www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
4242159
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 610 - ver ahora
Transcripción completa

Leonor,...

cuánto me alegra que estés de vuelta.

Echaba de menos una amiga.

-Pues aquí me tienes para lo que sea menester.

"Antoñito de mis pecados:

espero que cuando recibas esta carta estés fetén".

"No voy a despedirme de ti". "¿Para qué hacerlo,...

si ya has marchado?".

"Pero quiero que sepas...

que eres el hombre más maravilloso que me he echado a la cara".

"Y... lo que más me joroba es que me voy a ir de este mundo

sin haber vivido una vida a tu vera".

¿Qué ha pasado aquí, han entrado a robar o qué?

-No seas simple.

¿Cómo iban a meter los ladrones las cosas en cajas?

-Preparo una habitación para Simón y Adela,

que van a venir a vivir aquí tras la boda.

-¿Y quién la cuida a usted, Fabiana?

Me gustaría que estuviera siempre

igual de radiante.

Si fuera mi compañera,...

sería así, "senza" duda.

"Cuaderno, Ana, números".

"Caja fuerte, Úrsula".

Todo esto me resulta muy interesante.

-Yo no entiendo nada de ese galimatías.

-No es difícil de comprender.

El cuaderno debe ser el de los dibujos de las joyas.

Adiós, amor mío.

-"Creo que..."

deberíamos... replantearnos nuestro compromiso.

-¿Aplazar la boda?

-No.

Anularla.

-Pero...

no lo entiendo.

No entiendo por qué haces esto. ¿Ya no me quieres?

-Sí. Samuel, te quiero igual que hace unos días.

-¿Qué es lo que he hecho mal?

-Nada. No has podido ser mejor conmigo.

-¿Entonces?

¿No habrá otro hombre? -No.

No es eso.

-Me consuela oír eso.

No soportaría que me fueras infiel.

Una traición así sacaría lo peor de mí.

Me convertiría en otra persona.

-No le des más vueltas.

No voy a ser capaz de darte una explicación convincente.

-Sigo sin comprenderte.

¿Por qué quieres anular el compromiso?

-Necesito aclarar lo que siento.

No me parece justo seguir adelante contigo, cuando no estoy segura

de dar tan importante paso.

Lamento mucho hacerte daño, Samuel.

-(SAMUEL LLORA)

(SE CIERRA UNA PUERTA)

¿Qué hace con el cuaderno de mi padre?

-Estaba viendo sus dibujos. -¿Para qué?

-Para admirarlos. -¿Espera que me crea eso?

-Es la verdad. -Es usted un mal bicho.

Alguien que no cesa de meterse en la vida de los demás.

-¿Por qué me tratas así? -La trato a usted como se merece.

-¿A qué viene tanto desprecio? -Viene a que es usted la responsable

de que Blanca haya roto nuestro compromiso.

-¿Blanca ha roto vuestro compromiso?

-No sea cínica, se lo ruego.

Usted sabe perfectamente que lo ha hecho.

Usted le llenó la cabeza de pájaros y la puso contra mí.

-Te equivocas. -Ni un poco me equivoco.

Es usted una endriaga llena de malos sentimientos.

Incapaz de ver feliz a su hija, incapaz de ver feliz a nadie.

-Estás cometiendo un grave error, Samuel.

-No lo creo.

Sabía que no tenía que irme de viaje.

Sabía que aprovecharía mi ausencia para hacer algo malo.

-Yo no soy la responsable de vuestra ruptura.

-¿Ah, no? Y entonces, ¿quién?

¿Por qué Blanca cambia de idea de un día para otro?

¿Por qué antes de irme estaba todo bien

y, ahora no tiene claros sus sentimientos?

-Quizá deberías preguntarle a tu hermano.

-Su maldad no tiene límites.

-Él fue quien se quedó con Blanca durante tu ausencia.

-Cállese. -Él fue quien la cuidó

mientras tú te fuiste de viaje. -¡He dicho que se calle!

¡Deje las cosas de mi familia y lárguese!

¡Lárguese!

-¡Lárguese de aquí!

Que "Tintes Albora" recorra el mundo me hace mucha ilusión.

Algún día mis tintes podrán comprarse en cada uno

de los países del mundo. -Estoy convencido de ello.

Lamento por lo que está pasando, doña Celia.

Ya verá que don Felipe saldrá de esta sin secuelas.

Es un hombre muy fuerte.

-Lo es.

Y estoy segura que estará de acuerdo conmigo en esto.

Simón, "Tintes Albora" no habría llegado tan lejos sin su ayuda.

-No diga eso. Es usted quien lo ha hecho todo. Yo no he hecho nada.

-Sabe que no es así.

Gracias a usted puedo hacer la primera venta de "Tintes Albora"

fuera de España, en Italia.

Y eso solo fue el primer paso.

Así que,... me gustaría hacerle este regalo.

Mi regalo de bodas para Adela y para usted.

Ábralo.

-Es usted muy amable, doña Celia, pero no puedo aceptarlo.

-Claro que puede.

-Es mucho dinero.

-Es solo una pequeña cantidad para empezar juntos una nueva vida.

Yo sé que ahora van a vivir

en casa de doña Susana.

Pero... una pareja siempre necesita un empujón.

Y yo quiero ayudarles.

-Pues muchísimas gracias, doña Celia.

-La verdad es que me extraña que Susana les haya ofrecido

su casa para vivir.

Con lo... celosa que es ella de su intimidad y de sus cosas.

-Supongo que se siente cómoda con nuestra compañía.

-Sí, pero alojar a dos personas que no son ni siquiera su familia,

¿por qué? -No lo sé.

Debo haber hecho algo en el pasado muy bien,

para que la vida me regale a dos personas tan generosas y bondadosas

como usted y doña Susana.

Y espero que no falte usted a mi despedida.

Doña Rosina y doña Susana están preparando un evento

en "La Deliciosa".

-Pues, pese a lo que me cuesta pisar ese sitio,

después del bochorno que pasé allí,...

no me perdería su despedida por nada del mundo.

-¿Siguen trabajando? -No.

Ya habíamos terminado. Les dejo a solas

para que hablen de sus cosas.

-Estaba preocupado por ti.

Doña Susana dice que no te ve muy bien últimamente y que...

te ve insegura y nerviosa.

¿Es verdad? ¿Qué te pasa?

¿Qué ocurre?

-Te veo raro últimamente.

-¿Raro, yo?

-Sí. Como...

pensativo, con la cabeza en otra parte.

Y eso me genera inseguridad.

No sé, a veces me da la sensación de que todo esto

es una de mis fantasías.

Que nada es real.

Que la boda ni siquiera está planeada.

Que todo está en mi cabeza.

-Nuestra boda y lo que siento por ti es real, Adela.

Muy real. En dos días seremos marido y mujer.

Y nadie va a poder cambiar eso.

Nadie nos separará. Nunca.

"Juan José Fernández Delgado, natural de Aldeanueva

de San Bartolomé y conocido como

"El niño de San Servando",

cortó dos orejas en la plaza de Talavera de la Reina".

-Qué arte tiene ese muchacho, ¿eh?

-¿Así te gusta, Casilda? -"Pa" chasco que sí.

Es muy bonito el ramo.

Aunque a quien le tiene que gustar es a la señorita Adela.

Lo ha encargado doña Rosina, que se lo quiere regalar

el día de la despedida.

-Tu señora y doña Susana se lo están tomando muy a pecho

toda la despedida de los novios.

-"Endeluego". Aunque, bueno,

en doña Rosina es natural. Pedirle que organice una fiesta,

es como darle unas tijeras a un mono.

Aunque lo que no comprendo yo es lo de doña Susana.

-Lo mismo se quedó con el gusanillo de no haberse portado muy bien

en la boda de don Leandro y, ahora busca el perdón de Dios

con todo esto. -O se aburren las dos y ya está.

-Buenos días, Lolita. -Buenos lo serán para ti,

que yo estiro la pata. Acuérdate.

-¿Aún sigues con esa conseja? -Que no es una conseja.

Que hoy la parca viene a por mí. ¿Qué le vamos a hacer?

A una le entra la tontería y no hay quien se la quite.

-Tú no me tomes en serio, que verás. Que me da igual,

que me da lo mismo, que yo venía a encargarle unas flores a la Fabiana.

-¿Y qué flores quieres y para qué son?

-Pues "pa" mi funeral.

Que si me voy a morir esta noche, pues calculo que las voy a necesitar

sobre las 12 o una.

¿Algún problema, Fabiana?

-¿Tú te das cuenta de lo ridícula que suenas?

-Oye, ¿cómo creéis que es la parca, vosotros?

Porque yo me la imagino enorme.

Muy grande, y toda vestida de negro.

Con una guadaña para cortarte el cuello

en caso de que la enfermedad no te sobrevenga antes.

-Chica, calla, hombre; lagarto, lagarto, hombre.

-Lola, menudo mal cuerpo nos estás dejando, hija.

-Bueno, pues...

que se te quite, porque yo ya lo tengo requeteasumido, Casilda.

Lo que me da pena...

es irme del altillo y no veros nunca más.

A mí me da igual morirme, pero...

ahora sé que ha merecido la pena

nada más por conoceros a todos vosotros.

Ay. -Ay, pero...

-Lolita, vamos a ver, no digas esas cosas.

No vas a morirte, mujer, ya lo verás.

Yo rezaré para alejar toda maldición y para que la parca pase de lejos.

-Vamos a ver, "seña" Fabiana, ¿qué rezos ni qué niño muerto, eh?

Óyeme una cosa, Lola, que tú no te vas a morir.

Ni tú ni nadie.

-Casilda,... no te niegues a lo inevitable.

-Anda, ven "pa" acá.

¿Qué flores te gustan?

¿Qué hace aquí?

Me ha asustado.

Salga de mi habitación.

-Llevo rato esperando a que despiertes.

Quiero hablar contigo.

-Pues diga lo que tenga que decir y márchese.

-¿Por qué has cancelado tu compromiso con Samuel?

¿Qué ha pasado?

-Eso no es asunto suyo.

-¿Sabes lo que eso significa?

-Que ya no cuento con la protección que el compromiso de Samuel me daba.

-Y, por tanto, que estás a expensas de mi voluntad.

-¿Va a volver a llevarme al sanatorio?

-Aún no lo sé.

Pero... no lo descarto.

-Aceptaré lo que quiera hacer conmigo.

Pero solo le pido una cosa.

-No estás en condiciones de pedir.

-Necesito saber más sobre Olga. Necesito encontrarla.

Saber dónde está y ver que está bien.

-Eso no va a ser posible.

-Pero ¿por qué? Ahora puede ayudarla.

Está en una buena posición y podría resarcirse por haberla abandonado.

-Demasiado tarde.

-Nunca es demasiado tarde. Seguro que ella la perdona.

Seguro que no le importa todo lo que ha pasado,

ahora que puede estar con su madre y con su hermana.

-Eso no va a poder ser.

-¿Por qué es tan obtusa, por qué no quiere ayudarla,

¡por qué se niega a encontrarla?! -¡Porque Olga... está muerta!

¿Le acerca usted el ramo a doña Rosina?

-Sí, sí, no se apure, que se lo subo en un periquete.

Pero antes de que me vaya, recuerde lo que le he dicho.

No hay mayor dolor en el mundo , que la muerte de un hijo.

-Lo sé.

-Verá, cuando...

cuando mi Paciencia perdió la criatura, sentí un pinchazo

aquí en el pecho, como nunca lo había sentido en esos días.

Se acuerda que por eso no quería celebrar yo las Navidades.

-Es un dolor tan horrible, que yo no se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Por mucho que pasa el tiempo, la pena no se le va a una.

Yo echo de menos a mi hija

todos los días de mi vida. -Pues por eso se lo digo, Fabiana.

Ya ha sufrido usted bastantes penas y calamidades.

Usted ahora tiene el derecho de disfrutar un poco también la vida.

-Acabáramos. O sea,... que todo el sermón que me ha soltado

para que yo le cuente los chismes sobre Marcello y yo, ¿no?

-¿Yo? ¿Chismes yo?

No, simplemente quería preguntarle cómo les iba y eso.

Bueno, ¿me va a decir cómo le va?

-Pero... no tengo nada que contarle de cómo me va ni cómo me va.

Marcello tan solo es un hombre muy amable y muy caballeroso.

-Y que él está coladito por sus huesos

y que a usted le hace tilín.

-Pamplinas. -Sí. Vamos, hombre,

como que se va a ir usted a tomar un chocolatito con cualquiera

por muy caballeroso que sea. Venga, Fabiana.

-Espero tener algo que ver con esa sonrisa.

-Marcello.

-"Madonna" mía, cómo me gusta oírla decir mi nombre.

-¿Qué hace usted aquí?

-He venido a hablar con usted de algo importante.

-Ahora no puedo, que tengo mucha faena.

Luego, cuando cierre el quiosco.

-No voy a poder esperar. Me ha surgido algo importante.

Y voy a tener que marchar a mi país.

-¿Marcha?

-No sin antes proponerle algo.

Miente.

-Lo lamento, pero no.

-¿Por qué iba a creerla?

¿Cómo voy a saber que no es otra de sus mentiras?

-Ojalá lo fuera.

Ojalá me estuviera inventando todo esto.

Pero desgraciadamente, es cierto.

Tu hermana falleció.

-Usted me dijo que no sabía nada de ella.

-Te mentí. A los pocos meses de dar a luz,...

supe que había muerto.

-¿Cómo?

-La mujer que la cuidaba era pobre.

Enfermó... por falta de alimento y,...

acabó falleciendo.

Por eso...

en memoria de tu hermana, debes de comportarte como la hija

que siempre debiste ser.

Si no lo haces por mí, hazlo por ella.

Tu hermana murió por tu culpa.

Ella te cedió el lugar...

para que tú disfrutaras de la vida.

Haz que su sacrificio haya valido la pena.

Es que usted no tiene que preocuparse por nada.

Aquí estamos más que acostumbrados a organizar eventos de este tipo.

Y mi abuela y doña Rosina se están ocupando de todo.

No se preocupe más que de disfrutar y de dejar que la cuiden.

-Ojalá todos me cuidaran de la misma forma.

-Yo creo que María Luisa ya se está dando cuenta de sus errores.

Pero tiene que entender que era muy amiga de Elvira.

-Y la entiendo, Víctor.

Pero no por eso me duele menos su actitud.

Yo también quería a Elvira,

pero no soy la responsable de sus desgracias.

-Ya.

-Yo solo quiero hacer feliz a Simón, solo eso.

-Lo sé.

Espéreme aquí un momento que le voy a sacar unos suizos

que tengo recién hechos, que ya verá cómo le quitan las penas.

-Disculpe que la moleste. ¿Podría hablar con usted un segundo?

-Sí, claro.

-Traigo unos suizos para las niñas más requetebonitas

de la calle Acacias. -Calla y siéntate.

Que también quiero que escuches lo que tengo que decirle a Adela.

Quería que supiera que le deseo lo mejor a su matrimonio.

Y...

que, si a usted no le importa,...

me gustaría poder asistir a su despedida.

-Me encantaría que nos acompañara esta tarde, María Luisa.

-Sé que no se lo he puesto fácil, que he sido muy injusta con usted,

e incluso molesta.

Pero me he dado cuenta que tengo que...

aceptar la muerte de Elvira

y... el cambio de rumbo en la vida de Simón.

-Me alegra oírle decir eso.

-Espero que algún día pueda perdonarme.

-Está perdonada desde el momento en que se sentó delante de mí.

-Muchas gracias.

-Estoy segura de que seremos grandes amigas.

-El tiempo lo dirá. Pero a mí me parece muy buen comienzo.

-Si me disculpan,

he de volver al trabajo. Les veo esta tarde.

-Te felicito por lo que acabas de hacer.

-He de reconocerte que no ha sido fácil.

-Por eso tiene más valor. Estoy muy orgulloso de ti.

Aunque sabes que todavía hay alguien

a quien debes pedirle perdón.

-(RESOPLA)

¡Ay, Simón, Simón, Simón!

-Por Dios, Lolita, qué susto, que no te había visto.

-Que... quería desearte lo mejor "pa" tu boda.

-Gracias.

-Y pensar que cuando llegaste al barrio andaba enamoriscada de ti.

(RÍE) Bueno.

Que espero...

que seas muy feliz y que la vida te traiga muchas cosas buenas.

Y a la de tu esposa.

Y que tengáis hijos "bonicos", y una vida llena de dicha y felicidad.

-¿A qué viene todo esto? Me voy a casar, no a morirme.

-Ya, bueno, tú no, pero yo... -¿A qué viene todo esto?

-Anda, calla y dame un abrazo. -Hombre, aquí en medio, Lolita,...

-Déjate de chuminadas, ven "pa" acá.

-¿Ve lo que le digo? Ahí la tiene.

Despidiéndose de Simón. -Si es que ha perdido el oremus.

-Lo que ha perdido es el seso del todo.

Y si no se muere por esa maldición,

se va a morir por insistir y por el empeño que le pone.

¿Ve? Ahora va "pa" el quiosco. ¿Sabía que le ha encargado

a la "seña" Fabiana unos buenos ramos para su propio funeral?

-Desde luego, es que no hay manera de quitarle esa idea de la cabeza.

-Nones. Está convencida

de que antes de que llegue el amanecer, va a entregar la pelleja

como que se llama Dolores Casado.

-Pues nada,...

algo habrá que hacer para sacarle ese asunto de la mollera.

-Cómo me gusta esa cara que pone usted cuando está barruntando

alguna maldad. -(RÍE)

-¿Y bien? -Ya verás, Casilda.

Esta se va a llevar un susto,

que se va a olvidar de mentar a la parca en lo que le queda de vida.

Hazme caso.

¿Quieres tomar una copa?

No tienes buena cara.

-Blanca ha roto nuestro compromiso.

Y estoy seguro de que detrás de su decisión está la mano de Úrsula.

-Eso no lo sabes, Samuel.

-¿Cómo si no ha cambiado de opinión de un día para otro?

¿Me ha dejado de querer o es que acaso nunca me ha querido?

No, hermano,...

Úrsula tiene que andar detrás de todo esto.

Le ha debido de llenar la cabeza de inseguridades.

De pájaros, de miedos hacia mí y hacia nosotros.

Ojalá Úrsula fuera un hombre para poder partirle la cara.

-Samuel, no te acerques a esa mujer, es peligrosa.

-Es la madre de la mujer que amo, Diego.

No puedo alejarme de ella sin más.

Además, ahora que Blanca ha roto nuestro compromiso,...

Úrsula recupera su potestad sobre ella.

¿Y si la devuelve al sanatorio?

No comprendo cómo Blanca está haciendo esto.

¿Qué clase de mentiras le habrá contado esa arpía?

-Quizás esta vez,... Úrsula no tenga la culpa.

-¿Qué quieres decir?

-Quizás la decisión de Blanca sea solo de Blanca.

Tal vez le da miedo el matrimonio. En realidad, apenas os conocéis.

-Diego,... ¿puedo preguntarte algo?

-Claro, hermano.

-Si supieras los verdaderos motivos por los que Blanca

ha roto nuestro compromiso,... me lo dirías, ¿verdad?

-¿A qué viene eso?

-A que vosotros estuvisteis juntos ese día.

¿Blanca no te comentó nada, no te dijo nada de mí?

-Permiso. -¿Qué ocurre?

He venido a buscarle, don Diego.

No sabía que su hermano también estaba con usted.

Se trata de su padre.

-¿Qué ha sucedido?

-Han avisado de la residencia.

Ha tenido una crisis.

Esta calle,...

los Jardines del Príncipe, la pérgola,...

todo aquí me recuerda a él.

-Le echas de menos, ¿no?

-Todos los días de mi vida.

A cada segundo.

¿Tú sabes cuántas veces

nos sentamos en estos bancos

y cuántos besos furtivos nos dimos

en los rincones de estas calles?

Allí nos conocimos.

Aquí nos enamoramos.

Aquí superamos todos los obstáculos que nos separaban.

Y aquí nos unimos en matrimonio.

-Y este lugar estará conectado a tus recuerdos para siempre.

-Sí. Pero bueno, no hablemos más de mí.

Cuéntame tú algo. Algo... bonito y alegre.

-Pues me temo que no tengo nada

de esas características que contarte, Leonor.

Más bien todo lo contrario.

-Lo cierto es que no me sorprende.

He advertido que no tienes buena cara.

-He roto mi compromiso con Samuel.

No le digas nada a nadie. Te lo ruego.

Acaba de suceder y... Samuel no lo está pasando bien.

-Puedes confiar en mí, no te preocupes.

¿Puedo preguntar el motivo?

-Me asaltaron algunas dudas. Tú misma te diste cuenta.

Samuel es un hombre... excepcional.

Caballeroso y respetuoso,

bueno, trabajador.

-¿Pero?

-Pero no le quiero como debería quererle.

No lo suficiente como para comprometerme de por vida.

Siento que debería quererle.

Porque me conviene, pero...

no le amo como se debe amar a un esposo.

Con las tripas,

con las manos, con el corazón. -Blanca.

Tómate tu tiempo.

Nadie te obliga a tomar una decisión aquí y ahora.

El tiempo lo pone todo en su lugar.

Ya encontrarás una respuesta y, cuando la tengas,

se la haces saber a Samuel.

Nadie se muere de desamor.

Samuel lo superará.

Pero tú tienes que estar segura y tenerlo claro.

No puedes echar tu vida a perder.

Todo en esta vida tiene solución.

Menos la muerte.

-Blanca. Suerte que te encuentro.

Traigo malas noticias.

Jaime ha empeorado.

-Discúlpame, Leonor.

-No te apures, ve, corre, corre y haz lo que tengas que hacer.

#Sus ojos, de un negro azabache,

#tan bellos, que parecen un mapache,...

#nanana, naranananana,... #

-Ay, mi madre.

-Esta habitación tiene que oler a muerte y a putrefacción.

Y es una pena que no me haya dado tiempo a traer el ataúd.

-Qué mal fario, "seña" Trini.

Se me están poniendo los pelos de la nuca de punta.

-Mucho mejor, Casilda. Eso es señal de que la cosa funciona.

Ya verás como en cuanto Lolita vea todo esto ,

se le van a quitar las ganas de mentar a la parca

nunca más en su vida.

-No sé yo.

No las tengo todas conmigo.

-Que sí, mujer, que sí, confía en mí.

Una cosa es hablar de la muerte y otra, vérsela encima.

-Ya, pero usted no está contando con que no estamos hablando

de una persona normal.

Estamos hablando de la Lola, que es una mujer más terca

que la mula de su tío el Cosme.

-¡Contra!

Uh.

Uy, uy, uy.

Gracias.

Gracias.

Es precioso.

-¿Precioso? -Sí.

Es que se me hace el culo agua limón

de ver que me voy a morir tan requetebién.

Que es como me lo había imaginado.

Gracias por aviarme la muerte perfecta.

No podía haber tenido un regalo de cumpleaños mejor.

-Bueno, pues nada. Aguarda, que aún queda una cosa más.

-¿Más? -Sí.

Lávate la cara y ponte esta mortaja.

-Sí.

Y ahora te voy a atar este pañuelo de la cabeza a la mandíbula,

para que no se te descoyunte en cuanto la diñes.

-¿Usted cree que se me puede descoyuntar?

-"Pa" chasco que sí, Lola.

Y a ver si se te van a quedar los dientes "pa" un lado

y la nariz para otro y, vas a parecer un rompecabezas.

"Seña" Trini, áteselo usted.

Y bien, bien atado, ¿eh?

-¿Llamo también al cura? -Quite.

Que ya he venido de la parroquia. Ya me he confesado.

-Ya, Lolita, pero te tiene que dar la extremaunción

si estás tan segura que vas a estirar la pata.

-O quizá no estés tan segura. -Sí.

Buenas tardes, Fabiana. -Buenas tardes.

-¿Ha pensado en mi propuesta?

-Pues no.

Ni siquiera me la tomé en serio.

Yo no puedo irme con usted a Italia, ¿no lo entiende?

-No, no lo entiendo. ¿Por qué no lo piensa, al menos?

-Porque es una locura. -Una locura

sería dejarla a usted atrás.

¿Acaso no le gusto o no le agrada mi compañía?

-No es eso. -"Allora",

¿qué es?

-Reconozco que usted me gusta, Marcello,

que me encantaría conocerle.

Quizá entre usted y yo surja una amistad y, con el tiempo, algo más.

-Usted y yo no tenemos tiempo, Fabiana.

Yo he aprendido una cosa en la vida. Muy pocas cosas me dan felicidad.

Pero cuando reconozco que algo sí me lo da, cuando veo que alguien

despierta mi corazón,

yo voy a por ello sin dudar.

Y usted inunda mi mundo de luz, Fabiana.

Y hace mucho que no sentía nada similar.

Véngase conmigo a Italia.

Yo la trataré como una reina.

No le faltará de nada.

-Yo no soy una reina. Tan solo soy una simple criada.

Usted y yo pertenecemos a mundos bien distintos.

-Quizá ahora sí. Pero yo antes

no era muy distinto a usted.

Tan solo un campesino que hice mi fortuna de la nada.

-No puede ser, Marcello. -Solo pido que se lo piense.

-Pero... -Solo que se lo piense.

Pero no olvide una cosa:

La vida es muy corta, Fabiana.

Qué "desaliñá" me veo con este harapo.

Parece un saco.

-Ya, Lolita, pero es que hay que irse cómoda al otro mundo.

De ahí lo de la ropa anchita y el buen calzado.

Venga, siéntate ya, mujer.

-Uy. Qué prisa le ha "entrao".

-Bueno, pues que cuanto antes te tumbes, antes vendrá la parca

a por ti, ¿no?

-Ay.

Casilda, no te lo tomes así,

que no quiero verte sufrir.

No soporto ver pasar pena a los que más quiero.

-Bueno, pues entonces muérete ya, que aquí vamos a sufrir todos

en cuanto estires la pata.

Tú tranquila, ¿eh?,

que nosotras vamos a estar contigo hasta que oigamos tu último aliento.

Por lo pronto, nos perderemos la despedida

de Simón y Adela, eso sí.

Pero cuando te mueras, bajaremos y se lo contaremos a todos.

Y supongo que cancelarán la fiesta.

Ah, y la boda, la boda también la van a cancelar seguro.

Y todo el mundo llorará tu muerte. Sufrirá mucho, Lolita.

-Uy. Pero ¿y todo eso por mi culpa?

-Eres tú la que se quiere morir.

-Más bien la maldición, que me obliga a ello.

-Pero podrías ignorarla y combatirla.

-¿Y de qué serviría, doña Trini? -A lo mejor le darías esquinazo.

-Pues sí.

La evitarías. Pero andas todo el día:

"Que me voy a morir".

Pues al final, te mueres.

-Deja, que ya he asumido mi destino.

Volver a creer en que no es verdad, sería pasar pena y nervios otra vez.

Si he de morir, he de hacerlo con dignidad.

Ay, Casilda, ¿le darás la carta a Antoñito?

La dejé en el cajón de la cómoda.

-Sí. Te lo prometo. -Hale.

Pues muérete ya , que no tenemos todo el día, ¿eh?

Ahí.

-Me hace un poquito de daño, ¿eh? -Y más que te voy a hacer, Lolita,

y más que te voy a hacer.

Hale.

Es que no quiero que se te caiga la mandíbula

y parezcas una vieja pelleja en cuanto estires la pata.

-¡Uy!

-Adiós, amiga.

-Y ahora, en cuanto llegue el cura y te dé la extremaunción,

estarás lista para irte al cielo o al infierno.

-Basta ya.

-¿Qué?

-¿Qué dices?

-He dicho... que basta ya.

-¿Qué, cómo, Lola,

que no te mueres?

-No.

No voy a consentir que el Simón cancele su boda.

Ni que vosotras os perdáis la fiesta de despedida, ni que todo el barrio

os llore de pena por mi culpa. -¿Y la maldición?

-Le plantaré cara.

Si no le hago caso, pues desaparece por arte de birlibirloque.

-Claro que sí, mi Lola, que tú vas a sobrevivir como la tata Concha.

-Sí.

Creo que vosotras... vais a tener razón.

-Uy, Casilda, que ha funcionado, ¡que ha funcionado!

Hale, pues acabemos con esta farsa. Arreando,

a recoger toda esta parafernalia.

-Ah, no, no, doña Trini, deje, que usted ya ha hecho bastante.

Ya lo recojo yo.

-Dame esta mortaja que lo voy a tirar o quemar.

Me da un mal fario verlo.

-No, déjamela a mí que me la quiero quedar de recuerdo.

Pues si otro día me tengo que acordar

de que no me tengo que creer todo lo que me cuentan.

-Me alegro mucho de que hayas decidido quedarte con nosotros.

Te veo luego en casa.

-Doña Trini.

¿Le importaría si me cojo la tarde libre?

Quiero ir al río, a mojarme los pies.

-Claro, mujer, claro.

-¿Al río quieres ir?

-Quiero hacer algo especial. Celebrar que sigo viva

y sentir que me queda toda la vida por delante.

-Bueno. -Como una especie de bautizo.

-¿Quieres que te acompañe?

-No, Casilda, esto es algo que tengo que hacer yo sola.

-Uy. -Gracias, gracias.

Llevaba días notando a don Jaime un tanto inestable.

Le costaba respirar...

y cada día lo hacía con más dificultad.

-¿Y?

-Le hice unas pruebas,

pero no hallé nada extraño.

Los resultados eran normales.

Así que le devolví a su habitación.

Pero de repente, esta noche, ha sufrido una crisis aguda.

Se quedó sin respiración.

Le dimos asistencia y le salvamos la vida.

Pero, por desgracia,

ha quedado inconsciente.

Y no sabemos si recuperará

la consciencia en algún momento.

Lo lamento, pero debía ser sincero con ustedes.

-Por supuesto, doctor.

Por muy malas que sean las noticias, siempre es mejor saber la verdad.

Le ruego que no escatime en gastos y haga todo lo posible

por la salud de mi esposo.

Cueste lo que cueste.

Sígueles.

Buenas. -Buenas.

-Simón.

Antes de que llegue

todo el mundo, me gustaría hablar contigo.

-Prefiero decirte yo algo primero. Gracias.

-¿Gracias? -Adela me ha contado

todo lo que le dijiste y, te agradezco de corazón

que le dijeras esas bonitas palabras.

Ella lo necesitaba y yo también.

-Bueno. Me empeciné en mantener el recuerdo de Elvira vivo,

como si eso fuera a mantenerla a ella viva.

Y las cosas no funcionan así.

Así que...

te pido perdón y espero que seáis muy felices.

-Y yo espero que hayáis terminado de hacer las paces,

porque los invitados están llegando. Víctor, dime qué necesitas que haga.

-Nada. Hoy es tu día y no quiero que muevas ni un dedo.

Saluda a tus invitados.

Están aquí por ti.

-Pero bueno, estás bellísima.

Pareces un ángel.

-Bueno, a merendar.

Es que estamos todos muertos de hambre, ¿a que sí?

Ya tendrán tiempo de hacerse arrumacos mañana.

Ay, ¿alguien quiere vino dulce?

-Yo. -Todos.

Blanca, espera.

-Déjame.

No quiero hablar contigo.

-Aunque no quieras, debemos hacerlo.

Blanca, yo no puedo marcharme ahora.

No puedo.

No voy a dejar a mi padre en la estacada.

Y a Samuel tampoco.

-¿Y qué vamos a hacer?

Nos contendremos.

Haremos por controlar lo que sentimos.

-¿Hasta cuándo?

Eso puede que nos funcione un día, o tal vez dos.

Pero a la larga, de nada servirá.

Todos se darán cuenta de lo que ocurre entre nosotros.

-Eso no puede ser.

Eso hundiría a Samuel. ¿Quieres hundirle?

-Jamás he querido hacerle daño a Samuel.

Jamás.

Pero yo no me puedo marchar ahora. Ahora no.

Blanca, quiero estar al lado de mi padre.

-Pero no puedes estar cerca de mí.

-El corazón

se me sale del pecho cada vez que te tengo cerca.

No es algo racional que pueda decidir.

Mi deseo es incontrolable.

Y siento que a ti

te pasa lo mismo.

Lo único que se me ocurre...

es adelantarnos

a lo que tenga que venir.

Ser sinceros,

decir la verdad. Enfrentarnos a lo que venga.

Pero juntos.

-No.

Hay otra solución.

Si tú no puedes alejarte de aquí, seré yo quien lo haga.

-¿Te vas a marchar?

-Iré bien lejos de todo esto.

De ti.

Hasta que ya no sienta nada.

Yo tengo sitio de sobra en casa.

¿Y para qué quiero una habitación libre?

-Podrías alquilarla. O podrías alquilar tu casa

e irte a un sitio más pequeño.

-Pero ¿cómo voy a irme de mi casa?

-¿Y por qué no contratas a alguien

para que te cuide y te haga compañía?

-¿Contratar a alguien? -Eso es un dineral.

-¿Para qué voy a contratar a alguien si Simón y Adela pueden hacerlo?

-Ya, Susana, pero es que una pareja joven necesita vivir libremente.

-Y de recién casados especialmente.

Además, doña Susana, usted necesitará su intimidad.

-Pero la pregunta es, ¿por qué?

-Cierto. Muy normal no es.

-Además, si no son familia. ¿Y qué opina Adela de todo esto?

-¿Y qué más da lo que sea

o no normal?

A nosotros nos ha hecho mucha ilusión la invitación

de doña Susana, y a ella que nosotros la aceptáramos.

Quiero decir que qué más da que seamos familia o no porque,

para el caso...

-¿Un brindis, señores?

-Sí. -Venga.

-Gracias.

Por los novios.

Estén donde estén y vivan donde vivan.

(TODOS) ¡Por los novios!

Pero bueno, Lola, ¿qué haces con la mortaja puesta en la calle, loca?

-¿Tú no te ibas a bautizarte

y celebrar la vida y no sé qué?

-Os mentí. -¿Lo "cualo"?

-Que sigo creyendo en la maldición.

Que no se me quita de la cabeza.

-Lola, maldita sea tu estampa.

-Lo que digas.

Pero yo me voy al quiosco a encargar a la Fabiana más flores

para adornar mi habitación.

-(TRINI RESOPLA)

-(EXHALA)

Que ya viene.

-Que viene, ¿quién?

-La parca, ¿no la veis?

-Lola, ¿estás segura? Yo no veo nada, ¿eh?

-Se ve que solo la ven los que se van a morir.

¡Ay! -¿Qué pasa?

¿Qué te pasa? -Que siento un pinchazo.

Se me nubla la vista.

-No, no. -Tengo ganas de vomitar.

-No, no, no, no. -Dios mío de mi vida.

-Ayudadme. Ayudadme, que yo no quiero morir.

-No, Lola, no te puedes morir, no te puedes morir.

Bueno, solo una cosa: si te mueres, me saludas a mi tío Eustaquio,

que yo lo quería mucho. -No.

-Sí, sí, me lo saludas. Me lo saludas,

que yo lo quería mucho. Acuérdate de él.

Mi tío Eustaquio...

¿Lola? Ay.

-Ay, "seña" Trini, que se ha muerto la Lola.

-Ay, Lola. -La gran Lola de Cabrahigo.

Se ha muerto.

-Lola.

¡No!

Ay, madre mía, que solo era un sueño.

Uh, qué mal lo he "pasao".

Uy.

Ay, ¿qué hora debe ser ya?

¿Tocaron las 12?

(Golpe)

(Golpes)

¡Pasa, parca!

(Se abre la puerta)

(Pasos)

¿Antoñito?

Blanca.

-¿Cómo está don Jaime?

-Igual.

El doctor Del Val nos ha dicho que nos vayamos preparando,

porque todo va a ir a peor. -¿Peor?

-¿Cuánto puede mantenerse una persona con vida en su estado?

No creo que Jaime vaya a recuperarse.

-¿Y cómo está Samuel?

¿Se ha quedado con su padre?

-Ha querido pasar la noche allí.

He intentado convencerle de que venga a casa,

pero no ha habido manera.

¿Y tú cómo estás?

Tienes cara de cansada.

-No me había dado cuenta de que era de noche.

-Vamos a la cama.

-Buenas noches tengan ustedes, señoras.

Doña Úrsula,

ha llegado un sobre para usted. -Gracias, Servando.

-A mandar. -Buenas noches.

Ve subiendo a casa, ahora voy.

Simón se lleva un tesoro.

-Y esta tarde estarás guapísima.

Que este vestido es un primor. -Sí, la verdad es que sí.

Qué gusto. Es como...

-¡Ay! -¡Rosina!

-¡Lo has roto!

Despierta, Maritornes.

Que tu cumpleaños ya ha pasado y hoy comienza nuestra nueva vida.

Lolita.

Despierta.

Lolita.

¿Lolita?

Dios mío, no puede ser

que la maldición fuera cierta. Lolita.

-"Desde que nuestro padre sufrió"

su primera crisis,

camina al borde de la muerte.

Y ahora su estado se ha agravado aún más.

Quizá resista.

Pero su recuperación no será nada fácil.

-Pero sí posible.

-Sí. Por supuesto que sí.

Yo también me niego a perder la esperanza.

Pero... debemos de estar preparados.

Lo más probable es que siga inconsciente.

Hasta que sus fuerzas le fallen.

Quizá tenga que acelerarlo todo.

Aunque eso signifique desprenderme de ciertos obstáculos.

-Señora,...

¿qué va a hacer? -¿Yo?

Nada.

Bueno, quizá facilitar un poco las cosas.

Lo hará mi hija Blanca.

Ella es experta en labrarse su propio infierno.

-"Ha sido la señorita Blanca la que me ha pedido que viniera".

Quiere verle sin tardanza. -¿Por qué motivo?

Tengo la boda de Simón Gayarre,

no puedo faltar.

-Usted decide, señor.

Pero hay algo de suma enjundia que desea comunicarle.

-"Me quedaré esta tarde al cuidado de tu padre".

Aprovecha para ir a casa,

habla con Blanca, aclara lo sucedido.

-¿Serviría de algo?

-Quizá para lograr vuestra felicidad.

¿Te parece poco?

No le des la espalda, Samuel.

Para vencer sus temores, Blanca necesita ver

que luchas por ella. Que es realmente importante para ti.

¡Corre tras ella!

Te entrego a tu futura esposa.

Ahora es tu responsabilidad cuidarla y amarla como se merece.

-Así lo haré. No lo dudes.

Estás preciosa.

-"Yo te amo".

¿Acaso no te das cuenta?

-No digas eso.

Vete, por favor.

-No me marcharé hasta que me digas que sientes lo mismo.

Blanca,... me has escuchado bien.

Te amo.

Te amo como nunca imaginé que se podía amar.

  • Capítulo 610

Acacias 38 - Capítulo 610

27 sep 2017

Samuel desahoga su frustración peleando con Úrsula. En la disputa, se rompe una hoja del cuaderno de Jaime. Al ver a Adela insegura, Simón la tranquiliza reafirmando su amor: pronto serán marido y mujer. María Luisa le pide disculpas a Adela por su comportamiento las últimas semanas y le desea lo mejor en su matrimonio. Los vecinos montan una fiesta de despedida para Simón. Úrsula le revela a Blanca que Olga está muerta y la culpa a ella. Marcello anuncia que debe volver a Italia y le da un tiempo a Fabiana para decidir si le acompaña. Samuel le cuenta a Diego que Blanca ha roto con él cuando Carmen llega avisando que Jaime ha tenido una crisis. Úrsula recibe una extraña moneda en su casa. Lolita se despide de sus amigos por su cumpleaños, convencida de que a media noche llegará la parca a buscarla. Trini y Casilda deciden asustar a Lolita con la muerte para quitarle la tontera. Ella finge dejar atrás la maldición para tranquilizar a sus amigas. En mitad de la noche, Lolita despierta y ve que Antoñito ha regresado por ella.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 610" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 610"
Programas completos (630)
Clips

Los últimos 2.399 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 627 Completo 54:04 99% ayer
    Capítulo 627 ayer Blanca y Liberto salvan la vida de Úrsula. Olga huye después de encontrarse con su hermana. Blanca le cuenta a su marido y a Diego quien fue el verdadero agresor de su madre. Lolita pide a Anto&ntil...
  • Nuevo Capítulo 626 Completo 48:01 92% pasado viernes
    Capítulo 626 pasado viernes Carmen se arrepiente de lo que ha hecho, pero Úrsula le deja claro que no tiene escapatoria. Susana se enfrenta con Simón: sabe que está quedando con Elvira, y lo peor es que Adela tambi&eacu...
  • Nuevo Capítulo 625 Completo 53:58 93% pasado jueves
    Capítulo 625 pasado jueves Samuel y Diego se unen con un objetivo común: construir la joya que diseñó Blanca. Diego se da cuenta de que no quiere marcharse de Acacias y Blanca es la razón. Samuel piensa que Olga...
  • Nuevo Capítulo 624 Completo 54:04 90% pasado miércoles
    Capítulo 624 pasado miércoles Lolita apoya a Antoñito ahora que se ha quedado sin trabajo. Y Trini no duda en defenderle frente a las críticas de las señoras de Acacias. Samuel recibe el alta y regresa a su casa. Se enfre...
  • Nuevo Capítulo 623 Completo 54:17 100% pasado martes
    Capítulo 623 pasado martes Diego ofrece a Blanca hacer realidad el diseño de la joya que está diseñando. Adela se mortifica para expiar los pecados de Simón. Susana se preocupa por su nuera y busca consejo en Ce...
  • Capítulo 622 Completo 55:05 71% 16 oct 2017
    Capítulo 622 16 oct 2017 Simón y Elvira prometen verse siempre que puedan. Adela sufre en silencio la infidelidad de su marido y se vuelca en el encargo del manto para el obispado. Susana se da cuenta de que algo no va bien en la ...
  • Capítulo 621 Completo 54:36 99% 13 oct 2017
    Capítulo 621 13 oct 2017 Serie diaria en la que se narraran la vida de los personajes que habitan una comunidad de vecinos, y todas aquellas historias que se sucederán alrededor de sus personajes, situada a principios del siglo XX...
  • Capítulo 620 Completo 53:46 94% 11 oct 2017
    Capítulo 620 11 oct 2017 A Blanca y Diego les une el desasosiego por la operación de Samuel. Diego descubre el talento innato de Blanca para el dibujo y le propone recuperar el diseño perdido del cuaderno de Jaime. El embar...
  • Capítulo 619 Completo 52:33 100% 10 oct 2017
    Capítulo 619 10 oct 2017 Blanca y Samuel se dan el sí quiero. Úrsula intenta manipular a Diego y le dice que la marquesa Urrutia irá a visitarles, de tal forma que se coloca ella como cabeza de familia y enfrenta a&u...
  • Capítulo 618 Completo 54:10 100% 09 oct 2017
    Capítulo 618 09 oct 2017 La distancia entre Adela y Simón se acrecienta. Mientras, Elvira rechaza la oferta de su padre para irse de Acacias y hace todo lo posible por encontrarse con Simón. A Liberto le cuesta encajar la n...
  • Capítulo 617 Completo 55:00 96% 06 oct 2017
    Capítulo 617 06 oct 2017 Elvira se baja del carruaje que la llevaba al convento y decide quedarse en Acacias, cerca de Simón. Adela escucha la noticia a disgusto; teme perder a su marido. Blanca anuncia a Úrsula su boda con...
  • Capítulo 616 Completo 54:27 97% 05 oct 2017
    Capítulo 616 05 oct 2017 Blanca acepta casarse con Samuel. El comisario Méndez llega a casa de los Palacios para llevarse a Elvira. Ramón no puede evitar que se la lleve junto a su padre. Liberto descubre que Rosina guarda ...
  • Capítulo 615 Completo 54:55 92% 04 oct 2017
    Capítulo 615 04 oct 2017 Úrsula se asusta al ver hojas de morera en su casa y a Carmen encerrada en el despacho. Rosina consigue el contacto de la Valenciana y la recibe en casa: quiere saber si está embarazada. Pese a que ...
  • Capítulo 614 Completo 54:26 100% 03 oct 2017
    Capítulo 614 03 oct 2017 Samuel empeora. Blanca y Diego hablan sobre lo ocurrido, discuten. Pero acaban juntos de nuevo. Arturo Valverde regresa a Acacias y se entera de que Elvira ha vuelto. Los Palacios defienden a Elvira y no se la en...
  • Capítulo 613 Completo 54:43 100% 02 oct 2017
    Capítulo 613 02 oct 2017 Ramón plantea mandar a Lolita a servir a otra casa, pero Trini se niega. Simón va a visitar a Elvira y ella cuenta todo lo ocurrido durante su ausencia. Celia advierte a Simón de que Adela es...