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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-Y del internado de los críos, ¿sabes algo?

-Don Senén está buscando algún sitio y...

Y no sé, yo creo que la cosa va bien.

-Ha sido un honor trabajar a su lado.

-Para mí también ha sido un honor trabajar contigo.

Estoy seguro de que serás un magnífico comisario.

-He tenido al mejor maestro.

-Porque no se puede perdonar a un hombre que no hace...

...lo que tiene que hacer para recuperar el amor de una mujer.

-¿Qué es exactamente lo que tengo que hacer, por Dios?

-Y si no lo hace, es mejor que lo olvides.

-Si Juan se entera de cómo es ese asilo,...

...no querrá ir a Alemania y eso no lo podemos permitir.

Mi hijo tiene que curarse. Eso...

(EMOCIONADO) Eso...

...es lo único que me importa de verdad.

-¿Y no necesita nada más? -¿Nada más?

-No sé, una mesa. -¿Para qué?

-Para que la criaturita estudie todo eso que tiene que estudiar.

Matadepera. Eso está por Astorga.

-Es inhumano que un hombre se pase toda la vida trabajando...

...para sacar adelante a sus hijos...

...y que al final de sus días acabe en un asilo.

-Ahora el que tiene que tomar la iniciativa es él.

A ti lo que te conviene es hacerte un poco la dura.

-A ver si de tanto hacerme la dura, lo voy a perder.

-Si todavía faltan unos días para que Sole y yo nos vayamos.

No entiendo por qué no se queda hasta el último momento.

-Porque estos días tendréis mucho que preparar...

...y mucho por lo que preocuparos.

Y yo lo único que hago aquí es molestar.

-Ay. -Al contrario, padre.

Aquí si hay alguien que molesta, soy yo y mi maldita enfermedad...

...que está poniendo patas arriba esta familia.

Despertar con la luz de la mañana y renovar...

...otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-No pensé que el primer día de entrenamiento fuese tan brutal.

Tengo el mejor sparring de España.

¿Sabes que se había presentado por el cinturón europeo?

Pues sí. Me ha dicho que tengo un buen croché de derecha.

Tengo que trabajar el directo, el gancho, que me muevo bien.

Me dice que soy rápido en el ring y que si entreno fuerte,...

...dentro de poco podré presentarme a un campeonato profesional.

¿No es alucinante? (RÍE) Sí, sí, sí. Lo es.

-Disculpe, Srta. Ana. Sí.

-La cena está lista para cuando desee.

Gracias, Dionisio.

-Yo me marcho. Venía sólo a contarte esto y ya...

No, espera. Espera.

Dionisio.

Por favor, ponga otro cubierto en la mesa.

-Enseguida. Gracias.

Te parece bien, ¿verdad? Es que no quiero cenar sola.

-Sí. Venga.

(SUSPIRA) ¿Tienes hambre?

-Sí.

Se me hace raro estar aquí...

Aquí en esta mesa contigo. ¿Por qué?

-Hay muchos cubiertos. (RÍE)

Bueno, no te preocupes.

De esa parte de tu entrenamiento me ocupo yo.

Te voy a enseñar...

...el arte del protocolo y del saber estar en la mesa.

-Sí. Primera lección:

Los codos fuera.

Pero no los pongas debajo de la mesa.

Tiene que estar siempre encima. Así.

(RÍE) Así.

-Bien. Bien.

-Esto va a ser más difícil que el boxeo.

No seas quejica.

A ver, los cubiertos. Se usan siempre de fuera para adentro.

Así que con el primer plato, usas los que están más al extremo.

-Pero es que hay dos. Pues la cuchara.

Si es un plato sopero, la cuchara. -Vale.

¿Y esto para qué es? Eso es una pala de pescado.

Para separar las espinas.

-No lo veo claro, Ana. (RÍE) No seas tonto.

-Es que son muchos cubiertos y... Que no es tan difícil.

Ven.

(RESOPLA) (RÍE) Tonto.

-Buenas noches, familia. -Hombre.

-Hola. Buenas noches. -¿No interrumpiremos la cena?

-No, si ya habíamos terminado. Venga, hacemos un sitio.

-¿Seguro que no venimos en mal momento?

-Qué dices, al contrario. Llegáis como caídos del cielo.

-Di que sí, que las visitas gratas siempre vienen bien.

-Bruno, nosotros realmente veníamos a despedirnos de usted.

Sabemos que es su última noche aquí con nosotros.

-Bueno, su última noche de momento, hasta que esta feliz pareja...

...vuelva de Alemania con Juan totalmente recuperado.

-Por supuesto. -Eso por descontado.

Traigo un vino de Gordoncillo para celebrarlo.

-Voy a por unos vasos. -Te ayudo.

-Y esta vez, don Bruno, nos va usted a prometer...

...que va a degustar este néctar como mandan los cánones.

-No tenga cuidado que pienso hacerlo.

-A ver... Ya.

-Bien. Vamos a brindar porque la vida nos vuelva a juntar...

...a todos otra vez y porque tú te recuperes pronto, Juan.

-Pues muchísimas gracias, Pelayo.

Y qué coño, por todos vosotros.

(TODOS) ¡Por nosotros!

-Estaba bueno, Pelayo. -Vaya.

(RÍEN) -Un poquito más, ¿no?

-Que no se diga. -Será por vino.

Risas. -Vamos, Bruno.

Héctor, ¿no te estás precipitando? Si no te han dicho nada, es...

-No hay nada que esperar, Teresa.

Yo ya estoy fuera de aquí.

Es mejor asumirlo cuanto antes.

Lo siento.

Siento muchísimo por todo lo que estás pasando.

Pero lo que más siento es que estés así por intentar protegerme.

-Yo hice mi trabajo lo mejor que supe.

Lo sé.

Eres un buen policía. -Ya no.

Héctor, ya te echaron una vez y luego te ascendieron.

¿No lo recuerdas? -Sí. Pero ahora es distinto.

Fue Ovidio Salmerón el que me había echado,...

...ahora son los de la central.

Héctor, todo pasará. Ya lo verás.

Lo único que tendremos que esperar para poder hacer...

...nuestros planes de futuro.

Llaman a la puerta. -Adelante.

Gracias.

(SUSPIRA)

Eh...

Oh...

Sí. Buenas tardes. Llamo de la comisaría de Chamberí.

Me gustaría hablar con el jefe superior de Policía.

Héctor Perea. Sí, espero.

-Perea, ¿ha recibido usted la notificación?

-Sí, señor. Pero estoy confundido. En este documento...

...se me levanta la suspensión, se me reintegra en mi puesto...

...y se ordena al comisario Santana que vuelva a su distrito.

-Correcto. El caso de Salmerón está cerrado.

Ahora que ha recuperado usted la comisaría,...

...contamos con su compromiso de guardar silencio sobre el caso.

Eso es todo.

-No, señor, me temo que eso no es todo.

-¿Qué quiere usted decir?

-Si lo que quieren es mi silencio,...

...falta algo todavía.

Una medalla al mérito a título póstumo para Peláez...

...con la correspondiente paga de por vida para su viuda.

Y, por supuesto, una mención especial para el inspector Beltrán.

Creo que se la merece.

-Bueno, veré qué puedo hacer.

Pero no tire demasiado de la cuerda, Perea.

-Por mi parte eso es todo, señor.

No te muevas de aquí.

Señores,...

...he vuelto.

Vuelvo a estar al mando, así que a trabajar.

(AMBOS RÍEN)

No me lo puedo creer, Teresa. Estoy orgullosa de ti.

-Esta es la primera vez que me la juego en mi vida.

La primera.

-Sole, ¿qué ha pasado?

-Tu padre que ha hecho la cama, ha cogido la maleta...

...y se ha marchado.

-Pero ¿por qué se ha ido así, sin despedirse?

-No sé...

Supongo que porque las despedidas son muy tristes.

(SUSPIRA)

Todo esto va muy deprisa, Sole.

Demasiado deprisa.

-A ver, parroquianos, escuchadme.

Yo creo que lo que procede es que tengamos un detalle con don Bruno.

No lleva mucho tiempo en el barrio, pero se ha hecho querer por todos.

¿Estaréis de acuerdo, no? -Y tanto.

Vamos, es que, no sé... ¡pensad un poco!

A ver, Pepelu, ¿con quién te has echado las mejores partidas...

...de dominó últimamente? Con Bruno.

¿Qué paseos te has dado tú con él, Sebas, hasta Cuatro Caminos?

¿Maravillosos o no? Vamos, que Bruno es uno de los nuestros.

-Eso por descontao, Marce.

-Por eso, yo creo que le podemos dar el regalo como recuerdo...

...durante la fiesta que podemos organizarle.

-Pues sí, la verdad es que sí.

Ahora, esta es la pregunta: ¿qué le regalamos a Bruno?

-Pues a él le gusta mucho la cosa del campo.

Podemos regalarle alguna herramienta pal huerto.

Una hoz, una mocheta o algo así.

-Pero no seas avicáncano, Sebas. Ya sé que le gusta mucho.

Pero acaba de vender su huerto con todo el dolor de su corazón.

Si le regalamos eso, igual se piensa que nos choteamos.

-Hombre, padre, el Sebas lo está diciendo con la mejor intención.

Por eso de que le gusta el campo.

-Pero vamos a ver, vamos a ver. Si se va a ir a un asilo,...

...para qué quiere un facho en un asilo.

¿Para qué? -¡Sebas, coño!

¿Pa qué quiere un facho en un asilo, eh?

-Yo creo que lo que procede pues sería comprarle...

...un juego de fichas de dominó, un parchís,...

...una baraja... -¡Vamos a ver, avicáncano!

¿Qué es lo que hay en un asilo?

Un dominó, unas fichas de parchís, un juego de parchís, unas cartas.

Eso ya lo tienen allí esperándole.

¡Vamos a pensar un poco, señores, vamos a pensar qué le regalamos!

-Pues no sé.

-Gracias. Hasta la vista.

-Don Pablo, ¿cómo cree que se va a quedar...

...doña Paquita cuando la pongamos al corriente de los cambios?

-Doña Paquita está acostumbrada a llevar negocios.

Y lo nuestro lo entenderá, si se lo explicamos bien.

-Sí, pero es que son muchos libros.

Sí. Mire son los libros de liquidación de la empresa.

Los de la constitución de la cooperativa, los que firmó usted.

Luego los que firmé yo de gerente y ahora con Rosario.

-Bueno. En cualquier caso, doña Paquita no tiene nada que decir.

Todos estos cambios que le vamos a contar son una deferencia con ella.

Pero no te olvides que la cooperativa es nuestra.

Le gustará saber que el local, que es suyo,...

...está siendo bien gestionado.

¡Y que poco a poco vamos tirando! -¿Sí, verdad?

Porque, la verdad, la mano de Rosario se nota.

Bueno, ya verás cómo va a quedar todo esto tras la reforma.

He estado ayudando a Rosario con los informes...

...para explicárselo a doña Paquita.

¡Y han quedado impecables!

-Es que...

-¡Hombre, mira...!

¡Vamos, pasa, Juan, nos acabas de llegar como agua de mayo! ¡Pasa!

Verás, estábamos aquí reunidos dilucidando,...

...que queremos hacer un regalo a tu padre antes de que se vaya...

...al asilo para que lo tenga como recuerdo.

Pero, fíjate, no somos muchos y no podemos ponernos de acuerdo.

No sabemos qué poder regalarle, qué le podría gustar.

-Pues muchas gracias, Pelayo, pero dejadlo, ya no hace falta.

Veréis... -¿Eh?

-Mi padre, esta medianoche, se ha ido sin despedirse.

-¡Adiós...! ¿Pero qué estás diciendo?

-Sí, Marce, sí. Cuando Sole y yo...

...nos hemos levantao había cogido la maleta...

...y se había ido sin decir adiós.

-¿Sin despedirse?

Pues, hombre... no sé, yo creo que hay que despedirse de la familia.

-Precisamente por eso lo ha hecho, Marcelino.

Para facilitar las cosas a la familia.

Hay que ser muy buena persona,...

...muy generoso y desprendido para hacer una cosa así.

Juan. ¡Tu padre es una gran persona!

Puedes estar orgulloso de él. Muy orgulloso, hijo.

-¿Y usted cree que le gustará?

-¿Que si le gustará? Le va encantar, se quedará maravillada.

Bueno, no sabes las ideas que tiene Rosario.

El Morocco va a ser un local moderno, de categoría.

Bueno, la categoría ya la teníamos, Jacinto. Pero ahora más.

¡Vamos a poner el Morocco por todo lo alto, Jacinto!

Y si no, tiempo al tiempo.

-A ver si le va a gustar y quiere entrar en la cooperativa.

-Huy, eso es seguro. Doña Paquita tiene buen ojo para los negocios.

Y a nosotros nos vendrá bien. Así nos facilita las cosas bancarias.

-¡Que me dejes en paz, que no te voy a dar nada!

-¿Qué está pasando ahí?

-Una mujer que se ha colao y está pidiendo.

Lo siento, aquí no puedes estar. Vete.

-Si sólo pido para comer. -Sí, pero molestas.

-No, no quiero molestar a nadie. Pero, verá...

Es que hace muchísimo tiempo que no como. ¡Por favor!

¡Por favor!

-Puedes comprarte algo con esto pero, por favor, ahora vete.

-Muchas gracias.

-Lo siento mucho, no sé cómo ha podido pasar.

Normalmente no dejamos entrar a nadie a pedir ni a molestar.

Bueno, se nos ha debido colar. Pero no se preocupe, está invitado.

Jacinto, por favor, ponle otra. -Ahora mismo, caballero.

-Pero si le pongo más harina a la bechamel,...

...se me quedará más espesa, madre.

Ah. ¿Más leche todavía?

¿Pero usted, madre, qué receta de croquetas me ha dado? Porque...

Yo lo que tengo aquí apuntao es...

Ah... claro. Con razón.

Así se me deshacen, que me quedan fatal, sí

No, el fin de semana pasado, madre, yo no...

La tengo que dejar, eh. Luego la llamo. Un besito. Sí, sí.

¿Se puede saber qué quiere?

-¿Está la señorita Ana en su despacho?

-No. -Bien.

-Ha salido al banco. Si quiere le dejo algún recado.

-No, no, porque precisamente quería hablar con usted.

Marifé, necesito pedirle un favor muy importante.

-Don José M“, haga el favor, eh.

¡No me meta en líos porque, con usted, las cosas acaban...!

-¡Por favor, Marifé, escúcheme!

-¡Que no me líe! -¡Por favor, que se lo pido...

...por caridad, escúcheme!

-¿Se trata de Clementina?

-Sí. -¿Lo ve? Ya lo sabía. Olvídese.

-Pero... pero, Marifé, ¡por Dios, que sólo usted puede ayudarme!

-¡Es usted un crápula, don José M“, un degenerao!

¡Olvídese de mi amiga!

-No sea usted injusta conmigo, Marifé.

Porque mis intenciones para con Clementina son las de un caballero.

¡Un caballero muy enamorado!

Porque Clementina me ha cambiado y me ha hecho conocer el amor.

Me ha enseñado la luz que hay en ese camino.

Ese camino que solamente quiero recorrer con ella.

-No me venga usted con palabras floridas.

-¿Palabras? No, Marifé, no, no son palabras, no.

¡Son sentimientos, son emociones que nacen aquí,...

...en este corazón y fluyen hasta estos labios!

Y si a usted le han afectado en su propio corazón...

...es porque ha entendido la verdad que hay en ellas.

-Mire, yo lo único que sé es que tiene un pico de mucho cuidado.

-¡Por favor, por favor, Marifé, se lo ruego, se lo pido...!

Sé que son amigas. Lo único que le pido...

...es que me deje acercarme a Clementina,...

...tengo algo que decirle muy importante.

¡Eso es lo único que le pido! -¡Se está poniendo muy pesadito!

A ver. ¿Qué es eso tan importante que tiene que decirle?

-¿Pero, bueno...? ¡Que vais como locos!

¡Ay, Dios! -Ya le ayudo yo, señora.

-No, hija, no te preocupes, que no hace falta.

-¡Si es que son unos maleducaos!

Casi la tiran. -Si son unos críos.

Están jugando y no se dan cuenta. -Ya, pero...

Es que no le han pedido perdón ni nada.

-Pues esto ya está. Muchas gracias. -De nada, no hay de qué.

¿Qué hace? ¡Suélteme!

-Verá, Marifé, he conseguido algo,...

...¡algo que sé que desea fervientemente!

¡Algo que sé que la hará muy feliz! -¿Pero qué es?

-Bueno, pues... no puedo decírselo. Lo siento, es algo muy íntimo.

¿O acaso... acaso se puede entrar en el espíritu de las rosas,...

...acaso sabemos qué puede pensar un ruiseñor?

-Se está poniendo hoy un poquito cursi, ¿no?

-Por favor, Marifé, facilíteme un encuentro con Clementina.

¡Y le juro que no habrá hecho nunca más feliz a nadie!

¡Por favor!

-Le voy a ayudar. Pero le digo una cosa:

Como algo de esto salga mal,...

...olvídese de Clementina para siempre.

-¡Muchísimas gracias, Marifé, es usted un primor!

-Devuelve lo que te has guardado en el bolsillo ahora.

-¡Que yo no tengo nada! ¡Llamo a la policía, eh!

-No hace falta que la llames.

No te lo voy a volver a repetir.

-No, pero si sólo me ayudaba. -Sí, ya lo he visto.

-Tome.

No quiero la manzana, yo no soy una ladrona.

-No, hija, quédatela, que el señor comisario no te detendrá por esto.

-Que no la quiero.

Suspiros de Carmen.

-Debe de tener mucha hambre.

Pero me la ha devuelto por orgullo. -No lo creo.

Era porque estaba yo aquí, Carmen.

Tenía miedo de que acabara llevándomela a la comisaría.

No es más que una raterilla.

Tendremos que estar atentos, no vaya a ser...

...que se instale en el barrio.

Vamos, la acompaño a casa. Deje que la ayude.

-Muchas gracias. -De nada.

-¡Hay que ver, tener que robar pa poder comer!

-Pero hay mucha gente que lo está pasando muy mal.

Pero eso no es excusa para robar.

¿Qué pasaría si todos hicieran lo mismo?

-Sí, pero a mí me dan mucha lástima.

Yo sé lo que es pasar necesidades.

¡A ver si de una vez termina el hambre en este país!

-Bueno, Juan, no te amargues, por favor.

Si tu padre se ha marchado,...

...es porque piensa que es lo mejor para ayudarnos.

Mira, te propongo una cosa, cuando te pongas bueno,...

...vamos al asilo y sacamos a tu padre.

Pero, de momento, tienes que pensar en curarte, eh.

Y no preocuparte.

-Tú tendrías que haber visto el chasco que se llevaron...

...en El Asturiano cuando les dije que se había marchado anoche.

Y encima le estaban preparando una fiesta...

...y tenían pensado comprarle hasta un regalo.

-¿Sí? -Sí.

Y estaban allí todos sus amigos: Anselmo, Roque...

...y Marcelino y Pelayo estaban preparándolo todo.

Fíjate, Sole, que... yo creo que el que estaba...

...más emocionado era Pelayo.

No sé, lo vi... muy triste.

-Tengo que coser este botón.

Campanillas. -¿Dais permiso?

-¡Hola! Buenos días, don Senén. -Buen día nos dé Dios.

-Buenas. -Hola, Juan.

-Padre, ¿sabe usted algo de mi padre?

Anoche se fue sin despedirse y no sabemos nada de él.

-No os preocupéis.

Tu padre ya se ha instalado, Juan, está perfectamente.

-Pero ¿está bien? ¿Le gusta el sitio?

-Pues claro que le gusta.

Bueno, aunque yo todavía no le he visto.

Lo que sé es porque me lo ha contado...

...las hermana directora, pero os aseguro que es...

...un lugar magníficamente atendido...

...y tu padre va a estar muy bien cuidado.

Y podéis comprobarlo por vosotros mismos...

...todos los jueves y domingos que son días de visita.

-Pues mañana vamos a verle.

De todas maneras solo vamos a poder ir dos veces más...

...porque luego ya tenemos que coger el tren.

-Ya, ya sé que me queda poco tiempo para dejar resuelto...

...el asunto de los pequeños, pero quiero asegurarme...

...de que queden internos en el mejor colegio posible.

-Oh, Clementina, si pudiera usted escuchar...

...el trémulo palpitar de mi corazón...

...se daría cuenta de que solo usted me pertenece.

Porque una palabra suya me transportaría al paraíso.

Pero su desdén es como un certero puñal...

...que me parte el corazón en dos.

Míreme, míreme, Clementina, míreme...

...con esos ojos inocentes, esos ojos que me enamoran...

...y dígame si no ve en mí a un hombre sincero enamorado...

...y transformado.

Y sí, sí, sí.

Sí. Un hombre que implora su perdón.

Su perdón, porque si de algo he pecado...

...ha sido de amarla de un modo loco...

...y por eso yo...

-¿Y Marifé? -No está, Clementina.

Y disculpe, pero es que le he pedido...

...que la traiga aquí porque necesito hablar con usted.

-Vamos a ver, José M“.

Pero ¿es que usted todo lo hace con mentiras?

¿Es que no sabe hacer nada que no sea urdir...

...estratagemas? -Es que no se me ha ocurrido...

...otra forma, necesitaba hablar con usted.

-Pues de ninguna manera me pienso quedar...

...aquí a solas con usted. -¡Espere, por favor, se lo ruego!

Le suplico que me escuche, es lo único que le pido.

-Mire, o se aparte de ahí ahora mismo...

...o me pongo a gritar como una loca.

-Pues grite, grite porque ya todo me da igual.

Ya no tengo dignidad que defender,...

...que hagan conmigo lo que quieran.

-Yo me siento con fuerzas para todo menos para separarme...

...de los niños.

-Ya. Comprendo que situaciones como estas son...

...muy dolorosas para los padres.

Pero no sois ni los primeros ni los últimos...

..que deben separarse de sus hijos por una u otra razón.

Lo importante es que estén libres de malas influencias...

...y todo lo que se les enseñe debe ser bueno para ellos...

...y para su espíritu.

-Vamos a ver, yo creo que nos estamos equivocando.

Los críos no se tienen por qué quedar,...

...se pueden venir con nosotros.

Para ellos esto puede ser una aventura...

...y pueden aprender muchas cosas.

-Pero vamos a ver, Juan, cómo se puede ser tan insensato.

Tú, como buen padre, debes velar para que vuestros hijos reciban...

...una educación dentro de unos principios,...

...de unos valores y de una moralidad...

...que solo España puede garantizar.

Si fuera de aquí están los tiempos revueltos...

...y vete tú a saber qué tipo de influencias van...

...a recibir en un país extranjero no católico...

...y además desconocido.

-Pero es que los niños son muy pequeños...

...y no nos hemos separado nunca de ellos.

-Ya, lo comprendo, pero...

-Juan...

No sé, a lo mejor estamos siendo un poco egoístas...

...porque el viaje es que es muy largo...

...y tampoco sabemos lo que nos vamos a encontrar...

...en Alemania.

Pero si los dejamos aquí pues tenemos que saber...

...muy bien dónde y... con quién los dejamos.

-Pues claro que sí.

Esta ha sido mi máxima preocupación...

...y desde el principio.

-Juan, no va a ser mucho tiempo.

Para ellos igual es como unas vacaciones.

Luego venimos a recogerlos, Juan.

-Pero ¿hasta cuándo va a durar esto, Sole?

¿Hasta cuándo? ¿Eh?

-Está bien, tiene suerte, no voy a gritar...

...porque si lo hiciera le despedirían.

Y no quiero ser la responsable de que sus dos esposas se queden...

...sin sustento. -Usted es para mí la luz,...

...el camino, el amor.

Y esas dos mujeres no significan nada para mí.

En mi corazón solo hay sitio para usted.

-Sí. Seguro. -Y solo quiero decirle...

...que he encontrado el lugar perfecto,...

...el sitio ideal donde vivir nuestro amor...

...y podamos estar juntos de verdad.

-¿Juntos de verdad? ¿Usted por quién me toma?

-No, mujer, juntos pero en el buen sentido, por Dios.

Un sitio donde podamos estar juntos,...

...podamos hablar de nuestras cosas, leer,...

...escuchar la radio, por favor, decentemente.

-Pero es que solo faltaba eso.

-Claro, es que usted me ha entendido mal.

El caso es que quiero que venga conmigo a ver el pisito.

Por favor, es muy importante que lo veamos los dos...

...porque necesito su aprobación para saber...

...si nos lo quedamos o no.

Porque no podemos seguir así, separados no.

Hasta que el Tribunal de la Rota no solucione mi asunto...

¿Para qué está hecho el amor, Clementina?

Para que los amantes lo vivan juntos con sus cuerpos unidos.

-Don José M“, por Dios.

-Unidos, claro que unidos pero en el buen sentido,...

..Clementina, por Dios, de una forma decente,...

...no me malinterprete.

-Está bien, lo pensaré, lo pensaré.

-José M“, ¿puede usted salir del vestuario...

...que parece usted un pervertido?

-Sí, claro.

-Mira, les estoy bordando a los niños su nombre...

...en la ropa para que no la pierdan.

-¿Sabes lo que me acaba de decir Serafín, Sole?

-No.

-Me ha dicho que este domingo vamos a ir al descampado...

...a hacer una prueba para ver...

...si entra en el equipo de fútbol del barrio.

-¿Y tú qué le has dicho?

-Nada, Sole, ¿qué querías que le dijera?

¿Que es imposible porque en un par de semanas...

...va a estar viviendo en un orfanato?

-Juan, no van a estar en un orfanato...

...sino en un internado.

Y allí podrán jugar a la pelota y habrá porterías y de todo.

-Pero no voy a estar yo para verle, Sole.

¿Quién va a estar con él? Un cura.

El niño no necesita un cura para eso.

Lo que necesita es que su padre le vea correr...

...y le vea jugar.

Y que su padre le diga que es el mejor.

Y que le diga que es un niño muy fuerte...

...y que cada día está más alto.

-Juan, cariño, por favor, Juan.

-Qué ambiente más elegante.

Se ve que sigue viniendo un público de categoría.

-Y eso que es media tarde, doña Paquita,...

...y no ha venido todavía el público de por la noche...

...que es cuando de verdad luce el Morocco.

-Realmente estoy asombrada.

-Ya se lo dije yo cuando fui a verla al Ferrol,...

...que este local tenía todavía muchas posibilidades.

-Y lo están demostrando, la verdad.

Ya me dijeron mis abogados que todos eran muy trabajadores...

...y capaces, bueno, a la vista está el resultado.

-Muchísimas gracias, doña Paquita.

Y usted fue muy generosa manteniendo abierto este negocio...

...tras la muerte de su marido. Todos sabemos que fueron...

...tiempos difíciles y que le supuso mucho esfuerzo.

-La verdad es que sí. De todos los negocios...

...que heredé de Paco, de mi difunto marido,...

...el Morocco fue lo único que pude conservar.

Me hubiera encantado mantener Numancia Films, la productora,...

...porque Paco adoraba el cine, pero no hubo manera...

...y eso que lo intenté.

Ay, qué locura, por favor, si es que había...

...unos comunistas dentro de la empresa...

...que se propusieron acabar con la vida del general Franco.

Menos mal que Paco ya estaba muerto...

...porque si llega a ver que en su productora...

...se está preparando un atentado...

-Bueno, pero todo eso ya pasó, doña Paquita.

-Claro. -Y el Morocco...

El Morocco aquí sigue vivito y coleando.

Y con más ganas de dar guerra que nunca, ¿verdad?

-Sí. Pablo tiene razón.

Los problemas están ya casi resueltos casi todos y...

Doña Paquita, en la cooperativa...

...hemos tomado una decisión.

Y es... modernizar y ampliar el negocio.

-¿Cómo?

-Verá, las coctelerías en Madrid empiezan a tener...

...un estilo diferente.

Las modas cambian, al público le gustan...

...cosas diferentes...

...y estamos convencidos que si lo modernizamos,...

...a parte de tener la clientela habitual,...

...conseguiremos atraer a una clientela nueva.

Y así el Morocco volverá a ser uno de locales punteros de Madrid.

¿Qué le parece?

-Ay, perdóneme, pero antes de que sigan ustedes...

...con sus planes... -Sí.

-Hay algo muy importante que deben saber.

Por favor, Pablo, reúneme a todo el personal en mi despacho.

Es que hay algo que... que tengo que comunicarles.

Rosario, ¿me acompaña? -Sí.

-Sí. Por favor.

-Ahora vamos nosotros. -Sí.

-No la hagamos esperar. Venga.

-Pues así estamos, Manolita, que no levantamos cabeza.

-Nada, les tengo tomando un chocolate.

En cuanto terminen me los llevo a la plaza a practicar...

...los disparos desde fuera del área.

-Muchas gracias.

-De nada, si yo estoy encantado. -Figúrate.

Lleva toda la vida queriendo enseñar a jugar...

...a alguien a la pelota y en casa todo son niñas.

Así que está como si fuera una fiesta.

-Oye, que mis niñas son también una fiesta,...

...pero enseñarles mi talento para el fútbol es un placer...

...si no se va a desperdiciar. Voy con ellos.

-Adiós.

-Mírale, si es que está encantado.

-Muchas gracias, si no fuera por vosotros...

...es que yo no sé qué haría.

Yo es que estoy intentando que no se me note...

...la preocupación, pero es que hay veces que no puedo.

-Ya.

Tranquila que conmigo no tienes que disimular.

-Mira, hoy cuando ha llegado don Senén...

...y nos ha dicho que ya tenía el internado para los niños,...

...que de verdad me di cuenta que se iba a tener que quedar...

...aquí, se me ha caído el mundo encima.

Pero me he hecho la fuerte porque si no Juan se hunde...

...y yo voy detrás. -Claro.

Anda, vamos a sentarnos ahí que vamos a estar más tranquilas.

Vente.

-Es un suplicio. Primero, nos dicen que está enfermo.

Luego que hay que hacer un tratamiento,...

...que debemos irnos al extranjero.

Ahora tenemos que dejar a los niños aquí...

...y no sé lo que va a pasar.

-Ahora tenéis que ser fuertes, muy fuertes.

No queda otra. (SOLE SUSPIRA)

-Bien. ¿Estamos todos?

-Sí... Bueno, falta mi esposa, pero no se preocupe,...

...yo la pongo al tanto. -Gracias, Jacinto.

Bueno, antes de decir nada,...

...siento la necesidad de recordar a mi difunto marido.

Como ustedes saben, a causa de su repentina muerte yo,...

...una mujer que desconocía el mundo de los negocios,...

...tuve que dejar y venirme aquí a Madrid a ponerme...

...al frente de sus empresas. Una de ellas el Morocco.

De eso hace ya mucho tiempo. Han pasado muchas cosas.

Algunas las he vivido aquí, personalmente,...

...y de otras he sabido por sus noticias y sus llamadas.

Así que estoy al tanto de todas las dificultades...

...por las que ha pasado el local y...

En fin, y por los problemas que les han causado...

...algunos acreedores... -Bueno, doña Paquita...

Esas dificultades están casi resueltas.

Además, tenemos planes y proyectos para evitar que vuelvan a pasar.

-Gracias, Rosario, se lo agradezco mucho.

Pero es que necesito que ahora ustedes me comprendan a mí.

El Morocco es un negocio heredado y lleno de dificultades.

-Pero nosotros estamos aquí, doña Paquita,...

...y la apoyaremos en lo que nos pida.

-Sí, se lo agradezco una vez más.

Pero es que mi vida ha cambiado mucho.

Yo he unido mi futuro a un hombre al que ya conocen.

-Don Octavio, una gran persona y un gran cliente...

...al que aquí apreciamos mucho. -Pues sí.

Muchas noches salimos por El Ferrol a locales parecidos a este,...

...aunque ninguno igual.

Porque Morocco sólo hay uno.

Y por eso me duele tanto tener que comunicarles...

...una decisión que me he visto forzada a tomar.

He vendido el Morocco.

-Mira.

Lo importante es que vayáis a ese sitio y Juan se cure.

Eso es lo principal.

Y luego con los niños intentaremos que sea lo más llevadero posible.

Ellos solos no van a estar.

Vamos, eso te puedo dar toda la seguridad del mundo...

...porque yo no lo voy a consentir.

Yo siempre que pueda entre semana iré a hacerles una visita.

Y luego los fines de semana que podamos,...

...pienso traérmelos a mi casa.

-¿De verdad, Manolita? -Pues claro.

Me los traigo a casa, que duerman con las niñas,...

...les hago cenitas ricas, que jueguen todo lo que quieran...

...con Marce al fútbol. Lo que quieran, claro que sí.

Y las niñas encantadas de estar con sus primos.

Y, bueno, luego está Bruno que es su abuelo que está...

...en un asilo, no en una cárcel. -Ya.

-Así que puede ir a verlos cuando quiera.

Tranquila, cariño, que no van a estar solos.

No les va a faltar de nada. -Ya lo sé, cariño.

Lo que pasa que como son tan pequeños...

-Ya. Pero, bueno... Bueno... eso a veces...

A veces es bueno.

Porque... ¿cuánto vas a tardar en volver por ellos? ¿Un mes?

Dos... Tres como mucho. -No sé.

-Y una vez que estéis todos juntos, estarán la mar de contentos...

...y se les va a olvidar todo. Eso es lo bueno de los niños,...

...que olvidan las cosas malas enseguida.

-Ojalá que esto un día sea como un mal sueño.

Y lo será. -Ay...

-Y estaremos tú y yo tomándonos un café y hablando...

...tan tranquilamente, con todo pasado ya.

Mira, tú sabes que yo he sufrido mucho.

Pero también es verdad que cuando una pone empeño,...

...ganas, buena voluntad, querer salir adelante,...

...sacar la cabeza, no hay nada que no podamos superar.

-¿Co... cómo que ha vendido el Morocco, doña Paquita?

-Pues sí, Rosario. Lo he tenido que vender.

A pesar de sus esfuerzos, el local no termina de marchar bien.

Hay atrasos en los alquileres, prórrogas con algunas deudores...

En fin, como acabo de decirles,...

...ya estoy muy desvinculada de todo esto y vivo muy lejos.

Hace tiempo que estoy recibiendo...

...ofertas de distintas entidades financieras...

...para comprarme el local.

Al principio las he desestimado todas,...

...pero últimamente, forzada por las circunstancias,...

...pues he cambiado de parecer...

...y he llegado a un acuerdo con el Banco Transcontinental.

-Pero... ¿qué va a pasar con el Morocco, doña Paquita?

-Pues ellos tienen otros planes, Rosario.

Así que sintiéndolo muchísimo, el Morocco,...

...tal y como lo conocemos,...

...desaparecerá.

-Es que no... Es que...

Clementina.

-No puedo. -¿Co... cómo que no puede?

-Que no puedo abandonar mi trabajo por ir a ver un piso.

Que no me parece bien.

-Mujer, que no se va a enterar nadie, la tienda está vacía.

-Parece mentira, con la de charlas que me ha dado insistiendo...

...en la obligación de todo dependiente de estar...

...alerta y dispuesto en cualquier situación.

-Es cierto, pero no quita que a veces uno atienda...

...a sus obligaciones. -Eso dice ahora.

Pero había que oírle cuando era encargado.

-Mujer, el tiempo pasa y las personas cambiamos.

Ahora soy mucho más tolerante, comprensivo.

Por favor, que el piso está aquí al lado.

Me lo ha recomendado un vecino. -¿Como que...?

¿Que le ha hablado de nos... de lo que pretende a un vecino?

-No, no. En absoluto, para nada. Le he contado otra cosa.

He sido muy, pero que muy discreto. Por favor, Clementina,...

...quiero que vea el piso hoy, ahora mismo.

Y si le gusta, podemos volver después del trabajo con más...

-¿Quiere que vayamos hoy mismo? -Mujer...

-Mire, aún no le he perdonado y quiere que nos veamos a solas...

...en un sitio que ni siquiera conozco.

-Por favor, pero si de...

De eso se trata, por Dios. De que lo vea hoy mismo.

Yo no puedo pasar un día más sin que usted me perdone.

Clementina, por favor, su...

Su indiferencia me consume, su desdén me mata.

-Mira que es usted zalamero, José M“.

Sabe muy bien cómo vencer la resistencia de una mujer.

Así no me extraña que tenga dos. -¿Dos?

Pero cómo... ¿Cómo me dice esas cosas, por favor?

Si ni siquiera me acuerdo de ellas, aunque quisiera.

Para mí son dos caras desconocidas, dos nombres desconocidos,...

...dos sombras del pasado. A usted...

A usted es a la que yo quiero. Mi corazón es totalmente suyo.

Sólo le pido, Clementina, que me permita unos instantes...

...para poder demostrárselo. Eso le pido, por favor.

-¿Está tan cerca ese piso como dice?

-Aquí al lado. Aquí al lado. Es un ir y venir.

No tardamos nada. -Está bien.

Pero vamos y volvemos enseguida.

Luego ya me pensaré si le perdono o no.

-Vamos.

-Y yo preparando una reforma por todo lo alto.

Seré ingenua.

¿Y sabéis lo más triste, chicos?

Lo más triste es que este grupo maravilloso de gente...

...que hemos creado con el tiempo,...

...se irá disgregando.

Y toda esta amistad,...

...este cariño...

...al final...

Al final sólo será un recuerdo. -Por supuesto.

Pero ¿sabéis qué?

Que el Morocco todavía no ha cerrado sus puertas.

Y no podemos dejarnos vencer por esta mala noticia.

-Bueno, ¿y qué quieres? La gente está preocupada.

No saben qué va a pasar con sus trabajos ni con su vida.

-Eso no lo sabemos ninguno,...

...pero con este ánimo no podemos ni debemos trabajar aquí.

Los clientes no se merecen las caras triste de los empleados.

Aquí vienen a pasar un buen rato, Rosario.

¿Estamos?

Y se lo vamos a dar, vaya que si se lo vamos a dar.

Se lo vamos a dar hasta el último minuto.

¿Estamos o no estamos?

-Ajá. -¿Eh?

-Estamos. -Luis, Alejandro.

Escuchadme bien, sé que todos estamos un poco tristes,...

...desolados y con una mala sensación de derrota.

Aún así es un día normal y quedan unos cuantos...

...antes de que cierre el Morocco definitivamente.

Así que tenemos que dejar el pabellón del Morocco...

...muy alto hasta el último minuto, que no se diga que cerró...

...por la decadencia de sus empleados. Eso nunca.

Porque somos los mejores en este oficio...

...y no podemos olvidar que trabajamos...

...para la mejor coctelería de Madrid, ¿estamos?

¿Estamos o no estamos? -Estamos.

Así que, compañeros, que no le falte ni una copa...

...a los clientes y que no pare la música.

Arreando todo el mundo.

-Los tengo, Clementina, los tengo. -¿Usted qué va a tener?

Si lo único que quiere es seducirme, eso es.

Por eso me ha llevado a ese cuartucho de mala muerte.

-Por favor... -Es usted un gandul.

Un conquistador sin escrúpulos.

-Clementina. -¡Quite, hombre!

-Su situación es bastante estable.

-¿Quiere decir que se le ha parado la enfermedad?

-No, quiere decir la naturaleza de Juan está soportando...

...bastante bien esta fase de la enfermedad. ¿Por qué?

Ha llevado una vida saludable y eso le beneficia.

Pero la enfermedad va a seguir su propio curso y si no se da...

...con el tratamiento adecuado, puede acabar imponiéndose.

-¿Te han dicho cuándo te van a dar el alta?

-No, pero espero que sea pronto.

Los días se me hacen eternos, por no contarle las noches.

-¿Sí? Yo pensé que esto estaría bullendo de casos interesantes.

-Aquí sólo bullen las pingüinas.

Todo el día para arriba y abajo. Parece que van motorizadas.

-Monjas motorizadas. Esa sí que es una buena imagen.

-Estaba pensando, si te parece bien,...

...que ya sé que tiene que ir al internado...

El chaval tiene maneras y voy a presentarlo...

...a las pruebas del equipo del barrio.

Y si le cogen, que le van a coger al jodido porque es muy bueno,...

...le voy a regalar camisetas a todo el equipo.

¿Qué? Ellos contentos y yo más.

-¿No ha pensado que podemos comer allí juntos todos los días?

-Sí, claro. Comer juntos, y con doña Felisa,...

...y sus cuatro ahijados, y el vendedor del vino...

...que nos ha saludado, y la señorita esa que parece...

...sacada de una esquina...

Sobre todo con don Fulgencio que me ha tocado el culete al salir.

-Sole y Juanito son como de la familia para nosotros.

Estamos preocupados.

¿Usted cree que este chico se va a salvar?

-Y el próximo domingo también, y al siguiente,...

...y al otro también, y al otro...

Y al próximo.

-Ah... -¿Está bien?

Eh... Eh...

¿Está bien? -Ah...

-Tiene fiebre.

Tranquila que la vamos a llevar a un hospital. No se preocupe.

¡Pelayo, el agua!

Un poquito de aire, venga.

Amar en tiempos revueltos - T4 - Capítulo 247

17 ago 2009

 La marcha de Bruno ha sido muy dura para Juanito el Grande, pero más duro es aceptar que tiene que dejar a sus hijos en un internado. En el último momento, convencido de que seguramente les va a truncar su infancia, decide no ir a Alemania. A la espera de la reunión convocada por doña Paquita, Rosario se las promete muy felices con su plan de remodelación del Morocco. Pero cuando la propietaria se entrevista con ellos les comunica que ha vendido el local a un banco: el Morocco tendrá que cerrar en breve. José María encuentra lo que cree un nidito de amor ideal y se lleva a Clementina a verlo. Pero Clementina regresa indignada porque se trata de una habitación en un piso lleno de realquilados. A resultas de ello, Clementina rompe de nuevo con José María. Rosa se desmaya en el Asturiano. El doctor Salcedo se la lleva al hospital y allí descubre que alguien le ha practicado un aborto.

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