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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-Mario...

(CONSUELO SUSURRA) ¡Por favor! ¿Qué es esto, Dios?

Gemidos.

-Consuelo, deja de torturarte.

Vamos a ponernos las cosas fáciles.

Aquí no ha pasado nada, ¿de acuerdo?

-Será lo mejor. -Soy un camisa vieja.

-Hala, ahora es cuando empiezo a temblar.

Tú lo que eres es un borracho. ¡Marica!

Y si no te andas con ojo te aplicarán la ley de maleantes.

¡Camisa sucia! -¡Camisa vieja!

¡Mano derecha de Venancio Rueda! -¡Y la mano con la que mea!

(RÍE)

Pero, por favor, tú no mientes. Una cosa es una mentira...

...y otra una mentirijilla... -Andrea, sí he mentido.

Y lo sabes, o no lo quieres ver, pero lo sabes.

¿Qué dices?

-Andrea, no es que vivamos por la mentira,...

...es que tú y yo no sabemos vivir con la verdad.

-Ha aparecido un policía en la plaza haciendo preguntas...

...sobre Rodrigo y... creo que lo tienen en el cuartelillo.

-Dios mío. -Las patrullas nocturnas...

...de los carabancheles de hoy en día.

-Ya es suficiente, Rodrigo.

-Mario... Este es mi abogado.

-Mármoles Robles, dígame. ¡Ah! Sí, sí, Andrea, soy Isidro.

¿Cómo? Nosotros creíamos que...

...estaba en la clínica. ¿Detenido? ¿Por la policía?

Ah, sí, sí, claro... Perdone usted.

¿Quién le iba a detener si no? -Por mí di lo que quieras,...

...pero esta actitud te puede traer problemas.

Y lo peor, a Consuelo también.

Hazlo por ella, Rodrigo. -¿Hazlo por ella?

¿Tú qué tienes que decir de la arpía de Consuelo?

-Las cosas con Consuelo no pueden seguir así.

-Tranquilo, tengo un plan.

-¿Ah, sí? ¿Qué plan es ese?

-Voy a esperarla aquí...

Sentado, y vamos a tener una larga, larga charla.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

-Ten cuidado, no lo estropees todo.

Haz lo que tengas que hacer, pero con cabeza.

Que Consuelo entre sin sospechar nada.

-Hola. ¿Qué haces tú aquí?

Te he saludado en la plaza y no me has contestado.

¿Te pasa algo? -No, estoy bien.

Sólo un poco cansado.

-Esconde la corbata, cretino. Esconde la mierda de corbata.

-¿Alguna novedad en la fábrica?

No, en la fábrica rutina.

-Líbrate de él, coño. Si aparece Consuelo...

...con Antonio aquí, tu plan a tomar por saco.

-Antonio, me gustaría echarme un rato antes de la cena.

¿Te importa que hablemos de la fábrica en otro momento?

Como quieras.

Rodrigo, si necesitas algo, cualquier cosa, lo que sea,...

...estaré en mi casa. -Que se vaya ya.

-Tranquilo. ¿Te encuentras bien, Rodrigo?

-Hasta mañana, Antonio.

(REZAN) -Disculpen...

El Dr. Hasek vendrá lo antes posible a hablar...

...con ustedes, aunque ha habido complicaciones,...

...la intervención fue según lo previsto.

-Bendito sea Dios, hijas. Mamá.

-¿Cuánto tardarán en traerle? -Lo traerán dentro de un momento.

Quizás sería mejor que salieran todos...

...y le dejaran descansar. -No, me quedaré con él.

Sí, a mí también me gustaría estar.

Mario, ¿podrías llevarte al niño a merendar por ahí?

-Yo me voy a quedar también. -Y yo.

-Una persona es lo mejor. -Dos como mucho, pero no más.

-Gracias, señorita.

Bueno, vamos a ver, hija: tú vete a casa...

...y le dices a Rodrigo que todo salió bien.

-Anda, Sito, acompaña a Consuelo. -Bueno...

-Cualquier cosa yo os aviso por teléfono.

-Gracias. -Adiós, hija.

Mario, llévate el niño a casa que estará cansado.

Andrea, vete con Mario y el niño a casa.

Mamá, no, yo prefiero quedarme contigo.

-Que no, que yo no me quedo sola, en un ratito vendrá Elpidia.

Además, tengo muchas ganas de estar a solas con mi marido.

Dale un beso. -Sí, cariño.

Haz un milagro otra vez...

...como tú sabes hacer.

Acércate y bésame...

...y para otra vez el tiempo.

Haz un milagro otra vez...

...que lo que encierran tus ojos...

...el corazón me ha de abrir...

...así ponga mil cerrojos.

Mi día se hace por ti,...

...mi noche empieza en tus manos,...

...el pensamiento dejé...

...anclado al pie de tus labios.

Y si encuentras mi amor...

...no le cierres las puertas,...

...abra y déjalo pasar...

...y dile que aún lo recuerdas.

Sólo escucho tu voz...

...pongo a Dios por testigo.

Haz un milagro otra vez...

...conmigo.

(CONSUELO SUSURRA) -¿Qué es eso, Dios?

Gemidos.

Haz un milagro otra vez...

...y déjame a ti prendido...

...que el pulso del corazón...

...me lo marque tu latido.

Y si encuentras mi amor...

No... No le cierres las puertas.

Abre, déjalo pasar.

Y dile que aún lo recuerdas.

Sólo escucho tu voz...

Pongo a Dios por testigo...

Haz un milagro otra vez...

...conmigo.

-Muchas gracias.

Eso va por usted, doña Paloma.

-Perdón. Doña Paloma, tenemos un pequeño problema en la puerta.

Un chico que se empeña en entrar.

Dice que la conoce y tiene que decirle algo importante.

-Que te dé el recado a ti.

-Dice que tiene que hablarle personalmente.

-Sí que trae bien aprendida la lección el muchacho.

No sé. Tanta insistencia.

Hazle pasar, pero le traes aquí directamente.

-Y a este joven tan apuesto qué se le ha perdido por aquí.

¿No tendrías que estar en la camita?

-No, Pilules. Este joven viene sólo a hablar conmigo. Anda.

-Ay, hija. Qué egoísta. -Huy.

¿Qué te trae por aquí? -Ya han operado a mi padre.

Quería decirte que todo ha salido bien gracias a Dios.

-Cuánto me alegro, hijo.

¿Te ha pedido él que vinieras a hablar conmigo?

-No... He pensado que debía hacerlo.

No sé, que tenías derecho a saber que se había salvado.

-Te lo agradezco de todo corazón, Alfonso.

Has logrado que esta noche yo duerma mucho mejor.

-Oye, Paloma,...

...¿esa mujer que se ha acercado antes era...?

¿Era un...?

-Ajá.

No te vayas aún.

-¡Rodrigo!

¿Estás bien?

¿Por qué te han detenido?

-Por error.

-Estaba muy preocupada. -¿Ah, sí?

¿Por qué no has venido a verme a la comisaría?

-Bueno, cuando me lo contaron, Mario había resuelto el problema.

-Mario...

Siempre Mario.

Él es el experto en asuntos legales, ¿no?

-Pero ¿estás bien? -Perfectamente.

Un poco extrañado.

¿Por qué no has venido a verme antes?

-Estaba en la clínica acompañando a tu madre y a tu hermana.

-Claro.

Tú siempre con ellas. Eres su paño de lágrimas.

-Rodrigo, intento hacer lo que puedo.

-Nuestra familia ha tenido mucha suerte con vosotros.

Mario y tú.

Siempre tan serviciales, tan...

...dispuestos a ayudarnos.

-Me voy a dar un baño. Estoy cansada.

-Está bien.

¡Consuelo! -¿Sí?

-¿Dónde has estado antes de ir a la clínica?

-Estuve con mi madre.

-¿Tú me odias?

Te encantaría verme muerto.

-No, Rodrigo. Si no fui a la comisaría fue por...

-¿Por qué? Consuelo...

¿Por qué me desprecias de esta manera?

-Yo no quiero discutir contigo, de verdad.

No quiero que empecemos otra vez.

Me voy a dar un baño y quiero relajarme.

-Está bien.

Relájate, te vendrá bien.

Socorro debe estar dormida.

Si quieres, te preparo algo de cena.

-Yo no quiero nada. Gracias.

¿Ni una tortilla francesa?

Llevamos todo el día en la clínica sin comer nada.

-Tú toma todo lo que quieras. Yo no tengo hambre.

Bueno.

Entonces voy a acostar al niño. -Al niño hay que bañarle primero.

Mario, si está dormido.

-Le voy a bañar yo. No te preocupes.

Mario, por favor. No... -Vamos, Miguel. Despiértate.

No le hagas eso.

-¿Te quieres acostar de una puñetera vez?

A mí no me hables así y menos después de lo que he pasado...

...con mi padre.

-No eres la única que ha pasado un mal día.

¿Se puede saber por qué tienes tantas ganas de discutir?

-He dicho que baño al niño y ya está.

Vamos, Miguel. Despierta. Déjalo.

-No quiero. Mira lo que has conseguido.

Deja al niño de una vez.

-Es tu culpa, Andrea. Vamos, y jugamos a los piratas, ¿sí?

Acuéstalo.

-Ya me encuentro mejor...

-¿Qué decías?

-Nada.

No he dicho nada.

-¿Ya te encuentras mejor?

Así que ahora podemos hablar, ¿no?

Dime, ¿por qué me odias tanto?

-No, Rodrigo. Yo... yo no te odio.

-¿Hasta cuándo vas a seguir fingiendo, Consuelo?

¿Crees que soy tan imbécil?

-Rodrigo,... si te molesta que fuera a ver a tu padre,...

...en lugar de ir a la comisaría...

-Dime de una vez dónde has estado antes de ir a la clínica...

...a hacer el paripé.

-No lo sé, Rodrigo. Yo...

Vine a casa a cambiarme y me fui a la clínica. No...

-No, no, no. Eso no es verdad, Consuelo.

-Voy a salir.

-Rodrigo, por favor, déjame salir. -¿Dónde quieres ir, Consuelo?

¿A encamarte con Mario?

Os he visto, Consuelo.

Os he visto fornicar juntos.

Eres una puta.

-Rodrigo, no soy una puta. Solamente...

-Sabía que me estabas engañando, Consuelo.

Sabía que te burlabas de mí y del amor que sentía por ti.

Lo sabía.

-Rodrigo, son imaginaciones... ¡Ah! -No me mientas.

(CONSUELO LLORA)

Te he dicho que os he visto fornicar aquí,...

...desnudos en mi propia cama.

-Rodrigo, te juro...

-Eso no tiene perdón, Consuelo.

-Rodrigo, por fa... ¡Ah! -Eso se va a acabar.

¿Y sabes por qué?

-Rodrigo, por favor...

-Porque te voy a matar, Consuelo.

Te voy a matar... -¡Por favor, espérate!

¡Rodrigo, espérate, por favor!

(CONSUELO GRITA) ¡Rodrigo!

¡Rodrigo!

-¡Ah!

-Ah... puta...

-¡Ah!

¡Ábranme!

-¡Está cerrada!

¡Puede que esté loco, pero no soy tan estúpido!

(GRITANDO) Me tienes miedo, ¿eh?

¡Te arrepientes de haberme engañado!

¿No te arrepientes de que no vas a volver a acostarte con ese?

-Te juro por Dios que como te acerques te mato.

Te mato... -Está descargada.

-Por favor, Rodrigo, no me hagas daño, por favor.

-Te voy a matar, Consuelo. -Por favor, Rodrigo, por favor.

-Te voy a matar con mis propias manos.

Por favor... ¡Rodrigo, por favor!

¡Por favor, Rodrigo! ¡Rodrigo!

(RODRIGO GRUÑE AIRADO)

(HABLA CON DIFICULTAD) -Sito...

Sito, muchas gracias...

(CONSUELO LLORA)

-Vamos, doña Loreto, con esto nos apañamos las dos.

-Si es que no tengo hambre. -Usted lo que tiene es angustia.

Oyó usted al médico, Fabián está bien atendido.

No le va a pasar nada.

Usted tiene que cuidarse. Porque si ahora cae enferma,...

...pues flaco favor que le hace a su marido.

Es queso manchego. Y el pan es de hoy.

-Venga...

No digas que me he hecho de rogar, ¿eh?

-A ver si nos vamos a poner a hacer remilgos...

...después de tantos de ser amigas.

-Tú sí... tú siempre has sido mi amiga.

Yo a veces no he estado a la altura.

-¿Por qué dice eso?

-Pues porque es verdad, Elpidia.

Y lo siento, lo siento mucho.

-Bueno, usted tranquilícese porque don Fabián y yo...

...hemos hecho las paces.

-Elpidia, eres una gran mujer...

-Sé agradecer lo que se hace por mí y usted siempre me ha ayudado.

Y cuando no lo ha hecho ha sido porque no ha podido, ¿no?

-Ay, Elpidia, Dios quiera que esta pesadilla acabe pronto...

...y que... que vuelvan los buenos tiempos.

-Tranquila, seguro que don Fabián se pone bien.

Aunque sólo sea por cabezonería. (RÍEN)

-A comer. -Bueno.

-¿Desea tomar alguna copa el señor?

-Sí, ponme un whisky solo, de momento.

Aunque soy capaz de beberme una botella entera...

...si la señorita me da calabazas.

-Alberto, atiende a la gente de la 4.

-Gracias.

-No le voy a dar calabazas porque el señor...

...va a tener el buen tino de no pelar la pava...

...con la dueña.

-Si no me dejas otra salida...

-Ya le he explicado que yo nunca alterno con los clientes.

-Bien, entendido.

Menos mal que desde donde vengo sabemos aceptar una derrota.

Cáceres...

-Ah, ¿pero que viene de Cáceres ahora?

Vaya horas de viajar.

-Ya, he tenido un pinchazo y me ha retrasado de mala manera.

-Ya, es que los recambios de las ruedas no son lo que eran.

-No, nada es lo que era antes. Sin ir más lejos, yo mismo.

-Anda, yo creía que la sangre azul le dejaba a uno imperturbable.

-Oh, no, yo me considero ganadero. Venido a más, si acaso.

Pero mi sangre, como mucho, es del color del whisky.

-Tengo que reconocer que no le falta salero.

Pero yo no me puedo pasar toda la noche hablando...

...con un cliente, así, de cháchara.

Buenas noches. -Hasta cuando quieras.

-Aún no me puedo creer lo que ha pasado.

-Tenemos que llamar a la policía para que detengan a mi hermano.

-No, Sito, por favor, no le digas nada a nadie.

Rodrigo ha sufrido un ataque, pero... tampoco ha sido tan grave.

-¿Pero cómo que no?

Lo he visto perfectamente, te estaba estrangulando.

Si no llego a entrar ahí... -Sito...

Sito, gracias, muchas gracias.

-Mi hermano está mal de la cabeza.

Y esta vez ha ido demasiado lejos.

No podemos permitir que esto quede así.

-No, Sito, por favor, no.

-Si no quieres que llame a la policía,...

...deja que se lo diga a mi madre y que ella tome una decisión.

Que lo metan en un manicomio...

-No le digas nada a nadie, por favor.

Esto es una cosa privada entre tu hermano y yo.

(RODRIGO) -¡Consuelo, ábreme!

-Rápido, vístete y vete a casa de tu madre, vamos.

-¿Y tú qué vas a hacer? -Yo me puedo ocupar de todo.

-Sito...

Golpes. (RODRIGO) -¡Consuelo!

-¡Vamos, rápido, vístete! -Sito...

-Escóndete allí hasta que todo haya pasado.

-Consuelo, ábreme...

Consuelo, me estoy desangrando...

(GRITANDO) ¡Consuelo, Consuelo!

(RODRIGO) -Consuelo, ¿me vas a dejar morir?

Consuelo...

¡Consuelo!

¿Consuelo, estás ahí?

(VOZ BAJA) -¿Qué vas a hacer?

-Vete de una vez.

-Sito, por favor, ten mucho cuidado.

-Vete. (RODRIGO) -¡Consuelo!

(RODRIGO GRITANDO) ¡Consuelo!

-Sito, por favor...

-Consuelo...

...¿me vas a dejar morir?

(RODRIGO) Consuelo...

Una guitarra en el ropero... -¡Chis, silencio, madre!

...todavía está colgada, -¿Qué hace cantando a estas horas?

...nadie en ella canta nada,...

...ni hace sus... ¿Qué pasa, hijo?, estoy contenta.

¿Qué ocurre?

¿Es que estamos de luto por alguien?

¡Ay, ay, no me digas!, ¿se ha muerto tu suegro?

-Eso no ha tenido ninguna gracia.

-Acabo de acostar al niño y me ha costado que se durmiera.

-Es que no deberías hacer de niñera del hijo de otro.

-¡Ya está usted con sus estupideces!

(RÍE)

-¿Te ha molestado que te lo recuerde?

-Me molesta que lo haga sólo para hacerme daño.

-Esa no ha sido nunca mi intención.

Mario.

¿Sabes? Me acabas de quitar de golpe el buen humor que traía.

-Bien, siga bebiendo. Seguro que lo recupera enseguida.

-¿Pero por qué estás tan amargado, cariño?

Ah, sí. No me lo digas.

Resulta que Andrea se ha vuelto a marchar de farra...

...por enésima vez y te ha endosado el niño.

-¡Basta, madre, por favor! -Mmm.

Yo no tengo por qué pagar...

...los problemas de tu funesto matrimonio.

¿Sabes? Tú solito te metiste en la boca del lobo.

¡Y no digas que no te lo advertí!

-No es el momento para hablar de eso.

¡Y por Dios, deje de beber!

-Tu propio invento te ha explotado en las manos.

(MARIO SUSPIRA)

-No puede uno cargar con la mujer de otro.

Una chica que no tiene nada que ver contigo.

No es de tu clase, ni de tu estilo, ni de nada.

-Si sigue hablando de este modo, le rogaré que se vaya de mi casa.

-No, de mi casa esta vez no me voy.

Y siento mucho tener que decirte esto.

Pero eres un calzonazos, hijo mío.

El hazmerreír de medio Madrid. -¿Se puede saber qué le pasa hoy?

¿El alcohol ha desatado su veneno?

-¿Qué veneno ni qué ocho cuartos?

¡Me duele ver que haces el bobo!

¿Comprendes? -¡Yo hago lo que quiero!

-Papá, tengo miedo.

-Ven mi amor, no tengas miedo.

(LO BESA)

Madre, voy a acostar al niño.

Y esta vez necesito silencio, por favor.

-¿Por qué no lo acuesta su madre? Que es lo que tiene que hacer.

-Quiero dormir con papá. -Claro que sí, mi amor.

-Qué lástima de hijo.

Alaridos del público.

-Vaya zurda que tiene Luis Romero.

Como si tuviera cloroformo en los guantes.

Prefiero el juego de piernas de Eusebio Librero.

Un estilo increíble. -¿Qué dices?

Lo que se lleva es la dinamita en los guantes.

-¡Hombre, Marcelino!

Ya era hora de que te dejaras caer por aquí.

-Sí, pero Manolita me tiene un poco atao en corto.

Y si me detecta alcohol, me mata.

-Tiene más cuento que Calleja.

Aquí se viene a pasarlo bien y a olvidarse de lo malo.

Alberto, sirve a los señores y que no paguen.

-Gracias, Paloma.

Yo con estas chicas me distraigo rápidamente.

Por cierto, esa de azul ¿no es un poco grande?

-¿Es Antonio Ramírez?

-¿Lo conoce?

-Me suena su cara y sé algo de él por Andrea y por mi hijo.

-Ya.

-Espero que Mario no se vea en el lance de competir con él.

-Qué derroche de sinceridad.

Aunque me extraña que no abogue por su hijo.

-No importa lo que desees. Las cosas llevan su propio ritmo.

-Cuánta reflexión a estas horas de la noche.

-Perdona, chata. Ya me voy.

Y me gustaría llevármelo calentito. -Claro, cariño.

-Muchas felicidades por tu actuación.

Y por tener una jefa tan exigente.

Este tipo de mujer saca de nosotros lo mejor.

-En eso tienes toda la razón.

¿Te ha gustado de verdad mi espectáculo?

-Muchísimo, volveré a verlo.

-Gracias.

También hay hombres que sacan lo mejor de nosotras.

(RÍE) -Oye, macho.

Ten cuidao, que te veo muy lanzao.

-No moleste. Estoy hablando con la señorita.

-¿Señorita?

(RÍE) ¿Ese maromo afónico? -¡Eso no se lo consiento!

-Quieta, quieta. No merece la pena.

No está hecha la miel para la boca del asno.

¡Le dije que no molestase! ¡Por favor, desaparezca!

O me veré obligado a partirle la cara.

-¿Tú a mí? A ver, valiente.

A ver. -Si no lo hago...

Es por respeto a las señoras. Así que hágase un favor.

¡Desaparezca! ¡Váyase a casa a dormir la mona!

-¿Has visto, Paloma?

Tu amigo ha puesto en su sitio a ese patán sin despeinarse.

Todo un caballero.

Sí señor.

Portazo.

-¿Está mi madre? -Sí, Consuelo, está.

Oye.

¿A qué viene ese tono?

¿Ha pasado algo?

-No, Isidro, no es nada.

-¿Cómo que no?

Si estás más pálida que un muerto.

-¿Le ha pasado algo a don Fabián? -No, la operación ha salido bien.

Ha sido la tensión de estos días. Eso es todo.

-¿Y esas marcas?

Dime de una vez qué te ha pasado, Consuelo.

-Madre, no es nada.

-Déjame con ella, Isidro. -¿Quién te ha hecho daño, hija?

-¡A mí me va a contar ahora qué ha sucedido...

...si no quiere que me enfade muy en serio!

(LLORA)

¿Ha sido él?

¿Te ha pegado?

-Ha intentado matarme.

-Eso es imposible, Consuelo.

¿Cómo va a hacer eso tu marido con lo que te quiere?

-No me quiere, madre. No me quiere.

Me odia.

(LLORA) Me odia como yo a él. Porque yo le odio mucho.

-¿Qué dices, Consuelo?

-La verdad.

La verdad, madre. Aunque usted se niegue.

Yo nunca le he querido.

Nunca debí casarme con un hombre al que no quería.

-Pero, hija. Estabas enamorada. -¡No estaba enamorada de él!

(LLORA) Le quería, pero...

No estaba enamorada, madre.

-¿Entonces por qué te casaste con él?

(CONSUELO RECUERDA) Tú eres muy joven ahora.

Y estos años atrás has oído muchas tonterías.

Que si el amor libre, que si las mujeres milicianas...

Pero, cuando tengas mi edad y hayas vivido lo que yo...

Te darás cuenta de que por una simple bofetada...

...no se monta una tragedia, hija.

-¿Y usted me pregunta eso?

¿Y usted me pregunta eso, madre?

¡Lo hice por usted!

(LLORA) Por usted, madre. Por usted.

Por alegrarle la vida emparentando con los Robles.

Por hacerla feliz.

Por no cargar con una hija soltera toda la vida. ¡Por usted!

-Yo pensé que... -¡No madre!

(LLORA) ¡Yo me he destrozado la vida!

¡Yo misma, madre, yo!

-Pues rectifica, Consuelo.

Aún eres muy joven y tienes una vida por delante.

-No puedo, madre, no puedo.

Ya he hecho demasiadas cosas mal.

-Nunca es tarde.

-Para mí sí.

Para mí sí.

Rodrigo no ha conseguido matarme, pero...

Pero llevo mucho tiempo muerta.

Mucho tiempo muerta, madre.

Mucho tiempo muerta. ¡Aaay!

¡Mucho tiempo muerta! -Ya.

-No puedo más.

-Desde luego me he casado con la mujer equivocada.

Y lo único que hemos hecho estos años ha sido amargarnos...

...mutuamente. Afortunadamente ahora vivimos separados,...

...pero cuando nos vemos no ponemos verdes.

-Qué divertido.

-No, no, ni siquiera eso.

Bueno, ella está teniendo ahora... una aventura con un conde.

Pero, oye, te aseguro que no me importa.

Pero he de reconocer que lo siento, pero por él.

-Nos ha salido una aristocracia de los más civilizada.

-En el fondo es una suerte no querer a tu mujer.

Quiero decir que si tienes que tener una aventura,...

...engañarla, pues lo haces y sin más.

Sin remordimiento de conciencia.

-¿Ha tenido usted muchas?

-Las justas.

Y las que mejor me han ido no han sido precisamente...

...con grandes señoras.

Con las criadas de mi finca.

-Qué poca vergüenza tiene usted.

O sea, que es el señorito que se reserva el derecho de pernada...

...con el servicio.

-No, no, no voy por ahí, en absoluto. Es pura afinidad.

Mira, la nobleza me aturde.

Así que yo me inclino mucho más por lo rural.

Bueno, y será porque... me amamantó una cabra.

-Bueno, sí...

-¿Crees que te engaño?

-No sé, es usted una caja de sorpresas.

-En realidad no sé muy bien qué soy.

Quizá... sólo un hombre demasiado afortunado.

-¿Qué mira?

-¿Y tú qué eres, Paloma?

-¿Yo?

Es duro para una mujer sola salir adelante.

Supongo que...

De ser algo...

Sería una superviviente.

-Una luchadora.

-Sí.

Una superviviente y una luchadora.

-Perdone que la moleste.

Tiene su coche en la puerta. -Pues que no espere, Satur.

-Eh, eh, eh...

Bueno, pensé que después de contarnos estas intimidades...

...me ibas a permitir acompañarte a casa.

Igual me equivoco, pero he sentido cierto...

¿Acercamiento entre nosotros?

-Pues no sé.

De ser así ya habrá oportunidad, porque seguiremos viéndonos.

-Confío. Pero mira, opino que no deberíamos dejar...

...para mañana lo que podamos hacer hoy.

-Nunca se sabe. La vida nos sorprende a cada rato.

Buenas noches.

-Buenas noches.

-¡Consuelo!

Ábreme.

Créeme, me estoy muriendo.

-Consuelo no está.

Así que deja de gritar.

-¿Sito?

Sito, ábreme.

Sito, ábreme. Consuelo me ha encerrado aquí. Está loca.

-No voy a abrirte, Rodrigo.

-¿Cómo dices?

-En realidad he sido yo quien te ha encerrado.

Porque he visto lo que has hecho.

-¿Y qué he hecho, Sito?

-Has estado a punto de matar a Consuelo.

Estrangulándola.

Eres una mala persona.

Tú estás enfermo y necesitas ayuda.

Necesitas que alguien te proteja de ti mismo.

Por eso voy a llamar a la clínica y voy a avisar de lo que ha pasado.

Mamá sabrá qué hacer contigo.

-No, no, Sito, por favor.

Ven un momento. Ven aquí, déjame que te explique, ¿vale?

-Te he visto con mis propios ojos.

No hay nada que explicar.

-Bueno, está bien, está bien. A lo mejor...

A lo mejor has visto que he puesto mi corbata alrededor del cuello...

...de Consuelo, pero...

Sito, ha sido... La verdad es que...

La única verdad es que ha sido en legítima defensa.

Sito, porque... ha intentado matarme en mi alcoba.

Por eso lo he hecho, Sito.

-No, Rodrigo.

No voy a creerte.

-¿Quieres saber por qué ha intentado matarme?

-Digas lo que digas no me vas a convencer.

-Oye, Sito, mira...

Consuelo...

Consuelo estaba en la cama con Mario.

Y yo les he pillado.

Por eso se ha vuelto loca.

Por eso ha intentado matarme.

Ha intentado dispararme, Sito, por eso he tenido que defenderme.

-Ves fantasmas, Rodrigo.

Son situaciones que crees que son reales y no lo son.

Por eso lo mejor es que te vea un médico cuanto antes.

Voy a llamar a mamá.

-¡No, Sito, ven aquí!

-¡Ábreme la puerta!

¡Sito, obedéceme, coño, soy tu hermano mayor!

Sito, por favor.

Sito, ábreme.

Para que podamos hablar, ¿vale?

Sito, por favor.

Sito, por favor, ábreme.

Tengo una herida en la cabeza.

No para de sangrarme, Sito.

Ah, me duele mucho.

Sito, por favor, ábreme la puerta.

Ábreme la puerta, aunque sólo sea para curarme la herida, por favor.

Sito...

¡Sito!

Voy a salir de aquí con tu ayuda o sin tu ayuda.

¡Así que ábreme!

Hermanito...

-¿Qué? -Me has decepcionado.

Cuando salga de aquí me las vas a pagar.

-Fabián.

Fabián.

-Estoy vivo, estoy vivo.

-Lo has estropeado todo.

-¡Déjame!

¡Déjame!

Yo sólo quiero morir.

Yo sólo quiero morirme.

-Pero yo tengo muy claras mis sospechas.

Es alguien de fuera, ¿sabes? De Madrid seguramente.

-¿Por qué va a ser de Madrid?

-Tú sabes mejor que nadie...

El trapicheo de las obras de arte se lleva a cabo...

...en mercados muy amplios. ¿O no?

-¿Qué insinúas?

-Su esposo padece trastornos de la personalidad que se llama...

Esquizofrenia.

Y... yo creo que de tipo paranoide.

Y hay que tratarle inmediatamente.

-¿Y qué podemos hacer?

¿Qué ha podido pasar?

-Pues no lo sé.

Hazte a la idea de que Rodrigo hoy no trabaja.

Y puede que en muchos días.

-¿Recuerdas la carta que te di para Andrea?

La que tenías que entregarle si...

Bueno, si hubiera muerto.

-Está a buen recaudo como usted me pidió.

-Por favor, Antonio.

Hazlo por mí y por el bien de la fábrica.

-No le debemos nada al patrón.

Pero sí a vosotros y a vuestras familias que esperan el sueldo.

-Ya has conseguido lo que querías.

Ahora eres perfectamente libre para traicionarme con quien quieras.

Yo te he querido mucho, Consuelo.

Pero jamás pensé que pudieras llegar a ser tan miserable.

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 148

11 abr 2006

Mario, dominado por el sentimiento de culpa, trata de evitar a Andrea cuando están a solas, lo que provoca enfrentamientos en el matrimonio. En venganza por su infidelidad, Rodrigo intenta asesinar a Consuelo, pero es detenido en última instancia por Sito. Paloma tiene la oportunidad de conocer más a Javier, quien trata de flirtear con ella sin tapujos. Ella se siente atraída por él, pero le da largas. La agresión de Rodrigo a su mujer convence a Loreto de que la locura de su hijo va en aumento y, tras consultar con el médico de la familia, ordena su internamiento en una clínica de reposo. Fabián despierta de la operación, aparentemente en buen estado.

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