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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 963 - ver ahora
Transcripción completa

Vamos a pedir su indulto.

He contactado con un bufete de abogados muy importante.

Están estudiando el juicio y creen tener bastantes posibilidades.

-Para eso querías vender el piso, para pagar a los abogados

He cambiado,

podemos llegar a ser amigos.

Pero ¿estás loco? Nunca lo seremos, Samuel.

Te demostraré que estás equivocada.

¿Otra vez va a llamar a los palmeros?

-Chist. No podemos dejar que se venga abajo.

-Lo mejor sería decirle la verdad a la señora,

pero si ella tiene arte y talento suficiente "pa" volver a triunfar.

¿Y de dónde es usted?

-De Ávila. -Entonces conocerá

a un gran amigo, el marqués de Villatoro.

-De oídas. -¿Y a doña Blanca de Osorio?

-Tal vez, doña Genoveva frecuentaba otros ambientes.

-Piensan que mató a doña Celia.

-Es que nunca quiso defenderse ni decir qué había "pasao".

-Pues ahora va a tener que hacerlo, porque su silencio fue su condena.

-Asistimos a un acto en el que participaba

la infanta Isabel. Y un estornudo de mi esposa

la hizo chocar con un hombre.

-Y por eso, la infanta sigue con vida,

porque hice que ese hombre que pretendía disparar contra ella,

errara el disparo.

-Pero esos radicales que pretendían matar a la Chata

quieren vengarse de nosotros por haber frustrado sus planes.

-Serviste en su casa durante muchos años y ahora estás sin trabajo.

¿Quieres trabajar para mí?

-Ay, señora, estaría encantada. -¿Cómo es que han regresado ahora?

-Por nuestra hija Cinta. Está en un internado para señoritas

en el norte, y queremos estar más cerca de ella

ahora que le quedan pocos meses para acabar el colegio.

A Celia no le gustaría verle así.

No puede verlo,...

un malnacido la mató.

-¿Qué haces? -Eso, que han venido

mendigos preguntando por el vecino que paga.

-Chist.

-¿Pagas... para que me aplaudan?

-¿Yo? Yo no, no, no, no. No es lo que parece, no, no,

que no es lo que parece, no. -"Va a intentar"

pedir el indulto para don Ramón. Cree que pronto estará en la calle.

-Agustina,...

lleva una botella de champán a la alcoba para mis amigas.

Fabiana,... cuéntame qué es eso del indulto.

-"No dejaré se burlen de mí",

ni que me desprecien. Ya bastantes desprecios

he aguantado en mi vida,

ya bastante tuve que agachar la cabeza y recibir golpes

de quien no tenía derecho a tocarme.

Voy a demostrar quién es la nueva señora Alday.

(Apaga la música)

No voy a permitir que cuatro señoronas de barrio

echen a perder lo que hemos conseguido.

Tienes espíritu de sobra...

para ponerles coto.

No me queda otra que fingir ser quien no soy y hacer pensar

que siento lo que no siento.

Me temo que eres capaz de eso y de mucho más.

Sé muy bien lo buena actriz que puedes llegar a ser.

Voy a preparar una merienda

para las señoras, la mejor que se haya hecho por estos lares.

Pretendes epatarlas.

No lo pretendo, lo haré.

Haré el papel de señora de posibles y trataré con la mayor cordialidad

a esa brujas que tenemos por vecinas.

(RÍE)

Puede que con todas no te resulte tan fácil,

doña Susana es un hueso duro de roer.

He podido meterme en el bolsillo a gentes mucho más peligrosas

que esas comadres de barrio. Esto es pan comido.

¿A quién pretendes invitar?

A las de la casa, a la tal doña Susana

y a los del restaurante.

No es preciso que invites a esa Bella y a su esposo.

Te interesan más las vecinas de toda la vida,

son a ellas a quienes tienes que caer en gracia.

Lo hago porque no queda otro remedio,

bien que me gustaría poner en su sitio a esa harpía de doña Susana.

Mi amor,... lo sé,...

pero tengo que pedirte un poco de paciencia,

que por el momento trates de ganarte sus favores.

Haré el esfuerzo. Has de hacerlo

por el cariño que nos tenemos.

De no ser por eso,

todo sería muy distinto.

(Música)

Lo único que ha de importarte...

es que te amo con toda mi alma,...

y eso nada ni nadie lo va a cambiar.

Además, sabes que me vuelves loco.

No tienes que apurarte por nada,

pronto todo el barrio estará a nuestros pies.

(Pasos)

(Sintonía de "Acacias 38")

-Estoy acabada, desechada como un mueble roto,

abandonada como un borrico viejo. -No te compares con un burro, mujer.

Te ruego que te sosiegues, no es bueno que te pongas así.

-De seguir así, le va a dar un síncope a la señora.

-Nadie me conoce, público ingrato que me ha "olvidao".

Soy una vieja reliquia del "pasao".

-No digas eso, sigues estando en tu mejor momento.

-No me mientas, ha llegado el ocaso, mi fin.

Nada me queda por hacer en el mundo. Ay, Señor, llévame a tu "lao".

(Habla en euskera)

-Eso ni en broma,

que trae mal fario, como dicen ustedes.

-En mal momento hemos regresado a España.

-Aquí fue donde triunfaste. -De eso han pasado años.

Teníamos que habernos "quedao" en Argentina

que besan el suelo por donde piso.

-Y aquí. Ya verás cuando se enteren que hemos vuelto,

se pegarán por un autógrafo.

-Por el momento, solo se han "pegao" "pa" recoger los cuartos que regalas

"pa" que vengan a adularme. -Eso es de momento,

ya verás cuando se corra la noticia lo que va a pasar.

-¿Cómo has podido, cómo has podido hacerme esto?

-Dulzura, reina de mis entretelas.

-No me des jabón, Jose Miguel Domínguez Chinarro,

que me tienes muy hartita.

-Eso no es jabón, es amor, reina mora.

-Has dado monises a toda esa gente. La madre que te parió.

-A mi madre ni la mientes. -Que menos mal que está muerta,

"pa" no poder ver mi decadencia. -Es un detalle

que le quieras ahorrar ese dolor. -¿Dolor?

Que era una bruja, que me tenía entre ceja y ceja.

Hubiera "disfrutao" como un gorrino en un charco

viéndome abandonada por el público.

Pero ¿cómo has podido contratar una clá

"pa" que me hiciera comedia?

-No quería que te disgustaras.

-Bien que te has "lucío". -Escúchame una cosa, escúchame.

En cuanto llegamos me di cuenta de que las cosas no estaban igual

que cuando nos fuimos,

y quise ahorrarte el trago de no ser famosa,

pero eres el mismísimo lucero del alba.

-Será porque estoy "estrellá". Malo es que te olviden,

pero mucho peor es que le quieran tomar el pelo a una.

-"Na" más que tu bien iba buscando.

-Pues no me hagas más favores.

-Pero Bellita mía, entra en razón.

Ya verás. Ya verás como

sin que te des cuenta, vuelves a estar en la cumbre otra vez.

-¿Sabes qué te digo? ¡Vete a freír espárragos,

y si te metes en el manojo, mejor!

-Ya le dije yo que tarde o temprano iba a descubrir el embuste.

(Portazo)

¡Hala! Ya se ha "encerrao" en el cuarto.

-Menudo chaparrón me ha caído.

-¿Le preparo la habitación de invitados para dormir?

-Será lo mejor, a esta hora ya no se le pasa el enfado.

-Uy, y ya veremos mañana.

Gracias por venir, señora.

He acudido en cuanto he recibido tu aviso.

Sé que no son horas, pero necesitaba verla con urgencia.

¿Qué pasa, Agustina?

¿Qué haces comadreando a mis espaldas?

Fuera de mi vista.

¡Fuera! Felipe.

¿Por qué trata con tan poca consideración a la criada?

He sabido por ella y por Fabiana que...

Antoñito Palacios está moviendo hilos para sacar a su padre

de la cárcel. Pero ¿qué me está diciendo?

¿Cómo puede intentar tal cosa? No sé,

no sé qué piensa alegar, pero me consta que es así.

Por lo que sé, está decidido a que no cumpla toda su condena.

No esperaba que fuera a tomar ese camino después de tantos años.

Ese hombre tiene que pudrirse en la cárcel.

Jamás perdonaré lo que le hizo a Celia.

Esto no hace más que abrir viejas heridas,

si es que alguna vez se han cerrado, claro.

Espero que no siga adelante. Por supuesto que no.

Voy a recurrir a todos mis conocimientos para impedirlo.

¿Podrá hacerlo?

Cueste lo que cueste.

Escribiré al ministro de Gracia y Justicia, o al mismísimo rey,

oponiéndome al indulto.

Tienen que hacerle caso.

Mi prima es la víctima, es menester que escuchen a sus allegados.

Pediré ayuda a mis compañeros.

Es de justicia que se la den.

No hay que perder el tiempo.

Mañana a primera hora visitaré a quien pueda ayudarnos.

No estaría bien que el asesino de Celia saliera a la calle.

Lucía, eso no va a pasar.

Al garrote tendría que haber ido desde el primer momento.

Es que no puedo hacerme a la idea de volver a verle por Acacias.

Eso es imposible,...

se me abren las entrañas solo de pensarlo.

-Ay, Lolita, estoy que no me llega la camisa al cuerpo.

-No es "pa" menos, Fabiana.

-¿Qué ocurre, por qué queríais que subiera?

-Ea, cuéntele, si total, ya no tiene arreglo.

-Y "to" por un descuido mío.

-Suyo y de Agustina. -Bueno, sí,

pero sobre todo mío, que a una no le gusta echarle las culpas a nadie.

Cada palo que aguante su vela.

-Pero no es "pa" que se cargue usted "toas" las culpas.

-¿Podéis ir al grano alguna, por favor?

-Por un descuido nuestro, don Felipe se ha "enterao" que ustedes

quieren pedir el indulto.

-Ay.

"Pa" mí que eso no es cosa buena, ¿eh?

-Ahora Felipe está al tanto de nuestros planes, no es bueno.

-Miren que siento en el alma haber sido... tan bocazas

y haberles "creao" un problema.

-No te apures, seguro que ha sido sin mala intención.

-Y que antes o después, don Felipe se terminaría enterando.

-Mejor habría sido que fuera después.

-¿Piensan que se va a oponer a que don Ramón salga de prisión?

-Luchará con uñas y dientes para que mi padre se pudra en la cárcel.

-Perdonen que me meta en la conversación,

pero no anda desencaminado el señor.

-¿Y tú cómo sabes eso, Agustina?

-Mañana mismo se ha citado don Felipe

con sus compañeros de profesión para hablar del tema.

-Estamos listos, porque don Felipe aún tiene conocidos de postín.

-Eso no debe asustarnos, tenemos que seguir firmes en nuestro empeño.

Ya mañana iré a ver a mi padre. Vamos.

-Ay.

Hasta que no te acabes el desayuno, no iremos a pasear por el parque.

No le pongas caras a tu madre.

Vas a terminarte todo el desayuno

o estaremos aquí toda la mañana.

Se me olvidaba.

A primerísima hora ha llegado una nota de la señora Alday,

la convida a una merienda.

Qué invitación tan poco oportuna.

He supuesto que no sería de su agrado acudir

y he rechazado la invitación.

Sí, gracias, cuanto antes, mejor. Ya he enviado

una nota de disculpa. Solo me faltaba eso.

Bastante preocupación tengo ya con Felipe y bastante

he tenido que soportar con la presentación de Samuel.

A mí tampoco me gusta que me obliguen a hacer cosas.

Acaba tu desayuno y no hables cuando lo hacen los mayores.

Le agradezco su diligencia, no iba a estar cómoda en esa merienda.

¿Por qué tendrías que estar incómoda?

Contéstame.

¿Qué es lo que te hace sentir incómoda?

Es obvio. No quiero volver a poner un pie en casa de Samuel Alday.

No siempre podemos hacer lo que nos place.

Irás a la merienda,

debes aceptar la invitación de la nueva señora del principal.

Lo contrario sería descortés y daría pie a elucubraciones

y maledicencias.

Poco me importa lo que piensen los vecinos.

Pues a mí sí. El pasado está borrado

y no quiero que nadie piense lo contrario.

Sigo viéndole poco sentido a pasar por una situación

que no es plato de buen gusto para mí.

Hoy habíamos quedado con la profesora de piano. ¿Lo recuerda?

Sí. Sí, es verdad, el niño no puede perder sus lecciones.

Me es indiferente.

Si el resto de las señoras acuden, tú irás con ellas y punto en boca.

Como quieras.

¿Le pido el desayuno, señor? No.

Tomaré algo fuera, tengo asuntos que resolver.

No le ría las gracias al niño, mentir siempre está mal,

menudo embuste

lo de la profesora de piano.

Total, para lo que nos ha servido.

¿Qué hacemos con la invitación?

No lo sé, de momento nada, ya veré lo que hago.

¿Puede traer más leche? Por supuesto.

No me gustan nada estas sopas de pan.

Vale, te voy a ayudar un poco.

Mateo no quiere más sopas,

pero yo creo que ha cumplido por hoy.

Ya casi no quedan.

-Venga, haz un poder y siéntate a la mesa, hermosa mía.

-¿Te crees que tengo el cuerpo "pa" tomar "na"?

Estoy más "destemplá"

que un gato "encerrao" en una fresquera.

-Arantxa te ha "preparao" choco con alioli, y gambas de Garrucha.

No hace ni dos horas que se han "bajao" las gambas del tren.

-Por mí, como si las traían en asientos de primera.

No me entra "na" en el cuerpo.

-A las cinco de la madrugada me he "levantao" "pa" ir a por ellas.

-¿Le vas a hacer ese feo a la pobre?

-Está bien,...

pero solo porque hay gente que pasa mucha hambre.

Me las estoy comiendo sin ganas, ¿eh?

A ver si no me sienta malamente.

-Y... ¿no te llama nada la atención?

¿No ves nada extraño?

-Un futuro más negro que el color de las hormigas, eso veo.

-Haz un esfuerzo y mira por "tos" "laos", pedacito de cielo.

-Ay. -¿Te acuerdas de ese cuadro?

Te lo regalaron en México.

-No sabía que lo habías traído desde Argentina.

-Estabas espléndida, en tu mejor momento.

Y yo te traigo la Pampa si tú me lo pides.

-Está guapísima la señora en esa pintura.

-El público estaba a mis pies cuando me lo pintaron.

-Como que eres una mujer de lo más principal.

-Pero ya no lo soy.

Ese cuadro solo hace recordarme lo que he sido.

-Y lo que volverás a ser. -No, el tiempo no pasa en balde.

En este cuadro yo estaba deslumbrante,

ahora se ha "apagao" la luz.

Hasta estas gambas lucen mejor que yo.

-Como que están fresquísimas. Uy, perdón.

-Pues coméroslas vosotros.

-Uy, uy,

no se le pasa ni con las gambas,

ni con el cuadro, esto es mucho peor de lo que pensábamos.

(Pasos)

-¿No tiene preparado el desayuno?

-Pensé que a estas horas se lo habría saltado, señora.

-Pues no es así, no soy de las que gustan madrugar y tardo un rato

en prepararme para salir, pero ningún día perdono un buen café

y unos dulces. ¿Algún problema con mis horarios?

-No, señora, ninguno.

-¿Mandó las invitaciones a las señoras?

-A primerísima hora, como me ordenó.

-¿Y tenemos alguna confirmación?

-Solo ha llegado una nota de doña Lucía.

Pide que la disculpe, pero no puede acudir al evento.

-Era de esperar que evitara la cita.

-¿Usted cree?

-Dada la relación que tuvo con Samuel,

no creo que quiera venir.

-Disculpe la señora, me parece que he hablado de más.

-No sea timorata, Carmen,

estoy al día de todo lo que concierne a mi esposo.

No tenemos secretos,

los dos conocemos perfectamente el pasado del otro.

No tiene que andarse con reparos al hablar de Lucía.

-Lo tendré en cuenta, señora.

-Sé lo que hubo entre ellos,

pero a día de hoy Samuel es mi marido y está entregado a mí,

espero que todo el mundo lo tenga muy claro.

(Llaman a la puerta)

-Ha llegado una nota.

-Léala.

-Es de Lolita.

Dice que tampoco puede acudir a la merienda,

a esa hora tiene la tienda abierta y lamenta mucho no poder venir.

-Dos negativas de entrada, esta no la esperaba.

-Bueno, señora, aún faltan varias invitadas por decir algo.

-Tal vez hemos avisado con demasiado poco tiempo.

-Es posible. Además, a mí no me va a dar tiempo

a tener la casa fetén, ha estado unos dos años cerrada.

-No tienen que entrar en todas las habitaciones,

con que el salón esté bien, suficiente.

-Me daré toda la prisa que pueda.

-Muy bien,

pero antes tráigame un café, necesito algo que me despierte.

-Sí, señora.

-Solo faltaba que esas harpías no vengan,

menudo debut.

-Padre,...

mire lo que ha llegado para usted.

-¿De qué se trata? -Es de Milagros.

Le envía la carta con motivo de su décimo cumpleaños.

La ha escrito ella. Y también le manda un retrato.

¿No... piensa leerla?

-Sabes que no.

Nunca he visto retratos de la niña.

Si lo hiciera, me vendría abajo.

(SUSPIRA)

-Padre, a lo mejor debería hacer una excepción.

Yo creo que Milagros necesita a su padre,

aunque sea recibiendo una carta de él.

-Cuanto menos sepa de su padre, mejor para ella.

-No, ella ya tiene edad suficiente como para saberlo todo, no sé,

no debe privarla de su progenitor.

-¿Quieres que la traiga aquí al barrio?

-Bueno, podría ser una buena idea, así estaría cerca de usted,

y de nosotros. -No puedo traerla aquí.

¿Quieres que viva rodeada de gente que piense

que su padre es un asesino?

-Pero la verdad es que su padre no es un asesino.

-Poco importa la verdad a estas alturas.

-Por favor,

¿cuándo, cuándo va a contar lo que pasó esa infausta tarde?

-¿Y de qué serviría?

-Lleva 10 años poniendo un muro entre usted y la verdad,

serviría para derribarlo de una vez.

-He asumido mi culpa...

y he aceptado mi castigo, no puedo hacer nada más.

-Yo voy a seguir adelante, intentando conseguir su indulto,

pero sepa que no me lo pone nada fácil.

-Siento ser una pesada carga para ti.

-No, no es ninguna carga, pero...

tiene que animarse e intentar seguir luchando.

-Te agradezco tu entusiasmo,...

pero no vale la pena seguir adelante.

Nadie va a sacarme de aquí.

-No debería rendirse, aunque sea hágalo por sus hijos.

¿Qué pasa, que no le importamos o qué?

-Más que mi propia vida.

-Pues diga la verdad,

intente salir de aquí, cuente qué pasó realmente esa maldita tarde.

-No tengo nada más que contarte.

-De verdad, no pensé que con los años iba a amilanarse tanto.

Por favor.

-¿Ves como te viene bien tomar un poco de aire fresco?

-Mejor me habría ido en casa tomándome una copita de ajenjo.

-Lucero, tienes que levantar ese ánimo,

que hace un día de los que brillan tanto como tu hermosura.

-Déjate de piropos, me pone de muy mala uva

que todos vean "pa" lo que he "quedao".

Si he salido, ha sido solo para darte gusto.

-Ya, muy bien, verás como te sientes como una reina en este barrio.

¿Sabes que no somos los únicos nuevos en la casa?

También se ha "mudao" una pareja joven.

Él ya había vivido por aquí.

Y los he visto salir y ella es una mujer de bandera.

-No como yo,...

que estoy ya "desechá" de tienta, eso es lo que has "querío" decir,

¿no? -No, no, no, cariño,

hablaba por no estar "callao". Si es que...

Es guapa, sí, pero no tiene ni tu poderío ni tu arte ni "na" de "na",

porque con eso se nace.

-Déjate de zalamerías ahora, has dicho lo que has dicho.

Ya no te gusto como antes.

-Que no, mujer,

te juro que me gustas tanto como un dulce a un infante, pestiñito mío.

-Ay, no estoy yo muy convencida de esto, Marcelina.

-Haga el favor, "señá" Fabiana, que me hace mucha ilusión

saludar a semejante artistaza. -Venga, anda.

Buenas.

Perdonen los señores que les molestemos, pero a mi amiga

le hacía mucha ilusión saludarla, y a servidora también,

que la sigo desde siempre.

-Mi madre la idolatra,

y a mí siempre me ha "gustao" cómo canta la señora.

Es usted la reina de los escenarios.

-A ella le da apuro pedírselo, pero si le diera usted

un retrato "dedicao", haría muy feliz a la moza.

-Lo pondría al "lao" de la imagen de la Virgen de los Milagros.

-Y estamos muy contentas

de que se hayan "mudao" al barrio, una artista como usted,

menuda suerte.

-Yo siempre la había querido ver de cuerpo presente.

-Ya está bien de embustes, mangantas.

-¿Qué dice usted, señora? -¿En qué la hemos "molestao"?

-Sé que estáis "comprás", falsas, mentirosas.

-Tente, Bellita, no cometas un estropicio.

-Tú cállate. Y largo de aquí,

antes que me líe a "patás".

-No sé qué mosca le ha "picao", pero no tiene razón para ofendernos.

-Humo, "aprovechás", peseteras. -Lo siento.

Chiquilla.

-Vaya prenda, esa Bellita.

Ya sabía yo que la gente de la farándula era de muy mala pasta.

-¿Cómo va la limpieza? ¿Estará listo para esta tarde?

-Hago lo que puedo, señora, pero esto no estará fetén

ni aunque tuviera tres manos. -Deme un par de trapos.

-¿Para qué? -Para darle un meneo al salón,

si no puede usted sola, le tendré que ayudar.

-Pero ¿cómo va a hacer usted eso? No puedo dejar que limpie.

-Déjese de melindres y deme esos trapos.

-Por Dios se lo ruego,

deje eso,... que no es propio de una señora.

-Pamplinas. La casa tiene que estar flamante para esta tarde,

así que póngase a la tarea que no nos sobra tiempo.

(Llaman a la puerta)

-Señora, Agustina ha venido a echarme una mano,

justo iba a decirle ahora que le había pedido ayuda a una compañera.

-Cuantas más seamos, más pronto y mejor haremos la tarea.

-No se preocupe, que ya lo apañamos entre las dos.

Usted no debe hacer este trabajo, que para algo es la señora.

-No se me va a caer ningún anillo por quitarle el polvo

a una habitación.

-Descanse,...

que tiene que estar radiante, y deje el trabajo pesado para nosotras.

-Muy bien,... ya veo que le incomoda que les ayude.

Me voy a la cocina, a ver si falta algo para la merienda.

-¿Su señora estaba limpiando?

-Ya la ha visto. -Coger el trapo.

¿A quién se le ocurre? No sé hasta dónde vamos a llegar.

-Ande, deje de criticarla y póngase a la faena,

que nos queda mucho trabajo.

-Esto es lo nunca visto.

El día menos pensado la tenemos que convidar

a una achicoria en el altillo.

-Lo que te digo, una escena vergonzosa.

-Esa Bellita está mal de la cabeza, tratar así a dos admiradoras.

-Lo raro es que las tenga,

poca gente se acuerda ya de ella.

El barrio ha perdido mucho con la llegada de esa corista.

-A mí me cayó en gracia cuando nos presentamos,

pero no esperaba que se comportara así.

-Tú tienes tan poco criterio, que cualquier cosa te vale.

Lo cierto es que el barrio está cada vez peor.

No para de llegar gentuza. -¿Lo dices por la mujer de Samuel?

-Claro.

Esa, si no es corista, es algo peor. Para mí es una fresca.

-No digas enormidades, hombre.

-Ya verás, dale tiempo. Esa solo va a traer

es mal nombre para Acacias.

-A mí, lo que no me hace gracia...

(SE ENFADA)

...es la cara que se le pone a Liberto cuando la vemos.

Dice: "Es una mujer de lo más principal".

-No es para tanto, lo que pasa es que va muy apretada,

y los hombres, ya se sabe. -Claro, ven un tobillo

y pierden la cabeza.

-Les entran las cosas por los ojos y ya no piensan más allá.

-Ha tardado muy poco en organizar una merienda en su casa,

a lo mejor quiere congraciarse.

-Pues conmigo va lista, yo no voy a acudir a su ágape.

Esa mujer no tiene categoría, se ve a la legua,

y yo no quiero que se me relacione con ella.

-No, ni yo. ¿Le has mandado una nota declinando la invitación?

-No. Ni pienso hacerlo. -Susana, pobre mujer,

al menos excúsate.

-No veo por qué.

Genoveva nos ha mandado una invitación el mismo día del evento,

no nos ha dado tiempo ni para excusarnos.

-Pues yo sí voy a ir a esa fiesta.

Ya me ha dicho la "señá" Carmen cómo son las delicias

que ha "preparao" "pa" la merienda, y llevo "toa" la mañana

relamiéndome como una gata. -Pero por favor,

alma de cántaro, ¿cómo vas a asistir tú a la merienda?

Es para las señoras.

-¿Y no soy yo la señora de esta casa?

-Que vayas vestida de esta guisa, no te convierte en señora,

el hábito no hace al monje.

-Ah, entonces ¿no voy a poder ir ni aunque quiera ir?

-Harás lo que te diga, y te digo que te quedes.

-Pues le digo una cosa,

de esta pantomima yo no estoy sacando nada en claro, es más,

desde que voy vestida así, faeno más que nunca,

que ya me podía haber "servío" "pa" descansar una "temporaíta".

-¡Te estás volviendo muy descarada,

vete al altillo a planchar a ver si se te bajan los humos!

-Está bien.

Vigíleme el puchero, Margarita.

-En nada vamos a tener que sindicar a estas, si no, al tiempo.

¡Hombre ya! -Uf.

-Pues hasta el moño, prima,

hasta ahí estoy de Rosina.

-Pensaba que al verte así "vestía", te trataría con más consideración.

-Estoy deseando que todo esto se aclare y volvamos a la normalidad.

Sobre todo, que me estoy hartando del mal humor

que se gasta Margarita.

Doña Rosina.

-"Pa" mal genio, la Bellita.

A "patás" nos ha "tratao" por pedirle un retrato.

Con lo que yo la admiraba.

Ni que lo fuera a pintar ella.

-Las artistas, prima, que son muy suyas.

-Esta tiene fama de tener mucha fuerza y garra en el escenario,

pero lo que tiene en la calle es mala leche.

-Pues sí que os habéis "llevao" un chasco.

-Y de los gordos, prima.

-Una cosa es lo que las artistas

tienen que representar en el escenario y, otra,

el genio que se gasten en sus casas.

-Eso no nos pasa a la gente que vamos a pie.

Mi Jacinto, por ejemplo, "na" más que tiene una cara.

Lo miras por un "lao" y es más noble que un mastín,

y si lo miras por el otro, pues igual.

-Pero mi primo es un cacho de pan.

-Eso es verdad.

No pega "na" que seáis primos.

-¿Qué es lo que quieres decir? ¿Que yo no soy buena persona?

-No, mujer,

pero cuando hicieron a mi Jacinto se les rompió el molde

y tú "ties" el colmillo más "retorcío".

-A las buenas.

Ya me ha contado Fabiana lo que os ha pasado con doña Bellita.

-No veas qué voces,

la cara se nos caía de la vergüenza.

-No entiendo "na".

A lo primero me viene un montón de gente a la portería,

"aluego" le cuentan no sé qué de que don Jose Domínguez les paga,

luego a ti te pasa lo que te pasa. Esto es muy raro.

-Cosas de los artistas, me barrunto yo.

-Eso será, pero no he venido a hablar de esa señora.

Que... te tienes que bajar a la portería.

-Uy, ¿qué ha "pasao"?

-Tengo que devolver un paquete que se han "equivocao",

y eso me ha hecho recordarme del sereno.

-¿Ah, sí?

¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra?

¿Es que acaso ves un botijo y te acuerdas del ministro

de Gobernación?

-Que el paquete viene de Ponferrada, y de ahí ha vuelto Cesáreo.

¿Por qué regresaría a Acacias?

-Porque se quedaría sin ocupación. -Ya.

¿Y cómo consiguió recuperar la plaza justamente aquí,

en la misma ciudad, en el mismo barrio?

-Pus suerte, supongo.

-¿Y a ti qué más te da?

-Que me intriga, "na" más. Además, que ha vuelto muy "templao", ¿no?

Con lo "estirao" que era él.

-En eso tienes razón.

-Desde esa mesa tendremos buenas vistas.

-Sí.

-Susana,...

me pregunto quién acudirá finalmente a esa merienda.

-Pronto lo sabremos, no se nos va a escapar nadie.

-Pero ¿piensas que irán muchas?

-No creo, quien haya aceptado esa invitación

demuestra tener muy poca clase y muy poco estilo.

-Buenas tardes. -Buenas.

-¿Les sirvo algo, señoras?

-Ah, sí, yo tomaré uno de esos tés ingleses.

-Yo, una manzanilla.

Los de la pérfida Albión que se queden con sus hierbas.

-Se pueden sentar dentro.

-Desde dentro no nos vamos a enterar de nada.

-Preferimos estar aquí fuera. -Aquí hace más frío.

-No nos importa.

¿Usted va a estar aquí toda la tarde o tiene alguna invitación pendiente?

-Enseguida vuelvo a atenderlas.

-Qué peculiar es su hija, ¿verdad? Camino.

-Parece muy formal, y tímida,

pero en algunas ocasiones se le ve alterada,

¿a qué se deberá eso?

-Por el hecho de no poder hablar.

Yo me volvería loca si no pudiera decir nada.

-¿Tú? Se te quedarían atragantados los chismes en la garganta

de no poder contarlos.

Si tuviéramos más confianza con Felicia, podríamos preguntarle

por su niña, ¿será mudita de nacimiento o por enfermedad?

-Tendremos que darle tiempo para que nos lo cuente. Ay.

-Pero ¿qué haces?

No estás en tu alcoba. -Ya lo sé, Susana,

pero estos zapatos de criada me están matando.

-Mortifícate un poco y no seas vulgar.

Cualquiera que te vea, va a pensar que eres una sirvienta.

-Pero de eso se trata, de que no me reconozcan como señora.

-Déjate el zapato,

que lo mismo que piensan de ti, van a pensar de mí.

¿Cuándo vas a dejar ese teatro, Rosina?

Alguna vez tendrás que volver a tu vida cotidiana

y no ir siempre de pobre. -Prefiero ir de pobre

que al camposanto.

-No se ha oído nada extraño en el barrio,

ni hemos visto a nadie que parezca forastero,

ni ningún detalle inquietante.

-Ay, ojalá, ojalá los anarquistas se hayan olvidado de nosotros.

Estoy harta de salir con esta ropa. -Y yo,

ya no sé si estoy alternando contigo o con una de las del altillo.

Es que te está cambiando la cara, pareces de pueblo.

¡Oh!

-¿Dónde está mi Mari Belli?

-Erre que erre, ahí sigue, dice que no sale del cuarto

hasta que la lleven al camposanto.

A ver si esas revistas de moda que trae le animan un poquito.

-Seguro que sí.

He tenido un encuentro de mucha enjundia.

-Uy, como no le hayan ofrecido un contrato "pa" hacer una gira,

no sé yo si le va a servir de mucho.

-La vendedora de revistas es una de las mujeres que hemos visto.

-¿Una de la que casi tira de los pelos la señora?

-No me sonaba su cara, pero no porque la hubiera contratado no,

porque son las dos del barrio.

-Y entonces, ¿por qué pidieron el retrato?

Eso es lo mejor. Tanto ella como la señora mayor,

que tiene una pensión aquí al "lao",

las dos saben realmente quién es Bella del Campo.

-No me diga que son admiradoras de las de ley.

-Devoción dicen que sienten por la señora.

-Claro, no me extraña que se quedaran patidifusas

con la reacción que ha tenido.

-Se lo voy a contar ahora mismo, "pa" que se anime.

-Sí.

-Entonces, ¿es cierto que esas dos mujeres son admiradoras mías?

¿Todavía me recuerda alguien? -Así es.

Todavía hay gente que te admira. -Su leyenda perdura, señora.

-Ya sabía yo que tenía que ser así.

Mi público siempre ha sido fiel como el que más.

-¿Ves como no había motivo para la pena?

-Todo este disgusto ha sido culpa tuya, que lo sepas.

-Pues yo solo trataba de animarte.

-Pero has tenido muy poca paciencia.

¿Tan poco confiabas en mí que has organizado una pantomima?

Bellita tendrá siempre sus admiradores,

y sin necesidad de soltar un real,...

pero bueno,

yo te perdono. Ven y dame un abrazo, amor mío.

-Entonces, ¿va a ir usted a la merienda o no?

-No lo sé, depende del jaleo que tengamos aquí.

-No debería ir,

esa mujer tiene muy poca clase, se nota que es una descocada.

-Yo no estoy tan segura.

-Créame, tengo muy buen ojo para la gente, y esa no es trigo limpio.

Tendríamos que dejarle bien claro que no es bienvenida.

-Ojo, que la tiene usted detrás.

(HABLA EN FRANCÉS)

Me alegro de verlas.

Espero que más tarde se pasen por mi casa.

-No creo que pueda.

-Usted sí vendrá, no me van a dar plantón las dos.

-Aún no lo sé.

Disculpe, se me ha olvidado comentarle una cosa a doña Susana.

-Hola.

¿Quién eres tú?

Nunca te he visto en el barrio. ¿Eres nueva?

-Sí, hace poco que he venido a vivir aquí.

-¿Te gustan los pasteles?

-Me encantan, sobre todo los de fresa.

¿Quieres que te convide a uno?

-¿Puedo pedir también uno de manzana?

-Pide lo que quieras.

Por fin me encuentro a alguien agradable en este barrio.

Sírvame esos dos pasteles, por favor.

¿Dónde te metes? ¿Cuántas veces he de decirte

que no puedes andar solo por el barrio?

Esta señora tan guapa me va a invitar a un pastel.

Nada de dulces.

Y ya te he dicho mil veces que no debes hablar con desconocidos.

Pero yo quiero. Y yo no quiero quejas.

Nos vamos.

-A ver, mira. Mira.

Esto lo tienes que apuntar... aquí en el haber.

Y esto, otro aquí, en el debe.

-Déjate de galimatías de contabilidades,

¿ganamos o no ganamos perras?

-Sí, pero unas cuentas claras son la base de cualquier negocio.

-"Tontás". Lo que hay que hacer

es comprarle a uno y venderle a dos.

-Pero luego, esto es como predicar en el desierto.

Nada, haz lo que te dé la gana y ya está.

-Tú estás muy "revirao" y no es por esto.

Uy.

Antoñito.

Haz un poder y, anímate,

que ya verás como lo de tu padre se arregla pronto.

-Me duele haber discutido con él, pero me enerva mucho más

que no cuente lo de aquella tarde.

-Ya. Es como si se hubiera "abandonao" a su suerte.

-Totalmente, ahora ni siquiera quiere colaborar.

-Estos años han "sío" muy duros "pa" "tos",

pero sobre todo "pa" ti.

-Al menos he conseguido sacar adelante los negocios de mi padre.

-Y tienes que estar "mu" orgulloso de ello.

-Ya, pero le he echado mucho de menos, no tener su apoyo,

sus consejos, su cariño,

no poder charlar con él tranquilamente

después de una larga jornada de trabajo.

-Con lo que él sabía de negocios y no has tenido su ayuda, "cagüen".

-Creo que la posibilidad de volver a tenerle cerca

me llenaba de esperanza para el futuro,

pero ahora estoy peor que antes.

-Chist. Antoñito, no "pues" amilanarte, ¿eh?

Tú tienes que seguir luchando. -¿Se qué va a servir?

Si él no quiere, da igual lo que yo haga.

-Pues ten fe,

que lo mismo, Dios quiere que tu padre consiga la libertad.

-Esto no se soluciona precisamente con plegarias, Lolita.

-Yo le voy a rezar una novena a la Virgen de los Milagros,

que toda ayuda es poca.

-Milagros. ¿Cómo estará mi hermanita?

Bueno, haz lo que quieras, pero con don Felipe en contra y mi padre,

que no está por la labor de colaborar,

que salga libre va a ser más difícil

que multiplicar los panes y los peces.

En fin, yo me voy.

-¿Necesita que le eche un capote, don Felipe?

Parece que la calle se le está haciendo demasiado larga.

-Métete en tus asuntos, me encuentro perfectamente.

-Bueno, lo que usted diga, pero yo he visto toneles

llenarse con menos vino.

Déjeme que le ayude. -Don Felipe, don Felipe.

Le ha debido sentar mal...

algo que ha tomado.

-No, no, que... me encuentro perfectamente.

-Usted no se apure, que nosotros le ayudamos a llegar a casa.

En las condiciones que va, no creo que atine con la llave.

-Malditos mil veces sean todos, no se merecen ni el aire que respiran.

-No nos falte que le estamos ayudando.

(RÍE)

-No, no te lo digo a ti.

Los malditos son mis compañeros de profesión.

Ninguno ha querido ayudarme.

-¿Qué quería de ellos?

-Nada que les supusiera un esfuerzo,

firmar una carta para que no se indulte al asesino de mi esposa.

-¿Van a liberar a don Ramón?

-No. No si yo puedo evitarlo.

¡Esos hijos de Satanás se creen que estoy acabado!

-Eh. -¡Picapleitos, tuercebotas!

¡Os voy a demostrar quién soy yo! ¡Abogaduchos!

-¡No me llegáis a la suela del zapato!

-Sosiegue, don Felipe, sosiegue que por escándalos menores,

han ido muchos a comisaría. -No quiero.

¡Quiero que todo el mundo sepa que don Ramón Palacios,

el asesino de mi esposa,

se va a pudrir en la cárcel! -Diga usted lo que quiera,

pero después de dormir la mona.

-Os voy a demostrar que no se puede jugar conmigo.

¡Voy a coger un bastón y os voy a medir las costillas a todos!

-Sosiegue, don Felipe, que nos miran todos.

No demos más de qué hablar.

Eh, eh.

¿Quiere...?

¿Quiere que le ayudemos a subir?

-No.

Puedo yo solo.

-Vaya espectáculo triste ha dado.

-Con lo que ha sido este hombre y... "pa" lo que ha "quedao".

-Señora, ¿quiere que meta el foie de oca en la fresquera

para que no se reseque? -No, espere, mis invitadas

tienen que estar a punto de llegar. -¿Usted cree?

Hace más de una hora que estaban citadas.

-No.

No me puedo creer que me hagan este feo.

No se atreverán a hacerme este desprecio.

-Siento decírselo, pero si pensasen acudir a la cita,

hace ya tiempo que hubiese llegado alguien.

-Puede que tengas razón y me hayan dado un plantón en toda regla.

¿Qué ha pasado? A estas alturas esperaba ver

la merienda en todo su apogeo.

Esas comadres del demonio se han atrevido a despreciarme.

¡Así se les sequen los ojos en las cuencas!

No te sofoques,

debes tener paciencia con ellas, ya irán claudicando.

¡Y un cuerno!

Esas rameras no tienen ni idea de con quién se juegan los cuartos.

La próxima vez

que me las encuentre por la calle les voy a escupir.

Mi amor. ¡No voy a aceptar más excusas!

¡No voy a seguir esforzándome!

Cielo.

Cielo.

Lo único que ha de importarte...

es el amor que nos profesamos.

Sé fuerte.

Yo pienso apoyarte en todo.

¿Es que ni siquiera huyendo de toda mi vida voy a poder ser feliz?

Soy Genoveva, la que lleva atendiendo borrachos en los clubs

desde los 15 años.

Eres hermosa,...

eres valiente...

y eres leal.

Me importa un ardite que esas monjas sedientas de sangre

no te acepten en su estúpido club.

Úrsula, solo es un niño.

Que algún día será un hombre.

Si por ti fuera, sería una animal asilvestrado.

Sea todo lo dura que usted considere oportuno.

-Me da igual que sea artista, a mí nadie me habla tan mal.

-Grosera, chabacana

y cateta. -¿Qué?

-Y una cantamañanas,

zafia y sin educación.

-¿Eso es lo que se está comentando de ella?

-No hay nadie que odie más que a Ramón Palacios,

y haré lo que esté en mi mano para que no salga de ese agujero.

-¿Me estás diciendo que la carta que va a enviar Felipe al Ministerio

puede parar el indulto de tu padre?

-¿Sabe si el Servando ayudó a Cesáreo con lo de su despido?

-¿Y a qué la pregunta?

-Que se me ha "metío" en la mollera y no me lo quito de encima.

Que me tiene obsesionado y hasta me despierto.

-Tienen ustedes que ofrecer un ágape de bienvenida

e invitar a todos los vecinos. -Ay, claro.

Qué gran idea, José, una fiesta.

-¿A qué viene tanta reprimenda?

No estaba haciendo nada malo. -Lo sé, señora,

pero no conoce a doña Úrsula.

-Ni tú me conoces a mí.

No tolero que nadie me diga qué he de hacer.

Mucho he rondado para aceptar que alguien decida por mí.

-Insisto, que están todos "invitaos" a la fiesta, ¿eh?

-¿Otra fiesta?

Y con la gente de la farándula.

-Ay,... seguro que tiran la casa por la ventana.

Cuentan que esa gente es la mejor dando fiestas.

-¿Qué más da? No vamos a ir.

-¿Qué pone? -Es de mi suegro.

Que tiene que ver a mi Antoñito.

¿Le importa que le deje? -Apúrate, hija.

Permítame que le diga...

que no me gusta don Samuel Alday

y, por ende, tampoco su esposa.

A servir, doña Lucía.

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Acacias 38 - Capítulo 963

05 mar 2019

Bellita llora desconsolada al averiguar que la gente no la recuerda. Jose y Arantxa buscan la manera de animarla. Bellita descubre que la gente la quiere y la admira todavía.
Felipe se pone en pie de guerra contra el indulto de Ramón, pero le cuesta encontrar los apoyos que necesita. Antoñito le pide a Ramón que le ayude a conseguir el indulto contando la verdad, pero ambos acaban discutiendo ante la cerrazón de Ramón.
Genoveva invita al resto de señoras a una merienda. Susana consigue que nadie vaya a la merienda por el indiscreto comportamiento de la señora Alday con su marido.

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  1. Mabi

    Francesca, sí era un lugar hosco por aquellos años....si bien ya había una gran inmigración española, las fiestas estaban reservadas a la gente de la ciudad y pudientes que eran muy " pacatos" y de palmas, bulerias y baile flamenco...nada. Imagínate que sus propias y hermosas zambas eran consideradas música de vagos y malentretenidos ( los gauchos) . Y si esa fiesta tan alegre y colorida si hizo en algún lugar un poco alejado de la ciudad capital, Santa Rosa, donde nunca pasaba nada, es lógico que la gente concurriera. No olvidemos que sería el año 1900 o antes quizás, donde todavía en las grandes chacras habían reservas de aborígenes originarios, TEHUELCHES...en fin, insisto que no hubo palabras ni modos desagradables ni ofensivos. Saludos cordiales desde Argentina.

    10 mar 2019
  2. Francesca

    Mabi. Hola. No dije ofensivas, sí desagradables. Justamente, la referencia a La Pampa, como si se tratara de un lugar tan hosco, que no se conocían las fiestas, me resultó fuera de lugar. No tiene mayor importancia. Un gusto.

    08 mar 2019
  3. Mabi

    Francesca soy Argentina y en ningún momento sentí ofensivas las palabras de los personajes, es más me causaron gracia, por su modo de decirlas, hablaron de mi Pampa adorada, cuna de mi padre y mi bisabuela materna, española ella e instalada en la Pcia de Entre Ríos para aquellos años, siempre tenia algo para comparar con su tierra y lo hacía así, como Bellita y Jose con alegría y salero!!! y nadie se ofendia.

    07 mar 2019
  4. Francesca

    La cantaora y su marido, han tenido frases desagradables9 hacia Argentina. Si en ese país triunfaron y comieron, en tiempos en que tantas compañías españolas competían en Buenos Aires, podrían ser un poco más respetuosos. No los actores, claro, los libretistas, que hay quien mira esta serie desde ese país.

    07 mar 2019
  5. Mabi

    Santi agradezco tu aclaración ya que al no ser Española, justifico mi ignorancia sobre el tema, pero como tu comentario fue tan sucinto interpreté que no lo habías visto. Me parece de lo más productivo éste tipo de aclaraciones, respetuosas e ilustrativas. Gracias y Saludos cordiales.

    07 mar 2019
  6. Santi

    Gracias Mabi, pero sí que ví dicho capitulo y tal conversación en la que además Rosina se postula decendiente del linaje de Agustina de Aragón !o!. Por cierto, "La Chata" en la realidad no fué victima de ningún atentado, si que lo fué en cambio su madre ISABEL II en al menos dos ocasiones, uno estando embarazada de "La Chata" El fallo de guión existe, lo que hice fué transcribir parte de una coversación acerca de la hija sorda de Felcia, entre Rosina y la sastra... en la que Rosina dice: "Tendremos que darle tiempo para que nos lo cuente" ... si en dos años que a lleva abierto el restaurante aún no se lo han contado... no sé cuanto más tendrán que esperar.... claramente se trata de un fallo de guión

    06 mar 2019
  7. Susana

    Mabi Yo creo que los guionistas se han olvidado de que iban a hacer cambiar a la Susan Siempre les pasa lo mismo

    06 mar 2019
  8. Pilar Méndez

    Está muy graciosa Casilda faenando y con pieles en el abrigo y el otro día comiendo dulces en la terraza como si fuera la señora de la casa.

    06 mar 2019
  9. Mabi

    Estoy encantada con Bellita y José!!! Que salero tienen los dos!! Hoy me hizo mucha gracia el comentario de ella al querer volverse para Argentina, pues aquí había sido muy feliz " Aunque esté lleno de Argentinos"!!!!! Jajaja. Olé Bellita y Jose!!! ' para cuándo gusten, bienvenidos!!!!

    06 mar 2019
  10. Mabi

    Susna a mi me cae tan mal como a otros la metiche de Susana, cuando dijo que iba a cambiar y lo prometió a la Virgen en pos de la salud de su nieto , nunca aclaró por cuanto tiempo, y cumplido ese supuesto tiempo establecido, Ala!!!! A vestirse nuevamente como señora y a seguir de cerca la moralidad ajena!!!! que la de ella la maneja a su antojo!!! Hay señor, señor cuánta hipocresía en ésta mujer!!!'

    06 mar 2019