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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 853 - ver ahora
Transcripción completa

Soy una mujer libre y tomaré mis propias decisiones,

por encima de las suyas y las de Celia y Felipe,

por mucho aprecio que les tenga.

Serán unas semanas, hasta que pueda solucionar mi situación.

Y yo estaré a su lado mientras lo haga, no le quepa duda.

"Casilda, quiere meter a María en casa"

y Leonor, que no contenta con estar de acuerdo con eso,

quiere contarle a todo el mundo quien es esa friega orinales.

¡Solo falta que Casilda tenga una hermana gemela!

-Eso sí que tendría guasa, ¿ves? -¡Ni guasa ni guaso, por favor!

-"Si readmite a María y vuelve a trabajar en esta casa,"

"le eximiremos del alquiler". Por un tiempo.

Todo por el bien de mi esposa.

-Está bien, pero que conste que solo es

por ayudarles a ustedes.

No solucionaré mis problemas, pero ganaré algo de tiempo.

Si quiere ayudarme, compre uno de ellos, quién sabe si en un futuro

podré volver a comprárselo. Y no dude que así lo haré.

Y no olvide difundir la noticia de este pequeño mercadillo.

El patrimonio de los Alday a precio de saldo.

Don Samuel Alday lleva al diablo dentro.

Ese hombre, padre,

es capaz de matar.

¿Por qué me dice eso?

No lo sé exactamente.

¿No va a venir nadie?

Los demás no sé, yo estoy aquí dispuesto a comprar ese reloj.

Póngale precio. No, olvídelo.

No voy a venderle el reloj por lástima.

Samuel, por favor.

Todo el mundo me ha abandonado,

me han desahuciado. -Casilda heredará

una parte de la mina de oro que ese hombre dejó en herencia.

Ahora solo tenemos que lograr que lo comparta contigo.

-Higinio, recuerda que es mi hija y quiero lo mejor para ella.

-Y Casilda quiere lo mejor para ti.

No me vengas con remilgos, céntrate en lo que hemos venido a buscar:

el dinero de doña Rosina.

Le agradezco lo que ha hecho, pero como ya le dije ayer,

le repito que nunca perdonaría que usted sufriera algún daño

por mi causa.

¿Podrá arreglarlo sin que queden muestras de la fractura?

Por encima del dinero, lo importante es que usted esté aquí.

No sabe lo que significa para mí, saber que puedo contar con usted.

Con un poco de maña, creo que podré reparar esta figura.

Era menester que viniera a apoyarle.

Dudo que pueda repararse,

está tan resquebrajada como mi ánimo.

Con su permiso, me gustaría llevármela a casa para intentarlo.

¿Va a comprar esta pieza? Podrá hacer con ella lo que le plazca.

Verá como la dejo como nueva, es muy hermosa.

Es muy especial para mí.

Mi madre murió en un accidente doméstico,

cuando mi hermano y yo apenas éramos unos críos.

Eso es terrible. Mi padre,

para que no la olvidáramos,

encargó a un artesano que hiciera esta figura inspirada en ella.

Cada noche, antes de acostarme, le acariciaba el rostro,

pensando que de alguna manera,

mi madre sentiría mi cariño hacia ella.

Antes, al menos, tenía a mi padre y a mi hermano,

pero ahora estoy rodeado de deudas y de penurias.

No está usted solo, yo estoy a su lado.

Creo que ha llegado el momento de que me cuente qué está sucediendo.

¿Quiénes eran esos hombres que le atacaron?

Puede confiar plenamente en mí,

ya lo sabe.

(Sintonía de "Acacias 38")

Qué gusto estar otra vez ocupada y, sobre todo, estar bajo techo.

-"Pa" chasco que sí, si es que era de justicia

que no pasara usted más tiempo en la calle.

Además, es que pidiendo limosna en la calle, y durmiendo al relente,

no se puede aguantar mucho tiempo sin entregar la pelleja.

-Es un alivio que vuelvas a estar en la casa que te corresponde.

-Estoy muy agradecida. De no ser por usted, no hubiera salido del arroyo.

-Es lo mínimo que podía hacer yo. -Menudo sol de hermana que tengo.

-Ahora, lo importante, es que recuperéis el tiempo perdido

y que disfrutéis otra vez de haberos encontrado.

-"Pa" chasco que sí. Madre, me va a tener usted

todos los días aquí como un clavo.

Además, ya me he acostumbrado yo a tener una madre.

-Y todos los días serás bienvenida.

-Hay que ver, si es que no le puedo pedir "na" más a la vida.

De una "tacá", me he "agenciao"

una madre y también una hermana.

-Ahora, hay que hacer pública la noticia.

-Pero... señora, ¿está usted segura

de que quiere que "to" hijo de vecino se entere

de que "semos" familia?

-Es lo que corresponde en este momento, Casilda.

-Pues yo no estoy tan convencida.

-Tú no te preocupes, que yo sé lo que me hago.

Mañana, en La Deliciosa, voy a anunciar que Casilda y yo

somos hermanas. Es hora ya de aclararlo.

-Pues a ver cómo se lo toman algunos señores.

-Pues no sé yo, me barrunto que a algunos les va a sentar

como si les obligaran a tomar aceite de ricino.

-¿Y no estaremos complicando el asunto más de lo necesario?

-Ir con la verdad por delante

es la forma de poner fin a las habladurías.

-Pues hale, sea como dice doña Leonor.

Además, madre, que yo me fío

de doña Leonor con los ojos "cerraos".

-Temo que esto termine por echarnos del barrio.

-No. No, no, no, porque eso yo no lo permitiría.

-Que no tema, madre, si doña Leonor

es más lista que los siete sabios de la antigüedad "tos" juntos.

-Si tú lo dices, no seré yo quien dude de su buen criterio.

-Ya verá, madre, todo va a salir de perlas, ¿a que sí, hermana?

-Casilda, mira que hemos pasado cosas juntas,

pero jamás sospeché que nos unieran lazos tan fuertes.

-Bueno, a mí, la verdad es que no me extraña tanto,

yo a usted siempre la he querido como si fuera sangre de mi sangre.

-Pues ojalá que mañana salga todo bien.

-Ya veréis como cuando demos el paso,

vamos a empezar a vivir con normalidad.

En estos últimos tiempos he tenido una suerte de lo más adversa,

a pesar de que hice todo lo posible por tratar de ayudar a mi hermano

y a Blanca. Eso, sin duda, le honra.

Pero no he hecho que mejore mi destino.

Traté de demostrar a todo el mundo que era capaz de triunfar

por iniciativa propia.

Y fracasé estrepitosamente con las Galerías Alday.

Eso no fue culpa suya.

Nadie podía haber previsto semejante desgracia.

Es posible,...

pero al verme arruinado, pedí ayuda a un prestamista.

Y este tipo resultó ser de lo más peligroso.

¿Cómo se le ocurrió tal cosa?

Podía haber pedido ayuda a cualquiera.

Era una suma enorme,

dinero del que todavía no he podido ni devolver el primer plazo.

Por eso los esbirros del prestamista me han atacado,

solo me queda la vergüenza de haber caído en lo más hondo.

Ni siquiera he podido malvender mis últimas pertenencias.

Es terrible que esté pasando por circunstancias tan amargas.

¿Por qué no me contó antes lo que ha sucedido?

No quería que me viera como un fracasado.

Mi máximo anhelo era impresionarla,

conseguir que me admirase,

pero ya ve, soy un pobre iluso.

Yo nunca le veré como a un fracasado.

Todo lo contrario, admiro su tesón

y su iniciativa.

Felipe me ha confirmado que no ha acudido nadie a la convocatoria

que ha organizado Samuel Alday en su casa.

-Qué triste ha de ser tener que vender tus pertenencias

para salir adelante.

-Si ese hombre tuviese más cabeza,

no se vería en este brete.

-Hay que reconocer que no todo es culpa suya.

La desgracia se ha cebado con él. -A nadie atacan de esa forma

si no es por una razón de enjundia.

-Pero Susana, ¿estás justificando a los asaltantes?

-Por supuesto que no,

pero me barrunto que Samuel no es del todo inocente.

-¿Quién sabe lo que habrá detrás del atraco?

-Lo que está claro es que ese muchacho

no merece esa violencia.

-No, ni él ni nadie.

-Sea como sea, transmite muy poca confianza,

por eso no ha acudido a su casa nadie.

-Bueno, es que menudos son nuestros vecinos.

-Pero aun así, alguien podría haberle ayudado.

-¿Y quién quiere comprar cuatro baratijas?

Seguro que si tiene una joya de las que hacía su padre,

no nos la vende.

-Susana, de verdad, siempre pensando en lo peor.

-Y la mayoría de veces acierto.

-Mejor no nos digas qué opinas de la reunión de mañana.

-De eso no sé nada. -Bueno,

es de suponer que al fin nos enteraremos

de lo que le ocurre a Rosina, ¿no?

-Sí, no hay quien entienda su animadversión por esa tal María.

-Yo estoy tentada por creer algunas cositas que han llegado a mis oídos.

-¿Seguro que no sabes nada, Susana? Rosina y tú sois uña y carne.

-Ya te he dicho que no, Rosina no me ha contado nada.

-¿No nos estás ocultando nada?

-Me voy a la sastrería, que ya es hora de echar el cierre.

-Esta sabe mucho más de lo que dice.

-Puedes estar segura,

tan segura como de que no nos va a decir nada.

-Pues nada, nos tocará resignarnos y esperar.

-Me ha "costao",

pero a la postre, he descubierto

por qué se había "enrocao" Servando con lo de doña Leonor

y su obra de teatro. -Uh, pues cuente,

que eso es un misterio.

-Según me confesó, no quiere que se sepa que una de las protagonistas

le hacía tilín. -Pues iba "apañao",

porque el gusto de esas mujeres era otro.

-Pues lo haría "to" la susodicha, porque hasta me dijo

que se dieron un beso,

aunque fuera de lo más inocente.

-Para ser su gran secreto, se ha quedado en nada.

-Pero, y entonces, ¿por qué no quiere que se sepa "to" esto?

-Porque teme que la "señá" Paciencia llegue a enterarse algún día

y se ponga como una hidra.

Por aquellos tiempos ya andaban de novios.

-Ah. -Eso sí que ya es más peliagudo.

Según me han contado,

la tal Paciencia es una mujer de armas tomar.

-Si la Paciencia se entera,

vuelve de Cuba aunque sea a nado y organiza otra guerra.

-Ay, pobre Servando,

por una cosa que no llegó a nada y, además,

que hace mucho tiempo, no se merece otra regañina.

-De pobre nada, Carmen,

estaba de novio con la Paciencia y besándose con otra.

Eso no se perdona por mucho tiempo

que pase.

-"Pa" pobre doña Leonor,

que sin comerlo ni beberlo

se va a quedar con la obra de teatro "guardá" en el cajón.

-Casi mejor. No me parece de ley

que se cuente una historia tan escandalosa.

¿Dónde se ha visto que dos mujeres se quieran como marido y esposa?

-"Pa" mí que eso es más cosa del diablo que de Dios.

Satanás ha tenido que confundir a esas dos pobres.

-Es que, la historia

se las trae.

-Pues en Cabrahígo había dos mujeres que vivían juntas toda la vida,

y no pasaba "na", ¿no se lo había "contao"?

-Serían buenas amigas.

-Y tanto, Agustina, que una vez entré en su dormitorio

y solo tenían una cama.

(RÍEN) Pero es lo que dice doña Leonor,

que queriéndose, lo demás da igual.

-Es que en Cabrahígo sois muy avanzados.

-Bueno, ¿y para qué habrá citado doña Leonor a todos los señores

en La Deliciosa?

-Ha de ser algo de mucha enjundia, por lo formal de la convocatoria.

-Me barrunto que va a tratar sobre María y Casilda.

Irá a dar la noticia de que son madre e hija.

-Bah, pues doña Rosina está más histérica que nunca,

y eso "tié" que ser por algo.

-¿Y no será que entre don Maximiliano y María

hubo algo más que palabras?

-Uy.

Pues eso sería mucho más escandaloso incluso

que la obra de doña Leonor. -Pues sí que iba a sonar

en el barrio, sí.

-Mejor que bajemos la voz, no sea que María nos oiga.

Está todavía en su cuarto.

-Anda que ha tardado en instalarse,

ni un día después de que la contrataran otra vez.

-Lo que sea, sonará. Yo, a la postre,

me alegro por la Casilda, aunque todo lo de esa mujer sea raro,

pues la Casildica ha "encontrao" a su madre.

-Bueno, pues ya está bien de cháchara,

que ya está avanzado el día y estamos aquí de tertulia

como si fuésemos marquesas. Hala, todo el mundo a trabajar,

venga.

-Quería verte antes de abrir la sastrería.

-¿Qué sucede? Me imagino que no es bueno.

-Tengo que ponerte sobre aviso.

El asunto de María va de boca en boca,

es la comidilla de todo el barrio.

-Ya me barruntaba que acabaría sucediendo.

-Hay muchos rumores,

hasta nuestras amigas están preguntándose qué sucede.

-Ay, Susana, esto es terrible, es un sinvivir.

No dormido en toda la noche por culpa de este asunto.

Estoy destrozada. -Me hago cargo.

Yo también estaría de lo más desasosegada.

-La aparición de María en Acacias es lo peor

que le ha pasado a esta familia.

-A ver si comprende

que no puede seguir ignorando el asunto.

-Aunque no lo veas, hago lo mejor para todos.

-¿Lo mejor para Casilda?

-Lo mejor para nuestra familia. -¿Y Casilda

no es un miembro de ella?

-Ay, deja de decir enormidades, ¿no vas a parar de torturarme?

-Leonor, por favor, hazte cargo,

ten un poco de consideración con tu madre.

Para ella no es un plato de buen gusto.

-Esto tiene fácil arreglo.

Sacar a la luz lo que está pasando es lo mejor para todos, asúmalo.

Una vez lo haya contado, podremos empezar desde cero.

-Mira, hija,

no tengo ganas de seguir discutiendo,

llevamos muchos desaires acumulados.

-No ha podido ser de otra forma. Se niega a entrar en razón.

-Te pido, por última vez, que no cuentes a nadie

la verdad. ¿No te importa el buen nombre de tu padre?

-Me importa más la justicia. -¡No voy a permitir que el honor

de Maximiliano se vea mezclado con el de María!

Ese disgusto acabaría conmigo, hija.

-No, madre, no se me ponga melodramática.

Mi obligación es aceptar

a Casilda como mi hermana.

Y lo cabal es que lo sepa todo el mundo.

Además, ella se lo merece.

-¡Eres una inconsciente, una atolondrada que no pisa en el suelo!

¿Crees que nuestros amigos van a aceptar a Casilda

como una más de ellos?

-Pues tendrán que hacerlo si quieren seguir manteniendo nuestra relación.

A mí no me avergüenza asumir la verdad.

-¡A ti no, pero a mí sí, y vas a acabar con el buen nombre

de esta familia, vas a hacer que enferme, ¿te merece la pena?!

Me va a dar un sofoco, ¿eh? -Rosina, sosiégate.

Toma, bebe un poco de agua.

Querida amiga,...

entiendo tu zozobra,

pero llegados a este punto, quizá es mejor que lo aclaréis todo.

Sí.

No podéis seguir así, al menos de esa forma haréis que las habladurías

no se hagan más grandes.

(Pasos)

-Peña, como sigas frotando

ese vaso, lo vas a desgastar. Llevas media hora dándole con el trapo.

-Ah. No me había dado ni cuenta.

-¿Por qué estás tan meditabundo? ¿Por Flora?

-Qué va. Últimamente nos va fetén,

pero hay algo que me inquieta.

-Cuando hay un "pero", es que no va todo tan bien.

-Flora me ha propuesto visitar mi pensión para poder estar a solas.

-Bueno, ¿cuál es el problema?

-Por un lado me apetece, y mucho, pero por otro...

tengo miedo que la situación se me vaya de las manos.

Y ya sabe usted cómo acaban estas cosas.

-Ya. No, me encantaría...

saberlo, pero no lo sé, si Lolita me tiene a mí a pan y agua.

-Algún abrazo le dará. -Pocos,

que no, que no. Ella, con tal de mantener

las costumbres de Cabrahígo, guarda más distancias que un sargento.

Ni me deja acercarme cuando bailamos.

-Eso tampoco es bueno.

-No sabes la suerte que tienes, lo que daría yo porque Lolita

fuera tan fogosa como Flora. -Eh, no se confunda.

Flora es tan decente como la que más.

-No lo dudo.

-Quiere que estemos juntos y a solas, pero en plan romántico.

Cogernos de la mano, darnos unos arrumacos,

nada más.

-Yo porque es Lolita la que frena, porque...

yo no podría frenarme en una situación así.

-Ese es mi miedo.

Yo a Flora la respeto, pero me da miedo poder perder el control.

-Entiendo.

-Claro, es que...

-¿Qué se cuece por aquí? Parecéis dos conspiradores.

-No, te equivocas, hablábamos del tiempo.

-Sí, sí, está revuelto para las fechas en las que estamos.

-Me temo que de algún tema que no me atañe.

No se habla de la lluvia con tanta cautela.

¿Está todo preparado para el ágape de Leonor?

-Ah, sí, sí, la chocolatera está hasta arriba

y hemos preparado dos bandejas extra de bartolillos.

-Espero sea suficiente.

-¿Qué es lo que tiene que decir Leonor, que tiene a todos en ascuas?

-Pues vas a tener que venir para averiguarlo.

Yo tampoco puedo decir ni chus ni mus.

-"Susana,"

ya me podrías adelantar algo de lo que va a contar Leonor.

-A parte de que no sé nada, no deberías ser tan cotilla.

-Pero si no es por cotillear, es por saber si hay algo que pueda hacer

por ayudar a nuestras amigas. -Dudo que haya alguien

que pueda ayudarlas.

-¡Susana!

Tú estás al tanto de lo que ocurre.

Anda, mujer, cuéntame al menos si Rosina

va a acudir a la merienda o no. -No me interrogues,

no sé nada del asunto,

ignoro si va a poder venir o no. -Bueno, pero

¿tú qué crees, vendrá o no vendrá?

-Lo único que puedo decirte es que Rosina anda muy atareada,

no sé si tendrá tiempo de pasarse por aquí.

-O sea, que no viene.

-Déjalo ya, Trini.

Además, por el barrio están pasando cosas de mucha enjundia.

-¿Ah, sí? ¿Como qué?

-Hoy me ha dicho una clienta que a su marido también le llegó

la invitación de Samuel,

pero no fue porque sospechaba que había algo dudoso en la venta.

-Ay, qué disparate, Susana, ni que fuera a vender algo robado.

-Yo tampoco lo creo,

pero se ha corrido la voz de que el joven Alday

anda metido en negocios de dudosa legalidad.

Y la gente se toma esos chismes como si los publicara la prensa.

-Por eso Celia me ha contado que solo acudieron Felipe y Lucía.

Pues a mí me da pena ese hombre,

creo que deberíamos haber ido.

-¿Para meternos en un lío comprando objetos dudosos?

Cada palo que aguante su vela. -No sé.

A mí me sigue pareciendo muy cobarde darle de lado de esta manera.

Por lo menos, Ramón ha comprado una pieza por encargo.

-Anda que no tienes suerte con tu marido,

tiene un corazón que no le cabe en el pecho.

Siempre está dispuesto a ayudar,

a sus vecinos.

¿Cómo están, señoras?

Pues aquí, pasando el rato después de misa.

Quería agradecerle la generosidad de su esposo.

Pagó muy bien una de las piezas que vendía.

¿Es de entender que la recepción ha sido un éxito?

Nada más lejos, apenas pude vender cuatro cosas.

Por alguna razón, casi todo el mundo me ha dado la espalda.

¿Al menos se sentirá mejor de la mano?

El dolor ha disminuido, pero hasta que no se retiren los vendajes

no se sabrá el alcance de la lesión.

-Seguro que se recupera

a escape y su suerte empieza a cambiar.

De eso estoy seguro. De hecho, ya ha empezado a mejorar.

Ha entrado en mi vida un rayo de luz inesperado capaz de eclipsar

todas las decepciones

que me estoy llevando.

Y ahora, si me disculpan, he de irme,

tengo asuntos que resolver.

Con Dios. Con Dios.

-¿Qué habrá querido decir?

¿Qué será ese rayo de luz inesperado capaz de eclipsar

y todo eso que ha dicho? -¿Qué o quién?

-¡Ah!

Esto ya va tomando forma.

Menudo trabajo de chinos que has hecho.

Pero si apenas se notan las juntas.

De niña, mi padrino apenas me dejaba salir a jugar.

Me pasaba las tardes entretenida con mi casa de muñecas.

Era mi único juguete.

El tío Joaquín, siempre pecó de tacaño.

Y tanto.

Si algo se rompía, él no iba a reponerlo,

yo misma tenía que repararlo,

ya fuera una muñeca o un mueble y, claro, eso me daba muy buena maña.

Fueron tiempos muy oscuros para ti.

También tuve días buenos.

Me alegra que compartas estos recuerdos conmigo.

Hacía tiempo que no teníamos una charla sin tensiones.

Han pasado tantas cosas últimamente.

-Tantas, que tenía miedo

de que al final acabáramos distanciándonos.

Yo he tenido la culpa, los acontecimientos

me han llevado hasta el límite.

Hace unos días, justo cuando apareció Samuel buscándote,

me estabas contando qué era lo que tanto te inquietaba.

Es cierto,

pero lo voy asimilando y ya no me atormenta tanto.

Prefiero esperar un tiempo antes de compartirlo.

Pues siento que sea así, yo podría ayudarte.

La criada me ha dicho que podía pasar.

Sea bienvenido, padre, pasemos al salón. ¿Puedo ofrecerle un té?

Más tarde,

ahora tengo algo de curiosidad

por lo que le tiene tan entretenida a Lucía.

No tiene ningún interés, solo estoy reparando una figura de porcelana.

Si no le molesta, me gustaría admirar la pericia de su trabajo.

En ese caso, yo me retiro, que tengo asuntos importantes

que resolver.

Es un trabajo digno del mejor artesano.

Hay que fijarse mucho para notar las reparaciones.

Esta mañana me he cruzado con María.

Se la veía la mar de contenta. -Pues yo me barrunto

que ese cambio de humor "tié" que ver con la reunión

que van a tener los señores con doña Leonor.

-¿Usted cree que dirán algo de enjundia?

-¿"Pa" qué si no los iba a reunir?

Con los rumores que corren, algo bien gordo les tiene que contar.

-Fabiana, ¿no tendría usted una fuente grande para prestarme?

-Pues sí, ahí las tiene todas, coja la que más le guste.

-Es que tengo que preparar un asado para mi señor,

que se le ha antojado para la cena. -¿Y no será que tiene invitados?

Que a la señorita Lucía

se le ve mucho por ahí.

-Pues... no le digo ni que sí ni que no.

-Ah, eso va a ser que sí.

-Parece ser que son uña y carne,

el señor y ella. -Sí, sí que hacen buenas migas.

-¿"Na" más? Porque "pa" mí que entre ellos hay algo más que una amistad.

-¿Y de dónde ha sacado usted esa teoría?

-Lolita ha escuchado hablar a sus señores sobre el asunto

y, según comentan, la señorita Lucía está muy pendiente de don Samuel.

-Bueno, pero eso no es ninguna novedad.

-Ya, pero según los Álvarez-Hermoso, la cosa ya es "exagerá",

y hay que hablar más que de amoríos, de amistad, ¿no le parece?

-Mire, lo que a mí me parece

es que hablar es gratis,

pero entre esos dos no hay nada de nada.

-Pues ya me deja más tranquila,

porque a fin de cuentas, don Samuel sigue siendo un hombre "casao".

-A mí no me extraña

que la señorita Lucía solo tenga interés en ayudarle.

Esa chiquilla es oro molido, y más buena que el pan blanco.

-Ya, si eso no se duda ni un momento, pero es que en ocasiones

la tentación puede ser muy grande.

-Pueden ustedes estar tranquilas, que la señorita Lucía sería incapaz

de hacer ninguna inmoralidad.

-Pues Dios lo quiera.

Que cuando los asuntos del corazón aprietan, alguna se ciega

y entonces ya no hay cordura ni decencia que valga,

y eso vale tanto para don Samuel como "pa" la niña Lucía.

Tiene usted unas manos prodigiosas.

Le agradezco el cumplido, pero me figuro que no ha venido solo

para admirar mi trabajo como restauradora.

No, la verdad es que no. Quiero saber cómo se encuentra.

La agresión a Samuel fue terrible,

y no es algo que se supere fácilmente.

Sí que me tiene desasosegada.

Las lesiones que ha sufrido Samuel en la mano, puede que le impidan

volver a trabajar como joyero.

Alabo su caridad cristiana, pero le vuelvo a pedir

que se mantenga alerta.

¿Va a pedirme otra vez que me distancie de él?

Tiene que reconocer que el ataque que sufrió Samuel

es algo de lo más extraño, y aunque esto

le moleste escucharlo,

le recuerdo que Samuel puede que esté implicado en la muerte su tío.

Sin duda se mueve en un terreno oscuro.

No continúe.

He meditado mucho sobre lo que me contó

y, tengo claro que esas acusaciones son infundadas.

No se engañe,

la realidad es esa.

Me consta que no tiene usted ninguna mala intención,

pero a mi padrino lo mataron unos ladrones y no hay más que hablar.

Temo que sus sentimientos

estén nublando su razón.

No sé de qué me habla.

No albergo ningún sentimiento romántico hacia él.

Una vez me confesó

que estaba enamorada de Samuel.

Es cierto, pero eso es algo que ha quedado atrás.

Escuché sus advertencias y obré en consecuencia,

ahora lo único que siento hacia él es preocupación.

-No me diga que no me puede preparar una bandeja de pasteles,

pero si es una cosa pequeña,

cuatro dulces.

-Lo siento, pero es que tengo todo el género comprometido

-Haga un poder, y me paso luego a buscarlo, si quiere.

-No le prometo nada y, además, está a punto de que empiecen a llegar

los invitados.

-Ya sé que anda usted muy liada, pero es que mi señor

tiene interés en ofrecer un postre a su visita.

-Lo que me ha encargado solo va a dar para dos.

Eso va a ser que se trata de una cena romántica.

-No sé si romántica o de otra guisa, pero solo tiene una invitada.

-¿Está Samuel preparándole una cena... a la prima de Celia?

-Es posible.

Vengo luego a por los pasteles. -Intentaré tenerlos preparados.

-Gracias, Carmen.

-Sin duda, la luz de la que hablaba Samuel antes es Lucía.

-¿Y qué te hace pensar eso?

-Me acabo de enterar de que le está preparando una cena

para esta noche.

-Pues guarda silencio, Susana,

que a Celia no le va a sentar nada bien saberlo.

-Y tanto, su prima le está saliendo rana, menuda.

-¿Ocurre algo con mi prima?

-De momento nada, pero esta noche va a cenar a casa de Samuel,

esperemos que sepa comportarse

y no haga nada que vaya en contra del decoro. Samuel sigue casado.

-No digas enormidades. Lucía es una buena cristiana

y una mujer muy decente,

no tiene que ocurrir nada.

-Pero no me negarás que se está metiendo en la boca del lobo.

-Pamplinas, entre Lucía y Samuel solo hay amistad.

-Di lo que quieras,

pero a mí me parece pecaminoso que compartan cena.

Los dos juntos y solos.

-No sabía que había

11 mandamientos.

No me suena que uno sea "No cenarás".

-Vamos a tomar un refrigerio,

que estáis las dos un poquito acaloradas. Leonor estará

a punto de llegar. Venga.

(Llaman a la puerta)

-Sea quien sea, que sea bienvenido. A no ser que sea la parca.

¡Adelante!

-Qué lástima no haberme traído la guadaña y asomarla por la puerta,

le habría dado un susto. -Ya iba siendo hora

que alguien se dignara a pasar por este sitio,

que me tenéis más abandonado que un perro con pulgas.

-No se queje, que hace "na" estaba roncando como un jabalí.

-¿Roncando? Con este dolor que tengo me paso el tiempo en un ay.

-Le tenemos más "mimao" que a un niño de teta.

-Pero qué menos, he estado a un paso de la muerte.

-Déjese de pamplinas y escuche lo que tengo que pedirle.

-Vaya, hombre, que no podía venir aquí a hacerme compañía "na" más.

De verdad, la vida esta solamente te lleva a decepciones.

-Que la Fabiana me ha dicho por qué no quiere que la Leonor

saque a la luz su obra de teatro.

-Vamos, que en esta casa no hay intimidad.

Aquí le cuentas algo a alguien

y, es como si se lo contaras a un pregonero.

-Que se me ha "ocurrío" una forma

"pa" que no se sepa que usted le dio un beso a esa mujer

y así la obra pueda tirar "palante". -A ver qué se te ha pasado

por la cabeza. -Pues algo de lo más sencillo.

Con quitar el momento del beso,

"to" "solucionao", si total,

tampoco es de mucha enjundia en la historia. ¿Qué le parece?

-Oye, pues no me parece mala idea.

Estaba yo también "preocupao" con lo que podía pensar la gente,

porque luego esa mujer, se amanceba con otra,

que digo yo, ¿qué vería en mí para darme ese beso?

-Que lo mismo usted no es tan machote como se cree, Servando.

-De ninguna de las formas, hombre.

La gente no se puede llevar esa imagen de Servando Gallo, no.

-Claro, entonces, hablamos con Leonor.

-Sí, sería buena idea, aunque me extraña que quiera cambiarla,

porque los escritores son muy tiquismiquis.

-Bueno, pues es así o la historia no sale a la luz.

-Pues nada, pues me llevaré la historia a la tumba.

-¡Qué hombre! -Espera, espera, espera.

Espera, que se me está ocurriendo una cosa.

-¿El qué?

-Se retrasa. -Me tiene en ascuas.

-Tampoco es que te vaya a cambiar la vida lo que te va a decir.

-Pues no, pero no puedo evitar que me pique la curiosidad.

Me está dando un sofoco y todo. -En breve lo sabremos.

Come algo, seguro que te anima.

-Sí. Últimamente no hago otra cosa.

-¿Sabes si va a venir Rosina? -No lo creo, tieta,

se ha encerrado en su habitación. -¿Alguien sabe el motivo

de esta convocatoria?

He tenido que salir antes para llegar a tiempo.

-No sufra, se va a enterar inmediatamente.

Por ahí entra Leonor. -Buenas tardes a todos.

Gracias por estar aquí.

Supongo que están intrigados por saber el motivo

de la convocatoria, así que iré al grano, sin preámbulos.

Por favor, poneos aquí a mi lado.

Quiero hablarles de estas dos mujeres.

Como bien saben, son madre e hija.

Han estado muchos años separadas y por fin el destino

las ha unido. Solo esto

ya es motivo de celebración, pero hay algo más.

Hay algo que quiero decirles.

Algo que...

considero que deben saber todos los vecinos de Acacias.

Casilda y yo somos...

-¡No, Leonor, espera!

Detente.

Amigos,

vecinos, he venido para darles

las explicaciones pertinentes. No te corresponde a ti

dar esta noticia, hija.

Es muy duro para mí revelarles

lo que voy a contar aquí y ahora.

Es algo que atañe a la memoria de mi difunto esposo,

pero no se puede seguir ocultando.

-Cariño,

no es necesario que pases por este calvario.

-He venido a dar una explicación y no voy a marcharme sin darla.

Hace unos días he descubierto una terrible verdad.

Casilda no es solo hija de María,...

también lo es de mi difunto esposo Maximiliano.

No conozco las circunstancias

de este hecho, tan solo el resultado

que ahora estoy asumiendo.

Solo les pido una cosa,

no quiero que esto manche la memoria

de mi Maximiliano.

A pesar de lo que alguno de ustedes pueda pensar,

Maximiliano fue un gran hombre y junto a él fui feliz.

Casi tanto

como lo soy ahora con Liberto. Eso es todo.

-¿Estás bien, amor mío?

-Rosina, querida, ¿por qué no te sientas?

Estás un poco pálida.

-Déjale, que le estás atosigando. ¿Quieres venir conmigo

a la sastrería a reposar? -No, no, no, gracias,

gracias por el apoyo, pero necesito estar sola.

No me sigas.

-¿Casilda es hija de Maximiliano? -Así es,

la propia Rosina lo ha reconocido.

-¿Quién lo iba a decir de Maximiliano?

Debajo de ese aspecto de hombre sensato se escondía todo sátiro.

A la postre, ha resultado ser un bribón.

-Felipe, no te lo tomes a guasa, que Rosina está pasando las de Caín.

-Menudo sapo ha tenido que tragar.

Descubrir que su marido iba esparciendo

sus semillas a tontas y a locas... es todo un disgusto.

-No me extraña que no quisiera ver a María.

No hay nada peor para el corazón de una esposa que descubrir

quién es la amante de tu marido. Eso termina con todo el cariño

y la confianza.

-Algunos pueden cambiar.

-Sí, pero hay cosas que dejan cicatriz y no se olvidan.

Felipe.

-¿Conseguiste hablar con Lucía?

-Sí, pero no he conseguido que se sincere conmigo.

-Me preocupa que otros puedan aprovecharse

de lo insegura que está.

-No andas desencaminado.

Esta noche, Samuel la espera en su casa para cenar.

-Es una mala noticia, no conseguimos apartarla de él.

-Hay que seguir intentándolo.

(Puerta)

(Pasos)

Buenas tardes.

Para que no haya enfados, quería decirles

que Samuel me ha invitado a cenar.

-Sí, ya estamos al tanto, pero supongo que lo habrás rechazado.

No, no sé por qué iba a hacer tal cosa.

¿Porque un enemigo acaba de romperle la mano?

Ah. ¿Le atacan y, los amigos le damos la espalda?

Muy lógico. -No, lo ilógico

es que estés a su lado.

Quien le ha atacado puede volver y, no quiero que te pille a su lado.

Es un riesgo que soy yo la que debe decidir si tomar o no.

-Lucía, esta cena es inconveniente lo mires por donde lo mires.

No solo está mezclado con asuntos turbios, sino que está casado.

No voy a caer en esas pamplinas, solo se trata de eso, de una cena.

-Te ruego por favor que escuches a tu prima y recapacites.

Ya sabes lo amigas de los comadreos que son las vecinas del barrio.

-Y no piensas en común, nos va a afectar todo esto.

¿Qué pensarán cuando sepan que te permitimos este comportamiento?

No me importa lo que piensen, esto es solo asunto mío.

-Ojalá sea así, pero nos incumbe, vives bajo nuestro techo.

Estoy harta de tanta hipocresía.

Todo el mundo sabe que su esposa está con su hermano,

y aun así siguen considerando a Samuel un hombre casado.

-Sí, pero en realidad ese matrimonio sigue siendo válido.

Si tanto les importa Samuel, más les valdría haberle ayudado,

pero nadie ha movido un dedo por él.

¿Qué legitimidad tienen esos egoístas para juzgar a nadie?

Cada uno debe hacer lo que su moral le dicte.

Y a mí la mía me dice que siga tratando a Samuel

como el amigo que era antes. Y si me invita a cenar,

lo aceptaré una y cien veces más.

-Tu prima terminará creándonos problemas.

No es capaz de entrar en razón.

-Lo sé.

Pero sé quién puede ayudarnos.

-Menuda cara de pasmo se nos ha quedado a todos

cuando nos hemos enterado de que Casilda es hermana de Leonor.

-Tampoco es para tanto, ni que el tal Maximiliano

fuera el primer señorito que se aproveche de una criada.

Eso pasa en todas partes. Sobre todo en Buenos Aires.

-Es posible, pero menudo chasco para Leonor

enterarse así de repente de que no es hija única

y de que la que ha tratado toda la vida como a una criada

es sangre de su sangre.

¿Y tú?

¿Ya has pensado el día en que me vas a llevar a tu pensión

para aprovecharte de mí?

-Sí, sí, sí.

Bueno, no, primero tendré que pedirle permiso a la dueña

para subir una visita.

-Pero ¿qué es eso de pedir permiso?

Si es menester, nos colamos sin que nos vean.

Que somos novios para algo más que vernos en esta chocolatería.

-Sí, mi amor, pero todo dentro de un orden.

-Mi amor, todas las parejas necesitan algo de intimidad.

-¡Ya está bien de arrumacos!

Es la segunda vez que os sorprendo de esta guisa.

-A ver, no te amostaces que ahora no hay nadie.

-Razón de más. ¿Qué van a pensar de ti si entra cualquiera?

-Es que está cerrado.

-Flora, contigo no se puede razonar. Peña, ven aquí.

Te exijo que respetes a mi hermana

como corresponde. Te lo pido como hermano mayor

y responsable de ella. -Él no tiene la culpa.

Le he besado yo. -Bueno, ha sido cosa de los dos.

Reconozco que no es adecuado, y no volverá a suceder.

-¿Cómo que no volverá a suceder?

Nos besaremos cuando nos plazca, ¿acaso no te besas tú con Leonor?

-Sí, pero nadie nos ve. Es una cuestión de discreción

y de honra.

-Un momento. Quiero dejar una cosa bien clara.

No tienes que preocuparte por la honra de tu hermana.

La amo con toda mi alma, como nunca he querido a ninguna en mi vida.

Y por eso la respeto profundamente.

No voy a propasarme con ella ni una pizca.

-Espero que cumplas con tu palabra.

-¿Es verdad que soy la mujer a la que más has querido en tu vida?

-Pues claro.

Flora, que nos va a volver a pillar tu hermano.

-No importa.

-Doña Rosina, ¿se encuentra bien? ¿Quiere un vaso de agua?

Siento verla así.

Muy mal trago es el que ha tenido que pasar hace un rato.

¿Quiere que le acompañe a casa? -No, gracias,

no es necesario.

-Entonces, la dejo, que me da que prefiere estar sola.

Doña Rosina,...

trate de recomponerse, mire su hija.

Leonor, pese a la sorpresa que ha sido

para todos esta noticia, ha decidido seguir adelante.

-Las circunstancias de mi hija son muy distintas.

Ella tiene a una nueva hermana, sus libros.

Yo, sin embargo, tengo que hacer frente a una parte muy dolorosa

de mi pasado.

-Lo superará con el tiempo, doña Rosina.

Y con el cariño de sus amigos y de su familia.

-Rosina.

Anda que,... yo buscándote por toda la ciudad y resulta que estabas

a cinco metros de La Deliciosa. -Les dejo que hablen de sus asuntos.

-Gracias, Íñigo.

-(SUSPIRA)

-Estoy muy orgulloso de ti, cariño.

Has hecho lo que debías.

Es cierto que los vecinos se han quedado consternados con la noticia,

pero han aplaudido tu valentía.

-Ay, ha sido terrible tener que confesar

la indiscreción de Maximiliano. Uf.

Pero...

no sé, ahora me siento mejor, ha sido un alivio.

Ay, Liberto, gracias al cielo

que te tengo a ti.

¿Has visto? Yo creo que juntos podemos con cualquier cosa

que se nos ponga por delante, ¿a que sí?

-Es un poco tarde, mi amor, debemos regresar a casa.

-Un poquito más.

Es que solo entre tus brazos me siento reconfortada,

me hace tanto bien.

Me siento muy a gusto.

Hace días que no conseguía un instante de paz

como el de esta noche.

Yo también necesitaba algo de asueto.

Estando con usted, mis problemas desaparecen.

Puede que en eso haya ayudado el vino que hemos tomado en la cena.

¿Han terminado ya, puedo retirar los platos?

Por favor.

Tengo que felicitarte, Carmen, estaba todo exquisito.

Te has esmerado.

Gracias, señorita.

¿Cómo, se marcha ya? No, todavía no.

Quiero darle algo que le he traído.

Ya estoy mejor, no te preocupes.

-Ya verás como en un par de días todo habrá pasado.

-Doña Rosina, me alegro de que ya esté recuperada.

Si no fuera tan tarde, les acompañaba, he de hablar con Leonor.

-¿No me diga que tenemos más sorpresas?

-No se apure.

Es que no he tenido ocasión de contarle que hablé con Servando

y, este sigue emperrado en no dar su permiso para la obra de teatro.

-Mira que no me extraña, tiene la cabeza más dura

que los cimientos del edificio.

-Ya sé que la obra no les convence,

pero si me echaran una mano, para Leonor es importante.

-Pues claro que el tema de la obra no me convence en absoluto,

una relación pecaminosa anti natura,

pero no voy a permitir que un portero ponga palos en las ruedas

de la carrera literaria de mi niña.

No se apure, algo haremos.

-Gracias.

-¡Las 10 en punto y sereno!

-Cesáreo, venga.

Tengo un encargo para usted.

Quiero brindar por esta maravillosa velada antes de abrir su regalo.

Brindemos por ello.

Pero mire ya mi obsequio,

estoy impaciente por ver qué le parece.

Pero ¿cómo es posible?

Está como nueva, mejor incluso. Siempre he tenido buenas manos

para estos menesteres.

Se lo agradezco con todo mi corazón.

No le ha tenido que resultar fácil realizar un trabajo tan preciso.

Es usted un portento.

He tenido que recurrir a todo mi ingenio para dejarla así.

Pero... después de la historia que me contó

acerca de su madre, tenía que esforzarme al máximo.

Y permitir que volviera a ver su rostro.

Lucía,...

soy muy afortunado de que haya entrado en mi vida.

Estar junto a usted es una suerte que no sé si merezco.

Lucía,...

ha despertado en mí sentimientos, que...

creí que no sería capaz de volver a sentir.

¿Cómo se le ocurre avisar al párroco para que vaya a ejercer

de policía de la buena moral? Yo no he avisado a nadie.

¿Me va a mentir a la cara, prima?

De acuerdo.

Hablé con el Padre Telmo, porque estoy muy preocupada por ti.

Pero preocupada ¿por qué?

Lucía, aunque no te guste, es mi obligación velar por tu virtud.

-"¿Qué vamos a hacer con Casilda?". -¿Qué vamos a hacer de qué?

-Ahora es una Hidalgo, habrá que hacer cambios.

-Sí, yo propongo que se siente con nosotros en la mesa.

Como comprenderán, ya no puede seguir siendo nuestra criada.

-Bueno, me costará, pero lo entiendo.

Buscaremos una nueva criada, claro.

-Y tendremos que hablar con ella y explicarle toda la situación.

-Me alegro que te haya tocado a ti,

tenía un asunto que tratar contigo.

-¿Qué asunto? -Se trata de la obra

que quiere escribir doña Leonor.

-¿Ha "cambiao" usted de parecer? -En parte.

No quiero dar más problemas en esa casa,

que ya tienen bastante,

pero sigo negándome a que ella la escriba.

-¿Entonces? -La escribiré yo.

-"Tome".

-¿Qué significa esto? -El pago de la multa por adelantado.

-¿Qué multa? -La que me va a poner usted

la próxima vez que me vea besándome con mi novia.

Porque pienso volver a hacerlo, le guste a usted o no.

Y me gustaría hacerlo tranquilo.

-Tranquilo no va a estar, eso ya se lo digo yo.

Ni por mí ni por doña Susana, que anda todo el tiempo

ojo avizor. -O sea, que no me va a ayudar.

-Yo no he dicho eso.

-¿Puedo escoger lo que quiera? -Lo que tú quieras.

-Leonor, esto es muy extraño, no me veo yo haciendo vestidos

para... -Ande, dígalo, doña Susana,

para una criada. -No, no, Casilda,

ya no eres criada. -No, no, si no se preocupe, señora.

Si a mí no me sienta malamente, es más, que yo la comprendo a usted.

Si esto es más raro "pa" mí que "pa" usted.

-Bueno, pues estamos aquí para que sea menos raro.

A ver, ¿qué estilo te gusta?

-Va a cambiar hasta el título. -Cierto, hay que cambiar el título.

Lo llamaremos...

"El héroe y las dos mujeres".

No, no, espera, no, no, no apuntes eso, no. Lo llamaremos...

"La gran aventura de Servando Gallo".

No, un momento, un momento, que ya lo tengo.

"El canto del Gallo".

-Esto no le va a gustar a doña Leonor, ¿eh?

-Pues se aguanta, porque esto se hace como yo digo o no se hace.

-Llevo días viendo la portería del 38 hecha un estercolero.

-No puedo contradecirle.

-Debo de hacer algo.

-Sí. La verdad es que no lo había pensado hasta ahora.

-Es normal, con el portero de baja por enfermedad.

-Servando lleva muchos días en la cama.

-Bastante bien se han portado ustedes,

que no le han despedido

por estar tantos días fuera de su puesto de trabajo.

Conozco a señores que han despedido a sus porteros por mucho menos.

-¿Esto es lo que hay de cena, sopa de ajo?

-Y un chusco de pan.

Y no te quejes, que menos da una piedra.

-¿Por qué hemos de pasar hambre cuando tu hija

ya ha empezado a heredar? -Eso no es verdad.

-Hoy la vi salir de la sastrería, con su hermanita,

y adivina.

La sastre le va a confeccionar un traje de gran dama.

-¿Te imaginas?

Mi hija Convertida en una gran señora.

Somos el tema de conversación hoy en el barrio.

Eso parece.

-¿Quiere que vayamos al centro o a otro lugar donde nadie nos conozca?

No sé por qué tendríamos que escondernos.

No hacemos nada malo. Además, que estoy bien aquí,

me gusta pasear por el barrio.

Me gusta verla tan segura. A mí también a usted,

parece cambiado.

Poco a poco estoy recuperando fuerzas y, me gustaría empezar

a pensar en la manera de salir del atolladero en el que estoy metido.

-"Padre,..."

creo que se ha enamorado de Samuel.

Es un vecino del barrio y le tengo estima, pero, entiéndame,

no quiero que tenga una relación íntima con mi prima.

Porque está casado, intuyo.

Sí, porque está casado y por más cosas.

¿El qué?

(Llaman a la puerta)

Carmen.

Por favor, déjeme pasar.

¿Qué quiere? El señor no está.

He venido a hablar con usted.

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Acacias 38 - Capítulo 853

21 sep 2018

Samuel se abre a Lucía y le cuenta su triste pasado. La joven está cada vez más enamorada; aprovechando la coyuntura, la invita a una cena a solas en su casa, a pesar de la desaprobación de los Álvarez Hermoso. Lucia acude a la casa de Samuel y le regala la obra que le compró restaurada, y Samuel le declara que siente algo por ella. Las vecinas de Acacias acuden a la invitación de Leonor a la chocolatería. A pesar de las suplicas de su madre ella sigue con su empeño de hacer partícipes a sus vecinos de que Casilda es su hermana. Rosina apesadumbrada, revela en público que Casilda es hija de Maximiliano; se marcha en busca de Cesáreo para hacerle un extraño encargo.

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  1. Raquel

    Luego del huracan Maria , estuve en EEUU y pude ver Acacias y ponerme al dia, (no hubo electricidad por mucho Tiempo en mi Bella Isla de Puerto Rico.Hace poco fui a BOS, y nada de Acacias esta vez...... , fuera de area!! Sin cobertura, sin señal. Increíble cdo regrese , ponerme al día ....sinembargo pude ver programas de otros lugares. Helloooo, y TVE q pasa - espero q mejore la señal cdo viaje.

    24 sep 2018
  2. Felipe

    De un tiempo a esta parte se pusieron de moda las telenovelas turcas .la mayoría BUENÍSIMAS ( Ej. " Las mil y una noches " ( así titulada en SUDAMERICA ) con sus personajes principales, Sheerazade y Onur )

    23 sep 2018
  3. Betty

    Con referencia al parche de Felipe he leído en alguna parte que ha tenido un accidente ( el actor ) tanto es así que en un tiempo prolongado estuvo " fuera " cuando " fue al encuentro de Teresa y Mauro que estaban lejos de Acacias " y en el viaje de regreso tuvo un " oportuno" accidente tras el cual reaparece en la serie con el parche. Alguna seguidora mas atenta quizás me corrija si no es así. En cuanto a los personajes me parece atinado, en una serie tan extensa, que muchos vayan desapareciendo por distintos motivos y aparezcan otros para " renovar " un poco el AIRE ; lo que si es inaudito y deplorable que ningún hecho aberrante, como los de Cayetana, Ursula y cómplices, permanezcan sin castigo ni aclaración; parece que nunca hubieran sucedido, Y NO me la creo que Ursula esté " cambiada " vaya a saber que pretende al hablar con Carmen .- A los guionistas se le han quedado MUCHAS cosas en el tintero

    23 sep 2018
  4. M.angeles

    Le doy toda la razón a esta señora eustakia hay personajes que son aburridos ya ni vuelven personajes que se fueron tenia la esperanza de ver otra vez a german .manuela o alguno más me encanta la novela la veo desde que empezó samuel es insoportable hay crímenes sin resolver etc espero que maria sea madre de Casilda me gusta rosina pero a veces es insoportable donde esta paciencia que no vuelven me encantaba Leonor y san emiterío en fin ,ya no hay niños en la serie espero que nazca el hijo de trini cesáreo no me gusta haber si hay buenas noticias buenas también se an ido el hermano de Samuel y su prometida

    23 sep 2018
  5. Eustaquia Taky Sánchez Grajera

    El parche de Felipe una autentica idiotez, Tano donde esta Tano con lo majo q era el actor? Y Celia hasta cuando va a seguir siendo mojigata? Prefiero a Cayetana q a Úrsula, prefiero a Guadalupe q a María, prefiero a Teresa aunque era insoportable y Mauro q a Lucia y Samuel cada vez son peores los personajes... Por cierto los personajes de Blanca y Diego aleluya q se fueron esos cargaban hasta la extenuación. Y los niños porqué esa fobia a los niños? no hay ni un solo niño vivo tod@s asesinados/muertos. Q paso con Paciencia? Nunca más se supo d ella, un autentico galimatías d personajes van y no vuelven nunca jamás, yi tuve la esperanza d q German y Manuela volvieran y lo d Pablo y Martin nunca lo he entendido. Yo escribo humildemente pero nunca jamás he discurrido un galimatías tan perverso y lleno d tantos errores descomunales sin venir a cuento con personajes tan abyectos y policías tan inútiles, cualquiera puede pensar q España y concretamente Madrid pasaban d la justicia y nadie daba la voz d alarma para poner orden en un país tan civilizado ya por entonces?

    22 sep 2018
  6. Eustaquia Taky Sánchez Grajera

    Pues para mi Rosina es inaguantable no la soporto y Liberto un autentico calzonazos. La historia de Higinio y María sobran, Samuel y Lucía ni fu ni mu, el cura también y Úrsula, faltan siempre los mejores, Manuela y German, Leandro y Juliana, Victor q era increíblemente buen actor y buen personaje, Pablo y la anterior Leonor no la de Iñigo q es un paripé, me gusta Flora y Peña, doña Susana es aburridísima, Servando un payaso, el sereno ni chus ni mus otro payaso, la familia Palacios me encanta, pero don Ramon aburre bastante con el preñado, y Lolita con sus costumbres de Cabrahígo más tonta imposible. Señores me perdí en las vacaciones todos los capítulos y al volver no quise ver ni uno de los perdidos seguía todo igual y fueron 15 días. Así q estas chifladuras van para largo. Han descubierto algunos de los muchos crímenes de Cayetana, ni uno, y los de Úrsula, ni uno y eso q mato a Guadalupe un personaje estupendo, German y Manuela los mejores de todos y un amor tan real q hasta me lo había creído d verdad. La policía d aquellos tiempos unos imbéciles según l@s guionistas incapaces d averiguar ni un solo crimen y eso q fueron muchos y diversos es imposible asesinar a tantas personas solo en los cuentos de María Sarmiento. Una pena de una historia q daba gusto y dejó de gustar, en la primera época me perdía un capitulo y rápidamente lo veía al día siguiente tenia enjundia, ahora paso d perder el tiempo y el parche de Felipe no dijeron q era temporal? Servir y Proteger ya empie

    22 sep 2018
  7. Marilu

    ¡¡ Acabáramos !!! ahora resulta que el destrato, la discriminación no parte solo de algunas comentaristas, sino que se extendió hasta el " argumento " de la serie: Con prestar atención al diálogo entre Flora y Peña.luego del deschave de Rosina: y refiriéndose al " affaire " Maximiliano, según Peña: " tampoco es para tanto,ni que sea el primer señorito que se aprovecha de una criada , eso pasa en todas partes , ¡¡¡ SOBRE TODO EN BUENOS AIRES !!""(Sic ) Muchas graciasespañoles por sacarse la careta

    22 sep 2018
  8. Isabel Magaña

    Es la peor serie q he visto en mi vida, pero tiene algo q engancha

    22 sep 2018
  9. Amerika

    No me dejan ver la novela por aqui. No pertenezco a su territorio. Sera porque vivo en Florida, EEUU? Pense que por internet la podria ver no importe el pais que sea. Tanto que me gusta la novela. Ojala me permitan verla.

    22 sep 2018
  10. Carmenchu

    Ésta novela cada día está menos interesante.Ya no saben cómo alargarla, y cada día avanza menos, solo saben repetir lo de un día, al siguiente.

    22 sep 2018