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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 937 - ver ahora
Transcripción completa

Samuel, ven, vamos a hablar a otro lugar.

¡Que me sueltes! (GRITAN)

¡No eres digna de mi amor!

¡Eres una fulana, hija del incesto y del pecado!

-La señora, don Ramón, que parece que está pachucha.

-Pero ¿pachucha de qué?

-¿Qué voy a saber yo, señor?

Pachucha de mareo. -Pues subamos entonces.

-¡No! Bueno, bueno...

Suba, que voy a buscar al médico. -¿Tan grave es, Fabiana?

-¡Corra, señor, corra, a ver qué nos dice el médico!

¡Vaya, vaya!

La forma que tuvo de comportarse con Lucía es innoble,

poco propia. Y me arrepiento.

Hable con don Felipe y demuéstrele su arrepentimiento.

¿Pedir perdón?

¿Me está sugiriendo usted que pida perdón a una mujer

y a una familia que no cumple con sus compromisos,

no tener palabra? Jamás.

-Que tenemos que tenerte vigilada,

y que si sientes mareos, dolores de cabeza o ansiedad,

tenemos que suministrarte inmediatamente

una de estas pastillas.

Creo que el prior lo hizo.

¿El prior? No se preocupe, Úrsula,

terminaré por encontrar un testigo.

"Pagaré mi deuda". Claro que la pagará.

De lo contrario, contaré todo lo que sé de usted.

(LLORA)

Perdone, le entendí que subiera al altillo.

Limpia esto.

¿Qué ha ocurrido?

Que la copa ha estallado. ¡Cállate y límpialo!

No ha cenado. ¿Le preparo otra cosa?

Lo que quiero es que te calles

y que me obedezcas. Cuando quiera escucharte te lo diré.

¿Dónde está la maleta, Carmen?

En el armario. ¿Quiere que la baje?

Sí. Y también los baúles de mi padre.

¡Y toda mi ropa!

¿Se va de viaje?

He dicho que te calles y que te limites a obedecer mis órdenes.

(Llaman)

Voy a abrir. Ve. Es Cesáreo, que pase.

Pasa. Carmen, ve a hacer lo que te he dicho, rápido.

Toma, quiero que la vendas.

Esto es muy valioso. ¿Dónde quiere que la venda?

Hay un lugar en el barrio del Junco,

cerca de la taberna del barranco.

Es de un hombre al que llaman El Toledano.

Perdón, señor.

El Toledano es un perista conocido, un usurero.

Allí venden objetos robados.

Haz lo que te digo. Tienes que ir mañana.

Me van a dar menos de la mitad de lo que vale.

Me da igual. Necesito el dinero para un viaje.

También necesito información

de los barcos que partan en los próximos días.

¿Hacia dónde?

Me da lo mismo, lo más lejos de aquí.

Señor, yo no voy a saber negociar el precio de esta pluma.

Cesáreo, haz lo que te digo sin rechistar.

Sí.

¿De acuerdo? Sí, señor.

Venga, fuera.

¡Fuera, largo de aquí! ¡Date prisa!

Márchate ya.

¡Tendrás que ir mañana mismo!

(Sintonía de "Acacias 38")

Mañana empezaremos a ver los beneficios de verdad con Tito.

Y si le contratan para el combate de exhibición,

eso sería ya un negocio redondo.

-Pero eso será mañana. Ahora tenemos que recoger.

Mira qué hora es y no hemos fregado.

-Flora, que no tengo la cabeza para esas cosas.

-Para eso no necesitas cabeza,

solo te hacen falta manos y ganas.

Recuerdo que alguien me dijo más de una vez, que nuestro negocio

es este, el chocolate y los picatostes.

-¿Qué crees que va a decir Tito cuando vea el batín y los calzones?

Qué alegría se va a llevar.

-No es para menos, es ropa hecha a medida y por una sastra.

-Buenas noches.

-Ya estamos cerrados.

-Disculpen, tan solo quería hacer un encargo para mañana.

-Adelante, por favor.

¿Qué más da cinco minutos antes que después?

-¿Qué desea?

-Verán, quiero ofrecer una merienda especial para Celia.

Quiero llevarla a Inglaterra para visitar a nuestro hijo.

-Qué maravilla.

-Por eso quería hacer algo especial, algo por todo lo alto.

-Pues a doña Celia le encantan los pasteles de nata y fresa.

-Y las trenzas de cabello de ángel.

-Pues que haya de las dos cosas. Ah, y bombones.

-Tenemos unos de chocolate belga que están para chuparse los dedos.

¿Té o café?

-Mejor té, ¿no?, que el viaje es a Inglaterra.

Es bueno empezar a ponerse en situación.

Y si me permite aconsejarle,

una botella de champán para brindar, que las buenas noticias se celebran.

-Me parece una buena idea.

La verdad es que no hay nada como ponerse en manos de los que saben.

-Hemos tenido que preparar tantas celebraciones... Mañana estará todo.

-¿Les pago ya? -Mañana,

por favor, no corre prisa.

-Pues muchas gracias y buenas noches.

Con Dios.

-Quiero tener un marido así,

que si tengo un problema, me lleve de viaje y me prepare una merienda.

-Yo, un día de estos haré lo mismo con Leonor,

pero con los beneficios de los combates.

Ay...

Flora, a trabajar. Mira qué hora es

y nosotros con todo sin fregar.

Celia, ¿has ido a la compra tan temprano?

Nos son horas para señoras...

Bueno, una señora no debería hacer la compra,

para eso están las criadas.

-Vengo de la farmacia de comprar un tónico reconstituyente.

-¿Estás enferma? -No, no es para mí.

-Ah, Lucía, claro. Después del disgusto de ayer...

-¿Estás muy acelerada, no?

Es para Trini, que ayer estuvo visitándola el doctor.

-¿Cómo está? -Pues regular.

El embarazo le está subiendo mucho la tensión.

Tiene que estar controlada al máximo,

dieta, descanso y medicina. -Demasiados doctores.

De toda la vida, las mujeres hemos parido sin médicos de por medio.

-Me lo dices a mí, que he perdido a un hijo.

Qué inoportuna eres, Susana.

-No te lo tomes a mal, que no lo he dicho con mala intención.

Solo que creo que se usan demasiados medicamentos.

-¿El rorro está bien?

-Pues de momento sí.

Esperemos que no empeore.

Después vamos a hacerle una ofrenda al niño.

-Pues allí estaré yo.

Aunque sin párroco, no sé si tendrá validez.

-No hay párroco pero está Dios.

Hablando del rey de Roma, ahí está el padre Telmo.

-Don Telmo, que ya no es padre.

Buenos días.

De usted hablábamos.

Ya no sabemos si la Iglesia es la casa del Señor o no.

Siempre es la casa de Dios,

por encima del párroco que la atienda.

He hablado con don Basilio, el párroco de San Salvador,

él dará misa hasta que haya un nuevo titular en el barrio.

-He estado alguna vez allí.

Ese párroco tiene una voz agradable.

-Lo que tienen que hacer es mandarnos al nuevo cura ya.

¿A quién le gustan las situaciones temporales? Y ya puestos,

¿a quién le gusta que su párroco cuelgue los hábitos?

Siento haberlo hecho, doña Susana.

Espero que el próximo cura no tenga dudas

y sea capaz de cumplir sus votos hasta el final de sus días.

Veo que se encuentra usted completamente recuperada.

Ayer no se lo pude decir, lo celebro.

¿Cómo se encuentra su prima?

Va mejorando, poco a poco.

La visitaré en breve.

Ya nos dirá ella cuándo se encuentra en condiciones.

Gracias, doña Celia.

Por favor, no lo deje pasar.

Con su permiso.

-¿Para qué quiere visitarla, si ya no es su feligresa?

-Por amistad, supongo.

-Sí, sí, amistad. Menudo pájaro está hecho

el antiguo párroco.

Vaya "cuidao" que pone usted con eso.

-Claro, que quede bonito.

Es para una celebración especial.

-Me refería a después, cuando entregas el paquete,

que uno arranca el papel, se come lo de dentro

sin darse cuenta en el lazo y en el primor con el que está hecho.

-Ya, pero es que, lo bien hecho bien parece.

Un paquete primoroso promete mejores viandas,

que uno que parece que lleva un kilo de patatas.

Le agradezco que se haya ofrecido a subirlos a casa de don Felipe.

Los entra por la cocina y se los da a Fabiana.

Es para una merienda que le ha preparado don Felipe a doña Celia.

-¿Y se puede saber qué delicias hay dentro?

-Bombones belgas, pasteles de nata con fresas de Aranjuez,

una trenza con cabello de ángel...

-Calle, calle, que soy capaz de comérmelo por el camino.

Si es cierto eso que dicen los infieles,

que cuando te mueres vuelves a nacer, me pido rico.

-Toma, y yo. Yo me pido princesa de España

o de Inglaterra. -Bueno,

que usted tampoco se puede quejar,

que va bien servida de bienes. Bueno, de bienes, de guapura,

y de saber estar. -Espere,

que me ha sobrado trenza de cabello de ángel.

Le daré un trozo

para que vaya probando las delicias de su próxima vida.

-Buenas. Servando,

va a subir usted la merienda a casa de los Álvarez-Hermoso, ¿no?

Gracias. Habría ido yo,

pero con todo lo del combate, esto es un caos.

-¿Y qué tal está su púgil?

-Tito es todo un campeón, Servando.

Espero que hoy lo demuestre.

-Tenga. Cómaselo despacio, no se atragante.

Después subirá los paquetes.

Un minuto después hacen el mismo avío.

-¿Pondría un café, Flora? -Ahora mismo.

-Cesáreo, menuda cara,

ni que hubiera dormido mal. -Fatal.

-Pues no puede ser, Cesáreo, hoy es el gran día.

La Sociedad Gimnástica va a estar llena de empresarios

del mundo del boxeo viendo a Tito.

-Seguro que no le deja en mal lugar.

-Bueno, ¿qué opina usted, Servando?

-Que está delicioso.

-Digo el combate.

-Y me pregunto yo, ¿nos hará Tito estar orgullosos?

Vienen muchos empresarios, se tienen que fijar en él.

-Propaganda.

-¿Qué? -Tiene que llenar todo de carteles

para ensalzar a Tito.

Que todos se den cuenta que es el mirlo blanco de la velada.

-A ver, si usted quiere que Tito sea una estrella,

tiene que tratarlo como tal. -Eso es.

Muy bien.

¿Y me haría usted los carteles?

-No sabe escribir.

-Pero sé copiar las letras. Usted...

me lo escribe y yo lo copio. Eso sí,

a cambio de una trenza rellena de cabello de ángel durante una semana.

-Hecho.

"Señá" Carmen, ¿va usted al "mercao"?

-No, hoy no tengo nada que comprar.

-¿Y eso?

-Ya ves, tengo todo lo que necesito en casa.

-Piénselo bien, que luego falta algo.

Y luego, cuando una está en la cocina a punto de cocinar

y se da cuenta de que le falta,

tiene que salir a la carrera para ir al "mercao".

-Nada. Y durante unos días,

poco se va a cocinar en casa del señor Alday.

-¿Y eso por qué, se va de viaje su señor?

-Casilda, sabes que no debemos hablar de los planes de los señores.

Nosotras es oír, ver y callar.

-Tampoco me venga con esas,

los del altillo sabemos todo lo que tenemos que saber de ellos.

-Pues mal hecho. En boca cerrada no entran moscas.

Tira para el mercado antes de que te cierren.

-Es tan aburrido ir sola...

-Mira, por ahí va Marcelina con el capazo. Acompáñala.

Yo subo para casa.

-Pues casi que es mejor ir sola.

-¿Va pal "mercao"?

¿Vamos juntas?

-Pues... Es que no sé yo si quiero ir contigo, Marcelina.

"Pa" que me estés dando el camino con tus lloros

y tus cantinelas con mi primo...

-Descuida, que eso se ha "acabao".

Ese arrastracueros no me va a sacar una lágrima más.

-Alabado sea el señor. ¿Y este cambio?

-No está una "pa" andar penando toda la vida

por un escornacabras "desgraciao".

-Marcelina,

arrastracueros, escornacabras, "desgraciao"...

Estás hablando de mi primo, un respeto.

Que vas de "lao" a "lao" por la calle y no pasas por el medio.

-¿Vamos "pal" "mercao" o no?

-Está bien. Pero ni un insulto hacia mi primo.

-Verdades, no son más que verdades. -Y dale.

-Pero "pa" tener la fiesta en paz, me las callo.

Aunque no haya párroco, la ofrenda tiene el mismo valor.

-Eso espero.

¿Y eso de que no hayan venido nuestras vecinas?

-Ya, eso sí que es raro.

Están allí.

Buenas.

-Llegáis tarde. Vamos a la iglesia a hacer la ofrenda.

-Pero si venimos de allí.

-¿Habéis entrado sin nosotras?

Os estábamos esperando. Aún no es la hora.

-Habíamos quedado a y media.

-Me parece que ha habido una confusión con el tema de las horas.

No le demos importancia.

-¿Cómo ha ido? -Solitario, para que engañarte.

Sin el párroco y sin las amigas, un poco deslucido.

-Las ofrendas a Dios le llegan igual.

-¿Cuándo tendremos al nuevo párroco?

Parecemos un barrio de las afueras alejado de la mano de Dios.

Y eso que dejamos nuestros dineros en el cepillo, para luego

ser tratadas como unos infieles.

-Tienes razón, Rosina.

Por lo que pagamos, tendríamos que tener al obispo cantando misa.

-¿Confesarnos con el obispo?, no, ni hablar.

Seguro que nos haría rezar 100 avemarías por cualquier desliz.

-Y si te ve con tu novio en los Jardines del Príncipe por las tardes

sentados en lo oscuro, un millón de padres nuestros.

Y avemarías a cascoporro.

-Un respeto, Susana, que mi hija es muy honesta.

-Casada dos veces, y va por la tercera.

-Uy, doña Susana, y lo que no le he contado a usted.

-Bueno, lo importante

es que la ofrenda por la salud del hijo el Trini ya está hecha.

¿Cómo se encuentra?

-Bueno, ya casi bien.

Pero si le preguntáis a mi esposo, os dirá

que tengo el pie en el otro barrio.

-Es normal, solo quiere que sigas las prescripciones de tu médico.

-Menos mal que estás tú, Celia.

Eres la mejor enfermera del mundo. Tú sí que me proteges.

-Te protege Celia, tus amigas... y la Virgen de los Milagros.

Nuestra Virgen no desampara a los fieles.

-Aunque a veces se haga un poco de rogar.

-Pero Trini, ¿qué haces en la calle?

-Tan solo he bajado a rezarle a la Virgen y a hacerle una ofrenda.

-No lo entiendo, Trini, debes hacer caso al médico.

-Ramón, rezar nunca está de más.

-Perfecto, pero en casa.

Y si es necesario, subimos la estatua de la Virgen hasta el salón.

-Anda, subamos a casa.

¿Vienes, Celia? -Voy.

A más ver.

-Qué buena amiga es Celia.

Se desvive por Trini. -Sí.

Y con lo que ha pasado por la pérdida de su hijo.

-Sí. Aquella joven frágil y con la cabeza llena de pájaros

que era Celia, ya no existe.

Ahora es toda una mujer.

Y lo más importante, es un ejemplo de buena cristiana.

-"Y cuando le pregunté"

si necesitaba algo más, me mandó callar.

-Tendría un mal día.

Por otra parte, no me extraña,

le acaba de dejar la novia "plantao" en el altar.

-Sí, pero no tiene que tratarme mal.

Samuel estaba muy amable conmigo, no sé qué le ocurre.

Hay asuntos muy extraños.

-Ay, Carmen,

los señores son así, un día les viene el viento de un "lao"

y al siguiente lo contrario.

En mis años de criada he "soportao" de "to".

Y lo que he visto, ni le cuento. -Pues no somos mulas

sin sentimientos. -Ya, pero muchos así lo creen.

-Equivocados están, de cabo a rabo.

-Ande, cuídeme el guiso, que "pa" mí que le falta algo de sal.

-Sí, pero solo una pizca.

Qué bueno está. ¿Le ha puesto comino?

-Apenas. ¿Se nota mucho?

-No. Le da muy buen gusto.

Tiene buena mano para la cocina. -Bueno...

(Llaman)

¿Me abre usted, hace el favor?

Fabiana, le traigo esto para llevárselo a Úrsula. Son albóndigas.

Va hoy, ¿no?

-¿"Pa" la Úrsula? Pues no sabía que eran amigas.

-Y no lo somos, pero esa mujer me da pena ahí encerrada.

A saber qué le darán de comer.

-Pues nada, si alguien no le lleva algo.

¿Por qué no va usted a visitarla?

-No tengo tiempo. Andamos con mucha labor en la sastrería.

Estoy bordando un batín de boxeador, ¿se imagina?

-Qué cosas.

Yo no sé adónde va a llegar don Íñigo

con ese negocio de los guantazos.

Pero no vamos a cambiar de tema.

Agustina, seguro que Úrsula agradece

más la visita que el guiso.

-Pero ¿va a ir usted o no? Si no quiere, se lo digo a otra.

-Que sí se lo llevo.

Ni que la Úrsula estuviera en la cárcel por su culpa.

-Aquí se lo dejo.

A las buenas noches.

La iglesia está cerrada

y no abre hasta primera hora de mañana.

¿Me ha escuchado?

¿Acaso busca al padre Telmo?

Si le urge, vive ahí,

junto a la sacristía. -Disculpe,

solo quería entrar a ver el templo. Vendré mañana mejor.

Servando, Servando.

Al final me he decidido y he compuesto una coplilla.

Hola, hola.

Lo que no sé es si tiene calidad suficiente y quiero que la oiga.

-Muy bien, adelante, adelante.

-Es con la música del pasodoble "El gallito".

¿Lo conoce?

-Claro que sí, hombre. Es el...

(TARAREA)

-Esa, esa, esa es.

-Pues espero que no me lo destroce,

Jacinto. -No, no.

Al final no se llama la "'Tocá' del ala", no.

Se llama "Coplilla 'pa' ti".

-Pus muy buen título. Pero venga, cante, cante.

-(TARAREA)

# Es "pa" ti,

# solo "pa" ti.

# Esta coplilla canto "pa" ti,

# que no te olvides...,

# que no te olvides

# nunca de mí. #

¿Cómo voy? -Hombre, la rima es un poco pobre.

Pero usted siga, siga.

Siga, a ver. -Del principio, que si no me pierdo.

# Es "pa" ti, solo "pa" ti.

# Esta coplilla...

# No te olvides nunca de mí.

# Por las noches al pensar en ti, a las corderas...

-Chist. Ya, ya.

# ...yo perseguí.

# Y me acordaba,...

# y me acordaba "asín" de ti. #

-O sea... -¿Qué tal?

-"La perseguí, de ti, solo 'pa' ti...".

Solo falta que meta ahí, pitiminí.

De verdad, esa es una porquería de rima, ¿eh?

-No le ha "gustao". -Pero vamos a ver,...

¿cómo va a componer una copla un mastuerzo como usted?

¿Qué significa "a las corderas yo perseguí"?

¿Eso qué es? -Ya.

Mejor ovejas, ¿no? -Mejor...

Mejor se calla.

Es que no he escuchado nada peor en mi vida.

Espero que no se me quede en la cabeza

y pueda parar de canturrearla.

-¿No se la canto a la Marcelina? -Ni se le ocurra, por Dios.

Ahí está la Marcelina. Luego le veo, Servando.

-Vaya, vaya.

-Te he compuesto una coplilla. Hola.

-Pues se la cantas a una de tus ovejas,

que yo no la quiero oír. -Pero ¿qué te ha "pasao"?

-Que no quiero saber "na" más de ti en "to" los días de mi vida.

Adiós.

(CANTURREA LA COPLA DE JACINTO)

-¿Ve como no era tan mala?

-Espero que se me olvide pronto. Es que, vamos...

# Es "pa" ti, solo "pa" ti... #

(RESOPLA)

Susana.

Te traemos esto para tu nieto.

-Qué ilusión.

¿Lo abro? -No, no.

Mira que envoltorio tan primoroso. Ya lo abrirá la madre.

-Haga usted lo que quiera. Es un detallito.

Es una medallita de la Virgen de los Milagros.

-Qué bonito. -Sí. Hemos ido a la plaza

a por un sonajero para el hijo de Trini

y nos hemos acordado. -Os lo agradezco.

Voy a guardarlo y mañana se lo mando.

-¿Ha pensado lo que le va a regalar al hijo de Trini?

-Hasta que no nazca, no pienso preocuparme por eso.

No están los tiempos como para estar gastando.

¿Y si pasa algo?

-Susana.

-Mira lo que ha pasado con el hijo de Celia.

Yo ni una peseta hasta que no vea al rorro.

-Pero no tiene que pasar lo mismo con todos los niños del barrio.

-¿Cuántos niños has visto tú en Acacias?

Ni uno desde hace años.

Aquí pasa algo raro, os lo digo yo.

-Bobadas. El niño de Trini nacerá con una salud muy buena.

Y nos dará muchas alegrías con sus travesuras en el barrio.

-Ojalá.

Claro que sí. Y cambiemos de tema, que esto me da mal agüero.

¿Cuándo llega el nuevo párroco?

-No lo sabemos.

Pero yo voy a echar mucho de menos a don Telmo

y sus homilías tan entretenidas.

¿Por qué habrá colgado los hábitos?

-Hay rumores de todo tipo.

Pero hay uno que tiene que ver con una vecina del 38.

-Que maledicente es la gente. -Que no me entero.

-Que hay gente que dice que entre Telmo y Lucía

había una relación muy estrecha.

Más de la que debería entre un párroco y una feligresa.

-Jesús, María y José.

-Es imposible, Lucía estaba a punto de casarse con Samuel.

-Pero no lo hizo, por algo sería.

-Leonor, toma nota, esto parece el argumento de una de tus novelas.

-Ay, por el momento, Satán se impone.

-Yo me quejaba de las habladurías de la gente, y ustedes son las peores.

-Son ellos los que dan que hablar. -Mejor me marcho.

Voy a ver si Tito e Íñigo van al combate.

Queden con Dios.

-Ay, así que Lucía y don Telmo. Claro, es muy guapo.

Tito, que nadie es más fuerte que usted.

Debe concentrarse y hacer ver a su adversario que usted es mejor.

Golpe de izquierda a la cara, después castigue los costados...

-No me lie, don Íñigo, no me lie.

-Tito, esta es la mejor estrategia. -Pero al final me voy a liar,

y lo voy a hacer todo al revés.

Déjeme seguir mi estrategia. -A ver,

¿cuál es esa?

-Voy al centro del cuadrilátero, le pego.

Si se cae, bien; si no se cae, otro sopapo.

-Bien. -Y así hasta que se caiga.

-¿Y si él le da primero a usted?

-Ya me ocuparé yo de que eso no pase. (RÍE)

-Tito.

Tengo un regalo para usted. -¿Para mí?

-Sí.

-Guau,... Un batín con mi nombre y apellido.

-Sí. ¿Le gusta?

-Toda mi vida había soñado con esto. -Pruébeselo.

-Ah, el calzón está aquí.

-Guau.

Tito Lazcano.

¿Qué tal?

-Muy bien, Tito, muy bien.

Me va a dar pena quitármelo para el combate.

-Pues ahora más sorpresas, Tito, ahora verá.

-¿Sí?

-Ya está aquí la sorpresa.

-Vamos. -Vamos.

Tito, Tito, Tito...

Tito, Tito, Tito,

(TODOS) Tito, Tito,

Tito, Tito,

Tito, Tito, Tito,

Tito, Tito, Tito, Tito...

-¿Es para nosotros?

-Claro que sí. Vamos a ir al combate como verdaderos campeones.

-Qué escándalo.

-Qué automóvil tan bonito.

-La Iglesia debería prohibirlos.

-¿Por qué?

-Porque con su ruido y el humo que echan,

están estropeando la obra de Dios.

¿Has visto que bien ha quedado el batín?

-Tito, Tito,

Tito, Tito,

Tito, Tito...

-(TODOS) Tito, Tito,

Tito, Tito.

¿Puedo quitarme ya la venda?

-Espera un momento.

Con cuidado. Por aquí.

Por aquí.

Un momento. -Vale.

-Ya.

-¿Y esto?

Tengo una sorpresa para darte.

Este nuevo año solo nos ha traído sinsabores,

ya va siendo hora de que hagamos algo para resarcirnos.

-¿Qué es?

-Unos billetes de barco para ir a Inglaterra a visitar a Tano.

He comprado tres, así Lucía podrá venir con nosotros.

Supongo que no querrás dejarla sola.

-Pero ¿son para ahora?

-Claro, mi vida.

-Imposible, Felipe.

Lo siento, pero no puedo ausentarme de la ciudad ahora.

-¿Por qué?

-Por Trini.

Ahora me necesita mucho y no puedo dejarla sola.

.Cariño, Trini tiene a don Ramón.

-Felipe, se lo prometí, y voy a cumplir mi promesa.

No hay más que hablar. No voy a ir.

Tito, Tito,

Tito, Tito, Tito...

-Tito, esto llega a los 50 kilómetros por hora,

así que nos tendremos que agarrar.

(RÍE) -Qué vértigo.

-Esto tiene que haberte costado una fortuna.

-Ya sabes que siempre consigo lo que quiero.

-Qué vanidoso.

-Me ha sido más fácil conseguir este automóvil, que tus lámparas chinas,

¿te acuerdas?

-Claro que me acuerdo. -Tito, Tito, Tito,

Tito, Tito...

-A ver, un momento, por favor,

un momento.

Como uno de los miembros más antiguos de Acacias,

quiero desearle toda la suerte del mundo

a Tito Lazcano.

-¡Viva Tito!

-El mejor...

deportista que ha tenido este barrio.

Exceptuando yo, que tuve una temporada

que me dio por jugar a los bolos.

Quiero pedir un aplauso para Tito.

-(APLAUDEN)

Servando, no tenía que haber dicho lo de los bolos.

No es verdad, usted nunca ha sido campeón de bolos.

-¿Y tú qué sabrás, mastuerza?

Eso fue antes de que nacieras.

Venga.

Tito,

Tito, Tito, Tito...

-¿Ha visto cómo le quieren? Ahora tiene que ganar.

-No lo dude. ¿Viene con nosotros?

-No, yo me quedo.

Pero en cuanto se vaya, pondré una vela en la iglesia por usted.

-Así es imposible perder. Muchas gracias.

-Tito, Tito.

Ya pensé que no me daba tiempo a darle suerte.

-Muchas gracias, don Cesáreo.

-Venga, vamos, vamos, que no tenemos que llegar tarde.

-Tito, Tito, Tito...

-Valiente.

(TODOS) Tito, Tito, Tito...

Tito, Tito, Tito...

Tito, Tito, Tito... -Ánimo, valiente.

-¿Tú no vas, Cesáreo?

-No, tengo que hacer una gestión para don Samuel.

¿Sabe qué? Que espere.

-Yo no tenía pensado ir, pero me he quedado con las ganas.

¿En qué tranvía llegamos? -En el dos. Vamos.

Tito, Tito, Tito... Tito, Tito, Tito...

Celia, Tano es tu hijo, hace tiempo que no le ves.

No entiendo que no quieras ir, que le cambies por cuidar a una vecina.

-No es una vecina, es mi mejor amiga.

-Tú no eres médico ni enfermera.

Si se pone mala, no la podrás curar.

-Pero puedo estar pendiente de ella.

Puedo darle cariño y ánimos.

-Celia, por favor, más pueden las medicinas.

-Felipe, te estás obcecando y no quieres ver mi punto de vista.

-Estabas como loca por hacer este viaje,

por visitar a Tano.

-Felipe, mi hijo es ya mayor, y aquí han pasado muchas cosas.

No quiero marcharme.

No quiero que mi ahijado nazca mientras yo esté lejos de aquí.

-¿Por qué? -Porque quiero estar segura

de que nace bien.

No quiero que Dios se lleve a dos angelitos

con tan solo unas semanas de diferencia.

-Está bien.

Está bien.

Aplazaremos una vez más este viaje.

-¿De verdad?

-Claro.

-(RESOPLA) -Al menos merendaremos juntos.

-Fresas con nata.

Me encantan.

-(RÍE)

Ven aquí.

(SE QUEJA)

Celia.

(SE QUEJA)

Ay...

Celia.

¡Celia!

(RESPIRA AGITADA)

Celia.

¡Ramón, Ramón!

-Trini, Trini, mi amor.

Trini, Trini.

-Mi pasti... -Sí, toma.

Toma.

Toma. Tómatela. Trágala, trágala deprisa.

Así.

-¡Doña Trini! -¡Fabiana, ayúdeme a incorporarla!

-Señora. -Así.

-Agua. -Carga a Trini.

-Agua. Agua.

Agua.

Agua. -No se preocupe.

Ya, ya, señora, ya.

-Toma, Trini. Trágala, trágala.

Así.

-Ya, ya.

-Aguanta, mi amor, aguanta.

Trini, Trini.

Fabiana, ve ahora mismo y llama inmediatamente a un médico.

-Ahora mismito, señor, ahora mismito.

-Amor, ya está.

-Ya mejor. Estoy mejor.

-Ya está. Ya está.

(LLORA)

-Ya ha pasado, ya ha pasado.

Ya ha pasado.

(LLORA)

Tito, Tito, pero mírele, que parece un toro.

Tenga cuidado. -Cuide su defensa, Tito, ¿estamos?

No deje que le entre con su derecha, golpea muy fuerte.

-Tranquilos.

Este no me dura ni dos tortas.

(RÍE) -Vamos, Tito.

Tito, Tito... -Salude, Tito,

salude a la afición.

-Tiene a todos en el bolsillo. ¡Vamos!

(Suena la campana)

-Vamos, vamos.

Tito, Tito, Tito, Tito...

¿En un combate de boxeo?

Sí, señor, eso es lo que me han dicho.

No sabía que usted lo buscaba.

Maldito sea. Espero que haya cumplido mi encargo.

Si yo puedo hacer algo...

Es un combate con el púgil que representa a don Íñigo,

el de La Deliciosa.

Tal vez pueda ir a buscarlo. No, no Carmen.

Hay cosas más importantes que hacer que ir a buscar a ese lamecharcos.

¿Has preparado mi ropa?

Sí, está toda lista y doblada para meter en los baúles.

Cabría en dos baúles y la maleta grande.

Bien.

¿Se va usted de viaje?

Perdone que le pregunte, no quiero que me grite.

Solo quiero cumplir con mi trabajo.

Siento haberte gritado anoche, Carmen, sé que no te lo mereces.

Estoy sometido a mucha presión.

Y las cosas en los últimos tiempos no han salido como deseaba.

No tiene usted que darme explicaciones.

Voy a marcharme una larga temporada de Acacias, pero volveré.

Ten.

No, señor, yo no quiero nada.

Carmen,...

si vendes esta perla,

podrás vivir varias semanas sin problemas.

Por lo menos hasta que encuentres otro trabajo.

También te he escrito una carta de recomendación, esta sobre la mesa.

Gracias, señor.

Digan lo que digan, es usted muy bueno.

No, Carmen, no lo soy.

Pero tú no te mereces mi maldad.

No te será complicado encontrar una casa en la que te traten bien.

Eres trabajadora, educada y servicial.

Y una buena mujer.

Gracias.

Ahora ve a meter mi ropa en los baúles.

Carmen,...

solo quiero pedirte una última cosa.

Lo que usted diga, señor.

No le digas a nadie que me he marchado.

Por lo menos hasta que esté muy lejos de Acacias.

Le dije que cerrara su guardia.

Dos veces le ha entrado con su derecha.

-Tranquilo, todo va bien. -¡¿Cómo vamos a estar tranquilos?!

Tiene puños como martillos.

-Solo hay que esperar que caiga de largo.

-Cierre su guardia y tenga cautela. No se confíe, va.

-Tito, dale fuerte. -Vamos, vamos.

Vamos, Tito, déjelo KO.

-¿Cómo lo ve, Liberto? -Muy confiado.

-Que me da a mí que hoy perdemos.

-Tenga confianza.

(Vítores)

¿Lo ve? Es que sigue dejando que el otro le machaque con su derecha.

-Vamos a perder los calzones hoy.

-¡Tito, dale!

-¡Eso es! ¿Eso qué es? -Un golpe.

-¡Una coz!

-Cinco,

cuatro, tres...

dos,...

uno...

KO.

Úrsula.

Fabiana.

La he traído bizcocho.

Es de limón.

Hice dos, pero uno de ellos fue visto y no visto, se lo comieron.

O sea, que estará rico, digo yo.

Mis compañeras se pondrán contentas.

Como a mí me traen muchas cosas,

las comparto con las que no reciben nada.

Desde luego que está usted "cambiá".

La vida es larga, Fabiana, y hay tiempo para todo

y una va aprendiendo.

Lo que importa es acabar siendo decente y buena persona,

aunque se haya tardado en aprenderlo.

Bien está lo que bien acaba.

Le he traído más cosas.

Esto son unas albóndigas.

Se lo hecho Agustina "pa" usted.

¿Agustina?

Qué detalle más bonito. ¿Por qué lo ha hecho?

Pues eso mismo le iba a preguntar yo. No sabía que eran amigas.

Ni yo. Bueno, ni amigas ni enemigas.

Apenas he tenido trato con ella.

Supongo que...

sentirá compasión.

Será eso.

También le he traído jabón y algo de ropa.

Jabón.

Eso sí que me irá bien.

Me recuerda a la ropa del padre Telmo.

Don Telmo a secas, Úrsula, ya no es padre.

Doña Susana no deja de echar pestes de que haya colgado los hábitos.

Doña Susana es una beata.

En cuanto haya otro párroco, estará contenta.

¿Qué dicen los demás?

Le han cogido afecto a don Telmo.

Se quejan, pero "na" más.

Hasta se alegraría de que se quedaran en Acacias.

Dios lo quiera así.

"Na", ya es la hora, tengo que irme.

¿Volverá?

Si sigue usted aquí, sí.

Aunque espero que le manden pronto "pa" la calle.

Gracias, Fabiana. No hay de qué.

Buenas tardes.

Buenas tardes.

Las acabo de escuchar.

Muy pronto estará en libertad,

ya verá, Fabiana.

"Deseo que lleguen noticias"

del resultado del combate.

Espero que Tito haya ganado.

-Seguro que ha ganado.

-¿Cómo lo sabe?

-¿Te crees que ese hombre va a tener el descaro de perder,

después de que Íñigo ha tenido la delicadeza

de alquilar un automóvil para llevarlo?

-Madre, qué fácil sería el mundo si siguiera su lógica.

-¿Qué quieres decir?

-Nada, no me haga caso.

¿Le acompaño mientras les esperamos?

-No, estoy muy cansada, mejor me voy a casa.

Pero luego. -Sí.

Con Dios, madre.

-Perdone.

Disculpe que la moleste, señorita.

¿Sabe usted dónde podemos encontrar a Tito Lazcano?

-¿A Tito? Claro, en La Deliciosa, la frecuenta mucho.

Pero ahora no está.

-¿Sabe dónde está? -Peleando en la Sociedad Gimnástica,

había una velada de box y él participaba,

¿Conocen al señor Lazcano?

-Somos aficionados al box, grandes admiradores suyos.

-Qué contento se va a poner cuando le diga que tiene admiradores.

-Ya lo creo.

¿Cómo llegamos a la Sociedad Gimnástica? Somos de fuera.

-Claro. ¿Conocen la estación? -De allí venimos.

-Está muy cerca. Vayan hacia allí y pidan indicaciones.

-Muy amable, señorita. -Un placer.

-Con Dios. -Con Dios.

Vamos. Ese se va a enterar.

Creí que no lo contaba, Celi.

Por más que me estiraba, no llegaba a las pastillas.

-Es culpa mía, Trini, tenía que haber estado contigo.

-No digas disparates, Celia, por favor.

Tienes un esposo y tienes que atenderlo.

-Mi obligación es estar contigo, que eres quien me necesita.

Por lo menos hasta que regresen Antoñito y Lolita.

-Bueno.

¿Qué quería Felipe? ¿Para qué te llamó?

-Para contarme que había comprado unos pasajes para ir a ver a Tano.

-Qué bien.

¿Cuándo os vais?

-De momento no nos vamos.

No me muevo de aquí hasta que no nazca

tu hijo y esté bautizado.

No te vas a librar de mí fácilmente.

¿Ya has traído al doctor?

-Ramón, ¿qué te ha contado?

-No voy a poner paños calientes, Trini.

Malas noticias.

-¿He perdido a mi niño?

-No.

Pero no descarta que pudiera ocurrir.

-Ramón, cumpliré con todas las órdenes del doctor.

Comeré acelgas si es necesario.

-Me temo que eso ya resultaría insuficiente.

Trini,...

hay que sacarte al niño.

-¿Qué?

-Pero ¿cómo me lo van a sacar?, todavía es pronto.

-No queda otro remedio.

Hay que sacarlo lo antes posible.

Lo va a hacer un cirujano especializado.

-¿Me van a operar sin parir?

-Sin parir.

Te abrirán el vientre y sacarán a la criatura.

-Entonces no podré tener más niños.

-Trini, lo más importante es que tú te recuperes.

Verás, el cirujano...

va a utilizar una técnica que ha desarrollado un médico alemán.

Después, podrás tener todos los hijos que quieras si lo deseas.

-¿Sacará a mi niño de mi cuerpo con vida?

-Cuanto antes lo hagan, más posibilidades habrá.

-Entonces no hay que esperar.

"No se preocupe por mí, padre,"

no tengo problemas aquí dentro.

Si necesita algo, no tiene más que decirme.

A veces me desasosiego,

pero se me pasa.

Lo único que necesito es paciencia

y ahuyentar los malos pensamientos, porque...

a veces creo que voy a pudrirme aquí dentro.

No, ni se le ocurra. Va a salir de aquí.

Tiene que sacar fuerzas de donde sea

y confiar en la justicia.

Pero no puedo hacer nada.

Y dependo de que alguien diga la verdad,

pero no creo que haya nadie dispuesto a hacerlo.

No desespere.

Haga de tripas corazón para recordar.

Lo intento, de verdad que lo intento, pero...

Ese fue un día muy tenso y complicado,

y yo estaba muy nerviosa, ofuscada.

Cualquier detalle puede ser la diferencia entre salir en libertad

y seguir aquí encerrada.

¿No había nadie en la calle, aparte de Cesáreo y Agustina?

Nadie.

Es como si el destino lo hubiera hecho a propósito para inculparme.

Es que ni siquiera estaba el grupo de mendigos

que suele estar en la iglesia.

Solo había uno de ellos.

¿Había uno? ¿Y por qué no lo ha dicho antes?

Pues no sé, porque no me di cuenta si dormía

o estaba despierto, era uno de los habituales.

Tal vez ese mendigo viera algo.

Hay que localizarlo. Lo dudo.

Pero si alguien vio algo, fue él.

Ese...

Quiero hacerles unas preguntas. -¿Sucede algo de enjundia?

-¿Le pregunto a usted por su trabajo?

Pues no lo haga usted

y limítese a contestar.

-"Por Tito".

-Buenas noches.

Permítanme que les felicite por la pelea de Tito.

Me complace que estén celebrando el éxito de mi boxeador.

-Se ha liado un poco, porque ha dicho que es su boxeador.

-(RÍEN)

-Lío ninguno, he dicho lo que quería decir.

Tito me pertenece.

-"Tengo mucho miedo".

-No tengas miedo.

-Si me pasa algo...

Celia, escúchame.

Si me muero,...

necesito que me prometas que vas a ser como una madre para mi hijo.

"Aún no me has contado a qué" se deben estas ropas que vistes.

He renunciado a mis votos.

Nunca más vestiré sotana.

Ahora soy un hombre libre.

"Dios quiera que todo acabe bien".

-¿Qué va a ser de mí si la pierdo, Fabiana?

-No diga eso. Con los médicos que se han "buscao",

esto es cosa de poco, ya lo verá.

-No nos engañemos, que la vida de la madre

y de la criatura corren peligro.

-¿El señor Alday va a marcharse del barrio?

-¿Qué interés tiene en ese asunto?

-No importa. Dígame lo que sabe.

-Sí que le pone empeño a la figurita.

Como tener delante a la mismísima Marcelina.

-¿Cómo que a Marcelina?

Hable con Felipe y exíjale que cumpla con su compromiso.

El podrá hacer bien poco.

Tiene en su mano la mayor fortuna de este país y la deja escapar,

no puede permitirse ese lujo.

No creo que Felipe ceda.

Presiónele con lo que sea.

Si es usted un hombre con lo que tiene que tener,

hará que esa gente cumpla su compromiso.

Sobre todo porque es la única salida que tiene.

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Acacias 38 - Capítulo 937

28 ene 2019

Felipe ha planeado un viaje sorpresa a Inglaterra para ver a Tano con el fin de que Celia se olvide por un tiempo de los problemas que le acechan, pero Celia se niega a viajar estando como está Trini. Celia y Trini hacen una ofrenda a la virgen. Las vecinas comentan lo mucho que ha cambiado Celia y especulan con una posible relación entre Lucía y Telmo.

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  1. Alicia Alvarez

    Saquen a Samuel, que se muera la mamá de Leonor me cae tan mal que no se me pega el nombre , a Servando que es insoportable, y a la enamorada de Jacinto , es cierto nada de box, más como Telmo, como Celia, como Úrsula pero pobre, tienen que hacer unos cbios, amo la serie pero la están llevando a sitios que molestas,shhhh no maten a Trini.

    30 ene 2019
  2. Liliana

    No van a matar a Trini para que Celia se quede conel bebé, no? Salvo que la tengan que sacar de la novela por algo... Y estoy cansada de tanto boxeo, no lo aguanto, eso no es deporte nunca lo soporté, puaj!

    30 ene 2019
  3. Sara

    Enhorabuena por la serie!!!La sigo con entusiasmo desde que empezó. Gracias a todos estos profesionales.

    30 ene 2019
  4. Angie

    Era de imaginarse que el niño de trini muera, si murió el de celia, dejen descansar un rato de Samuel Alday, tanta maldad sin castigo aburre!!!! Me gusta más la maldad de Ursula qué las de Samuel. Saquen a Samuel por un rato de la serie, por favor!!!!!

    29 ene 2019
  5. Marilu

    En relativamente breve tiempo, en Acacias sucedió de todo, terremoto, explosiones, asesinatos a granel, muertes por causas naturales, inundaciones, epidemias, un casamiento y medio ( el de Lucía no se concretó ) absolutamente fríos y aburridos, ahora todo " indicaría " que o Trini o su bebé no quedarán en este mundo: Señores, no les parece TOO MUCH ? Ni en los capítulos de OBRAS MAESTRAS DEL TERROR, del actor, autor y director argentino Narciso Ibañez Menta sucedían tantos estropicios.

    29 ene 2019
  6. Celeste

    Que horror, yo no quisiera ser rica, tienen una cantidad de problemas... en Acacias nadie es feliz. Sólo las criadas a su manera viven en alegría y conformidad. Yo le rogaría al escritor de este...... que deje ya de hacer msldades, que la pobre Trini tenga a su hijo. Porque está perdona es capaz de matar al niñomona la madre o a los dos, basta ya de desgracias. Aquí o.muren o desaparecen...

    29 ene 2019
  7. Mgo

    Mi enhorabuena a Juan Gareda por su excelente trabajo.

    29 ene 2019
  8. Mabi

    Fue gracioso ver venir en el fondo de la hinchada de TITO, a un señor y señora de postin. Cargando pancartas alentandolo!!!!!' y yo le recomendaría a Celia y Felipe que le paguen el Pasaje de Londres a Acacias a Tano, porque entre uno con su trabajo y la otra cuidando a su amiga, nunca pueden realizar el dichoso viaje!!!

    29 ene 2019
  9. Felipe

    Términos muy propios de mi país: Susana: MALA ONDA; Iñigo: se le ahogó la fiesta o le escupieron el asado; Carmen: una caída del catre; Marcelina: MUY "PESADA " ; Jacinto: otro caído del catre.....JAJAJAJA que personajes por Dios

    28 ene 2019
  10. Maribel

    Me gusta que a Samuel no le salgan bien las cosas ... Juan Gareda consigue que no sienta pena por su personaje. Sigo pensando cuándo le van a decir a Lucía que Telmo ya es un hombre libre y, como ya han comentado, yo también espero una bella historia de Amor entre Telmo y Lucía ... pero, por favor, señores Guionistas que puedan ser felices y no "desaparezcan".

    28 ene 2019