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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 923 - ver ahora
Transcripción completa

Que sepa que voy a invitar a quien me venga en gana

y que a mis paisanos se les va a tratar con la misma "consimera"...,

con los mismos miramientos que si fueran señoritos.

-Lolita, insisto en que nadie quiere ofenderte, pero tienes que entender

que somos gentes muy distintas. -"Pos" me importa un comino,

a mis paisanos no se les va a apartar como si fueran "apestaos".

"Prima, esto no es la primera vez"

que le ocurre y no debería dejarlo caer en saco roto.

No te preocupes, Lucía, de verdad, no hace falta avisar a nadie.

¿No nos quedaríamos más tranquilas

si la viera el doctor Quiles?

La verdad es que estos mareos están empezando a ser

demasiado frecuentes, está bien, visitaré a un médico.

-Yo estoy sopesando en convertirme en promotor de boxeo

porque he descubierto a un púgil, bueno, yo considero

que va a ser un campeón, y que es un gran boxeador

y además tiene una gran pegada... -¿Está usted seguro de eso?

-Totalmente, don Ramón, si cada vez que ese púgil da un golpe al saco,

tiembla la Sociedad Gimnástica.

Me gustaría mucho que fuéramos juntos a la boda,

llevarla cogida del brazo sería algo maravilloso para mí.

Samuel, yo no sé si eso sería lo más oportuno.

Claro, como guste, no quiero molestarla insistiendo.

Tan solo le pido que lo considere un instante.

Le prometo que lo haré.

-"Si yo hubiera" tenido un buen promotor,

seguro que habría hecho carrera en la lucha leonesa.

-Entonces tú sabes de estos asuntos. -Un montón.

Si definitivamente se mete en ese mundillo,

sepa que puede contar conmigo como entrenador, como sparring

o lo que sea menester.

-Lo que tienes que hacer es ponerle al vestido de Lolita

bien de puntillas por todos los "laos",

y de lo que te haya dicho ella, te olvidas.

-Me parece muy bonito.

Aquí las dos, hablando a mis espaldas.

-Que no, Lolita, que no, yo solo le estaba dando unos consejos a Susana

para que el vestido te quede precioso.

-Vamos a ver, Tito,...

si usted está de acuerdo, yo me haría cargo

de todos los gastos de su carrera,

a cambio de repartir las ganancias obtenidas en los combates.

-Es decir,...

él paga todo...

y a cambio se reparten todo lo que usted gane.

-Sí, señor, yo de números, poco,

pero tienen cara de buena gente, lo que ustedes digan.

-Cerramos el trato.

-"Lo que a mí me interesa"

es saber si ha habido algún avance en la misión que le encomendé.

Fray Guillermo.

Qué sorpresa.

Hace mucho tiempo que no nos veíamos, hermano.

-Sí, mucho.

-¿Qué hace aquí?

-He venido a visitar a Telmo.

¿Algún problema? -No.

¿Y puedo preguntar por qué?

-Podría decirle porque me apeteció, pero le seré sincero,

creí que podría ser útil.

-Útil.

-Necesita ayuda.

-Y va a ser usted quien se la va a prestar.

-Bueno, también podría ayudarle usted, cierto.

-El padre Telmo está bien.

Por favor, señores. -Usted es su superior,

debería llevarle por el buen camino. -Eso es lo que hago.

-¿Habla del lodazal en el que le ha metido?

-No se meta en lo que no le incumbe. -Telmo me incumbe,

por dónde le está llevando.

¿Eso es para usted el buen camino?

-El buen camino es conseguir beneficios para la orden

y la comunidad.

-El buen camino es ser un buen cristiano.

No tiene ni idea de cómo funciona la Iglesia de Cristo.

-Sé cómo funciona el mundo, que es más de lo que puedo decir de usted.

El padre Telmo

ha hecho voto de obediencia y debe obedecer,

y ya me he cansado de tanta cháchara.

Tiene usted una misión...

y debe llevarla a cabo.

No tengo más que decir.

Bueno, sí, que les aproveche.

(Sintonía de "Acacias 38")

-Lolita, Lolita, ven.

Puedes hablar con él tranquilamente, que yo te doy el queo

por si viene alguien de la familia a estropearte la conversación.

Anda, ve.

-¿Tienes un ratito "pa" mí?

-Sí, los que quieras.

¿Sigues... enfadada por lo que dijo mi padre de los invitados?

-"Pos" sí, por eso y por otras cosas.

-¿Por qué, qué ocurre?

-"Pos" que "to" se va liando, que ahora doña Trini

se ha "metío" en cómo tiene que ser mi vestido de novia.

Que yo pensaba que esto de los preparativos iba a ser "to" alegría

y jolgorio, y...

se me está haciendo un vía crucis.

-Mujer, pero tampoco te disgustes porque peores las hemos pasado

durante nuestro noviazgo, ¿o no?

-Si no fuera por el aprecio que les tengo a "tos",

me habría "enfadao" más que los bueyes de mi tío Remigio,

que cuando se disgustan salen a la calle dando cornamentas

a "to" el que pasa. -Mi padre y doña Trini

opinan porque no quieren que tú te encargues sola de todo.

-Si lo sé.

Es que me hacen menos caso que a la Tomasa la de los títeres,

Antoñito.

Si tanto quieren organizar, "pos" que se casen ellos.

-De acuerdo, sí, tienes razón, voy a hablar con ellos

y voy a poner los puntos sobre las íes.

Pero te aseguro que...

ellos solo quieren que al final la boda sea lo más bonita posible.

-Bonita "pa" ellos.

Que yo quiero hacer las cosas a mi gusto.

Que solo me voy a casar una vez en la vida.

-Eso espero.

Tranquila, que al final todo se va a solucionar en un tris, ya verás.

Y luego, juntos, podemos organizar el viaje de novios.

Adonde tú quieras.

-¿Seguro?

-En tres días vamos a ser marido y mujer y no me va a quedar

otro remedio que hacerte caso en todo.

-Pues no me suena mal esa copla.

-¿Cree usted que le gustará a la pareja

el regalo que le hemos "comprao"?

-Es una caja de música preciosa, Fabiana,

¿por qué no iba a gustarles? -Solo pregunto, que también lo creo.

Es un regalo muy elegante. -Y que recordarán toda su vida.

-Uy, ¿de dónde vienen, de paseo?

(Música)

-Uy, sí, sí, Lolita, hija, algo parecido, sí.

Bueno, ¿y tú qué?

¿Cómo llevas los preparativos de tu boda?

-Mejor. -¿Mejor?

-Sí, porque mi Antoñito

me ha "prometío" que voy a tomar más decisiones sobre el casamiento

y me he puesto "mu" contenta.

-Me alegro, Lolita.

-Pues sí, que una tiene que decidir la boda que quiere,

que se casa una una vez para toda la vida.

-Es verdad, y más vale que sea al gusto de una.

-Miren, a ustedes las quería yo ver. -¿Qué tripa se le ha roto, Servando?

-¿Me han hecho el remiendo en la chaqueta?

-No hemos "tenío" tiempo. -¿Qué chaqueta, de qué hablan?

-Servando, que quiere ponerse el día de tu boda la americana

con la que se casó con su esposa. -Pero desde que se casó

ha "engordao" una miaja.

-Y quiere que le hagamos un remiendo.

-"Pa" que le entre lo que hace tiempo que ya no le cabe.

-No, no, no, no hace tanto tiempo, Fabiana, no hace...

Bueno, sí, que ha "pasao" ya media vida por lo menos.

-No se apure, que le haré un remiendo

que va a parecer que se la acaba de comprar.

-Yo se lo agradezco, que no quiero ir haciendo el fantoche

a la casa de campo esa que ha alquilado don Ramón.

-Hecho un san Luis va a ir usted,

se lo prometo yo, personalmente.

-¿No nos cree?

-Sí, no, pero no es eso.

-Y entonces, ¿qué es?

-Que me hubiera "gustao" haber ido con mi Paciencia,

que mal rayo la parta,...

al evento ese.

-¿Le hubiera gustado ir de su brazo o mal rayo le parta?

¿En qué quedamos?

-En las dos cosas, Fabiana, en las dos cosas.

-Ay, Servando, que no levanta cabeza,

pobre.

-Deberíamos hacer algo para ayudarle.

-¿Hacer el qué? -Yo tengo una idea.

-¿Una idea?

-Pero antes de contarla, tengo que preguntarle a don Ramón.

-¿Cómo van los preparativos de la boda?

-Bien, supongo.

-¿Supones? No pareces muy convencido.

-Bueno, Lolita cree que mi padre y doña Trini

están tomando demasiadas decisiones,

decisiones que según ella

nos atañen a nosotros.

-¿Y tiene razón? ¿Tu padre y doña Trini están haciendo esto?

-Sí, supongo que sí, pero ya sabes cómo es esto.

Ya sabes, cuando se casa el único varón de una familia,

todo el mundo aconseja.

-Mientras solo sean consejos.

Lo malo es cuando los novios terminan celebrando una boda

que no va con ellos. -Ya, pero yo creo que ellos

solo quieren que todo salga bien, que la boda sea bonita.

-Saldrá todo lo bien que vosotros queráis.

Aunque sí que te voy a decir una cosa,

conociendo a Lolita, más te vale que no se enfade

porque entre su carácter y los nervios,

la cosa puede terminar como el rosario de la aurora.

-Por fin.

-Por fin, ¿qué?

-Solo nos queda firmar, pero he cerrado el acuerdo.

-¿Qué acuerdo? -El acuerdo con Tito Lazcano.

Ahora ese hombre y yo somos socios y le voy a convertir

en una gran campeón.

-Al final sí, ¿eh?

-Sí, Leonor, es... Tito es un púgil excelente.

Tú ya verás como gano mucho dinero con él.

-Me alegro por ti, Íñigo, emprender nuevos proyectos

siempre es una aventura. -Sí. Aunque aventura la tuya,

que no voy a ser el único que firme un contrato esta semana.

-¿Qué lo dices, por mi boda?

Como te escuche Lolita, te arrea un sopapo, como diría ella.

-Y con razón,

es que no sé cómo se os ocurre comparar

un contrato deportivo con un matrimonio.

-Tienes razón. El boxeo conlleva menos riesgo.

-(RÍE)

-(LE IMITA) Qué gracioso, mi amor.

De verdad que sigo sin entender cómo te obsesiona tanto ese deporte.

-Leonor, no es obsesión, me gusta. Todo esto me hace ilusión.

-Y yo lo respeto, aunque no le entienda.

-Dices que cada uno debe hacer lo que le hace realmente feliz, ¿no?

Pues eso estoy haciendo yo. ¿Confías en mí o no?

-Y te deseo la mayor de las suertes.

-Que, por cierto, la voy a necesitar.

-¿Por qué dices eso? -Porque Tito es valenciano.

-¿Y qué?

-Que nadie le conoce en esta ciudad.

Si quiero que llegue lejos, le tendré que dar a conocer.

-¿Sabes lo que tienes que hacer? -¿El qué?

-Generar expectación.

-¿Eso qué quiere decir? -Tienes que organizar

un evento para que todo el mundo pueda conocerle.

-¿Quién es todo el mundo? -Todos, periodistas,

famosos, curiosos,

así la prensa lo puede recoger y la gente hablará de él.

-No suena mal, ¿eh? -Es lo que hacen siempre en América,

sí, siempre que quieren presentar un nuevo producto

o dar a conocer lo desconocido.

-Pues te voy a hacer caso, organizaré algo mañana mismo ya.

No sé el qué, pero algo.

"He venido a interesarme por usted".

Ayer la noté muy seria y no dejo de pensar

que he podido hacer algo que le haya incomodado.

No, no es así, Samuel.

Siento si fui un poco brusca, pero es que estas fiestas

me aturden un poco.

No tiene ninguna importancia.

No sabe cómo me alivia escucharla,

temía haberle importunado con algo.

Le aseguro que mi mal humor solo se debe al cansancio.

No debe apurarse.

(Pasos)

¿No va a sentarse a cenar, señor?

¿Señor?

Gracias. No tengo apetito.

He preparado lengua a la tolosana, su plato preferido,

y me ha quedado delicioso esta vez.

Te lo agradezco de veras, Carmen, pero preferiría

tomar algo más ligero.

¿Sería mucha molestia que me prepararas una ensalada?

Claro. Voy a escape.

No tiene usted buena cara, ¿puedo ayudarle en algo?

No es nada, cosas sin importancia.

Se trata de la señorita Lucía, ¿verdad?

Seguro que regresa pronto a su taller

y vuelve usted a tenerla por aquí a todas horas.

Ojalá fuera cierto lo que dices,...

pero yo ya no sé qué piensa esa chica.

¿Qué quiere decir?

Estoy preocupado por ella, estos días anda un poco ofuscada.

¿Ofuscada?

He tratado de hablar con ella, pero no he conseguido

que se abra a mí.

Entiendo.

He intentado con todas mis fuerzas cuidarla y mimarla,

pero me resulta complicado,

porque no se deja. Esa muchacha tiene mucho carácter.

Sí, lo tiene.

Por eso había pensado en pedirte algo.

Dígame, señor.

Si tienes ocasión, ¿no podrías hablar tú con ella?

¿Yo? (ASIENTE)

Creo que Lucía tiene confianza con todas vosotras,

suele subir al altillo a hablar con las criadas, ¿no?

Podrías averiguar más cosas que yo

de lo que le atormenta, y si eso fuera así,...

quizá yo podría ayudarla en sus tribulaciones.

Es que no me gusta entrometerme en los asuntos de los demás, señor.

Carmen,... sabes que solo lo haría por su bien.

De acuerdo.

Si me entero de algo, se lo diré. Te estaré eternamente agradecido.

Iré a prepararle esa ensalada.

-Lolita, ya has llegado. -Te estábamos esperando.

-Siéntate.

-Por favor.

-Verás, Lolita,... -Espere, don Ramón,

¿puedo decir algo yo primero?

-Lo que quieras.

-"Pos" que he "estao" pensando en lo que dijo,

sobre mis paisanos de Cabrahígo.

-Lolita, te lo ruego, fue un malentendido,

te ruego que me perdones, yo no quería...

-Que no, que no, don Ramón, que no les voy a invitar.

-¿Cómo?

-Es que, con que venga la tata Concha y el alcalde, ya me vale.

-Pero, Lolita... -Espere, déjeme terminar,

se lo ruego. A parte, quería pedirle un favor.

-Sí, sí, claro que sí, Lolita, lo que sea, dinos.

-"Pos" que el Servando sea el padrino de bodas

y que me lleve al altar.

-¿El portero?

-Algo más que el portero, que le tengo mucho cariño.

-Por supuesto, tú y todos.

-El Servando se ha "portao" conmigo siempre como si fuera mi padre,

y ahora lo está pasando "mu" malamente con lo de la Paciencia,

que no lo supera, y yo quería darle una alegría.

-Claro Lolita, así se hará. Servando será el padrino

y no hay más que hablar.

-Y usted la madrina, que eso no se discute, doña Trini.

-¿Has acabado ya?

¿Puedo hablar yo? Bien.

El Servando, como tú dices, claro que será el padrino,

y por supuesto

que puedes invitar a quien quieras. Lolita, ya te he dicho,

fue un malentendido, yo no estuve muy fino

y te pido disculpas por ello.

-Sí,... yo también.

Lolita, siento mucho haber contradicho tus indicaciones

sobre el vestido.

Es tu boda e irás como quieras.

-Ay, ¿de verdad lo dicen?

-No queríamos ofenderte, ¿nos perdonas?

-Yo tampoco he "estao" muy fina.

Es que, con los nervios de la boda me he "ofuscao".

Además, que el vestido

está "mu" bien tal y como está, sin tanto escapulario ni puntillita.

-El vestido se hará como tú digas, tan solo queremos que nos perdones

y que volvamos a ser una familia bien avenida.

-Solo si me perdonan ustedes a mí.

Ah, y un último favor,

no le digan "na" al Servando, que quiero ser yo

quien le dé la noticia. -Seremos una tumba.

-(RÍEN)

-¿Está su hermano por aquí? -¿Mi hermano?

No, no está mi hermano. -¿Y dónde está?

-Pues se fue esta mañana a firmar el contrato con su boxeador

y todavía no ha vuelto.

-A eso venía yo, a felicitarle por el acuerdo con ese púgil.

-Pues vuelve más tarde, pero ya te digo que lo mismo tarda,

también quería ir a ver a unos periodistas del boxeo

para invitarles a la fiesta.

-¿Va a hacer una fiesta de presentación y todo?

-Sí, ayer estuvo preparándola,

sin embargo, hoy me ha dejado con todo el trabajo a mí.

-Está tirando la casa por la ventana.

-Sí, le está poniendo muchas ganas e ilusión,

pero yo no lo veo muy claro, que eso de darse tortas

los unos a los otros y llamarlo deporte,

como que no lo veo, pero bueno,

él dice que va a ganar mucho dinero con esto,

así que si eso sucede, yo me callo.

-Ya me hubiera gustado a mí tener un representante

cuando practicaba lucha leonesa. -¿Tú practicabas lucha leonesa?

-Aquí donde me ve, sí.

-Nunca dejarás de sorprenderme, Cesáreo.

Toma, prueba una de estas y dime si será del gusto de toda esa gente.

La he preparado para la presentación,

pero yo no sé lo que se estila en el mundo del boxeo.

-Está de rechupete, tiene usted una mano, Flora.

-Bueno. ¿A qué viene esa cara, qué te pasa?

No me lo digas, no va a venir nadie a la fiesta.

-Los señores y los aficionados de la Sociedad Gimnástica sí,

todos han "confirmao". -¿Entonces?

-Que periodistas no viene ni uno. -¿Ni uno?

-Y yo que venía a felicitarle, voy a tener que marchar dándole el pésame.

-Yo hago una fiesta de presentación para dar a conocer a Tito

y, resulta que los periódicos no vienen porque Tito no es conocido,

que no es noticia, dicen, ¿vosotros os lo podéis creer?

-¿Y por qué no hablas con Leonor? -Con Leonor, ¿para qué?

-Ella conoce a muchos periodistas.

-Sí, pero Leonor odia el mundo del boxeo, Flora.

-Pero a ti te quiere, no va a dudar en ayudarte.

-Pero Leonor no ve con buenos ojos esto, y no la quiero incomodar.

-Bueno, pero...

-No, no, Flora, ni pero ni pera, he dicho que no y ya está, se acabó.

-Qué disgusto tiene el pobre.

Ay... Está bueno.

-¿No se están retrasando mucho Trini y Lolita?

-Estarán al caer.

-Tengo ganas de que me enseñes los bocetos del vestido de Lolita

tras tus nuevas incorporaciones. -No te lo voy a enseñar

antes que a la novia.

-Ya. Es que ardo en deseos de ver cómo será.

-Te voy a enseñar algo mejor mientras esperamos.

-¿El qué?

-El retrato de mi nieto.

-¿Te han enviado un retrato?

-Me ha llegado justo esta mañana, por correo postal.

-Oh...

¿Es o no es idéntico

a Simón? -Va a ser tan guapo como él.

Que le vas a gastar de tanto mirarlo.

-Será mejor que lo guarde para que no se estropee.

-Por fin. -Lamentamos el retraso,

¿lleváis mucho esperando? -No, pero tengo muchas ganas

de ver el vestido. -Y yo.

Qué "nerviosica" que estoy.

-Pues deja de estarlo que lo vas a ver enseguida.

¿Estás preparada?

(GRITA ASOMBRADA)

-Uy.

-Ay.

-Es... es...

-Ay, es un primor, Susana.

-Es precioso. -Me requetechifla,

doña Susana.

-Aunque no lleve puntillas, es como me había imaginado.

-Ni el escapulario de la Virgen de la Cueva,

pero es que es justo lo que me barruntaba en la mollera.

-Has conseguido lo impensable, Susana,

contentar a las dos mujeres más cabezotas de todo Cabrahígo,

y sobre todo a Lolita, que es la novia.

¿Arreglamos cuentas?

-Qué cosa.

Ay, qué bonito.

Oye, ¿por qué no vamos a celebrarlo a La Deliciosa?

-Me encantaría, pero...

lamentablemente tengo que ir a terminar el vestido.

-Yo no puedo, llego tarde a donde el doctor Quiles.

-¿Y eso, por qué vas a verle, te encuentras mal otra vez?

-No, no, no, es algo rutinario, no te apures.

-En cuanto regreses me cuentas lo que te ha dicho, ¿eh?

Venga, vamos.

-Señorita Lucía.

Vaya aire gélido

que se ha levantado, se le quitan a una las ganas de pasear.

A mí me gustan estos días de frío. ¿A ti no?

Sí, si estoy en casa.

He hecho unos mantecados buenísimos,

¿vendrá usted a casa algún día? Me encantaría que los probara.

Aún no lo sé, Carmen.

¿No tiene usted pensado retomar su trabajo en el taller?

Sí, sí, supongo que sí, pero no sé cuándo.

Disculpe mi osadía, pero ¿puedo decirle algo?

-Don Samuel está atribulado desde que usted no visita su casa,

se le ve triste, abatido.

Te ha mandado Samuel decirme todo esto, ¿verdad?

No se enfade, señorita, es solo que se preocupa por usted,

y siente que debe cuidarla.

Y esto no me lo ha dicho él, pero si le soy sincera,

creo que no encontrará usted un hombre más apasionado, entregado

y que la quiera a usted tanto.

Me voy al mercado, antes de que levante ventisca.

Buenos días, señorita.

-Samuel.

Quería verle para preguntarle cómo van las cosas con mi prima.

No muy bien, si le soy sincero.

Vaya, lamento oírle decir eso.

Ayer fui a verla a su casa...

y se mostró muy distante de nuevo.

Yo ya no sé qué más hacer para acercarme a ella.

Tenga un poco de paciencia.

Se me está empezando a agotar, doña Celia.

No diga eso, Lucía es una chica maravillosa, pero a veces

se encierra un poco en sí misma. Entienda que ha pasado mucho.

Yo lo entiendo todo,...

pero no puedo esperarla eternamente.

¿Por qué no viene esta noche a cenar a casa?

Pasaremos una velada amena los tres, seguro que Lucía se relaja.

Acepto su amable invitación, doña Celia,

pero le seré sincero, si hoy voy a su casa,

será para hablar claramente con Lucía

y exponerle mis intenciones para con ella.

Sus intenciones.

Mis intenciones de futuro.

Samuel, le ruego que no lo haga. Posponga esa conversación unos días.

No puedo esperar más, se me ha terminado el tiempo.

¿Qué quiere decir?

¿A qué se refiere?

Ya perdí mucho tiempo con Blanca

tratando de convencerla para que me quisiera, y salió mal.

No quiero que con Lucía vuelva a suceder lo mismo.

Seguro que Lucía valora su paciencia.

Hasta esta noche, doña Celia. Hasta esta noche.

-El dinero que nos hemos "gastao" en la caja de música

nos lo podíamos haber "gastao" en algo más útil.

-¿En algo más útil? ¿Como qué?

-Un par de jamones, por ejemplo,

de los buenos. -Ay, Servando,

qué poco pesquis "tie" usted. ¿Cómo le vamos a regalar

un par de jamones a los novios? -¿Y por qué no?

¿Te casas y dejas de comer?

-No, pero para bodas, cosas "bonicas".

-Pues a mí un par de jamones me parecen una preciosidad.

-Que no me sea gurrumino, Servando, más preciosa es la cajita de música.

-"Pos" más valdrá que le guste, que ya se la hemos "comprao".

-¡Casilda! -Arrea, la que faltaba "pa" el duro.

¿Qué, a qué viene usted? ¿Qué quiere, no vendrá a preguntar

por mi primo? Porque quedamos en que si mi primo

venía, yo le avisaría a usted.

-En eso quedamos, sí.

-¿Entonces?

-No he "venío" a preguntar por él, sino "pa" saber qué le gusta.

-¿Que qué le gusta?

¿Que qué le gusta de qué? -En general.

-Ah, pues... a mi primo le gusta el campo,

sus ovejas, el vino peleón,

bailar y...

¿A qué viene esta pregunta?

-Me gustaría tener un detalle con él y darle un regalo de "bienvenía".

-Lo que más le gusta a Jacinto son sus ovejas, vamos,

Bueno, y usted no vea los berridos que le pegan.

Hay uno que es muy característico.

-Claro, su "berrío".

Ya me acuerdo. Ay, es tan melódico y sensual.

-¿Está usted segura de que hablan del mismo berrido?

-A lo mejor "tie" usted razón. -¿Yo qué he hecho ahora?

-Podría recibirle con su "berrío" como gesto de "bienvenía".

¿Podrían escucharme a ver cómo lo hago?

(GRITA)

-Calle, por favor.

Madre mía. -No, ya hemos tenido bastante,

además, no pegue otro alarido de esos porque Jacinto

es capaz de darse la vuelta y volverse al pueblo.

-Aunque a lo mejor es muy buena idea, Marcelina,

solo que debería usted practicarlo.

-¿Eso cree?

-Sí, sí, yo y medio barrio porque seguro que "tos" la han "escuchao".

-Pues si se tiene que practicar, se practica.

-"Pa" chasco que sí,

así que, hale, márchese a su casa a practicarlo.

-¡Yeeeeeepayaaaa!

-Anda que...

-¿Qué? ¿Qué quería que hiciera?

-¿Eh, que qué?

-¿Que qué quería usted que hiciera? -Anda que...

-No sé.

Lo cierto es que a usted ese traje siempre le queda estupendamente.

-Bueno, de siempre no, que no hace tanto que lo tengo.

-Pero ¿no se lo compró usted para la boda de la prima

el agosto pasado? -Bueno, sí.

-No sé,

¿no es muy de verano?

-¿Qué quieres, si a estos les ha dado por casarse corriendo?

Tendré que improvisar,

porque tiempo de confeccionarme un vestido nuevo no tengo.

-Después de todo lo que han pasado, que se casen es un milagro.

-¿Es que crees que a mí no me gustaría estrenar vestido

y deslumbrar a todos los invitados? -Madre,

es la novia quien tiene que deslumbrar, no usted.

-Bueno, pero yo también.

No todos los días acude una persona como yo a un enlace nupcial.

-¿Como usted?

-De mi categoría. Soy propietaria de una mina de oro.

Lo único que hago es elevar el nivel y dar empaque a la boda.

-El padre del novio tiene la mitad de la mina de oro

que dice que es suya, así que lo mismo la boda ya tenía empaque

antes de que llegara usted. -Fruslerías.

Voy a ver si encuentro un vestido más apropiado.

(Llaman a la puerta)

¿Casilda? -No está.

-Tendré que ir yo.

Flora, hola. Mi hija está en el comedor.

-Flora, ¿qué haces aquí?

-He venido a verte para hablar contigo.

-¿Ocurre algo?

-Sabes que hoy Íñigo va a hacer en la chocolatería

la presentación del púgil al que va a representar.

Pues no va a ir ningún periodista.

-No lo sé, Flora, es que a mí Íñigo no me cuenta nada.

-Porque no quiere molestarte. -¿Molestarme a mí?

-Dice que, como no estás muy de acuerdo con el proyecto

que va a emprender, no quiere implicarte en el asunto.

-Pues es un gesto por su parte, no veo muy claro

que invierta dinero en eso. -Ni yo.

Pero ¿cuántas veces Íñigo nos ha ayudado a ti y a mí

sin ver muy claro lo que hacíamos?

-Han sido más veces en tu caso que en el mío, ¿eh?

-Bueno, lo que sea,

pero debemos ayudarle. Tú deberías hacerlo.

-¿Cómo? -Conoces a muchos periodistas.

-Sí, pero ninguno del mundo de los deportes.

Eso no es lo mío.

-Bueno, seguro que encuentras la forma de llegar hasta ellos.

Por favor.

-Vamos a ver, Lucía, ¿no te ha dicho nada?

No, solo que quería hablar con nosotras.

¿Es sobre su salud, es algo que le haya dicho el doctor Quiles?

Pues no lo sé, sí, supongo que sí.

Celi, querida, habla, por favor, que nos tienes en ascuas.

¿Te ha dicho el doctor que estas enferma?

-No, no, no, pero sí me ha dicho algo

que os va a dejar de piedra, es que no os lo vais a creer.

Debería decírselo antes a Felipe, pero no me puedo callar.

Que estoy embarazada. -¿Qué?

-Encinta, Trini.

Que voy a ser madre. -¡Ah!

Pero ¿cómo es posible?

Pues no lo sé, pero ha ocurrido. Voy a ser madre de nuevo,

voy a ser madre. De ahí las náuseas y el malestar.

Nunca me hubiera imaginado que pudiera ser por algo

como tener un hijo.

-¿Quién se lo iba a imaginar después del calvario que habéis pasado?

-Me dijeron que no podía concebir.

Es un milagro. Hasta el doctor estaba sorprendido.

-Ay, Celi, que vamos a ser madres casi a la vez,

que nuestras criaturas se van a llevar meses,

que van a jugar juntos, van a crecer como hermanos,

o mejor, como novios.

(RÍEN)

-A lo mejor es un poco pronto para eso.

Ojalá estuviera aquí Felipe para darle la noticia.

Se pondría tan contento.

Se va a perder la boda y una noticia muy importante.

Luego le enviaré un telegrama, a él y a Tano,

pero antes os quiero pedir una cosa.

-Claro. Sí, lo que quiera.

No quiero que nadie se entere de esto, he pasado muchas calamidades

y no quiero dar la noticia hasta no estar segura

de que la cosa prospera.

-¡Ay, Celi! Enhorabuena, amiga.

Ay.

-Lucía, mi vida, ¿qué te pasa?

Nada, que estoy muy feliz por usted.

Y que es usted tan buena,

que se merece esto y todo lo bueno que le pase.

Claro que sí.

-Bueno, "señá" Agustina,

cuente, ¿cómo va a ser el vestido de la Lola? ¿Es muy bonito?

-Nada puedo decir, que esas cosas son secreto.

Pero solo te digo que doña Susana tiene mucho arte

y que Lolita va a parecer una princesa.

-"Ende" luego que esa muchacha se merece "to" lo bueno que le pase.

-"¡Yeeeeeepayaaaaa!

-¿Qué es eso?

Deben estar matando a alguien.

-No, no, "señá" Agustina, no se apure,

que le aseguro que "naide" se está muriendo.

Siéntese, que es la Marcelina, que está practicando.

-Practicando, ¿el qué? ¿El último estertor?

-¿Qué, qué tal lo he hecho? ¿Se me ha oído bien?

-Sí, sí, se le ha oído a usted muy bien, vamos,

se la ha oído hasta por demás.

-Pensaba usted que era el mismísimo Jacinto quien llegaba, ¿no?

Porque llegar...

aún no ha "llegao", ¿no?

-"Entoavía" no, Marcelina.

Hale, siga, siga practicando.

-¿Practicando? ¿El qué? ¿Esos berridos?

-Uy, no son "berríos", "señá" Agustina,

es el berrido característico

del primo de Casilda,

el guapo de Jacinto.

(SUSPIRA)

Y yo quiero darle la "bienvenía" al barrio de esa guisa.

-¿La bienvenida?

-"Pa" dejarle claro que me alegro de que esté aquí.

-¿Y no puede usted tejerle un jersey,

o prepararle una buena tortilla de patata?

-Qué poco le conoce usted, "señá" Agustina.

¡Yeeeeeepayaaaaa!

(CARRASPEA)

-Me voy a descansar a la sastrería, que además doña Susana

no me ha dado nada más que media hora para comer.

-¡Yeeeeeepayaaaaa!

-Sí, muy bien, muy bien.

-¡Yeeeeeepayaaaaa!

-Le felicito por el poder de convocatoria,

no esperaba tanta gente.

-Muchas gracias, Cesáreo.

Pasen, pasen. Bueno, hay vino

y licores y tienen canapés y dulces en las mesas.

-Íñigo. -Don Ramón, ¿quiere tomar un vino?

-No, se lo agradecemos,

pero solo hemos venido a saludarle y desearle suerte.

Tenemos mucho trabajo con los preparativos de la boda.

-Sí, sí, pero un vinito no hace daño a nadie.

-Vengan, que así les presento.

Por favor, acompáñenme. Tito, Tito, ven aquí, por favor.

Bueno, Tito Lazcano, mi nuevo socio, ellos son don Ramón

y don Antoñito Palacios, que son mis vecinos y mis amigos.

-Enhorabuena, Tito, les auguro un futuro lleno de éxitos.

-Agradecido, señores, muy agradecido.

-Bueno, Íñigo, le haremos caso y nos tomaremos ese vino.

-Bueno, don Ramón, ya saben, están en su casa.

-Ah, don Ramón,

me alegra verle. Quería agradecerle personalmente

que me haya "invitao" a la boda.

-Para Lolita eres como parte de su familia,

¿cómo no te íbamos a invitar?

-No, no, además, estoy deseando codearme con la aristocracia

en los salones de la casa campo, esos que ha "reservao".

-Vas a disfrutar como un niño, Servando.

Mi padre está tirando la casa por la ventana.

-Y hace muy bien, sí, que un hijo no se casa "tos" los días.

-Servando, te aseguro que vas a disfrutar mucho en la boda

de Lolita y mi hijo, sobre todo en la ceremonia.

-¿En la ceremonia?

-Flora,...

¿tú has visto a Leonor? Es que...

no sé por qué no ha venido. ¿Es que no me apoya?

Señor, te lo ruego,... cuida de Lucía,...

no permitas que Samuel Alday y el prior Espineira

se acerquen a ella y le hagan daño.

Por favor,...

no lo permitas, Señor.

(Golpes en la puerta)

(SOPLA)

¿Qué hace aquí?

Padre, tenemos que hablar.

Hablar, ¿para qué? Ya nos hemos dicho todo, Lucía.

Por el bien de los dos, es mejor

que mantengamos la distancia.

Pero, padre, ¿por qué actúa así?

Presume de tenderle la mano a los más necesitados,

pero a mí no me la tiende.

Presume de ayudar al prójimo, de darle amor...

Usted habla de otro tipo de amor,...

un amor que yo no puedo corresponder.

Padre, que no quiere.

Padre,...

he venido para decirle algo por última vez,

porque sé que si no lo hago,

me arrepentiré toda la vida,

pero esta es la última vez, no voy a insistir más.

Padre,...

yo no merezco su rechazo constante.

No soy un trapo al que puede pisar una y otra vez.

Padre, yo creo que los dos sentimos algo el uno por el otro

y merecemos una oportunidad.

Padre,...

se lo preguntaré... por última vez.

¿Está seguro de lo que está haciendo?

(ASIENTE)

Pues...

espero... que sea muy feliz...

y que le vaya muy bien.

Adiós, padre,...

hasta siempre.

(LLORA)

Lo has hecho muy bien.

Telmo. Ánimo, hijo.

-¿He visto mal o se estaba guardando las guindas de los pasteles?

-¿Le molesta?

-No, pero no entiendo por qué no se las come.

-Son... para un perrillo abandonado que merodea

en el callejón de mi pensión. -¿Un perrillo?

-Un cachorrillo que no ha de tener más de tres semanas, negro y blanco,

con las orejas un poco caídas. Le he llamado "Orejones".

Aunque en realidad no sé cómo se llama.

-Orejones es un bonito nombre, pero puede comerse las guindas,

que yo tengo más para que le lleve a Orejones.

-¿De verdad? -Sí.

Y también tengo un poco de leche, si me apura, creo que un perrete

preferirá leche y pan antes que unas guindas confitadas.

Vamos.

-Antoñito.

Felicidades por tu boda.

-Muchas gracias, doña Rosina, la verdad que ya lo estaba deseando.

-Ya. ¿Estabas tan deseoso que no has podido esperar unos meses?

-¿Y qué más da eso?

Lo importante es que se unan y que sean felices.

-Ya, y que yo vaya guapa a la boda no es importante.

Con tan poco tiempo, ¿quién se confecciona un vestido

como Dios manda?

-Tiene usted toda la razón,

doña Rosina, pero es que entre tantas idas y venidas de Lolita

y mi hijo, mejor que se casen cuanto antes y sin vacilar.

-Bueno, en eso tiene razón, porque menudos quebraderos de cabeza

ha dado la parejita.

-Íñigo.

Mi más sincera enhorabuena por su nueva aventura pugilística,

y por la fiesta que ha organizado también, claro.

-La fiesta era dar a conocer a Tito y no han venido los periodista.

-Ah. Pues...

lo lamento, amigo, no me había dado cuenta.

-Tampoco ha venido Leonor, y no sé por qué.

¿Le ha dicho algo a usted? -¿Otra vez estás con eso?

-No entiendo por qué no está aquí, está claro que no me apoya.

-A ver, la fiesta todavía no ha terminado, estará al caer.

-Eso me has dicho hace un rato.

-Pues no sé lo que dije hace un rato, pero tenía razón,

ahí la tienes. -Leonor,

pero si pensaba que ya no ibas a venir.

-Me he retrasado porque estaba esperando a los periodistas.

¿Sería tan amable de contestar a sus preguntas?

Están deseando saberlo todo sobre su nuevo boxeador.

-Pero ¿cómo lo has conseguido? -Una señorita no desvela sus armas.

-Gracias.

-Señores, les ruego un poco de silencio, por favor.

Eh...

Tito, Tito.

Les quiero presentar a... don Tito Lazcano,

que él es boxeador,

es valenciano y estoy seguro

de que se va a convertir en todo un campeón.

-Hijo, este tal Tito parece un poco asustadizo, ¿no?

¿De verdad crees que es tan buen boxeador como dicen?

-Así que vinos zaragozanos, los recomienda usted.

Sin duda. Están haciendo unos caldos exquisitos en esas tierras,

y a muy buen precio.

Siempre he hecho caso de sus recomendaciones

y siempre acierta usted, ¿no crees, Lucía?

"Hablar ¿para qué?".

Ya nos hemos dicho todo, Lucía.

Por el bien de los dos, es mejor

que mantengamos la distancia.

Lucía, ¿se encuentra usted bien?

Sí, sí, disculpen, ¿decían algo?

Sí, decíamos que si te ha molestado la sorpresa de la cena.

No, no, no me ha molestado en absoluto.

De hecho, lo han hecho con la mejor intención.

Eso sin duda.

Y ahora... me siento... incómoda

por no estar participando de vuestra conversación.

No volverá a suceder.

¿Te ocurre algo?

Sí, sí,

pero no tiene importancia.

No vale la pena pensar más en ello.

De hecho, voy a hacer un poder por recuperar el ánimo.

Se acabaron las tristezas.

¿Saben por qué?

Porque ustedes se han tomado muchas molestias

porque yo esté bien, y se lo debo.

Ustedes nunca me defraudan.

Ahora regreso, voy a preparar un poco de té.

No sabe cómo me alegra oírla decir que está dispuesta

a ser la que era antes.

Su entusiasmo y su sonrisa me cautivaron, Lucía,

y hace mucho que no veo eso en usted ni en su actitud.

Voy a hacer un poder por recuperarme

y volver a ser la de siempre.

Nada me alegraría más.

Sobre todo por las molestias que se ha tomado usted

porque así sea.

Bueno, usted, Celia y Carmen.

¿Le ha molestado a usted?

No, me ha parecido un gesto precioso.

Estaba preocupado por usted.

Y está demostrando tener mucha paciencia conmigo,

se lo agradezco.

Aprovechando, voy a hacer algo que llevo mucho tiempo queriendo hacer.

Nunca había visto una joya tan perfecta

y tan bien trabajada.

La hizo mi padre con sus propias manos.

Para mi madre. Es preciosa.

Es para usted.

¿Para mí?

Es mi regalo de Reyes.

Samuel, no, no puedo aceptarla.

Me haría el hombre más feliz del mundo si lo hiciera.

Pero también me haría muchísimo más feliz

si aceptara esto.

Lucía,...

¿aceptaría este anillo de compromiso

como símbolo del amor que siento por usted?

Lo comprendo.

Lamento haberla incomodado con mi proposición.

No volverá a suceder. No, Samuel.

Perdone.

Sí acepto, seré su esposa.

-"Qué raro se me hace verlas" tan "callás". ¿Qué pasa?

-¿Qué va a pasar, Lolita? Pues no pasa "na" de "na".

-Entonces, ¿de qué hablaban con tanto disimulo?

-¿No te amuela?

De lo que a ti no te importa, por decirlo claro y mal.

-Ay, tienes razón, se merecen que les salga todo a pedir de boca,

aunque no sé si eso será sencillo. Yo creo que resultaría más fácil

juntar el agua y el aceite que a los invitados que van a traer ambos.

Ay, no me mires así, hija, tengo más razón que un santo.

Por un lado, los invitados del altillo y de Cabrahígo,

y por el otro lado, los invitados de Ramón,

entre los que se encuentra, a parte de nosotros, un diputado.

-Servando,... -¿Qué?

-Que no he "tenío" ocasión de pedirle algo.

-Pues... tú pide, si está en mi mano y no me cuesta parné.

-Que... que usted ha "sío" como un padre "pa" una.

-Ah. -Servando,...

que "na" me haría más dichosa que ir de su brazo camino al altar.

"Samuel," ¿qué hace aquí en mi casa?

Tan solo quería invitarle a una merienda que voy a dar esta tarde

en La Deliciosa para mis vecinos y amigos.

Y desea que yo asista.

Lucía y yo tenemos una grata noticia que darles.

¿Qué noticia?

La de nuestro compromiso.

-"Lolita se ha portado fetén,"

es de suponer que don Ramón tendría pensado ser el padrino.

Se ha arriesgado a tener una buena con su suegro

al pedírselo a Servando. -Pero ya sabe usted,

la Lola no le teme a nada.

-¿Qué retrato le parece más apropiado para promocionarle?

-Pues...

lamento decirle que ninguno en concreto.

Tito tiene una expresión tan cándida que no parece boxeador.

-Claro, claro,

es que eso mismo me parecía a mí, no... no impone mucho, ¿verdad?

-Seamos claros, más bien nada.

Más que disponerse a tumbar a un adversario en la lona,

parece estar dispuesto a ayudar a una ancianita a cruzar la calle.

-"¡Yeeeeeepayaaaaaa!".

-Pues...

sí, sí que ha "estao" usted practicando.

"Amos", ha "progresao" una barbaridad.

-Pero si hasta le ha "cambiao" la voz.

-"Pa" chasco que sí,

hasta yo misma diría que el que ha "berreao" es mi primo.

-Y si te fijaras, hasta me verías, mastuerza.

-Ay, primo, primo, que eres tú. -"Va a haber otra boda".

Y también otro niño.

Que estoy embarazada.

-He intentado hablar con los empresarios

que organizan los combates, y con los promotores,

pero no me ha servido de mucho.

-Así que no has conseguido ninguna pelea para Tito-

Pues buen boxeador te has buscado que ni siquiera combate.

-Los médicos le dijeron a Celia que jamás podría quedarse preñada.

-No es la primera vez que sucede algo así.

-No entiendo qué ha podido hacer para quedarse en estado.

-No le den más vueltas. Si el médico ha confirmado

que está en estado, es que no hay nada más que hablar.

-A todo esto, ¿alguien ha acompañado a Celia a esa consulta?

-¿Qué está sugiriendo, doña Susana?

¿Duda de la palabra de Celia?

-Tampoco he dicho eso, Leonor.

-Pues en tal caso, yo tendré menos reparos.

No es tan descabellado pensar

que tal vez todo sea producto de su imaginación.

Ya estuvo ingresada por tales cuitas.

-Arrea, el tío Genaro.

-Pero... ¿y qué viene, a la boda?

-Que no,... que declinó su invitación por la edad.

-Entonces, ¿qué hace aquí? -Pues seguramente "na" bueno.

-Que viene. -Ya.

Para.

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  • Capítulo 923

Acacias 38 - Capítulo 923

08 ene 2019

Espineira acude a visitar a Telmo y se encuentra con Fray Guillermo; es evidente que entre ellos no hay buena sintonía. Lolita tiene una idea para animar a Servando y le pide que sea su padrino de boda. Susana ha diseñado un acabado para el vestido de Lolita que gusta a todo el mundo.

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Añadir comentario ↓

  1. Carmen

    No entiendo porque ahí todos los asesinos salen inmunes primero calletana que se va de risitas..aunque por lo menos hubo justicia divina... luego Úrsula que mata a distribuir y siniestro y ahí está ahora es más buena que el pan y ahora Samuel ..que no hay manera de que pague por la muerte de su padre entre otros...valla policía más incompetente ..y valla guión más inconcruente.

    pasado jueves
  2. Nieves

    Perdon el 924

    09 ene 2019
  3. Nieves

    No, ahora el que se retrasa es el 824

    09 ene 2019
  4. Maria Estela Lainez

    Oh no ! otra vez...que paso con el capitulo 923.

    09 ene 2019
  5. Maria Estela Lainez

    0h no ! otra vez; será que están de vacaciones.

    09 ene 2019
  6. Nieves

    Bety lo pondran mas tarde, aun ni ha terminado. Siempre lo ponen mas tarde

    09 ene 2019
  7. Betty

    9/1/2019 suben a Internet el capitulo 923 correspondiente al 8/1; que pasa con el 924 que debería aparecer en la web HOY 9/1 ???????????

    09 ene 2019
  8. Mabi

    Éramos pocos para el casamiento de Lolita y Antoñito y llegó el tío cabrahiguense!! Si bien se vio su llegada en los avances para el capítulo 924, espetó que no venga con ninguna otra " chaladura " de su pueblo y deje casarse en paz a los jóvenes '!!!!!!

    09 ene 2019
  9. Victoria

    No me cae bien Espineira pero creo que, a los que nos gusta la pareja, sería mejor que Telmo le hiciera caso a él antes que a fray Guillermo, aunque éste esté diciendo lo correcto. No puedo entender a Celia; por qué sigue luchando para que Lucía acepte a Samuel, si a ella misma le cuesta tolerarlo. Lucía vuelve a intentar que Telmo no la rechace y que comprenda que ambos merecen una oportunidad de amarse pero él le miente, diciéndole una cosa con las palabras y otra bien distinta con la expresión de su rostro y los ojos llenos de lágrimas. ¡¡Me encantan las expresiones de ambos!!!. Solo espero que Lucía no llegue a unir su vida al Alday; sería una pena que el guión girara en ese sentido porque la trama perdería todo el interés; ellos son ahora el eje central del argumento y Dani y Alba lo están bordando. Espero que aprovechen al máximo el talento de los actores que, además, tienen interiorizados sus personajes y una gran química.

    09 ene 2019