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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 982 - ver ahora
Transcripción completa

Mateo es hijo tuyo.

Te protegeré.

¡No solo es un miserable, sino también un asesino!

-"Mi padre y Felipe han vuelto a tener sus más y sus menos".

¿Recuerdas que nos contaste a Lolita y a mí que mi padre callaba

para proteger a alguien?

-Lo recuerdo, sí, pero me dijo usted que lo olvidara.

-Sí, pero ahora te pido lo contrario.

Habla con él, intenta sonsacarle, necesitamos saber lo que pasó,

por su bien.

-Ha intentado propasarse. -¡Ay! Cinta de mi alma.

-Escúchame, lo ha intentado, pero no lo ha conseguido, ¿verdad?

-No. Porque me he defendido como gato panza arriba.

-¿Se queda?

Sí. ¿Mucho rato?

Sí, mucho rato.

Te estaba esperando, cariño.

¿Qué está ocurriendo, Genoveva? Y no me mientas,

si me mientes, todo habrá terminado.

-Te hemos matriculado en una Academia para Señoritas.

La prestigiosa academia de madame Olenka.

-Pues...

-A lo que iba, si usted no me ayuda, caballero,

me veré obligado a informar del paradero de su esposa a Cristóbal.

"Nunca dejé de amarte".

Nada ni nadie nos va a separar, nunca más.

Creí que me ibas a exigir que me fuera lejos de Acacias,

que saliera de tu vida. Es lo que debería, pero,...

pero no puedo, es superior a mí,

mi amor se lleva sus creencias, mis seguridades, es mi dueño.

Dime que me amas. Necesito oírlo.

Te amo, te amo, te amo.

Yo también, yo también.

Te prometo amor eterno.

Nunca dejaré de quererte y desearte.

Me basta con que me ames hoy y después mañana,

y después pasado mañana.

Te juro que así será.

Necesito estar contigo,... dormir a tu lado, tomarte.

Nada me haría más feliz, pero...

pero no debemos errar y perder la oportunidad.

Telmo, Eduardo no nos lo va a poner nada fácil

y tenemos que ir con tiento en cada paso que demos.

¿Hay que respetar a ese hombre que tanto te ha hecho sufrir?

Siempre.

No es el mejor esposo del mundo, pero ha mantenido a Mateo

y me ayudó a levantarme cuando más hundida estaba.

Tienes razón,... no voy a presionarte,

haré todo lo que tú me pidas. Respetaré

los plazos que marques.

Te prometo que será lo más rápido posible,

no deseas más que yo empezar una nueva vida.

Calma, Telmo.

Ya habrá tiempo para eso,

y nos cansaremos de estar juntos el uno con el otro.

No me cansaré en la vida.

Eso espero.

Ahora debo volver a casa. No tardes, Lucía,

quiero veros a ti y a Mateo.

Sí,...

no te quedes apesadumbrado, y vivamos nuestro amor con alegría.

Dame un beso más para el camino.

Perdóname, pero a veces me ofusco y no me doy cuenta

de la dicha de haberte encontrado.

Voy a ver que esté libre el pasillo.

¿Está despejado? Despejado, puedes salir.

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Qué tipo de ayuda precisa? Sus contactos.

Hace poco que regresé a Acacias, ya hace varios años

que abandoné los negocios, no tengo contactos.

El nombre de su familia sigue siendo respetado,

en los círculos más poderosos aún se recuerda a su padre.

No lo sé, yo no he hecho por mantener mi apellido con lustre.

Dígame qué quiere y cómo conseguirlo.

Ten cuidado, Samuel, este hombre tratará de engañarte,

es su condición, la mentira y el daño.

-No tema, si usted no consigue lo que necesito,

el perjudicado seré yo.

Si me ayuda, me salvaré, y si no,

nos hundimos todos.

En el carácter del escorpión está matar, aunque eso

le lleve a su propia muerte. Hable.

Tengo que huir de Cristóbal Cabrera. Para ello he de salir de España.

Necesito dinero, limpiar mi imagen.

No tengo dinero, si eso es lo que busca.

Mi fortuna hace años que desapareció.

No, no es eso lo que busco.

El dinero lo tengo, hay un negocio,

unas minas de hierro al norte de Marruecos...

que por un precio razonable puedo hacerme con ellas.

Extracción fácil, calidad de materiales, mano de obra barata.

Lo ignoro todo respecto al hierro,

en mi familia trabajábamos las piedras preciosas.

No es su asesoría lo que busco,

necesito un permiso de importación del gobierno.

Actualmente, la Compañía Española de las Minas del Rif

gestiona ese tipo de permisos.

Es una compañía muy poderosa.

Poco sacará enfrentándose a ella. No pretendo enfrentarme a ella,

tan solo aprovechar una pequeña parte

del negocio a mi favor,...

aunque para eso tenga que repartir beneficios entre hombres poderosos.

Habla de chantaje.

Hablo de negocios, bueno, llámelo como quiera.

Se ve que lo tiene todo muy claro.

Seguro que hasta sabe qué manos debe untar.

Lo sé, las de un senador en concreto.

Perfecto, hágalo entonces, no me necesita para nada.

No es fácil acceder a un senador,

y ofrecerle dinero para que traicione sus deberes con la patria.

Ese senador se llama Ojeda Tapia,

conocido e incluso puede que amigo de su padre.

Y quiere que yo le aborde.

Eso es.

Le repito mi respuesta: no.

Si no convences a tu esposo,

informaré a Cristóbal de tu paradero,

no tardará ni una hora en haceros una visita.

-Eres un miserable.

-Recuerda a Cristóbal, Genoveva,...

recuerda cómo trataba a las mujeres a las que dominaba.

A ella nunca se lo hizo, pero ahora mismo...

estaría encantado de poder hacerlo. Está bien.

Mañana mismo encontraré la forma de ponerme en contacto

con el senador Ojeda Tapia.

(Pasos apresurados)

-Don Ramón,... perdón por el retraso.

-Carmen, pensé que no te vería hoy.

-Es que me he demorado a causa del trabajo.

Mis señores se han retrasado en la cena y...

Creo que algo les preocupa,...

porque han estado horas encerrados en el despacho hablando.

-Espero que no sea nada grave y se pueda solucionar pronto.

No sé nada del nuevo Samuel,

y Genoveva me parece una buena persona.

-Los dos lo son.

Yo solo siento haberme retrasado. -No te preocupes,

no tienes por qué excusarte.

Lo importante es que has sacado un ratito para que podamos seguir

con nuestra charla. -Sí.

-¿Nos sentamos?

-¿Qué tal su día hoy? -Bien, dentro de la normalidad,

sin grandes acontecimientos.

-¿No ha tenido usted un nuevo desencuentro con Felipe?

Así me lo han contado.

-Desgraciadamente, eso ya no supone un gran acontecimiento,

es el pan nuestro de cada día. -Qué pena.

-Al menos esta vez nuestro desencuentro

no ha terminado a golpes.

Vamos avanzando, aunque sea con cuentagotas.

-No entiendo por qué ayuda a don Felipe.

-Siento que tengo una gran responsabilidad moral hacia él.

Él perdió a su esposa, igual que yo,

y no ha sido capaz de rehacerse de esa falta desde entonces.

Y yo...

Y yo le entiendo, me siento solidario con su dolor.

-Pero cada vez que le echa una mano para levantarse,

acaba mal parado. -Así es,

pero espero que eso termine alguna vez, y si no es así,

al menos yo habré puesto todo de mi parte.

-Hace unos días, en una de nuestras charlas, me dijo usted que...

la muerte de doña Celia tenía más aristas

de las que los vecinos conocían y acertaban a ver.

-Así es, pero preferiría no hablar de este tema.

-Creo que pocos, además de don Felipe,

piensan que usted mató a doña Celia.

Yo, por supuesto, no lo pienso,

y quien más y quien menos alberga dudas.

-Te lo agradezco, es muy importante para mí

que tú me consideres inocente.

-Ya, pero, don Ramón, tengo la sensación

de que protege a alguien,...

de que si desvelara la verdad, terminaría con todos los recelos

sobre su integridad. -Insisto en que no quiero

seguir hablando de este tema.

-Algún día no le va a quedar más remedio que hacerlo.

-El tiempo dará y quitará razones.

(Campanadas)

Vaya, qué tarde se me ha hecho, tengo que irme a la pensión

o Fabiana no me dará de cenar.

-Espero no haberle molestado.

-Tú nunca me molestas, Carmen.

¿Te acompaño?

-No, no es necesario, prefiero dar un paseo.

-Como desees.

Buenas noches. -Buenas noches.

-Hombre, por fin llegan.

A ver, cuéntenme, ¿cómo es la academia?

-Ay. Maravillosa, se ve que madame Olenka es una gran dama.

-Pues el nombre tiene de echadora de cartas.

-Ay, no digas trocherías. Madame Olenka es una señora seria,

va a convertir a Cinta en toda una señorita:

clases de protocolo, de cocina, de costura.

-¿Y enseñándole a coser y a cocinar le va a convertir en una señora?,

quizá en una criada.

-¿Ve, madre? Hasta Arantxa se ha dado cuenta.

-Tú harás lo que se te mande y ya está.

Te voy a casar bien, sea como sea. Y tú, Arantxa, callada.

-Sí, señora.

-¿Qué hay para la cena? -Alubiadas.

-Bien. -¿De noche?

Después no hay quien duerma, y la que tiene que soportar

las ventosidades de tu padre soy yo. -¿Pues no es eso el amor?

-Ay, estás imposible, hija. Voy a asearme antes de la cena.

-Muy bien.

Bueno, venga, cuéntame, ¿cómo es la academia esa?

-Sabes perfectamente que ni voy a aprender a coser, cocinar

ni a saber si sé saludar ante un obispo o un ministro.

Todo esto es un sinsentido. Mi futuro está en los escenarios.

-Por favor, pero vete olvidando de eso ya.

-En cuanto se vayan a dormir, me voy a ir.

-No cuentes con mi ayuda. -Mientras no me delates.

-A ver, por favor, mañana empiezas en la academia,

sal mañana, si quieres,

pero hoy no, empieza con buen pie. Empieza...

-¿Mañana me ayudas?

-Bueno, eso ya veremos. -Eso es que sí, que te conozco.

¿No vienes a dormir?

Estoy pensando en cómo acceder al senador Ojeda Tapia.

Ariza dice que era amigo de mi padre,

pero es muy optimista decir eso, apenas se conocían.

Eso es un problema.

Le pediré a Liberto que me lo presente,

él es miembro del Ateneo, seguro que encuentra la forma de hacerlo.

Allí va la "crème" de la "crème" de la sociedad.

Siento mucho que te veas envuelto en esto por mi culpa.

No te lamentes.

Lo que me molestaría sería no poder ayudarte.

Tus problemas son mis problemas. Gracias.

Nunca pensé que fuera a conocer a alguien tan generoso

como tú lo eres conmigo.

No quiero interrogarte,...

pero necesito que me hables de Cristóbal Cabrera.

No te voy a juzgar, cuando te conocí

ya sabía que tenías una historia dolorosa detrás,

y aun así me enamoré de ti. Solo quiero protegerte

de ese hombre.

Es un mal hombre.

De eso no tenía duda.

Cuando me fui de mi casa, hice cosas de las que no estoy orgullosa.

Tuve que bailar en tugurios de mala muerte

y los bailes no eran valses vieneses.

Lo sé. Siempre lo he sabido

y nunca te lo he echado en cara.

Solo te puedo jurar una cosa: nunca cometí ningún delito.

Es verdad que no estoy orgullosa, pero tampoco hay nada

de lo que me tenga que arrepentir. Bueno,...

de una cosa sí:

de haberme dejado seducir por Cristóbal Cabrera.

Él era un hombre rico, propietario de casinos,

por fin podía abandonar esos antros infectos.

Lo que no sabía es que los casinos eran ilegales,

y que el negocio iba mucho más allá:

extorsiones, contrabando, prostitución.

Cuando me enteré, ya era demasiado tarde.

¿Te...? ¿Te obligó a...? ¿A vender mi cuerpo?

No.

Yo era su amante, a mí no me lo exigía,

pero había muchas otras mujeres que sí.

Vi a mujeres llorar,... ser maltratadas, obligadas.

Una vez...

vi a una chica que apenas era una niña que se resistió

y le dieron tal paliza...

Entonces supe que algún día ese sería mi destino,

cuando Cristóbal se cansara de mí.

Es un hombre muy violento.

Me costó decidirme, pero al final logré huir.

Me subí en un tren...

El tren de Bilbao a Francia en el que yo te encontré.

Parecías un pajarillo desvalido.

Y tú me ofreciste enseguida tu ayuda,

cuando pensé que nunca más podría confiar en nadie.

Gracias a ti estoy con vida.

Y así seguirá siendo, te protegeré y te cuidaré,

nada debes temer a mi lado.

-Buenos días, don Ramón.

-No lo dirá usted por las noticias que aparecen en el periódico.

Las he estado ojeando mientras desayunaba y son un desastre.

La única buena noticia es el vuelo de don Alfonso XIII

en el Dirigible España.

-¿Llegará el día en que viajemos por aire, de un lugar a otro?

-Eso usted que es más joven, quizá, conmigo que no cuenten, ya le digo.

-No diga eso, hombre, que está usted hecho un mozo.

¿Me deja que le convide a un café?

Mi esposa está sentada en la terraza.

-Se lo agradezco, pero no me gustaría incomodarla, ya sabe usted

cómo son las malas lenguas por aquí. -Lo sé, pero a mí no me importa.

-Tengamos la fiesta en paz y haya concordia.

Sí quiero preguntarle una cosa: ¿Sabe usted si don Felipe

ha recapacitado y ha aceptado el trabajo con los Sahagún?

-Lo ha hecho, ¿no le parece una noticia mejor que lo del dirigible?

-Ya lo creo.

Daba por hecho que lo rechazaría, sabiendo que era yo

quien lo consiguió.

-Sí, yo también,

pero ayer fui a visitarle y salí muy esperanzado.

Supe que aceptaría por boca de su criada.

-Me gustaría pedirle una cosa.

Que nadie sepa...

que soy yo el que está detrás de esa oferta de trabajo.

-¿Y eso por qué?

Muchos vecinos vencerían las dudas que restan sobre usted de saberlo.

-Porque don Felipe podría sentirse humillado, y yo no quiero tal cosa.

Yo soy capaz de convivir con el oprobio de los demás, no me importa.

-Como desee.

¿Está seguro de que no quiere un café?

-No, iré a dar un paseo.

Vaya y no haga esperar a doña Rosina.

Con Dios. -Con Dios, amigo.

Lolita. -Buenos días.

Perdone, que llevo prisa, que mire qué hora es

y "entoavía" no he abierto. -Solo será un minuto.

Acabo de anunciar a don Ramón la decisión de Felipe

de aceptar el trabajo. -Ah, pues qué bien.

-Sí, pero don Ramón no quiere que nadie sepa que le ha ayudado.

Sigue igual de terco.

-Tranquilo, don Liberto, ni Antoñito ni yo lo entendemos,

pero mi suegro quiere que sea así. Paciencia, y "na" más.

Y perdone, que ya tengo gente esperando en la puerta.

-Vaya, vaya.

Te amo, Telmo. Yo también, yo también.

Te prometo amor eterno,...

nunca dejaré de quererte y desearte.

Me basta con que me ames hoy y después mañana,

y después pasado mañana.

Te juro que así será.

Necesito estar contigo,... dormir a tu lado, tomarte.

Nada me haría más feliz, pero,...

pero no debemos errar y perder la oportunidad.

Telmo, Eduardo no nos lo va a poner nada fácil

y tenemos que ir con tiento en cada paso que demos.

(TOSE)

¿Estás bien?

Un vaso de agua.

(TOSE)

Aquí tienes.

No has abierto el correo.

Trae.

Maldita sea.

¿Qué ocurre?

Me convocan a una reunión esta tarde para la venta de un terreno.

¿Y no es una buena noticia?

No me gusta que me avisen con tan poco tiempo.

Además,... es a las afueras de la ciudad,

tendré que estar fuera varias horas.

No quiero que salgáis ni tú ni Mateo esta tarde,

no hasta que yo regrese.

Así lo haremos.

¿Me ha llamado, señor? Sí.

He de salir de la ciudad, necesito un coche,

en la carta pone la dirección a la que me tienen que llevar.

Le diré a la criada que le pida el coche.

¿Esta carta ha llegado hoy? No lleva sello

y únicamente ha traído correspondencia el cartero.

No recuerdo haber abierto la puerta a ningún mensajero.

He sido yo,... llegó cuando usted salió.

Ah.

Le pediré el coche,

¿necesita llevarse algo?

Los papeles del terreno de Nava Encina.

¿Irá vestido así?

Voy a prepararte una corbata,

y el traje azul que te da buena suerte en los negocios.

Qué pamplinas. Qué absurdas sois las mujeres.

¿Qué le ocurre, señora? ¿Qué te pasa?

Nada, nada, ha sido...

ha sido un malestar pasajero.

Iré a prepararte el traje.

-Hale.

-Echa alguna más, no me seas agarrada, hija.

-Sí, sí, yo le echo algunas más, que se han convertido ustedes

en muy buenos clientes.

Su criada siempre se lleva, de lo bueno, lo mejor.

-Lo que le mandamos en casa,

que mi marido es de buen comer y de pico fino.

-A los hombres se les contenta por la tripa.

-Ay, y que lo digas.

-¿Por qué ha "venío" usted a hacer la compra y no su "criá"?

-Porque está preparando un bacalao al pilpil que lo borda,

y porque yo no quería privarme de esas aceitunas

que hacen en tu pueblo, vamos, ni yo ni mi Jose,

que no perdona antes de comer servirse una copita de manzanilla

y un platito de aceitunas. -Eso es vida, sí, señora.

-Y, además, a mí me gusta salir de compras, así recuerdo mi infancia.

-Uy. -Soy de Punta Umbría,

y mis padres tienen una pescadería.

La de horas que he pasado en el mostrador antes de ser artista.

-Anda, eso sí que no lo sabía yo. -Aquí donde me ves,

pescadera. -Uy.

-He vendido toneladas de chocos, de gambas, de ortiguillas, de cazón.

Ay, me encantaba el trato con las clientas.

-Como a mí, es que no hay mejor trabajo.

-Ser diva de la canción. -A parte de eso, claro.

¿Alguna cosita más? -No.

Ya si eso, vendrá Arantxa un poquito más tarde.

-Le voy a regalar un trozo de tocino que me han traído esta mañana,

que es una delicia. -Ay, qué rico.

-Cuando la Arantxa haga cocido, dígale que lo eche,

que verá que les quita el "sentío".

Dicen que el muchacho que ronda a su hija

se ha "tenío" que ir de la ciudad, buen mozo era.

-Sí, buen mozo,

pero un poquito confiado de más. -Ay, ¿y cómo lo lleva su hija?

Su ausencia, digo. -Ah, bien, bien, Cinta

está perfectamente, ¿qué te debo?

-"Na", déjelo,

se lo apunto en su cuenta y ya me lo paga Arantxa el viernes.

-Ah, perfecto, pues nada, a más ver y gracias por el tocino.

-Ea, que le guste, que para eso estamos.

-Doña Susana, dichosos sean los ojos que la ven.

-Es recíproco. ¿Fue a ver a madame Olenka?

-Ay, sí, hoy empieza Cinta las clases.

Es toda una dama, madame Olenka. -Ya lo creo.

-Le agradezco en el alma que me haya hablado de ella, a ver si la niña

aprende todo lo que le hace falta. -Ya verá como sí, en cuatro días

la tiene hecha una señorita que podría casarse

hasta con un príncipe. -Ojalá,

que Dios y mi virgencita la oigan. ¿Va a la tienda de Lolita?

Pruebe las aceitunas de Cabrahígo.

-Pues voy a la iglesia, pero luego me paso y las pruebo.

-Ea, con Dios. -Con Dios.

-¡Que no puedo poner el gramófono cuando me pete!

¿Quieren que mi señora me mande al pueblo?

-Chitón y pon el tango, venga. -Que no, que me van a echar

a la calle si hago eso. -Que eso no va a pasar,

que doña Rosina no nos va a descubrir, y si quieres,

le decimos que te hemos obligado.

-Venga, venga, ponlo. -Pues eso espero.

(Suena un tango)

Pues a mí esto no me parece para tanto.

-Bueno, pues en Francia es lo que más se baila.

Y los franchutes son de muy buen bailar.

-Los franchutes se columpian.

-¿No os dais cuenta que es como si los pies fueran solos?

Es como un hormigueo.

-Oye.

Desde luego, si en Francia bailan esto, es la hora de invadirlos.

-¡Vamos!

-Se les ha ido a todos la sesera. -¡A bailar!

(Se abre una puerta)

-(CARRASPEA)

-Uy, uy, uy. -¡¿Se puede saber qué es esto?!

-Nada. Perdón, señora.

-Ha "sío" culpa mía, doña Rosina, que le he "pedío" a Casilda

escuchar el tango y me he "entusiasmao".

-Y tú, Servando, parece mentira a tu edad.

-No, yo no quería venir, la culpa es de estos.

-¿Será capaz? -¡Fuera de mi casa

u os echo y os quedáis sin trabajo! ¡Fuera!

-Sí. -Sí, señora.

-¡Hombre ya!

¿Qué era eso que sonaba?

-Tango. Es la música que está de moda ahora en Francia.

Al parecer, viene de Argentina y la bailaban los marineros

en los bajos fondos. -Donde hay marineros,

hay mujeres de vida alegre.

-Eso mismo, cariño, música de burdeles.

Eso es totalmente impropio

para una dama como tú. -¿Una dama? Yo no veo a ninguna.

-¿Ah, no? -¡Pon el disco!

(Suena un tango)

Se te van los pies, ¿eh?

Yo creo que no se baila así. -¿No?

-No.

¿Y si preguntamos si hay alguna academia

que enseñen a bailar el tango? -Sí, sí, aprenderemos juntos.

-Esto se juega bien entre cuatro. -Ya.

No, si Jacinto juega, lo que pasa es que Cesáreo

está fuera y con Emilio nunca se puede contar.

-Habrá que buscar el cuarto.

En fin, sale el seis doble, que lo tengo yo.

Ahí estamos, su turno. -Ya.

-Venga, que es para hoy.

-Paso, no tengo seises.

-Pues a robar.

¿Y en qué estaba pensando, si puede saberse?

Si no tiene ningún seis. -Estrategias.

-Se está cargando usted más que los barcos que pasan contrabando

en Ayamonte. -Pero esto no puede ser,

no hay seises. -Sí, sí los hay,

pero los tengo yo todos.

-Pues hala, ha "ganao". -Le dije que era un hacha

jugando a esto.

¿Una revancha? -No, mejor cuando seamos cuatro.

Oiga, le quería hacer a usted una pregunta.

¿Usted conoce el tango?

-Sí, señor, es una música muy popular en Argentina.

Yo he oído cantar a los mejores: Gardel, Razzano.

Precisamente, Gardel, nos regaló a mi mujer y a mí, un retrato firmado,

en un cafetillo en el barrio de Abastos,

pero ahora ya, sin embargo, ya me cuentan que le han contratado

para cantar por derecho en un gran teatro en la calle corriente.

-Sí, decían que antes se cantaba y bailaba

en locales de mala nota.

-Los quilombo, que es como llaman allá a los burdeles.

Yo no fui nunca, claro. ¿Se imagina que me descubre Bellita?

Me mata. Y, sin embargo ahora,

lo cantan en los teatros.

-Fíjese. Oiga, ¿sabe bailar tango su señora esposa?

-No le gustan mucho estos bailes modernos,

ella es de danza española, ya sabe, pero con la facilidad que tiene

para bailar, lo aprendería en un par de horas.

-¿Y usted me podría enseñar un par de pasos?

-Hijo. ¿Un par nada más?

Venga usted para acá,

venga para acá.

Venga para acá.

A ver, a ver, esto es un baile que se baila agarrado, bien agarradito.

Y ahora, con la derecha para atrás. -Espera.

-(TARAREA)

Y para delante.

-Perdone, perdone, don Ramón, no es lo que usted se imagina.

-¿No lo es? En verdad parecía que estaban bailando,

pero si no es así, allá cada cual con su conciencia.

-No, no, no, en realidad estaba enseñándole

un par de pasos de tango a don Servando.

-Me han recordado a mi difunta esposa Trini, todo el día bailando.

Ella me enseñó a mí, porque antes de conocerla

yo tenía dos pies izquierdos y era un pato.

-Yo tampoco soy buen bailarín, pero mi mujer me enseña y me defiendo.

-¿Estaban jugando al dominó? -Ah, ¿que sabe jugar al dominó?

-En la cárcel eché algunas tardes.

-Pues ya tenemos nuestro cuarto jugador.

-No sé si el señor Domínguez querrá sentarse conmigo en la misma mesa.

-Para mí sería un honor.

Discúlpeme si no fui muy amable en nuestro último encuentro,

uno tarda en enterarse de los secretos del barrio.

Me confundí con usted, tenemos mucho en común.

-Me han comentado que es usted empresarios.

-Mi mujer y yo tenemos un teatro en Buenos Aires.

Ahora lo lleva un administrador de confianza,

pero usted también tiene negocios, ¿no?

-Los tuve, pero...

las cosas cambian.

Telmo.

¿Le apetece compartir un café?

No, voy con prisa.

Veo que sigue sin fiarse de mí.

No creo que nunca vayamos a ser amigos,...

si es a eso a lo que se refiere.

Lo lamento.

Yo, sin embargo, estoy muy feliz de su vuelta a Acacias,

me hace pensar que sigue usted atento y preocupado por Lucía,

tal vez enamorado.

Los motivos de mi vuelta son míos.

Y hace muy bien en guardarlos,

solo espero que en caso de tratarse de los que sospecho,

todo le vaya muy bien.

Desde que descubrí el amor con Genoveva,

solo quiero que triunfe el amor.

Se lo agradezco,... pero, si no le importa,

le he dicho que tengo un poco de prisa.

Con su permiso.

Lamento el retraso, pero había un accidente

en el Ateneo y el coche que me traía no podía pasar.

No se preocupe. Cada vez hay más vehículos a motor y son un peligro.

Sí, ojalá volviéramos a los caballos.

Disculpe, pero ¿ha conseguido hacerme la gestión que le pedí?

Lo lamento, pero no me ha sido posible,

el senador lleva tiempo sin aparecer por el Ateneo.

He intentado encontrar algún socio que pudiera presentármelo, pero...

Al parecer, Ojeda Tapia es muy celoso de su intimidad

y tiene pocos y escogidos amigos.

Se lo agradezco igualmente. De todos modos,

conozco otros senadores, si puedo hacerle la gestión

con cualquier otro pídamelo. No será necesario,

es con Ojeda Tapia con quien preciso hablar.

En ese caso, si encuentro la forma de dar con él, le avisaría.

Muchas gracias, y disculpe, pero debo volver a casa.

-Don Felipe. -¿Sí?

-Perdone que le interrumpa,

está aquí don Liberto, ¿le digo que pase?

-Claro. Le recibiré en el salón.

-Sí, señor.

-Buenas tardes, Felipe. -Buenas tardes.

-Espero no interrumpir, pero su criada me ha dicho

que se encontraba en su despacho.

-Tome asiento.

Llevo todo el día leyendo aburridos tratados de Derecho,

tengo que ponerme al día a marchas forzadas.

¿Le apetece un café? -No, se lo agradezco,

no le voy a quitar mucho tiempo.

Ya me imagino que esos mamotretos tienen que ser aburridísimos,

pero el que vuelva a consultarlos, significa que vuelven los viejos

y los buenos tiempos.

¿Cómo fue su reunión con los Sahagún?

-Bien, bien, mucho mejor de lo que pensaba.

Al principio me sentía muy inseguro, son muchos años sin ejercer,

pero poco a poco volví a sentir el gusanillo.

Mi instinto está aletargado, pero no ha desaparecido.

-¿Ve como la gestión de don Ramón ha sido beneficiosa?

-Le pido por favor que no me mencione a ese hombre,

por muchos favores que me haga, mi opinión no va a cambiar.

-Siento mucho haberlo sacado a colación,

solo quería que viera que a veces el rencor no es bueno.

-Es un asesino miserable, y eso no va a cambiar.

-Le reitero mis disculpas.

-Si me perdona, son muchas leyes que debo refrescar en mi memoria,

será mejor que vuelva al despacho. Ha sido un placer recibir su visita.

-No quiero importunarle. Nos vemos pronto.

-"¿Con don Ramón y don Jose?".

-Sí, los dos son muy "aficionaos" al dominó,

les podemos ganar fácilmente.

Bueno,... yo he "dejao" ganar a don Jose

"pa" que se confíe.

Podemos apostarnos con ellos... una peseta por partida.

-¿Y si perdemos?

-Son dos caballeros, unos lechuguinos,

no nos va a ser difícil ganarles, vamos,

más fácil que quitarle un caramelo a un niño.

-No, ni hablar, que ya me conozco sus negocios.

Nosotros jugamos y nos apostamos el honor "na" más.

-De verdad, qué espíritu menos emprendedor tienes.

-Si ellos tienen parné y nosotros no tenemos ni donde caernos muertos,

por algo será, que cuando nosotros vamos, ellos han ido y vuelto.

-De verdad, primo, que no sé cómo me has "convencío".

Como doña Rosina se entere de que he "sacao" el gramófono de la casa,

me va a mandar a la luna de una "patá" en salva sea la parte.

-¿Has podido tú sola con el gramófono?

-Con el gramófono y con el disco.

Te ha sorbido el seso.

-Tengo que aprender esa danza.

-¿Y "pa" qué? -"Pa" bailarla con Marcelina,

que seguro que va fetén "pa" dejarla por fin encinta.

Hale, va, va,... pon el tango.

(Música)

-Pero...

No, no, pero, pero eso no se baila así, que me lo ha dicho don Jose.

-¿Y él qué sabrá?

-Toma, porque viene de Argentina, y el tango también.

-Pero ¿no decía usted que el tango viene de Francia?

-Sí, pero nació en Buenos Aires. Eso se baila más arriba,

se baila así, mire.

Ahí, así.

Así, "agarrao". Ahí y pim, pim.

Y tacatá. -Esto tiene que ser un "pecao".

-A mí me da que esto no va a ser así.

A ver, Casilda, ven "p'acá". -Que sí, hombre, que...

Venga, dale. -Mire, mire.

-Eso tiene que tener más sensualidad, hombre.

-¿Sensualidad?

Pues si Marcelina es muy poco sensual,

esa mujer no es más que de vírgenes y de rezar.

-Eso es verdad, mi Marcelina es muy decente,

"demasiao". -Sí, pues cuando se entere

que nació en los burdeles del puerto de Buenos Aires,

no va a querer ni escuchar el tango. -¿En los burdeles?

Madre mía, pero qué vergüenza. -Pero ¿qué haces?

-Si se escucha en los burdeles, "tie" que ser "pecao" esta música.

-Pero que ya no, que ahora se canta y baila en los mejores teatros

de la calle ríos... corrientes o torrentes.

Bueno, no sé, es lo que me ha dicho don Jose

que hay que decirle a la Marcelina. -Eso es, venga, va, va. Ponlo.

(Música)

-Fue muy divertido, le estaba enseñando a bailar el tango,

después estuvimos los dos un buen rato hablando sobre negocios.

-Él y su esposa Bellita

parecen ser muy buenas personas.

¿Se acuerda lo bien que cantaba doña Bellita la canción española?

-A mí siempre me gustó más la ópera, no he sido de música popular.

-Pues era la mejor,

nadie ha "cantao" como ella la canción española.

El país lo tenía rendido a sus pies, no sé "pa" qué se fue a Argentina.

-Dicen que allí se atan los perros con longanizas.

-(RÍE)

-Ay, qué pamplina, con lo buenas que están

"pa" comérselas con pan.

(Llaman)

-Adelante.

-Ya podían estar aquí encerrados, y yo buscándoles por todas partes.

Mire, don Ramón, lo que le traigo. Arroz con leche.

-Qué rico. -Como dijo usted que le gustaba,

pues... para que pruebe el que hago yo.

-Vaya, no irá usted quejándose por ahí de que no le damos

bien de comer en la pensión.

-Me dan de maravilla, pero tengo que reconocer

que tengo una suerte que no me merezco.

-Usted se lo merece todo.

Les dejo solos "pa" que disfrute usted del arroz con leche

y se lo coma a dos carrillos.

A más ver.

-Pasa, siéntate.

-Le he traído cuchara también.

-Esto está delicioso.

Es lo que le tienen que dar a uno de postre en el cielo.

-Es usted un guasón.

Le traigo buenas noticias: he hablado con Agustina.

Don Felipe lleva todo el día encerrado en su despacho,

estudiando libros enormes.

Dice que desde que ha vuelto de la reunión con los Sahagún es otro.

-Sí que son buenas noticias, sí.

Ese trabajo le va a hacer mucho bien.

-Ahora que él empieza a recuperarse,

es hora que lo haga usted también.

-Yo, lo único que necesito para recuperarme es,

un buen plato de arroz con leche toda la semana,

y otro de flan y de natillas. -No se preocupe, que yo se los hago,

pero no trate de engañarme con sus chanzas.

¿Por qué a cambio...

no me habla usted de la muerte de doña Celia?

-No sé por qué insistes sobre este tema,

creo que anoche te dejé bien claro que no es algo

de lo que me gusta hablar.

-Disculpe.

-Es que lo único que se me ocurre es que estás intentando sonsacarme.

-No, señor, no se enfade,

yo solo me preocupo por usted, y por sus hijos,

y... considero que ellos deberían saber la verdad.

-Haz el favor de llevarte esto y dejarme solo,

y no vuelvas a hablarme de ello

si quieres que sigamos teniendo una buena relación.

-¿Dónde estará ese pueblo, Cabrahígo?

-Uy, no sé, pero las aceitunas son de primera, ¿eh?

-(ASIENTE)

-Será de la parte de Jaén, ¿no?

Yo creía que tú y yo habíamos visitado todos los pueblos

de Andalucía cuando hacíamos gira, y este no me suena.

-Ni a mí, eso es porque será muy chico.

-Será.

Hoy me ha preguntado Servando que si sé bailar el tango,

parece que lo acaban de descubrir.

-Mientras no pase como en Argentina, que no se baila otra cosa.

-Bueno, y en París, que es lo que está más de moda.

-Ay, sí, es que es un baile muy sensual.

Lo que pasa que yo creo que en España no creo que pegue fuerte,

porque aquí somos más de rompe y rasga.

El flamenco, el cante, y para bailar, nada mejor que el pasodoble.

-Y si lo cantas tú, mejor que mejor.

(Suenan unas castañuelas)

-¿Eso eran castañuelas?

-Yo no he escuchado nada. -Atento.

Vaya, se han callado, ¿quién sería?

-Alguna vecina. -No,

sonaba con mucho arte,

y aquí los vecinos del barrio son más bien desaboridos.

-Bueno, no te creas, no te creas.

Hoy he hablado con don Ramón,

he quedado con él para jugar al dominó.

Un hombre agradable. -¿Don Ramón, el asesino?

-No le llames así,

es un hombre bien cabal y no está nada claro que él matase a nadie.

-Tú no te metas en líos.

(Suenan unas castañuelas)

Ahí están otra vez. Y suenan con buen compás.

-Será un disco. -No, no creo.

Vaya,... se han callado otra vez,

pero quien las tocara, era muy bueno.

-O buena.

¿Sabes que don Ramón era un empresario importante?

Es bueno tener a alguien con quien consultar las inversiones.

-Con nuestro dinero en manos de un asesino...

Ay, Virgen del Carmen, que nos asista.

(Puerta)

(Pasos)

-Madame Olenka es una tirana, no nos ha dejado ni un minuto libre.

-No será tan estricta cuando no te ha enseñado a saludar.

-Perdón, buenas tardes.

-Me alegro de que sea una tirana, por algo te mandamos a esa academia.

Anda, cuenta.

-Voy a dejar las cosas a la habitación.

Padre, el portero me ha dado un telegrama para usted.

Tome.

-Oye, ¿qué llevas ahí?

-Nada. Es...

Es un diccionario de francés,

madame Olenka dice que hay que aprender

francés mejor que español. -¡Uh!

Pues entonces no te vamos a entender ni tu padre ni yo,

porque de francés ni jota. ¿Verdad, Jose, cariño?

Español, choquero y legañoso.

-Perdona, te he asustado, no era mi intención.

Es precioso.

¿Puedo mirar? -(ASIENTE)

Tienes un verdadero don.

A ver si algún día me haces a mí un retrato.

Yo soy buena posando, una vez un pintor me retrató,

aunque mejor que nadie en este barrio sepa cómo.

(RÍEN)

Menudo susto te has dado antes.

Eso es que algo te sobresalta.

Me encantaría que me contaras el qué.

Anda qué lista, pero puedes escribir.

Supongo que no quieres contarlo.

Todos tenemos secretos que no queremos contarle a nadie,

pero a veces es bueno hacerlo. Yo ahora le cuento todo a mi esposo.

Bueno, todo no,...

hay algunas cosas que ni a él me atrevo a decirle,

las cosas que me sobresaltan.

Sé que no nos conocemos mucho y entiendo que todavía

no tengas confianza,

pero si algún día lo necesitas,

podemos hablar de eso que tanto miedo te da.

Yo no voy a contarlo, ¿de acuerdo?

Aquí tienes, y acuérdate que quiero que me hagas ese retrato.

Hola, mi amor.

¿Cómo ha ido?

Mal,...

pero al verte se me pasan todas las penas.

No encuentro al senador Ojeda Tapia,

no conozco a nadie que me lo pueda presentar.

Habrá que decírselo a Ariza. Mañana,

todavía quiero hacer un último intento.

Voy a llamar a un viejo amigo de mi padre, era juez,

tenía cargos en varios ministerios.

Lo que no sé es si seguirá con vida,

hace como cerca de 15 años que no sé nada de él.

Voy a usar el teléfono del restaurante.

(Llaman a la puerta)

Cierra.

Deprisa.

Espero que nadie me haya visto. ¿Por dónde has entrado?

Por la parte de atrás.

Casi me doy de bruces con doña Susana.

No la hay peor. Pero ya estoy aquí contigo.

Nada me puede hacer más feliz.

Telmo,... me siento mal por venir a verte de esta forma

clandestina y furtiva.

Yo quiero gritar mi amor a los cuatro vientos

y decirle a Susana que he venido a entregarme a ti.

Hay que hablar con tu marido.

No me he atrevido. Si quieres, lo puedo hacer yo.

Telmo,... tengo miedo, te mataría.

Ten paciencia y ya se me ocurrirá algo.

¿Tienes tiempo para quedarte conmigo?

Sí.

He conseguido que Eduardo salga de la ciudad a las afueras

y tenemos unas horas juntos.

¿Estás bien? Sí, sí.

Es,...

es la emoción de verte y estar contigo.

Soy tonta.

Llevo años soñando con esto,...

llevo noches febriles sin dormir por el deseo

y ahora me da vergüenza.

No lo pienses.

Ayúdame.

Sigue.

Don Eduardo ha regresado de la reunión,

el empresario no se ha presentado.

Dígale que regrese cuanto antes, no vaya a ser que su esposo

note algo extraño.

-Una carta,... para Cristóbal,

en ella le mando tu dirección.

Si no recibo el contacto de ese hombre muy pronto,

no dudaré en enviársela.

-He recibido un telegrama de la Argentina con una noticia terrible.

-Ay, "amá", que me está usted asustando, señor.

-Haces bien en tener miedo.

Yo no paro de temblar,

esto puede cambiar nuestras vidas.

-Ojalá que se apunte gente y podamos empezar cuanto antes.

-Yo creo que no tienen alumnos por la fama que tiene el tango.

Quería pasar un rato con mi hijo y...

con Telmo.

¿Ha perdido usted el oremus?

-Hoy no voy a ir a la biblioteca.

-Ya sabía yo.

-Voy a ir al cafetín del Duende.

Se ve que está buscando artistas y quiero ver si me deja actuar.

-Nos hemos organizado para ir a protestar a la puerta de la academia

para que no se impartan esas clases de ese baile del demonio.

Un amigo planea explotar unas minas en Marruecos,

para ello, necesita un permiso de importación

y le estaría muy agradecido si usted le ayudara a conseguirlo.

¿Por qué me ha citado en esta casa tratándose de un asunto burocrático?

Le ruego que me escuche un momento, por favor.

Creo que a usted le han informado mal.

Ha cometido un error al molestarme.

-¿Ha mandado al mexicano a su tierra?

-¿A qué viene tanto interés por él?

¿No será que le escuece verme cogida de su brazo?

-"Os he citado aquí porque..."

es el sitio más discreto que he encontrado.

-Pero ¿y a qué tanto misterio, qué ha pasado?

-Ha llegado el momento de que os cuente qué sucedió aquel aciago día.

¿Por qué te has perfumado?

Por favor, déjanos ir,

que vamos a llegar tarde.

¿Qué hace usted aquí?

¿No tenía que esperarnos en la calle?

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Acacias 38 - Capítulo 982

01 abr 2019

Lucía y Telmo se besan con pasión, han estado años esperando este momento, confiesan su deseo de empezar una nueva vida juntos, pero saben que Eduardo no se lo va a poner fácil, por eso deben ir con tiento.
Samuel promete proteger a Genoveva de su pasado con Cristóbal y accede al chantaje de Ariza. Necesita de su influencia con el senador Ojeda Tapia para que le agilice unos permisos para salir del país ya que el sicario de Cristóbal confiesa que también lo ha traicionado.
Antoñito pide a Carmen ayuda para averiguar lo que oculta su padre, pero Ramón se muestra esquivo y terminan discutiendo. Felipe acepta el trabajo para la familia Sahagún, a pesar de despreciar a Ramón.
Cinta simula entusiasmo por asistir a la escuela para señoritas, pero en realidad está planeando su debut como artista. En la familia Domínguez parece que reina la paz hasta la llegada de un telegrama con terribles noticias.

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  1. #fansdecayetana

    pero Cinta se puso a tocar las castanuelas en el pasillo? en donde estaba si acababa de llegar de la academia? encima, ya todos sabemos que ella y el camarero van a terminar juntos asì que porfavor lo hagan suceder de una santa vez!!! no me aguanto las ganas de ver a la nueva parejita!!!! Soy yo o Telmo està mas guapo que nunca? ademas Mateo es demasiado lindo como para no ser su hijo.... Me muero de las ganas de saber el secreto de don Ramon, pero no entendì porque Carmen se vistiò toda elegante y al final se sentò en un banquito por tres segundos. Me dan ganas de consolar a Ramon y de llorar juntos, a nosotros los acacieros nos lo puedes contar todo Ramon! Ya no puedo con tanta incertidumbre.

    02 abr 2019
  2. Saro

    Hola Pilar!, respondiendo a tu pregunta te diré que debes abrir la "PORTADA" de la web, verás que, bajo el capítulo del día, aparecen los "MEJORES MOMENTOS", debajo están los "AVANCES" y, bajo éstos, está "TRAS LAS CÁMARAS" que es donde están los dos apartados que yo comentaba: "Sin Filtros" y el "Making of" (que es por el que tú me preguntas). Si me lo permites, te aconsejaría que cada día eches un vistazo a la Portada y mires su contenido, porque es donde aparecerán las "novedades" que vayan poniendo cada día. Espero haberte ayudado. Saludos.

    02 abr 2019
  3. Pilar Méndez

    Por favor Saro, dónde y cómo puedo ver "Making of"?

    02 abr 2019
  4. Querubina

    Mmmmm ya nos quieren matar a Lucía,a ver cómo se arregla ese lío. Nos dan una alegría y luego nos la quitan.No me parece. Bellita es una maravilla. Tiene mucha gracia y coquetería. Adoro ese personaje y su marido no de queda atrás. Espero salgan bien las cosas entre Ramón y Carmen. Ojalá salga de nuevo el comisario Méndez, me encanta ese hombre guapísimo.

    02 abr 2019
  5. Yanet

    peroo por favorr un amante de las aceitunas se lleva una generosa cantidad. y una tienda asi deberia tener un recipiente mas grande...ajajja

    02 abr 2019
  6. Marga

    Pero, por favor, que ahora no nos "malogren " a "doña Lucía"...!!, Que nos dejen "disfrutar" de la dicha de esta parejita y su retoño. Que ya se lo merecen!! Ni siquiera en aquella época podía ser tan negra fortuna.!!

    01 abr 2019
  7. Saro

    Cada día me va gustando más el giro de los guiones. Está visto que Ramón no quiere soltar prenda de lo que sucedió con Celia y, claro, Carmen se nos ha quedado con el arroz con leche a medias; espero que a él se le pase el pequeño sofoco y vuelva con Carmen porque esa pareja me encanta. El "tango" ha sido la parte cómica de hoy. Ese baile en casa de los Méndez Aspe que comienza Jacinto y al que le siguen Casilda y Servando, cada uno por su lado y a su estilo, se nos ha "cortado" por la llegada de Rosina y Liberto, pensé ¡qué bien!!! momento baile de Rosina y Liberto pero, ¡si lo bailan peor que los otros!!!; espero que lo aprendan porque me apetece muchísimo volver a ver bailar "agarraditos" a esta pareja. Servando seguía informándose, ahora con Jose y, claro, los pesca Ramón "bien agarraítos" (Jose dixit). Grandes todos ... ¡cómo me han hecho reír!!. Malas noticias para la familia Domínguez, ya sabemos que en Acacias la felicidad no dura mucho pero, lo peor para mí, ha sido ver que algo le pasa a Lucía, no quiero imaginar que no vaya a poder disfrutar del gran amor de su vida después de 10 años separados. Sería una pena que Lucía desapareciera porque esa pareja es preciosa y daría aún mucho juego.

    01 abr 2019
  8. Saro

    Me gusta mucho el dinamismo que está teniendo nuestra web y que hayan incluído los avances semanales (sin spoilers). Me encantan los apartados "Making of" para ver cómo se prepara una escena y cómo se rueda (cuando te gustan los trabajos de los Equipos de la serie, ver cómo lo hacen es realmente fantástico) y hoy "Sin filtros", ese juego de los actores con su pregunta encadenada, ha estado muy bien porque nos ha permitido disfrutar de ellos, dejando a un lado a sus personajes, hablando sin guión previo y permitiéndonos conocerles un poquito mejor. Ya era hora de que alguien se ocupara de hacer la página web más atractiva. Resumiendo: Me encanta la Nueva PÁGINA WEB DE ACACIAS 38. Felicitaciones a los que la han hecho posible.

    01 abr 2019