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Transcripción completa

-¡Eso es lo que eres! ¡Una traidora!

-Eres inaguantable. No soporto vivir más contigo.

Me das asco. ¿Me oyes bien? ¡Asco!

-Así es como el régimen censura todo y calla las bocas de la gente.

En el Ejército nunca pasa nada.

Por eso no salen los accidentes ni los muertos a la luz.

-Vergüenza te tenía que dar estar así, porque vamos...

Luisa ha suspendido dos veces y está estudiando como una loca.

-No es lo mismo. Ella sabe que vale pa esto.

-También tú. -No, yo ya he demostrao que no.

-Estoy dispuesto a dejarle que sea quien decida...

...si quiere continuar la carrera militar o no.

-Alabado sea Dios.

-Lo que no sé es si podré librarlo de las prácticas.

-Es todo tuyo... Cógelo.

-Si Dios nos castiga por eso,...

...yo no lo quiero para mí. Puedes quedarte con él.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Si al menos supiéramos por qué le han detenido.

-Ya te lo digo yo.

Habrá hablao más de la cuenta y se lo han llevao.

-Que no, que Juanito no es tan bocazas como tu padre.

-Pues es bastante bocazas.

Le gusta hablar mucho. -Que eso no puede ser.

-Entonces ¿qué ha sido? -Pues no sé, Marcelino. No sé.

Si alguien lo hubiera escuchao, un policía o un falangista,...

...se lo hubieran llevao para adelante.

Pero le fueron a buscar a la productora y lo detuvieron.

-Habrá sido algún compañero que ha dao un chivatazo. Es posible.

-No, Marce. Yo quiero pensar bien.

Ha tenido que ser algo con las multas.

Como anda todo el día con el coche, se le han acumulao...

...y al calabozo por moroso.

-Manolita, que por las multas no aparecen dos secretas pa detenerlo.

Aquí está pasando algo gordo.

-¿Cómo va a ser? Se lo hubiéramos notao.

-No todo lo gordo tiene que ver con política.

-¿Y qué va a ser? ¿Un asesinato?

-¿Se puede saber qué te pasa?

-Nada.

¿Qué me va a pasar?

-Cuéntamelo ahora,...

...de todas formas me lo vas a tener que contar igual.

-¿Ah, sí? ¿Y por qué?

-Porque sí. Lo sabes bien.

Al final siempre me entero de lo que piensas...

...y lo que sientes.

Es mejor que me lo hagas saber por las buenas.

-No empieces. No es ninguna cosa rara.

-Más a mi favor para que no te hagas la misteriosa.

-Está bien.

Estoy preocupada por Juanito. Ya está.

-Me imaginaba que por ahí iba la cosa.

Pero no sólo estás preocupada, estás enfadada.

¿Con quién?

-Adriano, con nadie en especial. Es este país y esta policía...

...que puede detener a cualquiera sin ninguna prueba.

-¿Tan segura estás de que no tienen ninguna prueba?

-Juan es inocente. Es incapaz de hacer algo así.

-Vaya.

Ya no es Juanito, que es como le llama todo el mundo.

Seguramente por su simpleza. Ahora ya es Juan.

-Deja de tener celos de todo el mundo, Adriano.

Quizás las cosas no funcionen entre nosotros,...

...pero solamente es por nuestra culpa.

De nadie más.

-En este barrio no se puede confiar en nadie.

Quitando a los estirados, que no lo necesitan,...

...el resto son unos muertos de hambre...

...que venderían a su madre por un plato de lentejas.

Estarían dispuestos a robar a los que nos hemos ganado...

...la vida con nuestro esfuerzo.

-Deja de decir sandeces, Adriano.

Y de ver fantasmas que conspiran contra ti.

Hola, familia.

Un café con churros, Marcelino, que necesito fuerzas para mañana.

-¿Qué? ¿Alguna noticia de Juanito? Pues no, Manolita, ninguna.

-Si imagino que en el periódico no dicen nada.

Me refiero a que si sabéis algo.

A nosotros tampoco nos dijeron nada.

Llegaron con sus malas pulgas, lo esposaron y se lo llevaron.

Aunque hoy hemos estado informándonos...

...y parece que le acusan de robo.

-Pero ¿qué ha podido robar el pobre muchacho?

-Si Juanito es muy honrao.

Dicen que fue él quien desvalijó la joyería.

-Eso no puede ser.

Yo tampoco lo creo, pero son los cargos que se le imputan.

-Anda que no hay gente acusada de cosas que no ha hecho.

Las cárceles están llenas de inocentes.

-Si fuese algo de política, ahí no hay investigación.

Son todo chivatazos y acusaciones.

¿A que sí? Eso dicen.

-Claro. Y cuando se trata de un robo, Manuela,...

...ahí sí hay investigaciones. Igual los guardias saben algo.

-Que no, Marce, que ha tenido que ser un error.

-Te digo que ellos saben algo.

-Y si no lo saben, lo sabrán porque se lo sacarán a palos.

Eso se les da bien.

-¿Quiere bajar la voz que va a ser más bocazas que mi padre?

-Qué ingenua eres. Cómo te dejas engañar.

Los ladrones no van por ahí diciendo que lo son.

Te ponen buena cara, te ayudan, se jactan de su amistad,...

...hasta que ven la oportunidad de sacarte el alma.

-Claro. Como conoces tanto a la gente del barrio.

-Y tú demasiado.

Además, da igual.

No vale lo que tú y yo digamos, sino lo que piense la policía.

Y parece ser que por ahora piensa que tu amigo Juan es...

...el ladrón que se ha llevado nuestro dinero.

¿Te das cuenta? Nuestro dinero.

¿Acaso no quieres recuperarlo?

-Quiero que se haga justicia, nada más.

-Ya la están haciendo.

Veremos lo que tarda en confesar tu Juanito.

-No lo hará.

-Tienen métodos infalibles. -Sí.

Pero no va a acusarse de algo que no ha hecho.

-¿Cómo puedes estar tan segura?

¿Te has pasado con él día y noche? -No digas barbaridades.

-Que sepas, y te lo digo porque lo he visto con mis ojos,...

...que tu amigo ha ido gastando el dinero a manos llenas.

Ese muerto de hambre.

-Date prisa. Cierra bien. La he cerrado bien y estamos solos.

No pueden oírnos. ¿A qué viene esto?

-¿No te lo imaginas?

Algo supongo, pero no entiendo tanta urgencia.

-Estoy muy tenso desde que entraron y se llevaron a Juanito.

Ay, ya. Lo que me suponía.

Pues míralo así, por lo menos nosotros seguimos libres.

-¿Hasta cuándo?

Por lo menos hasta que cumplamos la misión.

-No nos garantizan que entren a por nosotros.

No nos llevarán como a corderos, eso es lo acordado.

-Si un día entran de improviso, no habrá escapatoria.

Si vinieran a por nosotros, cosa que está por ver...

...porque no hay indicios, no vendrían a Numancia...

...y mucho menos en pleno día.

Una cosa es un robo y otra muy diferente un delito político.

-Ah, ¿cómo lo harían según tú?

No sé, vendrían a nuestra casa de uno en uno de madrugada,...

...pero mientras brille el sol no hay ningún problema.

-Como los vampiros.

Sí, algo así.

Por cierto, ¿tienes todo listo en casa por su sucediera?

-¿Te refieres a la pistola?

A la pistola y a una salida alternativa.

El balcón o el tejado, algo así. ¿Lo tienes todo listo y pensado?

-Sí, sí, sí, lo tengo.

Entonces no hay nada de qué preocuparse.

-Te olvidas que tenemos escuchas en la oficina.

Tranquilo, pronto me ocuparé de eso.

-¿Cómo? Roberto, cuando tenga...

...todos los detalles ya te avisaré.

-Ah, sigues sin confiar en mí.

Que no es eso, que no es eso.

Pero es que en este asunto cuanto menos sepas mejor.

Bueno, ¿nos vamos o qué? -No, no, espera.

-Has sido tú.

-¿Yo qué?

-Has sido tú quien le ha denunciado.

Y no por ladrón, sino por celos.

-¿Y qué si ha sido así? -Ay...

¡Que eres un... cerdo!

Y que te dan igual las personas y que estás lleno de odio.

-¿De odio yo? ¿A quién? ¿A esa chusma?

-Esa chusma son mejores personas que tú, pero te recuerdo...

...lo desgraciado que eres y lo enfermo que estás.

-Veremos dentro de nada, quién es el desgraciado...

...y quién está más enfermo.

-Sí, lo he denunciado yo. Lo he denunciado porque...

...se lo merece, por hipócrita y por ladrón, por ladrón de todo:

De dinero y de mujeres.

-Si le pasa algo malo a Juanito, escúchame, Adriano,...

...te juro que te acordarás.

-Juanito está pagando el pato por nosotros.

Seguro que en la comisaría se las están haciendo pasar canutas.

Supongo que tendremos que hacer algo.

-¿Qué, según tú?

No, Roberto, no te lo voy a contar. Lo haré.

Deja que yo me ocupe de todo.

-Ah, ¿no puedo echarte una mano? Ya te avisaré.

-Cuéntamelo al menos.

Roberto, te lo repito. Cuanto menos sepas de esto mejor.

Confía en mí. -Me está cargando tanto misterio.

Mira, con misterio el final va a ser mucho más divertido.

-¿Por qué no nos inventamos una coartada?

-¿Qué ganamos inventado una coartada?

-Que sí, que es muy fácil, mira, les decimos que...

...Juanito estaba con nosotros cuando se cometió el robo.

Le tendrán que dejar salir inmediatamente.

-No te das cuenta de que la policía sabe a qué hora...

...se cometió el robo y nosotros no.

Tenemos que decir que estuvo con nosotros todo el día y la noche.

A ver quién se lo traga. -Al menos lo intentamos.

-Ya, y acabamos nosotros en la misma celda.

-Ya. -Uf...

-Visto así tienes razón, es verdad.

-Hay que pensar con la cabeza, Juan.

-Que no es porque sea mi amigo, Sole.

Es que me pone enfermo saber que a un inocente le están dando...

...una paliza como la que le estarán dando o algo peor.

-Y a mí también, pero... Veo bien lo de la coartada.

Pero debe ser una que no la desmonten fácilmente.

¿Y si voy yo solo y les digo que estuve...

...con Juanito de juerga todo el día y toda la noche?

-Esa es muy floja porque saben que somos prácticamente...

...de la familia, te sacan la verdad de dos guantazos.

-No me conoces y no sabes lo que soy capaz de soportar.

-Ni tú les conoces a ellos.

-Ya, pero yo me empeño y no me sacan ni esto.

Vamos, me empecino y estuve de juerga y estuve de juerga.

-Imagínate que Juanito ha dicho otra cosa y os contradecís.

Acabáis durmiendo esta noche en la misma celda.

-Es que no me puedo quedar así con los brazos cruzados...

...si sé que le están pegando.

-Ahora bien, las tradiciones legales romanas estaban en mano...

...de los patricios, y todos los asuntos relacionados...

...con lo que conocemos hoy como derecho...

...recaían sobre el Pontifex Maximus,...

...patricio, evidentemente,...

...conociéndose...

-Lo que está haciendo Iniesta es vender su libro.

Lo que cuenta está escrito.

-Señorita, por favor. -¿Es a mí?

-Sí, es la única señorita que hay y me temo que hace lo imposible...

...para que sus compañeros no atiendan a la clase.

-¿Yo? No es verdad.

Estoy más atenta que nunca. -Eso no es cierto.

Y le rogaría que de ser su intención seguir con...

...esa actitud, salga de clase y permita a sus compañeros...

...atender sin interrupciones. -¿Me está expulsando?

-Por el momento sólo le estoy advirtiendo que de seguir con...

Llaman a la puerta.

-Perdone mi irrupción, Sr. Iniesta. Buenos días, caballeros...

...y señorita. -Encantado de tenerle...

...entre nosotros, Prof. Fontán.

Por si alguno de ustedes no le conoce, tengo el placer...

...de presentarles al catedrático de nuestro departamento,...

...don Gregorio Fontán.

-Bueno, no son necesarias muchas más formalidades.

Sólo he venido por aquí para animar a los alumnos...

...de primer curso a seguir esforzándose más y más cada día...

...para lograr superar esta nuestra asignatura.

Tienen ustedes la suerte de contar con don Álvaro Iniesta...

...quien, aun siendo por su juventud todavía...

...un profesor auxiliar,...

...sabrá hacerles comprender, estoy seguro, el brillante...

...entramado histórico-político en el que se inició...

...y se desarrolló el derecho romano.

Y, bueno, no les entretengo más, sólo unas palabras con su profesor.

-Hay algo que quería comentarle. -Eh, permítame que antes...

...le dé las gracias por el elogio ante mis alumnos.

-Ah, no tiene importancia, es nada más que la verdad.

Sin embargo quería decirle que...

Quería que comentáramos el programa de estudios,...

...que lo comentáramos juntos.

-Cuando usted quiera, don Gregorio.

-Le haré llegar un mensaje y charlaremos.

Claro que charlaremos.

-Buenos días.

-Al margen de los elogios, probablemente inmerecidos,...

...que ha tenido a bien hacerme nuestro catedrático,...

...sí les rogaría que tuviesen en cuenta sus palabras...

...sobre el esfuerzo.

Es la única forma de aprobar esta asignatura.

¿Les parece que sigamos la clase donde la dejamos?

-Ya lo tengo, Sole, y a esto no me vas a poder...

...decir que no. -A ver, dime.

-Mira, como esto de las coartadas no funciona ninguna pues...

...¿por qué no salimos a la calle y buscamos tú y yo...

...al verdadero ladrón?

-Juan... -Ya, ya, ya, ya lo sé...

Si la policía no lo encuentra qué vamos a encontrar tú y yo.

-Pues eso.

-Oye, pues di tú algo, aporta algo, yo qué sé.

Yo digo tonterías, vale, pero son tonterías que descartamos.

-Es que yo creo que lo más razonable es esperar.

-¿Esperar a qué? ¿Cuánto tiempo?

-Pues no lo sé, pero lo que no podemos andar haciendo...

...es una tontería, lo digo por experiencia.

Llanto de bebé.

Cariño, por favor, piensa que no estás solo,...

...que nos tienes a nosotros, ¿eh?

-Si me perdonas te dejaré en paz...

...y será como si nada hubiera pasado.

-¿Vas a retirarme la palabra?

Ya sabes lo duro que puedo ser.

De acuerdo, como quieras.

Cuando te arrepientas estaré en la trastienda...

...haciendo el balance de nuestras pérdidas.

Alguien tiene que hacerlo, ¿no?

-Ah...

Siempre en la brecha, ¿eh, doña Julieta?

-¿Cómo está, Alberto? ¿En qué puedo ayudarle?

-Pues verá, bien no estoy, y sí, puede usted ayudarme...

...si fuera su voluntad.

-Pues cuénteme, a ver qué podemos hacer.

-Ha sido una desgracia.

Una desgracia sobrevenida. -Su madre.

Hace tres días tuve que correr con ella a la casa de socorro...

...porque creía que se me iba la pobre.

-Lo siento, de verdad. ¿Y no ha mejorado?

-Ese es el caso, que sí, que... mejorar...

...está mejorando la pobre mártir.

Pero a costa de unas medicinas que salen carísimas. ¡Carísimas!

-Claro. ¿Y usted no puede hacer frente a esos gastos?

-Pues no, a ninguno.

A eso he venido.

Si usted y su señor marido, tuvieran a bien,...

...retrasarme el pago de este mes,..

...yo pagar, lo que se dice pagar, no puedo hacerlo.

-Bueno, hombre, no se ponga en lo peor. Mi sí ya lo tiene.

Sólo que,¿cuándo podría pagar?

-El mes que viene, por mi santa madre,...

...que ya sabe cómo la idolatro...

-No importa. Lo importante ahora es que su madre mejore.

Y que usted pueda estar a su lado.

-¡Me emociona más todavía que, sabiendo lo del robo,...

...y le perjuicio que ha debido causarles a ustedes,..

...su generosidad siga siendo como siempre!

Pensé que ahora me podría perdonar el retraso de una deuda.

-Y ha acertado usted.

No podemos permitirnos el retraso de su pago. De ningún pago.

O nos abona lo estipulado antes de dos días, como se acordó,...

...o el contrato se ejecutará. Buenos días.

Tarareos de Enriqueta.

-Oye, pichurri, ¿tú sabes esto qué significa?

Fiesta de paso del ecuador.

-Ay, no lo sé, Pelayo.

Pero, vamos, paso del Ecuador, ahora de pronto, me suena a viajes.

-¿No me digas? Pues me has dejado obnubilado con la respuesta, mujer.

-¿Lo dices por el volante? -Claro, aquí dice:

todos los estudiantes de Derecho quedan invitados a la fiesta...

...de paso del ecuador.

-No lo sé. Pero si tiene algo que ver con la facultad,...

...lo mejor es que le preguntes al Sr. Cebrián.

Que lleva toda la mañana ahí con sus apuntes.

-Ah, sí. Pues voy a ver si me saca de dudas.

Don Cebrián. Perdone que le saque de su ensimismamiento académico.

¿Puedo hacerle una pregunta? -Claro, hombre, siéntese.

-Muchas gracias.

Verá, es que me he encontrado este volantín que dice:

fiesta de paso del ecuador. Y quería saber qué es esto.

-Ya veo. Es una vieja costumbre que los alumnos de 3”...

...celebren el haber superado la mitad de la carrera con una fiesta.

-¡Ah, claro! Y entonces se van al Ecuador.

-No, el ecuador es una metáfora. -Ah.

¿Una qué?

-Una metáfora. Un símil.

-Ah, un símil. Sí.

-Es el centro. La mitad de los estudios.

Han superado la mitad de los años años que tienen que estudiar...

...y por eso lo celebran.

-Ah, claro. ¿Y qué es lo que hacen en esa fiesta?

-Pues, básicamente: beber, bailar...

...y meterse con los profesores.

-Pero eso es lo que hacen...

...habitualmente los sábados, domingos y fiestas de guardar.

-Pues sí. Pero esta vez lo hacen con la venia del decano.

Y si quieren, en la facultad.

-Ah, muy interesante, muy interesante.

O sea que... comen más, beben más.

Oiga, pues ha tenido que ser un cerebrito...

..al que se le ha ocurrido esa idea, eh. ¿No le parece?

-Mira, mira, si quieres saberlo.

¿Sabes las pérdidas que nos ha ocasionado el robo?

Como para ir perdonando pagos.

-Mira, no me vengas con tus lamentaciones.

El otro día éramos ricos y teníamos suficiente para vivir.

-¿Vivir? ¡Ni tú ni yo nos conformamos con vivir!

Vivir es para pobres de espíritu.

-Y ahora con tus teorías de la vida.

Últimamente las escucho un día sí y otro también.

-Porque la verdad te duele, siempre te ha dolido

-No, Adriano. Ese pobre hombre no tiene nada que ver con el robo.

-A ese pobre hombre sólo le pido mi dinero. Nuestro dinero.

Se ha comprometido con un contrato y va a cumplirlo.

-Hasta ahora había pagado. Si ha tenido una desgracia,...

...no es culpa suya. -¿Es culpa nuestra?

-¡Por Dios, Adriano, solamente te ha pedido un aplazamiento!

-¡Nosotros vivimos de hacer negocios con los vecinos!

¿Es que no te quieres dar cuenta?

-Dime una cosa, Adriano.

¿Por qué odias tanto a la gente del barrio?

¿Y por qué quieres que nos odien y que nos teman?

-¿Y me lo preguntas tú?

Prefiero caerles mal a que tú les caigas demasiado bien.

-No vuelvas con eso. -Volveré siempre que me dé la gana.

¿Crees que alguna vez voy a olvidar cómo me señalaban con el dedo...

...en nuestro antiguo barrio?

Eso no va a suceder. No, mientras yo pueda evitarlo

Prefiero que nos odian a que te quieran a ti.

-¿Numancia Films? Ah, hola, Roberto.

¿Sabes algo de Juanito?

Ya. Está bien. ¿Me llamaréis si tenéis alguna noticia de él?

Pues muchas gracias.

-Perdone, ¿está esperando usted a alguien?

-Sí, sí, al profesor Iniesta.

-Pues no creo que tarde mucho.

Suele caer por aquí a estas horas pal 2 cafelito.

Bueno, ya no le entretengo más.

Y muchas gracias por la información, don Cebrián.

-No hay de qué, Pelayo.

-¡Ay, pichurri, qué idea se me acaba de ocurrir!

¡Una de esas que se le ocurren a esos capitostes de la hostelería!

¡Oh, qué idea!

Pero, bueno mujer, ¿es que no me escuchas?

-Que sí, que se te ha ocurrido una idea magnífica.

-¿Y no te pica la curiosidad, eh, Eva mía?

-Mira, Adán, si cada vez que tienes...

...una de tus magníficas ideas, me picara la curiosidad,...

...tendría el cuello desollaíto de tanto rascarme.

-Bueno, bueno. Pero si esta idea no es como las demás.

Esta idea nos va a llenar la faltriquera.

-Venga, pues cuéntamela. ¡Cuéntamela!

-Verás, los estudiantes de Derecho han invitado a una fiesta...

...a toda la facultad, quieren hacer una cabalgata al Ecuador.

-¿Y? -¿Cómo que y?

-Pues que podemos organizar la fiesta y ganar un montón.

-Pero Pelayo, si te acabas de enterar de esa fiesta.

Además, no tenemos ni idea de organizar eventos universitarios.

-Pues aprendemos. Porque, preguntando, se llega a Roma,...

...que decía mi abuela.

¡Nos vamos a forrar, Enriqueta, sin necesidad de jugar a la lotería!

-¡Que sí, cariño, que sí!

-¿Pero cómo que sí? ¡Ay, ignorante!

-Marce, otra.

Hola, Juanito. Marce, ponme un coñac.

-¡Joder, un coñac!

¡Madre mía, yo pensaba que esta era la hora del desayuno!

Bueno, hoy me hace falta un coñac. -A ti y al resto de la parroquia.

Oye, ¿ha pasado algo que yo no sepa?

Ya. En fin, a ver, parroquianos,...

...¿alguien me puede explicar por qué a esta horas ahogáis penas?

-Marcelino, haz el favor.

-Alberto, que yo creo que ya es horita de irse yendo a casa.

Que hemos bebido bastante, ¿eh? -No te preocupes.

En un rato me voy para casa. -A ver si es verdad.

-Oye, Juanito. ¿Me puedes explicar...

...por qué todos beben a estas horas?

-Pues estos caballeros no sé, Marce.

Pero yo me estoy metiendo este coñac entre pecho y espalda...

...pa darme ánimos. -Ese y tres más que llevas.

¿Te has hecho torero?

-Peor, Marce. Mucho peor. Que tengo que ir a comisaría.

-¿A comisaría? ¿No me digas que te llevan detenío...

...como al otro Juanito? -Al contrario.

Le voy a contar a la policía una coartada...

...pa que le dejen salir. Por eso me doy ánimos.

-No me extraña. Yo también me bebía una.

Bebe lo que quieras, pero no te preocupes...

...por lo que le pueda pasar a Juanito.

-Perdóneme, ¿pero qué pinta usted en esto?

Lo suficiente como para decirte que no vas a ir a comisaría...

...a dejar ninguna coartada. Es una inconsciencia.

-Bueno, puede que no sea una coartada segura,...

...pero es lo único que está en mi mano y lo voy a hacer.

Poco segura no es el calificativo que le pondría.

Y la policía seguro que tampoco.

Siendo amigo íntimo del acusado, toda tu coartada va a perder...

...gran parte de su verosimilitud.

-¿De quién? -Que no se lo van a creer, dice.

Y eso no es todo. Si te presentas allí...

...y a ellos les da por tirar del hilo,...

...te van a sacar unos cuantos trapos sucios.

-¿Ah, sí? ¿Cuáles?

¿Te crees que no se van a enterar de que tu mujer...

...y Luisa tienen un pasado muy poco nacional?

-Y mi padre. Y yo. Pues eso es...

...a lo que me refiero, Marce.

Esa gente cuando se pone a acusar, no hay quien les pare.

-Lo entiendo. Pero también comprendo que...

...ir allí y ayudar a Juanito es lo único...

...que puedo hacer como amigo.

Imaginaos lo que le tienen que estar haciendo.

En eso estamos de acuerdo. Hay que sacarle cuanto antes.

Pero con credibilidad.

-Que nos tienen que creer. Exacto.

Tiene que ser alguien que no se juegue el cuello.

Y a quien no puedan acusar de estar de acuerdo con el preso.

-¿Y conoce a alguien?

Don Álvaro, ¿puedo hablar con usted un momento?

-¿Qué haces aquí? ¿Faltas a clase y te presentas ahora?

Sí, de eso precisamente venía a hablarle.

Vengo a disculparme por no haber asistido.

He tenido que ir a ver a mi primo al hospital.

-¿Ha pasado algo grave? No, finalmente no.

Está herido, pero de poca consideración.

Aunque nos tuvo con el alma en vilo toda la noche.

-¿Y eso?

Pues por los secretismos que imperan en este país, don Álvaro.

Nos dijeron que había un alférez muerto y no sabíamos quién.

Claro, nos pusimos en lo peor. -La Administración...

...no se caracteriza por su transparencia.

Y el Ejército menos. ¿Cómo está tu primo?

Bien. Ya le digo, de estado físico está bien,...

...pero nos preocupa su... digamos, estado anímico.

-¿Algo así como fatiga de combate que se decía durante la guerra?

No tan heroico, pero sí.

Le duele lo mismo. A mi primo Carlos no le gustan...

...las milicias y mucho menos el lugar donde está destinado.

-¿Es de los de primera línea?

Hay accidentes todos los días.

No se adoptan medidas de seguridad.

Y les obligan a funcionar a los soldados...

...como si todavía estuviéramos en guerra.

-¿Y no puede pedir un traslado?

Es muy difícil. -Lo siento, de verdad.

¿Y todo esto para qué?

Para luchar contra el enemigo interno.

Siguen viendo republicanos, comunistas y anarquistas...

...por todas partes.

A las personas que tienen ideas no se las combate con las armas.

-El régimen no conoce otros métodos.

¿Qué crees, que van a ceder algo en el aspecto político?

Deberían. -No, todavía se sienten fuertes.

Por ahora no van a ceder.

(CARRASPEA) -No quería interrumpiros, pero la verdad...

...es que tengo que hablar contigo, Álvaro, y es urgente.

-¿Ha pasado algo?

-Preferiría hablar contigo en privado.

Sí, sí, yo ya me iba.

Le reitero mis disculpas por no haber ido a clase.

-No se preocupe. Alguien le prestará los apuntes.

Desde luego. Perdón.

-Cebrián, ¿tan grave es? -Me temo que sí.

¿Vamos a la cafetería? -Sí.

-Avemaría purísima. -Sin pecado concebida.

-Gracias, Señor, por permitirnos la alegría...

...de ver a nuestro hijo salvo.

-Pero no sano. -No seas cicatero, hombre.

Del mal, el menor.

-¿Y ese pobre alférez muerto?

¿Y esos soldados que han quedado mutilados?

-¿Y qué te crees, que no pienso en ellos?

En ellos y en sus pobres padres, que tienen que seguir viviendo...

...con esa pena en el alma.

-A mí lo que me importa es que Carlos está bien.

-Hija, tienes que ser más caritativa.

Si pudiéramos tenerlo en casa. -Sí, sí. Eso sería bueno.

-¿Y no podrías hacer algo para arreglarlo?

-Como si no hubieras visto lo que hemos tenido que pasar...

...para que nos informaran con veracidad.

Los militares son muy celosos para con sus heridos.

-Pero Carlos ya está fuera de peligro.

-La niña tiene razón, Hipólito.

Si necesitara cuidados médicos, sería otra cosa.

No podríamos hacer nada.

Pero si sólo requiere cuidados de enfermera,...

...¿qué mejor que su hermana y su madre?

-Puede que tengáis razón. -Pues claro que la tenemos.

Eso por no hablar de las enfermedades...

...que puede coger en esos hospitales...

...que son como hospitales de campaña.

-¿Y qué puede coger?

-Pues, hija, las infecciones de la soldadesca.

-Papá, tienes que hacer algo para que le dejen...

...a nuestro cuidado. -Señor, permite que volvamos...

...a tener a nuestro hijo en casa.

-En esto Dios está de más.

Si Carlos vuelve antes de que le den el alta,...

...será por las llamadas que yo haga.

Voy a llamar a Galindo que tiene mano.

-Mati, ¿por qué no me ayudas a hacer la comida?

Vamos a preparar algo que le guste a Carlos.

Y le llevamos una tartera. -Eso si nos dejan, mamá.

-Si nos dejan y si no nos dejan, también.

Lo escondemos si es necesario. -Vamos.

-Ponme otra flaca, Marcelino.

-Hombre, Alberto. ¿No te parece que ya has bebido bastante?

-No, todavía no.

-Pues piensa en tu madre. Cómo se va a poner...

...cuando te vea en ese estado en el que vas.

-No quiero que me hables de mi madre.

-Ah. ¿Y le ha pasado algo a la señora?

-Le ha pasado.

Y empeorará si la cosas siguen así.

-¿Y qué es lo que le ha pasado?

-Es mayor, Marcelino, muy mayor.

-Vaya. ¿Y yo puedo ayudar en algo?

-¿Podrías prestarme tres duros? -¿Tres duros? Con dos cojones.

Pues no. Apenas llegamos nosotros a fin de mes.

Pero cualquier otra cosa yo ayudo en lo que sea.

-No hay solución.

-A ver.

A ver, hombre.

¿Pa qué necesitas el dinero? -¿Qué más da?

-Hombre, qué más da, no.

A lo mejor entre los dos podemos buscar una solución.

Buscando se encuentran las cosas. -Mira, te lo cuento...

...si me sirves otra frasca.

-Qué jodío eres, ¿eh? Jodío.

-Es que hace una semana tuve un...

...un pequeño problemilla.

No te voy a decir cuál es porque...

...porque, bueno, porque es mío y no le interesa a nadie.

Que...

...gasté un poco más dinero del que podía ganar.

-¿Cuánto?

-Bastante. El caso es que mi madre...

...no podía enterarse, claro.

La hubiera matado del disgusto.

-En definitiva, que no puedes suspender a esa alumna.

-¿Cómo que no? Es potestad del profesor evaluar a sus alumnos.

Y decidir si son aptos o no para pasar.

Eso es lo que debe hacer un profesor con sus alumnas...

...y no visitas furtivas al despacho.

-Lo reconozco, eso fue una tontería.

Pero te recuerdo que no soy el único que ha tenido...

...reuniones privadas con algunas alumnas.

De hecho no soy el único que ha tenido esas reuniones...

...con Piluca. -No se te ocurra insinuar...

-Yo no insinúo nada, tranquilo.

Aquí estamos para evaluar hechos y el que Piluca sea sobrina...

...del rector, amigo mío, es un hecho.

Sus agarres con el rectorado y con los capitostes del régimen...

...la hacen, digamos, insuspendible.

-Ah, no es posible, me niego. -Mira, esa chica merece...

...un suspenso y así lo voy a hacer constar.

-No seas cabezón, tienes la razón, pero no la fuerza.

-Bien, yo también me buscaré mis apoyos.

-Hablando de apoyos, ¿qué tal te llevas...

...con tu catedrático? -¿Con don Gregorio?

-Ajá. -De maravilla.

Esta mañana ha venido a felicitarme delante de mis alumnos.

-¿Ah, sí? ¿Y cómo ha sido?

-Nada, muy simple, se ha presentado en clase...

...y les ha pedido esfuerzo y confianza en mí.

Ya ves, soy un gran profesor.

-Te puedo asegurar que don Gregorio no permitirá jamás...

...que Piluca sea suspendida.

Es íntimo del rector, antes te despide a ti...

...y nos despide a todos.

-Ya comprendo, estás pidiendo que me baje los pantalones.

-No te estoy pidiendo nada, sólo te estoy dando un consejo.

¿Es que no te das cuenta del país en el que vives?

-No hay nada que tenga más presente,...

...pero yo también tengo mi dignidad.

Hablaré con don Gregorio. -Si te concede audiencia.

-Ah, ha sido él mismo el que me ha pedido una reunión.

-¿Y eso? ¿Para qué?

-Ah, para hablar del programa de estudios

-¿Tú crees de veras que tiene algún interés en cambiar...

...o mejorar ese programa? -Eso ha dicho él.

-O sea, que ha sido él el que te ha pedido la reunión.

-Sí, sí, claro. -Ahí lo tienes.

Te apuesto lo que quieras a que quiere hablar del suspenso...

...de tu alumna.

-¿Qué iba a hacer para que mi madre no se enterara...

...que de no podíamos llegar hasta fin de mes?

Pedir prestado. -A un prestamista.

-Al joyero.

-La jodimos. -No, qué va.

Todo hubiera ido bien si mi madre no cae enferma.

-Porque ha caído enferma, claro.

-Y has tenido que llevarle al médico.

-Y a uno de pago porque era urgente.

-A eso súmales las medicinas.

-Bueno, que te has gastado todo lo del préstamo.

-Y el joyero no quiere alargarme el plazo...

...de la mensualidad.

-¿Te te ha amenazado?

-Con ejecutar los términos del contrato.

-¿Y cuáles términos son esos?

-Embargarme el nicho, que ya lo tenía pagado mi madre.

¿Y sabes lo que me puede pasar?

-Que si mi madre se me muere ahora...

...tendré que enterrarla en la fosa común mientras...

...que ese desgraciado se queda con el nicho.

-Qué cabrón.

Pues eso no puede ser. ¿Has hablado con su mujer,...

...con Julieta que tiene mucho más corazón que don Adriano?

Vamos, que tiene corazón y él no.

-Claro que he hablado...

...y doña Julieta ya me había dado el sí,...

...pero el sin entrañas del joyero ha dicho que nanay,...

...que naranja de la China.

¿Y sabes lo que puede pasar también?

Que si tengo que enterrar a mi madre en una fosa común...

...yo me vaya detrás de ella del disgusto.

Estoy atrapado, Marcelino, más atado que Jesucristo...

...entre Pilatos.

-Venga, Alberto...

¿Y cuánto te queda de plazo? -Dos días.

-Señores, ¿me permiten? -Claro, Pelayo.

-Gracias.

-Ay, Enriqueta, pero qué aluvión de ideas me están viniendo...

...a la cabeza...

Ay, pa preparar la fiesta esa de Cabalgata al Ecuador.

-Ah, ideas de casquero, me lo estoy imaginando.

-Naturalmente.

Porque podemos organizar la fiesta con el mismo tronío con el...

...que organizamos pues la fiesta del Beato Serafín de Urquijo.

-Mira, Pelayo, te recuerdo que cuando has querido traer...

...una idea del barrio o del bar El Asturiano...

...casi nos cierran la cafetería. -Pero estos verderones...

...ya se están haciendo a nuestro modo y manera.

Ya verás como nuestra propuesta les encanta.

-Oh, hijo, ¿y en qué consiste nuestra propuesta?

-Pues en casquería, naturalmente.

Vamos a organizar unas gallinejas universitario-facultativas,...

...pero eso sí, no como las otras, a estas les vamos a poner...

...un toque de especias aromático-salvajes...

...traídas del Nuevo Mundo.

-Ah, gallinejas aromático-salvajes.

(RÍE) ¡Anda ya!

-¿Pero cómo que anda ya? ¿Pero qué he dicho yo de malo?

Gallinejas con un toque de especies aromático-salvajes.

-¿Dónde se habrá metido este hombre?

Le he llamado dos veces y no hay manera de localizarlo.

Tío, ¿ha podido hablar con el jefe militar?

-Galindo se llama, y no he conseguido hablar con él.

Déjame ahora, voy a leer la prensa.

A ver si me olvido un rato del asunto.

Perdón.

-No, no.

Perdóname tú, hija, perdóname, anda, siéntate un rato conmigo.

No estoy enfadado contigo ni mucho menos.

Es que el accidente me ha alterado mucho,...

...me ha afectado más de lo que esperaba.

Es normal, tío.

Está usted a punto de perder un hijo.

-Es eso.

Y también es algo más.

Si cree que puede desahogarse hablando conmigo...

-Claro que el accidente me ha descompuesto,...

...pero lo peor es...

...que me siento culpable.

Fui yo quien le ha empujado a una vida militar,...

...una vida que no quería.

Es cierto.

Pero también es cierto que lo hizo porque pensaba...

...que era por su bien.

-Exacto, pero el accidente me ha hecho reflexionar.

No es que ahora me caiga de un guindo, yo ya sé cómo...

...estaba el Ejército, pero no pensaba que era para tanto.

Ahora sé qué les importa la vida de los soldados...

...y los sentimientos de los familiares.

Una desgracia para los españoles que han decidido...

...ofrecer su vida por defender la patria.

Estoy de acuerdo con usted.

Es cierto, tiene razón, pero no se tiene que sentir...

...culpable por eso, usted no tiene la culpa.

La culpa la tiene el régimen. -No, no, yo no llegaría a tanto.

Bueno, usted no tiene que cambiar sus ideas,...

...tómeselo como una oportunidad para cambiar la actitud...

...respecto al futuro de Carlos.

No le obligue a seguir con la carrera militar.

-Sí, tienes razón, en cuanto llegue hablaré con él y llegaremos...

...a un acuerdo de hombre a hombre.

Y, tío, si su obligación es seguir en el Ejército,...

...por lo menos intente usted aliviarle su destino...

...hasta que termine las prácticas. Cámbieselo.

-También intentaré eso, sí.

Gracias, hija. Ah.

-Gracias por... escucharme.

No hay de qué.

-No sé cómo agradeceros lo que habéis hecho por mí.

-No podíamos permitir que pagaras por algo no has hecho.

-Pero de ahí a inventaros una coartada falsa...

Y hemos llegado en el momento justo, por las señales de tu cara.

-Un poco tarde, porque una mano menos...

...de hostias no me hubiera venido nada mal.

Bueno, para serte sincero la idea de presentarse...

...en comisaría con la coartada es de Juan.

-Sabía que no me iba a fallar.

Estando ahí dentro era mi única esperanza.

Sí, pero no habría salido tan bien...

...si se hubiera presentado él en comisaría.

A él no le hubieran dado credibilidad.

-No sabéis cómo os he echado de menos ahí dentro.

-A propósito, Julieta me ha preguntado por ti.

-Ah, ahora iré a cambiarme y... me pasaré a verla.

Amigos... que muchísimas gracias.

-No ha sido nada, era lo que teníamos que hacer.

-Bueno, con Dios, y gracias de nuevo.

Adiós, chico.

Bueno, ¿qué? ¿Cómo te has sentido al entrar en comisaría?

En la boca del lobo. -Te mentiría si no te dijera...

...que no sentí miedo, pero cuando he visto...

...de que podemos conseguirlo la satisfacción ha sido...

Una inyección de euforia. -Sí...

Como si pudiéramos conseguir todo lo que nos propongamos.

Y lo vamos a conseguir, Roberto, te lo aseguro, lo vamos a conseguir.

-Pues vaya recibimiento, os vengo a visitar...

...y me encuentro con la tristeza en persona.

En personas, porque a ninguna de vosotras os levanta...

...una grúa de urbanismo por mucho que se lo plantee.

Pero qué pasa, hija. -Nada, Enriqueta,...

...un cliente que se ha puesto en deuda con D. Adriano...

...y no sabe cómo va a salir.

-Sí que lo sabe, va a tener que enterrar...

...a su madre en una fosa común. -¡Niña!

¿Tú cómo sabes todas esas cosas?

-Lo contó el cliente dos veces.

No sabe la tranca que llevaba. -Tiene a su madre muy enferma.

Y se ha gastado el dinero en médicos y medicinas.

-Ahora no puede pagar al usurero,...

...así que tendrá que enterrarla en la fosa común.

Y como tenga que hacerlo, él se va detrás para acabar con todo.

-Si ya es triste tener una madre enferma...

Lo peor es darte cuenta que nadie te ayuda.

Eso es lo que me pasó a mí... -Pero hija...

No pienses tú esas cosas, cariño.

-Enriqueta, no se me va de la cabeza.

Yo siempre pienso como ese pobre de Alberto que, en vez...

...de salir corriendo, debí hacer algo más.

-No, Margarita, no te atormentes, si tú saliste corriendo...

...fue porque la gente del pueblo te hacía la vida imposible.

-Tía Manolita, yo debería haber hecho algo más.

No dejarla morir...

¡Tan sola!

Es que eso no se me olvidará nunca.

-¡Oh...! Pero niña, no te vayas sin nosotras.

-Déjela, Enriqueta, que llore y se desahogue...

...luego ya la animaremos. -Ya, pero es que...

Oh, no sabes cómo me impresiona que esta criaturita...

Tenga estos sentimientos... tan complejos.

-Pues claro, Enriqueta, claro, pensamientos...

...puede que no tenga muchos, pero sentimientos...

Esos los tiene todo el mundo y más si son de tristeza.

-Es verdad, tienes razón.

-Qué alegría verte, Juanito, me cago en la leche.

Campanilla de la puerta. (AMBOS HABLAN A LA VEZ)

-¿Se puede? -Sí, sí, claro.

-Me han dicho que habías salido.

-Sí, aquí lo tenemos, vivito y coleando.

-¿Te han pegado mucho? -Bueno, no tanto...

...como si todavía siguiera allí, pero...

Alguna, claro.

-¿Qué han dicho tus jefes para que te dejaran salir?

-Pues dijeron que esa noche y ese día pues no había...

...estado aquí, estaba de viaje llevando a la viuda...

...de D. Paco al Ferrol. -Una gran idea.

-Sí, muy eficaz.

-Bueno, ahora... lo que espero es descubrir quién...

...robó de verdad la joyería.

Y lo más importante para mí, quién me denunció.

-¿Tú estás seguro que te han denunciado?

-Pues claro que sí, Juan, si vinieron derechitos a por mí.

Ellos esperaban en comisaría que yo iba a cantar a base de hostias.

Eso ha sido un chivato. -Fue mi marido.

-¡Me cago en la leche! -Es que... te vio gastando dinero.

Mucho, según él. -Claro,...

...como que me habían tocado los ciegos.

-Pues usted, pero ahora vamos a ir a partirle la cara a ese cabrón.

-No, sería peor, no lo hagáis. -Lo siento mucho,...

...pero su marido tiene que pagar. -No, Juan...

¿No te das cuenta que comprometeríamos a Julieta?

De todas formas, las hostias no hay quien...

...me las quite y ese hombre es capaz de tomarla con Julieta.

-Gracias...

-Pedonadme, voy a ver si... si Serafín duerme.

-Siento mucho no haber podido hacer nada por ti.

-No te preocupes, mujer.

-Ahora tengo que irme... antes de que mi marido sospeche.

-Anda, ve.

-Yo que tú la olvidaría, Juan.

-No siempre se puede hacer lo que más conviene, socio.

-Sí, gracias...

Galindo, no sabes lo que me ha costado localizarte.

Sí, es urgente...

Quisiera que usaras tus influencias...

...para que trasladaran a mi hijo a casa.

Te lo agradezco en el alma, Galindo, no sabes cómo.

Gracias, Galindo, espero tu llamada.

Nos ayudará.

-Eres un cielo, papá...

-Esperemos que sea eficaz. -¿Has oído, mamá?

Galindo hará todo lo posible para que trasladen a Carlos a casa.

-Gracias, Señor, por atender mis súplicas, gracias por escuchar.

-Bueno, creo que ha tenido más influencia...

...que Galindo me escuchara, aunque supongo que no está mal...

...pedir por todos lados. -Hipólito, no seas sacrílego.

-No soy sacrílego, estoy contento, Regina.

Timbre. -Yo voy.

-Cariño, no me hagas caso, estoy seguro que el de arriba...

...también ha puesto su granito de arena.

Y espero que con su ayuda, todo acabe bien.

-Ya verás como sí.

-Ojalá yo creyera como tú.

-Han traído esto...

Dicen que es un hábito para ti, mamá.

-Sí, lo sé.

-¿Vas a salir con eso a la calle? -Por supuesto.

-Solamente me lo voy a quitar para asearme y dormir.

-Verá, ¿se acuerda usted que hablamos de la fiesta esa,...

...de la cabalgata al Ecuador que hacen los estudiantes?

-Sí, pues había pensado que esa fiesta, la podían hacer aquí.

-¿Has conseguido algo?

No, claro que no lo dudaba...

¡Amigo, eso es sensacional!

Galindo ha conseguido...

...que trasladen hoy a casa a Carlos desde el hospital militar.

-Creí que daría el pego. -No te cruzo la cara...

...qué sé yo por qué. Ya te dije que...

...no se la dábamos con queso,...

...le debo dos servicios gratis y uno por tu culpa.

Te parecerá raro, pero después de lo que nos hizo sufrir,...

...está como la seda. Todo son parabienes...

...y mucha ilusión por estrenar.

-No engañas a nadie, ¿no te das cuenta de...

...que ofendes a todos intentando hacernos pasar por tontos...

...y dejando muy mal los esfuerzos de otros?

-Bueno, pues mi promesa sigue en pie, el día que quieras...

Vienes conmigo. -No se lo he dicho a nadie...

...porque era nuestro secreto. -Claro, muy bien.

Por cierto, no te lo he preguntado, ¿cómo te llamas?

(DENTRO) ¡Margarita! -Esa soy yo, Margarita.

Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 126

21 feb 2008

El barrio está conmocionado tras la detención de Juanito el Chico. Sólo Adriano conoce los verdaderos motivos de la misma: le ha denunciado porque lo cree culpable del robo a la joyería. Julieta se enfrenta a Adriano: no sólo ha mandado a Juanito a la cárcel sino que ha abusado de su autoridad con uno de sus ¿clientes¿, un pobre hombre al que amenaza con embargarle un nicho en el cementerio. Pelayo quiere organizar la fiesta del ¿Paso del Ecuador¿ de la facultad. Cebrián aconseja a Álvaro, por su propio bien, que no se obstine con Piluca y que la apruebe. Pese a que Carlos se mantiene estable en el hospital, Hipólito mueve sus hilos para que lo traigan a casa. Regina recibe su hábito, prueba de que ha hecho una promesa al Altísimo.

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