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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 814
Transcripción completa

Según el doctor, Moisés está fuera de peligro.

-Qué alegría. -Enhorabuena.

-Por fin podremos celebrar el bautismo

en la iglesia, sin miedo alguno.

Después de la celebración, me gustaría dar una recepción en casa.

¿No dice nada, Lucía?

Quisiera pedirle perdón por cómo me dirigí a usted.

Fui un grosero. -Está bien.

Lo mejor será olvidar ese asunto.

-¿Puedo contar con su ayuda?

-"Insistía en que debíamos confirmar"

el bautismo de Moisés mañana.

-¿Y si aprovechamos ese momento para nuestro beneficio?

Ustedes podrían ir con el niño a la iglesia.

Y con la excusa de que lleva mucho tiempo fuera,

mandarlo de regreso al hospital con Carmen, que no sabrá nada del plan.

Cuando esté más confiado, acudiré al hospital

y me llevaré a Moisés. -"¿Serían tan amables"

los señores de acompañarme a su mesa?

-¿Este paripé a qué viene? -Calma.

Esta velada es solo para ti y para mí.

Ya es hora de que te mime.

-"¿Me estás pidiendo una cita?". -Eso mismo.

No puedes darme un no por respuesta.

-Está bien. Mañana nos veremos. -"¿Cómo ha ido el juicio?".

-Divinamente.

-Han condenado a Blasco a 30 años.

-"Poner en marcha" mi limpia lunas

no fue tarea baladí.

Es necesario tener no solo conocimientos avanzados

de ingeniería y mecánica...

-¿Desea la señora algo más? -Sí,

que te dejes de zarandajas y saques a esta gente de aquí.

-No sé de dónde han salido.

-Recogerán sus pertenencias e irán a una pensión.

Pensión Torre la Vega.

-"Sabes que tenemos otro camino". -¿Serías capaz de hacer tal cosa?

-Ahora mismo lo único que me importa es cuidar de mi familia.

-Aquí le dejo el colirio. Recuerde que ha de ponerse las gotas.

-Gracias. Puede retirarse.

-"Tenemos que brindar por Moisés,"

por el buen hacer de los médicos...

La naturaleza del niño y la ciencia

han demostrado ser más fuertes que la enfermedad.

-Sí.

¿Ha vuelto a sentir esos cambios lumínicos?

¿Ha notado algún avance? -Sí.

He notado mejoría. -¿Cómo la describiría?

-Pues verá,

a veces, cuando abren una cortina o encienden una luz,

noto cambios en la intensidad, que son cada vez más evidentes.

De momento, he preferido ocultárselo a Silvia.

-¿Y por qué ha tomado esa decisión?

-Sé que se va a ilusionar, así que...

prefiero callar hasta que los avances sean más estables.

Confío en su discreción.

-Por supuesto, cuente con ello. Su secreto está a salvo.

Perdone mi torpeza. Menos mal que no he roto el bote.

-No se preocupe, eso lo hago continuamente.

Claro que yo estoy ciego.

-Admiro su sentido del humor.

No se olvide las gotas. -Tiene razón.

Con tanta charla terminaré olvidándolo.

Su vida no será nada fácil. El asalto que sufrimos,

su nacimiento en un páramo...

Moisés podría haber muerto en cualquiera de esos momentos.

-Pero no fue así.

Diego, tienes que olvidar el pasado

y mirar con esperanza hacia el futuro.

-Me resulta tremendamente difícil, Samuel.

-Todo ese dolor os lo causó Úrsula. Ahora paga por ello.

Moisés tiene

toda una vida por delante para estar con vosotros.

Brindemos por ello.

¿Qué pasa, hermano?

¿No quieres brindar?

¿No me has escuchado?

Por Moisés. Y porque seremos felices sin que Úrsula nos pueda molestar.

¿Es que no quieres brindar?

¿Estás bien?

(Llaman a la puerta)

Quién será a estas horas.

(Pasos)

-Señor, doña Blanca.

-¿Estás bien? Pareces agitada.

-Quizá he subido las escaleras demasiado rápido.

-Te traigo un poco de agua.

Ten, te sentará bien. -Gracias.

-¿Y bien?

¿Qué te trae tan tarde?

-El bautismo de Moisés.

He cambiado de opinión.

-¿De verdad? -Sí.

Es una gran idea que lo celebremos mañana en la iglesia de Acacias,

como dijiste.

-Es una noticia estupenda.

-Se lo diré a Carmen para que lo disponga todo.

No tenemos mucho tiempo.

Mañana va a ser un gran día, ya lo veréis.

(Sintonía de "Acacias 38")

Buenos días, señora.

-Tú lo has dicho. -Buenos días.

Y que sigan siendo así de buenos.

-Me alegro de que ayer en ese juicio todo saliera bien.

-Así es. Se hizo justicia,

algo que no siempre ocurre.

-Suenas a que estás de muy buen humor.

-Estoy tranquila. Saber que Blasco pasará una temporada en prisión,

me ha quitado un peso de encima. -A los dos.

He dormido como un niño de leche

sabiendo que nunca más volverá a molestarte.

-Nunca más es demasiado tratándose de Blasco,

pero sí durante una larga temporada.

Voy a anotar el día de su salida de prisión en un calendario,

porque ese día regresará a por mí. -Es cierto.

Ese hombre se ha obsesionado. -Y de una forma enfermiza.

-Será que sabe que no hay otra como tú sobre la faz de la tierra.

Tan inteligente, tan bella...

Perderte le ha vuelto loco. -Pues que se vuelva loco

lo que quiera, pero entre rejas.

No hablemos de él.

No quiero a pensar más en él.

-¿Y de qué quieres hablar?

-De ti,

de mí, de nuestra boda,

de que por fin voy a ser la esposa de Arturo Valverde.

¿Sabes que en breve serás solo mío y de nadie más?

-¿Sabes que es lo primero que haremos como matrimonio?

-Se me ocurren unas cuantas cosas, pero, dime.

-Iremos a La Habana, estoy deseando mostrártela.

Pasear por sus calles, bañarnos en sus playas paradisíacas...

-Besarnos bajo la luz de la luna y sin que nadie nos moleste.

Estoy deseando que llegue ese día.

-Aquí estoy.

Con unos bollos recién hechos y un chocolate calentito

para doña Silvia. Le va a sentar a usted a las mil maravillas.

-No es justo. ¿Chocolate para ella y a mí una simple tisana?

Cuida demasiado a mi prometida, Agustina.

-Será que me lo merezco.

-Tú te lo mereces todo, querida.

-"He querido venir a verles"

antes de abrir la sastrería

porque creo que el asunto merece la urgencia.

-Siéntese, por favor.

Usted dirá.

¿Sabéis que Antoñito y el Peña, ahora son muy amiguitos?

-¿Amiguitos? -Por decirlo suave.

-¿Y?

-¿Se ha olvidado usted de que ese hombre es un exconvicto?

-Es un hombre al que exculparon y salió libre de cargos.

-Estoy de acuerdo con Ramón.

Me habías asustado, Susana, pensé que era de gravedad.

-Lo es.

A mí el Peña me cae bien. Parece un buen tipo.

Le has cogido ojeriza.

-¿Ojeriza?

Eso lo decís porque no visteis lo que yo vi ayer en La Deliciosa.

-¿Qué viste?

Al Peña y a Antoñito parloteando

y bebiendo como si estuvieran en una taberna portuaria.

-Estarían divirtiéndose, tampoco es tan grave.

-Divertirse se divertían, y mucho.

Lo que yo vi fue una algarabía indecente.

-¿Antoñito no tenía ayer una cena con Lolita?

-Pues o se la saltó para ponerse tibio con ese

o la velada se alargó sin Lolita.

Las bebidas corrían

de aquí para allá.

Antoñito no paraba de invitar a todo el mundo a champagne.

-¿Qué? -A todo el mundo que estaba allí,

como se lo digo.

Y estaba lleno de periodistas

y curiosos.

-¿Antoñito sigue gastando dinero para celebrar el éxito de un invento

que aún no le ha dado un solo céntimo?

-No nos alarmemos, seguro que al final no ha sido para tanto.

-Pues pasaron la noche bebiendo y bebiendo

como si no hubiera mañana.

-Susana, por favor. -¿Qué?

Si yo no digo nada, solo cuento lo que vi.

-Pues deja de contar, que ya nos hemos enterado.

¿Por qué lo hiciste?

¿Por qué me detuviste anoche?

-Me di cuenta de que no era buena idea.

-¿Ya no odias a Samuel? -Sí, con todas mis fuerzas.

Y merece arder en el infierno el resto de la eternidad.

-Era la única manera de asegurarnos

de que no volvía a hacer daño a Moisés.

-La única no puede ser. -¿Por qué?

-Porque tú no eres un asesino y, yo tampoco.

-Sí lo soy, si está en peligro lo que más quiero.

-Si ayer hubieras matado a Samuel,

te habrías pasado la vida en prisión.

-Me da igual. -Pero a mí no,

y a tu hijo tampoco le daría igual crecer sin un padre.

Cuando necesite

a alguien que le proteja y tú no estés.

Cuando necesite hablar contigo y estés metido entre rejas.

Matándole perdemos mucho más de lo que ganamos.

-Tienes razón.

Ahora me doy cuenta de la suerte que tengo de tenerte.

-Lo que tenemos que hacer es seguir con el plan.

-¿Estás segura?

-Segura no,

temo que al niño le pase algo en la fuga.

-Mi amor, Riera y yo nos aseguraremos de que todo salga bien.

¿Confías en mí?

Pronto tendrás a Moisés en tus brazos para siempre.

Y nadie volverá a separarte de él nunca más.

-¿Cómo está hoy el pequeño Moisés?

-Tiene buena cara.

-¿Y vosotros? ¿Estáis listos para el bautizo?

-El doctor nos ha dado permiso

para que Moisés salga un par de horas.

-Carmen le traerá. -Me parece estupendo,

sin embargo, creo que un enfermero debería ir con ellos.

Debemos asegurarnos de que el niño está atendido en todo momento.

-No creo que sea necesario.

-Yo también he hablado con el doctor, y le ha parecido buena idea.

-Como diga el doctor, entonces.

-Ya ha llegado el doctor, tengo que llevármelo.

-Diego, se lo llevan a consulta. Vamos.

Óscar Basilio Gómez

y Rosa María Girón.

Perfecto. Aquí os esperamos.

Hasta luego.

Flora, esa pareja venía a informarse

sobre el concurso de novios

y, ¿sabes qué?, se han apuntado.

-Qué bien.

-Y ayer ya lo hicieron Antoñito y Lolita.

Tú idea está siendo todo un éxito.

Gracias a ti vamos a tener buenos ingresos este mes.

-Normal que los novios quieran apuntarse

para demostrar a sus novias lo mucho que las quieren.

-Claro que sí. Bien visto.

Este hombre es tonto.

-¿Sabéis cuántas botellas vendimos anoche

en la fiesta improvisada de Antoñito?

Diez.

-¿Diez? -Diez botellas como diez soles.

He tenido que pedir más para la fiesta de Silvia.

-Este no va a ser un buen mes, será una gran mes.

Y hablando de la despedida,

voy a ver cómo van los canapés que vamos a servir.

-¿Y esa cara?

-La que tengo, ¿algún problema?

-¿Qué ocurre?

-Es por el concurso de parejas.

-Es una gran idea, nos va a dar muchos beneficios. ¿Qué pasa?

-Pasa que no la inventé para que nos diera beneficios.

-¿Ah, no?

-La inventé para que el Peña me invitara formalmente a ser su novia.

-¿De verdad hiciste eso?

-Sí, lo hice y, de poco me sirvió,

porque el Peña no me pide ni la hora.

-No se habrá dado cuenta de que para ti es importante.

-¿Tú crees?

-Hay hombres muy despistados.

-¿Cómo puede ser?

Todo el mundo sabe que cualquier chica quiere que su chico

entre con un ramo de flores y una caja de bombones

y le pida formalizar su noviazgo. ¿Tan difícil es de entender?

-¿Cualquier chica? -Todas las que yo conozco,

al menos.

¿En qué piensas?

-Que yo tampoco he formalizado mi noviazgo con Leonor.

-Hombres.

¿Qué tipo de hombre es que no viene a presentar sus respetos,

que no ha venido a pedir permiso para cortejarte?

-La clase de hombre que a mí me gusta.

-Es indecente. -Es lo normal.

-¡Es una inmoralidad! -Ya lo hablamos, madre,

por el amor de Dios.

Es una tontuna y, usted es la única que le da importancia.

¡Yo le doy importancia, la gente, y las normas que imperan!

-¿Cuántas veces he de decirle que nosotros no necesitamos todo eso?

-¡Vosotros no sé, yo sí lo necesito!

-¿Necesita formalizar su relación con Liberto?

-No me hace gracia. No hablo de ti, y lo sabes.

Hija, por favor, por favor. ¡Hija!

¿Tú sabes la vergüenza que paso

cada vez que mis amigas me preguntan si mantenéis una relación?

-Dígales que sí, madre, o dígales que me lo pregunten a mí.

-Liberto, ¿tú las estás oyendo?

-Rosina, ¿no crees que Leonor ya es mayorcita

para hacer con su vida lo que crea conveniente?

-¿Estás de acuerdo con ella?

-Solo digo que no es una zagala,

que la pobre ha probado los sinsabores de la viudedad.

-Señores, ha "venío" don Íñigo.

-Lamento haberme presentado sin avisar.

-¿Qué haces aquí?

-He venido a presentar mis respetos a tu familia

y a pedir con educación que me permitan cortejarte.

Y bien,

¿me da usted su consentimiento para que Leonor y yo seamos novios?

-(CARRASPEA)

¿Novios?

-Siento verdaderos sentimientos hacia su hija

y, me gustaría convertirme en su novio formal.

¿Me da usted su permiso?

-Pues mira, no.

-¿No? -¿No me ha oído? No.

-¿Por qué?

-Porque viene muy tarde, sin avisar. Permite que todos chismorreen.

¡¿Le hace gracia?! Y porque no me da la gana, y punto.

-Mi esposa está de chanza, claro que le da su consentimiento.

Estamos encantados

de que Leonor y usted sean novios y, les deseamos toda la felicidad

del mundo.

Y ahora vayan a dar un paseo,

a los Jardines del Príncipe. -Muchas gracias.

Es usted muy amable.

-Gracias, madre, gracias por entenderlo.

-Gracias. -¿Por qué has hecho eso?

-Porque tu hija iba a seguir haciendo lo que le venga en gana.

¡No me gusta nada que desacredites mi autoridad!

-Ya. Pero hay otras cosas que hago que sí te gustan, ¿verdad?

No me refiero a esto.

Uy, no, demasiado serio.

Uy, con este me parezco a mi tía Amalia.

Qué chispa tiene la "jodía".

-Buenos días. -Buenos días.

-¿Ha visto a la Fabiana?

-Ha salido a hacer un recado, enseguida regresa.

Ey, quieta "pará". Mírame.

Dime, ¿cuál te gusta más? ¿Este?

¿O este?

-¿Según "pa" donde quiera ir? -A la boda de doña Silvia.

-Pues quédese con el de las "bolicas".

De hecho, este lo puede quemar en la hoguera.

-Eh, eh, eh, ven aquí.

Anda, acompáñame.

Haz el favor, siéntate. -¿Qué pasa?

-Eso digo yo, ¿qué pasa?

¿Por qué estás así?

¿Por la cena de ayer con Antoñito?

-¿Qué sabe usted de la cena? -¿Me lo vas a contar?

Fuimos a cenar y, todo iba de maravilla:

el vino, la música, esa comida con un nombre raro...

Entre usted y yo,

nos comimos unos sesos de Cabrahigo que...

-Al grano, Lolita.

-"To" requetebién,

hasta que llegaron unos periodistas y admiradores de Antoñito.

-¿Y qué hacían allí?

-Yo solo sé que empezaron a hacerle preguntas

y él dale a responder y pegarle a la hebra,

y a contarles cómo hizo el invento, cuándo hizo el invento...

Estoy hasta la coronilla del limpia lunas.

-¿Y luego?

-Luego "na", "aburría" perdida me quedé,

casi me quedo dormida en la mesa de La Deliciosa.

-¿Y qué hiciste? -"Pos" irme.

-¿Te fuiste a dormir?

-Me quedé frita en "cuantico" llegué.

¿Y sabe qué hizo él? -¿Qué?

-"Na", porque ni se enteró de que me había ido.

Está claro que desde que tengo un novio inventor

no tiene tiempo "pa" mí.

Dígale a la Fabiana que he "venío", me voy a la faena.

¿Y a ti qué mosca te ha picado?

-Que he hablado con este hijo mío, que cada vez le entiendo menos.

-¿Has hablado con él? ¿Qué le has dicho?

-Le he dicho que no puede ir gastando dinero sin tenerlo,

que en los negocios hay que ir con pies de plomo.

-Muy bien. ¿Y?

-Como quién oye llover.

-No te ha hecho ni caso.

-Dice que soy un aguafiestas.

Da por hecho que va a ganar dinero a espuertas.

Que va a ganar dinero a espuertas,

y eso, Trini, está por ver.

¿Qué voy a hacer con él?

¿Mañana? Supongo que no hago nada, ¿por?

-¿Y vosotras? ¿Tenéis algún compromiso?

-No, no. -Bueno, pues

reservadlo para mí. Voy a dar una fiesta en mi casa.

-¿Una fiesta? ¿A santo de qué? -Es sorpresa.

Ah, por favor, no comentéis nada con mi familia, ¿de acuerdo?

Quiero que sea una sorpresa.

-Pues sí que estás misteriosa.

-(GOLPEA UNA COPA)

Silencio, por favor.

-Uy. -Yo también quería anunciar algo.

-Vaya, por tu cara parece que es bueno.

Quería comunicarlas

que Íñigo y yo hemos formalizado nuestra relación.

-¿Así que al final vas a emparentar con el chocolatero?

-Doña Susana, por lo pronto,

quien emparenta soy yo, lo de mi madre ya se verá.

Espero que a todas les quede muy claro

y no le vayan con el chisme a mi madre.

-¿Quién chismorrea aquí?

-Ninguna de ustedes, por supuesto.

A las de fuera me refiero.

-Espero que ese hombre no te dé problemas, ni a ti ni a tu hija.

¿Y qué problemas iba a dar, Susana?

-Como no es señor. -Ni mozo tampoco,

pero Pablo sí lo era y, mira tú qué bien salió el muchacho.

-Solo lo digo por advertir.

-Pues advertida quedo, pero ya te digo que Íñigo me parece un encanto

formal, educado y simpático.

Y además, tiene un negocio propio, como bien sabes.

Sustituye a tu nieto.

Tú también estabas emparentada con un chocolatero.

-(RÍE) -Eso mismo, un chocolatero,

no como ese que llego aquí haciéndose pasar por otro.

Ahí llega la novia.

-¡Viva la novia! -¡Viva!

Viva el novio. -¡Viva!

-Muchas gracias.

Permítame que le dé una copa.

Enhorabuena por la sentencia a Blasco.

-Es el mejor de los regalos que nos podrían hacer.

-Espero que ese hombre pase una buena temporada en la cárcel.

-No le quepa duda.

-Les pido unos minutos para presentarles a Javier Abascal,

es el profesor que me está enseñando a desenvolverme con más soltura.

-Encantado de conocerles.

-Bienvenido a mi casa, don Javier.

Y por ser el último en llegar,

va a ser el primero en poder disfrutar

de uno de mis puros habanos.

-¿Tiene habanos?

-Cómo iban a faltar en su despedida, don Arturo.

-Cómo sabe lo que nos gusta.

-Qué bien huele.

Esto huele a vainilla, madera,

cacao y torrefacto.

-Qué olfato más fino tiene.

Ante la falta de visión, el ser humano potencia el sentido

del olfato y el oído. Es algo normal entre los invidentes.

-No se apuren por la falta de tacto de don Javier

al hablar de mis problemas de visión.

-Solo nos ha sorprendido su forma directa de mencionarlo.

Él está más familiarizado con este tipo de problemas.

-Para empezar, no deberían verlo como un problema.

Con aprendizaje se puede llevar una vida normal.

Como les acabo de mencionar, se agudizan

el resto de los sentidos.

-Brindemos por ello.

Por el coronel. -Por el coronel.

¿Hace mucho que se dedica usted a ayudar a personas como don Arturo?

Hace ya sí. Me inicié, como le ocurre a la mayoría,

cuando me ocurrió algo personal. -¿Personal?

-Mi padre perdió la vista

y decidí entrar en el Centro Instructivo y Protector de Ciegos

para poder ayudarle. -Muy interesante lo que cuenta.

-Y generoso por su parte.

Me alegra saber que no todos los hijos son generadores de problemas,

como el mío.

-En mi caso me temo que todo lo contrario.

-Buenas tardes, señores. -Buenas tardes.

-Buenas tardes.

-Les agradezco que me hayan invitado. En especial a usted.

-Usted es uno más de esta pequeña comunidad.

Además, las señoras preferían estar solas hoy en La Deliciosa.

-Le traigo unos pasteles,

para saciar el apetito de los más golosos.

-Ha hecho muy bien.

¿Saben que esta mañana Íñigo y Leonor

han formalizado su relación?

-Ah, ¿sí?

-Cuánto me alegra oír eso.

Íñigo, Leonor es una muchacha de las que ya no quedan, Íñigo.

Se lleva usted una joya. -¿Cree que no lo sé?

¿Cuéntenos cómo le ha ido con doña Rosina esta mañana?

¿Se lo ha puesto muy difícil?

-Cuénteles. No se lo ha puesto fácil, pero ha salido airoso.

-No sabía que era usted el abogado Álvarez-Hermoso.

He oído hablar de usted. -Espero que bien.

-Todo el mundo coincide en que es usted el mejor abogado de la ciudad.

-La gente exagera.

-¿Vive en este edificio?

-En el tercero izquierda, sí.

-Son una comunidad muy bien avenida.

-Gracias. -Señores, vamos a brindar.

-Por don Arturo,

para que su vida esté llena de felicidad de ahora en adelante.

-(TODOS) Por Don Arturo.

Y por su maravillosa y encantadora futura esposa, doña Silvia.

-(TODOS) Por doña Silvia reyes.

Qué poco tiempo de soltería le queda a usted.

-Ya era hora, que llevan mucho tiempo dándole vueltas,

parecía que el día no fuera a llegar nunca.

-Estoy deseando darle el sí quiero a Arturo.

-Y ante El Todopoderoso.

-(RÍEN) Va a ser usted una novia preciosa.

-Y le he hecho el vestido acorde a su edad.

-Si soy una novia bonita,

es gracias al vestido que me ha confeccionado.

-Lo he hecho con mucho cariño.

-Y ese ha sido el mejor de los regalos,

su esfuerzo por hacer el mejor vestido.

-Anda, Silvia,

no mienta, que el mejor regalo es tener a Blasco en prisión.

-Ahí tienes toda la razón. Qué alivio.

Hacen falta muchos arrestos para hacer lo que usted ha hecho.

-Muchas veces tuve miedo, a qué engañarnos.

Pero eso ya es historia, forma parte del pasado.

-Diga que sí, es por el futuro por lo que hemos de brindar.

-Enhorabuena,

ya me he enterado que has formalizado tu relación.

-¿El Peña no se decide?

-No sé si es tonto y no se entera o se está haciendo el loco,

pero yo más señales no le puedo lanzar.

-(GOLPEA LA COPA)

Brindemos por la novia más guapa de toda la ciudad.

-Un momento.

Antes me gustaría darles las gracias

por cómo me han acogido ustedes aquí.

Gracias a su calor y hospitalidad,

me siento como en casa.

-¡Por Silvia! -¡Por Silvia!

-"Lo cierto es que..."

yo también he pasado un rato muy entretenido con las vecinas.

Son todas realmente simpáticas.

O casi todas.

-¿Cómo que casi todas?

¿Alguna te desagrada?

-No me tire de la lengua, prima, que luego me arrepiento.

-Alguna tiene algún defectillo, pero son todas muy buenas personas.

Hemos compartido muchos momentos, buenos y malos.

-No me malinterprete, pero...

me enerva la manía que tiene doña Susana

de hablar mal de todo el mundo.

-No te preocupes, todas sabemos cómo es, y la aceptamos.

-Ojalá yo tuviera unas amigas tan íntimas.

Es muy afortunada.

-Da gusto volver y reencontrarse con ellas.

Las echaba de menos.

-Doña Silvia me parece una mujer excepcional, fuera de lo común.

(Llaman)

Ha vivido aventuras tan increíbles,

que yo solo podría vivirlas en las novelas.

-Y solo cuenta parte de ellas.

-Buenas noches. -Don Samuel, ¿cómo ha entrado?

-Lolita me ha dejado pasar, ¿las molesto?

-En absoluto.

Supongo que ha venido a buscar a Felipe,

pero no se encuentra en casa.

-Lo cierto es que venía a ver a su prima, doña Celia.

-¿A mí?

-Así es. Quería agradecerle la ayuda que me ha prestado

con el bautizo de mi sobrino.

-Siéntese, por favor.

-No ha tenido que venir usted solo para eso, no he hecho nada.

-¿Bromea?

Lo ha organizado todo con el párroco,

ha supervisado con Carmen el ágape que se servirá mañana.

Me ha dejado a mí sin nada que hacer.

-Si quiere le doy alguna tarea que Lolita se haya olvidado de hacer.

En serio,

lo he hecho con mucho gusto,

pero le agradezco que haya venido usted a darme las gracias.

-No pretendo molestar más. -Aguarde.

¿Quiere tomar una infusión?

-Supongo que sí, ¿por qué no?

¿Le importaría ir a avisar a Lolita, prima Celia?

No me gustaría desatender a nuestro invitado.

-Claro, como no.

-Le noto un poco triste, don Samuel.

Espero que no haya pasado nada malo de nuevo.

¿Está bien su sobrino?

-Le agradezco la preocupación, pero Moisés está bien.

-Entonces, ¿a qué viene esa mirada tan apagada?,

por lo poco que le conozco no suele ser usted así.

Creo que es por el inminente viaje de Blanca, Diego y el niño.

No me malinterprete, me alegro por ellos, pero me da pena

quedarme solo.

-No está usted solo, tiene aquí muchos amigos que le quieren.

En los que, si me permite la osadía, me incluyo.

-No se ofenda, Lucía,

pero el cariño de los amigos no sustituye al calor de una familia.

Perdí a mis padres...

Pensar que no me queda nadie, me inunda el alma de tristeza.

-Entiendo lo que quiere decir.

A mí me pasó algo parecido.

-¿A usted?

-Me quedé huérfana de pequeña.

-No lo sabía. Debió de ser muy doloroso.

Tila... para todos.

Creo que no debería beber más.

No estoy acostumbrada.

-Estás preciosa, Carmen.

-No digas esas cosas.

-¿Tampoco acostumbrada estás a oírlas?

-Fabiana ha sido muy amable

ofreciéndonos el altillo para estar a solas.

¿Y dónde vas ahora?

Seguro que esta vez tampoco me lo vas a contar.

-Esta vez volveré pronto.

-No hagas eso.

-¿El qué?

-Necesito que vayas más despacio.

-Temo que eso no va a ser posible.

-¿Qué significa eso?

-Significa que te quiero y no quiero esperar,

significa que no quiero volver a separarme de ti nunca más,

significa que quiero pasar el resto de mi vida contigo.

-Riera...

-Soy muy mayor para andarme con remilgos, Carmen.

A estas alturas de mi vida sé darme cuenta cuando he encontrado

a la persona adecuada, ¿por qué esperar?

-Porque aún sigo casada. -¿Y a quién le importa?

-¿A ti no?

-Eres lo mejor que me ha pasado nunca.

Eres honesta,

bondadosa,...

bella.

Y me quieres, y yo te quiero a ti.

Y eso es lo único que me importa.

Vayámonos a vivir juntos.

Tú podrías dejar el servicio. Yo cuidaré de ti.

-¿Y qué dirá la gente si se entera de que no estamos casados?

-Que digan lo que quieran.

¿Eso es un sí?

-Eso es un por supuesto.

Cuando regreses de tu próximo trabajo, lo organizaremos todo.

Fabiana, ya nos servimos nosotros.

-Pues si no desean nada más, les dejo a solas.

-Aguarda. Quiero que escuches lo que voy a decirle a mi familia.

-¿Yo? -Sí, por favor.

-Podría decirlo rápido, estoy muy cansado.

-De tanto jolgorio que te traes últimamente.

-Silencio los dos, por favor.

Si os he reunido aquí es precisamente para que arreglemos

todas las rencillas que hay entre nosotros.

Lolita anda como alma en pena y, Ramón está malhumorado todo el día.

No puede ser que algo que es motivo de alegría, como ganar un concurso,

provoque tanto desasosiego. -Estoy completamente de acuerdo.

-Ojeriza le tengo yo ya al concurso.

-No sabes cómo te entiendo, Lolita. -Es que así no se puede.

-Hay que hacer algo para cambiar las malas caras.

-Estoy de acuerdo. No sé por qué están tan enfadados.

-Quieto "parao", la culpa la tienes tú con tu actitud.

-¿Yo? ¿Y yo qué hago?

-No hay noche "pa" que te lo cuente.

-Pues yo se lo resumo.

-Estás disperso, eres un derrochador y no te esfuerzas en nada.

Eres un irresponsable.

No haces nada por los negocios familiares,

solo haces que gastar y divertirte.

-Amén. -Sobre todo esto último.

-Bueno, pues mañana

he invitado a todos los vecinos

a una fiesta para celebrar el premio de Antoñito.

Y todos vamos a hacer lo propio.

-¿De verdad? -Sí.

Porque ahora mismo vamos a llegar a un acuerdo

y, todos cederemos para que se cumpla.

-¿Qué acuerdo?

-Punto uno,

Antoñito te comprometerás a compaginar tu trabajo

como representante de las cafeteras y tu labor como inventor.

Tú, Ramón, accederás a reducirle la jornada.

Así tendrá tiempo para las dos cosas.

Y de paso se organizará para pasar más tiempo con su prometida.

-¿Qué os parece? -A mí me suena bien.

-Supongo que no hay problema en reducirle unas horas.

-Yo necesito tiempo para perfeccionar mis inventos.

-Y voluntad, ¿no?

La misma que tengo yo para perfeccionar esto.

Así que di que sí y acepta, o lo próximo que tendrás que inventar

es una nueva familia.

Antoñito. -Que sí.

-¿Ramón? -Sí.

Menos mal, porque me veía trayendo al tío Remigio

para hacer un juicio verraco. -¿Un juicio verraco? ¿Qué es eso?

-No quiera saberlo, don Ramón.

Es usted oro molido, señora.

"Vosotros, padres, tenéis la responsabilidad

de hacer que vuestra palabra, y sobre todo, vuestra vida

sean una confirmación práctica de que la fe en Jesucristo

da frutos de verdad y de vida".

"Vosotros deberéis marcar con fe y amor

el camino de vuestro hijo hacia la plenitud del reino de Dios".

"Coloquemos en manos del Señor al pequeño Moisés

para que lo ayude y lo lleve a la casa del Padre

en donde le dará la vida eterna que hoy recibe en el bautismo".

"Pidamos al Señor que nos conceda abundantemente su gracia

a todos nosotros y a la criatura que acaba de ser bautizada".

"Dios quiera que la santidad sea el adorno de su vida

y que su relación con Cristo sea tan sólida

como las rocas de nuestras montañas".

"Amén".

-Una ceremonia muy emotiva. Enhorabuena.

-Gracias, Felipe.

Para nosotros era muy importante formalizar el bautizo.

-Ay, Blanca... Se la ve radiante con su hijo.

-No es para menos.

Moisés es un milagro. -Diego y tú

os merecéis tanto ser felices...

-Nuestra felicidad depende del bienestar de Moisés.

-Es evidente que está bien.

-Hay que ver

qué buen aspecto tiene el niño. -Da gusto verle sonrojado.

-Fruto de la buena salud que tiene.

-Saldrá pronto del hospital.

-Eso espero yo también.

-Quizá Moisés debería volver al hospital.

Ya lleva mucho rato fuera.

-Es mejor tener paciencia que lamentar una recaída

por haber salido pronto del hospital.

-Está todo preparado.

Debemos seguir los plantes tal y como están previstos.

No tengas miedo.

Carmen.

Por favor.

-Cuídalo bien. -Descuide, señora.

-Tiene buen aspecto.

-Sí.

-Se está recuperando. -Quién le ha visto y quién le ve.

Yo le vi en el hospital y estaba...

-Bueno...

¿Y ese ágape prometido? ¿No nos dan de comer o qué?

-La duda ofende, Felipe. He comprado unos caldos que le encantarán.

Vamos.

-Ay...

-¿No ha visto a Samuel algo tenso?

-Ya te dije que era un hombre complicado.

-Debemos mantener la calma, Blanca.

Pronto estaremos lejos de aquí con Moisés.

Esto es...

algodón. -Eso es. Algodón 100 %.

Mire, compruebe este otro.

Compruebe la diferencia.

-Pues esto parece también algodón,

pero mezclado con algún tejido.

No lo sé, podría ser...

¿Viscosa?

-Eso es.

Muy bien, don Arturo, hace auténticos progresos.

-Ya.

-¿Se encuentra usted bien?

Le encuentro algo menos enérgico últimamente.

-Lo cierto es que me había ilusionado con algo, pero ha sido una quimera.

-¿A qué se refiere?

-Creí que empezaba a ver mejor, pero estaba equivocado.

Solo fueron imaginaciones mías. -Quizás necesite algo más de tiempo.

Es como si la medicación hubiera dejado de funcionar.

-Estoy de acuerdo con lo que dice.

El médico dijo que el proceso podría ser lento.

Hemos de tener paciencia. -Bueno, tal vez tengáis razón.

Quizá esto sea temporal y vuelva a notar pronto la mejoría.

-No lo dudo ni por un segundo.

¿Qué tal si bajamos y practicamos el trayecto a la iglesia?

-Enseguida volvemos, don Javier, discúlpenos.

-Muy bien, con Dios.

-Con Dios.

Venga, ve.

Las llaves de los Álvarez Hermoso.

Van a estar fuera hoy. -No se preocupe,

quedaré con Celia cuando se lo tenga que entregar.

-Como quiera. -Con Dios.

-Con Dios. -Agustina, por favor.

Además de celebrar un bautizo,

puedo disfrutar un poco más de vosotros.

¿Dónde están Ramón y Trini? -Anda, es verdad.

Seguro que están preparando la fiesta de después.

-Vaya, esta semana no paramos con tanta fiesta.

-Qué pena más grande. Ve a por champán.

Qué bien lo de Moisés, ¿eh? -Un milagro.

-Señores.

-La celebración ha sido un éxito. Gracias por la invitación.

-Un placer.

-Blanca, recuerde que hemos quedado para comprarle ropita a Moisés.

-Sí, sí, no se preocupe.

-Señor.

-Carmen, ¿todo en orden? -Sí.

He dejado a la criatura en el hospital.

Le cambié su ropita y se ha quedado dormido.

-Disculpen.

Blanca.

Todo está saliendo según lo previsto.

-Si me disculpa.

-Señor, ha llegado esta nota para usted.

-Gracias.

(LEE) "Estoy en el hospital con el niño".

"Todo está bajo control".

"A ver quién engaña a quién".

Señoras y señores, les ruego un poco de atención.

Quiero hacer un brindis.

Por mi sobrino Moisés,

al que deseo crezca fuerte y sano.

Y herede toda la belleza de su madre.

-Estoy seguro

que Moisés tendrá una larga y feliz vida

porque estará en las mejores manos.

-Por Moisés.

(TODOS) Por Moisés.

El doctor dice que vaya al quirófano.

Se trata de una urgencia.

Ha dicho que es cuestión de vida o muerte.

Pronto estarás con tus padres.

Pronto todo esto terminará.

He recibido una carta de Elvira y Simón.

-¿Y?

¿Qué se cuentan en ella?

-La mejor de las noticias.

Elvira se encuentra en estado de buena esperanza.

-Qué maravilla.

-Así es.

Pero, por desgracia, el resto de las noticias no son tan buenas.

Aunque ya no queda rencor en el corazón de Elvira hacia su padre,

nos confirman que no pueden asistir a la boda.

-¿Y por qué motivo?

-No se atreven a hacer un viaje tan largo

estando embarazada y con tan poco tiempo.

-Es de entender.

-"El Peña sigue igual".

Calladito como un muerto.

-Me lo ha contado tu hermano. -Yo ya no sé qué hacer.

No capta ni las indirectas ni tampoco las directas.

-Ya te lo dije, Flora.

Solo hay una solución y cada vez la tengo más clara.

Tú tienes que tomar las riendas. -Leonor, yo no pienso declararme.

Eso le corresponde a él.

-En tal caso,

podrías haberte ahorrado la tarde de novios.

No te va a servir de nada.

Mira, Flora, yo lo veo muy claro.

Tienes dos opciones.

-¿Alguna de esas es darle en la mollera a ver si espabila?

-No, no, Flora.

O coges el toro por los cuernos o dejas que el toro te coja a ti.

-"Bueno,"

¿dispuesto a escuchar lo que dicen?

-Veamos qué nuevos disparates dicen nuestros políticos.

¿Por qué no empieza? ¿Pasa algo?

-Coronel...

-Me está inquietando. Hable, se lo ruego.

-Blasco se ha escapado de la prisión.

-"Arrea".

¿Y semejante alhaja?

No sabía yo que su "enamorao" tuviera posibles, Carmen.

-Fabiana.

Me ha pedido que deje el servicio. Para marchar con él.

Dice que así podrá cuidarme y protegerme.

-Hombre, viendo ese anillo, parece que no lo dice por decir.

-Ay, que no,

que ya le aseguré yo que es hombre de ley.

-Me alegro mucho por usted, Carmen.

No se merecía otra cosa.

-"Silvia".

Podríamos tomar alguna resolución con respecto a la boda.

-¿Cómo?

¿Estás considerando aplazarla?

-Hasta que pase el peligro. -No, de ninguna manera.

No voy a permitir que Blasco condicione mi vida.

-Has reconocido que irá tras de ti.

-Pues no me pillará desprevenida.

Pero no va a estropear el día más feliz de mi vida.

-"Buenas".

-Buenas.

-Aguarden a ver lo que traigo de la carpintería.

Tengo...

Tengo que buscar un sitio a la altura. Acorde...

Ah...

-Ya estamos con su soberbia de nuevo.

-Ay, no empieces a criticarle. Seguro que no es para tanto.

-Aquí, aquí, aquí, aquí. Este.

Este es el sitio.

-Ay...

El cuadro del abuelo, ya verás.

-Eso es.

Ni en el Prado tienen obras de arte como esta.

-"Buenos días, don Samuel".

-Querrá decir buenas tardes.

-Disculpe.

¿Marcha al convite de los Palacios?

-No, una fiesta al día es suficiente para mí.

-Me alegra verle de mejor humor, estaba muy alicaído.

-Estaba triste ante la idea de quedarme solo,

lejos de mi familia, ya le dije.

Pero he comprendido que es lo mejor para ellos.

Después de lo que han pasado, se merecen comenzar de nuevo.

-Tales sentimientos le honran.

-Aparte, hay que ser optimista. ¿Quién sabe?

Quizá el futuro me tenga reservadas grandes sorpresas.

-"¿Estás bien?".

-Sí.

Sí, no es nada.

Ha sido un mal presentimiento.

¿Habrá salido todo bien?

-No lo dudes ni un momento.

Yo confío en Riera ciegamente.

-Vamos.

"No lo soporto más".

Seguro que algo ha salido mal.

-Cálmate, tenemos que aguardar. -¿A qué?

Riera no va a aparecer, no va a traer a mi hijo.

-Cálmate, te lo ruego.

-No puedo hasta que no tenga a mi hijo en brazos.

¿Por qué no han acudido?

¿Dónde está Moisés?

-No lo sé.

Ya lo perdí una vez.

No puedo soportar la idea de perderlo otra vez.

-Eh.

Blanca.

Muchachos, conteneos. -Ay, Ramón, por favor. No seas así.

-¡Quieto todo el mundo!

(GRITAN)

-¡Las manos en alto!

-¡Ay!

-¡¿Qué demonios es esto?!

Te estaba esperando.

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Acacias 38 - Capítulo 814

27 jul 2018

Diego intenta matar a Samuel, pero Blanca lo evita. Hay que mantener el plan acordado si quieren recuperar a Moisés. Íñigo llega a casa de Rosina para solicitarle cortejar a Leonor. Rosina, enfadada, se opone, pero tras la intercesión de Liberto, les da su permiso. Trini convoca una fiesta sorpresa en la chocolatería para la despedida de Silvia, mientras tanto, los señores se reúnen en casa de los Palacios disfrutando de una animada tertulia. Riera propone a Carmen irse a vivir juntos, ella se siente dichosa porque después de tanto sufrimiento ha encontrado alguien con quien compartir su vida. Celebración del bautizo de Moisés, durante el convite lo llevan al hospital por prescripción médica, momento en que Riera consigue despistar al enfermero y hacerse con él bebe.

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  1. Ana Serrano

    Puedo asegurarles que la música de esa escena por la que preguntan no es de una zarzuela; tiene reminiscencias de muchas cosas, pero supongo que será creación del autor de la música de la serie.

    31 jul 2018
  2. Adriana

    Me gusta Aunque ya estoy cansada de ver muertes de inocentes. Triunfa solo el mal en esta novela. Eso ya me cansó.

    30 jul 2018
  3. Teresa

    Por dios q cansinos y q repetitivos jo no cambia el argumento y capitulo tras capitulo siempre lo mismo ya cansa tanta Blanca y tanto ñiño ,molaba cuando estaba cayetana ni color ,ahora an encerrado a la ursula y en cuanto no tengan de donde tirar la volveran a sacar y uno de lo mismo

    29 jul 2018
  4. Mar

    Me gusta que por fin vuelva a verse el verdadero carácter de Diego, "muy noble" queriendo asesinar a su hermano, JA, que por lo menos Samuel cometió homicidio y bastante que sufrió por esa barbaridad, pero es que Diego... Ojalá se enamore Samuel de Lucía y se le quite ya la obsesión con Blanca y Moisés, que seguramente sea hijo suyo y se conozca el dato más adelante, pero que desaparezcan ya los personajes (Blanca y Diego) como tantas parejas anteriores, que aburren ya hace tiempo :D Y que Samuel vuelva a ser el mismo de antes :'(

    28 jul 2018
  5. Marilu

    Gracias Saro por darme alguna respuesta. Efectivamente, la misma melodía se escucha en muchos momentos de la serie, sobre todo en situaciones románticas y /o sentimentales (también se escuchó en escenas entre Blanca y Diego) Ya busqué en Google y si, aparece el autor de algunos temas, persona que parece muy conocida en España (Yo no soy de allí, por lo que no lo conozco), pero de esa melodía no conseguí saber nada. Sospecho que por el tipo de música, se puede tratar de algún pasaje de una zarzuela o algo así ( me suena bien española).- Bueno, quedo a la espera de algún otro acaciero que me pueda orientar, saludos desde Argentina, gracias

    28 jul 2018
  6. Saro

    Marilu: no sé responder a tu pregunta; pero coincido contigo en que la música que se escucha en la preciosa escena de Carmen y Riera en el altillo (me encanta la pareja) es bellísima y ya la habíamos escuchado antes, en una emotiva escena de D. Jaime Alday hablando con su hijo Diego. Supongo que ya sabes quién es el autor de la música de la serie, pero si no, puedes ir al apartado "La serie" y allí está la "ficha técnica" donde aparece el nombre; no lo pongo aquí porque, cada vez que lo he hecho, el comentario nunca aparece, incluso cuando solo ha sido para felicitarle porque me encanta su música; recuerdo aquellos preciosos momentos de Liberto y Rosina que tenían un leitmotiv precioso ... pero, me gustaría saber por qué causa nunca aparecen los comentarios en que se le menciona. Sería muy bueno que, en esta web, pusieran un apartado con los títulos de los fragmentos musicales que acompañan a los "Mejores Momentos" que, afortunadamente son muchos.

    28 jul 2018
  7. Marilu

    Un llamado a la solidaridad de los seguidores de Acacias 38: Estoy " enamorada " de la música que se escucha en muchas escenas de la serie; por ejemplo en el capítulo 814, en la reunión entre Carmen y Riera en el altillo,en el momento en el cual Riera le pide a Carmen irse a vivir juntos,esa música está " de fondo ".- Alguien puede decirme de que se trata? Muchas gracias

    28 jul 2018
  8. Victoria

    Me gustó mucho el capítulo. Genial interpretación la de Manuel Regueiro (parece un auténtico invidente) y Elia no le va a la zaga (aparte de ser un bellezón de mujer). Trini ha estado increíble poniéndole a los suyos los "puntos sobre las íes". ¡Qué bonita pareja forman Carmen y Riera! ya comenté, en otra ocasión, que me gustan mucho y me encantaría verles felices. Vamos a ver cuando podrán vivir en paz Blanca y Diego, demasiado sufrimiento ha tenido esta preciosa pareja. Mi querida Rosina, siempre extraordinaria con sus frases y gestos; su amiga Susana muy en su papel. Les menciono pocas veces pero, Juanma Navas y Marc Parejo son dos actores extraordinarios ... bueno, y Jorge también, que hoy ha estado un poco más cariñoso.

    27 jul 2018