www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.5.0/js
729569
No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

Subtitulado por Teletexto-iRTVE

-Amo, ya sé quién puede decirnos...

...dónde está su hermana, la amamantadora.

-¡No, no, no!

-¡Que la dejaste ahí, esperándome sola!

-Antes muero yo de hambre que vender a mi hijo.

Alguien que quería matar Irene mató a tu criada.

-Entonces tendrás que dejar mi casa en 2 semanas.

¡Arrestadlo! -¡Soltadme, soltadme!

Quedas detenido por asesinato.

(LEE) -Primer ronda de la carrera de burros de la villa.

Puedes ganar 100 reales que lo pone aquí.

-¡Bájese del burro, padre!

Corre Francisco Pulido, el campeón de la villa.

A ese no le gana nadie.

¿Dónde está Irene? -No sé dónde está.

-¡Aaah! Mi tío no dejará que me haga daño.

-Más te vale que aparezca viva.

El orfebre ha secuestrado a la sobrina del Cardenal Mendoza.

-¿El que le quitó el medallón?

Me he permitido completarle el croquis,..

...se le había olvidado a añadir que estaba buscando..

...una hermana, no un hermano.

Su nombre es Ana. Llevaba esta pulsera.

-Recuerdo a la niña.

-Está llegando un batallón del frente.

Están muy mal heridos.

Es el mismo batallón que Juan.

¿Alguien conoce a Juan de Calatrava?

Si yo tuviera a alguien como tú esperándome...

...no dejaría que me mataran.

(ESCRIBE) Te quiero, Gonzalo.

-Esta carta parece de la Srta. Margarita.

Te quiero, Gonzalo. Aquí pone te quiero, Gonzalo.

-Nadie busca a un vivo...

...entre los muertos.

-¡Aaay!

-¡Aaaah! ¡Socorro!

-¡Le va a negar un burro al imperio español!

-Pronto haré público este enlace...

...y podréis vivir conmigo en palacio.

La sobrina del Cardenal puede estar muerta en cualquier parte.

-¡Aah!

-¡Ayuda!

¡No!

Volvemos a encontrarnos.

-Me habían dicho que había un puesto libre de verdugo.

¡Aaah! ¡Sátur!

-Amelia Ayuso. -Yo.

-Francisca Gamboa. -Aquí, soy yo.

-Venga, que me da el corazón que hoy vamos a tener carta.

Tú de tu Juan y yo de mi Floro.

-Asunción Manrique. -Yo, mía.

-Dolores Núñez. -Sí.

¿Es del frente? -Sí.

-Josefa Castro. -Aquí.

-Raimunda Esteban. -Yo, yo.

-Juan Antonio Núñez.

No hay más, lo siento. ¿Está usted seguro?

Mire a ver, vaya a ser que con el trajín del camino...

...se le haya quedado alguna por ahí.

-¿Ah, no? ¿Y estas qué? Los empleados de la corona...

...siempre igual. Están jugando con la esperanza..

...de la gente. Hombre...

-Es la correspondencia que nadie reclama. Llevan ahí mucho tiempo.

-Pues también es lástima cuando hay una carta y no llega...

...a su destinatario. La de besos y abrazos que se habrán perdido.

Bueno, ¿y quién las manda?

-Estoy desesperado. Ya no sé dónde buscarle algo a Estuarda.

Todo el mundo está igual, buscando trabajo donde no hay.

-El sello lacrado es de los franciscanos.

De un tal... Agustín.

-No, no, no. Es de muy mal gusto abrir la correspondencia de otros.

Una carta es algo... muy íntimo.

-Que ya lo sé que es íntimo. Sólo era pasa saber de quién era.

Como no lo dice por si... Está muy feo eso, Catalina.

-Mira tú...

-Pero....

Mírala, amo, mírala.

Está fechada el mismo día de la muerte de Agustín.

(LEE CON DIFICULTAD) -Coto real...

Esto no hay dios que lo lea, amo.

(LEE CON DIFICULTAD) ...árbol centenario.

Y poco más.

Eeeh...

Ulolos, voces de animales. ¡Águila!

¡Amo!

¡Águila!

Es aquí. -¡Aaaah!

Qué susto me ha pegado.

Es este.

-Menudo ojo tiene usted.

Yo no habría visto el dibujo aunque me hubiera dado un picotazo.

¡No! No meta usted ahí la mano.

A ver si se va quedar sin brazo. Ya lo hago yo.

Anda que el fraile esconder algo ahí dentro.

Ah, y decírselo por carta tal como está el servicio de correo.

Toco algo, amo.

Ahí va, que me he quedado enganchado.

Galopes y relinchos.

¡Amo!

Relincho. Les parecerá raro, pero...

Nada aquí donde me ven yo... soy el guarda del bosque, eh.

-Prendedlo.

-¡Ah! ¡Aaah!

¡Soltadlo!

-No me haga esto más, amo.

Que yo sé que le gusta el suspense, aparecer al final.

Se me sale el corazón por la boca.

No.

¡Aaaah! Aah...

¿Esto qué es lo que es?

Un pergamino.

-Aaah, aaah... ¡Vamos!

Llaman a la puerta. -Adelante.

-Eminencia, el Comisario.

Eminencia.

-Espero que tenga una buena razón para interrumpirme mi trabajo,...

...Comisario. Por supuesto, Eminencia.

Vengo a ofreceros un acuerdo, algo muy beneficioso para ambos.

-Hablad.

Como me aconsejó hace algún tiempo para un hombre de mi condición...

...sería muy conveniente formar una familia.

Pues bien, me gustaría formar parte de la suya.

Quiero la mano de su sobrina Irene.

-No deberíais beber tan temprano, no es un buen hábito, Comisario.

Descuide, sólo lo hago en misa. -¿Entonces cómo osáis...

...interrumpirme y proponerme una cosa descabellada?

Creí que os podía interesar algo que pensaba ofreceros a cambio.

Buenos días, Eminencia.

-Hablad, hablad.

¿Dónde habéis encontrado eso?

Lo llevaba el orfebre que secuestró a Irene.

¿Sabéis que bastaría un solo gesto para que mis hombres...

...entrasen por esa puerta?

Lo sé. Por eso tampoco yo he venido solo.

Piénselo bien, Eminencia, es una joya mi ostentosa para mí.

Por lo demás...

No sé el valor que tiene para vos.

-¿Y tan solo queréis la mano de mi sobrina?

Y los medios necesarios para estar a al altura que ella se merece.

-La boda se celebrará dentro de 3 días.

Entonces me entregaréis el medallón.

Eminencia.

Puerta.

-Buenos días. Buenos días.

Huy, qué cara de sueño.

¿No has dormido bien?

-No mucho.

Padre, es que tía Margarita se ha tirado toda la noche llorando.

La pobre ha intentado hacerlo en bajito, pero no ha podido.

Yo también la he oído, hijo.

-Padre, tendríamos que ocuparnos de ella.

No sé, hacerle compañía, hablar con ella de sus cosas.

No sé, hijo.

Quizá tu tía no quiera compartir ciertas cosas conmigo.

-Pero cómo no va a querer si es una mujer.

A ver, nosotros lo hombres pues no decimos nunca nada,...

...pero las mujeres... las mujeres son más de hablar.

Acuérdate de madre. Buenos días.

Buenos días. Llego tardísimo.

Así que no voy ni a desayunar. ¿De acuerdo?

-Tía Margarita, dice padre que hoy no le importaría...

...acompañarte a palacio, ¿a que no?

No hace falta que te molestes, Gonzalo.

No, no, si no... no es molestia.

Antes de ir a la escuela tenía que ir a buscar unas muestras...

...y me viene de camino. ¿Vamos?

-Ah, padre, eh... si se le hace un poco tarde no te preocupes,...

...yo me encargo de la escuela.

Muchas gracias.

Al cole.

-Bueno, Sátur, más quisiera yo que poder emplear a Estuarda.

Pero es que no hay trabajo ni para mí,...

...no ha hay nadie en la posada. -¿Pero tú me has visto?

Cortando raíces para que mi Gabi tenga algo...

...que llevarse a la boca. Es un niño no un oso hormiguero.

Además, tú siempre has tenido a alguien ayudándote en la posada.

-Alguien no, Sátur, mi mujer.

Pero gracias por recordármelo.

Campanilla. -Tenemos hambre, por favor.

-Bendígame, padre.

-Tenemos hambre. -Ayúdenos, Ilustrísimo.

-¡Cipri! -¡Posadero!

-¡Posadero!

El Obispo está buscando una mujer seria y formal...

...de ama de llaves en su casa. ¿No sabrá usted de alguien?

-Eh, no, ,no, lo siento, hermana.

En este momento no se me ocurre.

-Bueno, pues si se entera de alguien me lo dice.

-¿Tú te llamas amigo?

¿Por qué no has recomendando a Estuarda?

-A ver, que busca a una mujer seria y formal.

-Ya, ¿y? -Pues eso, que es la casa...

...del Obispo y Estuarda es... -¿Que es qué?

¿Qué es Estuarda, qué es? -No me hagas decirlo, Sátur.

-Ser prostituta es un trabajo, no una condición, Cipri.

A ti lo que te pasa es que...

No has pasado necesidad en tu vida.

Tú no sabes lo que es tener hambre.

-Puede que hambre no, pero penurias muchas.

La esperan esta tarde en casa del Obispo.

Me preocupa que aún no camines del todo bien, Nuño.

-Con todo mi respeto, señora, con lo malito que ha estado...

...debemos dar gracias a Dios de verlo así.

¡Irene!

Eminencia.

¿Qué le ocurre a su sobrina? ¿Alguna mala noticia?

-No, no, en absoluto.

Una boda siempre es un gran acontecimiento, ¿no os parece?

¿Irene se va a casar?

-Pues sí. ¿Y quién es el afortunado?

Soy yo.

-No. Calla, Nuño.

-Pero tú no puedes casarte con ella.

Nuño, retírate ahora mismo.

Catalina, acompáñalo. -Vamos, señorito. Vamos.

Los niños se hacen ilusiones a veces...

...y dicen las cosas sin pensarlas primero.

En cuanto al enlace, enhorabuena, Comisario, es una gran noticia.

Lo es.

-Ah, sin duda es un trato excelente para todos.

Bien, y ahora si me lo permiten, tengo que retirarme a mis asuntos.

Eminencia. Comisario.

No entiendo por qué me miras así, Lucrecia.

¿No era esto lo que deseabas?

Yo sólo te sugerí que podía ser un buen negocio.

Por lo demás me resulta indiferente lo que hagas.

Estás celosa. Para estar celosa...

...tendría que quererte.

Lo que no entiendo es cómo la has conseguido sin mi ayuda.

Porque no todo el mundo me valora tan poco como tú.

Eso será porque no te conocen.

Buenos días.

¿De qué te ríes?

Bueno, que me parece raro verte por aquí.

Pero gracias por acompañarme.

Ya. Bueno, tenía que ir a recoger minerales y...

Ya, y aprovechando de te venía de camino pues...

Pues sí.

Margarita, que... quizá no he estado muy atento...

...y debería habértelo dicho antes, pero que sabes que puedes...

...contar conmigo para lo que necesites.

Para hablar simplemente.

Tú tienes demasiados problemas, Gonzalo.

Además, que no has sido tú nunca muy de hablar.

Eres más de llevarlo todo por dentro.

Por dentro... ya.

Me refiero a que...te cuesta decir lo que sientes, sin más.

Estás ahí siempre controlándote.

Vamos, que no eres muy espontáneo que digamos.

¿Ah, no?

No. Pero no te ofendas.

O sea, que soy muy poco espontáneo. Muy bien.

Pues te echo una carrera hasta ese árbol y encima te doy ventaja.

No necesito ventaja. Bueno, pues...

(RÍE) Te gané.

Porque te he dejado ganar. Ya.

Relincho.

¡Aaaah!

-Lleva un cuchillo.

¿Qué dice, Gonzalo?

La Tercera Compañía de Infantería.

Ha caído en manos de los portugueses.

Esa es la compañía de Juan.

Piden un rescate al Rey para su liberación.

-No pienso acceder a un chantaje.

-Se trata de la compañía de su primo Juan de Calatrava.

-Lo sé. Su muerte y la del resto...

...de los prisioneros será...

...un pequeño sacrificio para el bien del reino.

Así es la guerra.

-Mandaré un mensajero con su respuesta.

El Rey ha sido informado.

Ya puedes marcharte.

¿Hará algo?

Señor, ¿significa eso que va a dejar morir a esos hombres?

-¡Guardias!

Puedo salir solo.

¡Majestad, por favor, no deje morir a esos hombres! ¡Por favor!

-¿Quién osa decir al Rey lo que tiene que hacer?

Con todo el respeto, Majestad.

Soy Gonzalo de Montalvo.

-Yo, Felipe de Austria,..

...te tomo a ti, Laura de Motignac como legítima esposa.

-Sus Altezas Reales Hernán, Gonzalo, las alianzas.

-Pronto haré público este enlace...

...y podréis vivir conmigo en palacio.

-Hernán, Gonzalo...

-Soltadle.

-Esto, ciérrate el escote que...

-¿Pero qué escote? Si voy cerrada hasta las orejas.

-Este obispo es famoso por su caridad,...

...pero también por su moralidad. Como sospeche que...

...te has dedicado a la vida alegre no duras aquí ni 2 horas.

-Descuida que no soy tonta. A ver si te crees que se lo voy a decir.

-Deja de moverte que te traes un meneíto.

Mira, mejor no andes.

-Pero cómo no voy a andar,... -¡Chis!

-...si vengo a servir. No voy a ser capaz.

Me va a descubrir. -Todo va a salir bien.

Sobre todo no le hagas la caidita de ojos que tiene un pecado...

-Si es que yo para mujer decente no valgo.

Es que llevo demasiado tiempo ejerciendo.

-Estuarda, que tú eres una mujer como la copa de un pino.

La madre que lleva de la cabeza a los pies que lleva toda la vida...

...deslomándose para dar de comer a su hijo.

Tú eres capaz de esto y... de mucho más. Te lo digo yo.

-No sé cómo puedes creer tanto en mí, Sátur.

-Id con Dios.

-¿Tú eres Estuarda, no? -Sí, señor.

Para servirle a usted y a Dios.

-Empezarás ahora mismo. ¿Qué sabes hacer?

-De todo. -De todo...

De todo lo relacionado con las tareas del hogar, claro.

-¿Y usted quién es? -¿Yo?

Yo soy... el que le ha conseguido el trabajo,...

...pero vamos que ya me voy.

-Ve con Dios.

-Bueno... Excelencia.

-Usted dirá, señor, cuándo quiere que empecemos.

-Ahora mismo.

-Con su permiso, traigo leña.

¿Se encuentra usted bien? -¡No, no estoy bien!

Y tú tampoco deberías estarlo, si es que Irene te importa.

-¿Le ha pasado algo a la señorita Irene?

-Sí, que se va a casar con el Comisario.

Dentro de 3 días.

Pasos. ¡Sal!

Quiero hablar con mi hijo.

Debes aprender a controlar tus emociones en público.

Eres un noble... y la nobleza exige compostura.

-El Comisario se va a casar con otra y es por tu culpa.

Hernán toma sus propias decisiones.

Aunque quisiera yo no podrá hacer nada.

-Sí, sí que puedes. Lleva toda la vida con nosotros.

Si se lo pidieras se casaría contigo y sería mi padre.

Él no es tu padre, Nuño. -Sí, sí que lo es.

No tengo ningún recuerdo sin él.

Y todo lo que sé me lo ha enseñado él.

Pero se va a ir lejos.

Y tendrá su propia familia.

Sus propios hijos.

Sollozos. Se olvidará de mí.

¿De verdad que no te importa?

Límpiate la cara...

...y vuelve a tus obligaciones.

Nunca más vuelvas a ponernos en evidencia.

Venga, va, todos a dentro. Ahora os lo cuento, chismosos.

-Padre, padre, pero entonces el Rey te ha recibido o no?

-Eso, eso. Sí, pero eso no es lo importante.

Lo importante es que me ha prometido pagar el rescate.

Así que nuestros soldados serán liberados.

-Has salvado a Juan. Eres un héroe. No, no, no soy un héroe.

-¿Y cómo es el Rey, camina sin tocar el suelo?

-¿Y echa luz como los santos? -¡Cómo va a echar luz!

El Rey es una persona normal.

Camina normal, habla normal y come normal.

-Hombre, padre, normal normal no, porque es el Rey.

Bueno, sí, es el Rey. Venga, a vuestros sitios,..

...vamos a empezar la clase. Gonzalo. ¿Qué?

Sí. ¡Sí!

¡Gracias, gracias!

(TODOS) ¡Uuuuh, uuuh...!

Eh, vale, ya.

No quiero oíros, ¿eh?

-Alonso, ¿por qué tu padre no se casa con tu tía?

-Pues porque no puede olvidar a mi madre.

Campanadas.

Llaman a la puerta.

-Ilustrísima, le esperan.

-Debe ser mi amigo Antonio que se marcha a Roma.

Ahora salgo. Termina, termina.

Hola, Antonio. ¿Cómo estás?

-Muy bien, muy bien. -Eeeh...

Estuarda, ven.

Tráeme de mi escritorio una carta que me he dejado.

-Sí.

¿Qué tal?

-¿Sabes que esta mujer es una ramera?

-¡Cómo! -Sí.

-Ilustrísimo.

-Toma, Antonio. Llévala al arzobispado.

Y muchas gracias.

-Adiós. -Adiós.

Estuarda.

¿A qué te dedicabas antes de servir en mi casa?

-En realidad, he hecho un poco de todo.

-¡De todo! ¿Como qué? Cuéntame.

-Señor Obispo, necesito este trabajo.

Yo sé que usted es un buen hombre.

-Eres una prostituta.

-Por favor, no me eche, por favor. Mi hijo se muere de hambre.

-Dios castiga a los pecadores. -No creo que se un pecado...

...malvivir en este mundo. -¡Eres una zorra!

-¡Aaaah! ¡Por favor, por favor!

-¡Arderás en la hoguera! -¡No!

-¡Toma! ¡Eres una ramera! -No, no...

Golpes y sollozos.

-Ven aquí, ¡sucia!

¡Pecadora! -¡Aaay!

-¿Qué hace? ¡No la toque!

-¡Aaah, aaah...!

Aaaah, aaah, aaah...

Sollozos del Obispo.

(LLORA) -¿Qué has hecho, Sátur, la has matado?

-Broche de amatista con incrustación de 5 diamantes.

Nunca pensé que tuviera que deshacerme de esta pieza.

-Piense, señora, que es por una buena causa.

Ese collar salvará la vida de nuestros hombres.

Y a mí qué me importan nuestros hombres.

No lo hago por ellos sino porque el Rey me obliga.

-Collar de zafiro engarzado en oro.

Yo no tengo la culpa de que las arcas reales estén vacías.

Ni de que nuestro monarca maneje...

...los asuntos de reino con tanta ineptitud.

-Señora, baje la voz que la van a oír.

Lucrecia.

Si buscas a tu prometida debe estar en la capilla rezando.

No vengo a ver a nadie. Quiero hablar contigo.

Aaah... retiraos.

-Señora.

Te honra lo que está haciendo por tu reino, Lucrecia.

Así que el Rey ha solicitado ayuda a los nobles...

...para liberar a los rehenes.

¿Y has venido a colaborar con tu dote?

He venido a proponerte algo.

No hay ningún motivo para que no sigamos haciendo...

...negocios juntos como siempre.

¿Ah, sí?

No me acordaba. Claro que hice razón de más...

...para entregarla tan noble causa.

Si me escuchas no tendrás que hacerlo.

Es muy arriesgado, pero hay mucho ganar.

Llaman a la puerta. Sí.

-Disculpe, señora, ya ha llegado la guardia real...

...para recoger su aportación.

Perdona, Hernán, si me disculpas tengo mucho que hacer.

Lucrecia.

-Amo.

Aquí, Sátur.

-Amo.

¿Qué te has hecho, Sátur? ¿Qué te has hecho?

-Que lo he matado. ¿A quién?

-Lo he matado. Se me ha ido la cabeza, no sé qué me ha pasado.

Vamos a ver, cómo que lo has matado, ¿a quién?

-Al Obispo. Al Obispo de la villa que estaba pegando a Estuarda.

Ven, siéntate. -Ella había entrado a servir y...

Vamos a ver, Sátur, ¿dónde has dejado el cuerpo?

El cuerpo, ¿dónde has dejado?

-En casa del Obispo.

Por fin había conseguido un trabajo honrado.

Ella sólo quería trabajar, amo.

Por mi culpa ha pasado... ¡Chis, chis! Nada.

¿Sabe alguien más que estabais allí?

-No. Ni siquiera Gabi.

Ella no quería contárselo hasta que el trabajo no fuera seguro.

¿Nos van a ahorcar? ¡No, Sátur, no! ¿De acuerdo?

Quítate esa camisa. Anda, quítatela. Ahora vengo.

-¡Sátur! -¿Qué?

-¿Pero qué te ha pasado que estás lleno de sangre?

-Nada, me he... me he cortado afilando las tijeras.

-¿Pero estás bien? Deja que te... -Sí, no, no, no.

Lo que pasa es que es muy escandaloso, pero estoy bien.

Ve a tu cuarto, venga, vamos.

Vamos, a descansar. Corre que es muy tarde, acuéstate. ¡Vamos!

-¿Dónde te crees que vas, Martín?

-Déjame entrar, por favor.

Me han dicho que se va a casar con el Comisario.

Tengo que hablar con ella. -Martín, es lo mejor.

-¿Lo mejor para quién? -¡Para todos!

Ella hará un buen matrimonio y se irá de esta casa...

...y tú la olvidarás para siempre.

-Ni aunque pasen mil años, tía.

Te lo suplico, déjame hablar con ella, sólo una vez.

-Martín, no es necesario que traigas más leña a esta alcoba.

Comisario.

¿Está mi prometida en sus aposentos?

-Sí, señor.

Con su permiso.

-Buenas noches.

-Señorita.

Sólo quería decirte que voy a ser un buen esposo, Irene.

-¡So, so...!

-¡Aaah!

-¡Aaah! -¿Qué pasa?

-¡Aaah!

-¡Aaah!

Tintineo.

-Aaah...

-¿Qué haces aquí, Estuarda?

-Déjame.

-Anda, vete. -No.

-Vete, que esto está limpio.

Ya termino yo de recoger. Vamos, vete.

(LLORA DESCONSOLADA)

¿Te lo ha hecho él?

-El muy cerdo...

Estuarda, sal por la puerta de atrás y que no te vea nadie.

-¿Y ahora qué, amo, ahora qué hago yo?

Que no sé ni por dónde empezar, amo.

Tenemos que sacar el cuerpo de aquí.

-¿Pero cómo? Nos van a ver y si nos ven...

-Señor Obispo.

Señor Obispo.

Señor Obispo.

Puerta.

-¿Qué haces aquí?

Márchate.

Si te encuentran en mi alcoba...

...estás muerto. -No me voy a ir.

-Martín, por favor, no me lo pongas más difícil.

Me voy a casar.

-No lo hagas.

-No puedo negarme a los deseos de mi tío.

-Te quiero.

-¡Iaaah!

Aullidos. Usted sabe... que nunca nadie

...había hecho nada semejante por mí.

¿Por qué es tan bueno conmigo?

A la familia hay que ayudarla siempre, Sátur.

Ya está, Sátur.

Ya está. Vamos.

-Que Dios lo tenga en su gloria.

Truenos y relámpagos.

-Vamos, amo. Vamos.

Truenos y relámpagos.

Truenos y relámpagos.

-¡Aaah!

Hernán...

¿Qué haces así vestido?

¿De dónde has sacado esto?

El Águila Roja ha interceptado el envío real...

...y he venido a traerte las joyas.

¿Era este el negocio que me proponías?

Como ves tenías poco que hacer. Sí.

Ya lo veo.

Aquí hay piezas que no son mías, Hernán.

Acéptalo como un regalo personal.

¿Estás pidiéndome perdón, Hernán?

Trueno. Porque si es así te perdono.

Tus argumentos me han convencido.

Lo siento, Lucrecia.

Esta pieza no es para ti.

Es para el anillo de mi prometida.

¿Qué me impide contarle al Rey quién le saquea?

Quiero la mitad de todo por mi silencio.

¿Entonces volvemos a trabajar juntos?

Si quieres llamarlo así.

¿Dónde está el resto?

En buen recaudo.

Podrías haberte quedado tú solo con todo.

Truenos. ¿Por qué me lo has contado?

Es un regalo de despedida.

Hernán...

Volverás.

-Así está bien.

Truenos.

-Siento, interrumpirle, Majestad, pero debo comunicarle...

...una noticia de vital importancia.

-Habla.

-Han asaltado el envío con el rescate..

...para los soldados de Portugal. Ha sido Águila Roja.

Sollozos.

-Quiero su cabeza.

Trueno.

Nadie osa robar al Rey de las Españas.

Gonzalo.

¿Ya estás aquí?

Sí. Estaba preocupada.

Hacía tiempo que no había una tormenta como esta.

Sí.

Margarita, el Rey ya ha enviado el rescate.

Puedes estar tranquila.

Y ahora confía en él.

Y sonríe un poco, anda.

Así mucho mejor.

Trueno. -¡Aaah!

(RESPIRA FATIGADO)

Perdón.

Sátur, anda, quítate esa ropa que vas a coger una pulmonía.

Buenas noches.

(AMBOS) Buenas noches.

-Siento haber estropeado el momento, amo.

¿Has hablado con Estuarda?

-Sí.

Y le ha dicho que estaba todo controlado.

Se ha quedado más tranquila.

Tenía el corazón en un puño, amo.

Pues no tienes por qué, Sátur, no se va a enterar nadie.

Nadie lo va a saber jamás.

-Lo sé yo. Y lo sabe el que está ahí arriba.

Ese sí que lo sabe.

Eso ya está seco.

-Quizá ahí encuentre las respuestas a todas las preguntas...

...que lleva tanto tiempo haciéndose.

Un escudo.

¡Tanto lío para un escudo!

Con un águila roja.

Con tu aprobación o sin ella lo haré.

Los asesinos de Cristina van a pagarlo.

-La venganza es peligrosa, Gonzalo.

Sabes dónde está el principio pero no hacia dónde te conduce.

No es sólo cuestión de venganza, Agustín.

Jamás tendré paz si no hago justicia.

-Pero tu vida estará en peligro.

Piensa en Alonso. Podría perder también a su padre.

Se lo debo a Cristina.

Y todos los inocentes que están muriendo cada día.

-Quieres ser el salvador del pueblo.

Difícil empresa.

No necesito tu aprobación, Agustín.

Adiós. -Espera.

Tienes fuerza y odio suficientes para conseguir lo que te propongas.

Pero te falta algo.

¡Un águila roja!

-Este será tu nombre. ¿Por qué?

-Porque te llevará de vuelta a tus orígenes... algún día.

-¿Esto qué quiere decir, amo?

Que este es el escudo de mi familia.

Trueno.

Pájaros.

-Martín, ¿qué hemos hecho?

-Nada malo, Irene.

-Irene... -¡Aaaaah!

-¡Dios, Martín!

Dime que no ha pasado. Dime que te viniste a despedir..

...y te cogió aquí la noche. -Sal, tía, por favor.

-¡Pero Martín cómo has sido capaz!

Señorita, que se casa usted en 2 días.

¿Cómo vamos a tapar esto?

Irene, ¿estás despierta?

Ya han traído las sedas para tu vestido de novia.

¡Aay, Irene...!

Tienes que ver esas telas.

Son tan puras como la novia que las va a llevar.

¿Qué pasa aquí?

-Nada, señora.

¿Qué va a pasar?

¡Vaya! Veo que ya no eres la muchachita ordenada...

...que llegó del convento. Esta habitación está cargada.

Abre las ventanas, Catalina.

¿Te ocurre algo?

-No, nada, señora.

Irene, no tardes.

-Vístete y sal de esta alcoba ¡inmediatamente!

-Mira, aquí hay otro.

Ya tenemos un montón.

-Si te lo dije. Cuando llueve hay caracoles por todas partes.

Nos vamos a poner morados.

Ya verás lo contenta que se pone tu madre cuando nos vea.

-Anoche llegó con la cara hinchada.

-Ya.

Es que... el trabajo de tu madre...

-Me dijo que era un flemón, pero los flemones no son así.

-Ya. Venga, vamos a por más.

Voces.

-Mira esos.

-¿Cuándo la encontró? -Al amanecer.

Cuando iba camino del huerto.

Se lo encontró mi perro.

-Es el Obispo.

-¿Qué tiene en el cuello?

Gemidos del perro.

-Parece la punta de unas tijeras, señor.

-Le han robado el anillo.

¿Dónde te habías metido?

No cambies las sábanas, las cambiamos ayer.

¿Qué te pasa? -Nada.

¿Qué te pasa, Catalina, por qué lloras?

-Hija mía, bastante tienes tú con lo de Juan.

Catalina...

¿Qué te pasa?

-Es mi sobrino.

Que ha amancillado a la señorita Irene.

Pero si está a punto de casarse.

-Tú me dirás.

Y eso sale a la luz la noche de la boda sí o sí.

Y ya me dirás quién habrá sido.

Bueno, algo se podrá hacer, mujer.

Que sí, que hay formas.

-¿Qué formas va a haber, qué forma?

Yo conocí a una que se puso un huevo de codorniz...

...y al día siguiente amaneció muerta a palos.

Y todo el mundo entendió al marido.

-Podemos hablar un momento, por favor.

-Di lo que tengas que decir.

Ella ya está enterada.

-Perdóname, tía, por favor.

No llores.

Lo siento, lo siento mucho.

-Que lo sientas no sirve de nada.

Lo mismo que tu vida si no te vas de esta casa.

-Si me voy la culpa caerá sobre ti y lo sabes.

Y no puedo dejarte con eso.

Si hay que pagar pagaré yo.

-Margarita.

Sí.

-Han asaltado el envío con el rescate...

...para los soldados de Portugal. ¡Cómo!

-Dicen que ha sido el Águila Roja.

No... -¡Margarita!

-Entonces si encontramos en los libros el escudo con el águila...

...y suponiendo que Agustín nos prepare otro de sus misterios...

...por fin sabremos quién es...

...su familia, ¿no, amo? Eso espero.

Campanilla. -Se hace saber que el envío...

...para nuestros soldados en Portugal ha sido asaltado...

...esta noche por Águila Roja.

Su Majestad el Rey entregará personalmente 100 ducados...

...al que le lleve la cabeza de tan vil criminal.

-Anda que bien engañados nos tenía.

El héroe del pueblo. -Ojalá coja a ese Águila...

...y le entreguen su cabeza al Rey en bandeja.

Alboroto. (GRITA) -¡Eeh, eeeh, eeeeh!

¡Pero se puede saber qué os pasa a todos!

¿Es que no os acordáis de lo que ese hombre ha hecho por vosotros?

-Ese desgraciado acaba de sentenciar a nuestros soldados.

-Yo pongo la mano en el fuego por él.

¿Por qué iba a hacer semejante cosa?

-Porque es portugués, seguro. (TODOS) Sí, sí.

-¡Qué portugués ni portugués, que es español!

-Que sí, que te lo digo yo.

Por eso casi no abre la boca, para que no le delate la gente.

-Tú no estás bien, a ti se te ha derretido la sesera.

-Portugués. -Pero...

Sátur, déjalo. Lo importante es que han robado el rescate...

...y sin él nuestros hombres no tiene nada que hacer.

-Eso es verdad. Pero acusar al Águila Roja.

Ya. Vamos.

-Qué poca memoria histórica hay en este reino.

-¡Ah, Sátur! Han encontrado el cuerpo del Obispo.

-Chis, chis, chis.

Cálmate, Estuarda, que ya estamos en casa.

-No puedo. Han encontrado el cuerpo...

...y nos encontrarán a nosotros. -Eso no va a pasar.

Saldremos adelante.

-¿Y qué va a ser de Gabi?

Lo van a quemar vivo.

-Que no voy a permitirlo. Confía en mí.

¿Dónde está la ropa, la has tirado? -No.

-Pensaba lavarlo, Sátur. Yo casi no tengo qué ponerme.

-Dámelo. -Pero el pañuelo no.

Este es el último recuerdo de mi madre.

Ella lo bordó con mi nombre. -¡Dámela toda!

Yo me encargo.

¡Lo has robado!

Todo el mundo sabe que este anillo pertenece al Obispo.

¿Lo has robado, Estuarda? -Es que no me di cuenta...

...que lo tenía, Sátur.

No me grites, por favor, no me grites.

-Perdóname.

Vamos salir de esta, te lo prometo.

Confía en mí.

Voy a deshacerme de todo esto.

-Dentro de un par de días, cuando haya soltado las babas...

...le decimos a Sátur que nos prepare un buen guiso.

-Yo tengo tanta hambre que me los comería ya. ¿Cuántos habrá?

-Pues no sé. Ve a la cocina, coge un cuenco y los contamos.

-Vale.

-¿Pero qué te ha pasado, estás lleno de sangre?

-Me he cortado afilando las tijeras.

-Parece la punta de unas tijeras. -Alonso, Alonso.

¿Este vale? ¡Alonso!

¿Este vale?

-Eh. Eeeh... a ver, sí. Ese vale, ese vale.

-¿Qué vamos buscando exactamente, amo?

Porque aparte de los guardias muertos...

¿Adónde va?

¿Qué es eso, amo?

Es la lista de los bienes que iban en el envío. Casi todo son joyas.

Están enumeradas una a una junto al nombre de su propietario.

(LEE) -3... topacios.

Diamantes.

Esmeraldas...

...de 3 quilates. 3 quilates nada menos.

Eso debe ser de tamaño de una alubia pinta.

Todo esto no sirve de nada.

-Traiga, traiga, que el papel nunca está de más.

Que últimamente tengo las posaderas en carne viva.

Amo, ¿y si encontramos las joyas qué?

¿Qué hacemos con ellas, dónde las llevamos?

Porque uno no se va a presentar en Portugal..

...a preguntar por los rehenes.

La nota de los portugueses establecía un intercambio...

...en la fortaleza en Jerez de los Caballeros.

-¡También sabe portugués! Sí, Sátur.

-Es usted un pozo sin fondo lleno de sabiduría.

Vamos.

-¡Aaah!

¡Amo, amo!

¿Estás bien?

-Para habernos matado.

Si no es por usted... ¡Vamos!

(SOLLOZA)

¿Todo bien, Nuño?

-Sí, sí.

¿Qué le has dicho?

Le dije que nunca dejará de ser como un hijo para mí.

¿Y por qué le mientes Hernán?

No se puede ejercer de padre cuando no se está presente.

¿O es que piensa pasarte el día...

...metido en mi palacio cuando estés casado?

Fuiste tú quien me sugirió este matrimonio.

Mírame.

Pídeme que no lo haga.

Pasos.

-No habremos interrumpido nada, supongo.

No. Por supuesto que no, Eminencia.

Estás preciosa, Irene.

Pues ya estamos todos.

Campanilla.

-Margarita.

¿Estás bien?

Campanilla. Sí, es... Estoy un poco mareada,...

...pero ya se me pasa. -¿Seguro?

Sí, sí.

¿Es que no me estáis oyendo?

-Mi señora, Margarita no se encuentra bien.

¿Podría usted disculparla?

Ahora que no va a ser noble no creo...

...que le convenga perder su empleo. Vamos.

Irene, quiero que aceptes este anillo...

...como prueba de mi compromiso.

-Una magnífica pieza, Comisario.

Se ve que hacéis buen uso de vuestra dote.

-Ahora... es tuyo. Es demasiado para mí.

-Nada es demasiado para ti.

-¡Margarita! ¡Señora!

¡Margarita!

Margarita, respira hondo, por Dios, respira, respira.

Margarita, por Dios,...

...respira hondo, respira. -Ya está aquí.

-Gonzalo. ¿Cómo estás?

¿Qué te ha pasado?

Estoy bien, Gonzalo, que sólo es un poco de debilidad y ya está.

-De eso nada, ahora mismo te vas a casa con él.

Que no, Cata, que no te preocupes, de verdad, estoy bien.

¡Margarita!

¿Pero has comido? Sí.

¿Desde cuándo está así? Hace tiempo, ya.

-Ha sido cuando el Comisario...

...me ha puesto el anillo de compromiso.

-Es la esmeralda más grande que he visto en mi vida.

¡Alto, alto a la guardia!

¡Alto a la guardia!

-¡No, suéltenme!

Yo no he matado al Obispo, lo juro.

¡Aaaah! ¡Aaah!

-¡Levanta!

-El joyero al que le vendiste esto te ha delatado.

¿Dónde están las tijeras?

-¿Qué tijeras? Yo no sé nada, señor.

Sólo que me encontré ese anillo en un camino.

¡Aaah!

-¡Llevadlo!

Esta noche a las 12 será ejecutado en el garrote vil.

¿Cómo he podido estar tan ciego?

¿Cómo no me he dado cuenta antes?

-¿Qué pasa, amo?

Me quiere robando el envío.

¿Quién me odia tanto como para querer echarme las culpas?

-¿Quién? El Comisario.

-Es su hermano. ¿Está seguro?

Seguro. Dame esos papeles que encontramos en el desfiladero.

¿Verdad que en la lista había una gran esmeralda?

-Sí, creo que sí, pero vamos a comprobarlo.

¿Qué pasa?

-¿Que qué pasa? Que creo que le he firmado...

...la sentencia de muerte a Estuarda.

Metí todo el zurrón para deshacerme de ello y...

¿Qué has hecho Sátur? -Creo que me lo he dejado allí.

El pañuelo de Estuarda, el anillo del Obispo.

¡Es que soy un desgraciado!

No tengo la cabeza donde debería tenerla, amo.

Ya es tarde para lamentarse.

Coge el caballo y ve. -Sí, sí, amo.

¿Dónde está el rescate?

Tú sabrás, tú lo has robado.

Dime dónde está.

Jamás.

¡Aah!

Esta vez...

...¿te vas a atrever a hacerlo?

¡No!

-Estoy hecho un lío, madre.

Un lío muy grande.

Uno de esos que parece que no se pueden solucionar.

Porque es que si no digo nada matarán a ese chico...

...y yo sé que es inocente.

Pero si digo la verdad entonces Sátur...

No sé qué es más importante, madre.

¿Es la justicia o el cariño? No sé.

Dios...

¿Qué hago?

Esto es demasiado grande para mí solo.

¡Padre!

¡Padre!

-Que esté el zurrón, por Dios, que esté.

Fue aquí donde me cayó.

¿O fue más allá?

Si es que se me ha puesto un muro en la mente que...

...que no me deja ni pensar.

Se lo han llevado.

Aquí no está. ¡Me cago en mi calavera!

Golpe.

Goteos.

Chirridos y sollozos.

Sollozos.

-¿Qué estás mirando, chaval?

¡Fuera de aquí! ¡Vamos fuera!

-¿Qué quieres? -Eh...

-¿Qué? -Que...

Ese chico...

Es inocente.

Él no mató al Obispo.

-¿Y tú cómo sabes eso?

-Pues...

Porque sé quién lo mató.

-Pues habla porque no tengo todo el día.

-Fue...

Fue...

No lo sé. No lo sé, me lo he inventado.

Sólo quería ver si había recompensa. Lo siento.

-Fuera de aquí.

¡Vamos!

¡Fuera!

-¡So!

¡So!

-Sátur. -¡Coño!

Cipriano.

Has entrado con tanto sigilo que casi me quedo en el sitio.

-Lo siento, es que te he visto entrar y...

Traigo malas noticias, Sátur.

-Estuarda y Gabi se han marchado de la villa.

-¿Qué?

¿Cuándo?

-Hace más de 6 horas.

-¿Y has esperado hasta ahora para decírmelo?

-Me lo pidió ella, Sátur. Estuarda dijo que esperara...

...a la noche antes de contártelo. No quiere que vayas tras ellos.

-¿Adónde se dirigen?

-Sátur, yo sé lo duro que es perder a la familia.

-¿Adónde se van, Cipriano? ¡Dímelo!

-Hacia el Sur.

Ha embarcado rumbo a las Américas.

-A las Américas.

-Déjanos solos.

Irene, sabes que desde que naciste...

...siempre te he tratado como una hija.

-Lo sé, tío.

Y te estoy muy agradecida.

-Me alegra oírlo.

Porque a veces noto que no estás muy contenta...

...con las decisiones que tengo que tomar en este mundo cruel.

Pero te aseguro que lo hago por el bien de los dos.

Celebro tu actitud.

Que descanses.

(LLORA DESCONSOLADA)

Sé cómo te sientes.

No te quieres casar.

La mala noticia es que hay poco que hacer al respecto.

Pero siempre nos quedará el vino.

¿Quieres?

Bebe. Te hará bien, te lo aseguro.

Más.

Bébetelo todo.

Ahora ya no te importará nada.

-¡Padre!

¿Qué haces aquí? ¿Qué pasa?

Nada.

¿Y a ti qué te pasa? -Nada.

Padre...

¿Tú como siempre sabes lo que está bien y lo que está mal?

No siempre lo sé, hijo.

-No...

Padre, si yo, si yo... si yo hiciera algo muy malo,...

...¿tú me denunciarías?

Tú nunca harías algo tan malo. -Ya.

¿Pero si lo hiciera?

Si alguien de tu familia hiciera algo horrible tú...

No, no podría.

-Pues es que es eso lo que me está pasando a mí.

Vamos a ver, hijo.

¿De qué estás hablando?

-Que...

Que sé que Sátur mató al Obispo.

Y es que no he podido delatarlo.

Y ese chico va a morir.

Vamos a ver, Alonso.

Vete a casa que luego hablamos, ¿vale? Venga.

-¿Y tú dónde vas? Yo voy enseguida, no te preocupes.

-Padre, ¿esta noche puedo dormir contigo?

Es que no quiero estar solo.

Claro que sí, hijo.

Vete a mi habitación y me esperas.

Volveré antes de que te duermas. ¿De acuerdo? Venga.

No te preocupes.

(LEE) -Amo, cuando lea usted estas líneas...

...yo ya estaré lejos.

Soy un traidor y un desgraciado se mire por donde se mire.

La escoria del género humano.

Amo, he encontrado el cofre con el rescate.

Así, por casualidad.

Como si el destino lo hubiese puesto en mi camino para tentarme.

Y me ha tentado.

Siento el daño que voy a hacer.

Sobre todo a Margarita.

Pero yo tengo otra guerra.

La de mi hijo y su madre contra el hambre y la humillación.

Y ya no la aguanto más.

Sé que no tengo perdón de Dios... ni lo espero.

Cargaré con esa culpa toda la eternidad.

Adiós, amo.

Catalina, acompaña a Irene al reconocimiento médico.

-¿Qué reconocimiento? Para que nuestros esposos...

...sepan que estamos sanas y castas.

(TODOS) ¡Aaah!

-Hay que volver y devolverle el dinero al Rey.

O matarán a esos dos por tu culpa.

Esto no es una carta de Sátur, Gonzalo.

Es una sentencia de muerte.

Después de la boda no quiero que vuelvas nunca más.

-¿Dónde estamos? -No lo sé.

Pero si estamos aquí quizá sea...

...para hacer un intercambio. Van a matarnos.

-Yo no me arrepiento de nada y asumiré mi deshonra.

-Para usted es la vergüenza, para mi sobrino la horca.

-Es la última oportunidad para tener una familia.

Yo nunca te he fallado.

No te voy a fallar ahora.

¿Desde cuándo no ves a Alonso? Desde anoche. ¿Por qué?

-Los títulos de propiedad de vuestras nuevas tierras...

Me das pena, por eso estoy dispuesta a ayudarte.

Disparo.

-He decido no pagar. Cada hora morirán diez hombres.

-¡Apuntad! -Espero que puedas perdonarme...

...algún día. -¡Disparad!

-¡Sátur!

¡Sátur, por favor!

Águila Roja - T2 - Capítulo 25

25 mar 2010

El batallón de Juan es capturado por los portugueses. El enemigo reclama al rey español un rescate para liberar a los prisioneros de guerra.  El envío del dinero es asaltado por lo que el destino de Juan y sus hombres pende de un hilo. 

Gracias a una carta que le escribió Agustín antes de morir, Águila Roja encuentra una pista más sobre sus orígenes: el escudo de la familia de su madre. Satur  pide ayuda a Gonzalo al verse involucrado en un asesinato.

El Comisario chantajea al Cardenal Mendoza y consigue la mano de Irene. Cuando la Marquesa recibe la noticia oculta sus sentimientos y finge indiferencia.

ver más sobre "Águila Roja - T2 - Capítulo 25" ver menos sobre "Águila Roja - T2 - Capítulo 25"

Los últimos 1.509 programas de Águila Roja

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos
Recomendaciones de usuarios