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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 958 - ver ahora
Transcripción completa

Parece ser que el finado es Jimeno Batán.

-Era un prestamista, gente que no se anda con chiquitas.

-Por eso no me quito de la cabeza que haya podido ser el señor Alday

el que haya cometido el crimen.

-He de confesarle que yo también lo he pensado.

-Celia, creo que deberías preocuparte menos por Milagros

y más por los problemas de tu familia, que no son pocos.

-No puedo. Me angustia que don Ramón me ponga trabas

en la relación con mi ahijada.

-¿Cómo va Tito?

¿Empieza a enterarse del negocio?

-Pericia no tiene ninguna.

-¿Deberíamos mandarle a casa?

-A mí me da pena. Puede que empiece a aprender.

-Podemos dejarle unos días más, a ver qué pasa.

-Sí.

-¿Dónde estás, mi amor?

¿Cómo me has dejado así?

"Telmo,..."

en su mano está toda la herencia de Lucía,

espero que sepa guardarla.

Pueden confiar en mí.

-Después de lo que pasó, es normal que mi padre tome precauciones

y, más, con el historial de Celia. -Está loca por controlar a la cría.

Me ha parecido que hablabas de Jimeno con las señoras.

¿Yo? Pero si yo no sé de la misa la media.

No soy ningún panoli.

Si hablas mal de mi persona,

eso tendrá consecuencias, te lo aseguro.

Cuando envían un telegrama, no es con asuntos baladíes.

-Pero ¿qué pone?

-Nada que a usted le importe.

Deje que le cuente la verdad. ¡Samuel, basta!

Mi paciencia se ha agotado.

-Es una lástima que hayamos perdido a Fulgencia.

Hubiera preferido que Milagros

se alimentara con el pecho y no con biberones.

-No se equivoque, don Ramón,

esa mujer era una descarada y mala persona.

-Lo que me resulta intrigante es que...

una mujer humilde como ella renunciara a un buen sueldo

y se marchara de esa forma tan abrupta.

¿No le parece a usted chocante? -Pero ¿qué mas da?

¿Quién sabe lo que hay en la cabeza de la plebe?

Lo importante es que nos libramos de ella,

-Tito, ¿qué es lo que ocurre de tanta enjundia?

-Tengo que explicarle algo muy gordo.

¿Qué ocurre? Los guardias le esperan.

Han venido para llevarle a comisaria.

¿Se puede saber para qué?

Quieren interrogarle sobre el asesinato en la parroquia.

Antonia, prepare la cena para dentro de media hora.

Cariño, ¿qué te ocurre? Pareces triste.

¿Has vuelto a discutir con don Ramón?

-No hemos discutido, pero hemos estado hablando y...

no ha sido muy agradable, la verdad.

-¿Qué ocurrió?

-No sé. Empezó a hacer preguntas.

-¿Qué clase de preguntas?

-De Fulgencia, el ama de cría.

-¿Sobre Fulgencia? No entiendo, ¿a santo de qué?

-Quería saber por qué se había marchado de forma tan repentina.

Creo que piensa que yo he tenido algo que ver.

-¿Tú? -Sí.

-Ella es la impresentable, ¿y tú tienes la culpa?

-Pues sí. -No entiendo a don Ramón.

Después de lo que has hecho por Milagros,

te culpa de todos los males.

-Déjalo, Felipe. Casi prefiero olvidarlo.

Pero bueno, que sí, don Ramón no es el mismo desde que,

desde que te disparó.

Por cierto, ¿cómo estás?

Hace mucho que no te pregunto. ¿Te duele la herida?

-Hay días que me da más guerra que otros, pero...

no puedo quejarme. -Desde luego que no.

Podría haber sido peor. Podría haberte matado.

Felipe, tiene que venir, ha pasado algo.

¿Qué ocurre? Telmo.

Los guardias se lo han llevado.

¿Los guardias? ¿Por qué? Sí.

Pues por algo en relación con la muerte de ese hombre,

Jimeno Batán. ¿Le han detenido?

Le han dicho que Méndez quería hablar con él.

Solo querrán interrogarle para esclarecer los hechos

y ayudar en la investigación. ¿Usted cree?

Sí, seguro.

Jimeno apareció muerto en la iglesia,

es normal que quieran interrogarle.

¿Puede ir usted a comisaría?, estoy preocupada por él.

Claro, iré a escape.

Telmo es de la familia.

Gracias, Felipe.

-Todo se arreglará.

(Sintonía de "Acacias 38")

Cariño, pasa. Trae, que te ayudo.

-Sí.

-¿Estás bien?

-¿Dónde están tu madre y Liberto?, tengo que hablar con ellos.

-No están, han salido a cenar.

Después de estos días, necesitaban relajarse y distraerse.

¿Qué te pasa?, me estás asustando.

-He de preguntarte algo, será mejor que nos sentemos.

-Uy.

¿Tiene esto que ver con que Tito viniera ayer a buscarte?

-No, olvida ahora eso, Leonor.

Escúchame.

Lo que te voy a preguntar te va a extrañar,

pero quiero que seas sincera. -Siempre lo soy.

-¿Estarías dispuesta a marcharte de Acacias?

-¿Por qué? -¿Lo harías?

-Pues claro que sí.

Yo contigo me voy al fin del mundo.

Soy escritora, así que puedo ejercer mi profesión donde quiera.

¿Por qué lo preguntas?

¿Qué pretendes?

-Es algo que no te puedo contar todavía, Leonor.

Es una idea a la que le estoy dando vueltas,

pero necesito saber que me apoyarás.

-Sin saber a qué te refieres, no lo sé.

Pero confío en ti plenamente,

ya lo sabes.

-Solo te pido que no le digas nada a nadie, ¿vale?

Necesito madurar un poco lo que tengo en mente.

Mañana quiero hablar con tu madre y con Liberto,

tengo que contarles algo.

-¿El qué?

-Es algo que afecta a Tito. -¿Ha empeorado su salud?

-En realidad, es algo bueno.

-¿Seguro?, porque por tu cara no lo parece.

-Te lo prometo.

Yo solo quería estar seguro de que estarás a mi lado.

Y si tengo tu apoyo, todo estará bien.

-Mi apoyo lo tienes siempre,

así tenga que hacer las maletas e irme a la otra punta del mundo.

Vamos, anda.

Siéntate.

Tómate esto, que te va a hacer bien.

Toma.

¿Esas ropas son de Milagros? Sí.

¿A que son preciosas?

Mira este vestido qué bonito que es.

Mira.

¿Cómo está?

La niña es una delicia.

Es buena a rabiar, y tan guapa...

El problema es don Ramón.

¿Sigue discutiendo con él?

No, en realidad, no, hablamos y limamos asperezas.

Pero no sé, no parece estar todo solucionado.

Es como si no terminara de fiarse de mí.

Prima, ese hombre ha pasado por un trago muy duro,

es normal que esté receloso.

Pero no conmigo, que yo solo le hago bien a la niña.

Sí, por supuesto.

Bueno, me da igual lo que él diga, ella es mi ahijada

y ejerceré de madrina lo quiera él o no.

(Puerta)

Primo, ¿qué ha pasado, cómo está Telmo?

-Jimeno no fue asesinado.

Se suicidó.

-¿Se suicidó? -Así es.

Dejó una nota contando sus motivos.

Pero ¿se suicidó en el interior de la iglesia?

Eso parece.

-Qué horror. ¿Por qué haría algo así?

Bueno,

sea lo que sea por lo que lo haya hecho,

me alegro, sobre todo por Telmo, eso le exonera de culpa, ¿no?

(EXHALA) Al contrario.

En la carta, Jimeno acusa a Telmo de haberlo extorsionado.

¿Qué?

Según la misiva,

Telmo utilizó los secretos de confesión

para presionarlo y extorsionarlo.

Telmo no haría eso jamás.

Jimeno lo describe como...

alguien sin escrúpulos.

Por eso se quitó la vida, porque no soportaba tanta presión.

Eso no es verdad.

Ese hombre miente, Telmo nunca haría algo tan vil.

-Claro que no.

-A mí también me ha dejado desconcertado. Todo es confuso.

Lucía,

¿estás segura de que Telmo no lo hizo?

¿No recuerdas nada que haya pasado

que te haga dudar?

"Hace unos días recibí en confesión a Jimeno Batán".

Jimeno Batán y Samuel han llegado a un acuerdo.

Batán tendrá paciencia hasta que Samuel consiga el dinero.

¿No se imagina de dónde piensa sacar ese dinero

y por qué Batán se encuentra tan desacostumbradamente paciente?

Pagará a Batán con su herencia,

pero antes tiene que casarse con usted.

Por mi causa, no respetaste el secreto de confesión.

Tenía que protegerte.

Ese hombre era un peligro para ti.

No, no recuerdo nada.

Telmo sería incapaz de extorsionar a nadie.

-Es una barbaridad pensarlo, Felipe.

Telmo es un hombre bueno y de muy buen corazón.

Nos salvó la vida, por amor de Dios.

-Así es. Telmo sería incapaz de hacer algo así.

No tendría que haber dudado.

Solo espero que la noticia no llegue a los periódicos,

estaríamos ante un nuevo escándalo.

"Conocido prestamista se suicida tras acusar de extorsión

al antiguo párroco de Acacias".

"Antes de acabar con su vida, Jimeno Batán escribió a su familia

explicando los motivos de su terrible acto".

"Jimeno pide perdón a su mujer y a sus hijos

por haberse quitado la vida".

"Pero asegura que no soportaba la presión

a la que le estaba sometiendo Telmo".

"Durante meses, don Telmo, actual novio de la heredera

de los marqueses de Válmez,

lo había estado chantajeando y extorsionando".

(RÍE)

"Lo había estado chantajeando y extorsionando".

"Todo empezó cuando le contó bajo secreto de confesión

unos pecados de los que se arrepentía amargamente".

-"Desde ese momento, don Telmo no dudó en usarlos en su contra

y le estuvo sonsacando todo el dinero que pudo".

-"Como ya no podía más, decidió acabar con su vida".

-"Ruega a Dios que le perdone

y pide a todos que se alejen de Telmo, pues es

el anticristo.

No son más que patrañas, sucias mentiras contra mí.

Yo no lo he dudado ni un segundo.

Telmo. Mi amor.

¿Lo has leído? ¿Por qué ese hombre dice todo eso?

Esa carta es un montaje para desprestigiarme.

Esa carta estaba bajo custodia. ¿Cómo ha aparecido en la prensa?

No lo sé, esto es muy extraño.

Alguien intenta responsabilizarme de esa muerte.

Es lo que le dije ayer a Méndez. ¿Y te creyó?

No.

¡Pero digo la verdad, maldita sea!

¡Todo lo que pone son patrañas!

Yo nunca presioné a Jimeno.

No, Telmo, claro que no.

No sé si llegó a creerme, pero...

lo que me importa es que vosotras me creáis.

Pero don Telmo, ¿cómo duda de ello?

Úrsula, déjeme hablar.

Quiero que sepa usted toda la verdad.

Y Lucía, es importante para mí.

Es cierto que una vez rompí el secreto de confesión de Jimeno,

pero lo hice para proteger a una persona

que corría peligro.

Reconozco que no estuvo bien,

pero en su momento lo sopesé y decidí hacerlo para evitar

un mal mayor y la muerte de alguien.

Pero jamás,...

jamás usé esa información ni ninguna otra para lucrarme,

nunca.

Me alegra que haya compartido esa información con nosotras.

Pero no era necesario. Confío plenamente en usted.

Le conozco, sé quién es.

Quienes no lo saben,

son los vecinos que ahora mismo estarán leyendo el periódico.

Iré a decirles que todo esto es una cochina mentira

para ensuciar su nombre.

¿Me crees?

Claro que te creo, Telmo.

Pero no lo entiendo.

No entiendo quién puede estar detrás de todo esto.

Quién puede implicarte en algo tan turbio.

Ayer, cuando iba camino de la comisaría, pensé en el prior.

¿Espineira?

Sí.

Pero Méndez me leyó la carta que supuestamente escribió Jimeno

y cambió de parecer.

¿Y en quién estabas pensando?

En alguien que siempre ha querido hacerme daño,

alguien que gana tanto con la muerte de Jimeno,

y disfruta con mi inculpación,...

¿acaso no adivinas quién es?

¿Samuel?

Mata a dos pájaros de un tiro.

No sé, Telmo. ¿Crees que es capaz de hacer una cosa así?

No tengo la más mínima duda.

Ese hombre es el auténtico demonio, Lucía.

No me puedo creer eso que dice el periódico de don Telmo.

-Ya, y yo tampoco quiero pensar que tras lo buen hombre que parece,

haya un malcarado de esa categoría. -Esto es muy raro.

¿Extorsión,

mentar secretos de confesión para su beneficio?

-Es que no tiene sentido.

Ahora, que lo de colgar los hábitos también fue una sorpresa.

-Eso fue por amor, ¿qué tendrá que ver?

-Eso quiero pensar yo. ¿Y si hay algo más?

Algo que no sabemos.

-Ay, yo no quiero pensar en calamidades.

Voy a hacer unos "recaos". ¿Se queda con la nena?

-(SOLLOZA)

-No tardo.

(Llaman a la puerta)

Ay, ¿qué se te ha "olvidao" ahora?

Va, va, ya va.

Ya va.

Disculpe, pensaba que era la Lolita, acaba de salir ahora mismo.

-No la he visto. He venido a ver a Milagros.

-Ahí la tiene, junto a la ventana para que la dé el solecito.

¿Ha visto lo que pone en los periódicos sobre don Telmo?

Estarán preocupados, ¿no?

-¿La has cambiado?

-Hace "na", sí señora.

-Mi niña.

Mi niña preciosa.

¿Me has echado de menos?

-(SOLLOZA)

¿Eh?

¿Me has echado de menos?

¿Dónde están Ramón y el resto?

-Don Ramón ha salido con su hijo a arreglar algunos asuntos de trabajo

y Lolita ha ido a hacer un "recao".

-Me la llevo a casa. -¿A su casa?

-A mi casa.

Tú tendrás cosas que hacer.

-Nada más importante que cuidar de Milagros.

-Tranquila, que puedo hacerlo yo,

y prefiero hacerlo en mi casa que en casa ajena.

-Le toca el biberón en una miaja.

-Pues perfecto, yo se lo daré.

-No es buena idea sacar a la niña al pasillo, que hace frío,

¿por qué no se lo da aquí?

-Quiero probarle ropa que le he comprado.

-No se preocupe, que voy a su casa a buscarla en una carrera.

-Fabiana, ¿qué pasa?

¿Te niegas a que salga con ella? ¿Por qué pones tantos problemas?

-No se lo tome a mal, señora, pero cuando los señores no están aquí,

yo me siento responsable de la niña. -¿Crees que le haré algo malo?

Claro que no, señora, pero el señor

no quiere que la niña salga sin él saberlo.

-Tranquila, que el señor me ha dado permiso.

-¿Se lo dio? -Sí. Dijo que confiaba en mí

y que cuidara a la niña como creyera conveniente.

-Supongo que si le dijo eso...

-Perfecto entonces.

No te olvides del biberón.

¿No te ha dicho qué quiere contarnos?

-No.

-¿A usted tampoco?

-No tengo ni idea.

-Hay que ver lo misterioso que se pone Íñigo cuando quiere.

-Bueno, algo importante ha de ser.

(Se abre una puerta)

-Vamos.

-Ay.

Al fin aparece,

¿qué ocurre? -Nos tenía inquietos y preocupados.

-¿Se pueden sentar?

Lo que les voy a contar, quizás les cause sorpresa.

Si es por la noticia del periódico,

estamos al tanto, lo sabe toda el ciudad.

-No bromee con eso, por Dios.

-No bromeo, lo sacaba a colación.

No me negaréis que el chisme es bien jugoso.

-Patrañas, yo no veo a Telmo extorsionando a nadie.

Con lo bueno que parece.

-Que es. -Pues yo ya no sé qué pensar.

Lo que sé es que han hallado esa carta.

-Y sin duda, alguien la ha escrito.

Pero dudo mucho que haya sido Jimeno Batán.

Creo que don Telmo ha sido víctima de alguna trampa.

-Estoy de acuerdo.

-Es cierto que desde que Telmo abandonó los hábitos,

todo ha sido extraño. Pero de ahí a extorsionar...

-Lo que le ha pasado a don Telmo es horrible y no se lo merece,

pero atiendan lo que les voy a decir.

-Y no le falta razón, discúlpenos. Proceda.

-Bueno, insisto, lo que les voy a contar

quizás les impacte así de primeras, pero confíen en mí.

-Pero hable de una vez, no tenemos toda la mañana.

-Esta tarde voy a anunciar que Tito Lazcano regresa al boxeo.

-¿Qué?

-¿Está de chanza?

-¿Te has vuelto loco?

No puede subir a un ring.

-Ahora sí que no entiendo nada. ¿A qué viene todo esto?

-Eso es, ¿por qué tiene que volver así de repente?

-Les ruego que me den un voto de confianza.

Explicaré todo con detalle a los aficionados que se reúnan hoy

en La Deliciosa.

Sé que la noticia pueda causar cierto revuelo,

pero necesito que me apoyen.

-Pero ¿cómo vamos a apoyarle si no conocemos las razones?

-Tiene razón.

Explícanos por qué este cambio.

-Lo haré, pero luego, en la chocolatería.

Esta tarde lo entenderéis todo.

# Pajarito que cantas en la laguna,

# no despiertes al niño que está en la cuna.

# Ea, la nana, ea, la nana,

# duérmete, lucerito de la mañana. #

¿A que estás muy bien en mi casa, amor?

Mucho mejor que con esa vieja de Fabiana, ¿eh?

Esa bruja quería separarnos.

No hay nadie que te quiera más que yo, nadie,

mi amor.

Mira.

Mira esto.

¿Te gusta?

Es de tus hermanitos.

Compré esta ropita para tus hermanitos.

Pero todos terminaron muriendo.

Mis niños.

(EXHALA)

Mira qué hay aquí.

Mira qué hay aquí.

Inocencia.

Antes de nacer tú,

yo tuve una hija que se llamaba Inocencia.

Su parto fue...

durísimo.

No como el tuyo, que has sido un angelito desde el principio.

Inocencia también se murió.

Como todos los niños a los que he dado a luz,... menos tú.

A ti no te va a pasar nada malo.

No tienes que tener miedo, porque...

mamá no va a dejar que te pase nada.

Te alejaré de todos los que quieran separarnos.

Te prometo que voy a estar siempre contigo.

Siempre.

-(SOLLOZA)

-No, mi amor.

No tengas miedo, ya está.

¡Déjenme pasar, déjenme pasar,

necesito hablar con el prior Espineira!

¿Quién le ha dejado pasar?

¿Le dije...

o no le dije que arrastraría el nombre de Telmo por los suelos?

Así es,

lo hizo.

Le juré que le haría pagar por su relación con Lucía.

Aquí lo tiene. Negro sobre blanco.

He cumplido con mi palabra. Y le felicito por ello.

Y por su maniobra,...

se ha quitado de encima a Jimeno Batán

y ha culpado a Telmo por ello.

Lo que no sé es cómo ha conseguido

que la prensa se haga eco de la noticia.

Méndez me convocó en la comisaría para tomar declaración...

y aprovechando mi estancia allí,

logré sobornar a un guardia para filtrar la misiva.

Brillante.

Pero aún no he acabado con él.

¿Piensa rematarle?

He de darle la estocada final.

Conseguiré que Lucía

y todos los que creen en él dejen de hacerlo.

¿Y qué es lo que va a hacer?

Bueno, un buen jugador nunca desvela sus cartas.

A no ser que se una a mí, unamos fuerzas juntos

y terminemos con él.

Tentador,

pero tengo mis propios planes para acabar con Telmo de una vez.

No obstante,

voy a ser muy generoso con usted.

Ha cumplido con su trabajo.

El trabajo más placentero de mi vida.

Me he quitado de en medio a Jimeno Batán

culpando a Telmo... (RÍE)

y cobrando por ello.

"Me alegro de que don Samuel no tuviera nada que ver

con la muerte de Jimeno".

-Yo también, a qué engañarnos. Hace unos días

tenía mis dudas. Me he quitado un peso de encima.

-Lo que sí me ha sorprendido sobremanera es lo de don Telmo.

¿Quién iba a pensar que fuese capaz de extorsionar a ese hombre

aprovechándose del secreto de confesión? ¿Usted lo cree?

-Ni creo ni dejo de creer, ya no me fío ni de mi sombra?

-Era sacerdote en ese momento.

-Es un hombre, y los hombres siempre hacen el mal, eso así.

-Servando.

¿Quiere un té? -No disimule,

que he visto que estaban hablando del chisme del día.

-Nunca hubiera pensado que ese hombre fuese capaz de algo así.

-Por si acaso, me alegro de que nunca me haya "confesao".

-Me voy yendo, que tengo muchas cosas que hacer.

Muchas gracias por el té.

-Quieto, quieto, hombre.

Realmente venía a hablar con usted, llevo un rato buscándole.

-¿Qué ocurre?

-¿Se ha "enterao" de lo de esta tarde?

Va a organizar una convocatoria don Íñigo sobre Tito en la chocolatería.

¿Irá usted?

-Si puedo, me pasaré a ver de qué se trata.

-Bueno, buenos días. -No, espere, espere.

-¿Qué ocurre ahora?

-No me importa si va a asistir o no a la convocatoria,

que lo que quería era hablarle de otra cosa.

-¿Qué cosa?

-Sobre lo que ponía en el telegrama que recibió ayer

cuando estábamos con Agustina. -¿Y a usted qué le importa?

-Buah, curiosidad.

-Mire, Servando, la curiosidad mató al gato.

-¡¿A qué tanto misterio?!

-¡Son cosas mías y a nadie más le incumben!

Buenos días.

-¿Sabe usted lo que le pasa? -No.

-Últimamente, está muy raro el sereno, ¿eh?

-¿Raro? -Sí,

lo comentaba hoy con los otros porteros

y piensan lo mismo que yo.

-Pues no sabría qué decirle.

Lo que sí sé es que me queda mucha faena donde don Samuel.

Así que, aquí le dejo con sus cuitas.

-Espere, espere, espere, Carmen, espere.

¿Esto se le ha caído a usted? -No.

-Igual se le ha caído a Cesáreo.

Léame qué pone aquí.

-"Servicio de serenos y vigilancia nocturna de Ponferrada".

Bueno, aquí se lo dejo.

-De Ponferrada.

Que me parta un rayo si esto no es una pista.

(Llaman)

Hola, Antonia. ¿Está don Felipe?

Gracias.

-Don Ramón, pase.

Tome asiento. -Felipe.

-¿Quiere tomar algo? -No, gracias.

¿Qué tal, cómo se encuentra?

-Podría decirle que prácticamente recuperado.

Ahora son otros asuntos los que me atribulan.

-Otros asuntos. Se refiere usted a las noticias del periódico.

-El maldito artículo.

-No puedo creerme lo que está escrito ahí.

Será un error.

-Así es, y llegaremos a esclarecerlo todo.

-No lo dudo.

-Y bien, ¿en qué puedo ayudarle?

¿Ocurre algo?

-Don Felipe, ¿puedo serle sincero?

-Sí.

-No quisiera ofender a nadie,

pero Celia se llevó

a Milagros de mi casa mientras Fabiana la cuidaba

sin habérmelo pedido.

-Entiendo.

Don Ramón, dígamelo,

cuando usted estaba en crisis,

Celia entraba y salía sin pedir permiso a nadie,

¿por qué hacerlo ahora?

-Porque ya estoy recuperado y no me gusta saber dónde está mi hija.

-Fabiana se lo diría, ¿no?

¿No le dijo que estaba con su madrina?

Quizá no lo sabe porque estaba fuera de sí,

pero los primeros días, Milagros se crió en esta casa,

fue mi esposa quien la cuido. -Y lo hizo muy bien,

de la misma manera que lo hacen ahora Fabiana y Lolita.

Felipe, yo no tengo palabras para agradecer a Celia

todo lo que nos ayudó, pero por suerte,

la normalidad ha vuelto a mi casa.

Doña Celia puede venir a visitar a la niña siempre que lo desee,

pero no me gustaría que volviera a llevársela

sin pedirme permiso.

-De acuerdo, hablaré con ella.

Seguro que no pensó que estaba haciendo nada malo.

Estoy seguro de ello,...

pero Fabiana me dijo

que Celia le aseguró que yo, personalmente,

le había dicho que podía hacer con la niña lo que quisiera,

y no me gustaría discutir, pero yo no hice tal cosa.

-Don Ramón,

ha tenido que ser un malentendido,

Celia no es mentirosa. -Con todos mis respetos,

es usted un maldito desagradecido. -Por favor, yo me estoy ocupando.

-Con todo lo que hemos hecho por usted.

Mi marido le salvó la vida. -Doña Celia,...

-Aquí la tiene,

pero que sepa que Trini quería que yo la cuidara,

y está usted incumpliendo su voluntad.

¿Quién quiere chocolate?

Hay más comida en la barra.

-Cariño,

¿no nos vas a adelantar nada de lo que vas a contar?

-Claro, enseguida lo sabrás. Si me disculpáis, voy a hablar

con aquellos miembros de la sociedad gimnástica un momento.

-Mira, ahí viene Tito. -Tito.

-¿Qué hay, Tito? -Qué alegría que hayan venido.

¿Les ha contado don Íñigo?

-Bueno, dice que enseguida lo sabremos.

¿Usted está seguro de lo que hace?

¿De verdad va a volver a boxear? -Confíe en su novio, doña Leonor.

En los dos, de hecho. Sabemos lo que hacemos.

La cosa saldrá bien, ya lo verán.

-¿La cosa? ¿Qué cosa?

-Eh...

-Pues nada, parece que solo han venido dos gacetilleros de segunda.

-El chisme de don Telmo ha hecho sombra al resto de noticias.

Todos los periodistas están escribiendo sobre eso.

-¿A qué tanto ruido? ¿Qué va a pasar aquí?

-Enseguida lo sabrán. -Silencio,

les rogamos silencio para que todo el mundo pueda oír

lo que les queremos decir.

(CARRASPEA)

Don Tito Lazcano y yo, en primer lugar,

les agradecemos su presencia aquí.

Les reunimos porque les queremos dar una noticia muy importante.

Anuncio a bombo y platillo

que don Tito Lazcano reemprenderá su carrera pugilística.

¡Señoras y señores,

Tito Lazcano ha vuelto!

-Pero ¿este no tenía una lesión que le impedía boxear?

-Tito Lazcano está en plena forma.

Tras unos chequeos, hemos comprobado

que aquella lesión fue un error médico garrafal.

Les doy mi palabra que jamás existió, nunca.

¿Es verdad o no, Tito? ¿Es cierto o no?

-Es cierto. Estoy como un roble, amigos,...

y lo demostraré en el combate que se celebrará mañana

en la sociedad gimnástica.

-Un combate contra un pugilista francés

que está de gira por España, y Tito y yo les invitamos

a que vengan a animar a Tito.

Hay una bolsa en juego para el ganador.

-¡Tito, Tito! -(TODOS) ¡Tito, Tito!

¡Tito, Tito!

-¿Sabíais algo de estas pruebas médicas?

-Estoy de pasta de boniato.

¿Y usted, Liberto? -Ni la más remota idea.

-(TODOS) ¡Tito, Tito!

-Bien, bien.

¡Tito, Tito!

¡Tito, Tito!

(Se abre y cierra una puerta)

Hola, cariño.

He ido a hablar con Telmo, pero no estaba en su casa.

¿Qué te ocurre?

¿Sigues afligida por la visita de don Ramón?

-¿Te parece poco?

-No.

Fue una situación muy tensa. -Y muy desagradable.

-Sí,...

y desagradable,... pero intenta entender a ese hombre.

Se preocupa por su hija.

-¿Debe preocuparse mientras yo estoy cuidando de ella?

¿Es eso lo que insinúas? -No.

No, no es eso.

Tan solo trato de entender las razones de don Ramón.

Somos amigos desde hace mucho.

-Pues tu amigo no está capacitado para cuidar de una niña tan pequeña.

-¿Por qué dices eso? ¿Cómo puedes estar tan segura?

-Ha dado numerosas muestras de que no está en sus cabales.

Se intentó suicidar...

y no ha querido acercarse a su propia hija en semanas,

por no hablar de las numerosas broncas

en las que me he visto inmiscuida.

-Celia, Ramón no pasa por su mejor momento,

pero que no pueda cuidar de su hija. -Felipe, es un peligro.

-Pues yo lo veo bien, la verdad. Y sinceramente,

deberías de dejar de preocuparte por esa niña

y preocuparte más por esta familia.

¿No te importa lo los periódicos?

Telmo es el prometido de Lucía. -Claro que me importa, Felipe,

pero no puedo hacer nada por acallar ese escándalo.

En cambio, por Milagros sí puedo hacer algo.

A ver si te molesta que esté cuidando de la hija de mi amiga.

-No.

No. Claro que no.

-Felipe, estoy muy afectada con todo esto,

y más después de lo que pasó.

-¿De lo que pasó?

¿A qué te refieres?

Celia.

¿Qué pasó?

-Pasó que...

mi mejor amiga se fue para siempre.

Y yo voy a cumplir su última voluntad

y cuidaré de su hija.

-Flora, ¿qué haces aquí? ¿Ocurre algo?

-¿Es cierto que la lesión de Tito fue un error médico?

-Sí, claro,...

pero ¿me habéis hecho subir para esto?

-¿Cuándo se hizo Tito esas pruebas? -No nos dijiste

cuándo le iban a hacer esas pruebas.

-Pues no sé, se me olvidaría, Leonor.

Bueno, tengo muchas cosas que hacer.

-¿A qué hospital fuisteis?

-Pues... no me acuerdo del nombre, hospital algo.

-¿Cómo se llamaba el médico?

-Doctor no sé qué.

-¿Y podría ver el informe? -Vamos a ver, ¿por qué?

¿No confiáis en mi palabra o qué?

Es eso, ¿no? Creéis que estoy mintiendo, claro,

como he sido contrabandista y os he mentido no sé cuántas veces,

¿ahora soy un mentiroso compulsivo? -Íñigo,

no te enfades. Perdónanos.

A ver, no desconfiamos, estamos preocupadas por Tito, solo eso.

-Bueno,... perdóname tú, que no he debido ser tan brusco.

Para que os quedéis más tranquilas, os enseñaré el informe,

pero no lo tengo aquí.

Tito aseguraba que se encontraba bien y con energía

y, por eso decidimos pedir una segunda opinión.

Le han hecho pruebas, han dictaminado que está bien

y eso es todo.

-De acuerdo, te creo. Me vuelvo a la chocolatería.

-Y yo debo ir al entrenamiento de Tito.

-Íñigo, Íñigo, solo una cosa.

¿La vuelta de Tito al boxeo tiene algo que ver...

con la conversación que mantuvimos anoche sobre marcharnos de Acacias?

Háblame, Íñigo.

-Confía en mí, Leonor.

Ten un poco de paciencia y verás como todo esto se aclarará pronto.

¿De acuerdo?

Telmo, ¿dónde ibas?

A ver a Felipe, Úrsula me acaba de decir que vino a visitarme.

¿Felipe? Al parecer, está muy preocupado

por la noticia que ha salido en los periódicos.

Quería hablar conmigo sobre ello. Telmo,

mejor vamos a dar un paseo.

Creo que mi familia teme por nosotros.

Pero ¿por qué por nosotros? Creen que al hacerse pública

la carta de Jimeno Batán, las cosas se nos pongan más difíciles.

Agradezco que se preocupen,

pero no nos vamos a dejar afligir por esa burda manipulación.

Tarde o temprano se hará justicia.

A veces creo que la justicia no existe.

No, Lucía, claro que existe. Al final, el auténtico culpable

de la muerte de Jimeno Batán pagará por lo que ha hecho.

O sea, Samuel Alday.

Yo solo espero que tengamos fuerzas para resistir.

Lucía, tu amor me da fuerzas.

Si estás a mi lado,... yo podré con todo.

Por supuesto que estoy a tu lado, Telmo. Ahora y siempre.

Hoy he estado con el padre Bartolomé viendo los terrenos

donde se va a construir la casa de la salud.

¿Y?

Es una zona perfecta para levantar un edificio y a buen precio.

¿De verdad?

Al fin una buena noticia después de tanta pesadumbre.

La mejor de todas,... después de nuestra boda, claro.

Entonces, ¿seguimos con nuestros planes de boda?

No veo el momento de casarnos.

Seguiré con las pruebas del vestido.

No te hace falta vestido, estarías guapa hasta con un saco encima.

¿Utilizaba la confesión de sus fieles para extorsionarles?

Vamos.

Telmo es un hombre maravilloso que ayuda a los pobres.

¿Es es su forma de ganarse la vida, vilipendiando a los demás?

Deja de levantar infamias. Márchese.

¡Márchese y déjenos en paz!

Pasa.

-Don Íñigo, ¿es verdad eso que ha dicho Servando,

Tito va a volver a boxear?

-Así es, Casilda. -Pero ¿no está "lesionao"?

-Casilda,... ¿nos dejas a solas?

-¿Me ha hecho llamar, don Liberto? -Así es.

Sí, quería hablar con usted aprovechando que Rosina y Leonor

han salido,... pero siéntese, siéntese.

-¿Qué quiere?

-Hablar de lo que usted y Tito están tramando.

-¿Tramando?

No, no estamos tramando nada. -¿Ah, no?

Entonces, quiere hacerme creer

que Tito se ha recuperado milagrosamente, ¿no?

-Bueno, fue un error médico.

-¿No ve que eso no se lo cree nadie?

Íñigo,... ¿me lo va a contar?

-Tito y yo tenemos un plan.

-Un plan.

-Necesitamos apostar dinero y, de hecho, lo quería pedir un favor.

¿Me podría prestar 15 000 pesetas?

-¿Cómo dice?

-Quince mil pesetas. -Lo he escuchado.

Vamos a ver, ¿ha perdido el oremus o qué?

¿No ha aprendido suficiente después de todo lo que ha pasado?

-Sí, pero... -No, pero nada, Íñigo,

primero fue el secuestro de su hermana,

luego los problemas con Andrés. Ya es suficiente

como para saber que hay que mantenerse alejado de las apuestas.

-Lo sé, y sé que va a tener razón en todo lo que me vaya a decir,

pero no se lo pediría si no fuera indispensable.

-Quiero que me cuente ahora mismo qué está pasando aquí.

-Tito y yo vamos a volver al boxeo solo una vez, una noche,

será el último combate de nuestras vidas.

Apostaremos mucho dinero, y en una noche, el destino de todos

cambiará para siempre.

-Lo siento, amigo,...

pero no voy a poder ayudarle si no me cuenta todo lo que está pasando.

(SOLLOZOS)

-¿Qué pasó realmente aquel día, Milagros?

Solo tú estabas allí.

-(SOLLOZA)

-"Trini, mi amor, ya estoy en casa".

-(SOLLOZA)

-Ramón.

-Celia, ¿qué sucede? -Trini.

-Trini.

Trini.

Trini, escucha, mi amor.

Don Ramón.

-Celia, Celia, ¿qué sucede? -Trini.

-(SOLLOZA)

-No, no, no, no, no.

No puede ser, no puede ser.

No puede ser.

No es bienvenido.

Así que dígame qué hace usted aquí.

He venido a ver al nuevo párroco de Acacias

y he pensado en pasar a saludarle.

A saludarme. Sí,

y a expresarle mi más profunda indignación...

por las noticias que sobre usted están apareciendo

en el periódico. Es usted un cínico.

¿Cínico yo?

Está disfrutando con todo esto, ¿verdad?

No. Estoy siendo sincero.

Estoy convencido de que la carta de Jimeno Batán no dice la verdad.

Usted jamás se aprovecharía de sus feligreses, si no,

no habría creado una institución junto a la heredera de los Válmez.

¿A qué está jugando?

¿Yo?

No juego a nada, Telmo.

Solo estoy preocupado por usted,...

muy preocupado.

¿Qué está pasando aquí?

-Tito, usted está seguro de que quiere seguir adelante, ¿verdad?

Yo entendería perfectamente que no quisiera arriesgar.

-Usted también arriesga, amigo mío.

-Pero no la vida.

-No pasará nada. Además,...

¿qué otra cosa podríamos hacer?

-El comisario cree que uno de sus hombres

hizo llegar a la prensa la carta. Lo están investigando.

Siento mucho que usted se vean implicados en nuestros avatares.

¿Te llevas un poco mejor con don Ramón?

-¿Qué te han contado?

-Que habéis tenido alguna fricción a cuenta de la niña.

-Yo solo he intentado cumplir la última voluntad de Trini.

Ella me pidió que cuidara de Milagros.

-Y si es solo eso,

¿dónde está el problema? -Pregúntale a Ramón.

Por él, la tendría bajo llave.

Al principio ni la soportaba, su sola presencia la irritaba.

No puedes encresparte cada vez que se haga mención a esa carta.

Lo sé, pero no puedo evitarlo. Deberías esforzarte por hacerlo.

Es más, deberías ignorar cualquier referencia a ella

que se haga en tu presencia.

Telmo, si no nos defendemos, nos comerán vivos.

¿Confía usted en don Telmo? Más que en mí misma, ¿por qué?

Me inquieta, no es el mismo Telmo que conocí,

se comporta de forma extraña.

-Son 12 000, lo siento, no he podido conseguir las 15 000.

-Se lo agradezco de todos modos.

Doce mil pesetas serán suficiente apuesta.

-Y esto es lo otro que me pidió.

-Agradecido, don Liberto, no sé qué habríamos hecho sin usted.

-Espero que todo salga según sus previsiones.

-Lo ocurrido con Jimeno Batán no es asunto baladí.

Siempre he pensado bien de Telmo, es más, lo he considerado alguien

sin mácula y sin nada que ocultar,

pero los hechos son los hechos, y estoy algo inquieto.

-Espero que sepa muy bien lo que está haciendo.

Si perdemos este dinero, yo perdería a mi esposa y usted, a Leonor.

-Todo saldrá bien, don Liberto. Tito no nos va a fallar.

-¿Qué han dicho? -Hay boda.

(Gritos de júbilo)

-¡Viva los novios y por el sereno! -¡Viva!

-Estos son los pasajes de tren para Lisboa, y de allí para Coímbra.

¿Sigues queriendo venir conmigo?

-"He tomado una decisión" que puede que os sorprenda,

pero que llevo mucho tiempo meditando.

Me marcho de Acacias.

-¿Qué?

-Lo único que quiero es cuidarla, es lo que Trini me encomendó,

pero él...

parece estar enfermo de celos.

-¿Para tanto es?

-Para tanto y para más.

Me fiscaliza cada movimiento que hago cuando estoy con la niña.

Está mucho peor de lo que parece.

-Vaya, siento enterarme de eso,

siempre le he tenido un gran aprecio a don Ramón.

Ahora entiendo más por qué Antoñito vino a contarme lo que me contó.

-¿Qué te contó?

¿Tiene que ver con la niña?

"Vuelves a ser el de antes, Samuel, un hombre fuerte,...

fuerte y libre".

Muchas gracias por su apoyo.

En cuanto vea a don Telmo se lo diré de su parte.

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Acacias 38 - Capítulo 958

26 feb 2019

Se filtra una nota en la prensa de Jimeno Batán en la que hace responsable a Telmo de su suicidio. Telmo recibe un abrazo de Espineira en presencia de Úrsula.
Celia consigue llevarse a Milagros de la casa Palacios a quien habla como si fuera su hija. Ramón tras una fuerte discusión con Celia se lleva a su hija. Celia intenta convencer a Felipe de que Ramón no está capacitado para cuidar de la niña.
Íñigo anuncia que Tito volverá a boxear, hubo un error en el diagnóstico médico. El chocolatero solicita la ayuda de Liberto para que le preste dinero para hacer una apuesta.

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  1. Ana C

    Seria de agradecer que tanto Samuel pague por sus asesinatos como que Ramón hable de la verdad de lo sucedido la muerte de Celia que se descubra que fue ella la que mato a Trini.¡¡¡¡ que ya esta bien ¡¡¡¡¡ Los malos no se pueden ir de Rositas.JUSTICIA PORFAVOR. Que ya tenemos ganas de que el amor pueda mover montañas.Y salga la luz de tanta tristeza.

    06 mar 2019
  2. Carlos

    Lo vengo diciendo pero al parecer a los españoles le gusta vivir esta mentira. Cuando opine y pregunte , cuando se terminaba esta novela tan absurda, me saltaron encima. Señores hace falta que le pongan ya final a esta culebra ¿¿ tan larga que no hace más que traer disgustos. Desde que terminó 5 hermanas, sigo esperando que termine acacias 38. estoy enganchado con la pedazo de novela pero no veo el día que llegue a su fin .

    28 feb 2019
  3. Toñi

    Ya lo he hecho

    28 feb 2019
  4. Toñi

    No nos tenemos que extrañar de que los malvados se vayan de toditas, qué pasó con Cayetana, ni la muerte de su hija, de Manuela, de su marido ni de tantos otros y otras que se quitó de enmedio.... Por no hablar de Úrsula que después de tantas tropelías ahora la van a santificar. Es la tónica de esta novela, a veces pienso que nos toman por bobos. Por favor, antes de cambiar de tema vamos a finalizar los que tenemos pendientes.

    28 feb 2019
  5. Saro

    Gracias a Marijose y a Mabi por sus amables palabras. Creo que nuestra serie ha demostrado, a lo largo de los años que lleva de emisión, que merece el seguimiento que le dispensan los miles de personas que cada día estamos frente al televisor o bien a través de la web. Sería muy bueno poder contar con la opinión de los seguidores que lo deseen pero que, esos comentarios, fueran sinceros y auténticos y no copiados de los de otras personas, porque sería la única forma de comprobar las distintas opiniones de cada espectador, qué personaje o personajes están siendo más valorados, qué tramas son las que más gustan, qué actor o actríz le gusta más a cada quién, qué valor le damos a la extraordinaria música que acompaña cada escena y la potencia, el gusto que cada uno pueda tener respecto al magnífico vestuario, la fotografía, etc. Esto sería bastante enriquecedor. Saludos y a ver cómo acaba el capítulo de esta tarde.

    28 feb 2019
  6. Rocío

    Esta empezando a cansar, tenéis razón los malos siguen triunfando y por los adelantos de la serie seguirán, a comenzado a cansarme y creo que esta llegando el final de verla. Siempre se salvan los malos, los buenos o dejan la serie o siguen pasándolas canutas. Que Telmo vaya a la cárcel y Samuel se vaya de rositas ya no me parece bien. Se está librando de todo. Mejor dejar de verla ya y olvidarse de la serie.

    28 feb 2019
  7. Mabi

    Que fácil copiar y pegar y arrogarse las palabras ajenas... Eso demuestra que bien nunca vio Acacias y puesta a comentar, al no saber de que se trata fue a lo más fácil... Lástima por ésta seudo comentarista, Bravo por ti Saro y tus comentarios con altura y sabiduría!!!!!

    28 feb 2019
  8. Marijose

    Tienes razón Saro ,es el mismo comentario que pusistes en el capitulo 945 ( muy bueno por cierto)solo ha cambiado el nombre por es suyo,Florita.

    27 feb 2019
  9. Marta 38

    No me está gustando nada, siempre triunfando los malos. es como la vida misma ya podrían c a mbiar y K por una vez se haga justicia, es una lata ver pasear al asesino de Samuel como un triunfador y ver personas buenas inculpados, por una vez podría ser al revés, sino no tiene más mérito esta serie

    27 feb 2019
  10. Marta 38

    no me gusta nada como va el argumento, los buenos se van y los malos salen triunfadores siempre gana la maldad??? odio el personaje de Samuel paseándose como un triunfador y dolo es un asesino perdedor, K la tele no haga como pasa en la vida real K los malos ganas y los buenos pierden K se haga justicia triunfe el amor y paguen los demás, (es lo K me gustaría K pasara, ya K si no tiene más sorpresas)

    27 feb 2019