www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
3575044
No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 87
Transcripción completa

-A cualquier cosa, menos a la política.

No se preocupe, tío,...

...ya sé que ese campo está vedado para las mujeres.

-Si es precisamente a esa amistad que tenéis a lo que me refiero.

Sería una pena que perdieras a una amiga como Soledad.

-Ah, pues usted no se preocupe, que yo sé perfectamente...

...cómo mantener mis amistades.

(MARCELINO PITA AL COMPÁS)

(TODOS) ¡Como Marce, no hay ninguno!

¡Marce, Marce, Marce es cojonudo!

¡Como Marce, no hay ninguno!

-¿Qué está dispuesta a hacer por Ignacio?

¿Lo que sea?

¿Incluso llevar una vida cristiana?

-Pero padre... -No me diga nada ahora; piénselo.

-Sobrina de Hipólito Roldán e hija del catedrático Joaquín Peña,...

...recientemente fallecido, al poco de volver del exilio.

-Es una idealista. Muy joven.

Totalmente inofensiva.

-De momento.

(EBRIO) -¿He escrito la sinopsis...

...y no me acuerdo de nada?

Es un milagro.

-Los tres forman un triángulo muy curioso, ¿no cree?

-Buen trabajo.

Vuelve a tus clases y tus libros y mantén los ojos bien abiertos.

-A sus órdenes.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

Bueno...

-Hoy no dice nada el periódico.

Pues no, es normal; no tienen nada más que contar.

-¿Qué es eso?

Eh, eh, eh... Tranquilo.

Es por mera precaución.

Simplemente, me hace sentir más seguro...

...ante lo que pueda pasar. -¿Por qué? ¿Qué crees que pasará?

No sé, yo no creo nada, pero es un pálpito.

También me afectó la muerte de ese hombre.

-Es por Quintero, ¿verdad?

Piensas que se ha podido oler algo.

¿No te dije que Quintero, desde ahora, no es un obstáculo?

-Y yo no te creo.

Controlas bien los nervios, pero ya te leo el pensamiento...

...y Quintero te da tan mala espina como a mí.

Quintero no sabe nada.

-Cuéntame de una vez lo que estás pensando.

Está bien.

No quería alarmarte, pero es cierto que Quintero está metiendo...

...las narices demasiado.

Y algo me dice que no va a dejar de hacerlo.

(SUSPIRA ANGUSTIADO)

-Pidamos información a los de arriba;...

...es arriesgado... ¿Qué dices?

Sería un disparate, como un suicidio.

(NERVIOSO) -¿Y qué hacemos, nos quedamos de brazos cruzados,...

...esperando a que nos pillen?

Tranquilo, no nos pillarán si lo hacemos bien.

Iremos con ojo y cuidaremos qué decimos y dónde lo decimos.

-¿Crees que nos vigilan? No sé, es posible.

Incluso es posible que nos hayan intervenido los teléfonos.

(SOPLA ANGUSTIADO)

-Primero me pregunta que cuál es mi interés por Ignacio,...

...como si no se creyera que somos amigos.

Y después me dice que qué haría por él.

Era como el mismísimo diablo intentando que le vendiera mi alma.

-Pedirte que lleves una vida cristiana...

...tampoco es vender tu alma al diablo.

-Dime qué es para don Senén una vida cristiana.

-Quizá quiere que te cases para ir a verle.

-Deja las bromas que estoy que me subo por las paredes.

-No es broma; me quiso casar con Juanito el Grande,...

...porque nos vio tomar un café. -¿Ves cómo es un metomentodo?

-Que es un cura, Luisa, ¿qué esperas de él?

Y tiene un carácter especial.

Pero lo único que intenta es recuperar...

...las ovejas que se le escaparon. -No, que espantó.

-Bueno, pues que espantó, pa ti la perra gorda. (SUSPIRA)

Pero mira, Luisa, la gente cambia...

...también tiene una edad...

...y no puedes esperar que vea el cristianismo como nosotras.

-Por eso estoy así, porque no sé qué quiere.

Me dijo que me lo pensara y que no le respondiera aún.

-Bueno, pues te presentas ante él y le dices:

"Mire, don Senén, llevo toda la noche dando vueltas a la cabeza,...

...que no me duermo, porque no interpreto sus palabras".

-No me ayudas nada, la verdad.

-¿Y qué quieres que te diga?

Si no le das algo, no da nada a cambio.

-Encima eso.

Da lecciones de cristiandad cuando lo que hace...

...es comerciar con la caridad.

-No tiene otra cosa que vender.

-No hay derecho. ¿Se cree que llevaré una vida cristiana,...

...a cambio de ayudar a Ignacio? Vamos.

-Sólo querrá que le pases el cepillo en misa los domingos.

-Que te crees eso. Quiere confesarme, que vaya...

...los sábados a rezar el rosario, almidone los paños del altar...

...y si me apuras, que me haga monja o beata.

-Bueno.

-Buenos días.

Perdonen que me presente así, pero quedé con Alicia...

...para ir a la facultad, se retrasa y pensé que estaría aquí.

Lo siento; aquí no la encontrarás.

Alicia no viene tan temprano;...

...lo primero son sus clases, ya sabes.

-Qué raro, juraría que ayer me dijo que pasaría por aquí.

(ENFADADO) -No está. ¿No lo oyes?

¿Qué clase de modales son esos?

No te preocupes, los de producción siempre están enfadados.

Y más si las cuentas no cuadran;...

...ya nos gastamos en esta película mucho más de lo previsto.

-Comprendo. Siento venir en un momento inoportuno.

No, vienes como agua de mayo; estaba harto de repasar cuentas...

...una y otra vez.

-Poner en marcha una película será una locura.

Ni lo imaginas; pregúntale a Roberto.

-Es desquiciante. Perdona que contestara así.

-No tiene importancia.

Esperaré a Alicia en El Asturiano.

Oye, y cuando quieras, aquí estamos.

-Gracias.

¿Te das cuenta de lo que significa andarse con cuidado, Roberto?

-Bueno, tampoco te pongas así.

Yo creo que, don Senén, lo que espera es que pongas algo...

...de tu parte. -Ya lo hice yendo a hablar con él.

Y en qué mala hora, Sole, de verdad.

Y tampoco sé qué es lo que va a hacer por Ignacio.

-Bueno, pues algo hará.

Pienso que querrá que colabores en algo de la iglesia,...

...como... no sé...

Quizá quiere que vuelvas a abrir la escuela parroquial.

¿No me digas que no sería bonito...

...que te pidiera eso a cambio de ir a ver a Ignacio?

-Ya me gustaría, pero no, Sole.

Ese hombre querrá que pague por mis pecados.

-Pero si la única pecadora que hay soy yo.

-Ante sus ojos, no somos buenas cristianas. Y esos pobres niños...

Nunca le importó que no fueran a la escuela.

Y en cuanto a Ignacio, no me conformo con nada tan bueno...

...como ir a verle, sino al contrario, querrá alejarme...

...de esa mala influencia y a cambio, le hará llegar...

...algunas medicinas o vete a saber.

-Bueno, mujer, pues le hace llegar medicinas... Algo es algo.

Anda, tómate la leche, que se te va a enfriar.

-Increíble, Marcelino,...

...lo que se dice un hecho inexplicable.

¿Tú sabes lo que es quedarse dormido y, al despertar,...

...ver que tienes el trabajo hecho?

-Pues no, pero debe ser la leche.

Una siestecita en la barra y, al despertar,...

...las sillas en la mesa, todos fuera...

...y el suelo bien fregao. -Sí.

Cosas más increíbles he visto hacer a ilusionistas.

Con trucos y engaños, obviamente. Pero es un trabajo manual.

Pero... la creación, Marcelino.

Con la creación no hay magia que valga.

-Igual tiene la enfermedad esa de la gente que...

Se levanta por la noche dormida.

-Sonambulismo, Marcelino, eso se llama sonambulismo.

Y yo no soy sonámbulo, no.

No lo he sido nunca ni lo seré jamás. Eso descartado.

-Bueno, igual se pone a escribir, se toma un coñac o 23...

Porque, la verdad...

Se queda dormido y al día siguiente no se acuerda.

-Es imposible. Si hay algo que me funciona aún es la memoria.

Ni siquiera cuando caigo borracho se me olvida lo que hice...

...antes de que el alcohol me tumbara.

Al menos... hasta ahora.

-A mí me han dicho que el alcohol pa la memoria es mu malo.

-El alcohol ayuda a olvidar lo que uno quiere recordar.

Pero cuando uno tiene el empeño, como tengo yo,...

...por acordarme cómo apareció esa maldita sinopsis en mi mesa,...

...¡coño!, el alcohol no tiene nada que ver.

-¡Coño, si usted lo dice! -¡Pues claro que lo digo!

Ese texto no está escrito así como así.

No te vayas a creer.

Eso está escrito en verdadero estado de gracia.

¡En un arrebato de auténtica inspiración!

¡Joder, el argumento es grandioso!

Con una presentación de la historia brillante...

...y un desarrollo más interesante.

Por no hablar de la prosa. ¡Qué maravilla!

Vamos, ni en mis mejores momentos...

...he escrito una cosa igual. -Pues permítame decirle. ¡ole!

O lo ha escrito usted y ya no se acuerda o aquí hay un milagro.

-No digas disparates, Marcelino.

-Pero si dijo que haría falta pa la "sinosis" esa.

-Sinopsis. Y los milagros no existen.

-Que no, la mano no me duele de levantar cajas.

Me duele de que el otro día le pegué a un mamarracho.

Al que sale con la prima de Alicia, ¿cómo se llama?

¡Alejandro! Que no sabía quién era y me enteré así.

-¿Pero qué me estás contando?

-Lo que escuchas. Le levantó la mano a la joyera.

-¿A doña Julieta? -Así es.

-Y eso por qué.

-Están más liaos que la pata de un romano.

-A mí no me gustan los chismes de esta clase. ¿Estás seguro?

-Seguro, Juan. Segurísimo.

Y no soy el único que lo sabe.

Esta mañana doña Pruden ha intentado...

...sonsacarme saber qué pasó. Pero se ha quedao con las ganas.

-¿Qué ha pasao para que te liaras a puñetazos?

-Pues nada, Juan.

Yo estaba dentro el taller y escuché discutiendo afuera.

No sé bien de qué hablaban, pero de nada bueno seguro.

Entonces, cuando salí a ver qué pasaba,...

...me lo encontré a punto de pegar a la joyera.

-¿Y te pegaste delante de todo el mundo?

-No, no, no. Yo pensé que la cosa se iba a quedar ahí.

Entonces, el tipo se largó y yo acompañé a ella a la joyería.

Mira, se quedó tan agradecida que me regaló este San Cristóbal.

(SILBA)

-Hombre, si la salvaste de un buen guantazo...

-¡Coño, casi me lo pega a mí!

La verdad es que estuve muy gallito.

Le dije que si tenía lo que tenía que tener, que me diera.

No con una mujer. -¡Pues sí que has tenido valor!

No me hubiese imaginado que tú fueses...

Tan gallito y que tuvieses tanto valor.

Aquí te tenían que contratar no de chófer sino de matón.

Anda, vamos a ver qué se cuece. -Venga.

-Entonces va a tener razón Isidro.

Que usted, si se lo tomaba con calma y buena letra,...

...podría escribir una obra de manera divina.

-El bendito de Isidro es capaz de decirme cualquier cosa...

...con tal de animarme. No, no, no.

Ya te lo he dicho: Aquí no hay magia que valga.

-Anda, me parece que ya sé lo que puede ser.

Esto, evidentemente, no se lo he dicho en público.

Yo he oído hablar de gente que entra en trance.

Y desde ese trance se ponen como hablar con los muertos.

¡Con dos cojones!

-Eso es un engaño de feriante. ¡Venga!

Ponme otro sol y sombra, eh,...

...que tengo que acordarme lo que hice ayer, paso a paso.

-El enésimo.

Tómese, a ver, un sol y sombra, si eso.

Buenos días. Perdona. ¿Llevas mucho esperando?

-No, lo justo para tomarme un café. -Un momento.

Vosotros, que estáis estudiando para ejercer la abogacía.

A ver si podéis resolverme una duda.

Vamos a ver. Si un guionista, o sea, yo,...

...no recuerda haber escrito una obra que parece que sí escribió,...

...¿podría firmarla sin temer que alguien reclamara la autoría?

-A ver, lo explico yo en cristiano.

Que pa ser guionista, te cuesta un poquito.

Él cree que no sabe si escribe o no escribe cosas,...

...pero al despertar tiene el trabajo hecho.

-¡Joder, como que no lo he escrito!

Al despertar, me encuentro con la sinopsis en la mesa.

Escrita con mi propia máquina de escribir.

Y yo no he podido hacerlo.

Ni despierto ni dormido.

Y no ha sido un milagro de Ntra. Sra. de Fátima ni del Diablo.

Está clarísimo. Estamos ante un caso paranormal.

-Sí, clarísimamente.

Y en Estados Unidos, yo he leído que hay platillos volantes...

...pilotados por extraterrestres.

-¿Qué me estás contando, platillos volantes como estos?

Ya, claro, y van a venir aquí todos esos seres.

Como que van a caber en el platillo. ¿Me tomas el pelo?

¿Pa qué van a venir a la tierra, si tienen sus hoteles, playas...?

Ya te lo explicaremos. Verás cómo tenemos razón.

-Hasta luego. -Adiós.

Hombre, bien visto... Tiene su miga lo de los platillos volantes, ¿no?

-¡Pamplinas pa tener entretenida a la gente!

Ponme otro. -Otro, ¿no?

No hay...

22 sin 23.

Siento que hayas esperado tanto. -Bah, no pasa nada.

¿Os va bien en la productora?

Me pareció que Fernando y Roberto estaban preocupados.

¿Preocupados? -Sí.

No, será por los cambios que tuvieron que hacer...

...con las correcciones del asesor militar.

-¿Qué tipo de cambios?

Pues cambios. Cambios de localización, de vestuario.

Cambios de las películas.

No entiendo cómo estuviste esperándome.

Sabes que nunca voy por la mañana a la productora.

-Ya, pero como te gusta tanto estar con Fernando.

Verás, Lerchundi, Fernando y yo somos amigos.

No me está gustando nada lo que insinúas.

-Alicia, no te enfades, no insinúo nada. Admiro lo que haces.

No sé de dónde sacas tiempo para trabajar y ser aplicada.

No soy la más aplicada de la clase.

Y aún así, me he prometido que no volvería a suspender.

No sabes cuánto me lo repite mi tío.

-Ya, me imagino que aprovecha cada oportunidad para presionarte.

Debe ser muy difícil para ti vivir con alguien afín al régimen.

Procuramos no hablar de política.

-Regina, pensé que te habías ido de paseo con la niña.

Te he estado llamando para que me ayudaras con los gemelos.

-¿Perdona?

-Los gemelos, querida, que no te enteras de nada.

Hoy tengo que recibir a una delegación de paraguayos.

Tengo cerrar la venta de unos autobuses.

¿Qué tal llevo la corbata? -Bien.

-Cariño, deberíamos cambiar la habitación de Carlos.

Los muelles de su cama están tan viejos que no sé cómo se levanta.

-Más dura es la litera del ejército.

-No es excusa. Los muebles de su habitación están viejos.

Y necesita una buena mesa. -Bueno, está bien.

A ver qué condiciones me ofrecen los paraguayos.

Me han dicho que son como los argentinos. Venden humo.

-También deberíamos hacer alguna reforma aquí en el salón.

He limpiado tantas veces esta tapicería que pierde el color.

-No hay que tirar la casa por la ventana.

Nos hemos gastado en la cubertería de plata...

...de la niña un potosí. -Mamá, voy a salir.

He quedado con Lorena para dar un paseo.

-No te retrases que quiero ir a la parroquia contigo.

-Está bien. Adiós, papi. -Adiós, hija.

-Nadie estaba hablando de tirar la casa por la ventana.

He tenido que encolar las sillas del comedor.

Y estos muebles no recuperan el brillo.

Podrías participar un poco en estas cuestiones.

-Bueno, está bien. Cuenta. ¿Qué cambios quieres hacer?

La verdad es que mi tío no comulga con todo lo que dice el régimen.

Por suerte tiene capacidad para pensar por sí mismo.

Aunque ya sabes que en este país se puede hablar...

...de pocas cosas con las mujeres. Y menos de política.

-Al final no hay tanta diferencia entre tu tío y tu padre.

Ojalá se pareciera a mi padre.

No se parece en nada.

Ni en la forma de ser ni en la forma de pensar.

-Por cierto, me he enterado de que se están formando...

...grupos políticos entre los alumnos de 4 y 5.

No me había enterado.

-¿Ah, no? ¿Y no te podrías enterar de quiénes son los cabecillas?

Me encantaría formar parte de un grupo así. ¿A ti no?

No tengo tiempo ni para asistir a una asamblea.

-Pero podría ir yo por ti. Bueno, de acuerdo.

Cuando termine el trabajo de la productora lo pensaré.

¿Cómo hace tanto frío en esta ciudad? Más que en París.

-Sí. Bueno, cuento contigo...

...para que me tengas informado. De acuerdo.

-Luego le vi merodeando por la plaza.

Y cotilleando hacia dentro de la joyería.

Y le dije que mucho cuidadito con eso de volver a molestar...

...a doña Julieta.

¿Y qué te crees que me contestó el gachó?

Me acusó de ser el nuevo amante de ella.

¿Qué te parece? -Que no sería por falta de ganas.

Juanito, que tú donde pones el ojo, pones la bala.

-No me conocerás mucho si te crees que me voy a liar...

...con una mujer casada. -No es pa ponerse así.

Ayúdame a bajar esta.

Fíjate que nunca me hubiese imaginao yo...

...que doña Julieta tuviese un amante.

-Ni yo, Juan. No pensaba yo que esa mujer era de esas.

-Bueno, ¿y qué pasó con el tal Alejandro?

Le diste un puñetazo, ¿y? -Le pegué un puñetazo...

...que se fue con el rabo entre las patas y sin decir ni mu.

-Qué cobarde. Te voy a decir una cosa.

Está muy mal echarte una amante que esté casada,...

...pero si encima tú tienes novia... Ya eso no sé yo.

-Tú me dirás. El Alejandro ese es un sinvergüenza.

Ahora, te voy a decir una cosa.

Le alabo en el gusto por las mujeres.

Porque su novia Matilde está de muy buen ver.

Y doña Julieta, Juan... (RÍE) La joyera es mucha joyera.

-Oye, pues yo sé de una que está mucho mejor.

-¿Ah, sí? ¿Quién?

-Y también podríamos comprar unos sillones muy cómodos...

...que he visto para podernos sentar cuando tengamos invitados.

Lo único que no sé de qué color quedaría bien.

-El color que elijas seguro que es perfecto, querida.

-¿Lo ves como no te importan nada estas cuestiones?

-Está claro que te has levantado con mal pie.

Hablaremos de esto cuando vuelva. -Pero, Hipólito...

-He dicho que ya hablaremos de esto cuando vuelva.

Hija, qué poco te ha durado el paseo.

-Es que no me encontraba bien y he decidido no salir.

-¿Has vuelto a enfermar? A ver si tienes fiebre.

No. -Sólo estoy cansada, mamá.

Nada más. -Bueno, entonces haces bien...

...quedándote en casa. ¿A ti qué te parecería...

...el azul turquesa para unos sillones que compraremos?

-Pues un color muy bonito.

Habría que cambiar las cortinas para ponerlo todo...

...del mismo color. -Eso pensaba yo.

¿Lo ves? Así da gusto hacer planes.

Menos mal que tengo una hija que sabe de estas cosas.

-Gracias a ti, que le has enseñado a ser una perfecta ama de casa.

Qué joya se va a llevar Alejandro cuando se case contigo, cariño.

-Bueno, me voy a acostar un rato.

-Muy bien, hija. Ve y descansa.

Si esto está azul y aquello está azul...

La lámpara...

-Voy a dar un paseo. No soporto este silencio.

Antes tampoco querías hablar.

¿Por qué no sueltas lo que estás rumiando?

-No estoy rumiando nada.

Pero no me apetece hablar de banalidades...

...con la que tenemos encima. Te entiendo.

Es muy pesado estar todo el día sin hacer nada más que esperar.

En estos momentos uno se plantea qué diablos está haciendo.

Y si merece la pena tanta presión. -No te equivoques conmigo.

No tengo ese tipo de dudas.

Pero viéndote revisar tanto los planos de rodaje...

...cualquiera diría que estás nervioso.

Lo hago para distraerme. Para no pensar en lo mismo.

En que el final podría estar cerca.

En que tal vez todo lo que hemos hecho...

...no valga para nada. En que quizá tenga que utilizar la pistola.

-No sigas, por favor. Pero eso pensabas, ¿no?

-No puedo evitarlo. Es normal que te inquiete.

Pero es ahora donde tienes que sacar fuerzas...

...de donde sea para seguir adelante.

-¿Hacia dónde? Hacia el origen, Roberto.

Hacia el principio de todo.

¿Tú recuerdas por qué empezaste en esto?

-Claro que me acuerdo. No puedo olvidarlo.

Mi padre murió fusilado a manos de esos fascistas.

¿Es eso lo que te mueve? ¿La venganza?

-Justicia, Fernando. ¿Ojo por ojo?

¿Así entiendes tú la justicia?

-Voy a darme un paseo a ver si me aireo.

Pues procura ventilarte.

Y ten cuidado que no te traicionen los nervios.

Teléfono.

Ya lo cojo yo.

Numancia Films. Capitán Quintero.

Sí, soy Solís.

Estaba repasando los cambios que nos ha sugerido.

Por supuesto que estoy trabajando en eso.

Pero de momento no tenemos ninguna novedad.

Ya se lo dije, Capitán.

Usted será el primero en saberlo si hay alguna.

Sí. La verdad es que tengo una pista bastante interesante.

Es posible que le entregue a alguien mucho antes...

...de lo que se imagina.

Hasta luego.

-¿Cómo es posible que no pueda salirme la dichosa sinopsis?

Si lo he escrito yo, coño.

-Son ganas de amargarse la vida.

Si ya la tiene escrita. Déjela estar.

Y póngase a escribir otra cosa. Yo, sin ir más lejos,...

...le podría contar una barbaridad de cosas...

...que han pasado en mi pueblo.

-El único pueblo que me interesa...

...es el de Cova de Iria y los tres pastorcillos...

...que se toparon de morros con la Virgen de Fátima.

-Los pastores de mi pueblo...

...le darían para escribir, no una, sino diez películas.

¿Usted conoce la historia de Pedro y el lobo?

Como esa, y muchos mejores, han pasado por mi pueblo.

-En otra ocasión. Ahora déjeme concentrarme...

...en lo que estoy.

-Bueno. Como usted quiera.

-Hola, Andrés.

Ha cambiado usted su lugar de trabajo, ¿eh?

-No, no estoy trabajando.

Estoy tratando de recordar la sinopsis...

...que apareció ayer.

-¿No me diga que la ha perdido usted antes de entregarla?

-No, tranquilo que está a buen recaudo.

Y ahora déjeme pensar.

-Claro, claro, claro.

No era lo suficientemente buena, ¿verdad?

Y ahora tiene que escribir otra, ¿no es eso?

-Era cojonuda. No necesito ninguna otra.

-¿Así que... ha sido un éxito?

-Ha sido todo un éxito.

Incluso podría olvidarme de ella si quisiera.

Pero necesito recordar todas y cada una de las palabras...

...para demostrarme a mí mismo que soy capaz...

...de hacer una igual o mejor.

Y ahora, por favor,... si me permite.

-Ah, claro, claro.

-Isidro, ya le he dicho a Marce que salga a atenderle.

Yo tengo que ir a la universidad para llevarle esto a mis suegros.

Y que eso, Andrés, lo mismo. Cualquier cosa a Marcelino.

-Manolita,...

...dame el paquete que tú estás muy ocupada...

...y yo se lo llevo a Pelayo.

Así aprovecho y charlo un ratito con él.

-Pues me voy a hacer de rogar. Me hace un favor que para qué.

-Un éxito. -¿Qué?

-No, nada, Manolita. Cosas mías.

-Mira qué bien.

-Andrés, ¿quiere que le cuente una historia que pasó...

...en mi pueblo este verano? Yo creo que no se la he contao.

Usted no andaba todavía por aquí. Verá.

Es que mis suegros decidieron llevarse a las niñas al pueblo...

...para que tuvieran vacaciones. Entonces...

-Señorita Peña.

Alicia, te debo una disculpa. Ayer no estuve muy cortés contigo.

Por favor, si soy yo quien le debo la disculpa.

La verdad es que no me sentó bien que me regañara...

...delante de todo el mundo por llevar tarde.

Y cuando hablé con usted, no fueron unas formas muy adecuadas.

-No tiene importancia. Sí, sí la tiene.

Soy una orgullosa y eso me juega muy malas pasadas.

Intenté disculparme cuando fui a entregarle el libro,...

...pero no me pareció la situación adecuada.

Así que aprovecho para pedirle perdón ahora.

-Perdonada. Y yo te doy las gracias...

...por haberte tomado la molestia de llevarme el libro.

Por favor, si no ha sido ninguna molestia.

Además aproveché para ver cómo estaba todo.

Como no vino, supuse que Pedrito podría estar enfermo.

-Ha estado resfriado, sí, pero ya está del todo bien.

Tu visita me pilló tan de sorpresa, que ni siquiera te acompañé.

Pero si estaba entretenido jugando con su hijo.

Además, estaba su madre.

No tuvo importancia.

Por cierto, le quedaban muy bien las plumas.

-Qué vergüenza.

Si se enteran el resto de alumnos, seguro que me cuelgan...

...algún mote tipo el Indio Letrado o algo peor.

Pues, mire, no está nada mal.

No se preocupe, por mi parte no lo sabrá nadie.

Además, no entiendo por qué tiene que avergonzarse.

Es algo muy bonito.

A mí me encantaba cuando mi padre jugaba conmigo.

-Perdona, pero me cuesta imaginarme al mismísimo señor Peña...

...jugando con una niña. (RÍE)

¿A las muñecas? No, a las muñecas no.

Pero sí me enseñó a jugar al aro y a andar en bicicleta,...

...y al ajedrez...

...y a juegos de cartas poco aptos para una señorita.

-¿Mus?

¿Póquer? (RÍE)

Caramba con don Joaquín. Sí. Hizo todo lo posible...

...para que no que echara de menos a mi madre.

-¿Y lo consiguió? Bueno, un poco.

Seguía pensando en ella.

-Normal. Supongo que a Pedrito le pasará lo mismo,...

...pero como nunca dice nada.

Por suerte puedo contar con mi madre,...

...pero mi madre es eso, es sólo la abuela Marcela.

Alicia, si tienes un rato, podemos ir a mi despacho a hablar de esto.

Estaremos más tranquilos y de paso te llevas el libro que me pediste.

Tres bien.

Aún tengo un ratito antes clase. -Bien.

-Pues ya te puedes ir a estudiar las leyes del movimiento.

Pero dile al catedrático que da la materia que te he dicho yo...

...que el movimiento se demuestra andando.

Y que esa ley falla en este régimen porque si te mueves, tacachín.

Pues marchando un verderón.

(SUSPIRA) -Pelayo, Pelayo.

¿Qué te iba a decir?

Es que creo que no te lo he dicho nunca, fíjate.

¿Hay alguna posibilidad...

...de que dejes de hablar de política con los alumnos?

-Si yo no estaba hablando de política con este abejarruco.

Estábamos discutiendo...

...sobre cuestiones jurídicas trascendentales.

-Un día vamos a tener un disgusto.

Siempre estás contando chistes de Franco y van a llegar...

...a oídos de alguien importante y te van a abrir un expediente.

-Pero ¿quién está contando chistes del ferrolano?

Yo jamás pronuncio el nombre de Dios en vano.

-Eso es peor, porque por no nombrarle,...

...dices cada barbaridad de padre y muy señor mío.

-Eso son ilusiones tuyas, mujer.

Por cierto, que no te lo he contado una cosa.

Pues que el chaparrito se ha mudao y no de pellejo, precisamente.

Ya no vive en El Pardo.

-Qué tonterías dices. ¿Como no va a vivir en El Pardo?

-Que no, mujer, que se ha cambio a la calle Atocha al n 20.

Concretamente al principal.

-Pero ¿qué dices? ¿Franco viviendo en Atocha?

-Lo que estás oyendo.

Debajo del principal, encima de unos almacenes de tejidos...

...hay un cartelón con unas letras mu grandes que dice:

Bobo y Pequeño.

-De verdad, Pelayo, es que eres lo que no hay.

Ay, mira quién viene por aquí. Isidro, qué alegría.

-Enriqueta, Pelayo. -Hola, Isidro.

¿Qué? ¿Vienes derecho a matricularte en Derecho?

-¿Te imaginas, Pelayo, a mi edad?

Aunque no creas que no me gustaría, no.

Aunque lo mío son los números, de tantos años de leer...

...contratos en Mármoles Robles,...

...acabé con nociones de derecho mercantil.

-Isidro, que nunca es tarde. -Anda.

La universidad es para los jóvenes, Enriqueta.

No, yo vengo a traeros...

...este paquete que me ha dado Manolita para vosotros.

Me apetecía dar un paseo y me he ofrecido a traéroslo.

-Muchas gracias, Isidro.

¿Qué quieres tomar que invita la casa?

-Bueno, si no es mucho pedir, un cafelito con leche.

-Huy, que si es mucho pedir, dice. Anda, anda.

Y te voy a poner un sobao pasiego que nos ha traído...

...un alumno agradecido que es de un pueblo de Santander.

-Vaya por Dios.

Pues no te lo voy a rechazar, Enriqueta.

Merci.

-El problema de criar a un hijo solo es pensar...

...que debes ser padre y madre a la vez.

Y eso es imposible, pero uno tarda en darse cuenta.

Yo ahora empiezo a asumir que no puedo llenar...

...el hueco que dejó Verónica.

A lo mejor es una pregunta personal y no quiero reabrir heridas.

Pero ¿cómo murió su mujer?

-No te preocupes, ya puedo hablar de ello sin derrumbarme.

Todo ocurrió muy deprisa, de la noche a la mañana.

Se puso muy enferma y en menos de una semana, falleció.

Los médicos nunca supieron decir qué ocurrió exactamente.

Qué horror. Tuvo que ser espantoso.

-Un mazazo.

De repente, me vi solo con mi hijo Pedro.

Tardé meses en reaccionar. Si no llega a ser por mi madre,...

...no sé cómo hubiéramos salido adelante.

Pero la vida sigue.

Supongo que mi padre se sentiría así cuando perdió a mi madre.

-Al principio, intentas ser padre y madre...

...para que tu hijo no note la ausencia.

Pero consigues el efecto contrario.

Los niños no son tontos y perciben tu angustia.

¿Qué es lo que hay que hacer entonces?

-Mi hijo Pedro era muy pequeño cuando murió su madre.

No la puede echar de menos.

Era yo el que proyectaba mi propia angustia sobre mi hijo.

Ya. Sí, recuerdo que no era especialmente el sufrimiento...

...por la ausencia de mi madre lo que me hacía sufrir,...

...sino el ver sufrir a mi padre por su recuerdo.

-Exacto. Lo que hay que hacer es compartir esos recuerdos,...

...pero de una forma positiva, nunca como una carencia.

De ese modo, llegan a amar el recuerdo de la madre ausente.

-Bueno, ¿y qué tal vas por los andurriales de la vida?

-No me puedo quejar, Pelayo.

-¿Y la Pura?

-Bueno, Pura, pensando en sus cosas.

Quiere volver a aceptar huéspedes en casa,...

...como hizo en tiempos. -Me parece una idea extraordinaria.

Vuestra casa es muy grande.

-Más aún desde que Mario y Consuelo no viven con nosotros.

-A ver si te gusta, hijo.

-Me estaba diciendo Isidro que, por lo visto, Pura...

...se va a poner a alquilar una habitación en casa.

-Huy, pero eso es una idea fantástica, extraordinaria.

Mira, si quieres, preguntamos aquí, entre los estudiantes,...

...porque siempre hay alguno que está buscando hospedaje.

Y qué mejor que una casa familiar.

-Oye, pues mira, no se me había ocurrido, Isidro.

-Se lo comentaré a Pura, a ver qué le parece.

-Bueno, yo voy a recoger mesas, ¿eh?

-Bueno, compañero y, por lo demás, ¿qué tal?

¿Qué tal vas con los peliculeros?

-Bien. Bien, Pelayo, bien.

Oye, Pelayo,...

...tú que eres un hombre con un gran sentido común,...

...¿te puedo hacer una pregunta?

-Hombre, muchas gracias por el piropo, Isidro.

Claro que puedes.

-Verás, Pelayo,...

...¿tú crees que está bien meterse en donde a uno no le llaman,...

...si el fin del entrometimiento en cuestión no es perjudicar...

...a nadie, sino más bien...

...ayudar a una persona?

-En cristiano, Isidro, porque eso no es una pregunta, hombre,...

...es un trabalenguas.

-Está bien.

Te lo diré de otra manera.

Lo de "zapatero, a tus zapatos", ¿admite excepciones?

-Isidro, que no te entiendo.

-Verás, Pelayo,...

...preferiría no entrar en detalles.

-Bueno, pues entonces, yo te tendré que contestar de manera general.

Eso del entrometimiento en corral ajeno para no perjudicar...

...los intereses de alguien que...

Bueno, eso que me acabas de decir...

Yo no creo que haya ningún problema.

-Lo has entendido perfectamente, Pelayo;...

...eres un pozo de sabiduría.

Es lo mismo que yo pensaba. -Ah.

-Muchas gracias, Pelayo.

-¿Qué? ¿Cómo está el pasieguete?

-Bocata di cardinale, Pelayo. (RÍEN)

-Riquísimo.

Mi padre debió aprender bien la lección,...

...porque después, cuando hablaba de mi madre,...

...lo hacía esbozando una sonrisa.

-Los padres también debemos aprender a serlo.

Y sólo se aprende equivocándote.

He visto, el otro día, que usted es un padrazo con su hijo.

-Trato de pasar con mi hijo todo el tiempo que puedo.

¿Y no ha pensado en rehacer su vida?

No sé, es muy joven.

-No descarto esa posibilidad.

El recuerdo de Verónica está todavía muy presente, pero...

¿Quién sabe? Quizá, un día,...

...si encuentro a la mujer adecuada...

Llaman a la puerta. Sí.

-Disculpe, don Álvaro. -Pasa, Jesús.

-Es que buscaba a Alicia y un compañero me dijo...

...que entró en su despacho con usted.

Tenemos clase con don Carlos Cebrián.

Oh, mon Dieu!

Se me fue la hora.

-No quiero ser el culpable de que lleguéis...

...tarde a la clase de un compañero.

Seguiremos hablando. -Claro, Alicia.

Tu libro.

Gracias. -Adiós.

(SUSPIRA)

-"Si algún día encuentro a la mujer adecuada".

¿Pero en qué estás pensando, Álvaro, por Dios?

Es sólo una cría y...

...y alumna tuya.

-Andrés.

Oiga, Andrés.

Cuando...

...el...

...relámpago...

(MASCULLA)

...despejado cielo...

...de aquel precioso...

...día de mayo,...

...Lucía do Santos...

...le dijo a sus primos...

...que mejor sería que volvieran a casa,...

...cuando algo les detuvo.

En una encina cercana,...

...vieron...

...una luz brillante que les deslumbró.

-No sabes lo que te lo agradezco, Sole.

-¿Que te cosa un botón?

Ya ves tú, menuda bobada.

-Normalmente, me las apaño bien...

...con los botones de las camisas, pero con la chaqueta,...

...no sé qué pasa que soy incapaz.

-La tela es más gruesa.

Esto ya está; de todas formas, te repasaré los demás botones.

-No, no, no, no te molestes. -Que sí, hombre.

No es ninguna molestia.

(ALEGRE) -¡Sole!

Sole, tengo algo que contarte.

-Hola, Luisa.

-Hola, Juanito. No sabía que estabas aquí.

-Pues está aquí porque le estoy cosiendo un botón de la chaqueta.

-Pues...

Trae la chaqueta,...

...que me voy y os dejo que habléis de vuestras cosas.

-No hace falta que te vayas; no es un secreto.

-Ya, pero Sole terminó, ¿a que sí? -No,...

...porque te debo repasar los demás botones.

-No, ya está, muchas gracias, de verdad.

-Que sí. -Habrá tiempo en otro momento.

Además, debo ir a trabajar.

Pues nada, que...

...que con Dios.

-Venga, adiós.

-Hasta luego.

-Bueno, ¿y qué me tenías que contar...

...que vienes con esa cara tan alegre?

-No quería espantarle...

-Que no te preocupes.

-Huy, buenos días tenga usted.

-Buenos días, doña Pruden,...

...¿en qué puedo ayudarla?

-Madre mía, lo que pesa.

(RESPIRA PROFUNDAMENTE) Uf.

-Bueno, se ve que ha hecho una buena compra hoy.

-Sí, vengo del ultramarinos que está...

...en la Costanilla de Santiago, ¿no lo conoce?

-No, no creo. -Vaya y diga que va...

...de mi parte, porque no creerá cuando le diga...

...lo que me ha costado lo que traigo.

-Hombre, a juzgar por el peso...

-Cuatro cuartos.

La mitad de lo que me hubiera costado en el mercado.

¿Y sabe por qué? -¿Por qué?

-Porque la gente es muy finolis, doña Julieta. Por eso.

En ese ultramarinos ponen a la venta lo que la gente...

...no quiere en el mercado. -¿Y eso?

-Que la gente ve una patata que tiene ojos, no la quiere;...

...que una manzana tiene un gusano, pues tampoco.

-Mujer, es que... -¿Y qué?

Coges la patata, le quitas los ojos y al puchero.

La manzana; le quitas lo malo y te comes lo bueno, ¿eh?

Llevo yo en esta cesta lo que otras se hubieran gastado...

...en un kilo de boniatos.

-Bueno, visto así.

-Si es que a mucha gente se le olvidó ya el hambre...

...que pasamos en la guerra.

-Bueno, doña Pruden, muchas gracias por la recomendación.

-Pero si no venía yo a hablarle a usted del ultramarino. No.

Yo venía porque la hija de un primo hermano mío...

...va a tener su primer hijo.

Y me gustaría a mí tener un detalle, una medalla.

-¿Un regalo para la madre o para el niño?

-Para el niño. Es que mi madre, que en paz descanse,...

...era la madrina del abuelo. Del abuelo del niño. De mi primo.

-Ya, entiendo. Pues tenemos una medallitas de la Virgen...

...que salen muy bien de precio.

Ah, sí. La mujer de mi primo,...

...la madre de la que va a tener el niño,...

...no vive en casa.

Mi primo la echó. -¿Ah, sí?

-Por adúltera.

-Bueno, te vas a poner muy contenta.

-A ver, dime.

-He estado pensando en lo que me ha dicho don Senén...

...y en lo que quiero hacer con mi vida.

Lo que sí tengo claro es que quiero sacarme las oposiciones.

Y cuando me las saque ya pensaré qué quiero hacer con mi futuro.

-Venga, anda. Ven aquí.

Ven aquí y abrázame. ¡Ay, ay, ay!

-A la tercera va la vencida. Y me voy a esforzar muchísimo.

Ya verás cómo me la saco. -Estoy orgullosa de ti.

-Lo que pasa es que no voy a poder coser tanto.

-¿Quién está pensando en la costura?

Tú no has nacido para costurera, has nacido para ser maestra.

Métetelo ahí. -Pero el negocio se resentirá.

-Pues que se resienta. Ya me las apañaré yo.

Tienes que seguir tu sueño. ¿Eh?

-También tenemos unos pendientes de perlita. Por si fuera niña.

-Huy, no. Va a ser niño.

Si tiene la panza así en punta, que parece la proa de un barco.

-Pues entonces una medalla.

-Se veía a escondidas con el novio de la vecina de abajo.

Fíjese. Un muchacho diez años más joven que ella.

Es que desde luego...

Hay que tener mucha cara y mucha desfachatez.

-Doña Pruden, que se me había olvidado que tengo...

...una cosa muy importante que hacer.

Así que, si usted no va a comprar nada,...

...pues mejor que entonces vuelva...

-Vaya una manera de tratar a los clientes.

Cualquiera diría que le he dicho algo que pudiera ofenderla.

-No, mujer. No me entiende usted.

Es que mejor esperemos a que el niño nazca.

Y cuando veamos si la criatura es niño o niña,...

...pues viene usted aquí y yo le ayudo a escoger.

-Muy bien.

¿Pues sabe qué le digo?

Que a lo mejor ni vuelvo.

-Un chatito de vino y una tapita.

-Manolita, dame un vaso de agua.

Vengo cargando como una mula desde la Costanilla de Santiago...

...y estoy que reviento.

-Ya decía yo que me extraña verla aquí sola, en el bar.

-No es por gusto. Pero con esta sed...

-A ver, aquí tiene.

Tranquila, que se va a ahogar.

¿Y cómo es que viene tan cargada? -¿Tú no conoces tampoco...

...lo de los ultramarinos de la Costanilla?

Pues, hija, os vendría muy bien comprar allí para el bar.

Venden género tocao a mitad de precio y sale muy bien.

-A mí para mis clientes me gusta darles...

...productos de calidad. -Cualquiera que te oiga pensará...

...que yo enveneno a mis huéspedes.

-Usted sola se lo está diciendo.

-Es que estáis muy estiraditos los de la plaza de los Frutos.

Igual que la joyera esa.

Que casi me echa de la tienda a empujones.

-¿Doña Julieta? -Sí.

-Pues mire que me extraña, ¿eh? Porque doña Julieta es...

...una persona muy encantadora con todo el mundo.

-Pues será muy encantadora de serpientes.

-Oiga, que es amiga mía.

-Pues tú deberías tener más cuidadito...

...a la hora de elegir tus amistades.

-¿Y eso a qué viene? -Pues porque tienes...

...que cuidar tu reputación.

Si te ven con esa adúltera, pensarán que tú también...

-¡Bueno, se acabó! Ya se ha refrescado, ¿no?

¡Pues a criticar a otra parte!

Y le voy a decir una cosa. Tenga cuidado al salir,...

...a ver si la van a ver sola y se van a inventar historias.

-¡Habrase visto! -Nada, nada.

Que usted también tiene que cuidar una reputación.

-Desagradecida, eso es lo que eres.

Hombre, dichosos los ojos.

-Hombre, doña Pruden. ¿Cómo usted por aquí?

-Anda, que esta mañana has salío escopetao.

-Es lo que tiene el trabajo. -¿Sabes a qué día estamos?

-Sí. Ya sé que le tendría que haber pagao...

...el dinero de la habitación antes de ayer.

Pero no se preocupe que mañana me paga la productora.

-Pues a ver si es verdad.

-Con el viento fresco.

Manolita, menudo demonio de mujer. -Y que lo digas, hijo.

Y que lo digas. -Ponme un chatito de vino.

-Aunque ahora me centre en las oposiciones,...

...seguiré viniendo a coser.

Me vendrá bien para despejarme la cabeza.

-Eso espero. Así no estoy sola todo el día.

-¿Sola dices? Pero si tienes visita cada dos por tres.

-Tampoco Juanito está aquí metido todo el día.

-Yo no estaba hablando de Juanito.

Tienes mucha suerte de tenerle.

Me encantaría poder ver a Ignacio, pero no va a poder ser.

Y todo por culpa de ese...

-Luisa... -Ya sé qué me vas a decir.

Por lo menos la conversación de don Senén ha servido...

...para que sepa qué quiero hacer con mi vida.

-Yo estoy segura de que Ignacio estará muy orgulloso de ti.

-La verdad es que me encantaría poder escribirle una carta.

¿Pero para qué, si nunca le va a llegar?

-Tenemos que mirar hacia adelante, Luisa.

Tú y yo vamos a salir a flote.

Tú vas a aprobar esas oposiciones.

Y yo voy a sacar adelante a mi niño.

-Cuando dices que tenemos que seguir hacia adelante,...

...¿quieres decir que no vas a buscar a Ángel?

-Lo he pensado y creo que es lo mejor.

Por una parte para Ángel, así no tiene que pensar...

...qué hacer con su vida.

Y por otra parte por Serafín.

Yo creo que es peor ser hijo de un cura que de una madre soltera.

-¿Y para ti? ¿No piensas qué es lo mejor para ti?

-Unos mentirosos y unos aprovechados.

Y Alejandro no es diferente.

No sólo no es diferente sino que es el peor.

-No sé si está muy contenta.

Ayer llegó a casa con un humor de mil demonios.

Se encerró en su cuarto y si te he visto, no me acuerdo.

-Ahora vive obsesionada por ayudar a un preso político...

...que conoció en un intento de fuga...

...y al que quiere visitar en la cárcel...

...porque le han dicho que se muere.

-Nadie está a salvo en ningún sitio.

Y menos en la facultad. Hay ojos y oídos...

...dispuestos a denunciar...

...al que hable un poquito más alto que otro.

-Pues sí, hay un problema. Y bien gordo.

-Pero si se ha seguido fielmente el dibujo de las letras.

La M está perfecta. -El problema no es por la letra.

El problema es por las mujeres como usted.

Lo único que intento es hacerle ver que la vida...

...se puede mirar desde otras perspectivas.

Y usted lo que necesita es una más optimista.

-Creo que le conviene un retiro espiritual...

...para que resuelva dudas, ahonde en su fe...

...y afiance sus creencias.

-¿Me está diciendo que si me encierro en un convento...

...a rezar, me ayudará con lo de Ignacio?

-Hace días que me he dao cuenta de los tejemanejes...

...que te traes con las chicas esas.

Parecen recién cogidas de la calle Ballesta.

Si no he dicho nada es porque no tenía pruebas.

¿Pero sabes qué te digo? Que ya está bien, Hilario.

  • T3 - Capítulo 87

Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 87

31 dic 2007

Matilde descubre horrorizada que Alejandro le ha sido infiel. Huraña y esquiva, no comenta con nadie lo sucedido. Don Senén propone a Luisa un intercambio: ella se acercará a la religión y él hará que se vea con Ignacio. Andrés se angustia porque no sólo no recuerda haber escrito la sinopsis de la película sobre el milagro de Fátima, sino que ni siquiera es capaz de continuarla. Y ello se debe a que, quien realmente la ha escrito, ha sido Isidro. Álvaro tiene un a profunda conversación con Alicia sobre las familias sin presencia materna. Ambos se están vinculando cada vez más y eso preocupa al profesor. Roberto y Fernando, cada vez más tensos a causa del aplazamiento de su misión. Cuando Fernando ha salido, Fernando recibe una llamada de Quintero: le promete que pronto podrá entregarle a alguien.

ver más sobre "Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 87" ver menos sobre "Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 87"

Los últimos 4.649 programas de Amar en tiempos revueltos

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios