www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.1.0/js
470719
No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T1 - Capítulo 7 - Ver ahora reproducir video 00.00 min
Transcripción completa

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

(GRITA DESESPERADO) ¡No!

El capitán Rodrigo me dio la llave por algún motivo.

-He localizado la puerta que abre esa llave.

-¡Que se come el anillo, señor!

¡¿Por qué mataste a la mujer del maestro?

-¿Tienes el anillo? No. Fui al cementerio,...

...pero el cadáver del señor de Alarcón no estaba.

Han sido ellos. -¿Quiénes?

Los que mataron a mi mujer.

-Si encontramos el anillo sus planes estarán en peligro.

¿Tú qué haces aquí?

-Esto es lo que estabas buscando. ¿Para qué quieres ser mi escudero?

-Para encontrar a los asesinos de mi madre.

No quiero que vuelvas a seguirme nunca.

-Por fin te he encontrado.

-Ahora hay que descubrir qué tiene este anillo...

...para que alguien esté dispuesto a arriesgar su vida.

-Miren en anillo, miren hacia aquí. -Señala el símbolo de la logia.

Parece que el maestro quería mucho a su cuñada.

Ahora que viven juntos que resurja todo será cuestión de tiempo.

Eso es justo lo que no van a tener. Tiempo.

Le he ofrecido ser mi costurera, ¿no crees que es buena idea?

Ya verás, te vas a sentir como en casa.

(LEE) Aunque lo he intentado no puedo olvidarte,...

...a veces pienso que quizá me dejé llevar por los celos...

...y ni siquiera permití que te explicaras.

Por favor, Catalina, estoy segura de que esa carta era para mí.

(LEE) Te quiero, Margarita, y sé que jamás podré olvidarte.

Lucrecia, cuando yo me fui a Sevilla...

...si seguiste viendo a Gonzalo.

¿Qué sentido tiene ya remover en el pasado, querida?

Por lo que a mí respecta nunca nos separamos...

...porque nunca estuvimos juntos.

Lucrecia, no debería haber desconfiado de ti.

Tu obstinación por deshacerte de ella puede ponernos en peligro.

Estás tan ciega que no te das cuenta de que él aún te quiere.

(LEE) Tuyo siempre.

Gonzalo.

Por mucho que la leas esa carta nunca será para ti, nunca.

¿Qué decía? -Este es el más potente,...

...letal y sin antídoto.

Es tan eficaz que basta que roce los labios de la víctima...

...y la muerte parecerá natural. ¿Me has mandado llamar?

Sí. -¿Sabes lo que debe ser...

...para un vulgar mortal seguir a un héroe que va...

...de tejado en tejado? Menudo palizón, no merece la pena.

Aquí.

Ocho asientos. Que los renacidos den...

...luz al mundo cuando el principio y el fin se encuentren.

-La traducción de la inscripción de la sala de la sociedad secreta.

Y dile el momento en que la sociedad se reúne.

Estos renacidos se encontrarán con alguien que no esperan allí.

Anoche nos siguió hasta la plaza del hospicio.

-¿Nos ha descubierto?

(ALONSO GRITA)

No me haga daño, por favor.

¡Aaah!

Aullidos. -¡Águila!

¡Águila!

-Nada, no hay rastro de nada.

¿Amo?

¡Amo!

¡Amo!

Agua goteando. ¡Ya está, ya está, ya está!

Es que me descuido y... se me escapan.

¿Y no había otro más sencillo, eh?

¿Por qué me tuviste que cruzar con este pajarraco, por qué?

¿Qué haces? ¿Con quién estás hablando?

-Con mis nervios estaba hablando.

Nada, no hay nada de nada, bueno, sí,...

...está este pedazo de mesa,...

...que a saber la de gente...

...que se tiene que sentar aquí a cenar.

(RÍE) ¡Dios mío!

No. No, no, no.

No la mire tanto que no nos entra en casa, amo.

Venga, ya está.

Ya lo hemos intentado, así que vamos.

Señor, que este sitio no me gusta, no me gusta nada.

Escuche.

La madre que me parió.

Pero ¿qué hace, amo? ¿No ve que esto se va a desplomar?

Amo, amo, vayámonos de aquí. ¡Amo!

-Si hubieras atrapado a Águila Roja hoy no estaríamos...

...aquí mirando cómo se derrumba nuestro refugio.

Ahora debemos empezar de nuevo, pero esta vez sin errores.

Tendrás otra oportunidad,...

...no la desperdicies.

Campanadas y ladridos.

-Por los pelos, jefe, un poco más y acabamos...

...como mi primo Julián que lo aplastó una roca.

La vergüenza de la familia.

Cuando consiguieron sacar...

...el cuerpo resulta que estaba con una gallina...

La pobre gallina.

Anda, tira.

-Que si no le importa me gustaría acercarme por la casa del Rana.

Ve. -Es que dicen que ha contratado...

...a una turca que lanza pelotas...

...de trapo por el... Ya, ya.

-¿No le apetece venir? No.

-Con todos los problemas que tiene como padre, maestro...

...y aguilucho no le queda tiempo de atender los bajos.

Anda, sí, disfruta.

-Es que yo estoy al rojo vivo,...

...estoy más caliente que la fragua de Vulcano.

¿Seguro que no...?

Pues a más ver.

Oiga, ¿qué quiere?

¡Que me suelte!

¡Pero, bueno!

Vamos, hombre, qué poca vergüenza.

¡Aaah!

Merece la pena que abras los ojos.

Pues, nada, muchas gracias por salvarme.

Pero, vamos, que esta vez no hacía falta.

Yo te lo agradezco, pero tampoco vayamos...

...a hacer de esto una costumbre.

Que yo sé cuidarme perfectamente... Chis.

¿Eh? Lo sé.

No pretendía asustarte.

¿Puedo acompañarte a casa? No.

Prefiero irme andando. Gracias.

Es que a mí esto de volar no.

Es más rápido.

Además supongo que habrá alguien esperándote.

No, yo estoy aquí solo por mi sobrino.

Alonso. Es la viva imagen de su madre.

¿Y del padre...

...qué es lo que tiene?

¿Del padre? Su carácter. Que son los dos igual de tozudos.

Algo bueno tendrá.

No es mala persona.

Los niños le adoran como maestro.

No tiene malas costumbres...

...y le encantan los animales. Vamos, un aburrimiento de hombre.

Sí.

Si no fuera por todo lo que siento por él...

Entrechocar de espadas.

Grito ahogado.

Gritos.

-¡Ah!

Estáis atacando a la autoridad. -Gracias por confirmarme la presa.

-¡Ah, ah, ah!

Dime quién te envía. ¡¿Quién te envía?!

Mierda. ¡Mierda, mierda, mierda!

¡Mierda!

No tengas miedo, confía en mí.

Canto de los pájaros.

Anoche te oí llegar. ¿Era tarde, no?

Sí, ayer... Ayer fue un día muy largo.

Lucrecia que irá esta noche a una fiesta...

...y está como loca con los preparativos.

¿Quién te acompañaba? ¿Cómo?

Me pareció que no estabas sola, oí a alguien más.

Sí, con... con Catalina.

Que venía contándome uno de sus cotilleos...

...y hasta que no me lo contó pues no me soltó.

-Anda, era Catalina.

Pues fíjese que yo pensaba que era un hombre,...

...con esa voz tan ronca...

No, es que yo también la oí llegar.

Pues no, era Catalina.

Bueno, pues yo me voy yendo... que voy a llegar tarde.

-La va a liar, amo.

Si le menta a usted es porque se está enamorando...

...del otro, eso es matemático.

Como la enamore usted del Águila la va a liar bien gorda.

Anda, Sátur, cierra esa bocaza que tienes...

...o no vas a ver un maravedí en dos meses.

-Oh, sería buena la amenaza...

...si hubiera visto alguno.

¿Seguro que no sabías que querían matarme?

¿Y por qué estás tan seguro de que eran ellos?

Porque llevaba el emblema tatuado. ¿Qué esperabas?

Ahora ni siquiera tenemos un refugio donde reunirnos...

...y todo porque tú no has cumplido con tu palabra.

Sé cómo atrapar al Águila Roja.

Muy bien. Pues hazlo de una vez.

-Ha robado a la marquesa. ¡Yo no he robado a nadie!

Eran restos de comida y se lo iban a dar a los perros.

Claro, querida, algo tendrán que comer los animalitos.

Aprovechar restos de comida no es un robo.

Es necesidad que provoca el hambre.

Prepara una cesta repleta de comida para esta señora...

...y recoge todo esto.

¿Estás bien, Margarita?

Puedes retirarte. Gracias.

(RÍE)

¿Podría saber a qué viene este espectáculo?

He visto a tu costurera con Águila Roja,...

...ella me llevará hasta él.

¿Tiene relación con él?

Quiero que se confíe y que no me tenga miedo...

...y me lleva a él de la mano.

Consigue que me dé una tregua y te traeré al Águila Roja.

-A ver, a ver, cuidado.

¡Cuidado! -¿Dónde vas, chaval?

-Voy.

A ver, cuidado, ¡cuidado! -¡Ah!

-Me cago en mi sombra, será borrica...

¡Estuarda, bonica!

He dicho bonica.

¿Qué haces tú por estos lares?

-¿Y tú me lo preguntas? Después de la que me liaste...

...con mi señor he tenido que salir a la calle a ampliar mercado.

(EL HOMBRE LE SUSURRA ALGO AL OÍDO)

(COREAN) ¡Pan recién hecho!

-Lo siento, no era mi intención aquello.

¿No te da cosa seguir con esto que no es vida, mujer?

-Mira, si me vas a echar un sermón te vas a otra parte.

-No, no, sólo decía que...

Es un oficio muy duro para salir adelante criando...

...a un niño además.

-Ya lo sé, Sátur, pero es que es lo único que sé hacer.

-Ay, y bien que lo hacías.

Hasta cuando estabas pa estrenar, se te veían maneras.

Estuarda, si tú quisieras, yo...

Yo podría ocuparme de ti. -¿Ocuparte de mí?

¿Me estás pidiendo que me case contigo?

-Pues mira, ya que lo dices, sí.

Te sacaría de esto y no te faltaría de nada.

Y además, que acabaríamos aquello que empezamos de jóvenes.

-¡No cambias, Sátur, eh! Sigues teniendo los mismos pájaros.

-¿Y eso es malo?

Estuarda. En todos estos años no ha pasado ni una sola noche...

...que no me acordase de ti.

Si tú quisieras, reina mora, yo...

-¿Tú qué? ¿Qué me puedes ofrecer? ¡Eres un simple criado!

-Sí, pero avispao.

Trabajador y hombre de una sola pieza. Y con eso y mucho cariño...

-¿Por quién te decides, hermosa? ¿El pequeñajo o yo?

-¡Que le arreo una! -¡Eh! ¿Qué haces, Sátur?

-¿Qué? -¡Vete a casa, Sátur!

-¿Qué, qué, de qué te ríes? -¡Ya!

-¡Alístense y reciban la primera paga por adelantado!

¡1300 maravedíes por servir en el Ejército!

¡Alístense!

-Saturno García.

Pa servirle a usted, al rey... Y a España.

Pásame más pan.

Catalina, es la tercera vez ya.

Se puede saber qué te pasa hoy.

-Que Floro se ha empeñado en poner a trabajar a Murillo.

Eso me pasa, que no se me va de la cabeza.

¿Pero cómova a trabajar, si no levanta un palmo del suelo?

-Ya ves.

¿Pero tan mal estáis, Catalina?

-Mal no, estamos peor.

Que sólo entra mi sueldo a mi casa.

Y claro... como mi Floro tiene últimamente un pulso que...

Normal que no entre nadie.

Bueno, mujer. Pero es un buen hombre.

-Sí y yo lo quiero con toda mi alma pero no comemos, ¿entiendes?

Bueno, Catalina... yo te puedo dar algo de mi sueldo.

-Que no, mujer. Si vosotros estáis igual.

¿Te crees que no sé que a Gonzalo le pagan los padres tarde y mal?

Si ahí el que hace milagros en esa casa es el Sátur.

Bueno, pues ya nos apañaremos.

-Que no, que no se puede estar siempre mendigando de los amigos.

Si tengo que trabajar de sol a sol, trabajaré.

¡Pero a mi hijo no lo voy a poner a trabajar! ¡Y ya está!

Canto de los frailes.

(REZA EN LATÍN)

-¿Alguna novedad?

Aún no sé lo que es. Pero cada miembro tiene...

...un código numérico de cuatro cifras.

-Debes volver a la guarida y... Imposible.

Anoche la destruyeron, no queda nada.

-Ve a las dependencias privadas del Sr. de Alarcón.

Es posible que allí estos números hablen.

-Es aquí, señor vizconde.

No hemos tocado nada desde que murió.

¡Pero pase, hombre de Dios! ¿Qué hace ahí en la puerta?

-Le estoy eternamente agradecido.

Será un instante. ¡Necesito despedirme de él!

¡Cuántos bailes, cuántas cacerías, cuántas noches sin dormir!

¡Qué recuerdos! Bueno...

Y ahora, si me disculpa. Si me disculpa, señora...

Gracias, gracias, gracias.

¡Águila!

¡Deprisita que tengo miles de cosas que hacer!

Y esta mujer me ha llegado al fondo del alma.

Nunca me fue tan fácil engañar... ¡Chis!

Aquí hay algo. -¿Qué?

¿Y esos números qué son?

¿Qué crees que estoy haciendo? -Ah, no lo sé.

Pero si aquí hay números y estas son letras,...

...es evidente que tiene que ver.

Sátur, por favor, no me saques de mis casillas.

Hasta ahí había llegado yo. -Ah, pues no lo sé.

R-18.

-¿R-18? Cinco...

M.

Morituri.

-¡Morituri! Aquí está.

Golpes.

-¡Padre, padre!

Risas de los niños.

Buenas tardes. ¿Qué?

¿Así es cómo recibís al maestro? ¿Qué os he enseñado?

(ALUMNOS) Buenas tardes, señor maestro.

Eso está mejor.

(ALUMNOS) Buenas tardes, señor barbero.

-Buenas tardes, chavales.

Gonzalo, ¿puede salir un momento Murillo?

Sí. -Hijo.

(ALUMNOS) Buenas tardes, Catalina. Bueno, vale ya. Sentaos.

-Ven, Murillo, ven para acá. -¡No!

Quédate ahí. El niño se queda ahí.

-¡Pero, Catalina, que es por fuerza mayor! ¡Ven!

-¡Murillo, ahí como un clavo!

A ver, un momentito. Murillo, sal conmigo.

Vamos fuera.

A ver, ¿qué os pasa? -Este...

Que se ha empeñado en abocar al niño al martirio. Al tintorero.

Floro, pensaba que lo de ponerle a trabajar lo pensarías.

-Es por necesidad. Sólo son diez horas. Así aprendes un oficio.

-Yo quiero seguir estudiando, papá.

-Ya lo sé, pero ahora no es posible.

-¡Pero no llores, cariño!

-¡Muchas gracias, señor comisario!

Mi familia y yo le agradecemos su generosidad sin límites.

¿Y te ha dado todo esto sin más?

Sí, Gonzalo. Me ha defendido de la marquesa y me regala esto.

El comisario no da nunca nada gratis. Todo tiene un precio.

¿Qué pasa, hablas habitualmente con él?

No, no hablamos. Lo veo en palacio.

-Pues igual es tan sencillo que se lo regala por su cara bonita.

Golpes. ¡Que está usted estupenda!

Gracias.

Eres una ilusa. El comisario siempre pide recompensa. Siempre.

-De parte del comisario.

¿Y bien?

Me invita a una fiesta. Quiere que sea su acompañante.

¿Lo ves? Le dirás que no.

Eso es asunto mío.

-Disculpe, amo. Yo es que todo esto no lo entiendo muy bien.

¿Son celos o sospechas?

Pues na, ya me voy yendo.

(GRITAN)

-¡Anda, mira, Murillo!

¡Murillo!

¿Estás bien? (CANSADO) -Sí.

-¿Qué tal, cómo estás? -No me quejo.

-Los niños no deberían trabajar nunca.

-Tampoco es para tanto.

Adiós. -¿Qué?

-Adiós.

Golpes. -¡Un momento!

-Oiga, espere su turno.

-No se confunda, que yo vengo a avisarle.

Afuera hay una mujer preguntando por usted, dice que es su señora.

¡Vaya, vaya! -¡Me cagüen...!

-Sátur, ¿qué hace?

-Librarte del morlaco ese.

-El morlaco ese y otros muchos a mí me dan de comer.

¿Qué te pasa, me quieres hundir? -No.

No, todo lo contrario.

He venido a decirte que...

Puedes cambiar de vida, si tú quieres.

Y que, si aceptas mi propuesta, yo no te voy a fallar.

-Sátur, por favor, déjame. ¡Tengo un hijo que mantener!

-Pues eso, eso.

Eso, aquí estoy yo para hacer frente a lo que sea.

¿Cuánto necesitas para el arriendo? ¿Cuánto?

Mira. ¿Cuánto, cuánto? -¿De dónde has sacado este dinero?

-Pues nada, unos ahorrillos que tenía... una herencia.

Para que veas que soy un hombre resuelto.

Estuarda...

Yo te prometo que, si aceptas,...

...me voy a partir el alma para que no te falte de nada.

-¿Si acepto el qué?

Que no, Sátur, es una locura. -Que yo no te pido nada.

Lo único que quiero es que dejes esta vida y...

Y que puedas dedicarte tranquila a cuidar de tu hijo.

¿Qué me dices?

Y luego, si surge algo entre nosotros, pues Dios dirá.

¿Eh?

-¡Es lo más bonito que ha hecho alguien por mí en mi vida!

-¿Eso es un sí?

-Sí.

-¡Ay, madre, que me estás diciendo que sí!

¡Que soy el hombre más feliz del mundo, Estuarda!

-¡Oiga, ahí fuera no está mi señora!

-Pues hala, vaya a buscarla para el desahogo.

Que aquí el negocio ha cerrado por cese.

¡Vamos, venga, largo!

¡Fuera de aquí, hombre!

-Señora.

Bien. Ve.

Señora. ¿Sí?

-Yo quería pedir algo.

Que... resulta que mi hijo se ha puesto a trabajar.

Y hoy es su primer día y quería saber si podía ir a recogerle.

¡Ay! Catalina, ¿qué es esto? -¡Ay, señora, perdóneme!

Lo siento mucho, señora.

Lo quiero todo tan limpio que se pueda comer en el suelo.

Recuerda que hay que encerarlo. Y no te olvides de la plata.

-Sí, señora. Cuando supervises todo,...

...puedes irte tranquilamente a ver a tu hijo.

-Gracias, señora. De nada.

¡Y qué jodío es ser pobre!

Catalina. -¿Qué?

Que estoy metida en una buena. -¿Qué has hecho?

Pues que un hombre me ha hecho regalos y me ha invitado a comer.

-¿Y? ¿Qué problemas tienes con eso? Es el comisario.

-Sí, muy bien. Sí, ahora retírate.

¡El comisario, Virgen Santísima, que Dios nos pille confesaos!

Pensaba que estaba apaciguao con la marquesa y resulta que no.

Claro, te ha visto tan joven, lozana... le ha faltado tiempo.

Mira, le devuelvo los chorizos, el vestido y le doy las gracias.

Yo creo que lo entenderá, ¿no?

-Margarita, cariño, a la autoridad no se le puede negar nada.

Sí. Muy bien, retírese.

¿Y entonces qué hago? ¡Que no puedo ir, Catalina!

-Mientras más le digas que no, más se va a emperrar él.

Y luego mide las consecuencias.

Porque a Gonzalo le tiene una ojeriza que...

¿Qué me estás queriendo decir, que me deje hacer?

-No. Que seas lista. Que hay ratones que huyen del gato.

Pocos, pero los hay.

¿La marquesa? Con permiso.

-Pues...

Debe estar en sus aposentos, señor comisario.

Espero que te pongas el vestido nuevo.

Claro que sí, me lo pondré.

-A ver si me entero, Sátur.

Que has sacado la Estuarda del meretricio.

-Por lo pronto, he conseguido pagarle el arriendo...

...y sacarla un tiempo de la calle. -¿Y de dónde has sacado el dinero?

-Uno que sabe más que los ratones coloraos.

Me he alistado al ejército y he cobrado el adelanto.

-Te llamarán a filas. -No.

No es la primera vez que chupo de la teta del Estado.

Ya me alisté para Flandes y miradme, ¿qué?

(RÍE)

-¿Cómo me veis? -Pequeño y contrahecho.

Con soldados como tú no me extraña que nos dieran.

-Ya quisieras tú tener este cuerpo serrano...

...y estas facciones griegas. (RÍEN)

Me refiero a que no tengo un rasguño, ¿sabéis por qué?

Estamos espesitos hoy.

Porque no he estado en Flandes y tampoco voy a estar en Portugal.

Me van a llamar, sí, pero con no acudir.

(LOS TRES RÍEN)

-Haber hecho eso tú, en vez de colocar al crío...

...en el infierno del tinte. -Qué infierno.

Si va a estar en la gloria. El tintorero es una bella persona.

Tos.

(MURILLO TOSE) -¡¿Se puede saber qué haces?!

Que se te va a apelmazar el tinte, inútil.

-Es que me ahogo con los vapores.

-Pues no pares, así coges costumbre.

Venga telas. Verás como mañana se te hacen las tripas.

¡Vamos, vamos!

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

¿Quieres un poco más de vino?

¿Por qué hace esto conmigo? Sólo quiero que estés a gusto.

No me refería a eso.

Me refería a tanta comida, a este sitio...

Tanta atención. Yo sólo soy una plebeya.

No, Margarita, no.

Tú lo que eres es una mujer muy digna...

...y eso es admirable.

Me sorprendió cómo te defendiste esta mañana.

Lo siento si me excedí en el tono, pero...

No me parece justo que esos perros coman mejor...

...que la mayoría del pueblo. A eso me refiero. Somos iguales.

Creemos en la gente.

Aunque yo soy un incomprendido.

Soy la autoridad y todo el mundo me ve así.

Pero me preocupo por todos, aunque cueste creerlo.

No sé.

Hoy me he visto reflejado en ti.

Creo que es el motivo por el que estás aquí.

Me halagan sus palabras...

...y se lo agradezco.

Bueno, es cierto que a veces...

...somos esclavos de una imagen que no nos corresponde.

Pero estoy seguro de que tú no me ves así, ¿verdad?

¿Y qué le hace pensar eso?

Que estás ahí...

...y has aceptado mi invitación.

Yo sólo quería darle las gracias.

Pues no hay porqué.

-Padre.

¿Por qué no cena con nosotros la tía Margarita?

Eh... Tu tía tiene mucho trabajo en palacio.

No va a venir hasta que no termine.

-Así son los jefes, Alonsillo,...

...unos déspotas, unos tiranos, unos...

Todos menos tu santo padre.

Que es un santo y es tu padre.

(RÍE) Válgame la redundancia.

Anda, Alonso, vete a por el vino de Sátur.

No es normal que tarde tanto, ¿no?

-Pero como somos tan modernos...

...y dejamos que las mujeres tomen decisiones.

Ahora tranquilo, que atracarla no la van a atracar.

Está con la autoridad.

El que tiene peligro es el comisario.

Ya lo sé.

No tenía que haber ido. Tenía que habérselo impedido.

-Como si fuese tan fácil.

Aquí el que manda es el señor comisario...

...y todos los demás, a obedecerle.

Es triste pero así son las cosas.

Lo que yo le diga, muy modernos, muy modernos,...

...y luego vivimos igual que los medievales.

Pero si hasta hace poco existía el derecho de pernada.

El señorito cogía a la criada y le restregaba toda su nobleza.

Voy a buscarla. -Tranquilo.

Tranquilo.

Tranquilo, amo. ¿Y qué quieres que haga?

¿Que no haga nada mientras Margarita...?

-Pues sí.

Sea sensato igual que yo.

Si no, mire lo que me ha pasado con la Estuarda...

...que la he liado parda.

¿Qué pasa con la Estuarda?

-Pues nada.

Que... la voy a sacar de puta.

-¡¿Qué?! -¿Cómo?

-Que qué has dicho. Nada, Alonso. Come.

¿De dónde has sacado el dinero para sacarla?

-Saturno García.

-Mande.

-Mañana ingresa a filas para la campaña de Portugal.

-Perla mía, ¿cómo estás? ¿Qué tal te ha ido?

Está destrozado. -Que se siente aquí.

-¡Ay, Dios, que está azul, que se está congelando!

-No, mujer, que son restos de tinte.

Hijo, ¿tú estás bien?

-Floro.

Esto no puede seguir así. Esto es un suplicio para él.

Si hay que trabajar más, trabajo yo.

-Tú no puedes echar más horas en palacio.

-Si tengo que hacer las noches, las hago.

Inés me ha dicho que buscan tabernera en la Posada del Peine.

-¿La Posada del Peine? Eso es un antro.

Hijo. -Hijo mío, ¿estás bien?

-No os preocupéis, sólo estoy un poco cansado.

El trabajo me gusta mucho, de verdad. No quiero dejarlo.

Me lavo las manos y ceno.

(FLORO SUSPIRA)

(MURILLO SORBE LA NARIZ)

(MURILLO LLORA)

Margarita, ha sido un verdadero placer...

...disfrutar de esta velada.

El placer ha sido mío.

Que descanses.

Gracias.

Buenas noches.

-¡Ah!

¡Gonzalo!

¡Gonzalo! ¡Dejadla!

Me queréis a mí.

Ay...

-¡Ah!

Quédate aquí.

¡Hernán, ayúdame!

¿Dónde has aprendido a pelear así?

En ninguna parte.

Me he defendido como he podido. Si no llega a ser por ti,...

...me hubieran matado. Gracias.

Cogí un palo para disimular, pero no estoy seguro.

Puede que el comisario sospeche de mí.

-No se puede ir por ahí haciendo alarde.

Mire el lío que tengo con el ejército de España.

Lo mío no es un alarde.

Y tú deberías pedirle el dinero a Estuarda y devolverlo.

-Pero, amo, ¿y arrojarla de nuevo a las garras del meretricio...

...ahora que levanta cabeza? Tú sabrás.

Pero no voy a dejar que te vayas a la guerra.

-¿Al final vas a ir a la guerra?

-Que estoy metido en este lío por amor.

La más noble de las causas. ¿Por amor?

-Sí. Por salvar a la mujer de mi vida.

Me alisté buscando el dinero para darle mejor sustento.

La gente hace cosas así por amor. -Ya.

Incluso jugarse la vida.

-Lo del amor iba con segundas.

Se ha levantado hecha una poetisa, para que con el comisario...

Ya basta. -Me voy a por agua para asearme.

Que uno es pobre, pero limpio.

Gonzalo.

Quería darte las gracias por lo de anoche.

Fuiste muy valiente.

Un minuto más y me hubiera ido a la cama.

O sea, que me estabas esperando. No.

Sólo he dicho que estaba a punto de acostarme.

Ah...

Por Dios, ¿quién te ha dejado entrar?

¿De qué te sorprendes? ¿De verme aquí o de verme vivo?

Oh. Ayer volvieron a intentar matarme.

No juegues conmigo, Lucrecia.

Ah... No sé de qué me hablas.

Me prometieron no matarte, te lo juro.

Ya sé quién es el Águila Roja.

Mantén a tus amigos alejados o no lo tendréis jamás.

Dame una prueba. Dame tiempo.

Convéncelos y lo tendréis.

Ah... Ah...

Mi paciencia tiene un límite.

Procura no encontrarlo.

Ah... Ah...

-¡Alonso!

Alonso, ¿qué pasa?

¿Que te cambias de calzón cada semana?

A ver si te duran más que no doy a vasto para lavar.

Hombre.

-¿Por qué te vas a la guerra?

-Bueno, bueno. No seamos agoreros que...

Eso de que me vaya a filas todavía está por ver.

-Entonces ¿por qué te has alistado?

-Porque...

Porque...

Bueno, pues... Buena pregunta, sí, señor.

Pues porque soy un hombre,...

...y como todos los hombres, tenemos que cumplir...

...con nuestra obligación de hombres.

-Ya.

Toma, por si hace frío.

-Alonsillo, yo te lo agradezco, pero no...

No voy a necesitar nada.

Además, vale que sea bajito, pero esto no me sirve.

-Pruébatelo.

-¡Eres más pesao que tu padre!

Si te digo que no me sirve, pues será que no me sirve.

¡Hay que joerse, sí, sí que me sirve, sí!

¿Qué? ¿Cómo me está?

-¿Y si te matan?

-Ah...

Pero... no, hombre no.

¿Quién soy yo? Mírame, quién soy yo.

-Sátur. -¡Saturno! ¿Te acuerdas?

Eso no va a pasar, Alonso.

-Ya, ¿pero si pasa?

-Pues Dios no lo quiera.

Pero si pasa, pues...

Pues habré muerto por lo más valioso que hay en esta vida.

-¿La patria?

-No, la patria no, Alonso.

El amor.

Lucrecia me ha asegurado que eres una gran costurera.

¡No sabes cómo siento lo de anoche!

No hace falta que me pida disculpas.

No creo que lo tuviese planeado.

Margarita, quiero que me escuches atentamente.

Lo que te voy a decir es muy importante.

En contra de lo que piensan todos,...

...el Águila Roja es una verdadera amenaza para este reino.

¡Necesito tu ayuda!

¿Mi ayuda?

Mire, yo lo siento, pero yo no tengo nada que ver con todo esto.

¡Conoces al Águila Roja, te he visto con él!

Tengo que saber quién está detrás de esa máscara.

Nunca le he visto el rostro, se lo juro.

¿Estás segura?

¿Vives con él y no le has visto la cara?

Es tu cuñado.

¿Gonzalo?

No, eso es imposible. Gonzalo sería incapaz de matar a nadie.

Gonzalo quizá no, pero el Águila sí.

Necesito que me ayudes a atraparlo.

Si aceptas mis condiciones, lo salvaré como maestro.

Piénsalo bien, Margarita.

-Te estoy muy agradecida por todo lo que estás haciendo por mí.

-No me des las gracias, no...

-Que sí, que esto es pa darte las gracias y hacerte un monumento.

(SÁTUR TOSE) -¿Estás bien?

-EL licorcillo... que se me ha ido por otro sitio.

Hablando del dinero, ¿lo tienes todavía?

-Sí, sí, lo guardo para el arriendo.

Pero he pensado, Sátur, que, con lo que sobre,...

...podría comprar unas telas. A mí la costura se me da muy bien.

Pues que he pensado que podría hacerme modista. ¿Qué te parece?

-¿Modista? -Sí.

Verás esto... esto que voy a decirte es muy difícil para mí.

Me gustaría que...

Bueno que, como adultos que somos, comprendieses...

-Sátur, ¿te quieres cobrar un servicio?

-¡No, mujer, por Dios! Esto es aguardiente...

¿Cómo voy a querer yo...? Tú sabes que no...

Lo que quiero decir es que me gustaría...

Bueno, que la vida es muy azarosa y que este dinero que te he dado...

Es un dinero que te he dado con las mejores de las intenciones.

Y es un dinero que...

Que... que sería incapaz de pedirte porque... te tengo en un altar...

Vamos, el azar es muy revirao y...

-Tranquilo, Sátur, que los besos no los vendo.

¿Sabes hace cuánto no besaba a alguien de verdad?

-¿Cuánto?

-Años, Sátur. Desde que te besé a ti.

-¡Que no he podido decírselo!

¡La pobre estaba tan ilusionada que se me ha venido el mundo encima!

-Ahora lo que se te va a venir encima es el Ejército.

Y ya te estarán buscando. -A la guerra de Portugal,...

...de cada tres que van, vuelve uno o ninguno.

-Hola. -Hola. ¿Qué pasa?

-Floro, ¿podemos ir a ver a Murillo a la tintorería?

-Claro, ahora tiene descanso. Le va a hacer mucha ilusión.

-Chiquillo, una cosa así, por curiosidad.

¿Cómo está tu madre? -Pues muy contenta.

Ayer iba a pagar al casero y mira, me ha comprado unas botas nuevas.

Porque las otras se me salían los dedos.

-Te voy a echar mucho de menos. -¿Por qué dices eso, Alonsillo?

-Allí fuera, que hay un militar preguntando por ti.

¿Te acordarás de mí?

-Claro, hombre, pero...

Peor que yo no, vamos, que mi intención no es...

-Te voy a echar mucho de menos. Te quiero mucho, Sátur.

-Yo también, Alonso, pero... Portugal está a tiro de piedra.

Y con una buena jaca me planto yo aquí en un suspiro, eh.

Venga, a jugar.

¡Vienen a por mí!

¡Tenéis que ayudarme, por lo que más queráis, tenéis que ayudarme!

Hola, Margarita.

¿Te pasa algo?

Gonzalo, corres peligro.

¿Qué? Que corres peligro, que...

El comisario sospecha de ti.

Cree que eres el Águila Roja.

¿Que yo soy el Águila Roja?

Pero eso es una estupidez. ¿Por qué piensa eso?

Bueno, como para no pensarlo.

¡Con la cantidad de porrazos que repartiste!

Si hasta yo me quedé sorprendida.

Tampoco fue para tanto. Sí.

Eso díselo a los bandidos aquellos. Yo no creo que piensen lo mismo.

Oye, Margarita, ¿tú no... pensarás en serio que yo...?

No, no, Gonzalo, yo sé que tú no eres el Águila Roja.

Pero ten cuidado. Porque ya conoces al comisario.

Tranquila. No... No va a pasar nada, de verdad.

-¡Saturno García!

¡Saturno García! -Me voy o nos pillan por encubrir.

-Cipriano, no podemos dejarlo así a su suerte. Un poco de caridad.

-¡Déjate! Por la caridad entra la peste.

-Que se ha metido en este lío por amor.

-Por amor, por amor.

-¡Tenemos que ayudarle!

-¿Y qué hacemos, qué excusa le ponemos al militar,...

...si está saludable y apto para batallar?

-¡Eso es! -¿Qué?

-¡Me cago en mi calavera! Floro.

-Dime. -Tú eres sacamuelas.

Y tullido no puedo presentar batalla, ¿no es así?

-¿Pero tú te has vuelto loco? ¿No me estarás hablando en serio?

-Si me tengo que cortar la pierna por Estuarda, me la corto.

Floro, haz lo que tengas que hacer.

Golpes. -¡Saturno García!

-¡Corta! ¡Me cago en mi vida, corta!

Campanadas.

-Debe ser muy importante cuando vienes. Te han podido ver.

Encontré esto en el despacho del Sr. de Alarcón.

Cada número correspondía con la letra de un cajón.

Las ocho letras formaban la palabra morituri.

-Podría ser una lista de sus víctimas.

Hay gente muy importante de la corte.

El hecho de que te descubrieran en su guarida, nos ha beneficiado.

Ha retrasado sus planes.

Me temo que necesitaré ese tiempo para desaparecer.

-¿Por qué? El comisario sospecha de Gonzalo.

-¡Murillo, hueles a meado de burra!

¿Te has orinado de encima?

-No me he orinado, es el amoniaco. Se usa como decolorante.

-A ver, Murillo, si el tintorero es un tirano y lo pasas mal,...

...díselo a tus padres y vuelve a la escuela.

-No quiero que se preocupen. Cuando gane dinero, todo acabará.

-Pues al paso que vas, vuelves anciano.

-O peor, fiambre.

Con tanto vapor, se te está poniendo una cara de calco...

-Buenas tardes. Venía a dejar estas telas para tintar de añil.

Urge mañana. -Lo siento. Para una semana.

-Oye, si lo apañas y me cuelas el pedido, te llevas tres reales.

-Trato hecho. Mañana tendrá sus telas.

-Con Dios. -Adiós.

Latigazos y gritos.

Gritos.

No te dan una oportunidad más. No te creen.

Has cometido demasiados errores.

Si realmente sabes quién es Águila Roja, atrápalo.

Es tu salvoconducto. Necesito tiempo.

No lo tienes.

¿He puesto mi vida a tu servicio y me o pagas así, asesinándome?

Chantajes emocionales no, por favor.

Quieren ver la cabeza de Águila Roja ya.

No puedo hacer nada más por ti.

Haz lo posible por mantenerte vivo y desayunar mañana conmigo.

-Ahora el tinte.

-¡Arriba!

-Pero eso es rojo.

-¿Qué me has dado, cretino? ¡Te he pedido el añil! ¡Azul!

Golpes.

¡Que Dios me ampare! ¡Idos, si os ve, me mata!

-¡Corre, corre!

-Ha sido un accidente.

-¿Quién te ha dado permiso...?

¡A la calle no vuelvas, esto lo va a pagar tu padre!

-Si, por mí fuera, iba a matar portugueses a la pata coja pero...

Pero ya ve usted qué plan, mi general.

-Capitán. -Capitán.

-¿Cómo fue el percance? -¿Eh?

-Que cómo fue. -Pues, cómo fue...

-Limpiando la bodega.

Una barrica de 45 arrobas le vino a la pierna.

-Siniestra quedó la cosa y hubo que amputar.

-¿Y no le duele? -¡Ah...!

¡Horrores!

Pero soy hombre rudo.

Buen soldado pierde el Ejército español conmigo. ¡Qué mala pata!

Nunca mejor dicho. ¡No!

¡No, por Dios, no, que el dolor es insoportable!

-Bueno, por su condición de inválido,...

...queda exento del compromiso con el Ejército.

-¡No me diga eso, por Dios, qué disgusto!

Pues que haya suerte y que mate muchos portugueses.

Creo que me voy a desmayar... ¡Ay! ¿Qué ha pasado?

-Pues que me he librado de la guerra por tullido.

-Tranquilo, que no ha habido amputación.

-No. Es salsa de grosella.

-Se me ha ocurrido un truquillo y ha resultado.

-Él se la quería cortar de verdad. Anda, Floro, vamos a echar...

...un aguardiente que estoy que no me tengo.

-¿Quiere que le explique cómo fue con detalle?

No. Tienes que llevarte todo lo que hay en la guarida...

...y que nos relacione con Águila Roja,...

...a la cueva de la calle de Franete.

-¿Qué ha pasado? El comisario sospecha de mí.

Quizá debamos abandonar la ciudad durante un tiempo.

No te muevas hasta que yo llegue.

-¿Dónde está la calle Franete?

Ladridos.

Ululatos.

Aullidos y relinchos.

Buenas noches, princesa.

¿Dónde le digo a mi cochero que nos lleve?

¿A tucasa?

¿A la guarida del Águila Roja?

Ya le he dicho que... no sé dónde encontrarle.

Le juro por Dios que digo la verdad.

¡O me dices dónde seguir mis pasos o te abro ahora mismo en canal!

Primero a ti y luego a tu familia. ¿Lo entiendes, verdad?

A la calle Postas, a la iglesia de San Nicolás.

Buena chica.

¡A la calle Postas, a la iglesia de San Nicolás!

(COCHERO) ¡Arre! ¡Ay!

Relinchos.

(TEMBLOROSA) ¡Gonzalo, coge al niño y vámonos!

¡Registradlo todo de arriba abajo!

¿Se puede saber qué está pasando? ¡Suéltalo!

Pero qué... -¡No! ¡Ah!

Anda, dime dónde escondes ese patético disfraz.

No sé de qué me estás hablando. Lo vas a saber enseguida.

En cuanto conozcas el calabozo y la cantidad de juegos...

...que tengo para ti.

Y a ti también, preciosa.

-¡Soltadlos, no han hecho nada! Aparta.

Cristales rotos. ¡Lleváoslos!

(SÁTUR SUSPIRA) Y el último, ay.

¡Coño, casi me mato a mí mismo!

Parece que el aguilucho tarda,...

...igual se ha roto un ala. (SÁTUR RÍE)

¿Qué relación tenías con el capitán Rodrigo?

No sé de qué capitán me hablas.

¡Ah! ¿Cómo has llegado hasta la sala?

¿Qué sala? ¡Oh! (TOSE)

Aaaah...

Mis hombres todavía no han encontrado nada.

¡¿Dónde tienes tu guarida?!

¡No sé de lo que me estás hablando!

¿No lo entiendes, verdad?

Todavía no lo entiendes.

Como no encuentre tu máscara moriréis al amanecer...

...ahorcados. (MARGARITA TOSE)

Te recomiendo que de dejes querer, así el cuello rompe antes.

(GRITA) ¡Suéltala!

(MARGARITA TOSE)

Pero si me dices dónde está tu disfraz...

...podremos colgar a otro reo como si fuera el Águila Roja,...

...siempre cuando abandones la villa.

¿Lo entiendes ahora?

Tengo toda la noche para convencerte.

¡Ah! ¡Oh, ah!

Perdóname, Gonzalo.

Todo esto es culpa mía.

(MARGARITA LLORA) No deberíamos estar aquí.

¡No deberíamos estar aquí! Chis...

Tienes que ser fuerte. Sí...

Va a venir.

Yo sé que va a venir.

¿Quién?

El Águila Roja.

Podremos aguantar hasta que él venga, ¿verdad qué sí?

¿Verdad qué sí, Gonzalo?

-¿No será mejor buscar a Sátur?

-¿Si alguien puede salvar a mi padre quién va a ser,...

...Sátur o el Águila Roja?

¡El Águila Roja!

(GRITA) ¡Águila!

¡Águila, soy Alonso!

-¡Y yo Gabi! ¡Águila Roja!

-¡Por favor, ayúdame! -¡Ven!

(ALONSO GRITA) ¡Águila!

(SUSURRA) Es absurdo.

Te digo que es él.

¿Qué pruebas tienes? La prueba la tendrás...

...cuando veas que Águila Roja no viene a rescatarles.

¿Y si no es así? ¿Y si aparece?

Hernán, por Dios, estás cometiendo un grave error...

...y, lo que es peor, una injusticia.

Lucrecia, me sorprendes.

¿Desde cuándo le das importancia a las injusticias?

De haber sido Gonzalo lo hubiera descubierto al instante.

Salvarías tu pellejo aunque fuese el mismo demonio.

Si me disculpas.

Espero verte en la tribuna,...

...me encantaría disfrutar el triunfo contigo.

-Pobre criatura, se nos ha hecho hombre a la fuerza.

-Buenas, vengo a hablar de dinero.

A tu hijo le eché ayer del trabajo.

-¿Cómo? Pero si se acaba de ir para allá.

-Además de vago embustero.

Ayer destrozó unas telas muy caras, nueve reales nada menos,...

...vas a tener que sufragar el arreglo.

-Pero, oiga, si no tenemos ni para comer.

-Quiero el dinero mañana.

(CIPRIANO RESOPLA) -¿Qué pasa?

-Tengo malas noticias.

Ayer el comisario detuvo a Margarita y Gonzalo.

-¿Cómo?

-Los van a ajusticiar hoy en la plaza.

(ALONSO LLORA) -Ay, Dios.

-Tranquilo, hijo, no llores. -Vamos.

Hace mucho tiempo estuve en un calabozo parecido a este...

...en Flandes.

Al día siguiente me iban a matar si no delataba a mi campamento.

Me escapé de allí con solo imaginar que no volvería a verte.

Salí de allí por ti.

Gracias por haber vuelto, Margarita,...

...es lo mejor que le ha podido pasar a Alonso.

Lo mejor.

Llaves.

(ALGUIEN REZA UNA ORACIÓN)

Señora marquesa.

-No va a hacer nada por Gonzalo.

-¿Y por qué los van a matar si no han hecho nada?

-Porque se le ha metido al comisario entre ceja y ceja...

...que Gonzalo es el Águila Roja y si no aparece lo mata.

Y si aparece lo apresa y lo mata también.

-Te lo suplico, Alonso, vámonos a casa.

-¡No!

Van a matar a mi padre, no me pienso mover de aquí.

-No puede ver cómo le cuelgan.

Tenemos que hacer algo para salvar a nuestro amigo.

-Alonso, venga, cariño, vente conmigo pa casa.

-No. -Venga, sí, ven.

(ALONSO GRITA)¡No!

Abucheos. ¡No!

(ALONSO) ¡Por favor! ¡Padre!

Gritos. ¡No, por favor! ¡Suéltame!

¡No le hagáis nada!

¡No es Águila Roja! ¡No!

(ALONSO) ¡Soltadle!

¡Por favor, soltadle!

¡Padre!

¡No!

(SUSURRA) ¿Qué estás? ¿Llorando?

Los nobles no lloramos.

(ALONSO) Por favor, no le hagáis nada.

-Vaya nochecita que he pasado en la cueva.

Me duelen todos los huesos.

¿Dónde se habrá metido todo el mundo?

Parece esto un burdel en cuaresma.

¡Eh, eh, eh!

¿Dónde vas, zagal? -¡Que van a ahorcar al maestro!

-¡¿Cómo?! -Suéltame.

-Por orden de Su Majestad,...

...se condena a la horca por injurias al reino,...

...hurto a las arcas reales, desacato a la autoridad...

...y asesinado a Gonzalo de Montalvo alias Águila Roja.

(EL PUEBLO ABUCHEA E INCREPA AL COMISARIO)

-Se condena a la horca por cómplice del anterior...

...a Margarita Hernando... -¡Mentira!

¡Es mentira, soltadla!

(EL PUEBLO INCREPA AL COMISARIO)

Disparos.

Te estás equivocando y lo lamentarás.

-Hágase justicia en nombre del rey.

Abucheos.

Gritos del pueblo. -¡Quieto ahí, bestia inmunda!

Griterío.

-¿Condenáis a un inocente en mi nombre?

Si es a mí a quien queréis,...

...por qué no atraparme? (RÍE)

¡Lo quiero vivo! -¡Señor comisario!

-¡Papá!

-¡Aquí tiene al Águila Roja!

¡Reos al calabozo!

Precioso espectáculo.

-¡Señora! ¿Han salvado a los condenados?

-Se los han llevado al cuartel. ¡Pobres!

-¡Estuarda! ¿Vienes de la plaza?

-Yo sí, ¿y tú? ¡Mira que no aparecer! ¡Aparta!

-Si supieras lo que he hecho, no me tratarías así.

-Es que poco me importa. ¡Que tienen a tu amo preso, Sátur!

-Escucha lo que voy a decirte porque es muy importante.

He sido yo el que ha salvado a mi amo.

Tienes que creerme, pichoncita.

-¿Qué se le ofrece, oficial? -Saturno García.

-No. -Ya.

Se le coge antes al mentiroso que al cojo.

¿Querías, quedarte con el dinero? -Que no, que no, que no.

-Mañana mismo te mando al frente, por listo.

Lleváoslo.

-¡Perdóname, Estuarda! ¡Perdóname, mi vida!

¡No!

No sé quién era el mequetrefe de los tejados, pero no me engaña.

Confiesa, ¡dime que eres Águila Roja!

¡Soy Gonzalo de Montalvo,...

...maestro de escuela!

(LLORANDO)¡No, no, no...!

-¡Quieto! ¡Suéltele!

¿En nombre de quién?

-En nombre del Rey.

Soltadlos.

-¡Hijo! -¡Mamá!

-¡Cariño!

-Me han echado del trabajo porque he destrozado unas telas.

-Ya lo sé, hijo. Poco ha tardado tu jefe en ir a casa con el cuento.

-Yo quería ganar más dinero para ayudaros.

-Ya lo sé, cariño.

Mira, tú lo que tienes que hacer es hacerte grande, eh.

Crecer y entonces trabajarás.

Y con lo que ganes me compras...

Un carromato, pa cuando esté vieja y gorda y no me pueda mover.

Venga, vámonos pa casa. -No quiero ir.

Os he defraudado y ahora tendréis que pagar el destrozo.

-¿Y qué vas a hacer, quedarte en la calle como un vagabundo?

-No, pero me puedo ir a América, como mi hermano.

Así tendréis una boca menos que alimentar.

-Anda, déjate, que ya con un hijo por esos mundos tengo bastante.

Y si no tenemos pa comer, ¡comemos piedras, pero todos juntos!

-¡Que yo veo una gota de sangre y me mareo!

¡Un poco de compasión, por favor!

Si me baila hasta el yelmo.

¡Que yo no doy la talla, que soy alevín!

-Si estás talludito. Si te baila, lucha a escudo.

-No, si no es por no luchar. Si hay que luchar, pues se lucha.

Pero que soy un patán, se lo digo el bien de España.

Aquí donde me veis, yo soy un patriota.

-Pues a dar la vida por la patria.

-¿Pero no ves que lo único pa lo que valgo es de prisionero?

Y luego pasa lo que pasa, que soy muy de cascar...

...y lo largo todo al enemigo.

-Primera unidad de Infantería. ¡Pa lo que vas a durar!

(TODOS RÍEN)

-Disculpe, ¿por dónde se va?

-Buenas. Quiero hablar con el capitán.

Cuidado.

Gracias.

¿Por qué? Por lo que dijiste en el calabozo.

Hace mucho tiempo de aquello.

No me refería a eso. Me refería a cuando dijiste...

...que era lo mejor que le podía pasar a Alonso.

¡Ah!

Lo siento.

¡Cariño!

Ven aquí, hijo.

-¡He pasado mucho miedo, padre!

Ya está, ya ha pasado todo.

-¡Sí, señor! Rectificar es de sabios, ¡viva el Ejército!

Ahora, que tampoco son formas de tratar a un patriota.

¡Estuarda!

¡No han podido conmigo! ¡Libre con un pajarillo estoy!

¿Qué pasa, no te alegras de verme?

-Es mejor que dejemos las cosas como estaban.

-¡Pero, Estuarda, por favor! Que esto ha salido mal pero...

Te prometo que voy a poner el mundo a tus pies.

-¡Ay, Dios, yo soy quien soy y tú eres quien eres!

-¡Estuarda, que a tu lado me como el mundo!

Hace media hora estaba ahí a punto de partir y ahora estoy aquí!

Que me avío con todo, mi vida. -Sátur.

-Si no has ido a la guerra, ha sido porque hablé con el capitán.

(SORPRENDIDO) -¿Tú? ¿Qué le has dicho?

-Pues no se dieron mucho al diálogo.

-Claro, has tirado de oficio.

¡Estuarda, por Dios! ¿En qué habíamos quedao?

-Y qué querías que hiciese. ¡Que te ibas al frente!

-Ya.

-Sátur, mira, lo siento, pero me tengo que ganar la vida.

Mi querido Hernán,...

...te aseguro de que me hago cargo de tu incómoda situación.

Ha sido un poco... humillante.

Tienes que ayudarme. No.

No tengo que ayudarte. Sólo tenías que acabar...

...con Águila Roja. ¿Y qué has hecho? ¡Nada!

Hernán, no me ofreces nada.

Sinceramente, ni quiero ni puedo ayudarte. ¿Una frutita?

Puedo ponerte en contacto...

...con la familia de mi difunto esposo en Italia.

Te aconsejo que salgas del país cuanto antes.

¡Están deliciosas!

¿Seguro que no?

Lee.

Sí, claro.

¿Qué significa esto?

Que sí quieres ayudarte y que sí puedes ayudarme.

Es la declaración firmada que ha hecho tu querido hijo...

...cuando mató al niño ese.

El cojo.

Ah, claro, que no lo sabías.

Pues no.

Si me disculpas...

¡Ha sido un día agotador!

-Al final hemos salido vivos de esta.

Jodidos... pero vivos.

¿No salió bien lo de Estuarda?

-Haciendo la calle está.

No me refiero precisamente arreglando el adoquinado.

Mujeres, amo. Que no se puede vivir con ellas, pero sin ellas tampoco.

Mejor sin ellas. -Mire, no se tire el pisto,...

...que han estado a punto de colgarlo y de mandarme a la guerra.

Y eso ha sido por lo que ha sido.

Por mala suerte. Y el azar es así.

-Con todo respeto, amo, el azar no sube a Margarita a aquel tejado.

¡Ábrase, aunque sólo sea por mí, que estoy revuelto!

¿Me va a negar que no siente nada por Margarita?

Cariño familiar. -¡Venga ya! ¿Y en lo físico?

¡Que no somos de piedra, coño!

¿No se habrá vuelto usted... bujarrín?

Lo siento, pero como no le conozco ningún avatar desde que le sirvo.

Y Margarita está de buen ver.

Que tiene la pechuga prieta y solvente.

Tiene buenas posaderas sevillanas, me he fijado yo.

¿Sí o no? Anda, cállate, Sátur.

-A ver si me enseña lo de los saltos.

Que siempre me toca volver a mí andando.

¡No tiene uno ya edad pa... pa estas cosas!

¡Águila!

Quiero saber cualquier movimiento del maestro.

Nos están siguiendo.

Me da igual tus métodos. Tráeme la cabeza de Águila R.

-La reina quiere ponerse el collar de esmeraldas que te regalé.

Necesito que me lo devuelvas.

-¿Dónde está mi marido?

No tenías por qué contratar a un asesino para coger al Águila.

Tiene que estar listo mañana a primera hora sin falta.

Es de vital importancia. -Toma.

-¡Una margarita!

-Dicen que esta noche en el bosque se han oído alaridos.

Pa mí que el guerrero está metío...

-¡El collar ha desparecido! -Todo en esta casa me pertenece.

-¡Niño, a mí...! Catalina.

Puedes contar conmigo, ¿verdad?

-Quién me manda trapichear con el collar de la marquesa.

Estás despedida.

-Que estás coladito por ella, eh, pollo.

¿Eres tonto? ¡Estás viendo a una muerta!

-Esa cita es una invitación al suicidio.

-¿Tú por qué crees que Dios nos ha dado dos manos?

¡Porque las mujeres tienen dos pechos! ¡Si está todo pensado!

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T1 - Capítulo 7

Águila Roja - T1 - Capítulo 7

02 abr 2009

Tras el descubrimiento de la guarida de la Logia, sus miembros deciden quemarla a fin de no dejar huellas. Águila y Sátur escapan de allí con una pista, el dibujo de unos símbolos. Estos, les conducen hasta una lista de posibles víctimas de la organización.

ver más sobre "Águila Roja - T1 - Capítulo 7" ver menos sobre "Águila Roja - T1 - Capítulo 7"

Los últimos 1.428 programas de Águila Roja

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios