué?

-Para no compartir escenario...

...con una profesional que le haga sombra.

-Ah... Ah...

¿Pues sabe lo que le digo, don José M?

Que a mí la idea no me parece ni tan mala ni tan descabellada.

En primer lugar, ya que se trata de un homenaje...

...de los almacenes, es justo que participen los de dentro.

Y en segundo lugar, si el recitativo lo hacen...

...en un sofá nuestro, la gente se interesará por el modelo.

Y suben las ventas, ¿no cree?

-Ahora que lo dice, Marifé, no lo había visto así.

-Si es que hay que saber hacer de la flaqueza virtud, don José M.

-Bien. Pues a buscar entre las empleadas quién es...

...capaz de hacer de Doña Inés y darle la réplica a Alejandro.

-Sí. Eh... Un segundito. Don José M, quería comentarle...

-Ah. Disculpe. Muchas gracias.

Muchas gracias, Marifé, por la idea de lo del sofá.

Lo pondré en el informe.

-No, si es que la... -Tengo prisa. Adiós.

-¿Habrase visto? (SUSPIRA)

Como no me dé a mí el papel,...

...la próxima vez le va a ayudar Rita la del menaje.

-Buenos días. Llamo del Morocco.

Por un pedido que hicimos hace unos días.

Está bien. Espero.

-Cora, hija, lo siento.

Esto me va a llevar más tiempo del que yo pensaba.

-No me pidas disculpas.

Yo tendría que hacerlo y no tenerte dale que te pego.

-Hola. Llamo del Morocco por un pedido de ron.

¿Cómo? Si acabo de esperar.

Está bien. Espero otra vez.

-A mí no me cuesta nada. ¿No ves que me entretengo?

Además, está mal decirlo, pero a mí se me da muy bien.

-Me alegro porque yo soy una negada para todo esto.

-No ibas a ser perfecta. Si encima de cantar bien...

...cosieras bien, las demás tendríamos que retirarnos.

-Mejor así. Te imaginas qué horror.

Todos los hombres de España para mí.

-Pues ahora que lo pienso, la verdad es que sería horrible.

-Pero ¿esto qué es? ¿Una tomadura de pelo o qué?

Que no espero más. Ya he esperado dos veces...

...y todo el mundo me da largas. No, no. Escúcheme usted.

Hicimos un pedido de ron hace unos días...

...y aquí no ha aparecido nada. ¿Usted sabe por qué? Ni yo.

Y lo peor es que como no está doña Julieta...

...me toman por el pito del sereno.

-¿Sabe qué? ¡Se acabó!

O aparece el pedido de ron hoy o cambiamos de proveedor.

¡He dicho!

-¡Cómo está desde que se fue Celia!

Como se fue sin su consentimiento...

-¿Le decimos algo para calmarle? -Anda, ve tú.

Voy a terminarte la parte de arriba y ahora mismo bajo.

-Bueno, ya está bien. ¿Se puede saber qué pasa?

-Ya lo veréis. -¿Es que tú sabes algo?

-Señoritas, señoritas, por favor.

Escúchenme atentamente porque no quiero robarles tiempo.

Esta mañana hablé con Alejandro Ulloa...

...y me ha reafirmado su decisión de representar para los clientes...

...de los almacenes que acudan...

...la escena del sofá de la obra de Zorrilla,...

"Don Juan Tenorio".

Donde Don Juan declara su amor y seduce a doña Inés.

-Eso ya lo dijo ayer,...

...¿para qué nos vuelve a convocar con todo el trabajo que tenemos?

-Valentina. Cállese y no interrumpa.

-Como iba a ser rápido... -Valentina.

El caso es que, por motivos que no vienen a cuento...

...y por una manera que llamaría impulsiva,...

...el caso es que D. Alejandro...

...ha decidido que lo mejor para nosotros sería...

Que la escena...

En fin, en vez de acompañarle una actriz...

En vez de acompañarle una actriz,...

...ha decidido que prefiere compartir el escenario...

...con uno de los miembros del personal femenino de aquí.

-¿Se refiere a una de nosotras? -Sí, sí, una de nosotras.

-¡Qué detalle! Un actor de su... -Detalles, detalles...

Es una excentricidad.

Los divos son así, excéntricos y caprichosos.

Aunque es una buena idea que aportaría beneficios...

...a la empresa.

Por eso la acogemos de buena gana.

Llegado el momento, que será pronto...

...y de hacer las valoraciones pertinentes...

Ya les informaré quién de ustedes es doña Inés.

Enteradas están y ahora... Ahora a trabajar.

-Bueno, ¿qué? Es estupendo, ¿no?

Una de nosotras haciendo de doña Inés con Alejandro Ulloa.

-¡Ya está bien! ¿No habéis oído? ¡A trabajar!

-Mujer, vaya humos, déjanos comentar...

-¡No! Y tú menos, estás más tiempo fuera del despacho que dentro.

Cotorra.

Don José María...

-¿Estás bien? -No, ¿no se nota?

-Tampoco la pagues conmigo.

-Perdona.

-Mira, no es por meterme donde no me llaman,...

...pero deberías tomarte todo con más calma.

-Si es por el proveedor, hice lo tenía que hacer.

-No digo que no, pero a mí también me trataste mal.

-Me he disculpao.

-Y que no te lo tomes tan a la defensiva.

Igual que has sido injusto conmigo tratándome así,...

...lo puedes ser con un descocido y liarla.

¿Me explico?

-Que por la boca muere el pez.

-Sí, que te lo tomes con más calma al contestar.

-Ya.

-Y que aunque Celia no esté, no estás solo.

Tienes a mucha gente que quiere ayudarte.

¿Eh? -Gracias, Cora.

-Cora, guapa, ya está terminado.

-Muy bien. Ánimo. -Gracias.

-Ven a ver qué te parece.

-Juan...

-¿A que has dormido bien?

-¿Llevas ahí mucho?

-Claro, mujer.

Para asegurarme de que nadie te despertaría y pudieras descansar.

-¿Qué haría sin ti? -Aburrirte, seguro.

-En eso tienes razón.

Si no estuvieras... -Pues la compra la haría otro.

Pero como estoy yo, si no te importa la voy a hacer.

-Claro. Toma dinero. -No, no te preocupes.

¿No te importa quedarte sola?

-No, de verdad. -Bueno, tardaré un par de horas.

Lo que tarde en comprar y pasar por el estudio,...

...que me lo pidió Juanito.

-Aquí te esperaré.

-¿Segura? -Que sí...

-Pues ya no te doy más la lata.

-Hasta luego, caballero andante.

-Entonces, ¿no se sabe nada de Alfonso?

-Nada, estamos en ascuas.

-Menudo panorama.

-No te preocupes, cuando sepa algo te lo digo...

...y te ahorras pasear. -Te lo agradezco y gracias.

-Gracias por el interés.

-No, para eso son los vecinos, ayudarnos los unos a los otros.

Que todo se arregle. -Gracias, Pelayo.

Si todos fueran como este hombre, otro gallo cantaría.

Hola. -Hola, Pascual.

Vaya cara, ¿no has dormido bien?

No, no mucho.

-¿Y Carmen? ¿Está bien? Joder, pues tampoco.

¡Cómo vamos a estar con nuestro hijo en la cárcel y sin saber nada!

-Pascual, lo decía por...

¿Quieres que vayamos a tomar un café...

...y unas rosquillas que hace Manolita?

¡Déjame en paz, Simón!

Perdona, no tengo que hablarte así.

-No, no, tienes razón, dadas la circunstancias...

No, no, no tengo que hablarte así...

...y menos a mí mujer, menuda mañana.

Ella nerviosa, yo nervioso. Es un cabestro.

-Vamos a comisaría y salimos de dudas.

No nos dirán nada.

-Si hablamos con Héctor... No me nombres a ese hijo...

De pensar que casi le abro las puertas de mi casa,...

...me hierve la sangre.

-Pascual, no te sulfures, hiciste lo que tenías que hacer.

¿Qué querías que hiciera él? Es un policía.

Es como un soldado, acata órdenes.

¿Y si se lo han mandado?

No, no sé. -Yo creo que sí.

¿Hace ese café?

No, gracias. Tengo...tengo que irme.

Tengo que hacer algo. -¿Hacer qué? ¡Pascual!

-Sí, si yo me pongo en su lugar, sí.

Sí, pero déjeme que le explique, por favor.

Bueno, está bien, si es su última palabra...

Igualmente, adiós, adiós.

Estarás tan contento.

-Contento, ¿por qué? -El proveedor.

Ha dejado claro que no quiere saber nada de nosotros.

-Pues sí, mucho.

No se imagina lo poco profesional que es.

-Jacinto, no me toques las narices...

¡Que no está el horno pa bollos!

Llevo años tratando con ese hombre y nunca ha habido...

...una palabra más alta que la otra.

Pero como estás como estás. -No estoy de ninguna manera.

Él fue un maleducado e hice lo que tenía que hacer.

Ahora si quiere ir de digno allá él.

-Y nosotros, que tenemos que buscar a otro que nos sirva como él.

-Si ese es el problema, me pongo a buscarlo yo.

-Ya es tarde para lamentaciones, pero te voy a pedir una cosa.

La próxima vez que tengas que hablar con alguien...

...piensa dos veces las cosas antes de abrir la boca.

-Haré lo que tenga que hacer. -Y dale.

Si me necesitáis estoy arriba fumando un pitillo.

-Pues ya estás tardando.

-Callad, por Dios. Oh, don Juan,...

...que no podré resistir...

...mucho tiempo sin morir tan...

Tan... Tan nunca he sentido... ¡Leche!

Yo le digo que su padre no se encuentra bien...

...y ha tenido que acompañarle al médico.

-Ya, pues cuando llegue que se presente de inmediato...

...en mi despacho. Como usted mande.

-Los archivos, don José María. -Marifé, por Dios.

-Menudo follón. -¿Qué pasa?

-Nada. Don José María que está enfadado...

...con todo esto del Tenorio y la está pagando...

...con la misma de siempre.

-Ya. ¿Qué te ha hecho ahora? A mí no.

Es a Teresa a quien se la tiene guardada.

Me ha dicho que quiere hablar con ella...

...en cuento entre por la puerta. -Fíjate.

Y no es para darle el papel de doña Inés.

Doña Inés de las narices. -¿Por qué dices eso?

Porque ha sido salir la idea de marras...

...y todo el mundo ha perdido la cabeza.

Aquí estamos para trabajar no para hacer funciones...

...como si estuviéramos en el colegio.

-Yo todavía tengo pesadillas del día que me quedé en blanco...

...delante de todas las monjas haciendo de Virgen María.

-Igual si te eligen a ti para el papel te sirve...

...para solucionar el mal trago.

-Quita, que seguro que lo hago igual de mal o mucho peor.

-Seguro que la que va a hacer estupendamente es Valentina.

¿No la habéis escuchado declamar por los pasillos?

-¿En serio? No. Si cuando yo digo...

...que la idea nos ha trastornado a todos.

-Pues estaba recitando el papel de doña Inés,...

...aunque ahora que lo pienso,...

...para mí que esa de doña Brígida no pasa.

Qué mala eres. -¿Yo? Sincera.

Venga, menos sinceridad y a trabajar,...

...que al final nos vamos a ganar una reprimenda y con razón.

-Qué aguafiestas eres, hija. -Un poquito sí que es.

Pero tiene razón porque como nos pille...

...don José María de cháchara nos deja sin obra.

-Venga, vamos.

-Y tanto que os vais a quedar sin obra, brujas.

¡Una Brígida yo!

¡Vamos, hombre!

-Jacinto, ¿estás bien?

-Yo sí, Rosario, sí, estoy de maravilla.

-Vamos, hijo, que nos conocemos desde hace muchos años,...

...que desde que se ha ido Celia no das pie con bola.

-Por favor, no te pongas tú en contra con lo del proveedor...

...que yo he hecho lo que tenía que hacer.

-Igual no. Tú no te das cuenta, pero últimamente estás alterado.

-Rosario, ¿cómo quieres que esté?

-Vamos a ver, Celia se ha ido a Barcelona no al fin del mundo.

-Sí. Pero se ha ido sin mi consentimiento.

-Huy, ¿otra vez con esa cantinela?

Jacinto, que tu mujer quiere ser cantante...

...y bien orgulloso que estabas tú de ello al principio.

¿O no te acuerdas? Y para eso necesita tener...

...oportunidades. -¿Aquí también las tiene o no?

-Pero no son las mismas. -Pero igual de válidas.

¿O no lo crees?

¿Lo ves? ¿Ves como tú misma te quedas sin argumentos?

-¿Sabes qué? Que tienes razón.

Sí. Me quedo sin argumentos porque ya no aguanto...

...más esta farsa, que te voy a decir la verdad.

-No sé lo que más a decir,...

...pero ese tono no me ha gustado nada.

-Pues te aguantas porque te lo voy a decir.

Celia no se ha ido para cantar.

Celia se ha ido para que Ovidio, el comisario que viene...

...todos los días, la deje en paz.

-¿Cómo? -Lo que oyes, Jacinto.

¡Celia se ha ido por ti!

Para que no te pusieras celoso e hicieras una de esas tonterías...

...que se pagan tan caras.

-Pero... -¡No! ¡Ni pero ni nada!

Así que deja de hacer el cafre y sobre todo deja de pagar...

...la pava con Cora.

Que estaría bueno que Celia pagara su acto de amor...

...con una canita al aire de su marido.

Vamos, por encima de mi cadáver. -¿Qué estás diciendo?

-¡Tú te callas y dejas de hacer el bruto,...

...que nos tienes a todos hartos! ¿Te queda claro?

Jacinto, ¿que si te queda claro?

-Sí. -A ver si se nota.

Me voy a buscar a Pablo que le has dado un disgusto.

¡Teresa!

¿Cómo estás?

¿Se sabe algo a tu hermano? Nada.

Y en casa cada vez están peor.

Por eso he llegado tarde porque quería estar con mi madre.

Desde luego, maldita la hora en que nos vinimos a Madrid.

Es que vaya año de...

No digas eso, sabes que no es verdad.

Estás pasando una mala racha, eso es todo.

Y tan mala.

Bueno, ¿ha preguntado don José Maria por mí?

Sí. Y quiere verte. Yo le he... -Hombre, Teresa.

Ya era hora.

Lo siento, he tenido un problema en casa.

-No, si ya sé yo cuál es su sentido de la profesionalidad.

Mire, pues no sé si lo sabe o no,...

...pero prefiero mil veces ser una mala profesional...

...antes que una mala hija.

Mi madre vale mucho más que todos estos almacenes.

-¿Su madre?

Vaya, yo pensaba que el problema era con su padre.

O eso me habían dicho. Igual... lo ha entendido mal.

No, Ana, déjalo, que ya está bien de ir agachando la cabeza.

Sí, he llegado tarde porque quería estar con mi madre.

Porque no quería dejarla sola en un momento tan duro como este.

Que a mi hermano quizás lo meten en la cárcel y es inocente.

-Vaya, pues, lo siento, sí que es una mala situación.

Pero le diré que eso no es una excusa para que se retrase...

...sin justificación y menos para que usted la cubra...

...con mentiras.

Espero por el bien de las dos que esta sea la última vez.

¿Está claro?

-Don Pablo, ¿tiene usted un momento?

-Sí, hombre, dime.

-Es que quería pedirle disculpas por lo de antes.

-Ah... Pues me alegro, Jacinto.

-Lo siento de verdad, más allá de si hice bien...

...o no con el proveedor, lo que está claro es...

...que no le he hablado como hay que hablarle a un jefe...

...y mucho menos a un amigo.

-No te preocupes, no le des mayor importancia.

-Hay que darle la importancia que tiene...

...porque el problema ahí está.

Pero ahora llamo al proveedor e intento solucionarlo.

-Ya lo he solucionado yo que si no sí me gustaría verlo.

-Pues otra cosa más por la que darle las gracias.

-¿Otra? ¿Y cuál es la primera?

-Lo que han hecho por mí haciendo que Celia se fuera a Barcelona.

-Ya. Esta Rosario.

-No, no se le ocurra reñirle que ha hecho lo que debía hacer.

Si no me lo llega a decir todavía estaría subiéndome...

...por las paredes y de morros con todo el mundo.

-No te preocupes que no le digo nada.

Me tienes que prometer una cosa.

-Descuide que trataré de controlar mi mal genio.

-No, si no es eso.

-¿Y entonces?

-Que cuando venga Celia que andes con ojo, Jacinto.

Siendo artista moscones no le van a faltar nunca.

Pero tienes que tener claro contra quiénes puedes lidiar...

...y contra quiénes no.

Que a veces es que es peor el remedio que la enfermedad.

-Ya.

-Lo dicho, que me alegro que el verdadero Jacinto esté...

...aquí otra vez con nosotros aunque sea con lluvia.

-Menudo tiempo se nos puso.

Me voy para abajo. -Vale.

-Está bien, que no insista más, dígale que pase.

Buenos días, señor comisario.

¿Se puede?

-Pase, buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?

No sé si se acuerda de mí, soy Pascual García.

El padre de Alfonso García.

-Me acuerdo perfectamente, pero siéntese, por favor.

Gracias.

Es usted muy amable por atenderme.

Si le soy sincero, no las tenía todas conmigo.

-Bueno, pues ya ve,...

...aquí está, usted dirá.

Bueno, supongo que ya sabe por qué vine.

-Sí, imagino que quiere saber si su hijo...

...permanece en esta comisaría o fue trasladada a otra, ¿no?

Eso, saber de él, si está bien. Que su madre...

Bueno, que todos en casa estamos muy preocupados.

-Me hago cargo.

Verá, señor García, yo no debería decirle esto.

Pero bueno, su hijo permanece aquí.

Está bien aunque no se le puede visitar.

Bueno, lleva tres días y aún no hizo una declaración oficial.

¿Declaración de qué? Si es inocente...

No ha hecho nada malo.

(SUSPIRA)

Bueno, esta vez nos libramos.

Eso espero, menos mal que este perro es ladrador.

Hasta que muerda. Verás como la sangre...

...no llega al río.

¿Por qué estás tan segura? Positiva que es una.

Ya me dirás cómo lo consigues, a mí buena falta me hace.

Quizá en el pasado hiciera alguna tontería,...

...pero ahora estaba bien, no hacía daño a nadie.

-Escúcheme bien, señor García.

Puede que usted como padre, crea en su inocencia de su hijo,...

...pero como policía me ciño a las pruebas...

...que me dicen que su hijo está involucrado...

...en los hechos de una banda que extorsiona y amenaza.

Por el momento la investigación sigue su curso.

Ya.

-Lo lamento, señor García, pero es todo lo que le puedo decir.

Ya.

¿El inspector Perea no está aquí?

-No, no está.

¿Por qué lo dice, por su implicación en el caso?

No se preocupe, ha sido apartado de él.

Ahora llevo yo la investigación.

Ya.

Eso es todo, es todo lo que le puedo ayudar.

Vale.

Mejor esto que nada.

Oiga.

Señor comisario.

No juzgue a mi hijo por lo que vayan diciendo por ahí.

-Descuide.

Gracias.

-Soy el comisario Ovidio Salmerón.

Necesito toda la información que tengan de Héctor Perea.

Sí, inspector.

De mi comisaría.

Sí, por favor, todo lo que tengan.

-Juan.

¡Juan!

¿Por qué tardas tanto, Juan?

¿Por qué tardas tanto?

¡Ay!

-¿Sole? ¿Sole, Juan?

-Cago en la leche, Pelayo, qué susto me dio.

-Perdona, Chico, pero como estaba la puerta abierta...

...y no vi ni a Juanito ni Sole, pues pensé que se colaron.

-¿Qué intruso se va a colar? De todas formar, muchas gracias.

Vamos, aún les queda.

Es que me dijeron que me pasara por aquí...

...para ver que todo estaba en orden.

-Pues perdona por el susto y hasta otro rato.

-Un sobresalto.

-Pues como tú dices, perdona por el sobresalto.

-No, hombre, oye, Pelayo, le quería preguntar yo...

¿Cómo van las cosas?

-¿Cómo van a ir? Pues van mal.

Mi Enriqueta es una vela a la que le queda poca cera por arder.

-Usted no se venga abajo, ¿eh, Pelayo?

Hay que estar ahí arriba.

-No, si yo no me vengo abajo.

Estando con ella, llevo la procesión por dentro.

Pero cuando me quedo solo, se me caen todos lo palos del sombrajo.

-¿Y está usted seguro de que no hay nada que hacer?

-No, me temo que no.

-No es que me quiera meter donde no me llaman,...

...pero ¿probaron ustedes otra solución fuera de lo normal?

-¿Qué solución? No te entiendo.

-Ya, siéntese usted y se lo explico en un momentito.

Pues verá, Pelayo.

Que oí por ahí, ya le digo que no lo sé a ciencia cierta,...

Que hay una mujer que es muy buena en casos de este tipo...

...en el que lo pacientes ya... Usted me entiende.

Pues eso.

Se habla de que es un especie de sanadora.

Una mujer que dicen que a través de sus manos...

...y de alguna que otra medicina natural, que consiguió...

...grandes logros en casos como este.

-Eso son bobadas, Juan, además no tengo la cabeza ni el ánimo...

...para consultar a semejantes adobes.

-Ya, yo tampoco me fío mucho de eso y dudo mucho de que eso...

...sea la panacea para Enriqueta, pero...

Pero bueno, por probar no se pierde nada.

¿Qué va a perder? Un poquito de tiempo.

-Esa saca cuartos me puede sacar lo que no tengo,...

...tiempo.

-Ya, bueno, dicen que no cobra, ¿eh?

Eso sí, que acepta regalos a modo de trueque.

Vamos, que dinero no.

-¿Y qué más da?

-Bueno, yo se lo decía por probar otra cosa.

Lo que puede hacer usted, pues se lo comenta...

...a Manolita y Marcelino a ver qué opinan.

-Juan, muchas gracias pero déjalo ya, de verdad.

Cuando te toca la china te tienes que quedar con ella.

La realidad es que mi Enriqueta se consume poco a poco.

Yo no tengo ganas de andar mendigando por ahí cataplasmas.

Porque la suerte está echada.

Hasta otra.

-Hasta otro rato, Pelayo.

Eh, tú.

¿A dónde crees que vas? ¿A hablar con mi hija?

-Mire, señor García, con todos mis respetos.

Yo ya sé lo que piensa usted de mí y lo siento.

No quiero que su hija se crea que la utilicé.

Estuve con ella porque la quiero.

¡Eh! Ojito con lo que decimos.

-Pero si lo... ¡Ni peros ni peras!

Tú no vas a hablar con mi hija.

-Lo siento, pero no sé cómo me lo impedirá.

¿Que cómo lo impediré?

Quizá tengas poder para meter a mi hijo entre rejas,...

...pero en mi familia, mando yo.

¿Te enteras? Y tú no hablarás con mi hija.

Es ella la que no quiere hablar contigo.

¿Te ha quedado claro?

-Sí...

Ahora creo que sí.

Pero usted debería pensar...

¡¿Me tienes que decir lo que tengo que pensar?!

Venga, vete de aquí que si no la vamos a liar.

Vete, por favor.

-Joder, lo que me faltaba.

-¿Cómo?

-Nada, disculpe, sólo que...

Bah, da lo mismo. -¿Qué le trae por aquí, inspector?

Si no es mucho preguntar. -No, no es mucho.

Pero, para serle sincero me sorprende que le interese.

-Bueno, usted tiene información de primera mano sobre Alfonso.

¿Por qué no iba a interesarme? -Claro... es por eso.

-¿Por qué iba a ser?

-Yo en su vida privada, no me meto, si es que la tiene.

-Ya... pues de Alfonso no le puedo decir nada. No.

Porque no sé nada. -¿Y cómo es eso posible?

-Me han retirado del caso.

Al parecer, tengo demasiados intereses personales...

...como para ser objetivo.

Tiene gracia, demasiado personal como para seguir...

...como policía y demasiado policía como para que me dejen...

...seguir en lo personal. ¡Hay que joderse!

-Entonces ha venido a ver a Teresa.

-Eso es vida privada, ¿no?

-Tiene usted razón, pero... si se lo he dicho antes...

...ha sido por mantener las distancias.

-Mire, Teresa me preocupa y si le soy sincero...

Usted no me parece una mala persona.

-Vaya, gracias. -No hay por qué darlas.

-No se crea, en los tiempos que corren, las palabras...

...buenas no abundan. -En eso le doy la razón.

-En fin...

Gracias otra vez.

Teresa estará bien, no se preocupe.

Y a mí ya se me pasará, no es la primera vez que pierdo...

Una novia.

Sé cómo seguir adelante.

Por cierto...

Sí hay algo que le puedo decir sobre Alfonso...

He hecho por él todo lo que estaba en mi mano.

Toma, anda, guarda esto.

-¡Ay, Teresa, ven, corre, corre!

Pero ¿qué pasa? ¿Qué son esos gritos?

-No te imaginas, lo que acabo de ver, hija.

No, qué... -Es que...

Resulta que estaba en el escaparate haciendo unos apañicos,...

...cuando he visto acercarse todo decidido a tu novio.

¿A Héctor?

-Claro, hija, quién va a ser, al policía.

Su antiguo novio, entonces. -Da igual, Ana.

El caso es que yo estaba ahí y le he visto acercarse...

...se para en seco como dudando.

¿Y luego? -Y luego se ha armado de valor...

...y cuando iba entrar... ¿a que no sabes quién apareció?

¿Quién? Clementina, ve directa al grano.

Esto es serio. -Ha aparecido tu padre, Teresa.

Dios mío...

Ay, Dios mío, aquí ha pasado una desgracia.

Clementina, al grano, ¿no ves que lo pasa mal?

-Vale, está bien, bueno, como te decía...

...ha aparecido tu padre y se han puesto a discutir.

Héctor diciéndole que te quería ver y tu padre que no,...

...él mandaba en su casa y en su familia...

...y no va a consentir que cruzase media palabra...

...con ninguno de sus miembros. Bueno, menos contigo.

A mí me va a dar algo...

Vete al baño y lávate la cara, ahora voy yo.

Sí, sí, será mejor.

-Si es que me da una lástima... pobrecita.

Pues no te dará tanta, cuando está claro que te tomas...

...sus problemas a pitorreo.

-Pero, bueno, Ana, un respeto, que esto lo he hecho...

...porque soy su amiga,...

...para informarla y no se lleve la sorpresa en casa.

Pues lo siento, pero por el tono...

...que has usado me ha parecido que estabas chismorreando...

...como una cotorra, no como una amiga.

Y, ahora, si me disculpas yo sí tengo una amiga a la que consolar.

-Encima...

-Vaya día. -Desde luego.

A ver si ahora que están todas las mesas ocupadas y atendidas...

...puedo tomarme un respiro por fin.

-Lo siento, pero me temo que... no vas a tener tanta suerte.

-Buenos días. -Hola.

-Muy buenas, ¿qué desea el señor?

Un agua tónica.

¿Y su jefa? Hace tiempo que no la veo por aquí.

¿Se ha ausentado por algún motivo en particular?

-Doña Julieta ha tenido...

...que ausentarse por unos días por motivos personales.

Como ya le dije...

-Ya... ¿y sabe si tardará mucho en volver?

-Lo siento mucho, comisario, pero...

La investigación no es lo mío.

-¿Y Celia...?

Tampoco la veo.

-Celia, la mujer de mi compañero Jacinto, también se ha ausentado...

...por motivos personales.

Y, por si quiere saberlo, no sé cuándo va a volver. Insisto...

La investigación no es lo mío. -No se preocupe...

No se le puede pedir mucho más a un camarero.

-Ahora que caigo, creo Celia me habló de un viaje a Barcelona.

¿Le parece si lo comentamos mientras tomamos algo?

-Por favor.

-Ahora te pongo uno de lo tuyo, Cora.

-Gracias.

(GIME Y SE QUEJA)

-¡Ay, Juan, por qué no vienes!

Juan, por favor, ven ya... ¡Ay!

¿Loli, eres tú?

Soy Julieta... necesito verte.

Me da igual lo que tengas, lo que sea...

Loli... Loli... por Dios, te daré lo que pidas, de verdad.

Lo que tú me pidas.

Loli, no por Dios... Loli...

(LLORA DESESPERADA)

(SUSURRANDO) Que alguien me ayude...

Que alguien me ayude...

(LLORA DESESPERADA)

(EL PÚBLICO APLAUDE)

Querer como te quiero...

Está fuera de la ley...

Teléfono. Poetas y ladrones...

...lo saben...

-¿Jacinto? ¿Eres tú?

-Pues claro, mi amor, quién va a ser si no.

-Qué bueno oírte, ¿va todo bien por allá?

-Sí... perfectamente. -¿Y tú?

¿Tú estás bien? -Sí...

¿Por...? -No sé.

Es que cuando vine para acá estabas tan enfadado...

...y ahora se te oye tan bien.

-Verás, cariño, es que...

Por eso mismo te llamo.

Porque me di cuenta de lo tonto que soy.

Para pedirte perdón.

Sé lo importante que es tu carrera para ti...

...y el derecho que tiene a crecer.

Aunque, a veces, me cuesta entenderlo.

-Ay, Jacinto...

-Negra...

Te mereces lo mejor y no soy quién...

...para negarte lo que te va bien. Yo te tengo que apoyar.

De verdad, te prometo que desde ahora lo intentaré hacer.

-Ay, mi amor, es lo más bonito que me has dicho nunca.

-Pues es solo el principio de todo lo que te diré al volver.

-¿Ves? Este es el Jacinto con el que me casé.

Por cierto, ¿es Cora la que canta?

Es que la oigo de fondo.

-Sí, es ella.

Estoy tan concentrado contigo que me olvidé.

-Ya será menos, pícaro, que eres un pícaro.

-No, mi amor, que tú eres única.

De verdad que no sabía si había terminado o no.

-De acuerdo, te la doy por buena.

Dale un beso fuerte cuando termine. Y otro grande y gordo para ti.

Y a don Pablo y a Rosario también los saludas.

-Está bien, mi amor. Así haré.

Te mando besos de los nuestros.

-Te quiero... Te quiero, te quiero...

-Yo también te quiero, negra.

Buscamos un camino... -Yo también te quiero.

...diferente a los demás.

Burlamos al destino...

...que nos quiso ganar.

Bailábamos boleros...

...cuando todo, todo iba mal.

Y juntos escapamos...

...en la mediocridad.

En la mediocridad.

Querer como te quiero...

...está fuera de la ley.

Aplausos. -¡Bravo!

-Hija, alegra esa cara. No estés así todo el día.

¿Y cómo quiere que esté? ¿Saltando de alegría?

-Tampoco es eso.

Lo que digo es... Sé lo que quiere decir.

Lo siento.

No entiendo por qué, padre, no me dijo que vio a Héctor...

...y discutieron.

Y que lo haya dicho una compañera.

Lo que más me duele no es la discusión, es el silencio.

Y no sé por qué se enfada conmigo si no tengo la culpa de nada.

-Hija, entiéndelo. No está enfadado contigo,...

...pero a su manera quiere protegerte.

Sí, a su manera, bonita manera.

-Que no te haya contado la discusión,...

...no significa nada.

Es su manera de hacer las cosas. Y, mejor así...

...a que haya perdido los nervios.

Sí, encima le tengo que dar las gracias.

-Teresa...

Perdón.

-Siéntate, hija.

Sé lo mal que te sientes.

Pero dale una oportunidad a tu padre.

Sí, esperaré, esperaré a ver cómo van las cosas.

-Por lo menos durante un tiempo, ¿vale?

Pues venga, menos hablar y más trabajar.

Que no nos cundirá nada.

Si quiere le ayudo y reparto esto.

-Iré poniendo la mesa. Las dos camisas son de tu hermano.

Sí, que si no se pone furioso si las mezclamos.

-Hija, no te preocupes también por esto.

Si Alfonso es inocente, no pasará nada.

Ya lo sé, madre.

Pero usted y yo no hacemos la sentencia.

-Se demostrará que Alfonso es inocente.

Y tu padre atenderá a las razones de Héctor...

...y verá que lo hizo por cumplir órdenes.

Y todo en paz.

Le admiro mucho, madre.

Ojalá tuviera su entereza y su capacidad de comprensión.

Y, sobre todo, su esperanza.

-Puedes tenerla, hija. No.

No, ahora lo veo todo muy negro y sin salida.

-Teresa... Lo siento, es así.

No sé qué pasará con mi relación con Héctor.

Aunque suelten a Alfonso, aunque se sepa que Héctor...

...cumplió órdenes.

No...

Las cosas no volverán a ser como antes.

-Julieta, ya estoy aquí.

Julieta...

(SE ASUSTA) -¡Ah! -¿Puedes?

-¿Juan, eres tú? -Claro, mujer.

Claro que soy yo. ¿Qué te ha pasado?

-No lo sé.

De repente... Estaba tan bien...

-Es mi culpa, no tendrías que haber estado sola.

-Juan, perdóname...

Pero creía que me habías abandonado.

Creí estar sola y estuve a punto de hacer una tontería.

-Calla, que eso ya pasó. Ya ha pasado.

No te dejaré sola nunca más, ¿me oyes?

-Ay, Juan... -Nunca.

-Por lo que me dijo usted, las circunstancias...

...son las que le pusieron donde ahora está.

-Quiero a Teresa y usted lo sabe.

-Porque usted lo dice, pero saber, no sé nada.

-Dejemos esta conversación de besugos.

Si vine es por hablar con usted del caso.

-Hija, ¿qué hacemos con las crías?

-Enriqueta, se lo he dicho ya tres veces.

Las hemos dejado con Consuelo, luego nos las lleva al bar.

-Esto no son dolores normales.

Los dolores de cualquier enfermedad...

Ya los hubiera superado.

Esto son como desgarros y no me puedo estar quieta.

Ay, las piernas...

Se me estiran solas y se me encogen.

-La han jodido en el peor momento.

-Sí, pero no pude hacer nada.

-Alfonso no es víctima de sus acciones...

...sino de un enfrentamiento entre policías.

No lo digo por exculparme, pero mi jefe me obligó a hacerlo.

-El inspector Perea se crió con un padre autoritario...

...que, al parecer, le hacía malos tratos a menudo.

Y el adulto...

Perea, encontró a su madre en compañía de unos indigentes.

-Por eso, no te digo que me ayudes a empezar de nuevo.

Solo un poquito.

Casi no lo voy a notar.

Es solo... Es solo para dejar de...

De sufrir y de pensar y de sentir y para descansar.

-Si lo que quiere es que le descargue de culpas...

...delante de Teresa, no va a poder ser.

Su padre, también estuvo preso como yo.

-¿Cómo está ella?

-Destrozada, ¿cómo quiere que esté?

¿Qué quieres que haga? -Lo sabes muy bien.

Necesitamos a Marta de nuestro lado, alejarla de Ana.

No me gustan los chantajes...

-Si Marta te quiere y se pliega, yo te querré y me plegaré.

Amar en tiempos revueltos - T4 - Capítulo 70

12 dic 2008

El actor insigne pide a José María que busque entre las empleadas del almacén una doña Inés que pueda acompañarle en la célebre escena del sofá que va a representar en los almacenes. Valentina se ilusiona con la posibilidad de ser la elegida. Ovidio niega a Pascual el permiso para ver a Alfonso y hace oídos sordos a la defensa encendida que aquél hace de la inocencia de su hijo. De resultas de ello, impide que Héctor vea a Teresa cuando este trata de justificar la detención de Alfonso y maldice el momento en que autorizó a su hija a que saliera con el policía. Julieta no logra superar el síndrome de abstinencia y en ausencia de Juanito Chico llama a Loli para que le suministre droga pero no consigue nada de ella. Jacinto descubre que Pablo y Rosario idearon el viaje a Barcelona de Celia para alejarla de Ovidio y evitar que éste siguiera acosándola. Jacinto se disculpa ante Pablo por el mal carácter que ha mostrado desde que Celia se fue.
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