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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 957 - ver ahora
Transcripción completa

No quiero que nadie dude de mi integridad.

Eso es absurdo, yo confío en ti y con eso basta.

Quiero que tengas plenos poderes. Hablaré con Felipe.

Es hija de Trini y mía, pero no suya,

que le quede claro. -Padre, por favor, ya.

La niña ya está aquí.

-No tiene derecho a decir eso.

-Esta es mi casa y ella es mi hija,

¡y si no está de acuerdo, ya sabe dónde está la puerta!

-Quiero ayudarles a devolver el crédito.

-Si lo que está pensando es volver al boxeo,

ya le digo yo que no. -No, no, boxear no, pero...

puedo trabajar en La Deliciosa,

-Pero usted no es pastelero ni camarero.

-Pero aprendo, estoy seguro que puedo aprender.

La dejé muerta. ¿Intenta engañarme?

No cometa ninguna locura, Jimeno.

Si la noticia no ha salido, no tardará en hacerlo.

Usted no llegará a leerla. -Salgo ya, señor.

¿Precisa algo de la plaza? No.

-"No quisiera que por mi culpa..."

se pusiera fin

a la relación que hemos tenido siempre entre nuestras familias.

-Entonces,

¿podré seguir viendo a la niña?

Las puertas de mi casa...

siempre estarán abiertas de par en par para usted, doña Celia.

Hemos decidido casarnos.

Qué buena noticia.

Gracias, Celia.

-Aquí tienen lo que han pedido.

Aquí tienen lo que han pedido. Aquí tienen lo que han pedido.

-¡Mire por dónde va! -Perdón.

-Servando, va a ser muy difícil.

"Ten cuidado," no vaya a ser que dones tu dinero

al hombre con el que te vas a casar y no a los pobres.

Samuel, no me interesa nada de lo que me digas.

(Disparo)

¿Qué ha sido eso? Un disparo.

Ha venido de la iglesia.

¡Han matado a un hombre al lado del confesionario!

Agustina, ¿quién ha sido? -No lo sé, yo rezaba.

Escuché el disparo. Cuando miré,

el hombre estaba en el suelo en un charco de sangre.

Samuel, Samuel, ¿quién es el muerto?

Jimeno Batán.

¿Quién será el fiambre? -Cualquier sabe.

-Pues sí que estamos bien protegidos con usted.

Asesinan a un pollo en la iglesia y usted no sabe "na".

-Uno cumple con su obligación lo mejor que puede,

pero este barrio es muy grande.

-Parece ser que el finado es Jimeno Batán,

un conocido hombre de negocios. -Sé quién dices.

Un hombre muy devoto, no era raro verle por la iglesia.

Y parece ser que Agustina estaba en el templo cuando ocurrió.

-Menudo susto se habrá llevado.

-¿Quién habrá hecho algo así?

-Ni en la mismísima casa de Dios. Estamos perdiendo el norte.

-Y una persona tan piadosa.

¿Qué habrá hecho para que le asesinen?

-Estamos viviendo tiempos terribles, no hace nada que mataron al fraile.

El demonio anda rondando por Acacias.

-No digas esas cosas, que se me pone la carne de gallina.

-Vamos a preguntarle.

Señor Alday, ¿qué le parece lo que ha sucedido?

Una auténtica desgracia, no sé dónde vamos a llegar.

-¿Usted conocía al difunto?

Ligeramente. Me habían dicho que era una gran persona.

Lamento que haya terminado así. No somos nadie.

A la esquina se puede encontrar una a la parca

sin esperarlo lo más mínimo.

Solo espero que este suceso se aclare pronto.

-Ya veremos,

ya, ya veremos.

-¿Está bien, señorita?

(RESOPLA) La verdad es que no, Carmen.

Estoy sobrecogida con esto.

No es justo que estas desgracias no dejen de golpear al barrio.

Ya no respetan ni los templos.

Esperemos a ver qué dice la policía.

No me puedo creer que hayan asesinado a un hombre

mientras hablaba con Samuel. Hemos oído el disparo.

Voy a casa, esto me ha impresionado mucho.

¿Quiere que le acompañe?

No es necesario, gracias.

(Sintonía de "Acacias 38")

Tómese esta tisana, señorita Lucía.

Le ayudará a entrar en calor.

Me preocupas. Estás helada.

No dejo de tener escalofríos desde que escuché el disparo.

Iré a preparar la cena,

eso terminará de entonarla. Con permiso.

Es horrible que haya pasado algo así, y a ese hombre.

Sí, es muy inquietante.

Él trató de hacerse con tu herencia.

Sí.

Recuerdo cuando me lo contaste.

Por mi causa, no respetaste el secreto de confesión.

Tenía que protegerte, ese hombre era un peligro para ti.

Ese hombre era sórdido y despreciable.

Pero Telmo, nadie merece una muerte así.

¿Quién lo ha podido matar?

Es de suponer que haya sido víctima de uno de sus deudores.

Sí, es posible.

Hay personas que reaccionan violentamente

en situaciones desesperadas.

Me consta que Jimeno no era un hombre misericordioso.

Bueno, ahora habrá muchos sospechosos.

Sí, y entre ellos, Samuel Alday.

Telmo,...

¿de verdad le crees capaz de hacer semejante felonía?

Era uno de esos deudores.

No es ningún secreto

que a Samuel no le sobra el dinero para saldar sus cuentas.

No.

No puedo creerme que haya llegado a ese punto.

Otro tiene que ser el culpable.

Eso ya es cosa de la policía.

En los próximos días se sabrá quién ha cometido el crimen,

no tengas dudas.

Sí, Dios lo quiera.

Lo que ha pasado en la iglesia es algo inaudito.

-Es un sacrilegio hacer algo semejante ante el altar.

-Nunca había visto nada parecido.

-Menos mal que no me pilló rezando, si no, me llevo un soponcio.

-He oído que a la que sí que le pilló de lleno fue a Agustina.

-Allí estaba.

Se ha llevado un susto de narices. No ha "pegao" ojo en toda la noche.

-Menos mal que ninguno de la familia estábamos ahí.

Padre, ¿se ha enterado del suceso?

-Sí, me lo ha dicho Fabiana al levantarme.

-Esta todo el barrio consternado.

-Y no es para menos.

Esperemos que se resuelva pronto lo sucedido.

-Voy a por más café.

-¿Tú esposa aún sigue acostada?

-Sí, sigue en la cama.

-A estas horas, ya tenía terminada la mitad de sus faenas.

-No la tache de perezosa. -No lo hago.

Pero me sorprende que aún esté en la cama.

-Sigue encamada porque Milagros ha tenido un cólico esta noche.

Casi no hemos podido ni pegar ojo.

-Pues que siga durmiendo toda la mañana,

que no se va a acabar el mundo.

-¿Usted piensa salir?

-Tenía esa idea. Quería ir al banco a hacer unas gestiones.

Ahora que estamos los dos solos, quiero contarte una cosa.

-Le escucho.

-He decidido...

retomar las actividades comerciales que he tenido abandonadas.

-Sabe que no corre ninguna prisa, ¿no?

Tiene todo el tiempo del mundo para recuperarse.

Y sus asuntos, yo los tengo al día.

-No me cabe la menor duda, hijo.

Pero quiero volver a atender a mi familia y a mis negocios.

La casa de los Palacios debe volver a la normalidad.

-Me alegra escuchar eso, padre, pero no quiero que se precipite.

¿Cree que está realmente preparado para volver a sus obligaciones?

-Totalmente. Es lo mejor para todos.

-No quiero ser agorero, pero no quiero que haga un esfuerzo

y luego vuelva a caer deprimido.

-Todo lo contrario, esto me ayudará a animarme.

Hijo, creo que tu hermana me necesita.

Y es lo mejor que puedo hacer para honrar la memoria de Trini.

-Desde luego, es lo que ella querría.

Se enfadaría de verle tan alicaído. -Tienes razón.

Ella dio luz a mi vida, y eso quiero hacer yo,

darle amor y comprensión a los que me rodean, como ella hizo.

-Es un noble propósito. -Hijo,...

te prometo que voy a hacer todo lo posible para volver cuanto antes.

-(SONRÍE)

Y yo le prometo que haré todo lo posible por ayudarle a conseguirlo.

-Sabía que no me ibas a fallar, hijo mío.

"¿No quiere contarme nada?".

Aunque solo sea para desahogarse.

Te lo pedí, ¿lo recuerdas?

Te pedí que no me preguntaras.

Lo sé, señor.

Pero me preocupo.

Es como si...

Es usted una buena persona. ¡No lo soy, Carmen!

No soy una buena persona. No diga eso.

Claro que lo es.

Lo conozco

y sé que es usted una buena persona.

¡No, Carmen, maldita sea!

-Salgo ya, señor.

¿Precisa algo de la plaza? No.

-Me voy.

Piense en lo que le he dicho, señor Alday.

-Perdone si le he interrumpido, pero tuve un mal presentimiento.

Gracias, Carmen.

¿Qué iba a hacer ese hombre?

Nada. Es un hombre que pierde los nervios con facilidad,

pero no iba a hacerme nada.

"Puedes marchar al mercado tranquila".

(Llaman a la puerta)

Pase, pase.

-Aquí me tiene. ¿Qué se le ofrece?

-Le he mandado recado porque quería preguntarle sobre algo que dijo

acerca de la gente que se relacionaba con mi señor.

Se refería usted al hombre que ha aparecido muerto, ¿verdad?

¿Qué es lo que sabe?, dígame.

¿Qué piensa sobre el crimen?

-No quiero hablar de eso.

No creo que nos convenga andar metidos

en los asuntos de los señores.

-No puedo, Cesáreo.

Dudo de mi señor.

Ayer vi a don Samuel preocupado

después del encuentro que tuvo con el difunto.

Ese tipo le estaba amenazando. -Bueno,

a él y a otros muchos.

Era un prestamista, y los de ese gremio no se andan con chiquitas.

-Lo sé.

Por eso no me quito de la cabeza que haya podido ser el señor Alday

el que haya cometido el crimen.

-He de confesarle que yo también lo he pensado.

-¿Y qué podemos hacer ahora?

-No sé, pero lo mejor es que don Samuel no note lo que pensamos

o estaremos en peligro.

-Es mi señor que se acerca. -Será mejor que no me vea.

¿Con quién hablabas, Carmen?

Con Casilda, que ha venido a traerme unas hierbas

que necesitaba para mis guisos.

Me había parecido escuchar la voz de un hombre.

Servando la acompañaba.

Me figuro que después de lo que viste ayer,

estarás pensando cualquier enormidad,

como que me estoy aprovechando de la muerte de ese hombre.

Señor, yo... solo me ocupo de mis faenas.

Pero eso no quita para que le des al magín y pienses cualquier cosa.

Te he notado extraña, Carmen.

Espero que no sea porque estás pensando mal de mí.

Yo nunca haría eso.

Estoy a su servicio, pase lo que pase.

Eso espero.

Un café manchado, ahora mismo.

Un café manchado... Flora,

un café manchado, ¿es que tengo que manchar el café con la leche

o al revés?

-Es mucha leche y un poco de café.

-Qué caprichosos, vienen cuatro y piden cinco cafés distintos.

Me dan ganas de pegarle un mamporro a alguno.

-Sosiéguese, que esas no son formas de tratar a los clientes.

-No lo decía en serio, Flora.

Si le pego un mamporro a alguno, lo desencuaderno.

-Ya me figuro.

Cesáreo, ¿cómo van las pesquisas de la policía?

¿Se sabe algo del crimen?

-No, nada de enjundia. ¿Qué tal el camarero nuevo?

-Pues... -Buenas.

-Buenas.

-Está vacía.

-Le está costando un poco.

Aunque me conformo con que no me rompa toda la cristalería.

-Pues mándelo a casa.

-Me da pena, está poniendo mucho empeño en ayudar.

-Usted verá, pero de buenas intenciones está el infierno lleno.

Con Dios.

-Ahora sí.

-Espero que la leche esté caliente, si no, te la tomarás tú.

-Ni en el mismísimo infierno se la habrían calentado tanto.

-Pero bueno, ¿qué quiere, escaldarme?

-Con tanta exigencia, me altero y no atino en la taza.

-Tienes menos maña que un mostrenco.

-Vaya a por un trapo.

-Perdón, perdón.

-Disculpe, doña Susana.

Es que le cuesta un poco esto de servir mesas.

-Ya se ve, ya.

Como este tipo siga sirviendo en la terraza, yo no voy a venir aquí.

-A ver, sé que no da un buen servicio, pero le pediría paciencia.

Solo se ha derramado un poco de leche.

-Porque he tenido suerte.

Si me la llega a echar encima, me cuece como a un berro.

-Pero sí que se la había traído hirviendo, como pidió.

-Sí, en eso ha acertado.

-¿Ve cómo va aprendiendo? En un par de días,

vamos a tener un camarero mejor preparado que los del mejor hotel.

-Mucho lo dudo.

(Ruido)

-Oh. Tranquilas, ya lo arreglo yo.

Este hombre va a ser su ruina, queda advertida.

(RESOPLA)

Ya no sé qué más puede pasar en este barrio.

Todo son sobresaltos.

Pero una asesinato en la iglesia, se lleva la palma.

-El comisario Méndez dará pronto con una explicación al caso.

-Parece que no te impresiona mucho este asunto.

-Sí, pero tengo tantas preocupaciones,

que no me da para más inquietudes.

-¿Qué es lo que te preocupa?

-Para empezar, la prisa que se ha dado Lucía por casarse.

-Es normal.

Hacen bien en no esperar a nada ni a nadie.

-Es precipitado.

¿Dónde van a establecerse cuando sean marido y mujer?

Estoy segura de que no lo han pensado.

-No creo que sea un problema para ellos.

Tu prima es muy rica.

-Sí,

aunque no creo que Telmo se preocupe por esos asuntos mundanos.

Va a tener que espabilar.

-Sin duda alguna.

No entiendo por qué le ha querido confiar la gestión de la fundación.

Me opondría, pero no puedo.

-Todo son problemas últimamente.

-Celia,

¿qué más te ocurre?

-Sigo enojada con don Ramón.

-Ya te pidió disculpas. -Sí, pero...

me da la impresión de que no quiere dejarme a solas con la niña.

Siento que me vigila cuando estoy con ella.

-No entiendo por qué no nos puede dejar tranquilas.

-No me gusta nada esta desconfianza.

¿De qué sirvió todo lo que hablamos? -Me temo que de bien poco.

-Celia, creo que deberías preocuparte menos por Milagros

y más por los problemas de tu familia, que no son pocos.

-Felipe, no puedo. Me angustia que don Ramón me ponga trabas

en la relación con mi ahijada. -Es su padre.

Él puede decidir lo mejor para la niña.

-¿Soy un problema para ella? -No dije eso.

-Yo sí busco la felicidad de la niña.

No merezco que me tratéis así. -Celia, por favor.

-Soy su madrina, algo podré hacer. -Te ruego que te sosiegues.

-No entiendes lo que esto significa para mí y lo doloroso que es.

-Me hago cargo.

Pero no puedes dejar que esto ocupe todo tu tiempo.

Lucía necesita tu ayuda.

Deberías preocuparte menos por Milagros,

a fin de cuentas, don Ramón no está agradeciendo tus desvelos.

-No creo que pueda sacármela de la cabeza, Felipe.

-Tengo que ir a la notaría.

Intentaré volver pronto.

Ya estoy lista.

¿Nos acompaña y se da un paseo? -No me apetece.

Luego nos vemos.

-Vamos.

¿Qué?

¿Cómo va Tito?

¿Empieza a enterarse del negocio?

-Tiene muy buena voluntad.

-Sí, seguro que más que pericia.

-Eso no es muy difícil, pericia no tiene ninguna.

-¿Deberíamos mandarle a casa?

-A ver, para el negocio sería lo mejor, pero a mí me da pena.

Puede que empiece a aprender.

-Podemos dejarle unos días más, a ver qué pasa.

-Sí, si no te parece mal, yo lo prefiero.

Tito todavía no sabe hacia dónde encauzar su vida.

-Entonces, se queda.

Flora, yo...

te quería pedir perdón.

-¿Perdón, a qué te refieres?

-A todo.

A los líos en los que te he metido últimamente.

Entré en el mundo del boxeo para ganar dinero,

pero nos ha costado el negocio...

y casi la vida.

-¿Lo hiciste bien, eh?

-No comprendo cómo me sigues hablando.

-Pues supongo que porque eres mi hermano,

eres lo único que tengo en el mundo.

Me temo que estoy obligada a ayudarte

en todo lo que sea menester.

-Me inquieta qué nos depara el futuro.

-Yo no me preocuparía por nada.

Leonor y tú estáis enamorados y ella es una mujer de posibles.

No ha de faltarte de nada para que seáis felices.

-¿Y tú?

-Pues yo no lo tengo tan claro.

No me veo 20 años trabajando en la chocolatería,

viviendo con estrecheces para ahorrar y dárselo al banco.

-Ni tú ni nadie sería feliz así, Flora.

Mira,

hemos pasado todo tipo de calamidades juntos.

No te voy a abandonar a tu suerte,

tú no te preocupes, yo nunca te voy a dejar sola.

-Serías muy mal hermano si lo hicieses.

Pero te lo agradezco igual.

Ven.

Pareciera que aún estás aquí.

¿Dónde estás, mi amor?

¿Cómo me has dejado así?

Don Ramón.

¿El señor está bien, necesita algo?

-No, Fabiana, no, todo está bien.

-Es que, como no suele venir usted por aquí desde...

que pasó aquello.

-No te apures por mí.

-¿Puedo volver a limpiar la habitación?

-No.

No quiero que toques nada de la habitación.

-Mire que ya hace un tiempo...

-Yo ya te diré...

cuando quiera que... la limpies.

-Como diga el señor.

Don Felipe, ¿cómo está? Bien.

¿Tiene un momento?

Sí. Me dirigía a Correos, pero aún no cierran.

Vengo de la notaría, he estado allí con Lucía.

Ya está firmada la autorización para que la fundación

disponga de sus recursos.

Supongo que ella se habrá quedado haciendo compras.

(ASIENTE) Ya que le encuentro, le dejo el documento.

Le agradezco mucho sus gestiones.

Telmo,...

en su mano está toda la herencia de Lucía,

espero que sepa guardarla.

Pueden confiar en mí.

Lucía ha puesto en mis manos algo más importante que todo esto,

su corazón.

Buenos días.

Buenos días.

Don Felipe.

Disculpe, no tengo nada que hablar.

Don Felipe, le he visto hablar con Telmo.

Deje que le advierta sobre él. Hace mal en confiar en él.

¿Cómo tiene la cara de hablar de confianza?

No sabe el significado de esta palabra.

Escúcheme. No.

Es usted un patán.

Nunca voy a olvidar cómo trató a Lucía,

cómo la empujó delante de todo el mundo.

Su comportamiento es impropio.

Perdí los nervios.

La situación no era agradable para mí.

Eso no excusa su comportamiento.

Cuando Lucía fue a su casa para darle una explicación,

¿qué hizo usted?

¿Por qué insultarla?

Rechazó la ayuda que le ofreció y la despreció vilmente.

Es evidente que me he equivocado en muchas ocasiones,

pero no es razón para que se entreguen a Telmo.

No creo nada de lo que me diga.

Su comportamiento también fue indigno en la chocolatería,

cuando anunciamos la relación de ellos.

Y lamento haberle insultado.

Lo siento, sus disculpas llegan tarde.

Yo también sé cosas de Telmo, y lo más importante

es que salvó mi vida y la de mi esposa.

Se equivoca, Felipe,

él no es como quiere que creamos, tiene un lado oscuro.

No trate de desprestigiarle, usted no tiene ninguna credibilidad,

tan solo le mueve el rencor y la avaricia.

Es un ser despreciable.

Mire, piense de mí lo que quiera, pero deje que le cuente la verdad.

¡Samuel, basta!

Mi paciencia se ha agotado.

Apártese de mi camino.

(SOLLOZA)

-Ay, tenme a la niña, que no me apaño con "to".

-¿Qué dices? No. A ver si se me va a caer.

-Ni que fuera un "pescao", Antoñito. Toma.

-Que no, Lolita, que es muy frágil, a ver si le va a pasar algo.

-Déjate de melindres, que es tu hermana y tendrás que acostumbrarte.

-Pero con "cuidao".

Uy.

-Qué poca gracia tienes. Apriétala, que no es de vidrio.

-A ver si le voy a romper algún huesecillo.

-Estás más tieso que un tambor. Relájate, no ves que está contenta.

-Sí, se la ve feliz.

No sabe el riesgo que corre al estar en mis brazos.

-No se te da tan mal.

"Aluego" me pasaré por el boticario, que le he "encargao" un tónico.

Como la niña me da tan malas noches,

tengo las ojeras que me llegan a los tobillos.

-Tranquila, yo me quedo con ella. Parece que está sonriendo.

-Me da cosa salir a la calle. -¿Por qué?

Yo me encargo, ¿no te fías de mí?

-Que no es eso. Trae.

Tu padre ha dado órdenes

de que doña Celia no se quede a solas con la cría.

-Ya.

-Ahí.

Y "pa" mí que se ha olido la "tostá"

y está "encorajinao". No sé, me da cosa que se disguste.

-Después de lo que pasó con la niña, es normal

que mi padre tome precauciones y, más, con el historial de Celia.

-"Pa" mí que está loca por controlar a la cría.

-Aun así, dejamos que la siga visitando, así que, que no se queje.

-Yo veo normal que quiera estar a solas con ella,

"pa" hacerle carantoñas a su antojo.

-Ya, pero mi padre, ahora también quiere hacerle carantoñas,

demasiadas, yo creo. -Pues tú dirás.

-¿De quién nos fiamos? -De mi padre, cariño,

que es el cabeza de familia y ya va recuperándose.

-Bueno, es que tengo algo que contarte.

Estoy que no vivo, espero que resuelvan pronto

el asesinato de la iglesia.

-Espera sentada, con la policía que tenemos, esto va para rato.

-¿Siempre tienes que ponerte en lo peor?

-¿Qué quieres que haga?

Todavía no hay ningún detenido por la muerte de fray Guillermo.

-Desde que salió Úrsula de la cárcel,

nadie ha pagado por ese crimen. -Tenemos que exigir al comisario

que encuentre al culpable ipso facto.

-Desde luego que sí.

Y si ha sido la misma persona la que ha matado a los dos hombres,

alguien que le ha cogido gusto al homicidio.

-Cesáreo.

Tienes que darle un recado a tus superiores.

-Los que ustedes quieran.

-Estamos muy preocupadas por lo sucedido.

-Sí. Antes, este era un barrio tranquilo, ahora solo hay robos,

asesinatos... Esto parece la guerra.

-Ya podrías aplicarte un poco más y limpiar esto de delincuentes.

-Hago lo que puedo. Son muchas las calles que tengo que vigilar.

-Pide refuerzos. -Eso excede a mis competencias.

La policía está al tanto de este asunto.

-Mucho sacar el pecho cuando no pasa nada,

pero cuando las cosas se complican, te escondes.

-Me van a disculpar, pero tengo que marcharme,

me espera Servando para algo de enjundia.

-Pero... ¿Qué, qué...? Oh.

Espera un momento.

Me ha parecido que hablabas de Jimeno con las señoras.

¿Yo? Pero si yo no sé de la misa la media.

Que te quede una cosa clara,

puede que esa muerte me haya venido bien,

pero no he tenido nada que ver.

Y espero que no le metas ideas raras en la cabeza a Carmen.

Sé que hablaste con ella, y Carmen me lo ocultó.

Le juro que Carmen y yo no hemos hablado de esto.

No me mientas,

no soy ningún panoli.

Si hablas mal de mi persona,

eso tendrá consecuencias, te lo aseguro.

Puede estar tranquilo, tendré la boca cerrada, señor.

Eso espero, por tu bien.

¿Estás segura de esto que me estás contando?

Totalmente. Fabiana vio a tu padre en el cuarto de Trini,

y estaba "cerrao" desde que ella murió.

-No sé qué pensar ya, Lolita.

Mi padre quiere superándolo y, de repente, hace esto.

No sé.

-"Pa" mí que esto quiere decir que sigue más o menos igual.

-Ya. Parece que por mucho que quiera,

le va a costar seguir hacia adelante.

-O lo mismo es que tiene que entrar ahí

para pasar por encima de sus fantasmas. Quién sabe.

-Es posible.

Pero lo que es seguro es que le va a costar superar la muerte de Trini.

-Es que no es tarea fácil, cariño.

Nosotros tenemos que estar pendientes de él, de Celia,

de la nena y de "to".

Manos nos van a faltar "pa" apagar tantos fuegos.

-Márchate tranquila, estando Fabiana aquí, no tienes de qué preocuparte.

-Espero que en un tiempo podamos olvidar todas estas zarandajas.

Ay, Milagritos, Milagritos.

Don Telmo ha ido a Correos

a enviar una misiva a un compañero de seminario,

pero regresará enseguida.

Si no le parece mal, me quedaré a esperarle.

Sí, está usted en su casa.

¿Le preparo un refrigerio?

No es necesario.

He oído que...

Telmo y Lucía van a contraer matrimonio muy pronto.

Así es, lo antes posible.

Es una buena notica, aunque se retrasarán muchos proyectos.

Pero es de entender que lo primero para él es el amor.

Y así debe ser.

Aunque me cueste entenderlo.

¿Puedo preguntarle por qué?

Me sigue extrañando que don Telmo haya renunciado a su votos.

A mí también.

Me pregunto qué pensaría fray Guillermo de todo esto.

Sepa que...

discutimos por este tema.

Yo diría que fray Guillermo animó a don Telmo a tomar esa decisión.

Pues me extraña esta actitud en él.

Siempre defendió la vocación de Telmo.

Quizá comprendió que el amor que siente don Telmo hacia la señorita

es, demasiado poderoso.

Muy posible.

Buenas tardes. Buenas tardes.

Como ve, ya estoy aquí, he recibido su mensaje.

No le esperaba tan pronto. Hay mucho trabajo

por delante, no hay tiempo que perder.

Gracias, Úrsula.

Pues siéntese.

Estos son los pagos más urgentes.

Corresponden al comedor de caridad.

Ahora comprendo por qué Lucía me encargó este cometido.

Menudo incordio.

Póngase a la tarea y no se distraiga,

que más trabajo tenían los padres de la iglesia

y ninguno se quejaba.

Pero ellos eran santos, no me pida a mí tanto.

Póngase a la tarea, que hay mucho trabajo por delante.

Qué mala idea la de subir al "tejao".

Por poco terminamos despanzurrados en el patio.

-Si tuviera las tejas en su sitio, no correríamos tanto riesgo.

-Pero usted recibió la queja, tendría que haber subido usted.

-No, el tejado es responsabilidad del portero,

y si se cae una teja y mata a alguien, irá a la cárcel.

-Calle, agorero. -Que no lo digo yo, es la ley.

-Eso es lo que le gustaría que me pasara "pa" quedarse con mi trabajo.

No da usted "puntá" sin hilo.

-Buenas tardes. -Buenas tardes.

-Han dejado un telegrama para usted, Cesáreo.

-¿Un telegrama para mí?

-Eso me han dicho.

-Lo mismo le mandan de sereno a Cuba "pa" que recupere las colonias.

-Cállese, haga el favor.

-O es alguna novia que le reclama. -No sea tan simple.

Cuando envían un telegrama, no es con asuntos baladíes.

-¿Y quién se lo envía?

-El que remite. -Ya veo.

Pero ¿qué pone?

-Nada que a usted le importe. -Oiga, oiga,

que es por curiosidad, que usted sabía lo que ponía en los telegramas

que me enviaba mi mujer, ¿eh? Que aquí hay confianza, digo yo.

¿Qué dice, qué dice?

-Nada que a usted le incumba. Y deje de cotillear.

-Y luego dicen que las mujeres somos meticonas.

Algunos hombres son peores que todas las comadres juntas.

-¿Me va a decir lo que pone o no?

-Por supuesto que no. Y deje de decir tonterías. Marcho.

-Bueno, bueno,

que tampoco es para ponerse así, ¿eh?

Que...

Muy gordo es lo que le tienen que escribir al sereno

para que se ponga así.

-Será, pero es asunto suyo.

No se meta en donde no le llaman. -Oiga, oiga,

no se confunda, que si yo me quiero enterar,

es por si acaso tengo que ayudarle.

-Me barrunto que no va a parar usted hasta que no se entere.

-De verdad, Agustina,

¿cómo es capaz de pensar esas cosas de mí?

De verdad, es que...

-(RÍE)

(Suena una sonajero)

¿Te gusta el regalo que te he hecho?

Claro que sí, claro que te gusta.

-¿Pues no la ha de encantar, señora?,

eso debe costar más de lo que esta servidora gana en todo un año.

-Para mi niña todo es poca cosa.

De diamantes tendría que ser el sonajero si lo hicieran.

Ay... ¿Tardará mucho Lolita?

-"Pa" mí que le queda un rato.

Ha ido a la botica del puente, y esa está a un paseo.

-No importa, ya está aquí su madrina para cuidarla.

-Lo que es la casualidad, justo cuando salía Lolita, entraba usted.

Cualquiera diría que la estaba esperando.

-¿No tiene nada que hacer, Fabiana?

-Nada más que ayudarla.

-Ya veo que ha venido usted a visitar a Milagros.

-He venido a traerle un obsequio.

-No tenía por qué haberse molestado.

-Regalarle algo a la niña no es molestia.

(Suena el sonajero)

Puñetero sereno.

Pero ¿quién se habrá creído para no contar lo que le escriben?

-¿Qué le ocurre, Servando?

¿Por qué anda renegando?

-La gente, que le dan un puestecito de "na"

y se creen poco menos más importantes que un ministro.

¿Y a usted qué tal le va en La Deliciosa?

-Más o menos. Ahora tengo un rato de descanso.

-¿No me diga usted

que ser camarero es más "sacrificao" que atizar tortazos?

-Dónde va a parar, mil veces mejor el boxeo.

No dejo de apuntar cosas en la libreta para organizarme

con los pedidos.

Mire, un punto

es un café solo. Una cruz, uno con leche.

Un cuadrado,... un chocolate.

-Calle, pare, pare, menudo galimatías tiene montado ahí.

-Así me va, que de cada 10 veces, acierto dos.

-Pues ese no es un buen promedio.

-Y eso sin contar que hoy he roto dos vasos y tres tazas.

A este ritmo,

voy a acabar con la chocolatería.

-No se amilane usted, hombre, que los comienzos siempre son difíciles.

-Ya. ¿Y si no valgo "pa" esto?

-¿Cómo no va a valer?

Se trata de poner un café, no de hacer un puente colgante.

-Pues a mí me parece igual de dificultoso.

-Si es que, no puede ser más fácil.

Usted lleva los cafés servidos... y ahí pone usted la leche.

Y así no se confunde quién ha pedido el qué.

-No me parece tan mala idea. (RÍE)

Como se nota que usted es hombre de mundo.

-Ahí le has "dao", sí, señor, sí.

Es que, antes de ser portero he sido cocinero

y casi fraile.

-Seguiré su consejo, a ver si me voy entonando y me hago con esto.

-Y cualquier cosa que usted quiera, ya sabe dónde me tiene.

-Muchas gracias, Servando. -Nada, hombre.

-Voy a dar un paseo, que ahora tengo que volver al trabajo.

-Venga, con Dios.

Ay, si me hicieran un poco más de caso,

mejor le iba a ir a este barrio.

Servando, eres un lince. Si es que no se te escapa ni una.

Parece que la niña

va cogiendo peso adecuadamente. -Sí.

Está creciendo sin pausa, va a ser muy fuerte.

-Y, además, ya apenas llora.

Cada vez se parece más a Trini, seguro que es tan alegre como ella.

-Es una lástima que hayamos perdido a Fulgencia,

porque Milagros estaba en la gloria con ella.

-Esa irresponsable no nos hacía ninguna falta.

-Es cierto que nos apañamos bien,

pero hubiera preferido que Milagros se alimentara con el pecho

y no con biberones.

-No se equivoque, don Ramón,

esa mujer era una descarada y una mala persona.

Me di cuenta enseguida.

Imagínese lo que le podría haber pasado a Milagros

si la dejamos a su cargo.

-Seguramente no fuera trigo limpio,

pero ¿no le parece a usted extraña la forma en que se fue?

-Pues eso, una endriago sin conciencia es lo que era.

-Dijo que se iba a cuidar a un pariente enfermo,

¿le habló alguna vez de él, le contó algo

que pudiera explicar un comportamiento tan extraño?

-No, yo no sé nada.

Pero ahora, a estas alturas,

¿qué más da lo que pasara con esa ganapán?

-Ya. Pero lo que me resulta intrigante es que...

una mujer humilde como ella renunciara a un buen sueldo

y se marchara de esa forma tan abrupta.

¿No le parece a usted chocante? -Pero ¿qué mas da?

¿Quién sabe lo que hay en la cabeza de la plebe?

Lo importante es que nos libramos de ella,

y eso es un motivo para alegrarse.

-Supongo que es como dice, pero...

conmigo nunca tuvo un comportamiento extraño.

¿No estará usted exagerando una pizca?

-Para nada.

Y le ruego encarecidamente que dejemos el tema.

No quiero hablar de la tal Fulgencia,

es algo que me incomoda profundamente.

-Lamento haberle importunado, no era esa mi intención.

-No tiene importancia.

Me voy a ir a casa, que tengo cosas que hacer.

Me he escapado un rato aprovechando que La Deliciosa está más vacía.

Os quería agradecer el apoyo que he recibido.

-No tiene ninguna importancia, es lo que corresponde entre amigos.

Fui yo quien le introdujo en esto del boxeo y me siento responsable.

-No hay nada que agradecer.

Muy mala novia hubiera sido si te hubiera dejado en la estacada.

-¿Qué tal Tito como camarero?

-Bueno, poco a poco.

Ya ha conseguido distinguir un pestiño de un melindre.

-Algo ha progresado.

Pone mucho interés en hacerlo bien,

pero los vecinos tiemblan cuando le ven acercarse

a la mesa con las tazas,

porque la mayoría acaban derramadas sobre las mesas

o sobre los parroquianos. -Por lo que veo,

no tiene mucho futuro.

-Esperemos que él se dé cuenta y se busque otra ocupación.

No le quiero poner en ese brete.

-Ha hecho muy bien en darle esa oportunidad.

Les dejo solos, tengo que atender unos asuntos.

Que tengan buena tarde. -Con Dios, Liberto.

-Con Dios. -Con Dios.

-No me puedo creer lo bien que ha salido este lío.

Flora está libre y Andrés muy lejos de nuestras vidas.

-Bueno, pero Flora y yo ya no somos los dueños de la chocolatería,

tenemos nuestro futuro en el aire.

-Ya.

Ahora ya nada os ata aquí.

Podríais empezar otra vida en otra ciudad.

(Llaman)

-Es cierto.

Pero solo concibo el futuro estando a tu lado.

Y pase lo que pase, eso no va a cambiar.

(Se abre una puerta)

-(CARRASPEA)

Perdonen, señores, que no quería interrumpirles.

Está Tito en la puerta esperando y preguntando por los señores.

-Hazle pasar. -Tito,

que puede usted pasar.

-Es muy urgente.

Tengo que hablar con don Íñigo en privado,

si a usted no le importa.

-¿Qué es lo que sucede para que nos interrumpas así?

-Os dejo a solas para que habléis. -Gracias.

-Tito, ¿qué es lo que ocurre de tanta enjundia?

-Tengo que explicarle algo muy gordo.

Pasa, Lucía.

¿Te entregó Felipe el poder? Sí.

Me encontré con él en la calle.

He formalizado todo en el banco y he dado las órdenes de pago.

Me parece muy bien.

Pero no es necesario que me des explicaciones sobre eso,

los temas administrativos me abruman.

Quiero que estés al corriente de cómo se gasta tu dinero.

No es necesario, Telmo, confío plenamente en ti.

Por cierto,

he encontrado un vestido precioso que pueden arreglarme.

Seguro que estás guapísima.

Eso espero.

Aunque no va a asistir mucha gente a la ceremonia,

quiero estar guapa para ti.

Siempre lo estás.

Tengo una buena noticia.

El padre Bartolomé me ha comentado que ha encontrado un terreno

para la casa de salud.

Tenemos que ir a verlo juntos. ¿Será de lo más adecuado?

Confío plenamente en el sacerdote.

Hacía tiempo que no tenía la sensación

de que todo iba sobre ruedas.

Y mejor irá cuando estemos casados.

(Puerta)

Don Telmo, tiene que venir conmigo.

¿Qué ocurre? Los guardias le esperan.

Han venido para llevarle a comisaria.

¿Se puede saber para qué?

Quieren interrogarle sobre el asesinato en la parroquia.

Después de todo lo que has hecho por Milagros, te culpa de todo.

-Desde luego, don Ramón no es el mismo desde que,

desde que te disparó.

-¿Estarías dispuesta a marcharte de Acacias?

-¿Por qué? -¿Lo harías?

-Me la llevo a casa. -¿A su casa?

-A mi casa.

Tú tendrás cosas que hacer.

-Nada más importante que cuidar de Milagros.

-Tranquila, que puedo hacerlo yo,

y prefiero hacerlo en mi casa que en casa ajena.

No he acabado con él.

¿Piensa rematarle?

Aún he de darle la estocada final.

Conseguiré que Lucía

y todos los que creen en él dejen de hacerlo.

No tienes que tener miedo porque mamá no va a dejar que te pase nada.

Te alejaré de todos los que quieran separarnos.

-Igual se le ha caído a Cesáreo. Léame lo que pone aquí.

-"Servicio de serenos y vigilancia nocturna de Ponferrada".

-Doña Celia puede venir a visitar a la niña siempre que desee,

pero no me gustaría que volviera a llevársela

sin pedirme permiso.

-Anuncio a bombo y platillo

que don Tito Lazcano reemprenderá su carrera pugilística.

Señoras y señores, Tito Lazcano

ha vuelto.

Estoy muy afectada con todo esto.

Y más, después de lo que pasó.

-¿Lo que pasó?

¿A qué te refieres?

Celia,

¿qué pasó?

¿Utilizaba la confesión de sus fieles para extorsionarles?

Vamos. Mire,

Telmo es un hombre que se dedica a ayudar a los pobres.

¿Esta es su forma de ganarse la vida?

(SOLLOZA)

¿Qué pasó realmente aquel día, Milagros?

Solo tú estabas aquí.

¿A qué está jugando?

¿Yo?

No juego a nada, Telmo.

Solo estoy preocupado por usted.

Los guardias se lo han llevado.

¿Los guardias? ¿Por qué?

Pues por algo en relación con la muerte de ese hombre,

Jimeno Batán. ¿Le han detenido?

Le han dicho que Méndez quería hablar con él.

Necesitamos apostar dinero y, de hecho, le quería pedir un favor.

¿Me podría prestar 15.000 pesetas?

-¿Cómo dice?

-Jimeno no fue asesinado.

Se suicidó.

-¿Se suicidó? -Así es.

Dejó una nota contando sus motivos.

Pero ¿se suicidó en el interior de la iglesia?

Eso parece.

-Qué horror. ¿Por qué haría algo así?

Bueno,

sea lo que sea, me alegro, sobre todo por Telmo,

eso le exonera de culpa, ¿no?

(EXHALA) Al contrario.

En la carta, Jimeno acusa a Telmo de haberlo extorsionado.

¿Qué?

"Conocido prestamista se suicida

tras acusar de extorsión al antiguo párroco de Acacias".

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Acacias 38 - Capítulo 957

25 feb 2019

La policía saca el cadáver de Jimeno Batán de la iglesia, todo apunta a un suicidio. Ramón retoma de nuevo sus obligaciones y entra en la habitación de Trini que estaba intacta desde su fallecimiento.
Carmen hace partícipe a Cesáreo de sus sospechas, parece que su Samuel anda metido en asuntos turbios.
Felipe por decisión de Lucía otorga poderes a Telmo para gestionar la fundación. Telmo es llevado a comisaria como sospechoso del asesinato de Jimeno.
Ramón es consciente de que Celia está obsesionada con Milagros y por eso no le quita ojo, lo que enerva sobremanera a su vecina, que no es capaz de responder a las preguntas que le hace.
Íñigo agradece a Leonor, todo lo que ha hecho por él, Tito rompe el momento romántico con una noticia urgente.

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  1. Lola

    Me apena que se marchen tantos buenos actores Tito un saludo fuerte Un gran actor Tengo que daros las gracias por distraer mis tardes Por compartir Navidad y semana santa Que siempre hacen que concuerden con la realidad Gracias a todos Felicito los guiones por su riqueza en el castellano Gracias a todos

    28 feb 2019
  2. Amayapm

    No he visto nunca una serie en la que los asesinatos queden impunes y los inocentes vayan a prision. No se ha resuelto en Acacias ni una sola muerte y esto resulta aburrido. Guionistas cambien de estrategia por favor!!

    26 feb 2019
  3. Lolita

    A mí tampoco me gusta el personaje de Samuel ni el actor que lo interpreta. No es creíble. Pero de lo que estoy aburrida es de que los guionistas no resuelvan por sistema los nudos a los que lleva la trama. Así en todas las tenporadas. Cuando parece que se van a resolver los conflictos que se han planteado, tiran por la calle de en medio haciendo desaparecer al pesonaje en cuestión, vía asesinato o mediante viaje. Deben de pensar que, muerto el perro, se acabó la rabia. Y queno nos damos cuenta. O sea, que no tienen que esforzarse con el guion, pues con ignorar los cabos sueltos y con defraudar las expectativas del público, terminan rápido. ¿Quién se cree ahora, de repente que Telmo era un personaje cínico? Señores guionistas, la incoherencia se paga. Que les cunda.

    26 feb 2019
  4. Ana Pascual

    Por favor....que desaparezca Samuel. Personaje repugnante y su intérprete muy mal actor. Nunca fué creíble su papel.

    26 feb 2019
  5. Sole

    Es una pena...viendo la seria desde comenzo...esperaba finales mas felices para los que se van.......

    26 feb 2019
  6. Francesca

    A los actores que dejan la serie, mis deseos de encontrarlos en nuevos trabajos. Gracias por los buenos momentos. Gracias también a Tito, que trajo aire fresco, espontaneidad y sonrisas, que tan infrecuentemente, aparecen en este culebrón. Ojalá encuentren personajes donde no se vean obligados a sobreactuar, y más creíbles. Parece mentiras, que desaparezca Celia. Que Leonor salga sin pena ni gloria. Que se los elimine de buenas a primeras. Extrañaré a Agustina y al sereno. Me apena dejar de verlos. Se siente que la serie está vacía y que faltando 2 capítulos para el cambio, hay puro relleno. Los libretistas estarán hartos de las tramas. Pudieron despedir esta etapa con más fuerza. En fin. Yo veo agotados los personajes de Telmo y Lucía, ni hablar de Samuel. Éstos sí debieron salir, porque están en una noria asfixiante. Estas caricaturas sos insoportables. A ver que nos dan a partir de marzo. Suerte también, para toda la gente que dejará de ver Acacias. Que encuentren un producto mejor, y si es así, que avisen, así les seguimos.

    26 feb 2019
  7. anieli

    Si sacan personajes tan agradables de la serie, por que no sacan a Samuel, definitivamente esta aburriendo este personaje, pero bueno ni modo los escritores por ahora no lo sacan y mas si va a tener una nueva esposa. ¿ .

    26 feb 2019
  8. Querubina

    Don Ramón preso? Capáz termina matando a la Celia. Ojalá que no. Pero preso....no es justo para ese gran personaje

    26 feb 2019
  9. Alicia

    Tranquilos acacieros por el mundo, se está preparando el terreno para el relanzamiento de Acacias 38. Gente que se va despidiendo y nuevos problemas que se arman, va a ser raro no ver más a Celia (sospecho que Don Ramón tiene algo que ver con esa "partida" y es por eso que pasa 10 años preso). ¿Y milagros, que pasará, parte junto con Celia?. Bueno, paciencia y a esperar el 1 de marzo.

    26 feb 2019
  10. Atenta

    Bueno hasta acá llegué, algo mas ridículo que pensar que Telmo extorsionaba al prestamista, que era un asesino, es tan absurdo como que Samuel es un angelito. La gente de se barrio cree cualquier cosa?? la policía es tan ignorante??? para mi llegaron al colmo. Celia reloca, Felipe un pollerudo, la única cosa buena después de la absurda muerte de Trini, r la felicidad de Lucia y la han cortado. Señores será hasta mas ver-

    26 feb 2019