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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 978 - ver ahora
Transcripción completa

Usted lo ha dicho,...

la marcha de Telmo es una buena noticia.

-Creo que don Ramón no asesinó a doña Celia.

-Ya, ya, eso mismo pensamos nosotros.

-Porque está encubriendo a alguien. -¿Al asesino?

-No lo sé,... pero no habla para proteger a otra persona.

-Madre, no me voy a casar con ningún conde.

-Eso ya lo veremos.

-¿Se puede saber qué hace una máquina de coser

en la recepción? -Es... es de Camino,

que se le ha "estropeao" y me he comprometido a arreglársela.

"Mis buenos duros me van a pagar". -Debería estar en la cárcel,

por asesina.

-No le voy a consentir ni una más,

es lo peor que hay en este barrio.

¿Sabe qué pienso a veces?

Que si mi prima levantara la cabeza, se avergonzaría de ver

en lo que se ha convertido su esposo.

-No si el apellido es Salmerón.

-No hay muchas Genoveva, será la misma.

-¿Y quién pregunta por ella?

-Un viejo amigo.

Soy un viejo amigo de Genoveva, ¿sabe dónde puedo encontrarla?

-¿Para qué quiere verla usted?

-Sencillamente quiero saludarla y darle recuerdos de unos conocidos.

¿Puede darme razón de Genoveva?

-Pregunta usted por la señora de Alday,

los... propietarios del principal de Acacias 38.

-No sigas, que yo ya le he contado todo lo que iba preguntando.

-¿Y por qué no? Si se le ve que es todo un caballero.

¿Conoce usted al señor Alday? -Desde luego,

Genoveva me lo presentó en su noviazgo.

-¿Ha visto, Fabiana? De verdad, si es que...

no había razón para no darle la dirección.

Perdone a Fabiana, cuantos más años cumple, más recelosa se hace.

-No, no, hace muy bien, nunca se sabe con quién se está hablando.

-¿Quiere que la acompañe a casa de sus amigos?

-No, mejor no, estoy fatigado del viaje

y necesito descansar antes de verles.

-Ah, pues... pase si quiere y tómese una cazalla

mientras le arreglamos una habitación.

-Sí, y son las mejores habitaciones de la ciudad,

aquí en nuestra pensión, y está al lado de casa de sus amigos.

-Se lo agradezco, pero cuento con hospedaje.

-Aquí lo iban a atender mejor que en un hotel de postín.

-No lo dudo, quizá en la próxima ocasión me hospede en su pensión.

-¿Quiere usted que le dé algún "recao" a doña Genoveva?

-Darle aviso de que llega mañana

-No, le ruego que no lo haga, prefiero darle la sorpresa.

-Sí, pasmada se va a quedar, porque estas visitas

siempre son muy agradables. -Sin duda, así es.

-Con Dios.

De verdad, qué hombre más pinturero,

los Alday se van a alegrar al verle.

-O no. ¿Nosotros qué sabemos, Servando?

-Siempre se recibe de buen grado a los amigos.

-Depende de si ese hombre nos ha dicho la verdad o no.

Ni nos ha querido decir su nombre.

-Ve fantasmas donde no los hay,

pero ¿no ve que es todo un "gentleman?

De verdad, cuanto más añosa, más recelosa ¿eh?

-No me hable a mí de años que usted tampoco es un chaval.

-No, pero estoy como si lo fuese, ya te digo.

(Sintonía de "Acacias 38")

-Ay, por la Virgen del Carmen que llevo al cuello,

¿qué tiene de malo ese muchacho? -Todo.

Es más agradable caerse a un pozo que pasar una tarde con él.

-¿Te ha dicho algo inapropiado? ¿No te habrá faltado al respeto?

Si no, le mido las costillas con una vara.

-No me parece que sea ese el problema, y tú,

no te sofoques que no es de caballeros de barrio de postín

sacar la mano de paseo. -Esas costumbres pueden cambiar.

-Hija, dinos qué tiene de malo ese gachó.

-Ese espécimen con el que me quieren juntar

es más aburrido que ver crecer el trigo.

Un adoquín de la calle tiene más conversación que él.

-Si no paraba de hablar. -Sí, del Registro de la Propiedad

y otras zarandajas legales. -Lo que pasa

es que tienes la cabeza llena de pájaros,

y como Alberto es un chico serio, te aburres.

-No sé qué decirte, gitana mía.

A mí hablar con abogados siempre me ha dado un sopor tremendo,

a los cinco minutos ya no sé qué me están diciendo.

-Por eso tú tienes a Osvaldo en Argentina, para que no te ocupes

de asuntos de leyes. -Y mira qué bien nos va,

como está tan lejos, no tengo que aguantar sus charlas.

Por lo general,

los abogados tienen menos gracia que la pala de un sepulturero.

-Si quieres chistes, vas al circo.

Nosotros buscamos un marido para la niña.

-Pues búsqueme uno que tenga más vida que una seta.

-Mira que no estamos para melindres.

Este es lo mejor que hemos encontrado.

-Bueno, pero podemos dar otro repaso.

Seguro que hay más jóvenes con posibles y casaderos.

-De momento vamos a seguir probando con este, que no es tan malo.

-Vamos, que mi opinión no vale nada, ¿no?

-¡Ni una perra chica mientras vivas en nuestra casa!

Y solo saldrás de aquí previo paso por la vicaría.

¿Verdad, José? -Tampoco...

es menester que nos pongamos más mandones que Felipe II.

Pero lo que diga tu madre va a misa.

-Mañana concierto otra cita con ese pollo, y yo iré de carabina.

Así compruebo todo lo que me estás diciendo.

-Madre,... ¿no podría ahorrarse el trabajo?

Es más tedioso que pasar la tarde con un gato de porcelana.

-Eso ya se verá, que si el muchacho es medio normal,

le voy a animar para que nos pida tu mano.

-Madre, por favor,...

que me hunde la vida si me casa con ese desustanciado.

-Cualquier cosa con tal de alejarte de los faranduleros.

Y ahora a la cama, que mañana tienes que estar de lo más lozana.

-(RESOPLA)

-Ay.

Me parece que no estabas muy acertada cuando decías

que eran tal para cual.

De cantaora vas bien,...

pero de adivina no te ganabas la vida, lucero mío.

-Sin chanzas, que no tengo el cuerpo para bromas.

Por lo más sagrado te juro

que la niña se casa con un hombre de buena posición.

-¿Y tiene que ser con el más aburrido de toda la zona?

-Pamplinas. No te dejes engañar por la niña,...

a la legua se ve que Alberto es un encanto.

Yo pongo la mano en el fuego por él.

-Pues cuidadito,... que lo mismo te quemas.

-Ay, Virgen de mi corazón,

¿qué he hecho yo para merecer esta familia?

-Carmen.

Ya estoy al tanto de lo que te ha ocurrido con Felipe.

¿Cómo te encuentras?

-Bueno,... tampoco fue para tanto la cosa.

-No me mientas. Sé que te montó un buen expolio.

-Si solo hubiera sido eso. -¿Ha ocurrido algo más?

-Es que no sé si contárselo. -Por supuesto que sí,

tienes todo mi apoyo.

-Don Felipe ha ido a quejarse a mis señores.

-Me temía que algo así pudiera ocurrir.

-Don Samuel estaba muy disgustado,

me ha prohibido que me meta en los asuntos de los señores.

-Siento... mucho que mis problemas te estén afectando de esta manera.

-No se apure,...

para mí es un gusto poder ayudarle.

-No puedes seguir así.

Tengo que pedirte que no intervengas más.

No puedo consentir que por mi culpa puedas perder tu trabajo.

Debes mantenerte al margen.

-Cada vez me cuesta más.

Estoy convencida de su inocencia...

y no puedo callarme cuando le faltan al respeto que se merece.

-Carmen,...

te agradezco de todo corazón el afecto que sientes hacia mi persona,

y que me trates de esta manera,...

pero no puedes enfrentarte tú sola a todo el barrio, no es bueno para ti.

-Hago lo que creo que es de justicia, ni más ni menos.

-He estado meditando mucho sobre todo esto

y he llegado a la conclusión de que lo mejor para los dos

será que nos dejemos de ver.

-Pero ¿por qué?

-Si no nos vemos ni hablamos,...

nadie podrá relacionarnos y...

no tendrás más problemas.

-No tenemos por qué hacer tal cosa, no hacemos mal a nadie,...

y usted necesita una persona con la que poder tener sus confidencias.

-Por supuesto que no hacemos mal a nadie,

pero es lo mejor.

-No lo comprendo. -Carmen,...

no puedo llevar sobre mí la carga de pensar que por mi culpa

puedas estar metiéndote en graves problemas.

Ya he hecho bastante daño a la gente que estimo.

-Será como usted guste.

-Siento mucho haberte metido en este lío.

-Mira qué he traído, Mateo.

-¿Me has traído un regalo?

-Ven.

-Se parece al que me regaló Telmo.

-Este es mucho mejor,... tiene más velas.

Quiero que te olvides ya de ese hombre, no va a volver nunca más.

-¿Se ha marchado? -Sí,

para siempre. -Qué pena,

me gustaba mucho estar con él.

-Ya eres casi un hombre,...

no debes dejar que algo así te afecte.

Además,...

es un despropósito encariñarse con alguien que apenas conoces,

podría ser un indeseable. -Me gustaba más el otro barco.

-Eres un niño malcriado, te voy a enseñar a ser más agradecido.

Mateo,...

discúlpate con tu padre, que te ha traído un bonito regalo.

No quiero, ese barco es un churro. No, no, no, no.

Eres demasiado blanda con él. A la postre

no nos tendrá ningún respeto.

(TOSE)

Voy a poner orden en esta casa. Úrsula.

¿Señor?

Lléveselo a su habitación.

Téngalo de cara a la pared durante una hora,

de rodillas, con los brazos en cruz. Si los baja un milímetro, palo,

y si se revuelve, avíseme,

que va a ver cómo se las gasta mi cinturón.

Sí, señor.

Vamos, ya has oído a tu padre. No, yo quiero...

Sin rechistar.

No vuelvas a cuestionarme delante del niño ni del servicio.

El castigo es excesivo para un niño tan pequeño.

Me importa muy poco tu opinión.

Estás pagando tu frustración con él, Mateo solo quiere jugar

y Telmo es un amigo para él.

No quiero que vuelvas a mencionar a ese hombre en esta casa,

ya se ha hablado demasiado.

Como quieras.

Espera.

También he traído algo para ti.

¿No vas a cogerlo?

No mientras que te ensañes con Mateo.

¡Es insufrible! No sé por qué sigo aguantando tus desplantes.

Eres la amargura que reina en esta casa.

A ver si vas a probar tú antes el cinturón que el niño.

-Lo del abogado, cada día que pasa es peor que el anterior.

-Soy consciente de ello. De todos modos, don Felipe

hace tiempo ya que perdió el norte.

-¿Qué sucede ahora con nuestro vecino?

-Lo que todos sabemos, don Ramón, que no está bien.

-¿Ha habido alguna novedad?

-Hoy estuve en el Ateneo con él y su ruina personal

afecta a lo profesional.

-Natural, nadie va a confiar en un abogado que no suelta la botella

ni de noche ni de día.

-Es que nadie quiere contratar sus servicios.

Ha entregado su vida al vicio y la perdición.

-Todo el barrio comenta que lo único que hace es despilfarrar la fortuna

de su esposa. -¿No sigue aún la fábrica de tintes

a pleno rendimiento?

-Ya no funciona tan bien.

-¿Cómo es posible? Siempre fue un negocio boyante

y dudo que las mujeres hayan decidido no teñirse el pelo.

-Como en todos los negocios, la dedicación del patrón es importante

para su funcionamiento. -Parece que Felipe

apenas pasa por allí. -Está perdiendo toda la clientela,

apenas tiene ya pedidos.

-Su situación es aún mucho peor de lo que esperaba.

-Sin un trabajo propio,

ni ingresos, y llevando el nivel de vida que lleva,

no tardará mucho en tener serios problemas económicos.

-No puedo consentir que arruine su vida de este modo.

-Convénzase ya, usted no puede hacer nada.

-Y mucho menos después de los enfrentamientos que han tenido.

-Yo tengo la esperanza de que vuelva a interesarse por su oficio.

-Siempre fue un buen abogado.

-Tal vez su vocación le haga salir de esta espiral que acabará con él.

-El problema es que, aunque quiera trabajar, no le será posible.

-También es cierto.

Recuperar su prestigio profesional y abrir las puertas

que se le habían cerrado va a ser una labor de titanes.

-Tal vez necesite un empujón de alguien.

-Pues me temo que tiene que ser un empujón muy fuerte.

-Me van a perdonar, pero tengo asuntos pendientes.

Con Dios. -Con Dios.

-¿Cree que intentará hacer algo para ayudarle?

-¿Qué te pareció el muchacho?

-Uy. Más "educao" que un ministro, y serio, ¿eh?, muy serio,

pero tanto, que la gente que estaba alrededor bajaba la voz

por temor a importunarle. -Algo de gracejo tendría.

-Un pan sin sal, un pan sin sal. Toda la vita estuvo más "estirao"

que una farola, pero ojo, farola apagada.

-Que la alegría de la huerta no es. -No, se secarían los tomates

y pimientos si les hablase, pero si citó más leyes

que la gaceta de Madrid. -Ay, mira.

Pues eso... a la niña no le vendría tan mal.

-No, de perlas le vendría si quieres matarla de aburrimiento.

-Si yo lo digo por la ley de la compensación.

Las del internado dicen que Cinta es muy soñadora, y folklórica.

-En eso va "acertao", porque lo que le sobra a la chiquilla

de desparpajo y de "salao" le falta al memo ese de Alberto.

-Ya lo sé. Si yo lo sé,

que no es la mejor opción,

pero queremos que Cinta se case bien

y tenga una vida tranquila y desahogada,...

que no se lance a una carrera de cantaora.

-Bueno,... a la señora y a usted tan mal no les ha ido, ¿no?

-No, no nos podemos quejar,...

pero esta vida es muy sacrificada.

Dedicarse al arte... es muy duro, tú lo sabes.

Hace falta talento, y suerte.

-Pero yo creo que Cinta ha heredado el talento de la madre

y la suerte se la merece.

-Es posible,...

pero en el mejor de los casos, el dinero tarda mucho en llegar,

y eso si caen algunos cuartos.

Arantxa, yo no quiero que mi hija se pase la vida

de camerino en camerino,...

esa no es vida para una chica decente.

-Pues a ver si ella lo entiende así,

porque donde ustedes ven penuria, a ella se le antoja aventura.

-A la fuerza ahorcan,...

y si mi Mari Belli se empeña en casarla,

mejor que vaya eligiendo ya el traje de boda.

Pero todo esto tiene algo bueno.

Sí, con todo este lío se ha olvidado de las apariciones y del fantasma.

Sigue sin dormir bien, pero ya no es por culpa de la difunta,

sino por culpa de Cinta.

-Mi Señora de la Cinta bendita, qué sofoco. Vengo que me ardo.

-Templa, mujer. Tómate un poquito de agua de la fresquera.

¿Tan mal ha ido la cita con el pretendiente de la niña?

-Qué sopor, qué falta de sangre.

Gracias, hija.

Un boquerón frito tiene más conversación que el Albertito Muñoz.

-Ya te avisó de que era aburrido.

-Vamos, una ostra

parece que canta por bulerías al lado del desaborío ese.

Cosa más triste y más pesada que ese muchacho no existe en el mundo.

-Entonces,

¿ya no piensa casarle con la niña? -No.

Por Dios, qué castigo, para ella y para mí.

-Bueno, lucero mío, tú tampoco tendrías que aguantarle.

-En cada Navidad, en cada Semana Santa y fiestas de guardar,

y en vez de nietos nos darían setas de lo parado que es.

-A mí me gusta que pienses de esa guisa.

No estaría bien que por pasarnos de formales,

le amarguemos la vida a la niña.

-Menudo chasco me he llevado.

Hemos tenido que darle calabazas allí mismo:

el muy pesado quería fijar ya la fecha de la boda.

-Ea, pues ya le buscaremos otro. -Eso espero,

pero este no puede ser.

Menudas comidas familiares que iba a pegarnos el muy atravesado.

(RÍEN)

Ay.

-¿Qué tal, Servando? -Eh...

muy bien, don Antoñito. -Toma, cóbrame la habitación

de mi padre de este mes.

-No, yo por mí "encantao", que siempre es mejor coger dinero

que soltarlo, pero si la lía, se las apaña usted con su padre.

-No creo que se queje. -Bueno.

-No sabría yo qué decirle, no creo que le haga mucha gracia

que su hijo le pague las cuentas. -A la postre

es dinero de la familia, yo solo quiero que no se preocupe por nada.

-Desde luego, ya me hubiera gustado tener un hijo como usted,

bueno, tan atento,... y "pa" colmo, inventor.

-Sí, sí que hice mis pinitos en ese campo, sí.

-Y aprovechando que está aquí,... ¿le importaría

que le hiciera una pregunta?

-Tengo un poco de prisa, pero sí, dime.

-¿Usted cree... que la máquina que estoy arreglando es normal

que no dé más de tres puntadas?

-No, eso no debería ser así.

¿Colocas bien el hilo durante todo el recorrido?

-¿El recorrido? Yo lo único que hago es enhebrar

el hilo en la aguja, ya está.

-Muy bien, antes de que te pongas a arreglarla,

¿sabes cómo funciona una máquina de coser?

-Hombre,... mejor que el que la inventó.

-Bueno, tú asegúrate de poner el hilo en las bobinas

y no tendrás problemas.

-¿Y no le importaría quedarse un ratito y echarle un ojo a la máquina

y así podemos discutir lo que le pasa?

-No, me voy, que tengo cosas que hacer,

Pero suerte con la reparación. -Sí.

Con Dios.

No, si suerte la voy a necesitar, sí.

-Servando.

-Pero ¿no sabes que ya los fabrican de pulsera?

-Sí, hombre, no se chancee de mí,

he venido a ver si me lo puede recomponer.

-¿Ese reloj?

Si ese reloj ya era viejo en tiempos del rey Carolo.

-Como que es de mi abuela.

Lleva casi 100 años en mi familia, quiero que me lo arregle.

-No, no, yo no... arreglo menudencias

de esas, lo mío son máquinas de más enjundia, no.

-Servando,... ¿no será que sabe que no puede arreglarlo

y por eso se está achicando?

-¿Yo? Pero, mastuerza, ¿no sabes que el más tonto hace relojes?

Y no soy yo el más tonto.

-¿Ah, sí? Entonces arréglemelo,

y deprisita, que lo necesito.

-¿Para despertarte? -No, para dormirme.

Es que... me he "acostumbrao".

Por las noches escucho el tic tac del reloj y me sirve de nana.

Así que nada, en cuanto lo tenga "arreglao",

me avisa y vengo a por él. -Bueno, sin prisas.

Esto... cuando esté, estará.

-"Pos" "pa" mañana es tarde.

Con Dios, Servando. -Con Dios.

¿Cómo está el niño?

Sigue destrozado por la marcha de Telmo y el castigo

que le ha impuesto su padre.

Pobrecillo,...

ha aguantado todo el tiempo sin rechistar.

Al menos tiene carácter.

En esta casa lo va a necesitar.

Don Eduardo ha sido muy injusto con él.

No debería meter al niño en medio de las disputas de los adultos.

Debería dejarle crecer feliz como hasta ahora.

Úrsula, le agradezco el quite que le hizo, si no se lo lleva,

Eduardo hubiera acabado azotándole.

Me horrorizan los castigos corporales,

solo crean rencor en los más pequeños.

Le ruego que usted no recurra a ellos.

Lo haré siempre que esté en mi mano.

No, eso no es suficiente, Úrsula, tiene usted que prometérmelo.

No puedo,...

si don Eduardo me lo ordena, yo tengo que obedecer,

y ya sabe los métodos que utiliza.

Ya, pero yo soy su madre y no voy a permitir que nadie le toque,

¿le queda claro?

Úrsula, estoy muy desasosegada.

El pequeño no ha querido probar bocado ni siquiera conmigo.

Nunca le he visto tan afectado con un castigo como hoy.

Hasta ha destrozado el regalo de Eduardo,

es de suponer que es su forma de expresar su rabia

por romperle el barco que le regaló Telmo.

No quiero ni pensar lo que hará don Eduardo si llega a enterarse.

Tienes razón,...

tenemos que hacer lo que sea menester para ocultárselo.

Lo mejor sería comprarle otro igual y confiar en que su esposo

no se dé cuenta. Sí, sí, me parece muy buena idea.

Coja dinero de mi tocador y... corra a comprar uno igual.

Cuente con ello.

Sé la juguetería donde lo compró, esperemos que tengamos

un poco de suerte y encontremos otro igual o parecido.

Corra, corra a por él, no podemos consentir que lo descubra.

Señora,...

¿puedo pedirle algo?

Sí, claro, dígame.

Por su bien y el de su hijo,

debería complacer a su esposo en todo lo que le pida.

Compréndalo,...

se lo digo porque los aprecio como si fueran mi propia familia.

Ceda a los deseos de su esposo,...

al menos hasta que pase esta tormenta.

Está bien.

Y ahora márchese, antes de que descubra el regalo roto.

-Hacía mucho tiempo que no comías con nosotros, Lola.

-Pues aquí es donde mejor me sabe la pitanza.

-Ya podría ausentarse más veces tu marido "pa" que vinieras más.

-No hace falta que falte "pa" que yo venga.

-Las señoras pueden hacer lo que les salga del moño.

-(RÍEN) -Del moño.

-Yo seré señora, pero vosotras siempre seréis mi familia.

-Faltaría más, este altillo es tan casa tuya como de "toas".

-Bueno, parece que hay mucho lío

en casa de sus señores. -El de siempre.

-Pero ¿le están buscando "marío" a la chiquilla?

-No, sí, pero eso va "pa" largo.

A juzgar por las pretensiones de mi señora...

-Pues ayer se vio a la señorita Cinta paseando con un muchacho.

-Parecía muy buen mozo. -Sí, era un atorrante de "cuidao".

Al final resultó ser más soso que una mata de habas.

(RÍEN)

-Entonces ya lo han "descartao". -A ese sí, ahora están buscando

otro pretendiente. -Pues seguro

que los encuentran a "puñaos", porque es muy guapa.

-Eso pienso yo, pero como tiene que entrarle por el ojo a la madre.

-¿Y qué, cómo anda tu suegro, Lolita?

-Ramón va poco a poco, aún le queda muchísimo "pa" ser el que era antes.

-Bajo a casa de mis señores.

-Mujer, pero si no ha comido nada. -Es que no me apetece, Fabiana.

Si acaso luego pico algo de las sobras de mis señores.

-Qué lástima, se ha "dejao" toda la comida en el plato.

-Por eso no se apure, que ya me lo como yo.

Uy.

En casa del pobre, reventar antes de que sobre.

-No sé qué le pasa a Carmen que ha estado más seria

que un cabo de la Guardia Civil.

-No ha abierto la boca, ni "pa" comer ni "pa" hablar.

-Algo le pasa a esa mujer.

-Será por el rapapolvo que le ha "echao" su señor,

por meterse a defender a mi suegro.

-Yo me barrunto que hay algo más.

-Lo que tenemos que hacer es dar las gracias de cómo hemos comido.

Ni los mismísimos marqueses comen pitanzas tan refinadas.

-"Pa" chasco que sí,

parece que te has traído lo mejor de la mantequería.

-Pues claro, "pa" mi gente no voy a andar con miserias.

-Ah, ¿y hay postre?

-Naturalmente.

Me he traído unos sobaos que son mantequilla pura,

y una mistelita "pa" que pasen.

(RÍEN)

-Haces mal, Lolita, que como sigas así, arruinas tu tienda.

-Pues ya montaremos otra.

Coge.

-"Eskerrik asko".

-Por fin te han quitado la venda del brazo.

-No sé yo si el médico no se habrá precipitado.

Aún está tierna. -¿Seguro?

Desde que nos hemos encontrado no te he oído quejarte.

-Eso es porque soy dura como una piedra,

aguanto el dolor sin amilanarme.

-Vamos, que eres como Daoiz y Velarde, pero hechos mujer.

-Esa Genoveva,

ahora va de mosquita muerta,

pero no cuela, ya conocemos el tipo de persona que es.

-Pero si no ha dejado de disculparse ni un momento.

-Pero lo ha hecho con la boca pequeña.

Eso no se puede quedar así sin un castigo.

-Tienen que hacer es dejar de acosarla.

-Nosotras no la hemos importunado, como nos pediste.

-O al menos no lo hemos hecho mucho.

-Está visto que le han puesto la cruz y no le van a quitar nunca

el sambenito. -Es que eso va a ser muy difícil,

pero no sufras, nosotras solamente le vamos a mostrar

nuestra más absoluta indiferencia. -Que se ha ganado a pulso.

-Veo que esto es una guerra perdida.

-Ay, compréndelo, últimamente

el barrio está patas arriba,

nosotras tenemos que mantener las buenas formas.

-Pues aviados estamos si tú eres la guardiana de la cordura en la zona.

-No te chancees que la cosa es muy seria.

Ayer, Carmen, una criada, se enfrentó a todas nosotras

en medio de la calle para defender a don Ramón.

-¿Quién se ha creído? Una criada criticando a los señores,

esto es el acabose. -Ya está bien,

que en el campo de las críticas os lleváis la palma.

Cuando se trata de despellejar a alguien no hay quien os gane,

¿no veis que eso no está bien?

-Sobrino,...

te equivocas de punta a punta.

Las personas decentes como nosotras tienen la obligación

de imponer el buen criterio.

-Di que sí, Susana. -Estamos en una época

de libertinaje, alguien tiene que poner el punto sobre la i.

-Y tienen que ser usted y mi esposa.

-¿Y quién mejor que nosotras?

Liberto, tú no deberías cuestionar lo que hacemos,

es bueno y necesario para todos.

-Pero si no dejáis títere con cabeza, por el amor de Dios,

que parece que en el barrio todo sea malo.

-Eso no es verdad.

La sopa que se sirve en el restaurante de Felicia,

las homilías del sacerdote y el trato de Marcelina, la quiosquera,

de eso no tenemos nada que decir, ¿verdad?

-Pobre porcentaje, entonces,

solo se salvan tres en la zona.

-Yo a ti también te cuento entre los buenos.

-Pues yo hoy, estoy dudando de eso.

Y que sepas una cosa, yo no voy a cambiar,

voy a hacer lo que me dicte mi conciencia.

No me lo puedo creer. Este collar...

recuerdo perfectamente cuando lo llevaba Celia.

Era uno de sus favoritos.

Quiero que te quedes con él.

No. No, no puedo aceptarlo, es un regalo demasiado valioso

de mi prima.

Razón de más para que sea tuyo.

Pero... ¿no echará de menos esta joya?

No.

No lo haré.

Me ha costado 10 años desprenderme de las cosas de mi esposa.

Lucía, lo que me dijiste ayer...

me llegó hasta el fondo del corazón.

Yo solo intenté que...

abriera los ojos y mirara a su alrededor.

Y lo conseguiste.

Quiero cambiar mi situación por la memoria de mi esposa,

y quiero que este sea el primer paso que dé en esa dirección.

Felipe,... le agradezco con toda mi alma el regalo,

llevarlo puesto es como volver a tener cerca de mi prima.

Espero que este gesto sea el inicio de su mejoría.

No prometo nada. Todo es muy difícil para mí.

Felipe, tiene que recuperar el coraje que tuvo siempre.

Celia era la única que me daba fuerzas,

la quería con todo mi corazón,...

jamás encontraré a nadie que la sustituya.

Le entiendo,

era una mujer única.

Jamás podré volver a amar.

¿Sabes lo que significa eso?

Sí,... perfectamente, yo siento lo mismo.

Felipe,...

le ruego que olvide lo que acabo de decir.

Lucía, sé que Telmo se ha vuelto a marchar,

y espero que esta vez sea para siempre.

Sí, eso es lo que ha dicho.

Sinceramente, me alegro,...

creo que es lo mejor que te podía pasar.

He oído eso muchas veces, y yo sé que es lo mejor, pero...

pero me cuesta un mundo resignarme.

Lucía,...

a diferencia de lo que crees, me preocupo por los demás.

Ya sabes que puedes contar conmigo siempre que lo necesites.

Y yo le doy las gracias por ello.

Espero que ese collar...

te traiga algo de felicidad.

Sin duda lo hará.

-Cinta.

¿No le fue bien con su acompañante?

-No sé por qué piensa eso.

-Por la cara de tedio que se le puso.

De haber tenido una pistola, se habría pegado un tiro.

-Mejor se lo hubiera pegado a él, qué pasmarote.

-¿Cómo es que le aguantó tanto rato?

-No tenía más remedio.

De no haber sido por mi madre, habría salido corriendo.

-¿Qué ha hecho para que doña Bella la trate con tan poca consideración?

-Estaba empeñada en que era un buen partido para mí.

Ahora, gracias a Dios, ha desestimado a Alberto.

-Qué lástima, hacían buena pareja.

-Él, un joven abogado y usted, una señorita fina de un colegio selecto.

-De eso nada, no pienso pasarme la vida hablando de títulos

de propiedad y leyes. Si mi madre me lo permite,

va a pasar mucho tiempo hasta que yo piense en bodas.

-¿Qué fue de ese amigo de su familia con quien la vi?

-¿No es usted muy curioso?

-Solo lo justo.

No he vuelto a ver a ese señor por el barrio.

¿No me va a contestar?

-Cinta,... tu madre, quiere verte.

Te quiere dar una noticia.

-¿Es buena o mala?

-Mujer, en esta vida todo depende del lado desde donde se mire.

-¿No puedes concretar un poquito más, porfa?

-Yo creo que es buena para tu madre, pero mala para ti.

Que te ha conseguido un nuevo pretendiente.

-Pues sí que ha vuelto al ataque rápido.

-Venga, que nos están esperando,

y hazte de nuevas cuando te lo cuente ella, por favor te lo pido.

-Lo voy a intentar, pero tengo ya las tripas revueltas.

-Venga, vamos.

-Suerte.

(TARAREA)

-Casilda,... ¿están listos ya mis manteles?

-Sí, solo me queda planchar este par de servilletas.

Por cierto, "señá" Fabiana, se lo quería decir a usted:

tiene unos huéspedes muy sucios, me ha "costao" una barbaridad

quitar todas las manchas.

-Ay, si te cuesta mucho trabajo limpiarlos, puedo pagarte más.

-No, no se preocupe, que yo sé que tiene mucho gasto con la pensión.

-Más de lo que parece.

Tú no sabrás lo que le pasa a Carmen, ¿verdad?

-Bueno,...

la verdad es que algo he visto, "señá" Fabiana,

pero tampoco lo quería contar en la comida con todos delante.

-Ya me pareció a mí que mirabas raro cuando hablábamos de ella.

¿Qué sabes, hija? -Anoche...

la vi a ella con don Ramón hablando en el callejón.

No sé qué se estaban diciendo, lo que sí sé es que "aluego"

la señora Carmen subió al altillo con cara de haber "llorao"

como una magdalena. -¿Y no dijo nada?

-Ni chus ni mus. Se metió corriendo en su cuarto.

-Estaría "disgustá" por la regañina de don Samuel.

-Yo me barrunto que la cosa viene más por lo que habló con don Ramón,

se la veía más "afectá" que si su señor

le hubiera "echao" un rapapolvo. -Comprendo.

¿Y...?

-¿Ocurre algo?

-Casilda, ¿puedes dejarnos solas, por favor?

-Loco me tiene la Fabiana.

No para de reclamarme que le ayude en la pensión.

-Natural, "pa" eso son socios.

-Pero yo tengo que arreglar la máquina de coser.

-"Pa" mí que se ha "metío" en un buen "embolao".

-Eso mismo me dice ella, todo el rato,

que no paro de estar con ese cachivache.

Pero tampoco hay que hacer tantas cosas en la pensión.

-La tiene más vacía que llena.

-Ella está en el altillo solucionando la vida

de los demás, ni que fuera la madre del pueblo.

-Fabiana siempre quiere ayudar.

-Pues que me ayude a mí, que me faltan manos para sacar dinero

y pagar los gastos del mes que viene.

-Esto de los negocios es un berenjenal.

Mejor estaba de portero. -Que me lo digan a mí,

que me he "tirao" la noche en blanco intentando arreglar

la máquina de coser de Camino. -¿Cómo va la cosa?

-Regular.

Tiene más piezas de las que yo creía.

Me está costando un riñón que no me sobren poleas y engranajes.

-Buenas tardes, Servando.

¿Cómo va el encargo? ¿Le falta mucho para terminar el arreglo?

-No, no, bien, bien, ya está casi "apañao", sí.

-¿Hay algún problema?

-¿Problema? Ninguno. Pero si eso es pan comido,

es más simple que el mecanismo de un botijo.

-¿No decía usted que era muy "complicao"?

-No, este no se entera de la misa la media, no.

Le estaba diciendo que yo soy capaz de desmontar esa máquina

con los ojos "vendaos".

-Pues mucho está tardando.

-Sí, es que he tenido que pedir una pieza a la casa y estoy esperando

que me la envíen, pero en cuanto la reciba, el trabajo está hecho.

-Eso espero. Mi hermana tiene muchas ganas

de volver a coser y me ha preguntado por la máquina.

-¿Se lo ha "preguntao" su hermana? -¿La chica habla o no habla?

-Mi pobre hermana no dice una palabra, pero se hace entender

a su manera y aunque esté muda, yo entiendo lo que quiere decir.

-Ah, me recuerda a una oveja que casi no balaba,

pero se le entendía todo lo que quería con solo mirarla.

-¿Qué va a querer una oveja que no sea comer hierba?

-Muchas cosas. Esto no se sabe,

pero son más listas que los perros, pero no tienen tan buena prensa.

(RÍEN)

-Bueno,...

sigo trabajando.

Servando,... dese prisa.

-Sí.

-¡No, no y no! -Hija, no seas borrica y escucha.

Solo tendrás que conocerle sin compromiso ninguno.

-Es un pretendiente de cala y prueba, como los melones.

-¿De dónde lo han sacado tan pronto?

-Una, que sigue teniendo sus contactos.

-¿Por qué me hacen esto? ¿Qué quieren, comerciar conmigo

como hacen con los camellos?

-Yo, por 10 o 20 dromedarios, no dudaba en cambiarte.

-Mejor pide camellos, que vienen con más jorobas.

-No solo juegan con mi futuro, ¡sino que se lo toman a cuchufleta!

-Quieta ahí "pará", no seas tan melodramática.

-Hemos encontrado el candidato perfecto, Cinta, perfecto.

-El embajador de México en Buenos Aires, don Norberto De La Vega.

-El embajador es ferviente admirador de tu madre.

-Eso es cierto, siempre ha sido muy amable conmigo.

-Natural, gitana mía, como que tu arte encandila a gente

de todo el mundo. -Al embajador lo conocimos

en Argentina y, mira tú por dónde, hoy hemos recibido carta suya.

-Qué suerte.

-La primera parte de la misiva es recordando un recital

que di en Buenos Aires y que él tuvo la suerte de ver.

-Estuviste espléndida ese día, fue memorable.

-¿Recuerdas?

Todo un acontecimiento.

Decían que los peces sacaban la cabeza del mar para escucharme.

-Como que eres lo más grande

que ha pisado esta tierra. Uy, esta tierra, y la luna.

-¿Se pueden dejar los camelos para luego e ir al grano?

-El caso es que el embajador dice que recibamos a su hijo,

que está pasando una temporada en España.

-Está terminando sus estudios.

Va a empezar la carrera de diplomático.

-Todo un futuro embajador, lo que yo siempre he deseado para ti.

-Nos lo están sirviendo en bandeja de plata.

-Me parece muy bien, pero va a ser un plomo como el otro.

-Seguro que no tiene nada que ver.

-Me da igual, no pienso recibirlo.

-¿Qué quiere que le diga?

Me arden las entrañas cada vez que se meten con don Ramón,

no es justo que le traten como un apestado.

-Y no está bien, no, pero hay muchos que todavía no han olvidado

lo que sucedió.

-Cada vez tengo más sospechas de que hay algo más que no nos cuenta.

-Yo también creo en su inocencia,

pero nosotros no podemos decir nada si no queremos tener problemas,

Carmen.

-Mire, yo... yo siempre he sido muy discreta,

ya lo sabe usted, pero no puedo seguir mordiéndome la lengua.

-Hágame caso y échese a un "lao", si no va a salir más "trasquilá"

que las ovejas de Jacinto.

-Me da coraje que me diga eso.

-Usted sabe tan bien como yo que los criados siempre llevan las de perder

si se meten en asuntos de señores.

-Eso mismo me ha dicho don Ramón, que me mantenga al margen.

-Pues hágale caso, que no hay peor sirvienta

que la que no se sabe mantener en su sitio y empieza a pensar

lo que no es ni lógico ni "adecuao".

-No le entiendo.

-Quiero decirle

que lo que mejor puede hacer es apartarse del señor Palacios.

Ni es su problema, ni es su mundo.

-Le agradezco el consejo, Fabiana.

-Ay, Carmen, que se me olvidaba.

Anoche un pollo apareció por el barrio preguntando por su señora.

-Ni idea de quién puede ser.

-Dijo que era un amigo y quería darle una sorpresa,

pero a mí no me dio buena espina el susodicho.

Yo se lo digo a usted por si acaso.

-Ya le diré algo a la señora sobre el asunto.

-Doña Genoveva

a mí no me termina de parecer trigo limpio,

pero bien sé que usted le ha cogido mucho cariño y por eso se lo digo.

-Gracias por la información, mis señores creo

que han ido a cenar y a la ópera.

Les esperaré en casa y, si se tercia, le comento lo del tipo ese.

-Haga usted lo que crea conveniente. A más ver.

Qué bonito objeto.

Es una esfera armilar.

Si la dirige hacia una estrella, se pueden leer

las coordenadas celestes.

Es el regalo de cumpleaños más bonito que he recibido nunca.

Sabía que te gustaría.

Espero que te sirva para que veas lo pequeños que somos.

Te entiendo, ante la inmensidad del universo,

nuestros problemas no son nada.

También espero que este presente te sirva para que no olvides

mi mayor deseo:

recorrer este inmenso universo contigo.

Acabas de hablarme de lo pequeños que somos y ahora quieres viajar

por todo el universo. Es más sencillo

de lo que piensas. Cierra los ojos.

¿Qué está usted haciendo?

No sabía que aún guardaba esas cosas.

Es lo único que me queda de él.

Eso solo le sirve para hacerse daño.

Pues...

bendito dolor si por un momento le siento a mi lado.

Déjese de sentimentalismos y entre en razón,

es una tontería cerrarse a un imposible.

Por algo así puede usted buscarse la ruina.

Figúrese si su marido se da cuenta, lo descubre.

Tal vez tenga razón,...

quizá Eduardo también la tenga y es muy posible

que yo solo sea una... idiota,...

una pobre infeliz, como dice él.

Yo no he querido decir eso.

¿Acaso no piensa de esa forma?

Por supuesto que no.

Solo estoy intentando apelar a su cordura.

Lucía,... Telmo se ha ido y no volverá,...

tiene que aceptarlo.

Deme eso, es mejor que nos deshagamos de ese artilugio.

No. No, se lo prohíbo,...

es lo único que conservo de él.

Le he odiado injustamente durante años,

le he ocultado la paternidad de su hijo,

ni siquiera ahora le he dicho la verdad.

Era lo más sensato.

Mi vida...

perdió todo el sentido por una enorme mentira,

pero ya es tarde para todo,...

ahora lo único que me queda de él

es mi hijo y este objeto.

Me duele en el alma verla así.

Por favor,... haga un poder, trate de animarse.

Lo haré.

Solo me quedan los recuerdos de aquella época feliz,

que pudo haber sido así para siempre, pero que...

ya ha quedado atrás.

Ya te tengo.

El cochero ha tratado de liarme con el cambio.

¿Te merece la pena hacerme esperar por unos reales?

Claro que no, por ti daría todo el oro del mundo.

Vamos dentro antes de que me enfríe. Mujer,

la noche está de lo más templada.

No me refiero a ese tipo de frío.

Subamos entonces a escape.

-Ya te echaré el anzuelo.

¿Cómo puedes seguir negándome que no me amas,

que mi hijo no es mío?

Porque soy estúpida.

-Suegro, usted váyase "pa" el centro y dese un buen garbeo,

que ya me gustaría. -No te apures, que no tardaré.

-Pero ¿no has tenido mejor vestido que ponerte que ese hábito?

-¿No le gusta, madre? -Nada, hija, y a don Norberto

tampoco le va a gustar si es hombre de mundo.

Vete, supongo que querrás confesar, falta te hace.

-Veo que se quedaron cortos al describir su belleza.

-No me requiebres, Norberto. -Verdades como puños, digo.

Y usted debe ser doña Cinta.

-¿Le ocurre algo o espera a alguien?

-Mi padre ha salido temprano a hacer unos recados y todavía no ha vuelto,

estoy bastante inquieto. -"¿Qué te pareció el mostrenco?".

-Guapo y simpático.

-¿Y eso qué significa, que vas a dejar de "lao"

tus ambiciones y te vas a centrar?

-Acabo de dejar una nota urgente en su casa.

-¿Urgente?

¿Qué puede ser?

No lo sé, pero voy a averiguarlo.

-"Ha vuelto".

Pensé que no quería verme.

-Lo cierto es que me arrepiento un poco de las palabras que te dije.

"Ya le he dado" los 10 azotes al niño.

Don Eduardo me ha dicho que le dé otros 10 a usted.

¿Qué?

-Gracias por venir. -¿Qué ocurre?

-Tome asiento.

-Estás preciosa, Genoveva.

Sabía que te encontraría.

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Acacias 38 - Capítulo 978

26 mar 2019

Ariza comenta a Fabiana ser amigo de Genoveva quien se muestra reticente a facilitarle información sobre su paradero.
A Carmen le cae un jarro de agua fría, cuando Ramón le pide que se dejen de ver debido a su empeño en defenderle. Ha estado a punto de perder su empleo por enfrentarse a Felipe.
Eduardo castiga a Mateo, quien manifiesta su tristeza por la marcha de Telmo. Lucía defiende al niño y pelea con Eduardo quien le amenaza con probar su cinturón.

Ramón se entera por Liberto de que la situación económica de Felipe se está complicando.
Cinta se niega a salir con Alberto, pero Bellita, dispuesta a todo evitar que su hija sea artista, concierta una nueva cita para comprobar si es verdad lo que su hija dice. Bellita reconoce que Alberto es el joven más aburrido del mundo y lo descarta como pretendiente.

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  1. Cris

    Soy de Argentina y sigo a Acacias desde el principio...estoy muy desilucionada con la historia desde que a Samuel se lo trata mal,siendo que el comienza a ser malo por culpa de Blanca y el hermano de Samuel..unos traicioneros sin escrupulos...y luego con la llegada de Telmo un cura mentiroso y sin verguenza que deja muy mal a la iglesia y a los curas...y ahora queriendo recuperar a la insulsa de Lucia estando ella casada...que raro siendo los españoles tan respetuosos y devotos....y por ultimo...a lo largo de la historia hay tantos crimenes sin resolver y sin castigo que ya no me parece tan buena la serie...se supone que eso se lo deja para la vida real....pero una serie sin finales.........

    02 abr 2019
  2. Laura

    El cambio que se ha dado, ha echo ver el ambiente y la moda que transcurría en aquellos años. Doña Susana se ha convertido en la mujer, más entrometida y arrogante de El Barrio. Tan beata y santa que se hace ser, no la va ni pintada. Ramón esconde algo, dé aquella tragica tarde. En algún momento tendrá que contarlo y hacérselo ver. Dudo mucho que Ramón haya sido el asesino de Celia. Dado que Celia estaba muy obsesionada con Milagros.

    27 mar 2019
  3. Marijose

    Ramón recordaba un pequeño fragmento de lo sucedido la tragica noche de la muerte de Celia,supongo que iremos viendo el resto a lo largo de varios capitulos, espero que no se demoren mucho.Me encanta el giro que ha dado la serie,deseando estoy de que se sepa toda la verdad sobre lo sucedido.Aunque no soporto a Susana, Rosina en el fondo es buena persona solo esta influenciada por la otra arpía como muy bien dijo Liberto, no la aguanto

    27 mar 2019
  4. carmela

    Sigo la novela desde el primer capítulo y me encanta. Muy buena la interpretación de todos los actores, la ambientación y el argumento. El único detalle, que me llama la atención, es el fondo musical que a veces se interpone un poco con los diálogos. ¡Siempre con Acacias! Saluda: Carmela desde Buenos Aires.

    26 mar 2019