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-¡Uh!

-Quiero que elijáis a vuestros mejores hombres.

Necesito que encuentren algo muy importante.

Se trata de un medallón igual que este.

¿Me pide mis mejores hombres para encontrar un medallón?

-¿Quiénes son ahora? Me temo que ese medallón...

...es mucho más importante de lo que imaginas.

¿Por qué lo buscan el Águila y el cardenal?

¿Quién te envía? ¿Quién te envía?

-¿Ha oído hablar del ángel exterminador?

Viruela. -¿Estás pensando lo mismo que yo?

-¿Está bien, marquesa? ¿Está preñá?

-¡Estuarda! ¿Dónde está Estuarda?

¿Habéis visto a Estuarda? Tienes que ayudarme...

...a deshacerme del niño. -Sátur, ¿qué haces aquí, por Dios?

-Gracias a Dios, pensé que... Pero estás bien.

No puedo tener ese hijo. Soy viuda. -Soy médico, Lucrecia.

-Ya sé que te dije que te alejases de Gabi, pero ahora te pido...

...que te quedes con él. Ya estoy contagiada.

-Que se beba cinco gotas de esto. Ni una más.

Es muy peligroso.

-Estuarda me ha pedido que me lo quede.

Es que cree que va a morir. -¿Que se va a quedar sin madre?

Alonsillo, ahora más que nunca tienes que estar cerca de Gabi.

¿Otra artimaña para deshacerte del niño?

Tengo viruela.

-Gabi, a lo mejor tu madre podría secarte las lágrimas.

Ah, no, que la puta de tu madre está ocupada...

...contagiando a alguien. -¡Te voy a matar!

Buscábamos en el lugar equivocado. Esta poza también está...

...bajo el Dedo de Dios. En Oriente vi cubrir...

...los cuerpos de los enfermos de viruela con un polvo amarillo.

Caléndula. La marquesa quiere asegurarse...

...de que puede vivir tranquila. Quitaros la ropa.

-Te espero en el bosque a las 8. -Allí estaré.

-¡Te va a matar, idiota, te va a matar!

-¿Está seguro de que no se podía conseguir la caléndula...

...en un lugar menos custodiao? Es el único sitio.

La usan para teñir sedas reales. Para quedarme desfigurada...

...prefiero estar muerta. Mis hombres buscan...

...ese medallón por todas partes. Pero ni rastro de él.

-Nuño me ha dado esto para ti. -No puede salir de palacio.

Será cobarde... -Nadie insulta...

...a la madre de mi amigo. Nadie.

-¡Oh, uh!

¡Ah!

-¡Ah, mis ojos! ¡Me queman! -¡Ah!

-¡Mis ojos! -La tenemos, amo.

-¿Últimas palabras, plebeyo? -Échate esto por el cuerpo.

Dame eso. -¡Ah!

Suelta esa espada. Mírame.

-¡Madre!

Te quiero.

Dale lo que te pide. -¡Tu madre no se va a morir!

-¿De verdad? -Sí.

¡Qué pesazo de... de joyón!

(MAÚLLA)

-Dos tristes zanahorias.

¿Esto es cena pa cuatro de familia?

(MAÚLLA)

-Minino...

Venga, precioso.

Eh, no te voy a hacer nada. ¡Eh!

¡A la cazuela! (RÍE)

(MAÚLLA)

-Suelta eso, Jonás, que es mío. -Este gato lo he cogido yo.

-Yo lo vi primero. Dame eso.

(MAÚLLA) -¡Dame le gato, que es mío!

-¡Sátur, tengo hambre!

-Yo también tengo hambre.

Lo siento, Jonás.

Es la ley de la calle.

Si quieres comer,...

...empeña ese diente de oro de una vez.

Dime la verdad,...

...¿me han quedado marcas? Tienes la piel de un recién nacido.

Ya nadie podrá decir jamás que... No lo digas.

Eso no ha ocurrido. Cuéntame, ¿cómo van nuestros negocios...

...con la sobrina del cardenal? ¿Crees que lograrás...

...seducir a esa niña?

Llaman a la puerta. ¿La verdad?

Adelante. -Señora...

Señora marquesa. Sí.

-El cardenal Mendoza desea verla.

Hazle pasar. -Sí, señora.

No, no, espera. Aún no.

Dame la bata.

Que pase. Ya. -Sí, señora.

-Mi querida marquesa, ¿acaso os encontráis enferma?

No, un leve enfriamiento. Nada de importancia.

-Sería una lástima, porque he venido a pediros...

...un favor personal para mi buen amigo, el inquisidor.

Ah. -Resulta que en los próximos...

...días tiene la intención de reunirse con importantes...

...miembros de la corte. Pero quiere hacerlo...

...en un lugar tranquilo. Ah... ¿En mi casa?

-Eso es precisamente lo que le he sugerido.

Quizá el enfriamiento no sea tal leve como...

Dígale al inquisidor... Deberías descansar.

Dígale al inquisidor que será un honor...

...ofrecerle mi humilde palacio para lo que tenga a bien.

-Mañana estaremos aquí a primera hora de la mañana.

Eminencia...

-Señor comisario...

¡Catalina! -Señora...

Prepara las habitaciones de los invitados.

-Sí. Y organízalo todo para recibir...

...a los más honorables hombres del reino.

-Sí, señora. Te ocuparás de atender...

...al inquisidor general. -¿Yo, señora?

Sí, eso he dicho. ¿Por qué? ¿Hay algún problema?

-Bueno.

Pues esto ya está, ¿eh? ¡Alonso, ven a cenar!

-Hum... ¿A qué huele? Déjame probar.

¡Eh, eh...!

-Qué bueno está. ¿Qué es? Conejo, ¿no, Sátur?

-Como se nota que la señora entiende de carnes.

Buenas noches. -Buenas noches, padre.

Buenas. -¿Has visto la pedazo de cena...

...que nos ha preparado Sátur? -Perdón.

No sabía que estabais cenando.

-¿Entonces, la hora que es...? -Margarita, quería preguntarte...

...algo acerca de la boda. Sí, ya salgo.

No es necesario que dejes de cenar. Pasa, Juan. Siéntate.

-Yo... Se me ha quitado el hambre.

Me voy a la cama.

¡Alonso!

-Será mejor que te pases por la consulta.

Sí, ahora voy.

-Pues a más tocamos, ¿eh, amo?

El chiquillo, que...

Que no acaba de digerir lo de la boda y...

Y va usted y me recibe al otro a porta gayola.

Eso no. Esta noche iremos a hacer...

...una visita al monasterio de San Damián.

-¿Con la cena en la mesa? Sí.

-¿No puede esperar, amo? Y este pa mí también.

Sátur, esto es gato.

-¿Gato? Gato.

-Es gato, sí, es gato. Sátur, los gatos comen ratas.

Y las ratas transmiten todo tipo de enfermedades.

-¿Hay peor enfermedad que el hambre?

Estoy que no me tengo. Deshazte de esto ahora mismo.

-Gato, gato, gato, piensa que es gato.

Gato.

Ni gato ni ratón.

Está bocatto de cardinale.

-Jesús...

No había visto tanta letra junta en mi vida.

¿Y usted dice que todos estos libros están prohibidos?

En esta sala se custodia un saber desconocido...

...para el resto del mundo.

-La madre que me parió...

¿Pues no dice aquí que Dios no creó al hombre...

...a su imagen y...? Deja ese libro y sigue buscando.

-Si todo el mundo sabe que Dios creó a Adán y él creó a Eva...

...de un costillar. Lo único que le falta...

...a este individuo es decir que... que venimos del mono.

Menudo sacrílego. Estos libros están prohibidos...

...para que su contenido no llegue nunca a oídos del pueblo.

Pero la mayoría de ellos dicen verdades como puños.

-Qué listos los curas... Así los cultos son ellos...

...y el resto unos analfabetos. Cuando la gente es ignorante...

...resulta más fácil de controlar. -Ah.

Oiga, amo, ¿y usted cree que si yo me pongo...

...podría llegar a ser un hombre culto?

Lo digo porque así mi chiquillo estaría orgulloso de mí.

-Seguro que sí.

Puerta.

No grite y no le pasará nada.

Necesito su ayuda.

Quiero saber el origen de este medallón.

Quién lo fabricó y dónde puedo encontrarlo.

-Yo no puedo ayudarle. Yo no entiendo nada de joyas.

Soy sólo un monje dedicado a Dios. Pregúntele a él.

-Ahí, ahí. O busque en uno de estos libros...

...que tan celosamente protege. Volveremos en tres días.

-Tres días.

Tres días.

-Dolores, mira qué carne te traigo. De primera.

Me ha dicho el proveedor que no hay nada mejor.

Y a muy buen precio. ¡Catalina!

-Señora marquesa. ¿Cómo va todo?

-Perfectamente, señora. ¿Cómo se encuentra usted?

¿Sabes que la Inquisición podría condenarte...

...por tu falta de decoro? Sí.

A mí también. Ese es el problema. No quiero ver un escote...

...mientras esté aquí en inquisidor. Os lo digo a todas.

Encontrarás los vestidos que necesito sobre mi cama.

Ahora mismo me pongo con ellos. Y con los uniformes.

Dile a tu sobrino que no se pasee así por palacio.

-Sí, señora.

Martín, por Dios, haz el favor de ponerte algo...

...cuando entres a palacio. ¿No te das cuenta...

...de quién viene a vernos? -El asesino más grande del reino.

¿No es por eso por lo que es famoso nuestro inquisidor?

-Por eso. Nosotros, a trabajar y a no dar que hablar.

-¿A partirnos el lomo trabajando para un monstruo?

¡Habría que matarlo! -Chis, chis.

Pero ¿tú estás loco? ¿No ves que por decir eso...

...nos pueden apresar a toda la familia?

¡Martín, Martín!

¿Qué?

Y la tabla de multiplicar del cinco también es muy sencilla.

Todos sus resultados acaban en cero o en cinco.

¿Entendéis?

El único alumno que está atento a lo que digo es Nuño.

¿Se puede saber por qué?

Ruido de tripas. -Ahí lo tiene, maestro.

El sonido de sus tripas no les deja concentrarse...

...a los muertos de hambre. Rodrigo, ¿desde cuándo no comes?

Anda, vete a casa y dile a Sátur que te dé algo.

-No hace falta. Ya le traigo yo algo para que almuerce.

-Coge la mitad, padre. Tú tampoco habrás comido.

-¿Que no? Dos como estas. ¿Estás bien, Jonás?

-Sí, sí, sí. Estoy...

¡Jonás! -¡Papá!

¡Jonás! Rodrigo... -¡Papá!

¡Alonso, ve a buscar a Juan! -¡Ayuda!

¡Juan!

-Cipriano...

-Por ti, por nosotros,...

...estoy dispuesto a lo que sea.

-Cipriano, yo te quiero. No te dejaría nunca.

Nunca.

-¡Soooo!

-¡Empujad!

¡Empujad otra vez! ¡Empujad!

¡Suelta, suelta!

-¡Inés, Inés!

¡Inés!

-¡Cuidado, va armado, disparadle!

Disparos. -¡Inés! ¡Inés!

Disparos. ¡Inés!

Disparo. ¡Ah!

Ah, ah...

Relincho. -¡Ah!

-Ah, ah...

¡Inés! ¡Inés!

Inés.

Campanadas.

Campanadas. (LLORA)

-¿Qué... qué va a ser ahora de nosotros?

Dios mío...

(LLORA)

¿Te duele algo, Sátur?

-La conciencia, amo, me duele. A rabiar.

(LLORA)

-He sido yo el que he matao a ese hombre.

¿Qué tienes que ver tú, si ha muerto por desnutrición?

-Por eso mismo.

Jonás y yo peleamos anoche por el conejo.

Bueno, por el gato que les preparé pa la cena.

Bueno, pero eso no te hace culpable de su muerte.

-Sí, amo, sí.

Si yo hubiera compartido con él el animal,...

...ese hombre hoy estaría vivo.

Lo he matao.

Lo ha matao. -Sátur,...

...a mí tampoco me gustan los entierros.

-¡Por favor, déjenme ayudarles!

Sátur...

-Déjenme ayudarles.

¡Que tengo una penitencia que cumplir!

-¡Hombre, por Dios!

(MURMURAN) -Ah...

(GRITAN)

-¡Lo ha partido! -¡El diablo!

-¡El maligno!

-No está.

-No hay nada. -El cuerpo no está.

(LLORA)

Es un honor que haya elegido mi humilde palacio...

...para tratar tan importantes asuntos, inquisidor.

-Mi bien amigo Mendoza me aseguró que era el lugar idóneo.

Tiene muy buena opinión de usted. Y yo la tengo de él.

-Bueno, eso es mutuo.

Nos conocimos en el seminario hace muchos años...

...y no hemos parado de cartearnos y de mantener contacto.

Puede decirse que somos inseparables.

(RÍE) No hay nada como las viejas amistades.

-Padrino, qué alegría.

¡Catalina! -Señora...

Disculpe, ella será su criada personal...

...el tiempo que permanezca en mi casa.

Se la he asignado porque es una persona...

...de mi total confianza. -Muy bien, Catalina.

Le advierto que mi fama de hombre exigente no me hace justicia.

Lo soy mucho más de lo que dicen.

Esta es mi medicación para el corazón.

Tiene que traérmela con las comidas.

Se la entrego a usted porque mi cabeza...

...ya no es lo que era y es demasiado importante...

...para olvidarla. ¿Puedo confiar en usted?

-Por supuesto, eminencia, déjelo en mi mano.

Vayamos a los jardines, por favor, señores.

El resto de nuestros invitados nos espera allí...

...para tomar un pequeño aperitivo de bienvenida. Por favor...

-¿Qué haces tú merodeando por aquí? -Me han ordenado que abandone...

...los jardines. Y he obedecido. Ya sabes, para estar en mi sitio.

-Pues ve al huerto a escardar cebollinos o lo que sea menester.

¡Catalina! -Señora...

Señora. Catalina, si el inquisidor...

...te pregunta por mis costumbres, soy una dama honorable y devota.

-Por supuesto, señora. Y un espejo donde mirarnos todas.

Muy bien.

Una caja sin cadáver y llena de arena.

¿Por qué?

-Porque el Altísimo se está ensañando conmigo...

...por mis pecaos. Déjate de dioses y supersticiones.

Esto tiene que tener una explicación racional.

-Cada vez que pienso en esa familia,...

...que no tiene ni cadáver pa enterrar...

-Oro. Oro a buen precio.

Mira.

-¿Eso es un diente de oro? -Dientes son, sí.

De oro macizo. Mira, mira.

¿Jonás no tenía un diente de oro? -Sí.

Sí, pero robar un cuerpo pa afanar un diente...

Eso sería muy miserable, amo. No.

Sería el hambre. -El hambre, sería.

¿De dónde los has sacado? -¿A ti qué te importa?

Si quieres comprar, compra, y, si no, aire.

Te he hecho una pregunta.

-¿Y por qué se supone que te tengo que responder?

¡Oh! -¿De dónde lo has sacao,...

...desgraciao? -Ah...

-¿De dónde?

-¿Qué pasa?

Es la alianza de mi mujer. -¿Qué?

Dime, ¿de dónde la has sacado? ¡Dímelo o te juro que te mato!

-Los guardias del comisario me venden objetos...

...que les roban a los muertos.

¡Ah!

Ah...

-¡Ah! -¡Ah!

Gritos.

-¡Águila, ayúdanos!

-¡Ayúdanos! -¡Ayúdanos, Águila!

(GRITAN)

-¡Ah!

-¡Ah!

-¡Ah!

-¡Uh!

-¡Oh!

-¡Ah!

(GRITAN)

Tus hombres están vendiendo en el mercado negro...

...objetos robados a los muertos.

¿Tú también estás metido en esto, comisario?

Eso es asqueroso. Yo no soy tan miserable.

Pues limpia tu casa de escoria.

Si tocan un solo cadáver más, te juro que lo pagarás.

(RÍE)

-¡Inés! -¡Cipriano!

¿Dónde vas? -He visto a Inés, Sátur.

La he visto. -¿A Inés? ¿Dónde?

-En el bosque. Iba en una carroza, con la reina.

-Cipriano, Cipriano... Tranquilo.

Ven conmigo. Tranquilo, apóyate.

¡Doctor!

Tranquilo, Cipri. ¡Doctor!

¡Doctor, salga! El Cipriano está delirando...

...y tiene un pie pa los leones. -Te lo juro por mi vida.

La he visto tan claramente como te veo a ti ahora.

-Sé que la echas mucho de menos y que pa ti es como una princesa.

Pero de ahí a desparramar, no. -Estoy diciendo la verdad.

¿Usted me cree, doctor? -Claro que te creo, ¿eh?

Venga, ven. Te voy a limpiar la herida. Tranquilo, tranquilo.

-La he visto. -Tranquilo.

-En el bosque.

-Pero ¿qué hace aquí este pollo? ¡Tira!

Dolores, ojico con la sal, que últimamente...

...se te va mucho la mano. Y su eminencia, el inquisidor,...

...padece del corazón.

Ay, por Dios. La medicación del corazón.

¿Dónde he puesto la medicación de este hombre?

-Está aquí.

-¡Muchacho! ¿No ves que si se rompe se me cae el pelo?

Oye, ¿y es tan cruel el inquisidor como lo pintan?

-¿Ese? Ese es un monstruo. Hizo que le amputaran...

...los testículos en público a un campesino amigo mío.

Y sólo por besar a su novia en la calle.

Ese es al que tú sirves sin rechistar.

-La concupiscencia hay que cortarla por lo sano.

¿Cuál es tu nombre? -Se llama Martín, eminencia.

Es mi sobrino y trabaja de jardinero.

-Me llamo Martín. -Muy bien, Martín.

Soy capaz de aceptar una crítica.

Igual que soy capaz de recordar un nombre y una cara...

...toda la vida. El inquisidor ha tenido...

...la infinita amabilidad de bajar a saludar al servicio.

Toda la servidumbre trabaja para que esta noche...

...sea una noche inolvidable. Pero deje que le enseñe...

...el resto del palacio. Por favor, por aquí. Vayamos.

Catalina, avísanos cuando esté la cena.

-Sí, señora.

¡Vamos!

Martín, eres sangre de mi sangre y te quiero.

Mucho. Pero no consentiré que pongas en peligro...

...ni mi vida ni la de mi hijo. Así que si no sabes...

...cuál es tu sitio, haces el hatillo y te vas.

¡Ya!

¡Dios, las gotas del inquisidor! ¿Cómo?

-Ay... (CACAREA)

-Ay, Dios...

¿De ha muerto?

Ay, Dios mío...

-Hola. -Hola.

-Tú eres la hija pequeña del Jonás, ¿no?

-Sí. -¿Estos son tus hermanitos?

-Sí.

-¿Y tu madre dónde está? -En el cementerio.

-Por si saben algo del cuerpo de nuestro padre.

Lo está pasando muy mal. -Claro.

¿Y tú cómo te llamas, hijo? -Jonás, como mi padre.

Ábrelo.

Esta también está vacía.

-Si la gente se entera de que están robando cadáveres,...

...se organizará un escándalo, señor.

Lo sé. Tapa todo esto. Y no hables con nadie...

...de lo que has visto aquí, ¿está claro?

Tengo que saber quién de mis hombres...

...está metido en esto.

-Esto es cicuta.

¿Veneno? -Y de los más peligrosos.

-Ay, Dios mío. -Con esto mataron a Sócrates.

-A ver si va a ser el mismo que intentó matar al inquisidor.

-No, hombre, Sócrates murió hace dos mil años.

-Quieren matar a este hombre y cargarme el muerto.

¿Y qué hacemos? -Dime una cosa.

Desde que el inquisidor te dio las gotas,...

...¿las has perdido de vista en algún momento?

-No. Vamos, a lo mejor... Pero un momentico, si apenas...

-¿Quién puede querer hacer eso? -No sé.

-¿Has visto alguna actitud extraña en alguien,...

...algún comportamiento raro?

-El asesino más grande. Habría que matarlo.

Ese es un monstruo. -Esta es mi medicación...

...para el corazón. Y es demasiado importante...

...para olvidarla. -No, no, no.

No lo sé, no... Pues tenemos otro problema.

Esta noche hay que darle la cena con la medicación.

-Ay, que se cargan a este hombre y me colocan el muerto.

-Tranquila, tranquila. Vamos a ver...

Contad todo lo que sabéis a la marquesa.

Ella sabrá qué es lo que se debe hacer.

-Amo, amo...

Que nos están robando. Que están mancillando...

...el cementerio de difuntos. El comisario está...

...venga a abrir las tumbas.

Que almas habrá, no le digo yo que no.

Pero de cuerpo presente poquitos quedaban.

¿Y Cristina? ¿Viste su tumba?

-Pues no, amo, entre los nervios y... y las prisas,...

...no me he fijao. Perdóneme.

¿No estará pensando en lo que creo que está pensando?

Yo lo comprendo, amo, pero déjelo estar.

No trate de averiguarlo. Las cosas son como creemos que son.

Si cree que su mujer... los restos de su mujer...

...están allí, pues allí estarán, ¿me entiende?

Tengo que averiguar si sigue allí.

-Sintiéndolo mucho, esto es una atrocidad, señor.

Así que...

Con su permiso o sin él, yo me retiro de esta misión.

-Su majestad es consciente de ello, inquisidor, pero el estado...

...de las arcas reales no nos permite aumentar...

...sus presupuestos. -El Santo Oficio...

...hace una labor inconmensurable que, como todos saben,...

...es fundamental para el reino. Y creo que la corona...

...debería mostrarle todo su apoyo. Y estoy seguro que vos,...

...como valido del rey, podréis ejercer...

...vuestra influencia para tan noble fin.

-Estamos en un momento crítico. La guerra de Portugal...

...provoca un fuerte agujero en nuestras finanzas.

¿No es así, tesorero? -Sí, así es, lamentablemente.

-¿Y el Santo Oficio tiene que pagar por la ineptitud de los ejércitos?

¿Un poco más de vino, señores?

-Por favor, señora. -Bueno, yo voy a retirarme...

...a mis habitaciones. Por hoy ya he escuchado bastante.

Catalina, mi medicación, por favor.

-¿De medicación? -Ajá.

Ha ocurrido un desgraciado accidente, señor inquisidor.

Yo cogí sus gotas y se me escurrieron...

...entre los dedos. Lo siento mucho.

Esta imperdonable negligencia te costará cincuenta latigazos.

-Perdón. Señores...

Lucrecia, siento importunarte, pero necesito hablar...

...urgentemente contigo. Qué suerte, nuestro médico...

...en persona. Él repondrá su medicación,...

...inquisidor. Disculpen.

¿Qué es tan importante como para sacarme de la cena, Juan?

-¿Te he dicho Catalina lo que contenía este frasco?

No. -Veneno.

Alguien está intentando matar al inquisidor en tu propia casa.

¿Ocurre algo, Lucrecia? No.

¿Estás bien? Sí.

-Una jarrita más, por favor. -Vale.

-Muchas gracias. No sabes lo que me estás ayudando.

-¿Qué, sepulturero? Uno de esos días...

...en los que sólo el vino ayuda, ¿eh?

-No digas nada.

-¿Qué pasa? -Están robando muertos...

...del cementerio.

Chis.

¿Sabes cómo están las tumbas?

Están vacías. -¿Quién iba a querer...

...hacer una cosa así, eso es asqueroso.

-No sé. A ver cómo cuento esto yo en mi casa.

Cipriano...

Chis.

-Gabi, el sepulturero ha dicho que están robando muertos...

...de las tumbas en el cementerio. -¿Cómo?

-No puedo dejar que le pase nada a mi madre.

Vamos.

-Espérame, Alonso, que me estoy cagando de miedo.

-Está bien. -Sí. Entonces, ¿podemos irnos ya?

-Pero ¿qué dices? He venido aquí a cuidar de mi madre.

Y no me pienso mover en toda la noche.

No te preocupes, madre. No dejaré que nadie te haga daño.

Gabi, si tienes miedo, vete.

-Eres mi amigo y no voy a dejarte solo.

-Gracias. No pasará nada.

¿Qué hacéis vosotros aquí?

-Que he oído que están robando cadáveres y no pienso dejar...

...que nadie toque a mi madre, ¿vale?

Volved a casa. Yo me ocupo.

-Vamos, Alonso.

¿Qué pasa, Alonso? -¿Y si tienes una misión?

¿Eh?

¿Y si te tienes que ir?

Nosotros nos quedamos. Alonso,...

...te prometo que nadie, nadie, tocará la tumba de tu madre.

-Gracias, Águila.

Vamos, Gabi.

Venga.

-He visto al Águila Roja. Lo he visto.

¿Sabes lo que supondría que el inquisidor...

...muriera en mi casa? Sería a mí a quien acusarían...

...de traición, y a quien ejecutarían.

Trata de tranquilizarte un poco, por favor.

Todavía estás débil. No puedo tranquilizarme...

...cuando me veo con un pie en la hoguera, Hernán.

Quien haya intentado envenenar al inquisidor puede tratar...

...de volver a matarlo en cualquier momento.

Tenemos que decírselo. Tenemos que advertirle.

Lo que tenemos que hacer es entregarle a su asesino.

Si le salvamos la vida nos deberá un favor para siempre.

¿Y si no lo conseguimos?

La única vida que está en juego es la mía.

¿Tanto han cambiado tus sentimientos hacia mí?

Necesito tiempo para investigar a todos los hombres del rey.

Quizá alguno tenga motivos para matar al inquisidor.

-¡Ah, ah!

¡Amo, que soy yo, el Sátur! Su fiel escudero.

El que nunca le ha abandonao ni inca lo hará.

¿Qué haces aquí? -He venido a buscarle...

...pa pedirle perdón por... por mis desmanes.

Sátur...

Tenías razón. -¿No ha profanao?

No. No he abierto la tumba.

-No sabe el peso que me quita de encima, señor.

Encontré allí a mi hijo. Con Gabi.

Vigilando la tumba de su madre para que nadie la abriera.

Y no pude. -Alonsillo listo que el hambre.

Y mi zagal también, cuidao. Aunque está mal que yo lo diga.

Pero tiene todas las trazas de escudero, como su padre.

¿Ese no es el hijo mayor de Jonás? ¿Qué hace aquí?

Vamos a averiguarlo.

Ruido.

¿Por qué has dejado que tu padre se muriera de hambre...

...si tenías dinero? -No lo tenía, señor.

Este dinero me lo dieron ayer, después de que él muriera.

¿Por qué?

-Por...

Por su cadáver.

Fue a encargar el ataúd y no tenía dinero no para pagarlo.

Entonces un señor me ofreció dinero y...

Y me dijo que lo llevara al camino del Pardo para recogerlo.

Déjeme marchar, por favor.

Vete.

-Ha vendido a su padre.

-Comisario, ¿se sabe algo de marido?

Llévese a esta mujer. Sácala de aquí inmediatamente.

-Los guardias sospechosos están en la celda, señor.

El inquisidor general va a venir a vernos estos días.

Por esa razón exijo el máximo decoro.

En vuestras formas y en vuestras vestimentas.

No quiero que mi guardia parezca una banda de furcias...

...mal vestida.

-¡Comisario!

Tenemos al usurero que negociaba con sus hombres...

... esperando para identificarlos.

¿Quién de mis guardias te vende la mercancía?

-¡Contesta!

¿Qué significa esto?

¿No eres capaz de cuidar a un testigo en los calabozos?

-No sé cómo ha podido pasar esto, señor.

Uf...

Pensaba que dormíais todos.

Lo siento mucho.

Y yo.

Todavía duele.

Me ha parecido que no tenía muy buen aspecto.

Lo mejor será que te la limpie. Una herida mal curada...

...puede ser muy grave.

-¿Interrumpo?

Tiene una herida.

-¿Dónde está la herida? Déjame verla.

¿Por qué no me lo dijiste? Porque me daba vergüenza...

...que lo supieras. -¿Vergüenza de qué?

Tenía miedo de que te diera asco de que me hubiesen marcado...

...como un animal. -Pero yo te quiero a ti.

Estés como estés y pase lo que pase.

-¿Dónde vas, primo? -Vuelvo al campo.

-Yo no quiero que te vayas.

-Murillo, sal fuera un momento,...

...que tengo que hablar con tu primo.

Martín,...

...antes de que te vayas, dime sólo una cosa.

¿Tan importante era para ti como para ponernos en peligro...

...a todos? -Lo siento, tía, soy un bocazas...

...y te pido disculpas. -¿Un bocazas? Y un asesino,...

...que es peor. -¿Un asesino?

-Sé un hombre y reconoce que intentaste matar al inquisidor.

-¿De qué me hablas? -Mírame a la cara y dime la verdad.

-Me encantaría.

Pero yo soy incapaz de hacer algo así.

-Martín, Martín.

Si me he equivocao, lo siento.

Y te pido perdón.

Anda, trae el hatillo y vuelve al trabajo, por favor.

Martín, hijo, ¿has visto por ahí a tu tía?

Catalina, ¿qué ha pasao? -Que lo he acusao de...

De intentar matar al inquisidor.

Catalina, ¿y eso por qué?

-Yo qué se, Margarita. Estoy atacá. Estoy atacá.

¿A quién pueden interesarle tantos cadáveres?

Salvo a la ciencia. -¿Pues no son demasiaos?

Vamos, digo yo.

Aunque yo de ciencia, pues...

Algo sé.

Poquito, pero

Casi nada.

Sátur, ve inmediatamente a la carpintería.

Y encarga un ataúd.

-¿Un ataúd pa quién?

Si no tenemos muerto. Sí lo tenemos.

Seré yo.

-¿Se va a meter usted ahí, en un ataúd?

Cómpralo.

Lleva un buen rato ahí,...

...durmiendo plácidamente.

¿Ha averiguado algo?

He revisado los expedientes de todos ellos.

Cualquiera puede tener relación con la Santa Inquisición.

Incluida tú.

Tu padre murió en la hoguera, ¿verdad?

Va a hacer algo. Rápido, lo va a matar.

Rápido.

¿Qué?

No parece que vaya a matarlo, precisamente.

-¿Está seguro de lo que va a hacer, amo?

Dejarse llevar por unos desalmaos, atrapao, indefenso,...

...no es un plan magistral, me parece a mí.

Golpes. Está bien. Está bien, ya me callo.

Encima que uno se preocupa.

¡So! ¡So!

¡So!

Amo...

Amo, ¿puede respirar bien?

Sólo le he hecho un par de agujeros a la caja.

Más que nada para que no parezca un queso Gruyère.

Estoy perfectamente. -¿Lleva usted la catana y...?

¿Se ha metido las estrellas esas que lanza?

Sí. Anda, cierra y sella la caja.

-Ay...

Amo, ¿y si le sigo? No, eso ya lo hemos hablado.

No quiero que los dos nos pongamos en peligro.

No quiero arriesgarme y dejar a mi hijo solo. Venga, cierra.

-¿Está bien?

-¡So, so, so!

-Lleven cuidao.

Aunque esté muerto. -Quítate de en medio.

-Si es que quiero despedirme de él por última vez.

Que uno piensa que la vida es pa siempre y...

Luego dura lo que dura.

-¿De qué ha muerto? Si ha sido enfermedad,...

...no lo queremos. -No, si estaba como un choto.

Estaba sanísimo. Era muy de comer cecina.

Claro, se le ha quedao ahí, que no p'alante ni p'atrás...

Ya ve usted, por un trozo de na...

-¡Ah, caballo! (RELINCHA)

¿Qué haces?

¿Buscabas algo? -No.

Nada.

-Me gustaría decirle a todo el mundo...

...que conozco al Águila Roja. -Pero no puedes.

-Ya lo sé. Sólo he dicho que me gustaría.

-Vale.

-Oye, ¿tú crees que va a hacer lo que te dijo?

-¿El qué?

-Pues vigilar todo el rato la tumba de tu madre.

-Si lo ha dicho, lo hará. Él no miente.

-¿Y si se quema un pueblo? ¿No salvará a la gente?

-Gabi, ya.

-Pero ¿por qué le importa tanto tu madre?

Mi madre casi se muere y él no hizo nada.

-¡Inés! ¡Inés, espera, no te vayas!

¡Inés, no te vayas! ¡Inés!

¡Inés! -¡Ah!

-Pero ¿cómo te atreves?

-No...

-¡Intentaba atacarme! -Este hombre está enfermo.

Por favor, disculpe. Siga su camino.

Ha sido una confusión. Sigan. Se lo ruego.

¿Cómo estás, Cipriano? -Creí que era ella. Inés.

¿Me estoy volviendo loco, doctor?

-¿Dónde cojón se llevarán estos al amo?

¡Ah, ah!

¡Ah!

Ah... (TOSE)

Qué mal huele...

Ag... Sal.

¿Qué es esto?

¡Ah, una mano!

(JADEA)

Cadáveres.

Han salao los cadáveres.

¡Socorro!

¡Socorro!

Este es Jonás.

Jonás.

(JADEA)

¡Socorro!

¡Que alguien me ayude!

-Que brillen como perlas. El emplomao también.

Ahí, dale. Eso es.

Tengo que hablar contigo.

-Déjalo.

Sigue por la entrada de la alcoba.

He visto a Martín coger un punzón.

Y le he preguntado qué estaba haciendo y me ha dicho que nada.

-¿Y para qué quiere él un punzón?

No puede ser.

Él me juró que no.

¿Tú crees que si fuera el asesino te lo diría?

Lo he buscao por todas partes y no lo encuentro.

-Pues hay que encontrarlo antes de que haga una locura.

Y quiero un gran centro de flores sobre la mesa.

Sin claveles, que es de mal gusto. -Ajá.

¿Cómo has dicho?

"Sí, señora marquesa". -Sí, señora marquesa.

¿Qué hacéis rondando por los pasillos?

¿No tenéis trabajo? -Señora, yo es que estoy muy mala.

Pero mu mala, mu mala, de verdad. -Tía, ¿qué te pasa?

Catalina, no podemos arriesgarnos a contagiar a nuestros invitados.

Vete inmediatamente a casa. -Señora, lamento mucho...

...fallarle en esta situación. Si fuera posible...

...que me acompañase mi sobrino... No estoy segura de llegar...

...sin desfallecer. ¿Encima te quieres llevar...

...a mi jardinero? Dile a un cochero que te lleve.

Señora marquesa, está sola. Deje que su sobrino la acompañe.

Ay, de acuerdo. Catalina, que te lleve Martín.

Ya hablaremos cuando te recuperes. Vamos.

-Señora, muchas gracias.

A partir de ahora te encargas de atender al inquisidor.

Y dile al mozo de cuadras que necesito unas flores. Rápido.

(SUSPIRA) Lucrecia...

No creo que intenten matar al inquisidor...

...mientras estemos reunidos. Lo harán esta noche.

Estoy seguro.

-¡Socorro!

¡Que alguien me ayude!

¡Eh! (RÍE)

La guardia. Menos mal.

No saben la que hay aquí preparada. Tírenme una cuerda o algo,...

...por favor. (RÍE) Gracias.

Ah, ah...

(JADEA)

Gracias a Dios.

Cuando les cuente lo que está pasando no se lo van a creer.

¡Ah!

-Ah...

Ay...

Ah, ah... -Arriba.

-Vamos, tenemos mucha carne que cortar.

Ah, ah...

-Ah, ah...

Ah, uh...

Ah... -Ah...

Ah, ah...

-Hemos cogido a este husmeando. -Cuélgalo.

Es pequeño, pero así parecerá lechal.

(RÍEN MALICIOSOS)

-Este ya está.

-Juan...

-Parece que esta noche nadie puede dormir.

-¿Nadie? -Lo digo por Martín.

Acaba de salir a dar un paseo.

Yo voy a ver si lo consigo, que ya es madrugada.

(SUSPIRA)

-Buenas noches, Juan. -Buenas noches.

-Ay, Dios, no.

-¡Socorro!

Risotada.

¡Ah!

¡Socorro, que alguien me ayude!

Ah... -¡Socorro!

Ah...

Ah, ah...

Ah...

-¡Ah!

¡Ah!

Ah...

¡Ah!

¡Oh!

Ah, ah... ¿Quién te envía?

¡Dime quién te envía! -Ah...

¡Responde!

-Ah, ah...

Uh, uh...

¿Quién te envía? -Ah.

Ah...

Uh, uh...

¿Quién es?

-¡Socorro!

¿Qué hacen ahí, por el amor de Dios?

¡Bájenme de aquí!

¿No ven que yo soy poca cosa, que no merezco ni el trofeo?

-¡Cállate ya, maldita escoria!

¡Me tienes harto!

Maldita rata... -¡Ah!

Disparo.

¡Ah!

Disparos.

Disparo.

Disparo.

-¡Ah!

Vamos. En el almacén hay una salida.

-¡Ah!

-Ah, ah...

-He oído ruidos de lucha. ¿Ha ocurrido algo?

¿Qué significa esto?

-Que si no llega a ser por la marquesa y el comisario...

...ahora mismo estaría muerto. Ese hombre ha intentado matarme...

...mientras dormía. -¿Y ha confesado algo?

-Ah... Ay, Dios mío...

(LLORA) Dios mío, Dios mío...

Catalina, ¿qué haces aquí a estar horas?

¿Lo conoces?

Te he hecho una pregunta. ¿Sabes quién es ese hombre?

-No, señora. (LLORA)

No tengo ni idea.

Pero es que a mí los muertos...

...me afligen mucho.

De siempre. Disculpen.

-Marquesa, comisario, a partir de este momento...

...tienen mi eterno agradecimiento.

-Sabía que estarías aquí.

Te lo prometí. Ya no tendrás que seguir...

...vigilando la tumba de tu madre.

Los ladrones de cadáveres han muerto.

-Bueno, pues tú te tendrás que ir, ¿no?

Habrá muchas injusticias a las que tendrás que atender.

Uh... ¿Me podrías hacer otro favor?

Dime.

-¿Podrías cuidar también a la madre de Gabi?

Yo cuido de todos. -Ah.

Claro, es verdad, qué tonto soy.

Ya estás a salvo, madre.

Padre...

¿No es un poco tarde para que estés aquí?

-Quería estar con mamá.

-Bueno, el pie va bien y tú estás mucho mejor.

-Sí. -Venga.

-Lo he estado pensando y reconozco que he estado...

...muy obsesionado con Inés y que igual, con la obsesión,...

...he visto lo que no he visto. -Eso es mucho mejor.

El hecho de que lo reconozcas significa que te estás curando.

¿Eh?

-Yo siempre me había imaginado...

...que seríamos viejecitos juntos.

Y todo eso.

Pero ella se ha marchado hay que asumirlo, ¿no?

-Claro. Asumiéndolo. Dentro de poco,...

...a correr como un galgo. Venga, Cipri.

-Hay que asumirlo.

-Déjeme hablar con él. Necesito hablar con mi marido...

...por última vez. -Ya sabe las órdenes...

...del cardenal Mendoza. -Hay que asumirlo.

¡Inés!

¡Inés! -Si vuelve a escaparse,...

...su marido pagará por ello.

-¡Inés!

¡Inés!

-Ven a la consulta. Tranquilo.

-Me estoy volviendo loco. -No, hombre, no, tranquilo.

Esto va a pasar. Tranquilo.

(SUSPIRA) -Por fin se ha ido el inquisidor...

...y la madre que los parió a todos.

Qué alivio...

Margarita, ¿has visto a mi sobrino?

Sí.

Martín.

-He hecho este especiero para ti.

Me he pasado toda la noche trabajando en él.

¿Te gusta? -Así que para esto...

...querías el punzón, ¿no? -Claro.

Y, tranquila, que ya lo he devuelto.

-Me encanta, Martín, es precioso.

-Siento no haber sabido comportarme.

-Bueno...

-Pero sigo pensando que el inquisidor...

-Martín, por Dios... Ya está bien.

Ya hemos hablao de eso. Vale ya.

Anda, qué bonito.

Catalina. -Sí, señor comisario.

¿De qué era el estofado que tomamos anoche?

-¿El estofado? Pues de vaca, creo.

(SUSPIRA) Que tiren toda la partida.

-Pero ¿por qué, señor? Obedece.

-Sí, señor comisario.

¿Qué le pasará a la carne? -Yo qué sé.

¿Quién crees que quería matar al inquisidor?

¿El valido? ¿El tesorero?

¿Alguno de los ministros?

Todos tienen algún motivo.

Pero ninguno tiene los motivos suficientes.

Truenos.

(INQUISIDOR) "Mendoza, te escribo para hacerte saber...

...que tanto su majestad como nuestro Papa,...

...Alejandro VII, me han expresado...

...personalmente su deseo de apoyar mis intenciones...

...con respecto a la sucesión en el papado.

Por supuesto, ten por seguro que si eso ocurriera,...

...tú serías el primero en estar a mi lado.

Como siempre.

Tuyo afectísimo: Diego de Arce y Reinoso,...

...inquisidor general de las Españas.

-¡Ah! Ah...

Ah.

Te dije que entraras por la puerta.

-Encima.

Ah, ah...

Ayer casi me trincha como a un pavo.

Y ahora me ha destrozao el tobillo.

Y todo por culpa del pedazo de libro este.

Que no vea lo que pesa.

¿Llevaste un libro? -Sí, amo, sí.

Porque en algún sitio hay que tirar pa cultivarse.

Mi Gabi, con diez añitos, me da sopas con honda.

¿De todos estos qué libro me recomendaría usted pa...? ¿Eh?

¿Dónde se habrá metido ese monje?

-¿Y si le ha traicionao? Que tenía una cara el pollo que...

¿Qué dice?

El orfebre que fabricó el medallón fue encerrado hace veinte años...

...en un manicomio. Y no se ha vuelto a saber de él.

-¿Así que...

...al manicomio vamos, ¿no?

Iremos al manicomio, a ver qué nos dice el orfebre.

Cruzaremos ese bosque. (RELINCHA)

-Este bosque está maldito, amo. Lo sabe todo el mundo.

¡A mí la guardia! ¡Uh! Busco a quien ha osado...

...agredir a la marquesa de Santillana...

...y a la sobrina del cardenal Mendoza.

Con ese vestido me iba a casar con él. Y ahora me caso con Juan.

-Mis investigaciones revolucionarán la ciencia médica.

-¿Mi padre y mi tía se iban a casar?

-Ah... Todo, absolutamente todo,...

...tiene una explicación lógica. -¡Amo, amo!

No dejaré que nunca más te vuelvan a hacer daño.

-Le odio y quiero que le cojan por lo que le han hecho.

-Quien consiga las dos partes podrá abrir el medallón...

...y ver lo que esconde dentro. -¡Ah!

-¡Ah! -Júrame que ya no le quieres...

...como antes. -¡Ah!

-Me he encontrao con un gigante. Grande, grande, grande...

...como una montaña. ¿Cómo usted por aquí, buen hombre?

-¡Uh! Esto es tuyo.

Para casarme contigo.

(GRITA)

-¡Suélteme, se lo ordeno!

¡Suélteme!

Águila Roja - T2 - Capítulo 19

11 feb 2010

En Palacio se prepara una importante reunión: la Marquesa y el Cardenal van a recibir la visita del Inquisidor General. Sin embargo, la recepción se complica cuando alguien trata de envenenar al alto cargo del Santo Oficio. El Comisario se pone al servicio de Lucrecia para descubrir al culpable. 

Águila y Satur descubren que las tumbas están siendo profanadas. Lo que parece una venta de los objetos robados a los cadáveres, podría esconder un negocio mucho más oscuro. El mismo Satur caerá en manos de estos peligrosos ladrones de cuerpos. 

Águila se interna en un monasterio buscando las claves de su verdadero origen. Al llegar a la biblioteca, un monje le informa de que el orfebre que diseñó el medallón de su madre se encuentra recluido en un peligroso manicomio. 

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