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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 449 - ver ahora
Transcripción completa

Esta declaración de Sara

es papel mojado...,

no va a servir para exculparle.

La escribió bajo su dictado.

Usted siempre ha estado cuerda.

No es una demente,

solo un demonio. (CELIA) "Me marcho"

por un tiempo de Acacias.

Y antes de irme, quiero decirte que...

te perdono.

Creo que,

aunque parezca mentira,

al final,

he salido ganando.

¿Y tú? ¿Has ganado algo?

"Estos documentos"

demuestran que Cayetana estuvo cuerda

todo este tiempo. -Espero que el juez

esté de acuerdo.

Es evidente que tenía que estar en plenitud de su capacidad mental

para urdir un plan así. "Terminemos con este juego"

de escondidas.

Debemos dar un paso adelante en nuestras vidas.

-Lo sé, Elvira, también yo estoy cansado de esconderme,

pero te pido un poco más de paciencia.

¿Cuándo me aclararás eso que te resistes en contarme?

Muy pronto.

Vamos, no te disgustes conmigo.

Muy pronto te contaré la verdad de lo que me trajo aquí.

-Son unas joyas muy delicadas.

Le habrán costado un potosí.

-Necesito venderlas.

-¿Pretende que las venda yo?

-Así conseguiría un precio justo por ellas.

-No puedo hacerlo,

hay algo turbio en esto y no quiero participar de semejante entuerto.

-Todos tenemos...

nuestros secretos y nuestros muertos

escondidos en los armarios.

(TRINI) "Vamos".

"El juez Márquez ha decidido"

reabrir el caso de Cayetana.

¿Es esa tu forma de vengarte?

Me parece infantil.

Asume que te he apartado de mi vida.

Lo sé.

Pero antes de que te marches, me gustaría darte algo.

Unas cartas

que deberías leer.

¿Le doy orden al cochero "pa" que arranque?

Lleve cuidado, señora.

Arreando, jefe, que "pa" mañana es tarde.

-(ARREA LOS CABALLOS)

-¡Espere!

¡Espere! -So.

-Es un regalo para Tano.

Esto no es un adiós para siempre, ¿verdad?

-Cuídate mucho, Felipe.

(GOLPEA EL COCHE)

-(ARREA LOS CABALLOS)

-Adiós, amor mío.

Deje de importunar

a mi prometida. Está todo bien.

Déjame a solas con Mauro, por favor.

Como quieras.

Basta ya, Mauro.

Deja en paz a Cayetana.

Asume que nuestra relación se ha roto para siempre,

que ya nos hemos hecho bastante daño.

Por mucho que me duela, sé que es así,

que ya no hay marcha atrás.

¿Entonces qué es lo que buscas?

En el interrogatorio de Cayetana debo presentar unos documentos.

Pueden hacerte daño,

pero me veré obligado

a mostrarlos.

Por eso es bueno que puedas leerlos antes.

¿De qué se trata?

Son unas copias de unas cartas.

De Sara.

La primera me la envió a mí.

La segunda estaba en una limosnera de Cayetana.

En ellas explica lo que ocurrió realmente.

Podrás comprobar que no te mentí.

Teresa, no soy yo quien quiso hacerte daño.

Si hubiera encontrado esto antes, ahora todo sería diferente.

(SARA) "Una persona ha manejado los hilos

durante todo este tiempo".

"Yo tan solo he sido su instrumento".

"Como quizá sospeches ya,

esa mujer no es otra que Cayetana".

"Ella fue en mi busca".

"Estaba al tanto de lo que hiciste por mí,

y vio la oportunidad de utilizarme en tu contra".

"Ofreciéndome buen parné,

me convenció para que me presentase

en el hospital fingiendo gratitud

mientras seguía a piesjuntillas sus órdenes".

"Sé que eres un buen hombre,

por eso lamento tanto el daño que te he causado".

"También lo siento por tu amada Teresa".

"Ignora que vive al lado de un monstruo que le hará daño".

"Cayetana no se detendrá ante nada".

"No dudó en comprar a Zenón

y ordenarle que me diera una buena tunda".

"Era capaz de todo para emponzoñar su amistad con Teresa".

"En mi descargo solo puedo decir que no solo me tenía atada

con su monís, pero se acabó".

"Ya he puesto tierra de por medio".

"Me he marchado de esta ciudad para no volver jamás".

"Sé que si lo hiciese, a Cayetana no le temblaría el pulso

en ordenar mi muerte".

"Solo me queda pedir

un imposible, tu perdón, Mauro".

"Soportar la culpa por el mal que te he hecho

será mi castigo

para el resto de mis días".

Teresa, me gustaría ir a ver a Fabiana.

¿Crees que mañana podríamos ir al hospital?

Ella también

ha preguntado por ti. ¿Te encuentras bien?

No tienes buena cara. Solo estoy un poco cansada.

¡Buenas noches! -¡Buenas noches!

-No sabía que aún seguías aquí. -Estoy recogiendo para irme.

-¿Le apetece cenar algo conmigo?

-¿No has cenado con el coronel?

-No me apetece que nadie decida por mí

lo que me apetece o no echarme al buche.

-¿Ya estamos otra vez con eso?

A mí me parece de lo más gentil

que un caballero como él se quiera ocupar

de tus asuntos. -¿Cenas o no?

-Quiero retirarme pronto. Mañana será un día duro.

-¿Por? ¿Qué pasa mañana?

-Nada. -¿Nada?

Parecía que fuera a pasar algo importante.

-No, solo que tengo mucho trabajo.

Oye, ¿y qué me dices de lo del viaje de Celia?

¿Te dije o no te dije que esos dos tenían problemas?

-¿Crees que se debe a que han regañado?

-Muy requetebién no tienen que estar

cuando Celia se va a Inglaterra sola, sin su esposo.

¿Qué hace una mujer viajando sola por esos mundos de Dios?

-Le apetecerá ver a su hijo. -Y lo mismo

vemos pasar un elefante volando.

-Solo espero que sea algo temporal, pasajero.

-Por mucho que esperes, no va a suceder.

Nunca había visto a Celia así.

-¿Así cómo?

-Tan decidida, tan segura,

tan harta de las tropelías

de Felipe. -Eso sí es verdad, uf...

-Esto va para largo,

y si no, tiempo al tiempo.

Eso si no es una ruptura definitiva.

-Ay, Dios no lo quiera.

-Ah, mira, ahí está María Luisa, seguro que sabe más que nosotras.

-Buenas.

-Buenas noches, señoras. -Buenas noches.

-¿Qué se les ofrece?

-Estábamos aquí preguntándonos

si sabías algo de la ruptura

de Felipe y Celia. -No sé nada de ninguna ruptura,

solo de un viaje de doña Celia a ver a Tano a Inglaterra.

-Las dos sabemos que eso es una excusa.

Aquí no va a juzgarte nadie, puedes darle a la húmeda tranquila.

-Bueno...

Yo solo sé que mi padre y Trini han estado muy preocupados por ellos.

Y... también sé por Trini que...

-¿Qué? Cuenta, mujer.

-Pues que fue Celia quien se hartó y decidió marcharse

a ver a su hijo. -Lo sabía.

¿Te lo dije o no?

Que estos dos iban a acabar como el rosario de la aurora.

-Sí, varias veces además.

Pobre Felipe.

¿Cómo debe estar?

(Puerta abriéndose)

(Puerta)

Don Ramón.

Buenas noches.

-Buenas noches, Felipe.

He venido para... ver cómo se encontraba usted

y para ofrecerle mi apoyo.

-Estoy perfectamente.

¿Por qué lo pregunta?

-Estar triste por la marcha

de su esposa no es nada malo ni un síntoma de debilidad.

-Aún no me he hecho a la idea,

pero no estoy triste, es lo mejor que podíamos hacer.

-¿Entonces está usted de acuerdo

con la decisión de su esposa de marcharse?

-Soy yo quien toma las decisiones en esta casa,

no ella.

Y fue a mí a quien se me ocurrió lo del viaje.

-A usted. -Sí.

Supongo que su esposa le habrá contado otra cosa.

Se equivoca, yo decidí poner tierra de por medio.

Era lo mejor para nuestro matrimonio, y sobre todo para mí.

Ahora que Celia no está, podré dedicarme a mi trabajo.

¿Una copa?

Bien, cuénteme.

¿Qué tal su negocio de cafeteras? -Bien.

Cada día, mejor.

Estamos expandiéndonos por el sur del país.

Si todo continúa así,

preveo pingües beneficios a final de año.

-Lo celebro.

¿Es pan dulce?

-Pan dulce requetebuenico y recién "horneao" "pa" la Lolita.

-¿Y eso por qué? -Pues porque tu señora

se ha ido con los ingleses, y el señor anda malamente.

Me he "enterao" porque ha "venío" doña Rosina con la copla.

-Qué penita me da verles así.

Y con lo bueno que está el pan este

del demonio, rediez.

-Pues cómetelo "to", que "to" es "pa" ti, Lola.

Servidora ya sabía

que andarías mohína y con mal cuerpo.

-Y triste.

No he "pegao" ojo en toda la noche. -Pue se acabó, Lola,

alegra ese jeto que las cosas se apañarán solas.

-¿Tú crees? -Pues sí.

Los Álvarez Hermoso son más fuertes que el cemento "armao".

Anda que no han "tenío" trifulcas

y siempre se les ha pasado. el enfado.

Oye, ¿y esto qué hace aquí?

-Son trajes de payaso. Los trajo el Servando.

"Pa" el cumpleaños del Simón esta noche.

-¿Y de dónde lo ha "sacao"?

-De un café teatro que hay a dos calles.

Se los ha "prestao" un amigo suyo. Aunque con lo serio que es

el Simón, no sé si le va a gustar esto.

-"Pos" a mí esto me parece una idea fetén.

(RÍEN)

A ver...

Ay... -(LOLITA RÍE)

-Mira, Lola, mira...

Mira, mira.

¡Ay!

-(LOLITA RÍE) -Lolita, ¿has visto a Casilda?

No la encuentro. -Si es un perro, te muerde.

-¿Cómo? -¡Que estoy aquí, Martín!

-No te acerques, quédate ahí, canija. -Martín, Martín, coge aire.

Respira, que te va a dar

un tabardillo, hombre. -No, ni hablar,

quédate ahí. Por tu madre.

-Martín, haz un poder.

Controla tus miedos, enfréntate a ellos.

Venga, ven y dame un beso. -Ni hablar.

-¡Que sí, Martín!

Martín, yo soy tu canija y te quiero.

Te ayudaré a superar este trauma. -Que no.

-¡Que sí! A las buenas

o por las malas lo vas a solucionar. Venga.

-(LOLITA TOCA LA BOCINA)

-Bueno, ¿qué? ¿Cómo estás?

¿Has visto, Lola? Trauma "superao".

-Bueno, no cantes aún victoria.

Aunque es un paso importante.

-"Chuminás".

Voy a decirle a Servando que ya puedes practicar el número

de esta noche.

Ay... -Bueno...

(RÍEN)

-¿Y esto qué es?

-¿A ver?

-¡Lolita!

¡Ay!

¿Quería verme?

¿Ha hecho llamar a un mozo para pedirme que viniera?

-Así es. -¿Qué desea?

-Deseo comunicarle

que he cambiado de opinión.

Le haré el favor que me pidió, mejor dicho,

que me exigió. -¿Va a ayudarme a vender las joyas?

-¿Tengo otra elección?

-Podría negarse. -¿Y oír más amenazas

de su boca?

-Es verdad, no le conviene.

De todas formas, es usted muy amable. -Soy lista,

no quiero líos.

-En eso le doy la razón.

Inteligente lo es usted un rato, sobre todo

porque sabe lo que más le conviene.

A nadie le gusta

ver airear sus trapos sucios

por ahí. -¿Qué insinúa?

-No se ponga nerviosa, que nada sé de su vida.

No me he puesto a hurgar.

Aunque viendo su cara,

ganas me dan.

-No encontraría usted nada digno de ser mencionado.

Mi vida es muy aburrida

y respetable.

-Ahora podría ser, pero...

¿ha sido siempre así?

He dado en el hueso por lo que veo.

Estese tranquila,

nada voy a hacer. Es usted lista

y me ayudará.

Por eso la escogí como amiga entre todas las mujeres

de Acacias. -¿Amigas nosotras?

¿Como puede llamar amistad a lo que es extorsión y chantaje?

-Usted es lo más parecido a una amiga que tengo.

-Eso creía yo también.

Por eso me ha decepcionado tanto descubrir lo contrario.

Le haré el favor que me pidió,

venderé sus joyas,

pero después,...

le ruego que no se vuelva a acercar a mí.

Nunca más.

-Estese tranquila.

No creo que vuelva a poner un pie

en la calle Acacias.

Le haré llegar las joyas,

y esta noche, iré a buscar el dinero a su tienda.

-Buenos días.

(RÍE)

Cuello cerrado

y sin escote. Corte recio y elegante.

La felicito, Rosina,

el atuendo perfecto.

-Sabía que sería de su agrado.

-Ideal para las tardes de invierno. Así sí que va a dar gusto pasear

con usted. -¿Así sí? ¿Antes no?

-En fin, hay modelos que escoge que son más apropiados

que otros.

En fin, ¿salimos ya? Necesito estirar las piernas.

-¿No lo recuerda? Tenemos esa reunión tan importante

con el contable de mi yacimiento.

-Yo nunca olvido una reunión de negocios,

pero es que ya se ha celebrado.

-¿Cómo? ¿Cuándo?

-Esta mañana, de amanecida.

Tuvimos que adelantar la hora porque al contable

le surgió un viaje. -Pero ¿por qué no me ha avisado?

-No quería importunarla, sabía que trastocaría sus planes,

pero el contable me ha dado muchos recuerdos para usted.

Y tengo buenas noticias.

Tras mucho negociar,

el contable aceptó reconsiderar la nueva oferta.

-¿No se alegra?

-Pues mire, sí y no.

-¿Perdón? -Que me alegro

de que se haya reconsiderado la oferta,

y alabo su capacidad negociadora. -¿Pero?

-Debería haberme avisado, no debería haberme mantenido

al margen. Es mi negocio. -Lo hice

con mi mejor intención.

-¡Me la trae al pairo las intenciones con las que lo haya hecho!

¡Lo hizo y punto! -Rosina, por favor.

-¡Ni Rosina ni Rosino! ¡Desde que falleció mi Maximiliano,

he llevado mis asuntos como me ha venido en gana!

¡Ni mi hija ni mi yerno se metieron en lo que hacía o deshacía!

¡Ellos confían en mí, me respetan!

-¿Insinúa que no la respeto a usted? -No lo insinúo,

usted ni me respeta ni confía en mí.

Lo digo con todas las letras, alto y claro.

-Me decepciona usted, Rosina.

Lo que he hecho ha sido intentar ayudarla.

Debería estarme agradecida por lo conseguido,

y sin esperar nada a cambio.

Es usted una desagradecida.

-Mire, lo que soy es una señora.

Así que mejor me voy sin decirle lo que pienso realmente.

Buenos días.

-Buenos días.

Ay...

Huy.

Ay...

-¿Eh?

¿Te lo dije o no te lo dije?

¿A que tenemos gracia?

-Pero ¿esta usted de broma?

Bueno, yo no sé si al Simón le va a gustar este asunto,

pero ha sido una buena idea. -¿Y de quién fue la idea?

¿De quién fue? ¿Eh? -Suya, Servando.

Si no se lo digo diez veces,

se revienta. -Bueno, Martín,

te ayuda a superar tu trauma.

-Bueno, ahí, ahí lleva razón, ¿eh?

Hace tiempo que se me ha pasado la angustia y los sudores.

Al final voy a estar más cómodo así

que con el traje de faena.

-¡Hale! ¿Qué hacéis aquí?

A los señores no les gustará veros así.

-Veníamos a ensayar el número. -¿Cuál?

-Arrea, pues el número que vamos a hacer,

que va a ser "pa" partirse el pecho de la risa.

-¡Anda!

¿Y de qué va? -Se titula "No me pises

que no soy cojo".

-¿Lo "cualo"? -Es un título provisional.

Lo importante es que uno es el payaso listo.

y otro, el payaso tonto.

-Este es el tonto, yo, el listo. -¿Por qué?

-Si no lo sabes, entonces te va como anillo al dedo.

-No me haga el lío, que no lo habíamos hablado así.

-Tampoco habíamos hablado lo contrario. Te lo digo,

yo no voy a ser el tonto. Aparte,

no me pega, soy muy listo. -Lo que usted es

mejor me lo guardo.

El payaso listo soy yo, porque tiene más protagonismos

y habla mucho más.

Y soy el único de los dos que ha trabajo de actor.

-Ahí el Martín lleva más razón que un santo.

-¡Está bien!

Pero empiezo yo el número.

¿Qué os parece si lo empiezo diciendo...?

¡¿Cómo están ustedes?!

-Bueno, no se precipite, Servando, se le ocurrirá otra cosa.

Eso estaba bien antes, ahora no.

-Pero ¿qué dices? Es la mar de novedoso

y de actual. -¿Y por qué no dice algo más

saleroso, y así, resultón?

¿Eh, Servando? O mejor, empiece con una broma.

-¿Una broma? -Sí. Una broma.

-¡Huy, el bizcocho!

Huy...

-No conozco la broma del bizcocho. -¡Que no es una broma!

Que con la charla se me ha "pasao" y tengo el bizcocho de canela y nueces,

y se me está quemando. -¿Bizcocho de canela?

-Huy, huy, huy...

Ay...

-Déjame tocarlo

un poquito. -¡Chist! ¡Quita! ¡Quite!

-Un cachito. -Que no, hombre, que no.

Déjame un poquito, Lolita. A ver si se te va a caer.

Lolita, que llevo un guante.

-¡Servando, estate quieto!

¡Déjenlo ya! ¡Déjenlo ya! ¡Parad!

Teresa, ¿puede salir?

Me gustaría hablar con usted.

Fabiana.

-No hace falta que siga usted fingiendo el cuento de su locura.

Estamos solas.

Está bien.

Gracias por corroborar la versión sobre lo ocurrido

cuando te tiraste por el balcón.

No me arrepiento de eso.

Bastaría una sola palabra mía para que su situación cambiara.

Entonces,

se le pondría a usted la cosa de negro carbón.

¿Me amenazas?

Nada de eso.

¿Por qué?

¿Por qué mientes si sabes lo que hice?

Yo quiero contar la verdad,

y bien sabe Dios

que no merece que la siga protegiendo,...

pero no quiero ver morir a mi hija en el garrote.

Con eso no puedo

ni voy a poder nunca.

Te lo agradezco,...

pero tu sacrificio va a servir de poco.

¿Qué quiere decir usted?

Mauro lo ha descubierto todo.

¿Todo? Sí, todo.

Que mi locura es fingida, que lo hice para salvarme del garrote,

que intenté apartarle de Teresa, todo.

¿Qué hará con toda esa información?

No lo sé,

pero no me gusta.

No sé cómo voy a pararle los pies.

Ha de mantenerse fuerte, señora.

Con la cabeza clara y el corazón frío.

Usted siempre ha "vencío" a ese policía.

No va a ser distinta en esta ocasión. Así lo espero.

Lamento decirle que...

don Mauro no es del único que usted debe cuidarse.

¿De quién hablas?

De Úrsula.

¿Qué?

¿Por qué? ¿Qué tiene que ver ella en esto? ¿Cuándo la has visto?

Vino a verme aquí.

¿Cuándo? ¿Qué te dijo? Intentó matarme, señora.

¿Cómo? Es más mala

que Pateta.

Casi lo consigue ahogándome con una almohada.

¿Por qué?

Porque quería saber si usted fingía su locura.

Me dijo cosas sobre el convento ese en el que anduvo usted "metía".

¿Qué cosas? Que detrás de ese calvario

estaba su mano alargada.

Ella hacía y deshacía todo lo que pasaba en aquel sitio.

Y "to" lo que la madre superiora

la hizo pasar a usted estaba "ordenao" por ella.

Esa mujer va a tener su merecido.

Lo juro por la tumba de Carlota.

Pagará por todo el daño que me ha hecho,

aunque sea lo último que haga.

Felipe, ¿puedo pasar?

-Doña Rosina, está usted ya dentro.

¿Qué le trae por aquí? -Venía a hablar con usted

de un problema que me preocupa.

-Siéntese, por favor.

¿Quiere tomar algo? -No, estoy bien.

-¿En qué puedo ayudarle?

-Le vi ayer hablando con don Arturo

sobre menesteres referentes a mi yacimiento.

-Así es. -Pues verá,

no me gusta que traten tales asuntos

sin estar yo presente. -Pensaba que lo aprobaba.

-¿Y por qué pensaba eso? -La actitud de él lo dio a entender.

Además, todos sabemos de su reciente amistad con el coronel.

-Que seamos amigos no significa que me guste

que me arrebaten la dirección de mis negocios.

-Yo lo definiría como ayudarla a llevar sus negocios.

¿No le agradan

los consejos del coronel? -Sí.

Su capacidad negociadora es indiscutible.

-¿Entonces?

-A mí me gusta llevar el control de mis negocios.

¡Y odio sentir que me arrebatan su control,

que me apartan de ellos! -Entiendo.

-A lo mejor la soledad me ha empujado a dejarme llevar por el coronel,

pero él, con esas costumbres tan antiguas y siendo militar,

hace caso omiso

a mis quejas. -¿Caso omiso?

-Sí, le entran por un oído

y le salen por otro.

-No es así. ¿Qué tiene que ver conmigo?

-Por favor, Felipe,

le ruego que ni anime ni aconseje al coronel

a meter las narices en mis asuntos.

-¿No será por falta de confianza

hacia el coronel? -No, no es por eso,

pero se hacen reuniones a mis espaldas, sin yo enterarme.

-¿Reuniones? -Sí, con el contable, por ejemplo.

Se pactó a una hora, al hombre le surgió un viaje.

Se cambió y nadie me informó.

Felipe,...

¿sabe usted algo que yo no sepa?

-Me temo que sí,

pero temo contárselo y generar problemas.

-Si no me lo cuenta,

va a tener problemas conmigo.

-El cambio de hora no fue por un viaje del contable.

-Explíquese. -Don Arturo quiso adelantarla.

Con premeditación y con tiempo.

-¿Y por qué hizo eso?

-Para que usted no acudiera.

-¿Cómo es que lo sabe usted? -Así me lo dijo él,

y así me lo dio a entender.

Esas reuniones son cosas de hombres, y siento puntualizarle,

que estoy completamente de acuerdo.

-Ya.

Pues, por como puede ver en mi cara

yo ni un poquito de nada.

(Bocina)

¡Muy bien!

¡Bravo! ¡Bravo! Pero qué bien lo habéis hecho.

¡Qué bien, Martín!

-No ha "estao" mal, no. -Pero ¿qué dices?

Casi me orino encima.

-Podrían hacer un poco más creíble los cachiporrazos.

Parecía "preparao". -Mira que eres exigente,

Lolita. -Pues opino lo que opino.

Si no le gusta la respuesta, no pregunte.

-Se te pega la malandrina

de tu señor. -¿Qué le pasa a mi señor?

-Pues nada,

que ayer me contestó muy malamente, "pa" qué engañarnos.

-¿Y usted qué le ha dicho?

-Pues nada, que... Me lo encontré, se iba a comisaría,

y se me quejó de que el aparato de las campanas estaba "escacharrao".

-Eso mismito me dijo a mí.

Que me llamaba y no le escuchaba.

¿Qué quiere que haga el hombre?

Si las cosas no funcionan como tienen que funcionar...

-No digo que no se queje, que ya intentaré apañarlo,

pero que no me grite.

No sé qué le pasa últimamente que no hay quién le aguante.

-¿Qué le va a pasar? ¿Usted qué cree?

Pues que la señora se le ha ido a la Gran Bretaña.

¿Cómo estaría usted si le pasa?

Ay.

Lo que quiero decir, Servando,

es que don Felipe lo está pasando mal.

Nadie mejor que usted le puede comprender. Tenga paciencia.

-Lo mismo hasta es buena la separación.

-No, no, no.

La separación nunca es buena para una pareja.

Con perdón.

-Pues yo creo que sí, Martín.

Después de lo que ha "pasao" con Huertas,

doña Celia no puede seguir ahí como si no hubiera "pasao" "na".

-¿Creéis que todos sus males

vienen de ahí?

-Es seguro

que ahí empezó "to", cuando la Huertas se encamó con don Felipe.

-O sea...

O sea, ¿que la Huertas

es la culpable de "to" este "desaguisao"?

-¿De qué desaguisado hablas?

-(SERVANDO CARRASPEA)

-¿Qué pasa?

-Hablábamos de doña Celia y de su viaje.

-Acabáramos. Creéis que se ha ido por mi culpa.

-Huertas,

reconoce que no has ayudado. -Ningún un matrimonio se rompe

por una infidelidad. -Por una no.

-¿O te tengo que recordar que no fui su única amante?

-Bien que lo sé, Huertas.

Lo que creo es que tú has "sío" la gota que ha "colmao" el vaso.

-O sea, que Felipe tiene la culpa de todo.

¿Y doña Celia qué?

-¿Qué culpa tiene? -¿Por qué no se ha quedado luchando

por ese amor? -Ahora la pobre va a tener la culpa.

-La que no tiene la culpa soy yo, ni estoy casada ni debo nada a nadie.

Y una vez aclarado el asunto, ¿en qué ayudo para el cumpleaños?

-Pues...

¿Música?

-Música, sí.

Es una fiesta lo que preparamos, no un funeral.

-Un momento, a mí nadie me había "hablao" de música.

-Pues ya lo digo yo.

No os preocupéis, la Huertas se encarga de amenizar el cotarro.

Don Mauro.

¿Qué hace por aquí? Le estaba esperando.

¿A mí? Sí, he de hablar con usted.

¿Molesto?

Todo lo contrario.

Yo también he de decirle algo.

Usted primero.

No pienso tolerar que siga alterando la vida de Teresa

y dándole disgustos. ¿Disculpe?

Pondré todo mi dinero a disposición de la defensa de doña Cayetana.

Buscaré a los mejores abogados

para ganar esta batalla legal. ¿A qué viene todo esto?

¿Cree que no sé que arremete usted contra doña Cayetana

porque sabe que Teresa se desvive por ella?

¿Piensa que voy a permitir

hacerle daño a Teresa?

Lamento que piense así de mí.

¿Y cómo quiere que piense?

Fernando.

¿Por qué querría yo verla sufrir?

Yo la amo.

¿Es lo que quería decirme? No.

Lo que quería decirle es que se equivoca con Cayetana.

Si de verdad quiere a Teresa, como creo que la quiere,

escúcheme con atención.

Mire,...

me alegro de que Teresa tenga a alguien

que la proteja, pero no ha de protegerla de mí,

sino de ella.

Explíquese.

Es la única responsable de las desgracias de Terea.

No es lo que Teresa opina.

Lo sé,

y usted ha de abrirle los ojos y hacérselo ver.

Fernando,...

es malvada. Quiere acabar con Teresa y con todo el que la quiere.

Está loca.

Ha perdido el seso

de tanto odio y venganza que tiene. Miente.

Ojalá pudiera contarle lo que sé, mas no puedo.

Pero Teresa confía en usted,

y si la quiere, aléjela de esa señora.

Y hágalo antes de que sea tarde. También para usted.

¿Para mí?

¿Por qué dice eso?

Cayetana ahora le necesita,...

pero llegará un día en que irá a por usted

igual que fue a por mí. ¿A por mí por qué?

Porque usted supone la felicidad

de la persona a la que ella más odia.

El único objetivo de Cayetana es destruir a Teresa.

No pienso seguir escuchando. Fernando.

He dicho que basta. No pienso caer en sus enredos.

No le creo.

No creo ni una de sus mentiras.

Se está usted equivocando, Fernando.

Dios sabe que no es como el cubano, pero no está mal.

-Está usted aquí.

-Rosina, me alegro de verla.

¿Le apetece un café?

-Lo que me apetece es que cierre el pico y no diga nada

hasta que termine.

-¿Qué ocurre?

-Que usted hizo para que no asistiera a la reunión.

Quiere apartarme de mis negocios.

No se lo voy a permitir.

Como ni lo niega, voy a decirle un par de cosas más.

-Sepa que yo siempre he llevado mis asuntos

mucho mejor de lo que mi esposo hubiera hecho,

y mejor de lo que lo haría usted

si yo se lo permitiera. -¿Está descontenta con mi labor?

-No, pero el tema

es otro. -Ah, ¿sí?

¿Y cuál es?

Que si usted no hubiera hecho por apartarme,

yo hubiera conseguido un buen trato.

¿Lo pone en duda?

-Verá, Rosina,...

si se aburre usted, quede con sus amigas para entretenerse.

Monte usted algo. -¿Que monte algo?

-Alguna iniciativa benéfica, un campeonato de chinchón,

o simplemente reunirse para hacer sus labores. Algo de mujeres.

-Mire, mi muy señor mío,...

hasta incluso casada con mi difunto esposo, siempre he hecho

¡lo que he querido!

¡Y ni usted ni nadie va a decirme ahora lo que tengo que hacer!

-¿Quiere bajar la voz? -¡Pues no quiero!

¡Como tampoco quiero

jugar al chinchón ni hacer labores! ¿Sabe por qué?

¡Porque no me da la gana! -¡Mantenga la compostura!

¿Qué va a pensar la gente? -¿Todo bien?

-No es nadie para decirme cómo me debo comportar.

Y no vuelva a ponerme la mano encima.

Lolita, pero ¿qué haces? Aún tengo cosas que hacer.

-Mañana. -No he terminado

con mis obligaciones. -Nadie se va a morir

por ello. Venga, tira. -Pero ¿qué...?

Bueno, pero ¿esto...?

(TODOS) ¡Feliz cumpleaños!

-¡Felicidades!

-Relájate, parece que te has tragado un palo.

-Os lo agradezco, de corazón. -Huy, hijo, pues no lo parece.

Parece que hasta te ha sentado malamente.

-Es que soy algo tímido, lo siento.

-Tú lo que eres es "apañao"

y requeteguapo. Hay que ver lo "desaprovechao" que estás.

-Bueno, no sé qué decir. Nunca nadie había hecho

algo así por mí. Nunca había celebrado

mi cumpleaños. -¿Nunca?

-No. -Pero ¿ni de niño chico?

-No. -Una cosa te voy a decir, amigo,...

a partir de hoy,

lo vamos a celebrar todos los años. ¿Clarinete?

-Bueno... -Venga,

ahora a mover el esqueleto, que no he subido el cachivache este

para que esté muerto de risa. (RÍEN)

-Bueno, pero... -¡Toma!

(RÍEN)

-¡Huy! -¿Cómo está...

todo el mundo?

-¡Bien!

-¿Alguien ha visto a mi amigo,

el payaso Martineto?

-Ahí, ahí.

Ahí.

-¡Martineto!

¡Martineto!

¡Aaah!

(Bocina)

-¡Toma!

(Bocina)

(Bocina)

(Carraca)

(AMBOS) ¡Huy!

-¡Bravo!

-¡Bravo!

¡Muy bien, muy bien!

-¡Bravo! -¡Pero qué bien!

Esto sí que es superar un trauma

por "to" lo alto. -Esa novia ya es historia.

A partir de ahora, los malos farios se los endiñas tú.

-Ay, mi Martín, que te quiero, ven.

-¡Bravo!

-Bueno, pues...

muchísimas gracias por todo, amigos.

Es muy importante

que alguien se haya acordado de mi cumpleaños.

-Simón,

ya eres parte de nuestra familia.

Te has "metío"... dentro de nuestros corazones.

Y no sabes

lo difícil que es salir de ahí.

-Pues me alegro, me alegro muchísimo.

Hoy va a ser el día más importante de mi vida.

No lo voy a olvidar.

De verdad. -Es que...

¡Ay!

-Gracias. -Ay...

-A ver...

-Anda, ven.

-Pide un deseo.

# Cumpleaños feliz.

# Cumpleaños feliz.

# Te deseamos todos.

# Cumpleaños feliz.

-¡Bien!

Parece que se ha quedado buena noche.

La brisa hasta se agradece.

¿Te ocurre algo, querida?

No, estoy bien.

Parece como si tuvieras la cabeza en otra parte.

¿Es por Fabiana?

¿Ha ocurrido algo, ha empeorado su estado?

No es eso.

Se trata de Cayetana.

Estás preocupada por el interrogatorio.

¿Se lo has dicho y no lo ha encajado? ¿Es eso?

No. No me he atrevido a advertirla.

Últimamente está muy inquieta.

Se encierra en la iglesia a rezar durante horas.

A solas. No quiere que me quede con ella. No sé cómo se tomará

lo nuestro.

Entiendo que te cueste, querida.

No es plato de gusto hacerlo.

Maldito seas, Mauro.

No pensaba decírtelo, pero ahora que hemos sacado el tema,

hoy Mauro vino a verme.

¿A ti? ¿Qué quería?

Malmeter contra doña Cayetana,

inventarse sucias mentiras sobre ella.

¿No te molesta?

También tengo que contarte algo

sobre él.

¿Recuerdas las cartas que me dio?

Son de Sara.

De Sara.

Sí.

En ellas confiesa

que fue contratada por Cayetana para malmeter.

Zenón estaba con ella.

No puedo creerlo. Te ruego, por favor,

que las leas y me des tu opinión.

He llegado a una conclusión,

o Cayetana es un monstruo que está intentando destruirme,

o Mauro es un embustero y un enfermo

que ha sido capaz de montar todo esto para mantenerme a su lado.

Cualquiera de estas opciones

es horrible y me entristece sobremanera, pero...

¿Pero?

Si Mauro tiene razón,

y Cayetana es ese demonio que él está convencido que es,...

mi ruptura con él no tendría sentido.

Fernando, necesito unos días para pensar en esto.

Lo entiendo.

Tómate el tiempo que necesites.

Gracias.

(CELIA) "Querido Felipe:

Si estás leyendo esto, supongo que ya estaré muy lejos de aquí,

lejos de ti,...

navegando por el océano en dirección a Inglaterra".

"Me gustaría decirte tantas cosas,

y sin embargo,

prefiero callar y guardarlas para mí misma

hasta que pueda ordenar mis sentimientos".

"Pero te diré una,...

algo que no pude decirte cuando te tenía delante".

"Perdóname".

"Perdóname por no haber sabido arreglar las cosas,

por haber tirado la toalla,

por rendirme".

"Es cierto que nuestra distancia empezó

porque me decepcioné de ti, porque el dolor que me hiciste

me hizo verte con otros ojos".

"Pero no eres el único responsable de esto".

"Yo tengo la misma culpa que tú".

-No puede ser.

-"Estaba tan obsesionada con el qué dirán,

que olvidé qué me decía mi corazón".

"Me olvidé de lo que realmente quería".

"Me olvidé

de exigir el respeto que merecía, y frustrada,...

me rendí".

"No luché por nuestro amor, Felipe".

"Esa es la realidad

y nunca podré perdonarme".

"He sido una cobarde

y habré de vivir con ello".

"Solo espero que este viaje

me ayude a ordenar mis sentimientos y a atender a mi corazón

por primera vez desde hace mucho".

"Confío en poder vivir lejos de mi hogar,

lejos de ti".

-No puedo vivir sin ti, Celia.

-"Hasta siempre, Felpe".

(REZA EN LATÍN)

Amén.

Teresa, me has asustado.

¿Por qué no te has unido a mis rezos?

¿Qué te ocurre?

¿Qué sucede? Me estás asustando.

Hay algo que debo decirte.

Te he dicho que la sastrería está cerrada.

-¿Y está segura de que no tiene nada más que decirme?

-Sí.

Que cierres la puerta al salir.

-No voy a ir a ningún sitio.

-¿Cómo has dicho?

-No voy a irme sin antes escuchar

lo que he venido a oír de sus labios.

-No te entiendo.

-¿No me felicita

por mi cumpleaños,...

madre?

¿Mauro?

Han retomado el caso.

¿Y qué va a hacer?

Va a interrogarte. ¿Otra vez?

Me da igual.

Que me interrogue.

Nada va a enturbiar

la felicidad que siento

por la recuperación de Fabiana.

Tienes razón, es una gran noticia.

La mejor de todas.

Temí no volverla a ver recuperada.

Sí.

Y por eso tenemos que dar gracias al Señor,

por este regalo. Tienes razón.

Eso es

lo más importante, Teresa, y nada más ocupará mi cabeza.

De hecho, había pensado poner una vela en agradecimiento.

¿Te parece bien? Es una gran idea.

¿Podrías ir a por una?

Enseguida vuelvo.

Señora.

¿Y el retrato?

Cuando esté listo

todo lo que te pedí, anuda una tela en el Cristo.

¿Entendido?

¿Estás bien?

-Sí.

No te preocupes por mí.

-Eso es difícil de cumplir viéndote así,...

hecho un guiñapo.

¿Qué haces sentado en mitad de la escalera?

-No tengo fuerzas

ni para levantarme.

-¿Y esa carta que sujetas

con tanto ahínco?

¿Acaso has recibido malas noticias?

-Sí. Se podría decir que son malas noticias,

sí.

"Solo preciso ver un momento a Simón".

-Como no tenga una "retratura", se va a ir por donde ha "venío".

¿No está en su cuarto?

Ni en su cuarto ni en "to" el altillo, no ha "dormío" aquí.

Desde anoche después de la fiesta, nadie le ha vuelto a ver.

¿Y dónde está?

Eso mismito le gustaría saber a una. Me tiene

en un sinvivir.

"(Puerta)"

-Adelante.

-Doña Rosina.

Usted otra vez por aquí.

¿Tiene más quejas sobre el coronel?

-No. Por favor, dígame que no es más que un error.

Por favor.

-¿Cuándo se lo han entregado?

-Hace un rato.

Un mozo me lo ha traído a casa del juzgado.

-Lo lamento, pero no es un error.

Van a reanudar la vista contra Pablo.

La vista será mañana mismo.

Respóndame a unas sencillas preguntas.

-Su insistencia me está pareciendo molesta.

Descuide, que no la retendré en demasía.

Además, no es de usted

sobre quien quiero preguntar, sino sobre Úrsula.

Llevo todo el día buscándola.

No está en casa y los vecinos no me han dado noticia de su paradero.

¿Por qué cree que yo pueda dárselas?

Porque de lo que sí me he podido enterar es de que la vieron anoche

en la puerta de su sastrería.

Fue usted la última persona que la vio.

No puedo resolver

sus dudas.

¿Y tampoco puede contarme qué contenía el sobre que le dio?

"Fernando, no sé qué pensar".

"Cayetana dice que no ha hablado con Sara"

ni con Zenón. Y dudas que esté diciendo la verdad.

¿Cómo no iba a hacerlo?

Entiendo tu malestar.

Si Cayetana estuvo detrás de lo ocurrido,

lo cambiaría todo.

O quizá sea al contrario.

No te comprendo.

Escúchame.

Si Cayetana ha sido capaz de orquestar

semejante felonía,

¿no sería una prueba más de su enajenación, de su locura?

(ROSINA) "Liberto, disculpa,"

¿dónde puedo encontrar a tu tía?

-Va a ser fácil darte ese capricho, en la sastrería.

-Como ves, está cerrada,

y me han dicho que lleva así todo el día.

-Qué raro, me imaginaba que estaría aquí.

Mi tía no es amiga de tomarse días de asueto.

Hoy le ha dado a todo el mundo por desaparecer.

Esto bastará para empezar de nuevo.

¿Qué demonios...?

¡Cochero!

¿Por qué se detiene? Continúe su marcha.

Queda un largo camino hasta la estación.

¿Qué se cree que está haciendo?

Salga inmediatamente. -Temple, no tenga tantas urgencias.

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Acacias 38 - Capítulo 449

07 feb 2017

Teresa lee la carta de Sara y su confesión de autoinculpación. La señora no puede creer la falsedad de Cayetana. Susana chantajea a Úrsula con contar sus secretos más ocultos sino vende las joyas y la sastra acepta ayudarla. Rosina se entera de que Arturo la dejó de lado en la reunión premeditadamente. La señora discute con Arturo por apartarla de sus negocios. Servando y Martín preparan su número de payasos para el cumpleaños de Simón. Felipe lee una carta de despedida de Celia en la que le expone sus sentimientos y se derrumba. Cayetana le entrega a una secuaz una fotografía de Úrsula y jura venganza.

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  1. Eva

    Que la serie siga pero que Cayetana se vaya. No tiene emoción porque ya se sabe que se va a ir de rositas. Y la boba de Teresa cayéndose le la baba con ella. A ver si le buscan otra novia a Mauro y que se olvide de esa sosa. Todo lo que hace Cayetana lo justifica pero a Mauro nunca le cree. La historia Elvira-Simon aburre. Es repetición de Leonor-Pablo, solo cambia que ahora es una niña caprichosa e insoportable.

    09 feb 2017
  2. Pepin Palomo

    No se cuantos capítulos quedaran,pero tengo ganas que descubran a cayetana,aunque esto signifique que la serie esta llegando a su fin. Que pena me gusta mucho

    08 feb 2017
  3. Eduardo

    A este paso me van a tener q contratar a mi se están cargando a todos

    08 feb 2017
  4. Luz García

    Lo más deplorable es el personaje de Servando. Parece un payaso actuando para público infantil. ¡por favor!!!! Cualquier capítulo de Bob esponja es más creíble!!!!

    08 feb 2017
  5. Conchi

    Ese duelo ... qué encerrona le habrán podido preparar a Liberto ... preocupante, esperemos que las cosas sucedan como esperamos y no tengamos un final inesperado y desagradable.

    08 feb 2017
  6. Saro

    Por fin ha vuelto la verdadera Rosina Rubio, nos pasaba como a Liberto, habíamos dejado de reconocerla...¡qué genial ha estado hoy! ha sacado su carácter de nuevo, tal y como la animó Liberto y le ha parado los pies tanto a Arturo como a Felipe, (feo detalle soltarle todo el humo a la cara) genial el modo en que Rosina le apaga el cigarrillo...y Liberto...¡qué miradas le ha lanzado a Arturo! Que no se le ocurra tocar a su Rosina, éso a él no le gusta. ¡Grande, extraordinaria Sandra!

    08 feb 2017
  7. Saro

    Muchos seguidores de la pareja Liberto-Rosina tenemos la esperanza de que vuelvan a estar unidos y felices, porque consideramos que Jorge y Sandra son los mejores actores de Acacias y por tanto nos gustaría seguir disfrutando de su buen hacer, su calidad interpretativa, su autenticidad, su frescura, su chispa y su extraordinaria química que traspasa la pantalla; consiguen seducir y sorprender al espectador con sus impecables interpretaciones. Otra forma de ver la aceptación que tienen estos dos grandes actores, es echar un vistazo a los videoencuentros que figuran en el Facebook de la serie; de los ocho que existen, el de Jorge y Sandra ha tenido 49.164 reproducciones, más del doble de su inmediato seguidor, lo que indica el gran interés público que existe por estos actores. Esperamos que ninguno de los dos se vea forzado, por el guión, a tener que abandonar la serie (como ya ha sucedido con otros) ése sería el motivo por el qué muchos dejaríamos de verla (yo la primera) pues perdería todo interés. A los espectadores nos gusta lo mejor y ésos son Jorge y Sandra.

    07 feb 2017
  8. Alba

    Este capítulo ha estado súper interesante, deseando ver la reacción de Susana cuando se entera de que Simón es su hijo. En el cumpleaños de Simón se ha echado de menos la presencia de Elvira, podría haberse escapado un ratito. Me encanta como Rosina pone firme al coronel, es un machista. Lo que no me puedo creer es lo de Fabiana y Teresa, pero que más pruebas necesitan para darse cuenta de lo malvada que es Cayetana?

    07 feb 2017