www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4963411
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 941 - ver ahora
Transcripción completa

Le recuerdo que esta mujer es mi prometida

y que está faltándome al respeto exhibiéndose con otro hombre.

Cuide sus palabras o se arrepentirá.

Déjalo, Telmo,

que no vale la pena.

-Descansa, Trini, y avísame si se despierta la niña.

-No.

Si se despierta la niña, me encargo yo de mi hija.

-Tú no vas a ninguna parte. Y como yo no me muevo de aquí,

tú tampoco.

-¿Se "pue" saber qué estás diciendo? -"Pos" más claro, el agua...

que te quiero como un borrego a una borrega.

-"De cuando mataron al fraile". -¿Qué fue lo que ocurrió, Agustina?

-Que vi a su asesino.

-Eso se lo "tie" usted que contar de inmediato a la policía.

-No, no puedo,

ese hombre ha amenazado con matarme si abro la boca.

-Puede que haya una solución a su dilema, Agustina.

Podemos hacer justicia

sin que corra riesgo su vida.

-"¿No va a preguntarme usted también,"

como el padre Telmo y el comisario,

si fui yo quien dio la orden para acabar con la vida

de fray Guillermo?

Siempre sospeché...

que fue usted el que buscó su perdición.

Nos entendemos muy bien.

Usted y yo no nos deberíamos haber enfrentado nunca,

deberíamos unir fuerzas. -"Hoy me he encontrado con Tito".

He descubierto que su promotor droga a los boxeadores

para que se muestren más fieros.

-¿Qué?

-Va a someter a Tito a un ritmo infernal de combates,

sin importarle nada lo que le pueda acarrear tamaño esfuerzo.

-Tenemos que hacer algo para ayudarle.

(Llanto de bebé)

-Trini.

La tensión.

Las pastillas.

-(SE AHOGA)

-"Una vez que hable usted"

con el padre Telmo, todo se habrá "solucionao".

Agustina,

¿qué sucede?

Venga, mujer.

Lo... Lo lamento.

-Agustina, ¿se "pue" saber dónde va ahora?

-No me encuentro muy cristiana, Fabiana.

Tendré que hablar con don Telmo en otro momento.

-Es inútil, no hay nada que hacer.

Quería darle las pastillas, pero no llegué a tiempo.

No podía respirar.

Lo siento.

Lo siento.

-(LLORA)

-Subamos, padre.

Deberíamos comer algo, lleva sin probar bocado...

Bueno, demasiado tiempo.

-Le preparé algo suave,...

y lo acompaña con un caldito, que está usted pálido como la pared.

-Lolita, no puedo,

pero te lo agradezco.

Hijos, si no os importa, prefiero estar solo,

a solas, en el hogar que ya nunca será el mismo.

A solas con mi dolor,... sin ella.

-De acuerdo, no le molestaremos.

-Yo me quedo con los chicos, Ramón, descuide, suba

y descanse.

-Ya sabe que estamos aquí para lo que precise,

solo tiene que avisarnos.

-Gracias a todos

por acompañarme en este duro trance,

por no dejar sola a mi Trini hasta el último momento.

-Ni a ella ni a usted, amigo.

Hemos compartido alegrías,... ahora toca compartir penas.

-Trini se hizo querer por todos, don Ramón.

Se lleva todo nuestro cariño.

-No le vamos a dejar solo, suegro, ni por asomo,

"junticos" vamos a estar.

-Gracias.

Gracias.

Y ahora,... dispénsenme.

-Don Ramón,...

no quisiera ser cansino, pero reitero mi dolor

por la muerte de doña Trini.

Son usted...

Eran ustedes una... pareja como hay que serlo,

se trataban con amor y con alegría,

eran la envidia de todos y...

que sepa que a doña Trini

se la va echar de menos más que lo que está escrito.

(Sintonía de "Acacias 38")

-Cariño, siéntate. Tienes que estar desfallecida.

-No me quito de la cabeza que no hice nada para evitar la desgracia.

Murió delante de mí,...

sin que pudiera hacer nada para evitarlo.

-No quiero oírte decir eso. -Es la verdad.

-No, intentaste darle sus píldoras,...

pero fue demasiado tarde.

-Tendría que haber hecho algo.

-Ven.

Cariño, Trini estaba enferma,

eso ya lo sabíamos. El médico dijo

que eso podía pasar.

Lamentablemente, cuando todo pasó, tú estabas a solas con ella.

La culpa que te echas encima es normal,

pero fuera de toda razón.

Quítatelo de la cabeza.

-Me siento una estúpida, Felipe.

Me quedé contemplando cómo mi mejor amiga se moría,

sin hacer nada.

-Discrepo.

Tú la atendiste como una hermana, con amor y con dedicación,

a ella y a Milagros. -No hice nada extraordinario,

Felipe.

Le di conversación y le hice un poco de compañía.

Cuidé de Milagros porque ella no estaba capacitada,

pero en el momento

en que me necesitaba...

un mueble hubiera sido de igual ayuda.

-Te prohíbo que hables así.

Yo hubiera hecho lo mismo,

yo y cualquier otro,

pero yo lo hubiera hecho peor.

-¿Por qué?

-Porque no tengo mano para los infantes.

Tú estabas allí para cuidarla.

Imagínate a esa pobre niña llorando en su moisés

y su madre muerta sin poder atenderla.

-Qué horror.

-Celia, Dios se la ha llevado. Desconocemos los motivos,...

nos podemos enfadar con él, con el destino,

pero poco se puede hacer contra lo que está escrito.

-Y ahora esa pobre niña,...

huérfana.

-No,... tiene un padre.

-Sí, pero un padre

nunca podrá sustituir a una madre.

-Pero es su padre, y tendrá que hacer de padre y madre a la vez.

-Ya, pero nunca podrá darle al amor que le da una madre.

Es instinto, Felipe, nacemos para eso.

-Pero Lolita es una mujer, y es su tía.

-¿Lolita? -Sí, está acostumbrada a faenar.

Será una buena madre.

-¿Tú crees que Lolita es capaz de educar a una señorita adecuadamente?

-La educarán sus maestros, y su preceptor,

Lolita le dará el cariño y el amor de una madre.

-Le prometí a Trini que cuidaría de la niña si ella faltaba.

Soy su madrina.

no voy a faltar a una promesa que le he hecho a una amiga.

Nadie podrá darle tanto amor como yo.

Se lo juré.

-Tenga, "señá" Fabiana, tómese esto, que le va a sentar fetén.

-Sí. Y con dos buenas cucharadas de miel que le darán energía.

Venga, Fabiana, haga usted un poder, que le va a tranquilizar el cuerpo,

mujer.

-Si es que no me entra ni el agua, Carmen.

Que "to" esto que ha "pasao" es muy negro.

Si había una mujer llena de alegría y de vida, era mi señora.

-"Pa" chasco que sí.

Además, que era de pueblo llano como nosotras, y eso se nota.

-Y luego,

una señora como la que más.

-Cierto.

Siempre sabía conservar su sencillez y su buen trato con todos,

plebeyos o señores.

-¿Cómo estás?

¿Quieres algo de comer?

-No, no. Gracias, es que estoy tan triste.

No me puedo creer que nos hayamos quedado sin Trini.

Tú no la conocías mucho, pero era de esas personas que se hacen querer.

-La verdad... es que era de esas personas

que te caen bien en cuanto hablas dos veces con ellas.

-Aún me parece escuchar esa voz peculiar suya,

esa carcajada tan franca.

-Y ahora el pobre don Ramón, que...

que ya pasó las de Caín con su primer matrimonio con doña Lourdes,

que era una mujer altiva y mentirosa,

y por fin había encontrado la felicidad con una persona sencilla

y de pueblo, como doña Trini.

-Y que le regala una hija. -Sí.

-Justo cuando menos se lo esperaba.

-Exacto.

Y cuando por fin llega la cumbre de su dicha con la niña...

-Lo siento mucho, Leonor,...

pero al menos don Ramón tendrá a Milagros,

un recordatorio de su mujer.

Algo de ella que vivirá para siempre.

-Sí, sí.

Y ese será su consuelo,...

pero es que lucharon tanto por su matrimonio, tanto.

Como Pablo y yo, ¿sabes?

-No sabéis la tristeza que se respira en el barrio.

Parece que doña Trini se ha llevado el aire

y se ha llevado la alegría.

-La vamos a echar mucho de menos. -Mucho.

-¿Y tú dónde te habías metido?

No se te ve el pelo.

-Vengo de concertar una cita con Salvador Borrás

para hablar de Tito.

-Ay, perdón, que... con toda esta tragedia

nos estamos olvidando de Tito.

-Yo estoy dispuesto a hacer lo que sea

para separar a Tito de ese miserable promotor.

Es un desgraciado sin escrúpulos y, yo no puedo abandonar a Tito

en sus manos.

-Cariño, por favor, que no me gusta nada ese hombre,

no me gusta nada, no me fío de él, ve mucho cuidado.

-Ni yo.

-Mira, Leonor, Tito es paja en sus manos y yo voy a interceder por él.

En la reunión trataré de que el señor Borrás me ceda a Tito

por un trato justo. -Pues yo iré contigo a esa reunión.

-No, Leonor. Ni pensarlo.

Estás la mar de afectada por la muerte de Trini

y yo no te voy a someter a un trago así.

-Pero ¿qué dices? Que no soy tan débil.

Cariño, prefiero ir contigo.

-Ese tipo, Leonor, no es precisamente progresista y...

que una mujer venga conmigo... quizá puede ser contraproducente.

-Pues qué mal.

Está bien, no iré,...

pero, por favor,... prométeme prudencia.

-Te lo prometo.

-Ay, mi niña, ya está.

-A lo mejor se ha quedado con hambre.

-No, que bien que me ha "costao" que se tomara ese biberón.

No es eso, es... -Es que la echa de menos.

Quiere a su madre.

-Bueno, ya verá como se acostumbra a los brazos de Lolita, padre.

-Seguro.

Don Ramón, es...

es que la nena también "tie" que notar "toa" esta pena.

-Va a crecer sin su madre, y lo sabe.

(Llanto de bebé)

-(LE CHISTA) Ya, ya, ya.

-Debería intentar descansar un poco, padre, que...

el velatorio fue muy duro y lleva tiempo

sin dormir.

-Es...

físico, ¿sabes, hijo?

Cuando se dice que se te parte el corazón,

es cierto,...

lo noto.

Partido,... sangrante, sin alegría posible.

Mi amor.

-Me he cruzado con las mujeres y el sereno.

-Dándome consuelo estaban los pobres,

pero les he "despedío" "pa" que no desatiendan sus faenas

que la pena, sin jornal, es aún peor.

-La vida sigue,...

qué remedio, hay que hacer de tripas corazón.

-Amén, Agustina,...

que los pobres no podemos tirarnos en el diván presos de la melancolía

como los ricos.

Hay que apretar los dientes y seguir.

-Como de toda la vida de Dios,

remangarse... y seguir para delante.

-Se ha "aplicao" usted el cuento entonces, ¿no?

-No la comprendo.

-Pues yo diría que sí, que usted de tonta no "tie" "na".

-No...

no he contado nada, soy una cobarde.

-No, mujer, no lo es, "tie" usted miedo, normal.

-Miedo de acabar como la finada, bajo tierra.

Ese tipo me matará si sabe que le he delatado.

-No "tie" por qué ser así,... pero, a mi entender,

"tie" más peligro si usted no habla y ese criminal anda por ahí

tan campante.

Si le llevan a prisión, no le hará daño.

-Nunca se sabe.

¿Y si se escapa y antes de que le detengan me descubre?

Sé que hago mal,

pero me puede el miedo.

-Pues más le va a poder a usted la conciencia.

Usted es una mujer buena... y honrada,

no va a poder cargar mucho con eso dentro.

O habla, Agustina, o ese secreto va a acabar con usted.

-Ya está pudiendo conmigo. Tiene razón.

Me siento despreciable.

No puedo seguir así.

He de encontrar la manera de descargar mi conciencia

y detener la injusticia

que se está cometiendo con Úrsula.

Dios bendito. Úrsula, está enferma.

No, no.

Es un simple catarro, ya le he dicho...

(TOSE)

Beba.

(TOSE)

No me gusta nada esa tos.

Gracias.

No se preocupe,...

ya le he dicho que fuera...

de estas cuatro lóbregas paredes esto se curaría

con un poco de leche, con miel, y ron,

pero aquí, con este frío

que se te mete en los huesos y esta humedad

que te moja la ropa y el alma, cualquier simple resfriado

se asemeja a una pulmonía.

No voy a permitirlo, Úrsula,

esta situación es intolerable.

Hablaré con Méndez para que la lleven a otro sitio

y se recupere en condiciones. No, no.

Le agradezco su interés,

pero no es necesario que pierda el tiempo.

Ha pasado el doctor y me ha dado un jarabe.

Aquí es lo único que se puede encontrar.

Mi caso no es excepcional, casi todos los presos están enfermos.

(TOSE) Pues más a mi favor,

Úrsula.

No es cristiano que se trate así a los seres humanos,

ya sean culpables o inocentes.

A veces me parece que es usted un chiquillo ingenuo.

Esto, don Telmo,...

esto es la cárcel, no un hospital.

No pierda la fe.

Me pide un imposible.

Pensé que en aquel sanatorio había pagado mis deudas

y mis pecados,

pero al parecer, Dios quiere que mi purgatorio sea largo.

Me espera el infierno. No piense en esos tormentos,

la oración y los cuidados de su enfermedad...

deben ser su refugio si no quiere perderse en la tristeza.

Le prometí que la sacaría de aquí,

y es lo que voy a hacer.

-La nena se ha "dormío".

Pobre criatura.

Va a coger mucha tos de tanta verraquera.

-Ya has oído a mi padre, echa de menos a su madre.

-No es solo eso, Antoñito.

La nena es "mu" hambrona, y come "ca" poco.

Por ahora nos vale con la leche de la Eugenia,

pero no podemos contar siempre con ella.

Necesitamos un ama de cría.

-Sí, sí, puede ser.

-Y tu padre tendrá que opinar, que es su hija.

¿"Ande" está?

-Se ha ido a descansar un poco, es que está... está agotado.

-Falta le hace, "endeluego".

Amor mío, ¿tú te has "dao" cuenta que tu padre está como ido?

Es que en el entierro y en el velatorio

parecía una estatua de sal,...

como un muerto en vida.

Antoñito, que no le "echa" en cuenta desde que...

desde que se fue Trini. -Ya, pero ya lo has visto, Lolita,

si es que está desbordado.

-Ya lo sé,...

pero es que la nena necesita "cuidaos".

-Bueno, estás tú y... está Fabiana.

-Nosotras no podemos alimentarle, amor mío, es que...

lo de buscar un ama también tiene que ser cosa de tu padre.

Es que, al fin y al cabo es su hija. -Bueno, tampoco hay prisa.

(Llantos de bebé)

-Yo creo que sí.

-Bueno, de acuerdo, pero nos encargamos nosotros, Lolita,

por favor. Vamos a dejar a mi padre al margen,

es que no puede, no, no, no puede hacerse cargo.

-Saldremos de esta,...

unidos,...

"tos" juntos,...

como una piña del árbol centenario de Cabrahígo.

-Lo que le ofrezco yo

creo que es justo, señor.

Cambiar el contrato de Lazcano a mi nombre,

pasar de sus manos a las mías, por 1500 pesetas.

Es una oferta generosa,

más que aceptable para sus intereses.

Sería más fácil saber qué piensa si hablara, señor.

-Mi querido amigo, las prisas no son buenas consejeras.

Veo a mi hombre...

y me parece que sería un imbécil si se lo cediera.

Fíjese cómo aguanta los golpes.

Un auténtico sufridor, duro como el hierro.

-Tito ya tiene unos años.

Lo que le ofrezco a cambio de que me lo ceda es... excesivo.

-No lo creo, Íñigo.

Tito me dará, al menos, tres o cuatro años más de rendimiento.

-De rendimiento, dice. -(ASIENTE)

Tito es una persona, por el amor de Dios.

¿Qué piensa, seguir explotándole al mismo ritmo que ahora?

¿Usted cree que su cuerpo lo aguantará por muy fuerte que sea?

¿Qué le pasa, que no tiene corazón?

-Le veo muy sensible para este sport, caballero,

se lo digo por su bien.

Lazcano me servirá mientras siga en pie, cuando no,

le buscaré un relevo.

Si quiere, podemos hablarlo para entonces.

-Yo prefiero hablarlo ahora,

zanjarlo lo antes posible. Dígame una cifra

y terminemos con esto.

-Qué poca afición al sano ejercicio del regateo, amigo Cervera.

En fin,

déjeme pensar.

-Si lo puede hacer rápido, por favor.

-Lo justo es que sea acorde al interés que suscita mi hombre

en usted,

y su interés es desmesurado.

Interés desmesurado, cifra sustanciosa.

Prepare su billetera, amigo, quien algo quiere,...

Telmo, estás demudado.

Vengo del calabozo, de visitar a Úrsula,

y, Lucía, no está bien,

está enferma, hundida, desesperanzada.

Pobre mujer,

la prisión ya debe ser bastante mala

siendo culpable, imagina no habiendo hecho daño alguno,

que te tilden de asesina sin haber cometido un crimen,

eso es una pesadilla. Pues no sé cómo ayudarla,

cómo elevar su espíritu.

Intuyo cuál va a ser su final.

¿El garrote?

Qué espanto.

He intentado convencerla de que no se le aplicará esa pena,

pero no me cree.

No es tan ingenua, sabe que sin pruebas ni testigos

sobre su inocencia, la sentencia será muy dura.

Qué tortura no poder abrazarte,

no poder consolarte en estos momentos.

Bueno, al menos ya no llevo alzacuellos,

tendrán que acostumbrarse.

Lucía,... estoy tan frustrado,

tan enfadado conmigo mismo.

Le prometí a Úrsula que la sacaría de allí y mira.

Telmo, no puedes hacer más de lo que haces.

El testigo que podía arrojar algo de luz sobre el asesinato

de fray Guillermo está... Sí,

muerto.

También asesinado.

No hay ningún hilo del que tirar

y Méndez me ha informado de que los plazos se agotan.

No se puede retrasar mucho más la comparecencia de Úrsula

ante los tribunales. Bueno, por lo menos

estás dándole consuelo en estas horas tan amargas.

Un poco de cariño y la visita de un amigo

ha de serle de mucho alivio.

En horas bajas, todos necesitamos compañía.

Buenos días, señores. Buen día, Agustina.

-Niña, aparta un poquito, anda, que no me dejas darle a la escoba.

-Ay, perdón. Perdón, Servando, es que estoy...

"acongojá".

-Pues acongójate un poquito más "p'allá"

o acongójate fuera, que "pa" lo pequeñita que eres,

qué pinreles gastas.

-Perdone, Servando, es que...

hasta el caminar me pesa.

No tengo fuerzas.

Y si viera usted cómo están mis señores.

Doña Rosina no ha "desayunao" "namás" que seis porras

y tres suizos, la mujer.

-Angelito.

-No sé yo cómo el barrio va a poder superar esto.

-Pues lo superaremos igual que hemos "superao" lo de Martín,

o lo del coronel,... o lo del bueno de Maximiliano,...

o lo de mi Paciencia.

Nada, respirando hondo y tirando "palante", hala.

-Hay que jeringarse.

"Ende" luego que este barrio parece una funeraria.

-Sí, si es que hemos venido a la vida "pa" morir, "pa" espicharla,

así, así de cruda es.

-Pues yo preferiría que me la cocinaran un poquito.

-Epa. A las buenas, que...

me voy pitando "pal" pueblo, prima, que "pa" luego es tarde.

-Arrea, ¿y eso por qué?

¿Estás huyendo otra vez de la Marcelina

o es que se ha "amoscao" por vaya a saber Dios qué?

-Quía, estamos a partir un piñón. Si fuera una oveja,

sería la Segis, la que más quiero. -¿Y a qué viene tanta urgencia?

-"Pos" a que uno mayormente es una persona de palabra

y no puede dejar a su amada, o examada, sin darle explicaciones.

-Ah. Vamos, que vas a darle puerta

a la Ovidia. -Mayormente. Me da una pena.

Voy a romperle el corazón. -Bueno, mientras que ella a usted

no le rompa la cara. -Ya tengo callos de los sopapos

que me ha "pegao" la Marcelina, total, uno más.

-A ver cómo se lo toma la Ovidia,

porque no es plato de buen gusto que te deje un novio, primo.

-Y más de un servidor.

A ver dónde encuentra la Ovidia un partido como yo,

que me hicieron y rompieron el molde.

-Afortunadamente. -No debe ser fácil, no, no,

perder un galano como yo. Yo es que me veo la planta

y, me da pena la Ovidia.

-Usted ve menos que Pepe Leches, ¿no? Porque no...

-Bueno, primo, tú lo vas a hacer bien.

Lo mejor es eso, que seas sincero y que la dejes libre "pa" volar.

-Volar poco, porque es bien oronda. Se la salta antes que se la rodea.

-Qué lástima, qué parejita se ha "perdío" la historia.

-Y que lo diga, Servando.

Unos churumbeles que hubiéramos tenido que "pa" qué.

-Eso digo yo, que ¿"pa" qué?

Que digo yo que me tienen "ocupao" "to" el portal

y no me dejan avanzar con la escoba. -Perdón, perdón.

¡Yepayaaaaa!

-Por favor, primo, que estamos de luto.

-Claro, claro. "Me se" había "pasao",

y mira que uno apreciaba en gordo a la señora Trini.

Señora y cabrahiguera,...

un portento de la naturaleza.

-Ahí, ahí justamente, ahí, debería estar usted,

en la naturaleza, que usted no tiene seso

para que se le metan en la cabeza las normas civilizadas de duelo

y cortesía de la urbe. Hale.

-"Pa" duelo el que va a tener la Ovidia.

Cachen diez, qué pena.

La pobre, "pa" el arrastre se va a quedar cuando sepa que ha perdido

a su Adonis.

-No te amostaces, primo, que más se perdió en Cuba.

Bueno, venga, márchate "pa" el pueblo.

-¡Yeee...! Que te vayas "callaíto", demontres.

Tira.

-Ni con las ganancias de cinco años podríamos hacer frente

al dinero que me pide.

-Pero ¿cómo puede ser tan rastrero? Es un maldito usuras.

-Y sin escrúpulos,

que no le importan las personas, simplemente los beneficios.

Y, como te ha visto tan desesperado por la libertad de Tito,

se ha aprovechado.

-Es un auténtico malnacido. -Pero con todas las letras, además.

Tiene al pobre Tito entrenándose a recibir guantazos.

-¿Y eso cómo se entrena? -Me temo lo peor.

-Pues recibiendo guantazos. -Qué espanto.

-Pues yo propongo darle un escarmiento al tal Borrás.

-¿Y qué es lo que propones exactamente?

-Pues darle duro. -¿Tú y yo?

¿Prefieres que yo le sujete mientras tú le zurras o le sujetas tú?

Mira, Flora, ese hombre tiene esbirros a sueldo,

no podríamos ni escupirle desde el tranvía

sin que nos partiesen la cara.

-Es que me pone negra no poder ayudar a Tito.

-Si le quieres ayudar,

ponte a atender las mesas y sigue regentando el local

tan bien como lo has hecho siempre.

(SUSPIRA)

-Yo he tenido otra idea,

y no es darle una paliza a Borrás. -Soy todo oídos, Leonor.

-Hablar con mi madre.

Podría convencerla para que nos abonara la parte que pide Borrás.

-Que no, que no, Leonor, que... -Que sí, que sí.

Tenemos dinero para hacernos cargo del pago.

-Que no, Leonor, ni por asomo.

Yo no quiero dar quebraderos de cabeza a tu madre.

Ella ha tardado mucho tiempo en aceptarme como tu novio y no quiero

arriesgarme a estropear las cosas.

Olvídalo, cariño.

Te lo agradezco, pero no.

Gracias por todo. Con Dios.

Lucía, hija,... quería preguntarte por Celia.

Desde que volvieron del entierro de Trini no...

Dios mío, Dios la tenga en su seno, no la he vuelto a ver.

La noté muy afectada. Ya lo supondrá usted,

era su mejor amiga y su apoyo en el barrio.

Bueno, también nos tiene a nosotras,

pero ciertamente eran uña y carne.

¿Cómo está, está un poquito más animada?

Lamento decirlo, pero no,

todo lo contrario.

No solo parece abatida, sino enfadada,

con el destino, con el mundo.

No lo sé, pero es un manojo de nervios.

Es que está pasando muy mala racha, la pobre.

Su estado interesante malogrado,

y ahora su amiga del alma

muere dejando una criaturilla de días.

Y esa parece ser ahora su mayor preocupación,

Milagros.

Teme que si no está ella misma proporcionándole cuidados

a esa niña, no salga adelante.

Sin duda debe haberle afectado estar presente cuando Trini

exhaló su último aliento. Ay, madre mía.

Y ahora quiere defender la vida de la niña

como si fuera la suya propia.

Sí, doña Susana, pero...

vive en un estado permanente de ansiedad.

De hecho, me encaminaba ahora a la botica

para comprar unas hierbas.

Melisa, pasiflora, amapola; mano de santo.

Gracias, doña Susana, así lo pediré.

Y cuenta conmigo para lo que necesites.

Celia es muy querida por nosotras, somos sus amigas.

-Señorita Lucía,... buenas.

Doña Susana, dispénseme la intrusión, pero me gustaría

mostrarle algo de doña Lucía.

Quizá no sea el momento oportuno, pero he pensado que podría animarla.

Agustina, lo lamento, pero tengo que ir a la botica.

Será un momento, y el dedicar su atención a temas cotidianos

seguro le trae algo de paz. Las rutinas

calman los nervios. -Agustina,

no seas tan pesada, ¿a qué viene este requerimiento?

-Esos tules bordados tan maravillosos

que acabamos de recibir, doña Susana. Alegran la vista

de cualquiera.

Quizá más tarde, ahora yo tengo... El más tarde

es tan incierto, señorita.

A veces es mejor vivir las cosas cuando se presentan, ¿no cree?

Claro, dados los últimos acontecimientos,

no hay duda de que tiene razón,

vayamos a ver ese muestrario tan soberbio.

No sé de dónde ha venido ese impulso, pero si vendemos

uno de esos tules, te felicito.

Carmen,...

no me gusta que me observen, y mucho menos mi criada.

¿Qué demonios te ronda por la cabeza?

Verá, señor,...

usted sabe que yo le aprecio y...

no quisiera que me considerara una impertinente...

No tengo todo el día, Carmen.

El caso es que sé que no atraviesa una buena época

y que su situación económica no es demasiado boyante.

Deseo ayudarle.

¿Tú?

(RÍE IRÓNICAMENTE)

¿Y cómo piensas hacerlo, Carmen?

¿Prestándome una de tus joyas? ¿Regalándome unas acciones?

Ya me gustaría.

¿No habrás robado por mí?

No, por Dios.

Mucho más sencillo, y más legal, aunque quizá a usted no le agrade.

Me he tomado la libertad de...

empeñar un par de enseres suyos en el Monte de Piedad,

pero todavía está a tiempo de revertirlo si lo desea.

Gracias, Carmen,

eres fiel y resolutiva,

no como ese inútil traidor de Cesáreo.

Yo no quiero saber nada de sus asuntos con él, señor,

no se ofenda, solo deseo ayudarle lo que esté en mi mano.

No creo necesario recordarte que es primordial la discreción.

Lo sé, señor.

Yo nada sé de lo que acontece en esta casa ni...

nada comento.

Y así ha de ser.

(Llaman a la puerta)

Ve.

Tiene usted visita, señor Alday. Hombre, don Gimeno, pase.

Gracias. Me he tomado la libertad de pasarme un rato.

Por supuesto, sabe que en esta casa siempre es bienvenido.

Carmen, déjanos solos.

Telmo.

Lucía.

Estás al punto del ataque de nervios. ¿Qué pasa?

¿Tu prima?

No, no, no te apures,

es algo que tenía que referirte de inmediato.

Y tan inmediato. ¿Qué vienes, al trote?

Sí, al galope.

Espera.

Toma y cuéntame, que me tienes en ascuas.

Telmo, al fin una buena noticia,

o lo que podría serlo.

Mientras que charlaba con doña Susana,

Agustina se las ha ingeniado para meterme en el taller de sastrería

con la excusa de enseñarme unas telas preciosas.

¿Con la excusa?

Sí, porque en realidad quería contarme algo

la mar de interesante.

Resulta que la noche del crimen de fray Guillermo,

ella vio un hombre rondar por allí y sospecha que ese hombre

cometió el asesinato.

¿Y por qué no ha hablado antes?

Pues por miedo.

No podía acercarse ni a ti ni al comisario

por temor a que el criminal atente contra ella.

Está amenazada

y tiene la seguridad de que la siguen.

¿Y qué más te contó?

Nada.

Doña Susana no dejaba de intentar venderme metros y metros

de sedas y organzas.

Bueno, pero eso es fantástico, otra oportunidad más

de sacar a Úrsula de la cárcel.

Sí, pero... Telmo, no olvides que Agustina teme por su vida.

Ahora lo primordial es protegerla.

No desvistamos un santo para vestir otro.

Por supuesto.

Hablaremos con Méndez para que podamos recoger

el testimonio de Agustina

Esa mujer se está arrojando al vacío por salvar a un semejante,

su seguridad es lo primero.

Lucía,... por fin luz al final del túnel.

¿Es una broma?

Esto es la propina que le doy a un cochero.

Sé que no es mucho,...

pero por el momento es todo lo que puedo adelantarle.

Tengo la impresión de que no me ha entendido bien.

Quizá sea culpa mía, que no me he explicado

con la suficiente contundencia,...

pero no se preocupe,...

se lo voy a hacer entender de una vez por todas,

a mi manera.

-Gracias. Con tantos sucesos que acontecen en el barrio,

una no tiene tiempo ni de comentar dichos sucesos,

y se desperdician dichos sucesos y la charla derivada, ¿no crees?

-Me he perdido en el primer "sucesos".

-Está muy claro, y qué poco viva estás hoy, Susana,

deberías haberte pedido un jengibre, no un chocolate.

-Estoy muy viva, y alerta, guapa, si no, ¿cómo sobrevivir en este barrio?

-Y que lo digas, parece que nos haya mirado un tuerto.

Ah, ni a los chicos les van bien las cosas, que mi futuro yerno

está que no vive por culpa de ese alelado de boxeador que pretende.

-¿Quién quiere entretenerse con sports habiendo en la calle

aconteceres como los que vivimos?

-O morimos,...

que llevamos ya dos fiambres.

-Y uno es el de tu amiga Trini.

Rosina, por favor, ten un poco de tacto.

-Ay, que lo tengo.

Susana, si supieras lo que estoy padeciendo por culpa del deceso

de la pobre Trini, lo que pasa que... es fiambre, lo es.

Ay, Lolita. ¡Lolita, Lolita!

Ven aquí a tomarte un chocolate con nosotras.

-Rosina, por favor. -Tendrás que acostumbrarte

porque ahora es señora. Además, a lo mejor

tiene nuevas jugosas sobre lo que pasa en casa de los Palacios.

-A las buenas, señoras.

-Uy, qué cara, Lolita,

y eso que acabas de llegar de luna de miel.

-"Pos"...

es que mire el panorama que me he "encontrao", que...

ya ni me acuerdo del olor del mar, tan bueno y oceánico.

-Bueno, por lo menos has podido disfrutar de esos días.

Hay que tener conformidad.

-Y la tengo, doña Susana, la tengo, que una se ha "pasao" "toa" la vida

pencando, pero...

lo que me he "encontrao"

no es un hogar, es un tanatorio.

-¿Tan mal están las cosas?

-Peor. De negro a negro zaíno.

-Mira, como tu ropa, Susana.

-Don Ramón estará desolado, ¿no?

-Está que no está, el pobre hombre.

-¿Y?

Lolita, si vas a empezar a ser una señora,

tendrás que expresarte mejor, desde el cariño te lo digo.

-"Pos"... parece un muñeco de esos de pim pam pum,

que mira sin mirar, no habla, no come, no duerme,

y mi Antoñito está que se desvive por él,

pero "na", él nanay.

Y la nena...

"pos"...

caga, come y llora,

una nena, ya saben. -Sí, sabemos, sabemos.

-Y yo estoy "descalentá" "perdía", que intento animar

a "toa" mi gente, pero una no es de piedra...

y no puedo más. Ahora iba a buscar a la Eugenia,

a que me llenara una frasca de leche para alimentar a la cría.

-Sí, sí, vais a necesitar un ama de cría.

-Eso pienso yo, pero mi suegro ahora mismo no está "pa" decirme

ni que sí ni que no.

-Tendrás que pensar tú por él,

los hombres no saben de niños ni les importan,

y si necesitas algo con Milagros, cuenta conmigo.

-Y conmigo, yo soy una madre... Pregúntaselo a mi hija si no.

-¿Y María Luisa, no ha pensado en volver para estar con su padre?

-Sí, sí, se ha "ofrecío" "pa" venir, y...

también, si a don Ramón le apetece, que se vaya "p'allá", "pa" Francia,

alejarse un tiempo de Acacias.

A ver qué decide,...

cuando se lo digamos, porque ahora no escucha.

-Tenías razón, Lolita, menudo panorama.

-Ay, sí, ¿y Celia? Debe estar más o menos, ¿no?

Con lo que quería ella a Trini y viendo cómo casi se muere

en sus brazos. Debe ser por eso que no baja

ni a tomarse un chocolate con nosotras.

-Uy, es verdad,...

no se le ve el pelo por el barrio. -Qué raro, ¿no?

(Llanto de bebé)

(Pasos bajando la escalera)

-Celia, estás aquí.

¿Se puede saber qué haces? -Felipe, escucha.

Es Milagros. No para de llorar.

-Sí, es un recién nacido, es normal.

Anda, aparta de la puerta, si te ven de esta guisa...

-No, Felipe, voy a ver qué pasa. -Nada, Celia, tiene una familia.

-Cariño, nadie hace nada por ayudarla.

-Celia, no me levantes la voz.

-Tengo que ver qué le pasa, si tiene hambre, si tiene frío...

-No puedes entrometerte en la vida de nuestros amigos, ¿qué te pasa?

-¿No escuchas semejantes berridos? -No.

A la única que escucho es a ti decir sinsentidos.

-Felipe, voy a hacer algo.

-Sí, tranquilizarte e ir para casa.

Vámonos. Celia, vámonos.

-Le agradezco que haya tenido la deferencia de presentarse.

-No hay de qué, don Liberto. Leonor me tiene en ascuas.

Me ha dicho que querían hablar conmigo

en un lugar íntimo alejado de las miradas de los curiosos.

-Es que temía que si te decía de qué iba la cosa, te negaras a venir.

-Estoy pasando de la expectación al susto.

-Nada de susto, amigo,

que no es cosa mala la que queremos ofrecerle.

Tome asiento. -Y un digestivo,

que has perdido la color.

-Verá, Leonor...

me ha mantenido al corriente del resultado de la reunión

que tuvo con Salvador.

-Del pésimo resultado, se refiere. -Sí,

y por eso queremos paliar ese resultado tan poco favorable.

No podemos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo destrozan

a un ser humano.

-Ábrelo.

-Esto son... -Seis mil pesetas.

Es lo que necesita para hacer frente al pago del contrato

de Tito Lazcano, ¿no es así?

-Tu madre.

-Rosina desconoce la naturaleza

de esta transacción. -Que no se lo hemos dicho.

Es que te pusiste tan pesado

con eso de que tuviera una buena opinión de ti tu suegra

y de no meterla en asuntos complejos,

que hemos preferido ocultárselo.

-Por el momento.

A Rosina no le supone ningún quebranto este acuerdo.

Esos billetes son parte de los beneficios que yo obtengo

con mis rentas anuales, Rosina no tiene por qué enterarse.

-Así que... asunto resuelto.

-(SUSPIRA)

Don Felipe, ¿cómo se están viviendo las cosas en su casa

después de toda esta desgracia? Pues se puede imaginar, don Telmo.

Estamos tristes,... desconcertados.

La muerte de una mujer joven y tan llena de vida

nos ha dejado con el pie cambiado y sin apenas fuerzas.

La muerte de un ser tan entrañable como doña Trini

siempre se hace doloroso por inexplicable

y, además, madre reciente.

Mi esposa no levanta cabeza.

Incluso sabiendo que usted venía, se ha metido en su habitación

alegando una terrible jaqueca.

Yo creo que lo que le pasa es que tiene miedo a enfrentarse

a las rutinas diarias.

Quería muchísimo a Trini, y su preocupación

por que su ahijada se haya quedado sin madre

la tiene atormentada. Poco a poco verá que la vida sigue

y que la niña sale adelante, y que siempre amanece

después de la tormenta.

Ojalá.

¿Quiere algo más, padre, unas pastas, un jerez?

No, no, gracias.

Sin ánimo de parecer maleducado, le rogaría un instante a solas

con su prima.

Disculpe, don Telmo, no me acostumbro a su nueva situación.

No es nada indecoroso, es algo privado que quiero hablar con ella.

No me voy a comportar como una carabina.

Confío en mi prima,... y en su decencia,...

y, por supuesto, en su honorabilidad de usted.

Voy a ver a Celia, a ver si necesita algo,

vuelvo en unos minutos. Agradecido,

don Felipe. Muchas gracias, Felipe.

¿Hablaste con Méndez?

Sí, el comisario está dispuesto

a tomar declaración extraoficial a Agustina,

y para protegerla lo hará a través de ti.

Pero ¿cómo?

Tendrás que hablar con ella y decidir

confeccionarte un vestido con las sedas que te enseñó Agustina,

esa será nuestra coartada.

Es perfecto.

No sospecharán que una mujer se haga un vestido

y Agustina que corte e hilvane mientras charlamos.

Exacto. Y una vez metidas en faena,

debe buscar un momento a solas con ella

y sacarle toda la información posible

sobre el hombre al que vio.

Méndez trabajará sobre esa información.

Contad conmigo, os ayudaré en todo lo que pueda.

Parece que la libertad de Úrsula está cada vez más cerca

y todo se va a resolver.

Me envía el comisario Méndez. ¿Méndez?

Tranquila, el comisario ha ideado un método

para que, sin ponerte en riesgo,

tú puedas contar todo lo que sabes sobre el asesinato

de fray Guillermo. Yo no sé gran cosa, ya le dije.

Déjame explicarte.

Nadie se enterará de que has declarado.

Tú ahora me cuentas todo lo que sabes con más detalle

y yo se lo hago llegar al comisario sin que tú te expongas.

¿Lo has entendido?

¿Y qué piensas hacer?

-Desde luego, no cejar, Leonor, seguir intentando recuperar a Tito.

-No, eso ya lo daba por hecho, me refiero a cómo piensas

conseguir el dinero si es que no hay otra opción.

-No lo sé.

Me devano la cabeza y no se me ocurre nada.

Bueno,...

he pensado en vender la chocolatería.

-¿Qué?

Muchas gracias por ayudarme en todo esto.

Sin ti... no lo habría conseguido.

-"Pos" la Milagritos, que parece que no se acomoda a la leche

de la criada de los Benavente. -¿Y qué es lo que podemos hacer?

Porque servidora es una "ignoranta" en asuntos de partos y de crianzas.

-Pues llamar a un ama de cría que le dé pecho, pecho en condiciones.

-Sí, y pronto, si no irá a más

y puede que hasta rechace el alimento y hasta enfermar.

Agustina se acuerda del individuo que vio la noche del crimen.

¿Podría reconocerlo? Podría,...

pero como ya sabemos, sería muy arriesgado si el individuo

ya no está bajo su custodia.

Quizá sí que podamos hacer algo.

¿Sabe leer, la tal Agustina?

-Entrar en negocios con Borrás no les dará más que problemas,

y yo no quiero que tengan problemas por mi culpa.

-En ningún caso sería su culpa. -Bueno,

yo me entiendo. Aléjense de Borrás.

-¿Se sabe algo del Jacinto?

-Pues sí, Marcelina, sí se sabe. Se ha "marchao" "pal" pueblo.

-Lo que yo me decía.

-Pero si se ha "marchao"

"pa" darle calabazas a la Ovidia, ¿qué es lo que "ties" que temer?

-Que la Ovidia sea una lagartona y me lo vuelva a camelar.

-Ay, míralo, si parece un alma en pena, ni siente ni padece.

Ni siquiera nos ha visto.

-Pobre hombre, quería a Trini con locura.

-Y estar sin ella lo va a volver más loco.

-Y mira su indumentaria, si parece un palurdo recién bajado del tren.

-Doña Susana, no diga sandeces, es la pena,

no repara en su vestuario.

Entre nosotros hay algo más que el mero interés por la justicia.

¿Me está diciendo que mantiene una relación con la prima de mi esposa?

No hemos hablado de una relación como tal,

pero yo... yo sí querría.

De hecho, me gustaría que nos viéramos a solas usted y yo

y tratar el asunto.

Tanto Celia como yo siempre estaremos en deuda con usted

por habernos salvado la vida,

pero tengo que dejar claro que no me gusta el camino

que está tomando esta relación.

-Haced que se calle, por Dios.

(Llanto de bebé)

-Ya, ya, ya.

Ya está.

Ya está.

No le aguanta. ¿Te has dado cuenta? Ni la ha mirado.

Ya, ya, vamos a dormir un ratito.

-Se lo dejé bien claro al principio, usted pagaría su deuda

de una forma o de otra.

Lo haré. Lo haré.

¿Cuántas veces he oído eso, Filo?

-Muchas, jefe. Todas.

-Eso es,

todas, Alday,...

todas,...

pero no lo voy a escuchar una vez más.

Quiero el dinero, ya.

El dinero o su vida.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 941

Acacias 38 - Capítulo 941

01 feb 2019

Íñigo concierta una reunión con Salvador Borrás y le hace una generosa oferta por el contrato de Tito, pero el promotor le pide una cifra desproporcionada. Telmo visita a Úrsula en la cárcel, que está muy desmejorada y va perdiendo la esperanza. El excura y Lucía se acercan poco a poco.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 941" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 941"
Programas completos (998)

Los últimos 3.432 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Eu

    No me ha gustado nada la muerte de Trini. Se podían haber ido de viaje a París.... Trini es muy divertida y en cualquier momento podía regresar... Ahora matándola no regresa :-( Celia, no me gusta para nada lo que ha hecho. Con su cara de santa.... Hay otras formas de desarrollar los guiones, con cosas más simpáticas no tanto drama.

    07 feb 2019
  2. Monipenny

    ya sí que dejó la serie ! Sin Trini ya no hay Acacias 38

    05 feb 2019
  3. Fabiola

    No!! por favor que no vuelva Cayetana! Es una exelente actriz porque la odiamos! represento el papel de mala y macabra con excelencia! pero me dolía el alma de ver tanta maldad :( ... Por eso me pareció buena idea de los guionistas cuando le dieron una cara mas amable a Ursula que tambien es excelente actriz! Con respecto a Celia, no me imagino que la volverán mala porque siempre a sido un personaje con un corazón amable y Samuel ademas hace muy bien su papel de malo (si quieren alguien malo en la serie). Me gustan las caras de Samuel cuando esta inventando maldades porque ya te va preparando para comenzar a pedir que no le resulten sus artimañas! es muy buen actor tambien. En general el reparto es fantástico! Los actores son muy buenos todos y a pesar de encontrar muy pesada a Marcelina con una voz horrible ella tambien lo hace muy bien. Ahora es labor de los guionistas seguir haciendo la serie amena y emocionante ya que como veo en los comentarios no soy la única que esta desconforme con como van desarrollando la trama. Espero ellos (los guionistas) tambien vean los comentarios y comiencen a trabajar duro para que no se les caiga la serie pues si así fuera, esto va a ser solo culpa de ellos, que no supieron aprovechar este hermoso elenco de actores tan profesionales! Tienen un elenco fantástico, tienen un vestuario maravilloso, tienen los espectadores enganchados en la serie asta el momento, por favor señores guionistas; no se carguen la serie! Gracias :-)

    05 feb 2019
  4. Santi

    Que vuelva Cayetana

    05 feb 2019
  5. nones

    Cuánta razón tienen los comentarios q h leído. Todos! Jajajaja Una lastima perder a Trini de este modo y aún más feo convertir a Celia en otrx de los malos. Cargaros cuanto menos a Samuel ya q Úrsula se ha reconvertido. X muxa rabia q nos de, presiento q la seguirems viendo :p Pily

    04 feb 2019
  6. Saulo Morèn.

    Tan sencillo como enviar a Trini y a Ramón con la bebé a darse el placer de un largo viaje y disfrutar de Maria Luisa y familia e incluso adquirir una residencia en Paris. Todo menos que muera Trini pues aunque sabemos que se va por motivos profesionales que le apetece desarrollar, no es grato para la audiencia sentir que muere un personaje tan querido. Poco tino de los guionistas a menos que las relaciones con la actriz no fueran buenas que todo es posible en las productoras y no hayan querido dejar una puerta abierta a un futuro regreso. Lo mejor de la serie el elenco porque los guiones y desenlaces de algunas historias no es que sean mediocres, rayan en lo absurdo. No hay pies ni cabeza. Lástima, se están cargando la serie.

    04 feb 2019
  7. Milagro Lugo

    Trini se murió sin nadie al lado,que lindo.Se muere Manuela ,German,Pablo,Trini y Samuel y Úrsula vivos insólito.

    04 feb 2019
  8. maria

    Llevo viviendo esta novela desde el primer día y hoy lo he decidido dejo de verla no dejan de matar a los mejores 'anda valla caca de guionistas .ponen a cualquiera de aquí y lo hace mil veces mejor

    04 feb 2019
  9. Angie

    Ya esta aburridora la historia de Samuel, dejen descansar de él por favor!!!!, la muerte de Trini es de muy mal gusto y que su mejor amiga la haya matado, aun más," ojalá le salga el tiro por la culata" y no le dejen a la bebe. Ojalá Felipe si haga algo en este caso, ya inventen otra historia con alguien mas de acacias y dejen a Samuel a un lado, otra vez por favor!!! Que salga o que la historia pase a segundo plano, la verdad estoy a punto de retirarme y mas que estoy aburrida por la muerte de Trini.

    04 feb 2019
  10. María

    Jajajaja Estele, entonces quieres decir que en aquella época morían más los buenos que los malos? Porque hasta donde yo he visto las estadísticas de la serie así lo han dicho. ¡Me parto!

    04 feb 2019