www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4532655
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 725 - ver ahora
Transcripción completa

Ve a buscar al mejor médico que encuentres.

-Será complicado. Me barrunto que no es posible salir del barrio.

-No podemos perder a la criatura.

-¡Haz lo que tengas que hacer, pero trae un médico!

Si tiene problemas con su esposa, soluciónelos.

-¿No me va a permitir explicarme? -No. Deje de tratar de seducirme.

No quiero saber nada de usted.

A usted tampoco le dejarán pasar los guardias.

-Claro que sí. Tengo un permiso de gobernación

firmado por el marqués de Viana.

-Voy a tener que pedirle un favor.

-Tiene que entregar una misiva que voy a escribir.

Estaba muy preocupada por usted y por Íñigo.

-No pase pena, los dos estamos bien.

Nos dio tiempo a refugiarnos en la sastrería.

-¿Ha visto usted a Liberto?

-No. Es de suponer que estará en casa,

haciéndole compañía a su esposa.

-Sí, claro, eso es lo más normal.

(LEE) "Le escribo porque temo que Silvia se encuentra en peligro".

"Zavala nos descubrió en su despacho, y tuvimos que besarnos

para que no sospechara de nuestras intenciones".

"Debería enviar a alguien para que la saque de allí,

antes de que tengamos que lamentar una desgracia".

Dígale a Carvajal que no hay ninguna novedad.

No voy a marcharme solo por sentirme un poco desmejorada.

Y dígale a su jefe que quiero la alfombra limpia como la patena,

de no ser así, olvídese de cobrar.

-"Ha trabajado para la policía" y tiene buenos contactos.

¿No podría intentar conseguirme un pase,

algo que me permitiera visitar a mi hijo?

-"Hubiera dado todos los beneficios"

de la mina, a cambio de que Martín siguiera entre nosotros.

-Nadie quería algo así.

-Teníamos que haber cerrado las negociaciones

antes de este desastre. -Aún estamos a tiempo.

-Ya es pobre para Martín.

Acabemos de una vez con esto.

-"A mí no tienes que darme ninguna explicación,

aunque sea mi obligación" como padrastro.

Eres una mujer adulta y madura, Leonor.

No dejes que nadie se inmiscuya en tu vida.

-No se lo has dicho a mi madre, ¿verdad?

-Lejos de mí esa intención.

-No permita que se altere. Eso le provocaría perder más sangre.

Me temo que, si la hemorragia no se detiene,

inevitablemente, su hija perderá al niño.

El doctor no puede hacer más.

Solo nos queda encomendarnos al señor.

Blanca debe guardar reposo.

Nosotros, lo único

que podemos hacer es rezar.

-Va a morir.

El niño va a morir.

-Reza conmigo. -Todo

lo que hemos hecho no ha servido para nada. Morirá.

-Calla y reza.

No quiero volver a oírte decir algo así.

Esa criatura vivirá.

Ese niño vivirá y terminará siendo el orgullo

de nuestra familia.

-¿Qué noticias hay?

-El doctor Briz

ha llegado al límite de su ciencia, solo nos recomienda descanso.

-Samuel,

debes ser fuerte.

El abatimiento no nos ayuda en absoluto.

¿De dónde vienes, querido?

Sabes perfectamente que no es seguro andar por las calles.

-Vengo de visitar a un vecino, nada más.

¿Tan grave es?

-Solo nos queda implorar.

-Me gustaría pasar a ver a Blanca.

-No. Dale tiempo.

El médico le ha hecho un reconocimiento a fondo

y, seguramente ni siquiera esté vestida todavía.

Además,...

es una situación difícil.

Blanca es pudorosa, pero cierto es,

cualquier mujer en sus circunstancias

se sentiría incómoda con la presencia de un hombre.

-Debemos proponernos todos no molestar a Blanca.

De otra forma, no podrá descansar

en condiciones si la atosigamos, aunque sea de buena voluntad.

-Cierto.

Vamos a la cocina.

Tomemos un caldo que Carmen ha preparado,

nos entibiará el cuerpo. -Vaya, padre,

le vendrá bien.

Enseguida me reúno con ustedes.

(Sintonía de "Acacias 38")

Creo que me he dejado el bastón.

¿Tenemos algún pago urgente que hacer?

-No, padre. Soborné al guardia para que me permitiera cruzar

el control y traer al doctor Briz.

Necesito ese caldo.

-"Gracias, doctor".

Agradezco que haya venido a pesar de lo mal que están las calles.

Buenas tardes.

Ya has oído al matasanos, estás como una rosa.

Voy conociéndote, eres un poco hipocondríaca.

-Quizá, quizá,

pero me siento débil. -Aprensión.

-Mañana iré a que me analicen la sangre,

lo que haga falta.

-Te ha visto un médico militar, lo mejor formado de España.

-Y no digo que no, pero ese hombre no puede hacer mucho

con un reconocimiento tan somero.

En el hospital se harán una idea más fundada sobre mi estado.

-Por el amor de Dios, creo que estás exagerando.

Perdona.

Perdona,

no pretendía sonar tan brusco.

Esa debilidad, ese cansancio que sientes...

está en tu cabeza.

He visto a muchos soldados, rebosantes de salud,

venirse abajo por la fiereza de los combates.

También nosotros hemos sufrido

estos días. Hemos tenido unos días intensos.

Si lo que te preocupa o te angustia

es el aciago incidente

con el coronel Valverde, olvídalo.

Prometí que lo olvidaría y, me reafirmo.

-Gracias.

Sé lo mucho que debe costarte dar por saldada una ofensa así.

-Olvídate de eso.

Insisto, despeja tu cabeza.

Déjame cuidarte.

Deberías acostumbrarte a tu nuevo estado: ya no estás sola, Silvia.

-Bueno, pero ten un poco de paciencia.

Son muchos años de soledad

a mis espaldas.

-Eso acabó, querida.

Ahora nos tenemos el uno al otro.

Esa congoja que sientes, nuestras penas en general, las compartiremos,

las aliviaremos juntos.

-Eres un buen hombre,

lo supe desde el primer día en que me encontré contigo.

Pese a querer aparentar severidad y dureza,

te calé desde el principio, general.

-(RÍE)

Ay...

Ha de saber que el comité de negociación de los obreros

me ha pedido que le comunique el reconocimiento que siente

por su talante negociador.

-Dejemos los reconocimientos

para cuando el acuerdo esté firmado por ambas partes.

-La jornada de nueve horas la firmaremos sin rechistar.

Otra cosa es la subida del jornal.

A su oferta del dos por ciento, habrá un sector que reclame un tres,

confiando en que finalmente se acuerde el dos y medio.

-Seamos sinceros, Huertas.

Un dos por ciento es mucho más de lo esperaban

y, a nosotros nos reduce ostensiblemente

el margen de beneficio.

-Argumentarán que si las cosas se hubieran hecho como se debía,

estarían disfrutando de un uno por ciento desde el año pasado.

-Nos es imposible aceptar.

Ese dos por ciento va a contar con la hostilidad

del círculo de empresarios.

-Lamento el retraso. Solicito un aplazamiento del acuerdo.

Mi familia y yo queremos visitar a Casilda antes de ir al cementerio.

-Es imposible la demora.

Tenemos que aprovechar este clima de buena voluntad y entendimiento.

Si no lo hacemos,

nos arriesgamos a nuevos desacuerdos y, por lo tanto, enfrentamientos.

Siéntese, por favor.

-¿Cómo está Casilda?

-Sigue bajo los efectos de los tranquilizantes.

Ni siquiera es consciente de que su marido ha muerto.

-Lo más triste del caso es que el muchacho

ni siquiera estaba entre los alborotadores.

-¿Cree que es el primer inocente que cae?

En estas pugnas, a menudo pagan justos por pecadores.

-Venga,

afanémonos. En nuestras manos está

que no haya otra ocasión para la desgracia.

-Don Liberto, si quiere,

puede firmar el acuerdo antes de ir al entierro.

Vamos a presentar la oferta de don Ramón.

Estoy casi segura de que, con algún que otro rifirrafe, aceptaremos.

-Está bien. Yo por mi parte,

traigo los documentos en los que Rosina me da plenos poderes.

Los adjuntaremos al expediente. -¿Qué se sabe

de los arrestados? -Están bien.

No están peor que en otras ocasiones en circunstancias similares.

-Don Ramón se refiere a que no hay noticias sobre torturas.

Tras la firma del acuerdo

exigiremos al gobierno un indulto.

No tenemos mucho para presionar, pero esperamos manga ancha.

-Yo, nosotros,

si le parece, apoyaremos

ese documento.

Nos vendrá bien que la vuelta al trabajo se haga sin rencores

y sin demandas insatisfechas.

-Desde luego. Cuente conmigo, con Rosina, vamos.

-Después de ver

el resultado de todo esto,

me arrepiento y mucho de no haber tenido más coraje

para enfrentarme a ese fanático de Jerónimo Ribau.

Nos habríamos ahorrado muchos sinsabores

y nadie tendría que ir hoy de entierro.

-Don Ramón,

usted no tiene nada que reprocharse, ¿me oye?

(FABIANA SUSPIRA) ¿Quién las ha "mandao"?

Sus buenas perras ha debido de costar.

-El mozo que la ha traído no sabía "na". Y barata no es.

Martín, el pobre, no tenía amistades de tanto monís.

-¿Cómo se encuentra, Fabiana?

¿Y tú?

-¿Cómo vamos a estar?

-"Escacharrás", hijo.

-Resignación, Fabiana.

¿Se ha levantado ya Casilda? -"Nasti".

El doctor la prefiere "amodorrá".

Dice que cuanto más tiempo pase así, menor será el impacto.

-Sí. Y cuando se alce, bien que nos echará en cara

no haberla "despertao" para ir a enterrar a su difunto,

y con razón.

-No se atormente usted, Fabiana.

Entre todos trataremos de apaciguarla

y, de hacerle ver que hicimos lo que más le convenía.

-Venía a ofrecerme

para cuidar de ella y, así, podéis ir al cementerio.

-Muy "agradecía", hijo,

que ya una tenía aquí un runrún por no poder darle el último adiós

al bueno de Martín que..

-Y además, así luego podemos...

decirle a la Casilda la verdad,

los muchos que fuimos al camposanto

y, lo que lloramos "tos", que vamos a llorar a moco "tendío".

-¿No se ha levantado?

-No.

-Ay, Liberto, bien bonita es.

Tenías razón, no confiaba en tu gusto con las flores.

-Si no dice que es suya, revienta.

Ya le podía haber "dao" dos cuartos al pregonero.

-¿Ha abierto los ojos, Fabiana?

-No. Ha "farfullao" un par de tandas,

pero más me parece a mí que es una pesadilla, que un despertar.

(Pasos)

-Calla, Fabiana. ¿No oyen ustedes?

¡Sí, se oye algo, sí!

-¡Y arrastraos, que es la Casilda!

Esconde la corona.

Pero ¿qué haces tú aquí?

Anda, ven, ven conmigo, que no estás "pa" estos trotes.

-Pero Casilda, ¿qué haces levantada?

El médico te ha mandado reposo.

-Sería mejor llevársela a la cama. Va a empezar a llegar gente y... .

-Tiene razón.

Casilda, ¿no estarías mejor en tu catre?

-Claro que sí. Hala.

Vente con Fabiana.

Despídete de los señores, que han "venío" a preguntar por ti.

Ya les he dicho yo que estás muy bien.

Hala, venga.

Samuel, por fin podemos reanudar

los negocios.

Se dice que las partes han llegado a un acuerdo

y, así debe de ser, porque han retirado los puntos de inspección.

-Sí, así lo informaba la prensa.

-¿Qué le ocurre?

¿Su padre no se ha recuperado

después del incidente? -No es mi padre, es Blanca.

El médico dice que puede perder al niño en cualquier momento.

-Lo lamento mucho.

¿Qué ha ido mal?

Blanca, insensata... Salió a los tumultos en busca de...

Diego.

Tuvimos la mala fortuna de que viera cómo le detenían.

-Y se sofocó.

Vamos, amigo, todavía no ha pasado.

No puede dejarse abatir así.

La esperanza, ya sabe.

Si puedo ayudarle, hágamelo saber.

-Gracias, Felipe.

-¿Está su padre en casa?

Le he conseguido la autorización

que me pidió para visitar a Diego en prisión.

-No es necesario que suba. Yo volveré en seguida y se lo diré.

Muchas gracias por el trámite.

-Con Dios. -Con Dios.

Se ha vuelto a quedar "sobá".

No va a haber quien la consuele después.

-No sé si será bueno o no que no se cosque de "na".

El brebaje

que le ha dado el médico, puede tumbar a la mula del tío Cosme,

que había que echarle sidra en el forraje "pa" que se durmiera.

-Ya pueden ir a las exequias, que yo cuidaré de ella.

-Hija, ¿no se te ha encogido

el estómago al verla así,

tan desvalida, tan sin estar? Parecía un pajarillo

que no sabe que sus padres no van a volver.

-Con lo vulnerable que es.

Y ella no sabe que lo peor está por llegar.

-Cuando se le pase el estupor y se calme,

no podemos dejarla sola ni un momento.

-Por supuesto que se va a quedar en casa.

Fabiana, Lolita, pueden venir a visitarla cuando quieran,

da igual la hora que sea. Mi puerta estará siempre abierta.

(SERVANDO LLAMA A LA PUERTA)

El cortejo espera en la puerta del cementerio.

(LLORANDO) Martín, tenían que haberle visto.

Tan sereno...

Parecía que estaba dormido,

descansando, para volver otra vez a la batalla y batirse el cobre

por nosotros, como ya lo hizo en las Filipi...

(LLORA)

-(FABIANA Y LOLITA LLORAN)

Era mi amigo.

Hasta siempre, soldado.

¡Ha sido usted un maldito necio!

-¿Perdone? -No.

No me va a intimidar con sus maneras de militar trasnochado.

Siéntese, por favor.

Enviando aquí a ese abogado,

incumplió usted la más básica de las reglas.

Este lugar, el centro de operaciones, es secreto.

-Don Felipe Álvarez Hermoso no sabe nada de la operación,

ni siquiera hay manera de que pueda atar cabos.

-¿Cómo puede saberlo usted? Es un tipo bien relacionado.

-Y fiel a la orden constitucional.

-¡Es usted un ingenuo!

¿Diría usted, por las apariencias, que el general Zavala es un traidor?

También parece fiel a nuestra monarquía

y solo pretende reventarla.

-No podía permitir que a Silvia le sucediera nada.

La policía no me dejó pasar el control.

Don Felipe, gracias a sus contactos, tiene un salvoconducto.

Era la única forma de informarle a usted.

-Silvia se encuentra perfectamente.

-Gracias a Dios.

-¡Gracias a mí!

-¡Tuve que enviar a un agente para confirmar lo que ya sabíamos!

Zavala está prendado de ella. No le hará ningún mal.

-Usted no vio el odio en sus ojos cuando nos sorprendió.

Nadie tenía que haber visto ese odio,

porque nadie tenía que haberlo provocado.

-¡Es la enésima regla que rompe!

¡Jamás se mezclan los sentimientos! -Y no lo hicimos.

El beso solo pretendía evitar

que nos sorprendiera husmeando sus documentos.

Usted ya sabía el afecto que sentía por Silvia

cuando me incorporó a la misión.

La envió para seducirme.

¿Qué piensa hacer?

Zavala no olvidará la afrenta.

Se vengará de mí en Silvia.

Si usted no toma la iniciativa, volveré a esa casa.

-Usted no irá a ningún sitio.

Bastante en peligro nos ha puesto ya.

La operación está por encima de todo,

incluida la seguridad de Silvia. -No, no.

Hace tan solo unos días, cuando solicité ser baja,

me pidió que resistiera porque Silvia

no podía quedarse sola y, no se va a quedar sola.

¡Al diablo la misión!

Si tengo que sacarla de allí, la sacaré.

-Zavala le meterá una bala entre ceja y ceja.

¿Por qué no cesa la hemorragia?

Hija,... reza conmigo.

-Rezar no detendrá el sangrado.

Te ha visitado un médico, el mejor,

y no puede hacer más. Confía en el Señor.

Dios salvará a nuestra criatura.

-¿Cómo está Diego?

¿Qué le han hecho?

-No tenemos noticia alguna.

Debes permanecer serena

y, no preocuparte de nada.

La paz de espíritu y el reposo serán lo que salve a tu hijo.

-¿Me ha llamado, señora? -Sí.

Cambia las sábanas, sigue manchando.

-Es muy poquito, señora.

Ya verá como pronto coagulará.

-¿Por qué no ha venido don Jaime a verme?

-Doña Úrsula le dijo que su pudor no le permitía visitas masculinas.

-Necesito hablarle.

-Veré lo que puedo hacer.

Qué lástima.

Nunca había acudido a un entierro tan triste. No quedaba un ojo seco.

-Martín era un buen hombre, más que un buen hombre.

Y se ha notado en la afluencia y en el desconsuelo.

-¿Tan duro ha sido el duelo?

-Hasta sus compañeros, los soldados, que parecen tan brutotes,

lloraban sin recato.

-Dicen que el que más y el que menos le debía algún favor.

Susana,

tú bien podrías haberlo visto con tus propios ojos.

-No me pareció apropiado.

Por bueno que fuera el muchacho, no dejaba de ser un mozo.

Pero mandé un ramo de flores, eso sí.

-Pobrecita Casilda, ¿os podéis creer que todavía no sabe

que es viuda?

-Madre del amor hermoso. ¿Y eso?

-El médico le está tratando el golpe que sufrió

y, las medicinas la tienen en el limbo de los justos.

-En algún momento habrá que decirle la verdad.

-Espero que sea sus amigas de Acacias. Yo no me veo capaz.

Don Liberto, espere. ¿No me ha visto?

¿No tiene ni un momento?

-Sí, la he visto, claro que sí, pero creí que estaba ocupada

y no quería interrumpirla.

Y luego, pues

me he puesto a pensar en mis cosas y se me ha ido el santo al cielo.

-Yo he estado dándole el caletre,

no hago otra cosa.

-Les va a costar un triunfo poner a punto el local,

no debería perder el tiempo.

-Con la faena que nos queda por delante,

poco más darán unos minutos.

Lo peor es eso que han puesto en la fachada.

-Esquiroles. Me parece

muy injusto. Ustedes no... -Ni me va ni me viene,

pero no sé si saldrá con agua y lejía.

Lo mismo tenemos que cambiar los cristales.

Da igual. Anteayer

le estuve buscando. Le pregunté a Leonor por usted.

-¿A santo de qué tiene...?

Últimamente he salido poco de casa.

Escuche, no me parece prudente que vaya preguntando a nadie por mí.

-Lleva razón, será nuestro secreto.

Como le decía, he estado cavilando

en el beso que me dio.

-¿El beso que yo le di? ¡Fue usted la que me...!

-Llevaba tiempo deseando que me besara.

No sentía algo así desde hace mucho y, quiero decirle...

-Yo también he pensado en ese beso.

Es imposible no darle vueltas, pero fue un error.

Con sus eximentes, eso sí, pero un error.

Fue...

Fue fruto de la tensión, del miedo...

-No me besó por miedo, nadie besa por canguelo.

Le vi en los ojos que ardía usted.

-No es cierto. Lo pasado, pasado está.

Lo único cierto es que los dos estamos casados.

Y yo, particularmente, muy enamorado de mi esposa.

-No se lo habrá dicho usted, ¿verdad?

-No, pero debería.

Lo cierto es que nos confundimos, Flora.

-Yo no. -Fui yo el confundido, da igual.

No puede volver a ocurrir,

¿estamos?

Yo...

Yo quiero ser muy claro con usted desde ya.

No quiero hacerle ningún daño.

Lo mejor es que ponga en orden su matrimonio.

-¡Mi matrimonio no...!

-No quiero hablar de mi matrimonio.

-Pues quizá debería. No conmigo, claro.

Pero quizá debería hablar con su esposo, ¿no cree?

Proponerle borrón y cuenta nueva, no sé.

Pero de seguir así, terminará haciéndole daño a alguien,

y seguramente a sí misma.

-Supongo que eso es lo que tendré que hacer.

¿Han soltado a tu compinche?

-¿Onofre?

Lo han sacado otra vez a declarar.

¿Cómo está Blanca?

¿Y padre?

¿Vienes para mirarme mal?

Podrías decir al menos si te gusta lo que ves.

¿O te ha decepcionado no encontrarme molido a palos?

Todavía hay esperanza.

Continúan interrogándonos.

-Pero ¿aún tienes ganas de bromear, imbécil?

Hasta es probable que te sientas orgulloso y satisfecho.

¿Te sientes orgulloso, engreído?

Dios mío.

Pura arrogancia.

Pura vanidad.

Contéstame.

¿Duermes después de todo lo que cargas en tu conciencia?

-Hice lo que debía. -No, hiciste otra

de tus hombrada. Te contrataron para negociar.

Y tú los alzaste.

Casi le cuesta la vida a nuestro padre.

No nos apalearon porque Dios no lo quiso.

-Lo siento. -¿Lo sientes?

¿Cómo no?

Tú siempre lo sientes. A toro pasado, lo sientes.

A ver cuándo somos los demás los que te perjudicamos

y luego decimos "lo siento".

-¿Cómo está ahora? -Feliz. ¿Cómo va a estar?

Su niño amado ha destrozado a la familia.

Y ahora nos humilla haciéndose encarcelar. ¿Cómo va a estar?

Feliz. Igual que la buena de Casilda.

Feliz porque ni siquiera comprende que está viuda

gracias a tus proezas. -¿Qué dices?

Yo estaba con ella cuando vio morir a Martín.

-Oh, el paladín de las damas.

Recibió el culatazo de un fusil y está sedada.

Ni al entierro de su marido ha podido ir.

-Lo siento. -Claro que lo sientes.

Otro hogar destrozado.

¿Cuándo vas a dejar de acarrear desgracias a todos?

-¿Crees que no pesa sobre mí el sacrificio de Martín?

Esa bala llevaba mi nombre.

Me salvó la vida. Su sangre empapa mis días.

Y ese guardia me disparaba a mí.

-Claro que te disparó, porque te lo merecías.

Siempre en primera línea. Nuestro héroe.

Pero siempre alguien paga tus facturas.

-Por poco que valga, daría mi vida por la de Martín.

Me cambiaría con él sin dudarlo.

Pero el destino está empeñado en burlarse de mí.

Ni siquiera tú eres tan cruel como mi destino.

-¿También eres singular en eso?

¿También sufres más que nosotros? ¡Ese destino

se va a llevar la vida

de mi hijo!

¡Blanca está sangrando, lo va a perder!

No te perdonaré.

Te juro que no te perdonaré.

Si consigo refrenar mis ansias de matarte, no te perdonaré.

¡Guardia!

Buenas tardes. -Buenas tardes, doña Leonor.

Carmen.

Espera.

-¿Necesita algo, señora?

-¿Vienes de la botica?

¿Hay algún enfermo en la casa?

-Es doña Blanca.

Está...

Está manchando

y mucho.

-¿Y la ha visto el doctor?

-Sí, pero no se está mostrando muy optimista.

Ha dicho que podría perder el niño.

-¿Eso que llevas es para sanarla?

-No, señora.

Es solo valeriana medicinal, para calmar la inquietud.

Para salvar a la criatura, solo le ha recomendado reposo.

-Pobre Blanca.

¿Y ella cómo se lo ha tomado?

-Bueno, sigue las instrucciones del médico.

Doña Úrsula y yo le hacemos compañía.

A mí no me ha dicho nada, pero se la ve asustada.

-No es para menos.

-Si me disculpa,

con su permiso, debería irme.

-Claro, faltaría más. Corre.

¡Carmen!

¿Podrías decirle a Blanca que subiré a visitarla cuando pueda?

Si ella quiere, claro.

-Espere, Leonor.

¿Eso que muestra su cara es preocupación?

-Nada tiene que ver con usted. -¿Está segura?

Desde anteayer no ha aparecido.

-¿Debería?

-Solo dijo que yo era un hombre casado

y no negó quererme.

¿Es que se ha ido Liberto de la lengua?

-No hablará.

Tengo prisa.

-Espere, Leonor.

Esto es más fuerte que nosotros.

Es inútil negarlo.

-¿Y eso es lo que le preocupa?

Es usted un egoísta.

Martín ha muerto.

Casilda requiere atención médica.

Han encarcelado a Diego por defender los derechos de los mineros...

-Lo siento. -No lo siente ni tampoco siente

que Blanca esté a punto de...

Da igual.

Adiós. -Espere, Leonor.

-¿Qué le ocurre a doña Blanca?

-No es nada de su incumbencia. Déjeme.

No entiendo cómo puede hablar de amores adúlteros

en estas circunstancias.

-No pretendía ofenderla. -Pues lo ha hecho.

Me avergüenzo de la debilidad que tuvimos.

Me avergüenzo del ultraje que le hacemos a su esposa.

Vaya con ella, pídale perdón.

Háblele con arrepentimiento

y asegúrele que no va a volver a suceder.

Porque no volverá a suceder.

¡Sinvergüenza!

¿Cómo tiene la desfachatez de volver?

Sal de aquí.

¡Desaparece!

Esta canallada la resolveré a mi manera.

Lástima que no sea

entre hombres.

-Amor, no pierdas la compostura.

-He dicho que te marches.

-No pienso hacerlo.

Carmen, ¿está mi hijo en casa?

-No, señor, salió hace un rato. Pero no sé adónde.

No se eche usted toda la culpa.

Las cosas irían peor si no estuviera usted aquí.

Perdón. No pretendía faltarle al respeto.

-Y no lo has hecho, Carmen, al revés, te lo agradezco.

Lo que no sé si mi presencia aquí

sirve de algo.

Tengo la sensación

de que he perdido a mis dos hijos.

-No se angustie usted, señor,

que ahora es usted el único que puede proteger a doña Blanca.

Ella le necesita.

-Si ni siquiera me la dejan ver.

Al parecer, es un acto indecoroso que yo la vea.

-Pero ella quiere verle, señor.

-¿Cómo dices?

-Doña Úrsula ha ido a misa.

Y yo...

no diré nada si entra usted a verla.

-Gracias, Carmen.

¿Qué pretende con esta maldita visita?

¿No fui explícito cuando cometió la infamia?

¿Qué quiere?

¿Que acabe con usted?

¿Eso es lo que prefiere?

¿Morir en silencio como un cordero? ¡Es una vergüenza para el ejército!

-No he venido a pelear.

-¡Suélteme!

-Comprendo que esté ofendido.

No estaba en mis cabales.

Le ofrezco mis más sinceras disculpas.

-¿Usted cree que me voy a conformar con el descargo de un cobarde?

¡Vamos!

¿Qué le hace falta?

¿Cómo quiere que le insulte para que pierda el miedo?

-He estado estos días sumido en la vergüenza.

Cuando la deshonra me ha dejado pensar, he concluido

que la patria está por encima de todo.

Hasta de la fama y el buen nombre.

-Es usted un pusilánime.

-No quiero que mi imprudencia afecte a nuestro compromiso con España.

A nuestra lealtad

para con nuestros camaradas que aún pelean en África.

Quiero seguir militando en la Asociación de Patriotas.

-¿Qué hombre sería yo si siguiera viéndole sin partirle el alma?

-Mi resolución no son meras palabras.

Sé que nuestra causa requiere siempre de fondos.

No soy un hombre acaudalado, esto es lo único que tengo.

Las joyas de mi difunta esposa.

Sé que deberían ser para mi hija.

Pero la causa, nuestra causa, la causa de España,

está por encima de sentimentalismos.

Por encima de mi amor de padre.

Por encima del recuerdo de mi esposa.

-Parece que no tiene mucha suerte con las mujeres.

-Intento decírselo, no soy capaz de retenerlas a mi lado.

Por eso besé a su esposa, no podía aceptar que me abandonara.

Asumo toda la carga de mi conducta.

La atropellé.

-Insensato.

-Le ruego acepte estas joyas como desagravio

y para que podamos seguir luchando.

-No puedo aceptarlas.

-No piense en mí, piense en España.

Y déjeme seguir

entre los patriotas. Es lo único que tengo.

-Imposible.

-Piénselo.

Siento mucho que estés...

Bueno, que...

Que la criatura esté en peligro.

-Es usted el abuelo.

No tiene por qué avergonzarse

de hablar de algo que no deja de ser natural.

-Tu madre me dijo que te azoraba que pudiera verte así.

Y por eso no he venido antes. -No es cierto.

De hecho, quería hablar con usted.

-Claro.

Pero permíteme

que antes te diga que...

Que siento una... opresión terrible en el pecho

desde que me dijiste,

desde que me confesaste que Samuel había abusado de ti.

-No le voy a perdonar nunca.

Algún día va a pagar por ello

y espero que ese día usted esté de mi lado.

-No lo dudes, hija. No lo dudes.

Si hubiera podido siquiera imaginar

que Samuel sería capaz de una barbaridad como esa,

jamás habría contribuido a separarte de Diego.

Te ruego que me perdones.

No es por dorarle la píldora,

pero realmente me salvó usted la vida.

-No exagere.

Por doloroso que fuera el golpe, no lo puso en peligro.

-No me refiero a eso, sino a la nota que entregó.

Era de vida o muerte.

-Coronel, sin ánimo de parecer curioso,

¿quién es ese tal Carvajal?

Él, su entorno,

todo tiene un aire de intriga inhabitual.

¿En qué anda usted metido?

-Abogado, acostumbrado a los contubernios,

ve enredos donde no los hay.

Carvajal es un simple conocido

bien situado, nada más.

-En fin, no es asunto mío.

Tan solo venía a interesarme por su salud.

-Entonces vaya tranquilo.

-Buenas tardes. -Con Dios.

-Un mozo ha traído este sobre,

señor.

No te puedes imaginar el arrepentimiento

y el dolor que siento

por haberte apartado de Diego.

Dos personas que se quieren

no pueden estar separadas.

(SOLLOZANDO) Tú me lo dijiste.

Me lo dijiste, Blanca.

No tenía que haberle hecho caso a Diego

cuando me pidió que le ayudara con su disparatado plan.

-¿Plan?

¿De qué habla, don Jaime?

¿Qué plan?

-Fue el quien me pidió que...

me inclinara por Samuel.

-No.

No, eso no puede ser.

¿Por qué iba a hacer Diego algo así?

-Porque sigue enfermo.

-¿Cómo?

-Su sangre sigue contaminada por el mercurio.

Se muere, Blanca.

-¡No!

¡No!

-Nunca ha dejado de amarte.

Sacrificó su amor

y sus últimos días de vida

para que tú no vivieras su agonía,

para que tu hijo pudiera nacer con un padre.

-Pero ¿por qué no me dijo la verdad?

-Porque no quería que ni la criatura ni tú sufrierais.

Pensó que... Bueno,...

pensamos

que Samuel cuidaría de vosotros.

Pero nos equivocamos.

-Pero entonces...

¡Diego estaba fingiendo!

Fingió el rechazo, la frialdad.

Su engaño con Huertas.

-Solo buscaba que lo odiaras.

-Y yo nunca he dejado de amarle.

Cualquier diferencia se puede resolver.

Es lo que usted y yo debemos hacer,

y más considerando su donación.

-La he hecho de corazón. -Lo celebro.

-Tres tazas.

¿Se nos unirá el teniente Tamayo? -No, el teniente Tamayo

está hoy muy ocupado.

Silvia,

por favor, toma asiento.

Te he preparado tu té.

Con dos cucharadas de azúcar.

-¿Crees que merece la pena?

-¿A qué te refieres? -Ya sabes.

Estar aquí sacando adelante este sitio.

-No te entiendo.

¿Podemos hacer otra cosa que trabajar?

Fuiste tú quien insistió

en quedarnos aquí.

-Solo digo que esta mentira nuestra me pesa demasiado.

¿Merece la pena vivir una vida

que no es la tuya?

-A no ser por tamaña capacidad de reconstrucción, no podríamos

seguir adelante.

-Tiene usted razón.

Las mujeres van a la compra.

Los feligreses salen de misa.

Y los matrimonios darán su paseo vespertino.

Si no llega a ser por la muerte Martín,

se diría que aquí no ha ocurrido nada.

-Es verdad, pobre hombre.

Pero no es el único que falta.

Mi hijo Diego no está.

-¿No fue usted a visitarlo a la cárcel?

-¿Has probado el hígado de pato?

-Sí.

-Cuando salga de aquí,

me voy a comer uno entero.

Untado en buen pan.

-Un manjar.

Pero todavía falta mucho para que salgamos.

-No tanto.

Otro preso me ha dicho que nos van a poner en la calle.

Un indulto.

-"A pesar de la muerte de Martín,"

tenemos que encontrar a alguien.

-No, no, don Ramón, que a Martín no se le puede cambiar.

-Si ya lo sé, si no se trata de olvidarlo,

se trata de que alguien te ayude

a barrer y a hacer la reparaciones,

alguien que sepa de electricidad.

-Yo me ocupo de todo eso.

-Servando, tú diriges.

Y el trabajo duro,

que lo haga otra persona.

Solo deseo leer tranquila en este banco

como llevo haciendo desde que era niña.

-Necesito decirle la verdad.

-¿La verdad?

Ni siquiera usted sabe cuál es la verdad escondida entre mentiras.

-Cuando sepa todo lo que le voy a decir, entenderá muchas cosas.

Incluso me verá de otra manera. -No quiero escucharle.

No quiero entenderle ni verle de otra forma.

Por favor.

Leonor...

No debería visitarle.

-¿Y por qué ha incumplido las normas?

-Para evitar que usted siga haciéndolo.

-Tal vez yo

esté anteponiendo mi conciencia.

-Debí sacarlo de esto hace mucho.

Espero que no sea tarde.

-¿Me está despidiendo? -Es una forma de llamarlo.

-Pues no acepto sus órdenes.

Seguiré dentro.

Como agente de su organización o como ciudadano con una misión.

A los buenos días.

Venía a visitar a Blanca.

-Pensé que no teníais relación.

Que ya no os hablabais.

-Hemos estado distanciadas, es cierto.

Pero sé que tiene problemas con su embarazo y me gustaría

desearle fuerza y ánimos para superarlos.

-Yo le trasmitiré tus buenos deseos.

-Preferiría hacerlo en persona.

-El caso es que ella no desea

que sea así.

Me ha comentado que no quiere saber nada más de ti.

-¿Eso ha dicho? (FLORA) "Dígame".

¿Qué le preocupa?

-Liberto.

-Ya.

-Verá, yo sé

que mi marido y ustedes se han hecho muy amigos.

-Amigos, amigos nada más. Solo eso.

-Por eso quiero hablar con usted.

Le noto distante.

Le ha pasado algo que desconozco.

¿Usted sabe algo? -Le juro que no.

-Doña Rosina perdió a don Maximiliano.

Y ahora está con don Liberto.

O la señorita María Luisa, murió doña Lourdes y ahí está,

la mar de bien en París.

-O usted, que perdió a su hija Cayetana.

-Y todos los días me acuerdo de ella.

Pero la vida sigue.

Y llega un día en el que el dolor ya no es tanto.

-¡Fabiana, que se ha movido!

¡Don Arturo!

-Para usted.

-No me debe nada.

-Por sus servicios.

Ha sido una buena criada. Y casi una amiga.

-No quiero su dinero. ¿Dónde va?

Merezco estar encerrado, encerrado y apartado de todos.

-Estás perdiendo el juicio y es por el hambre y el cansancio.

Toma, tu cena, cométela.

Hay que mantenerse con fuerzas aquí dentro.

¿Qué haces?

Van a venir los guardias.

-¿Qué? ¿Qué me vais a hacer?

¿Me vais a hacer daño?

-Tranquilos, ya me encargo.

-¿Me vais a dar una paliza? ¡Venga!

-¡No le hagáis daño!

¡No le hagáis daño,

por favor!

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 725

Acacias 38 - Capítulo 725

21 mar 2018

Serie diaria en la que se narraran la vida de los personajes que habitan una comunidad de vecinos, y todas aquellas historias que se sucederán alrededor de sus personajes, situada a principios del siglo XX en Madrid

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 725 " ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 725 "
Programas completos (912)
Clips

Los últimos 3.313 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 910 Completo 54:16 90% ayer
    Capítulo 910 ayer Telmo pide a Lucía que no se comprometa con Samuel. Por su parte, Samuel intenta que Lucía retome su labor restauradora, pero ella sigue pendiente de Telmo. Jordi Baró comienza a interesarse ...
  • Nuevo Capítulo 909 Completo 54:54 90% pasado jueves
    Capítulo 909 pasado jueves Lucía quiere entrar a ver a los Álvarez-Hermoso, pero todavía es pronto. Leonor y Flora reciben a Íñigo muy enfadadas por sus apuestas en el boxeo. Íñigo intenta p...
  • Nuevo Capítulo 908 Completo 53:51 99% pasado miércoles
    Capítulo 908 pasado miércoles En la nota llegan excelentes noticias: Felipe y Celia muestran los primeros síntomas de recuperación. El doctor confirma que su salvación está prácticamente asegurada. Luc&iacut...
  • Nuevo Capítulo 907 Completo 54:22 98% pasado martes
    Capítulo 907 pasado martes El doctor Quiles no le da esperanzas a Lucía sobre sus primos tras el uso de la medicación experimental, el pulso de Celia es muy débil. Lucía cree que ha llegado el momento de avisar ...
  • Nuevo Capítulo 906 Completo 54:25 100% pasado lunes
    Capítulo 906 pasado lunes Samuel. Telmo confirma que Felipe está vivo, pero contagiado por la enfermedad. Lucía habla a través de la puerta con Telmo y le da una medicación experimental que le ha traído ...
  • Capítulo 905 Completo 54:19 93% 07 dic 2018
    Capítulo 905 07 dic 2018 Samuel disuade a Lucía de entrar en casa de sus primos. Tras una larga y angustiosa espera Samuel regresa sin el doctor Quiles. Lucía desesperada, y pese a la oposición de los vecinos, est&aa...
  • Capítulo 904 Completo 55:10 100% 05 dic 2018
    Capítulo 904 05 dic 2018 Lucía busca refugio en Telmo, desatando la indignación de Samuel, quien marca territorio con el párroco delante de los vecinos a la salida del Rosario por la salud de Celia. La familia Palaci...
  • Capítulo 903 Completo 54:16 97% 04 dic 2018
    Capítulo 903 04 dic 2018 Lolita no menciona la llegada de Ceferino ni siquiera a Antoñito, pero Trini se lo encuentra por casualidad. Lolita confirma a Trini que se besó con Ceferino y según las leyes de Cabrahigo es...
  • Capítulo 902 Completo 53:43 93% 03 dic 2018
    Capítulo 902 03 dic 2018 El doctor recomienda que ante la posibilidad de contagio se limiten las visitas a Celia. Samuel trata de convencer a Lucía para que se marche con él a casa, pero ella se niega. Servando envía...
  • Capítulo 901 Completo 54:16 93% 30 nov 2018
    Capítulo 901 30 nov 2018 La respuesta de Lucía queda en el aire tras la indisposición de Celia. La espera es tensa porque Felipe no llega con el doctor. Samuel empieza a especular sobre la enfermedad de Lucia: puede que sea...
  • Capítulo 900 Completo 54:54 66% 29 nov 2018
    Capítulo 900 29 nov 2018 El viaje a Toledo parece haber consolidado el amor entre Lucía y Samuel. De hecho el Alday convoca a los vecinos a un ágape para pedir la mano de la muchacha. Rosina y Susana acuden al tablao flamen...
  • Capítulo 899 Completo 55:17 42% 28 nov 2018
    Capítulo 899 28 nov 2018 Samuel y Lucía abren sus corazones en la noche que les toca quedarse en Toledo. Lucía hace un amago de besarle, pero Samuel se retira a su habitación. Celia recibe el aviso de que no llegar&a...
  • Capítulo 898 Completo 54:47 31% 27 nov 2018
    Capítulo 898 27 nov 2018 Nicasio, el contacto de Samuel en Toledo, les enseña su colección privada de arte, pero no está el retablo de San Miguel. Sin embargo Lucía está feliz por las obras que han enco...
  • Capítulo 897 Completo 55:05 24% 26 nov 2018
    Capítulo 897 26 nov 2018 Telmo ve una conversación entre Jimeno Batán y Samuel. ¿Qué tramarán esta vez? El sacerdote intenta advertir a Lucía, pero la muchacha no le hace caso; se irá a To...
  • Capítulo 896 Completo 54:47 8% 23 nov 2018
    Capítulo 896 23 nov 2018 Lucía está ilusionada con el viaje a Toledo con Samuel para encontrar el retablo de San Miguel, perdido hace siglos. Celia se enfada con Felipe asumiendo que Samuel ha comprado su favor enviando la ...
  • Capítulo 895 Completo 54:08 8% 22 nov 2018
    Capítulo 895 22 nov 2018 El Prior Espineira manda a llamar a Telmo y le pone en su sitio: quiere resultados ya. La noticia de la pintada en la sastrería corre por el barrio. Susana desaparece, decidida a irse a París. Rosin...
  • Capítulo 894 Completo 54:08 100% 21 nov 2018
    Capítulo 894 21 nov 2018 Samuel trata de convencer a Jimeno de que sigue teniendo el control sobre la herencia de Lucía. Felipe y Samuel encaran a Lucía por las condiciones del crédito, pero a ella le da igual perder...
  • Capítulo 893 Completo 54:47 95% 20 nov 2018
    Capítulo 893 20 nov 2018 Samuel propone a Lucía marcharse de Acacias a por un retablo, pero ella lo rechaza. Los Escalona ponen un plazo a Susana y Rosina para entregar el dinero. Raúl empeora: su herida se ha infectado. Sa...
  • Capítulo 892 Completo 54:17 96% 19 nov 2018
    Capítulo 892 19 nov 2018 Telmo separa a los damnificados entre sanos y enfermos para evitar una epidemia. Retrasan la acogida de los pobres en un albergue por problemas económicos. Leonor solo ha sufrido un atropello, pero Rosina ...
  • Capítulo 891 Completo 54:49 89% 16 nov 2018
    Capítulo 891 16 nov 2018 Los guardias llegan a casa de Samuel para evitar el atraco del Adonis. Raúl resulta herido. Cuando tienen que declarar ante la policía, Fabiana miente para que Raúl no sea acusado. Carmen lo ...

Añadir comentario ↓

  1. Mabi

    Al fin un poco de cordura y verdad saliendo de la boca de Don Jaime, al confesarle a Blanca lo urdido por Diego para que ella no lo viera morirse, y confesarle su arrepentimiento de haberla separado de él. También Diego a dicho la verdad, puesto que cuando Samuel le achaca la muerte de Martín y que Casilda aun no sabe que ha quedado viuda, el contestó que ella lo vio morir. Nunca es tarde para reconocer lo que otra persona a hecho por uno, por eso Rosina ,espero que por verdadero sentimiento, ayude de todas las maneras posible a Casilda a sobrellevar su vida sin Martín ; por lo pronto me gustó que Liberto les dijera a las criadas que podrían ir a verla cuantas veces quisieran. Felicitaciones por poner un poco de verdad entre tanta mentira.

    22 mar 2018
  2. Victoria

    Preciosa y emotiva escena entre Blanca y D. Jaime. Solo quiero felicitarles a ambos, a Elena por una interpretación buenísima y a Carlos Olalla porque, una vez más, ha vuelto a demostrarnos la excelencia y maestría que posee. Rosina ¡¡qué personaje tan extraordinario y que gran corazón tiene!! desde que se enteró de la muerte de Martín está muy preocupada por Casilda, no se le olvida que su criada siempre estuvo al lado de su familia en los buenos y malos momentos y ella quiere cuidarla. ¡Grande Sandra, como siempre!. Cuánto debe amar el Coronel a Silvia para humillarse así ante Zavala, veremos si al fin puede sacarla de la casa del general antes de que éste acabe con ella.

    22 mar 2018
  3. Elsa

    Me gusta Agustina, la criada del Coronel. Es tan servicial, tan atenta y siempre preocupada de él, la artista que hace el papel lo hace perfecto

    22 mar 2018
  4. Natàlia

    Como siempre en Acacias algunas cosas mejoran y otras empeoran, para mantener el equilibrio. Lo cierto es que el papel de Samuel como hombre frustrado y cruel con su esposa comienza a ser demasiado largo... personalmente, me aburre y recuerda a la relación de Fernando con Teresa. Por otro lado, que Leonor esté tan tajante con nuestro nuevo chocolatero también me resulta injusto (además, con lo apuesto que es... ¡qué desperdicio!), debería escuchar que tiene que decirle. Espero con ganas el próximo capítulo, a ver si se digna en prestar atención al pobre hombre, esta trama amorosa promete (igual que la de Blanca y Diego... que ganas de verlos juntos). Arriba Acacias!!!

    21 mar 2018
  5. Sophie

    La chocolatera se sigue "vacilando" a Liberto; pensé que él iba a ser más explícito, categórico y rotundo, en dejarle a esa mujer las cosas claras, pero está huyendo, tiene miedo a los vecinos que pasan ... "Yo también he estado pensando en ese beso, de acuerdo, es imposible no darle vueltas" ... estoy "muy enamorado de mi esposa" .... ¿no se lo habrá dicho Vd? y va le dice: "No, pero debería". Eso es como darle a entender que quiere continuar a espaldas de su esposa. Cuando Liberto se entere que la chocolatera no está casada ¿qué piensa hacer?. ¿Cuándo le va a decir a Rosina lo que pasó antes de que se entere por otros?. Esto va a traer cola y va a ser peor de lo que pensamos. No me gusta el Liberto que estoy viendo, entre sus muchas virtudes tenía la sinceridad, que al parecer se le ha esfumado. ¡Pobre Rosina, lo que va a sufrir!

    21 mar 2018
  6. soffia

    samuel, la cara la tiene fea llena de granitos de lo malo que esta

    21 mar 2018
  7. Giada

    Al final un poco de respiro, con esta conversación entre Blanca y el suegro y una sonrisa en su rostro. Y me parece muy divertida la situación entre flora-rosina-liberto, a ver lo que pasa. Samuel es completamente y irremediablemente repugnante, su única lástima es que su plan hasta ahora haya fallado y ni ombra de pentimento. Lo mal con que habla a Diego lo demuestra plenamente. Este sin embargo podría enterarse del complot pero esta demasiado nervioso. Qué pecado.

    21 mar 2018