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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-Serías capaz de cualquier cosa para tapar el ridículo...

...del otro día luciendo pistola.

Tanto tiempo como agente secreto y la cagas por hacerte el héroe.

A los chulos como tú os pierde la boca.

-Vámonos.

-A mí me pierde la boca, pero a ti te pierden los hombres,...

...que es peor. -Déjame en paz.

-Las cárceles están llenas de presos políticos.

Y en las tapias del cementerio aún hay casquillos...

...de los fusilamientos y en las monedas...

...está la cara de Franco, Caudillo por la gracia de Dios.

Te juro que si no hago algo por cambiar eso...

...para mí la vida no tiene sentido.

-¿Cree usted que los ladrones son del barrio?

-Estando la Policía sobre aviso no debe preocuparse.

Pero es mejor prevenir que curar.

Pasen por comisaría para declarar por el tema de los timadores.

-Cuente con ello.

-No sabéis qué me ha pasado. -Suéltalo.

-No, esto lo suelto, pero con un brindis.

Así que sácate unos vinos.

-Lo siento, aquí sólo hay leche y agua.

-Bueno, voy a buscar el vino,...

...pero tú no cuentas nada hasta que yo vuelva.

-Hecho, Marce.

-Sí, hijo, te estoy cambiando de tema,...

...porque el tema de tu madre y mío no da más de sí.

Te garantizo que dentro de nada lo solucionaré todo.

Te doy mi palabra.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Juan, te lo voy a contar, no aguanto más.

-¿Pero no dices que necesita un brindis?

-Luego brindamos. Es que estoy muy emocionado.

-Pero vamos a esperar a Marce.

No le vamos a dejar fuera y bebernos su vino.

-Tienes razón, vamos a esperar. Vamos a esperar.

Mira, que no aguanto más, que yo te lo suelto.

Doña Paquita te va a pagar la patente de la alarma.

-¿Qué? -Como lo oyes.

Y sin trampa ni cartón. Dice que peseta sobre peseta.

-No me lo puedo creer.

-Pues créetelo. Pronto te harás los puros con billetes de 100 pts.

-Pero si esta mañana Sole me ha hecho los planos.

-Coño, Juan, qué planos.

Madre mía, con Sole. Y con su leyenda y todo.

(LEE) Diseño de alarma patentado por Juan Hernández Caminero...

...y Juan Ruiz Apodaca.

Si ese soy yo. -A ver.

Coño, ya decía yo que a mí me sonaba de algo este nombre.

-¿Has puesto los dos nombres? -Pues claro que sí.

-¿Y por qué? Si yo no he hecho nada.

-¿Cómo que no? ¿Has conseguido el dinero para la patente...

...y dices que no has hecho nada?

-Pero eso lo ha hecho doña Paquita. Además, que tú no lo sabías.

-Pero somos amigos, ¿no?

Los amigos están para lo bueno y para lo malo.

-Me cago en la leche, dame un abrazo.

-Esto es acojonante, te digo que esperes y no esperas.

Y luego vamos de amigos. Vamos a brindar, coño.

Pero me lo cuentas. -Claro.

-Cuidado, Da Vinci.

-¿Hola?

¿Hola?

-Si vas a atacar a un policía, será mejor que busques otra arma.

-¿Qué haces aquí? Lárgate y no molestes más.

-Hoy me han contado una historia muy interesante.

Serviría como argumento de una película.

-Fantástico. Cuéntaselo a tu jefe.

-La historia trata sobre dos comunistas de medio pelo...

...que roban en la joyería de su barrio.

¿Te gusta?

Está basada en hechos reales. -¿En serio?

Déjame en paz, tengo trabajo.

-No por mucho tiempo.

Sé que habéis sido vosotros, Roberto.

Sé que Fernando y tú robasteis esa joyería.

Y no pararé hasta que os encierren.

-Si tuvieras algo contra mí ya estarías deteniéndome.

-Soy así, me gusta hacerte sufrir. Tengo pruebas, Roberto.

Tengo tus huellas. -Imposible.

-Imposible. Tú mismo te delatas.

¿Imposible por qué, porque llevabas guantes, me estás diciendo eso?

-Yo no he hecho nada. -Ya lo creo que sí.

Ahora no tengo dudas.

Sé perfectamente que tú y Fernando robasteis esa joyería.

Aún no sé por qué ni dónde está el dinero,...

...pero lo sabremos en comisaría, por las buenas o por las malas.

Y yo espero que sea por las malas. -Es un farol, no tienes pruebas.

-¿Ah no? ¿Y por qué estás tan nervioso?

-Soy así, no estoy nervioso.

-Eres un soldado raso, ¿verdad? Es por eso, no tienes experiencia.

Fernando lo controla todo.

-¿Quién controla qué? No sé de qué me hablas.

-Roberto, no seas idiota.

Si me entregas a Fernando, no seré muy duro contigo.

-¿Quieres que diga que él robó la joyería?

Puestos a decir gilipolleces puedo acusarlo...

...del atentado contra el general Yagüe.

-Fernando te entregaría si con ello pudiera salvar su cuello.

¿Sabes qué? Lo voy a comprobar por mí mismo.

Disfruta del resto del día. Quizá esta noche estés detenido.

-Señora, ¿le parece que apague el fuego?

Es que me da miedo que se me queme el guiso.

-No, que al señor no le gusta la comida recalentada.

Claro que tampoco le gusta chamuscada.

Vaya y apáguelo, por favor. -Con permiso.

-¡Aaay! Las dos y media y estos sin aparecer.

-Estarán al caer, mamá.

-Tú sí que estás al caer, pero de un guindo.

Estos dos se han ido de picos pardos.

A tu padre lo conozco perfectamente y a tu hermano también.

-Pero si llamaron diciendo que vendrían.

-Dentro de media hora pueden volver a llamar...

...y decir que ya no vienen. -No seas así, mamá.

Además, a lo mejor papá y Carlos han hablado y han razonado.

Todo volverá a la normalidad. -¿Así de fácil?

-Tú también tendrías que poner algo de tu parte.

-¿Que yo no pongo de mi parte?

Renuncié a la promesa que le hice al Señor...

...para que tu padre estuviese contento.

Pero él sólo está pendiente del dinero...

...y de su coche de importación. Se ha vuelto un materialista.

Tía, ¿ocurre algo?

-Nada, que Josefina ha tenido que apagar el guiso.

Anda, vamos a comer.

-¿Y no esperamos por ellos?

-Por lo que no esperamos es por la comida, que se enfría.

-Regina. -Ya era hora.

-¿Serías tan amable de aceptarme este modesto presente?

Es para demostrarte lo muchísimo que te quiero y te respeto.

Y para pedirte perdón por las angustias...

...y los malos ratos que te hice pasar.

No hay nada que más desee que hacer las paces contigo, mi amor.

¿Qué te parece?

-Hipólito, qué detalle.

-Este ramo me lo vas a aceptar, ¿verdad?

¿Me perdonas? -Pues claro, hombre.

Claro que te perdono.

¿Y tú? -Claro que sí.

-Creo que lo he matado.

No, por muy poco, pero no. Aún está vivo.

-Lo siento. Decía que nos iba a denunciar, tenía que impedírselo.

Era un farol. ¿Cuándo aprenderás a tener la cabeza fría?

-¿Y ahora qué vamos a hacer? No lo sé.

Tú, de momento, tranquilizarte y relajarte.

Yo esconderé a esta hasta el día del atentado.

-¿Y luego qué?

Ya veremos. Lo primero es lo primero.

-¿Qué es eso? Joder, viene alguien.

-Señora, cuando recoja esto me pongo a planchar. ¿Le parece?

-Muy bien.

(FARFULLA)

-José Antonio... -Hipólito.

-¡Viva España! -Hipólito, ¿qué te ocurre?

¿Estás bien?

-¿Cómo? No, no, no, es por...

Son unos sinvergüenzas, Regina.

-¿Pero de quién hablas? -De los estudiantes.

La Formación del Espíritu Nacional es para ellos una tontería,...

...un trámite que deben pasar.

-¿No me digas que no sabías que le llaman una de las Marías?

-Exactamente. Al mismo nivel que la Gimnasia y la Religión.

La Política le llaman a la asignatura.

Las tres Marías: la mierda, la caca y la porquería.

-Debes acostumbrarte.

Los estudiantes quieren estudiar cosas de su carrera,...

...no de asignaturas obligatorias.

-¿Es que ya no se acuerdan por lo que ha pasado España,...

...nuestra pobre España, por esa falta del espíritu nacional?

-Bueno, muchos en el 36 serían muy jóvenes, no se acuerdan.

-Pues la falta la tienen sus padres...

...por no haberles ensañado los valores de toda la asignatura.

Si está en el plan de estudios, por algo debe ser.

-Quizá deberías hablar con las alturas...

...y decirles que les den más fundamento...

...a la asignatura de La Formación del Espíritu Nacional...

...y que sea obligatoria para pasar de curso o algo de eso.

-A las alturas. Ni tú misma te lo crees.

Los de las alturas y los estudiantes...

...también están convencidos de que los profesores de FEN...

...somos unos enchufados o unos ineptos.

No me extraña que la Universidad esté como esté.

Un nido de subversivos. Y si no, al tiempo, Regina.

-Yo lo que no entiendo es que si no te gusta la docencia...

...y menos la de esta asignatura, ¿para qué te dedicas a ello?

-No puedo dejarlo, Regina, no puedo.

-Es verdad que hemos aumentado los gastos,...

...pero salimos adelante holgadamente con tu sueldo.

-¿Es que no te lo he dicho ya 40 veces?

Si tengo que dar esa asignatura es por Galindo.

¿Crees que puedo dejarle en la estacada...

...después de conseguirnos el destino que tiene Carlos?

-Tienes razón.

Pero vamos, habla con él...

...y dile el desgaste que te supone todo esto.

-No puedo, Regina.

-Pues a veces hay que mostrarse un poco firme.

-Bueno, basta ya.

A ver si me vas a decir tú cómo debo conducir...

...mi vida profesional.

-Ay, perdona. Me preocupa verte tan molesto...

...con un asunto que ni es lo tuyo ni es de tu responsabilidad.

¿Qué hacéis aquí, entrando como Pedro por su casa?

¿Venís a trabajar como si fuera una fiesta?

Debe ser que no tenéis suficiente trabajo y lo voy a solucionar.

Tú, vete a Cuatro Caminos y pides presupuesto para 100,...

...no, mejor para 200 figurantes y el transporte para llevarlos...

...a donde se aparece Fátima.

Y tú, te vas a las Ventas del Espíritu Santo...

...y convences a un pastor para que nos deje su rebaño...

...para la escena de la aparición. ¡Venga, ya! ¿A qué esperáis?

Joder, lo que hay que hacer.

-¿Qué vamos a hacer con él?

Deshacernos de él, no nos queda otra.

-¿Así, a sangre fría? No, no, no, yo no puedo.

No me vengas con estas.

Si le hubieras dado un poco más fuerte, le habrías matado.

-Pero fue un acto reflejo; sólo quería protegerme.

Ejecutarle tiene le mismo objetivo:

protegernos a nosotros y a la misión.

-Debe haber otra salida. Nosotros no somos asesinos.

No. Somos soldados al servicio de una causa...

...que está por encima nuestra.

Y tenemos que hacer lo que tenemos que hacer.

Pero si te quedas más tranquilo...

-¿Qué vas a hacer?

Llamar a algún miembro del partido para que monten un juicio popular.

Ya que te preocupas tanto por los esbirros de Franco.

-Lo matarían igual. Y sería justo, Roberto.

-¿Pero te has vuelto loco? No vuelvas a decir eso.

Creías que sabías a lo que jugábamos.

-Es una persona.

No, Roberto, no es una persona, es un asesino.

¿Qué hubiera pasado si hubiera sido al revés?

Te habría matado como a un perro, sin dudarlo.

-Yo no soy así. Tenemos conciencia, yo tengo conciencia.

Muy bien, pues dime qué propones.

-Podríamos retenerlo hasta después del atentado.

Sería demasiado arriesgado.

-Yo lo asumo. ¿Dónde lo vas a esconder?

¿Y cómo lo vamos a sacar de aquí?

-Dame un minuto.

Enseguida vuelvo.

-¿Vas a salir? Sí.

Mati me ha pedido que pase por la modista, Marina,...

...para que arregle el vestido.

Yo ya me he probado el mío. Creo que voy a estar guapísima.

-Dichosa peliculita. Ni que fuera tanto acontecimiento.

Para nosotros es importante.

Y yo creo que lo vamos a pasar muy bien.

-Eso es lo malo. La juventud sólo piensa en pasarlo bien.

¿Se ha enfadado con sus alumnos, tío?

-Otra que quiere ser más lista que nadie.

No, no quería molestarle. -No, no me molestas.

A ti sí que te harían falta unas buenas clases...

...de Formación del Espíritu Nacional.

Sí, ya las tenemos en la facultad.

-Eso es lo que deberías hacer, estudiar más, hija.

Dejarte de tanta peliculita y tanta zarandaja.

Muy bien. ¿Me puedo ir ya? -Sí ve. Y no tardes mucho.

-Juanito, ¿tú cómo vas a ir vestido al previo ese?

-Pues con mi vestido de largo.

-Hombre, menos coñas, ¿cómo vas a ir?

-Pues con mi traje de los domingos, este que llevo,...

...que es mi mejor gala. -¡Ah, mira!

-Vamos a ayudar. -Roberto, quieto.

Esto se avisa, que somos amigos. -No, no, no me hace falta.

-¿Cómo no? Esto es un muerto, tú no puedes solo.

-¿Esto va para la oficina? -No.

-¿Más lejos, dónde hay que llevarlo?

-No. Sí que hay que llevarlo a la oficina.

-Pues vamos para la oficina. -Entre los tres podremos.

-No, entre los tres no. -¿Por qué no?

-Porque Juanito debe ir a por la furgoneta...

...para recoger la cesta para el preestreno.

-Eso está hecho, jefe.

-Pues entre tú y yo. Si esto está vacío, no hay nada.

-¿Voy a por la furgoneta entonces? -Sí, sí, ve.

Marcelino, no hace falta que me ayudes.

-Que no me cuesta nada. Venga, vamos para allá.

-Tú me ayudas hasta el portal y luego sigo yo.

Tendrás mucho trabajo en el bar. -No. Están los pocos de siempre.

Y relamiéndose. ¡Hay que consumir más, eh!

-¿Y si te haces daño? No puedes dejar sola a Manolita.

-¿Pero cómo me voy a hacer daño?

Si soy el hombre más fuerte del mundo. Anda, ponte ahí atrás.

Venga, no te escaquees tú.

¡Hala! Me puedo hacer daño.

Venga, venga, para dentro.

(GRITA) -Cómo me gustaría que estuviera Fernando...

...y saliera a ayudarnos. -¿Pero por qué gritas tanto?

-No grito. Sólo digo que me gustaría que Fernando estuviera...

...y saliera a ayudarnos.

-Estás gritando y nos vamos a quedar sin fuerzas.

Hombre, si me hubieseis dicho algo, os habría ayudado.

-Qué bromista. ¿Pero no le oíste gritar?

Lo han oído hasta en Barcelona.

Pues no. Estaba despistado con el trabajo...

...y aparte, también tenía un pequeño dolor de espalda.

-Pues los dolores de espalda cuídatelos.

Claro, estaba trabajando. Qué suerte poder pensar.

Yo me pongo a cocinar y no paro. -Gracias, Marcelino.

-Ah, bueno, sí. Yo te doy la mano las veces que haga falta,...

...pero yo no bajo al bar.

-Ya has hecho bastante. Muchas gracias.

-Pero esto habrá que llenarlo de trapos y de lo que haga falta.

Hola. Ya pensaba que no le encontraba.

-Me he quedé un rato corrigiendo algunos trabajos.

Lo siento, vengo con la comida en la boca.

Y tuve que entregar el traje de mi prima.

-¿Para verme a mí vienes, ha pasado algo?

No, nada grave.

Déjeme retomar el aliento.

Venía sólo a traerle unas entradas de Numancia Films.

Es para el estreno de la película.

-Muchas gracias, pero no debería...

¿Cómo tenemos que ir vestidos?

Pues algo formal. Con corbata y chaqueta.

-¿Y a qué cine vamos? Al Metropol. ¿Lo conoce?

-Claro. ¿A qué hora?

Y dígale a su madre que no se le olvide.

Tengo muchas ganas de ver a doña Marcela.

-Claro, mi madre.

Ahora que me acuerdo, me temo que no podremos ir.

Mi madre está un poco pachucha últimamente.

¿Y qué le pasa? -Nada grave.

Se queja un poco del pecho y no conviene...

...someterla a muchas emociones. Vaya. Me gustaría que fueran.

La película es preciosa y habrá mucha gente conocida.

Es una especie de homenaje a todos los que han colaborado...

...en la película. Entre ellos usted.

-A mí también me gustaría ir, pero...

Una pena.

-Sí, una pena. Toma las entradas.

No, quédeselas. Por si cambia de opinión.

Me voy.

-Nos bastamos los dos solos.

-Pero cómo te va a ayudar? Si le duele la espalda.

Y tú solo no puedes.

No, si sólo ha sido una mala postura al dormir, poca cosa.

-Gamberro. Al dormir.

Además, si va a más, iré al médico y ya está.

-Al médico no vayas. Los médicos son unos matasanos.

Sales peor de lo que entraste y sin los cuartos en el bolsillo.

La próxima vez me avisas y yo te preparo...

...un linimento muy rico que hago yo con espliego,...

...que te deja como nuevo.

Se me ha ocurrido una cosa.

Como yo soy un desastre con las mezclas y todo eso,...

...¿por qué no vas al bar y me preparas el linimento ese?

Yo te lo agradecería muchísimo, Marcelino.

Además, ahora me está aumentando el dolor.

-¿Quieres que vaya ahora? Sí.

-Yo lo digo por ti. Te quedas aquí solo ante el peligro.

-No te preocupes, yo también te lo agradecería.

-Sí me preocupo. -Sí, gracias, Marcelino.

-Ahora vengo para terminar la faena.

Gracias, Marce.

-Lo siento, pero se me ha pegado como una lapa.

Casi nos pilla arrastrando el cuerpo de Jesús. Date prisa.

-¿Dónde está Juanito? Le dije que estuviera aquí.

Pues aquí no podemos quedarnos, podría venir cualquiera.

-Pero no podemos llevar esto a cuestas.

Llevémoslo a la vuelta de la esquina...

...y uno vuelve a por Juanito. -Como quieras.

Cuidado.

-Eh, Roberto, Fernando!

¿Qué haces llevando esto, estás loco?

Ya se me había pasado un poco. -Pues ahora me encargo yo.

Que ya me ocupo yo, déjame a mí.

-Te te he traído tu ungüento. Te das unas friegas y yo te ayudo.

Que no, que yo me basto y me sobro.

-Pues yo diría que no, porque él está sudando.

Y eso que lleva todo el peso. Marcelino, que tenemos prisa.

-Pues por eso mismo.

¡Que no, coño, he dicho que lo llevo y ya está! ¡Joder!

-Tampoco hay que ponerse así.

Lo siento, no quiero ponerme grosero.

Pero es material muy valioso y tú no tienes práctica.

-Ya estoy aquí. -¿Dónde estabas?

-Es que la furgoneta estaba un poco lejos,...

...pero está a la vuelta de la esquina. Esto lo llevo yo.

¡No empecemos, lo llevo yo y ya está! ¡Venga, dale!

-Pues te has quedado sin el ungüento.

Joder, qué cosas más raras hacen los del cine.

-Qué raro, tu amigo Juanito tampoco está por aquí.

-Mire que lo siento, señora. No sé...

-Más lo siento yo. Él sabía que teníamos una cita de trabajo.

Y esta no es una buena forma de comenzar una sociedad.

-Pues no se preocupe, seguro que aparece enseguida.

A lo mejor un hecho casual o fortuito...

-Déjate de casuales y de fortuitos.

Háblame en cristiano y no me llames señora, que vamos a terminar mal.

-Yo tampoco quería molestarla.

-Si lo he dicho para que te calmes, no para ponerte nervioso.

Pero mira, si tú, yo y tu amigo, si es que viene,...

...vamos a ser socios, lo mejor será que nos dejemos de zarandajas.

-Pues perfecto. Desde ahora se ha acabado las zarandajas.

-Por cierto, esto parece un desierto,...

...ni Fernando ni Roberto están. No sé.

-Pues no sé dónde habrán ido.

-Yo tampoco. Pero en mis negocios se trabaja.

No me gusta que la gente se marche cuando le da la gana.

-Igual han tenido que salir pitando.

-Igual han tenido que salir pitando.

-Cariño, no vamos a tardar mucho en cerrar, ¿verdad?

Es que estoy deseando de irme con Manolita.

-Ay, Manolita, a ver si se le pasan todos los males,...

...sobre todo los más profundos, ¿eh?

Todos estamos apenados, Enriqueta. -Si ya lo sé.

Estaba mirando la libretilla.

¿Te acuerdas cuando Margarita dibujaba esos pies...

...con los dedos gordos hinchados para indicarnos...

...que le habían pedido callos?

-No te disgustes tanto, mujer. Todos la queríamos mucho.

Además, si ella ha decidido marcharse...

...por su propia voluntad, tiene todo el derecho del mundo.

-Buenas. ¿Me dan todavía un trago de algo fuerte?

-Faltaría más, don Álvaro. ¿Qué quiere tomar?

-Un coñac doble. -Un coñac, Enriqueta.

Y digo yo, don Álvaro,...

...es un poco raro verle por aquí a estas horas, ¿no?

-Me quedé corrigiendo unos trabajos.

-Si es por eso.

-Es que como hemos visto salir corriendo a Alicia,...

...pues mi marido y yo nos hemos preguntado...

...si habría pasado algo malo.

-Llego tarde, ¿verdad? -Pues sí, llegas tarde.

Que vamos a ser socios. Y en un negocio muy importante.

Y la puntualidad es lo primero. -Muy bien dicho, Juan.

-Es que tuve que ayudar a Fernando y a Roberto...

...a lleva una cesta al cine. Sólo cumplía con mi obligación.

-No. Tu obligación ahora primero es para conmigo.

En definitiva, yo pongo el dinero.

Aunque me alegra saber que estabais trabajando.

-Y trabajando muy duro... -No quiero detalles.

La próxima vez que tengamos una reunión de socios,...

...tú te lo piensas antes de hacer otra cosa o terminaremos mal.

-Como usted mande, doña Paquita.

-Bueno, pues ya que está todo aclarado, hablemos de negocios.

-Venga, que para eso hemos venido, socio.

-Claro que sí.

-A ver, chicos, sentaos.

Así. Pues sin más preámbulos, Juan, comienza tú.

-Pues la idea, doña Paquita, es fabricar...

-En masa. Cuanto más, mejor. A gran escala.

-Pues un sistema de alarma.

-Eso ya lo sé, pero vamos a los detalles,...

...que es donde a mí me gusta meter la mano.

-Bien. Pues esto consiste en lo siguiente, doña Paquita.

Consiste en fabricar, mediante unos complejos...

...circuitos eléctricos, un sistema que permita...

...que no se pueda forzar ninguna puerta ni ninguna ventana...

...de ninguna casa.

-Eso es.

-No ha pasado nada malo.

Sólo quería alcanzarme antes de que me marchara.

-Ya sabe usted cómo somos las madres.

A la primera de cambio nos pensamos siempre lo peor.

-Pues no, no ha sido nada.

Quería darme unas entradas para la película de mañana.

-Ah, bueno. Aquí tiene su copa.

Oiga, es un poco raro que se tome usted un coñac doble.

¿No tendrá nada que ver con lo del cine?

-No tiene nada que ver con lo del cine.

¿Y con Alicia? -Tampoco.

-Bueno, mujer, deja de darle la tabarra a don Álvaro.

Seguro que tiene cosas más importantes en las que pensar.

-Si es por darle un poquito de conversación.

-Y se le agradece, Enriqueta, se le agradece.

-Es que a mí esto del estreno me hace tantísima ilusión.

-Está más feliz que un tonto con un lapicero.

No sabe cómo acicalarse, si a lo Gilda o a lo Rita Hayworth.

-Qué cosas dices.

Es que es una cosa muy importante y hay que ir muy bien arreglado.

Para mí es más gordo que un bautizo o una comunión.

Y usted también irá, claro.

-No lo tengo claro.

-¿Pero cómo no va a asistir a un acontecimiento...

...tan importante como es este?

-Sí, ya lo sé. Pero tengo a mi madre un poco pachucha.

Y no voy a dejarla sola, claro. -Pero qué buen hijo es usted.

Qué envidia.

-¿Envidia de qué? Pero si tú me tienes a mí,...

...capullito de alhelí.

-Yo me entiendo. Y tú también deberías entenderme.

Ya le contaré algún día.

Lo que quiero decir es me alegro...

...de que usted sea tan buen hijo.

-Ojalá fuera tan bueno en todo.

-Y eso es todo, doña Paquita.

Los dos extremos del circuito quedan cerrados...

...y se activa el sistema. Y los puntos...

-Que vienen a ser las puertas y las ventanas, ¿no, Juan?

-Exacto. Las puertas y ventanas no pueden ser forzadas.

Y eso es lo que hace que la alarma suene. Y ya está.

-Pues eso es estupendo.

-¿En serio? -Es un invento genial.

-¿Entonces está interesada en invertir su dinero?

-No le recrimines, Juan. El chico tiene razón.

No nos andemos con rodeos.

La respuesta es sí. Estoy dispuesta a invertir.

Quiero decir, que yo pondré el dinero inicial...

...para que estos planos se conviertan en una realidad.

Y vosotros trabajaréis sin cobrar nada...

...hasta que el negocio dé beneficios. ¿De acuerdo?

-Completamente.

-Yo quiero ganar dinero. Pero sobre todo lo que quiero...

...es que nuestro invento se reconozca.

-Es que tuvimos malas experiencias con inventos anteriores.

-Ya lo sé, el famoso multiplicador. -Sí, entre otros.

-Es que yo conozco, del Ferrol, una empresa,...

...bueno, un taller de cerrajería, y estoy segura que el dueño,...

...si les llevamos los planos, nos podría hacer...

¿Cómo se llama eso? El primero de muchos.

-Un prototipo. -Eso, un prototipo.

Él lo fabrica, tú lo revisas.

Y si todos estamos de acuerdo, le encargamos la primera remesa.

-¿Y qué voy haciendo yo mientras?

-Juan supervisará toda la producción del prototipo.

Y tú, Juanito, que tienes más gracia,...

...que para algo me vendiste a mí el invento,...

...te dedicarás a venderlo por las tiendas de electricidad...

...y las fábricas de Madrid. ¿Qué os parece?

-Hombre, me parece una maravilla.

-Y si tenemos suerte, ampliaremos la distribución...

...al resto de España.

-Pero si eso es muchísimo más de lo que yo hubiese imaginado.

-Por fin nos va a salir, socio, algo a derechas.

-A derechas o a izquierdas esto tiene que funcionar.

-Funcionará, doña Paquita, funcionará. Deme un abrazo.

-¡Aaay! Anda, hijo, que me haces cosquillas.

Gracias a ti, Juan, que eres un Einstein.

Y revisa bien los planos, que mañana lo llevamos a patentar.

Y luego mandarlo al Ferrol. ¡Ya, corriendo, a trabajar!

-Bueno, ¿y yo? -No, tú no.

Tú quédate aquí, que quiero hablar contigo.

Hasta luego, Juan. -Adiós.

-¿Listo?

-Soltadme. ¡Soltadme ahora mismo, rojos de mierda,...

...o habéis firmado vuestra sentencia de muerte!

¿Crees que puedes amenazar?

-No tenéis ni idea de dónde os habéis metido.

Al contrario, nosotros conocemos perfectamente la situación.

-Estáis muertos. ¡Sois hombres muertos!

Tú sí que deberías estar en una cuneta o en un río,...

...si mi amigo no se apiada de ti.

Te aseguro que si sigues vivo, es en contra de mi opinión.

Y porque Roberto piensa que te podemos sacar información.

-Sabes que no te daré ninguna información.

Y que pronto seréis los dos hombres más buscados de Madrid.

¿Por tu causa? -Exacto. Por mi ausencia.

Tengo citas periódicos, informes periódicos que entregar.

Cuando noten mi ausencia, empezarán la cacería sin piedad.

¡Vosotros sí que terminaréis en una cuneta!

¡Estáis muertos, muertos!

-¿Pero qué haces, te has vuelto loco?

Tranquilízate, que no le he matado.

-Doña Paquita, ya sé que estuvo muy mal llegar tarde,...

...pero le aseguro que no volverá a pasar. Ha sido coincidencia.

-Lo de la tardanza no me ha gustado, pero no ese trata de eso.

-¿Ah no? -No.

Yo te quiero hablar de Julieta, la joyera.

-¿A mí?

Pues le diré que... que somos amigos.

-Lo sé. Y también sé lo que sientes por ella.

¿Qué crees, que no veo cómo la miras?

-Le aseguro, doña Paquita, que jamás ha pasado nada.

-Si también lo sé, y a eso quería referirme.

Yo sé que la quieres, aunque es un amor...

...que no se puede satisfacer. ¿Es así o no?

Pero no te avergüences; que en el amor no hay nada de malo.

Es lo único importante en esta vida.

Tanto que no importa que el objeto amado no lo puedas conseguir.

-Bueno, doña Paquita, importar sí que importa.

-Sí, ya lo sé. Pero te quiero decir que con los años...

...uno acaba reconociendo que en la vida lo importante...

...es querer a otra persona, a otras personas.

En fin, que es más importante querer que ser querido.

-Bueno, doña Paquita, yo también prefiero ser correspondido.

-Lo comprendo, pero la vida es muy larga.

Fíjate en mi propia experiencia.

Yo me caso, luego me quedo viuda.

Y de pronto, cuando menos lo espero,...

...aparece en mi vida un hombre...

Bueno, en fin, no quiero hablar de mí.

Lo que te quiero decir, Juanito, es que la vida es muy larga,...

...que da muchas vueltas y que cuando uno...

...tiene el corazón sincero, el amor se abre camino.

Así que tú nunca desesperes.

-No lo haré. No lo haré, doña Paquita.

-Recuérdalo, no desesperes nunca, Juan.

-Ya. Bueno, ¿ha terminado usted? -He terminado.

-Pues muchas gracias.

-Pero ten cuidado, Juanito, ojo con tus sentimientos.

Guárdalos para ti mismo.

Los maridos no suelen comprender estas cosas.

-Lo tendré en cuenta, doña Paquita. Y gracias.

-De nada, Juanito.

(SUSPIRA)

-Pero no querías que siguiera hablando, ¿verdad?

Temías que me asustara. ¿Por qué?

-Porque tiene razón.

Pondrán a toda la Policía de Madrid a buscarnos.

¿Por este mierda? No digas tonterías.

Es un simple infiltrado.

-Ya lo has oído: tiene citas previas, informes periódicos.

Lo echarán en falta.

Los infiltrados no tienen ninguna obligación periódica.

Ellos deciden cuándo presentarse o no, cuándo informar o no.

Ellos deciden su destino.

Los infiltrados tienen una vida muy solitaria.

Y lo sé por experiencia. -¿Pero y si lo buscan?

No le buscarán hasta que hayamos terminado nuestro asunto.

-Pensemos que no es así. Entonces le pego un tiro.

¿Cuándo te entrará en la cabeza?

Le tenemos aquí para sacarle información y ya está. ¿De acuerdo?

-De acuerdo. Perdona.

Vete un rato fuera y tómate algo. Un coñac o algo que te relaje.

-¿Seguro que te puedo dejar a solas con él?

No me quedo a solas con él, tengo a esta.

Vamos.

Bueno, bueno, Jesús.

¡Venga, despierta, joder!

Sé perfectamente que no te he hecho mucho daño...

...y que estás ganando tiempo. Así que despierta.

¡Vamos, abre los ojos!

Muy bien.

Tú y yo tenemos que hablar.

-¿Se le ofrece algo, don Adriano?

-Pues sí, mira tú, me gustaría hablar contigo un momento a solas.

-Pues hable si quiere.

-Preferiría que pasáramos a la tienda.

En el barrio siempre hay orejas al acecho.

-¿Pero qué hace, por qué cierra?

-Porque es hora de hablar de hombre a hombre,...

...o de hombre a muerto de hambre.

-No le consiento que me hable usted así.

-¿Te crees que estás tratando con un imbécil?

¿Acaso crees que no sé lo que haces...

...plantado ahí en la plaza como un pasmarote?

-Vivo por aquí. -¡Una mierda, vives por aquí!

Estás esperando a Julieta, estás esperando a mi mujer.

-Eso no es cierto.

-No trates de tomarme por tonto encima, ¿eh?

Sé que estás loco por ella.

Y sé que ella trata de engañarme contigo o ya lo ha hecho.

No sé con qué intenciones, porque esas sólo las sabe ella,...

...pero me estáis engañando los dos.

Y tú, pobre animal, no te has dado cuenta de quién es mi mujer,...

...no la conoces.

Eres otro de sus corderitos que va al matadero.

No, no me mires así, porque ahora te vas a enterar de todo.

Te lo voy a contar todo.

A ver si quieres seguir ahí, en esa esquina, días y días.

Por fin solos.

-¿Tienes idea de dónde te metes? Perfectamente.

-Sabes que Quintero odia la traición.

Jesús, estoy a punto de terminar con mi misión.

-No saldrás vivo de esto.

¿Pero quieres dejar de amenazar ya? Mi compañero ya se ha ido.

Ahora estás solo conmigo y a mí no me asustas fácilmente.

-Muy bien. Entonces hablemos con tranquilidad.

¿Por qué me retienes aquí?

Si piensas pedir un rescate o hacer un intercambio, olvídate.

Mis superiores no negocian con rojos.

Descuida. No te permitiré ser un mártir.

No te vamos a dar esa satisfacción.

Si estás aquí es porque es menos peligroso...

...que dejar tu cadáver por ahí y que lo encuentren.

-¿Y hasta cuándo?

Hasta que terminemos con lo que hemos empezado.

Dentro de unos días vamos a matar a Franco.

Sí, a tu Caudillo.

Le vamos a matar como a un cerdo.

Vamos a cambiar este país, Jesús.

Le vamos a dar una oportunidad a los trabajadores,...

...a la clase obrera.

Y vosotros, Quintero y tú,...

...que sois los únicos que manejabais datos para evitarlo,...

...habéis fracasado.

Lo hemos planeado delante de vuestras propias narices.

-¿Por qué me cuentas esto?

No lo sé. Supongo que por vanidad.

He demostrado ser mejor, más astuto y más listo que vosotros.

Y supongo que también porque os odio.

-Si matáis a Franco, os perseguiré el resto de mi vida.

Quintero y yo no cejaremos en el empeño.

Y moriréis de la peor forma posible.

Para eso tendrías que estar vivo.

-Resistiré.

Jesús, si no te pego un tiro ahora mismo, no es por miedo,...

...es pura táctica.

Mi compañero así lo prefiere, así que voy a satisfacerle.

No quiero que se ponga nervioso antes del golpe.

Pero después, tú no vas a salir vivo de esta habitación.

-Y no creas que tú o 40 como tú me importáis una mierda.

Me dais pena, eso sí, mucha pena. Dolor y pena.

Os creéis todos tan listos.

¡Ilusos imbéciles, eso es lo que sois!

¿Conoces acaso a mi mujer, sabes quién es?

-Le he ayudado alguna vez... -¡Cállate!

Y descuida, que te lo voy a contar.

¿Quieres saber por qué hemos acabado viviendo aquí,...

...en este barrio de miserables?

Porque donde vivíamos, en la otra punta de la ciudad,...

...ya éramos conocidos.

Ya era ella conocida por sus infidelidades.

¿Te crees que has sido el único? (RÍE)

Mi mujer corre detrás de todo lo que tenga pantalones.

-Eso no es cierto.

-Qué sabrás tú, pobre diablo.

Qué sabrás tú por todo lo que yo he tenido que pasar.

Pero no se va por lujuria, no, no, qué va.

Si fuera por lujuria, a vosotros, triste diablos,...

...os llenaría de orgullo, de gozo y orgullo.

Pero no, Julieta, a pesar de su aspecto amable y dulce,...

...es la mujer más materialista, más egoísta que he conocido.

Siempre busca algo, siempre obtiene algo.

Te he dicho que vinimos porque ya éramos conocidos.

Mentía. Ella era la conocida.

Se había aprovechado de todos los incautos de la zona.

Ya no había dónde morder.

-Perdone, pero si eso es así, no entiendo por qué me lo dice.

Si yo no tengo nada y nada puede obtener de mí.

Como ha dicho usted, no soy más que un pobre muerto de hambre.

-¿Y qué sé yo lo que busca en un desgraciado?

Pues quizá complicidad, apoyo para alguno de sus propósitos,...

...una coartada.

Lo que es seguro es que busca algo y que lo obtendrá.

-Yo a usted nunca le he engañado.

-Porque ella no habrá querido todavía.

Y te digo otra cosa.

¿Sabes cómo acaban las relaciones con Julieta,...

...al menos aquellas que no le interesan?

¡Con matarratas!

Así que ya sabes dónde te has metido.

Ella te liará, te engañará,...

...te sacará lo que sea que busque de ti,...

...y luego, si te haces el listo, el impertinente,...

...o si por casualidad te enamoras, allá tú.

Puedes tener una perforación de estómago.

-Yo no pienso... -¡Lárgate!

-Serafín, ¿te siguen gustando los pajaritos?

¿Te siguen gustando los pajaritos? Sí, eh.

Que te come el pajarito.

-Hola, Sole.

-Hola. -¿Está Juan por aquí?

-No. Ha ido a comprar un chisme para la conexión de la alarma.

-Bueno, pues entonces vuelvo en otro momento.

-¿Quieres algo? -No, no.

Era sólo que quería hablar con él.

-A lo mejor te puedo ayudar yo.

-No. Gracias, Sole, pero ahora necesito a Juanito.

-Los hombres sois un poco tontos para hablar de asuntos de corazón.

-¿Y tú cómo sabes que son asuntos del corazón?

-Porque te conozco ya como si te hubiera parido.

Y esa cara que traes es de que te ha pasado algo.

Anda, siéntate y desahógate. Ven.

-No sé yo, Sole, si tú me vas a entender.

Las mujeres para estas cosas sois...

Quiero decir, que sois de otra manera.

-¿Tú te crees que las mujeres no tenemos mal de amores?

Anda, cuéntamelo.

¿Qué pasa?

-Verás, tú sabes que yo...

...ando enamorado.

-Y te puedo decir hasta de quién.

-Me cago en la leche, si al final soy yo el último en enterarme.

-Juanito, no le des más vueltas y dímelo ya, no te pongas nervioso.

Todo tiene solución.

-No sé, yo. No sé yo. -Inténtalo.

-Verás, pues resulta, Sole,...

...que estaba yo paseando por la plaza...

... y de pronto, pues ha salido don Adriano.

Me ha llamado la atención y me ha dicho...

...que quería hablar conmigo seriamente, en la trastienda.

-¿Y has entrado? -Como un solo hombre, Sole.

Pero eso sí, con un poco de temblor de canillas.

Pero he entrado.

-¿Y te ha amenazado? -Pues algo de eso ha habido.

Aunque mucho peor. -¿Te ha pegado?

-Me ha zarandeado. Pero no es eso lo que a mí me ha dolido.

Lo que más me ha dolido ha sido las cosas que ha dicho de Julieta.

-Bueno, es que ese hombre tampoco es tonto.

Sabrá que la quieres y estará dolido.

-Fíjate, no me odia a mí tanto como la odia a ella.

Ha dicho cosas horribles, pero feas, feas.

El caso es que muchas de las cosas que ha dicho pueden ser verdad.

-Bueno, a ver, mi amor.

En la vida las cosas no son blancas o negras.

A lo mejor ella se comporta de una forma con su marido...

...y de otra contigo y de buena fe.

-Pues es que, Sole, a mí también me ha mentido.

Me dijo que estaba muy a gusto con su marido y eso no es así.

-Julieta habrá vivido con Adriano lo que haya vivido.

Y ahí no nos podemos meter.

Pero lo que está claro es que ella está atada, como obligada allí.

Y la gente obligada a hacer algo se envenena por dentro.

Y ellos están como encarcelados.

Y en la cárcel uno no se comporta igual que fuera.

Tienes que pensar en cómo sería Julieta libre.

Porque esa es la Julieta de verdad.

-Pues sí, Sole, pues sí.

Pues yo creo que debería pensar así.

Debería pensar así.

Muchas gracias, Sole. -De nada.

-Serafín, guapo, que tienes una madre.

-Este brindis es por la despedida de Carlos.

Vuelve a su acuartelamiento.

Bueno, dicho así no parece un mensaje de alegría.

Pero alzamos nuestras copas pensando que su marcha...

...significa que le queda menos tiempo que cumplir en el Ejército.

Y que muy pronto podrá dedicarse a lo que realmente le gusta,...

...a ingeniería.

-Sí, señor, brindo por eso, padre.

Gracias, padre.

Y luego me vas a dejar que yo haga un brindis por ti.

Por tu pluriempleo.

¿Cómo van esas clases? -Bien. A tu padre le va muy bien.

No entiendo por qué lo hace, pero le va muy bien.

-Alicia, ¿qué te dijo Marina sobre los arreglos a mi vestido?

Pues ha puesto algunas pegas, pero lo tendrá listo para mañana.

-Nos lo vamos a pasar tan bien. -Mucho cuidado con esas cosas.

-Mujer, deja que las chicas se diviertan.

-Mientras no interrumpa los estudios de Alicia.

-Alicia es una chica muy responsable.

Y sabe muy bien lo que se hace.

-Eso espero.

-Me voy mucho más contento. -¿Y eso?

-Porque veo que en esta casa las cosas ya empiezan a funcionar.

Papá y Alicia ya se llevan divinamente.

Y tú, mamá, deberías aprender un poco de ellos.

-Claro, hijo. Josefina, ya puede retirar la mesa.

-Por supuesto.

-Sole. -¿Eh?

-¿Tú de verdad crees que el amor lo puede solucionar todo?

-¿A qué viene eso, Juan?

-Pues que antes, por casualidad, eh, escuché el final...

...de tu conversación con Juanito.

-¿Cuando me abrazó? Pero no ha pasado nada.

-Que ya lo sé, mujer. Que soy bruto, pero no tanto.

-Ya.

Es que lo estaba pasando fatal. -Ya, ya, ya lo sé.

¿Pero sabes qué es lo que más me gustó de todo?

Cómo lo has calmado. Le has hablado del amor de una manera...

Pues que me ha puesto los pelos de punta.

-Bueno, es que es lo que yo creo de verdad.

-Yo también.

-Es que, Juan, aunque yo a veces me equivoque,...

...todo lo que hago lo hago por amor.

-Lo sé.

Y yo también. Por amor hacia ti. Aunque a veces...

Bueno, es igual.

Buenas noches.

-Buenas noches.

-Lo único que quiero es que me dejes en paz.

-Lo haré. Tarde o temprano lo haré.

Yo no estoy segura de que las cosas estén tan bien.

-¿Por qué dices eso?

No sé si tengo que hacerte ese comentario,...

...pero eres su hijo y creo que tienes derecho a saberlo.

-¿Es así como me das las gracias...

...por haberte quitado a ese zarrapastroso de encima?

-Márchate.

-En el fondo, te envidio.

A mí tampoco me apetece ir a ese cine esta noche.

-¿No te apetece presentar la película?

Pensaba que el estreno era muy importante.

-Normalmente sí, pero esta vez no me apetece ir.

-¿La del cuellito almidonado? -Sí, sí, creo que es esa.

-La de los domingos.

-Sí, puede ser que sea la de los domingos.

Pero qué más da.

-Pues si te da igual, te plancho otra. El almidón es muy delicado.

-No, no, no, no, no, yo no quiero que me planches otra,...

...quiero que me planches esa precisamente.

-"Ay, el estreno, me da igual, me da igual". Anda.

Pues no va a ser tan fácil.

El dueño del cine ha puesto a dos tíos en la puerta...

...y dice que o le pagamos antes o no entramos a montar.

-¿Cómo? Pero si allí está Jesús.

Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 165

17 abr 2008

La inesperada reacción de Roberto obliga a Fernando a improvisar una solución: deben mantener a Jesús inactivo hasta que la acción que planean se lleve a cabo y para ello lo secuestran y lo ocultan en el cine en el que tendrá lugar el preestreno. Doña Paquita, convertida en socia capitalista del aparato de alarma de Juanito el Grande, aconseja al Chico en temas sentimentales. Adriano coge por banda a Juanito el Chico y, en todos los sentidos, le deja las cosas bien claras con respecto a Julieta. Numancia films invita a muchas vecinos de la plaza al preestreno de la película. Alicia ofrece invitaciones a Álvaro y éste la malinterpreta. Hipólito, agotado por el pluriempleo y cada vez más desbordado por los acontecimientos, intenta mantener las formas. Carlos cree que todo ha vuelto a la normalidad entre sus padres pero Alicia le abre los ojos.

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