www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4973859
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 945 - ver ahora
Transcripción completa

Habrá que aguardar unos días para que todo esto pase

y hacer pública nuestra relación.

Hasta que tu prima y don Felipe lo crean conveniente,

es lo que pactamos con ellos. Por supuesto.

Ha sido una bendición que acepten de tan buen grado

nuestro noviazgo.

El Filo, mi hombre de confianza, está detenido.

Eso es terrible. Y tanto.

Si habla, la policía se nos echará encima.

-El contrato que ha firmado da fe de que Tito

es un deportista libre y trabaja para usted.

-¿Ya no tengo nada que ver con Borrás?

-No,...

ahora tiene un contrato con Íñigo. Era lo que quería ¿verdad?

No puede culparse de lo ocurrido, no es justo para usted.

Y entonces, ¿a quién debo culpar por haberla perdido, a Dios mismo?

-"Si El Filo dice la verdad,"

yo no cargaré solo con esta culpa.

¿Sería capaz de delatarme? Por supuesto que sí.

Si esto se hunde, usted no se va a ir de rositas.

-Entonces, ¿a qué viene lo de contratar un ama de cría?

-Creo que es lo mejor para ambas, para la niña y para usted.

-No, yo no necesito ninguna ayuda.

-Le recuerdo que se trata de mi hermana,

y en estas circunstancias, creo que soy yo

quien tiene que tomar este tipo de decisiones.

-No, claro, por supuesto, y si usted lo cree conveniente,

yo no tengo ningún problema en que esa mujer entre en casa.

-No eres mi objetivo,... yo voy detrás del que te paga.

Piénsalo bien, pasarás de ser el sospechoso

a un protegido de la justicia.

-No necesito sus favores.

Ya tengo yo gente que me resguarde.

-Un tal Andrés, bueno,

es uno de los prestamistas que me dejó dinero para liberar a Tito.

Está rondando por aquí. -¿Y por qué habría de acosarle

si no se ha cumplido el primer plazo?

-Pues eso es lo que me inquieta, Liberto, que...

yo creo que quiere algo más, no solo el dinero de vuelta.

-No, estará viendo cómo marcha el negocio para ver si puede cobrar,

es algo normal.

Lucía.

Telmo, ¿qué te ocurre?

Vengo de la comisaría de visitar a Úrsula.

Ha ocurrido algo terrible, lo peor que nos podía pasar.

¿El qué?

El Filo se ha escapado de prisión.

Que El Filo haya escapado es un revés que no me esperaba.

Sí, ni usted ni nadie. Es una auténtica tragedia.

Y me siento responsable.

Pero ¿cómo ha podido pasar?

Alguien le ha tenido que ayudar.

¿Alguno de sus policías?

Es la única explicación.

¿Y quién puede haber sido? ¿No sospecha de nadie?

No, pero lo averiguaré.

Ese traidor acabará pagando por ello. Ténganlo por seguro.

¿Y ahora qué, no va a seguir buscándolo?

Sería una pérdida de tiempo. ¿No van a hacer nada?

¿Qué quiere que hagamos?

No sé, ¿peinar la ciudad? ¿Cree que El Filo está en la ciudad?

Seguro que habrá puesto los pies en polvorosa.

Ahora mismo estará a kilómetros de aquí.

Eso espero,

porque nosotros colaboramos en su detención.

¿Colaborar?

Nos jugamos el cuello metiéndonos en ese tugurio.

Tú el primero y yo detrás.

Ahora mismo no creo que seamos sus personas favoritas.

No, ni Agustina tampoco.

Él no sabe que esa mujer nos ayudó.

Sí, pero es una testigo, y él lo sabe.

No se preocupen, no corren peligro.

Al Filo no le interesa acercarse por aquí.

Su plan es mantenerse lo más alejado posible,

aparte de que no se arriesgaría a matar a una testigo,

y menos sabiendo que la policía le está buscando.

¿En qué estás pensando?

En que con la huída de El Filo,

Úrsula va a ser la principal sospechosa

de la muerte de fray Guillermo.

Todas las pruebas la señalan.

Fabiana testificó que la había visto discutir con el finado.

Y el arma apareció entre sus posesiones en la casa parroquial.

¿Cuándo la entrega al juez?

Hoy mismo.

¿Y no hay manera de retrasarlo?

Ya lo he retrasado todo lo que he podido.

Hoy, el caso sale de mis manos, Úrsula será juzgada.

Si no lo hago, el que puede tener problemas soy yo.

¿Qué opinas?

Que más nos vale ser realistas y asumamos lo que va a pasar.

Úrsula va a ser condenada injustamente

y... no hay nada que podamos hacer para evitarlo.

Hemos fracasado.

(RESOPLA)

(Sintonía de "Acacias 38")

Me acuerdo perfectamente de este sombrero.

Sin ti, yo muero.

-Y dale, molino, que ni vas a estar sin mí ni va a morir nadie,

¿estamos? -Estamos.

-(SONRÍE)

Nunca había visto este barrio más hermoso.

Se pueden oler las acacias,

las adelfas de los Jardines del Príncipe,

la madre selva del balcón principal.

-Los churros de doña Juliana, las albóndigas de doña Susana.

-También.

-Para mí, tu perfume huele mejor que todas esas maravillas.

-Ole, "resalao". Te lo has ganado por rumboso.

¿Sabes lo mejor de todo? Tú.

Ya me da igual ser un adefesio fachoso...

-Pero si tú eres preciosa. -Yo soy la Trini,

nada más y nada menos.

Pero sé que me quieres, y que yo te idolatro.

Y que te gusto tal y como soy:

escandalosa, jaranera, inconveniente...

-Sonriente, viva, alegre, tierna...

-Y enamorada, Ramón mío.

Nada ni nadie va a hacer que salga por la puerta de atrás de mi vida.

Ni las Cayetanas, ni las Rosinas ni el Cristo renacido que lo fundó.

¿Ves?

Una infiel y una bruta.

-Mi infiel y mi bruta.

Mi princesa mora mía y reina hermosa.

-Que me enciendes, Ramón mío.

¿Cómo te has podido marchar así, Trini?

Me dijiste que no iba a estar sin ti.

Me mentiste.

¿Sabes?,...

cuando llega la noche y me vence el sueño,

siempre tengo la esperanza de volverte a ver al día siguiente

y que todo haya sido una pesadilla.

Pero no es así.

No quiero seguir así, Trini.

No puedo vivir sin ti.

Ya no hay vida... sin esos ojos,

sin... esa sonrisa, sin...

esa carcajada que inundaba

toda la casa.

(LLORA)

¿Dónde estás, Trini?

¿Dónde está mi bella,...

...mi sincera,...

mi bruta?

Mi princesa mora, mi gitanilla.

No sufras más, amor mío. Ven.

-Por favor, prométeme que tú no te vas a morir nunca

y que me vas a dejar solo.

-Te juro que voy a estar a tu "lao"

toda la vida, amor mío.

Voy a recoger a Tito y nos iremos a la Sociedad Gimnástica

para el último entrenamiento.

-¿Cree conveniente que entrene antes del combate?

¿No le está cansando por demás?

-No, haremos algo ligero.

Íñigo,

hará un buen combate, ya lo verá.

-Eso espero, porque...

necesito que gane para empezar a devolverle lo que debo a don Andrés.

-Y cuanto antes, si no quiere tener problemas.

Eso es lo último que quiero tener con ese hombre.

-Todo irá bien.

-Sí, seguro que sí.

-Tito está centrado y en su mejor momento,

enseguida empezará a ganar combates. -Sí, estoy de acuerdo con eso.

Tito está mejor que nunca,

sobre todo lejos de ese desalmado de Salvador Borrás.

Y todo gracias a ti, cariño.

¿Nos pones dos cafés?

-¿Cómo van las cosas por tu casa?

-Bueno...

-¿Está un poco mejor tu padre?

-No.

-Ha sido un golpe muy duro para él.

-Sí. Todos lo estamos pasando bastante mal.

-Oye, ¿por qué no vienes mañana al combate de Tito?

-No sé si tengo el cuerpo para ver a dos adultos darse de tortas.

-Puede ser una buena excusa para distraerse y salir un poco.

-Mantener la mente ocupada es lo mejor.

-Claro, y así te evades de los problemas familiares.

-Y así me dices cómo ves a Tito.

Me vendría muy bien saber tu opinión.

-Haré un esfuerzo, pero no te prometo nada.

-Con eso me conformo.

-Cariño,...

con lo mal que lo has pasado, te mereces que todo vaya bien.

Los problemas han pasado y vuelves a ser el de siempre.

Don Telmo, le estaba buscando.

¿Se ha enterado ya?

La señorita Lucía me lo ha contado,

el maleante ese, El Filo,

ha escapado de la cárcel.

¿Qué va a ser de mí?

No ha de preocuparse.

Pero ese hombre está en la calle, va a venir a por mí.

Soy una testigo.

Agustina, por favor, tranquilícese.

Es una asesino. Y muy listo,

y por eso no se le ocurriría acercarse a usted.

¿Cómo lo sabe?

Méndez cree que no se quedaría en la ciudad.

¿Y por qué?

Porque la policía lo está buscando sin cesar.

Le he pedido al comisario que refuerce la vigilancia estos días.

Pero solo por si acaso.

Se lo agradezco.

Créame, ese hombre no sería tan imprudente ni tan estúpido.

Es lo que Méndez cree, y a mí me ha convencido.

Espero que tarde o temprano den con él.

Le atraparán, ya verá, Agustina.

Y mientras tanto, si...

si ha de quedarse más tranquila,

puede quedarse en la habitación de Úrsula a dormir.

¿En la casa parroquial?

Se lo agradezco, pero no es apropiado.

Bueno, como quiera, pero si cambia de opinión, ya sabe dónde estoy.

¿Y todo lo que hemos hecho por Úrsula no ha servido para ayudarla?

Lamentablemente no. Será juzgada y condenada.

Se va a cometer una tremenda injusticia.

Bien no está, sigue bastante triste.

-Poco a poco empezará a sobreponerse.

No hay mal que cien años dure.

Es eso lo que dicen.

-Hoy ha pasado algo.

-¿El qué?

-Le he visto hablándole a un retrato de Trini.

-A un retrato. -Sí, sí, sí.

Le preguntaba que por qué le había abandonado.

Y al ver eso,

no pude evitar que se me saltasen las lágrimas,

así que he salido corriendo para que mi padre no me viera llorar.

-Ya. Le costará sobreponerse.

Pero tu padre es un hombre muy fuerte.

Lo hará, ya lo verás.

-No sé. A veces miro a Lolita e intento imaginar

que me pasa a mí lo mismo,

y me da un vuelco el corazón, no se si podría superar un golpe tan duro.

-Yo tampoco.

Don Ramón, ¿cómo está?

¿Le apetece bajar a la chocolatería a tomar algo?

-No me encuentro con muchas ganas, ya es muy tarde.

-¿Qué hace con eso?

-Nada. Solo quiero guardarlo en un lugar seguro,

no me gustaría que se perdiera.

-Bueno, ¿y qué, como está?

-Bien, hijo.

Más tranquilo.

Lo que ocurre es que cuando me encuentro con algo

que perteneció a Trini, pues me sobreviene de nuevo la pena.

-Y así será un tiempo hasta que todo vuelva a la normalidad.

-Reconozco que hablar con don Telmo me vino bien.

Me ayudó a llorar a Trini. -Hablando de Telmo,

vino a traer una Biblia con pasajes marcados.

Dijo que le vendrá bien leer algunos.

-Creo que ahora lo haré. Me va a ayudar.

-¿Por qué no se recoge pronto y damos un paseo a primera hora?

El aire de la mañana le despejará la cabeza.

-Diga que sí, padre, yo creo que eso le vendrá muy bien.

-Pasaré a por usted. Con Dios.

-Gracias. Gracias, Felipe.

-Felipe.

Yo también me recojo a dormir.

-No, espere, quiero decirle algo.

-¿Qué ocurre?

-Llevo días pensando una cosa.

¿Recuerda cuando madre fingió su muerte?

Usted cayó en un pozo profundo.

Estaba completamente roto, destrozado.

-Me acuerdo muy bien, hijo. ¿A qué viene eso ahora?

María Luisa y yo lo pasamos realmente mal,

y usted no estuvo para ayudarnos.

Pero, bueno, éramos mayores, así que lo superamos.

-¿Qué tratas de decirme, Antonio?

-Que tiene una hija, padre.

Milagros acaba de perder a su madre,

así que necesita a su padre más que nunca.

Debe sobreponerse,...

es lo que se merece esa criatura y la memoria de Trini,

es lo que ella también querría.

-Tienes razón, hijo.

Esa niña es lo que... más hubiera querido Trini en este mundo.

Lo voy a hacer por ella.

Mira el juego de piernas.

-¡Vamos, Tito, vamos!

-(RÍE)

Tengo cinco pesetas, tenga.

-Una apuesta.

Está en forma, está en forma.

-Servando, ¿qué hace? -¿Yo?

Nada, nada. -Algo se está cociendo aquí

y me gustaría saber qué es. -Ya,

¿y usted no debería seguir entrenando ahí?

-Teniendo en cuenta que llevo desde primera hora de la mañana, no.

Todo lo que tenía que hacer ya lo he hecho.

-No, no, no, santa Rita, lo que se da no se quita,

y si no hay entrenamiento, se aguanta.

-¿Les cobra por verme entrenar? -No.

¿Yo? -Dígame la verdad.

¿Lo está haciendo usted?

-Está bien, me has "pillao".

Lo admito, era eso lo que estaba haciendo.

-Esta gente son seguidores.

-Son seguidores con posibles.

Después repartimos las ganancias.

-No, no, quiero que lo deje usted.

-No se ofenda usted, que tenía pensado repartir los beneficios.

-No es por mí, es por ellos. -¿Por ellos?

-Sí. Se está aprovechando de esta pobre gente.

Devuélvales el dinero.

-¿Cómo?

-Disculpen las molestias, ha sido un error.

Verme entrenar es gratis.

Si se ponen en fila, Servando les devolverá el dinero a todos,

uno a uno. -¿Se puede saber qué pasa aquí?

¿Qué van a hacer con la Fulgencia? -Ya le hemos "buscao" un hueco,

no te apures por eso.

-No sé ni "pa" qué pregunto, usted siempre lo apaña "to" divinamente.

-"Pos" eso. Ahora, relájate y respira.

Es que estoy nerviosa y "to" con su "llegá".

Estoy deseando que la Milagros tenga un ama de cría "pa" que le cuide.

-Que le dé de comer sí, pero ya tiene quien se ocupe de ella,

que Celia no se separa de ella.

-Y hasta por demás.

-¿Ocurre algo?

¿Qué "ties" en la tripa? Venga, suéltalo.

Me costó mucho convencer a doña Celia

"pa" que aceptara a la ama de cría.

-¿Y?

-Que si por mí hubiera "sío",

la cría no estaría todo el rato en su casa.

-Anda, ¿y eso por qué?

-No me malinterpreten,

que sé que doña Celia lo hace "to" de buena intención,

pero me está costando ponerme de acuerdo con ella en algunas cosas.

-¿En qué cosas?

-La verdad es que solo en cosas de la cría.

-Bueno, si no fuera por ella, no sé ni dónde estaría esa criatura.

-Sí, Lolita, no seas ingrata.

-La verdad es que oyéndomelo decir en voz alta, suena regular.

Pero doña Celia, a veces se pone "mu" terca, y eso tampoco,

que parece que la cría sea más suya que de nadie.

-Es su madrina.

En cierto sentido, es lo más parecido a una madre, ¿no?

-Parecido, usted lo ha dicho, que madre solo hay una y padre también.

Y yo soy su tía.

-Bueno, quizá algo de razón tengas,

pero también te digo que todo lo que hace doña Celia

es por el bien de Milagros.

-Es verdad.

Y, bueno, ahora la nena se va a poner gordita con la leche del ama.

-Pues claro que sí.

Eso es lo que importa, Lolita, no le des más vueltas.

Gracias.

Don Ramón, parece que se ha levantado buena mañana.

¿Cómo ha despertado hoy?

¿Mejor?

Tiene buen aspecto.

Eso es porque Lolita y Fabiana

me han ayudado a vestirme y a asearme para que me vea bien.

Mi hijo tiene suerte con Lolita, esa chica vale su peso en oro.

Y se quieren con locura.

-¿Se ha enterado de lo que le pasó a Aurelio la semana pasada?

Perdió todo su dinero para la boda de su hija en las apuestas.

-Siempre le gustaron las apuestas a ese hombre.

-Esta vez le va a salir caro.

¿Quiere venir conmigo al Ateneo?

Pensaba ir a media tarde.

-Aún es pronto para eso, Felipe, poco a poco.

-Como usted quiera, don Ramón.

-Sé que con el tiempo iré retomando mis actividades cotidianas,

pero ahora necesito algunos días para encajar las cosas.

-Los dos hemos pasado por momentos difíciles, sé de lo que habla.

Estaré aquí para cuando quiera.

Solo ha de decírmelo. -Gracias, Felipe.

-Buenos días, don Ramón. Me alegra verle de paseo.

Tiene usted buen aspecto.

-Gracias, Servando. Parece que veo algo de luz al final del camino.

-Me alegro verle por el barrio.

Es usted casi como una institución por aquí.

-No sé si tanto, pero sé a lo que te refieres.

-¿No lo cree usted, don Felipe? -Desde luego.

Si hubiera un alcalde en Acacias, sería don Ramón.

Y, seguramente, yo sería el teniente de alcalde

y el Presidente de la Asociación de Porteros,

pero no solo del barrio, de la ciudad entera, claro.

-Parece que hace buen día para pasear, ¿no?

¿Me recuerda?

Soy Andrés, el hombre que ha hecho posible su inversión.

-Sé quién es usted.

¿Qué hace aquí?

-Buscarle.

-¿A mí? -(ASIENTE)

¿Acaso no tiene ganas de verme?

-¿Qué quiere?

-Desearle suerte.

-¿Perdone? -En el combate.

Espero que su boxeador gane. -Ganará.

Está en forma y es el mejor púgil de aquí a Galicia.

-Me alegro, porque si él gana,... yo recupero mi dinero, ¿o no?

-Por supuesto.

-Eso espero. Por el bien de todos.

-Estoy tan convencido de su victoria,

que le animo a que apueste por él.

-No, gracias. Yo nunca me juego el dinero.

Para mí es algo muy serio.

Aunque

si tan claro lo tiene,

quizás debería hacer una excepción por una vez.

¿Usted qué cree?

Lo haré. Pero solo porque confío en usted.

Espero no tener que venir a pedirle cuentas.

No creo que le gustara.

¿Otra vez aquí, Agustina?

Parece que se ha "atrincherao" en la casa

y no la sacan de aquí ni con agua caliente.

-¿Qué quiere, Fabiana?, tengo miedo.

-Ha de estar tranquila y volver a su vida como si nada.

-¿Y si ese hombre está ahí fuera esperándome?

-Quía, le hubiéramos visto ya.

-Lo mismo está escondido.

-O lo mismo está lejos de aquí como le dijo don Telmo.

-¿Y si tiene familia?

¿Y si le ha encargado a alguien hacerme daño?

-Nadie le va a hacer daño a usted

con toda la policía que hay estos días en el barrio.

Está todo el mundo en la ciudad pendiente de ese hombre.

-No lo veo claro.

-¿El qué no ve claro?

-Los criminales no piensan con la cabeza.

Solo piensan en hacer daño a la gente decente.

-La que no piensa con la cabeza es usted, Agustina.

No ve que si se queda aquí todo el rato,

doña Susana va a ponerla de patitas en la calle.

Y con razón,

está desatendiendo sus labores en la sastrería.

-Quizá tenga razón.

Me termino la tila y bajo.

-Bueno, y ya que la tengo aquí,

¿ha oído usted lo que se comenta en el barrio?

-¿El qué?

-Lo de que don Telmo y la señorita Lucía andan enredaos.

-Ah, eso.

Sí, la verdad es que algo he oído.

-¿Y qué piensa usted?

-Trato de no hacer tal cosa.

Pensar, a veces es peor que no hacerlo.

-Pues si le soy sincera, lo veo divinamente.

Ninguno hace mal a nadie.

Que se quieren, "pos" que se quieran.

-Lo mismo tiene razón.

Porque don Telmo se ha ido de cura

y ella ya no tiene compromiso ninguno.

-Y son las dos almas más caritativas que he visto nunca.

-Verdad.

No sabe usted lo generosa y amable que fue Lucía cuando andábamos

confeccionándole el vestido de novia.

-Conociéndola, me lo puedo imaginar.

-Es verdad que todo le sienta bien a la muchacha,

pero es que además, no puso ninguna pega.

No sé si es por su conversación

o por el brebaje, que me ha hecho efecto,

pero estoy algo más tranquila.

-Serán las dos cosas, Agustina, que "to" influye.

-Bueno, marcho. La veo luego, Fabiana.

-Quieta ahí "pará", Agustina. ¿Qué es lo que pasa?

Pues que abajo en el portal hay un guripa.

Quiere que vayan a ver al comisario Méndez.

-¿Y eso "pa" qué?

¿Qué ha pasado, comisario? ¿Se trata de El Filo,

lo ha visto por la ciudad? -No se ponga en lo peor.

Deje hablar al comisario. -Gracias.

No, Agustina, no es eso.

-¿Qué ocurre, entonces? ¿Para qué nos ha hecho llamar?

-Ustedes ya saben cuál es la situación de Úrsula.

Con la fuga de El Filo y sin más sospechosos,

va a terminar juzgada y acusada de asesinato.

Injustamente. Así será, si no hacemos algo.

¿"Si no hacemos algo"?

¿Qué podemos hacer?

Aquí es donde entra usted, Fabiana. -¿Yo?

Si usted cambiara su declaración, la cosa la favorecería.

Aunque sé que la verdad es que usted la vio discutir con fray Guillermo,

eso no la ayuda, porque le da un móvil.

-Si cambio mi declaración, ¿Úrsula saldría de ese agujero?

-Ayudaría mucho.

-Cuente conmigo, que lo haré sin pensarlo.

La verdad de las verdades es que Agustina vio al auténtico asesino,

aunque no podamos demostrarlo. -Así es, Fabiana.

Aún habría algo que la inculpa,

el arma que encontraron entre sus pertenencias.

He pensado en eso. Solo tengo que manipular el informe

que elaboró el policía que encontró el arma.

Si hubiera un error en ese informe, el juez desestimaría el caso.

¿Y Úrsula sería liberada? Así es.

Es una gran idea, comisario.

Una estrategia muy inteligente.

¿Está seguro de querer hacer esto?

Esto no solo lo hago por ayudar a Úrsula,

esto lo hago porque es lo justo.

Lo que le ha pasado a su criada no está bien y es una injusticia.

-Amén a eso. -Nosotros sabemos

que ella es inocente y que fue El Filo quien mató a fray Guillermo.

Haré lo imposible porque esa inocente regrese a su casa.

Gracias, comisario.

Por mi culpa, un asesino escapó de prisión.

No permitiré que una inocente pague en su lugar.

Está en nuestra mano, ¿qué dicen?

-¿Dónde tengo que ir "pa" cambiar la declaración?

Gracias a mí, El Filo está en libertad.

Ha sido pan comido,

coser y cantar.

Tendría que haber visto la cara de Úrsula cuando fui a verla.

La desgraciada pensó que había ido a matarla.

Ni por un instante sospechó

de que todo formaba parte de una estrategia

para sacar al Filo de prisión.

Estaba realmente desmejorada.

No lo tiene que estar pasando bien en ese antro.

Pero con un poco de suerte,

será condenada por el asesinato de fray Guillermo

y como si nada hubiera pasado.

"Como si nada hubiera pasado".

¿Qué quiere decir?

No entiendo por qué está tan contento, Samuel.

¿No se alegra de que El Filo esté libre?

De lo que no me alegro es de que esté a kilómetros

y kilómetros de aquí. Por ahí lejos

no me sirve de nada.

Ha quemado usted a mi mejor hombre, a mi mano derecha,

a un tipo que hacía todo lo que yo le pedía.

¿No se da cuenta de lo mucho que he perdido con todo este asunto?

Y todo por su culpa.

Por mi culpa no.

Por hacerle un favor a usted.

Los dos acordamos matar a fray Guillermo.

Fue idea suya.

Yo, lamentablemente, solo acepté.

Porque le interesaba. Porque creí

que así podría recuperar antes mi dinero.

Cada día, su deuda es mayor.

Y le pagaré. Más le vale, Samuel,

porque no me conoce de malas.

Solo necesito una semana.

Le he pedido dinero prestado

a un amigo de mi padre, don Salomón Rifaterra.

Los amigos dejan de serlo cuando hay dinero de por medio.

Él no me dejará en la estacada, me ayudará. Confíe en mí.

Ese es el problema, que no confío.

Solo confío en mis métodos, esos sí que nunca fallan.

Por eso le digo que con el amigo de su padre o sin él,

usted pagará hasta el último céntimo que me debe.

De eso sí estoy seguro.

Buenas tardes, señor. Enseguidita le pongo su té,

que se me ha "echao" el tiempo encima.

-No hay prisa, Fabiana.

-Es que me he "liao" a hacerle un bizcocho.

-Ya verá, creo que me va a salir de lujo esta vez.

-Muchas gracias.

-Pero "tie" que prometerme que hará un esfuerzo

y se va a comer un buen trozo,

que últimamente come como un "pajarico".

-Lo intentaré, pero no lo prometo. Pero no venía por eso.

-¿A qué venía?

-Creo que voy retomar mis negocios,

me vendrá bien tener la cabeza ocupada.

-Qué alegría oírselo decir.

El caso es que al ir a escribir una carta, me he encontrado

que no tenía ni papel, ni tinta para mi pluma, está seca.

-Qué raro, no hace tanto que lo comprobé.

-No sé qué decirte a eso, quizá Antoñito la usó.

-No se apure, ¿quiere que vaya a comprar?

-¿Me harías el favor?

-Voy como una saeta, pero en "cuantico" acabe el bizcocho.

-Me corre cierta prisa.

No tardo ni media hora, termino el bizcocho,

lo meto en el horno y bajo a hacerle el "recao".

-No quiero insistir, pero no quiero estar en el salón solo

y ponerme a pensar. Iría yo mismo,

pero he quedado con Felipe en acompañarle al Ateneo

y no quiero hacerle esperar.

Se está portando muy bien conmigo y no quiero preocuparle.

-Está bien, de acuerdo.

Voy volando y lo compro todo ahora.

Pero no se mueva de aquí, don Ramón,

o don Antoñito me cortará el cuello si ve

que se me escapa "uste" otra vez. -¿Y adónde voy a ir?

-Qué alegría ver que vuelve a ser usted el de siempre, señor.

Ya le echaba de menos.

Por cierto, ya que bajas, me subes el periódico también.

-Benditas palabras, gracias a Dios, "to" vuelve a la normalidad.

A mandar, señor.

A mandar.

Un vaso de leche para mi campeón.

Me alegro de que le guste. -Buenísimo.

-¿Cómo se encuentra?

Mejor que nunca. En forma y lleno de energía.

Me veo capaz de boxear tres combates seguidos.

-Con que boxee uno, me vale, si lo boxea bien.

-Ganaré holgadamente y sin pestañear. Ya lo verá.

Sé que está preocupado, por eso se lo digo.

-Soy como un libro abierto, ¿no?

-Quería agradecerle todo lo que han hecho por mí,

usted, con Liberto, doña Flora y doña Leonor.

Pero sobre todo usted.

Nunca nadie me había tratado tan bien.

Nunca nadie me había cuidado, ni bien ni mal.

A lo mejor por eso soy tan desastre. ¿Quién sabe?

(RÍEN)

¿Sabe que me quedé sin padres cuando apenas tenía ocho años?

-¿De veras?

-Éramos muy pobres, así que cuando murieron, no me dejaron nada.

-¿Nada de nada? ¿Ni un lugar donde vivir?

-Nada.

-¿Y qué hizo?

-Tenía una abuela, ella se quedó a cargo de mí.

Pero era una mujer amargada, que pagaba sus penas conmigo,

así que me escapé.

-¿Se escapó con ocho años?

-Y desde ese día hasta hoy, he estado dando tumbos.

Malviviendo, buscando una oportunidad.

-¿Solo, solo?

-Completamente.

Y cuando estás solo y en la calle, aprendes a pelear.

Muchas tortas me di para sobrevivir, no lo sabe usted bien.

-Viéndole sobre la lona, me lo puedo imaginar.

-Cuando conocí a don Salvador,

me di cuenta que todas esas tortas habían servido para algo

y que podía vivir de mis puños. -Y así ha sido.

-Gracias por darme una oportunidad, don Íñigo.

Algún día seré un gran campeón.

Ese momento llegará. Y será gracias a usted.

-No diga eso, hombre.

-Sí, es importante decir las cosas, sobre todo a la gente buena.

Voy a ganar ese combate y todos los que vengan detrás, por usted,

para que gane mucho dinero conmigo y recupere su inversión.

Se lo prometo.

-Le reconozco que eso me gustaría, Tito.

-Haré todo, ¿me oye?

Todo lo que esté en mi mano para ganar todos los combates.

Pondré todo de mi parte, usted se lo merece.

-(RÍEN)

-Tito. Le hemos traído una sorpresita.

-Me encantan las sorpresas.

¿Una pata de conejo? ¿Tengo que comérmela?

-No, es un amuleto.

-Para que tengas suerte en el combate de hoy.

-Qué susto.

Pensaba que era una de esas cosas nutritivas para estar en forma.

Gracias a Dios.

Se lo agradezco, pero no necesito suerte,

voy a ganar ese combate.

Por ustedes...

y por don Íñigo.

Fabiana. Buenas tardes, don Felipe.

Ando con algo de prisa, ¿ocurre algo?

-Solo quería saber cómo está don Ramón. ¿Qué tal va todo?

-La verdad es que ha hecho una mejoría gorda de ayer a hoy.

-¿De verdad?

Yo también he visto cierta mejoría así de repente.

-Camino de la tienda voy a por tinta y papel. ¿Y sabe "pa" qué?

Quiere retomar sus negocios.

Dice que eso le mantendrá la cabeza "ocupá".

¿No es estupendo? -Me alegra mucho oírte decir eso.

Es lo mejor que puede hacer. Poco a poco retoma la normalidad.

-Entre eso, y que luego se va con "uste" al Ateneo,

ya pasa la tarde.

-¿Dijo que iba a venir al Ateneo?

-Que había "quedao" con "uste", sí, eso me ha dijo.

-¿Don Felipe, qué?

-No, nada, nada.

-¿No es verdad?

-Es cierto que le dije que viniera,

pero no concretamos nada.

De hecho,

pensaba que me daba largas y que por lo pronto no iba a venir.

-Será que ha "cambiao" de parecer.

-Sí, seguramente.

Marcho a hacer el "recao", que no quiero dejarlo solo mucho rato.

A más ver. -Con Dios.

-Felipe, ¿puedes venir? Quiero hablar contigo.

-¿Qué ocurre?

(Suena un vals)

¿Cómo he podido dudar yo de esa sonrisa

y de esos ojos tan bellos?

¿Podrás perdonarme algún día?

-Vas por buen camino.

Ay, Ramón, ese piquito de oro que tienes me vuelve loca.

¡Ay!

-¿Qué pasa, qué sucede? -Ven, ven.

-Trini, ha dado una patada. -¿Una?,

pero si no para. Te digo yo que va a ser jugador de fútbol.

-"Que sea lo que quiera ser". -Me lo pregunto tantas veces,

¿qué cara tendrá?

¿Se hace Lolita con la casa? -Arrea,

¿y por qué no se iba a hacer?

-No sé, yo solo pregunto. -Es una buena moza,

apañada y trabajadora.

-¿Y la criatura, Milagros?

-¿Qué?

-¿Está bien cuidada? -Claro,

como "pa" no estarlo.

Con lo pequeña que es y ya "tie" a "toa" una familia deseando cuidarla.

-Y una madrina

que se desvive por ella. -¿Y qué dice Fabiana?

¿Está mejor don Ramón?

-Bueno, algo mejor sí está.

-¿Y eso qué significa?

-Pues que no se pasará el día y noche llorando.

-Pero no creo que se recupere tan pronto.

-Claro que no.

Uno ya no se recupera de una cosa así.

Os lo digo yo, que soy viuda.

-¿Y yo qué soy, soltera?

-Lo tuyo es diferente. -¿Y eso por qué?

¿Yo no pasé pena cuando murió Maximiliano?

-Sí, un rato. -Un rato largo.

Pero luego, el tiempo todo lo cura y te vas haciendo.

-Unas se hacen antes que otras. -¿Qué insinúas?

Yo no tengo la culpa

de que hayas decidido quedarte para vestir santos.

-Yo no he decidido eso,

pero si soy una buena cristiana, ¿qué quieres que haga?

-¿Quieres decir que yo no lo soy? -Hablando de santos,

¿habéis visto las marcas que tiene don Telmo?

-¡No! Bueno, sí.

Yo creo que se ha peleado con alguien.

¿Sabéis algo vosotras?

-Yo sé lo mismo que "uste", señora. -Tampoco sé yo nada.

-Eso es que se ha pegado con Samuel Alday.

Con el carácter que tiene, como ya vimos en su no boda.

-Madre del amor hermoso.

¿Es verdad lo que ven mis ojos?

-Pero ¿la han soltado? ¿Cómo puede ser?

Es una asesina.

-No, doña Susana, no lo es.

La policía dice que es inocente de la muerte de fray Guillermo.

-¿Y tú qué sabes? ¿Sabías que iba a salir?

Sí, lo sabía.

Y ahora, si me disculpan, voy a darle la bienvenida al barrio.

(TOSE)

Me alegra verla de nuevo en casa, Úrsula.

Gracias, Agustina.

Sé que sin su ayuda yo no estaría aquí.

Don Telmo me lo ha contado.

Ahora estoy muy cansada y necesito ir a casa,

ha sido muy duro.

Claro.

Pero...

más tarde, me gustaría que se pasaran usted y Fabiana

para darles las gracias como se merecen.

Me he cruzado con Fabiana hace un rato camino de un recado,

pero en cuanto regrese, le hacemos una visita,

se lo prometo.

(TOSE)

(TOSE)

Bienvenida, Úrsula.

Estaba deseando que llegara a casa.

Le he preparado una sopa, espero que tenga apetito.

No mucho, la verdad.

Seguro que le sienta bien.

Seguro que sí.

Venga, vamos.

(TOSE)

¿Han visto cómo está esto?

Hasta los topes, Tito.

Hay mucha expectación, eso es bueno.

¿Tito, cómo está? -Mejor que nunca.

Tito, no hay rival para ti. A por él.

-Vamos, campeón. Dale duro. Vamos. -¡Vamos, Tito!

-¡Vamos, Tito! -¡Vamos, vamos!

La gente le ama.

-Sí, con este apoyo no podemos perder.

(TODOS) ¡Tito, Tito, Tito!

(TODOS) ¡Tito, Tito, Tito!

(Música clásica)

Fabiana, soy Agustina.

(Llaman a la puerta)

¿Fabiana?

¿Está usted ahí?

(Se para la música)

(Suena un vals)

"Antoñito, María Luisa,...

hijos míos,...

os escribo esta carta...

porque ha llegado el momento de poner fin a este sufrimiento".

Íñigo, ¿qué le pasa a Tito?

-¿Qué le pasa de qué?

-¿Está mareado o son cosas mías?

-Sí, está... lento. Aturdido, Liberto.

-Pero si está como ebrio.

-"Tiene más vidas que un gato".

-Parece que ha llegado a su fin y resurge de sus cenizas siempre.

No sé cómo han podido liberarla.

-Ella no ha matado al fraile.

-¿Estás segura de eso, Flora?

-Yo y todo Acacias.

-Nosotras conocemos a esa mujer mejor que usted.

Sabemos de lo que es capaz. Dudo que esa mujer

se haya reformado de la noche a la mañana.

-Tiene mucha cara.

-Debería darme las gracias por velar por el orden público.

No ve que si me encuentran se forma un buen barullo.

-No si hubiera hecho lo que debía, pagarles el dinero que les arrebató.

(SILBA) -Calle.

-Aquí tengo al hombre que buscaban. -¿Qué haces?

Que me buscas la ruina. -Quieto.

-¿Ha perdido el oremus? -Si no tiene propósito de enmienda,

pagará hasta la última peseta.

-(RÍE NERVIOSO)

Tensión, Tito. Suelto.

Árbitro, un segundo, por favor.

¡Tito, Tito!

Tito, ¿qué le pasa?

Liberto, ayúdeme. ¡Tito!

-¡Apártense, apártense!

¡Fuera! -¡Apártense!

-"Recordad lo que os digo",

don Telmo no tardará mucho tiempo en pedir la mano de Lucía.

-Si tiene razón,

aquí se puede montar la de Dios.

Imaginen cómo reaccionará don Samuel cuando lo sepa.

¿Espera buenas noticias?

Más que eso, Carmen.

Aguardo la solución a todos mis problemas.

¿Ocurre algo, señor?

Parece usted defraudado.

Se echa hacia atrás.

Estoy pensando en reunirme con Felipe y Celia.

Nada ganaríamos, su posición es clara al respecto.

Pues tendrán que considerarla, no hemos hecho nada malo.

Estoy dispuesto a pedirle permiso

a Felipe para hacer público nuestro compromiso

de una vez por todas.

Temo que choquemos con la incomprensión de nuestro vecinos.

Le propuse a Ramón ir al Ateneo y se negó.

-Se lo habrá pensado mejor.

-¿Por qué habrá mentido a Fabiana?

Cariño, tengo que salir de inmediato.

-Pero ¿adónde?

Don Telmo,...

yo le estimo como a un hijo.

Sé que su vocación...

es profunda y sincera.

Temo que ahora esté obnubilado por las tentaciones de la carne,

y que nunca pueda ser usted dichoso fuera del sacerdocio.

Úrsula,...

en nombre del aprecio que siempre me ha mostrado,

déjeme que le pida algo.

Le espera una dura prueba.

"¿Qué ha pasado?".

¿Tito se ha desvanecido? -Sí, de repente,

antes del primer asalto y sin recibir un golpe que lo justificara.

-¿Y dónde está ahora?

-Los médicos están con él y le están haciendo un reconocimiento.

-No preciso recordarle que el plazo

de su préstamo cumple mañana.

Lo lamento,...

pero no voy a poder hacerle frente. Sí.

Sé que lo lamenta.

Pero no sabe hasta qué punto va a hacerlo.

Deme más tiempo, encontraré la manera de pagarle.

No, Alday, no.

Ya ha agotado mi paciencia.

Pero en algo tiene razón,

estoy seguro de que encontraremos

la manera en que salde su deuda.

De hecho, creo que ya la he encontrado.

-Ojalá esté usted equivocado y no haya motivo para la alarma.

-Ahora lo averiguaremos.

-Maldita sea.

-Perdóneme, señor, no soporto la idea de una vida

sin Trini.

Ten la compasión de reunirme con ella.

-¡Por todos los santos! -¡Don Ramón!

-¡¿Qué hacen aquí?! ¡Váyanse!

-No sin que antes me entregue el arma.

-Por el amor de Dios, haga caso a don Felipe,

que los carga el demonio. -Don Ramón, por favor.

(Disparo)

-¿Qué ha sido eso?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 945

Acacias 38 - Capítulo 945

07 feb 2019

Íñigo y Liberto ocultan a Leonor la difícil situación en la que se encuentra Íñigo. El usurero le advierte sobre los pagos. Agustina se aterra al conocer la noticia de la fuga de El Filo. Pese a que Úrsula sigue siendo la principal sospechosa, Méndez decide arreglar las pruebas para liberarla. Úrsula regresa libre a Acacias.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 945" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 945"
Programas completos (1083)
Clips

Los últimos 3.618 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Prada

    Porque tienen que deshacerse de los actores matándolos , en esta serie sino no hay dos muertes por semana no se quedan a gusto , ahora también vais a deshaceros de Felipe , si hace dos dias que matasteis a trini , tanto muerto cansa ,por favor guionistas más imaginación y menos muertos

    08 feb 2019
  2. Santi

    Que razón tienes Saro qué lástima que no les hayan otorgado, ni siquiera nominado, para ninún Goya, se los merecían todos [/modo irónico off]

    08 feb 2019
  3. Lolita

    Así que un comisario sin comisaría y una casa del cura sin cura...

    08 feb 2019
  4. Pilar Méndez

    Un pequeño fallo: Lolita ha dicho que es tía de la pequeña Milagros cuando realmente por parentesco son cuñadas.

    08 feb 2019
  5. Lina Navon Volcoff

    Esta serie es demasiado trágica Muy fatalista Un poco más de alegría Suficiente dolor hay día a día en nuestras vidas cotidianas El suspenso Si!pero no el sufrimiento continuo Un abrazo a todo el gran elenco Una joya se merecen mejor guión! Lina

    08 feb 2019
  6. Matilde

    A mi que trini se alla ido.no me gusta.es la alegría de acacias. Porque la mata el director.?lapodían a ver mandado para curar algún sitio.pero no quitarla para siempre.nunca se puede decir que no quiera bolber .porfavor traherla otra vez.director se la puede traher si traes una hermana gemela.no se te olvide.gracias

    08 feb 2019
  7. Alicia

    Creo que si don Ramón no termina en suicidio, se irá de Acacias, no podrá soportar la ausencia de Trini y con el se llevará a la pequeña Milagros, los niños no tienen cabida en Acacias (recordemos a Carlota, Inocencia, la amiga de Tano pasaron a mejor vida y el mismo Tano, que tuvo suerte y lo mandaron a estudiar). Al inoperante del comisario siempre se le escapa la tortuga, pretendía encontrar al asesino pidiéndole a Fabiana que este atenta a los chismes de las criadas jaja. Si no fuera por Telmo y Lucía no lo puede meter preso y al comisario, se le escapa mmmmm. Realmente en Acacias están pasando cosas malas. Ni hablar de lo que puede pasar con Samuel y su super deuda.

    08 feb 2019
  8. Pipa

    Estoy super enganchada a la serie desde el principio. Me encanta.

    07 feb 2019
  9. Ariadna

    Saro Trabaja en la serie verdad??? Se nota mucho en los tecnicismos de sus comentarios....

    07 feb 2019
  10. Saro

    Juanma Navas no para de sorprenderme cada día, pero hoy ha sido muy fuerte lo que me ha hecho sentir, es un fuera de serie. Me extrañó ver la señal que Ramón le hizo al hombre que estaba en la calle con la carretilla. Los flashbacks de su vida con Trini, el vals, la carta a sus hijos, la pistola ... ¡no me lo podía creer!!. La escena de Felipe hablando con Antonio en la entrada de la casa, cuya puerta estaba abierta, el juego de sombras y la luz que entraba por la ventana de la escalera y les daba en los rostros; la entrada de Ramón dirigiéndose hacia ellos y su reflejo proyectado en el espejo, me ha parecido un trabajo magnífico del equipo técnico, además del de los actores. Últimamente la serie me sorprende cada tarde, giros argumentales inesperados: la muerte de Trini, el cambio de Celia, el intento de suicidio de Ramón; también inesperada la forma en que Ursula ha mirado a Lucía y se ha dirigido a ella ... quizás piense que Lucía es la culpable del abandono del sacerdocio por parte de Telmo. Tito, ¡qué personaje tan agradable de ver! por su nobleza, bondad y sinceridad, espero que el resultado final de lo que le ha pasado, no sea motivo para su salida de la serie. Hoy mi felicitación no sólo va para los actores, sino para todo el equipo técnico, cuyo extraordinario trabajo no suelo comentar (aunque lo valoro muchísimo) casi siempre por falta de espacio. Gracias por estos capitulazos.

    07 feb 2019