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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 924 - ver ahora
Transcripción completa

-El padre Telmo ha hecho voto de obediencia y debe obedecer,

y ya me he cansado de tanta cháchara.

Tiene usted una misión...

y debe llevarla a cabo.

"Creo que Lucía" tiene confianza con todas vosotras,

suele hablar con las criadas, ¿no?

Quizá podrías averiguar más cosas que yo de lo que le atormenta,

y si eso fuera así,...

quizá yo podría ayudarla en sus tribulaciones.

De acuerdo.

Si me entero de algo, se lo diré.

Te estaré eternamente agradecido.

-El Servando se ha "portao" conmigo siempre como si fuera mi padre,

y ahora lo está pasando "mu" malamente con lo de la Paciencia,

que no lo supera, y yo quería darle una alegría.

-Claro que sí, Lolita, así se hará. Servando será el padrino.

No permitas que Samuel Alday y el prior Espineira

se acerquen a ella y le hagan daño.

Por favor,... no lo permitas, Señor.

-"Trini,"

que voy a ser madre.

Pero ¿cómo es posible?

Pues no lo sé, pero ha ocurrido. Voy a ser madre de nuevo,

voy a ser madre. De ahí las náuseas y el malestar.

Nunca me hubiera imaginado que fuese porque fuera a tener un hijo.

-¿Quién se lo iba a imaginar después del calvario que habéis pasado?

-Si me dijeron que no podía concebir.

Es un milagro. El doctor estaba sorprendido.

-Ay, Celi, que vamos a ser madres casi a la vez.

Pues... espero... que sea muy feliz...

y que le vaya muy bien.

Adiós, padre,...

hasta siempre.

-"Les quiero presentar..."

a don Tito Lazcano,

que él es boxeador,

es valenciano y estoy seguro

de que se va a convertir en todo un campeón.

"Pero también"

me haría muchísimo más feliz,...

si aceptara esto.

Lucía,...

¿aceptaría este anillo de compromiso

como símbolo del amor que siento por usted?

Lucía, querida,...

sigo esperando respuesta.

"¿Se encuentra bien?".

Sí, estoy bien. Tan solo ha sido un vahído pasajero, ya me recupero.

¿No sabrá usted la dirección exacta

de los señores Álvarez-Hermoso?

De don Felipe y doña Celia. Sí.

Viven en el número 38, la tercera planta.

Me llamo Lucía Alvarado.

Samuel Alday, para servirla.

"Por no mencionar lo que he aprendido a su lado

y lo que me ha gustado trabajar con usted".

"Eso ha sido mutuo".

Yo jamás habría escogido obras de arte mejor que usted,

tiene usted un gusto...

refinado y exquisito, Lucía.

Todo hombre debería respetarla y cuidarla, Lucía,

es lo único que usted se merece

y a lo que quisiera dedicarme el resto de mis días...

si usted me lo permite.

"Padre,...

yo no merezco su rechazo constante".

No soy un trapo al que puede pisar una y otra vez.

Padre, yo creo que los dos sentimos algo el uno por el otro

y merecemos una oportunidad.

Se lo preguntaré por última vez.

¿Está seguro de lo que está haciendo?

Lo comprendo.

Lamento haberla incomodado con mi proposición.

No volverá a suceder.

No, no, Samuel.

Perdone.

Sí acepto.

Deme ese precioso anillo, seré su esposa.

(SONRÍE)

(Sintonía de "Acacias 38")

Lucía, al aceptar convertirse en mi esposa,

me ha hecho el hombre más feliz del mundo.

Tan solo quería pedirle algo.

Lo que sea, pero creo que ha llegado el momento de tutearnos.

Sí, sí, tienes razón.

Discúlpame, te he interrumpido, ¿qué es lo que querías pedirme?

Que celebremos nuestro enlace cuanto antes

y una vez seamos marido y mujer, abandonemos Acacias para siempre.

Como desees, solo vivo para hacerte dichosa.

Voy a ir a comunicárselo a tu prima.

Ahora mismo vuelvo.

-"Ende" luego que estoy más nerviosa que la Lolita por su boda.

-Bueno, templa, muchacha, que "to" va a salir fetén.

-Diga usted que sí, Fabiana.

No veo el momento de ver entrar en la iglesia a Lolita

y escucharla decir el "sí, quiero".

-Y más después de los sobresaltos

que nos ha hecho pasar la muy "desgraciá".

-Pues ¿saben?

Yo creo que deberíamos organizarle un festejo,

"pa" celebrarlo con todas sus comadres.

-No me parece nada mal.

-"Señá" Fabiana,

¿qué le ocurre, es que no le parece buena idea?

-No, Casilda, hija, no es eso.

Simplemente que una servidora pensaba las vueltas que da la vida.

Fíjate, mañana a no más tardar

Lolita se va a convertir en mi señora.

-Es verdad.

Los novios van a vivir en casa de los Palacios.

-¿Me ayudas, Casilda?

Fabiana,...

Es normal

que se vaya a sentir algo rara sirviendo a Lolita.

-Sí, pero eso no me importa ni una miaja, Carmen.

Tenga en consideración

que en su tiempo llegué a servir a mi propia hija, Cayetana.

Yo me siento muy dichosa atendiendo a los demás, y más si se trata

de personas a las que estimo de corazón, como es el caso.

-A la que sí va a resultarle bien extraño es a Lolita.

Quién la ha visto y quién la ve.

Señora de la noche a la mañana sin comerlo ni beberlo.

-"Enseguro" que aprenderá mucho con el tiempo,

y lo hará tan bien como doña Trini, que hoy en día es una señora

de los pies a la cabeza. -Tienes razón, Casilda,

cambiar de criada a señora no es complicado,

lo difícil es cuando sucede al revés, como me tocó a mí.

-Oigan,

¿y si invitamos a doña Trini al festejo?

Como invitada de honor. Bueno, después de la Lolita,

claro está.

-Qué raro se me hace verlas tan "callás". ¿Qué pasa?

-¿Qué va a pasar, Lolita? Pues no pasa "na" de "na".

-Entonces, ¿de qué hablaban con tanto disimulo?

-¿No te amuela?

De lo que a ti no te importa, por decirlo claro y mal.

-Buenos días nos dé Dios.

-Arrea, Servando,

¿qué hace usted por aquí tan temprano?

-Venía a ver si me daban de desayunar,

que no me queda ni un chusco de pan.

-Anoche sobraron estas torrijas, si se le antojan.

-Bueno, pues sea, sea, y de paso me puede dar una tacita de achicoria,

por si acaso se me atraganta el tomármelas a palo seco.

-Ay, ¿habrase visto? Que pide usted más que un fraile.

-Todavía recuerdo las torrijas que me hacía mi Paciencia,

con su anisito y su azúcar. Mal rayo la parta.

-Servando. -Eh.

-Que no he "tenío" ocasión de pedirle algo.

-Pues... tú pide, si está en mi mano y no me cuesta parné.

-Que,... que usted ha "sío" como un padre "pa" una.

-Ah. -Servando,...

que "na" me haría más dichosa que ir de su brazo camino al altar.

Vamos, que una quiere que sea mi padrino, ¿qué le parece?

-¿Que qué me parece? ¿Que qué me parece?

-Eso parece un sí.

(RÍEN)

-Qué bonito.

-Mañana por fin es la boda de Antoñito y Lolita.

-Eso si no se da cuenta de que contradicen alguna otra

absurda tradición de Cabrahígo. -Ay, madre, por favor, no diga eso,

con lo que han pasado. -Tienes razón,

se merecen que les salga todo a pedir de boca,

aunque no sé si eso será sencillo. Yo creo que resultaría más fácil

juntar el agua y el aceite que a los invitados que van a traer ambos.

Ay, no me mires así, hija, tengo más razón que un santo.

Por un lado, los invitados del altillo

y los que vengan de Cabrahígo, más los invitados de Ramón,

entre los que se encuentra, a parte de nosotros, un diputado.

-¿Eso es cierto?

-Así me lo dijo el interesado en persona.

A la boda de Antoñito va a asistir nada menos que el diputado

Antonio Crespo De Lara.

Esperemos que no suceda alguna otra desgracia.

La última vez que nos codeamos con un político, las Galerías Alday

y casi se nos lleva a todos por delante.

-Madre, no hable de eso.

¿Hace falta que le recuerde el atentado en el que murió mi padre?

-No, no hace falta, y Liberto, tienes razón.

Mejor hablemos de otra cosa.

-Traigo algo maravilloso.

-Espero que sean los churros que le hemos pedido hace un rato

y no nos ha traído. -Mucho mejor.

-Lo dudo.

-Ha salido la reseña de la presentación de Tito Lazcano.

Dice:

"Ayer asistimos a la presentación de Tito Lazcano, un veterano boxeador

que acaba de llegar a la ciudad

y promete grandes triunfos". -¿Y de ti no dice nada?

-Sí, sí, más adelante.

Escriben sobre el propietario de la prestigiosa y conocidísima

chocolatería La Deliciosa de la calle Acacias

y dicen de él que será su representante.

Mira.

Hay una fotografía y todo. -A ver.

Pero, cariño, si has salido bien guapo.

-Sí. Ya sabía yo que representar a Tito

iba a ser un buen negocio.

La noticia ya ha hecho publicidad de La Deliciosa.

-Pero no gracias a usted, el mérito es de mi hija,

perdone que se lo recuerde. -No es menester,

que yo nunca olvido

todo lo que vale mi novia.

Se lo agradezco, Úrsula.

¿Y fray Guillermo, no desayuna? No, salió con el alba.

¿Le dijo adónde?

No, pero es de entender que habrá ido a pasear.

Le gusta estar en los Jardines del Príncipe.

Sí, se nota que la ciudad no es de su gusto.

Así es,

no está acostumbrado a tanto ajetreo.

Padre,...

cuando fray Guillermo vino, me comentó usted

que estaría con nosotros todo el tiempo que usted le precisara.

Aún sigue aquí, ¿es que aún tiene usted dificultades?

Úrsula, no es preciso que se preocupe tanto por mí.

¿Que no me inquiete por usted? Eso es imposible.

(Golpean la puerta)

Quizás sea fray Guillermo que vuelve.

Úrsula, ¿quién es?

Samuel, ¿qué hace en mi casa?

Descuide que no le entretendré en demasía.

Tan solo quería invitarle a una merienda que voy a dar esta tarde

en La Deliciosa para mis vecinos y amigos.

Y desea que yo asista.

Por supuesto.

Lucía y yo tenemos una grata noticia que darles.

Usted y Lucía.

(ASIENTE)

¿Qué noticia?

La de nuestro compromiso.

Es deseo de mi prometida casarnos lo antes posible,

por ese motivo también he venido a verle.

Usted, como nuestro párroco, debe oficiar el enlace.

¿Qué fecha cree que es la más próxima

en la que podrá realizarlo?

# Como una diosa que vino a lidiar, con su porte pinturero,

# desde marzo, desde marzo hasta febrero.

# Sus ojos, dos luceros de azabache,

# tan bellos que parecen un mapache.

# Su risa, con los labios de amapola... #

(TARAREA)

-Muy contenta te veo, Casilda.

-Ay.

Como "pa" no estarlo, "señá" Carmen, me sobran los motivos.

"Namás" que mi mejor amiga va a pasar por la vicaría

mañana "mismico". Y el Servando,

que está muy feliz con eso de que va a ser el padrino.

-El pobre, no podía parar de llorar de la emoción.

-Es que no me extraña. Estaba "necesitao" de buenas nuevas.

-Lolita se ha portado fetén.

Es de suponer que don Ramón

tendría pensado ser el padrino.

Se ha arriesgado a tener una buena con su suegro

al pedírselo a Servando. -Ya, pero ya sabe usted,

la Lola no le teme a nada.

-Es muy tarde, Casilda, con tanta cháchara

se nos ha ido el santo al cielo. -"Pa" chasco que sí.

Tenemos que apurarnos, que cuanto antes empecemos la faena,

antes tenemos tiempo libre "pa" los festejos.

-Casilda,

a usted la buscaba. -"Pos" mire, ya me ha "encontrao",

pero... Marcelina, que no nos pilla en un buen momento.

-Pierda "cuidao", si apenas la voy a entretener una miaja.

He "estao" practicando el grito de su primo Jacinto.

-Anda, pues eh... mire usted

qué bien.

-¿No quiere oír cómo he "progresao"?

-¿Serviría de algo que me negara?

Perdone,

Marcelina, disculpe, no era más que una chanza,

seguro que la "señá" Carmen,

tanto como yo, estará "encantá" de escucharla a usted.

Hale, dele.

-Pues allá voy.

¡Yeeeeeeeee...! -"¡Yeeeeepayaaaaaaa!".

-Pues...

sí, sí que ha "estao" usted practicando.

"Amos", ha "progresao" una barbaridad.

-Si hasta le ha "cambiao" la voz.

-"Pa" chasco que sí,

hasta yo misma diría que el que ha "berreao" es mi primo.

-Y si te fijaras, hasta me verías, mastuerza.

-Ay, primo, primo, que eres tú. -El mismo que viste y calza.

-Ay, qué maravilla verte.

-Qué ganas tenía de verte, prima, ¿me has "echao" de menos?

-¿Que si te he "echao" de menos? Pues claro.

¿Te acuerdas de la "señá" Carmen? -"Pa" chasco que sí,

¿cómo está usted?

¿Y de la Marcelina? -¿Eh, quién?

-De...

Marcelina.

¡Marcelina!

-Pues ya está todo listo para la fiesta sorpresa de Lolita

en el altillo.

-Me alegra saberlo, seguro que a Lolita le hace muchísima ilusión.

Lo que me da pena es no poder ver su cara cuando lo descubra.

-Por eso no te preocupes, hijo, porque yo te lo voy a contar todo

con pelos y señales.

Han tenido el detalle de invitarme.

-Y espero que tú hayas tenido el buen tino de no aceptarlo.

-Ay, Ramón, que sieso eres en ocasiones,

¿por qué iba a hacer yo eso, a ver? -Pues te voy a dar dos razones.

La primera, porque una señora no tiene por qué inmiscuirse

en las celebraciones de las chicas del altillo.

-Buah, qué tontuna, Ramón.

-Y ahora te voy a dar la segunda, a ver si te convence más.

Porque en tu estado debes guardar reposo,

mañana es la boda y ya ves el trajín que vamos a tener.

-Descuida, querido, que yo voy a pasar toda la velada

sentada en la mesa, sin bailar. Apenas.

-Conociéndote como te conozco,

me cuesta creerlo.

-Ramón, te lo ruego,

no te opongas, que me hace muchísima ilusión acudir al festejo.

-Está bien, no puedo negarte nada,

ya lo sabes, y más con esa cara que pones.

-Lo sé, por eso lo hago.

Que eres un sol.

Bueno, y ahora que ya te tengo convencido,

voy a bajar a la sastrería a ver qué tal van los vestidos.

(Se cierra la puerta)

-Está más ilusionada que la propia novia.

-¿Y usted, qué,

también se siente dichoso ante la boda?

-Pero ¿cómo no voy a estarlo, hijo?

Estoy muy orgulloso de ti, hijo.

En este tiempo...

En este tiempo has madurado y te has convertido en un verdadero

hombre. -Bueno, la verdad es que nunca

hubiera podido lograrlo sin su apoyo.

-Siempre lo vas a tener, hijo, siempre.

Siempre voy a estar a tu lado, a tu lado y al de tu familia.

-Mi familia.

Nunca le agradeceré lo suficiente que haya aceptado a Lolita.

Sé que no es la mujer que usted soñaba para mí,

pero le aseguro que ninguna otra mujer podría hacerme más feliz

que ella. -Lo sé, hijo.

Yo tampoco pensé nunca

que terminaría casándome con alguien como Trini

y, ya ves, ahora no puedo imaginarme mi vida sin ella.

Vuestra vida va a estar llena de dicha, hijo,

solo espero poder ser testigo de ella.

-"¿Y bien, Trini,"

qué te parece el vestido de novia?

-¿Qué me va a parecer, Susana?

Un primor, un trabajo digno de tu valía.

Soy muy consciente

de lo mucho y lo rápido que has trabajado,

te lo agradezco en el alma.

-Mi señora se está dejando las pestañas

para sacar adelante todos los pedidos a tiempo para la boda.

-Así es, pero que nadie más se case con tan poco margen de tiempo.

-(RÍE)

Para muestra, un botón. Seguro que venís todas a lo mismo.

-Bueno, sí, venimos a probarnos nuestros vestidos.

-Pues tendréis que hacerlo por turnos,

porque de momento Dios me ha concedido solo dos manos.

-Bueno, tranquila, Susana, atiende primero a Celia y a su prima,

yo me quedo la última. -Uy, Rosina,

tanta generosidad viniendo de ti, me escama.

-Ay, es que así aprovecho y me ponéis al día, que en mi casa

me aburro en demasía.

¿Habéis recibido la invitación de Samuel para merendar

esta tarde en la chocolatería? -Sí,

yo la he recibido, pero no sé si podré ir,

la boda me tiene muy ocupada.

-Yo también he sido invitada, ¿qué querrá decirnos con tanta urgencia?

-Algo me dice que quizá Celia

y su prima lo sepan, ¿me equivoco?

-No, lo sabemos, y las noticias no pueden ser mejores.

Pronto habrá otra boda en Acacias.

-¡Anda!

Lucía, así que has decidido aceptar la proposición de Samuel.

-Pues...

pero qué bien, me alegro muchísimo, hacéis muy buena pareja, ¿no?

-Ay, solo espero que esta vez me deis más tiempo

para confeccionar los vestidos.

No hemos decidido la fecha, pero no queremos tardar demasiado tiempo.

-Otra con prisas. A este paso vais a acabar conmigo.

-Tú no hagas ni caso, Lucía, di que sí, cásate pronto

que si no me voy a poner de parto en tu boda.

Bueno, tienes dos opciones, o te casas prontito

o te esperas a que pueda ir con el niño en brazos.

(RÍEN)

-Ahora que Trini lo ha dicho, permitidme que esta no es la única

buena noticia que tenemos. -¿Cómo? Celia, ¿lo vas a contar?

Me dijiste que guardara el secreto.

-Pero ¿de qué estáis hablando? -Si no lo cuento, estallo.

Va a haber otra boda. Y también otro niño.

Que estoy embarazada.

Esperaba que me felicitarais. -Sí, sí, sí, claro,

nos alegramos mucho,

es que nos hemos quedado de piedra. -Ay, Celia,

¿lo sabe ya Felipe? -No, no, no lo sabe.

Iba a escribirle un telegrama, pero como está al venir,

prefiero decírselo en persona.

-Es natural, pero díselo al hombre cuando esté sentado,

no se vaya a caer de la impresión de bruces al suelo.

-Después de decírselo a él, escribiremos

un telegrama a Tano.

-No sé yo si deberías haberle dado ya aviso a tu esposo

para que viniera a atenderte. -No, estoy bien.

Más allá de los mareos, me encuentro perfectamente.

-Bueno, pues...

sea como fuere, yo te felicito de todo corazón, Celia, de verdad.

-Señora, permítame que le dé la enhorabuena.

-Gracias, Agustina. -Qué día más dichoso,

no paramos de recibir buenas noticias.

-A las buenas, señoras.

Doña Susana,

¿cuándo me voy a poder probar el traje?

(RÍEN)

Pero ¿qué pasa? ¿Me he perdido algo?

(RÍEN)

-Estoy desbordada.

Por si no tuviera ya bastante con preparar el piscolabis de mañana,

a Samuel no se le ocurre otra cosa que organizar una merienda

para todo el barrio.

-Mujer, es de agradecer que nos dé trabajo.

-Sí, pero no tanto.

Ayer, la condenada presentación de tu boxeador, hoy la merienda

y mañana la boda. A este paso no termino la semana.

Y, para colmo de males, la maldita tarta de higos

no me sale ni en broma.

Vaya empeño el de Lolita.

-Oye, ¿qué retrato te agrada más?

-Lo que me agradaría es que mi hermano me escuchara

cuando me quejo. Eres un egoísta.

-¿Y esos retratos?

-Pues he estado con Tito en el estudio de un fotógrafo

para que le hiciera unos retratos en pose de lucha porque, al parecer,

es muy habitual entre boxeadores este tipo de material.

A usted,...

¿qué retrato le parece más apropiado para promocionarle?

-Pues...

lamento decirle que ninguno en concreto.

Tito tiene una expresión tan cándida, que no parece boxeador.

-Claro, claro,

es que eso mismo me parecía a mí, no impone mucho, ¿verdad?

-Seamos claros, más bien nada.

Más que disponerse a tumbar a un adversario en la lona,

parece estar dispuesto a ayudar a una ancianita a cruzar la calle.

-Pues nada, voy a tener que pedir al fotógrafo que repita el trabajo.

Oiga, me quiero reunir con otros promotores para organizar una pelea

para Tito lo antes posible, no sé si le importaría acompañarme

a la Sociedad Gimnástica. -Claro que sí,

pero no sin que antes me sirva un expreso,

que era a lo que venía. -Bueno,

mejor le convido en otro lado. Es que si mi hermana

sale ahora y me carga con trabajo,

nosotros no nos podemos marchar. -Como usted quiera.

Vayamos. -Vayamos.

-Íñigo, ayúdame con estos dulces. ¡Íñigo!

¿Será posible?

-Es que no se me va de la cabeza, es que esto es algo más que un milagro.

Yo creo que Celia se puede comparar

a la mismísima Virgen María.

-Rosina, haz el favor, no blasfemes en mi presencia.

-A ver, que no es blasfemia, es realidad.

¿Acaso no recordáis que los médicos le dijeron a Celia

que jamás podría quedarse preñada?

-Pero no es la primera vez que sucede algo así.

He leído de mujeres que, cuando han perdido todas las esperanzas,

es entonces cuando se quedan en estado.

-Tu hija tiene razón.

Si no, mira Paquita, la esposa del interventor del banco,

que vino a tener un niño a los 35 años casi, qué barbaridad.

-El caso de Celia bien diferente.

Acordaos de todo lo que pasó intentando quedarse preñada

hasta que los médicos le dijeron que no era posible.

Es que no entiendo qué ha podido hacer para quedarse en estado.

-Pues, madre, a sus años ya debería saberlo.

De verdad, no le den más vueltas. Si el médico ha confirmado

que está en estado y esperando un niño, no hay nada más que hablar.

-A todo esto, ¿alguien ha acompañado a Celia a esa consulta?

-¿Qué está sugiriendo, doña Susana?

¿Duda de la palabra de Celia?

-Tampoco he dicho eso, Leonor.

-Pues en tal caso, yo tendré menos reparos.

No es tan descabellado pensar

que tal vez todo sea producto de la imaginación de Celia.

Ya estuvo ingresada por tales cuitas.

-Pero ¿cómo puede ser tan desconsiderada?

Efectivamente, Celia sufrió muchísimo por su esterilidad,

hasta que su mente enfermó, pero lo ha superado.

En vez de buscarle tres pies al gato,

deberían alegrarse por su amiga.

-Arrea, muchas gracias por el festejo, que no me lo esperaba.

-Tú te lo mereces "to", Lolita. -Les estoy "mu" "agradecía".

Y a usted también, doña Trini, por venir a festejar con nosotras.

-No me lo perdería por nada.

-Quiero que sepan que ya sea señora,

"criá" o monaguillo,...

me van a tener siempre por este altillo,

que...

que esta siempre va a ser mi casa

y ustedes, mi familia.

-Anda, calla, mujer, que al final nos vas a hacer llorar a todas.

-Eso, y abre ya el regalo de una vez por todas, mujer.

-¿No debería esperar a estar con Antoñito?

-Quía, que no, ¿y perdernos su cara al abrirlo?

No, venga, que lo abra,... -(TODOS) ¡Que lo abra!

¡Que lo abra! ¡Que lo abra!

-Arrea.

Uy, qué preciosidad.

(Música)

-Así, cuando escuches la música de la cajita,

pues te acordarás de nosotras.

-Bueno, y eso no es todo, que también hay por ahí

unos palabros hechos de nuestro puño y letra.

-Uy, ¿y eso cómo puede ser?

Porque algunas sí, pero la mayoría no juntan dos letras.

-Pues por eso mismito nos costó una barbaridad,

mira, tuvimos que imitar la forma de las letras

para así poder escribir cada una nuestro mensaje.

-Es más, no sabemos si vas a entender lo que hemos puesto,

pero solo queríamos que supieras lo mucho que nos importas, Lola.

-Y todo lo que ahí pone ha salido de nuestro corazón.

-¡Bueno, basta ya de lágrimas! ¡Ahora "to" el mundo a bailar,

ahora mismo! -Eso, que "pa" algo se ha "traío"

mi doña Trini el gramófono, venga.

-Que digo yo, doña Trini,

que ya que somos los dos padrinos, que deberíamos abrir el baile,

si no es mucho atrevimiento.

-Lo que me habría "molestao", es que no me lo hubieras pedido.

Anda, elige tú la canción. -No, está más que elegida.

¿Qué mayor homenaje

a nuestra Lolita, que ponerle

"La niña de Cabrahígo"? -¡Ole!

(Música)

-Y tu primo, ¿cómo es que no ha venido?

-Pues ya tendría que estar aquí, no sé dónde se habrá "metío".

-Diez de montes.

-Ay, cómo echaba de menos jugar a los naipes con los señores.

-¿Sí, estás seguro de que lo añorabas?,

porque Rosina no deja de ganarnos. -¿Y te extraña?

Este juego se me da fetén. -Lo que tienes es mucha suerte.

-Bah, excusas. Y como ganadora, quiero mi premio.

Jacinto, quiero que me pongas al día el jardín,

que está muy descuidado desde que te fuiste al pueblo.

-Pierda "cuidao" que ya tenía "pensao" hacerlo.

He traído abono de oveja y unos brotes para plantar.

-Espero que el abono lo hayas dejado fuera de casa.

-Lo que a uno no le entra en la mollera es,

como teniendo un palacete llanito, a pie de calle y con un bello jardín,

"me se" han vuelto a esta pajarera de piso.

-Jacinto, ¿estás llamando pajarera a mi casa?

-Sí, señora, que aquí no se "pue" plantar ni un mísero geranio.

-No, este piso fue la casa familiar de Leonor cuando era pequeña.

Aquí la familia tiene muchos recuerdos

y tanto mi esposa como Leonor querían volver.

-Ah. En tal caso, me callo, que "ande" hay patrón no manda marinero.

Además,

que los recuerdos son más importantes que los jardines.

Y tanto.

Todavía me acuerdo de la Lorenza.

Cuánto la quería,

y cuánta descendencia me dio la "condená".

-Jacinto,...

¿estás diciendo que estuviste casado, tienes hijos?

-No, no, no, señora, que la Lorenza era una de mis ovejas.

-Parece que aún no le conoces.

(Algarabía)

-¿Y semejante escándalo?

-Eso debe ser la fiesta que las criadas iban a prepararle a Lolita.

-Arrea, que con los naipes se me ha ido el santo al cielo.

Quedé en ir al festejo. -En ese caso no te entretengo más,

pero acuérdate del jardín, Jacinto. -Sí, sí, sí.

En cuanto pase la boda de la Lolita me pongo a la faena.

-Y nosotros también tenemos que marcharnos.

Tenemos que ir a La Deliciosa a brindar por el compromiso

de Samuel y Lucía. -Se me había olvidado,

pero no creas que eso te exime de pagar tu deuda

por haber perdido en el juego.

-¿Es que también quieres que te arregle el jardín?

-Más o menos.

-¿Ves como llegaríamos a tiempo de tener todo listo para la merienda?

-Pero no gracias a ti, que te has dignado a aparecer hace un suspiro.

¿Adónde te has marchado esta mañana?

-He ido con Liberto a la Sociedad Gimnástica.

-Yo es que no sé para qué pregunto si ya sospecho la respuesta.

-He intentado hablar con los empresarios

que organizan los combates, y con los promotores,

pero no me ha servido de mucho.

-No has conseguido ninguna pelea para Tito.

Pues buen boxeador te has buscado que ni siquiera combate.

-Dame tiempo, Flora. Tito es bueno.

En cuanto tenga los nuevos retratos,

lo voy a poder promocionar en condiciones.

-A las buenas.

Veo que están de festejo. -Así es, Cesáreo,

estamos preparando el convite que nos ha encargado Alday.

-¿Estamos? Querrás decir que yo lo he preparado,

que tú has estado buscando combates, mientras yo faenaba.

-¿No me diga que sigue sin encontrar un rival a su pupilo?

-Pues me temo que así es. -Pero, hombre,

si eso tiene fácil solución.

Lo que tendría que hacer es convidar a un almuerzo

a los dueños de la sala y al resto de los promotores,

así se cierran las peleas.

-¿Ah, sí, tú crees? -Pues claro,

en el Bierzo cerrábamos los tratos alrededor de un botillo.

-Ah, pues tiene usted razón, claro, y por probar tampoco pierdo nada.

Ahora mismo voy a llamar a la Sociedad Gimnástica

y voy a concertar una cita.

Mejor dicho, hoy mismo los voy a invitar.

-¿Hoy?

Pero que todavía nos queda mucha faena.

(Música de pasodoble)

# La niña de Cabrahígo... # -¡Yepayaaaa!

-Ay. -Ay.

-Arrea, ¿no me han "esperao"?

-Haber "llegao" antes, mastuerzo.

-Jacinto, qué alegría verle.

-Y, sobre todo, verle los quesos.

-Ha "llegao" "pa" el casamiento.

Ay, doña Trini, a don Ramón no le importará que le invite.

-Qué va, hija, qué va, invita a quien quieras, a las buenas.

-Pero por si las moscas,

tú deberías ahorrarte tus berridos.

-¿Ni en el convite, "señá" Fabiana?

-En ninguna parte.

Y si te mantienes mudo mañana,

mejor que mejor.

-Ay, primo, me hace una ilusión entrar a la iglesia de tu brazo.

-Aguarda, que no sé si va a poder ser, ¿eh?

He "venío" porque un "conocío" que tiene una granja en las afueras

tiene una oveja a punto de parir y me ha pedido ayuda.

-¿Y el bicho va a parir en medio del casamiento?

-Pues esperemos que no,

pero "pue" ser en cualquier momento.

-"Ende" luego que hay que ver, ¿eh?

Y una pensando que venías a visitarla.

-"Pa" chasco que sí,

¿cómo no iba a ser así si eres la prima más pinturera

y más buena del mundo entero? -Ya, y tú un zalamero.

-Bueno, lamento interrumpiros, pero aquí la "señá" Carmen

va a decir unas palabras en nombre de todos.

-La hemos escogido por ser la que se expresa con más propiedad.

-Vaya, espero no defraudarles.

Lolita,...

solo queremos que sepas

que hoy no solo despedimos a una compañera,

sino a una hija,...

y a una hermana,...

que eres parte de todas nosotras.

Y que tu dicha es la nuestra.

-"Señá" Carmen, "ende" luego que "tie" usted un pico de oro.

-Te deseamos la mayor de las felicidades en tu nueva vida,

porque te mereces lo mejor,

tanto como criada, que como señora.

-(SUSPIRA)

-Van listos si se creen que se van a librar de una tan fácilmente.

-(RÍEN)

-Me van a tener por este altillo a "toas" horas.

"Pa" comer, "pa" ayudarlas con las labores,

o como una amiga "pa" "toa" la vida.

Que...

Que me case con quien me case, una siempre será

la niña de Cabrahígo.

-¡Ole!

-Di que sí.

-ahora sí que puedo soltar mi grito borreguero.

-¡Ni lo sueñe!

Usted lo que "tie" que hacer

es estarse "callaíto" y sacarme a mí a bailar.

-Oh.

-Venga.

(Música de pasodoble)

-¡Ole!

-(RÍEN)

-Mi más sincera enhorabuena,

me alegra saber que pronto va a haber otra boda en Acacias.

Se lo agradezco.

Lo cierto es que no podemos ser más dichosos,

aunque me habría encantado darles la noticia

de primera mano.

Es usted un ingenuo si confía en la discreción de las señoras.

-En su defensa diré que yo tampoco pude guardar el secreto

de mi embarazo. -Hizo usted bien, Celia,

las buenas noticias hay que compartirlas sin mayor tardanza.

¿Quién nos iba a decir que pronto habrá dos niños correteando

por las escaleras de Acacias?

-Más los que lleguen de las familias recién formadas.

-¿Dónde está Trini, la otra embarazada?

-Está con Lolita,

atendiendo cuitas de la boda. -¿Hay ya fecha para la boda?

Lo cierto es que aún no hay nada cerrado.

Pero sí deseo que sea lo antes posible.

¿Y por qué tanta prisa?

Bueno,...

¿qué sentido tiene aguardar para disfrutar de la felicidad completa?

Me llena de dicha su compromiso,

merece dejar atrás los malos recuerdos

y empezar de nuevo con tan bella esposa.

Brindemos por tan magnífica pareja.

Que sean muy dichosos.

-"Pos" la fiesta ha "quedao" fetén.

-Sí. Lolita estaba muy ilusionada.

Lástima que ahora nos haya quedado tanta faena por recoger.

-Sobre todo por la ayuda que nos hemos "buscao".

-No lo dirá usted por mí, que estoy colaborando comiéndome las sobras.

-Ay, ande, Carmen, marche, marche a casa de su señor

que seguro que la necesita, que yo ya me encargo de todo esto.

-Se lo agradezco, pero no creo que haya llegado a casa

todavía, aún estará celebrando.

-Arrea, si es que no le faltan motivos.

Se va a casar con un ángel caído del cielo.

-Al final tenía usted razón, Carmen. -Sí.

La señorita Lucía,

muy pronto se convertirá en mi señora.

-Usted ya sabe que su señor no es santo de mi devoción,

pero yo deseo que sean muy dichosos. -¿Y ustedes qué creen,

que don Samuel pasará a llamarse marqués de Válmez o será la señorita

Lucía la que cambie su apellido por señora de Alday?

-¿Y a usted qué le importa semejante "tontá"?

-Toma, no es cuita de poca enjundia, es lo que van a poner

en las tarjetas de presentación. -Vaya usted a saber,

ya se irá viendo conforme llegue el momento.

-¿Nos invitará a nosotros a la boda? ¿Se imaginan ustedes,

codeándonos con la aristocracia?

-¿No te amuela?

A eso le respondo yo a usted sin ninguna duda.

No nos dejarán ni asomar la cabeza en la ceremonia, téngalo por seguro.

-Menudo día que hemos tenido.

No puedo ni con mi alma, Cesáreo.

Al final me ha tocado servir la merienda a mí sola.

Y mi hermano, mientras, invitando a esos promotores.

-Lamento haberle causado tanto prejuicio con mi idea.

-Descuida, no te culpo,

pero la próxima vez piénsatelo dos veces antes de abrir la boca.

-¿Y sabemos cómo le ha ido a su hermano?

-Ni la menor idea,

pero ojalá nunca hubiera conocido ese deporte, va a poder conmigo.

-Mire, hablando del rey de Roma.

-Qué oportuno, aparece cuando ya está casi todo recogido.

-Cuéntenos, don Íñigo, ¿cómo ha ido el convite?

-Pues ni bien, ni mal, ni todo lo contrario.

-Te explicas como un libro, pero bien cerrado.

-Han acudido un montón de empresarios,

pero no hemos concretado nada.

-Y es de suponer que habrán comido de lo lindo a nuestra costa.

-Comido y bebido, sí.

Me hubiera salido más barato comprarles un traje.

-¿Es que no te das cuenta que tu empeño

nos está costando una fortuna? El evento de presentación,

las fotografías y ahora esto. -Lo sé, considéralo una inversión.

-Una inversión que no está dando resultados.

Al final no voy a ser la más ingenua de la familia.

(Suena el teléfono)

-No sea tan dura con su hermano,

que para recoger hay que sembrar.

-Ya, pero a este paso nos vamos a tener que comer las semillas.

-Muy dichoso se le ve ahora,

¿acaso ha habido buenas noticias? -Pues sí, las mejores,

que el que llamaba era un empresario de los que han acudido al convite

y ha habido un cambio en la velada de mañana

y van a hacer un hueco en el programa para una pelea de Tito.

-Parece que las semillas empiezan a dar sus frutos.

Padrecito santo,...

te va a parecer raro, que esta vez no vengo a pedirte "na" de "na".

Te voy a parecer una "interesá",

porque siempre que vengo a verte es porque tengo alguna dificultad,

pero es que esta vez es por algo distinto.

Esta vez vengo a darte las gracias,

te estoy "mu" "agradecía" por haberme traído a estas calles,...

por haberme "colocao" en una casa con unos señores

que son más buenos que el pan,

y por haberme "dao" a mis comadres, que son como mi familia.

Pero sobre todo quiero agradecerte algo.

Gracias, gracias, gracias, gracias por darme a mi Antoñito,

que aún no me puedo creer que mañana vaya a ser su esposa,

que me muero de ganas por estar entre sus brazos,

y sus besos

y... su piel.

Arrea, Lolita, qué bruta eres, que parece que estés aquí

teniendo pensamientos pecaminosos delante del Cristo.

Perdone.

Perdón, perdón y más perdón.

-Eh. -¡Uy!

-Por fin te encuentro, que al final,

entre unas cosas y otras, no te he visto en todo el día.

-"Pos" pierde "cuidao", porque a partir de mañana

te vas a "jartar" a verme. No pienso separarme de ti.

-Y nada puede hacerme más feliz.

Pero, pero... ¿qué hacías aquí tú sola?

-Darle las gracias al Cristo, por tanta dicha.

"Na" ni nadie va a separarnos.

-¿Vamos?

-Arrea, el tío Genaro.

-Pero... ¿y qué viene, a la boda?

-Que no,... que declinó su invitación por la edad.

-Entonces ¿qué hace aquí? -Pues seguramente "na" bueno.

-Que viene. -Ya.

Para.

-¿Paseando a horas tan tardías?

Prior, ¿qué hace aquí? Buscarle.

He sabido que Lucía va a casarse con Samuel Alday.

Las noticias vuelan.

Y aún tendría que haberme enterado antes.

Usted debería haberme informado nada más saberlo.

Si esa boda llega a celebrarse, lo habremos perdido todo,

nuestra orden no verá nada del patrimonio de los marqueses

y la herencia de Lucía pasará a ser gestionada por su esposo.

Lo sé. No he podido cumplir con lo pactado.

Lo lamento. Tiene motivos para hacerlo,

pero aún no nos han derrotado.

Aún tiene una oportunidad para enmendarse,

por fortuna, tengo otros planes

para Lucía Alvarado.

No voy a perder lo que, en puridad, debía ser para la orden

a la que pertenezco.

La herencia de Lucía.

Debe impedir que se celebre esa boda.

Imposible.

Lucía ha decidido y Samuel aprovechará su ventaja.

Yo no puedo hacer nada más.

¿Cómo se atreve?

¿Cómo se atreve a abandonar?

Tenía una misión clara

y no le voy a consentir que se rinda hasta que no logre su objetivo.

Sea justo o no, ningún objetivo merita violencia,

y menos por hombres de Dios como nosotros.

Si le encargué este trabajo, fue porque le consideraba fiel

a la orden, a mí y a su deber de obediencia, y yo le ordeno

que condene a esa mujer a la ignominia,

al escarnio público y a la perdición de su alma.

-Lolita, hija, mañana casas con mi primogénito.

-¿Con quién? No me asuste.

-Con mi hijo Antonio.

-Ah, claro, claro,

"pa" chasco que sí.

-Así que debes ir acostumbrándote

a que en esta casa eres una señora,

mi nuera, la señora de Palacios hijo,

así que a partir de ahora nada de reverencias,

nada de "sí señor" y nada de "a mandar".

-Sí, sí, ya mañana, si eso.

-Que no, Lolita, que desde ya mismo esta también es tu casa.

-(RÍE)

-Esta cena es

para celebrar que ahora eres parte de la familia, hija.

-(RÍE) -Perdón.

-Bueno, Tito,...

¿preparado para su primer combate?

-¿Cuándo, ya? ¿Ya ha conseguido una pelea?

-Hombre, para que vea,

uno que se toma muy en serio su cometido.

-Desde luego, vaya fenómeno es usted, don Íñigo.

-A ver, se trata de una sustitución,

pero yo creo que puede ser muy interesante.

Atento, amigo.

El adversario es un hombre experimentado, no es ningún paquete,

pero la bolsa para el ganador es muy jugosa.

-Aprovecharé cada minuto sobre la lona, señor. No se apure.

¿Ve? Esta es mi homilía.

Un papel en blanco.

Mira, Telmo, yo, si quieres,

me hago el tonto y finjo creer que nada te preocupa,

pero tú y yo sabemos que no es cierto.

Fray Guillermo, tengo una misa que oficiar

y nada hermoso ni alentador que decir a los novios,

dos personas muy queridas por mí y por todo el barrio.

A mí me pasa igual,

tengo delante de mí una persona muy querida

que no sé qué decir para darle alivio y paz.

Me imagino que sé de dónde vienen tus problemas

o de quién, pero no, no me lo digas si no quieres,

pero no quiero verte en este estado.

Antaño,... tenías una vocación fuerte y alegre,

seguir al Señor te llenaba de felicidad.

¿Nada de eso queda en tu espíritu, hijo?

Sigo amando a Dios, con todo mi ser.

Pero tu ser ha cambiado, todos...

hemos cambiado, por eso mi vida es tan feliz ahora en el monasterio,

rodeado de libros, trabajando en el campo.

Y rezando a Dios he encontrado la paz.

A veces hay que...

alejarse del mundo

para encontrar la quietud.

-Je, je, ¿cómo están esos músculos, "cansaos"?

-No, ¿por?

-¿Por qué va a ser, hombre de Dios?

Por el entrenamiento. ¿Te has "empleao" a fondo?

-No.

-Tito, que me está asustando, ¿cómo que no se ha "empleao" a fondo?

-Ni a fondo ni en la superficie, señor, no he entrenado.

-Gloria bendita.

-Espera.

Ponte

esto para no mancharte.

-Si es que el blanco no es "na" "sufrío".

-(RÍE NERVIOSA)

-¿Nunca le ha dolido la barriga? -Que ya sé

lo que es un dolor de tripa, hombre, lo que no sé es por qué demonios

ha comido tanto como para no entrenar.

-No fue la comida, fue la cena. -Pero ¿qué cena?

Como si es la última cena y con Judas incluido,

que esta tarde hay combate, por Dios.

Ahora que estamos solos, para agradecerle la ayuda

que me ha prestado con su prima.

Estoy convencido

que todo ha llegado a buen puerto gracias a sus consejos y a su guía.

No creo que Lucía sea una joven que se deje manejar en ningún sentido.

-Tengo parroquianos comiendo, cuando tendría que tener

todas las mesas libres para ir montándolas,

por no hablar de los 500 canapés y de las 20 tartas de higos

-Flora, hemos dado 1000 aperitivos, y atendemos todo el local cada día.

Así que guarda fuerzas para la boda,

estamos invitados.

Que te va a dar un soponcio en el banquete

y no podrás comer langostinos. ¿Tú quieres eso?

-No,...

pero es que es fundamental que quedemos fetén.

Lo primero, porque Lolita es la novia y es mi amiga,

y segundo, porque va a venir gente de postín.

-Calla, no me lo recuerdes, que mi suegra está más pesada

con eso de que viene el diputado Antonio Crespo De Lara.

-Pues como para pifiarla.

Desde luego, sabía que me casaría con una mujer preciosa,

pero hoy estás radiante.

No dejaría de mirarte.

Pues tendrá usted que dejar de hacerlo,

me estoy ruborizando.

Sobre todo porque a quien tenemos que mirar es a Lolita.

Temo que yo solo tengo ojos para mi novia

y para apreciar que se ha puesto el broche de mi madre.

Me alegro que te complazca que lo lleve.

Bueno, no perdamos más tiempo, estoy deseando asistir a la boda

que tanto ha costado llevar a cabo.

Querida mía, hoy será la primera vez

que escucharemos misa juntos como prometidos.

Espero que Dios bendiga nuestra relación

como ayer ya la bendijeron los hombres.

-Las novias quieren estar perfectas.

-Es que yo lo que quiero es que esté, pero de cuerpo presente,

valga la expresión. -Ya es la hora.

-Hace 15 minutos que es la hora.

-No quiero ponerte más nervioso. -No querrá,

pero yo ya tengo los nervios tensos como cuerda de violín.

-Seguro que bajan, verás,

eso significa que todo marcha según lo previsto.

No quiero casarme en esta iglesia.

Da igual que nos dé día o no, ni siquiera nos casará él.

No entiendo el porqué. Te llevas bien con el padre,

sería lógico que él oficiara nuestro enlace.

Además, aquí te conocí y aquí me gustaría

sellar el sacramento contigo.

-Pero ¿qué pasa?

A mi hijo le va a dar una apoplejía.

-Uy, pues... me temo que lo que tengo que contarte no va a ayudarte.

-Dime.

-No voy a llevar a Antoñito al altar.

-¿Qué?

Bienvenido al que espero sea el día más bonito de su vida.

Eso espero yo también, páter.

Mire, le presento a mi querida hermana María Luisa.

-Encantada, don Telmo.

Igualmente. Tiene usted una madrina preciosa.

Y hablando de mujeres preciosas,

¿se sabe algo de la novia?

-Servando,...

tengo que decirle que es muy importante que me acompañe al altar,

como si fuera mi padre. -Bueno,

y yo no estaría más orgulloso de ti si fuera tu propio padre.

-Le ha "quedao" un vestido precioso, abuela.

-¡Víctor! Ay, mi niño.

-Por fin.

-Que nos casamos. -Sin falta.

-Quería expresarle mi felicidad porque dentro de poco vaya usted

a convertirse en la señora de Alday.

Será un placer servirle.

Gracias, pero todavía queda para que me traslade

a la casa de tu señor.

De su futuro esposo, y su casa.

¿Se encuentra bien? Sí.

Estoy un poco sofocada.

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  • Capítulo 924

Acacias 38 - Capítulo 924

09 ene 2019

Lucía sopesa la petición de Samuel y finalmente acepta. Celia no aguanta y anuncia las buenas noticias a las señoras: Lucía se casa y ella va a ser madre. Samuel celebra con los vecinos su compromiso con Lucía mientras que Telmo sufre. Un hombre oculto toma nota.

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Añadir comentario ↓

  1. Felipe

    Ya corrigieron el error y colocaron el numero correcto al capitulo de ayer, ¿ vieron que cuando se quiere se puede ? y demuestra que leen nuestros comentarios (¿?), solo que normalmente hacen caso omiso a nuestros pensamientos y críticas, porqué no !!!!

    10 ene 2019
  2. Mabi

    Noelia recién entró a mejores momentos y tienes razón, desde esa fecha no suben actualizados los momentos....

    10 ene 2019
  3. Mabi

    Noelia, hola!!! Si vasad abajo en la página, do estás viendo por tu móvil. Donde dice " videos completos" está la opción " todas las secciones " pulsa allí y te dará la opción de " mejores momentos" están todos,. Espero te haya sido útil la información. Saludos desde Argentina!

    10 ene 2019
  4. Betty

    Reafirmo mi repulsión hacia el personaje de Rosina, engreída, soberbia, metiche, mal aprendida (quizás sus padres la educaron bien, pero...........), siempre haciendo gala de una supuesta superioridad, intolerante, etc etc etc. Dicen que el amor es ciego, en el caso de Liberto además, es sordo y mudo, pobre hombre

    10 ene 2019
  5. Noelia

    Llevo tiempo preguntándome cuál será el motivo por el que han suprimido, desde el 16 de Octubre del año pasado, los "MEJORES MOMENTOS" o "CLIPS" de las escenas más importantes de la serie y, cuando hay tantas como está sucediendo ahora, es para mí totalmente inexplicable. ¿No podrían volver a poner esos Momentos?. Los que seguimos la serie les quedaríamos muy agradecidos.

    10 ene 2019
  6. Manuel

    Sí, es cierto. Acabo de entrar en la página y lo he visto. El número del capítulo correspondería al 924. Bueno, todos somos humanos. Feliz año, que todavía se puede decir.

    10 ene 2019
  7. Felipe

    Hay un refrán que dice: " mas perdido que turco en la neblina", así parecen los responsables de esta serie empezando con las " irregularidades" en la emisión y subida a la página de los capítulos y ahora pasar del capitulo 923 directamente al 933

    09 ene 2019
  8. Acacias

    Está mal ennumerado sería el capitulo 924

    09 ene 2019