www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
3570883
No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 86
Transcripción completa

-¿Qué? ¿Has tenido bastante?

¿O quieres doble ración? ¿Eh?

¿Y qué es lo que hace? Me machaca delante...

...de toda la clase para dar ejemplo y ganar autoridad.

Muy bien. De acuerdo.

Ya sé a qué atenerme.

Le he explicado que todo lo que tenemos aquí dentro...

...son cosillas de estraperlo.

Le he regalado whisky para agradecerle su discreción.

-Parece buena idea. No es suficiente.

Hay que tenerlo todo previsto por si Quintero...

...sigue de huelebraguetas.

-Estoy con usted. Una oveja negra.

Pero, bueno, las hay en todas las familias.

¿No es verdad? -Supongo que sí.

-Estoy seguro de ello.

Incluso en Numancia Films debe haber alguna oveja negra.

Es una mancha de sangre. Pero no te preocupes.

Me di un golpe en la nariz y he sangrado.

No es nada. Gracias.

-En este país hasta los asesinos tienen suerte.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Buenos días, papá. Buenos días, primita.

-Buenos días. -¿Estáis desayunando?

-Ajá.

-Pues, no es por nada, pero mamá dice que es...

...una falta de respeto leer en la mesa cuando se comparte.

(LEE) -Muere un elemento subversivo al escapar...

...de la justicia. Uno de los cómplices,...

...interceptado tiempo después, consigue huir.

No sé cómo todavía quedan gente dispuesta a luchar...

...por lo que perdió en la guerra. Precisamente por eso, tío.

El foco de una guerra deja rescoldos entre los vencidos.

-El tipo que mataron ayer pertenecía...

...a una red de información.

Lástima que se les escapara el otro que iba con él.

No llegará muy lejos si lo tienen fichado.

-Esa gente sabe moverse muy bien, aunque se le prive de libertad.

Son como una plaga que lo va infestando todo...

...con sus ideas malsanas.

La paz se alcanzó el 1 de abril, pero la guerra...

...contra la subversión no ha terminado.

Bueno, por desgracia.

-Por eso es tan importante nuestra labor.

Tenemos que usar las mismas armas que ellos.

La información y las misiones secretas.

Lo malo es que no contamos con colaboradores...

...lo suficientemente eficaces.

La censura y el miedo lo ponen muy difícil.

-Sí, pero hay ambientes en donde esta gente...

...se mueve muy alegremente.

Pero hay que entrar sin levantar la liebre.

Y con un informe no lo podemos hacer.

Usted me entiende. Perfectamente, Capitán.

-No vale de nada que caiga un subversivo...

...si queda otro libre y encima advertido...

...de que íbamos tras sus pasos.

Ahora se manejará con más precaución.

Menuda chapuza. Yo no he tenido nada que ver...

...en este asunto, si es lo que quiere saber.

-Hablaban de una red de información.

Y es posible que sea la misma red que queremos desmantelar.

Pero yo no he tenido nada que ver.

Solamente actúo por orden directa de mis superiores.

-Qué decepción. Por un momento creí que haría algo bien.

Por una vez.

Hago lo que puedo, Capitán.

Pero ganarse la confianza de la gente requiere tiempo...

...y paciencia. -Cuando más tiempo se les dé,...

...mejor podrán organizarse.

Hay que actuar sin miramientos. Hay que aniquilarlos.

Ojalá fuera tan fácil como lo pinta.

Pero sabe perfectamente...

...que por cada uno que cayera, escaparían 100.

-Lo he dicho mil veces. Quiero resultados y los quiero ya.

Y yo le digo que hago lo que puedo, Capitán.

-Pues no parece que sea suficiente.

Si en esta productora no ocurren hechos relevantes y pronto,...

...su misión se dará por terminada.

Y tendremos que sacarlo de aquí. ¿Está claro?

-Pero esos rescoldos, como tú le llamas,...

...se apagaron hace mucho tiempo.

Exactamente el 1 de abril de 1939,...

...cuando el Generalísimo declaró el fin de la guerra.

Lo que no tiene razón de ser es que unos pocos resentidos...

...traten de recuperar lo que perdieron entonces.

Desde luego, tío. Sería una pena que España...

...entrara de nuevo en una guerra.

Pero no hay que olvidar que queda mucha gente...

...que no comulga con el régimen.

Esa gente no puede expresar sus ideas.

Esa gente lucha por unos ideales.

-Pues ya ves para qué le han servido los ideales.

Para que le maten de un balazo.

-Pobre hombre. La verdad es que hay que estar...

...muy loco para arriesgar la vida así.

Y sólo por tener ideas diferentes, ¿verdad, papá?

-Sí, hija, sí. Hay que estar muy locos.

Por eso no quiero que te dejes embaucar...

...por esas ideas equivocadas.

Recuerda lo que hablamos la otra noche.

No se preocupe, tío. No quiero meterme en problemas.

Bueno, ahora, si me disculpan, me tengo que ir.

-Está bien. Puedes irte.

Y vete pensando a qué vas a dedicar tus conocimientos en Derecho.

A cualquier cosa menos a la política.

No se preocupe, tío.

Ya sé que ese campo está vedado para las mujeres.

-Buenos días.

-Oye, papá. ¿Tú crees que Alicia se va a dedicar...

...a esas cosas de la política?

-Dios no lo quiera, hija. Dios no lo quiera.

El 13 de mayo la Virgen María...

...bajó de los cielos...

...a Cova de Iría.

-Joder. Sí que le ha dao con la cancioncita.

Menudo arte. -No se me va de la cabeza.

Desde que me encargaron escribir sobre el milagro de Fátima.

Y fíjate que la he escuchado millones de veces.

Y no había reparao en ella hasta hoy.

Ave, ave, ave María.

-Sin pecado concebida, Andrés. -No fastidie, Isidro.

-Buenos días, Marcelino. -Buenos y divinos días, Isidro.

¿Le pongo un cafelito con leche?

-Un cafelito con leche para mí y otro para Andrés.

-Yo ya estoy servido.

-Le noto a usted un poco malhumorado.

-Estoy que trino, Isidro.

Endemoniado con esa maldita sinopsis que tengo que escribir.

-¿Una sino qué?

-Una sinopsis, Marcelino.

Una sinopsis es un argumento resumido de una historia...

...para una película. -Sobre el milagro de Fátima.

Cada vez me cuesta más trabajo sentarme a escribir esa fantochada.

¿En qué hora tuvieron esa alucinación...

...los tres pastorcillos lusitanos?

-Venga, venga, venga.

No es para tanto, hombre. -Es para mucho.

No se puede escribir sobre algo en lo que uno no cree.

Pensé que jamás me vería en una igual.

-Si quiere puede hablar con Manolita.

De vírgenes y sobre todo apariciones...

...sabe pero un rato. -Muchas gracias, Marcelino.

Pero no son más ideas lo que yo necesito.

Lo que necesito es un milagro. Eso. Eso sería el milagro.

Que yo consiguiera escribir un guión sobre la Virgen de Fátima.

Eso sería un milagro más gordo que ver el cielo abierto...

...con el sol girando descontrolado, vamos.

-Es raro que no venga; don Álvaro es el único profesor...

...con fama de no perderse una clase.

Espero que no le pase nada malo.

-¿Peor que tener a una alumna impuntual y testaruda?

Ya te dije que me disculparía por lo de ayer;...

...me dio tanta vergüenza que me regañara ante la clase...

...que no reconocí mi error.

-¿En qué, en lo de la impuntualidad o en lo que entre vosotros dos...

...hay una relación personal?

No sigas por ahí.

-Bueno, mujer, que era una broma.

De acuerdo.

Don Álvaro, para mí no es un profesor como los demás;...

...me gusta hablar con él y me gusta que me dé consejos,...

...pero nada más. -¿Consejos?

Lerchundi. -Bueno, perdón.

A ti no te gusta que don Álvaro te reprenda...

...como haría otro profesor.

No me gusta enfadarme y pagarla con quien no tiene la culpa.

-Igual no vino porque está dolido contigo.

Qué tontería. -Entonces, ¿de qué te preocupas?

¿Tienes miedo que se haya metido en algún problema?

Creo que su hijo está enfermo. -¿Cómo sabes eso?

Porque el otro día, estuve en el despacho y hablaba...

...con su madre y se lo dijo.

-Bueno, esperemos que no sea nada.

Pero tienes que admitir que te vino de perlas para salvarte...

...por la campana. Lerchundi,...

...eres un poquito pesado.

(RÍE)

¿Qué puedo hacer para que me creas?

-Déjame ver cómo le pides pendón y te creeré.

Anda, vamos,...

...doña orgullos, que te invito a un café.

Mira qué bien. Y a un bollito.

-Hombre, Andrés, me parece que está usted exagerando.

Se toma usted las cosas muy a la tremenda...

...y así es muy difícil que se pueda sentar a escribir y a pensar.

-No soy un hombre de fe; estoy seguro de que si usted...

...estuviera en mi lugar, lo estaría pasando igual de mal.

-Mire, Andrés, si yo estuviera en su lugar, con todo mi respeto,...

...intentaría poner mi talento al servicio del trabajo.

-El talento, Isidro,...

...está libre de toda servidumbre.

-No,...

...si no se gana la vida con él, como es su caso.

Tiene la suerte de saber escribir;...

...debería hacer el esfuerzo de olvidarse de usted mismo...

...y de sus prejuicios para poder abordar cualquier tema,...

...sin que le suponga tanto sufrimiento.

Deje volar su mente, hombre, que todo lo demás vendrá rodado.

Roberto, los nervios son nuestro mayor enemigo.

-Lo siento, pero Quintero tiene la virtud de sacarme de mis casillas.

En principio, hoy es su último día en la productora;...

...sólo te quedan unas horas de aguantarle.

-Superior a mis fuerzas.

(SUSPIRA) Es como llevar un perro de presa todo el día...

...pegado a mi espalda.

Cuidado, los perros huelen el miedo.

Si no quieres que te muerda, procura calmarte.

-Hoy ha sido un día especialmente duro.

Lo primero que vi en la productora es...

...la noticia del hombre que murió. ¿Era nuestro enlace?

Sí, es posible, pero no te preocupes. Tranquilo.

Y no hay nada que nos relacione con asuntos...

...al margen de la productora.

-No tengo los nervios de acero como tú.

Debes aprender a disimular,...

...o se irá todo al garete. ¿Estamos?

-Procuraré pasar menos tiempo junto a Quintero.

No, procura no inventar excusas para escaparte;...

...concéntrate en tu trabajo y no pienses en nada más.

-Pero la muerte de ese hombre...

No dejo de pensar en él. Lo conocías, ¿no?

Apenas.

-Pero era nuestro enlace; por eso se abortó la operación.

Eso parece.

-Me impresiona que te quedes así, impasible.

¿Y qué otra cosa quieres que haga?

-Nada.

Pero me impresiona tu capacidad para tenerlo todo bajo control.

¿No ves que si se retrasa el golpe, podrías ser el que habría muerto?

Claro que me doy cuenta, pero no pasó; no te preocupes más.

Olvídate ya de este asunto.

-¿Y qué hacemos?

No haremos nada; esperaremos órdenes...

...sin llamar la atención.

Lo mejor que haremos es volver al trabajo,...

...antes de que Quintero se pregunte por cómo salimos.

(RESPIRA PROFUNDAMENTE) Vamos.

-Pues estaba un poco preocupada por ti; como no te volví...

...a ver el pelo desde el último día.

-Bueno, pasé por aquí y...

Es que vi que estabais Luisa y tú ocupadas...

...y me pareció que Luisa estaba llorando, así que...

...me dio apuro entrar.

-Pues yo no te vi.

-Ya, ya me di cuenta.

-¿Está bien, Luisa? ¿Le pasa algo?

-Tendría uno de esos días tristes que tenemos las mujeres.

-Y to el mundo.

¿O crees que los hombres no tenemos días tristes?

Pero no lloramos tan fácilmente como vosotras.

O al menos, delante de nadie.

-¿Tienes tú alguna razón pa estar triste?

-No.

No. Yo, no.

-¿Qué más me cuentas?

La verdad es que no tengo tanto trabajo como antes,...

...pero voy a dejarlo;...

...no puedo permitirme trabajar tanto para los estudios.

-Claro, haces muy bien.

Ya sabes lo que dice el refrán: "Quien mucho abarca..."

-Sí. "Quien mucho abarca, poco aprieta".

Mira, no lo conocía.

La verdad es que tiene mucha razón;...

...no puedo seguir así con los estudios.

-Una cosa es la obligación y otra la devoción.

Me gusta el Derecho, pero también me gusta el cine.

Hoy, mi tío me preguntó a qué me quería dedicar...

...al terminar la carrera. -Yo lo tengo claro:

Opositaré a juez. ¿En serio?

-Sí. Qué valor.

Supongo que haré algo relacionado con el cine:

escritura de guiones o repasar los contratos,...

...administración... -¿Derecho administrativo?

¿Derecho laboral? Bah.

-Perdonadme que me meta donde no me llaman,...

...pero yo creo que te equivocas.

Porque si, realmente, a ti te gusta estar con esta gente,...

...con los peliculeros, yo creo que tú podías llegar a ser...

...una estrella en el firmamento cinematográfico.

(RÍEN)

-Eres más bonita y tienes más garbo que la Garbo.

-Ole. Muchas gracias, Pelayo.

Pero tengo que centrarme en los estudios.

-Por mi parte, ya sabes que cuentas conmigo...

...para lo que quieras: apuntes, libros...

...y trabajos que no puedas terminar.

Muchas gracias, pero espero que no sea necesario;...

...don Álvaro me ayuda con exámenes y trabajos.

-Pero debes pedirle disculpas. Acuérdate.

Estás un poco pesado con eso, ¿no?

-Oye, por cierto, hablando de don Álvaro;...

...el otro día se dejó aquí este libro,...

...¿se lo devuelves? ¿Y si viene él a buscarlo?

-Creo que es mejor que se lo devuelvas,...

...porque si se queda, se pringará de grasa.

De acuerdo. Quizá me viene bien para algún trabajo.

-A ver.

Pero si es un libro de cuentos.

De los hermanos Grimm.

-Pues na más; sólo venía a ver qué tal estabais.

-Muy bien. ¿Y tú?

-Bien.

-Pues me alegro de que hayas venido porque te quería decir...

...que lo que pasó el otro día... -Para, Sole, para. Para.

Bueno, en realidad, vine por eso.

Bueno, pues estuve pensando y dando vueltas y vueltas y...

...qué coño, ni me atrevía a asomar por la puerta,...

...así que, después de mucho pensar, llegué a la conclusión...

...de que lo que pasó fue una tontería sin importancia.

Tampoco perderemos el sueño por eso, así que...

...no tienes conmigo obligación...

...y yo estoy para lo que quieras y santas pascuas.

No sé si me explico. -Sí, perfectamente.

-Pues no se hable más, vamos, a no ser que tú...

...quieras añadir algo.

-No.

Bueno, también estuve pensando en lo que pasó.

-Esto no le pasa a uno todos los días, pero...

...lo dicho, que no tienes compromiso ni na de na.

Campanitas.

-Hola, buenos días, don Senén. -Buenos días.

-Buen día, pareja.

-Estaba haciendo un café ahora, ¿si gusta?

-Ah, pues sí, muy amable.

-¿Que no queréis na más? Que está to servío.

Estupendo, cumpliré con mis obligaciones...

...y con mis recados, que no todo es en el bar.

-¿Adónde vas, Marcelino?

-Coño, Manolita, ¿adónde voy a ir?

A por los vinos esos de la Cava Baja que te comenté.

-Ah, los vinos, los vinos, sí. -Claro.

-Marce, ¿y ese zurrón?

(RÍE NERVIOSO)

-¿Qué zurrón? -Ese, Marcelino.

Ese que estoy viendo yo ahí. -Ah.

-¿No pensarás meter ahí las garrafas de vino, Marcelino?

Porque te diré que eso no aguanta tanto peso...

...y te veo haciendo carambolas todo el camino.

-Sí. Son unos trapos viejos que tiraré ahí fuera.

-Ah, trapos viejos.

Déjame ver un momento; a ver si llegas algo de utilidad...

...y lo tiras. -No, están raídos.

Nos vemos. -¡Marcelino!

Déjamelo ver un momento.

Un momento, hijo. -Ya va. Coño.

-No quiero que tires algo que yo luego vaya a necesitar.

-Si no... -Entiéndelo, entiéndelo.

¡Huy!

Pero, bueno,...

...¿esto qué es, Marce?

-Un uniforme de linier. Siempre me pillas en to.

Tengo la suerte del enano. Cállate.

-La suerte puede, pero de cuerpo, estás mejor despachao.

Y con esta camisa tan raquítica, te van a estallar los botones...

...antes de salir al campo.

-Mira, Manolita,...

...yo no sé cómo lo hago, pero siempre me pillas en to.

-¿Y no te da vergüenza coserte este uniforme a mis espaldas,...

...a escondidas?

Que así te quedó de mal hecho. -No quedó, está hecho con amor.

-¿Estás cómodo con él? -Hombre.

La verdad es que me tira de la sisa y no puedo hacer bien...

...el movimiento de linier y los botones del pecho...

Me estás mosqueando de verdad, Sebas, te lo digo.

El movimiento de pecho, cuando tomo aire,...

...los botones pueden reventarse. A parte, me queda bien.

-Ya. Vamos, a la que te descuides, te quedas desnudo en el campo.

-¡Dios no lo quiera! Un escándalo.

Si quieres desanimarme, no lo vas a lograr.

Yo me voy que tengo hasta mi banderín.

-Lo que no quiero es que hagas el ridículo.

Con esta camisa tan pequeña que no puede respirar,...

...como vas a levantar el banderín.

-Bueno, pues en otra ocasión con más tiempo,...

...no te preocupes que me hago un uniforme en condiciones.

Ahora tengo mi banderín, mi camisa y to.

-Que te vas a ir donde te dé la gana, al fútbol o donde quieras.

Pero espérate un momento, un momento.

-Así que ahora estás trabajando para esa productora de cine.

-Sí. Tanto mi socio del taller como yo hemos encontrado trabajo.

-Pues se os felicita, hombre.

Pero tú ándate con mucho cuidado en esa productora.

Aunque la última película la haya bendecido...

...Su Ilustrísima el obispo de San Juan de Acre,...

...no me fío ni un pelo de la gente de cine.

En ese mundillo hay mucho relajo moral.

Los actores, y no digamos las actrices,...

...se toman la vida tan a la ligera,...

...que la tentación acecha por todas partes. Ya me entiendes.

-Mire, yo sólo me las tengo que ver con los decoraos y las pinturas.

Así que pocos actores veo yo.

-Tú no, pero como seguro que tu jefe sí,...

...seguro que una cosa te puede llevar a la otra.

Además, me consta que esa gente siempre tiene una excusa...

...para celebrar festejos y salirse de madre.

Una vida muy perniciosa que te puede embaucar, Juan,...

...y alejarte de lo que ya tienes aquí.

-¿Qué... quiere decir usted? -Que aunque nos haya visto...

...tomando un café, somos amigos. Es una cosa que siempre hacemos.

-Sí, lo hemos hecho toda la vida junto con Juanito y con Luisa...

...mientras teníamos el taller. No es plan de que ahora...

...porque hayamos cerrado, no... no sigamos haciéndolo.

-Claro. -Pues claro, hombre.

Claro que sí.

Si es precisamente a esa amistad que tenéis a lo que yo me refiero.

Sería una pena que perdieras a una amiga como Soledad.

-Pues usted no se preocupe...

...que yo sé perfectamente cómo mantener mis amistades.

Y ahora si no le importa, tengo que irme a trabajar.

-Con mi bendición, hijo. -Muchas gracias.

-Sole, y me alegro de volver a verte.

Ya me pasaré el otro momento. -Cuando quieras.

-Ah... Y que le des un beso a Serafín de mi parte,...

...que me voy sin verlo despierto. -Ya se lo daré.

-Con Dios. -Con Dios.

-Adiós, Juan.

-Mira, igual a ti no te importa ir hecho una facha.

Pero a mí sí que me importa.

Así que... pruébate esto a ver si te queda mejor.

-Pero esto... ¿esto qué es? ¿De dónde ha salío?

¡Oh...!

Ostras. -Pues de mis manos, Marcelino.

Y de las de Enriqueta y Luisa y de unos retales que tenía...

...por si algún día me tenía que vestir de luto.

-Pero, coño, Manolita, si esto es precioso.

¿Tú desde cuándo sabías...?

-Qué más da, Marcelino.

La pena que me da es que sigas empeñado en engañarme.

-Si no te engañaba, te escondía realidades pa que no te enfadases.

-Anda, déjalo.

Ve a probarte el uniforme que quiero ver cómo te queda.

-Si es que eres un sol. ¿Es un sol o no es un sol?

-Pues a ver si la próxima vez, Marce,...

Huy. Eres más compresivo y dejas de mentir.

Y otra cosa. Por cada día que faltes al bar,...

...un día libre que me cojo pa hacer lo que quiera.

-Por cada día que me vaya yo, tú te vas cinco a la Vistillas.

Ahora me visto de profesional y voy a parecer un linier de verdad.

Joer, si es que tengo una mujer que vale más que la Cibeles.

-Hala. Marce, tira, tira.

-Este Juan qué buen hombre parece. -Lo es.

-Y muy trabajador.

-También. -Ay...

Qué buen padre sería para su hijo.

-Don Senén, ya se lo dije. Juanito y yo sólo somos amigos.

-¿Y quién dice lo contrario?

Si a mí me parece muy bien que cuente con su ayuda y apoyo.

Pero estará conmigo en que esta criatura necesita un padre.

Y visto lo visto...

-¿Qué ha visto usted? Si no ha pasado nada.

-Ay, pero qué testaruda eres y qué afán de discutir conmigo.

Que no he pensado ni un momento que entre ustedes haya habido...

...un acercamiento más allá de lo amistoso.

Pero si pienso que lo mejor que le podría pasar a usted...

...en su situación es que un buen hombre,...

...como sin duda lo es ese muchacho,...

...pues se enamorase de usted...

...y todo terminase en un santo y conveniente matrimonio.

-Don Senén, yo no quiero ofenderle, de verdad.

Pero tengo un negocio, una casa y dos manos para trabajar.

Y no me hace falta nada.

Si un día me enamoro y me quiero casar, ya se verá.

-Muy bien, como usted quiera, pero no cierre del todo su corazón...

...y deje un resquicio para que el amor se cuele, hija mía.

-Pero eso me incumbe a mí solamente.

-Bueno, a usted y a su espíritu, no lo olvide.

Por lo tanto, también me concierne a mí,...

...que no en vano, soy el consejero espiritual...

...de todas las almas de esta parroquia.

-Pero que yo sepa todavía no le he pedido consejo.

-Ay...

Tengamos la fiesta en paz.

Yo sólo he venido a ver cómo estaban el niño y usted.

-Perfectamente. ¿No quiere nada más?

-No, gracias. ¿Qué más iba a querer?

-Ah, no sé.

Como nunca viene por aquí y se ha presentado así sin más.

-En eso lleva razón.

No he prodigado demasiado mi presencia por aquí.

Pero no dude que pienso constantemente en ustedes.

Sobre todo, en esa criatura de Dios.

Me acuerdo tanto de él.

Tanto, Soledad, más de lo que yo muchas veces quisiera.

-Pues no sé por qué, porque ya está sano y es feliz.

Y mientras yo esté aquí, no le faltará nada.

-Lo sé, Soledad.

Me consta que es usted una muy buena madre.

-Pues muchas gracias.

Pues, don Senén, yo tengo que seguir trabajando.

-Hágalo, yo me quedaré esperando a Luisa.

Porque tiene que venir, ¿no es así? -Sí.

-Pues siga, siga usted con su trabajo.

Por mí, no deje de hacerlo.

-Ahí va, ahí va. Subiendo la banda.

Bajando la banda pa el otro lao. Y entonces se produce la jugada...

...en la que se juega el futuro del partido gracias a ti.

Por ejemplo, Sebas es el delantero. Corre. ¡Eh! Orsay. ¿Por qué?

Se ha adelantao al defensa cuando el pase iba pa él.

Es orsay, es que es así.

-Ay, Marcelino. Pero qué bien lo hace.

Y qué guapo estás, qué bien te queda el uniforme.

-Compadres, que voy a llegar tarde. Tengo que irme.

-¿Tan pronto? Pero si el partido es esta tarde.

Vas a llegar el primero. -Manuela, soy un profesional.

Tengo que llegar, calentar la pierna,...

...calentar la otra pierna. Imagínate si me lesiono.

Se acaba el espectáculo. -Espérate un momento.

-Joder. -A ver.

-Quieto, no te adelantes. -Un vaso de agua,...

...o unos cuantos, porque luego te vas a correr...

...banda p'arriba y p'abajo, y sudarás lo que no está escrito.

-Toma, como no podéis ser profesionales, disfrutadla.

-Hala.

-La verdad es que estoy nervioso. -Ay.

-A ver, que yo nunca... Que a mis años,...

...puedo saltar un campo de fútbol con indumentaria.

Me hubiera gustao la de mi Atleti, pero de linier...

-Nada, mucho más importante es ser linier.

¿Jugadores hay en cada equipo, diez?

-Más el portero, once. -Once. Y linieres sólo uno.

-¡Uno! No, dos, uno en cada banda...

-Bueno, no importante. Lo más importante es ser linier.

Después del árbitro, quiénes mandan en el campo.

Los linieres.

-Hombre, visto así, yo mando mucho. -Así hay que verlo, y además que...

Cómo era esa palabra en inglés.

Esa que dices cuando levantas el banderín.

-Orsay. -Eso, orsay.

¡Que me va a hacer mi Marcelino unos orsays...!

¡Ay, Marcelino! ¿Y en qué consiste eso de los orsays?

-¡Ay, la eterna pregunta de las mujeres! ¿En qué consisten?

Trae, Sebas. Esto me ayuda a mí...

El orsay consiste en que, por ejemplo, cuando un jugador...

...le da un pase al delantero más adelantao...

...y ese va a recibir, en el momento que sale el balón,...

...si está solo y no hay nadie, se produce el denominao: orsay.

Y entonces yo lo pito.

¡Orsay! ¡Eh, quieto, parao! ¡Quieto!

Y entonces en ese momento se anula la jugada. Llamo al árbitro.

Si veo una falta, digo: penalti. O expulsión.

Si se me pone a mí... si interpreto que tal.

Eso es una vez. Tenemos que ayudar mucho a los árbitros.

-¡Cuánto sabes, Marcelino, cuánto sabes!

¡Qué orgullo! Se lo contaré a las niñas.

-Eso sí, por favor, que lo sepan, ¡coño!

Que se sientan orgullosas las tres.

Que su padre Marcelino es linier.

¡Que no todos lo pueden decir! ¡Hala, que me voy!

-¡Ay, Marcelino, ten cuidado, eh! -Sí.

-Y otra cosa. ¡Marce! -Espera, Manolita.

-Guarda un poco de fuerzas para esta noche, te espero.

¡Baja eso!

¡Hala! Y cuidado, eh, que está a punto de llover.

-¡Que llueva, nadie podrá conmigo! -¡Huy! ¡Marce!

¡Marce, Marce!

¡Ay, Sebas, qué nerviosa estoy!

-Tómese otro, que no es de recuelo.

-Ah, pues sí. Muchas gracias, Soledad.

-Bueno.

Me parece que no me queda azúcar.

Pero le puedo echar un poco de anís.

-¿Anís dulce? Sí, un poquito.

-Aquí estamos.

-Ya. -Ya.

Bueno, yo me voy a echar también, como ya no le doy de mamar al niño.

-Bien, bien.

Pues la verdad es que está rico este café.

-¿Sí? -¿Dónde lo consigue?

Es mejor que el que nos podemos permitir en la parroquia.

-Pues a través de Marcelino y Manolita.

Que ellos lo compran a granel y me lo venden a precio de coste.

-¡Qué buenos vecinos! -Sí.

Si no llega a ser por ellos dos y por Pelayo y Enriqueta...

Balbuceo de Serafín. Y Luisa. ¿Qué pasa, corazón?

Para mí han sido como una familia.

-Me alegra mucho saber que los vecinos del barrio...

...saben ayudarse mutuamente.

Pero nada. Nada sustituye a una familia, Soledad.

Y una familia cristiana se forma alrededor de un matrimonio.

-Ya. pero yo siempre he pensado que lo importante es el cariño.

Mi hermano Fermín, que en paz descanse, y yo...

...nos quedamos sin padres y, bueno, no teníamos el uno al otro.

Y a este pequeñín no le faltará cariño. ¡Amor!

-Hola. -Hola. Ha venido don Senén a verte.

-¿A verme a mí?

-Sí, me gustaría hablar un momento con usted.

-Pues la verdad es que no tengo mucho tiempo.

-Me he quedado para verla y llevo esperando un buen rato.

¿No puede dedicarme unos minutos?

-Pues es que tenemos mucho trabajo pendiente.

Y se lo entregaríamos a Marina en el plazo.

-Bueno, tampoco corre tanta prisa.

Y así, de paso, saco a pasear un poquito a Serafín.

Y os dejo hablar tranquilamente. -Gracias, Soledad.

-Sole, no hace falta que te vayas.

-Sí, mujer. Así hago algún recado. ¡Ven, que tú quieres salir!

¡Quieres salir a la calle!

¡Ven!

A ver, dile adiós a don Senén. ¡Adiós, don Senén!

-Adiós, Serafín. -Dile adiós a Luisa. ¡Adiós, Luisa!

Bueno, hasta luego.

-Hasta luego.

-Bueno, pensaba que el otro día ya me dijo todo lo que quería.

-No pequemos de soberbios, Luisa.

Un poco de humildad nos vendrá bien y no hace daño a nadie.

Y espere al menos a saber a qué he venido.

-Está bien. ¿Puedo ofrecerle algo?

-No. Soledad ya me ha preparado un café riquísimo.

-Ya, ya veo.

Bueno, pues... usted dirá.

-¡Jao! Gran jefe Nube Roja nunca se rinde.

Hombre blanco tener que abandonar nuestras tierras.

-¡Ni lo sueñes, maldito!

Timbre. ¡Bang, bang!

-¡No arméis tanto jaleo, que nos van a llamar la atención!

Buenos días, bonita. Buenos días.

¿Es la casa de don Álvaro Iniesta? -Quién es, mamá.

-Sí, es mi hijo. ¡Es una jovencita muy guapa!

¿Cuál es tu nombre?

Alicia Peña, soy alumna de su hijo. De don Álvaro.

-No te oigo, mamá.

-Yo me llamo Marcela. Y como te he dicho, soy su madre.

Pero no te quedes ahí, Alicia. Entra, entra.

Gracias.

-¡Alicia...!

He venido a devolverle este libro, se lo dejó en la cafetería.

Aunque supongo que será de este hombrecito.

-¿Qué se dice, Pedrito? -Gracias.

No hay de qué, Pedrito.

-Como puedes comprobar, mi nieto no ha olvidado las buenas maneras.

Al contrario que el gran jefe indio.

Que ni siquiera se levanta a saludar a una señorita.

Pero es que los indios salvajes ya se sabe.

-Perdón, no esperaba la visita.

Lo siento, es que le he dicho a Pelayo que me encargaría del libro.

-Y ha sido todo un detalle por tu parte.

En estos momentos íbamos a hacer un alto en la conquista del Oeste...

...para dar de beber a los caballos...

...y tomarnos un chocolate con pastas. ¿Te unes?

No, será mejor que me marche. Sólo he venido a devolverlo.

-Bueno, otro día tal vez. Sí, tal vez.

Nos veremos en la facultad.

Encantada, Pedrito. -¡Adiós!

Un placer. -Gracias por acercarte.

Me pillaba de camino. -Te acompaño a la puerta.

-Bueno, ya has oído a la abuela.

Vamos a recoger esto que toca merendar.

Después seguiremos jugando.

-No sabía que tuvieras alumnas.

¿Y todas son tan guapas como Alicia?

-No sé, madre, yo no me fijo en eso.

-Tampoco sabía que tutearas a tus alumnos.

Bueno, yo me voy a preparar el chocolate.

Y vosotros, acabad de recoger esto.

-Ahora que la veo más calmada. ¿Qué le parece reanudar...

...la conversación que mantuvimos el otro día en la calle?

Que ni era el lugar apropiado ni el momento preciso...

...para hablar de un asunto tan delicado.

-¿Se lo ha pensado, va a ayudar a Ignacio?

-No tan deprisa. La impaciencia es mala consejera.

Reconozco que he pensado en lo que me dijo.

Aunque el tono con el que se dirigió a mí...

...no era el más apropiado.

-Bueno, lamento mucho haberle hablado de ese modo.

No era mi intención ofenderle. Le pido disculpas.

-Bien, disculpas aceptadas.

-Bueno, ¿entonces va a ayudar a Ignacio?

-Como dijo Terencio, el poeta latino:

"Soy humano y nada humano me es ajeno".

Así pues, el sufrimiento de cualquier hombre...

...siempre cuenta con mi compasión y mi apoyo.

Ahora bien... -O sea, que no va hacerlo.

-¡En mi vida he visto un par de mujeres tan testarudas!

¿Es que no me va a dejar terminar una frase?

-Perdón.

-Bien. Hay muchas maneras de ayudar al próximo que sufre.

Y una de las primeras, a mi entender,...

...es con el poder de la oración.

Y yo siempre tengo presente a ese muchacho en mis plegarias.

-Ya, pero eso no va a curar a Ignacio de la tuberculosis.

-Qué poca fe alberga su corazón, Luisa.

-Mire, Ignacio necesita cuidados médicos,...

...atención y comer como Dios manda.

-Bien. ¿Y por qué se interesa usted tanto...

...por el bienestar de ese pobre infeliz?

-¿Cómo que por qué? Porque está pasándolo muy mal.

Y está solo. -Ya, pero no es el único.

Muchos otros se encuentran en situaciones parecidas...

...e incluso peores.

Así que dígame por qué motivo se interesa usted tanto por él.

-¿Cómo era eso que ha dicho antes sobre aquel poeta?

Nada humano me es ajeno, don Senén.

-Hola, Sebas. -Ay, hija, ya estamos aquí.

-Justo a tiempo. -Como el séptimo de caballería...

...cuando acachina a los pobrecitos indios.

En cuanto hemos terminao, nos hemos venío p'acá escopetaos.

-Tuve que dejar de hacer raciones calientes...

...porque si me metía en la cocina a ver quién atiende a la clientela.

-Yo me encargo de fregar.

-Venga. Y por supuesto que de los fogones...

...se ocupa una servidora. -Ay, si llego a saber...

...que estaría así de atareada esta tarde,...

...no sé si hubiera dejao que Marcelino fuera al fútbol.

-Claro que le hubieras dejado. Si decías que estaba muy contento.

-Ya veremos si el niño no viene con más piteras...

...que un eccehomo. -Qué bruto es usted.

-No sabes cómo se pone la gente cuando los árbitros se equivocan.

Los llaman de todo menos hermosos. -Pero Marcelino no es un árbitro.

Marcelino es una simple línea. -Una simple línea no.

Linier, que es en inglés.

-Peor me lo pones. El linier es el que hace la línea.

El que sube y baja por la banda que está pegadita...

...al lao de la hinchada silbante.

-¿Y eso qué tiene que ver? -Claro que tiene que ver.

Si se calientan los ánimos de la masa vociferante,...

...la cogen con el primero que encuentran.

¿Y quién es? El linier.

Se acuerdan de la madre que lo parió,...

...le tiran de vez en cuando botellas...

...y si pueden le patean hasta los hígados.

-Pelayo, no hagas tanto teatro, por Dios,...

...que estás asustando a la niña.

-¿Usted de verdad piensa que le puede pasar algo?

-Hombre, todo depende de la sabiduría...

...con la que Marcelino maneje el banderín.

-Pues lo va a hacer muy bien. Fenomenal.

Porque además Marcelino es muy alto. Ya verás.

-Eso mismo pienso yo, Enriqueta.

-Bueno, no os preocupéis. Lo que tenga que ser sonará.

Todavía queda un ratito pa que termine el partido.

Así que nos lo van a decir gratis.

-Bueno, yo marcho pa los fogones.

-Yo no puedo decidir qué posición he de tomar...

...sobre este asunto sin antes conocer realmente...

...cuál es su relación con ese tal Ignacio.

-Somos amigos. -Ya. Amigos y nada más.

-No le entiendo. -Verá.

Velar por las almas de todos mis parroquianos...

...ya me supone un esfuerzo considerable. Créame.

Y como ese joven ni siquiera es feligrés en mi parroquia,...

...pues yo necesito justificar de alguna manera...

...mi eventual intercesión por él. ¿Comprende?

-Pues hágalo simplemente porque es de justicia.

-Si me ocupara personalmente de todos los casos semejantes...

...a este que llegan a mis oídos, no tendría tiempo...

...para oficiar ni una sola misa.

-Pero usted tiene relación con Ignacio.

No será feligrés de su parroquia, pero sí tiene relación con ella.

-Muy tangencial. Le detuvieron allí y eso a mi entender...

...no es un vínculo profundo.

-Mire, si no tiene intención de ayudar a Ignacio,...

...no se por qué quiere volver a hablar conmigo.

No me dice nada que no me dijera el otro día.

-¿Y usted tiene que decirme algo nuevo?

-No sé a qué se refiere.

-¿Qué está dispuesta a hacer por Ignacio?

-No entiendo qué quiere decir, don Senén.

-Si he de considerar a ese joven como una oveja de mi rebaño,...

...es de las más descarriadas.

Y la intercesión que usted me pide sólo la puedo justificar...

...si se obtiene un bien espiritual.

-¿Pero qué quiere decirme? (SUSPIRA)

-Le voy a repetir la pregunta.

¿Qué está dispuesta a hacer por Ignacio?

¿Lo que sea? ¿Incluso llevar una vida cristiana?

-Pero, padre... -No, no, no. No me diga nada ahora.

Piénselo. Medítelo con calma.

Y cuando haya madurado su respuesta, volveremos a hablar.

Ahora quede con Dios.

-¡Pelayo! ¡Pelayo!

-¿Qué pasa? ¿Qué quieres?

-El partido. ¿No tendría que haber acabao ya?

-Pues sí. Hace ya más de media hora.

-A ver si va a tener usted razón y está mi Marcelino...

...en la casa de socorro con una brecha.

-¿Todavía no ha vuelto Marcelino? -Pues no.

Yo creo que me lo han desgraciao.

-No, hija, no te preocupes. Anda, anda.

-Hombre, es un poco raro que tarde tanto.

De todas maneras con lo mamerto que es Marcelino...

...lo mismo ha preparao alguna cerrajina.

-Eso, cariño, tú dando ánimos.

Pitadas. ¡Marce! ¡Marce!

¡Marce es cojonudo!

Como Marce no hay ninguno.

¡Marce! ¡Marce! ¡Marce es cojonudo!

Como Marce no hay ninguno.

¡Marce! ¡Marce! ¡Marce es cojonudo!

Como Marce no hay ninguno.

-Paradme, pueblo. Y bajadme de aquí.

Ahora os invito a unas cervecitas.

Toma, Antonio, luego te lo firmo. Hala, p'adentro.

-Bueno, hasta aquí hemos llegado.

Espero que mi trabajo no les haya supuesto...

...muchos problemas.

Con todos los cambios que afectaron los planes...

...de rodaje sé que ha supuesto un aumento de los gastos.

Y usted, como responsable de las cuentas,...

...hubiera preferido que quedara todo como estaba.

-Mi afán es hacer una buena película.

Don Paco siempre me recuerda...

...que mi misión es controlar los gastos.

Sin perjudicar el resultado final.

-Pues entonces creo que don Paco puede estar muy tranquilo.

Su dinero se ha invertido para mejorar la producción.

Y nosotros le agradecemos su dedicación.

-No he hecho más que cumplir con mi deber.

Ha llegado el momento de la despedida.

-A sus órdenes, mi Capitán.

-Les deseo mucha suerte en lo que resta de producción.

Ya sabe dónde estamos.

-Y yo lo mismo les digo.

Cualquier problema, cualquier duda que tengan,...

...llámenme.

Buenas tardes. Buenas tardes.

-Por fin. ¿Pero qué es eso...

...de a sus órdenes, mi Capitán? -No sé ni lo que estaba diciendo.

Estaba como un flan. Respira hondo, Roberto.

-Lo intento. Créeme.

¿Tú crees que por fin nos dejará en paz?

Por lo menos no lo vamos a tener todos los días en medio.

Ahora a lo nuestro.

El capitán Quintero ha sido un obstáculo.

Pero lo hemos sorteado.

-Ojalá tengas razón.

-¡Por la Virgen de la Paloma! ¿Pero has metío un gol?

-¿Cómo va a meter un gol si jugaba de linier?

(PITA) -Se equivoca, padre. -¿Es que has metío un gol?

-Que no, coño. No jugaba de linier.

-No entiendo nada. -Pues yo se lo explico.

Sancho, el del arbitraje, no se ha presentao.

Y como estos dos equipos tienen mucha fama de leñeros...

-¿El leñero no eras tú?

-No, Enriqueta. Yo linier. Ellos leñeros.

Ahora va, Antonio. No me presiones.

Leñeros quiere decir que hay mucha rivalidad entre ellos.

Como un Madrid y un Atleti.

Y si ellos son leñeros, imagínense sus aficionaos.

-Pero vamos a ver.

Si el Sayagués no se ha presentao, ¿quién ha mandao en to el fútbol?

-Enriqueta, adivine.

El menda lerenda. -¿Tú, Marcelino?

¿Tú has sido el árbitro principal?

-Ay, que me vas a hacer llorar.

-¿Qué cuentas? -Se lo cuento.

Antoñito, van dos, déjame tiempo.

No presiones. En fin, a cinco minutos pa comenzar...

...el partido, el árbitro se rajó.

Viene el entrenador local y me dice: "Yo, que usted,...

...arbitraba, aunque sea linier o se lía la marimorena".

Le di el banderín al de la federación...

...y me puse a pitar con dos cojones.

-Huy. -Tienes más congojos...

...que el caballo de Espartero.

Se ve que eres hijo de Pelayo Mayo.

-¿Y tan bien lo has hecho que te sacaron a hombros?

-Fue a raíz de una jugada en el minuto tres de la primera parte:

Callé a uno de los visitantes que casi lesiona a uno de los locales.

Llego yo corriendo... (PITA)

Me di cuenta de que si no, se me echaban encima...

Digo: "No quiero más faltas así...

...u os vais a la calle los dos antes de tiempo".

Y empecé a pitar... (PITA) Y aplaudía la gente.

(PITA) Y aplaudían. Y al final, salí a hombros.

(AMBAS) Ay, ay. -Qué emoción.

-Bueno, pero eso no es lo mejor; lo mejor es que luego dije:

"Os invitaré a una cerveza", es lo mínimo, ¿no?

-Invitar a la gente por la jeta, sabes...

...que no me gusta, pero esta circunstancia merece la pena.

-Claro que lo merece... Ah.

Y no os conté lo más importante.

Me llega el de la federación y me dice: "Oiga, usted,...

...que queremos colegiarle, que hace falta gente así...

...pa arbitrar en tercera regional. -¿Tercera regional?

¡Eso es muy importante! -Manolita,...

...tendrás un marido colegiado. -Uuuuuh.

Huy. -Antonio, sí, venga,...

...date la vuelta, qué pesadito estás.

Date la vuelta, que te lo firmo.

Venga. "Pa Antonio,...

...con mucho cariño, de Marcelino Gómez".

Os prometo que no cambiaré; seguiré siendo el mismo.

Hala, venga, tira pa allá.

(AMBAS) Marce, Marce... (PELAYO) Marce es cojonudo.

(LOS TRES) Como Marce, no hay ninguno.

-Ya va.

(PITA) -Bravo, hijo. Bravo, hijo.

-Nada, ¿eh?

Que no hay manera.

No hay manera.

-¿Pero qué pasa ahora, Andrés?

-Pues pasa que no puedo escribir la sinopsis;...

...es superior a mis fuerzas.

Como no baje la Virgen María de los cielos...

...y me dice la dichosa sinopsis, Isidro, yo no sé ni cómo empezar.

Que mande al arcángel san Gabriel,...

...no hace falta que se presente ella en persona;...

...yo comprendo que tendrá muchas cosas y más importantes...

...que atender.

-Pero... pero... pero hombre de Dios,...

...no diga usted más barbaridades, Andrés.

"Planteamiento, nudo y desenlace".

¿No me dijo usted una vez que, en esas tres palabras,...

...se resumía todo el arte de la escritura cinematográfica?

Venga, hombre,...

...haga usted un último esfuerzo.

Usted puede, Andrés.

Venga.

-No, no, no...

No puedo.

No puedo.

Me rindo,...

...abandono, tiro la toalla. No.

-El que abandona por hoy...

...soy yo.

Mañana terminaré de repasar estas cuentas;...

...me voy a casa.

-Hace bien, Isidro,...

...a usted le espera una mujer en casa;...

...yo, lo único que tengo es mi frustración.

Mi frustración...

...y un encargo imposible.

-Venga, hombre, Andrés, anímese usted,...

...ya verá cómo la musa acude en su ayuda.

Y ahora que se queda solo, seguro que puede concentrarse...

...y despachar la sinopsis en un pispás.

Y sobre todo, recuerde lo que le dije en El Asturiano:

Mantenga la cabeza despejada.

Venga, hombre,...

...usted puede.

-Hasta mañana, Isidro. -Hasta mañana.

-Esto es lo único que a mí me despeja la cabeza.

Esto...

...es lo único...

...que puede invocar a las musas.

-Algo me dice que la muerte de este activista guarda...

...relación con la organización que tenemos en el punto de mira.

Mi trabajo en Numancia Films sirvió para confirmar sospechas.

¿Y tú, tienes más suerte en la universidad?

-La verdad, sí.

De momento, son hilos sueltos de los que tirar,...

...pero estoy convencido de que darán mucha información.

De hecho, creo que uno de los hilos nos llevará de vuelta...

...a la productora cinematográfica.

-Vaya, ¿qué tenemos aquí? ¿Y esta muchacha?

-Alicia Peña, ¿se acuerda de ella?

-Perfectamente.

Sobrina de Hipólito Roldán e hija del catedrático Joaquín Peña,...

...recientemente fallecido, al poco de volver del exilio.

-Es una idealista, muy joven; totalmente inofensiva.

-De momento.

(EBRIO) -Malditas musas,...

...me han abandonado para siempre.

Son unas...

...unas malnacidas,...

...sí, señor.

Coño, ¿qué es esto?

Si yo no he escrito nada.

(LEE) "El prodigio de Fátima"...

Sinopsis.

No puede ser.

No, no es posible.

¿Lo he escrito?

¿He escrito la sinopsis...

...y no me acuerdo de nada?

Es un milagro.

Un milagro.

-¿Y este?

-¿Álvaro Iniesta? Profesor de Derecho Romano de la facultad.

De ideas liberales, pero no se significa.

Igual si le diéramos un poco más de cuerda...

-Se ahorcaría. ¿Y el tercero en discordia?

-Fernando Solís, de la productora.

No creo que le interese la política, pero...

...le conoce mejor que yo. -Sí, es un vividor.

-No sé qué pinta con estos otros dos.

-Los tres forman un triángulo muy curioso, ¿no cree?

-Buen trabajo.

Vuelve a tus clases y tus libros y mantén los ojos bien abiertos.

-A sus órdenes.

-Controlas bien los nervios, pero ya te leo el pensamiento...

...y Quintero te da tan mala espina como a mí.

Quintero no sabe nada.

-Cuéntame de una vez lo que estás pensando.

-Déjate de bromas; estoy muy nerviosa.

-No es broma; el otro día, me quería casar...

...con Juan porque tomábamos un café.

-¿Ves cómo es un metomentodo?

-¿Tú sabes lo que es quedarse dormido y, al despertar,...

...ver el trabajo hecho?

-No, pero la verdad, que debe ser la leche.

Lo que no entiendo es cómo estuviste ahí, esperándome,...

...cuando sabes que no voy por la mañana a la productora.

-Ya, pero como te gusta estar con Fernando.

Ya. Verás, Fernando y yo somos amigos.

-El Alejandro ese es un sinvergüenza.

Ahora, que te voy a decir una cosa:

Que le alabo en el gusto por las mujeres,...

...porque su novia está de muy buen ver.

Es posible que le entregue a alguien antes de lo que imagina.

-Mi primo la echó.

-Ah, ¿sí? -Por adúltera.

  • T3 - Capítulo 86

Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 86

28 dic 2007

Matilde descubre horrorizada que Alejandro le ha sido infiel. Huraña y esquiva, no comenta con nadie lo sucedido. Don Senén propone a Luisa un intercambio: ella se acercará a la religión y él hará que se vea con Ignacio. Andrés se angustia porque no sólo no recuerda haber escrito la sinopsis de la película sobre el milagro de Fátima, sino que ni siquiera es capaz de continuarla. Y ello se debe a que, quien realmente la ha escrito, ha sido Isidro. Álvaro tiene un a profunda conversación con Alicia sobre las familias sin presencia materna. Ambos se están vinculando cada vez más y eso preocupa al profesor. Roberto y Fernando, cada vez más tensos a causa del aplazamiento de su misión. Cuando Fernando ha salido, Fernando recibe una llamada de Quintero: le promete que pronto podrá entregarle a alguien.

ver más sobre "Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 86" ver menos sobre "Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 86"

Los últimos 4.649 programas de Amar en tiempos revueltos

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios