Presentado por: Elena Sánchez Caballero Dirigido por: Elena Sánchez Caballero

'Al punto', un nuevo espacio de divulgación gastronómica que recorre las cocinas, los mercados, los paisajes y los productos que han convertido a la gastronomía española en referencia mundial. Lo hace de la mano de la directora y presentadora Elena Sánchez Caballero, que entrevista a los chefs más reconocidos de nuestro país.

‘Al Punto’ nace para reunir a los amantes de la gastronomía bajo el prisma de que “cocinar hizo al hombre” y de que “somos lo que comemos”. Por ello, acerca con rigor la importancia de la alimentación en nuestra calidad de vida y contribuye a difundir la posición de la cocina española en el mundo.

Pero además ‘Al Punto’ no olvida otros aspectos como la creación de nuevas técnicas culinarias, pasando por la fabricación de utensilios de cocina, hasta la incorporación en la dieta mediterránea de productos de otras latitudes.

Todo ello se articula en torno a una gran entrevista o reportaje central de Elena Sánchez Caballero, junto a otros reportajes sobre productos, curiosidades, personajes de nuestra cultura que aman la cocina… y mucho más.

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Para todos los públicos Al punto. Grandes Chefs - Ángel León - ver ahora
Transcripción completa

Hola, ¿qué tal? Un saludo desde el Puerto de Santa María,

en Cádiz,

donde hemos venido para conocer a Ángel León,

el cocinero que ha creado un mundo propio en torno al mar

en su restaurante Aponiente.

Este activista del mar realiza

una cocina marinera de raíces populares

que le ha valido dos estrellas Michelín

y tres soles Repsol, junto a otros muchos premios.

Su mente inquieta y su enorme talento

le han convertido en uno de los cocineros más innovadores

Hoy queremos hablar de su cocina

y de un sueño que está a punto de cumplirse.

1977: Nace Ángel León en la localidad gaditana de Jerez de la Frontera.

Desde muy pequeño,

mantiene una estrecha relación con el mar,

a través de la pesca en familia.

1994: Comienza sus estudios de cocina en La Taberna del Alabardero,

en Sevilla.

Entre 1997 y 2003, viaja por Europa,

en un intenso aprendizaje gastronómico.

2007: Abre su restaurante, Aponiente,

en el Puerto de Santa María,

introduciendo los pescados de descarte y el plancton,

como ingredientes de su cocina.

2010: Recibe su primera estrella Michelín

y desarrolla los embutidos cien por cien marinos.

2013: Recoge el Premio Nacional de Gastronomía

y, un año después, es reconocido con la segunda estrella Michelín.

En la actualidad,

mantiene en su cocina ese estilo característico

que le ha valido el sobrenombre de "El chef del mar".

Ángel, vivir en Cádiz es un privilegio,

¿tuviste claro siempre que querías trabajar y ejercer aquí?

Tenía siempre claro que quería volver a mi tierra.

Hay mucha gente que, cuando vives en tu propio entorno,

no te das cuenta de los valores, de la calidad de vida que tienes,

del sitio tan especial donde vives.

Yo lo viví desde fuera,

yo me tuve que marchar a Francia para valorar donde vivía.

Valoro todo lo que me ocurre aquí.

Cosas sencillas,

como llegar al trabajo en cinco minutos

o tener la suerte que, después de dar un servicio,

puedo darme un paseo por la playa.

Sobre todo, Cádiz y su gente, la alegría,

la forma de vida que tiene que a mi...

Es lo que te va. Sí.

Tú estudiaste en Sevilla, luego pasaste por muchas cocinas

y luego decidiste hacer un viaje como iniciático

para aprender de otras cocinas.

¿Qué aprendiste?

Yo creo que aprendí, sobre todo, a convivir con gente,

porque eso son cosas que no se cuentan.

Cuando los cocineros hacemos nuestras etapas de prácticas,

muchas veces, no sólo aprendes cocina,

sino aprendes...

Yo creo que lo más importante de la vida es convivir.

A mi lo que me gustó de esos viajes es ver la cocina

desde diferentes puntos de vista.

Gente totalmente diferente y cocineros muy diferentes.

Eso es lo que enriquece a un cocinero.

Ver cómo un producto se puede convertir en mil formas de hacerlo.

Y dar tantas vueltas y probar tantas cocinas, al final,

terminar aquí, en tu tierra, y cerca del mar,

¿condiciona dónde se nace?

Por supuesto.

Mi sueño siempre fue hacerme mi mundo,

este mundo del mar que tenemos en Aponiente,

esta forma inédita de cocinar el mar y yo creo que conseguí un sueño,

que era reivindicar mis emociones desde mi tierra

y donde creía que debía de reivindicar mi cocina.

¿Por qué te obsesiona de esta manera el mar

y esa necesidad de sacar el sabor del mar, que hay en tu cocina?

Porque creo que es el gran desconocido,

para el ser humano.

Parece que nos enseñaron de pequeños a que había sólo unos pocos pescados

que se podían consumir,

y hay millones de especies que hay que conocer y cocinar.

Yo, como cocinero, como amo el mar, la mejor forma que tengo de amarlo

es reivindicar esos pescados que son desconocidos y, sobre todo,

darle a la gente nuevos sabores.

¿Cuándo lo descubriste?

Tú empiezas saliendo a pescar con tu padre, de pequeño.

Yo empiezo de pequeño con mi padre. Es un enamorado del mar

y cuando llegábamos de pescar en mi casa

a mi madre no le gustaba limpiar el pescado.

Le daba un poco de repelús.

Y era yo quien los limpiaba.

A partir de ahí, limpiando el pescado de pequeño,

empezó a gustarme la cocina.

Al final, fue al revés.

Cocinando el pescado de pequeño, empezó a gustarme la cocina.

Así que lo mío fue al revés.

Viviendo el mar, me hice cocinero.

Estoy locamente enamorado de lo que hago

y yo digo siempre que la gasolina que mueve el mundo es la pasión.

Sin pasión no hay nada.

Yo no entendería esta profesión tan dura

si no estuviera locamente enamorado de lo que hago.

Entre el 2005,

en que te reconocen como cocinero revelación en Madrid Fusión,

y el 2007, en que abres Aponiente,

hiciste todo un estudio de la utilización de pescados de descarte.

Años después, la Unión Europea ha reconocido y ha prohibido

el tirar el pescado vivo, vivo o muerto, el de descarte,

por la borda.

Tuve la suerte de estar en esa comisión de pesca.

En aquella época era una voz que hablaba en alto

de algo que no era políticamente correcto,

en aquella época,

pero lo bonito de la vida es que, a día de hoy,

ya se tiene el descarte como algo, en la Administración,

que se tiene que cambiar.

Hace 12 años, cuando yo le contaba a la gente

que se tiraban 30 toneladas de pescado

por la borda de un barco,

la gente no me entendía.

A día de hoy, yo creo que hay una sensibilidad importante

y ha ayudado a que se entienda nuestro mensaje.

Cuando abrí el restaurante,

los primeros cuatro años fueron terribles.

La gente entraba en el restaurante y leía la carta

y no entendían qué estábamos haciendo

en un restaurante.

La gente iba buscando pescaíto frito

Fueron años muy duros, de incomprensión,

de poner encima pescados de descarte que la gente no quería

y darle el valor.

Si vas a tirar esta biomasa de pescado porque no tenga glamur,

déjame que yo le dé glamur a esos pescados.

De alguna forma, es lo que hacemos.

Llevamos los pescados humildes a los altares.

Para que la gente le quite esos complejos que tienen a los pescados.

Dicen que esta decisión,

que esta norma de la UE de utilizar el pescado

va a crear un mercado negro de pequeñines.

Mira, la verdad es que ese mercado negro existe.

El mar es incontrolable, aunque queramos controlarlo.

Yo creo que la Administración está poniendo de su parte para que,

de alguna forma, todos los pescados, todas las cajas,

sepamos de dónde vienen, qué día se pescaron

y qué procedencia tienen y yo creo que eso es muy importante.

El problema es

que el propio restaurador no le pone el nombre al pescado,

porque le da miedo de que no lo va a vender.

¿Cuántos quilos de mero hay en las pizarras de este país?

Mero frito, empanado y...

Mero no hay, señores.

Me río mucho cuando mi propia mami me dice que ha comprado tal.

Yo le pregunto cuánto le ha costado.

Y le digo que a ocho euros no puede comprar mero.

Si le pusiéramos el nombre de verdad a ese pescado,

la gente no tendría miedo a comprarlo.

En España se consume mucho el pez pequeño, ¿no? Sin talla.

Se consume el pez pequeño, pero dentro de su tallaje.

En función de la especie.

Las pijotas, los boquerones,...

muchas cosas que forman parte de la fritura

pero siempre con una talla.

El gran problema para mi no es la talla,

sino el nombre del pescado y el desconocimiento.

Nos da miedo cocinar cosas nuevas.

Si nos fuéramos a la plaza y pusiéramos un pescado a un euro

a otros seis euros,

la diferencia es si el de un euro es más feo, tiene más espinas

y es desconocido, la gente compraría el de seis euros.

Es algo que hemos comprobado siempre.

Hace unos años, los carabineros se tiraban.

Yo he visto aquí tirar los carabineros,

cuando era pequeño, se tiraban porque los llamaban los choriceros,

las gambas del diablo.

Fíjate tú, porque eran rojos.

A día de hoy, los carabineros son prohibitivos.

Son modas cíclicas.

A mi, cuando me viene una madre y me pregunta

por qué su hijo no come pescado,

yo le pregunto si ha llevado a su hijo alguna vez a la plaza

un sábado por la mañana para que tocara los pescaítos,

y los cocinara luego en casa.

Falta tiempo. Por eso, hoy día, al final,

el padre y la madre trabajan y el niño come en un comedor

y esa cultura que hemos mamado se pierde de alguna forma.

Creo que hay que ser muy pesado con esto.

Hay que ir a las plazas,

y hay que enseñar a los niños, como nos han enseñado a nosotros.

Sin embargo, somos un país gran consumidor de pescado.

Somos costa. Consumimos mucho pescado,

pero ¿tú dirías que estamos estandarizados en el consumo?

Estamos estandarizados en el consumo y es un tema cultural, también.

En función de las costas, cambia mucho el pescado, el consumo,

la tradición...

Hay pescados, como el bacalao, que viene de otras costas y,

culturalmente, lo hemos asimilado a lo largo de la historia.

Estas son las cosas que muchas veces te planteas.

Hay muchísimos pescados ahí que no tienen nada que envidiar

al bacalao.

Pero, bueno, forma parte de nuestra tradición.

A la gente le gusta comer bacalao y lo siente como un pescado cercano.

Siendo de aquí, de la Bahía de Cádiz,

donde hay una cantidad de especies marinas magnífica,

casi es como una responsabilidad social

la que te has marcado, de destacar los pescados

y lo saludable de un pescado, aunque sea feo.

A mi, que sea feo...

No conozco ningún pescado que sea feo.

Todos tienen su belleza.

Es un medio desconocido para la gente

y los que estamos profundizando en él vemos un montón de cosas

que los demás, quizás, no ven.

Por eso, la revolución de Aponiente va a ser una revolución muy lenta,

donde vamos a necesitar muchos años

para que la gente conecte con nuestra idea.

Lo que intentamos siempre es darle la vuelta a todo esto

y reinventar el mar rompiéndole los esquemas a la gente.

Hacemos pescados que son carne, carnes que son pescados,

verduras que parecen verduras,

pero que, en verdad, son cefalópodos.

Llevamos nuestra imaginación,

cogemos la tierra y la sumergimos bajo el mar

y nos creamos un universo donde creemos que,

en 30 fases, en el menú degustación,

la gente se lleva una idea que nunca ha sentido sobre el mar,

de olores, de sensaciones, de sabores, de texturas...

Y creo que el conjunto hace

que la gente se reconcilie con el mar

y lo intentamos siempre que entra un cliente en el restaurante.

Estamos intentando invertirlo, que es poner de moda pescados,

como hemos hecho durante estos años en Aponiente.

Te voy a poner un ejemplo.

La Lisa, el Albur, es un pescado que tiene mala fama.

Nosotros descubrimos que tenía un exceso de grasa.

Hicimos chorizo, salchichón, caña de lomo, morcón, butifarra...

Todos los embutidos del cerdo ibérico los llevamos

al mar, con una especie que la gente no aceptaba.

Pasaron los años y, al final,

era muy cool venir a Aponiente a comer embutido marino,

porque no tenía colesterol,

porque es un producto sano, ecológico y que viene del mar.

Si un pescado la gente no lo acepta, vamos a reinventarlo

para que la gente lo coma.

Y, además, tiene Omega 3, ¿no? Antienvejecimiento.

Y sin colesterol. ¡Qué maravilla!

Ángel, ya estamos en tu casa, en Aponiente,

donde ejerces de patrón de una tripulación

que siempre destacas que es esencial en el rumbo que lleváis.

¿Cómo la definirías?

Yo me di cuenta un poco tarde en mi vida

de la importancia del equipo.

Durante muchos años, con tantas cosas en la cabeza,

con tantos pensamientos a desarrollar,

no era capaz de aportar a mi equipo lo que llevaba dentro.

De un tiempo a acá, desde hace cuatro o cinco años,

cambié un poco el rumbo, porque hice una tripulación de gente

en la cual lo metí dentro de mi mundo

y ellos ahora es un mundo suyo,

donde lo compartimos, donde todos estamos ilusionados

como si fuese el primer día que abrimos el restaurante.

Esa tripulación es fundamental.

Yo digo siempre que la convivencia en un restaurante me recuerda mucho

a la convivencia en un barco.

Es un sitio muy pequeño.

Supuestamente, en un barco te sientes libre,

es una cosa extraña...

Muchas veces vamos al mar y ¡qué libertad!

Y estás atrapado en seis metros.

Pues aquí igual, nos sentimos libres,

pero no dejamos de estar en un espacio muy pequeño

donde la convivencia es muy intensa.

El silencio nos ayuda

y para eso tenemos un jefe de cocina que es mi mano derecha, mi alma,

que es Juan Luis Fernández,

que lleva conmigo desde que empecé en todo esto

y que, a día de hoy, es el chef de la cocina,

donde yo le doy su sitio, por supuesto,

y el respeto absoluto al chef.

Dicen que la cocina es pasión, presión y precisión.

¿En qué porcentaje colocarías estos ingredientes?

Pasión por encima de todo.

Mi sueño siempre fue ser o pescadero o tener un bar

y fíjate en el lío en que me he metido.

Todo fruto no de la ambición de conseguir,

sino de querer aprender.

En ese aprendizaje me he equivocado muchísimas veces

y la evolución del restaurante parte también importante

de la equivocación de los últimos años.

¿En qué me equivoqué?

Me equivoqué en querer contarle demasiadas cosas al cliente.

Todo esto que hay detrás, que no se ve,

lo quería contar y poner en una mesa.

Y ahí nos confundíamos, porque, al final, perdíamos al cliente.

Aprendí, al final, que el cliente viene a mojar pan

y a comer... y punto.

El cliente esperaba bogavante, gambas rojas,

langostinos de Sanlúcar, caviar...

todo lo gourmet del mar.

Al llegar aquí se encontraba la antítesis.

Esto ha sido un problema durante muchos años.

En mi vida, me llegó, incluso,

a hacer que me planteara en esta misma sala del restaurante,

al tercer año, que no podía seguir con él abierto.

A punto del cierre.

Ahora, la gente viene sabiendo dónde viene.

Yo, antes, me metía en los servicios

intentando convencer a los clientes de que probasen el menú.

Eso me drenaba mucho el alma, porque me quitaba mucha energía.

Ahora estoy feliz, porque no tengo que contar nada.

El cliente viene y se deja llevar.

Dice uno de los grandes críticos gastronómicos de este país,

José Carlos Capel,

que tu mente es como un departamento casero

de I+D, de Investigación y Desarrollo,

en plena ebullición.

¿Has sido siempre así? ¿Desde crío?

A mi me gusta llamarlo, más que creatividad, fantasía.

A día de hoy, valoro tanto las cosas que me ocurren,

siempre con los pies en la tierra y la cabeza en el mar.

Gracias a esa fantasía, me creé mi micromundo

que, a día de hoy, tengo la suerte

de que se ha convertido en un micromundo

donde tengo un mensaje,

hacemos una cocina inédita y única

y que la gente viaja de cualquier parte del mundo

a conocer ese micromundo de un loco que hay en el Puerto de Santa María

que cocina el mar

y que cocina de forma diferente.

Después del pescado de descarte llegaron las algas.

Unas algas de aquí, de la Bahía de Cádiz,

utilizadas como clarificantes de los caldos.

No. Aquello fue estudiando en mi tiempo libre,

porque me encanta estudiar ,

tengo la suerte de tener gente que he conocido

que estudia ciencias del mar

y, simplemente, por querer aprender, me pasaban los apuntes

y me ponía a estudiar.

Puedo tener una idea, como un cocinero,

pero yo siempre Toc toc toc, tengo que llamar a la puerta

de la gente que sabe, de los científicos.

Yo soy un cocinero, que tengo una idea,

que consulto a los científicos

y ellos me dicen lo que es una buena idea

y nos ponemos a trabajar.

Dentro de esas ideas,

nos dimos cuenta de que las algas diatomeas

se utilizaban en algunas empresas para clarificar los caldos, el vino.

Haciendo esa reflexión,

pensamos si las algas podían servir para clarificar caldos

y lo bonito es que empezamos hace 12 años

a clarificar con algas que vienen del mar

sin utilizar albúmina, ni huevo, sino en frío,

podemos clarificar en frío cualquier caldo

extrayendo el 99,6 % de las grasas.

Luego llega el plancton.

No hace mucho que ha recibido la denominación oficial de alimento,

o sea, que se puede utilizar con uso alimentario

y que te has convertido ahí en la gran estrella.

El plancton fue

el descubrimiento más bonito que me ha ocurrido en mi vida.

Descubrir el origen de la vida,...

Toda la vida comenzó gracias al fitoplancton.

El proyecto empieza cogiendo una red de muestreo de la universidad

y, después de casi tres horas navegando con la red,

sólo recolecté medio gramo de plancton.

El plancton necesita luz, agua y temperatura: fotosíntesis.

¿Por qué no cogemos cepas de semillas de plancton en el mar

y lo sembramos en tierra,

y tenemos un huerto de plancton marino?

A partir de ahí,

esta locura maravillosa que es tener nuestro propio huerto,

y sobre todo, para mí, probar el sabor más potente

y más puro y más verdad que conozco del mar que es el plancton.

¿Cómo reacciona el comensal cuando, esa especie de salsa,

un poco gelatinosa, verde, se la ofreces junto en un risotto?

Bueno, pues hace 10 años, cuando lo comían

parecían que estaban en un restaurante marciano,

en un sitio subreal donde le estaban dando de comer

la idea que se tenía solamente que era el alimento de las ballenas.

Hablamos de un producto con 60 veces más Omega 3 que el aceite de oliva,

vitaminas, caroteno, radicales libres...

o sea, es un auténtica locura, de hecho,

el pescado tiene Omega 3 porque se alimenta de plancton.

Creo que la evolución verdadera del plancton

será cuando mi madre se haga unas lentejas con plancton

y cuando mi vecina le haga al niño una pasta cocinada con plancton.

Y ahora que ya tienes la segunda estrella,

que supongo que significó para todos, en fin...Mucho.

Un momento de relajación, ¿piensas en la tercera?

¿Se convierte en una obsesión conseguir?Para nada.

El día de hoy, pues bueno,

tenemos dos estrellas Michelin maravillosa,

es de las cosas más bonitas que me ha pasado en mi vida,

aquí estamos todos locos por ese momento pero...

Yo lo único que les digo a mis niños:

Chicos, la única forma de mantener dos estrellas Michelin

es aspirar a tres estrellas Michelin.

No por tener tres estrellas sino por mantenernos, ¿no?

Porque, que te den estrellas es muy bonito peor que te la quiten...

eso tiene que ser muy duro.

Y nosotros, lo que buscamos ahora mismo,

es mantenernos, soñar, joder, pues claro

sería un mentiroso si te digo que no sueño que algún día

pudiéramos conseguir tres estrellas Michelin,

eso es la releche para un cocinero,

pero no me obsesiona.

Intento vivir mi vida y ser feliz con lo que tengo

que ya es bastante, que me caiga un rayo si me quejo.

Bueno, y aquí, Ángel, estamos en el escenario de un sueño ya ¿no?

Bueno, el escenario del sueño de mi vida.

Nunca nunca había sentido enamorarme de un sitio y creer que es mío.

La primera vez que entré en este molino de mareas

sentí eso, sentí que era mi lugar, que era el lugar donde tenía que...

que continuar el camino de Aponiente

porque, de alguna forma, es curioso que cocinamos el mar obsesivamente

pero no lo vemos, no se respira en Aponiente más que en los platos.

Cuando vi esto,

yo creo que vi concentrado todas las ilusiones de mi vida.

Un molino de mareas, explícanos. Era un molino de mareas

donde... bueno antiguamente todos los salineros de aquí, de Cádiz,

venían a este molino a moler la sal, el trigo

y lo que hacían era, por aquí entra la marea de la bahía de Cádiz,

pasaba por debajo del molino, seguía hacia adelante,

luego, cuando la marea estaba alta, se cerraba

y se esperaba a que se vaciara, ¿para qué?

Una vez que había vaciado, levantaban las compuertas

y los molinos empezaban a moverse

y ese es el momento que se aprovechaba para molerlo, ¿no?

Y no solamente eso sino la riqueza que genera el entorno,

el entorno como es el de la marisma,

que para mí es de los ecosistemas más importantes para la naturaleza.

Hay kilómetros y kilómetros de salinas abandonadas

que no generan riqueza y que pueden dar mucho trabajo en el futuro,

de alguna forma, esto es una apuesta por la tradición

mirando al futuro y viendo, que desde la sal,

se puede innovar en el siglo XXI. Es un molino del siglo XVII,

me parece que he leído, ¿y qué vais a hacer en este espacio tan bonito?

Aquí, aunque... Claro, venimos de mi casa,

de 225 m2 donde hemos conseguido tantas cosas...

Pues esto a mí me da miedo, nos vamos a un sitio de 1.400 m2

y en vez de dar de comer a 25 clientes

le vamos a dar de comer a 40.

Creemos que la visita a este molino va a general tendencia en el mundo

porque no va a ser solamente la experiencia

de si soy buen o mal cocinero cocinando

sino un poco como aprovechamos los recursos de la naturaleza,

de este entorno, para dar de comer un menú radical sobre la marisma.

Estamos en pleno Parque de la Bahía de Cádiz,

todo esto está rodeado de marismas, caños, esteros,

¿qué tiene de especial este ecosistema

para las especies que hay?

Bueno, yo creo que esto es como un corazón de vida.

La marisma, bueno, desde todos los flamencos que para aquí

para alimentarse del camarón,

que es como la parte más importante de la cadena trófica.

Luego, la historia, de cómo el hombre llegó a la marisma

se asentó cuando tenían las salinas y cómo, viendo que tenían salinas,

veían como los pescaos le entraban desde el mar.

Ellos hacían un a compuerta al mar y dejaban que el agua entrase

solamente los alevines del pescao del mar que entraban.

A partir de ahí,

dejaban que se pescao se criase dentro de sus salinas

y al final ya tenían alimento, es decir,

tenían pescados, tenían sal y a partir de ahí

también empezaron a asentarse ovejas, vacas...

ya tenían carne, tenían pescados, tenían sal y tenían...

la alimentación perfecta, nosotros, de alguna forma,

ese asentamiento lo queremos hacer ahora en el siglo XXI

reinventándonos y demostrando a la gente

que de la naturaleza, no solamente debe ser sostenible

sino que debe ser rentable.

De las marismas, las especies que hay aquí,

dada la salinidad que tienen estas aguas,

porque entra el río, está el mar,

¿eso aporta un sabor especial al pescado?Para que me entiendas,

la mejor forma de entender lo que es un estero es pensar

que hemos mandado al pescao a un spa,

donde tiene la mejor temperatura, la mejor salinidad

y no tengo depredadores.

Vivo a gusto, de que nadie me va a comer la cola por detrás

entonces, eso en el pescado, además de las corrientes

le producen un estrés, ese estrés no lo tienen

por lo tanto la textura de ese pescao y el sabor de ese pescao

es impresionante.Pero sigue teniendo esa masa muscular,

claro siguen nadando... Ellos siguen nadando...

Y esa parte roja del pescao, la zona de músculo, la tiene.

Por supuesto, lo que tiene es un...

Normalmente son pescaos con más grasa que otros pescaos

pero eso, en la cocina, es una virtud.

Mucha gente que confunde una piscifactoría con un estero

y no tienen nada que ver, el estero es la propia naturaleza

la alimentación es la propia... la propia turbidez de agua

de la que se alimenta el pescao

y bueno, la verdad que para nosotros esto es un sueño.

Todo este esfuerzo que nos has contado de innovación,

de trabajo en colaboración con los científicos

de la Universidad de Cádiz, ¿te va a traer aquí...

vas a poner a hacer algo de laboratorio?Sí,

vamos a tener un laboratorio ahí arriba,

donde tendré cepas de plancton, donde contaré al cliente

toda la evolución que se ha hecho en casa.

Queremos tener parte de... Que vea la gente

como se recolecta el plancton, ese estero,

recuperar las salinas, comer todas las especies

que están entorno aquí a las marismas.

Estamos en un sitio de dominio público terrestre

y aunque se le va a dar un uso de restaurante

vamos a traer, por supuesto, a los niños aquí

y va a haber un día a la semana donde se va a abrir al público,

porque al fin y al cabo, todos los españoles,

un trocito de esto lo hemos pagado con el sueldo de todos,

de alguna forma dar esa labor social para nosotros es fundamental.

Tu eres un activista del mar. Y como mi interés simplemente

porque amo el mar, nada más, lo hago por eso,

no lo hago por salir en la tele o salir en la prensa,

lo hago porque es que me sale del corazón

y yo creo que esa es la verdad más pura que puede haber.

Y porque crees que es una fuente de alimentación...

Por supuesto, y que creo que es una fuente de alimentación

y que debemos de reflexionar todavía unmontón sobre el mar,

pero al final creo en lo que yo hago.

Al punto - Grandes Chefs: Ángel León

29:38 01 sep 2018

Programas monográficos dedicados a los cocineros que han intervenido en el programa Al Punto.
Uno de los chefs más punteros del momento, Ángel León, que ha conseguido la segunda Estrella Michelin para su restaurante Aponiente.

Histórico de emisiones:
08/05/2016

Programas monográficos dedicados a los cocineros que han intervenido en el programa Al Punto.
Uno de los chefs más punteros del momento, Ángel León, que ha conseguido la segunda Estrella Michelin para su restaurante Aponiente.

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    Carme Ruscalleda

    25:15 04 ago 2018

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  • 27:05 19 jun 2016 Tras pasar unos años en El Club Allard y conseguir 2 Estrellas Michelin decidió dejarlo todo y emprender negocio en solitario en un escenario "donde la cercanía y la complicidad con el comensal es el lujo", asegura. Guerrero desarrolla una cocina "con menos reglas, más creatividad y para viajar sin moverte de la silla". En Al Punto descubrimos cada rincón de este restaurante que tan solo en 8 meses ya ostenta una Estrella Michelin y analizamos el motivo de su éxito.

  • Pepe Solla

    Pepe Solla

    27:46 12 jun 2016

    27:46 12 jun 2016 Programas monográficos dedicados a los cocineros que han intervenido en el programa Al Punto.

  • 12:31 05 jul 2015  Conocemos a la mujer con más estrellas michelin del mundo en su restaurante en Barcelona. ¿Cómo empezó? ¿Por qué tuvo que arriesgarlo todo? ¿En qué proyectos está trabajando ahora? Responde a todas estas preguntas en la entrevista que puedes ver aquí al completo. 

  • 4:09 05 jul 2015  El presentador de Aquí La Tierra se atreve con todo y la prueba es este video en el que nos habla de sus gustos culinarios y se lanza a la cocina con una receta muy apetitosa: pollo asado con salsa romescu. 

  • Una fiesta clandestina

    Una fiesta clandestina

    3:34 05 jul 2015

    3:34 05 jul 2015  Los restaurantes pop-up son la última moda. Restaurantes que se montan y desmontan en un mismo día. En esta ocasión la cosa va a más: los clientes compran un cupón por una cena, pero no saben dónde se celebra, hasta unas horas antes. 

  • 3:42 05 jul 2015 La almabraba, la pesca del atún, es todo un espectáculo en alta mar. Una pesca sostenible con la que se consiguen uno de los grandes manjares de nuestra gastronomía. Juan Pablo Carpintero se lanza al mar... y a la mesa. 

  • Al punto - 05/07/15

    Al punto - 05/07/15

    28:46 05 jul 2015

    28:46 05 jul 2015 Al punto descubre, en este último programa de la temporada, la cocina de la mujer con más estrellas Michelin del planeta, la chef catalana Carme Ruscalleda. Además, habla de la nueva moda en el sector de restauración: los restaurantes pop-up, de quita y pon, y se sumerge en el mar para conocer de cerca un producto: el atún.

  • El desayuno mediterráneo

    El desayuno mediterráneo

    00:32 05 jul 2015

    00:32 05 jul 2015 ¿Cómo debe ser un buen desayuno? En este vídeo de Al Punto te lo enseñamos, paso a paso, para que no te olvides de nada, 

  • 00:50 02 jul 2015 'Luna de miel' es un expresión gastronómica que poco tiene que ver con la cocina ¿o sí? Nos lo cuenta el experto Rafael Ansón

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