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No recomendado para menores de 7 años  Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 17 - Ver ahora
Transcripción completa

¡Yo hablé con ese periodista...

...para que eliminara esa parte de la entrevista!

Eh. Y también acepté un chantaje económico para que no lo publicase.

-¿Y qué coño quieres, que te dé las gracias?

¿Te crees que soy un empleado tuyo,...

...para sacarme las castañas del fuego? ¡Pues no!

(OYE VOCES)

-¿Y Cayetana, qué tal?

Bien. Ha estado toda la noche alabando la cena.

Con razón, porque se lo merecía.

-No me refería a si le gustó la comida.

Me refiero a que qué tal con ella.

¿Conseguisteis arreglar vuestras diferencias?

Ella sí consiguió lo que quería.

-¿Pero te crees que soy imbécil o qué, Ana?

¿Te crees que no sé por qué coño lo has hecho?

Lo has hecho porque sólo te importa tu vida.

Y te importa lo que pase contigo y no quieres hacer el ridículo...

...con los de tu clase social. ¡Aparta, anda!

(OYE LAMENTOS)

(LLORA ANGUSTIADO)

-¡Ana!

(LLORA DESCONSOLADA)

¡Ana!

¡Teresa!

-¡La pared...!

¡Hay una mancha en la pared!

-Sí, es la mancha de humedad.

-¡Es como si fuese sangre!

-¡No es nada, mi amor! No hay nada, no hay nada.

Cariño, de verdad, no hay nada.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza...

...para amar en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

Sabía que estarías despierta.

¿Y tú por qué no estás durmiendo?

Lo he intentado pero no puedo.

¡Y estoy aburrida de oír roncar a Héctor!

Por lo menos hay uno que duerme.

Sí. Héctor no tiene problemas para coger el sueño.

Pase lo que pase, él cae en la cama como un tronco.

Seguro que Alfonso también está durmiendo a pierna suelta.

No lo creo, Ana.

Aunque sea un bruto, es un chico muy sensible.

Y ahora estar preocupado por ti.

¿Me das un poco de agua? Yo también tengo la boca seca,...

...¡con todo lo que hemos comido y bebido esta noche!

En mi caso, sobre todo bebido.

Ya me di cuenta.

Desde que llegamos te noté muy nerviosa.

Y luego no parabas de rellenarte la copa.

Es que desde que Dionisio le dio la revista, sabía qué iba a pasar.

Y lo peor es que no era capaz de evitarlo.

Ana, pero no fue culpa tuya.

No siempre podemos controlarlo todo.

Ya lo sé. Pero sólo quería evitar que sufriera.

Lo que no me podía imaginar es que arremetiera contra mí así.

Es igual que mi padre,...

...con un corazón de oro pero no saben controlar su genio.

Ya, pero es que yo no puedo soportar los gritos.

¡Y tampoco estoy dispuesta a permitir que me culpe de todo!

Y menos después de lo que tuve que hacer para protegerle.

¿Por qué, qué hiciste?

Evitar que publicaran lo que dijo.

Y que quedara en evidencia delante de todo el país.

¿Y cómo lo conseguiste?

Dejándome chantajear por Adolfo Carmona,...

...el periodista que le entrevistó.

Me he comprometido a pagar una campaña publicitaria...

...de los almacenes en su revista.

A cambia de que él omita la metedura de Alfonso.

¡Y después de pasar por eso!, ¿debo aguantar que cargue contra mí?

-¡Ay, hijo mío, últimamente no hacíais más que discutir!

Tú no te preocupes, que son tonterías sin importancia.

-Sí, ya lo sé que son tonterías. Pero reñís demasiado.

Al final no sé si te pregunté de quién era el historial...

...que estuviste a punto de hacerme tirar el otro día.

Uno de una mujer... Es que ahora no me acuerdo cómo se llamaba.

¿Pero a qué viene que ahora me preguntes por esto?

-Por nada, porque te veo con los papeles y me he acordado.

Es que me extrañó mucho que fueras a tirarlo.

Nunca os he visto tirar un historial ni a tu padre ni a ti.

Siempre se han guardado, por si algún día puede hacer falta.

Supongo que lo tiré sin pensarlo.

-Esa mujer no ha estado nunca en la consulta, no la he conocido.

No. No la has conocido porque la atendí en el hospital.

-Ya.

Entiendo que estés muy enfadada con Alfonso por lo que te ha dicho.

Pero también pienso que deberías ponerte en su lugar.

¿Qué quieres decir?

Yo sé que lo has hecho para protegerle.

Pero también para protegerte a ti.

¿A mí por qué, si no fui quien dijo que Demóstenes era un boxeador?

No, pero lo ha dicho tu marido.

Que a ti también te deja en evidencia, ¿no?

No es una buena imagen que la dueña de los grandes almacenes...

...esté casada con un hombre con tan poca cultura.

-Hola. ¿Pero tú qué haces levantado,...

...si estabas en el séptimo sueño?

-Ya, pero me desperté cuando te levantaste y...

Ya me he desvelado.

Así que...

Si no os importa, me voy a unir a la fiesta.

Tengo aquí el mejor quitapenas que existe.

La verdad es que ya casi no me acordaba de este paciente.

Se llamaba Rosa Fernández.

Era una pobre chica que vino a Madrid...

Estaba sin dinero, sin familia...

Pues que sepas que has estado a punto de morir desangrada.

Luego la cosa se complicó con una infección.

Y aún no estás fuera de peligro.

Ah... por no hablar de que podías haber acabado a la cárcel.

Y más si cuentas intimidades a un policía.

-¡Que no sabía que era policía!

A lo mejor estaría mejor allí que en la calle.

¿Mejor allí que en la calle?

¿Qué fácil es hablar cuando no se sabe, eh?

Mira, yo he estado en la cárcel hoy.

He estado visitando unos presos.

Y te aseguro que he visto cosas que te harían cambiar de opinión.

-¡No, no se vaya, doctor!

¡Por favor, no se enfade!

No, si no me enfado, pero...

Es que, Rosa, si tú no te quieres a ti misma, no hay nada que hacer.

-¡Por favor, no...! ¡Doctor!

¡Por favor!

-Es una pena que chiquillas tan jóvenes,...

...con toda la vida por delante,...

...se echen a perder de esa manera.

Y ella lo pasó muy mal, eh.

Una pobre chica de Salamanca, muy sencilla.

Que vino a Madrid a intentar ser actriz.

-¿No me digas que se metió en esos líos sólo por ese sueño?

Sí, pero es que era muy importante para ella.

y además ya había hecho teatro, eh. -¿Ah, sí?

¿Había hecho ya algún papel? Sí. Y además,...

...muy terca, porque ella es prácticamente analfabeta.

Y memoriza los papeles.

Pero ya se sabe que el mundo del teatro es muy difícil.

-Pues ojalá tenga suerte, hijo.

Aunque hay personas que tienden a complicarse la vida...

...y no lo pueden evitar, eh.

En fin...

Gracias por contármelo.

Tenía curiosidad.

Bueno, será mejor que me vuelva a la cama, porque si no, mañana...

No voy a funcionar como Dios manda.

Cariño. Buenas noches.

Ahora me voy a dormir, enseguida.

-La gente con carácter tiene que animarse para poderse acoplar.

Y los dos tenéis mucho carácter.

Somos igual de cabezotas.

Discutir es natural. Es una manera de aprender.

Y todos pasamos por cosas así.

Y al final, cada uno tiene que poner de su parte...

...para entender al otro...

...y disculparle. Si yo me esfuerzo por entenderle.

Hago todo lo que puedo. ¡Pero es que a veces me resulta imposible!

Es como si viniéramos de dos planetas distintos.

Yo creo que esa sensación es normal.

¿De verdad te parece normal?

Sí, porque todavía no os conocéis demasiado.

Y por eso no acabáis de entenderos.

Conocerse lleva su tiempo.

Mira yo. Llegué a pensar que Héctor era un asesino de mujeres.

-Pero eso no es una buena comparación, cariño.

Tú eso lo pensaste porque Ovidio te manipuló como a todos.

Pero tú no pensarías eso de mí, ¿no?

No, supongo que no.

-Ya conocemos su cara. Ahora sólo falta dar con ella.

-Eso está hecho, inspector.

-No, Bonilla, no será tan fácil.

Es una mujer joven; es fácil que pase desapercibida.

Habrá que hacer una buena barrida y quizás se escape.

-Si quiere, puedo hacer una lista con los posibles escondites.

-¿Y por qué sitios empezarías?

-Bueno, pues... por lo que sabemos de ella,...

...empezaría por las casas de tolerancia y los bares de alterne.

No sé, son sitios donde, aparte de esconderse, habrá víctimas.

-¿Y qué más harías?

-Bueno, pues, puede que sea más lista...

...y haya pedido asilo en alguna residencia de monjas.

O puede que tenga familia en el pueblo...

...y haya aprovechado la ocasión para ir a visitarlos.

No sé, inspector, me da la corazonada...

...que no ha tenido suficiente con lo que le quitó a ese hombre...

...y pronto va a volver a actuar.

De todos modos, Alfonso y yo nunca nos habíamos puesto así.

Éramos dos extraños gritándonos a la cara.

-Cuando las cosas se van de las manos,...

...sólo se arregla olvidando.

Dejar el rencor de lado y hablar...

...para entender las razones de cada uno.

Ya, pero yo ahora no puedo olvidar...

...muchas de las cosas que me ha dicho.

Porque me ha hecho mucho daño.

Me hace daño que me culpe a mí de todo...

...y más que lo haga con esa rabia.

No me gusta que pague sus complejos conmigo.

Es injusto que te eche toda la culpa.

Pero pienso que también deberías entender...

...que Alfonso por mucho que te quiera...

...para él no es fácil estar casado con una mujer como tú.

Porque Alfonso no sabe desenvolverse bien...

...en muchas situaciones y es normal que se sienta inseguro.

Ya, pero ¿y qué quiere que haga yo? ¿Qué espera de mí?

Yo le quiero tal y como es, pero no puedo hacer más.

A lo mejor Alfonso piensa que tú no le aceptas tal y como es.

Él sabe que le quiero, Teresa.

¿Cómo puede pensar que no le acepto?

Pues, por ejemplo, porque has evitado...

...que publicaran una entrevista con todo lo que dijo.

Bueno, sí, pero para que la gente no se riera de él.

A él le parecerá que le estás dando demasiada importancia.

¿Qué hubiera pasado si no hubieran cortado la entrevista?

¿Que todo el mundo se hubiera reído de él? ¿Y qué?

¿Qué más da? A vosotros no tendría que importaros.

Ana, piénsalo.

¿Realmente qué era lo que te preocupaba tanto?

-Eso está muy bien, pero no hay tiempo para apuestas.

Hay que ir sobre seguro.

Sabemos que don Narciso tenía un puesto en el mercado.

Hay que preguntar al resto de los puestos si saben...

...algo de la susodicha y puedan darnos alguna pista.

-De acuerdo, señor.

-Bueno, y ahora tengo que ir a molestar al comisario.

Me sabe mal por su esposa, pero ha llegado...

...el informe de la autopsia.

Me dijo que lo quería en cuanto llegase.

-¿Quiere que le llame al número que nos dejó?

-No, es de la casa de sus cuñados. Tenían una cena,...

...pero ya estará en su casa. -De acuerdo.

No entiendo por qué el comisario no se pone teléfono en casa.

Se ahorraría muchas molestias estando localizable.

-Precisamente por eso, Bonilla.

Si tuviera teléfono en casa, le molestaríamos mucho más.

-Cuando quieres a alguien, todo lo que dice o hace...

...nos duele mucho más que si lo hiciera otro.

Y cuando algo nos duele, tendemos a hacer daño y a atacar.

Qué contradictorio, ¿no?

Yo no quiero que Alfonso sufra.

Pero tampoco estoy dispuesta a soportar los gritos ni la ira.

-A nadie nos gusta que nos griten.

Ya, pero es que a mí me pone enferma de verdad.

Es algo que me supera. Supongo que pasarme la infancia...

...oyendo gritarse e insultarse a mis padres, me ha marcado.

Cuando Alfonso se puso así esta noche,...

...me hizo revivirlo todo y sentí pánico.

Pánico de volver a pasar por eso otra vez.

No podría soportarlo.

Quiero que Alfonso y yo nos entendamos,...

...pero no a base de gritos ni amenazas.

Estoy dispuesta a lo que sea.

A lo que sea menos a eso.

Timbre. -Vaya por Dios.

Sólo puede ser de comisaría a estas horas.

O Alfonso.

-O Alfonso.

Voy a abrir y salimos de dudas.

Beltrán, las apuestas estaban 3 a 1 a que era tú.

Pasa.

-Lamento molestarle, comisario. -No, tú nunca molestas.

Ni siquiera estábamos durmiendo. -Señoras.

Buenas noches. -Le traigo el informe...

...de la autopsia de don Narciso. Acaba de llegar a comisaría.

-¿Podrías avanzarme algo? -Nuestras sospechas se confirman.

Don Narciso murió envenenado. Alguien le asesinó.

(ABEL BOSTEZA) -Tienes sueño, ¿verdad?

Anoche se nos hizo demasiado tarde. Hemos dormido poco.

-Para mí hubiera sido suficiente, pero últimamente descanso muy mal.

Sueño mucho y me desvelo. -¿Como anoche?

¿Con lo de la mancha y todo eso?

¿Qué más sueñas? -No lo sé.

No me acuerdo al despertarme.

Pero son sueños muy extraños, como pesadillas de Edgar Allan Poe.

Mira tú sino lo de anoche.

-Quizá deberías comentárselo a Mauricio.

Hay alteraciones del sueño y podría recetarte algo...

...para que te ayude a descansar. -Ya se lo comentaré.

-Por cierto, ya he comprado las entradas para ir al teatro...

...con los vecinos. -¿Sí?

Díselo cuanto antes para que reserven la fecha.

-Sí. -No sea que tengan otro compromiso.

-Se lo diré en cuanto salga del trabajo.

-Oh, trabajo. Hoy tengo que ir otra vez al notario por papeleo.

Así que me toca otra emocionante mañana en la sala de espera...

...del notario esperado a que me atienda.

-Anímate, hoy es un día importante.

Vas a ir a ver a tu primo, a Salvador.

-Tengo ganas. Espero encontrarle mejor que la última vez...

...y que le estén tratando bien.

-Es estupendo que hayas podido arreglar la herencia tan pronto.

Así cuando salga, se encontrará...

...con unos ahorrillos y seguro que eso le anima.

-O todo lo contrario. No creo que tenga muchas esperanzas de salir.

Yo tampoco las tengo.

-No me gusta oírte hablar de esta forma tan pesimista.

-Es que no es pesimista, Cristina, es realista.

Tú no has visto lo deteriorado que está.

Y siendo muy optimistas, aún le quedan muchos años...

...de prisión y en esos sitios machacan a la gente.

No es fácil resistirlo.

-Es horrible que tenga que pasar por todo eso.

Ojalá pudiera acompañarte un día a visitarle.

Me gustaría mucho conocerle.

-Os entenderíais muy bien, tenéis muchas cosas en común.

-Sí, por lo que me has contado de él, yo también lo creo.

-Sí, comisario. Le esperaremos.

Sí, sí, no se preocupe.

Hasta luego.

Era el comisario. Tiene un asunto personal y urgente y se retrasará.

Dice que quiere que le esperemos para empezar a pensar...

...en cómo dar con la presunta asesina.

No le diremos que nosotros empezamos a pensarlo ayer.

-¿Y no le comentó nada cuando le dio el informe?

-No, la verdad es que no. Le entregué el informe y me fui.

Estaba con su mujer y su cuñada y con un par de copas encima.

No creo que tuviera tiempo de hojearlo.

-Estarían celebrando algo, ¿no? -No tenían cara de celebración,...

...pero fuera lo que fuera lo regaron bien.

Aún así no vamos a hacer nada sobre el caso.

Esperaremos al comisario, que se ponga al día...

...y nos dé sus órdenes.

-Bueno, yo había empezado a redactar una orden...

...de busca y captura de la mujer del retrato.

¿Quiere que acabe o me espero? -Acábalo.

Tarde o temprano habrá que hacerlo. -Vale.

Timbre.

-Buenos días. -Buenos días, señor comisario.

-Gracias, Dionisio.

Vamos, arriba, cuñado. Hace rato que ya es de día.

(ALFONSO RESOPLA)

Venga, hombre, no me hagas cantarte el "Quinto levanta".

-Coño, Héctor, acababa de dormirme. -Ya lo veo.

Dionisio.

-¿Desea algo, señor? -Sí, prepárele un café cargado.

-Inmediatamente, señor.

Resoplidos de Alfonso.

-Buenos días.

(SILBA) Hay resaca, ¿eh?

-Me propuse acabar con la botella y lo conseguí.

-Enhorabuena, supongo.

Yo también he batido mis propios récords alguna vez.

Llaman a la puerta.

¿Cómo te encuentras?

No puedo leer ni un párrafo seguido.

Me bailan las letras.

Ya, no me extraña, yo estoy igual.

Es que no hemos dormido nada y encima el alcohol.

Yo bebí más que en toda mi vida.

Y tú bebiste mucho más que yo.

Siento no haberos dejado descansar. Ana, no digas tonterías.

Estaba preocupada, no podía dormir.

Gracias.

¿Y ahora cómo estás? ¿Un poco mejor?

Más tranquila.

Pero triste.

(ANA SUSPIRA)

Quiero a Alfonso y sé que él me quiere a mí, pero...

Pero ayer...

Ayer veía el odio en sus ojos.

No, Ana, no es odio. Es...

Es genio, orgullo.

Pero Alfonso no te puede odiar.

Quizá,...

...pero me asustó.

Nunca le había visto así. Estaba fuera de sí.

En eso Alfonso es como un niño cuando le da una pataleta.

Luego se le pasa y se olvida de todo.

Ya, pero para mí no es tan fácil olvidar.

¿Quieres que te traiga algo para desayunar?

No, no tengo hambre. Gracias.

Deberías comer algo.

Si es que tengo el estómago cerrado, Teresa.

Héctor ha ido a tu casa para hablar con Alfonso.

¿Crees que Alfonso hablará con él? Sí.

Se llevan muy bien.

Y a Héctor se le dan muy bien esas cosas.

Seguro que le convencerá para que hagáis las paces.

Y Héctor y tú...

¿Os peleáis alguna vez? Pues claro.

Discutimos como todo el mundo.

No, no digo si discutís, digo que si os habéis peleado...

...alguna vez como lo hicimos ayer Alfonso y yo.

Con gritos, con violencia...

Pues no. La verdad es que no.

-Supongo que te gustará saber que Ana está bien...

...y que pasó la noche en casa.

-¿Y qué? Echando pestes de mí, ¿no?

-No, no exactamente.

-Da igual, Héctor, tampoco me lo ibas a decir.

Además que diga lo que quiera.

Yo también tengo cosas que decir de ella.

-De acuerdo. Y yo estoy dispuesto a escuchar lo que sea...

...si necesitas hablar.

-Pues sí, necesito decir que es una manipuladora porque lo es.

Y quiere tenerlo todo controlado, así la educaron.

No pienso permitir que ni mi mujer ni nadie controle...

...mi vida de esa manera.

Si te metes en los asuntos de los demás,...

...al menos pide permiso. Eso es una falta de respeto.

-Entiendo cómo te sientes. Lo hizo con la mejor intención.

Sólo quería ayudarte. -Ya estamos. Que no es verdad.

A ella yo le doy igual.

Lo que no quiere es que la deje en ridículo.

Ni que la deje mal delante de su gente.

-Está bien, está bien. Cálmate, hombre.

-Sí. Aquí todo se soluciona conque yo me calme o qué.

¡Que no, Héctor!

-Muy bien, muy bien.

Date una ducha, yo te espero aquí.

Si en realidad yo venía a que me invitaras a desayunar...

...a El Asturiano.

-Ya estoy en casa, mi amor.

¿Qué pasa, cariño? ¿Ocurre algo?

-Sí que ocurre, Cristina, sí que ocurre.

Y lo peor es que no puedo hacer absolutamente nada para evitarlo.

-¿Qué es lo que ocurre? Cuéntamelo.

-Han convocado una reunión de urgencia...

...en el colegio de abogados a la que no puedo faltar.

-¿Esta tarde? ¿Podrás ir a visitar a Salvador?

-No saldré de esa reunión antes de las nueve.

-Pero no puede ser, ¿no puedes hacer nada?

¿No pueden dejar que te ausentes de la reunión un par de horas?

-No, Cristina, no puedo.

Después de todo lo que he tenido que hacer para conseguir...

...visitar a Salvador, el notario, el papeleo,...

...y por culpa de esa reunión todo para nada.

Yo quiero verle porque estoy preocupado por él.

La muerte de su madre ha sido un golpe muy duro.

Pero incluso antes de decírselo ya le encontré muy deteriorado.

Decía que era porque estaba enfermo,...

...yo quiero ver cómo está.

Tengo que ir verle.

Tengo que ir a verle...

A todos nos pasa lo mismo aquí dentro.

Las horas nos consumen, pasan tan despacio que parece...

...que nos falta el aire y eso nos vuelve locos.

La única manera que tenemos para evitar que acaben...

...con nosotros es llenar el tiempo vacío que pasamos...

...entre estos muros.

Hacer algo, mantenernos ocupados.

Lo que yo os propongo es montar un grupo de teatro.

Yo podría dirigirlo y buscaría entre vosotros...

...a los que quisierais actuar.

Ya he pedido el permiso para hacerlo...

...y estoy esperando si lo aceptan, pero quería contároslo...

...para os lo fuerais pensando.

-¿Manuel? Manuel Escudero, soy Abel Zamora.

Gracias, yo también me alegro mucho de oírte.

Sí, he recibido la convocatoria para la reunión de esta tarde.

Por eso mismo quería hablar contigo, Manuel.

Ajá. No.

Entiendo que se hayan precipitado las cosas,...

...la situación lo requiere.

Pero... por desgracia, esta tarde debo atender...

...un asunto personal de vital importancia.

Sí. Como comprenderás, si no fuera...

...algo realmente urgente no te haría esta pregunta.

¿Sería posible que no asistiera a la reunión?

Mañana mismo puedo leerme y analizar todo lo que tratéis...

...en la sesión y os envío un estudio con mis aportaciones.

Claro, claro que lo entiendo, Manuel, tienes razón.

Sí, sí, ya buscaré otra forma de solucionarlo.

De acuerdo, hasta la tarde pues.

Adiós.

-Lo has intentado.

Y yo no puedo ayudarte.

Si al menos pudiera ir a visitar a Salvador en tu nombre...

...y llevarle los papeles que le has arreglado.

-Eso sería una buena solución, pero no se puede tramitar...

...un permiso de visita en tan poco tiempo.

Tendré que esperarme a la semana que viene,...

...a no ser consiga un permiso especial, ¿no?

Timbre.

-No sé quién puede ser.

Yo creo que podría ser algo bueno para todos.

-Yo no tengo ni idea de teatro.

Yo puedo enseñaros lo que necesitáis saber.

Todos podemos aprender algo, el teatro también sirve...

...para aprender a hablar en público,...

...aprender a controlar los gestos...

...y más cosas que pueden seros útiles para cuando salgáis de aquí.

-El que salga.

Y al que no le ayudará a pasar las horas.

-A mí me parece bien siempre que el que haga...

...de mujer sea ese que para eso es el más guapo.

-Quiero hablar con usted...

...sobre la propuesta que ha presentado...

...para montar un grupo de teatro en la cárcel.

Acompáñeme.

Siento haberme presentado sin avisar.

-No tienes nada que sentir, Mauricio.

Quería daros las gracias por invitarnos al teatro...

...a Cayetana y a mí. -Lo hacemos con gusto.

Lo que sí que me hubiera gustado es estar esta mañana...

...cuando has venido a darnos las entradas.

-Ya me he dicho tu madre que has salido a visitar...

...a un paciente. Una urgencia.

-Me hago cargo, Abel tiene un trabajo...

...que le obliga a salir en cualquier momento.

Hoy mismo por una reunión de última hora no va a poder ir...

...a hacerle una visita importante a la cárcel.

-Cristina, no se pueden comparar las urgencias de un médico...

...con las de un abogado.

-No, por supuesto que no. Las urgencias son urgencias.

Qué le vamos a hacer.

Supongo que... conseguir ese pase llevará su tiempo, ¿no?

-Sí. Y era importante, tenía que llevarle...

...unos papeles a un preso para que los firmara.

Pero no puedo faltar a la reunión del colegio de abogados.

-¿No entiendo cómo no puedo acudir yo en tu nombre,...

...al fin y al cabo es familia mía? Salvador es mi primo.

Ah, se trata de Salvador.

Yo... cada principios de mes voy a la cárcel de Carabanchel...

...a visitar a los presos.

Si queréis, si no os parece mal, puedo intentar conseguir el pase.

Conozco a algunos guardias y a gente de la enfermería,...

...puedo intentarlo.

Luego os llamo con lo que sea. -Gracias.

-Muchas gracias. Hasta luego. Adiós.

-Adiós, Mauricio.

-Escúchame, Alfonso.

Tu mujer vino anoche a casa con los nervios rotos...

...por cómo te pusiste con ella.

-A ver, que cualquiera que te oiga piensa que le he pegado.

Sí, puedo haber perdido los nervios y le grité,...

...pero lo que ella me hizo a mí fue mucho peor.

-Tengas las razones que tengas, eres tú el que has perdido...

...los papeles y eres tú el que deberías dar el primer paso.

Y te aconsejo que lo hagas cuanto antes.

Cuanto más tiempo pasa más se complica todo.

-No, es ella quien tendría que haber venido a pedir disculpas.

Así que no entiendo por qué tengo que hacerlo yo.

-Porque ella lo hizo con su mejor intención,...

...solo quería ayudarte, no pensó que te ibas a molestar.

Y tú te enfadaste más de la cuenta.

-¿Es que no lo vas a entender?

Es que por mucho que te lo explique no lo quieres entender.

Que ella no ha hecho nada por mí, que lo ha hecho...

...porque no quiere quedar en ridículo delante de su gente...

...asumiendo que soy un paleto. -Tú no eres ningún paleto.

-Sí soy un paleto, sí.

Y si le iba a dar vergüenza que se lo hubiera pensado...

...antes de casarse conmigo.

-Aunque eso sea cierto no justifica ni que le gritaras...

...ni que te pusieras violento con ella.

-Sí. Está bien, pero yo soy así y ella me conoce.

Si me enfado, me enfado y no lo puedo evitar.

-Y tú la conoces a ella y sabes lo que le afectan estas cosas.

Se pasó toda la vida soportando...

...las disputas de su familia y eso la marcó.

Nosotros somos ahora su única familia...

...y tenemos que cuidarla. Tú más que nadie.

-Lo sé, joder, lo sé.

Pero tengo este carácter y no lo puedo cambiar.

Y además... que ella no tendría que tomárselo en serio...

...y también podría hacer algo por intentar entenderme...

...cómo soy y quién soy y no hace nada.

-Perdona un momento, tengo que hacer una llamada.

Ahora vuelvo. Marcelino.

Teléfono. -Disculpe un momento, señora.

Almacenes Rivas, buenos días.

Sí. ¿De parte de quién?

Ah, sí, ahora mismo se pone.

Teresa, tu marido al teléfono. Sí. Un momentito.

-Ya atiendo yo a la señora.

¿Sí? Hola, cariño.

¿Qué tal? ¿Has hablado con mi hermano?

-Sí, pero me temo que no ha servido de nada.

¿Por qué? ¿Qué ha pasado? -Que no se baja de la mula.

Está convencido de que el problema lo tiene Ana...

...porque no lo acepta como es.

Y que es ella la que tiene que disculparse,...

...lo que tú te imaginabas. Es que conozco bien a mi hermano.

Pero ¿no está arrepentido por haberle gritado?

-Yo creo que un poco sí.

Pero se justifica diciendo que es su carácter...

...y que Ana debería conocerle mejor y no darle tanta importancia.

Además no para de decir que tampoco fue para tanto.

Para él no ha sido para tanto, pero a Ana la ha dejado destrozada.

-Sí. Pero Alfonso no está dispuesto a ceder.

Y Ana tampoco. Pues no pinta bien la cosa.

-No. Cariño, nosotros no podemos hacer más.

Son ellos los que tienen que encontrar...

...la manera de entenderse. Esperemos que la encuentren.

-Seguro que sí, ya lo verás.

Bueno, te tengo que dejar que tengo que irme...

...a la comisaría y estoy con tu hermano en El Asturiano.

¿Nos vemos por la noche? Sí. Claro.

-Entonces un beso. Hasta luego.

Un beso. Y gracias por llamare y contármelo.

Adiós. -De nada, mujer. Un beso.

Clementina, ven un momento.

-Disculpe un momento.

Dime, Teresa. Tienes que hacerme un favor.

-Sí, claro que sí.

-Oye, Alfonso.

¿Cuándo es el próximo combate? -Bueno, yo os dejo.

-Héctor. -Gracias.

-Gracias no. Rapidito.

-Venga, Héctor.

Alfonsito, que cuándo es el próximo combate.

-Pues no lo sé, pero cuando sea te aseguro que vengo yo...

...en persona y te busco invitaciones.

-¿De verdad harás eso?

Pues muchísimas gracias, hombre.

Y fíjate lo que tengo por aquí.

-¡Hombre! -¿Quién es este, eh?

¿Quién es esta poderosa derecha?

¡Eres tú, Alfonsito!

Es que lo veo y no me lo creo.

Y yo solo te quería preguntar una cosa si puedo.

-Hombre, claro.

-Oye, Alfonso, aquí todos somos humildes, ¿no?

Y... es que se me hace muy raro, quiero decir,...

...coño, que de repente estás en los periódicos, que eres famoso.

-No. Sí, pues a mí también se me hace raro,...

...yo... quería ser el mejor en el boxeo,...

...pero... todo esto es muy fuerte.

Desde luego, y las entrevistas se te dan bien, ¿verdad?

-¿Te ha gustado?

-Hombre, parece que llevas dando entrevistas toda la vida.

-¿De verdad? Estaba muy preocupado con esta entrevista...

...porque era la primera y la verdad es que tenía...

...mucho miedo a meter la pata. -¿Qué dices?

Pero si está muy bien todo lo que contestas al periodista.

Y además que también tienes que pensar en quién la va a leer.

Quiero decir que imagínate todos los chavales de la calle,...

...a la gente humilde como tú y como yo y que...

Que de mayores quieran ser, no sé, futbolistas,...

...tenistas, boxeadores...

Pues esa gente va a leer tu entrevista...

...y se va a dar cuenta que con mucho trabajo,...

...con muchas ganas, como peleando por las cosas,...

...al final se puede llegar a conseguir lo que uno quiere.

-¿Tú crees, Marce? No sé, no...

Pues no lo había pensado, no, no. ¡Gracias, coño!

Teléfono. -De nada, es la verdad. Espera.

Bar El Asturiano. ¿Dígame?

Sí, un momentito.

Alfonso.

La Clementina.

Es bastante guapa.

-¿Sí? Sí, hola.

¿Co...?

¿Mi madre?

-Pues es por algo de tu madre y del pueblo, Alfonso, sí.

Te diría más, pero no te puedo decir porque no lo sé.

¡Que te des mucha prisa, te tienes que dar prisa!

¡Ven cuanto antes, Alfonso!

¿Tu hermana? Pues es que tu hermana no te ha podido llamar...

Porque... mucho, mucho, mucho trabajo.

¡Está muy ocupada, pero que vengas cuanto antes, Alfonso!

¡Corre, date prisa, que es importante!

De acuerdo. De acuerdo, no tardes.

Hasta ahora, Alfonso.

¡Ay, Teresa...! Muy bien, Clementina. Gracias.

-Pues espero que sea por una buena causa. Como se enfade...

Es por una buena causa, te lo prometo.

Y si Alfonso se enfada, será conmigo.

Gracias. -Hasta ahora.

Si lo piensa bien, se dará cuenta...

...que trabajar en un grupo de teatro...

...es una actividad que puede llegar a ilusionar a los reclusos.

Les mantendrá la mente ocupada en un proyecto.

Sentirse útiles mejorará su calidad de vida aquí dentro.

Y eso se reflejará en su comportamiento.

Es una iniciativa inofensiva que sólo puede aportar beneficios.

-Sí, sí, todo eso ya lo he leído en la propuesta que redactó.

Y lo estoy estudiando.

También sé que no sería la primera vez...

...vez que se hace algo así en una penitenciaría.

Por supuesto. No es un invento mío ni mucho menos.

Supongo que habrá oído hablar de la cárcel de El Dueso (Santander).

Hace unos diez años, Cipriano Rivas Sheriff,...

...un importante director de escena, montó allí un grupo.

-Conozco el caso. Y según tengo entendido,...

...no fue una experiencia negativa para la penitenciaría de El Dueso.

No había razón para que lo fuera. Y si me permite contárselo,...

...he pensado que no sólo podría quedarse...

...en que unos presidiarios representaran un texto.

También se podrían organizar talleres:

De vestuario, de carpintería y de pintura,...

...para construir los decorados.

También podría preparar algunos de luz y sonido...

...de la luz y del sonido en las representaciones.

De esta manera, implicaríamos a más reclusos...

...haciéndoles participar con su trabajo.

Y puede que a alguno le sirva para empezar a aprender un oficio.

¿Qué opina?

¿No cree que puede ser una buena idea?

-Que los reclusos trabajen en los talleres...

...me parece un planteamiento interesante.

Pero necesito tiempo para pensar en ello y analizar pros y contras.

Y el primero de todos ellos...

...es que la propuesta viene dada...

...por un recluso condenado a muerte...

...que ha conseguido conmutar su pena por cadena perpetua.

No es una buena recomendación para ser tenida en cuenta.

Entiendo.

-En mi posición, es comprometido y arriesgado...

...avalar una propuesta de un recluso con sus antecedentes.

Si hubiera cualquier tipo de abuso...

...o no se respetasen las reglas...

...que hayamos convenido desde el principio,...

...la situación puede escaparse de las manos.

Y toda la responsabilidad caería sobre mí.

Pero...

Yo lo único que quiero conseguir es que mis compañeros...

...ocupen su tiempo en algo positivo.

No habrá ningún problema.

Se cumplirán las reglas a rajatabla. Tiene mi palabra.

-No serán sólo las reglas del centro.

Cualquier obra a representar deberá ser aprobada por la autoridad.

El gobierno querrá saber qué se hace, cómo y por qué.

Y más en este caso.

Estamos hablando de una prisión que está llena de enemigos del régimen.

Sí.

Soy consciente de lo que representamos para el régimen.

Y estoy dispuesto a trabajar dentro de los márgenes que nos impongan.

-En su situación, esa es la única actitud inteligente.

Además,...

...con el teatro, siempre hay que ir con mucho cuidado.

Le comunicaré mi decisión cuando la haya tomado.

¿Su decisión?

¡Hipócrita!

"¡Mucho cuidado con el teatro!".

¡Faltaría!

-¡Hola, Clementina! -¡Qué bien, qué prisa te has dado!

-¿Y mi hermana, dónde está? ¿Y mi madre?

-Bueno, tranquilízate, que no es nada grave.

Tu hermana está en el despacho de Ana.

-¿Cómo que en el despacho de Ana, qué hace en su despacho?

-Pues, no sé... habrá tenido que ir a hacer algo.

¡Pero déjate de preguntas y ve, que te están esperando!

¡Vamos!

¡Alfonso, venga!

¡Madre mía! ¿Quién me manda a mí meterme en esto?

¡Ay...!

-Teresa, ¿y madre, qué le...?

¿Y mi hermana? ¿Dónde está?

No lo sé, hace rato que no la veo.

¿Ya te vas?

-Sí.

Clementina me llamó y me dijo que...

Que mi madre estaba mal y que Teresa quería hablar conmigo.

Me dijo que... Estaba aquí.

Lo siento, Ana.

¡Lo siento, no...!

No... no debí hablarte como te hablé en casa.

Lo siento.

De verdad, no...

Perdóname.

¡Ana!

¡Perdóname, por favor!

¡Por favor!

¡Por favor!

Yo siempre estaré contigo.

-¡Lo siento!

¡Lo siento!

¿Dónde está mi primo? ¡Yo esperaba a mi primo, Abel Zamora!

-Anda, siéntate, desgraciado. Esta es tu visita.

-Salvador, ¡no sabes las ganas que tenía de conocerte!

Soy Cristina Barea, la mujer de tu primo Abel.

Abel ha sentido mucho no venir. Pero en el último momento...

...le llamaron del colegio de abogados.

Y tenía una reunión muy importante.

Ha hecho lo que ha podido para librarse, pero le fue imposible.

Entiendo que me veas como una extraña.

Pero yo te miro y es como si te conociera de toda la vida.

Abel me ha hablado, desde siempre, de ti.

Te aprecia mucho. Lo sabes, ¿verdad?

Bueno, ya era hora de que nos conociéramos.

Al fin y al cabo, somos familia.

Bueno, eso depende del concepto que tenga cada uno de familia, ¿no?

-Abel me ha dicho que nos parecemos en muchas cosas.

Y que nos entenderíamos muy bien.

Al parecer, los dos tenemos el mismo vicio: escribir.

¿Ah, sí? (RÍE CON SARCASMO)

¿Y qué se supone que escribes tú?

-Bueno, nada de lo que pueda presumir pero...

Últimamente estoy muy animada...

...porque me han premiado un relato corto.

Un cuento que escribí.

Quizá algún día quieras leerlo.

También sé que eres un gran aficionado al teatro.

La semana que viene tu primo y yo vamos a ver una obra.

"Mi dulce Aurora", la de Manuel Salazar.

¿Pero por qué me cuentas todo esto?

¿Por qué tengo que perder mi tiempo escuchando bobadas...

...de una burguesa intelectual?

Mira, querida prima, déjame decirte algo.

"Mi dulce Aurora" no es teatro.

Es sólo una basura mediocre que cumple su función:

Distraer las mentes embrutecidas de los matrimonios acomodados,...

...aburridos y ociosos como el tuyo.

-¿Pero vamos a ver, por qué?

-¿Por qué? ¡Porque estoy harto de tus ideas!

¿No ves que es inviable? -¿Qué os pasa?

-¡Bonilla y sus ideas!

-¡Madre mía, es que es...! ¡Coño, es preciosa!

-¿Y no me dirá que no le he hecho buen precio?

-Hombre, yo sé negociar. Las cosas como son, eh.

Mire, ¿sabe lo que le digo?

Que me lo quedo. -¡Marcelino, voy con la chistorra!

-¡Pero esto es una contrariedad!

¿Qué quiere que haga ahora, por los clavos de Cristo?

-Mire, señora, este... este es mucho más abrigadito.

Además, le sale muy económico. -¿Qué, cómo dice?

-¡Que le sale muy económico!

-Vamos a ver, ¿pero no entiende que a mí me va la vida en esto?

¡Yo soy católico, apostólico y romano!

¿Sabe lo que supone pedir la nulidad de mi matrimonio?

-¡Jo, capitán de barco, qué suerte!

-¿Pero cómo qué suerte? ¿No será que habrá estudiado mucho?

Para ser capitán de barco hay que hincar mucho los codos.

-¿Para ser capitán de barco hay que saber Matemáticas?

-Pues claro. Y muchas. -¿Y para ser pirata?

Vete a contar a tus amiguitas la experiencia de tu visita.

¡Escribe un cuentecito de los tuyos y déjame en paz!

-¿Está todo bien, señora? -Sí, sí, no pasa nada.

Dígale que se vaya. -Quedan 5 min.

¡Me da igual, no quiero hablar!

-Necesitamos muchos agentes.

Y que se aprendan de memoria la descripción de las joyas.

Como he hecho yo.

-¿Y te parece correcto apartar a tantos policías...

...de sus tareas para buscar joyas que no sabemos dónde están?

-Chatito.

Ahí, eh...

¡Qué rápido bebe, eh! -¿Y ese galgo corredor?

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Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 17

22 sep 2009

La cena en casa de Ana ha tenido consecuencias y los personajes no pueden dormir. Beltrán aparece en casa de Héctor para informarle del resultado de la autopsia: don Narciso fue envenenado. Mauricio explica quién es Rosa a su madre. Cristina invita al teatro a los asistentes a la cena. Mauricio resuelve el problema de los pases para visitar a Salvador. Héctor trata de convencer a Alfonso de que pida perdón a Ana, pero éste cree que es ella quien debe hacerlo. Vista la dificultad, Teresa se inventa una excusa para que Alfonso y Ana se encuentren en el despacho de los Almacenes. Salvador ha pedido al director de la cárcel que le deje montar un grupo de teatro con los presos, pero el director duda y no acaba de decidirse. Salvador, de muy mal humor, recibe la visita de Cristina en vez de la de su primo. Al enterarse de que van a ir al teatro a ver una obra de éxito, arremete contra esa clase de teatro para la clase media inculta, dejando a Cristina muy perpleja.

Histórico de emisiones:

22/09/2009

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