www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.10.1/js
3923943
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 461 - ver ahora
Transcripción completa

¡Fuera de mi vida!

Que Dios me haya mantenido viva para ver esto.

Mi hija, echándome de su vida. Quiero que te vayas para siempre.

Puedes estar tranquila.

Nunca más volveré a molestarte.

Adiós.

"Teresa, quiero que seas feliz".

Me pediste que te dijera que no te casaras con Fernando.

¿Acaso vas a hacerlo?

No.

Al contrario.

Te voy a pedir que lo hagas.

Los dos sabemos que es la única determinación que podemos tomar.

"No aceptaré la ayuda de nadie".

Viviré con mi salario de la comisaría.

Ya estoy en una pensión.

-¿Cuándo piensa trasladarse? -Hoy mismo.

No iré más a casa de doña Cayetana.

¿No estarás considerando irte de Acacias?

Oh.

Me daría mucha pena no verte más. Descuide.

Estoy pensando en una cosa que me ilusiona mucho.

Sería como hacer una especie de homenaje

a mi comadre Guadalupe.

"Es lo único de valor. Quiero que los vendas".

-¿Qué está diciendo?

-Quiero que intentes sacar el mejor precio por ellos.

-"¡Celia!".

Ven aquí.

-¡Ay!

¡Leonor!

Sabes que te tengo en la más alta estima, te aprecio y te admiro.

Pero no me amas.

No.

Aún me queda recorrer un largo trecho.

Con el tiempo, lo conseguiré.

Tú y yo podemos ser un matrimonio muy dichoso.

"Le juro que mi querida hermana"

va a recorrer un doloroso camino hasta el infierno.

Va a tener mi vida, pero solo la tortura que hay en ella.

Teresa se va a arrepentir de haber querido ser Cayetana.

"La primera es la de Celia".

¿Es aquí donde hay que firmar?

Sí, a la izquierda.

Déjame un poco de espacio.

No lo ocupes todo.

Te dejaré espacio para que firmes tres veces, si quieres.

No, utiliza mi estilográfica.

Es la del indulto. Ya sabéis.

Si la tenemos a mano, ¿por qué no utilizarla?

A mí me trajo suerte.

A todos nos la trajo.

A veces, hay que confiar en el poder de las cosas que no entendemos.

Con su permiso.

Claro.

Perfecto. La enviaremos ahora mismo.

¡Esperanza!

Lleva este sobre al tercero izquierda.

Que hagas un recado no significa que tengas un día libre.

Vamos a darnos prisa nosotros también.

Tenemos muchas que firmar.

A ver si os voy a tener que azuzar.

Vamos, a firmar.

Ha llegado este sobre para doña Celia.

-Déjalo ahí.

No se ha levantado todavía. Llegó muy cansada.

-"Pa" chasco que no. ¿Quién quiere viajar "pa" tan lejos?

-¿No te apetece conocer el extranjero?

-Quite, quite.

¿Hay algo fuera que merezca la pena ver?

-¡Qué cosas tienes, Lolita!

Hay millones de maravillas.

¿Cómo te lo imaginas?

-¿El extranjero? -Mmm.

-"Pos" como Cabrahígo, pero más grande.

-(RÍE)

Más o menos.

Un poco más grande, sí.

-Buenos días.

-Buenos días, doña Celia. ¡Vaya pelos!

-Lolita, no seas impertinente.

Menos mal que ya se despertó la bella durmiente.

-Llevaba un rato despierta, pero estaba tan a gusto en la cama...

-Un párroco de mi pueblo decía que la cama tenía bula

y que perdonaba todo lo que pasara allí.

-Qué cura más moderno. Haberte aprovechado.

-No, ya lo hacía la hija del herrero.

No había mozo que no catara. La "catamachos".

-Lolita, por favor. -Es verdad.

Ay.

Han traído este sobre para usted. Es de la señorita Teresa.

-¿Buenas noticias?

-Claro.

Las celebraciones siempre lo son.

Lolita, ¿me sirves un café?

-Rauda y veloz.

Pues ya está, la última.

Vamos a tardar todo el día en enviarlas.

Esperanza aún no ha vuelto. Todas las criadas son iguales.

Unas holgazanas por naturaleza.

Seguro que el resto nos ayudan.

Casilda ya ha entregado la de doña Susana y la de doña Rosina.

¡Menuda ayuda!

Tendríamos que haberlo empezado a hacer muchos días antes.

La fiesta va a ser un éxito.

Tu turno.

No estoy seguro de que a la gente en España

le guste eso de hacer una fiesta antes de la boda.

La pedida de mano está bien,

pero que vengan vecinos y amigos... ¿Por qué no?

En Estados Unidos y en Inglaterra,

es lo último.

Aquí somos muy tradicionales.

¿Acaso los hombres no celebran fiestas antes de casarse?

Hasta mi difunto marido organizó una comida en el casino

que debió de ser un aburrimiento.

Sus amigos eran tan correctos como él.

Es distinto. Eso es camaradería masculina.

Bueno, Teresa, creo que tu marido no cree en la igualdad.

Te vas a casar con un troglodita. ¿Y qué hombre cree en la igualdad?

Quieren que todo se quede como está.

Si vamos a tener un conflicto, como tú quieras, Teresa.

Haremos fiesta de pedida y de despedida a un mismo tiempo.

A ver cuánto dura la costumbre. Yo creo que va para largo.

Lo auguro.

En fin, vamos a repasar las invitaciones.

No vayamos a dejarnos a nadie.

Ramón Palacios y familia.

Aquí está.

La de Víctor y María Luisa la mandamos independiente, ¿no?

Son una pareja consolidada. Habrá que volver a hacerla.

Menos mal que repasamos la lista.

Doña Rosina no creo que esté para festejos aunque llegue a tiempo.

Hasta que no aparezcan Pablico y doña Leonor, no hay tu tía.

-Ya verás como vuelven los dos en el momento menos pensado y tan felices.

-Dios te oiga, Martín.

Vamos a darle el sobre a doña Susana.

Buenos días a la buena gente, doña Susana.

Un sobre de parte de doña Cayetana y doña Teresa.

-Gracias.

¿Qué es? -Una invitación "pa" una fiesta.

Antes del casamiento, ya ve las costumbres modernas.

-Despedida de soltería, la han llamado.

Se junta con la pedida. -Pues nada.

En este país, todo lo que sea fiesta, acaba implantándose.

Despedida de soltería. ¿Qué más nos queda por ver?

-La suerte de ser españoles.

-Más nos valdría trabajar más y festejar menos.

Esperad, que tengo una cosa para vosotros.

-¿Te imaginas que hubiéramos tenido una fiesta de despedida de soltería?

-En la cárcel estaba yo como para fiestas.

Con un pie en el patíbulo.

-Menuda zambra triste habríamos tenido.

-Vuestras cortinas. -¡Huy!

¡Qué alegría, si las ha hecho!

-Lo prometí y lo prometido es deuda.

Solo han sido unas costuras que ha hecho la oficiala.

-Se lo agradecemos en el alma.

-Lleváoslas antes de que me arrepienta.

-Muchas gracias. Con Dios.

-Con Dios.

-Pss.

¿Por qué nos hace un favor esta?

-¿Por qué va a ser? Por caridad cristiana.

-No me fío.

La sastra no da puntadas sin hilo, nunca mejor dicho.

-Otro como la Lolita.

Se cree que todos son como alimañas.

-Lo que me ha enseñado la vida.

Ya verás como te pide algo a cambio. -Estará en su derecho.

Tienes que creer más en la bondad de las personas.

(SUSPIRA)

Qué joven e ingenua eras.

Tonta.

Buenos días.

Me voy unos días y parece que me he ido años.

En Acacias, está todo del revés.

Mira Teresa.

Bebía los vientos por Mauro y ahora,

celebra una fiesta porque se va a casar con don Fernando.

-En este barrio, un año cunde lo que en otro, cinco.

-O más.

La vida en Acacias no para.

-Rauda y veloz, como les dije.

Café para las dos, para su señora madre y para usted.

Y picatostes y suizos, para que desayunen como Dios manda.

-Gracias, Lolita.

¿Tú sabes que en Inglaterra, desayunan huevos fritos?

-Como don Gumersindo, antiguo alcalde de Cabrahígo.

Todas las mañanas se metía entre pecho y espalda seis huevos.

-¡Menudo saque!

-"El enhuevao", le decían.

-(RÍE)

-Ya sabe que Cabrahígo no es un pueblo normal.

Acacias, a su lado, es soporífero. -Voy viendo, sí.

-No hemos hablado de cómo reaccionó Felipe cuando abandonó la casa.

-¿Y para qué quieres saber? No está, que es lo importante.

-¿Se resistió mucho?

-Lo normal.

-Pues si eso es lo normal, lo de Colón fue un paseíto en barca.

-¡Lolita!

-Es que es verdad.

Aquí se armó la marimorena más de un día.

-Ya imagino. Sí que se resistió.

-Tu marido, si es que todavía debo llamarlo así,

no atendió a razones.

Casi tengo que recurrir a la fuerza bruta para que salga de aquí.

-¿Cómo así?

-No se iba ni con aceite hirviendo.

-Pasó unos días con los Palacios

y después, se ha ido a vivir a una pensión.

-Pobre Felipe.

-¿La pena te va a llevar a retroceder?

-No, pero es de cristianos sentir compasión.

Tengo que hablar con él.

Le hiciste llegar la nota, ¿verdad?

-Como usted mandó. Se la darán esta mañana.

Anacleto de Arias.

Aquí está.

¿Quién es?

Un compañero de la universidad. El único amigo de esa época.

Si quieres invitar a alguien más...

Tan fiesta tuya como mía es.

En absoluto. Y Anacleto, porque fue un buen amigo.

¿Y Odón?

¿Le invitamos?

Por mí, sí.

¿Qué te parece? Claro, sí, ¿por qué no?

Esa es la actitud. Que una eminencia es una eminencia,

por mucho que se opongan al progreso. Voy a buscar su dirección.

La tengo en el maletín. Ahora vengo.

Esta, a la comisaría.

¿Seguro?

No puedo no invitarle.

Mandaré a la criada para que la envíe de inmediato.

Esperemos que no nos amargue con su presencia.

Felipe.

Mauro.

Le acaba de llegar.

¿Sabe de quién es la letra? No, no la reconozco.

De Teresa.

Si prefiere abrirla cuando no esté...

No tengo nada que ocultar.

A no ser que usted prefiera otra cosa.

No sabía si incluir a María Luisa en la suya o en la de don Ramón.

No quiero que se moleste.

Lo que le hará feliz es saber que la ha invitado.

¿Cómo no iba a pensar en ella? He hecho una para los dos.

Todos les vemos como una pareja.

Tal vez sea la próxima en pasar por el altar.

No quiero que Ramón se moleste. María Luisa le sacará una sonrisa.

No se preocupe por eso. Gracias por la deferencia.

Desde ya, que sepa que le deseo toda la felicidad del mundo.

Gracias, le aprecio mucho.

Me voy, que me quedan muchas invitaciones que repartir.

Si necesita ayuda o dejar algún sobre aquí... Todos pasan por aquí.

Si hay que entregar sobres, lo haré. Si no encuentro a alguien, sí.

Y supongo que le encargaremos el ágape para la fiesta.

Debo consultarlo con Cayetana. Será un honor.

Le serviremos de lo bueno, lo mejor.

Con Dios.

Con Dios, doña Teresa.

Mucha suerte.

Fabiana.

¿Cómo va?

Allá se marcha Mingo.

Mañana todo estará apañado y el quiosco será mío.

Pues habrá que celebrarlo.

Cuando dé sus buenos cuartos, señorita.

Si no, no hay motivo para celebrar.

Te digo su contenido para que no pidas que alguien te la lea.

Pues eso sí.

Las criadas estamos cortas de letras.

Es la invitación para mi pedida

y la fiesta de despedida de soltería.

Dile a todas las criadas que están invitadas.

¿Y dónde va a ser la tal fiesta? En casa de Cayetana.

Señorita, usted sabe que le deseo lo mejor de lo mejor

y todavía más mejor.

Pero no me obligue a ir allí, que lo paso muy mal.

Es un día importante para mí.

Seguro que el altillo estará bien representado.

Pero a mí se me hace cuesta arriba.

Allí sufrí el percance y me da angustia volver a ver ese balcón.

¿Estás segura que es el balcón y no Cayetana?

No, señorita, con doña Cayetana, no tengo ninguna disputa.

Me ha prestado el dinero.

Y dígame.

¿Cómo está la señora?

Echo mucho de menos andar por allí con ella y con usted.

Vuelve a ser la de siempre.

Ya sabes.

A ratos, encantadora que te la comerías y a ratos,

mastuerza, que la tirarías por la ventana.

Pero bien.

Nuestro esfuerzo mereció la pena.

Cuídese de sus tormentas.

Ya sabe.

Después de la tempestad, no siempre viene la calma.

A veces, viene una tempestad más fuerte.

Por eso le digo.

Ojo y tiento.

¿Y cómo está con su boda?

¿Es feliz?

Más que yo.

Ayudándome y dándome cariño.

Albricias, mejor que sea así.

Señorita.

Que no vaya a la fiesta no quiere decir que no esté feliz.

Aquí me tiene para lo que necesite y para ser la madre que nunca tuvo.

Gracias, Fabiana.

Cuenta conmigo como se cuenta con una hija.

Sí.

Fiesta de pedida de mano.

Lo siento, Mauro.

¿Por qué?

Es lógico, ¿no?

Oponerse a lo que va a suceder no tiene sentido.

Teresa y Fernando se van a casar. Tendrán fiesta de pedida,

celebración,

banquete, luna de miel

e hijos.

Es ley de vida.

No hace falta que oculte sus sentimientos conmigo.

Ambos hemos sufrido. Por Teresa y por Celia.

Solo podemos desear que vengan nuevos tiempos más propicios.

-Buenos días.

-Buenos días.

-No les veo de buen talante.

Nada que tenga que ver con el servicio.

Pues ya sabe lo que dicen.

Al mal tiempo, buena cara.

Traigo buenas nuevas. -Nos harán falta.

-Al menos, para mí. Mis superiores han cursado la documentación

necesaria para mi retiro.

Ya me quedan pocos días para estar junto al mar y dedicarme a la pesca.

Enhorabuena, comisario, me alegro por usted.

-Lo lamento por las merluzas que le pasarán cerca.

-(RÍE)

Daré buena cuenta de ellas.

Tengo buenas noticias para usted.

La propuesta de que sea mi sustituto ha sido aprobada.

Quiero ser el primero.

A sus órdenes, mi comisario.

-Enhorabuena.

Gracias.

El comisario más joven de España.

No crea, en eso, me han ganado varios.

Tengo que agradecerle esto, señor comisario.

-¿Qué tal si nos invita a comer a Álvarez Hermoso y a mí

a Casa Agapito? Eso está hecho, hoy mismo.

-No sé si seré buena compañía.

-Prohibidas las caras largas.

Es mi última orden como comisario.

Por cierto, don Felipe, me la ha entregado un guardia.

Nunca he estado en Casa Agapito. ¿Es verdad lo de las croquetas?

Las mejores del mundo.

Muy por encima de las segundas.

¿Ocurre algo?

-Es Celia.

Quiere que me reúna con ella esta tarde.

No sé si será mejor dejar la comida para otro día.

¿Quién es?

Una mujer que conozco de la iglesia.

¿Es que ni saludar voy a poder?

No, si no sé a quién.

Nunca va a fiarse de mí.

Cuando me des motivos para hacerlo y estás muy lejos de eso.

Ahí viene la hija de los Palacio.

¿Me va a dejar hablar con ella o va a quedar en ridículo?

No quiero trucos.

No hay trucos.

Hay que charlar para que no comenten que somos ermitaños.

-Buenos días. -Buenos días.

-Qué día tan bonito, ¿verdad?

No me gustan los días de lluvia, siempre encerrada en casa.

Me apetece tomar un poco el sol.

Podríamos ir al parque y sentarnos allí.

Y así te enseño unos figurines de una revista.

Me encantaría. ¿Me permite, padre?

Denos su permiso. Va a ser mejor para usted,

que le aburriremos con nuestra charla sobre cortes y patrones.

-Un rato.

Te espero en La Deliciosa.

Gracias, padre.

-¡Vaya vigilancia! Ni que fuera Cancerbero.

No lo sabes bien.

Hay presidios en los que los cautivos tienen más libertad.

Tenía empeño en que te casaras con Liberto.

Tiene empeño en que haga lo que él me mande.

Te envidio por tener un padre tan permisivo.

Bueno, también tiene sus cosas.

Pero me deja vivir con libertad.

Tengo que confesarte una cosa.

He estado pensando en nuestras conversaciones sobre el amor

y creo que he averiguado algo.

No hablabas de Liberto.

Cuando decías que estabas enamorada, te referías a otro hombre.

Pues no, no hablaba de él.

Qué ilusión, un amor secreto. ¿De quién se trata?

No te lo puedo decir, dejaría de ser un amor secreto.

Ya te lo sacaré. Vamos al parque.

Martín, anda con cuidado, no te vaya a dar un calambre.

-Tranquila, que he cortado la corriente.

-Igualmente, anda con cuidado.

La electricidad la carga el diablo.

Lo mismo que se funden bombillas se funden hombres.

-Andaré con tiento. Pásame unos alicates de la caja.

-Sí.

-Anda, Casildita,

acércame una silla, haz el favor.

-¿Todavía anda usted así? -Baldado, baldado.

Para haberme quedado en silla de ruedas.

Como esa que andaba por ahí, Humildad. ¿Qué fue de ella?

-No me puedo creer que no se acuerde.

Está peor que la señora Paciencia.

-Pues no...

-La Humildad se murió. -¡Anda!

Mira que no me acordaba.

La de veces que habré subido a cuestas a esa mujer.

De haber tenido una servandina elevadora,

habría sido otra cosa.

¡Un poquito más de delicadeza, chiquilla!

-Para mí, que está exagerando

para cargarle todas las faenas de la portería a Martín.

-No, ojalá estuviera tan ágil como él

para subir las escaleras.

Me he roto todos los huesos del cuerpo humano.

Y algunos, dos veces. -¡Qué exagerado es usted!

-Arreglado.

Se había quemado un empalme. -Ah, pues muy bien.

Pero habrá más.

Ya ha pasado otras veces.

En cuanto se desploma la corriente, no para.

Vamos a olvidarnos de eso, porque tenemos que pensar

en la instalación del ascensor. -¿Sigue con eso?

-Porque el invento no sea mío y no se llame servandina elevadora,

no es para quitarle mérito a la idea.

-Es usted un cabezota.

¿No ha tenido bastante con que se le cayera el artefacto una vez?

-Un gran hombre no es el que se cae,

un gran hombre es el que se cae y se vuelve a levantar.

-Entonces, debe ser usted un gigante.

-Noto cierto soniquete de chufla.

Te vas a tragar tus palabras.

Porque en este edificio,

habrá el ascensor que se merece el rancio abolengo de sus vecinos

y de su portero,

"uséase",

yo.

Lo juro.

-Sí.

Pues también lo va a pagar usted.

Doña Rosina es de la cofradía del puño cerrado.

-Pues les convenceré.

Aunque sea uno a uno, les convenceré.

A Dios pongo por testigo. -¡Así se habla!

"Ya sabéis lo que os he pedido".

Que encontréis una lagartija.

En los jardines del Príncipe, tiene que haber.

A ver, las lagartijas están emparentadas con

los cocodrilos y con los caimanes.

Así que andad con ojo.

Seguro que Tirso será el primero en encontrar una.

-¿Qué me da a cambio?

-Las gracias, interesado.

Venga. A la una,

a las dos y a las tres.

Veo que tiene buena mano con la chavalería.

El único modo de conseguir que aprendan.

Ayer los llevé a la sierra.

Hoy, a buscar lagartijas y a estudiar la evolución.

-Le echarán de menos. -Tendrán a doña Teresa.

Los chicos prefieren a una maestra guapa y simpática.

Me voy a ruborizar, don Odón.

Tiene que estar más que acostumbrada a los requiebros.

Le perdono.

Pero le voy a pedir que se quede unos días más.

No puede faltar a la pedida.

Aunque los asuntos con su prometido me han retrasado,

debo partir.

Imagínese que el único invitado español

a la misión Discovery llegara tarde.

Vaya mal lugar para la ciencia española.

-Le envidio desde que me enteré.

En unas pocas semanas, estará en el Polo Sur, nada menos.

-Es nuestra intención. No sé si lo lograremos.

La Antártida estará llena de obstáculos para nosotros.

Veo que es un objetivo mejor que una boda.

Le admiro. Mejor que vaya a ver a los chicos.

No vaya a ser que alteren todo el orden natural

de la calle Acacias.

Les veo luego. Suerte, profesor.

Qué gran hombre.

¿Ha dicho que le retenían asuntos con mi prometido?

Me ha chafado la sorpresa. Quería decírtelo mientras cenábamos.

Vamos, confiesa.

Le he comprado los terrenos que vendía para hacer nuestra casa.

¿De veras?

Te gustaron. Eso, para mí, es una orden.

Si no estuviéramos en público, te daría un beso que no olvidarías.

¿Qué te parece si mantenemos la cena?

Aunque se haya chafado la sorpresa. Celebraríamos la compra.

Si me prometes que me vas a dar ese beso.

Claro que no me importa subir a casa de Cayetana a tomarle medidas.

Aunque tiene una constitución envidiable.

No ha engordado ni un centímetro desde que dio a luz a Carlota.

-Me ha pedido que suba a hablar con ella.

No sé si es para tomarle medidas.

-Buenas tardes.

-Ahora le alcanzo.

Don Arturo. -No tarde.

-Dígame.

-Solo quería informarle.

Liberto y Rosina se han ido fuera unos días.

No corre el riesgo de cruzarse con ellos.

-Me gustaría que se fueran para siempre.

-¡Ay!

No sabe lo que le agradezco

que no le disparara. -A ratos, me arrepiento.

-Yo estoy tan abochornada y enojada como usted

por la relación que les une. -Es culpa suya.

Nunca permitiría que mi hija fuese con alguien de otra clase social.

Y mucho menos, permitiría un escándalo tal.

Un joven con una mujer que podría ser su madre.

-No supe evitarlo.

-Está bajo su responsabilidad. -Lo sé.

Pero no soy más que una mujer viuda.

No he sabido imponer los criterios morales oportunos ni a mi hijo

ni a mi sobrino. -En eso, le doy la razón.

Habría sido distinto si su esposo viviera.

-Celebro que lo comprenda.

Espero que este incidente no sirva para enemistarnos y espero también

poder consultarle las dudas que me surjan.

¿Qué es eso? -No se alarme.

Es solo una bajada de tensión.

Cuente con mi consejo siempre que lo necesite.

-¡Ay!

Me dan miedo estas vicisitudes de la electricidad.

Bueno, Úrsula, no van a ser fantasmas.

No, fantasmas, no.

Solo están en nuestras cabezas. Por Dios, qué profunda.

¿Le ha dicho a Susana que subiera?

Sí, venía conmigo.

Pero se ha quedado en la escalera hablando con don Arturo.

Ahora sube y le toma medidas.

No es a mí a quien tiene que tomar medidas, sino a Teresa.

Ahora no es un buen momento.

Dígale que vuelva mañana, que la llamaré.

¿A Teresa?

Debo ser la única a la que Teresa no ha enviado su invitación.

¿De verdad la esperaba, Úrsula? Me enternece su candidez.

Vaya a llamar a Susana.

No quiero que me ponga la cabeza como un bombo con sus quejas.

Como quiera.

Mañana nos vemos, pues.

Así es.

Teresa.

¿Cómo ha ido el paseo?

Bien, hemos visto a Odón con los niños.

Da gusto ver cómo le atienden.

Al final, va a resultar que ese hombre es una eminencia.

¿Y tu prometido cómo está?

Muy bien.

Se desvive por hacerme feliz. Hoy cenaremos juntos.

En tal caso, os dejaré en la intimidad.

Pero hay que preparar bien la fiesta.

Hay que recordarle a todo el mundo.

Gramófono, comida, bebida.

¿Te ha confirmado todo el mundo?

Todos, menos Fabiana.

Ya, supongo que no quiere verme.

Dice que es la casa lo que le afecta.

No, Teresa.

Soy yo.

No puede olvidar mi enfermedad. Me sigue viendo como una loca.

No se acostumbra.

Espero que lo supere pronto.

Espero que le vaya bien y salga adelante.

Pero lo que me hace más ilusión es tu boda.

A mí también.

He pensado

en regalarte el vestido de novia.

¿De verdad?

No es necesario. Ya lo sé.

Sé que es algo que suelen hacer los padres.

Pero como tú y yo somos huérfanas y estamos solas, he pensado que...

me gustaría ejercer de hermana.

Más que una hermana.

Bueno.

Vamos a dejar de ponernos tiernas, porque voy a llorar.

Vamos a dar una vuelta. Quiero ver a Celia y darle la bienvenida.

Vamos a por los abrigos.

¿No había dicho que doña Celia nos esperaba?

-Sí, eso me dijo, pero se habrá retrasado.

-O se habrá parado con todo aquel con el que se haya cruzado.

-No me extraña, menudo escándalo.

Por muy calavera que fuera don Felipe,

ponerle en la calle ha sido excesivo.

-Que se hubiera ido por su propio pie.

-No seáis criticonas.

Uno sabe solo lo que sucede en su casa

y solo de oídas lo que sucede en las ajenas.

-¡Hombre, mi familia política al completo!

¿Les atienden?

-Ya hemos pedido, gracias.

-¿No te sientas? -Luego, ahora tengo trabajo.

Miren quién viene por ahí.

¡Doña Celia!

-Qué alegría verte, Víctor.

-Señora.

-Está preciosa. El peinado me encanta.

-Me lo hice en Oxford Street.

¿Os gusta? -Sí.

Y el traje es ideal.

Me encanta. -Muy moderno.

-¿Demasiado, no le gusta?

-Me embruja. -¡Huy!

-¿Un chocolate? -Un té con pastas.

Me he acostumbrado en Londres.

-Espero que el nuestro esté a la altura.

Ahora se lo traigo.

-Siéntese, doña Celia.

-Nos tienes que contar todo de Londres.

-Ay, Trini, qué ciudad, qué ciudad.

A ver si vamos juntas. -Me encantaría.

-¡Celia!

¡Pero qué guapa estás!

-Gracias, Susana.

He traído unas revistas de moda.

Seguro que hay diseños que te gustan.

-Me muero por verlas, aunque no me gusta la ropa atrevida.

¿Ha visto don Felipe estos cambios?

-Felipe no tiene nada que decir.

Las inglesas lo tienen claro.

Los hombres se tienen que ocupar de sus asuntos.

-Pero tú eres española.

-Feminismo, lo llaman.

Ya os contaré.

-No nos revolucione el barrio, doña Celia.

-Falta le hace, don Ramón.

Y a España entera.

-(RÍE)

-¿No toma asiento, doña Susana?

-Ya sabe que no me agrada este local.

Solo venía a saludar a Celia. Si no es por eso,

ni me acerco.

-¡Huy!

¿Celia?

-¡Ay!

Cayetana.

Cayetana.

Te veo mejor que nunca.

Tú sí que pareces otra. Estás guapísima y moderna.

Me ha llegado la invitación. Cuente conmigo.

Sin usted, no hay fiesta.

Vamos a sentarnos, que me muero de ganas de que me cuentes tu viaje.

-Mejor, yo les dejo solas,

que así hablarán con más libertad.

Trae asiento para las señoras.

Adiós.

-Tenemos cosas de mujeres que tratar.

¿En qué andas, Servando, todavía dándole vueltas

a lo del ascensor? -El progreso, don Ramón.

Es imparable, se ponga como se ponga.

-Nunca pensé que el progreso pasara por poner un ascensor.

Tampoco pensé que pasara por poner campanas en el altillo.

-No deje que Acacias, 38 se quede en la retaguardia.

Me dolería mucho que el 34 y el 36

pusieran el ascensor antes que nosotros.

-Si lo ponen, ya veremos cómo les va y nos lo pensamos.

-Pero no le dé la espalda al progreso, don Ramón.

Si lo ponen en Nueva York, por algo será.

-Es que allí tienen edificios de 30 o 40 pisos.

O, al menos, eso cuentan. -Qué gran ciudad.

Ya podía ser España.

-Te estás haciendo mayor

y te cuesta subir y bajar.

Quieres que los vecinos te financiemos esa máquina.

-Con todos mis respetos, don Ramón,

que ya sé que soy mayor y que peino canas,

yo aún conservo la pelambrera de mi juventud.

-¿No lo estarás diciendo por mí?

-No, no.

Lo que pasa es que cuando uno llega a una edad,

se puede romper una cadera.

Eso da igual que suba o que baje.

-Si le sucede a algún vecino, ya veremos cómo lo solucionamos.

-Se discute por el ascensor. -Innecesario.

-Ramón, que ya no eres un niño. El día menos pensado lo necesitas.

-¿Qué les pasa a todos, que se empeñan en llamarme viejo?

-Maduro, don Ramón, que es mi jefe y no me atrevería.

-Jóvenes somos mientras entendemos que el mundo avanza

y que debemos seguir su paso.

Hoy es tiempo de ascensores.

Mañana lo será de aviones.

Y después, de cohetes al espacio. -Ya, o de viajar a la Luna.

-Y a Marte.

Ya lo verás. Abur.

-Abur.

Qué señora.

Qué galanura.

-Tienes razón, Servando.

Es una señora muy guapa.

-No me negará usted... -Servando.

Que es una vecina. -Sí, señor.

-Aquí no se pone el ascensor.

Lo diga doña Consuelo o lo diga quien lo diga de ir a la Luna

o a Marte.

-Con Dios.

-La vecina...

Qué vecina.

Si quieres, te ayudo a subirlos. -Puedo sola, gracias.

Aunque ya son ganas de subir cargada al altillo.

A ver si hacen caso al Servando e instalan el ascensor.

-Si lo instalan, no será para las criadas.

-Para cargar peso, será.

-Para cargar peso estamos nosotras.

Es para subir ellos sin cansarse.

¿Ese es Felipe?

-Don Felipe. Tengamos la fiesta en paz, Huertas.

Para ti y para mí, es don Felipe. -¿Y a qué ha venido?

-A hablar con doña Celia.

-¿Van a arrejuntarse de nuevo?

-No soy quién para hacer augurios, pero me da a mí que no.

-Me siento responsable.

No sé si decirle a doña Celia lo mucho que le quiere su marido.

-¿Y me preguntas?

Si quieres, te digo un refrán de Cabrahígo.

Si no te quieres mojar, no te tires al río.

Anda, coge un cubo.

Siento haberte hecho esperar.

-Tan solo ha sido un momento.

Bienvenida.

Cuéntame, ¿cómo has visto a Tano?

-Casi de tu estatura.

Crece por momentos.

Es como si le regaran por las noches.

Por favor, siéntate.

¿Quieres tomar algo?

-No.

Gracias.

-Tano me manda saludos para ti.

Por supuesto, no le he contado nada.

-Te queda muy bien el nuevo peinado.

-Gracias.

Necesitaba un cambio.

-¿Por qué me haces esto?

¿Tanto me odias?

-No te odio.

-Ni siquiera has venido de cara.

Has mandado a tu madre para ofenderme y humillarme.

-No se trataba de ofenderte ni de humillarte,

sino de solucionar el problema sin apasionamientos.

Reconozco que tal vez debí hacerlo en persona.

Pero es lo mejor para los dos.

-Habla por ti.

No me incluyas. -Nuestro matrimonio no funcionaba.

-Nuestro matrimonio tiene problemas, como todos.

Yo he cometido errores, pero tú también.

No se pueden echar tantos años por tierra.

-No hay nada que merezca la pena.

-Lo siento.

Pero yo no pienso igual.

Hay muchos momentos, muchas mañanas que nos hemos despertado juntos.

Muchas risas en esta casa.

Muchos sueños.

Mi amor.

Mi amor por ti es igual que el primer día.

Sé que he cometido muchos errores.

Pero no olvides los aciertos.

Pase lo que pase,

yo te seguiré amando.

-Separarnos es lo mejor que podemos hacer.

Aunque solo sea para conservar un buen recuerdo.

Por favor, vete. No sigamos haciéndonos daño.

Vete, Felipe, no insistas más.

No vas a conseguir nada.

-Como quieras.

¿Susana?

Buenas noches.

-¿Qué hacéis aquí?

¿No ibais a pasar unos días fuera?

-Ya veo que se alegra de vernos.

-No está el horno para bollos.

Bastante ha costado que el coronel se tranquilice.

-No podíamos irnos mucho tiempo. ¿Y si vuelven mi yerno y mi hija?

-Os hubierais enterado.

Quedé en mandaros un telegrama. -Lo sabemos.

Pero Rosina está algo nerviosa.

-No andemos con mareos...

No han aparecido, así que lo mejor que podéis hacer es marchar de nuevo.

-Ya no hay motivos para que sigamos fuera.

-Ya no tenemos de qué ocultarnos ni de qué avergonzarnos.

-No entiendo nada. ¿Qué ha cambiado?

-El coronel Valverde ya no tiene ningún motivo por el que acusarnos.

-Tenemos todos nuestros asuntos al día

por la ley de los hombres y por la de Dios.

-¿Queréis dejar de hablar en clave? -Que me he casado.

-Conmigo.

-Pero ¿estáis locos?

¡Ah!

¡Ay!

¡Ay, Dios mío!

Aquí es.

Es una chocolatería, pero nos servirán una copa de champán.

¿Te sigue gustando tanto como antes? Claro.

Voy a pedirlo.

Un par de copas de champán. Pasa.

-Mauro.

¡Don Felipe!

¿Qué hace por aquí?

Veo que viene muy bien acompañado.

Guapa, sin duda. Es solo una vieja amiga.

Dudo que haya tenido una amiga tan guapa sin tener deseos hacia ella.

Ahí le doy la razón, truhán.

¿Y usted?

Vengo de hablar con mi esposa.

O quizá debería decir

exesposa.

¿Tan mal va el asunto?

No podría ir peor.

Vaya, lo siento, amigo.

¿Quiere tomarse una copita? No, no.

No quiero fastidiarle la noche.

Es muy bella. Usted no fastidia nada.

Además, es solo una vieja amiga.

Hágame caso y siga mi consejo.

Que esa amiga le ayude a olvidarse de Teresa y mirar hacia delante.

Mañana le cuento.

Con Dios.

Con Dios, Felipe.

(SUSPIRA)

Espero que no se vuelva a ir la luz. Me da miedo la oscuridad.

¿Puedo sentarme a tu lado? Claro que sí.

¿Otra vez?

Llevamos así todo el día.

Espero que no nos quedemos a oscuras.

Preparemos una vela.

¿Qué cena romántica no mejora a la luz de las velas?

Voy a por ella.

¿Qué estás trajinando?

En un suspiro, lo averiguarás.

No puede ser.

¿Está todo bien?

Sí, todo bien.

¿Qué son esos papeles que tienes en la mano?

Es una pena, no se van a ver bien.

Son los planos de nuestra casa. ¿Ya están?

Qué premura. No son los definitivos.

Esos dependerán de tus sugerencias y de tu aprobación.

Es una aproximación que me ha hecho un amigo arquitecto.

Espero que haya hecho muchas habitaciones.

Claro, pero si quieres, podemos pedirle que haga más.

Quiero tener muchos niños. Los tendremos.

Mira.

En la primera planta, estará el dormitorio principal.

Le he pedido que haga una sala de estar

para que puedas usar como vestidor.

Vamos, te acompaño a casa.

Carmen.

¡Felipe!

¿Puede acercarse un momento?

-Doña Rosina, don Liberto, faltaría más.

Me alegra mucho encontrármelos por aquí.

Hacía tiempo que no les veía. ¿Dónde se habían metido?

-Estábamos casándonos.

Vamos, que nos hemos casado.

Hoy empezamos con nuestras clases de apoyo.

Habéis entrado a formar parte del ala norte.

Debéis alcanzar en el menor tiempo posible el nivel de los demás.

Lo conseguiréis enseguida, no os quepa la menor duda.

De modo que ánimo y a gastar bien esos codos.

Vengo a encargarte el vestido de novia de Teresa.

¿Sabes qué modelos le podrían gustar a la maestra?

Quiero que sea del mejor género.

En cuanto a los gustos de Teresa, le gustaría que se pareciera a este.

Lo recuerdo.

Precioso, desde luego.

¿Crees que podrás confeccionarlo?

La duda ofende.

Ten por seguro que Teresa será la novia más bonita que hayas visto.

Quiero que Felipe sea feliz, pero no a mi costa.

-A servidora también le da pena.

Su marido, o lo que sea ahora,

es un hombre de los que no hay muchos.

-¿Crees que no lo he pensado?

¿Crees que no lo he tenido en cuenta?

Más de una vez y más de dos

he pensado en arreglar nuestro matrimonio, pero ¿para qué?

Mi madre tiene razón.

Para volver a lo mismo

al mes o peor, a los 15 días.

-Una no es quién para advertir.

Pero lo mismo don Felipe ha cambiado desde que se fue.

-"Buenos días".

Buenos días, comisario.

Le traigo la confirmación de su nombramiento.

¿Tan pronto?

Pensé que se demoraría más. Ya ve usted que no.

Le citan para que firme los papeles necesarios para su ascenso.

¿Cuándo?

Hoy mismo se debe presentar en el Ministerio de Gobernación.

Saldrá de allí siendo comisario.

Mi más sincera enhorabuena.

Me he pasado el día pensando en ti.

¿De veras?

Te he preparado una sorpresa de bienvenida.

Espero que no sea nada peligroso.

Descuida, nadie se enterará.

Estaremos los dos solos.

-"¿Hablabais de doña Celia?".

-Pues sí.

Ayer vio a don Felipe y hoy no las tenía todas consigo.

-Yo solucionaré los problemas de ese matrimonio.

Le demostraré a doña Celia que su marido la quiere.

-Pero si tú eres juez y parte, Huertas.

¿Cómo lo vas a hacer? -Ya lo veréis.

-"Alguien ha estado en Gobernación"

haciendo preguntas sobre su indulto.

¿Cómo han llegado a usted esas noticias?

Me ha llamado un conocido.

Pocas cosas hay en esa ciudad que se me escapen.

¿Tiene idea de quién puede estar indagando a estas alturas?

No hay que ser muy inteligente para saberlo.

El comisario Valle o alguien muy cercano a él.

Pero descuide, que esta misma tarde me encargo.

-"Mi momento de retiro ha llegado".

Pero recuerde que me prometió seguir luchando.

Sobre todo, en el caso de Cayetana Sotelo Ruz.

No quiero ni la más pequeña duda.

Descuide, ha sido un momento de nostalgia por su marcha.

Pero no cejaré.

Voy a seguir a esa mujer como un lobo en celo.

Y no me detendré hasta acorralarla.

Y darle la puntilla final. Así será, vaya tranquilo.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 461

Acacias 38 - Capítulo 461

23 feb 2017

Teresa y Fernando escriben invitaciones para la fiesta previa a su boda y las envían a los vecinos de Acacias. Cayetana bendice el enlace y le regala el vestido de novia a Teresa. Susana se deshace del contenido de la papelera en la que quemó las pertenencias de Simón.ACACIAS, 38 CAP 461 HD

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 461" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 461"

Los últimos 2.183 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 582 Completo 55:07 100% pasado jueves
    Capítulo 582 pasado jueves Un mes después: Gran expectación en el barrio por la llegada de los vecinos que van a ocupar el piso principal. Al final quien llega no es otra que Úrsula, acompañada de Jaime, Samuel ...
  • Nuevo Capítulo 581 Completo 54:11 100% pasado miércoles
    Capítulo 581 pasado miércoles Samuel se promete con Blanca para evitar que Úrsula la mande al sanatorio. Ya a solas, Blanca se enfrenta a Samuel: no quiere depender de nadie. Llega una carta de Diego, el hermano de Samuel, anunciando q...
  • Nuevo Capítulo 580 Completo 54:06 100% pasado lunes
    Capítulo 580 pasado lunes Úrsula niega cualquier relación con lo ocurrido en el incendio. Mauro y Felipe no ayudan a Fabiana a desenmascararla. Lolita confiesa a Casilda y Trini que no quiere nada con Antoñito porque ...
  • Capítulo 579 Completo 54:00 100% 11 ago 2017
    Capítulo 579 11 ago 2017 Mauro confiesa a Felipe que, según el pronóstico de los médicos, Teresa podría morir en cualquier momento. Lolita intenta apartarse de Antoñito, pero le cuesta. Trini y Casilda ...
  • Capítulo 578 Completo 54:49 100% 10 ago 2017
    Capítulo 578 10 ago 2017 Simón consuela a Adela, que sale corriendo tras el encuentro con Carlos. Sor Genoveva llega buscando a Adela. Ella decide volver al convento pese a que Simón intenta convencerla de lo contrario. Cas...
  • Capítulo 577 Completo 54:46 100% 09 ago 2017
    Capítulo 577 09 ago 2017 Mauro salva a Teresa del incendio justo cuando una parte de la casa se derrumba. Los bomberos sacan a Jaime y a los refugiados en el altillo y corre la noticia de que Cayetana está atrapada. María L...
  • Capítulo 576 Completo 54:00 100% 08 ago 2017
    Capítulo 576 08 ago 2017 Cayetana clava un puñal a Teresa y la esconde cuando llega a su casa Jaime Alday. Hija y padre se reconcilian. Pero que estén los tres bajo el mismo techo es una trampa de Úrsula, que deja un...
  • Capítulo 575 Completo 54:16 100% 07 ago 2017
    Capítulo 575 07 ago 2017 Cayetana intenta que Fabiana le confiese la identidad de su padre, pero la criada calla: para ella ese hombre ha muerto y es mejor no remover el pasado. La velada de Lolita y Antoñito se salva en el &uacut...
  • Capítulo 574 Completo 53:58 100% 04 ago 2017
    Capítulo 574 04 ago 2017 Úrsula le revela a Cayetana cómo pretende salvarla: con la ayuda de su padre. El comisario Méndez desvela a Mauro y Teresa que la autopsia de Germán apunta a Cayetana como culpable de ...
  • Capítulo 573 Completo 55:06 100% 03 ago 2017
    Capítulo 573 03 ago 2017 Úrsula, después de revelarle la identidad de su hija, le pide tiempo a Jaime: Cayetana no está en el mejor momento para aceptar el regreso de su padre desaparecido. Antoñito logra tran...
  • Capítulo 572 Completo 54:10 100% 02 ago 2017
    Capítulo 572 02 ago 2017 Antoñito convence a su padre de que su negocio de la Bolsa es legal y no le dijo nada para darle una sorpresa y que viera que puede valerse por sí mismo. Teresa pierde los nervios después de ...
  • Capítulo 571 Completo 53:16 100% 01 ago 2017
    Capítulo 571 01 ago 2017 Úrsula intenta que su hija regrese al sanatorio. Pero Jaime se impone: si es su hijastra tiene potestad sobre ella, y se quedará en su casa. Antoñito intenta hablar con Lolita para saber qu&e...
  • Capítulo 570 Completo 54:05 100% 31 jul 2017
    Capítulo 570 31 jul 2017 Cayetana desespera al ver cómo es incapaz de parar su marcha al cadalso. Fabiana promete apoyarla siempre. Después de muchas dudas Lolita decide tomar las riendas y acudir a su cita con Antoñ...
  • Capítulo 569 Completo 54:33 100% 28 jul 2017
    Capítulo 569 28 jul 2017 Trini ayuda a una insegura Lolita a prepararse para la cita con Antoñito. Adela confiesa a Simón que no se siente preparada para ver a Carlos. Susana toma cartas en el asunto y hace gestiones para q...
  • Capítulo 568 Completo 53:55 100% 27 jul 2017
    Capítulo 568 27 jul 2017 Mauro y Teresa evitan que Pablo cometa una locura contra Cayetana. Lo mejor es esperar a que el juez haga justicia. Simón se convierte en confidente de Celia y se entera de su relación con Felipe. A...

Añadir comentario ↓

  1. Martha Gonzalez

    Mauro ya tiene pareja Celia a lo mejor se recincilia con Felipe

    24 feb 2017
  2. Lucas

    Ya era hora de que Mauro dejara a Teresa. Ella confia en todo el mundo antes que en el. Cayetana asesina y la disculpa. Mauro llama asesina a Cayetana y Teresa le deja. Es una ñoña insoportable. A ver si entre una de las víctimas mortales de Cayetana está ella.

    24 feb 2017
  3. Loreto

    Yo creo que Mauro hace bien en no seguir con Teresa. Ella confía en todos menos en Mauro. Teresa es una ñoña insoportable. A ver si se la carga Cayetana.

    24 feb 2017
  4. Mayuya

    Pués a mi me encanta Fernando es ideal,,,como es me daría pena que algo le pasará,,

    24 feb 2017
  5. Mabi

    Al fin el Amor sincero, sin dobleces, casi adolescente de Rosina y Liberto puede mostrarse tal cual es!!!!! Felicidades!!!! Ahora, el " coronel" de donde saca tanta prepotencia y por qué todos tienen que acatar sus órdenes? Si hasta Don Ramón parece tenerle miedo!!Como siempre mis felicitaciones desde Argentina. Cariñosos saludos a todo el elenco

    24 feb 2017
  6. Saro

    ¡¡¡¡¡Estos bellezones se han casado, qué bien!!!!! pero, por favor, espero que podamos ver la boda ¿para qué está el flash-back? sería precioso poder disfrutarla; hemos visto varias bodas en Acacias ¿cómo va ser posible que de ésta, que es para nosotros tan especial, no vayamos a ver nada?. Ellos están guapísimos y qué complicidad en esas miradas llenas de Amor ¡¡cómo disfruto viéndoles así!!. Cuando muestran las alianzas de casados, me ha hecho gracia cómo lo hace Liberto, mostrando sólo su dedo anular. Es una gozada verles juntos, tan enamorados y cada día más guapos...ahh, y menos mal que ya han llegado porque ayer les eché mucho de menos.

    23 feb 2017
  7. Triste

    Q mal q Teresa no esté con Mauro ya q era una linda pareja ojalá que cuando llegue la boda Mauro la detenga.

    23 feb 2017
  8. Abunini

    Paren ya la locura! Mauro es el escogido, y no se hable mas!

    23 feb 2017
  9. Lalo Landa

    Pena ajena con teresa...sobretodo por lo que le espera la proxima semana. Que espera a soltar la sopa y gritar toda la verdad de lo que llego a hacer a acacias??? Que la maten?? Lo malo es que en lo que llega ese momento, lo unico que logra es que gente inocente caiga antes que ella. La proxima semana darán frutos si silencio y su terquedad. Pena ajena.

    23 feb 2017
Recomendaciones de usuarios