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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-Anda, quita esa cara de funeral que lo que estamos preparando es...

...una boda.

Y hablando de boda, ¿sabes lo que vamos a hacer?

Vamos a sacar del armario mi velo de novia.

-¿Qué se supone que tengo que entender con esto?

-Mucho me temo que tu amigo sea como el del otro día.

Gente a la que le pides su casa para llevarme engañada...

...y a ver si consigues lo que te propones.

-José Martín.

Ya, entiendo. Bueno, pues muy agradecido.

Si averiguan ustedes cualquier cosa,...

...pues no dejen de llamarme.

-Estaba muy liado y cuando quería llamar,...

...o era tarde o le fallaba la comunicación.

Mario, yo no puedo seguir así.

-¿Que tú no puedes seguir así? No.

-Pues haberlo pensado antes.

Todo esto es culpa tuya y de nadie más.

-Tú eres un niño bien.

Un hijo de papá.

No tienes lo que hay que tener para apuntar y disparar.

-Eso tú no lo sabes.

No me conoces.

Así que ten cuidado.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

Un ruido.

-¿Quién está ahí?

Madre.

¿Es usted?

Un ruido.

¿Quién está ahí?

Sal.

Tengo una pistola.

-¡Qué coño estás haciendo!

-Padre.

(SUSPIRA)

-¿De dónde vienes?

-De por ahí.

-No descansas lo suficiente.

-Lo siento.

No pretendía asustarle.

¿Qué hace despierto a estas horas? -Te oí llegar.

¿Por qué vuelves tan tarde?

Siéntate. ¿Quieres un coñac? -Por favor.

-Ten.

¿Qué te está pasando, hijo?

-Nada.

Es mi cabeza.

-El médico me ha dicho que ya estás mucho mejor.

Mira, espero que comprendas...

...que te estoy hablando como a un hijo.

Que no dudo de ti, pero... -Pero ¿qué?

Dígalo ya.

-¿De qué tienes miedo, Rodrigo? -Yo no tengo miedo de nada.

-Todos tenemos miedo.

Confía en mí, soy tu padre.

-Demasiados cambios, padre.

En el ejército lo pasábamos mal.

Pero había órdenes.

Las cumplíamos y punto.

Y en la Falange igual.

-Y ahora hay más responsabilidades, ¿no?

-Sí.

Sí, en la fábrica tengo miedo de no estar a su altura.

-Lo estarás, no tengo la menor duda.

-No tengo la mano izquierda que tiene usted.

-Eso se aprende.

-No soporto a ese cretino de Rafael.

No soporto su mirada, ni su presencia.

-Rodrigo,...

...déjame a Rafael a mí.

Mejor aún,...

...no tengas trato con él.

Rafael es peligroso, muy peligroso, Rodrigo.

Se mueve siempre en las sombras, siempre,...

...como un fantasma.

Déjamelo a mí.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar...

Aplausos.

(SUSPIRA)

-¿Te ha gustado? No sé qué coño hacemos aquí.

-Lo sabes. Lo que pasa es que no te gusta estar entre homosexuales.

Ente maricones, como tú dirías.

Si ese preso fugado está en Madrid y ha pedido ayuda,...

...la Pilules sabrá dónde está.

Ahora te lo mando.

-Por qué brindamos.

Ya he bebido bastante.

-No sé qué tienen las coplas.

Que te gusten o no, siempre parece que lo que cuentan fuera personal.

Que hablaran de ti, ¿verdad?

Todo el mundo ha tenido un amor desgraciado.

-¿Todo el mundo ha querido a quien no tenía que querer?

Vamos a dejarlo, por favor.

-Cuánto tiempo llevas dejándolo. ¿Qué más da eso?

-Ay, ese apego al pasado.

Te estás equivocando, Paloma, de medio a medio.

-Me estás empezando a preocupar. Esto no tiene que ver con Andrea.

-Bueno, está bien.

Pero esos prontos que te dan no te hacen nada convincente.

Y no merecen la pena, no la merecen.

-Hacía tres semanas que un moreno tan guapo no me llamaba.

A ver, esto no es lo que te crees. -Huy, ¿y tú qué sabes en qué creo?

Perdona. -¡Mira que os ponéis serios!

Que era una broma, machote.

¿Qué quieres de mí?

Abren una puerta.

-Ah, no sabía que estabas aquí. Espera.

¿Tan poco te importo?

¿Tan poco te importamos? -No te hagas la víctima.

¿Y qué otra cosa puedo hacer si ni siquiera quieres escucharme?

¡No soporto esta situación!

No soporto tu indiferencia.

-Por eso nos tenemos que separar, Andrea.

Tú me das la razón, ni siquiera me soportas.

Espero que te hayas quedado satisfecho con la tortura.

Espero que te des cuenta de que solos no vamos ninguna parte.

Espero que te des cuenta de que te quiero.

-¿Pero tú a quién pretendes engañar?

¿Entonces es verdad?

¿Es verdad, nos separamos? -Qué crees que he hecho...

...estos días. Pensar en ti, en mí, en nosotros, en el niño.

¿Es que no lo entiendes? Jamás recuperaré la confianza en ti.

Te lo dije y te lo repito, Andrea: yo me quiero separar.

Muy bien. Pues, entonces, mañana nos iremos.

-No, tranquila, ya me iré yo.

Claro. Para darle la razón a tu madre.

Parar que piense que te he echado. -Andrea, no juegues sucio.

¿Dónde vas a ir?

¿Entonces todo se acabó?

¿Qué es eso?

-Es un regalo para Miguel, un mecano.

Le gusta construir cosas.

Se lo he comprado para su cumpleaños.

Falta mucho.

-Sí. Pero yo ya no estaré aquí.

¿Te importa que se lo dé ahora?

¿Y qué le vas a decir?

-Cualquier excusa me valdrá.

-Ay, hijo, no seas tan rancio.

¿Qué te pasa? ¿Todavía sigues afectado por mi canción?

¿Qué canción?

-Anda, ahora se las da de impertérrito.

Que se te ve la sensibilidad hasta en las pestañas.

¿Mal de amores? Qué va.

Bueno sí, puede ser.

-¿En qué quedamos, Lord Byron?

Estoy buscando a un hombre.

-¡Acabáramos! Es eso.

No, no es lo que tú... Bueno, es igual.

Necesito que me ayudes.

-¿Para qué lo buscas?

Para qué va a ser, joder.

-Mira, chico, si tú eres maricón, yo soy Maciste el Coloso.

Y a mí no se manipula así. Es verdad, estuvimos en la guerra.

Tanto tiempo solos, pues ya sabes, surge.

-No. Y no voy a dar señas de nadie si no me parece importante.

O divertido y excitante. Búscate a otra.

Espera, por favor, un momento. -Suéltame.

¡Por favor! ¿Dónde te educaron? ¿En San Millán de la Legión?

Cuenta.

Es un camarada. Está preso en Galicia.

Se ha fugado y creo que ha venido a Madrid.

Es... homosexual.

-Gracias por la aclaración, primor.

Si no, de qué ibas a estar tú aquí sentado conmigo.

¿Y si el está cansado de ti y no quiere verte?

Le interesaría. Podemos ayudarle.

-¿Quiénes?

Su gente.

-Preguntaré por ahí.

Conozco a todo el mundo.

-¡Hombre, querido Hans! ¿Cómo va todo, los negocios?

¿Se compra, se vende? -Ja. De todo un poco, ya sabe.

-¿Conoce a ese joven, subcomisario?

-Sí, desde hace mucho tiempo, además.

Era un obrero mío de la fábrica. Combatió con el V Regimiento,...

...le detuvieron, le condenaron a muerte.

-Ah... No ha servido de mucho esa sentencia.

-Es un chiquilicuatre. Ahora trabaja en una empresa...

...de transportes. Aparentemente está limpio. ¿Pero, por qué?

¿Le interesa por algo? -Los tipos como él no abandonan...

...tan fácilmente.

Un pajarito me ha dicho que sigue en contacto con...

¿Cómo les llaman ustedes? Elementos subversivos.

Estoy seguro de que si alguien hiciera un registro en su casa,...

...algo encontraría.

Creo que cazar rojos es una muy buena manera...

...para ascender en estos tiempos. ¿No le parece?

Has un milagro otra vez...

...como tú sabes hacerlo.

Acércate y bésame...

...y para otra vez el tiempo.

Haz un milagro otra vez,...

...que lo que encierran tus ojos,...

...el corazón me ha de abrir,...

...así ponga mil cerrojos.

Mi día se hace por ti,...

...mi noche empieza en tus manos.

El pensamiento dejé...

...colgado al pie de tus labios.

Si encuentras mi amor,...

...no le cierres las puertas.

Abre y déjalo pasar...

...y dile que aún lo encuentras.

Sólo escucho tu voz,...

...pongo a Dios por testigo.

Haz un milagro otra vez...

...conmigo.

(LLORA)

Haz un milagro otra vez...

...y déjame a ti prendido,...

...que el pulso del corazón...

...me lo marque tu latido.

Haz un milagro otra vez...

...conmigo.

-Estate quieta, que no hay quién te arregle.

-Tengo la impresión de que llevo toda la semana...

...probándome y probándome cosas. -Te quieres casar, ¿no?

(RESOPLA) -Pues hay que aguantar con la cola.

-¿Y si le dijera que no estoy dispuesta a aguantar nada?

Que es broma, madre.

-Esta noche te dejo la cena preparada.

-¿Van a salir otra vez? -Vamos a ver una revista.

Dicen que es lo más parecido a los cabarés de Berlín.

-Pues tenga cuidado con Isidro, que últimamente no para por casa.

-¿Él? Pobre... Si es un alma de Dios.

Timbre.

-Ay, esto no hay quién lo termine.

(RESOPLA)

-Hola...

-Ay... A mí me parece todo un detalle.

¡Levántate, que vas a arrugar el vestido más de lo que está ya!

Andrea te ha traído los adornos para el velo, para la boda.

-Sí. Si quieres llevarlos.

No sé, a mí me ha parecido bien.

-Por favor, Andrea, por supuesto. -Y agradecida.

-¿Cómo está mi chiquitajo? Muy bien.

La verdad es que come que es un primor.

-¿Cómo le ves el talle? ¿El talle?

Muy bien, ¿no? -No sé, chica.

No termino de quedarme a gusto. -Madre, es una boda normal...

...y corriente, no un desfile de moda.

-Te gustará parecer un poquito más esbelta, ¿no?

Voy a buscar más alfileres.

-Debe llevar gastados más de tres acericos.

¿Qué te pasa?

Es Mario. -¿Le ha pasado algo?

-¿Te quedas a tomar una achicoria? La preparo cuando termine con esto.

-Madre, por favor, déjenos hablar un rato a solas.

-Ten cuidado con el traje, no lo arrugues más.

-No se preocupe.

-Andrea...

Nos separamos.

Dice que lleva varios días pensándolo y que es lo mejor.

Se va... -Pero no puede hacer eso.

Si es lo que quiere, yo no puedo impedírselo.

-Andrea, tú tienes tus derechos. ¿Pero es que no me escuchas?

Yo no quiero impedírselo. Al amor no se le pueden poner contratos.

-¿Por qué lo hace?

Porque su madre le dijo que me casé con su hijo...

...para que le conmutaran la pena a Antonio.

-¿Y eso es verdad?

Sí.

Dicho así, sí.

-Andrea, ¿no querías a Mario? Pero es que iban a matar a Antonio.

¿Qué habrías hecho tú?

Pero, después, todo cambió.

Empecé a conocer a Mario y cada día que pasaba le quería más.

Siempre se ha portado muy bien conmigo.

Y, ahora, con el niño.

Es mi marido.

Le respeto y le quiero, le quiero con todo mi corazón.

-¿Se lo has dicho así a él?

Claro que se lo he dicho,...

...pero no me cree. Me desprecia.

Ni siquiera puede estar en casa cuando estoy yo allí.

Solamente quería hacer lo mejor para todos y...

Mira lo que he conseguido.

(SUSPIRA) ¡Ay, Andrea!

Puede que siempre sufran más los que menos lo merecen.

Y nos estamos enterando ahora.

-Buenos días, Antonio. Buenos días, Eduardo.

¿Qué tal, Luis? -Hola.

-¿Cómo estás? Perdone, pero no le conozco.

-Hacía tres semanas que un moreno guapo...

...no me esperaba. (RÍE) Perdona.

-No, en cierto modo, me alegra, me da seguridad.

No sabes cuantos guardias aburridos...

...y maricas hay por ahí.

Ya veo que no tienes ganas de cháchara.

Caminemos pues.

¿Tienes algo? -He localizado a tu preso.

¿Cómo está? -Hombre, no es mi tipo.

Está muy bien. ¿Quiere verme?

-Cómo no. Te he puesto por las nubes.

Venga, Pilules, por favor.

-Estate a las ocho en los urinarios...

...a la altura del 50 de la Castellana, de soltera.

De casada, avenida del Generalísimo.

¿Cómo le reconoceré? -Él te reconocerá a ti.

Te he descrito con pelos y señales.

Las que te he visto, claro.

Oye, ¿no me la estarás jugando, no?

-Mira, guapo, de amenazas, ni una.

He confiado en ti. Si fueras guardia...

...estaría en tus manos por tener contacto con fugados.

Si no confías en mí...

...ya nos veremos un día de estos en cualquier urinario.

Espera.

-Me estás ofendiendo más.

Que yo maricón soy, pero también...

...más republicano que la tricolor.

Tu minero llevará un clavel en la solapa.

Atiende por... Bernabé.

-¿Tienes un cigarrillo?

No debería estar aquí, Walter, es muy arriesgado.

-Yo decido quién está y quién no.

¿Has conseguido algo?

He quedado en encontrarme esta tarde con el tercer minero.

Si tiene planos de la mina...

...o datos de producción me haré con ellos.

He quedado en la Castellana... -Shup up!

Nunca reveles ese tipo de información. ¿O.K.?

A nadie.

Timbre.

Se abre una puerta.

-Señora. ¿Sí?

-Ha venido... -Don Rafael.

Gracias, Socorro. ¿Dónde está ese niño?

¿Y eso? -Ah, es que...

...pasé por la casa de muñecas de la Gran Vía...

...y no pude resistir la tentación.

No tenía que haberse molestado, de verdad. Gracias.

-¿Le pasa algo? No.

-Ah, Rafael. Buenos días. -Buenos días.

-No sabía que estaba aquí.

Mira lo que le ha traído al niño.

-Gracias. No tenía que haberse molestado.

-En realidad, el motivo de mi visita...

...no era sólo para ver al niño. Quería que repasáramos...

...unos documentos de producción.

Eh... yo... Yo os dejo solos...

...para que podáis hablar de negocios.

Cuando terminéis le traigo al niño para que le vea.

-Muchísimas gracias.

-Rafael, lo siento pero me coge justamente saliendo.

-¿Se va... de viaje?

-No... Eh... Sí.

Tengo que ir a... a Guadalajara a ver a un cliente.

Y, últimamente, tendré que hacerlo muy a menudo.

-Ya...

-Así que si no le importa... Nos vemos a la vuelta.

¿De acuerdo? -Hombre, la verdad...

...es que es relativamente urgente. -Ya lo sé.

Lo mío también es urgente.

Por favor, nos vemos mañana en el despacho.

Teléfono. -¿Y le va a dar tiempo a...?

-Discúlpeme.

Dígame. -Hola, Mario, soy Consuelo.

-Consuelo, ¿cómo estás? -Pues no muy bien.

Qué quieres que te diga.

-¿Y eso? ¿Por qué?

-He hablado con Andrea y sé lo que está pasando en tu casa.

-Consuelo, no es asunto tuyo. -Bueno, los dos sois mis amigos.

Hablé con ella y también me gustaría hacerlo contigo.

-Mira, yo no quiero parecer brusco, pero no pienso...

...cambiar de opinión. ¿Me has oído?

-Bueno, Mario, ¿y desahogarte? Mira que es bueno...

...tener a alguien a quien contárselo.

-No creo que pueda. (SUSPIRA)

Mario, por favor. Hazlo por mí.

Aunque sea sólo un momento.

(SUSPIRA) Está bien.

-Bien, yo preferiría esta tarde.

-Esta tarde, de acuerdo. En tu casa.

-¿A las ocho?

-A las ocho. Nos veremos allí.

Adiós. -Te espero.

-Hola, hijo.

-Madre. -¿De dónde vienes?

-Del sastre. -¿Qué tal?

-Parezco un estraperlista. -Eso es...

...porque te habrás probado la chaqueta sin corbata.

-Qué lista es mi madre. (RÍE) En serio. ¿Qué tal?

-Largo. -¿Largo de dónde?

-De mangas. La chaqueta, en general.

-Bueno, me va a oír a mí el sastre.

Si lleva más de diez días con... -Madre, por favor.

Se arregla y punto.

¿Me ve a mí nervioso? -No.

-Y soy el novio. Quiero que disfrute.

No se consuma pensando en mi boda. (SUSPIRA)

Si ya estoy feliz de tenerte en casa.

No sabes lo mal que lo pasé pensando podía pasarte algo...

...cuando estabas en Rusia y cuando viniste con la herida.

-Ya, ya, ya pasó. Eso es historia.

-Gracias a Dios.

Voy a la farmacia a traerte una medicina y ahora vuelvo.

-Eso sí que no se le olvida. -No.

Ha llamado don José Enrique, que a las ocho te espera...

...en casa de doña Pura para hablar no sé qué de la boda.

-¿Qué quiere? -No sé.

Anda, sube a casa, relájate,...

...que yo vuelvo enseguida, ¿eh, cariño?

No te vayas tan lejos, ven aquí.

Ven aquí, ven aquí.

Huy, perdón. -Es mi caballito.

-¿Sí? Qué bonito. Siéntate, mi amor.

Anda, siéntate un rato.

Ay...

Teníamos que ir a visitar a la abuelita.

¿Te apetece ir? -Sí, sí, sí.

¿Quieres ver a la abuelita entonces? Vale.

Sabes que allí hay más juguetes.

Están mis juguetes, los del tío Rodrigo,...

...los del tío Sito y yo sé dónde los guardan...

...todos, todos. -Un besito al caballito.

Cariño, mira...

No sé si papá va a poder venir.

-Dice el caballito que sí.

¿Sí, verdad? -Sí, sí.

Es que papá ahora va a tener mucho trabajo, ¿sabes?

Y va a estar fuera de viaje.

Pero... -¿Por qué?

Porque, bueno, tiene cada vez más clientes...

...y le piden más cosas.

Y entonces va a estar mucho tiempo fuera.

Pero siempre que le eches de menos, me lo dices,...

...le llamamos y vendrá a verte.

¿De acuerdo? -Vale.

Y ahora tú y yo nos vamos a tomar un helado, ¿quieres?

-Sí, de pie. De... De fresa.

-De fresa. ¿O de nata?

-De fresa. De fresa. Vale.

Nos tomamos un helado bien gordo. -Y el caballito también quiere.

Al caballito un poquito de agua. -Un poquito de agua y de helado.

Claro que sí.

-¿Tu madre no está?

-Se ha ido con Isidro a ver una revista...

...a la función de tarde.

-¿Está más animada entonces? -Sí. Bastante más.

Siéntate, por favor.

-Gracias.

-¿Quieres tomar algo? -No.

Ahora no, gracias.

-Ella te quiere.

-Si empiezas por ahí me voy ahora mismo.

-No me parece nada bien lo que estás haciendo.

-Pero es mi vida.

-Me refiero a tomar una decisión y no querer pensar más en ello.

-Para pensar ya te tengo a ti.

-No te rías, Mario. -No me río, Consuelo.

Por lo menos no me río de ti.

En todo caso me reiría de mí mismo.

-Me parece que lo que quieres es hacerte daño.

Pero, claro, seguramente es tu manera de sentirte vivo.

-La que sí que se ha reído de mí ha sido Andrea.

Es ella la que se casó conmigo sin quererme...

...y hasta admito que tuviera un buen motivo, pero no me quería.

-Ha aprendido a quererte, cualquiera lo haría.

Eres un buen hombre.

Confía en ti.

-Sí, eso podría llegar a conseguirlo.

Pero yo necesito confiar en ella y eso ahora es absolutamente...

...imposible. -Por qué...

-Y yo qué sé.

En el fondo siempre he sabido que no me quería.

¿Por qué nos tenemos que enamorar de gente que no nos quiere?

¿Existe alguna respuesta? -No.

No la hay.

(SUSURRA) Espera, espera...

¿Eres Bernabé? -Sí.

¿Quién es ese? No lo sé.

Yo sí soy de los tuyos.

-Ya me lo has dicho. ¿Qué quieres? Ayudarte.

-Eso es lo que yo ganaría. ¿Qué quieres de mí?

Sé que sacaste algo de la mina.

Una información.

La necesitamos. -No saqué nada, no tengo nada.

Los alemanes van a utilizarlo en la industria de la guerra.

Si lo impedimos estaríamos salvando muchas vidas.

Muchas.

-Si sigo en tratos contigo, no podría volver a esas minas.

Te protegeremos.

-Nadie puede proteger a nadie.

Supongo que os llevasteis esa información para algo, ¿no?

-Nos iban a matar igual si nos pillaban.

Y a tus compañeros les mataron, hazlo por ellos.

¿Crees que no se retorcerían en sus tumbas...

...si supieran que esa información se pierde?

-No creo que tengan tumba.

Son planos, los planos de la mina.

Tráemelos.

Tráemelos y te juro que ese wolframio no llegará...

...a Alemania.

-Nos vemos aquí dentro de diez minutos.

-Mario, espera.

¿Quieres a Andrea?

-Más que a nada en este mundo.

-Pues entonces olvídate de lo piensen los demás.

Olvídate de lo que piense tu madre.

Olvida lo que haya pasado con Andrea en el pasado.

-¿Incluso de que me haya considerado un títere?

-Nadie puede considerarte un títere.

-Moneda de cambio, entonces.

-No, Mario.

Un hombre al que...

Cuando se le conoce es imposible no querer.

No dejes cegarte por ese orgullo tuyo, Mario.

Déjate querer.

Y quiere, porque tienes mucho amor que dar.

Mario, yo...

Yo quiero que sepas que...

Y lo sabes...

Pero que puedes contar conmigo para lo que quieras.

Y siempre.

Lo que no puedo es verte sufrir.

Porque si tú sufres, yo sufro, Mario.

Y si a ti te duele, a mí me duele más.

Mario.

-Me tengo que ir.

-Ya estabas dudando de mí.

No son buenos tiempos para confiar en nadie.

-Yo estoy confiando en ti. Y nunca lo olvidaré.

-Recuérdalo.

Que la muerte de los compañeros no haya sido en vano.

Me dejaré la vida en ello, si hace falta.

¿Quieres algo de nosotros?

-¿Tenéis algún transporte directo de Madrid a Ciudad de México?

Tanto, no. -Entonces...

Por si en algún momento necesitas...

-Mejor no llevar tu dirección encima.

Todavía estoy escondido.

¿Qué vas a hacer ahora?

-Me avisarán cuando haya un barco seguro hacia América.

Por Lisboa, quizá.

Toma.

Acepta esto.

-Te van a confundir.

Si me confundieran contigo me sentiría orgulloso.

-Lárgate, anda.

-¿Tienes fuego?

-Mira a ver.

-¡Verdammter vixer!

Teléfono.

Soy yo.

Tengo lo que me pediste.

-¿Has conseguido la sortija?

Oro de primera calidad.

-Anoche salió, tomó algunas copillas,...

...y tenía jaqueca.

-No, si a mí me parece muy bien que salga y que se divierta.

Bastante ha pasado ya el pobre.

Pero no tiene que cometer excesos.

-Además la chica tiene todo lo que a ti te gusta.

Es guapísima, es lista, le gusta trabajar,...

...quiere ser útil, bueno, bueno y además es simpatiquísima.

¿Le ha pagado para que me haga el artículo?

-Hay un problema y me temo que grave.

A ver, ¿se han solucionado las cosas entre vosotros?

Anda, vete de mi casa, Rafael.

-Tengo que hacer un registro.

Un registro, ¿a santo de qué?

-No quiero que pase lo que nos pasó hasta después de la boda.

Se ha conver...

-Falsa.

Más que falsa.

¿Dónde están?

¿Dónde están los planos?

La policía ha entrado en mi casa a hacer un registro.

La ha puesto patas arriba.

-¿Qué estás diciendo?

No sé hasta qué punto saben algo de mis actividades.

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 93

25 ene 2006

Antonio descubre que el preso político,  huido de las minas de volframio y al que sigue la pista es homosexual. Aconsejado por Beatriz, consigue introducirse en el ambiente y toma contacto con el fugitivo, que le entrega los planos de las minas. Pero Hans le sigue de cerca. Andrea, muy afectada por su crisis con Mario, cuenta su situación a su amiga Consuelo. Rodrigo, gracias a las manipulaciones de Rafael, que teje su venganza, interpreta a su manera un momento íntimo entre Consuelo y Mario.

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