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Para todos los públicos Al filo de lo imposible - Al Filo aire - ver ahora
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Subtitulado por Accesibilidad TVE

Soy Laureano Casado

y después de familia y amigos el vuelo es mi pasión.

He tenido el privilegio de pertenecer al equipo

de "Al filo de lo imposible"

lo que me ha permitido realizar muchos de mis sueños.

El lanzarme en parapente a diez mil quinientos metros de altura.

Han pasado más de 30 años

desde que "al filo de lo imposible"

inició su andadura,

persiguiendo el sueño de la aventura.

Nuestros proyectos fueron creciendo en ambición y complicidad

pero fieles a las ideas del principio.

Queremos compartir algunos de los mejores momentos

vividos en las aventuras aéreas.

Yo digo que el motor para hacer las cosas es la ilusión.

En los Andes se despertó mi ilusión por jugar con la estratosfera.

El paisaje fue tan grandioso

que ya no me conformé con no repetirla

e incluso con no llevarla al extremo.

Así surgió la idea.

Volar hasta la estratosfera y saltar en paracaídas.

Un ambicioso proyecto con el Ejército del Aire

y su escuadrilla de Zapadores Paracaidistas.

Finalizados los preparativos para este primer vuelo

Laureano, Javier y Antonio embutidos en sus monos de plumas

centran la atención de los paisanos

que se han acercado a contemplar el desarrollo de esta aventura.

Algunos comentan que parecen astronautas.

De alguna manera lo van a ser.

Tienen la intención de superar los diez mil metros

y batir el record de España de altitud en globo.

Pero más que batir una marca

queremos llevar nuestro globo hasta la estratosfera.

Más allá de las nubes.

Y contemplar en el cielo el espacio donde la vida es posible.

El avión del Ejército del Aire confirma los datos.

Treinta y un mil quinientos pies.

Nueve mil seiscientos metros.

Un nuevo record de España de altitud en globo

sin traje de presurización ha quedado instituido.

Lo hemos conseguido.

Amanece en Socuellamos.

El lugar elegido para el siguiente reto.

y el militar Cielo Pérez Cremades,

ensayan los movimientos previos al salto.

Pero antes de subir al globo

hay que eliminar las burbujas de nitrógeno

del organismo.

Obliga a respirar oxígeno puro durante un tiempo.

Carlos Brojeras pilota el "Al filo 1"

que se aleja de la zona del despegue

en busca de los once mil quinientos metros.

Altitud para saltar en caída libre.

Los paracaidistas esperan la comunicación del avión

confirmando la cota.

Treinta y ocho mil seiscientos pies.

once mil setecientos sesenta y cinco metros.

Es el momento.

Los cuerpos caen a más de trescientos kilómetros por hora.

Los cristales de los cascos se congelan

volviéndose opacos

y tienen que quitarles el hielo con las manos.

Cuando abren los paracaídas han recorrido once mil metros

en tres minutos.

Ciento ochenta electrizantes segundos de caída libre

cuerpo a cuerpo con el vacío.

Los campos van adquiriendo su verdadero relieve

conforme se acercan los paracaidistas.

Muchas de las aventuras de "Al filo"

se han desarrollado en lugares lejanos

otras, como ésta, sin salir de casa.

Es posible vivirla en pleno centro de Madrid.

El edificio de TVE

que alberga los equipos que dieron cobertura al Mundial 82

convirtiéndolo en una pista de despegue.

Alfonso y Laureano son los aventureros

que se disponen a realizar unos saltos cortos e irrepetibles.

Alfonso es el primero en saltar.

Su ala delta vuela en un entorno nada habitual.

Laureano ultima los preparativos para realizar el suyo.

Verifica que los cordones no estén enredados,

comprobar dirección e intensidad del viento

medidas imprescindibles a realizar antes de lanzarse al vacío.

Laureano ya está en el aire.

Un sueño de meses convertido en realidad.

Reafirmando que la aventura se haya en la cabeza y el corazón.

Después del lanzamiento desde el pirulí

el director de "Al filo" me ofreció rodar

en el desierto de Atacama.

Uno de los desiertos más secos del mundo.

A cuatro mil metros de altura,

y varios volcanes maravillosos.

y otro el Lasca.

La expedición iba a continuar subiendo al ojo del Salado,

de seis mil ochocientos metros,

la segunda más alta de América.

Licancabur es un volcán de seis mil metros de altura

con un cráter lleno de agua

la laguna natural más alta de la tierra.

Es maravilloso.

Subimos al amanecer cuando la sombra se proyectaba en el desierto.

Colocar el parapente, saber que era el primer ser humano

y en ese entorno inflar en parapente,

echar a correr, ver el volcán a mis pies...

son experiencias difíciles de expresar...

Ramón Morillas que soñaba con ser trapecista

tiene la oportunidad de demostrar sus habilidades.

Ha desarrollado una técnica

que le permite hacer un salto mortal con parapente desde un globo.

Empecé a saltar en 1978

veintiocho años saltando

de diferentes sitios, aviones, globos, ultraligeros...

Una de las actividades que más me apasionó

era el salto base.

Salto base empecé en 1994,

saltando de la visera,

en Riglos (Huesca) para "Al filo".

A diferencia del paracaidismo

el salto base no utiliza paracaídas de emergencia,

pues no daría tiempo a que se abriera.

No hay ningún margen para el error.

El nivel de emoción está relacionado con el nivel del riesgo,

en la certeza de tener la vida en tus manos.

Ramón también es piloto de parapente.

Utilizando la playa tras más de cuatro horas de vuelo,

alcanza los seis mil ciento dos metros,

estableciendo el record de altitud con paramotor.

Uno de los pioneros fue un austriaco,

que diseñó un traje que le permitiría flotar en el aire.

El catorce de febrero de 1912,

se subió al primer piso de la Torre Eiffel

para demostrar lo acertado de su diseño

pero lo que registraron fue el salto desde sesenta metros

con el fatal desenlace.

Falleció en su intento por volar con el traje de alas.

En Mallorca se produce un accidente que nos dejará la sangre helada

comprobando la fragil línea de la vida que separa de la muerte.

Un lio en los cordones del parapente provoca esta situación

que se complica con un campo de aterrizaje

donde abundan árboles y cables de alta tensión.

El salto base es considerado el más extremo de los deportes.

El término base

fue acuñado en 1978

y es un acrónimo en inglés

que hace referencia a las cuatro categorías de emplazamientos fijos

desde donde se suele saltar.

Edificios, antenas, paredes y puentes.

La travesía de los Andes en globo

fue en 1993

con dos globos de "Al filo".

Los pilotaban Jesús y Bob.

Fue una experiencia fantástica.

Despegamos de un pueblecito cerca de la frontera de Chile

Santa Teresita de los Andes,

para nuestra sorpresa

el milagro que había hecho Santa Teresita

era levitar.

No nos lo podíamos creer.

Era santa por levitar.

Despegamos a las cuatro o cinco de la madrugada,

vimos amanecer sobre la cordillera

sobrevolamos el Tupungato

me lancé con un parapente

y llegamos los dos globos y el parapente

a la municipalidad de Tupungato

ya en Argentina,

después de dos horas y media de travesía aproximadamente.

El parapente se aleja de los globos

en busca de un lugar para el aterrizaje.

Laureno define la experiencia como el vuelo más bonito de su vida.

De esos que hace que merezca la pena dedicarse a esto.

Leyendo la revista de parapente de Francia,

había un grupo de franceses

uno de ellos había volado desde la cima del Estromboli.

Es una isla volcán de novecientos treinta metros de altura,

en las islas Eolias,

al norte de Sicilia.

Un paraje fantástico

ese volcán tiene el cráter inclinado hacia un lado.

Los volcanes estrombolianos,

se produce una explosión, pasan unos minutos

y a continuación, otra explosión.

La isla tiene catorce kilómetros cuadrados

y novecientos treinta metros de altura.

El típico volcán de película.

Al estar inclinado

te permite colocarte en el borde superior del cráter

esperar una explosión

y antes de la siguiente

lanzarme hacia adentro del volcán y sobrevolar.

Lo hicimos una vez, dos...

incluso volé en ala delta

complicado porque el viento venía del lado opuesto

a la única playa de la montaña

y terminó en un amerizaje muy peligroso

cerca de los acantilados.

Ramón y yo salimos ilesos.

Con un recuerdo increíble.

En el último de los vuelos, cedí al canto de sirenas

había un viento que me ayudaba a subir un poquito

como si fuese un ave en un acantilado,

y en vez de sobrevolar el volcán e irme,

le dí una pasada, otra hacia el otro lado,

la tercera pasada, el calor, la turbulencia,

me plegó el parapente.

Vi venir el volcán. Aquello se acababa.

y en el último momento el parapente se abrió

estaba ya alejándome.

Fueron treinta o cuarenta segundos escuché a mi espalda la explosión.

En aviación es importante diseñar bien el procedimiento

y ceñirte a él.

No se puede escuchar el canto de sirenas

si no estás atado al mástil.

Yo cometí ese error.

Hay que ceñirse a los procedimientos establecidos.

Tras varias expediciones a las montañas del Karakorum

Asia central se nos fue descubriendo como un espacio reservado

con glaciares y cumbres

valles escondidos de diversidad cultural

realmente asombrosa.

En esa zona se ubica un espacio tan lleno de historia

como el desierto de Taklamakan.

Anhelábamos conocerlo como las antiguas carabanas

que seguían la ruta de la seda

camino del imperio chino y sus riquezas.

Tras la obtención de los permisos, pudimos adentrarnos en él.

Nos planteamos atravesarlo de sur a norte,

por una ruta nunca antes intentada.

Con unos camellos y sus conductores.

Detrás de cada aventura había un sueño

y el equipo intentaba realizar

contar y hacer participar de él a los espectadores.

En el 2000 viví una gran experiencia.

Atravesar el desierto de Taklamakan.

Significa: "Si entras, no saldrás".

Es un desierto dentro del desierto de Gobi.

No hay agua en la superficie

el desafío, atravesarlo a la usanza de Marco Polo,

Con camellos y guías que nos acompañarían.

Éramos seis en el equipo.

Al amanecer, con condiciones adecuadas,

despegar con un paramotor como este,

y filmar el desierto.

Había que mantener el motor limpio de un polvo finísimo,

que lo bañaba todo.

Era mi peor enemigo allí.

El polvo y el poder correr.

Era dificultoso porque había que meter y sacar los pies de la arena

y dificultaba mucho la carrera de despegue.

En la última aldea a la que llegamos con los todoterrenos

puse a punto el motor hice vuelo de prueba

y cuando aterricé el jefe de la tribu

preguntó cuántos camellos queríamos a cambio del paramotor.

No hubo acuerdo y seguimos adelante.

Fiesta en el aire

es el nombre del primer documental que rodamos aquí

en el aeródromo de Ocaña.

Se trataba de rendir un homenaje a Eduardo Castellanos.

Fue un pionero en la aviación deportiva de nuestro país.

Se atrevía a hacer cosas como en "al filo de lo imposible"

más allá del límite habitual.

Fue el primero en ponerse de pie en un globo

para comprobar que podía sostener a una persona.

Nosotros cogimos esta idea y la llevamos más allá.

Salté de un globo con un parapente

y aterrizar sobre otro globo.

Para subir a dos mil metros de altura y lanzarme desde el segundo globo.

Eduardo fue el primero en lanzar un ala delta

desde un globo,

y que la pasajera del ala delta saltase en paracaídas.

se mezclaba globo, ala delta...

lo repetimos y lo hicimos aquí años más tarde.

Para lanzarse así hay que empujar la mente

más allá del miedo.

Un movimiento extraño, difícil de comprender,

y sin vuelta atrás.

Cada vez que se abre el paracaídas,

la ley de la gravedad ha sido burlada de nuevo.

No hay garantías para la próxima vez.

Hemos cumplido nuestros objetivos,

pero podemos hacer algo más.

Nuestra fiesta del aire no puede haber terminado ya.

Ramón Alonso, campeón del mundo de acrobracia aérea,

hizo una exhibición formidable,

como homenaje al último vuelo de Eduardo Castellano.

Falleció en un accidente aéreo en Sanchidrián.

la paracaidista que saltó del ala delta,

azafata de Iberia y piloto comercial.

Estábamos vinculados al mundo de la aviación.

Se me ocurre la idea de lanzar un vuelo sin motor

desde el globo.

El avión es remolcado por un gancho

pero no tiene resistencia suficiente para colgar en vertical el avión.

Había que sujetar el avión con unas cinchas

por el centro de gravedad.

Hablamos con el ingeniero del avión

y nos explica que si el avión está inmóvil,

que sí se podría colgar.

Pero peligroso subir a tirones,

cerca del suelo y el avión no tiene altura suficiente

y se mataría el piloto.

Solución: se sube con unas cinchas sujetas al centro de gravedad.

Y con un cable flojo sujeto del morro.

Al llegar dos mil metros con una trócola

vamos bajando esas cinchas

hasta que el avión va pasando de horizontal a vertical.

Un señor baja con una cuerda retira las cinchas y sube.

Y el avión empieza a volar.

Lo teníamos perfectamente diseñado pero me empeñé en reproducirlo

en el aeródromo de Ocaña

Cuando lo reproducimos con una grúa,

nos encontramos con que el piloto en posición, tumbado,

no llega al sistema de liberación del avión.

Se queda la espalda apretada contra el asiento.

Si llegamos a hacerlo, aunque parecía todo perfecto,

hubiéramos tenido que aterrizar con el globo y el avión colgando.

Tan sencillo como colgar un cordón de la palanca

para que el piloto se soltase.

Los pequeños detalles tienen mucha importancia aquí.

El desafío consiste en realizar un lanzamiento

atado por los pies a una goma

con una caída de 200 metros desde el globo.

Desde una altura de mil cuatrocientos metros.

Supone un rebote de cien metros hacia arriba

durante el cual

la goma se puede enredar en el paracaídas.

Este paracaídas es el procedimiento por el que me liberaré de la goma

y abrir el paracaídas y aterrizar tranquilamente.

Unos segundos muy emocionantes

son una recompensa para un arduo trabajo

en el que Laureano y su equipo han tenido que probarlo todo.

Desde la forma de la goma hasta los mecanismos de suelta,

todos estamos entusiasmados por el resultado

que hasta creemos escuchar los aplausos de los espectadores.

La magia del aire nos ha envuelto en nuestra peripecia,

y nos confirma que todos somos viajeros

a bordo de un planeta errante, y de un espacio infinito.

Por ese espacio flotamos

convencidos de que no hay viento favorable

para el que no sabe a dónde va.

Al filo de lo imposible - Al Filo aire

04 nov 2017

Con este capítulo monográfico que tiene como nexo común nuestras vivencias en el aire, queremos compartir con nuestros espectadores, algunos de los mejores momentos vividos en las diferentes aventuras aéreas que nutren nuestra extensa biografía.

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