www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4999138
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 953 - ver ahora
Transcripción completa

-Al fin tenemos noticias suyas.

-Pero no son buenas noticias.

Según la nota, para mantener a Flora con vida

tienes que pagar la mitad del préstamo.

-Pero eso son 12 500 pesetas, es una locura, un capital.

-Y solo le da cuatro días para reunirlo.

El padre Bartolomé descubrió que mis padres

no recibieron la bula papal.

Su enlace no fue permitido por la Iglesia, fueron engañados.

¿Quién fue el causante de semejante fraude?

El prior Espineira.

-Ese hombre tiene que pagar por lo que ha hecho cuanto antes.

Pero el padre Bartolomé y Telmo no quieren hacer nada

hasta que no tengan suficientes pruebas contra él.

-No toques nada del cuarto de Trini, que nadie se atreva

a entrar siquiera.

-Señor, yo ya he entrado a hacer la cama.

-Pero ¿cómo te has atrevido?

Te prohíbo que vuelvas a tocar nada, ¿me entiendes?

-Lo siento mucho, señor, perdóneme.

-Perdona tú, Fabiana,...

pero es que...

no puedo.

Aún no.

-Si Andrés Rodal averigua que tu familia

puede disponer de una suma tan elevada,

no tardaría en tratar de sacar más provecho.

Es mejor dejar a tu madre al margen,

al menos, hasta agotar todas las posibilidades.

-Ese momento parece estar muy cerca.

-Ahora que vas a cumplir 23 años vas a recibir una inmensa fortuna.

Por supuesto que no lo he olvidado.

A veces lamento lo mucho que ha cambiado mi vida esa herencia.

Más lo vas a lamentar si no tomas medidas

para proteger tu patrimonio.

Bueno, yo sé poco de esas cuitas, por eso espero contar

con sus consejos y su ayuda. Los tendrás.

Doña Celia, no la coja, que la acabo de dormir.

-¿Me vas a decir cómo cuidarla?

Esta niña necesita tomar el aire y no dormir tanto.

Fabiana, prepara el carrito.

¿No será una invención para justificar

que no ha sido usted capaz de acabar con esa muchacha?

¿Acaso duda de mis palabras, Gimeno?

Termine ese trabajo, me lo debe.

Le he dicho que he perdido el arma.

Y yo le respondo que eso no me importa, arrégleselas como pueda.

-¿Qué diantres sucede? -Escúcheme bien, Tito,...

no he sido capaz de hacer frente al primer pago de la deuda...

y Flora ha sido secuestrada.

-¿Quién ha sido?

¿Quién ha sido?

Le juro que le despellejaré con mis propias manos.

¡Dígame quién ha sido!

¡Dígamelo! ¡Dígamelo!

¿Qué hace?

No nos fotografíe, por favor.

Desde que salió la noticia de nuestro noviazgo

estamos en el punto de mira de todos los chismosos.

Si los periodistas quieren carnaza,

descuida que yo se la daré.

Los guisos que preparó para el comedor del padre Bartolomé

fueron un rotundo éxito, dejaron las cacerolas limpias.

Esos pobrecillos seguro que no habían tomado nada

hecho con tanto cariño.

Le agradezco muchísimo que cocinara con tamaña urgencia.

No tiene que agradecerme nada.

Sabe que me tiene a su entera disposición.

(Llaman a la puerta)

Vaya a abrir.

Mmmm.

Telmo. Lucía. Qué agradable sorpresa.

No te esperaba ya.

Hay algo que quería que leyeras y no podía esperar hasta mañana.

Toma asiento.

Es una carta que voy a enviar ahora mismo a todos los diarios

para que la publiquen. ¿Y qué has escrito en ella?

Reivindico mi derecho a tomar mis propias decisiones

y a escoger mi futuro.

A más de uno le va a escandalizar la idea.

Tendré ocasión de explicarme ante todo aquel que lo desee.

En la carta también invito a la prensa a mi fiesta de cumpleaños,

y allí podrán preguntarme.

Pero ¿por qué los vas a convidar, acaso no te ha disgustado

lo que acaba de pasar? Telmo,

precisamente eso es lo que me ha ayudado a decidirme.

Me enfrentaré a ellos en mi propio terreno,

no tengo por qué esconderme.

Estoy muy orgullosa de mi compromiso contigo,

es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Señorita Lucía, ¿puedo decir algo?

¿Está usted segura de lo que va a hacer?

Mire que se va a organizar la de Dios es Cristo.

Lo sé, Úrsula, pero creo que no hay otra salida.

Solo tomaré tal decisión si a ti te parece bien que envíe la carta.

No olvido que eres parte implicada.

Por supuesto que estoy de acuerdo. Es una gran idea,

digna de una valiente.

Estoy muy orgulloso de ti.

Aún me cuesta creer cuánto ha cambiado mi vida

en tan solo unas semanas.

He pasado de estar a punto de casarme con un hombre

al que no amaba a ser dueña de mi propio destino.

Y no lo habría logrado sin ti.

Te agradezco toda la ayuda y apoyo que me estás prestando.

Úrsula, acérquese.

Usted también está invitada,

me gustaría mucho que asistiera.

Se lo agradezco, señorita, pero... no creo que sea correcto.

Yo no soy más que una criada.

No, Úrsula, usted es mucho más que eso,

es una buena mujer que me ha premiado con su estima,

y esas son las personas que quiero que estén

en mi fiesta, independientemente de su posición social.

Muchas gracias, señorita Lucía.

Y por eso voy a invitar a las criadas.

Si hay alguna señora que no quiera compartir mesa con ellas,

que no venga.

Sin duda, tu cumpleaños tardará en olvidarse en Acacias.

¿Quiere que le prepare una tisana, un chocolate?

No, no, gracias, Úrsula.

(Sintonía de "Acacias 38")

-Así que estás al tanto de todo, Tito.

-Sí, señorita Leonor. Estoy plenamente decidido...

a buscar a Flora y rescatarla.

No permitiré que siga secuestrada ni un segundo más.

Por desgracia, don Íñigo y don Liberto

me han prohibido que haga nada,... por eso he venido a verla.

Necesito que me ayude a convencerlos.

-Amigo,... tal cosa no está en mi mano.

Siéntese.

De verdad que comprendo su zozobra, pero tiene que calmarse.

Estamos todos muy angustiados por Flora, pero ahora es muy importante

mantener la calma,...

la cabeza fría y no tomar ninguna decisión drástica

que pueda complicar la situación.

Tito, de verdad que lamento no poder hacer lo que me pide,

pero pienso igual que ellos.

-No puedo quedarme de brazos cruzados,

a la pobre Flora la han secuestrado por mi culpa.

-No, usted no tiene ninguna responsabilidad.

No se culpe de ello.

-¿Cómo no voy a hacerlo?

Don Íñigo pidió ese dinero para salvarme.

Flora... es inocente. Es una muchacha maravillosa,

que lo único que ha hecho ha sido cuidarme

y preocuparse por mi persona.

(Llaman a la puerta)

-Discúlpeme.

Cariño. -Hola, amor.

¿Has visto a Tito? -Sí, está ahí.

-Tito, al fin.

Me quería asegurar de que no hará ninguna tontería.

-Descuida, Íñigo,... Tito sabe

que tiene que quedarse quietecito. ¿No es así?

-Tito, debemos evitar que tomen represalias contra mi hermana.

Es muy importante fingir que no pasa nada.

-Tenemos que mantener la coartada de que Flora está acatarrada,

para no levantar sospechas. -Alguien debería ir a rescatarla.

Yo soy fuerte,... nadie se interpondrá en mi camino.

-No le niego que es usted muy hábil en el ring,

pero dudo que sepa manejarse en ese mundo.

Andrés es un hombre muy peligroso.

-Ya, pero... -No, no, no hay nada más que hablar.

Prométame que me dejará llevar este asunto a mi manera.

No debe cometer ninguna estupidez, ¿queda claro?

-Uy, ¿cómo está esa niña tan bonita?

-Mírela usted mismo, Agustina, hecha un primor.

Cuando no llora, mejor.

-Cada día se parece más a su difunta madre.

Dios la tenga en su gloria.

-Se me parte el alma cada vez que pienso que la Trini

no ha podido disfrutar de ella.

-En fin,...

hay que seguir adelante aunque nos cueste.

¿Y tú qué tal te apañas con la niña?

-Mejor, cada vez come más y llora menos.

Y como pasa más de una noche del tirón, estamos más "descansaos".

-Se os ve en la cara.

Hoy he podido ver pasar a tu suegro y también me ha parecido

con mejor aspecto.

-Poco a poco va saliendo del hoyo, que nos tenía con el alma en vilo.

-A las buenas. A ver que la vea yo.

Qué bonita, Milagritos.

Lola, me has "ahorrao" tener que subir a tu casa.

-Ay, ¿qué sucede, Casilda? -No te preocupes

que no es "na" malo, al contrario.

Una "conocía" me ha dicho que su hermana está buscando colocación

de ama de cría. -Pero qué buenas nuevas traes.

Ay, pues dame sus señas, que hable con la susodicha.

Estaba deseando que la Milagritos tuviera una nueva nodriza

de la que mamar. -Ya, lo suponía,

así que descuida, que en cuanto la vea, le doy aviso.

Marcho, que tengo otro "recao" pendiente "pa" Servando.

-¿En qué embrollo te ha involucrado ahora el portero?

-En uno "mu" gordo.

Está "empeñao" en arrejuntar a una pareja de "enamoraos".

-¿Y eso por qué? -Agárrense los machos

que les voy a contar la historia. "Tie" miga el asunto.

-Agradecido por la información.

-Hombre, Tito, cuánto tiempo sin verle, ¿cómo va la vida?

No vea cómo añoro verle boxear.

-Yo también lo echo de menos, el boxeo era...

toda mi vida.

Cesáreo, ¿no sabrá usted dónde está la Taberna del Manco?

-Saberlo lo sé, allá en las afueras, en Los Arroyuelos,

pero no creo que deba ir allí, es un antro de mala muerte

frecuentado por maleantes y gente de mal vivir.

¿Por qué quieres saberlo? -Eh...

No, por nada, había oído hablar de ella, simplemente curiosidad.

-Tenga cuidado, Tito, ya sabe lo que le pasó al gato.

Aguarde un momento. ¿No sabrá usted

nada de Flora?

No he podido hablar con su hermano. ¿Seguirá acatarrada?

-Sí, sí, eso parece,

pero descuide que pronto volverá a verla pasear por el barrio.

-Con Dios. -Con Dios.

En la Taberna del Manco, en Los Arroyuelos. Vamos, Tito.

-Estoy sorprendido

de que la señorita Lucía nos haya invitado a su cumpleaños.

Ya podían el resto de los señores tomar ejemplo.

Pues no cuente con ello, Servando,

que la señorita Lucía está hecha de otra pasta.

-Ya. Y yo me pregunto,...

¿qué pensará su señor Samuel sobre el festejo?

Sobre todo sabiendo que el último salió como el rosario de la aurora.

-A las buenas.

Servando, qué bien que está "sentao",

porque traigo una noticia que le va a pasmar.

-¿Qué ocurre, muchacha?

-¿Que qué ocurre? Que he "dao" con el mozo de la gorra marrón.

-¿Al Servando le compró la caja con la carta?

-El mismo que viste y calza.

Me lo he "encontrao" donde se colocan los chatarreros.

-Sí, ¿y qué ha dicho? -Le he puesto al tanto

de Arsenio y la Salvadora.

Y me ha dicho que él tiene un amigo que hizo la mili en La Coruña

llamado Arsenio.

-Atiza que lo hemos "localizao", que hemos "localizao"

al Romeo de Acacias. -¿Cómo que lo hemos "localizao"?

Será que lo he "localizao". -Bueno, no te quedes en menudencias.

-Lo que no tienen es que lanzar campanas al vuelo,

que no estamos seguros de que se trate del mismo Arsenio.

-"Tie" más razón que un santo,

más que "na" porque este Arsenio no sabe ni leer ni escribir.

-Bueno, igual han escrito la carta por él, pero tiene que ser él,

porque ¿a cuántos Arsenio conocéis?

Además, ¿a cuántos conocéis que hayan hecho la mili en La Coruña?

-Sí, la verdad es que son muchas coincidencias.

-Sí, hay que localizarlo y ponerle en contacto con Salvadora.

-Temple, que me ha dicho el mozo que lo va a localizar

e intentar que mañana hablemos con él.

Por desgracia, en mi huida perdí el arma.

Y lo dice tan tranquilo.

Dígame la verdad,

¿esto no será una invención para justificar que no ha sido capaz

de arrebatarle la vida a esa muchacha?

¿Acaso duda de mis palabras, Gimeno?

¿Es que no ha apreciado mi aspecto?

Lo único que aprecio es que usted sigue estando en deuda conmigo.

No vuelva a defraudarme.

Termine ese trabajo, me lo debe.

Le he dicho que he perdido el arma.

Y yo le respondo que eso no me importa, arrégleselas como pueda.

Aquí tiene lo acordado.

Señor Alday. Qué casualidad encontrarle.

¿Acaso le he asustado?

No, no, es solo que no esperaba verle.

¿Me buscaba? No,

pero me alegra verle, así podremos comentar las noticias aparecidas

en el diario de la tarde.

¿Qué,... qué noticias?

¿Cómo? ¿No sabe de qué le hablo?

No. Aún no he tenido tiempo

de comprarlo, he estado muy ocupado.

Permítame que le preste el mío.

Estoy seguro de que encontrará una noticia en él que sea de su interés.

Página cinco.

"Estoy orgullosa de mi compromiso con Telmo y,

es por ello que me gustaría compartir mi alegría con la prensa

en la celebración que tendrá lugar en La Deliciosa,

con motivo de mi 23 cumpleaños".

¿Qué es esto? Creo que hemos vuelto a menospreciar

a la señorita Alvarado.

No deja de sorprendernos.

Recuerde lo que le dije la última vez que nos vimos.

Cuando tenga algo concreto que ofrecerme contra Telmo,

contará con todo mi dinero y mi apoyo.

Uniremos fuerzas para derrotar a nuestros enemigos.

No lo he olvidado. Me alegra escucharlo.

Sepa que le sigo esperando.

Con Dios.

-Muy bien, tesorito.

Sí.

Tienes que tomarte siempre toda la leche.

(Llaman a la puerta)

Eres lo más bonito que ha "parío" madre.

Que sí, sí.

Qué grande te vas a hacer.

Sí, grande, te vas a hacer muy grande, y más ahora

que vas a tener un ama de cría, que te da su teta.

Ay, Celia, no la había oído entrar. -Me ha abierto Fabiana.

¿Cómo ha pasado la noche Milagros?

Hola. -Pues a las mil maravillas.

Ha "dormío" como lo que es, un angelito.

-Mi niña. Y si es un angelito,

¿por qué la vistes como una pordiosera?

-Doña Celia, no va como una pordiosera.

-Pero ¿cómo que no? Mira qué ropa, menudo espanto.

Tenías que haberle puesto el vestido que le compré.

-Pues... pensaba ponérselo otro día. -No hay razón para esperar.

Ve a por él, anda. Amor, ¿qué pasa?

-A las buenas. -Ya.

-Doña Celia,...

que mi señora quiere verla. -¿Qué ocurre?

-No sé, solo me ha dicho que se pase usted por casa,

que está allí con doña Susana. -Mientras la cambias,

voy a ver qué quiere Rosina y ahora vuelvo.

-No es menester, ya me apaño, gracias.

Ven aquí.

-Prefiero cerciorarme de que mi princesa va ataviada como se merece.

Ay, pobre, mi niña. ¿Qué harías sin mí?

-Ya estás con la tita, sí.

-Lo de Lucía es un escándalo, y no es la primera vez

que es la protagonista del diario. -Ya, y esta vez por partida doble.

Por un lado, sale retratada besándose en plena calle con Telmo

y, por otro, sale esta carta que ha escrito ella misma.

-No sé qué debería darle mayor vergüenza,

la carta no tiene desperdicio, entre otras lindezas defiende su libertad

para escoger a su marido.

-Olvidando un detalle, que su elegido

es nuestro antiguo párroco.

-Y además invita a la prensa

a su fiesta de cumpleaños. -No solo la prensa,

también ha invitado a los criados. -Ver para creer.

Esa muchacha ha perdido el oremus,

no sé qué pensarán los Álvarez-Hermoso.

-No solo ellos, ¿qué pensará su antiguo prometido, Samuel?

No te extrañe que se pase por el ágape y monte la marimorena.

-No.

-Espero que sea importante, porque he dejado a la niña con Lolita

y todavía tengo que organizar el cumpleaños de Lucía.

-Pues de ella estábamos hablando precisamente.

Celia, ¿es que no se cansa de llamar la atención?

Sale más en los papeles que un ministro.

-No te comprendo.

-¿No has visto el periódico de hoy?

Bueno, pues aquí lo tienes,

espero que disfrutes con su lectura.

-Mi prima sale retratada.

-Y no olvides leer la carta que acompaña a la noticia,

la ha escrito ella misma.

Lucía ha olvidado lo que es la decencia.

-No podemos culparla de que la hayan retratado a traición.

-Bueno, pero sí de lo que estaba haciendo cuando la han fotografiado.

Y más, de lo que ha escrito.

-Parece que busque el escándalo invitando a la prensa.

-Me encantaría poder seguir charlando con vosotras,

pero como ya os he dicho, tengo mucho que organizar

para el cumpleaños de mi prima.

Espero poder contar con vuestra presencia.

-Por supuesto, yo no me lo pierdo por nada del mundo.

-Pues yo no lo tengo decidido, Celia, te lo haré saber.

-Buenos días.

-Pero es que es indefendible.

-Bueno,... -¡Anda!

¡Cierra! -Sí, con esos humos, encima.

Aquí está.

A estas horas ya habrá visto el retrato

y leído la carta todo Acacias.

Era la intención de Lucía.

Lo sé, pero...

temo que se haya equivocado.

Esto les traerá más quebraderos de cabeza.

Esperemos que no tanto como cree.

Solo confío en que el acto de Lucía

sirva para que la gente se dé cuenta

de que tiene derecho a rehacer su vida

y ser dueña de su destino.

Estoy segura de que al menos una persona no pensará así.

Temo cómo pueda reaccionar don Samuel.

(Llaman a la puerta)

Abra, por favor.

Don Telmo,

el padre Bartolomé.

Padre. No lo entretendré mucho,

solo he venido a agradecerle su ayuda.

No era necesario, Lucía y yo lo hicimos gustosos.

Y a usted por la comida que nos preparó.

No hay de qué,... pero siéntese.

Voy a prepararles una tisana para que les temple el cuerpo.

Gracias, Úrsula.

Ahora... tenemos una dura tarea por delante.

Tenemos que reconstruir el comedor que se derruyó.

Me gustaría ayudarle al respecto, pero no dispongo de posibles.

Apenas puedo mantenerme.

De hecho, estoy buscando trabajo como maestro.

Descuide, Telmo, usted ya ha hecho bastante.

He venido a comentarle que uno de los secretarios de Espineira

me ha prometido recopilar toda la información posible

sobre las corruptelas del prior.

Una estupenda noticia.

Ojalá logremos reunir pruebas suficientes contra ese canalla.

Aun así, no parece muy satisfecho.

No, padre, estoy bien.

Simplemente que me preocupan... otras cuitas.

Si puedo serle de ayuda.

Quizá sí pueda aconsejarme.

Usted es la única persona en la que puedo confiar.

Se trata de un asunto delicado que concierne a Lucía.

Usted dirá.

-"Aquí tiene",

el traje de Antoñito,

arreglado y planchado, ha quedado como nuevo.

-Agradecida, Agustina, que el señorito

ya ha preguntado antes por él.

Y mire, me ha "ahorrao" usted un viaje a la sastrería.

-¿Ha visto el revuelo organizado por la carta de la señorita Lucía?

-"Pa" chasco que sí.

Hacía mucho tiempo que no se vendían tantos diarios.

-Mi patrona, doña Susana,

está que trina.

-Yo no sé qué decirle al respecto,

porque la señorita Lucía ha demostrado con creces ser muy buena.

-Y como muestra un botón, ha tenido el detalle de invitar

a todas las criadas a su cumpleaños.

-A ver si pudiera asistir, Agustina, pero tengo tanta faena.

-A mí me pasa lo mismo.

-Fabiana, ¿me preparas una achicoria?

Disculpa, Agustina, no sabía que estabas aquí.

-He venido a traer el traje de don Antoñito.

Ya me marchaba, buenos días.

-Buenos días.

-Vaya usted al salón, si quiere, que ahora le llevo la taza.

-No, no te preocupes, espero aquí a que me la prepares.

Fabiana,... ¿puedo preguntarte algo?

-"Pa" chasco que sí, pero no le puedo asegurar

es si sabré la respuesta.

-Es un asunto un poco delicado.

-¿Qué tal se porta doña Celia con Milagros?

-Arrea, señor, ¿por qué lo pregunta? -Por nada importante,

pero quiero que seas sincera.

-La señora se desvive por la pequeña,

solo "tie" ojos "pa" ella. -Ya.

Pero tú me comentaste que le cuesta mucho no imponer su criterio

respecto a los cuidados de la niña. -Sí, señor.

En los asuntos de Milagros, le gusta mandar más que un cabo chusquero.

-Supongo que no será fácil tratar con ella.

-No, siempre que no se le lleve la contraria en nada, claro está.

Quiere que le hagamos caso en todo.

Y, entre nosotros, señor, Lolita está mostrando más paciencia

que el santo Job, para no terminar a la greña.

Como ya sabe, mañana Lucía cumplirá 23 años

y se convertirá en la heredera de los marqueses de Válmez.

Comprendo su preocupación, tal posición puede convertirse

en una fuente de problemas para ella.

Sí, eso es lo que temo.

Lucía es una mujer sencilla y bondadosa,

y tanto Espineira como Samuel

me han demostrado que son capaces de cualquier cosa

por hacerse con su herencia.

¿Cree que puedan atentar contra su vida?

Sospecho que ya lo hicieron.

Lucía sufrió un atentado cuando la hicieron resbalar

por las escaleras.

Tenía entendido que tanto el prior como el señor Alday,

quedaron al margen de tal asunto.

Eso no quiere decir que fueran inocentes.

No estoy seguro de que Samuel fuera el responsable

de esa barbarie, pero desde que se suspendió la boda

está muy desesperado.

Hace bien

en preocuparse por la suerte de su prometida.

Don Felipe, el marido de su prima,

ha recomendado a Lucía que ponga a salvo su dinero.

Sabio consejo el de don Felipe,...

pero mientras lo tenga en su poder, es ella la que nunca estará a salvo.

Veo que me comprende.

Debería haber una manera de proteger la vida de la joven

y, al mismo tiempo, su herencia.

Padre,... ayúdeme a encontrar una solución.

Desde que murió fray Guillermo, usted es la única persona

en la que puedo confiar.

Quizás sí hay una forma de salvaguardar el patrimonio de Lucía

y protegerla de posibles ataques.

Sabía que podía pedirle consejo.

Y ¿qué... qué se le ha ocurrido?

Como ya sabe, fray Guillermo y yo

hemos trabajado con muchas instituciones benéficas

y casas de caridad,

y estas instituciones no es una persona física la que las rige,

sino un consejo de administración.

¿Tenemos alguna noticia de Andrés? ¿No sabemos nada de Flora?

-No. Y estoy seguro, Leonor, de que no vamos a recibir

más mensajes hasta que paguemos el rescate.

Precisamente por eso vengo a verte.

-Si hay algo que pueda hacer al respecto, pídemelo sin más.

-Con todo el dolor de mi corazón,...

te tengo que rogar que me prestes 6000 pesetas.

-Claro,...

pero eso es solo la mitad de la cantidad que te pidió.

-Ya lo sé, pero estoy seguro de que Andrés se conformará con ese parné

Reunir tanto dinero como el que me pide es directamente imposible.

-¿Y tú crees que así aplacarás su avaricia y liberará a Flora?

-Yo nunca te lo hubiese pedido si no.

Estoy desesperado, he removido Roma con Santiago

y no he encontrado la manera de reunir tanto dinero.

-Mi amor, no te preocupes.

Yo estaba deseando ayudarte.

Quiero a Flora... como si fuera mi hermana,...

y no pienso quedarme de brazos cruzados

mientras su vida siga en riesgo.

Por eso permíteme que insista,

recurramos a mi madre, ella nos puede prestar todo el capital

que necesitamos para pagar la deuda de una vez por todas.

-Que no, Leonor.

Mira, con tu gesto va a ser suficiente.

Con ese dinero yo lograré apaciguar a Andrés, ya lo verás.

-Está bien.

Está bien, acudamos al banco.

Retiraré los fondos.

-Gracias, mi amor.

Esperemos que pronto tengamos a Flora entre nosotros.

-Ay, ojalá.

(Se abre una puerta)

-Buenas, ¿habéis visto el periódico? No habla de otra cosa

que no sea de Lucía.

Qué caras tan serias, ¿sucede algo? -No, estábamos comentando

que tenemos que irnos de inmediato. -Sí, tengo muchas cosas que hacer

para el cumpleaños de Lucía. -Con Dios.

-"Aún no sé qué estoy más,"

si furioso o desconcertado.

¿Se puede saber qué pretendías con semejante locura?

-Te has puesto en el punto de mira de toda la prensa.

No, prima, eso ya estaba.

Yo solo he tratado de manejar la situación, llevarla a mi terreno.

Lucía, ha sido un lamentable error.

Se trataba de organizar un cumpleaños discreto,

en el que nosotros te íbamos a mostrar nuestro apoyo.

-Pero ahora, acudirá la prensa, y serás pasto de nuevas habladurías.

Primos, entiendo sus temores, pero yo no he actuado así

por afán de protagonismo, deseo terminar

con el acoso de los periodistas, necesito recuperar mi vida.

-El camino tomado para esto no es el más indicado,

pero en fin,... no nos queda otro remedio,

tendremos que apechugar con las consecuencias.

-Esperemos que no se complique todo.

Esta mañana, Rosina y Susana ya estaban hablando del tema.

-Vamos a seguir siendo la comidilla de este barrio.

Lucía, por favor, cuando hables con los periodistas,

mide bien tus palabras.

De lo que digas depende tu futuro. De acuerdo,

lo tendré en cuenta.

Espero que todo esto pase y que volvamos a la normalidad.

-Dios te oiga. Salgo un momento.

-¿Se puede saber adónde vas? -A casa de los Palacios,

quiero ver a la niña. -Celia, has estado esta mañana.

Antes me has dicho que tenías un asunto pendiente de tus tintes.

-Es cierto.

Se me había olvidado. -Pues hazlo ahora.

No me parece bien que pases tanto rato en casa de los vecinos.

¡Antonia!

Yo tengo que ir a una reunión con el marqués de Viana.

Es un asunto urgente... que no he podido retrasar.

Acompáñeme a la calle,...

todavía ando con un poco de dificultad por culpa de mi herida.

Luego te veo.

Veo que a pesar de haber colgado la sotana,

aún conserva la devoción por Nuestro Señor.

Mi fe ha dejado de ser asunto suyo.

No tenga tanta prisa,...

tan solo quiero felicitarle por su compromiso con Lucía Alvarado.

Hasta la prensa se ha hecho eco de tan grata noticia.

Tras la boda,...

su vida cambiará,...

pasará a convertirse en el marqués consorte.

Qué vueltas da la vida,... ¿no lo ve usted así?

Supongo que no ha venido hasta aquí solo para felicitarme

por mi noviazgo, ¿no?

Compruebo que tampoco ha perdido la suspicacia.

Efectivamente, es otro el tema que me ha traído.

Se trata del padre... Bartolomé.

He sabido que últimamente frecuenta mucho su compañía,

incluso estuvo junto a su prometida,

ayudándole en uno de esos comedores de beneficencia.

¿Acaso ve algo malo en ayudar a los pobres?

Por supuesto que no.

Un hombre tan piadoso como yo, nunca podría pensar de esa manera.

Lo que ya no me satisface tanto...

es que tras la muerte de fray Guillermo,

se haya buscado otro viejo metomentodo

para intentar destruirme.

No sé de qué me habla.

Se lo ruego, no insulte a mi inteligencia mintiéndome.

He sabido que se han puesto en contacto

con uno de mis secretarios

para inmiscuirse en los asuntos de la orden.

Ese traidor ha sido descubierto husmeando en mis cuentas,

y no he tenido más remedio que ponerle de patitas en la calle.

Acepte mi consejo,...

por los viejos tiempos,...

si quiere seguir intrigando contra mí,

debería buscarse mejor aliado que un santurrón

como es el padre Bartolomé.

-Lo siento, pero Lolita no está en casa.

-Si no es a ella a quien venía a ver, sino a Milagros.

-Pues está con Fabiana y Lolita dando un paseo.

Pero si habíamos quedado en bajar juntas a la calle.

-Aprovechemos su visita y siéntese un rato conmigo,...

hace tiempo que quiero hablar con usted.

-Es que debo ir a buscar a Milagros.

-No, no hay prisa, ya le digo, está tan ricamente con su cuñada.

Por favor.

Verá, doña Celia,...

desde que ocurrió lo de Felipe no hemos tenido ocasión

de volver a hablar con tranquilidad.

De hecho,...

nuestro último encuentro en el hospital fue un momento

especialmente tenso.

-Compréndalo, temía por la vida de mi marido.

-No, no se excuse, lo entiendo perfectamente,

pero no perdamos la oportunidad de normalizarlo todo,

yo ya he tenido la oportunidad de hacer las paces con su marido.

Celia, me gustaría tanto que las cosas volvieran a ser como siempre.

Usted era...

la mejor amiga de mi venerada Trini

y sepa que siempre le guardaré afecto por ello.

-El sentimiento es mutuo, don Ramón.

-Me alegro de escucharlo.

El mundo sigue,...

y solo los buenos amigos nos pueden ayudar a superar las dificultades

que nos aguardan en el camino.

Sé que Felipe y usted...

tenían pendiente un viaje para ir a visitar a Tano.

-Sí,...

pero lo pospusimos con todo lo sucedido.

-Y yo se lo agradezco de todo corazón,

pero ya que estamos hablando de recuperar nuestras vidas,

sería bueno que se plantearan hacer ese viaje.

No es necesario que esté tan pendiente de Milagros,

ya ve que Fabiana y Lolita se encargan perfectamente de ella.

-Aun así, debo quedarme.

-¿Por qué?

-Felipe no está del todo recuperado para viajar.

-No se crea, doña Celia, a Felipe le vendría bien un cambio de aires.

Hágame caso y no pospongan

por más tiempo ese viaje. -Don Ramón, no insista,

no voy a marcharme.

Puede que no se haya dado cuenta, pero esa niña me necesita.

Le prometí a Trini que cuidaría de ella, y eso haré.

Lo lamento, pero debo marcharme, trataré de encontrar a Lolita

y a la niña.

-¿Quiere hacer el favor de estarse quieto?,

que me está mareando.

-Mucho se está retrasando Casilda.

Dijo que iba a venir con el Arsenio.

-Pues ya aparecerá.

Han pasado apenas 10 minutos de la hora acordada.

-Pues a mí se me están haciendo horas.

-Temple, que por allí la veo aparecer.

-Pues "pa" venir así, mejor no haber venido, viene sola.

¿Dónde está el Arsenio?

Nos has hecho venir aquí "pa" "na". -Descuide,

descuide que enseguida viene.

Quería yo adelantarme para ponerles en aviso.

-¿Sucede algo, Casilda? -Sí, sí que sucede,

que este no es el pollo que estamos buscando.

-¿Y eso por qué?

-¿Por qué? Porque "ende" que me ha visto,

no ha "parao" de lanzarme requiebros.

Y que este señor es un fresco,

y tiene las manos más largas que un pulpo.

-Pues sí que está enamorado de Salvadora.

-Lo mismo estás malinterpretando al pobre muchacho.

-No, no, no, no, no,

que casi me deja las zarpas en mi cuerpo.

Vamos, no le he "metío" un sopapo porque Dios no ha "querío".

-Casilda, ¿no será ese? -Ay, sí.

Mire, Arsenio, aquí tiene a Servando y a la "señá" Carmen.

-Mucho gusto. ¿Hizo usted la mili en La Coruña?

¿Ves? Es él, es él.

Y usted tenía una novia que atendía al nombre de Salvadora,

y la conoció en una verbena y le escribió una carta de amor, ¿eh?

-No conozco moza con ese nombre.

Si gusta, vamos a la verbena.

-No, no, no, no, no, y quite las manos, ¿eh?,

que le arreo un bofetón y le salto las muelas.

-Quieto "parao" ahí,

que la Casilda es una viuda muy decente,

¡y largo de aquí, "desgraciao"! ¡Largo, chus, chus!

Si es que, de verdad, qué desdicha, ¿eh?

Y yo que estaba seguro que lo habíamos "encontrao".

-Claro, si se lo he dicho yo, que este no era.

-No se nos venga abajo, Servando, ya verá como damos con él.

-Sí, pero...

¿cuántos Arsenios pueden haber que hayan hecho la mili en La Coruña?

-Pues hay más de uno.

-Ya me ha comentado Leonor que le ha pedido dinero

para hacerle un pago a Andrés. -Sí, con todo el dolor

de mi corazón. -Ha hecho usted lo correcto, Íñigo.

Lo que me pregunto es si será una cantidad suficiente

para que ese canalla libere a Flora. -Esperemos que sea así.

(Quejidos)

¿Ha oído eso, don Liberto? He escuchado como un grito, ¿no?

-(TOSE)

-Viene de la puerta de servicio.

(Quejidos)

-¡Tito! -Cielo santo, ¿qué le han hecho?

-Cuidado, Tito, levántese, vamos. Vamos.

-Métalo en la cocina, Íñigo. -Sí, por aquí, Tito.

-Ahora cojo las ropas, vamos. Hay que curar esto.

-Casilda me ha dado esto,

son las señas del ama de cría.

-Gracias. Cuando pueda le doy aviso.

-Vuelvo a la sastrería, que aún me queda faena.

-Amor.

-Está bonita, ¿verdad? -¿He oído bien, Lolita?

¿Has buscado un ama de cría?

-Así es. Aunque la nena toma el biberón

cada vez mejor, prefiero que la amamanten debidamente.

Tomar el pecho es mucho más sano, "ande" va a parar.

-¿Quién te ha dicho que tú puedes tomar esta decisión?

Te dejé muy claro mi opinión al respecto, Lolita.

Un ama de cría no puede cuidar de una niña,

son gente de pueblo, ignorantes y llenas de supersticiones.

Deberías haber aprendido la lección con la propia Fulgencia.

-Arrea, ahora resulta que es malo ser de pueblo.

Pues en el campo hemos "criao" a muchos niños y sin problemas.

-Pero Milagros es una señorita, y no se te ocurra contradecirme.

-Doña Celia, con "tos" mis respetos, yo ya no soy su criada,...

así que, perdone,... debería tratarme mejor.

(SE QUEJA)

-Coraje, Tito, que solo es un poco de agua.

-Si es que, menudos mandobles que ha recibido, Tito.

A ver si no le tienen que dar puntos en la cabeza.

-No quise pasar por La Deliciosa para no asustar a los clientes.

He subido como he podido por la escalera de servicio,

con cuidado de no ser visto.

-Ha hecho bien, bastante sobresalto nos ha dado ya a nosotros.

-Pero ¿se puede saber qué le ha sucedido, Tito?

¿Quién le ha golpeado así? -Estuve indagando

sobre los lugares donde podría dar con ese malnacido de Andrés.

-Tito, le dije que no hiciera nada. -No le hizo ningún caso.

-Quería obligarle a que soltara a Flora.

Me dijeron que frecuentaba la Taberna del Manco.

-¿La Taberna del Manco? ¿Y se fue hasta allí

como si tal cosa usted solo? -Así es.

-Vamos a ver, ¿estaba allí Andrés? -No, él no estaba,...

pero sí alguno de sus esbirros. -Que fueron

los que le han dejado hecho un Cristo.

-Los muy cobardes me rodearon. Pensé que podía con ellos, pero...

eran demasiados, y muy bestias.

Caí al suelo. No paraban de darme patadas.

Me tapé la cabeza como pude, para que no me golpearan mi lesión, pero

no pude evitar esta brecha.

-Tito, ha sido un inconsciente.

-Andrés es un delincuente profesional,

nunca podrá hacer nada contra él por la fuerza.

No podemos vencerle en su terreno. -Y además,

ha puesto en riesgo su vida,... y la vida de mi propia hermana.

-Recemos para que Andrés no tome represalias.

-Sé que debería haber sido más cauto,

pero se lo advierto, estos golpes no son suficientes

para hacerme desistir.

Si ese canalla toca un pelo a Flora, acabaré con él

aunque me cueste la vida. ¿Me oyen?

Telmo, ¿me has hecho llamar? Sí,

hay varios asuntos de los que tenemos que hablar.

¿Ha pasado algo malo? ¿Por qué tendría que ser así?

Te hablo de nuevas y ya piensas que es por algo malo.

Es la experiencia la que me hace pensar así.

Pues esta vez te has equivocado. Bueno, no del todo.

Sentémonos.

El padre Bartolomé ha contactado con un secretario

de la orden...

para seguir indagando sobre las corruptelas de Espineira.

Pues sí que es una buena noticia.

Aguarda, porque esa es la mala. Espineira lo ha descubierto

y se ha librado de él.

Está visto que no tenemos suerte.

Espineira siempre se adelanta a nuestros movimientos.

Tranquila, no siempre escapará.

¿Y la buena noticia?

He comentado con el padre Bartolomé mis temores por la fortuna

que estás a punto de heredar, el considerable riesgo

que estás a punto de correr por esta causa.

¿Y acaso el padre tiene alguna solución a tal dilema?

Así es.

Me ha aconsejado que crees una institución benéfica

que custodie tu patrimonio.

No termino de entenderlo.

Es sencillo.

Con tu dinero, esa institución hará obras sociales,

y al mismo tiempo podrá pagarte una renta mensual

para que no tengas problemas de manutención.

Y así podré despreocuparme de todo lo relativo

a los bienes materiales.

Y al no ser la propietaria directa de ese dinero,

nadie querrá atentar contra tu vida.

Es la forma perfecta para salvaguardar tu fortuna

y tu seguridad.

Y al mismo tiempo podré ayudar a los más necesitados.

Así es.

Pero, Telmo, yo no sé nada acerca de este tipo

de instituciones caritativas, ¿cómo podríamos formarla?

No te preocupes, el padre Bartolomé nos va a ayudar,

lleva años trabajando en este ámbito,

colabora con instituciones y con hermandades.

Te servirá de ayuda y asesoramiento.

Por fin un remedio a mis tribulaciones.

Telmo,...

muy pronto podremos disfrutar de nuestro amor sin preocupaciones.

-Tus bienes estarían en manos de una sociedad jurídica,

no serías dueña del dinero. Ya,

pero nadie podría acceder a su fortuna si atentaran contra ella.

Estaría a salvo de cualquier amenaza.

A mí me parece un gesto muy generoso desprenderse de semejante cantidad.

-Liberto, no podemos continuar así.

Tenemos que dar aviso a la policía de una vez por todas.

¿Por qué no me ayudas a convencer a Íñigo?

Jugamos con fuego.

-Porque me estás pidiendo un imposible, Leonor,

¿tú crees que lograríamos convencerle?

-La verdad es que mi novio es muy testarudo.

-Sí.

Él teme que si se entera Andrés que vamos a la comisaría,

pueda pagarlo con su hermana.

-Discutí con Celia, y ella no quiere que contratemos un ama de cría.

Ella no tiene que opinar al respecto.

-Díselo a ella, que se puso hecha un basilisco en medio de la calle.

Aún tengo un nudo en el estómago por lo "sucedío".

-Si quieres, yo puedo hablar con ella,

bueno, o con Felipe directamente.

-No.

Mejor no metas a don Felipe en estas cuitas,

no vaya a ser que llegue la sangre al río.

-Seguro que estabais hablando de Lucía.

Entre sus apariciones en los periódicos

y su fiesta de cumpleaños nos tiene en un ay.

-Madre, hay problemas de más enjundia

como para andar cuchicheando de nuestros vecinos.

-¿Cómo cuáles?

"Telmo,..."

hoy quiero gritar a los cuatro vientos mi amor,

no tengo por qué esconderlo más.

De hecho, he pasado por la chocolatería

para pedir que el brindis se haga en la terraza,

a ojos de todo el barrio. -Mal momento

han elegido para las celebraciones.

Quizás no debería haber aceptado organizar el brindis.

-No me queda otro remedio, Tito.

Si no quiero poner en riesgo la vida de mi hermana,

debo fingir ante todo el mundo que no sucede nada, nada extraño.

-Celia.

¿Qué haces aquí parada?

-Miraba hacia la habitación de Milagros.

A veces Fabiana la asoma para que le dé el sol,

y quería ver si lo hacía hoy, que hace buen día.

-Si le han agredido, avise a la guardia.

-No es preciso, Cesáreo,... te lo agradezco.

-"Ande,..."

cuénteme qué le tiene "disgustao", si se puede saber.

-Se puede saber, Casilda, sí, se puede saber.

Nada, que he "estao" preguntando...

entre los porteros y los taberneros, si alguien conocía al Arsenio

y a la Salvadora,

y nada,

no conocen ni al uno ni a la otra.

-Pues estamos "apañaos".

-Espero que Antoñito y tú vengáis.

-Lo consultaré, haremos lo posible.

-Te lo agradezco. Cuento con vosotros.

Cariño, ¿no le has notado algo tensa?

Ni os habéis hablado.

¿Ha pasado algo entre vosotras? -"¿Todo bien?".

-Sí.

-Yo marcho a hacer unas gestiones. -Quieto parado, Liberto.

Tú no vas a ningún lado hasta que me contestes.

-Contestarte, ¿el qué? -Lo sabes perfectamente.

¿Qué diantres está sucediendo? -Pues ya te he dicho que nada..

-No me creo ni una palabra.

-"Buenas".

-Disculpe, doña Celia, pero la nena está dormidita con su padre.

-Descuida, si no he venido a ver a la niña, sino a hablar contigo.

-"Mi señor"

no vino anoche a dormir por casa.

Y tampoco ha dado señales de vida.

-Cuántos quebraderos de cabeza dan los señores.

Acaban convirtiéndose en nuestras familias y se sufre por ellos.

-Me tiene muy preocupada, espero que no le haya pasado nada.

-Buenas tardes.

-Cesáreo, me viene usted como anillo al dedo.

¿Ha visto a mi señor?

-No desde ayer, ¿sucede algo?

-Espero que no. -"Tú me dijiste"

que la familia de la muchacha "enamorá" tenía un estanco.

-Sí, sí, eso decía en la carta. ¿A qué la pregunta?

-Acabo de acordarme de que conozco a quien puede informarnos.

-Confío en que a partir de ahora, con el ama de cría,

todo resultará menos fatigoso.

-Pues no se crea, que...

entre otras razones, no va a haber ninguna.

-¿Por qué? Pensé que tenías a una localizada.

-Así es,...

pero... he "considerao" que nos podemos apañar con los biberones.

-¿Y por qué has cambiado de opinión así? Estaba decidido.

-Doña Celia, que... me dijo que eso era lo mejor.

-¿Te dijo que eso era lo mejor...

o impuso sus decisiones como de costumbre?

(Tocan una copa)

Como todos saben, hoy cumplo 23 años,

la edad estipulada por los marqueses de Válmez, mis padres,

para convertirme en su plena heredera.

Quiero anunciarles que he decidido destinar

ese capital para crear una institución benéfica,

llamada Fundación Válmez,

quien se encargará de emprender y apoyar obras caritativas.

-Mi madre está al tanto de todo.

Sabe que Flora ha sido secuestrada.

-Nunca te voy a dejar sola.

Voy a estar toda mi vida a tu lado.

Nadie nos va a separar,...

no voy a permitir que eso ocurra,...

cueste lo que cueste.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 953

Acacias 38 - Capítulo 953

19 feb 2019

Lucía invita a la prensa a su cumpleaños para así acallar los rumores. Telmo habla con el padre Bartolomé quien le sugiere crear una fundación benéfica para proteger el patrimonio de Lucía y le propone un plan para desenmascarar a Espineira.

Íñigo y Leonor intentan calmar a Tito, pero el boxeador va en su busca de Flora y recibe una paliza de los secuaces de Andrés.

Ramón observa como Celia se entromete en los cuidados de su hija. Celia discute con Lolita en plena calle por haber buscado otra ama de cría para Milagros, Lolita termina por ceder.

Casilda cree haber encontrado a Arsenio, pero la pista es falsa y deberán seguir investigando.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 953 " ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 953 "
Programas completos (1122)

Los últimos 3.686 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Isabel0

    El hijo de Lucia creo que el padre es Telmo

    24 feb 2019
  2. Mabi

    Saro, gracias por tu información, ya he podido ver los nuevos decorados y la entrevista,si bien faltan unos días para disfrutarlos, con lo visto me saco el sombrero por tamaña transformación y el que más me gustó el nuevo negocio de Lolita que me hizo acordar al almacén de los " gallegos " de la esquina de mi casa de la infancia, aquí en Argentina ( que no se me ofenda nadie por lo de gallegos, que los llamábamos así cariñosamente). Esperando con ansias las nuevas tramas y la resolución de las que quedan por ver. Enhorabuena!!!

    21 feb 2019
  3. Juani

    Yo estoy encantada con los cambios

    20 feb 2019
  4. Hércules Poirot

    Pues yo si que pienso seguir viendo esta magnífica novela, me enganchó desde el principio y estoy deseando cómo agua de Mayo los nuevos cambios y personajes, eso sí me dará pena no seguir viendo algunos, y con otros me seguiré divirtiendo, sobre todo con dos que por ocultarse cambian de clase y otros cinco que cambian de oficio. No digo nombres por si algun seguidor no quiere leer ni ver los vídeos de los nuevos decorados y los nuevos personajes y espera con mucha paciencia a los nuevos capítulos a partir del Viernes 1 de Marzo. Ya se que es difícil aceptar nuevos cambios pero estos van a emocionar y gustar a los acaecieros. Muchas felicidades y muchos éxitos por los nuevos cambios. Siempre Acacias 38.

    20 feb 2019
  5. Lidia

    Pues yo la verdad es que me he llevado un gran chasco. Con este nuevo avance que han explicado, se me han quitado las ganas completas de seguir viéndola. Las nuevas tramas no me están gustando nada. Que Samuel regrese feliz con otra mujer y Lucía no se haya podido casar con Telmo... En esta telenovela parece que los protagonistas siempre caen en desgracia

    20 feb 2019
  6. Saro

    Hola Mabi, gracias por tus amables palabras. Respecto a lo que me preguntas te diré que, en el apartado Portada de la web y bajo el capítulo de hoy, verás que pone ESTRENO; debajo a la izquierda hay una vídeo/entrevista con la decoradora comentando los cambios. A la derecha, encontrarás la explicación acerca de los nuevos personajes con variadas fotos de los actores hechas por Pedro Valdezate. Espero haber podido ayudarte. Saludos.

    20 feb 2019
  7. Patricia

    Yo la veo desde México y de verdad deseo q ya termine el manipuleo de Celia conl a bb ya q el padre de la bb le ponga un alto. Y q refresquen la historia q por momentos se sinte estancada.

    20 feb 2019
  8. Mabi

    Estimada Saro, de donde sacas tan buena información!?!?!? Te lo pregunto ya que por rtve internacional en un momento pasaban propaganda de los capítulos siguientes y ahora no...te felicito por estar siempre al tanto de los acontecimientos por devenir de ésta serie favorita de muchos!!! Saludos cordiales desde Argentina.

    20 feb 2019
  9. Maijose

    Deseando de que empiecen los nuevos capitulos sin la pesada de celia.

    20 feb 2019
  10. Saro

    Me encantan los cambios que, según nos han contado, van a producirse en la serie. Espero que, poco a poco vayamos conociendo las nuevas tramas y logren que la serie se "refresque" y vuelva a tomar el auge que se merece. Todos los cambios, al principio, cuestan algo pero poco a poco nos vamos acostumbrando. De todo lo que he podido ver gracias a los vídeos y las magníficas fotos que, como siempre, ha hecho Pedro Valdezate, me han gustado muchísimo los cambios, sobre todo, los nuevos decorados. También hay cambios en el vestuario, que se ha adaptado a la época y que no dudo que será precioso ya que Tania Alvarez y su fantástico equipo ya nos lo han demostrado con creces anteriormente. Respecto a los actores, me encanta que Liberto y Rosina por fin estén solos como matrimonio y que Casilda siga en la casa pero, lo que no logro entender es, cómo es posible que Lucía se haya casado y haya tenido un hijo con otro hombre que no sea Telmo, ni por qué éste ha tenido que ir a la cárcel, al igual que D. Ramón. Supongo que las respuestas estarán en los próximos capítulos que nos quedan de este mes. Ya iremos viendo todos estos cambios que van a ser un revulsivo para la serie. ¡Enhorabuena y mi deseo de éxitos!!!

    19 feb 2019