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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 985 - ver ahora
Transcripción completa

Nos queremos desde que nos conocimos, esa es la realidad.

No. La realidad es que doña Lucía está casada con don Eduardo.

Y él deberá aceptarlo.

Nunca lo hará.

Me alegro de haberle oído decir con sus propias palabras

que era usted inocente.

Yo ya lo sabía,

pero fue agradable oírselo decir.

-Después de pagar la indemnización a los trabajadores,

nos vamos a quedar con menos de lo que yo pensaba.

-¿Estamos en la ruina?

-No.

Escapemos pues.

Cojamos a Mateo y huyamos.

Lejos de Acacias podremos ser una familia.

Quiero ser artista, caiga quien caiga.

-La que va a caer es tu madre si te oye decir eso.

-Que caiga, pues.

-Usted siga hablándome de las bondades de don Ramón,

que yo no voy a pensar que usted se está enamorando ni nada de nada,

desde luego. -¿Yo?

No. -No, qué va, usted no, mi prima.

-Bueno, quizá... un poquillo sí que me estoy enamoriscando.

-Usted, con su buena posición,

podría ayudarme con los permisos para vender hierro en el país.

-Lo haré.

¿De qué cantidad de dinero estamos hablando?

-Lo que usted considere oportuno.

-¿Se puede saber dónde está mi gramófono?

-Se lo he cogido "prestao". Bueno, se lo hemos "cogío" "prestao"

los del altillo.

Es que, Jacinto y Marcelina están aprendiendo a bailar

el tango, ¿sabe usted?

-Buscaba a su hermana, ¿está por ahí?

-Sí, pero ahora mismo no puede atenderla, está en la cocina.

-¿Sería tan amable de darle esto?

De mi parte. -Sí, claro.

-Se me acaba de ocurrir la solución a nuestros problemas.

-Ay. Cuéntame ya. -Exportaremos.

-¿Exportaremos el qué?

-Nuestro producto.

Aceitunas.

-¿Aceitunas?

-"Aceitunas Bellita del Campo, las mejores de España".

Ven conmigo.

-Ni hablar. Soy feliz al lado de Samuel.

-Pero yo puedo darte algo que él no puede:

seguridad.

Cristóbal acabará encontrándote,

y lo sabes.

¿Qué vamos a hacer?

¿De dónde vienes?

Eduardo,

¿qué haces ahí a oscuras?

Te he hecho una pregunta. ¿Dónde estabas?

He salido a pasear un poco.

¿Y tú, no ibas a ir al Ateneo?

No te esperaba tan pronto.

Ya sé que no me esperabas.

¿Por qué me miras así?

Te estaba dando la oportunidad de que dejaras de mentirme

y que recapacitaras.

Ya veo que es inútil.

Eduardo, no te entiendo. Cállate,

maldita mentirosa.

Te dije que iba al Ateneo para que cayeras en la trampa,

que demostraras lo que eres,

una ramera. Cuida tus palabras,

no voy a consentir que me insultes.

No te estoy insultando, Lucía, eso es lo que eres.

Solo una cualquiera se atrevería a engañar así a su marido.

Chist. Baja la voz, Eduardo, piensa en mateo.

¿Que piense yo en Mateo, que piense en mi hijo?

¡¿Que yo piense en esta familia

mientras tú te ves a escondidas con otro?!

Está bien que no lo niegues.

Te he visto con él.

Tienes razón en algo.

No debería haberte mentido, así que no lo haré ahora.

No puede resistirme a lo que de verdad siento.

Amo a Telmo.

¡Adultera! (TOSE)

No te dejaré el camino libre para que te amancebes con Telmo.

No mancillarás más mi nombre.

¿Qué sucede, que son esas voces? ¡Úrsula!,

déjenos solos.

Cálmese, don Eduardo, no monte un escándalo,

pueden oírle los vecinos. ¡Pues que nos oigan los vecinos!

¡Que oigan que mi mujer es una ramera!

Dime que no le has besado.

Dime que no le has besado.

Dime que no has yacido con él.

Creí que preferías que no te mintiera.

¡Ah!

(TOSE)

(LLORA)

¿Está bien, señora?

¿Se encuentra bien?

¡Señora! ¡Por Dios, señora! ¡Señora!

Señora. ¡Auxilio!

¡Auxilio! Señora...

¡Auxilio!

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Abriendo regalos? No sabía que era tu cumpleaños.

Te lo ha regalado Genoveva.

Tampoco sabía que erais amigas.

Tenía una mesa para cenar con mi padre,

pero no sé si la tendrás preparada.

Perfecto, gracias.

Mira, ahí está.

-Perdóname. ¿Te he hecho esperar mucho?

-No, acabo de llegar. Puedes traer los platos que encargué.

Le agradezco mucho que haya venido, padre.

-No iba a rechazar una invitación de mi hijo para cenar juntos.

Supongo que ahora me contarás el motivo.

-En realidad, son dos motivos.

El primero es que sé que le gusta mucho la comida de aquí.

-No te equivocas, y no es mal motivo.

¿Y el segundo?

-Quería pedirle que... acudiera a comisaria

para contar la verdad sobre la muerte de Celia.

-Entonces, deberías haberte ahorrado la cena.

-Padre, por favor.

Ha dado el primer paso, no puede dejarlo a medias.

-Como sabéis,

ni siquiera a vosotros os conté todo.

Lo mismo haría en comisaría.

La declaración quedaría incompleta, no tiene sentido removerlo todo.

-¿No le parece razón suficiente restaurar su honor ante todos?

¿Quiere acabar sus días siendo considerado un asesino o qué?

-Lo único que me preocupa

es tener la conciencia tranquila y en paz

cuando llegue el momento de enfrentarme ante ellos.

-Padre... -No insistas.

Mi decisión está tomada y actuaré en consecuencia.

No me harás cambiar de opinión.

Así que, no estropeemos estas viandas que nos traen

y disfrutemos de una buena cena juntos como padre e hijo.

A ver, a ver, es derecha atrás,

ahora izquierda, uno, dos...

-Pero ¿qué izquierda, qué derecha, la suya, la mía?

-Ay, Jacinto, otro pisotón me has "dao".

Me voy a quedar coja de esta.

-Perdona, Marcelina. Si quieres, me alejo una miaja.

-Aunque te fueras a otra habitación, me seguirías pisando.

-A ver, a ver, el tango es más juntos.

Con picardía. -Arrea,

pues mucha picardía no le queda a una después de tanto "quejío".

-¿Y qué os parece si cambiamos de pareja?

Marcelina, tú conmigo, y Jacinto con Casilda.

-"Pa" chasco que sí. Se lo agradezco, Servando.

Y mis pies mucho más.

Nones, nones, nones.

No me parece bien que mi mujer baile tan "apretujao" con otro.

-Mi primo tiene más razón que un santo.

Además, yo no quiero llevarme pisotones.

-Va, va, va. A ver.

-Ahí, ahí.

-Arrea, los señores. -Se acabó lo bueno.

-Disculpen, estaba tardando en devolverles el gramófono.

No se preocupen, que se lo iba a bajar en un santiamén.

-Descuida, que no venimos por eso.

-Entonces, ¿vienen a regañarnos por bailar el tango?

-No, más bien, a apuntarnos al baile.

Liberto y yo estamos deseando aprenderlo.

-Tanto como aprenderlo...

Pero yo con tal de hacer dichosa a mi morena, soy capaz de todo.

-Con tal de hacerla dichosa o por no escucharla.

-Eso sí, como salga del altillo que hemos venido a bailar,

rodarán cabezas.

-No, no, no se preocupe, que nosotros somos

los primeros interesados en que esto no se sepa.

-Pues continuemos con el baile.

A ver, Liberto, rodee con el brazo derecho a doña Rosina.

Ahí. No, a la altura de la paletilla.

Ahí está.

Y ahora, lento...

y atentos a mi maestría, ¿eh?

Despacio, ¿eh?

Derecho para atrás,

se abre izquierdo, uno

dos, tres, y cierro.

-Santa María, ¿qué es esto?

(Suena un tango)

Tendría que dormir un poco.

Úrsula, ya he dormido demasiado.

Debería marcharme a casa.

No sin el permiso de los doctores.

Pero ¿por qué me retienen? ¿Qué han dicho?

Eso no lo sé. Solo han hablado

con don Eduardo, y él a mí no me dado ninguna explicación.

Por una sencilla razón, Úrsula,

no hay nada que contar, solo me han afectado los nervios.

Me voy junto a Mateo. Ay...

Por ese pillo no debe preocuparse, está tan ricamente.

Usted, lo que debe hacer, es hacer caso a los doctores

y seguir reposando.

Al fin una razón para permanecer en el hospital.

O más bien para salir corriendo. ¿Ha perdido usted el oremus?

¿Qué hace aquí? Solo quería saber cómo estaba.

Pues haber esperado a que yo volviera a Acacias,

se lo habría explicado.

¿Acaso quiere que ocurra una desgracia?

¿Y si don Eduardo le ve?

He esperado a verle salir.

Pero volverá pronto.

Ha ido a casa a descansar y a darse un baño.

Márchese, por favor.

Descuide, que solo me quedaré un poco.

Mi amor, ¿cómo estás?

No temas, estoy perfectamente.

Seguro que hoy mismo me dan el alta.

Pero ¿qué te ha pasado? ¿Acaso tu esposo te ha hecho algo?

No, solo tuvimos una amarga discusión.

Y yo me desmayé a causa de los nervios.

Estaba tan preocupado por ti.

Úrsula, ¿puede dejarnos solos un momento?

Está bien. Pero luego, don Telmo, debe marcharse.

Verte termina de darme fuerzas.

Lucía, no tiene sentido alargar más este infierno.

Abandona la vida desdichada que llevas con tu marido.

Empecemos de nuevo.

Marchémonos de estas calles junto a nuestro hijo.

Merecemos poder ser dichosos, Lucía.

Sí, sí que lo merecemos. En cuanto salga del hospital,

comenzaremos a organizar nuestra fuga.

Hemos derrochado demasiado tiempo de nuestras vidas.

Al fin vamos a tener un futuro juntos.

Entonces, ¿han tenido que llevar a Lucía al hospital?

No sabía nada. Sí.

Úrsula nos lo ha contado, señor.

Al parecer, Lucía llevaba unos días que no se encontraba bien

y anoche sufrió un desmayo. -Pobrecita.

Aunque si ha sido solo eso, no estará ingresada mucho tiempo.

Es curioso. Soy sincero esperando la recuperación de Lucía,

cuando no hace tanto le habría deseado el mayor de los males.

Mi corazón estaba lleno de rencor hacia ella,

hacia Úrsula, Blanca o mi hermano.

Me creía la víctima de todos.

Pero luego te encontré a ti

y cambiaste todo el odio que llenaba mi corazón por amor.

Yo también volví a nacer el día que te conocí.

Si no fuera por el miedo que siento al temer que algún día

todo se acabe, sería completamente dichosa.

Aparta ese temor de tu corazón. Estamos a salvo.

Ariza no te va a volver a molestar, ha logrado lo que quería.

Ariza puede que no, pero como sabes, no es a él a quien más temo.

Anoche, Ariza me ofreció que me marchara con él.

Ese canalla ha perdido el juicio.

Aseguraba que él podría darme algo que tú nunca me darías.

¿El qué?

Seguridad.

Estaba seguro de que Cristobal acabará encontrándome.

Genoveva, el peligro ha pasado.

Tenemos que ser más cautos ahora, pero nada más.

Mi amor,

te prometí que te cuidaría por encima de todo.

No pienso incumplir mi promesa.

Quizá no está en tu mano, Samuel.

Nunca

he amado a nadie como te amo a ti.

No permitiré que nada malo te ocurra.

Yo también te quiero con locura.

Ojalá tengas razón y estemos a salvo,

pero no puedo quitarme el mal presentimiento que tengo.

Siento que graves peligros nos acechan.

Genoveva, eso no va a ocurrir.

Tienes mi palabra.

Ay, Jose, que no se me quita de la cabeza tu ocurrencia.

Apenas he podido pegar ojo en toda la noche.

-Pero si roncabas como una bendita.

-Pero eran ronquidos de preocupación.

No dejo de imaginarme mi rostro en un bote de aceitunas.

-Ya. Pero qué aceitunas, Bellita,

las mejores que he probado en mi vida.

-Pero hijo,... ¿tantos sudores,

para que todos vean mi cara mientras toman el aperitivo?

-¿Y qué es el aperitivo si no es el momento más dichoso del día?

Y ahí vas a estar tú, acompañando con toda tu belleza y tu gracia,

mi alma. -Que soy artista de renombre.

-Y lo seguirás siendo hasta el final de los tiempos.

Lo que yo te estoy proponiendo no es ninguna deshonra.

Muchos artistas del espectáculo promocionan productos.

-¿Tú crees? -(ASIENTE)

AlBertín del Borne, mismamente,

ese, con todo su arte, anuncia jamones.

Albertín, que es hombre respetado y cabal.

Claro está, que unos jamones tienen más poderío que unas aceitunas.

-No te digo yo que no.

Pero ¿y qué me dices de Luis Javier, el cantante mexicano?,

ese es imagen de un dentífrico. -Natural,

-tiene una sonrisa que deslumbra. -Ya.

Pero puestos a elegir, entre unas aceitunas

y un jabón para los dientes, no hay color

de lo que tiene más lustre.

Cuidado, Bellita, que estamos haciendo el canelo.

Si Luis Javier y Albertín lo hacen,

¿no vamos a aprovechar nosotros la oportunidad de ganar unos cuartos?

Señor, ¿me da parné, como dicen ustedes para ir a la compra?,

que tenemos la fresquera criando telarañas.

-(ASIENTE) Muy bien.

Vamos a ver. Aquí tienes.

Para llenarla.

Y de paso te traes unas gambitas, que tengo capricho.

-Pues como no quiera que coja unas cabezas "pa" chuparlas.

Con esto me da para la compra del día,

no le cuento ya "pa" llenar la despensa.

-Arrea, pues sí que gastamos en viandas.

-Los señores son de buen comer y de buen beber, no nos engañemos.

Bueno, ya haré yo lo que pueda con esto,

pero no esperen manjares exquisitos.

-Sea, Jose.

Vamos a hacer el negocio de las aceitunas,

que no hay motivo para pasar necesidades.

Menudo sofoco se ha llevado Agustina.

Al parecer, don Felipe ha vuelto a las andadas.

-Ella que estaba tan orgullosa de que ya no bebía.

-Ha retomado la costumbre con creces.

Ayer, Agustina estuvo aquí comprando botellas.

-No creo que tarde mucho en volver a por más.

Se rumorea que se le vio por la calle "achispao".

-Desde ayer por la tarde no se sabe nada de él.

-No entiendo,

con lo satisfecho que parecía con su nueva colocación.

-"Na" le ha durado la alegría.

Parece ser que vuelve a tener la misma mala baba de antes.

-¿Y qué le habrá pasado? -Vaya usted a saber, Carmen.

Lo que está claro es que mi suegro se va a llevar un disgusto.

-Ay, en eso tienes razón, Lolita. Toma, hija.

Tu suegro se preocupa mucho por él.

Me has "dao"...

Ahí va.

Les ruego que no cuenten "na" de "na",

cuanto más tarde se entere, mejor.

-Pues sí.

En fin, marcho que tengo una pensión que atender

y un socio que no da un palo al agua,

que todo hay que decirlo.

A más ver.

-Carmen,.. ahora que estamos a solas.

Quería agradecerle lo que hace por mi suegro.

El apoyo y el cariño que le está dando le está haciendo mucho bien.

-Tiene usted un corazón que no le cabe en el pecho.

-Descuida, Lolita, que no hay nada que agradecer.

Hombre, por fin te veo. Qué ganas tenía de saber de ti.

Anoche cuando llegaste eran las tantas.

Y cuando he "marchao" esta mañana, aún dormías.

Dime, ¿qué tal te ha ido con Hipólito?

No sabes lo difícil que ha sido cubrirte delante de tus padres.

-Ay, Arantxa.

-¿Eso significa que ha ido todo muy bien?

-Este beso es para agradecerte que me hayas ayudado.

Y para que lo sigas haciendo. -Ya sabía yo,

pides tú más que un fraile.

¿No habrá intentado sobrepasarse contigo?

-No, es todo un caballero.

-Todos lo son, hasta que dejan de ser.

-Escúchame bien,

quería verme para hacerme una prueba.

Cree que tengo figura, porte, carisma...

Y que tengo unos brazos muy bonitos.

-No te digo yo, ese pollo quiere algo.

-Sí, darme una oportunidad.

Tiene una vacante para el espectáculo de esta noche.

Me ha ofrecido debutar.

-¿Qué?

-Ha llegado mi gran ocasión. Estoy como en una nube.

-Descuida, que te bajan tus padres de un mamporro.

¿Cómo vas a ocultárselo, a ver? -Pues con tu ayuda.

-Para qué preguntaré yo también.

Ni siquiera me vas a felicitar, ¿no?

-Pues claro que sí.

(HABLA EN EUSKERA)

Enhorabuena, mi amor.

¿Sabes qué te digo?, que lo siento aquí, esta noche vas a triunfar.

-¿Vendrás a verme?

Arantxa, por favor, tengo tantas ganas de tenerte cerca.

-Pues claro que voy a ir.

No me perdería eso por nada del mundo.

Ya veré luego cómo me escapo. Hacemos una cosa,

ahora subo a preparar la comida

y, luego ya hablamos de cómo lo hacemos, ¿te parece?

-De acuerdo.

Agur, cariño.

-¿Qué, le gusta tanto el espectáculo que no me quita ojo?

-Se la ve muy contenta, Cinta.

¿Sus padres le han encontrado otro pretendiente?

¿Tan desesperada está por echarse novio?

-Como es costumbre en usted, se equivoca.

A una le sobran admiradores

y, a partir de ahora, me van a sobrar aún más.

Agustina, ya he sabido lo de su señor. Cuánto lo lamento.

-Qué poco dura la alegría en la casa del pobre.

-¿Y yo que estaba tan ilusionada con que se había repuesto?

-Pues al parecer, solo estaba cogiendo fuerzas.

-No ha vuelto desde ayer por la tarde.

-Larga jarana, sí.

-No he podido pegar ojo en toda la noche.

-Haberse hecho una tisana para calmar los nervios, mujer.

-Eso mismo me propuse, pero fue peor el remedio que la enfermedad.

Al salir de la habitación,

me desvelé aún más con lo que vi.

Doña Rosina y don Liberto estaban con Marcelina,

Jacinto, Casilda y Servando bailando una música muy rara.

-Calle y no me diga más, eso tenía que ser el tango.

Cuando a Servando se le mete algo entre ceja y ceja...

-¿Ese no es el baile que criticó el párroco?

-El mismo. -Oh.

Eso no puede ser.

Una no va a permitir que el altillo se convierta

en un antro de perdición. Debo prohibirlo.

Aunque, ¿cómo voy a hacerlo si doña Rosina está metida en el ajo?

-A ver, ¿doña Rosina y don Liberto

saben que usted les pilló bailando el tango?

-¿Cómo dices, Fabiana?

¿Que Rosina ha estado bailando tangos con el servicio

y en el altillo? Esta me va a oír.

Puedes retirarte, Casilda.

Don Ramón,

¿seguro que no quiere que le traiga unas rosquillas?

Doña Rosina se ha comido unas cuantas

y dice que están "pa" chuparse los dedos.

-Muchas gracias, Casilda, pero mi visita va a ser breve.

-Bueno, pues si no necesitan "na" más, voy "pa" la cocina.

-Gracias, Casilda.

Lamento escuchar que su visita será breve. ¿Tiene prisa?

-No.

Pero sé que su esposa no ve nuestra amistad con buenos ojos

y no quisiera ponerle en un aprieto.

-No debe preocuparse por eso,

las puertas de mi casa van a estar siempre abiertas para mis amigos.

-Gracias, pero si me he atrevido a molestarle,

ha sido para preguntarle sobre Felipe.

Verá usted,...

antes, por casualidad,

he escuchado un comentario entre dos vecinos,

y me ha parecido entender que volvía a los malos hábitos.

-Así es, sí, lo cierto es que a mí también me han llegado esos rumores.

Pero no lo comprendo. ¿No se había recuperado,

no estaba centrado en el encargo de los Sahagún?

-Al parecer, no lo estaba tanto.

Dicen en el Ateneo que ha tenido un error

al redactar un contrato de sus clientes.

-Y ha quedado mal con ellos.

-Es que no podía ser de otra forma.

Dicen que ha tenido un error de principiante,

algo que un abogado con experiencia jamás haría.

-Lleva muchos años alejado de la profesión,

solo necesita oportunidades para volver a foguearse.

-Pues me temo que no le va a resultar fácil encontrarlas.

A su desprestigio que ya acumula, ahora se le une este nuevo dato.

-Liberto, quiero pedirle que mantengamos en silencio

lo que ya sabemos, que no se entere nadie más.

-Por mi parte no habrá ningún problema,

pero ya sabe cómo vuelan las malas noticias.

Apriete un poco más, Carmen, sin miedo.

-Como apriete más, corremos el riesgo de partirla en dos.

No sé cómo puede siquiera respirar.

-¿No ha escuchado que para estar bella hay que sufrir?

-Sí, pero sin pasarse,

no vaya a ser la más bella del cementerio.

Qué bien le queda, señora.

-Se lo agradezco. ¿Ha podido usar el tocador que le regalé?

-Aún no, no he tenido ocasión.

Estaba esperando un momento especial,

pero este no acaba de llegar.

Así es la vida de las criadas.

-Comete un error, Carmen,

mi vida ha estado lejos de ser un camino de rosas,

pero no por ello he dejado de buscar esos momentos

que nos alegran la existencia.

La alegría se la debe procurar uno mismo.

¿Estás lista, Genoveva?

Eso dímelo tú.

Estás espectacular.

Espero que se te haya pasado ya ese ridículo pensamiento.

Mucho me temo que te equivocas,

sigo sintiendo una sombra que nos acecha.

Tonterías.

¿No has visto lo preciosa que eres?

¿Crees que alguien como tú merece un castigo

y no la mejor de las vidas?

Por desgracia, mi belleza no me ha protegido antes.

Si no lo hace tu belleza, lo haré yo.

Debes creerme de una vez, vamos a ser dichosos,

y nadie nos los impedirá.

¿Qué les parece?

Lo he dibujado yo mismo.

-Le ha "quedao" muy "apañao".

-Sin embargo, creo que me ha sacado algo gruesa.

-Era solo una prueba.

A la hora de la verdad, se lo encargaremos a un artista.

-¿Cree que este negocio tiene futuro?

-¿Cómo un hombre tan avispado como usted puede dudarlo?

Comercializar las aceitunas con el nombre

de Bellita del Campo... -Una servidora.

-...es la mejor idea que he tenido.

Aprovechando el reclamo de mi señora,

podemos venderlas como churros.

-Como churros no, Jose, como olivas.

-Y eso solo es el principio.

Si la cosa sale según lo previsto,

las venderemos en toda Latinoamérica.

-Antoñito, quién iba a decir que algo de Cabrahígo

iba a viajar tanto. -Dicho así

suena bastante bien, pero no sé, habrá que estudiar el asunto,

hacer números.

-Yo ya he hecho cálculos, estaré encantado de mostrárselos.

Seguro que terminan de convencerle.

-Bueno, pues reunámonos y me los muestra.

-Sin duda, formamos un gran equipo.

Aquí, Jose y Antoñito harán las cuentas,

Lolita se encargará de traer las aceitunas

y, yo me encargaré de la parte artística.

-Y a "to" esto,

¿cuál es la parte artística de un frasco de aceitunas?

-(RÍEN)

(RESOPLA)

No sé que sigo haciendo aquí, me encuentro perfectamente.

Madre.

Mateo, hijo, qué sorpresa.

¿Ya está buena? Úrsula me dijo que no viniera.

-Y con razón,

el hospital no es lugar para un niño.

Disculpe, don Eduardo,

he intentado convencerle de que esperara, pero no pude.

Y eso que le he dicho que la señora no tardaría en volver.

Me temo que eso no era del todo cierto.

Le iban a dar el alta esta tarde, pero quieren hacerle

nuevas pruebas.

-¿Tiene algo malo?

No, mi amor, solo es cansancio.

¿Cómo puedes estar cansada si no te levantas de esta cama?

-Tu madre, que tiene que coger fuerzas

para cumplir con sus obligaciones, aunque a veces no quiera.

-¿Acaso no quieres hacer los deberes?

No, cariño.

Tu padre solo bromea.

Mateo, ya has visto a tu madre,

mejor que la dejemos descansar. No.

-Ven conmigo, Mateo, vamos a comprar unos bombones.

-Yo me quedo con ella. -He dicho que vengas.

Ve...

y cómprate los chocolates que te gusten,

ahora nos los comemos juntos.

Vamos.

Debería ser más cuidadosa con don Eduardo.

Nada gana enfrentándose a él.

Se acabó, no voy a seguir sufriendo a su lado.

No aguanto más.

¿Qué quiere decir, señora?

Que está decidido, Úrsula.

En cuanto me restablezca, me llevaré a Mateo junto a Telmo

y nos marcharemos.

Ya no hay vuelta atrás.

No te preocupes, mi "arma", que toda saldrá bien.

-Muchas gracias, Carmen. -Ánimo.

-Madre mía.

-(HABLA EN EUSKERA)

-Arantxa, al fin. -Me ha costado escaparme de casa,

pero no me hubiera perdido esto por nada del mundo.

¿Qué tal estás? -Hecha un manojo de nervios.

Estoy hasta mareada. -A tu madre también le pasaba.

-Todo sea que no me caiga cuando salga.

-No, mujer.

Te he traído dos cosas que te van a proteger.

-Ay, la peineta de mi madre.

-Por lo menos, que te acompañe de esta manera.

Y también te he traído dos medallas,

la de la Virgen de Cinta y la de la Virgen de Aránzazu,

por si la cosa se complica y la de Cinta necesita refuerzos.

-Muchas gracias, tata.

Me siento mejor. -Se te ve, cariño,

se te ve. -Niña, 15 minutos y sales.

-Sí.

¿Sucede algo, don Hipólito?

-Nada.

Que viéndote así tan racial y tan guapa, me has recordado a alguien.

Tienes un aire a la gran Bellita del Campo.

¿No tendrás relación con ella?

-Uy, pero qué tontería, por favor. -Ni siquiera sé quién es.

¿Es muy conocida?

-¿Conocida? Es la más grande.

Menuda ignorancia

la de los jóvenes.

-Te oye tu madre y no te perdona en la vida esto.

-¿Que quiera seguir sus pasos?

-No, decir que no es conocida.

Ay, Cinta, si te reconoce alguien más,...

aquí se puede formar un drama y de los gordos.

Te pongo las medallas.

-Sí.

Ay.

-Vamos, cariño.

Así, perfecto.

Pues he "pensao" en programar unos ensayos

para practicar el tango con la Marcelina y la Casilda.

-Recuerde que se han apuntado los señores.

Quién sabe si alguno se apunta, como don Liberto y doña Rosina.

-También he hablado con un conocido

por si nos presta un nuevo disco de tangos.

-¿Usted cree que hay más discos?

-Sí. Pero si el tango es como el pasodoble, pero mas "agarrao".

Tiene que haber cientos, bueno, docenas.

-Ah. Pues mira, me alegra, porque esa música me relaja.

Y, sobre todo, relaja a la Marcelina.

(RÍEN)

Me temo que tenemos jarana.

-Parece que don Felipe se ha "tomao" dos copas de más.

-O tres o cuatro, Jacinto.

-Enhebrad, prendas, no os vayáis a caer.

(RÍEN)

Eh, vosotros, permitidme que os presente...

a estas dos damas que he conocido en un cabaret,

María y Antonia.

-No. -¿O era al revés?

(RÍE)

En fin, qué más da.

Maldita sea,

he vuelto a olvidarme las llaves de casa.

Jacinto, tendrás que abrirme la puerta,

no vayan a resfriarse mis acompañantes.

-Lo lamento, señor, pero...

lo mismo le pasó ayer y le presté mi copia,

y si la he visto, no me acuerdo, porque no me la ha devuelto.

-Pues dile a Agustina que baje a abrirnos.

-Lo siento, señor, pero no va a dar ni una,

marchó con Fabiana al cinematógrafo, volverá más tarde.

-Bueno, pues tendremos que pasar la noche en la pensión.

-No, no, no, lo lamento, don Felipe,

pero no le puedo dar alojamiento.

-¿Cómo que no? ¿Me niegas cama?

-No, no, no, por supuesto, a usted no, pero...

a las señoritas, es otro cantar. Verá, mi...

pensión no es de esas.

-¿De cuál es, Servando, de cuál es?

-De las que se permiten entrar señoritas de moral distraída.

-(RÍE)

Servando,

ya te lo he dicho antes, estas dos mujeres son de buena familia

y de las más rectas costumbres.

Bueno, entre tú y yo, quizá las costumbres no son las más rectas.

(RÍE)

-Lo siento, don Felipe, pero no va a poder ser.

-¿Cómo que no?

Pero ¿quién te has creído? -Don Felipe, que me busca la ruina.

Que me pueden cerrar la pensión. -¡Me importa un bledo!

¡Abre esa puerta! -No puedo.

¡Por el amor de Dios!

¡Me va a ver obligado a llamar a la guardia!

-Arrea, que se ha cargado la cerradura.

No seas agorera, Arantxa.

Hipólito ha quedado convencido sobre mis orígenes.

Le dije que mis padres son labriegos en Sevilla.

-¿Sevilla? Una cosa es que reniegues de tus padres,

pero ¿de Huelva también?

-A pesar del parecido, no se tiene que dar cuenta

de que tengo que ver algo con mi madre.

-¿Y si hay alguien en la sala que te conoce,

un conocido que te ha visto?

-Poniéndote en lo peor eres toda una maestra.

-No, solo quiero que te des cuenta del riesgo que corres.

-Descuida.

Sé perfectamente que si eso pasara, mi carrera se vería truncada

antes de haber comenzado. -(SUSPIRA)

Lo peor de todo es que tus padres se darían cuenta

de lo que planeamos y de que yo estaba metida en el ajo.

-Estoy nerviosa.

-Motivos no te faltan, cariño.

-¿Qué te parece?

-Que tienes mucho arte.

-Muchas gracias, pero no me refería a eso.

Teniendo un poco de cautela, con el abanico, así,

y con ayuda de la coreografía, no me reconoce ni mi padre.

-Ese no es buen ejemplo,

porque tu padre cuando le da al fino, no se acuerda ni de su madre,

pero puede funcionar. -Me presentaré como...

La artista enigmática.

O mejor, La dama del misterio.

¿Qué piensas? -Lo que sea,

pero que no te reconozcan.

Llego a saber estos problemas que vienes a darnos

y salgo de vascongadas.

-Tu turno, muchacha.

-En un santiamén, don Hipólito.

Una consulta, ¿me podría presentar como La dama del misterio?

-¿Y eso?

-He decidido que sea mi nombre artístico.

-Joven, empiezas con los caprichos de artista.

-Mucha mierda.

Sal ahí y demuestra lo que tú vales, ¿eh?

Hala, venga.

-Distinguido público,

el cafetín del Duende

tiene el honor de presentarles en primicia,

a una artista llamada a crear época en el flamenco.

Con todos ustedes, La dama del misterio.

(Aplausos)

(Suenan unas castañuelas)

(Suena una guitarra española)

# Viva Sevilla, vida Sevilla. #

-Ole esas caras guapas. Ole las flamencas.

-Ole tú.

# Viva Sevilla, vivan las sevillanas

# en las mantillas,

# un letrero que dice:

# "Viva Sevilla". #

-Igualita que su madre, toda una artista.

# Viva Triana,

# vivan los trianeros y los de Triana,

# vivan los sevillanos

# y sevillanas. #

-Ole las niñas con arte. Di que sí, guapa.

# Viva Triana, vivan los trianeros

# y los de Triana, vivan los sevillanos

y sevillanas. #

-Ole, bravo.

-Bravo. -Bravo.

-¡Bravo!

Qué velada tan maravillosa, Samuel.

¿Te ha gustado la cena y la obra?

Sí, pero aún más la compañía.

¿Por qué brindamos? ¿Acaso lo dudas?

Por nosotros.

(Música)

(Llaman a la puerta)

¿Quién puede ser tan inoportuno?

¿Esperas a alguien? No.

Dejemos que llame, ya volverá mañana.

(Llaman a la puerta)

Te aseguro que haré que se arrepienta.

No tardaré en librarme de él.

Le digo que no está aquí. ¿Qué hace? Deténgase.

(Se cierra la puerta)

Senador, ¿ocurre algo?

-Díganme de una vez, qué saben ustedes de Ariza.

# Ay, río de Sevilla, qué bien pareces.

# Qué bien pareces,

# lleno de velas blancas... #

-Viva la madre que te parió.

-# Ay, río de Sevilla, qué bien pareces. #

(Guitarra flamenca)

# Qué bien pareces,

# lleno de velas blancas y ramas verdes,

# ay, río de Sevilla, qué bien pareces. #

(Aplausos)

# Viva Sevilla,

# viva Sevilla. #

-¡Bravo!

(Aplausos y vítores)

-Ole.

Ole, grande.

-Guapa.

(Aplausos y vítores)

¡Bravo!

-Pero mírala, si parece que lo ha hecho toda la vida.

-Señoras y señores,

La dama del misterio.

(Aplausos y vítores)

Al fin, doctor.

Llegué a temer que se olvidasen de mí.

¿Hasta cuándo van a tenerme aquí encerrada?

¿Cuántas pruebas más van a hacerme?

Doctor, quiero volver hoy mismo a mi casa a dormir.

Está usted sola.

¿Y su marido?

Ha salido a cenar, pero vuelve ahora.

¿Por qué ese interés en verle, sucede algo?

Tengo algo muy importante que comunicarles.

No son horas de irrumpir en la casa de nadie, y menos con estos modos.

Les he hecho una pregunta,

¿dónde está Ariza? No tenemos ni idea.

¿Por qué?

Por una sencilla razón, porque su amigo me ha dado esquinazo.

Después de conseguirle los papeles de importación,

ha desaparecido de la noche a la mañana.

Sin abonarle lo acordado, entiendo. Así es.

No me ha pagado los servicios prestados,

ni siquiera los gastos incluidos para agilizar todo el papeleo.

-Lo sentimos, senador.

-La creo.

Pero tenga seguro que lo van a sentir mucho más.

No le comprendo. Sencillo.

Si ese sinvergüenza no se hace cargo,

tendrá que responder usted en su nombre.

Va a hacerse cargo de la deuda, y le aseguro que no es pequeña.

No puede dejarme así.

Dígame de una vez lo que quería comunicarnos.

Preferiría que esté su esposo cuando lo haga.

Y yo también,

pero como verá, estoy sola.

Y más sufrimiento me está causando la espera, créame.

Doctor, le recuerdo que yo soy la paciente

y tengo derecho a saber lo que me sucede,

de la misma forma que quiero que me explique

por qué me han mantenido en el hospital a pesar de mis protestas.

Doctor,...

por favor,

dígame lo que está pasando.

Las noticias no son buenas.

Descuide, que eso ya lo sospechaba.

Los resultados de las pruebas apuntan a que usted padece...

una grave dolencia en el pulmón.

Es muy probable que se trate de un tumor,

cuyos síntomas se han desarrollado a gran velocidad en los últimos días.

Esto es solo el principio.

¿Qué está diciendo?

Señora, siento decirle que...

no le queda mucho tiempo antes de que sus pulmones dejen de funcionar.

¿Cómo?

Su pronóstico es muy grave,

fatal, siento decírselo.

¿Y... cuánto tiempo me queda de vida?

Unas pocas semanas, no más.

Dios me libre de querer decirle cómo usar estos días,

pero yo no los emplearía en buscar una cura a un mal que no la tiene.

Quizá le parezca cruel o inclemente,

solo pretendo que una vez haya aceptado su destino,

su final sea más sosegado.

No puede pedirnos dinero, senador,

no somos parte en este trato. -¿Ah, no?

Su marido ha ejercido de intermediario.

-Él solo le presentó a Ariza. Genoveva,

por favor. En esta misma casa,

dándole su bendición a ese estafador.

Quiero el dinero que me prometieron. -"Antes de firmar el parte,"

tengo que hablar con su marido.

Mi marido tardará, ya le he dicho que salió a cenar.

Está en su derecho de conocer el diagnóstico.

Doctor, yo soy la paciente

y le ruego que no le diga nada.

No es un asunto en el que yo tenga elección.

Dígame, senador,

¿qué consideraría usted una compensación?

No es que yo considere o deje de considerar,

las gestiones fueron valoradas en 3000 pesetas.

-Dios mío. -Y eso es lo que quiero.

Ni un céntimo menos.

-"En el restaurante," los clientes no hablan de otra cosa.

-El escándalo, doña Felicia.

A la cuenta de don Felipe hay que sumarle el pecado del escándalo.

-Pecado no sé, pero algunos dicen que fue delito.

Y es probable que le detengan por agresiones,

y no sé qué más.

Arantxa, en Argentina no hay olivos.

Quien dice en Argentina, dice en América.

No las van a quitar de las manos.

-Sí, don Jose, que me hago cargo.

Ni hay olivo ni hay una Bellita del Campo.

Se venderán como rosquillas.

-¿De dónde vamos a sacarlo, Samuel?

"¿Sabes por qué Cinta no ha venido a desayunar?".

-Claro, porque ya se ha ido a clase, señora.

-No hay quien le eche el ojo.

Cuando no está en la "bibliothèque", está en la escuela.

No hay quien la vea ni de día ni de noche.

Cuando la caces, dile que quiero hablar con ella.

-Ya te lo he dicho,

no quiero que salgas sola.

Se acabaron los escarceos y las salidas.

¿Tú te crees que yo me he olvidado?

¿Te crees que yo soy un memo?

-"No está descartado que aquí" también le busquen los guardias.

-Madre, don Felipe entre rejas. ¿Sabe si mi suegro está al tanto?

-No lo está, pero lo estará. ¿Se puede ocultar algo en Acacias?

-Ay. Yo solo espero que no le dé por meter baza,

que de lo contrario, estamos apañados.

-Hoy por mí y mañana por ti.

-Tampoco tengo yo que ocultar. No te voy a decir que no.

Quien esté libre de mentira, que tire el primer cantazo.

-¿Qué mentiras?

-Mi esposa,

fulana y ramera,

como te llamé antes de que te llevaran al hospital.

Pero por suerte estás casada,

no podrás darte a la mala vida.

-No estoy yo en contra de la novedad, pero ¿ocultar el rostro?

La belleza hay que mostrarla.

Parece que lo has conseguido.

Llamaste la atención de un periodista

que se hallaba entre el respetable, y El Vespertino

publicará una reseña elogiosa.

-Eso será, eso será mi consagración como artista.

-Sí, pero tú sabes que la consagración se hace con una hostia.

-Y no solo eso.

El periodista quiere sacarte unos retratos para seguir publicando.

-Mis primeros retratos como artista.

¿Qué me pongo? -Ponte mala,

va a ser tu única solución, que te van a conocer.

-¿A qué hora quedamos en el altillo? -¿"A qué hora quedamos"?

¿Para qué? -Para nada. No.

Nada.

-Servando, que tiene que echarle el ojo a un grifo que me gotea.

-Sí.

-A ti lo que te gotea es la bilis de la mentira.

Lo sé todo,

todito.

Sé que os reunís para frotaros con desenfreno.

Bailáis tan apretados, que las hebillas resplandecen.

Se han acabado las desvergüenzas y los achuchones.

Que bailen el tango en Las Indias, pero en mi barrio no.

Es solo una anemia de poca monta, no tiene que preocuparse.

Lo peor está en casa.

Debe saber a qué atenerse.

"Un gran cambio en sus actividades, no, don Jose?".

-Radical, don Antoñito.

-Aunque me parece buena idea,

y eso nos ha permitido a Lolita a y a mí poder invertir,

no deja de llamarme la atención que teniendo un teatro,

diversifiquen tanto su negocio.

-Ha estado fingiendo que seguía trabajando.

Esperemos que no vuelva a los malos hábitos.

-Pero eso no es asunto suyo, padre, cada uno vive como quiere.

-O como puede, Antoñito.

-Fue mi amigo y siempre lo será.

-Mataste a mi mujer.

¿Ya has terminado con mi nombre, asesino?

Será nuestro paraíso.

Lucía, dime qué te preocupa y lo solucionaremos.

No tiene solución.

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Acacias 38 - Capítulo 985

04 abr 2019

Lucía regresa a casa Eduardo la acusa de adultera, ella se desmaya. Telmo y Lucía acuerdan organizar su marcha con Mateo en cuanto Lucía salga del hospital, pero el médico anuncia a Lucía que sufre una enfermedad cardíaca muy grave, le queda poco tiempo de vida.
Felipe tiene problemas con su reinserción laboral y no logra centrarse, desesperado vuelve a las andadas y monta un escándalo en la calle
Los Domínguez proponen a Antoñito y Lolita asociarse en el negocio de comercializar aceitunas con la efigie de Bellita. Cinta debuta Como "La Dama del Misterio". Se mete en el bolsillo al público
Genoveva está contenta porque cree que la historia de Ariza ha quedado atrás, pero Ojeda Tapia se presenta en su casa para exigir a Samuel el pago de la deuda que le ha dejado, les ha dado esquinazo.

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  1. Marijose

    Mabi no es de tu servidor .a mi me pasa lo mismo desde España..esperemos que se arregle pronto .

    15 abr 2019
  2. Mabi

    María Carmen, Milagros está viviendo en París con su hermana María Luisa, ya tiene 10 años y hasta se mostró una foto de ella cuando Don Ramón aún seguía preso. Gracias a Dios un niño salió con buena vida de Acacias !!!

    09 abr 2019
  3. Maria Carmen

    Disculpad.. que paso con la niña Milagros?????

    08 abr 2019
  4. carmela

    Me encantaría que doblen a la niña cuando canta, que la madre lo hace excelente. ¡¡¡Felicitaciones a todos por su trabajo!!!

    07 abr 2019
  5. carmela

    El marido tose como un condenado... ¿Y Lucía está grave enferma del pulmón?... Esto nadie lo esperaba.

    07 abr 2019
  6. Marcia

    Los Domínguez super entretenido,pero la hija ...ya está muy repetido eso del misterio, que no la reconozcany perdón pero que mal canta y de bailaora nada, play back o una doble.

    07 abr 2019
  7. Liliana

    jajajaja, no es con maldad pero que mal canta esa chica! Sera bonita pero eso no alcanza, además se nota que jamás bailó nada porque no sabe mover los brazos ni el abanico! Le hubieran doblado la canción y puesto un antifaz por lo menos. Perdón, pero debo reirme, después de todo es gracioso verla.

    06 abr 2019
  8. Mar

    Lucía rechazó a Telmo cuando él volvió a Acacias porque es la que tiene más que perder, también le ha dicho que no por su hijo y Telmo responde: sí, tú serás una prófuga de la justicia y mi hijo sufrirá las consecuencias de nuestro "amor", pero yo quiero estar cerca de él y vernos así a escondidas es mejor que nada... Eso es AMOR, sí, con mayúsculas (sarcasmo). Por otra parte, Telmo estuvo años en África, la enfermedad de Lucía podría ser perfectamente alguna contagiada por él, de la que ya esté inmunizado pero sea portador, un tumor no tiene gracia. Por fin Rosina parece que vuelve a ser ella misma, estaba muy cambiada con la influencia de Susana, cada vez más radical, con lo simpáticos que fueron los capítulos en los que aprendían dibujo las dos :/ los añoro. Me pregunto cómo harán ahora para convertir a Susana entre Rosina y Liberto, jajajaja Me requeteencanta la familia Domínguez, y Arancha me chifla!! La verdad es que esta serie a veces he tenido ganas de dejarla por surrealista y tener ratos pesados, pero ahora mismo me tiene bastante contenta en general ^_^

    05 abr 2019
  9. Carmen

    Podían aver escogido una actriz para el papel de cinta ,que supiera cantar de verdad o al menos ( que menos) que no desafine como un gallo borracho. Seguro que hay más de una y más de diez que cante mejor...o en un alarde de sensatez podían haber hecho playback... Está seríe tiene buenísimos actores pero está sumiéndose en la burgaridad guionistica...

    05 abr 2019
  10. marga

    Parece que después de más de un siglo... hemos evolucionado poco en algunos comportamientos nefastos o... más bien hemos "involucionado", como en ciertos maltratos y abusos de "poder". Es una pena

    05 abr 2019