www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4859580
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 897 - ver ahora
Transcripción completa

-Entonces, ¿me puedo marchar ya? -No. Usted se queda ahí tranquilita.

No va a moverse hasta que sepamos que el episodio no se repetirá.

El marfil para la marquesa de Viana está casi listo.

Ese detalle será muy importante en mis relaciones.

-"El Antonio y la Lola"

se casan "pa" luna llena en cuatro semanas.

-Eso es, descuida, que yo hablo con mi padre.

-Solo quiero que veas que Samuel

tiene... la pretensión de tener un acercamiento contigo.

Y si vas a ese viaje,

le estarás dando esperanzas. "No quiero que vuelva"

a inmiscuirse en mi relación con la señorita Lucía.

Es usted despreciable.

Pero yo no escondo debajo de una sotana mis fines inconfesables.

¡No me voy a amilanar, padre! ¡No va a salirse con la suya!

¡Ya es suficiente!

Váyase.

-"Últimamente, mis relaciones con los marqueses"

no están pasando por su mejor momento.

Samuel se ofreció a suavizar el trance.

-Por eso has aceptado que Lucía viajara con él tan fácilmente.

-¿Crees que trafico con tu prima?

-Ni yo habría podido decirlo mejor.

-Celia, soy un caballero.

-Un caballero que conozco mejor que a mí misma,...

que sé que es capaz de venderme hasta a mí

con tal de mantener su posición social.

-"Lástima que el sereno"

haya salido trasquilado por tener la mala fortuna

de estar ahí en ese preciso momento.

-¿Sabe usted algo de él?

-Es bastante probable que no le conserven en el empleo.

-"Mi esposo se ha vuelto a escapar". -Arrea.

Vaya por Dios, pero qué mañas "tie" ese hombre.

-¿Dónde podría encontrar a doña Susana?

-Está pasando la convalecencia en el 38, en casa de doña Rosina.

"Hasta la fecha, a todos" a los que has tratado de proteger

han terminado mal parados,

ojalá el padre Telmo tenga el mismo camino.

Eres despreciable.

Cállese o se arrepentirá.

Lárgate de aquí.

¿Sigues aquí, bruja?

Voy a decirte lo que opino de ti. Eres una vieja patética.

Una vieja patética e indecisa.

A la Úrsula que yo conocí,

la Úrsula que se casó con mi padre

solo para quedarse con toda su fortuna,

no perdía las oportunidades.

Si la muerte de alguien le convenía,

no dejaba pasar el momento.

He aprendido lo que es la compasión

y el amor.

No me engañes, es solo que ahora sirves a otro

que crees que te devolverá a lo más alto,

pero lo que aún no sabes es que el padre Telmo no es más que un simple

esbirro.

El padre Telmo es un hombre sin mácula.

Un perro que lame la mano del prior de la Orden del Cristo Yacente.

¿Sabes qué es lo único que busca en Acacias?

La herencia de Lucía Alvarado. Ya ves,

un perro que solo olfatea el dinero.

¡Eso es falso! Yo por lo menos

quiero la herencia para quedármela, ¿pero él?

Él la quiere para entregársela a su amo.

Nunca entenderá que hay personas

que solo pretenden el bien de otras.

Claro, por eso está en un barrio burgués y no en el África negra

bautizando infieles. El padre Telmo

está donde su fe le lleva.

(RÍE)

Me resultas entrañable.

Hablas como una amantísima madre.

Que tenga cuidado, no hay peor madre que tú.

¿Te acuerdas de tus hijas?

Más a menudo de lo que usted piensa.

A Blanca y a Olga les destrozaste la vida.

¿Y Moisés, recuerdas a tu nieto

o también lo has olvidado? Si el cielo existe

y hay un juicio final, a ti te están esperando

con sobrados motivos para enviarte al infierno.

Como a usted. Los dos iremos al infierno,

cogidos de la mano.

Pues allí nos veremos ardiendo en el fuego,

pero aún no me has dicho, ¡¿ahora crees que el padre Telmo

es tu hijo para destrozarlo?!

¡Cállese! Allí no podrás mentir,

Belcebú te saludará al llegar y te reconocerá como una de las suyas,

una asesina, ambiciosa y, lo peor de todo, una mala madre fracasada.

¡He dicho que se calle!

¡Venga, Úrsula, inténtalo!

¡Añade otro leño a tu hoguera!

¡Atentaste contra tu nieto,

no aspiro a que tengas compasión de mí!

¡Hazlo!

No se merece la vida.

Intenta arrebatármela,

aunque no lo conseguirás y acabarás encerrada en la cárcel,

y si tienes algo de suerte,

en un manicomio para siempre.

Nada me haría más feliz

que verte de nuevo encerrada entre los locos, entre los tuyos.

¿No te atreves?

Eres una vieja patética, indecisa y acabada,

sin fuerzas para luchar ni defenderse.

Pronto te veré en la puerta de una iglesia pidiendo limosna,

ese será el final de tu viaje. ¿No te apetece pedir limosna?

Pues intenta matarme,

lo evitarás.

Sé que quiere que pierda los nervios,

pero no lo va a lograr.

Puede burlarse de mí,

pero el padre Telmo me ha enseñado el perdón y me ha mostrado

el amor eterno al prójimo.

No le defraudaré.

Con Dios.

(Sintonía de "Acacias 38")

-Doña Susana, aquí le traigo el té y suizos recién hechos

de La Deliciosa. -No me apetece té.

-¿Y entonces qué le peta?

-¿Te permite tu señora hablar de esa manera?

-¿De qué manera?

-"No le peta", ni que estuviéramos en una taberna.

-Yo hablo como sé.

-Muy suelta te ha tenido a ti Rosina.

Hablaré con ella para que te ate más corto, y me traes café.

-¿Café?

Esta mañana le traje café y dijo que quería té, ahora le traigo té

y me dice que quiere café.

Esto es más difícil que acertar el gordo de Navidad,

y le digo una cosa, me tiene usted los nervios de punta.

-¿Encima me contestas? Mal vamos a acabar tú y yo.

-Perdone, doña Susana.

(Llaman a la puerta)

-Ve a abrir, pasmarote, y tráeme café.

-Pero deja los suizos, es que todo lo hace mal.

-"Pos" hale, ahí se los dejo, y tenga "cuidao",

no vaya a ser que se atragante y le sienten malamente.

-Buenas tardes, doña Susana.

-Buenas tardes, don Venancio. ¿Y su brazo?

-Como nuevo, como nuevo, ya no necesito cabestrillo.

Ha soldado a la perfección. -"Pos" es usted un "afortunao",

"amos", normalmente las roturas tardan en soldarse

como unas ocho semanas. -Casilda, vete a la cocina.

Cuando necesitemos consejo médico, te llamaremos.

-Sí, señora. ¿Le traigo el café?

-Vete.

-Si va a decirme que el servicio está cada día peor, ahórreselo.

Esta, a mi pesar, no es una visita social.

-¿Y qué desea, entonces?

-Informarle de que los Escalona han vuelto a visitarme.

Me han dicho

que les han pedido dinero y ustedes se han negado a entregarlo.

Amenazan con darle un susto todavía mayor.

-Ay, Dios mío, en qué mal día fuimos a su academia.

-No quiera echarme la culpa, doña Susana,

que el infortunio viene a nuestro encuentro

y nos acecha a cada paso del camino.

Mire,...

voy a darle un consejo y espero que se lo comunique a su amiga Rosina.

Dejen de dar largas y paguen.

-Pero es que yo no tengo esa cantidad que piden.

-Pero doña Rosina sí.

¿No era... propietaria de una mina de oro?

Ese dinero, para ella es calderilla

y los Escalona han hecho sus buenas averiguaciones.

-Ay, Dios mío, ¿saben lo de la mina?

Pero esa gentuza

nos tiene cercadas.

No nos veríamos obligadas a pagarles

y no estaríamos en su punto de mira si usted no nos hubiera delatado.

-Lo siento, lo siento, pero no tuve más remedio.

Por favor,

dejen de jugar y entreguen el dinero,

acaben con esta pesadilla. Yo no quiero cargar

con un muerto que no es mío.

-Ni nuestro. La muerte de Alexis fue casual.

-Me voy, que esta conversación no lleva a ningún sitio.

Dejen de jugar y paguen,

y de no ser así, esto no habrá hecho más que empezar.

Con su permiso.

-Ay. Ay, Dios mío.

(Suena el piano y se asusta)

Padre.

Justo iba a buscarle. Vaya,

para una vez que veo que va a entrar en la iglesia

y es para buscarme a mí. No ha habido suerte.

¿Y para qué debía venir?

Pues para buscar a Dios,

amigo Antoñito. Que no es usted de misa diaria,

y me atrevería a decir que ni siquiera semanal.

No me riña, que sabe que aunque no sea yo muy dado a los ritos,

soy un buen cristiano.

Está bien, todo cuenta ante el Señor.

Pero, dígame,

¿a qué debo el honor de la visita?

Precisamente a un rito, al del matrimonio.

Por fin, y aunque

no termino de creérmelo, pero he cumplido los requisitos

para casarme con Lolita. ¿Requisitos?

Sí, Lolita es de Cabrahígo.

El mismo pueblo que doña Trini.

Ahora lo entiendo todo.

Tuve que cantar una misa

para evitar que el futuro retoño de Trini fuera pelirrojo.

Entonces sabrá lo importante que es que todo salga a la perfección.

El más mínimo detalle podría enemistarnos

con los designios de Cabrahígo y desbaratar toda la boda.

Le ayudaré en lo que pueda.

Voy a visitar a un feligrés enfermo,

pero pase por la parroquia con Lolita cuando puedan

y organizamos todo: charlas, amonestaciones,

ceremonia y todo lo que sea menester.

Y si Cabrahígo exige algo,

nos plegaremos si podemos.

Perfecto, muchas gracias, padre.

Lolita seguro que está deseando

escuchar todas sus recomendaciones.

Es una mujer maravillosa, ya lo verá.

Yo creo que va a hacer lo imposible por hacerme feliz.

Al igual que a la inversa, claro.

Es una satisfacción oír hablar a alguien con tanto amor

de su prometida.

Yo creo, páter, que nadie ama más a nadie de lo que yo amo a Lolita.

Lo celebro, y lo digo con toda sinceridad.

Intuyo que el amor correspondido es una de las mayores dichas

que existen.

Intuye bien, padre, se lo aseguro.

En fin, voy a buscarla,

con su bendición.

-Hay que jeringarse, qué vida más perra la mía.

Otra vez me han "encasquetao" a la sastra.

-Niña, un respeto por los patronos.

-Pero si es que me "tie" más "mareá" que un pollino en una noria.

"Niña, ahora tráeme el té, ahora me traes café, ahora me traes chocolate

y ahora me traes un vaso de agua, y ahora me lo traes todo junto

de una sola vez". -Paciencia, que no hay más remedio.

Unas hemos nacido para servir y otras, para mandar.

-(SUSPIRA)

No hace falta que se haga el silencio,

yo ya me voy.

Solo he venido a ver

al hijo de Carmen y, de paso, a traerles esto.

Es un bizcocho.

Le hice uno a Raúl y no me costaba nada hacer dos.

¿Y a qué se debe el presente?

Quería agradecerles la ayuda que dieron

en la casa parroquial

a los enfermos de El Hoyo.

-Ah. Pues le quedamos "mu" "agradecías".

Que lo disfruten.

Con Dios.

-Pues sí que ha "cambiao" esta, si parece otra.

Me ha "parecío" verle hasta una sonrisilla.

-Ya, sonrisa falsa sería.

La serpiente muda la piel, pero sigue siendo serpiente.

-Pues "tie" razón.

(Se abre una puerta)

-Pero ¿se puede saber qué hace usted de pie, tía?

Quedamos en que tenía que guardar reposo.

-Estoy harta de estar sentada y tumbada, no hizo Dios a la mujer

para estar en horizontal.

-Pues podría haber venido a dar un paseo con nosotros, ¿eh?

Cortito y despacio.

-Y esto, ¿cómo te ha tratado Casilda en nuestra ausencia?

-Bien, pero qué pesada es esa chica.

La tienes muy consentida. -Tienes toda la razón.

-Bueno, ya estamos con Casilda,

la mujer con más paciencia de Acacias.

Y apuesto a que luego no sabrían vivir sin ella.

A todo esto, ¿dónde está Casilda? -Le he dicho que se suba al altillo,

que me deje tranquila que me tiene de los nervios.

-Siéntese,

tranquilícese y cuénteme qué es lo que la tiene tan alterada.

¿No habrá tenido noticias de su admirador de la academia?

-Ya te he dicho que es por Casilda,

cuando quieres té, te trae café,

cuando le pides chocolate, te trae agua fresca, y así todo el rato.

-Ya. Mire que no quiero que me oculte nada, tía.

Si tiene un problema con ese hombre, me lo cuenta,

así podría hablar con él y poner los puntos sobre las íes.

-No, no, no, a ver, a ver, Liberto, eso ya está arreglado,

está solucionado, no le des más vueltas.

-¿Quién iba a pensar que en esa academia iba a haber tanto hombre?

Y yo tan tranquilo pensando que solo iba a haber alumnas.

-Que ya te he dicho que mi desazón es por culpa de la criada,

que dejes de darle vueltas. -Bueno, bueno, haya paz.

Liberto, ¿por qué no vas a dar un paseo?, así yo me quedo

dándole cuatro consejos a Susana

sobre cómo tratar con Casilda. -¿Ah, sí?

Pues pobre muchacha. En fin, voy a cambiarme.

-¿Qué te pasa, Susana?

-Ay, no sabes quién ha venido a visitarme.

Don Venancio.

-Don Venancio. Pero ¿cómo sabe ese hombre que estabas aquí?

-Nos tienen vigiladas, Rosina.

No vamos a ser capaces de salvarnos de ellos.

(Pasos)

-Ese bizcocho ahí se va a poner duro, Carmen,

lo mejor será que se coma esta misma noche.

-Estoy muy preocupada por Raúl.

-¿Por qué, le ha pasado algo?

-Porque se fue con Casilda a dar un paseo y todavía no han vuelto.

¿No les habrá pasado algo? -No se ponga usted en lo peor,

Casilda, aunque es pequeñaja, sabe cuidarse muy bien,

seguramente que estarán en el Parque de la Reina y luego habrán ido

a comerse una manzana con caramelo, a ella le pirran.

-Pues mi hijo no está para dar paseos muy largos.

Debería ser más responsable. Y encima, con todo lo del padre.

(Pasos)

-Ay, estoy "derringá", me voy al catre, no voy a cenar.

-¿Dónde está mi hijo?

-¿El qué? ¿Todavía no ha "llegao"?

-No.

-Pues él venía en tranvía, ya tendría que estar aquí.

-¿Cómo que venía en tranvía?

-Sí, "señá" Carmen, es que nos fuimos más "p'allá" del río

y cuando ya no podíamos más, su hijo de usted dijo que por qué

no nos volvíamos en tranvía,

pero claro, entre los dos no juntábamos parné suficiente

"pa" comprar dos billetes,

así que solo compramos uno y él fue en tranvía,

porque como está medio "enfermico", yo le dejé, y yo me he "venío"

al cochecito de san Fernando, un "ratico" a pie y otro andando.

-Casilda, ¿tú estás segura que cogió el tranvía en esta dirección, hija?

-Sí, sí, claro que sí,

precisamente el que pasa por esta esquina.

-¿No te dije que cuidaras de él?

-¿Más cuidar de él que darle el billete y yo venirme a patita?

-¿Y si le da un mareo? -Pues espero que no,

de todas formas, yo no puedo hacer "na" más.

Así que "na",

me marcho "pa" mi cuarto, que menudo día

de broncas que llevo, ¿eh? Doña Rosina, doña Susana

y ahora también usted.

-Casilda no "tie" la culpa,

Carmen. -Dios mío, ¿dónde estará Raúl?

-Pues quizás haya ido a estirar las piernas.

No se preocupe, que seguro que no tarda "na" en aparecer

por esa puerta, ya verá. -Debería haberle contado

que su padre se ha fugado del penal.

¿Y si es mi marido el que tiene que ver con su falta?

-Ay, Carmen.

Tenga fe y olvídese ya de ese hombre.

"Le aseguro que el plan marcha a la perfección".

Se está demorando mucho.

Mi paciencia se agota y los intereses crecen.

Y bien lo sé,... pero...

hay asuntos sobre los que no puedo actuar.

Usted sabía que sería así,

no puedo adelantar el momento en el que Lucía

recibirá la herencia. Pero no veo avances.

Para poder disponer de la herencia, ya debería haber seducido usted

a esa joven, y ese cura

sigue rondándola como si fuera su sombra,

o su amante.

Cuesta tiempo, pero lo conseguiré.

Y por ese cura no se preocupe.

En mi negocio, uno debe preocuparse por todo,

donde menos se lo espera salta la liebre,

para bien o para mal.

Esa liebre pronto estará en la cazuela, con todos sus condimentos

y presta para hincarle el diente.

Quedará sabrosa, se lo aseguro. Empiezo a dudarlo.

¿Y si le digo que me he ganado la confianza

de Felipe Álvarez-Hermoso?

Con la aquiescencia de la familia

todo resulta más sencillo. Cierto,...

pero la confianza que tiene usted que ganarse

por encima de cualquier otra es la de Lucía Alvarado.

Cada día está más cerca.

Mañana salgo de viaje con ella, los dos solos.

Bueno.

Eso sí parece un avance.

Un avance no, un paso definitivo.

¿Tiene algún plan?

Algo que no permitirá la vuelta atrás.

Algo que hará que Lucía se lance a mis brazos sin posible remisión.

Ya.

Esperemos que sus cálculos sean acertados y así sea,

por el bien de todos.

Usted cobrará mis deudas y sus intereses,

y yo seré un hombre rico. ¿Y Lucía?

¿Lucía?

Bueno, ella será otra esposa amargada y aburrida,

como tantas.

Lo sentiré por ella.

Es usted un hombre sin escrúpulos, señor Alday,...

y eso me gusta,...

me gusta mucho,...

pero no quisiera que sus cálculos fallaran

y tener que tomar medidas drásticas,...

pero lo haría,

lo sabe.

-Muchas gracias.

Bueno, dichoso tú, que ya ves cerca el día de tu boda.

-Bueno, ¿y para cuándo os vais a decidir Leonor y tú?

-Aún nos falta, yo todavía no se lo he pedido

ni hemos pensado en la fecha. Espero no tardar mucho.

¿Vosotros habéis pensado en tener niños ya?

-Todos los que nos dé Dios.

-Vaya, los Palacios os bastáis y os sobráis para llenar Acacias

de infantes, primero don Ramón, ahora tú.

-A ver si pronto te unes al club de padres.

Vaya hermosura de mujer.

Bueno, con todos los respetos hacia la dama, claro.

-Sí, sí, si yo veo que el hecho de estar a punto de casarte

y tener hijos no te ha hecho cortarte la coleta.

-Seguiré admirando la belleza eternamente, Íñigo.

Eso sí,... mi fidelidad por Lolita es a prueba de bombas.

-Pues te aconsejo que sea así, que no me quiero imaginar a Lolita

persiguiéndote por toda calle con el rodillo.

-Ni yo, ni yo, que menuda es mi prometida,

pero es algo que ni se me pasa por la cabeza.

¿Si no de qué iba a estar yo aguantando todos los requisitos

de Cabrahígo?

-Hombre, buenos días, Servando. ¿No me diga que ahora que ha "ganao"

unas buenas, perras ha decidido venir a desayunar aquí?

-Ni aunque me tocara el gordo de Navidad, vamos,

al precio que cobran ustedes los picatostes, que parece que los fríen

en oro líquido, no.

-¿Cómo se cree usted que cogen ese color tan "dorao"?

Venía a buscar a Flora, ¿no?

Que menuda la que han montado con la fotografía.

El sereno, a punto de perder su trabajo.

-Oiga, pare, que la que tiró la placa era la hermana de usted,

que yo vengo a hablar con don Antoñito, si no le molesta.

-No, no, por supuesto, dime. Bueno, primero, ponle un chocolate

y una buena ración de picatostes, de esos fritos en oro,

que yo invito. -Sí, con extra de azúcar por encima,

si no le importa, claro. -Marchando.

-Bueno, ¿qué, qué quieres? -Verá, don Antoñito,

quería pedirle un favor, me gustaría que me acompañara usted

al consistorio. -Y eso ¿por qué?

-Porque necesito hablar con un responsable

de los servicios municipales.

-Bueno, pues vas allí y hablas con él.

-Ya, don Antoñito, pero ya sabe usted cómo es esta España nuestra,

que si aparezco yo allí nadie me va a hacer caso.

Si aparezco allí con un ciudadano respetable y con corbata

y lazo al cuello, pues...

-Pero ¿qué crees, que yo soy respetable?

-Ya le digo yo desde un principio que no,

porque le conozco desde que era pequeño,

pero no es lo que yo crea, es lo que ellos crean.

A mí me gustaría ir con don Ramón, pero me da vergüenza pedírselo.

-Pues por lo menos eres sincero, Servando.

-No te preocupes, Servando, que yo te dejo esto aquí

y me marcho para que sigas hablando con Antoñito. ¿Más azúcar?

-Usted eche, eche, sin miedo,

eche. -Mejor te la dejo aquí.

-Permiso.

-Bueno, pero por lo menos dime por qué quieres hablar

con el responsable de servicios.

-Cosas mías, don Antoñito, cosas mías.

Buenos días, Carmen. Buenos días, señorita Lucía.

Todavía tengo que ultimar unos detalles antes de salir de viaje,

pero había pensado en subir a visitar a Raúl.

¿A qué hora sería mejor?

Pues hoy es un poco complicado, señorita,

el médico le ha dicho que debía darle el aire

y él me dijo que saldría a caminar, que incluso se llevaría el almuerzo

para comérselo en el parque. No sabes cuánto me alegro,

eso es que está mucho mejor. Sí, pero poco a poco debería ser,

que él se lo ha tomado a pecho.

Ayer llegó a las tantas, todas dormíamos ya.

Y digo yo que ni tanto pelo ni tan calvo.

Bueno, a esa edad están llenos de energía, no te inquietes,

y mándale un saludo de mi parte,

a la vuelta de Toledo iré a visitarle.

Gracias.

¿Necesita usted ayuda con los preparativos para su partida?

No, lo tengo todo bajo control. O al menos eso creo.

Al fin y al cabo, es un viaje muy corto,

no pasaré más de una noche fuera.

No dude usted en pedirme ayuda si le hace falta, y buen viaje.

Espero verte antes de mi partida, Carmen.

Con Dios. Con Dios.

Lucía.

Buenos días. Buenos días.

Perdona que interrumpa su paseo, pero necesito hablar con usted.

Padre, estamos en público. No habrá nada en mis palabras

que me haga avergonzarme de ellas.

Es solo que me considero en la obligación de pedirle

que reconsidere su decisión de viajar con Samuel Alday.

Padre, eso es una decisión que ya está tomada.

Y le pido que no vuelva una y otra vez a lo mismo.

Escúcheme, por favor. Ya le he escuchado lo suficiente.

Sé que considera a Samuel el responsable de todos los males

del mundo, pero se equivoca, padre.

Samuel es un hombre maravilloso,

y sé que nunca va a creerlo y que nunca va a darle la oportunidad

de conocerle, pero es así.

Un hombre maravilloso no se encuentra cuando cae la noche

en un callejón oscuro con un canalla como Gimeno Batán.

Estoy segura que hay un mandamiento

que prohíbe lo que usted está haciendo.

Vilipendiar a uno de sus feligreses.

Nada bueno pueden planear esos dos.

Usted no sabe cómo es ese hombre.

No hay fechoría que no haya cometido.

Basta. No quiero seguir escuchando sus advertencias interesadas.

No lo son en absoluto.

Mire, yo le respeto,

y aunque me ha costado reponerme a lo sucedido en aquella ermita,

he trabajado con usted

codo con codo y con los afectados por las inundaciones

y, padre, he admirado su tesón.

Por eso le pido que...

se aparte del camino de Samuel Alday y no se inmiscuya.

Lo hago por usted. Sí, pero yo no se lo he pedido.

No necesito que nadie dirija mis pasos,

soy una mujer adulta que sabe lo que hace,

y si va a seguir así, le pido que no se acerque más a mí.

-¿Crees que vendrá?

-Me juego mi mina de oro y no la pierdo, de un momento a otro,

don Venancio aparece. -No sé si hemos hecho bien

en citarle. -Tú déjame a mí.

No vamos a dejar que los Escalona nos sometan a chantaje.

Ahí viene.

Tranquila, disimula, ¿eh?

-Espero que me hayan hecho llamar para decirme

que van a pagar la cantidad de los Escalona.

-Ni hablar. Es más, si les ve,

puede ir diciéndoselo.

No nos vamos a dejar intimidar por unos pelagatos.

-Pero ¿están seguras de lo que están diciendo?

-Por supuesto.

Susana y yo somos unas señoras, con familia, vecinos y reputación.

Que tengan cuidado los Escalona,

porque todavía se llevan una sorpresa y acaban a la sombra.

-Miren, me temo que quienes se equivocan

y quienes deben tener cuidado son ustedes.

Lo que usted está diciendo es un disparate.

Vendrán a buscarlas con aviesas intenciones,

igual que hicieron conmigo.

-Es que si hay un responsable de la muerte del pobre Alexis, es usted.

Usted es el dueño de la academia. -Mire, no le consiento...

-¡Usted me consiente esto y mucho más! ¡Ya está bien!

Está usted hablando con la viuda de don Maximiliano Hidalgo,

que fue secretario del subsecretario de Ministerio de Salud Pública.

-Rosina, calla. -No me gusta nada su tono,

señora mía, nada.

Les advierto que van a pagar.

Yo no voy a consentir que los Escalona la tomen conmigo.

Y si no pagan, yo mismo les denunciaré ante la policía.

-Don Venancio, mi amiga no ha querido decir lo que ha dicho.

-No, no, sí que he querido. Y le digo algo más,

a mí nadie me hace bajar la testuz.

-Ustedes dos dejaron a ese chico a su suerte,

lo dejaron abandonado ante una muerte sin auxilio ninguno,

son culpables.

Podrán librarse de los Escalona, pero no de la ley.

-Nosotras intentamos ayudarle, además la academia es suya,

es usted el responsable. -¿Llamaron a un médico?

¿Llamaron a una ambulancia?

No.

Lo dejaron abandonado. Y tengo testigos.

Una limpiadora de la academia. Así que o sueltan el parné

o lo cuento todo.

Tienen... Tienen dos días para pagar,

ni uno más.

-¡Oh!

Ay, qué desastre, Susana.

Puede demostrar que dejamos al muchacho muerto, solo.

-Muerto y desnudo. -Y sobre todo muerto.

-Sí, pero también desnudo. Ay, Dios mío.

-Fabiana, el embarazo va como la seda, ya sabes, por no tener,

no tengo ni mareos.

-Pues no sabe usted la suerte que es.

Cuando yo me quedé en estado de mi Anita,

no había mañana que no me quisiera morir.

-Ay, Cayetana, ya dando guerra desde no nata.

-Y tanto, desde entonces le cogí una tirria a las espinacas,

que todavía no las he podido ni catar.

-Ay, Fabiana, espinacas, es que me está entrando antojo.

-Pues yo se las preparo a usted para comer, que no puedo catarlas,

pero sí cocinarlas.

Además, los antojos son muy malos "pa" las "preñás".

-Ay, Fabiana, muchísimas gracias.

Bueno, y ya que estamos aquí puestas en hablar de críos,

¿cómo está Raúl?

-Bueno, Raúl casi está bien ya de la herida.

En unos días vuelve a hacer vida normal.

La madre es la que está preocupada,

porque el chiquillo sale a pasear y vuelva casi ya de noche,

pero vamos, bien.

-Pobre Carmen, pero me alegro por el chico, ¿eh?

En fin, vamos a dejar de hablar de cosas del barrio

y vamos a lo que nos atañe, ¿no? A ver, Fabiana,

¿tú crees que hay alguna flor más adecuada que otra

para llevar a la iglesia para que bendiga mi embarazo?

-Señora, yo creo que Dios las acepta todas, para eso las ha creado Él.

-Por ahí viene Úrsula, voy a preguntarle,

que como se pasa todo el día en la parroquia, lo mismo lo sabe.

Úrsula. Ven aquí, haz el favor.

Dígame, doña Trini.

Mira, tenía pensado preparar

un ramo de flores para llevarle a la Virgen,

para que proteja mi embarazo y, me preguntaba si tú sabes

si hay alguna flor más adecuada que otra.

Todas le agradan al Señor.

Si quiere, yo la ayudo a preparar un ramo vistoso.

Ah, pues sí, eso sería perfecto.

Y también puedo llevarlo después al altar y pedirle al padre Telmo

que lo bendiga. ¿Harías eso por mí?

Pues agradecida.

Entonces, lo dejo todo en vuestras manos.

Y ahora, si me permitís, voy a aprovechar

para ir a La Deliciosa a tomarme un chocolate con churros.

Gracias. A más ver. Y gracias.

Con Dios.

Puede irse si quiere, que ya preparo yo el ramo.

Me gustaría ayudar.

La criatura de doña Trini será alguien importante en este barrio.

De doña Trini y de don Ramón, que no hay vecinos más "respetaos"

por todo el mundo en este barrio. Y que usted lo diga.

Como doña Cayetana, su hija,

una gran señora.

Cayetana no fue siempre bien recibida en este barrio,

algunos hasta la tildaban de malvada.

Pero siempre fue respetada,

cualquiera que la conocía caía postrado ante ella.

Cada día que pasa la echo de menos.

Y yo.

No se moleste, Fabiana, pero...

la quería como a una hija,

incluso más que a mis propias hijas.

¿Tiene claveles blancos?

Nunca me faltan.

Siempre que los veo pienso en ella.

Era su flor preferida.

Ponga uno en el ramo de doña Trini.

Mire.

También le gustaban mucho los lirios.

Y las hortensias.

Un ramo...

digno de doña Cayetana.

Que Dios la tenga en su gloria.

-Buenas tardes, Agustina. -Buenas tardes.

-¿Sabe usted si mi Raúl ha comido ya?

-Pues si le soy sincera, no le he visto.

-Se habrá quedado dormido.

-La siesta del obispo la llaman en mi pueblo

a la que se hace antes de comer.

Buena costumbre debe ser esa para el que pueda.

-Pues voy a ver si le despierto.

-Flora, Flora, Flora,... Buenas.

Me han informado de unos socavones que hay en la cuesta

de las Carmelitas. -¿Y, va a ir a taparlos?

-No, no, pero por allí hay mucho tráfico de carruajes,

incluso hay coches a motor. Imagínese que se les cuela una rueda

en un socavón de esos, sería un desastre.

-Pues tendrán que andar con cuidado. -Pero sería una oportunidad.

Podemos ir allí, hacer una fotografía

y denunciarlo al ayuntamiento, seguro que el periódico la compra.

-Por 10 pesetas...

no nos compensa ni la pérdida de tiempo ni el desplazamiento.

La cuesta de las Carmelitas está en la otra punta de la ciudad.

-No, pero sería una inversión para nosotros, figúrese,

una vez estando allí si hay un accidente,

nos pagarían mucho más. -Seríamos como buitres carroñeros.

-No sé si lo de ser buitre

va junto con lo de buscar una buena imagen impactante,

pero piénselo de otra manera. Hacemos un bien

a la sociedad. ¿No le gustaría recibir a usted

una medalla por salvar una vida?

-No sé yo si haciendo una fotografía a un socavón

vamos a salvarle la vida a nadie. -¿Cómo?

Con nuestra cámara somos el ojo de la sociedad,

somos el azote del poderoso.

-Que yo no estoy a gusto, que no quiero perjudicar a alguien

como sucedió con Cesáreo.

-Pero lo de Cesáreo no va a ser nada con todo el bien que podemos hacer.

-¿Y si le despiden?

-Que no, mujer, que no le despiden.

Eso supondría que se iría del barrio, y no caerá esa breva.

-Buenas tardes.

¿Me daría usted un vaso de agua, Flora?

-Por supuesto.

-¡Oh! Qué bebida tan rica.

Si cobraran el agua fresca

a duro el vaso, tendría mejor nombre

que el mejor champán francés.

-Claro que sí. ¿Y a qué se debe este buen humor, Cesáreo?

-A que mis superiores me han retirado el expediente.

Se han dado cuenta de que cometieron un error al acusarme

por la imagen que apareció en el diario.

-¿No corre peligro su trabajo?

-Hasta están pensando en darme un ascenso.

-Pues aunque le guste tanto el agua,

esto hay que celebrarlo brindando con champán.

-Estoy de servicio, nada de beber.

Sigo mi ronda, que ustedes pasen una buena tarde.

-Chist, Servando,

venga aquí.

Usted ha tenido algo que ver con esto, ¿no?

-¿Yo? No sé por qué dice eso.

-Porque dijo que haría algo y porque sé que ha ido con Antoñito

al ayuntamiento. Ha sido usted

quien les ha explicado que Cesáreo no obró como parece en la foto.

-¿Yo, yo? Qué cosas dice, si solo me faltaba a mí

interceder por el gastasuelas este, cuando lo único que quiero

es verlo lejos de este barrio.

-Ay, si va a resultar

que ahí, debajo de todas esas espinas,

tiene usted un corazoncito.

-¿Qué corazoncito ni qué...?

Yo me voy a ver los socavones de la cuesta de las Carmelitas,

que si usted no quiere venir, muy bien,

pero luego no me pida su parte porque no se la voy a pagar.

Hala, con Dios.

-No está.

-Pues tuvo que haber salido hace un buen rato,

porque llevo dos horas aquí sin moverme

y no le he visto. -Es que no me puedo creer

que no haya regresado todavía. Se iba a dar un paseo al parque

y si hasta se llevó el almuerzo. -Entonces no se preocupe.

-Agustina,...

que de eso hace ya seis horas, y está convaleciente,

¿y si se ha desvanecido? -Ay, no se ponga en lo peor, Carmen.

Además, de las malas noticias se entera una al instante.

-Sí, sí me pongo en lo peor, y sí me preocupo.

-Es el estado habitual de las madres, ¿no?

Tómeselo con calma, que la sangre rara vez llega al río.

Siento no poder quedarme un rato más con usted,

tengo que bajar a la sastrería.

-No se preocupe, marche, marche tranquila.

-Anda, desastre, que tienes a tu madre en un sinvivir.

-Buenas, madre.

-¿De dónde vienes?

-Del parque, ya le dije.

Me llevé un tentempié para el almuerzo.

-¿Qué has estado, seis horas en el parque?

-Ni me di cuenta de la hora.

Viendo pasar a la gente se me va el tiempo de la mente.

-Claro, todo el tiempo has estado allí, sin moverte.

-También me eché una cabezada en un banco.

-¿Y ayer? -Pero ¿qué es esto, madre,

un interrogatorio?

-¿Por qué no volviste con Casilda? Dime.

¿Por qué llegaste cuando todo el mundo dormía ya?

-Estuve en los Jardines del Príncipe.

-Ah.

Viniste al barrio en tranvía para luego quedarte

en los Jardines del Príncipe. -¿Qué tranvía?

¿Qué vuelta al barrio? No me moví de Acacias.

-Raúl,...

si tienes algún problema, por favor, no me lo ocultes.

-Ay, madre, por favor.

Deje de ver fantasmas donde no los hay.

Me voy a descansar.

# Como una diosa que vino a lidiar, con su porte pinturero,

# desde marzo, desde marzo hasta febrero,

# sus ojos, dos luceros de azabache,

# tan bellos que parecen un mapache,

# pero qué grande que es una, que parecen tres,

# toda entera no la... # ¡Uh!

Uy, uy, uy, uy, estate quieto que como venga tu padre, verás.

-Mujer, que tampoco creo que se asuste, estamos casi casados.

-"Pos" eso, espera a que nos casemos y a que tengamos la noche de bodas

cabrahíguense.

-Un momento, en Cabrahígo, la noche de bodas,

¿no tendrá también sus propias normas?

-Alguna hay, pero no te preocupes,

que en ninguna se dice que el esposo y la esposa no puedan yacer juntos.

-Bueno, yacer y también hacer cualquier cosa que se nos ocurra,

¿no?

-Bueno, "to" lo que no esté prohibido

por la santa madre iglesia.

-Lolita, que en esa cama vamos a estar tú y yo solos,

ni curas, ni santa madre iglesia ni pamplinas, lo sabes, ¿no?

-A ver si me voy a arrepentir de casarme, que aún estoy a tiempo.

-No, no, no, te digo que te va a gustar mucho

todo lo que te voy a hacer. -Uh.

Pues de acuerdo, de acuerdo, pero ahora tenemos que esperar.

-Esperamos, esperamos.

Que he hablado con el padre Telmo, podemos ir a hablar con él

cuando queramos.

-Con el padre Telmo, ¿"pa" qué?

-Bueno, tendrá que casarnos, digo yo.

-Antoñito, una cabrahíguense se casa en Cabrahígo,

faltaría más. -¡Ja!

-No, no, no, ¿cómo en...?

¿En Cabrahígo, y lo dices ahora? -Eso ha "quedao" claro de siempre.

-No, no, te habrá quedado claro a ti, que es una locura.

-O me caso en Cabrahígo o no me caso.

-Pero ¿qué dices? ¿Cómo quieres que yo le diga eso a mi padre?

-Pues en cristiano, que "pa" eso lo habláis los dos muy bien.

-Él tiene gente a la que invitar, no les puede mandar a Cabrahígo.

-Antonio, o me caso en mi pueblo o no me caso.

Tú encárgate de hablar

con tu padre, que yo me encargo de explicárselo al cura.

Nos casamos en Cabrahígo y con las normas de Cabrahígo.

Ea.

-No, no entiendo su amenaza. -Es que no hay nada que entender,

Susana, solo que nos va a echar a la policía encima y debemos escoger,

o la policía o los Escalona. -Lo de los Escalona

se arregla con dinero,

lo de la policía... -Lo de la policía

se arregla dando la cara.

-Dándola no, poniéndola para que nos la rompan.

Se sabría. Hemos denegado auxilio,

y lo peor es hemos denegado auxilio a un joven que estaba desnudo

y nosotras le mirábamos para dibujarle.

-Sí, y le mirábamos con deleite. -Eso se sobreentiende.

-Porque no perdíamos ripio. Ni tú ni yo.

-No me lo recuerdes, no me lo recuerdes.

-Te lo recuerdo para que no te olvides

que las dos estamos metidas en esto,

porque luego siempre dices que yo era la única que se relamía.

-Pero es que mi honorabilidad va a caer por los suelos.

-Y la mía. -Pero tú te has casado dos veces.

-Y tú has tenido dos hijos con dos hombres.

-Pero uno fue forzada.

-Perdona, pero no le des más vueltas, Susana, que estamos las dos

igual de metidas en esto.

Que por denegación de auxilio nos pueden caer varios años de cárcel,

Susana.

(Se abre una puerta)

-Cuidado, viene alguien.

-Tía Susana, Íñigo ha venido a visitarla.

-Y a traerle unos pasteles.

-Sí, le he traído unos buñuelos de viento, que sé que le gustan.

-Estoy desganada. -Yo sí me voy a comer uno.

-Me han dicho al salir de la sociedad

que las han visto por la calle. -Hemos salido a pasear.

-Debería cuidarse más, tieta.

-Pues yo estoy convencida de que es muchísimo mejor el aire,

que quedarse encerrada.

-Bueno, cada cosa en su momento. -Sí, es bueno

dar un paseo, estirar las piernas, si no parece que estás en una celda.

-Ni que hubieran hecho algo por lo que las pudieran meter en la cárcel.

-¿Se imaginan? Las dos compartiendo calabozo.

Yo creo que el carcelero terminaría tan harto,

que al final las dejaría fugarse. -Yo les llevaría una lima

dentro de una tarta de limón para que pudiesen cortar los barrotes.

-¡Ya está bien! Ya basta de cárceles

que eso es de mal agüero.

-Yo, si me disculpan, voy a descansar,

que la gimnasia me deja exhausto.

-Sí, y nosotros nos iremos a dar un paseo a los Jardines del Príncipe.

-Bueno, pero no os metáis en lo oscuro.

-Descuide, doña Rosina.

-Como si no le conociera a usted.

-Rosina, no podemos dejar que nos metan en la cárcel.

-Pues entonces solo hay una solución.

Ceder ante el chantaje, pagar las 10 000 pesetas.

-¿Y qué le vas a decir a Liberto? -Chist.

No se puede enterar, no puedo sacar el dinero

de la cuenta del banco. -¿Y qué vas a hacer?

-Pues sacar el dinero de otro sitio, de un sitio

donde no debería meter la mano. Que Dios me perdone.

Padre, muchas gracias por venir, podría haber ido yo misma

a la parroquia. ¿Qué importa quién se desplace?

Ya sabe el dicho de Mahoma y la montaña.

Se me hace raro escucharlo de un cura.

Tiene razón, debo buscarme otro. Lo importante es que podemos ayudar

a esa pobre gente de El Hoyo. Así es, tome asiento, por favor.

¿Quiere un café o un té? No, muchas gracias.

¿Tiene los listados? Sí, aquí están.

Una lista con todos los afectados que hemos podido identificar.

¿Tiene la suya? Sí.

A ver, lo que tenemos que hacer es cotejarlas.

Aprobar los nombres que aparezcan en ambas listas

y luego estudiar caso por caso los que aparezcan en una sola.

Así me gusta, trabajar con los criterios claros.

Familia Acosta.

Aquí está.

Padre, madre y dos hijos. Correcto.

Familia Bustos.

También. Padre

y madre y tres niños. Y la abuela paterna, Concepción,

se llama.

Concepción...

Concepción...

A la abuela no la tengo. Espere, que tomo nota.

Buenas noches, padre.

Prima, venía a decirle que ya tengo listo el equipaje.

Pues qué bien que esté aquí el padre Telmo para poder darte su bendición

antes de irte.

Padre, ¿me da usted su bendición?

(Llaman a la puerta)

Voy a abrir, Lolita no está.

Ya sabe lo que pienso de este viaje.

Y no es necesario que lo repita.

No le hacía aquí, padre Telmo.

Estamos con el asunto de los afectados de El Hoyo.

Lucía,

hace una noche maravillosa.

Había pensado en que fuéramos a la terraza de La Deliciosa

a concretar allí algunos asuntos del viaje.

Será un placer, siempre que mi prima esté de acuerdo, claro.

Sí. Así me quedo con el padre Telmo terminando esto.

¿Saldrán muy temprano, mañana? Al rayar el alba.

Pasaremos el día entre obras de arte tratando de localizar

el retablo de San Miguel. Volveremos por la tarde.

Estoy seguro de que Lucía disfrutará de una grata jornada.

Seguro que sí.

Tendremos que ir a dormir temprano.

Si queremos ir a La Deliciosa, tendremos que ir ya.

Te acompaño a la puerta, Lucía.

"Han venido a ver el retablo de San Miguel".

Estoy deseando contemplar esa pieza.

Espere un instante, voy a buscarlo.

-Ramón y yo tenemos un fondo para cubrir los gastos e imprevistos

del yacimiento. Lo he cogido de ahí.

-Uy, uy, uy, uy, no me parece buena idea.

Para que no te descubra Liberto, ¿le afanas el dinero a tu socio?

-He revisado las cuentas más de 10 veces y estoy convencido

de que Rosina ha retirado el dinero

por algún motivo que no tiene nada que ver con la mina.

-"Tengo miedo por mi hijo".

-Averigüe dónde va el muchacho cuando sale.

Pídale el favor al sereno. No va a encontrar usted a nadie

que esté más tiempo que él en la calle.

Sueño con el día en el que pueda tener mis propios hijos

para protegerlos y cuidarlos

junto a una mujer que les quiera tanto como yo.

Lucía,... ¿usted se ha planteado alguna vez tener hijos?

-"Ya sabe lo tozuda que es mi prometida".

-Estoy casado con una cabrahíguense,

o con una cabrahiguera, como se diga.

-Entonces no le parecerá mal que celebremos la boda

en dicha localidad.

-De ninguna de las maneras, hijo.

-"Vengo a traerle buenas noticias de El Hoyo".

Muy pronto las primeras familias podrán volver a sus hogares.

Vaya, esto va a ser mucho antes de lo esperado.

Será cuestión de unas semanas.

¿Qué ha dicho su prima?

No he podido contárselo porque aún no ha regresado.

¿No es un poco tarde para seguir de viaje?

Sí, así es. Me dijo que estaría aquí por la tarde.

-Si te casas allí, ninguna de nosotras vamos a poder ir a la boda.

-Que yo no me caso si no estáis "toas".

-Pues ya nos dirás cómo vamos a ir allí,

porque ninguna de nosotras tenemos parné suficiente

"para permitirnos ese viaje".

-¿Ha descubierto algo? -Sí. Y vaya preparándose

porque no será de su gusto lo que le voy a contar.

-"Fíjate en la cara del bailaor".

-"El guapito de Benaja...". Uh, ¿no se da un aire a Alexis?

-Más que un aire, el guapito es Alexis.

-¡Ah! -¡Ah!

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 897

Acacias 38 - Capítulo 897

26 nov 2018

Telmo ve una conversación entre Jimeno Batán y Samuel. ¿Qué tramarán esta vez? El sacerdote intenta advertir a Lucía, pero la muchacha no le hace caso; se irá a Toledo con Samuel. Don Venancio amenaza: si no pagan a los Escalonilla él mismo las denunciará a la policía. Tras la amenaza Rosina accede a pagar. Las criadas empiezan a ver con buenos ojos a Úrsula; quizás efectivamente haya cambiado al servicio de Telmo. Incluso Fabiana parece haber perdonado a la asesina de Cayetana. Carmen, preocupada por su hijo, pasa mucho tiempo fuera del altillo y le oculta a su madre dónde está. ¿Tendrá algo que ver con la fuga del Adonis? Servando, aunque no lo quiera reconocer, intercede por Cesáreo para evitar que pierda su trabajo por la foto que le disparó Flora para publicarla en el periódico. Antoñito pierde los nervios cuando se entera de que su boda tendrá que ser en Cabrahigo.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 897" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 897"
Programas completos (909)
Clips

Los últimos 3.310 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 907 Completo 54:22 50% hoy
    Capítulo 907 hoy El doctor Quiles no le da esperanzas a Lucía sobre sus primos tras el uso de la medicación experimental, el pulso de Celia es muy débil. Lucía cree que ha llegado el momento de avisar ...
  • Nuevo Capítulo 906 Completo 54:25 100% ayer
    Capítulo 906 ayer Samuel. Telmo confirma que Felipe está vivo, pero contagiado por la enfermedad. Lucía habla a través de la puerta con Telmo y le da una medicación experimental que le ha traído ...
  • Nuevo Capítulo 905 Completo 54:19 93% pasado viernes
    Capítulo 905 pasado viernes Samuel disuade a Lucía de entrar en casa de sus primos. Tras una larga y angustiosa espera Samuel regresa sin el doctor Quiles. Lucía desesperada, y pese a la oposición de los vecinos, est&aa...
  • Nuevo Capítulo 904 Completo 55:10 100% pasado miércoles
    Capítulo 904 pasado miércoles Lucía busca refugio en Telmo, desatando la indignación de Samuel, quien marca territorio con el párroco delante de los vecinos a la salida del Rosario por la salud de Celia. La familia Palaci...
  • Capítulo 903 Completo 54:16 97% pasado martes
    Capítulo 903 pasado martes Lolita no menciona la llegada de Ceferino ni siquiera a Antoñito, pero Trini se lo encuentra por casualidad. Lolita confirma a Trini que se besó con Ceferino y según las leyes de Cabrahigo es...
  • Capítulo 902 Completo 53:43 93% 03 dic 2018
    Capítulo 902 03 dic 2018 El doctor recomienda que ante la posibilidad de contagio se limiten las visitas a Celia. Samuel trata de convencer a Lucía para que se marche con él a casa, pero ella se niega. Servando envía...
  • Capítulo 901 Completo 54:16 93% 30 nov 2018
    Capítulo 901 30 nov 2018 La respuesta de Lucía queda en el aire tras la indisposición de Celia. La espera es tensa porque Felipe no llega con el doctor. Samuel empieza a especular sobre la enfermedad de Lucia: puede que sea...
  • Capítulo 900 Completo 54:54 66% 29 nov 2018
    Capítulo 900 29 nov 2018 El viaje a Toledo parece haber consolidado el amor entre Lucía y Samuel. De hecho el Alday convoca a los vecinos a un ágape para pedir la mano de la muchacha. Rosina y Susana acuden al tablao flamen...
  • Capítulo 899 Completo 55:17 42% 28 nov 2018
    Capítulo 899 28 nov 2018 Samuel y Lucía abren sus corazones en la noche que les toca quedarse en Toledo. Lucía hace un amago de besarle, pero Samuel se retira a su habitación. Celia recibe el aviso de que no llegar&a...
  • Capítulo 898 Completo 54:47 31% 27 nov 2018
    Capítulo 898 27 nov 2018 Nicasio, el contacto de Samuel en Toledo, les enseña su colección privada de arte, pero no está el retablo de San Miguel. Sin embargo Lucía está feliz por las obras que han enco...
  • Capítulo 897 Completo 55:05 24% 26 nov 2018
    Capítulo 897 26 nov 2018 Telmo ve una conversación entre Jimeno Batán y Samuel. ¿Qué tramarán esta vez? El sacerdote intenta advertir a Lucía, pero la muchacha no le hace caso; se irá a To...
  • Capítulo 896 Completo 54:47 8% 23 nov 2018
    Capítulo 896 23 nov 2018 Lucía está ilusionada con el viaje a Toledo con Samuel para encontrar el retablo de San Miguel, perdido hace siglos. Celia se enfada con Felipe asumiendo que Samuel ha comprado su favor enviando la ...
  • Capítulo 895 Completo 54:08 8% 22 nov 2018
    Capítulo 895 22 nov 2018 El Prior Espineira manda a llamar a Telmo y le pone en su sitio: quiere resultados ya. La noticia de la pintada en la sastrería corre por el barrio. Susana desaparece, decidida a irse a París. Rosin...
  • Capítulo 894 Completo 54:08 100% 21 nov 2018
    Capítulo 894 21 nov 2018 Samuel trata de convencer a Jimeno de que sigue teniendo el control sobre la herencia de Lucía. Felipe y Samuel encaran a Lucía por las condiciones del crédito, pero a ella le da igual perder...
  • Capítulo 893 Completo 54:47 95% 20 nov 2018
    Capítulo 893 20 nov 2018 Samuel propone a Lucía marcharse de Acacias a por un retablo, pero ella lo rechaza. Los Escalona ponen un plazo a Susana y Rosina para entregar el dinero. Raúl empeora: su herida se ha infectado. Sa...
  • Capítulo 892 Completo 54:17 96% 19 nov 2018
    Capítulo 892 19 nov 2018 Telmo separa a los damnificados entre sanos y enfermos para evitar una epidemia. Retrasan la acogida de los pobres en un albergue por problemas económicos. Leonor solo ha sufrido un atropello, pero Rosina ...
  • Capítulo 891 Completo 54:49 89% 16 nov 2018
    Capítulo 891 16 nov 2018 Los guardias llegan a casa de Samuel para evitar el atraco del Adonis. Raúl resulta herido. Cuando tienen que declarar ante la policía, Fabiana miente para que Raúl no sea acusado. Carmen lo ...
  • Capítulo 890 Completo 53:12 87% 15 nov 2018
    Capítulo 890 15 nov 2018 Vicente, el hombre que le vendió el cuadro a Samuel, confiesa a Telmo que él es el pintor que está detrás de las obras de Sánchez Medrano. Telmo accede a no denunciarle a la pol...
  • Capítulo 889 Completo 52:49 86% 14 nov 2018
    Capítulo 889 14 nov 2018 Felipe le cuenta a Celia que las inundaciones han destruido El Hoyo, la barriada de Tano. Celia no se queda de brazos cruzados y acoge a los damnificados en casa. Telmo tiene un nuevo hilo del que tirar para dese...
  • Capítulo 888 Completo 53:50 84% 13 nov 2018
    Capítulo 888 13 nov 2018 Lucía se deshace de Telmo. Samuel regresa de su viaje con nuevas obras de arte y se entera de que Telmo estuvo en su casa con Lucía. Carmen se piensa la propuesta del Adonis: darle las llaves de Sam...

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos