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No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T1 - Capítulo 3 - Ver ahora reproducir video 00.00 min
Transcripción completa

-El rey será eliminado. Se lo garantizo.

¿Qué sabes del asesinato de la mujer del maestro

Disparo.

-Quiero alistarme.

(GRITA)

¡Más deprisa!

-¡Qué arte tiene...!

Tenías un libro, ¿dónde está? -Lo he quemado.

-¡Mamá murió por tu culpa!

Alonso se me va, Cristina. Y no sé cómo pararlo.

Cacareo de gallina.

-Acuérdate, tienes que tomarlo todos los días.

-¡Ay, como se entere mi Cipriano de esto...!

-¿Pero quieres tener hijos? -Sí, pero por qué se lo tengo...

...que echar. Si no me preño, será mi culpa.

-Llevas 5 años casada y nada. Puede ser culpa de los dos.

Golpes.

-¡Abra en nombre del Santo Oficio! -¡Rápido, al establo!

-¡Madre...! -¡No, escondeos ya!

-¡No, madre!

Es ella, detenedla. -¡No nos hagáis daño!

-¡Por Jesucristo, Nuestro Señor! De qué se me acusa.

Calla, bruja, y no ensucie su santo nombre.

-¿Bruja? Yo sólo preparo remedios con hierbas.

¡Hija de Satanás! ¡Lleváoslas!

-Corre. ¿Dónde está mami?

-No sé, salió a buscarte. Como tardabas tanto...

Cristina.

(ALONSO) ¡No, por favor, mamá! (LLORANDO) ¡¡¡Nooo!!!

-¿Por qué has dejado que me maten?

-O ese colchón está lleno de chinches o soñaba con el Infierno.

Señor, tenga cuidado, que tanta agua no puede ser buena.

He puesto la oreja en el mercado. ¿Qué has averiguado?

-Me han hablado de un fulano, el tal capitán Rodrigo.

Ya sabe, el que le dio matarile a su mujer.

Disculpadme, a su difunta esposa.

Que Dios la tenga en su gloria. Y a la que nosotros vengaremos.

¿Adónde podemos encontrarle?

-Eso es lo malo, no para dos noches en el mismo sitio.

¡Pues vaya ayuda tengo contigo, Sátur!

-Amo, que yo hago lo que puedo.

Y que sepa que yo también tengo mis sentimientos.

-¿Está usted bien?

¿Está usted bien?

¡Chis! Anda, tome. Beba un poco de agua.

Que ya verá cómo le sienta bien. Beba.

(TOSE)

-¿Estás mejor? Gracias. Ya estoy mejor, gracias.

-¡Pero si está usted sangrando!

Déjeme que le vea esa herida.

No, no, no, es un rasguño sin importancia.

-Cuídese eso.

¡Que está el cementerio lleno de rasguños sin importancia!

Muchacho, ¿no necesita ayuda?

-Señora. Ha recibido una carta de parte de su Majestad el Rey.

¿Ocurre algo, señora?

El Rey va a venir a la recepción que daremos mañana.

-¿El Rey de las Españas? ¡Virgen Santa!

Bueno, donde comen dos, comen tres.

O 300. Porque tan alta dignidad no vendrá solo, ¿verdad?

Habrá que esmerarse. Por supuesto.

Esto es un honor para mí y todo tiene que salir a la perfección.

-Sí, señora. Que cocina cambie el menú.

Y la servidumbre que esté lista.

-Así se hará, señora. Voy a llevar a Nuño a la escuela.

Cuando vuelva, quiero que esté todo en marcha y atado.

-Sí, señora.

-¡Qué ilusión, el Rey va a venir! ¿Podremos verlo?

-Lo que veremos será la soga como no salga todo perfecto.

¡Corre, avisa a cocina; Juana, recoge esto!

-¡Mirad los huevos que han puesto, todavía están calientes!

Pero si no tenemos gallinas, hijo. -Al vecino de al lado le sobran.

¡Pero si son desgraciados, vacía los orinales en el patio!

Eso no importa, robar no está bien. -¡Agua va!

-¿Los devuelvo o...?

Prepara el desayuno. El mío poco hecho.

-¡Vamos a freírle los huevos al vecino!

No te rías tanto y a limpiar lo que tiró el vecino.

Sigues castigado por escribir a tu tía.

-No es justo, pero bueno. -Es lo mismo, ya lo limpio yo.

Una vez trabajé en unas cuadras. Y cuando limpiábamos,...

...hacíamos tal montaña de estiércol,...

...que a la torre de la iglesia no llegaba el sol.

Te dije que no escribieras a tu tía.

Y ahora me has obligado a echarla.

-Pues mira, no haberlo hecho. Quería verla.

-Si sólo quería verla... Sátur, a lo tuyo.

Mira, Margarita se ha ido a Sevilla,...

...está con su marido y no va a volver.

Olvídate de ella, anda. -¿Por qué, si es mi tía?

-En eso sí que tiene...

Mejor me callo.

Cuando éramos jóvenes, tu tía y yo tuvimos algunas diferencias.

-¿Qué diferencias?

Eso no importa ahora, hijo. Aún eres demasiado pequeño.

-¡Soy bastante mayor como para haber visto morir a mi madre!

-Amo, como enmascarado muy bien.

Como maestro, no le discuto; pero como padre...

-Ayer mismo me la tropecé en la calle. ¡No lo puedo creer!

¡La vecina, presa por bruja!

-Eso habrá que demostrarlo, Catalina.

-Ya ves tú, si la Inquisición se pone, te demuestra...

...que tu vecina es bruja, que adora al Demonio...

Carraspeo.

¿Y si cambiamos de tema, eh?

¡Y que no llueve! -No, no, no.

-El tiempo, parece que está cambiando.

-Esa mujer ha dado sus pócimas a media ciudad y cobraba por ello.

-También ha ayudado a mucha gente.

-Yo pienso como Cipri: algo habrá hecho.

-A mí me quitó las verrugas.

-¡Que no toques ahí! -Y a la Bernarda...

...le dejó los bajos tan lustrosos que parecía un querubín.

-Lo último: mi mujer defendiendo a la bruja.

¡Que tenía huesos humanos en casa y niños metidos en botes!

Tienes razón, Floro. Este es un medieval.

Me voy a la escuela. Mis alumnos tienen más entendederas.

-Cipriano, lo del comisario. Tienes que llevar comida a ese monstruo.

-Porque pagan muy bien. ¿Tú crees que a mí me gusta?

Cada vez que entro allí, me tiemblan las canillas.

-Pues con la Inquisición hay que tener cuidado.

Una vez casi me queman por vender pasteles rellenos.

-¿Sólo por eso? ¿Y de qué estaban rellenos?

(SUSURRANDO) -Las malas lenguas dicen que de carne de ahorcado.

Pero no, no pudieron probarlo.

(RÍE)

A ver, niños, ¿a quién le tocaba leer hoy el dictado?

(NIÑOS) ¡A mí, maestro, a mí...! ¡En pie!

Bienvenidos a nuestra escuela. ¿Qué se dice?

(NIÑOS) ¡Buenos días tenga usted!

Muy bien.

Este es su hijo. Será vuestro nuevo compañero.

Se llama... Nuño.

-Nuño de Alberto Julián Federico Froilán.

Lo dejaremos en Nuño.

Todo tuyo. Está un poco mal criado. Espero que lo comprendas.

No te preocupes. Seguro que pronto hará buenos amigos, ¿verdad?

Siéntate ahí, entre Gabi y Murillo.

Quédate tranquila.

Sé que está en muy buenas manos.

Niños. (NIÑOS) Que usted lo pase bien.

Preparad los papeles.

-Las caballerizas huelen mejor.

-¿Qué es, Nuño? ¡Qué suave! -¡Aparta tus sucias manos, plebeyo!

-¿Plebeyo? ¿Qué es eso? -Pobres, como todos nosotros.

-Es la marquesita. ¡Que su madre es la marquesa!

-¡Eh, dámelo! ¡Eh, eh, eh, oye...!

Gritos. ¡Eh, eh, eh!

-Maestro, me lo han quitado. Gabi, devuélveselo.

Alonso, Gabi y Murillo.

¿Os parece bien reíros así de vuestro nuevo compañero?

Al terminar la clase, acompañaréis a Nuño a su casa...

...y le mostraréis respeto. ¿De acuerdo?

-Si el capitán Rodrigo revela nuestro planes de matar al rey,...

...estamos perdidos. Es mi máxima prioridad.

-Parece que le resultó más fácil matar a la mujer de ese maestro.

Su incompetencia nos está poniendo en peligro.

Más le vale que lo encuentren.

Cortadme el cuello.

¿No es eso lo que merezco?

Todos mis hombres lo están buscando.

Tendréis al traidor antes de que acabe el día.

-¿Lo tienes?

¿Seguro que esta es la ropa que llevarán los criados?

-Seguro. -¿Y estará el rey?

-Sí. Dame el dinero y vete.

No quiero saber nada de este asunto.

-¿Qué haces? -No quiere ensuciarse los zapatos.

Y me da un maravedí. -Dos, si vas rápido.

-Baja ya. -No me toques.

Mira, ya me has ensuciado. ¡Límpiame!

-¿Qué? Ni por todo el oro de las Américas.

-Todos los plebeyos tenéis precio. -¿Ah, sí?

-Sí. -Vale.

¿Qué precio tiene que te limpie esto?

-¡Jonás, para quieto, que te vas a descalabrar!

Siento no ofrecerte nada para comer. Pero En estos tiempos...

Ya ha hecho bastante. Y muchas gracias por el vestido.

Se lo devolveré. -No hace falta, si ya no me vale.

Los pobres estamos para ayudarnos. Si no, qué sería de nosotros.

Anda, ven aquí.

Gracias.

-Que Dios te proteja, hija. Gracias.

Latigazos y gritos.

Murmullos.

-Comida, comida... dame comida.

Dame comida.

-Sacadme de aquí. -¡En el nombre de Dios, confiesa!

-Torturadme cuanto queráis...

Pero no confesaré lo que no soy.

Eso... ya lo veremos.

La niña. (LLORA)

-Dejadla en paz, es solo una niña, ¿qué le vais a hacer?

Eso depende de ti.

-Les juro por Dios que no soy bruja.

Solo preparo curas con hierbas.

Muy bien, tú me has obligado.

-¡¡¡Ah, no!!!

Soy bruja.

Soy bruja.

A ver, qué me traes hoy.

¿Quieres envenenarme? -Lo siento, vuecencia,...

...voy a por otra cosa.

No, déjalo, échaselo a esa que coja fuerzas para su gran día.

-¿A la bruja?

A ver, creo que no lo entendéis. Preparamos una fiesta...

...para el rey, no una romería de pueblo, esto...

Esto es una basura, echadla a los cerdos.

Ay, Dios mío, estoy rodeada de inútiles.

A ver, guirnaldas, más llamativas que las del año pasado.

-Guirnaldas.

Sacad los tapices y el cristal de Bohemia...

...para los invitados y cientos de flores de estas.

Gonzalo...

Qué agradable sorpresa.

¿Sorpresa?

Tú me has mandado llamar.

¿Un paseo por el jardín?

¿Cómo le ha ido a Nuño en la escuela?

No te engañaré, Lucrecia, le resultará difícil adaptarse.

Confío, plenamente, en ti.

Si alguien lo puede conseguir ese eres tú.

Lucrecia...

¿Te gusta cómo están quedando los preparativos de mi fiesta?

Me encantaría que vinieses.

Así podemos recordar... Viejos tiempos.

Te lo agradezco, pero me va a resultar imposible.

No me lo agradezcas y ven.

Voy a ser franco contigo, no me interesa la vida de palacio.

Vengo a visitarte, únicamente, como maestro.

Lo sé.

Y eso, tranquiliza.

-Por piedad, dame algo para ella.

Gracias.

-Lo preparó mi señora. Mi posada es conocida...

...por la mano que tiene con el cordero.

-¿E Inés?

-Dirá que no es bruja, pero... -¿Eres Cipriano, el posadero?

Estás en peligro. -¿Yo, qué me vas a hacer, bruja?

No te torturé, sólo te traje comida. -Escúchame.

Tu nombre me lo dio tu mujer para un remedio de fertilidad.

-Oye, no sé nada ni de pócimas ni de eso que dices.

-Escucha...

-Si lo encuentran, estáis perdidos. Están en mi casa.

-¡Vamos, posadero, estás tardando!

-¡Amo!

Amo, tenemos que hacer algo.

La bruja ha confesado y los del Santo Oficio ya sabes...

Muy santos y muy resueltos para estas cosas.

Ya han preparado el cadalso y tiene más rejas...

...que el convento de las Carmelitas Descalzas.

Y, por si fuera poco, media guardia encima de ella, día y noche.

Está usted muy expresivo, ¿en qué piensa?

Sátur...

Ten cuidado con eso.

-Que le digo que la cosa pinta mala.

Y esta acabará como mi primo, el hereje, que lo quemaron...

...en Zamarramala, donde las natas y se oyeron los gritos...

...hasta en Vizcaya.

Si es bruja, es asunto del diablo.

-Ya, claro.

Y se esfumará delante de sus propios ojos.

Explosión.

-Amo, que se nos ha colado alguien.

Sátur, Sátur... suelta.

Es Agustín, un amigo.

-A sus pies, ilustrísima.

Un escudero, un paje, un postillón, soy como una madre...

...para el hijo del amo.

Puedes hablar, es de confianza.

-Sé dónde se esconde el capitán Rodrigo.

Debes ir cuanto antes.

-Eh... cómo te has pasado con Nuño, parecía un cerdo en el barro.

-Pues que se aguante, por engreído y por estirado.

-Es que es un imbécil, pero es un noble...

...y te la puedes cargar.

-Puf, pues no me importa.

¿Por tener mucho dinero es mejor que nosotros?

No.

-Qué asco, ¿cómo pueden comer eso?

-Pobrecillos, tienen mucha hambre.

Mi padre dice que por lo menos se calientan el estómago.

-Pues prefiero tenerlo frío a probar esa bazofia.

¿Y tú?

Alonso, te has quedado pasmado, ¿has visto a un fantasma?

-¡Para!

Mi tía. -¿Tu tía, qué?

-Que esa mujer de allí es mi tía.

-¿Esa es tu tía?

¿Pero no era rica?

-¡Eh, a la cola! -¡Eh, oiga, oiga!

¡Pero bueno, qué poca vergüenza!

Gracias.

-Yo también me alegro de verte, Margarita.

Por fin vas a devolverme todo lo que me debes.

-¿Vas a decirle algo?

-Sólo quiero que tengamos hijos.

-Traición es lo que has hecho, darme bebedizas de bruja...

-Por favor, no hables así.

-¿Qué quieres? Todos saben que no puedo tener hijos...

...y la Inquisición que trato con una bruja.

-Ya está bien, no es forma de hablar a tu mujer.

Cipri, ellos no saben de esos papeles, si no estarían ya aquí.

-Entremos en la casa, coger los pliegos...

...y a otra cosa.

-Habrá otra forma de hacerlo, allí no podéis ir.

Si os cogen y os queman...

Me quedo sola, válgame Dios.

A ver, a ambos, os estáis precipitando, calma.

-Calma, me van a quemar y me pides calma.

Ir allí es una imprudencia, si os pillan, estáis condenados.

-Algo haremos, no podemos estar así.

(MURMURAN ENTRE ELLOS)

Vaya, vaya, así que tenemos reunión en la cumbre.

El maestro, el barbero, el tabernero...

¡Buscamos a los cómplices de la bruja!

Vosotros deberíais saber algo, era vuestra vecina.

Ya veo, ocultar a alguien de delito de brujería...

...se castiga con la pena de muerte.

Vámonos.

-Dios santo, es el demonio. -La Santa Inquisición...

En la hoguera... igual... -¿Qué pone, Floro?

-Castigo... -Floro, ¿qué pone?

-Cipri, esta noche cuenta conmigo.

-Amo...

Señor...

Señor Águila...

Águila...

Tarde y pegando gritos, debería haberte cortado la lengua.

-Querido amo.

Querido...

Os desplazáis por los tejados como los gatos...

...yo vengo por tierra y deslomao.

Toma, anda.

-Señor... señor.

¿Está seguro que es aquí?

Agustín dijo que aquí encontraríamos al capitán Rodrigo.

Vamos, Sátur.

-¿Por qué se fía de ese tal Agustín?

¿De dónde ha salido ese hombre?

¿Y por qué le ayuda? A mí no me parece un fraile.

Crujido. ¡Sátur!

-¡Señor!

¡Sátur!

(AMBOS) ¡¡¡Ah!!!

-¿Está bien, amo?

¿Qué es eso?

Llanto de bebé. -Lo siento, señora.

Señora... ¡señora!

¡Señora, su hijo! ¡Señora! -¿Qué haces?

-Esta señora, que no se despierta...

Llanto del bebé. ¡Señora!

-¡Que nadie se acerque, tiene garrotillo! ¡Es contagioso!

(TODOS GRITAN ASUSTADOS) -Eh, muchacho, vuelve. ¡Vuelve!

-¿Dónde tendrá los papeles esa maldita bruja?

Entre tanto trasto es imposible.

¿Qué haces? Ilumina que no veo.

-¿Tú te crees que va a poner los pliegos en una estantería?

(SUSPIRA)

(FLORO GRITA ASUSTADO) (CIPRI) ¡Chis!

¿Quieres dejar de ser un necio? -¿Qué necio...?

-Al final nos van a descubrir por tu culpa.

-Encima que me juego...

...la hoguera porque no puedes... -¿No puedo qué...?

-Anda, sigue buscando.

-Quieres decir que estamos aquí porque no preño a mi mujer.

-Yo no he dicho eso. -¿Ah, no?

-El caso es que estamos como estamos.

-Porque yo no preño, ¿no? ¡Desgraciado!

-Eh, Cipri, mira... -¿Qué es esto?

-Esto... esto... -¡Estamos salvados!

-Hay que salir.

(SUSURRA) -Deja de comer papeles.

-¡Ahí dentro!

-¡Oh! -Si leen nuestros nombres,...

...estamos condenados.

-Qué más da que los lean, si entran aquí...

...sí que estamos condenados que no puedo más, Cipri.

(FUERA) ¡Abran en nombre del Santo Oficio!

-¡Ya está bien! De perdidos al río.

Vamos a salir y nos vamos a enfrentar a ellos.

-¿Qué haces con eso, eh?

-Ya ha llegado la hora de ir a por nuestro destino.

-Floro, solamente puedo decirte gracias.

Te has metido en esto por mí, si no fuera de poca hombría...

...te diría que te aprecio.

-Mil veces que volviera a nacer, volvería a hacerlo.

-Vale, pues vamos allá. -Vamos.

-Uno, dos... ¡y tres! (AMBOS GRITAN A LA VEZ)

Golpeteo de las tejas.

-¿Águila Roja...?

¿Qué haces aquí?

-Algunas veces me escondo de mi padre.

¿Estás preocupado?

-¿Cómo lo sabes? Yo lo sé todo.

-¿Qué puedes leer dentro de la mente o algo así?

Algo así...

-No le cuentes a mi padre lo del escondite.

Este es su tejado, ¿no temes que te encuentre él mismo?

-¿Mi padre trepando...?

Tiene vértigo y...

Es bastante listo, pero no muy valiente.

Oh... no hables así de tu padre.

A mí me gustaría ser como él...

Hace falta más valor para no usar la violencia...

...y solucionar los problemas con la palabra.

¿Por qué no entras en casa y hablas con él?

-Si le cuento lo que ha pasado, se va a enfadar.

En cuanto le diga lo de...

Bueno, tú ya sabes el qué. Sí, pero... explícamelo bien.

-Lo de esta mañana cuando acompañábamos a Nuño...

Es que no se me va de la cabeza.

Nos has visto, ¿verdad? (SÁTUR) ¡Alonso!

¿Dónde se habrá metido?

Cago en diez... -Me tengo que ir.

Prométeme que se lo contarás todo a tu padre.

¿De acuerdo?

-Se va a enfadar... pero vale.

(SÁTUR) ¡Alonso!

Alonso...

Dónde está el pájaro... ¿con quién hablabas?

-¿Yo...? -Sí, tú.

-¿Aquí en el tejado? -Sí.

-Con nadie.

-Pues parece que por aquí hay alguna pluma.

-Yo qué sé, serán de alguna lechuza.

-¿Una lechuza...? Tú sí que eres un lechuzo.

Tira para casa... vamos.

Anoche se le debió pegar la paja en el jergón...

-Déjelo descansar que está creciendo.

¿No crees que nos oculta algo, Sátur?

-Eh... yo por mi condición...

...aventurera no me fiaría ni de mi padre.

En caso de que supiera quién es, pero... pero es un buen zagal.

Buenos días. -Hola.

¿Qué tal has descansado?

Anoche oí unos ruidos en el tejado y no pude casi dormir.

-Eso son... las vías que crujen, como la casa no está bien asentada.

Venga, desayuna. ¿Qué tal os fue ayer con Nuño?

-Nuño... (RÍEN)

-Bien, bien...

¿No tienes nada que contarme?

¿Lo que sea...? Que hablando se arregla.

-Pues no...

Bueno, sí.

He visto a tía Margarita. Alonso, ¿ya estamos otra vez?

La tía Margarita se ha ido a Sevilla.

-Pues no, papá, estaba en la calle con los pobres.

Y comía del suelo.

¿Estás seguro, hijo, no te habrás confundido?

-Sabía que no me ibas a creer, no tenía que habértelo contado.

Aunque me lo había dicho alguien... Sí que te creo, hijo.

Quiero decir tía Margarita no pinta...

...nada comiendo del suelo. -¡Pues era ella, seguro!

¿No vamos a hacer nada?

Bien, por si acaso, al salir de la escuela...

...iremos hacia donde crees haber visto a tía Margarita.

¿De acuerdo? -Vale.

Venga. -Hasta luego.

-Qué cosas se le ocurren, ¿eh?

Aunque no es extraño... teniendo el padre que tiene.

¿Cómo no va a tener pájaros en la cabeza el chiquillo?

Si el padre es un águila... (RÍE)

Voy... a por leña.

-¿Veis? El fuego lo arregla todo. -Eso se lo cuentas...

...a Jimena y a su hija cuando vayan a quemarlas.

-Bueno, mira, nosotros ya estamos fuera de peligro,...

...además te he perdonado. -Ni me toques.

-¿Para eso me juego la vida? -Eres un insensible...

...por no decir un cacho bestia. -No soy yo quien va largando...

-¡Eso es lo que a ti te molesta que vayan diciendo...

...que la espada de Cipri ni pincha ni corta!

Más bien corta... por los resultados.

-Lo he hecho por ti, por darte un hijo y ser felices.

Catalina tiene razón, eres un insensible.

-Que... que tengo la espada corta. ¿Creéis que soy un insensible?

¡Si quemaran a todas las brujas vosotras no os librabais!

Rebuznos. ¡Oh... mierda!

Buenos días, Cipri. -¿Yo te parezco un insensible?

Hombre, Garcilaso no eres. -Me engaña,...

...me envenena, me juego la vida para salvarla y se pone de morros.

¿Aún estáis con esto? Inés y tú queréis hijos...

...y en cinco años nada, ella hace cualquier cosa...

...por quedarse embarazada, ¿cuál es el problema?

No seas cazurro. -Hasta que lo consigas...

...no vais a ser felices. -¿Cómo lo voy a conseguir?

Está enfadada ahora. Cipriano...

(TOSE FUERTE)

-¿Y si es inocente? Todavía no ha confesado.

Es porque lo hemos torturado poco.

¡Yo soy el comisario y digo que arda!

¡Socorro, que me queman!

¡Soltadme! ¿Qué estáis haciendo?

Gabi, ayúdame.

¿Qué haces, animal? ¡Con la cuerda!

-Ha dicho que le ayudáramos.

Coge las muletas, Gabi, vosotros a clase.

¿Qué estabais pensando, eh?

La muerte no es ningún juego, Gabi, entra.

(TODOS LOS NIÑOS HABLAN) ¡Silencio! ¡Sentaos!

La vida es el bien más preciado que tenemos...

...y nadie debería decidir cuándo llega nuestra hora.

-Pero sí el castigo que merece cada uno, maestro.

Tiene que hacerles pagar por sus fechorías.

Eso es otro tema, Nuño.

Adelante, Sátur.

-Niños...

¿Qué...? A estudiar. Amo, he encontrado...

...al monseñor ese amigo de usted y no hay tiempo,...

...tenemos que llegar antes de que toque a oración.

Niños, tengo que ausentarme. -¿Y el castigo?

Cuando acabéis los ejercicios de matemáticas os vais.

-Pero ¿y la tía Margarita? Prometiste ir a buscarla.

Cuando vuelva, Alonso. ¡Portaos bien!

-¡Portaos bien!

(TODOS LOS NIÑOS HABLAN) (SÁTUR) ¡Chis!

-¿Sabe la marquesita a quién va a castigar el maestro?

Van a darte una somanta de palos, mentecato.

-¿O prefieres que te arree con la muleta?

-¡Dejadme, mirad, hoy también puedo daros dinero!

-Te lo vamos a quitar igual.

-Tenéis que ayudarme a buscar a mi tía, es urgente.

-No podemos, esto sí que es urgente.

-Puedo ofreceros otra cosa, ¿queréis ver una bruja de verdad?

-Gonzalo...

Ya no esperabas verme aquí. -Ni a mí.

Me has enviado a una muerte segura. -Y a mí...

-Te estás equivocando...

Sátur... esto es una cosa entre Agustín y yo.

-Cuidado, amo, que este se la lía.

¡Amo que se la lía! -Nuestro acuerdo...

...se basa únicamente en la confianza,...

...si tú quieres romperlo, yo no puedo hacer nada.

En esa cripta nos estaban esperando.

-Matarte es mucho más fácil de lo que tú te crees,...

...al final, tienes que tener muy claro en quién puedes confiar.

Esto se le cayó al capitán Rodrigo.

(AGUSTÍN HUELE EL PERGAMINO) -Tinta de limón...

Es el plano de una ermita, la de S. Felipe, si no me equivoco.

-¿Y esa línea que sale del lateral? -Parece un pasadizo subterráneo...

...que conduce hacia otro edificio.

¿Qué edificio? -Uno que tú conoces muy bien...

El palacio de la marquesa de Santillana.

-El capitán Rodrigo quiere introducirse en el palacio.

¿Por qué?

Porque esta noche hay una fiesta y va a acudir el rey.

-Sopa,...

...un capón asado para suesencia el comisario.

Y si me lo permitís unas lentejas...

...para la hija de... -Chis.

Allá tú, si así gastas tu caridad.

-Hace rato que no se despierta.

-Está viva por desgracia para ella.

El comisario se cuida...

...bien de que vayan por su propio pie a la hoguera.

-¿Y la niña? -¡Yo voy con mi madre!

-¡Calla, Satanasa, mejor te iría a ti si te quemaran también!

-No le hagas caso.

¿Quién está con la bruja?

-El posadero les está dando comida.

Que se marche y tú vende a la niña,...

...te puedes quedar con lo que den.

-Gracias, señor.

-Sigue comiendo, no va a pasarte nada.

-Comisario, he traído a unos compañeros de clase...

...que quieren ver a la bruja, ¿es posible?

Claro, marqués, claro, estás en tu casa.

¡Eh! Y no me tortures a los prisioneros.

-Sí, venga, vamos.

Acompáñales. -Sí, señor.

-Hola.

Hola.

Lo siento, pero no tengo nada para darte de comer.

-Es que no quiero nada de comida.

¿Es que no sabes quién soy?

No.

-Dicen que me parezco a mi madre, sobre todo en los ojos.

¿No? No.

Pero... pero esta parte es de mi padre.

Soy tu sobrino.

¿Alonso? -Sí.

¡Alonso! Alonso, hijo mío.

Pero qué guapo estás.

A ver que te vea.

¡Pero qué grande!

Qué guapo, ven aquí.

¡Ven aquí, ven aquí! Qué ganas tenía de verte.

-¿Puedo preguntarte una cosa? Sí.

-¿Qué hacías comiendo con los pobres?

¿Tú eres rica, no?

Sí, pero...

Pero es que me han robado.

Pero no te preocupes que ya me van a enviar mis cosas...

...y algo de dinero.

-¿Y entonces por qué no te vienes a vivir con nosotros?

No puede ser, cariño. -Pues claro que sí.

Yo convenzo a padre, ya verás.

Va a ser mejor que te vayas a casa, Alonso.

-No. Que sí, que yo me tengo que ir.

Cuídate mucho, ¿eh?

-Por favor...

Alonso, no me sigas, ¿eh?

¿Sabes una cosa?

Que no sólo tienes los ojos de tu madre,...

...también tienes su corazón.

No cambies nunca, ¿eh?

Cuídate mucho, hijo.

-Señora, ¿qué tal este?

El negro estará bien.

El negro es ideal para la perfecta y aburrida viuda...

...del marqués de Santillana.

-Pero, desgraciado, ¿qué haces aquí?

-Vuestro lacayo me ha hecho pasar, que traigo una misiva.

-Sí. Y te vas con otra.

-A sus pies, señora, y al resto del cuerpo, un placer.

-Mi señora, el maestro le manda aviso...

...de que finalmente asistirá a la fiesta.

Cata...

Puedes que tengas razón, necesito algo más atrevido.

(CATA CHASQUEA LOS DEDOS)

Latigazos y gritos.

Gritos.

-Ay, vamos.

-Oh, oh... (VERDUGO) Traidor.

-No, no, no, no. ¡Aaah!

-No hay nadie. -Por ahí.

Por ahí al fondo está la bruja, ¿no la veis?

-No, yo solo oigo los dientes de Murillo.

-Pasad, pasad.

-¿Qué haces? -¡Sácanos de aquí!

-¿Ahora qué, plebeyos?

Así aprenderéis a respetarme, soy el marqués de Santillana.

-¡Eres un gusano perfumado!

-Sácanos de aquí. -¡Que nos saques!

-¡No! -¡Ven!

-Gonzalo. Catalina.

¿Qué haces aquí? ¿No tienes faena en palacio?

-Sí, sí, pero... me he escapado.

Tengo un come come que no me... deja seguir.

¿Qué te pasa? -Que qué me pasa, pues...

Que yo entiendo que tú estás solo...

...y que necesitas lo que necesitas.

Vamos, que a mí me parece muy bien.

¿Lo entiendes?

¿De qué me estás hablando, Catalina? No...

-De qué va a ser, trae, de la fiesta.

A lo mejor me estoy metiendo dónde no me llaman,...

...pero yo creo que no debería ir.

Hay gente que hay que mantenerla a distancia.

¿Lo dices por Lucrecia?

-Esa mujer no te conviene, Gonzalo.

Que yo estoy todos los días en palacio y veo lo que veo...

...y a esa la amamantó una loba.

No voy por Lucrecia a la fiesta. -¿Ah, no?

¿Y entonces?

Voy por obligación.

Mi mujer murió hace unos meses y sólo tengo pensamiento para ella.

Pero gracias por la advertencia.

-¡Aaah! ¡Tus muertos, Floro!

Un poco más de atención que si me das otro corte...

...me dejas sin sangre en el cuerpo.

-Mira, mi último invento, rasurado a doble hoja,...

...lo nunca visto. -Quita.

-No paras de moverte.

Lo voy a llamar maquinilla de afeitar.

Muy pronto la podrá usar tú solo en casa.

¿Qué te parece, eh? -¿Que qué me parece, Floro?

Pues que vas a dejar de trabajar, eso me parece.

-Todo arreglado. -¿Por fin hablaste con tu mujer?

-Nada de hablar, los problemas se empitonan...

...y se acaba con ellos. Inés quería un hijo, lo va a tener.

-¿Funcionó el remedio de Jimena? -Algo así.

Que la hija de la bruja está en venta y he dado señal,...

...cuando quemen a la madre es toda nuestra.

-Chis, pero ¿tú te has vuelto loco? Tú eres un borrico.

-Pero por qué, si he hecho lo que me habéis dicho.

-No te hemos dicho que mercadees con niños.

-Oye, que a ella no le viene mal, en mi casa se come...

...caliente todos los días.

-¡Eh, la guardia, la guardia!

(FLORO SUSURRA) Pero ¿qué está pasando?

-Están limpiando la calle de mendigos...

...por si pasan por aquí los invitados de la marquesa.

-A los nobles no les gusta ver mendigos.

Con esto saldamos la cuenta.

-Acepto esta baratija como primera parte del pago,...

...pero quiero un anticipo del resto.

¡Por favor, por favor, ayuda, ayuda!

-¡Margarita! (INTENTA GRITAR) Suelta...

-¡Déjala! -¡Quita!

Alonso... -Ven aquí.

Ahora vas a pagar por él y por vos.

¡Ah!

Déjame, déjame, ¡déjame!

(INTENTA GRITAR) -Déjala, malcriado.

-¡Ah, te voy a matar, hijo de perra!

-¡Tía Margarita!

¿Qué te pasa, Alonso?

(ALONSO RESPIRA CON DIFICULTAD) ¿Qué pasa?

¿Qué? -No puedo respirar.

Alonso, ¡Alonso!

Música medieval.

Sonido metálico.

Golpe seco.

El pueblo quiere espectáculo y su favorito es la hoguera.

Rugen de emoción ante las llamas...

...y así se olvidan de quejarse de los impuestos.

-Lo malo es el olor a carne quemada que luego huele en toda la villa.

Buenas noches, marquesa.

Una fiesta maravillosa.

Me alegro de que la estén disfrutando.

Disculpen.

También nos gustaría disfrutar unos instantes de su anfitriona.

Quédese con nosotros, marquesa.

Señora marquesa. Gonzalo.

Iba a hacer las presentaciones, pero ya ve que se conocen.

Lamentablemente.

Se supone que el señor comisario está investigando...

...la muerte de mi esposa, pero han pasado ya tres meses...

...y las cosas siguen estando como el primer día.

Hemos hecho lo posible... Pues haga lo imposible.

Se lo pido yo como favor especial.

Por descontado, marquesa. Y ahora, si nos disculpa,...

...tengo que tratar ciertos asuntos de la educación de mi hijo...

...con su preceptor.

Marquesa, siento... Lucrecia.

Lucrecia, entiendo que estés preocupada por Nuño,...

...pero... Dime la verdad, Gonzalo.

¿Has venido por Nuño o por mí?

-¡Su Majestad el rey!

(SUSURRA) Disculpa, Gonzalo.

-¡Adiós!

¡Gonzalo! ¡Gonzalo!

-¿Qué hacéis vos aquí? ¿Dónde está Gonzalo?

-Ha salido. ¿Qué le pasa al niño?

No puede respirar, está muy mal. Ve a avisar a Floro. ¡Corre!

Ya está.

Transmito mi agradecimiento a su Majestad el rey...

...por su asistencia a esta celebración.

Yo, su humilde sierva,...

...le brindo este espectáculo de fuegos de artificio.

Fuegos artificiales.

Fuegos artificiales.

-¡Majestad, apártese!

Disparo. ¡Capitán!

Gritos.

¿Por qué mataste a Cristina Hernando?

-¡No sé de qué me estás hablando! ¡La mujer del maestro!

-¡No he matado a nadie!

¿Por qué querías matar al Rey? -No iba a matarlo.

Iba a protegerlo.

Tú y yo tenemos los mismos enemigos.

-Hay fuerzas oscuras conspirando para hacerse con el poder.

Qué tiene que ver eso con la muerte de Cristina.

-Sospecho que todo está relacionado.

¿Qué quieres decir? -Esto...

Esta es la clave.

¡Ah! ¿La clave de qué?

¿La clave de qué?

-¡Vienen a por mí, me van a matar!

¡Suélteme! ¡Ah!

-¡Madre, despierta, que vienen!

-¡La niña, que salga, la ha comprado este posadero!

¡Vamos, niña, fuera ya! -Afloja un poco.

¿No ves que se están despidiendo?

-Anda, hija, tienes que irte.

-¡No, no, por favor, madre!

-¡El posadero es un buen hombre, te tratará bien!

-Como un padre. Descuide. -¡Pero,...

...madre, yo no quiero que te quemen!

-Lo sé, lo sé. -¡No quiero...!

Yo moriré en paz sabiendo que tú estás bien.

-Inés y yo te vamos a tratar muy bien.

-Anda, ve. ¡Vete!

-¡Suéltala o te arranco el brazo! -Si no me lo arrancas a mí.

¿Qué es lo que te pasa, es que tú no tienes madre?

Llanto de la niña.

-¿Te gustan los pasteles, guapa?

Mi mujer hace los mejores de la villa.

¡Te vas a poner morá!

-¡Gracias!

Llanto de la niña.

Han estado a punto de matarme y a Su Majestad. ¿Y qué has hecho?

¡Nada! Ha pasado delante de tus narices.

Lucrecia, ya me he ocupado de ese asunto.

Lucrecia.

¿Qué ha pasado?

Uno de los criados nos ha atacado, de no ser por un enmascarado...

¿Un enmascarado?

Sí. La corte está llena de bufones.

Pero a ese no tardaré en mostrarle su sitio.

¿No será ese que llaman el Águila Roja?

-¡Amo! Sátur, ¿qué haces aquí?

-¡Alonso, que está muy enfermo, que tiene garrotillo!

Ustedes disculpan a mi señor. Es que el chiquillo está fatal.

Vamos, que le quedan dos pregones.

Muy bonito.

¿Cómo está, Floro?

¿Dónde está mi hijo?

Gonzalo está muy mal, no puede esperar.

-No se puede hacer nada.

¿Cómo que no? ¿Me estás diciendo que también voy a perder a mi hijo?

-Sólo podemos intentar que no le suba la fiebre.

Pero, por lo demás, está en manos de Dios.

-¡Papá! Tranquilo, hijo, ya estoy aquí.

-Papá, ¿me voy a morir como mamá?

No. Te prometo que te vas a poner bien.

Eh.

¡Chis!

-Es muy importante que no os acerquéis ninguno.

Sátur, coge la ropa del niño y quémala.

-¡Como la peste, igual!

Me acuerdo una vez en Sagunto, se declaró tal epidemia...

...que tuvimos que enterrar a los muertos con piedras.

Mejor voy a salir a quemar esto. Vamos...

Ladridos.

¡Eh, eh, eh! ¿Dónde creéis que vais?

-A ver a Alonso. Debemos decirle lo que nos ha hecho Nuño.

Cuando vuelva a la escuela, lo... -¡Eh, no, no, no, no!

-Nos ha encerrado en una celda... -¡No se puede pasar,...

...Alonso está muy enfermito! -¿Enfermo?

-Sí, enfermo.

¡Eh, eh, eh!

Tampoco está muy enfermo, es un catarro de nada.

Poca cosa. Venga.

¡Oye!

¿Vosotros sabéis rezar?

-Sí. -Pues venga, a casa a rezar.

¡Y mucho, rezad mucho!

(TOSE)

Descansa, hijo, descansa.

Tú no deberías estar aquí.

Retírate.

Gonzalo, he intentado reunir algo dinero para volver a Sevilla.

Pero las cosas no me han ido bien. No tienes que darme explicaciones.

Claro.

Por lo menos he traído a Alonso a casa.

Alonso delira.

¡Chis!

(TOSE)

-¿Qué tal?

Disculpe que no me haya presentado antes.

¿Usted es la cuñada del señor? Sí.

-Yo soy Sátur. Saturno. El criado.

Bueno, su hombre de confianza. Mucho gusto.

-¿Quiere algo? No.

-No sé, un caldito... algo calentito.

-Ya verás qué guapa es Inés.

¡Y lo contenta que se va a poner cuando te vea!

¿Has visto qué de gente, hija? Se conoce que mañana hay toros.

-No, aquí van a quemar a mi madre.

-¡La hija de la bruja, ha venido...

...a ver cómo se llevan al Infierno a su madre!

-¡Mi madre es buena, cura a la gente!

-Sí, bonita, pero no grites que estos son brutos.

-¡Fuera, aquí no queremos hijas de brujas!

-¡Vergüenza debería daros, las bestias son mejores!

¿Cómo podéis disfrutar viendo quemar a alguien?

¡Ojalá os asen como a un cochino y os asfixiéis con el humo!

¡Medievales, que sois unos medievales!

No os saldréis con la vuestra, ¡aquí no se quema a nadie!

-¡Guardias, guardias! -¿La niña?

¿Dónde está la niña? ¡Matilde!

¡Matilde!

¿Cómo sigue?

Tiene mucha fiebre y no para de delirar.

Gonzalo, vete a descansar,...

...ya cuido yo de él. No.

Margarita. Quiero estar a solas con mi hijo, por favor.

Alonso. ¡Chis! -¡No, no...!

Ya está. ¡Chis, chis! -¡Que me dejéis!

Ya está. -¡Madre, no, no! ¡Madre, madre...!

Ya está, cariño. Ya está.

Ya estoy aquí.

Estoy aquí.

Balidos.

-¿Matilde?

-Papá. Hola.

-He soñado con mamá.

Eso es porque te cuida desde el cielo.

-Como los ángeles. Como los ángeles.

-Perdón.

(SUSURRANDO) Señor. ¡Amo!

¿Qué quieres?

Alonso tose. Ahora vuelvo.

-Que sé que no es un buen momento, pero igual tenemos asadura.

¿De qué me estás hablando, Sátur?

-De Jimena, señor, ya sabe. Que la van a tostar por bruja.

Tengo que estar más con mi hijo. -¿Pero, maestro...?

Que la Sta. Inquisición no se anda con bromas, la churruscan. Seguro.

Y como usted siempre dice que hay que ayudar a los inocentes...

Adelántate, tú, Sátur.

-¿Yo? Sí, tú, ve preparándolo todo.

Necesito más tiempo con mi hijo.

Nuño, tienes que controlarte. No puedes encerrar a la gente.

Tienes que buscar una excusa. Apunta.

¡Sal!

Nuño me mandó llamar. Parece que tiene problemas en esa escuela.

Soy yo la que decide cuándo acudes a palacio, no un niño de 6 años

Creí que agradeceríais que velara por su seguridad.

¿Seguridad? Después de lo que pasó en mi fiesta...

...no se me ocurriría pensar en vos como garantía.

Y mucho menos para mi hijo.

No tenéis otros asuntos en que ocuparos.

Desde luego, marquesa.

-Pero, madre, esos pordioseros no dejan de humillarme.

¿Quién te crees para saltarte mi autoridad y llamar al comisario?

-Sólo quería comportarme como un verdadero noble.

Eres un mal criado que necesita que otros solucionen sus asuntos.

-¡Si padre viviese jamás dejaría que me mandases a esa escuelucha!

Si viviera, no dejaría que vivieras aislado en este palacio.

Él querría que supieses tratar tus asuntos con nobleza.

Seguirás yendo a esa escuela, hasta que aprendas.

Griterío.

-¡Ya traen a la bruja! -¡Ya está en la hoguera!

-¡Quemadla!

(TODOS LA ABUCHEAN)

-¡Muerte! -¡A la hoguera!

(TODOS LA ABUCHEAN)

-Nada, que no le veo. ¿Dónde se habrá metido?

(ALONSO TOSE)

(TODOS LA ABUCHEAN)

-¡Fuera! -¡Muere!

-¡Madre! ¡Madre! -¡Hija!

-Tranquila.

-¡Madre...! ¡Quiero ir con madre!

(ALONSO TOSE)

Abucheos.

-¿Dónde estará este hombre? Cuidado, señor.

(ALONSO TOSE)

(TODOS LA ABUCHEAN)

(TODOS LA ABUCHEAN)

-Y que no viene.

Este hombre que no viene.

Nada.

El niño que se habrá puesto peor y este no viene.

Pues nada. Tendré que hacerlo yo.

(TODOS GRITAN)

¡Ah...!

¡No, no! ¡Atrás!

¡Ah...! ¡Ah! -Al cadalso.

-¡Que queman a la bruja!

(TODOS GRITAN)

-¡Ah...!

¡No...!

Gritos de la mujer.

¡¡¡Ah!!!

(TODOS GRITAN)

¡Ah! -¡Torpes! ¡Hacia allá!

-¡Ah!

-¡¡¡Eh!!!

-¡Ah!

-¡Iah!

-¡¡¡No!!!

-¡Allí!

¡Iah! ¡Iah!

-¡¡¡Ah!!!

-¡Iah! ¡Ah!

-¡¡¡No!!!

(JIMENA TOSE)

-¡Águila!

-Ah...

(TODOS) ¿Eh?

-Oh... -Oh...

-¿Dónde se habrá metido? Es cosa de brujas.

-No es posible.

(JIMENA TOSE)

¿Estás bien? -Gracias.

Sátur. -¿Qué?

Norma número 1, nunca empieces a salvar a nadie...

...hasta que yo haya llegado. ¿Entendido?

-Haber llegado a su hora.

¿No te fastidia? Encima con reglitas.

-¿Cómo puedo agradecerte esto?

Sé feliz con tu hija,...

...eso es algo que yo nunca podré hacer.

Mi hijo se muere.

-¿Qué es lo que tiene? Eh...

-Tiene garrotillo.

Sátur, escóndela en la posada hasta que yo tenga preparada...

...su huida de la ciudad. -Eso está hecho.

-Espera.

Antes tienes que buscarme beleño, alcanfor y jengibre.

Tu hijo no va a morir.

-Ah... Oh...

(JADEA) Ah...

Ah... Ah...

¿Qué pensabas? ¿Que no te encontraría nunca?

-Inés... Inesita. Inés...

No, déjame hablar, lechoncita.

He sido un necio y un lerdo,...

...pero te juro que voy a dejar de ser un bruto y un egoísta.

Y si no podemos tener hijos, no importa.

Porque ya tenemos una. -Cipriano.

-No me importa el sacrificio que tengamos que hacer...

...para formar una familia, por ti...

Bueno, por nosotros estoy dispuesto a lo que sea.

Pero no llores, Inés.

Yo la querré y la cuidaré como si fuera mía.

Por estas.

¿No estás contenta?

-¡Madre! ¡Madre!

Pero ¿no la estaban quemando? -Águila Roja la ha salvado.

-Gracias, Cipriano.

-Gracias. -De nada.

-De corazón.

-Hola, marquesita.

Hoy tengo una noticia buena y otra mala.

La buena es que no hay clase.

La mala es que nadie... ¡te va a salvar el pescuezo!

Así que tú eres el matón de la escuela.

¿Qué querías? ¿Pegarle?

Adelante, pégale.

Vamos. ¿No eras tan valiente? Pégale.

Ahora tú tienes la oportunidad de arreglar esto. Pégale.

Que le pegues.

Anda, lárgate.

No voy estar yo siempre solucionarte los problemas.

¿Respiras mejor? -Sí, mucho mejor.

Pero tengo mucha sed.

Voy a por agua fresca.

-¿Qué? ¿Cómo está? Ya respira mejor.

Me ha pedido agua.

Margarita,...

...gracias por...

Por lo de Alonso, por cuidar de él.

No hay nada que agradecer. Es lo mínimo que podía hacer...

...por alguien que ha demostrado tanto cariño.

Es curioso cómo se puede querer tanto a alguien...

...al que apenas has visto.

Gracias por todo.

Adiós.

-¿Cómo? Que se va.

Que se va. ¿La va a dejar marchar así?

Pues a mí esa mujer no me parece mala.

Además, que... está de muy buen ver.

Es mi opinión.

Hay asuntos más importantes. Debemos resolver...

...por qué el capitán Rodrigo quería matar a la marquesa.

-Si me permite, es usted un... bloque de hielo.

Disculpe, no he dicho nada. Pero puestos a desentrañar,...

...me podría explicar de qué va todo esto.

Entre el monje, las espadas y esta mujer que viene y va,...

...yo no entiendo nada.

Cállate, Sátur, anda.

-¿Y lo de las plumas?

¿Se le caen o las deja?

¿Tienes adónde ir?

Vamos a casa.

Rezos en latín.

Debes tener muchos pecados cuando te castigas así.

-No he conocido a ningún hombre que no los tenga.

¿Habías visto alguna vez una llave como esta?

-Lo siento, pero no la había visto nunca.

El capitán Rodrigo me dio la llave por algún motivo.

Apresadlo. Si mi plan funciona, tendréis a Águila Roja en horas.

-Ya casi no me acuerdo de su cara.

No te vas a olvidar de ella, ¿eh?

Aprecio al maestro de mi hijo,...

...por eso me preocupa que su cuñada viva con él.

Gonzalo, ¿qué tal...?

-Vosotros habéis oído hablar de Lepanto, ¿no?

Una mierda comparado con el lío que hay en esa casa.

Lo nuestro ya no importa.

-Entre el padre...

-No me hagáis daño, os lo suplico.

-La tía, el otro... Bueno...

La seguridad está en peligro...

...por culpa de ese Águila Roja y sus ladrones.

Nada perturba más a un justiciero que el sufrimiento de un inocente.

Ten cuidado, Gonzalo. No es lo que parece.

Sé que tú y yo podemos entendernos.

-Va a una muerte segura, ¿no se da cuenta?

Golpe. ¡Iah!

-Pues que tu Floro tiene una manceba.

-Brindemos por ello. -Vamos a brindar.

Así no te ganarás el respeto de quien te humilla.

¡¿Dónde está mi hijo?!

-Sabe que irás a rescatarlos y te esperan para matarte.

Aún así debo arriesgarme.

-No te atreverás.

Le tengo donde quería.

-¡¡¡Padre!!!

¡Ah...!

Lo siento, Águila, es personal.

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Águila Roja - T1 - Capítulo 3

05 mar 2009

Alonso descubre que su tía vive como indigente y la sigue. Cae gravemente enfermo y Margarita le lleva a casa. En la Posada, Inés da un remedio contra la infertilidad a Cipri sin que se entere. La mujer que se lo proporcionó, Jimena, es acusada de brujería. Cipri, con la ayuda de Floro y la mano oculta del Águila Roja, tendrá que recuperar unos documentos que los relacionan con Jimena y por los que pueden ser condenados. En Palacio, la Marquesa prepara una gran fiesta a la que acudirá el Rey. La logia, pendiente de este evento, insta al Comisario a encontrar al Capitán Rodrigo ya que puede arruinar sus planes.

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