Dirigido por: Antonio Perezgrueso

Este espacio emite documentales sobre alpinismo, escalada y otros deportes de riesgo al aire libre. El equipo del programa ha logrado hazañas destacables, como filmar en el prohibido reino himalayo de Mustang y en Bhután.

‘Al filo de lo imposible’ es una serie documental en la que predomina la emoción, los deportes de aventuras y el riesgo. Está dirigido por Antonio Perezgrueso, y cuenta con realización de Manuel Rojo, producción de Esteban Vélez y Fátima Ramas, y los cámaras Fernando Martín y Luis Miguel Pavón.

La web del programa amplía información sobre cada aventura, con reflexiones de los miembros del equipo que las han vivido. También incluye fotografías de las expediciones y permite volver a ver todos los programas de esta y otras temporadas.

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Para todos los públicos Al filo de lo imposible - Tierra - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE

Es 1992 y el Ama Dablam nos contempla con toda su pureza.

Vamos camino del Everest.

Sabíamos que los tiempos han cambiado,

desde que ellos, nuestros héroes,

recorrieron aquellos confines remotos de la Tierra,

de gigantesca altitud o inquietante longitud pero igualmente inhóspitos,

que nosotros queríamos conocer.

Ellos son, entre otros, Edmund Hillary y Tenzing Norgay

sin quienes la historia del Everest no se habría escrito

tal cual la conocemos;

o los antárticos Roald Amundsen y el Capitán Scott.

Y también Robert Peary alcanzara o no el Polo Norte.

Everest, Polo Sur y Polo Norte ―un trío conocido como

los Tres Polos de la Tierra―

fue el primer gran reto de un todavía joven programa de televisión

En aquel momento Al filo de lo imposible

apostó por vivir su tiempo.

Como el melómano que se deleita ante una sinfonía

y activa sus sentidos y emociones ante la perspectiva de descubrir

la siguiente composición,

como amantes de los grandes espacios de la Tierra

nos atrajo la posibilidad de llegar más alto,

o recorrer un itinerario más largo por los desiertos helados.

Queríamos mejorar.

¿Acaso no es ésta una de las mejores cualidades que nos hacen humanos?

Y experimentar este viaje a los polos opuestos

ayudaría a conseguirlo.

También sabíamos que esos lugares, aunque seguían estando ahí,

como diría Mallory,

ya no eran los mismos que ellos conocieron.

Aún así, el Everest, como también el Ártico y la Antártida,

apenas si apuntaban entonces

un proceso de transformación que, por distintos motivos,

hoy se ha convertido en un serio peligro de destrucción.

En el Everest, pudimos vivir una montaña sin la masificación actual

que arrasa con el significado original que tuvo para ellos,

nuestros héroes,

y que conservó para nosotros.

Con diez años de actividad televisiva

y varias expediciones himaláyicas con algunas cumbres conseguidas,

proponerse alcanzar los Tres Polos fue una sucesión de pasos lógicos

que se concibió en alianza

con algunos de los alpinistas más comprometidos y capaces.

A los cámaras y alpinistas de Al filo

se sumaron miembros del Grupo Militar de Alta Montaña.

Después de escalar solos la ruta del Pilar Sur

―que solo al final confluye con la vía normal concluida

por Hillary y Tenzing― para Alfonso Juez,

Francisco Gan, Ramón Portilla

y los sherpas Lhakpa Nuru y Pemba Norbu,

recorrer los tramos finales de la arista sureste del Everest

fue un enorme regalo que el paso del tiempo ha querido agrandar.

Psicológicamente tiene una explicación que está en mi interior.

Intelectualmente yo creo que es inexplicable.

¿Lo que te lleva a hacer esas cosas?,

pues, el medio en el que las estás haciendo; el estímulo que te supone;

y luego, después de mucho tiempo yo creo,

pues la satisfacción de un recuerdo meditado.

En 1992, al volver del Everest,

ni Francisco Gan ni Al filo de lo imposible

sabíamos que faltaban siete años para pisar los Tres Polos juntos

y sin medios mecánicos.

De hecho, en 1992,

nadie había logrado ese reto que estuvo ahí siempre,

pero especialmente desde que Edmund Hillary

se convirtiera en 1985 en la primera persona que los holló.

Como el alpinista neozelandés se transportó en tractor al Polo Sur

y en avión al Polo Norte,

se podía mejorar.

El llamado Three Poles Challenge estaba ahí

para quien quisiera emprender algo tan poco recomendable.

Acometer el segundo polo no iba a resultar sencillo.

Antes de poner el pie en la Antártida,

la semilla que plantó José Carlos Tamayo

necesitó dos años de barbecho y maduración

mientras Al filo se embarcaba en otras aventuras.

Fueron años, durante los cuales,

las lecturas de la odisea de Roald Amundsen

y la tragedia del capitán Robert Scott,

primero y segundo que lo conseguían en 1914 y 1915, respectivamente,

alimentaban anhelos y temores.

Entre los anhelos, aunque no fuera lo más importante,

podríamos convertirnos en los primeros españoles

que lograrían pisar el Polo Sur,

80 años después de que lo hiciera el célebre noruego.

Entre los temores, salvo averiguar

a partir de cuánto frío no se puede encender un cigarrillo...

¿el resto?, mejor no mencionarlo.

Pero la travesía hasta el Polo Sur

no fue el único objetivo de esta expedición.

Mientras seis se dedicaban a ella,

otro grupo numeroso arrastraba sus trineos con material

para abrir rutas a tres picos vírgenes en las montañas Ellsworth.

Bajo un sol congelado, se anotaban además varias repeticiones.

Especialmente la del monte Vinson, el techo antártico con sus 4897 m,

una cima que Ramón Portilla necesitaba

para completar su proyecto de las Siete Cumbres.

Tanto Sebas de la Cruz como yo veníamos del K2

que había sido una expedición larga y dura como ninguna.

Habían pasado escasos tres meses, habíamos improvisado esta expedición,

la habíamos sacado adelante en muy poco tiempo

y yo tengo incluso la anécdota

de que dentro de la carcasa izquierda de mi bota

pues apareció otro botín derecho

y tuve que hacer esos 1200-1300 km pues con dos botines derechos,

lo cual pues desde el segundo día iba ya con los pies inflamados

con alguna ampolla,

y cosa que fue pues agravándose a lo largo de todos los días,

de los 52 largos días que tardamos en llegar al Polo Sur.

No se vivían momentos fáciles ni felices en Al filo,

sino desgarradores como lo es pasar del todo a la nada.

Unos meses antes habíamos conseguido el viejo sueño de escalar el K2,

y además por la exigente ruta de la Arista Norte.

Sin embargo, durante el descenso,

Atxo Apellániz falleció de agotamiento

pese a los esfuerzos del resto del equipo por evitarlo.

Especialmente de Juanjo San Sebastián,

su compañero de cordada,

quien regresó con severas congelaciones,

ya que, en lugar de descender para salvar la vida,

se quedó con él para ayudarle.

El Polo Sur ya está ahí, habitado e inconfundible,

con su pueblo formado por la base Amundsen-Scott

e instalaciones asociadas.

A menos 38 grados centígrados nos recibe el 24 de enero de 1995.

Es el día en que, por fin, José Carlos Tamayo,

y el argentino Sebastián de la Cruz,

Benito Molina, Pedro Expósito, Francisco Soria y Francisco Gan,

dejan atrás 1.200 km y 52 días de frío, incertidumbre y soledad.

Año 1999.

Ha llegado el momento de intentar el tercer polo.

Lo que hay por delante no es una incógnita

sino un horror de 1.000 kilómetros para los que necesitarán 60 días

con temperaturas frecuentes de 40 a 50 grados bajo cero.

Los paisajes no se ven solo con los ojos, se ven con el corazón.

Entonces el Polo también se ve con el corazón.

El Polo es igual. El Polo tiene un poder de epopeya, de proeza,

de asalto a lo remoto,

de cuentos de Julio Verne que uno no puede quitarse de en medio.

Y debe ir uno con ellos.

Uno debe cargar en la mochila todo eso

e ir al Polo con toda esa carga de elementos

y en ese sentido, es la cúspide de toda una leyenda.

Alcanzar el Polo Norte resulta más duro que llegar al Polo Sur.

Es necesario estar muy bien armado por dentro

para soportar tanta adversidad.

Los bloques que se forman del choque de las placas de hielo,

que van colisionando,

pues forman zonas en alguna ocasión hemos llegado a tener

hasta 15-20 km continuos de bloques

prácticamente sin ningún espacio plano, simplemente es bloques,

y bloques y bloques.

Esto hace que ralentiza la marcha muchísimo,

hace que en alguna ocasión por ejemplo avanzamos 3 km en un día

a pesar de un gran esfuerzo.

-Si consigues cruzar la zona de bloques,

la zona de caos hasta llegar al primer reavituallamiento

yo creo que está hecho el 50 por ciento de la expedición,

aunque no sea el 50 por ciento de la longitud,

que puede ser un 25 por ciento aproximadamente.

En ese primer 25 por ciento el día dura 6 horas,

tienes que arrastrar el trineo por encima de un caos enorme de bloques.

Tú sigues cuatro días después y sigues viendo lo mismo,

en el que hay días que después de caminar siete horas

habíamos recorrido cinco kilómetros,

y por la noche la deriva nos empujó dos para atrás.

Es decir, que después de siete horas

al día siguiente habíamos avanzado tres kilómetros.

-El motor es la ilusión y en algunas ocasiones la rabia.

En algunas ocasiones la rabia.

Pura rabia de decir esto lo he acometido

y mientras no vea clarísimamente que me estoy jugando la vida

yo sigo adelante, sigo adelante, sigo adelante.

La vida se la estaban jugando.

Antes y después del caos,

esperaban zonas de hielo tan fino y traicionero

que les engulló dos veces.

Como en montaña, caer puede significar morir,

pero en las cimas la mayor tensión se reduce a los días de cumbre.

Aquí, fue una constante casi cada uno de los 60 días.

Hizo mella en nuestra capacidad física y sobre todo,

la más peligrosa, en nuestro...

creíamos que estábamos alcanzando ya

el límite de la capacidad de sufrimiento.

Yo particularmente lo estaba pasando fatal, fatal... Me sentía vencido.

Por momentos me sentía vencido.

-99 el Polo Norte ―¡Bien!

―89, 59, 998 Norte y Este, 40.00.908.

El Polo.

Desafío aceptado. Reto conseguido.

Francisco Gan se convirtio en la novena persona que alcanzaba

los Tres Polos sin ayuda mecánica.

Pero no fue solo eso lo que quedó en el recuerdo de quienes lo lograron.

Lo más importante: la sensación, la emoción,

de haber trabajado con un grupo de personas,

de haber pertenecido a un grupo de personas muy especial

como posiblemente no vuelva a juntarse nunca más

a lo largo de mi vida,

personas con una fuerza interior tremenda,

con una capacidad de sufrimiento prácticamente ilimitada,

con una profesionalidad fuera de lo común

y un amor a la aventura, un deseo de superación

que yo creo que me costará olvidar.

-Mañana no tenemos que andar.

Ese mismo 1999, además de estar presentes en esta epopeya

que fue alcanzar el Polo Norte y completar el Three Poles Challenge

junto con Francisco Gan,

otros miembros del equipo se unían a Juanito Oiarzábal

para escalar el Annapurna.

Se suponía que iba a ser el último

de los Catorce Ochomiles del alpinista vasco,

pero, para sorpresa de muchos,

el infatigable Juanito no lo dejó ahí,

sino que continuó escalando cimas de ochomil metros.

El Annapurna, este año 1999,

fue la primera cumbre que unió a Juanito Oiarzabal

con Al filo de lo imposible.

No será la última.

A partir de entonces se sucedieron las expediciones conjuntas.

Algunas, como la escalada del Everest,

sin oxígeno en 2001,

con el fin de mejorar pasadas ascensiones.

Juanito quería arreglar su escalada de 1993

durante una triste expedición en la que falleció Antonio Miranda.

Su reto se convirtió en un objetivo común con el equipo de Al filo,

que también había logrado

la ascensión del Everest con oxígeno, en 1992.

Después, la unión de fuerzas tuvo dos objetivos:

Juanito quiso dar una segunda vuelta a sus ochomiles,

y a la vez se sumaba a la consecución de los Catorce

de Edurne Pasabán.

Antes y después del Annapurna,

los ochomiles le han dado la vida a Juanito.

Pero también, en varias ocasiones,

han estado terriblemente cerca de quitársela.

Volvemos a 1999 recorriendo los mismos valles explorados

por los alpinistas franceses en 1950,

cuando consiguieron la histórica primera ascensión de un ochomil.

Medio siglo después, el Annapurna, con sus modestos 8.091 m,

se ha convertido en el más letal de los catorce,

debido sobre todo al alto riesgo de avalanchas de su cara norte.

Las estadísticas dicen que, por cada 100 ascensiones,

fallecen 40 alpinistas.

Un ánimo, pues, digamos que espléndido, por varias razones.

Porque llevaba un equipo muy importante, buena gente:

tanto Juan Vallejo, como Ferran Latorre, como Eneko Pou.

Creo que era un equipo de garantía

y también teníamos la información de que el invierno anterior

había nevado muy poco,

con lo cual, la propia montaña, el Annapurna,

pues pudiera estar todavía en mejores condiciones

de lo que nosotros en un principio pudiéramos pensar.

Una vez llegados al campo base

yo creo que nos impresionó un poquito a todos la montaña.

Y sobre todo por esas vistas que tienes a la cumbre del Annapurna

sobre todo ver todo ese glaciar tan impresionante

y toda esa caída desde arriba.

Es una caída impresionante llena de bloques,

de seracs que parece que le echas la primera mirada y dices:

¿Por dónde se podrá subir por aquí

para llegar a la parte alta del glaciar y para poner el campamento?

Juan Vallejo observa la pared con los prismaticos

en busca de la respuesta a la pregunta de Juanito.

Con admiración hacia aquellos pioneros de 1950 por sus aciertos,

―Herzog, Lachenal, Terray, Rebuffat― comenzamos la ascensión.

Toda esta zona para equiparla

que colocamos aproximadamente unos 1.300 metros de cuerda fija,

pues una zona difícil sobre todo cuando tienes que atravesar el cono.

Atravesar un cono el cual, la parte alta del cono,

lo domina un gran serac, un serac enorme.

Este serac habitualmente rompe.

Entonces cuando rompe cae en la parte alta del cono

y eso es lo que provoca la avalancha.

El Annapurna no fue letal,

pero tampoco benigno con nuestra expedición.

Todos bajaron salvos, pero no sanos,

y el resultado bien podría haber tenido un saldo negativo

ya que el mal agudo de montaña

se cebó en forma de edema con uno de los escaladores.

Peor suerte corrió una alpinista coreana,

la primera que escaló el Everest,

que junto a su sherpa desapareció en la montaña.

Ocurrió pocas horas después de que felizmente, desde la cima,

eleváramos a los cielos

el simbólico mensaje que el mismo Maurice Herzog nos había entregado:

"En la vida de los hombres siempre habrá otros Annapurnas

y 50 años más tarde he visto que ésa era la verdad".

Soy Josune Bereziartu.

Nací en el interior de Gipuzkoa, en Lazkao,

al pie de no muy altas pero sí esbeltas montañas.

Mi currículo deportivo apunta a que mis escaladas han supuesto

una pequeña revolución en la historia de la escalada deportiva.

Cosas que se pensaban que eran imposible,

pues que lo hiciera una mujer,

o que no se podían hacer,

pues, bueno, están hechas.

Y ahora visto de esa manera te sientes orgullosa.

Bien puede estarlo.

ya que el capítulo en el que Míriam García Pascual

y Mónica Serentil,

escalan en el Verdon en 1988,

sirvió de faro hacia donde la Josune de los 17 años

dirigirá su enorme energía, inteligencia, talento y constancia.

Un día de 2002 quisimos escalar con ella

una gran vía en el Pico Urriello,

también conocido como Naranjo de Bulnes.

La ruta "El Pilar del Cantábrico" es un antiguo itinerario de artificial

que escalada en libre se transforma en una via 8a+ pero, sobre todo,

un lugar donde una caída significa correr un grave riesgo.

Al filo tocó a las puertas de mi casa

y me propuso escalar el Pilar del Cantábrico.

Aquello fue una experiencia nueva y fue muy gratificante.

Me gusta tener un trabajo que me dé independencia

para que la montaña nunca jamás deje de ser un fin, no un medio.

Entre 1998 y 2005, Josune Bereziartu se encargó de dar los pasos

por los primeros 8c, 8c+, 9a y 9a+ femeninos,

pero no ha sido hasta 2017,

cuando su nivel se ha visto igualado.

―Último ochomil.

―Pues una fiesta.

Tendría que dar gracias a mucha gente

y no podría decir a todo el mundo aquí.

Gracias. Gracias a todos.

A todo el mundo que ha estado ahí,

a mi familia, a mis amigos,

a todos los que habéis hecho posible que termine los Catorce Ochomiles.

Gracias a todos, de verdad, de corazón.

Os quiero mucho a todos.

La primera vez que vienes al Himalaya asusta.

Asusta antes de venir, porque tú has andado en los Alpes,

has andado en los Andes,

has andado en montañas de 6.000 metros,

pero de repente un día,

pues, te propones venir a una montaña de 8.000 metros.

Entonces yo en casa pensaba, ¿cómo va ser de grande un ochomil?

Porque cuando te pongas abajo ¿vas a ver el final del ochomil?

O sea: era como una historia, una película que te hacías, ¿no?

Dices: madre mía, ¿cómo va a ser?

Entonces vine con mucha, mucha intriga en el año 98

a la primera expedición,

y, claro, te encuentras lo que esperabas. Te sorprende.

Te encuentras unas montañas gigantes, un paisaje increíble y te asusta.

Pero la montaña que más me ha marcado en toda esta carrera de estos años,

Porque la montaña era, es difícil, y lo sabía antes de ir,

y quizás porque la bajada del K2 se complicó,

quizá es el momento en que por primera vez,

aunque ya lo sabes que un día te puede pasar,

ves las orejas al lobo muy cerca y lo tocas, ¿no?

―Bueno, estoy cansada, pero, pero bueno proseguir al campo 2. Cambio.

Yo me encuentro con Al filo de lo imposible

en el año 2003, la primera vez.

Entonces para mí aquello era un regalo,

un regalo porque Al filo de lo imposilble

yo creo que siempre ha sido

la imagen de la montaña en la tele

y todo el mundo quería trabajar con Al filo.

Entonces aquella oportunidad era una pasada.

Al filo ha sido muy importante en mi vida

para terminar los Catorce Ochomiles.

Seguramente que si no hubiera estado con ellos

y no hubiera ido entrando en expediciones diferentes

no hubiera ido haciendo las cumbres de 8.000 metros

y nunca me hubiera planteado los Catorce.

Y luego me he encontrado gente muy buena dentro.

Esto no es ellos son la tele y nosotros somos los alpinistas.

Esto es un equipo.

Al final salimos del C3 para arriba, tarde,

pero cuando nos ha dejado el viento.

Más o menos creo que son las cinco y algo de la mañana

y yo creo que, bueno, entre todos, pues, a ver si subimos a la cumbre.

Cuando yo la primera vez que vine aquí, al Himalaya, en el 98,

o la primera vez que en el año 2001 subí al Everest,

nunca pensé en terminar los Catorce Ochomiles.

Las primeras expediciones las hice más con Silvio, con Iván Vallejo,

con Juanito Oiarzábal luego,

con Juan Vallejo, con mucha gente.

Ahora hemos hecho un equipo más estable que son

Asier, Alex, Ferran Latorre...

En esa carrera de 12 años, desde el año 98 hasta aquí,

ha habido momentos buenos

en los que psicológicamente he estado muy bien

y otros momentos en los que estado muy mal.

Y esto es muy conocido en mí.

Ellos han hecho posible que yo termine los Catorce Ochomiles.

Para mí son unos compañeros más de expedición, igual.

Nosotros, cuando trabajamos en una expedición

cinco alpinistas y dos sherpas, o tres, o lo que sea,

al final somos siete.

Ellos no están trabajando para ti

sino que estamos trabajando conjuntamente.

Es verdad que ellos cargan más peso

cuando van a los campos de altura y así.

Su vida y mi vida valen lo mismo y en esas montañas...

Edurne se propuso ascender los Catorce Ochomiles

y no escatimó esfuerzos,

lo dio todo de su parte para conseguirlo.

También Al filo puso todo su empeño para lograrlo juntos

estrechando la cuerda de la amistad,

compartiendo recíprocamente las fortalezas

y apoyándonos en las debilidades.

Llevó tiempo, fue duro,

hubo momentos altos y otros muy bajos.

En varias ocasiones estuvo al filo de resultar imposible.

Y sin embargo, se hizo.

¡Gracias!

Subtitulación realizada por Teresa García Román

Al filo de lo imposible - Tierra

28:36 02 dic 2017

Edmund Hillary, Tenzing Norgay o los antárticos Roald Amundsen, Robert Falcon Scott y Ernerst Sackleton, son entre otros, los héroes que recorrieron aquellos confines remotos de la Tierra, de gran altitud o inquietud. Se suma Robert Peary que alegó ser la primera persona en llegar al Polo Norte.
Everest, Polo Sur y Polo Norte -un trío conocido como los Tres Polos de la Tierra- fue el primer gran reto de 'Al filo de lo imposible'. Como amantes de los grandes espacios de la Tierra, al equipo le atrajo la posibilidad de llegar más alto o recorrer un itinerario más largo por los desiertos helados.
El programa buscaba dar un paso más allá y experimentar este viaje a los polos opuestos. Sabían que el Everest, como también el Ártico y la Antártida, apenas apuntaban entonces un proceso de transformación que, por distintos motivos, hoy se ha convertido en un serio peligro de destrucción.
En el Everest, el equipo de 'Al filo…' pudo vivir una montaña sin la masificación actual que arrasa con el significado original que tuvo para los héroes. La experiencia adquirida en la expedición al Hielo Patagónico Sur supuso un incentivo que sirvió para acelerar el deseo de alcanzar los Tres Polos, una sucesión de pasos lógicos que se concibió en alianza con el Grupo Militar de Alta Montaña y algunos de los alpinistas más comprometidos y capaces.
El Annapurna, fue la primera cumbre que unió a Juanito Oiarzabal con 'Al filo'. A partir de entonces se sucedieron las expediciones conjuntas, la unión de fuerzas tuvo dos objetivos: Juanito quiso dar una segunda vuelta a sus ochomiles, y a la vez se sumaba a la consecución de los catorce de Edurne Pasaban.

Edmund Hillary, Tenzing Norgay o los antárticos Roald Amundsen, Robert Falcon Scott y Ernerst Sackleton, son entre otros, los héroes que recorrieron aquellos confines remotos de la Tierra, de gran altitud o inquietud. Se suma Robert Peary que alegó ser la primera persona en llegar al Polo Norte.
Everest, Polo Sur y Polo Norte -un trío conocido como los Tres Polos de la Tierra- fue el primer gran reto de 'Al filo de lo imposible'. Como amantes de los grandes espacios de la Tierra, al equipo le atrajo la posibilidad de llegar más alto o recorrer un itinerario más largo por los desiertos helados.
El programa buscaba dar un paso más allá y experimentar este viaje a los polos opuestos. Sabían que el Everest, como también el Ártico y la Antártida, apenas apuntaban entonces un proceso de transformación que, por distintos motivos, hoy se ha convertido en un serio peligro de destrucción.
En el Everest, el equipo de 'Al filo…' pudo vivir una montaña sin la masificación actual que arrasa con el significado original que tuvo para los héroes. La experiencia adquirida en la expedición al Hielo Patagónico Sur supuso un incentivo que sirvió para acelerar el deseo de alcanzar los Tres Polos, una sucesión de pasos lógicos que se concibió en alianza con el Grupo Militar de Alta Montaña y algunos de los alpinistas más comprometidos y capaces.
El Annapurna, fue la primera cumbre que unió a Juanito Oiarzabal con 'Al filo'. A partir de entonces se sucedieron las expediciones conjuntas, la unión de fuerzas tuvo dos objetivos: Juanito quiso dar una segunda vuelta a sus ochomiles, y a la vez se sumaba a la consecución de los catorce de Edurne Pasaban.

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    En las orillas del cielo

    27:06 pasado sábado

    27:06 pasado sábado La Mancha ofrece vientos favorables, una extensa planicie sin grandes obstáculos para que el globo despegue y aterrice sin problemas. Además, en su cielo está la zona aeronáutica denominada 'Delta 98' con poco tráfico aéreo civil, que facilita los vuelos. Laureano Casado y el militar Cielo Pérez Cremades, de la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas del Ejército del Aire, intentarán batir el record de España de salto en paracaídas desde alta cota. A la vez se quiere superar el salto en parapente desde un globo que unos años antes realizó Laureano. El objetivo es ascender por encima de los 10.000 metros de altitud.

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    28:36 02 dic 2017

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  • 27:33 22 ene 2017 Desde los inicios de la serie, los Pirineos han sido uno de los lugares favoritos del equipo para la práctica de diferentes disciplinas con un denominador común: La aventura. Sobre volar el macizo a bordo del globo Al filo 1 pilotado por Laureano Casado. Descender el río Ara en Kayak. Disfrutar con un trepidante descenso en bicicleta, estas son algunas de las actividades que el equipo afronta en este capítulo.

  • 28:52 15 ene 2017 Axier Muniain, un consumado surfista de Zarautz se adentra en el mundo de las olas gigantes. En este viaje a la búsqueda de la ola perfecta, descubrimos que hay lugares a lo largo de la costa cantábrica donde es posible encontrar olas de más de 10 metros, con las que sólo se atreven algunos especialistas. La aventura continúa en la costa portuguesa donde encontramos la ola más grande surfeada hasta el momento.

  • 28:34 08 ene 2017 La localidad oscense de Benasque alberga la sede de la Escuela Española de Alta Montaña, en este centro se imparte la formación a los Equipos Españoles de Alpinismo.

  • 27:52 01 ene 2017 Los descubrimientos de galerías y salas llevados a cabo por diferentes grupos de espeleólogos, han propiciado que la Cueva de Pas de Vallgornera sea en estos momentos la de mayor recorrido de las Islas Baleares. La importancia del descubrimiento no se basa solamente en la extensión que está adquiriendo la cueva, sino también en los hallazgos de restos fósiles, depósitos de arenas cuaternarias, nuevas morfologías de corrosión e incluso la posibilidad de que todo este conjunto de datos pueda dar lugar a nuevas teorías evolutivas de las cavidades de la isla.

  • 27:10 18 dic 2016 Mallorca es un conocido destino turístico para los amantes de sol y playa. También una tierra de montañas, acantilados y un subsuelo repleto de cavidades que extienden sus galerías a lo largo y ancho de la isla. La cueva de Pas de Vallgornera es una de ellas, situada al sur de la isla su sistema de galerías se expande entre las penumbras defendido por la oscuridad y el agua. Descubrimos y mostramos un mundo oculto a la mayoría de los mortales, con su propia historia y su particular ecosistema. A la vez estudiamos el legado que a lo largo del tiempo, la tierra ha ido escribiendo entre sus paredes.

  • 27:39 11 dic 2016 Psicobloc es el nombre que inventó el mallorquín Miquel Riera, quien lo practica desde 1978 en Mallorca. Los británicos lo llaman Deep Water Soloing. Se trepa sin cuerda, como en las cortas vías de escalada de bloque, pero a diferencia de ésta, las longitudes obligarían a usarla si no hubiera agua debajo. Aun así, la posibilidad de caer de 15, 20 o incluso más metros nos sitúa en un escenario salvaje con un riesgo de hacerse daño tan real que supone un duro costo psicológico. Malta es el lugar elegido por el equipo de 'Al filo de lo imposible' para poner en práctica la actividad y disfrutar de esta primera aventura.

  • 27:46 09 ene 2016 Al filo de lo imposible, el veterano programa dedicado a la naturaleza y los deportes de aventura, cierra la temporada cumpliendo el sueño de dos invidentes: ser los primeros montañeros con discapacidad visual en coronar el Muztagh Ata, el segundo pico más alto de la cordillera del Kunlun. El Muztagh Ata es una montaña de 7.546 metros situada en el macizo del Kunlun, en el Himalaya chino. Óscar Domínguez y Ricardo García “Barni”, son dos montañeros con discapacidad visual que quieren alcanzar su cima e inscribir sus nombres en el libro de Nunca antes un invidente ha coronado esta montaña. Les acompañan cuatro guías, varios de ellos pertenecientes al Grupo Militar de Alta Montaña, que ayudarán a que ambos consigan su objetivo.

  • Apnoia. Sin respiración

    Apnoia. Sin respiración

    28:03 02 ene 2016

    28:03 02 ene 2016 Miguel Lozano es uno de los mejores y más brillantes deportistas de nuestro país con la tercera mejor marca mundial de la historia. Se ha sumergido en las playas de medio mundo para entrenar y competir al lado de los más consagrados nombres de la apnea.

  • 27:24 26 dic 2015 Una imponente pared de más de trescientos metros de altura por la que discurren algunas de las vías de escalada más difíciles del Pirineo. Víctor Esteller y José María Esquirol 'Tato', escalan una de ellas. Al tiempo José Isidro Gordito a los mandos de su parapente les observa desde el aíre.

  • 28:41 19 dic 2015 Este documental cuenta la historia de la apasionante aventura que Emilio Hernández y José González, dos bomberos de la Región de Murcia, se proponen realizar. Cruzar el Océano Atlántico a remo sin ningún tipo de asistencia.

  • 29:00 12 dic 2015 En esta segunda entrega, el programa se adentra en el Marruecos más auténtico, pasando por los pequeños pueblos de las montañas y sus valles. Un viaje intenso y lleno de contrastes a través de un territorio surcado de aldeas, campamentos nómadas, gargantas y desfiladeros, hasta llegar a Taghia, una pequeña aldea bereber rodeada de grandes paredes donde los amantes de los desafíos verticales encuentran un paraíso. Ahí espera Au nom de la reforme, una ruta para escalar sin más ayuda que sus manos y pies. En esta misma zona la nieve que se funde con la llegada de la primavera, alimenta ríos que forman agresivos cañones y barrancos. El descenso del río Ahanesal será otro de los objetivos del programa

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