www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4490406
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 707 - ver ahora
Transcripción completa

Diego no va a venir nunca más.

-Pero ¿qué está diciendo?, por el amor de Dios.

-Dije que necesitaba tiempo para pensar

cómo mantener unida a mi familia, y solo hay una forma de hacerlo,

que Diego deje de compartir lecho

con la legítima esposa de su hermano.

Lamento que haya sido así,

pero piensa en ella y en el niño que espera.

-Así lo hago, Samuel,... así lo hago.

Esto parece una perfumería.

-¿Lo dice por tanto perfume?

Mi marido, que sabe que me encantan.

Vale un potosí. Me los ha regalado todos.

-Pues tiene usted para ir perfumada un par de vidas.

-Ya le he dicho que me encantan.

-Ya.

Tanto, que debe bañarse en ellos.

Ustedes siguen haciendo grande a nuestra nación.

-Le agradezco sus palabras.

-Hágalo también con mis acciones.

Espero que esta vez sí acepte mi donativo.

Mi padre estaría muy orgulloso de verle colaborar con su causa.

-"Sé por Liberto"

que Diego se ha citado con Huertas y don Ramón en casa de los Palacios

para firmar un acuerdo sindical. Debes acudir allí.

No encontrarás mejor opción. -Es usted afortunado.

Créame si le digo que es la envidia de todos los presentes.

-Se lo agradezco. Es una mujer asombrosa.

-Por cierto, ¿dónde está?

Hace tiempo que no la veo. -"La vida puede depararle"

cosas maravillosas.

Yo creo que ya ha tenido demasiado.

Seguro que tiene muchas cosas por hacer.

-Has logrado lavar tu imagen ante Diego.

Ahora tienes que hacer lo mismo frente a Blanca.

Muéstrate como un marido bondadoso,

vacío de rencor.

Que comprenda que tú eres su mejor opción,

tanto para ella, como para vuestro hijo.

-"¿Es verdad?".

¿Vas a elegir a tu familia por encima de mí?

-Ya lo he hecho, Blanca.

Querías oírlo de mi propia voz. Ya te he dado el capricho.

Cumple tu palabra.

Sal de mi vida y no regreses nunca.

Diego...

-Podría decirlo más alto, pero no podría ser más claro.

Al menos salgamos fuera para hablar de esto.

-Te presentas aquí

pidiendo una explicación en medio de esta reunión

faltando el respeto a todos los presentes. Ya tienes tu explicación.

No tengo más que añadir.

-No te reconozco tan cruel. ¿Qué está pasando?

-Que me he dado cuenta de qué es lo que me hacía mal.

Si no te importa, tenemos trabajo por delante.

-Diego, si lo desea, podemos aplazar la reunión unos minutos.

Podemos esperar.

-Deseo reemprenderla, firmar los documentos y seguir con mi vida.

-Podemos adelantar unos puntos mientras hablan a solas.

-Por favor, no conviertan esta discusión en una cuestión pública.

¿Qué haces todavía aquí?

Tienes un día para recoger tus cosas y salir de mi casa.

-Diego...

Diego, por favor.

Yo te amo.

-Lo que no hayas recogido, acabará en el carro de algún trapero.

¡Ahora vete!

Lamento que hayan tenido que presenciar esta situación.

Y, ahora, caballeros,

vamos a lo nuestro.

(Sintonía de "Acacias 38")

Por esa razón estaba intentando abrir la caja del general,

para encontrar pistas e impedir ese atentado. Tienes que creerme.

-Me has usado.

-Sí.

Y te pido disculpas por ello.

Pero ahora que sabes la verdad, tienes que ayudarme.

Estoy segura de que tú también quieres que Alfonso sea coronado.

-Yo me he enamorado de ti,

y tú solo me has usado.

-Reconozco que con esa intención me acerque a ti.

Pero después, todo ha sido distinto. -Eres una manipuladora.

Una indeseable.

-A medida que te he ido conociendo, me he enamorado más de ti.

-Todo ha sido una mentira.

Te has comportado como una perdida. -Yo te amo.

¿Me oyes? Te amo.

-Te oigo.

Pero no te creo.

-Por favor.

-Por una vez he vuelto a confiar en un ser humano...

Y ha resultado ser un fraude.

Fuera de mi casa. -Arturo.

Arturo... -No vuelvas nunca más, Silvia.

Nunca había imaginado a alguien más perverso que tú. ¡Fuera!

(CARRASPEA)

¿Te gusta? -Muy bonito.

-No está mal, ¿eh?

Pero ¿no crees que uno más colorido me luciría más?

Quizá le diga a los Cervera que me traigan otro.

-No abuses.

-Ay, qué tedioso estás.

Tienen mercancías muy buenas, ¿por qué no iba a aprovecharlo?

-Casi me muero cuando mi tía me ha preguntado

que qué está ocurriendo en La Deliciosa.

-Liberto, no le habrás contado nada.

Mira que es mujer con la que no se pueda razonar.

-No se me ocurre.

¿Te imaginas la que se liaría?

Pero no puedo sentirme culpable por ocultárselo.

-Liberto, por favor,

sería capaz de denunciar a los Cervera, hacerles encarcelar.

Y tú y yo nos quedaríamos sin mercancías de contrabando.

-¿"Comprabando"?

-No, Casilda, "comprabando" no, contrabando.

-¿En La Deliciosa? -¡Casilda!

¿Cuántas veces te he dicho que no escuches

las conversaciones de los señores?

-Pero "comprabando" es lo que hacen los piratas.

-No exageres, Casilda.

Solo se hacen fiestas y se venden cosas con menos impuestos.

-Es inmoral.

-¡Casilda! -Deberían meterlos en la cárcel.

A los que venden y a los que compran.

-Casilda, ¿qué te ha dado?

-A ti sí que te vamos a meter en la cárcel,

si no abandonas estos desmanes.

-Perdonen.

Pero es que lo del "comprabando"...

Si la gente no paga impuestos, no hay dinero para hacer escuelas

ni caminos, ni hospitales "pa" pobres que no los pueden pagar?

El país se va al garete.

-Por favor, eso no tiene ninguna importancia.

Como si nosotros fuéramos a usar todos las caminos

y escuelas de España.

Si nos tenemos que preocupar de esas menudencias...

Yo lo que quiero es vivir bien, y tener mantones de seda.

-Casilda, no exageres.

En La Deliciosa se venden cosas sin importancia:

unos puros,

discos, frascos de perfume...

-Hay que jeringarse. "Tó" caprichos "pa" ricos.

-Y para los pobres,

que bien que se lo pasa tu amigo Servando en las fiestas.

-¿Servando también?

Dios mío, este hombre ha "perdío" la sesera.

Blanca, no va a caber todo.

-Tendré que pedir que me traigan otro baúl

de casa de mi madre. -Yo tengo que ir al barrio.

-Íñigo, el de La Deliciosa, me ha citado, y no sé para qué.

-Si me haces el favor, pide que me traigan otro baúl.

-También puedes dejar cosas aquí. ¿Estás segura de querer marcharte?

-Pues claro que no.

Pero ¿qué otro remedio me queda? -Luchar.

-Luchar.

¿Luchar por un hombre que me ha repudiado,

que me ha humillado en público,

que me ha dicho que arrojaría todo lo mío a la basura?

-Es imposible que Diego haya dicho eso sin ninguna razón.

No el Diego del que me hablabas.

-El Diego del que te hablaba quizá no exista.

El que me he encontrado esta mañana es...

cruel, frío, e inflexible...

-Tú me hablabas de un hombre bondadoso y cariñoso.

¿Cuál de los dos es real?

-No sé. Siempre me avisaron de que Diego era incapaz de comprometerse,

que siempre estaba huyendo, que viajaba para no tener

que asumir sus responsabilidades.

Quizá ese sea el verdadero Diego.

Y esto es

lo que ha tenido que hacer para que yo abriera los ojos.

-¿No te vas a quedar a comprobarlo?

-No, no quiero que me humille otra vez.

Debo abandonar esta casa hoy.

Ayúdame a meter todo lo que podamos en el baúl.

Este fue el camisón que usé la primera noche que dormí con él.

-Blanca, ¿qué haces?

-Evitar que el recuerdo ocupe mi vida.

Se acabó Diego y se acabó la vida que he llevado hasta ahora.

Era tan bonito...

Quizá se pueda coser.

Le diremos a doña Susana que lo arregle.

-Déjalo ahí.

Va a acabar en la basura de todas formas.

-¿Estás segura de que no importa que me quede en tu casa?

-Mi madre lo entenderá.

-No quiero volver a casa de la mía.

Allí está Samuel, no quiero enfrentarme a su mirada.

-Blanca.

Blanca, escúchame.

Puedes alojarte en mi casa el tiempo que sea menester.

Aunque intentaré convencerte de que te quedes aquí

y luches por Diego.

Y lo intentaré hasta el segundo que cierres la puerta

detrás de ti.

No quiero que te reproches no haberte tragado tu orgullo.

¡Has echado a perder toda la operación!

-Templa.

Solo ha sucedido una de las cosas que podían pasar, y no la más grave.

-¿El contacto que tenemos

te ha descubierto intentando abrir la caja fuerte del objetivo

y, no te parece lo más grave? -No me ha delatado.

Ha dudado.

Aceptó que fuera a su casa a dar una explicación.

-Que no se ha creído. -Pero que se creerá.

No va a delatarme, lo sé.

-Lo hará hoy mismo. -No lo hará.

Arturo Valverde es un hombre responsable, patriota, monárquico,

Se pondrá de nuestro lado.

-¿Se pondrá de nuestro lado?

Espero que no le hayas comentado el resto de la operación.

Casi prefiero que piense que no eres más que una ratera.

-Lo he hecho.

-¿Qué? -No me quedaba otra alternativa.

Le he dicho que trabajo para la Casa Real y que pensamos

que el general Zabala planea atentar contra don Alfonso.

-¿Estás loca? Sí, solo puede ser eso. ¡¿Has perdido el juicio?!

-Si solo llega a pensar que soy una ladrona, todo habría terminado.

-Todo ha terminado. -No.

Seguimos en la lucha.

Arturo Valverde volverá a confiar en mí.

-¿Y cómo?

-¿Olvidas que está enamorado de mí?

Ahí donde le ves,

el coronel es un sentimental.

-Creo que lo mejor será que te aparte de la operación.

-¿Qué?

-Que te cojas unas semanas de vacaciones,

que te vayas fuera de España, y que se olviden de ti.

Quizás puedas volver a trabajar.

Puedes servir a don Alfonso en San Sebastián, en Barcelona...

Allí también tenemos conspiraciones contra la coronación.

-No me vas a apartar.

Yo soy la que se juega el pescuezo y voy a seguir.

-¿Y cómo piensas conseguir la confianza de Valverde?

-Solo necesito dos o tres días.

-¿Piensas usar algo más allá de tus armas de mujer?

-No será necesario,

pero sabes que nunca he dudado en usar

lo que fuera para conseguir nuestros propósitos.

-Te daré unos días.

Pero si no lo consigues, te aparto.

¿Qué hace?

¿Has visto que calidad, que trazo, que elegancia?

Era lo que siempre había "necesitao",

una estilográfica de calidad.

-¿Y para qué? Si no sabe escribir.

-Algunas cosas sí sé. Sé escribir mi nombre.

-Para eso le vale un palo mojado en tinta, no hace falta que gaste...

una estilográfica inglesa. -Chist, americana.

De Detroit, dice la caja.

Ha atravesado el océano "pa" llegar a mis manos.

-¿Me la deja ver?

Con cautela, que es mi bien más preciado.

-Vaya.

La verdad es que es una obra de arte.

-Y con un calibre perfecto para las manos de un caballero.

Voy a ensayar una firma elegante,

digna de un portero de una finca de primera.

-Déjeme.

-¿Dónde vas? Que no, hombre, que no.

Las estilográficas son como los caballos, no los puedes dejar,

que luego los vicias si los montan. Que no.

Tú me puedes ver, pero escribir, solo yo.

-No sea malaje, Servando.

-Déjate.

-¿Qué os parece?

-¿El qué? ¿Te han salido canas?

-¿Granos?

-No, el pañuelo.

Un regalo de mi Antoñito.

Seda salvaje, dice que es. -Pues "pal" tamaño que tiene,

han tenido que trabajar cienes de horas los gusanos.

-Gusanos chinos han "debío" de ser, porque de allí viene, de China.

-¿Qué está más lejos, China o Detroit?

-¿Qué? -¿Qué se cuece por aquí?

¿Hay achicoria caliente?

-Ahora la pongo, que "pa" eso he "venío",

"pa" tomarme una achicoria con la buena gente del altillo.

-Qué pañuelo tan bonito, Lolita. -Sí.

Lo han hecho gusanos chinos.

Y "comprao" en una fiesta de La Deliciosa, como si lo viera.

¿Y esa pluma también, no, Servando?

Esta pluma está pagada peseta a peseta.

En mano, que es lo que vale.

-¿Qué pasa en La Deliciosa? ¿Han hecho un mercadillo?

Un mercadillo de ladrones en todo caso.

Y eso, pieza de "comprabando".

-De contrabando, Casilda.

-Como se diga.

Todo es ilegal.

Cuando se entere doña Susana se va a poner hecha una basilisca.

-Pues en boca cerrada no entran moscas. Y cada uno a lo suyo.

-Pero ¿mi pañuelo también?

-Sí, Lolita. "Comprao"

en esas fiestas que se hacen en La Deliciosa de noche,

ilegales y clandestinas.

Que sepáis una cosa,

que por culpa del "comprabando", "pa" empezar,

no tenemos hospitales.

Y a saber qué otras cosas más harán allí.

-Ahora entiendo los remoloneos por las mañanas.

Se va a enterar Antoñito. Será sinvergüenza.

La reunión de Diego era esta mañana, tendría que haber vuelto ya.

-Tranquilo.

Los asuntos de las negociaciones con los trabajadores en huelga

se retrasan siempre una enormidad, ya acabarán.

-No puedo estar tranquilo.

Si ha pasado por casa y ha hablado con Blanca,

puede echarse para atrás.

-Los nervios no cambiarán

lo que haya sucedido o no.

Los nervios no sirven para nada.

Cálmate.

-Si Diego no abandona a Blanca, todo lo que hemos planeado

no servirá para nada.

Habremos hecho sufrir a mi padre gratuitamente.

-Por eso debemos desear que la haya abandonado,

pero insisto, sin perder la calma,

eso solo conduce a cometer errores.

Templa y sosiégate.

Oh.

-¿Le sirvo el té?

-No, después lo tomaré.

-Trae más pastas, Carmen.

¿Cómo te encuentras esta tarde?

-Bien, bien.

Pero ¿no sabemos nada de Diego?

-No. Estaba en las negociaciones

del yacimiento de oro de los Palacios y los Hidalgo.

Es de agradecer que les haya ayudado con sus conocimientos

de minería.

-Nada, padre, no sabemos nada.

(Llaman)

Quizá sea él.

-Samuel,

siéntate.

Irá a abrir la criada.

-La reunión ha tardado mucho. ¿Problemas con los mineros?

-No, es solo que había que pactar muchos puntos del acuerdo.

-En esos contratos con los sindicatos,

siempre es mejor hablar todo punto por punto.

Todo lo que no se cierre ahora

y se discuta, acaba trayendo problemas.

-Ya está.

He roto con Blanca.

Le he dado un día

para que recoja sus cosas de mi casa.

-Pero ¿por qué?

¿Habéis discutido? ¿Qué ha ocurrido?

-Debía ser así.

¿Te ha dicho dónde se va a quedar a vivir?

-Espero que en esta casa.

Es la de su madre y su esposo.

-Será bien recibida.

-Eso espero.

Deseo con todas mis fuerzas que sea bien tratada

y que nunca le falte nada.

Ni a ella ni a su criatura.

-Así será, no temas.

¿Y tú cómo estás?

-No, padre. No importa cómo esté yo.

Lolita, por favor, ayúdame con esta corbata,

que no me apaño bien. -Venga,

trae.

¿Es nueva esta corbata? -¿Te gusta?

-Muy suave.

-Es seda oriental.

-Uy. ¿De la China?

-Sí.

-¿Seda de la China de los chinos de oriente?

-Supongo que sí. Me la ha regalado un cliente.

-Como mi pañuelo.

Los gusanos chinos tienen que estar "agotaos" de trabajar "pa" ti

y "pa" mí. -Lolita, cariño,

me ahogas. -¿Ahora te ahogo?

Tú ahogas mi confianza en ti, malaje.

Así que "contramango". -¿Qué dices?

-"Contramango" y fiestas clandestinas.

Sinvergüenza. ¿Y qué se hace en esas fiestas?

Mira que me planto en La Deliciosa y hago un destrozo.

-Lolita, no se hace nada.

Solo se compran cosas bonitas.

Esta corbata, tu pañuelo, perfume...

-¿Es que te vas a meter en otro lío? ¿No tuviste con lo del Belarmino?

-Huele.

Mi nuevo perfume. ¿No huele de maravilla?

-¿Usted también, doña Trini?

-Yo también, ¿qué? ¿Perfume de "contramango"?

-¿De qué? -¿Esto lo sabe don Ramón?

-Claro. ¿De dónde crees que salen sus puros nuevos

y los tirantes de esta mañana?

-Muy bien. Muy bien.

No hay decencia.

-Qué fino.

No te preocupes.

Ya verás como comprando algo se le pasa el berrinche.

Me transportan a las playas limpias de Palaos.

Pocas cosas me han inspirado tanta paz,

como pasear por ellas con mi padre.

¿No se ha dado cuenta de que le amo?

Estoy emocionada de poder asistir a una reunión

de la Asociación de Patriotas.

Y de conocer la casa del coronel Zabala.

¿Cómo es? ¿Es bonita?

-Supongo. -"Supongo".

Hombres, no os fijáis en nada.

¿Es grande, tiene despacho, trabaja allí?

-El despacho lo tiene en una de las estancias de la casa.

Alguna vez nos hemos reunido allí.

Arturo, ¿qué haces aquí? -No, ¿qué haces tú?

Es la caja fuerte de Zabala. ¿Por qué intentas abrirla?

¿Qué ha pasado? ¿Qué ha sido ese ruido?

-Recójalo.

-Qué pena, con lo rebonitas que son estas cosas.

Intentaré pegarlas.

-No vale la pena. Tírelo todo.

¿Ha hecho sus ejercicios de escritura?

-Sí, señor.

He aprovechado el tiempo que tardaba en hacerse el puchero.

-Revíselos, no quiero errores. -Sí, señor.

-Y mande aviso a casa del general Zabala,

iré a verlo más tarde.

-Como ordene.

-"No ha sido fácil llegar"

a acuerdos con Huertas. Es una mujer dura de pelar.

Se pelea por los suyos.

En la próxima negociación la quiero de nuestro lado.

-No dudo que sea su obligación, pero estoy agotado.

Deberíamos brindar e ir a descansar.

-Desde luego.

Y no nos lamentemos por no haberlo conseguido todo,

porque un mal acuerdo es mejor que un buen pleito.

Salud.

-Me alegro de que el yacimiento avance.

Lo cierto es que me ha dejado mal cuerpo las palabras de Diego.

-Muy crueles.

-Es cierto que nadie debe meterse en la pareja de nadie,

pero el comportamiento de Diego ha sido poco diplomático.

-Y ser más discreto. No debió dejar a Blanca en esa posición en público.

-No lo justifico, pero ella le obligó presentándose aquí.

-Estoy de acuerdo. Pero me extraña.

He hablado muchas veces de este asunto con Diego.

El amor por Blanca es sincero. Además, todos le conocemos,

es un buen hombre. -Ya lo dice el evangelio:

"El que esté libre de pecado que lance la primera piedra".

No seré yo quien dé lecciones de moralidad a nadie,

pero hay que reconocer que la situación es estrafalaria.

Ella casada con un hermano,

esperando un hijo, que yo, no sé de cuál de los dos es,

viviendo con el otro hermano.

-Usted lo ha dicho, don Ramón, cada uno sabe de sus asuntos.

Y como dice el refrán:

"Cada uno en su casa y Dios en la de todos".

Blanca se ha arrimado a la lumbre, y quemarse era un riesgo.

-Tengo que partir.

Mañana tengo una reunión con el marqués

y quiero dejar esto resuelto.

-Se le ve a usted últimamente muy bien relacionado

con los círculos de poder.

-Así es. Esta mañana estuve en casa del general Zabala.

Seré un cotilla indiscreto,

pero por un motivo alegre. El coronel Valverde está cambiado.

Muchos no lo creerían si lo vieran.

-Lo he notado. Ayer me crucé con él por la calle

y me saludó con una sonrisa radiante.

-¿El coronel cambiado para bien?

¿No tendrá algo que ver esa mujer, Silvia Reyes?

-Tiene todo que ver. Bebe los vientos por ella.

-Pues brindemos otra vez. Por el coronel y sus amores.

-Pues sí.

Me alegro del cambio. Le vendrá bien.

El amor todo lo mejora. Con suerte, ya no tendremos más duelos.

Qué afición les tiene. -Dios no lo quiera.

¿Y qué más cosas pasaron en esa fiesta, don Felipe?

-No soy muy aficionado a esas comidas que se eternizan,

pero me van servirán para seguir acercándome

a la comitiva de su majestad.

¿Quién sabe si puedo dejar la comisaría

y dedicarme a asuntos de más enjundia?

-Ojalá.

-Ahora sí, tengo que partir.

Y discúlpenme si no me ven en la fiesta, estaré ocupado.

-Si encontramos algo muy interesante en los productos que ofrezca Íñigo,

se lo compraremos. -Aprovechen para comprar,

que ya verán cuando se entere mi tía.

Es capaz de presentarse con el ministro de gobernación en persona.

(RÍEN)

(Llaman a la puerta)

¿Abro?

-O abres o nos tiran la puerta.

-Que sepan que estoy vigilándoles.

-¿Desea usted tomar algo, doña Susana?

-No me venga con buenas palabras, que sé que algo se traen entre manos

y, que es ilegal.

-Tranquilícese, que le va a dar un síncope.

Acépteme un vaso de agua.

-Asunto mío si me da un síncope, pazguata.

Solo quería avisarles,

les voy a descubrir,

les voy a denunciar.

Y no pararé hasta que se marchen del barrio. ¿Entendido?

-Anda, echa el pestillo, no sea que vuelva.

-Qué mal pronto tiene esta mujer.

Lo del síncope se lo decía en serio.

-Y me temo que lo de denunciarnos ella también lo dice en serio.

En el fondo la entiendo.

-Pues si la entiendes, ya me contarás.

La entiendo, este negocio era de su nieto.

Y es uno de los puntales del barrio.

Deberíamos reflotar de nuevo la chocolatería.

-¿Y así dejaríamos el contrabando?

-En cuanto podamos.

Eso era una solución temporal.

Hablando con Leonor

he ido entendiendo muchas cosas del barrio, de Acacias...

y de la gente.

-¿Te vas a poner melancólico?

-No. Quería que le contara cosas de César Cervera

y, al final ha terminado ella contando sus propios secretos.

No es solo una niña bien,

como yo creía.

Es una mujer que ha luchado para ser escritora,

que se ha casado dos veces y se ha quedado viuda una.

A su padre lo mataron en un atentado

anarquista.

Y me dijo que en su casa siempre han comido sopas de ajo

antes de encontrar

el yacimiento de oro.

-Qué vida tan agitada, pero no tanto como la nuestra.

-Nosotros no hemos estado rodeados de esclavos en Guinea.

-¿Ella sí?

-Y más cosas, que estoy seguro de que no se atrevió a contarme.

No debería escribir sobre César Cervera,

sino sobre ella misma.

Menudo novelón.

-A mí los novelones y los dramas me aburren.

Lo que nos toca es preparar la fiesta de esta noche,

y tiene que ser la más divertida que se ha vivido nunca en Acacias.

-Sí. Sí.

Pero ocúpate tú.

Es que tengo que...

Tengo un compromiso y seguramente llegaré tarde.

Anda, no me mires así.

¿Le ha dicho algo el general?

-No he visto al general, solo a una de sus criadas.

Me ha dicho que le espera esta noche.

-Bien, Agustina.

¿Quiere que revisamos sus tareas de escritura?

-Como mande el señor. -Vaya a buscarlas.

Tome asiento.

Hoy dedicaremos más tiempo a la lectura que a la escritura.

Lea por la página

marcada. Es un poema de Lope de Vega.

¿Le suena? -Me suena a nombre de calle.

-Sí,

también es una calle. Empiece.

-(LEE CON DIFICULTAD) "Desmayarse,

atreverse,

estar

furioso,

áspero,

tierno, liberal,

esquivo...".

Es muy difícil, señor.

-Siga, Agustina.

-"Alentado,

mortal,

difunto,

vivo...". -"Vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso".

"No hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste,

humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho,

amar el daño...".

(Llaman)

Vaya a abrir, Agustina.

-Es la señorita Reyes.

-Déjenos solos. -¿Té?

-No es necesario.

¿Qué haces aquí?

Te dejé claro que no serías bienvenida.

-Necesito hablar contigo.

Sé que estás dolido y que dudas de mis sentimientos,

pero son sinceros y podré demostrártelo.

Lo dudo. -Pero hay algo más importante

que tú y yo y nuestro amor.

No había nada más importante para mí.

Y aquí me tienes engañado y defraudado por quien yo amaba.

-Ódiame si quieres. Hazlo.

Pero ten altura de miras.

Te aseguro que buscaba pruebas de un atentado del general Zabala

contra don Alfonso para impedir que llegue al trono.

-No te creo, Silvia.

Don Alfonso tendrá que buscar un servidor mejor que tú

para salvar la vida. -Te lo ruego.

-Fuera.

-Aquí están mis señas,

por si cambias de opinión y quieres hablar conmigo.

-"Creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es amor,

quien lo probó lo sabe".

Disculpe el retraso.

-No se preocupe. Le agradezco que haya venido

cuando ni siquiera le dije a qué.

-He estado ayudando a mi amiga Blanca.

Le reconozco que la curiosidad me reconcomía,

no paraba de darle vueltas a qué me esperaba.

-Está a punto de saberlo.

Se acerca el momento. Tome.

-¿Es un pañuelo? -Un regalo.

-Puede que sea un regalo, después si quiere, se lo queda,

pero se lo tiene que poner.

-¿En los hombros? -No,

en los ojos. No quiero que vea nada.

-No pienso taparme los ojos en mitad de la calle.

Por favor, sea sensato.

-Es imprescindible para la sorpresa que le voy a dar.

No se va a arrepentir, se lo aseguro.

-Bueno, espero que nadie me vea.

-¿Le hago daño? -No.

-¿No ve nada? -Nada.

Tenga cuidado y muéstreme el camino, que no quiero caerme.

-Le voy a coger del brazo, tiene que caminar unos metros,

pero llegamos enseguida.

-Qué vergüenza, como alguien me vea...

(RIENDO) ¿Dónde me lleva? -¿Confía en mí?

-Empiezo a arrepentirme.

-Le voy a destapar los ojos.

-Son muy bonitas.

Pero no lo entiendo.

-Son linternas chinas.

Dicen que las inventó el general Zhuge Liang

para asustar al ejército enemigo,

pero los chinos no tardaron en usarlas para las fiestas.

Atraen la buena suerte y la prosperidad.

-Son preciosas.

-Los problemas

y las preocupaciones se van volando con las linternas

y nunca vuelven.

Y ahora,

ahora

piense en algo que le desagrade en su vida.

Cierre los ojos.

-Hay tanto malo donde escoger...

Han pasado muchas cosas que desearía olvidar.

-Por eso he traído varias linternas,

para expulsarlas una a una.

-No puede ser un deseo, ¿no?

-No, algo malo que no quiera en su vida.

-Ya.

Está la primera escogida. -Abra los ojos.

¡Diego!

-Puertas.

No esperaba encontrarla.

La imaginaba negociando con sus compañeros.

-Les he enviado con urgencia los preacuerdos que hemos firmado.

Así que esta noche descanso. Mañana volveré a la lucha.

-Espero que acepten todos los puntos y podamos olvidarnos de la huelga.

-Lo harán, están deseando volver al trabajo, a la mina.

Solo quieren vivir tranquilos y que no se pisoteen sus derechos.

-Como todos.

La invitaría a tomar un chocolate en La Deliciosa, pero está cerrada.

-Es raro que hayan cerrado tan temprano.

-Dicen que celebran fiestas nocturnas.

No lo sé, no he ido a ninguna.

¿Hacia dónde va?

-Antes de ir a ningún lado, quería hablar con usted.

Hoy me ha decepcionado,

no le esperaba tan cruel con Blanca.

-Yo tampoco estoy orgulloso de mí mismo,

pero era lo que tenía que hacer. -¿En público?

-Ella interrumpió la reunión.

Como mucho, a quien debería pedirles disculpas

es a ustedes por el espectáculo.

-Una mujer desesperada hace cosas que no debe,

y usted lo sabe.

-No crea que ha habido tantas mujeres desesperadas por mí.

-Sé que ha roto con ella para protegerla,

pero quizá el sufrimiento que le causa es mayor

que el de verle partir.

-Le aseguro que mi muerte no sería un buen trago para ella.

-Le quedaría la esperanza de haber estado a su lado,

cuidándolo y amándolo hasta el final.

-No insista.

Es lo mejor para ella y para su niño.

Y usted, a quien considero de alguna forma amiga,

debería apoyarme, no crearme más inseguridades.

-Creo que hacerle pensar y crearle dudas es ayudarle.

¿Va camino de casa? -No.

Esperaré un rato en una taberna.

No quiero llegar a casa y encontrarme a Blanca,

sería demasiado duro. Prefiero darle tiempo.

-Vamos, los dos seguimos la misma dirección.

-De acuerdo.

Pero no siga intentando convencerme.

-No hay trato, yo voy a seguir insistiendo.

Allá va la última.

Espero que no le queden tantas preocupaciones

que quiera ver alejarse volando. -Ninguna.

En mi vida ya solo quedan cosas buenas. ¿Y en la suya?

-No sé, creo que necesitaría tantas linternas como necesitó Zhuge Liang

para guiar a su ejército en la conquista de Chencang.

-¿Quién era Zhuge Liang?

-Un militar chino, le llamaban el Dragón Durmiente.

Dicen que sabía de astronomía,

estrategia y diplomacia.

Fue quien inventó las linternas chinas

y la ballesta de repetición. -Me encantan estas historias.

¿Le conoció su padre?

-En caso de conocerle, tenía que ser muy joven.

Zhuge Liang murió hace unos...

1600 1700 años,

más o menos. -Sí que tenía que ser joven, sí.

¿Sabe?

Cuando volví de Guinea, pensé que jamás volvería a querer viajar

fuera de España, pero ahora me encantaría estar en China.

-Y a mí. Viajando con usted

y contándole todo lo que sé.

Y escuchando lo que usted tuviera que contarme.

¿Es la muralla china

tan larga como dicen?

-Claro.

Dicen que si el hombre pudiera subir a la luna

y desde allí mirar a la tierra, se vería la muralla china.

-(RÍE)

-¿Qué le ocurre? -Nada.

Nada, nada.

Ha sido una sorpresa maravillosa, Íñigo.

-Mucho menor de lo que usted merece.

-Creo que sería mejor que volviera a casa.

Usted debería ir a La Deliciosa, que su esposa le está esperando.

Quizá hayan llegado los invitados.

La reunión fue un éxito.

Hubo varias donaciones que nos van a ayudar mucho

con nuestras aspiraciones. -Lo celebro.

-Fue una pena que usted se marchara antes de tiempo

y sin despedirse del resto de los invitados.

-Pido disculpas. Por eso he venido, para presentarle mis excusas.

-¿Ocurrió algo?

-No. Un inoportuno dolor

de cabeza de mi acompañante

y el deseo de no molestar a los demás comensales.

-Veo que tiene una buena relación con Silvia Reyes.

Hace bien,

es muy atractiva. Y una buena tiradora, por descontado.

-Quizá la mejor de sexo femenino de nuestro país.

-Y no solo, vencería sin problema a algunos campeones masculinos.

-No hace falta que me lo diga.

A mí me sorprendió mucho la primera vez que tiramos.

-Lo recuerdo, lo recuerdo.

-Me decía

que las donaciones cumplieron sus propósitos.

-Así es, afortunadamente.

-¿Qué zona del norte de Marruecos se reforzará?

-Le muestro.

Creemos que las plazas de Melilla, Tetuán y Larache

están perfectamente armadas, pero necesitamos más aquí,

en la zona de Yebala.

Así que vamos a invertir dinero en construir

blocaos que protejan las zonas de suministro.

-Es una buena idea.

-Blocaos, municiones,

hombres bien armados.

Será la única forma de mantener a raya a los rifeños si se levantan

contra España. -¿Se ha informado a don Alfonso?

-En breve

será coronado rey. -Claro,

don Alfonso está al cabo de todo.

África será uno de los puntos fuertes de su reinado.

¿Lo duda? -No, no, en absoluto.

Pero no se sabe cómo serán las cosas ante la llegada de un nuevo monarca.

-Estoy seguro de que don Alfonso cumplirá con su deber de mantener

las posesiones españolas en África.

Pero para estar seguros de eso,

lo único que podemos hacer es esperar.

¿Le gusta a usted don Alfonso?

-Soy su súbdito, no podría no gustarme.

¿Y a usted? -Lo mismo le digo.

Ayudaré para que su reinado

colme de gloria a nuestra patria.

Pero volvamos a hablar de temas más gentiles.

¿Qué le parece si organiza una cena con doña Silvia?

Una cena íntima entre los tres,

así la conoceré mejor.

-Debo confesarle algo acerca de la señorita Reyes.

¿Qué haces aquí, Blanca? -No me voy a marchar.

Creí que te dejé las cosas meridianamente claras.

-¿Cuándo,

cuando mandaste a tu padre

para decirme lo que me debías haber dicho tú,

cuando me humillaste en público?

-Que haya hecho mal las cosas, no cambia la cuestión. Hemos terminado.

-Nuestro amor ha superado muchas pruebas y, superará también esta.

-Nuestro amor es cosa del pasado. Vete.

-Y yo quiero saber la verdad.

-Te lo he dicho, que no estoy enamorado de ti, no me haces feliz,

que desde que te conozco solo tengo desdichas. ¿Hace falta más?

Hace falta la verdad, la que quieres ocultarme.

Habla,

es lo que me merezco. ¡Habla!

He invitado a Blanca a que pase aquí unos días

hasta que solucione su situación. -Bien.

Lo único que no sé cómo se va a tomar eso Samuel.

-¿Cómo se lo va a tomar?

Bien. Quiero decir que, peor cosa

que el hecho de que su esposa viva con su propio hermano,

no creo que sea vivir aquí, creo.

En fin, la vida sigue.

Esta noche vamos a la fiesta, ¿no?

-Yo desde luego, allí voy a estar.

He venido solo para cenar algo antes de ir.

-Me gustan mucho esas fiestas, pero...

no puedo evitar sentir culpa por tener a mi tía en la inopia.

-"Cómo me probaría" amar así.

-¿Enamorarse, quiere decir?

No creo que le probara mucho escuchar eso a su marido.

-Vamos, señor Palacios, no se me haga el cándido.

A nadie se le escapa que un matrimonio de años ya,

no se apoya en el amor, es otra cosa.

-Ya. Pues perdone usted, doña experiencia,

no quería dudar de su veteranía y conocimiento.

Pero yo, en mi ingenuidad, estoy contando los meses,

los días, horas, segundos,

para verme en el altar con mi Lolita.

-Deja de hacerte mala sangre.

Diego tiene principios, y no se va a desdecir.

Si le dio el plazo de 24 horas a Blanca,

exigirá que lo cumpla. -¿Y por qué no está aquí?

-Quizá ha decidido pasar una primera noche sola en una pensión.

Debe ser humillante volver contigo, abandonada.

¿Cuántas han sido tus patrañas, Silvia reyes?

-"Me han puesto ustedes,"

mejor dicho, me están poniendo cada día en una situación engorrosa.

-Pero sin mala intención, se lo juro.

¿Y cuál es ese trance del que se nos culpa?

-Pues que no quiero seguir engañando a mi tía.

Se enterará de lo que se hace aquí por las noches.

No quiero tener que decirle ya lo sabía.

-Vamos, don Liberto, que eso es como matar moscas a cañonazos.

Para que no se enfurruñe su tía, ¿le va a contar lo que hacemos aquí?

-Acabará enterándose, delo por hecho.

-¿Qué ha sucedido? -Los mineros

han rechazado el preacuerdo. Se han alzado...

-Han hecho piquetes. -Eso.

Han tomado el control.

-¿Han suspendido su representatividad?

-No lo sé, no me lo han comunicado.

Voy a hablar con ellos, insistir en la negociación y calmarles.

Pero no sé hasta qué punto me escucharán o si me escucharán.

-Viajaré con usted. -"Quiero aclarar...".

-Escúchame tú.

Vengo del Ministerio de Guerra y Marina, donde me he personado

con estos documentos del general Reyes.

Y sí,

el general vivió como un patriota y, tuvo una hija,

pero esa muchacha falleció víctima de una enfermedad tropical.

No estuviste en Palaos nunca.

¡No era tu padre!

-Acabamos de dar con un complot para asesinar a su futura majestad,

¿qué importa quién sea yo? -¡A mí me importa!

Eso, tú sigue olisqueando a Celia,

que te va a ver Susana, y tú se lo explicas.

Bastante mosca está ya con lo de los perfumes.

-Ave María purísima, no quiera Dios, ¿eh?

Si Susana se entera, ya me puedo despedir del champán francés.

-Jamás debe enterarse Susana de lo que sucede

en el local de su familia. Su férrea moral

no lo toleraría.

-Chist.

Aunque ya habían anulado su compromiso,

ella se ha presentado en casa, y han tenido una discusión

más que amarga.

-¿Y se han echado cosas a la cara?

-A los trebejos, que esas cosas no se cuentan.

-Naturalmente que lo vas a contar. -No puedo.

Las riñas de mi señor son sagradas. Las riñas

y los contentos.

-No te conozco mucho, pero nos conocemos todas.

Las criadas, en cuestiones de secreto no dejáis títere con cabeza.

-Yo no soy así.

-Ella no es así. -Tú a callar.

Y tú, ya puedes ir largando, que jugosa es la historia.

-Si vieras la gentuza que se junta en ese local por la noche, claro,

con nocturnidad y alevosía.

Y no solo es que empinen el codo como cosacos,

es que intentan taparlo de tal manera,

que se ve que son actividades ilícitas.

-Tienes un ojo que ya lo quisiera un inspector de Abastos.

-¿Te estás burlando de mí?

-(RIENDO) Por supuesto

que me estoy burlando de ti. Tienes el cotarro en tus narices

y ni siquiera lo hueles. Dios mío, qué ingenuidad.

-"Iré a verle" esta noche, por eso estoy tan dicharachera.

-Ay.

-¿Interrumpo, señoras?

-No, Samuel.

Adelante.

Está usted en su casa.

Yo les dejo a solas. -Gracias.

Liberto me ha informado de que te encontraría aquí.

Necesitan saber cómo estás, Blanca.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 707

Acacias 38 - Capítulo 707

23 feb 2018

Diego se mantiene firme en su decisión de separar a Blanca de su vida. Leonor apoya a su amiga y la anima a recuperarle. Huertas cuestiona la decisión de Diego, pero él hace oídos sordos. Blanca, resuelta a luchar por Diego, se presenta en la mansión Alday. Silvia explica a Arturo por qué estaba abriendo la caja fuerte de Zavala. Pero el coronel se niega a escucharla. Carvajal teme que esta revelación termine con sus planes. El estraperlo de Íñigo y Flora comienza a ser un secreto a voces en el barrio. Íñigo, que ve apesadumbrada a Leonor, decide prepararle una cena sorpresa.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 707" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 707"
Programas completos (911)
Clips

Los últimos 3.312 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 909 Completo 54:54 86% ayer
    Capítulo 909 ayer Lucía quiere entrar a ver a los Álvarez-Hermoso, pero todavía es pronto. Leonor y Flora reciben a Íñigo muy enfadadas por sus apuestas en el boxeo. Íñigo intenta p...
  • Nuevo Capítulo 908 Completo 53:51 99% pasado miércoles
    Capítulo 908 pasado miércoles En la nota llegan excelentes noticias: Felipe y Celia muestran los primeros síntomas de recuperación. El doctor confirma que su salvación está prácticamente asegurada. Luc&iacut...
  • Nuevo Capítulo 907 Completo 54:22 98% pasado martes
    Capítulo 907 pasado martes El doctor Quiles no le da esperanzas a Lucía sobre sus primos tras el uso de la medicación experimental, el pulso de Celia es muy débil. Lucía cree que ha llegado el momento de avisar ...
  • Nuevo Capítulo 906 Completo 54:25 100% pasado lunes
    Capítulo 906 pasado lunes Samuel. Telmo confirma que Felipe está vivo, pero contagiado por la enfermedad. Lucía habla a través de la puerta con Telmo y le da una medicación experimental que le ha traído ...
  • Nuevo Capítulo 905 Completo 54:19 93% pasado viernes
    Capítulo 905 pasado viernes Samuel disuade a Lucía de entrar en casa de sus primos. Tras una larga y angustiosa espera Samuel regresa sin el doctor Quiles. Lucía desesperada, y pese a la oposición de los vecinos, est&aa...
  • Capítulo 904 Completo 55:10 100% 05 dic 2018
    Capítulo 904 05 dic 2018 Lucía busca refugio en Telmo, desatando la indignación de Samuel, quien marca territorio con el párroco delante de los vecinos a la salida del Rosario por la salud de Celia. La familia Palaci...
  • Capítulo 903 Completo 54:16 97% 04 dic 2018
    Capítulo 903 04 dic 2018 Lolita no menciona la llegada de Ceferino ni siquiera a Antoñito, pero Trini se lo encuentra por casualidad. Lolita confirma a Trini que se besó con Ceferino y según las leyes de Cabrahigo es...
  • Capítulo 902 Completo 53:43 93% 03 dic 2018
    Capítulo 902 03 dic 2018 El doctor recomienda que ante la posibilidad de contagio se limiten las visitas a Celia. Samuel trata de convencer a Lucía para que se marche con él a casa, pero ella se niega. Servando envía...
  • Capítulo 901 Completo 54:16 93% 30 nov 2018
    Capítulo 901 30 nov 2018 La respuesta de Lucía queda en el aire tras la indisposición de Celia. La espera es tensa porque Felipe no llega con el doctor. Samuel empieza a especular sobre la enfermedad de Lucia: puede que sea...
  • Capítulo 900 Completo 54:54 66% 29 nov 2018
    Capítulo 900 29 nov 2018 El viaje a Toledo parece haber consolidado el amor entre Lucía y Samuel. De hecho el Alday convoca a los vecinos a un ágape para pedir la mano de la muchacha. Rosina y Susana acuden al tablao flamen...
  • Capítulo 899 Completo 55:17 42% 28 nov 2018
    Capítulo 899 28 nov 2018 Samuel y Lucía abren sus corazones en la noche que les toca quedarse en Toledo. Lucía hace un amago de besarle, pero Samuel se retira a su habitación. Celia recibe el aviso de que no llegar&a...
  • Capítulo 898 Completo 54:47 31% 27 nov 2018
    Capítulo 898 27 nov 2018 Nicasio, el contacto de Samuel en Toledo, les enseña su colección privada de arte, pero no está el retablo de San Miguel. Sin embargo Lucía está feliz por las obras que han enco...
  • Capítulo 897 Completo 55:05 24% 26 nov 2018
    Capítulo 897 26 nov 2018 Telmo ve una conversación entre Jimeno Batán y Samuel. ¿Qué tramarán esta vez? El sacerdote intenta advertir a Lucía, pero la muchacha no le hace caso; se irá a To...
  • Capítulo 896 Completo 54:47 8% 23 nov 2018
    Capítulo 896 23 nov 2018 Lucía está ilusionada con el viaje a Toledo con Samuel para encontrar el retablo de San Miguel, perdido hace siglos. Celia se enfada con Felipe asumiendo que Samuel ha comprado su favor enviando la ...
  • Capítulo 895 Completo 54:08 8% 22 nov 2018
    Capítulo 895 22 nov 2018 El Prior Espineira manda a llamar a Telmo y le pone en su sitio: quiere resultados ya. La noticia de la pintada en la sastrería corre por el barrio. Susana desaparece, decidida a irse a París. Rosin...
  • Capítulo 894 Completo 54:08 100% 21 nov 2018
    Capítulo 894 21 nov 2018 Samuel trata de convencer a Jimeno de que sigue teniendo el control sobre la herencia de Lucía. Felipe y Samuel encaran a Lucía por las condiciones del crédito, pero a ella le da igual perder...
  • Capítulo 893 Completo 54:47 95% 20 nov 2018
    Capítulo 893 20 nov 2018 Samuel propone a Lucía marcharse de Acacias a por un retablo, pero ella lo rechaza. Los Escalona ponen un plazo a Susana y Rosina para entregar el dinero. Raúl empeora: su herida se ha infectado. Sa...
  • Capítulo 892 Completo 54:17 96% 19 nov 2018
    Capítulo 892 19 nov 2018 Telmo separa a los damnificados entre sanos y enfermos para evitar una epidemia. Retrasan la acogida de los pobres en un albergue por problemas económicos. Leonor solo ha sufrido un atropello, pero Rosina ...
  • Capítulo 891 Completo 54:49 89% 16 nov 2018
    Capítulo 891 16 nov 2018 Los guardias llegan a casa de Samuel para evitar el atraco del Adonis. Raúl resulta herido. Cuando tienen que declarar ante la policía, Fabiana miente para que Raúl no sea acusado. Carmen lo ...
  • Capítulo 890 Completo 53:12 87% 15 nov 2018
    Capítulo 890 15 nov 2018 Vicente, el hombre que le vendió el cuadro a Samuel, confiesa a Telmo que él es el pintor que está detrás de las obras de Sánchez Medrano. Telmo accede a no denunciarle a la pol...

Añadir comentario ↓

  1. Lili

    La palabra estraperlo, lo que hacen los chocolateros, no existía aún . Es de la II República

    12 mar 2018
  2. Mabi

    Recomiendo ver la serie española TIEMPOS DE GUERRA, allí si se puede hablar de una ficción histórica y ambientada en época, sobre la ocupación española en Melilla, la labor de las Damas enfermeras y todos los prolegómenos de la fatídica guerra del Rif, basados en hechos reales.

    26 feb 2018
  3. Mabi

    Lolita, respeto tu opinión, sin embargo creo que no es una cuestión de falta de respeto hacia el hecho histórico en si, sino que para argumentar las fechorías que se traen entre manos tanto la señorita Reyes como el Coronel Zabala, ha sido suficiente ( o insuficiente según los gustos) tomar el hecho en su totalidad y no fragmentado, justamente para no convertir a Acacias en una ficción histórica. Saludos cordiales.

    26 feb 2018
  4. Lolita

    Lo siento, MABI, pero no estoy de acuerdo con que los guinistas no deban respetar los hechos históricos. En una ficción ambientada en el siglo XV, los personajes pueden ser imaginarios, pero no se puede afirmar (a no ser que se quieran arriesgar a hacer el ridículo) que Colón descubrió América en 1488, por ejemplo. Los guionistas se pueden inventar lo que quieran de los personajes, pero no 2+2 no dejan de sumar 4, excepto que la serie fuera de ciencia ficción ambientada en el siglo XXV

    25 feb 2018
  5. soffia

    cacias 38 olvidaron de que servando es analfabeta y martin, lo alludo para hacer una carta para la mujer que vive en cuba ahora aparece que tiene una pluma de contrabando y sabe escribir y leer

    25 feb 2018
  6. Mabi

    El rigor histórico solo vale y cuenta en un documental o película o serie basada en hechos reales, en una Ficción como es Acacias 38 , si bien está ambientada en época, se toma un hecho histórico como tal, sin entrar en detalles específicos como comienzo, duración o final, independientemente de sus fechas, basándose en él para imaginar una trama determinada según el, los personajes que intervengan. Es una Ficción " ambientada" No " historica".

    24 feb 2018
  7. Laura

    Si no fuera trágico, sería cómico: Guionistas ridiculos por echarle la culpa de la maldad de Ursula a los Rusos. Si hubiera llegado a España a los 17 años el acento ruso se habia mantenido y en cambio Ursula habla un perfecto Castllano!! (desde Italia)

    24 feb 2018
  8. Mercedes

    Poco o nada correcta la actitud de Blanca y Diego, aunque los sentimientos no son fáciles de manejar, pero Samuel, íntimamente siempre supo que Blanca NO estaba enamorada de él y ahora, con la, cuando no, maldad de ursula que le llenó la cabeza, está ( Samuel ) procediendo como un deleznable ser, engañando incluso a su " adorado " padre.; lamentablemente, teniendo los guionistas una mente MUY RETORCIDA, seguirán los " malos " haciendo de las suyas, aunque no pierdo la esperanza que Samuel reflexione y les diga toda la verdad sobre la salud de su hermano, a su padre y al mismo Diego.- Párrafo aparte me merece la " relación " que se está pergeñando entre Leonor y el contrabandista, NO me gusta ese nuevo personaje, no me fío de él, ni de su esposa.- No quiero adelantarme a los hechos, pero.............

    24 feb 2018
  9. Heidy

    Eso que el padre de Diego le dijo a Blanca es lo correcto, eso debió hacer, y Diego que se vaya y si quieres con Blanca la descocada, que le dejen el crío a Samuel que es bueno y será el mejor padre, ya encontrará una buena mujer que lo ame de verdad

    23 feb 2018