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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 15 - Ver ahora
Transcripción completa

-Así que le estás conociendo a fondo.

Me refiero a su actitud;...

...no es conformista,...

...hace las cosas a su manera.

Y es consecuente,...

...no agacha la cabeza.

(LEE) -Los niños de la gente generosa sólo desaparecen...

...unos minutos; los de la gente tacaña desaparecen para siempre.

Sea generosa.

Vuelva al parque, mañana a las ocho y media de la tarde...

...y deposite 25 000 pesetas entre las ramas del seto...

...que hay junto al lugar...

...en el que encontró a su hijo.

No soy su hija, ni una niña, ni mucho menos una oveja.

Si mi padre no me obligó a asistir a misa, usted no es quién...

...para obligarme. Seguro que ha venido con buenas intenciones...

...porque quiere enderezarme, pero no hay nada que enderezarme,...

...porque no tengo nada torcido.

Le ruego que no vuelva por aquí.

No me meto en su vida, así que no se meta en la mía.

-Pa empezar, no les viene mal que las corten;...

...son unas cotorras. -Ahí tienes razón.

-Y no será un ogro; conozco a su mujer,...

...que la conocí el otro día y es muy guapa. Julieta se llama.

-¿Y qué tiene que ver la velocidad con el tocino?

Julieta será un ángel y él un demonio.

A mí, Plácida y Valentina...

-Que digan misa; siempre están mal metiendo.

De lo que dicen esas, la mitad es mentira...

...y la mitad, una exageración.

Cuando ese cura me dijo que debo volver al rebaño,...

...me hizo hervir la sangre.

Mi padre dejó su trabajo, se exilió, hacer una nueva vida...

...fuera del país, cuando ya tenía la suya montada.

Y pretenden borrar eso, como si no hubiese hecho nada por mí.

Me pone enferma pensarlo.

Es un insulto a su memoria y no lo permitiré.

Tranquila, estás por encima.

Sé que te emociona el recuerdo de tu padre,...

...pero la España en la que vives no comparte tus sentimientos.

-En fin, mi padre, Pelayo; su mujer, Enriqueta;...

...los Juanitos son los dos mecánicos y muy apañaos.

Y por eliminación, Valentina y Plácida, la prensa hablada.

(RÍE) -Encantada de conocerles.

Y estoy muy contenta de que seamos vecinos.

Además, creo que enseguida nos haremos amigos.

Espero que vengan a conocer mi mi local, en cuanto lo terminemos.

-Cuente con ello.

-Bienvenida.

-¡Rueda!

¡Acción!

-Caramba, ahora están rodando de verdad.

-Si le parece, nos vamos mejor por ahí;...

...a mí no me gusta relacionarme con los cómicos.

-Como usted quiera.

-¡Alicia!

-Chis.

-Ah, no, usted no me haga callar; esa señorita de allí es mi sobrina.

¿Se puede saber qué haces aquí?

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Qué vergüenza, por Dios.

Qué bochorno me has hecho pasar delante de don Senén.

¿Qué pensará la gente de ti y de todos nosotros?

¿Cómo se te ocurre relacionarte con unos cómicos libertinos?

Y disfrazada, y con la cara pintarrajeada, como si fueras...

La gente del cine se pinta... -No me repliques, que no respondo.

Pase que quieras ir a la universidad,...

...pero que trabajes a escondidas...

¿Dónde se ha visto que una mujer de nuestra clase trabaje?

Y en la farándula.

La gente pensará que no te damos de comer.

¿Es que no lo entiendes?

Mira, ahí está tu tío.

Le he tenido que sacar antes del trabajo,...

...para que pongas cartas en el asunto.

-Alicia. Tío, yo quisiera...

-¿Es cierto? ¿Has dejado plantado al señor párroco?

Y aún hay algo más que no he querido contarte por teléfono.

-¿Cómo que hay algo más?

-Como lo oyes.

Verás, muerta de vergüenza, me he ofrecido a acompañar...

...a don Senén a la parroquia.

Y en el camino, mientras me deshacía en disculpas,...

...nos topamos en la calle con ella, disfrazada, con...

...la cara maquillada, como si fuera una cualquiera.

Haciendo de actriz. -¿De actriz?

-Sí, para una película. Y relacionándose con esa chusma.

-Pero no puede ser.

¿Cómo has acabado metida en ese mundillo, Alicia?

-Se ha dejado embaucar.

Por el amor de Dios, si está visto...

...que haga lo que haga y diga lo que diga, no sirve de nada.

Ya me dirás qué hacemos,...

...porque convendrás conmigo que se merece un buen castigo.

-¿No tienes nada más que decir a eso?

-¿A quién le importa lo que diga?

¿Te parece poco lo que me hizo pasar?

-Si hay una explicación, me gustaría conocerla.

-Alicia.

Necesito dinero para mis gastos, eso es todo.

-Bueno,...

...¿pero tú la has oído?

Cualquiera diría que te tenemos a pan y agua.

Si te tratamos igual que a Matilde;...

...si te damos el mismo dinero e incluso más.

Las necesidades de mi prima son muy diferentes;...

...no pediré dinero para ir a la peluquería...

...o para hacerme un vestido.

Tengo mis propios gastos y, como no puedo usar el dinero...

...que me pertenece hasta ser mayor de edad,...

...buscaré la forma de ganármelo.

-¿Gastos? ¿Qué gastos son que trabajas a escondidas?

Gastos, mis gastos.

Mis propios gastos, para entrar y salir sin dar explicaciones.

¿Tan difícil es comprender que no quiera depender de nadie?

-¡Basta! Se acabó la discusión.

Lo siento en el alma, pero esta vez has ido demasiado lejos.

Te quedarás en tu cuarto y no saldrás de él,...

...salvo para ir al baño o para comer.

Pero tío... -No se hable más.

Tómatelo como un castigo o como una oportunidad...

...para reflexionar sobre lo que has hecho.

Vete a tu cuarto ahora mismo.

Y no salgas de él hasta nueva orden.

-Ay, parece mentira.

Ya me dirás tú qué hacemos con esta chiquilla.

-Ya entrará en razón.

Sólo es una cuestión de tiempo.

-Ojalá sólo sea una cuestión de tiempo.

-Si quieres podemos jugar a las cartas.

¿Conoces la baraja española?

Mi padre me enseñó un juego, las siete y media.

Era muy pequeña, no sé si me acordaré.

-Puedo enseñarte otro más divertido: la loto o el cinquillo.

Si te distraes se te pasará el castigo más fácil.

Ojalá hubiera tenido yo a alguien que jugara conmigo...

...cuando me castigaban. ¿Te han castigado muchas veces?

-Claro, cuando lo he merecido y la última no fue hace mucho.

Me castigaron porque me entretuve y llegué tarde a misa.

¿Y eso te parece justo?

No entiendo cómo puedes soportar que controlen así tu vida.

¿No te fastidia que te castiguen como si fueras una niña pequeña?

-Claro, Alicia, pero así aprendes la lección.

La última vez lo sentí por el pobre Alejandro.

Había alquilado unas bicicletas para enseñarme a montar y todo.

Y se tuvo que quedar con ellas todo el día en casa.

¿No sabes andar en bicicleta? -Tuve una de pequeña, pero...

...me pasaba la vida en el suelo y mi madre se deshizo de ella.

A mí me encanta, es muy divertido.

-Supongo, pero yo ya estoy mayor para esas cosas.

Voy a por las cartas.

Lo siento mucho, ¿se ha hecho daño?

Ay, no estoy bien. No se preocupe.

¿De verdad? Sí.

¿No quiere que la lleve al hospital?

No ha sido nada. Estas cosas a veces son peligrosas.

(HABLA EN FRANCÉS)

-Claro, como quieras.

Haré una escapada a la hora de la cena.

Pero no te pongas muy guapa que luego me da pena dejarte en casa.

Te prometo que paso a buscarte.

Un beso.

¿No habrás quedado a cenar con tu novia?

-¿Por qué no?

Hemos quedado esta noche en el Morocco con el responsable...

...de decoración de la coproducción.

-Mierda, lo había olvidado. ¿Y si vas tú y yo me uno más tarde?

Imposible. ¿Sabes la de cosas que tenemos que hacer?

Llama a tu novia y le dices que quedáis otro día.

-Se pondrá hecha un basilisco. Mejor.

Desde que hicisteis las paces no estás a lo que hay que estar.

-¿No decías que había que sacar tiempo para divertirse?

Una cosa es divertirse y otra ser esclavo de una mujer.

Así que echa el freno antes de que sea demasiado tarde.

Hay cosas más importantes que hacer.

Bien, así está mucho mejor.

Llévale esto al director y que lo revise.

¿Qué es eso que me tenías que enseñar?

-Ahora no, puede entrar alguien en cualquier momento.

Le buscaré una amante a Paco para que nos deje libres.

Está tan pendiente que no se puede hacer nada.

-Se va a Galicia, quiere contarle a su mujer...

...sus sueños de grandeza. No será problema por un tiempo.

Viene alguien.

-Venga, siéntate. Vamos a jugar.

Lo siento, Matilde, no me apetece.

-Como quieras, pero te vendría bien distraerte un poco.

Alicia, no puedes estar siempre pensando en Francia.

Ahora estás aquí...

...y cuanto antes lo aceptes mejor. Ya lo sé.

Y no creas, que no pienso tanto en Francia.

-Me alegro.

Necesito libros nuevos y mi tía no quiere pagármelos.

Te va a sonar raro, pero siendo una chica tan moderna...

...no te asustarás.

Yo puedo ayudarte. Ni hablar. (RÍE)

Podría prestarte... No podría devolvértelos.

Mejor, tampoco lo aceptaría.

Siempre estás bromeando. Lo digo en serio.

Yo también.

De verdad que ni puedo aceptarlo.

Bien, pero si alguna vez cambias de idea me complacería ayudarte.

Ya lo has hecho.

Me has hecho sonreír y eso lo necesitaba mucho más...

...que el dinero y que los libros.

-No odies a mis padres por esto, Alicia.

A veces parecen un poco severos, pero todo lo que hacen...

...lo hacen por nuestro bien. Ya.

Pero nunca nos vamos a entender.

-Hasta que lleguéis a conoceros.

Lo que tienes que hacer es esforzarte un poco más...

...y adaptarte a nuestra forma de ser.

Aquí también sabemos divertirnos.

Alejandro y yo tenemos más amigos.

En cualquier momento podemos organizar algo...

...para sacarte por ahí.

¿Te parece bien?

Anímate, que este castigo no es eterno, Alicia.

Si en cuanto mi padre te vea pasando por ahí...

...con esa cara te perdona. Estaba muy enfadado.

-Se le pasa enseguida.

Mira, ayer mismo en la cena le pillé una mirada...

...compadeciéndose de ti, como hoy en el desayuno.

(RÍE)

Mira que escaparte al rodaje de la película.

No irás ahora tú también a sermonearme.

-Sí, por no haberme avisado y por haberme dejado sola...

...con esa peluquera loca que casi me quema el pelo.

(RÍE) -Eso no te lo perdono.

Anda, enséñame el cinquillo.

-Precisión y exactitud.

Esas son las claves para una buena contabilidad.

Dos cualidades con las que se nace, no vaya a pensar...

...que cualquiera puede hacerse con un libro mayor.

Que hay muchos vericuetos en el asiento contable.

Otra de vino, Pelayo. -Hilario, cada día más alto, ¿eh?

Oiga, padre, Manolita y yo estábamos pensando...

...en ir a la joyería nueva. -¿Pero qué dices, insensato?

Eso es peligrosísimo, ir a una joyería.

Con lo caprichosas que son las mujeres con las joyas.

-Pero nosotros sólo vamos a mirar es porque nos lo pidió la dueña.

Para ver cómo quedó la tienda, por no hacer un feo.

-No podéis porque estoy esperando a Enriqueta.

Vamos a salir a hacer un recao.

Si vas no lleves dinero por si a tu mujer se le ocurre...

...querer un diamante azafirao y dejes allí hasta la hijuela.

-¿Cómo voy a comprar un diamante azafirao?

Pero si veo algo así humilde que le pueda comprar...

...a Manolita pues no le voy a robar ese capricho.

-¿Qué dices? No estamos pa caprichos.

Uno empieza con un collar de abalorios y al final...

...acaba empeñao hasta las cejas por las joyas.

-El debe, el haber,...

...hay que saber casar...

...pues son grandes dragones que te pueden devorar.

Luche el contable con los números...

...para que otros disfruten de lo oscuro.

Si las cuentas empiezan a fallar...

...no queda otro remedio que volver a empezar.

Otra de vino, Pelayo.

-Padre, ¿cuántas se ha tomado el Isidro?

-Pues unas cuantas lleva ya.

Esta mañana vino con el alma en los pies.

Fíjate, quién lo ha visto y quién lo ve.

-Pero, bueno, ¿quién es lo más guapo del Morocco?

Y ya me ha dicho tu mamá que comes muy bien,...

...y que duermes, ¿eh? Ay, ay.

Huy, huy, huy, qué guapo. Qué bebito más guapo.

Eso es, ayúdeme, doña Paloma.

(EL BEBÉ LLORA) Que no quiere.

-No quiere el coche, no quiere el cochecito.

-No quiero. Un poquito de cochecito que si no los niños...

-No quiere. -Un poquito eso es.

(EL BEBÉ LLORA) Claro, claro. Claro, claro.

Claro, claro. Ay... -Chis.

(EL BEBÉ LLORIQUEA)

No se me quita el susto de encima, Rosario.

Al recordar que se lo han llevado a plena luz del día del carrito...

...es que me pongo enferma.

-Doña Paloma, tiene que olvidarlo.

Este briboncete no se entero de nada y aquí está feliz.

-Sólo pensar que podría haberlo perdido para siempre.

-Doña Paloma, no lo piense más. Las obsesiones son muy malas.

Lo importante es que está aquí feliz, sano, contento,...

...y usted pudiendo disfrutar de él, pero disfrutar...

...sin estar con el corazón en vilo, disfrutando bien.

-Tienes razón, Rosario.

Si estoy muy pendiente de él, lo voy a malcriar...

...y luego no habrá quien te aguante.

-Eso nunca, ¿verdad, corazón?

-Gracias por todo, Rosario. -¿Gracias por qué, doña Paloma?

Si soy yo quien tiene que darle las gracias...

...por todo lo que está haciendo por Pablo hablando...

...con los abogados, con toda esa gente, doña Paloma.

-Eso no tiene ninguna importancia, doña Paloma.

-¿Qué tal fue la última visita?

-Está nervioso por lo del indulto, pero bien.

-Normal. Se lo merece más que nadie.

Lo que no me explico es de dónde sacas la fuerza...

...para animar a los demás con lo que llevas encima.

-No se crea que yo también tengo mis momentos bajos, doña Paloma.

Pero pienso que es una mala racha y que saldremos de esta.

Pablo saldrá pronto de la cárcel...

...y que nos iremos a Barcelona a conocer a nuestro nieto.

-Sólo faltaba tener aquí al bueno de Isidro...

...to el día dándola al frasco, carrasco.

-Pelayo...

Pelayo, amigo mío, pero ¿no me has oído?

Otra de vino para ese contertulio y para mí...

...que aún me quedan anécdotas para aburrir.

-Coño, Isidro. Basta ya, ¿eh? Ya somos mayorcitos, hombre.

No ha bebido en casi toda la vida y ahora se va a poner.

Vamos a pedir agüita que es lo que vamos a tomar.

-Oiga,...

...no se mueva usted...

...que todavía no le he contado el final...

...de cómo un hombre en lo mejor de su vida se queda...

...sin trabajo, sin familia... Sin nada.

-Hombre, Isidro, que usted siempre ha sido un hombre muy cabal.

-Pues eso se acabó, Marcelino.

¿Para qué quiero yo la cordura si no tengo trabajo?

Soy un donnadie, Pelayo.

Eso soy yo sin trabajo, un donnadie.

Un saco roto, un barco a la deriva que se hunde.

Como dijo el poeta:

"Mi vida es un erial,...

...todo lo que toco se deshoja.

En mi camino fatal alguien va sembrando el mal...

...para que yo lo recoja".

-Anda, anda. Marcelino, llévatelo y dale un buen chapuzón.

Corre. -Isidro, venga.

Que nos vamos a dar un chapuzón usted y yo. Qué digo, usted.

Teléfono.

-Chis, que mamá va a hablar por teléfono.

-Hable.

-No piensa separarse de su bebé, ¿verdad?

-¿Quién es? -Tiene que cuidar mucho de él...

...para que crezca sano y pueda disfrutar de su herencia...

...cuando sea mayor de edad. Mientras tendrá que compartir...

...su fortuna conmigo si no quiere que le pase una desgracia.

-¿De qué está hablando? Si yo ya le he dado...

-Una miseria comparado con lo que tiene.

Quiero el doble. Mañana a la misma hora y en el mismo lugar.

Piense en su hijo.

-Oiga...

-¿Qué le pasa, doña Paloma?

-Rosario, era el hombre que cogió ayer al niño en el parque.

Me pidió dinero a cambio de no hacerle daño y se lo di.

-¿Por qué no se lo ha dicho a nadie?

-Porque soy idiota, Rosario. Soy idiota.

Pensé que pagándole me lo iba a quitar de encima...

...y, ya lo ves, no me deja en paz.

-Ya, pero es que hay que denunciarlo inmediatamente.

Mire, si quiere yo puedo hablar con el inspector Manzanares.

Hace mucho que no sé de él, pero es muy atento conmigo. ¿Quiere?

-¿Harías eso por mí? -Por supuesto.

-Ve y dile que tengo algo urgente que contarle...

...y que no me puedo mover de aquí porque no quiero sacar al niño...

...a la calle ni dejarlo solo. -No se preocupe, doña Paloma.

-Gracias.

Lloriqueos del bebé.

-¿Te gusta la muñeca, hija?

Esta nieta tuya de tonta no tiene un pelo.

Mira que había muñecas, pues ha escogido la más cara.

-Porque tiene el mismo gusto que yo, muy bueno.

Hay que reconocer que la muñeca al lado de las otras es un sueño.

-Dale tú la razón, con lo cara que nos sale.

Dentro de poco nos va a pedir los patos de El Retiro.

-Mira, lo que nos ha salido caro es llevarla donde no se debía.

Si no hubieras cometido esa imprudencia,...

...estaríamos la mar de tranquilos.

-Mira qué cochecito tan bonito. -Sí, hija, sí.

Muy bonito. Chachi piruli.

-Quiero uno igual para mi muñeca.

-Cariño, a tu muñeca tienes que llevarla en brazos...

...para presumir de ella.

Además, si la metes en un carrito, nadie puede verla.

-No que me canso y nadie lleva a los niños todo el rato en brazos.

-Y tú tampoco llevas a ningún niño en tus brazos.

Lo que llevas es un trozo de tela pues con dos ojos.

Así que no hay carrito que valga.

-Si no me compráis un cochecito, le cuento a mamá todo.

-¿Has visto la caradura que tiene? Menuda matahari.

Le compramos una muñeca que cuesta un ojo de la cara y quiere más.

-Venga, hombre, no te pases a ver si la vamos a liar.

Cariño, mi vida, cariño mío.

Te habíamos prometido una muñeca si no decías nada...

...de lo que tú y yo sabemos, y ya la tienes.

La más bonita de la tienda.

Ahora tú lo que tienes que hacer es cumplir tu promesa...

...y no decir nada a nadie, ni siquiera a mamá, ¿de acuerdo?

-Pero quiero un cochecito. -Huy...

-Mira, como se enfade el abuelo, vamos a coger la muñeca,...

...se la llevaremos al tendero, nos va a devolver el dinero...

...y te vas a quedar sin muñeca y sin perro que te ladre.

-Pelayo, que vas a asustar a la niña, por favor.

No le hagas caso al abuelo. Nadie va a quitarte esa muñeca.

Si sabemos que eres una niña muy buena...

...y que no vas a decir ni media palabra.

Además, esos carritos son muy caros y nosotros no somos ricos.

-Si me compráis un cochecito, ya no os pediré nada más.

-Eso fue lo mismo que prometiste...

...antes de que te compráramos la muñeca.

-Pues si no me compráis el cochecito,...

...mamá se va a enterar de que casi nos mata un toro.

-¿Un toro? ¿Pero qué es eso de que casi os mata un toro?

-He encontrado dónde está la mina donde trabaja Ángel.

Y cómo se puede llegar hasta allí.

-Bien. ¿Entregaste los pedidos que estabas haciendo ayer?

-Te lo he dejado ahí.

Era un dobladillo para la señora Martínez.

-Otro dobladillo. Pensé que era algo más grande.

Los dobladillos y las cremalleras no dan para mucho.

-Acabamos de empezar.

Pero escúchame lo que te estoy diciendo que es más importante.

La mina está en Asturias. Cerca de Avilés.

Y me han dicho que se puede llegar en tren o en autobús.

Pero se tarda un día entero en llegar.

¿Me estás escuchando? Mira.

Lo tengo aquí todo apuntado. -Déjalo ahí, anda.

Mira, he estado pensando que podríamos bajar...

...el precio de los patrones y que así nos harían más pedidos.

-No te entiendo.

No entiendo que no te interese saber dónde está Ángel.

-Me interesa saber que está bien.

Y si está trabajando, no le va tan mal.

-¿Y qué pasa con lo que sientes?

-Es asunto mío y de nadie más.

-Te da apuro ir sola, ¿verdad?

Yo si quieres puedo acompañarte sin problemas.

-No quiero que me acompañes. Ya veré yo lo que hago.

-Sole, ¿cuándo? Ahora sabemos dónde está.

¿Y si cambia de trabajo y le perdemos la pista?

Pueden pasar años hasta que le vuelvas a ver o toda la vida.

-Entonces tendré razón yo.

Será mejor dejar las cosas como están.

-Tienes que aprovechar esta oportunidad.

Tienes que decirle que estás esperando un hijo suyo.

Y que le necesitas para sacarle adelante.

¿O es que ya no le quieres?

Sole, él seguro que te sigue queriendo.

-Por favor, Luisa, no insistas.

Si voy a ver a Ángel o no, es cosa mía. No te metas.

-¿Eso es lo que crees, que me estoy metiendo en tus asuntos?

¿Y por qué te crees que estoy haciendo todo esto?

Lo hago por ti y por tu hijo.

Y también por Ángel. Os merecéis estar juntos.

Y porque tu hijo se merece saber quién es su padre.

Porque ojalá esta historia tenga un final feliz.

-¿No te das cuenta que no depende de mí que tenga un final feliz?

Deja de hablarme ya de Ángel.

Además no pienso decirle que este hijo es suyo.

-¿En qué cabeza cabe semejante locura?

Llevar a unas niñas al encierro.

-Las niñas tenían ilusión. -Que las hubieran visto...

...antes de soltarlas. Se podrían haber matado.

-Mujer, no te pongas así. Si al final no pasó nada.

-Pero podría haber pasado y ahora estaríamos de entierro.

¿Y además, cómo se os pudieron escapar justo cuando pasó el toro?

-Son cosas que pasan.

A fin de cuentas fui yo quien se llevó las magulladuras.

Tampoco les hubiera pasao nada a tus hijas.

-¿Nada? ¿Me está comparando usted...

...el cuerpo de un hombre hecho y derecho...

...con el de unas pobres criaturas? Son mis hijas. Sus nietas.

-Mira, hija, que Pelayo estuvo a punto de perder la vida...

...por salvarlas. No le digas que no le interesan sus nietas.

-Lo sabía en cuanto dejé de tener noticias del pueblo.

Sabía que algo había pasado.

Y encima no me avisaron, no me llamaron.

Que usted es madre.

-No te avisamos por no preocuparte.

-Y se creen que ahora me voy a quedar más tranquila.

-Tus hijas están sanas y salvas. ¿Qué más quieres?

-Con esto me sobra y me basta.

Y yo confiándoles su cuidado...

...pensando que estaban bien atendidas.

-Claro que están bien atendidas.

Han aprendido muy bien a sacarnos los cuartos.

-¿Usted se cree que eso es cuidar a una niña?

¿Sobornarla para que se quede con la boca cerrada?

¿Eso es cuidarla? No. Eso es darle mal ejemplo.

Cuidar a una niña es protegerla.

Es no ponerlas en peligro porque a ustedes...

...se les ocurra ir a un encierro de toros.

-En eso te doy la razón. -La tengo.

Y les voy a decir algo más.

A partir de ahora se acabó.

No van a volver a cuidar de sus nietas.

-¿No te parece que eres un poco exagerada?

-Lo siento, Pelayo, pero ya no confío más en ustedes.

Espero que este asunto se quede aquí, porque...

...lo que me dan ganas, es de coger a las niñas...

...y largarme a otra parte. Vámonos.

-¡Leonor, la muñeca!

(LLORA)

-Luisa, perdóname que te haya hablado antes así.

Creo que no tengo derecho a pedirle nada a Ángel.

Él ha tomado una decisión y tengo que respetarla.

-¿Pero no te das cuenta que si supiera...

...que estás embarazada, su decisión sería otra?

-Precisamente por eso. Porque Ángel es muy responsable.

Si le digo que estoy embarazada, vendría a cuidar del niño.

-¿Y qué tiene eso de malo?

¿Acaso no es lo que quieres? -Así no.

-A ver, dices que no le cuentas nada porque respetas su decisión.

Pero realmente lo que estás haciendo, es negarle...

...el derecho a decidir por sí mismo.

-No lo entiendes. -No tiene sentido.

Ahora que tienes una oportunidad, te niegas a contarle la verdad.

-Si quisiera colgar los hábitos, si su amor...

...fuera más grande que su vocación, se habría quedado.

Y yo estaría feliz. Pero no lo hizo.

Que le diga que estoy embarazada no cambia nada.

-Lo cambia todo. -Prefiero más criar...

...un hijo sola y acordarme de la historia de amor...

...que tuve con él, a estropearlo todo.

-¿Por qué iba a estropearse todo? Él te quiere.

Tú misma me lo has dicho.

-Luisa, imagínate que Ángel en lugar de ser un sacerdote,...

...es un hombre casado, que se ha enamorado de mí...

...y vuelve con su mujer.

Que le diga que estoy embarazada,...

...es como hacerle chantaje para cambiar su decisión.

No quiero que haga por obligación lo que no hizo por amor.

-No es lo mismo. No hay otra mujer.

-Su compromiso con la Iglesia es más fuerte...

...que el de muchos hombres con muchas mujeres.

Ya lo sabía cuando lo conocí.

Tengo que apechugar con ello.

-Él también lo sabía cuando te conoció a ti.

-Estoy aquí si él vuelve.

No me parece justo que cambie su decisión por mí.

-Mira, si no sabe que estás esperando un hijo de él,...

...le falta un factor fundamental para tomar su decisión final.

Y no me parece justo. Nada más.

-¡Ay, Marce, qué contenta estoy de que haya una joyería así aquí!

Ahora en mis cumpleaños y en nuestro aniversario...

...podrás pasarte por aquí y así me caerá un regalito, ¿no?

Un detalle. -No sé yo si el Asturiano...

...da pa tanto lujo. -Marcelino.

Nosotros no vamos a poner una joyería de lujo.

Habrá precios para todos los bolsillos.

Ya lo verás en cuanto tengamos el género expuesto en las vitrinas.

Seguro que encontrarás algo, aunque sea de bisutería fina,...

...por mucho menos dinero del que parece.

-¿La has oído? Ya no tienes ninguna excusa.

-Y digo yo una cosa, ¿cuándo tienen previsto abrir?

-Ah, pues la semana que viene. Ah, aquí está mi marido.

-¿Qué hace aquí tanta gente? -Adriano...

Disculpen un momento.

-Y pensar, Juan, que este local podría haber sido nuestro...

...si no me hubiera dado ese trompazo.

-Podías haberte matado y eso no hubiera tenido arreglo.

Por el local no te preocupes más que esto no tiene marcha atrás.

-Son los empresarios de la plaza.

Pensé que sería una buena idea enseñarles el local.

Conviene llevarse bien con ellos, ¿no crees?

-No, perdona, Julieta, tienes razón.

No sabía quiénes eran.

-Amigos, él es mi marido, Adriano.

Adriano, estos son Manolita y Marcelino del bar de la plaza.

-Mucho gusto, don Adriano, le ha quedado un local precioso.

-Pero que muy bien, ¿eh? Y bienvenidos al barrio.

-Y, bueno, estos son Juanito el grande...

...y Juanito el chico.

Son los dueños del taller de bicicletas.

-Qué confianzas. -No se preocupe.

Aquí todos nos llaman así. -Es un hombre con mucha suerte.

Vive rodeado de joyas que pronto lucirán en sus vitrinas,...

...pero sin duda la más hermosa de todas su mujer,...

...si me permite la franqueza. -Qué galante que eres, Juanito.

-¿Y tienen ustedes hijos? -No, Dios aún no lo ha querido.

-Ah... ¿qué les parece si voy a abrir una de las botellas...

...que tengo en la trastienda para la fiesta de inauguración...

...y brindamos por la buena marcha de nuestros negocios?

-Hombre, eso ni se pregunta, don Adriano.

-Hombre, don Adriano, es usted muy ocurrente.

¿Tienen vasos pa tos?

-Huy, pues la verdad es que no. -Ahora voy volando al Asturiano...

...y vuelvo volando también. -Marce, límpiate un poco.

-Voy a por la botella. -Sí.

-Me da a mí que al joyero no le ha hecho ninguna gracia...

...el piropo que le acabas de echar a su señora.

-¿Me lo dices o me lo cuentas? Te diré una cosa.

A ella le ha encantao. -¡Ay!

-No hay nada más bonito que un bebito dormido, ¿verdad?

-La idea de que alguien pretenda hacerle daño...

...es que me saca de mis casillas, ¿cómo puede haber gente así?

-No lo sé, doña Paloma, no lo sé.

La verdad es que yo tampoco lo entiendo.

No se preocupe que cuando el inspector Manzanares...

...tome cartas en el asunto se acabaron las llamadas.

-Ojalá tengas razón.

Teléfono.

Teléfono. -Doña Paloma, ¿quiere que...

...lo coja yo? Va a despertar a la criatura.

-Hable. -Esto no es ningún juego.

-¿Qué quiere ahora?

-Que me tome en serio. -Y le tomo en serio.

He hecho lo que me pidió. -No está cumpliendo las reglas...

...y ese es un error muy grave...

...porque quien lo va a pagar va a ser ese bebé...

...que ahora debe de estar durmiendo plácidamente.

-No sé a qué se refiere. -Claro que lo sabe.

Lo sabe perfectamente.

Le dije que no acudiera a la policía, ¿lo recuerda?

-Claro, pero yo no...

-No empeore aún más las cosas mintiéndome.

Sé que ha llamado al inspector Manzanares.

-Lo sabe todo, sabe lo del inspector Manzanares.

-Si le cuenta algo a Manzanares.

Le juro que se arrepentirá toda su vida...

-No, no, por favor, no diré nada.

-A mí no puede engañarme.

Ya se habrá dado cuenta de que no estoy jugando...

...ni voy de farol.

-Haré lo que usted me pida. -Más le vale.

Cuando esté completamente seguro de que no le va...

...con el cuento a Manzanares entonces le volveré a llamar...

...con nuevas instrucciones.

Pero si se cree más lista que yo...

...no volverá a ver al bebé.

-Oiga...

-¿Pero cómo ha podido enterarse?

-No tengo ni la menor idea, pero lo sabe todo.

Y me ha amenazado con hacer daño al niño si lo cuento.

-No lo entiendo.

-Tienes que hablar con Manzanares, Rosario,...

...y decirle que, no sé, que ha sido todo un error.

Que no aparezca bajo ningún concepto, que no venga por aquí.

-No se preocupe, voy a por la agenda.

-Pues yo instalé en mi bicicleta un multiplicador de mi invención.

-¿Qué es eso de un multiplicador? -Pues el multiplicador,...

...como su nombre indica es un aparato que sirve...

...para multiplicar la potencia de la pedalada.

-¿Qué pasó? ¿No funcionó? -Sí funcionó.

Funcionó de maravilla. Cogí esa curva a tal velocidad...

...que cuando vi venir de frente el tranvía...

...fue muy tarde para frenar y me estampé contra él.

-Puedes dar gracias a Dios, podría haberte pasado cualquier cosa.

-Y no pude correr en esa carrera.

Una lástima, era una competición oficial.

La organizaba la Unión... Velocipédica Madrileña...

...que era valedera para el campeonato de España.

-Seguro que con ese invento la habrías ganado.

-No se crea, hay mucha competencia. La ganó un toledano, un hacha,...

...un tío que sube las cuestas que se las pela...

...y sin multiplicador y en alpargatas.

Bahamonte se llama, ese dará mucho que hablar.

-Una fiestecilla de inauguración, ¿no?

-No, piscolabis para darnos a conocer entre los vecinos.

Más o menos como esto, pero con la tienda abierta.

-Ya nos hubiera gustado celebrar la apertura...

...del taller, pero con el pago del traspaso nos quedamos tiritando.

-Bueno, ya creo que les hemos robado demasiado tiempo.

Todos ustedes tienen negocios que atender...

...y no quiero que por nuestra culpa pierdan clientes.

Creo que será mejor que se marchen ya.

-Sí, Julieta, si tu marido tiene razón...

Eh, así que vámonos, Marcelino, vámonos.

Y vosotros, Juanitos, tendréis que trabajar un poco.

Eh, hala.

-Sí, eh, si eso luego ya, en otro momento,...

...volvemos a por los vasos. -Muchas gracias por el vinillo.

-Señora, un placer y a sus pies.

El lugar parece perfecto. -Es ideal para lo que necesitamos.

Habrá que comprobarlo sobre el terreno.

No queremos sorpresas en este asunto.

Teléfono.

-Numancia Films, dígame. Hola, cariño...

Sí, no te preocupes, no está el jefe.

Sí, te he llamado antes, pero... pero no estabas.

Sí, es imposible que quedemos hoy, tenemos una reunión...

...con el decorador del film y no podemos aplazarlo.

¿De verdad que no te enfadas?

Eres un cielo, te prometo que te compensaré.

Y yo a ti.

Hasta luego. No estás a lo que tienes que estar.

-¿Por qué dices eso? Parece que no te das cuenta...

...de lo que nos jugamos, hay que estar en esto.

-Creo que tú también has quedado.

Yo he quedado para no volver a quedar, Roberto.

Anda, guarda esto. ¿Y los presupuestos de vestuario?

-Creo que en la carpeta azul. -Buenas, buenas.

Don Paco, pero qué hace aquí. -Sí, ¿no se había ido...

...a Galicia con su mujer? -A última hora decidí quedarme.

Quiero supervisar los detalles de la preparación de la película.

¿Y esto qué es, los planos de la localización?

No, son unos exteriores para las batallas.

-Interesante, me gustaría ir a este lugar, ¿eh?

No se preocupe, D. Paco, este lugar es una preselección.

Hay que contar con la opinión del director.

-El director hará lo que yo diga, carallo.

Oye, ¿y esto está cerca de la ciudad?

No, qué va, qué va, esto...

Si sólo se puede llegar a pie o en burro...

...y como unos diez kilómetros está apartado.

No creo que podamos llegar allí con los camiones.

-Pues entonces hay que seguir buscando.

Porque a 10 km ni loco, ¿eh?

Bien, pues me voy a cambiar el agua al canario.

Eh... (RÍEN CON DISIMULO)

Te dije que los guardaras. -Fue un descuido.

Además, se supone que está de viaje.

Se supone... que no tienes que suponer nada, te lo dije antes:

estás distraído y eso nos puede costar caro.

Así que será mejor que empieces a concentrarte, ¿eh?

Siempre me estás alegrando la vida. Es un placer.

Yo también tengo unos libros que trajo mi padre de Francia,...

...creo que podrían interesarte, si quieres podemos quedar para...

...tomar un café y te los dejo. Bueno, si no quieres no.

Claro que quiero, ¿nos vemos mañana a las siete en la c/ Moragón?

Perfecto. Ahora será mejor...

...que vayas a cambiarte, tenemos que rodar los planos...

...que faltan de la secuencia de Belmas, ahora que se ha ido...

...y podemos trabajar a gusto.

-Prima, estoy tan contenta, ¿recuerdas las clases...

...de bordado que te hablé el otro día?

Sí. -Pues sólo nos faltaba...

...un sitio donde organizarlas y ya lo tenemos.

Qué bien. -D. Senén ha cedido...

...unas dependencias de la parroquia, ¿no es estupendo?

Sí, estupendo. -La verdad es que es un gran cura.

Mamá tiene razón cuando te dice que deberías hablar más con él.

Tu única relación con la iglesia desde que has llegado es la misa.

Ni siquiera comulgas. ¿Sabes qué te digo? Tienes razón.

-Pues ya sabes, el próximo domingo antes de misa te confiesas con él.

¿Por qué esperar hasta el domingo? -No te entiendo.

Debo limpiar la conciencia cuanto antes, ahora mismo.

-¿Ahora? Claro...

-Pero estás castigada, Alicia, no puedes salir de casa.

Tus padres me castigaron para que no salga a divertirme,...

...pero ir a confesarme a la iglesia es algo bien distinto.

¿Cómo podrían oponerse? -Visto así...

Claro, debo expiar mis culpas cuanto antes, ¿no lo entiendes?

Tengo que ir a ver a don Senén. -Bueno, no creo que papá y mamá...

...se enfaden porque vayas a la parroquia.

Eso mismo pienso yo.

Adiós, prima. -No, me voy contigo.

No hace falta. -Te acompaño.

Yo creo que es mejor que te quedes aquí,...

...por si viene tu madre para que le expliques dónde estoy.

¿No querrás que se preocupe cuando no nos vea a ninguna?

-Es verdad. Vuelvo pronto,...

...voy a la parroquia, me confieso y vuelvo.

-Mamá se va a poner tan contenta,...

...al ver que acudes a D. Senén en busca de ayuda.

Sí...

Adiós, prima.

-Has sido tan grosero, Adriano. -¿Yo...?

-Prácticamente los has echado de la tienda.

-Julieta... no exageres. -Si ni siquiera les has dejado...

...que se tomaran su vaso de vino. -¿Qué querías?

¿Que organizáramos ahora la fiesta de inauguración?

-No... pero me prometiste que cambiarías.

Aunque ya veo que no.

-Venga, Julieta, ¿es que te crees que no tengo ojos en la cara?

-¿De qué me estás hablando? -El tal Juanito de la tienda...

...de bicicletas, el más pequeño.

(LO IMITA) Vive usted rodeado de joyas.

La más hermosa su mujer... -¡Por Dios, Adriano!

Era una galantería sin importancia. -Se te comía con los ojos.

-Ese hombre me ha dedicado un piropo delante de ti.

Lo lógico es que tú te sintieras orgulloso...

No ofendido. -Y tú no has perdido oportunidad...

...de reírle las gracias coqueteando descaradamente.

No sé qué habrán pensado los demás. -Pues ya te lo digo yo.

Habrán pensado que eres un maleducado.

Eso es lo que han pensado. -Prefiero eso...

...a que me tomen a rechifla.

-Adriano... no pienso pasar por lo mismo.

Acepté mudarme a este barrio porque me aseguraste que cambiarías...

...y que no se repetía la historia. -No me des motivos.

-¿De qué motivos me hablas?

Si cada vez que soy atenta o amable con un hombre,...

...tú te vas a poner así, entonces cuando entre un cliente qué hago.

¿Mostrarme antipática? -No es lo mismo.

-Sí lo es...

Pero te lo advierto, Adriano...

Si tú insistes en dejarte llevar por esos celos enfermizos,...

...yo me marcho y no habrá más oportunidades.

O tú cambias...

O te despides de mí.

-Pero... mi amor.

No puedes decir eso; sabes que yo no puedo vivir sin ti.

-¡Pues yo no puedo vivir así!

Así que tú ya me contarás.

-Perdona, tienes razón,...

...pero en adelante, te prometo que me controlaré.

-Adriano, por Dios, me lo has prometido tantas veces.

-He perdido los nervios, pero no volverá a ocurrir.

Julieta, vida mía,...

...mira, y para demostrártelo, voy a ir a devolver esos vasos...

...al bar, ¿eh?

Y así,...

...les pido disculpas...

...por haber sido tan brusco.

¿Te parece bien?

-Yo, lo único que quiero, es que cambies de una vez.

Ya está.

-Lo haré, lo haré.

Verás como sí, ¿eh?

Desde luego, es muy importante...

...que los actores no se lancen así como así,...

...sino que se vayan aproximando...

...muy...

...muy despacito,...

...con una mirada tierna,...

...un poco ausente,...

...como si ya adivinara los goces que están por venir.

Llaman a la puerta.

-Disculpe, ¿puedo pasar?

-Adelante, Jacinto.

Doña Paloma,...

...no quisiera ser entrometido, pero...

...pero es que está pasando algo; Rosario también está preocupada...

...y no quiere decirme nada.

Lo digo por si hay algo que yo pueda hacer.

-No se puede hacer nada, Jacinto.

No puedo explicarte más, pero sí, no estoy en mi mejor momento.

-De todas formas, doña Paloma, cualquier cosa que necesite,...

...no tiene más que decírmelo.

-Gracias, Jacinto, de todo corazón.

Estoy atada de pies y manos, no puedo decir nada,...

...ni compartirlo con nadie.

Estoy muerta de miedo.

-¿Pero tan grave es?

-Mucho, Jacinto.

No te puedo contar más, pero...

...pero no porque no quiera, sino porque no puedo.

Estoy completamente sola.

-Siento mucho que usted esté así.

¿Quiere que la acompañe a casa?

-No, Jacinto, no es necesario.

Pídeme un taxi.

-Claro.

-¿Qué vamos a hacer, mi niño?

¿Qué va a ser de nosotros?

Llaman a la puerta.

(ACENTO INGLÉS) -¿Cómo está mi lady guapa?

-Y estoy aburrida de que se repita siempre la misma historia.

-Tienes razón, Julieta, comprendo que estés harta.

Ya te prometí que no volverá a pasar.

-Mira, si hubiera apuntado todas las veces...

...que me lo has prometido,...

...no quedaría papel blanco sobre esta tierra.

-...el verdadero referente de los jóvenes para entender...

...la naturaleza del país.

Si quieres mi permiso para salir,...

...tendrás que volver con el carné del sindicato.

De lo contrario, ya sabes dónde está tu cuarto.

-Hable.

-Le dejé bien claro que si hablaba con alguien, no habría trato.

-No hablé con nadie, lo juro.

-¿Y quién era ese tipo con quien charló en su despacho?

-El toro se escapó del redil y fue a por ellas.

Mi padre no lo imaginó; fue una casualidad, una desgracia.

-Lo pudo evitar no yendo al encierro.

-No tenía por qué ocurrir, pero ocurrió; se jugó la vida.

-Las puso en peligro.

-Engañar a la censura es todo un arte.

Ah, ¿sí? ¿Y tú conseguiste burlar la censura alguna vez?

-Claro, todo el mundo lo hace. Ponme un ejemplo.

Dime algo que hayas hecho.

-Ahora no me acuerdo de nada; pequeños trucos...

...para decir lo que quieres con otras palabras.

Tenías que haber tenido más cuidado con esa traducción;...

...ahí has fallado.

No, para mí, un fallo es otra cosa.

Puse mi atención en este guión.

En cambio, tú metiste la pata cuando dejaste los planos...

...a la vista de don Paco.

-Lo que no me gusta tanto es que me veas sólo como un amigo.

Eres más que eso,...

...eres mi maestro en esta ciudad...

...y en este país, donde todo se me hace tan extraño.

-Ya, pero...

...aún podría ser algo más.

Con el tiempo,...

...podría ocupar el lugar de ese tipo tan engreído...

...que te destrozó el corazón. (RÍE)

Venga, Camilo, no bromees con eso.

-Mira, creo que voy a salir un momento.

-Se trata de don Senén.

Ya, verá, tía... -Quiero que sepas, cariño,...

...que estoy muy contenta contigo.

No sabes la alegría que me dio Matilde cuando me dijo...

...que habías ido a confesarte.

Eso le dije, sí, pero... -Bueno, no te apures.

-¿Sabe si doña Paloma está en su despacho?

-En su despacho está y creo que le está esperando.

-Gracias.

-Hey, Jacinto,...

...¿y ese señor?

-Pues es el abogado de doña Paloma.

Es la segunda vez que viene esta semana.

-Y no te preocupes, porque aquí, en España,...

...no pasará lo que en Argentina.

Los correligionarios de Franco le son fieles...

...hasta las cachas y no tiene enemigos:

unos están muertos; otros, asesinados y otros, callados.

Pero Peroncito debe controlar hasta a la madre que lo parió.

(MARCELINO) Calle, hay a un sospechoso en esa mesa.

(RECUERDA) Cuando llegue al portal, deje la bolsa en el umbral...

...y quédese de espaldas hasta que oiga cómo se abre...

...la puerta y se vuelve a cerrar.

Después, podrá marcharse.

-¿Paloma?

  • T3 - Capítulo 15

Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 15

17 sep 2007

Alicia tienen problemas para acudir a una cita con Fernando, pero se las ingenia para cumplir con su compromiso, sin embargo Fernando ha decidido decepcionar a la joven para no perder la cabeza y aparece en el lugar de la cita con Mimí. Paloma sigue bajo presión, cuando ve que todo está perdido llega Charles. Manolita descubre que Pelayo y Enriqueta llevaron a las niñas al encierro, con peligro para ellas, y les prohíbe que vuelvan a cuidarlas. Isidro ve el fin de su vida porque no encuentra nada que hacer y se abandona al alcohol. Sole decide no comunicar a Angel que espera un hijo suyo. Entre Adriano y Julieta hay algo más que la puesta en marcha de un negocio, es una pareja que lleva mucho tiempo a la deriva por los celos de él.

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