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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 425 - ver ahora
Transcripción completa

Lolita me contó que Úrsula había convocado una reunión secreta

con los miembros de la junta y quitarle a usted la presidencia,

y la señora fue para evitarlo.

¿Entonces?

Úrsula empezó a chincharla,

a tratar de desestabilizarla,

¿Y qué hizo Cayetana?

La señora empezó a ponerse muy nerviosa,

le entró un sudor frío y, entonces, cogió las tijeras, ¿sabe usted?

Pero es que yo la vi tan bien... Mas no lo está.

Su mal está durmiente y puede volver a salir

y arruinar todo lo que hacemos por ella.

¿Cree usted que esto nos traerá calamidades?

-Don Felipe Álvarez Hermoso,

¿y por qué te metes en medio de un matrimonio, mujer?

¿No sabes que lo único que se consigue

es terminar peor de lo que una entró?

Y si no, que se lo digan a Herminia, faenaba

en casa de los Álvarez Hermoso,

y terminó suicidándose.

Ya nada más importa. Solo tú y yo.

Tú y yo y la vida que nos queda por delante.

Juntos, sin nadie que nos separe.

Ya que le veo, tenga,

ábralo.

Sara, son preciosos, de verdad.

-Venía a invitarles a cenar a mi casa esta noche.

y dar la bienvenida a la navidad.

-Es un honor, será un placer.

-He he puesto a mis abogados a trabajar para conseguir

que el brote de locura de Cayetana no afecte en la decisión del juez.

Temo que el juez quiera encerrarla en una casa de reposo.

Espero poder evitarlo. -Buenas noches.

Buenas noches,

qué callado se lo tenía usted.

¿Me acompaña a tomar una copita de Oporto?

-¿Dónde se habrá metido esta mujer? -Ni idea.

-Lleva unos días que no es ella. -¿Cómo?

-Últimamente tiene un comportamiento extraño,

contestaciones, salidas de tono y ahora esto.

Empiezo a estar harto.

-Gracias.

-¿Gracias por qué?

-Porque hacía tiempo que no me reía.

Ay...

-¿Decías algo, Liberto?

-¿Yo? No.

Será que oye usted mal, es posible que necesite trompetilla.

Y que tú necesites un par de azotes, descarado.

-¿Me los va a dar usted? -¿Qué les pasa?

-¿De veras quiere saberlo?

Lo mismo es que me amas más a mí.

¡Ay! ¿Qué ha sido eso, por Dios?

Siento no haber podido venir por el barrio antes,

he estado en el hospital con Cayetana.

¿No podemos dejar de pensar en ella, aunque sea por un día?

Ven.

¿A qué aguardas, Mauro, puedes pasar?

¿Te encuentras bien? Sí, bueno...,

algo incómodo, me resulta muy extraño estar en esta casa

después de todo lo que ha ocurrido.

Ya, lo comprendo, pero ya no es tiempo de mirar para atrás,

ahora solo hay que pensar en el futuro.

Veo que, al final, Cayetana se salió con la suya

y decoró la casa.

Según me comentó Fabiana, Cayetana tenía ese empeño.

quería que encontrara la casa así cuando regresara.

Estaba tan ilusionada con que pasáramos las navidades juntas.

Pues yo no estoy tan acostumbrado a ver tanto adorno de navidad,

la mayoría las he pasado haciendo guardia.

Como mucho, comiendo un trozo de turrón antes de seguir la faena.

Yo tampoco puedo presumir de navidades dichosas,

sobre todo en mi infancia, encerrada en el hospicio

y viendo por la ventana cómo fuera lo celebraban.

Como otras niñas

disfrutaban alegres e ilusionadas.

Soñaba con ser como ellas,

pasear por la feria que instalaban tras los muros del hospicio,

subirme al tiovivo y a la noria

y comer algodón de azúcar, pero mi realidad era bien distinta.

En ella no había lugar para ferias. No,

allí daba igual que fuera navidad o verano,

lo único que importaba era luchar para no enfermar,

conseguir llevarse algo de comida a la boca, sobrevivir día tras día.

Señorita, ya está bien de malos recuerdos,

ahora solo debemos tener en cuenta el futuro,

tú lo has dicho antes, y tu futuro es

que voy a lograr que esta sea la mejor navidad de tu vida.

No te va a resultar difícil,

me basta con tenerte a mi lado para lograrlo.

Ese es mi mejor regalo.

Eso no es suficiente, te prometo que voy a hacer realidad tus sueños.

Mañana nos veremos en mi casa,

te tendré una sorpresa preparada.

¿Se encuentra ya mejor? -Sí, sí, no se inquiete.

Ay, tan solo ha sido

un pequeño vahído motivado por el sobresalto.

-Ya, por el vino.

-Gayarre, ¿se puede saber qué ha pasado en la cocina?

¿Qué fue ese estruendo?

-Disculpe, señor, todo ha sido mi culpa.

Tropecé y se me resbaló la sopera de las manos,

lamento haberles sobresaltado, señor.

-Ya ve que ha sido así. -No sea tan duro con su mayordomo.

La culpa no ha sido solo suya.

-¿Cómo que no? -Los verdaderos culpables son...

mis débiles nervios.

Ese estruendo me recordó al terrible secuestro

que vivimos entre estos muros, disparos,

la tensión vivida... -Es de entender.

-La verdad es que estoy todavía muy sensible con ese tema.

Lo lamento muchísimo, pero

me gustaría retirarme a mi casa, tengo que descansar.

Liberto, ayúdame, por favor.

-Por supuesto, tía.

-Les agradezco muchísimo su invitación.

y lamento que la noche haya transcurrido tan accidentada.

Descuide, lo importante es que descanse y se reponga.

Gracias. Vamos.

-Con Dios. -Con Dios.

-Si me disculpa, señor, iré a recoger los restos de la sopera.

-Vaya, Gayarre, vaya.

Hija, ¿no te sientas con nosotros?

Si no le importa, a mí también me gustaría retirarme a la alcoba,

estoy fatigada. Felices fiestas, doña Rosina.

Al parecer nos hemos quedado solos,

¿le apetece tomar un digestivo conmigo?

-Un dedal, para mojarme los labios.

Arturo, lamento mucho lo sucedido,

creo que estas fechas me están afectando más de lo que pensaba.

-Normal,

son las primeras navidades que pasa sin su familia.

-Sí, puede ser, pero aún así,

no debería haber pagado mi malestar con Liberto.

El pobre muchacho no tiene la culpa de nada.

Siempre ha sido tan bueno y galante con su tía,

como seguro lo será también con Elvira, no lo dude.

Es digno de su hija.

-Quizá necesite algo más que un dedal.

(PIENSA) "Por una vez que viene una chica a visitarnos

y yo contando batallitas, ¿por qué no me cerró el pico?"

-Gracias.

-¿Gracias por qué?

-Porque hacía tiempo que no me reía.

Ay...

¡Celia!

Al fin te dignas a aparecer, ¿dónde has estado?

-Por ahí.

-¿Eso es una respuesta? -La única que mereces.

-Te esperaba para cenar.

-Yo he tenido que aguantarme muchas veces y cenar sola,

-Pero son fechas señaladas.

Celia, estaba muy preocupado, temí que te hubiese ocurrido algo,

por eso salí en tu búsqueda. -No tendrías que haberlo hecho.

Ya ves que estoy bien.

-Tus ausencias del hogar ya son una mala costumbre,

no son horas para que una mujer casada ande sola por la calle.

-¿Y sí lo son para un hombre casado? -Celia, por favor.

¿Hasta cuándo vas a mantener esta actitud conmigo?

Me estás cansando, te aviso.

-Pues lo lamento mucho por ti porque no creo que cambie.

-No montemos un espectáculo en plena calle.

-Lo tienes muy fácil, déjame que me vaya.

-¿Acaso pretendes hacerme pagar mi desliz

lo que me queda de vida? -¿Tu desliz?

Ahora lo llamas así.

-Te dije que no volvería a ocurrir, ¿qué más quieres?

-Quiero a un hombre que me ame lo suficiente,

como para no pedirme perdón por sus continuas humillaciones.

quiero un esposo que se limite a no cometerlas.

-Ojalá pudiera dar marcha atrás en el tiempo y enmendar mi error,

pero no puedo. -Descuida, de nada valdría.

Los dos sabemos que volverías a actuar de la misma forma.

No digas eso, los dos sabemos que merecemos otra oportunidad.

-No me toques.

No nos merecemos nada.

Buenas noches.

-No sabía que la situación era tan grave.

-Ese asunto no nos incumbe.

Dejémosles en paz con sus cuitas. -Tú calla.

Con el numerito que has montado en la cena,

no tienes derecho ni a decir esta boca es mía.

# Pero mira cómo beben los peces en el río,

pero mira cómo beben

por ver a Dios nacido. #

# Beben y beben y vuelven a beber...,

¡No, no, no, no!

Esto es un desastre, señores, de verdad.

Vamos a comenzar desde el principio.

-¿Otra vez? Los peces se van a emborrachar de tanto beber.

-Lolita, esto es la hecatombe, más que un coro

parece un rebaño de ciervos. -No se crea, tampoco es así,

en Cabrahigo he visto cabras más afinadas.

-Nos van a correr a gorrazos. -¿Qué es este escándalo?

-¿Qué hacen aquí todos estos niños?

-Disculpen ustedes, disculpe, don Ramón,

pero su hija, María Luisa, nos dio permiso para ensayar en su casa.

-Está bien, podéis continuar, solo que nos ha sorprendido.

-Nos encanta que nuestra casa sea el centro de los preparativos

-Aguarde a escucharles berrear,

para estar tan encantada.

-Mujer, no digas eso,

si navidad y niños son pura alegría.

¿Y tú qué haces batiendo huevos? -Para aclararles la voz,

Servando los ha dejado afónicos de tanto ensayar.

-¿No sería mejor un chocolate caliente en vez de tanto huevo crudo?

-Serás descarado, niño, venga.

-Servando, deja al muchacho que tiene razón.

-Lolita, vete a preparar un buen desayuno

para los artistas.

-Son ustedes demasiado buenos con ellos,

ya desayunarán cuando canten como deben.

-Entonces van a pasar hambre los pobres.

-Servando, no sea sargento

y déjalos descansar. -¿Tú a dónde vas tan temprano?

-A la calle,

a terminar de organizar la decoración navideña

y a "La deliciosa" a ayudar con la chocolatada.

-Sí que estás ocupada, hija.

-No me queda otra, padre.

-A ver, entonces, ¿desayunamos o no?

-A las buenas, con su permiso vamos a probarles estas chaquetas

a los chiquillos, ya están arregladas.

-Espero que disimulen los tomatazos que nos van a tirar.

Tanto interrumpir el ensayo, esto va a ser un desastre.

Venga, venga...

-A probárnoslas, a ver.

Déjalo ya, de verdad, no tengo hambre.

No diga eso y tómelo todo que tiene que recuperar fuerzas.

Que se está quedando hecha un pajarito.

¡Venga!

Teresa, al fin.

Mire usted, que parece que le vuelve el hambre al verla de nuevo.

Vengo de hablar con los doctores, Cayetana.

Andan muy satisfechos, parece que estás mucho mejor.

No hay que ser médico para ver eso.

Hoy ha dormido como un ángel, ni siquiera le pusieron calmantes.

Entonces podré irme a casa, ¿no?

Y celebrar navidad contigo.

Sin prisas, aún no están seguros de que está todo bien.

¡Ay qué lástima! Quiero cantar villancicos contigo.

¡Arrea! Pues lo cantaremos aquí mismito.

Ahora lo único de enjundia es que usted se recupere.

Fabiana tiene razón, tiempo tendremos de celebraciones.

¿Me lo prometes?

En tal caso, id a casa y acabad de prepararlo todo.

Yo me quedo y los médicos van a cuidad de mí.

Calle, señora, que Fabiana se queda con usted.

No se me ha perdido nada fuera,

y ahora, venga,

acábese la leche, vamos.

¿Qué ocurre?

¿A caso no crees que esté mejor?

Seguro que sí, señorita, si no parece ni la misma,

pero, precisamente, eso es lo que me preocupa.

No lo comprendo.

Bien sencillo es,

si termina por recuperar la sesera,

la justicia podría pedirle cuentas de nuevo, ¿no es así?

Quizá tengas razón, se salvó del garrote por su demencia,

pero si está mejor es posible que retomen la condena.

¿Entiende usted entonces a Fabiana?

Ninguna de las dos cosas son buenas para ella,

pero yo prefiero que siga con la sesera blanda

antes que muerta por garrote, señorita.

Esas guirnaldas no están bien puestas y que se vean más las piñas.

La navidad ya está aquí y queda faena por hacer.

Limpia todo esto, por favor, y ese botijo fuera de aquí.

Vamos.

Felices fiestas, don Fernando.

-Señora.

-No tenga usted tanta prisa,

Le echamos de menos en la última reunión del patronato.

-Reunión que nunca debió celebrarse,

y menos a espaldas de Teresa.

-Visto el resultado, quizá tenga usted razón.

Quién hubiera pensado que dejaría acudir a Cayetana en tal estado.

-Por lo que sé, fue usted la culpable de su lamentable reacción

con sus provocaciones. -Le han informado mal.

Nada le hice para que actuara de esa forma.

Es mujer está demente.

Encerrada y bien cuidada

es como tendría que estar y no en la calle.

-Se equivoca,

bajo el cuidado de Teresa y Fabiana es donde está mejor.

-Veo que no voy a poder hacerle entrar en razón,

Teresa le tiene bien enseñado. -Cuide sus palabras,

lo crea o no, tengo mi propio criterio.

-Descuide, no quería ofenderle, pero comprenda mis dudas.

He sido testigo de cómo Teresa lo usaba para sus propósitos.

-A pesar de sus disculpas sigue usted insistiendo en sus ofensas.

Yo no soy ninguna marioneta. -No es culpa suya,

es culpa de ella, no me extraña que lo tenga engañado

parece frágil e inocente,

pero le aseguro que nada de eso es.

-En el nombre de la estima que profeso a Teresa,

no le permito que hable así de ella.

-No, don Fernando,

no es estima, sino amor,

lo que siente usted por ella, por eso

está tan ciego a sus manejos. -No sabe lo que dice.

-Se equivoca,

sí lo sé...,

he notado cómo la mira, por cierto,

una mirada que no he visto en ella.

-Quizá sus sentimientos no sean correspondidos.

Veo que no me he equivocado,

como no yerro tampoco

si afirmo que un día usted se va a arrepentir

de todo lo que está haciendo por ella, y ese día,

no está tan lejano.

No le quiero entretener más, que pase usted

una buena navidad.

Cuando acabes de servir las mesas

termina la decoración de las paredes que no llegamos.

-¿Cómo estás, querida? -Por si no lo ves, sobrepasada.

Dando órdenes de decorar la calle y ahora en la chocolatería.

-Estás hecha una generala.

-Me temo que no llego ni a sargento chusquero.

A este paso llegamos para año nuevo,

y nunca para navidad.

-Templa un poco que llegamos a tiempo.

-No podré si me detengo.

Aguarda que tenemos que hablar de los dulces.

-Cuánta actividad hay hoy, ¿acaso ocurre algo?

-Pues la navidad, ni más ni menos.

Y que esta tarde celebramos una chocolatada con amigos y vecinos.

Esperamos contar con ustedes. -Se lo comunicaré a mi señor,

pero no puedo asegurarle nada.

-Traten de venir que es una tradición muy bonita.

Lo pasamos siempre muy bien,

eso si llegamos, porque estamos desbordados.

-Seguro que lo consiguen,

ya estarán acostumbrados de los años anteriores.

-Sí, pero es mi primera vez al cargo.

-"La deliciosa" no es un negocio familiar? Creí que era suyo.

-Sí, pero hasta ahora mi madre ha dirigido el negocio.

-¿Y dónde está ahora su madre?

No me diga que le ha ocurrido alguna desgracia.

-No, en absoluto,

está feliz viviendo en París con su reciente esposo.

-Me alegra saberlo.

Perdón, pero ¿ha dicho su nuevo esposo?

¿A caso se acaba de casar? -Sí.

Era viuda. -Ah.

Me hubiera gustado conocerla, será una mujer

inquieta y con iniciativa, hoy aquí, mañana en París.

-Ya lo creo que sí, es una mujer de armas tomar mi madre.

-¿Y hasta la fecha

siempre había vivido en esta ciudad? -Casi toda su vida,

aunque me contó que pasó algunas temporadas en el norte.

-Ah, ¿y cuánto hace de eso?

-Yo creo que era una niña que pasó temporadas en San Sebastián,

pero no debía tener más de diez años.

-Entones, ya hace mucho de eso, ¿no? -Le digo que tenía diez años.

Aunque sigue estando joven y guapísima.

Y no es pasión de hijo, llevo un retrato en la cartera.

Mire la madre que tengo.

Casi nada.

-Sí que tiene razón, sí que es bella.

Tome.

No quiero entretenerlo más que aún tiene mucha faena por delante.

Hasta más ver. -Con Dios.

Padre, ¿me permite que le comente algo?

Claro. Dime, hija.

A pesar de que la velada de anoche

resultara algo accidentada, me alegró ver que invitó a doña Rosina.

Hija, lo hice porque la encuentro muy sola.

Para ciertas personas son fechas difíciles sin la familia al lado,

y la pobre mujer está algo descentrada.

Sí, alguna prueba dio durante la cena.

La soledad puede ser muy traicionera

y esta mujer enviudó hace poco.

No me malinterprete, padre,

doña Rosina puede ser algo peculiar,

pero resulta de mi agrado.

Haría bien en frecuentar su compañía y conocerla mejor.

Entiendo lo que quieres decir, pero no sigas por ahí,

no necesito más compañía a mi lado, estoy bien así.

Permítame que le contradiga,

usted mismo lo ha dicho,

la soledad no es buena y usted lleva demasiado tiempo solo.

El tiempo que Dios ha querido, nada más.

Sepa que ni a Dios ni a mí nos importaría que rehaga su vida.

Aún está a tiempo de hacerlo.

Disculpe mi atrevimiento, quiero que sepa que cuenta con mi apoyo.

Y yo te lo agradezco, hija, pero no lo necesito.

Entre esa mujer y yo no hay más que cierta estima.

Pero eso podría cambiar.

Es posible.

pero solo el tiempo lo dirá.

¿Acudiremos a la chocolatada en "La deliciosa"?

Me han comentado que es tradición en el barrio.

Lo sé, pero esta noche no me apetece salir,

prefiero quedarme en casa.

En ese caso yo me quedaré a su lado.

¡Ay!

¿Estás bien, -Sí, es que no he visto el estrado.

y eso que no es pequeño.

No sé qué me ocurrió.

-Me acabas de decir que no lo has visto.

Estabas inmersa en tus pensamientos.

-No me refiero a mi tropiezo de ahora,

sino a mi comportamiento

de noche en la cena. -Ah, entiendo.

Debo decirte que no fuiste la única responsable,

mi comportamiento también dejó mucho que desear.

-Fue una situación extraña.

no estaba preparada para verte junto a otra mujer.

-Pero no fui el único que trataba de rehacer su vida.

-Entre Arturo y yo solo hay amistad,

lástima que él empujó a invitarme a cenar.

-Pues ayer parecía que había algo más, pero descuida,

Debemos alegrarnos de que ambos intentamos empezar de nuevo.

-Pues insisto que en mi caso no es así.

Pero, la verdad, creo que Arturo es un señor muy elegante

educado y serio.

-Elvira también es una muchacha agradable y divertida.

Ojalá que al final todo cuaje,

y esto sea el comienzo de nuestra dicha, que ambos lo merecemos.

-¿Qué hacéis aquí?

No estaréis preparando un nuevo espectáculo.

Espero que hayas confesado para poder comulgar en la misa de gallo.

-No tema, tía, no es nada de eso, tan solo charlábamos.

-¿Cómo te encuentras hoy, Susana? -Bien, hasta que os he visto juntos.

-Discúlpanos,

los dos estamos arrepentidos por nuestro comportamiento de ayer,

pero no se volverá a repetir. -Espero que así sea.

A ver qué le vamos a decir al coronel y a su hija para justificaros.

-Pues pierde cuidado,

ya me encargué yo de disculparme y no le dio la mayor importancia.

-Espero que no te equivoques, Rosina.

¿Vamos, Liberto? Acompáñame.

Más chocolate con churros para los niños y café para los señores

que hay que promocionarse. Quién la ha visto y quién la ve.

-La verdad es que

no puedo estar más orgulloso de ella.

Ya veo, solo me falta traerte un cubo

para recogerte la baba, padrazo.

-Habéis estado a la altura, la chocolatada ha sido un éxito.

-Ojalá mi madre pudiera verlo.

-No comas tanto churro, zagal,

que te vas a quedar sin voz.

-Mira quién habló,

si ya se ha metido al buche una docena.

-¿Yo?

Serán los nervios, yo habitualmente como igual que un pajarito.

-Como el pajarito más hambriento del mundo, que nos conocemos.

-Ojalá mi Leonor y Pablo estuvieran aquí con nosotros.

-Están bien, acordándose de usted celebrando las fiestas.

-Seguro que sí, señora.

Tómese un chocolate con churros,

que las penas con pan son menos penas.

-Un momento de atención.

Quiero agradecerles a todos

su asistencia, como saben,

la chocolatada es una tradición de mi madre que no queríamos

dejar de celebrar en su ausencia.

Y no podíamos haberlo hecho

sin la ayuda de mi prometida, así que, gracias, María Luisa.

(TODOS) ¡Que hable, que hable, que hable!

Me temo que vas a tener que hablar.

-Está bien, antes de nada y ahora que estamos todos,

quería desearles unas felices fiestas.

-¡Bravo!

-Espero que estas navidades estén llenas de buenos sentimientos

y que nuestros deseos se cumplan,

trayendo felicidad y dicha a nuestras calles.

-Así se habla, Luisi.

-Quiero que sepan que estoy muy orgullosa de vivir en Acacias,

y que podemos tener nuestras diferencias,

pero nos apreciamos como lo que somos.

una gran familia. Feliz navidad a todos.

-¡Feliz navidad, Luisi!

Y no quería hablar, menudo pico de oro tiene.

-Y ahora, sin más dilación,

vamos a ver qué nos han preparado Servando y los niños del coro.

-Llegó la hora.

Que Dios nos pille confesados.

-Tranquilo, Servando,

es navidad, ya verás como todo sale fetén.

Ya verás.

-Ya quisiera yo tener tu misma fe, zagal.

-Celia, ¿te importaría acompañarme a la sastrería?

Está refrescando y he olvidado coger algo de abrigo.

Cojo la capellina y nos vamos.

Gracias por acompañarme, querida.

-No hay de qué, has sido tú quien ha insistido que lo haga.

-Así es,

la verdad es que quería comentar contigo algo a solas,

a salvo de miradas indiscretas.

Quiero saber cómo estás, estoy preocupada por ti,

ayer no pude evitar verte discutir con Felipe.

-Perdóname, sé que tu inquietud es sincero,

pero prefiero no hablar de eso.

-Estamos entre amigas.

-Y así te considero, por eso te lo pido con toda confianza.

Además, lo que me ocurre con mi marido no tiene mayor enjundia,

como todo matrimonio tenemos nuestros más y nuestros menos.

-Pues parecen más menos que más.

Solo quiero ayudarte, Celia. -Y así te lo agradezco.

Pero es mejor que marchemos a ver el coro,

ya te digo que no nos pasa nada. -Muy bien.

-Aunque insistas en no ser sincera conmigo, yo

no te pagaré con la misma moneda y te voy a decir todo lo que sé.

Te lo debo como amiga. -¿A qué te refieres?

-He visto a Felipe

con esa criada que te trae por la calle de la amargura,

la tal Huertas, lo de tu marido con el servicio ya clama al cielo.

Parece que vuelves a tener una criada rondando tu casa.

No me mires así, lo digo por ti.

Para que estés prevenida.

-¿Pero qué hacéis todavía aquí?

¡Vamos que empieza a cantar el coro!

-Ya salíamos, Trini. Gracias. -Vamos, Celia.

Celia, querida, has perdido la color, ¿ocurre algo?

-Yo no sé qué te habrá dicho la bruja esa, pero no le hagas ni caso.

-Lo sé, Trini.

Venga, vamos a ver el coro.

-Celia, querida ¿seguro que estás bien?

-Sí, Trini, no insistas, te lo ruego.

¿Ocurre algo?

-Luego hablamos.

-Tía, parece más atenta a los Álvarez de Hermoso que a los niños del coro.

-(SUSPIRA)

-Fíjate, que a pesar de este trajín,

están siendo las mejores navidades de mi vida.

-Yo también lo siento así.

-Y eso que no me quito a mi madre de la cabeza.

La echo mucho de menos. -Lo sabemos, Víctor.

Pero no te va a faltar el calor de una familia.

Esta noche cenarás con nosotros, todos juntos.

Muchas gracias, pero no quiero molestar.

-Arrea, pero si no es ninguna molestia, por favor.

-Así es, y no pienso aceptar un "no" por respuesta.

-Si que se hacen esperar estos zagales.

-Aguarda a escucharlos para tener tanta prisa.

Ahí estamos. ¿Preparados? ¿La voz caliente?

-Servando, que se va a acabar la navidad sin comenzar los villancicos.

-Ya vamos. ¿Preparados, chicos? -Sí.

-Que Dios reparta suerte, porque como reparta justicia...

Vamos arriba.

Bueno, antes...

de empezar permítanme que este concierto de villancicos.

se lo dedique a mi Paciencia

quiera Dios que

hasta la lejana Cuba le llegue

el canto celestial de estos niños.

-Tanto como celestial... -Como yo,

muchos de los aquí presentes tenemos seres queridos lejos,

doña Juliana,

don Leandro,

Pablo...,

la señorita Leonor,

el pillastre del Tano...

Pero no nos pongamos tristes, no es momento de penas

sino de recordarles con cariño,

esperar su pronto regreso y agradecer

a los que aquí estamos, buenos amigos todos,

que pasen con nosotros estos días

en estas fechas tan señaladas.

Y, sin más,

vamos a dar comienzo.

Preparados.

Un, dos, y...

# Campana sobre campana,

y sobre campana una,

asómate a la ventana,

Qué decías, mastuerza, si parecen ángeles del cielo.

-Ya les oigo, es sí que es un verdadero milagro de la navidad.

que los ángeles tocan qué nueva nos traéis. #

# Recogido un rebaño...

# Voy a llevar al portal

# Belén, campanas de Belén,

que los ángeles tocan qué nueva nos traéis. #

¡Muy bien, muchachos!

No sé cómo lo habéis hecho, pero lo habéis bordado.

Feliz navidad, amor mío. -Contigo no podía ser

de otra manera.

¡Oh! Martín, que nos va a ver todo el mundo.

-¿Y qué más da? Es navidad y te quiero.

-Pues es que tienes razón, ¿eh? -Ven aquí y bésame.

-Feliz navidad, Víctor.

Y feliz navidad, doña Rosina. -Feliz navidad, Lolita.

-Feliz navidad.

Felices fiestas, mi amor, espero que en las próximas estemos casados.

Arrea, Servando,

que está emocionado, ¿eh?

-¿Yo?

Qué dices, muchacho, será de lo que has desafinado.

-Eso no es cierto, anda.

-Pues claro que no, zagal, si tenías razón,

¡si es que lo has hecho fetén!

Te lo ruego, Mauro, quítame la venda.

Ya está casi todo listo,

solo te pido un poco más de paciencia.

Me pides un imposible,

ardo en deseos de conocer la sorpresa que me aguarda.

Está bien, en ese caso te daré capricho,

y no alargaré más tu tortura.

¿Qué estás trajinando?

En un suspiro lo averiguarás.

No puede ser.

No he encontrado ninguna feria cercana,

así que he traído una hasta casa.

Te prometí la mejor navidad de tu vida,

esa que nunca pudiste pasar en tu infancia.

Tan solo lamento una cosa,

no haberte logrado traer algodón de azúcar.

¿Quieres pasar la tarde conmigo en la feria?

No hay nada que desee más.

¿Estás bien? Sí.

Solo estoy, aún, algo débil por la herida,

solo necesito apoyarme.

Hazlo en mí, siempre podrás hacerlo.

Nos tendremos el uno al otro para apoyarnos,

ayudarnos y amarnos.

Para siempre jamás.

Feliz navidad, cariño.

-Nada tiene de dichosa.

(SUSPIRA)

-Vamos, Celia, por favor,

hagamos una tregua,

aunque sea solo hoy, es navidad.

Son fechas de paz y alegría.

-¿Sí, tú crees? -Siempre ha sido así.

Por unas horas seamos un matrimonio dichoso,

como si nada hubiese ocurrido. -Eso dices ahora,

pero mucho cuidado tienes en demostrarme que no es así.

-¿Por qué no cenamos algo los dos y nos distraemos un poco?

Tenemos sobras de ayer,

yo las puedo calentar. Vamos, ¿qué deseas?

-¿Qué deseo?

Algo que tú eres incapaz de darme, amor,

respeto.

-Vamos, Celia, por favor,

no digas eso, sabes que te amo.

-Mientes, no dejas de demostrarme que no es así.

Seguimos en boca de todos,

saben que te has vuelto a acercar a Huertas.

-Eso no es cierto. -Felipe, no quiero más mentiras,

os vieron juntos.

-Eso no son más que chismorreos, no me afectan en nada.

-Porque tú no eres el motivo de sus burlas,

pero a mí sí me atañen, y mucho,

me rompe el corazón adivinar en sus miradas su compasión.

-Celia, te prometo que... -No, no, no,

no quiero más promesas que no vas a saber cumplir,

estoy cansada, estoy harta.

Felipe, no podemos seguir así,

tenemos que hablar y tomar una determinación,

lo he pensado mucho y estoy decidida,

Cumpliste tu promesa,

son las navidades más felices de toda mi vida.

Así lo siento yo también.

Este va a ser el primero de muchos días felices.

Sí, la culminación de nuestro amor.

A partir de ahora siempre estaremos juntos.

Sí, mi amor.

¿Puedo pedirte algo? Lo que sea.

Volvamos de nuevo a esa feria.

No puedo apartar la vista de estas imágenes,

me traen tanta serenidad y calma.

Ojalá pudiéramos vivir siempre de esa feria.

En ese mundo, lejos de toda preocupación y pena.

Juntos tú y yo.

Lástima que no sea posible,

fuera nos espera el mundo real.

Pero siempre podremos volver a esa feria,

será nuestro secreto. ¿Cómo?

Prométeme que cuando la tristeza te amenace,

recordarás ese tiovivo,

esa feria, la alegría de su gente,

y nosotros a su lado,

paseando juntos de la mano,

felices.

Así lo haré.

Sea lo que sea lo que nos depare el futuro,

nunca debemos olvidar estas horas mágicas,

este momento eterno que nos unirá para siempre.

Te prometo que cuando todo se tambalee,

me agarraré a este recuerdo con fuerza.

Ojalá no tuviéramos que salir nunca de esta habitación.

Ojalá nunca se rompiera este hechizo.

Veo que no soy la única a la que no le gustan las navidades,

-Perdóneme, pero, ¿la conozco de algo?

-No, pero sé que tenemos algo más en común,

aparte de estar solos en estas fechas.

-¿El qué? -Teresa.

-No termino de comprenderla. -Usted y yo deberíamos hablar.

-Sobre Teresa. -Así es.

-Lo lamento, pero no tengo por costumbre hablar de mis conocidos

a extraños y a sus espaldas.

-Arrea, no se me amostace,

es por el bien de la señorita, solo quiero advertirle.

-¿De qué?

-Sobre el objeto de su estima, el tal Mauro,

temo que Teresa no conozca todos sus secretos.

¿Cómo va todo, Servando?

-Sin un minuto que perder, ahora sin mi Paciencia

me toca hacer el doble de trabajo,

claro, que también cobraré el doble.

-No hay mal que por bien no venga.

-Aquí está el sobre.

-Aquí falta la mitad.

-¿Cómo que la mitad? Si lo acabo de contar.

-Falta la parte de mi Paciencia.

-¿Paciencia? Paciencia está en Cuba.

-Ya pero yo hago el doble de trabajo, también hago su trabajo.

-Esto no funciona así, Servando,

el portero tiene un sueldo y su ayudante otro.

Búscate uno, si quieres te ayudo a encontrarlo.

¿Estará hoy en casa, padre?

Tengo una reunión en el ateneo, posiblemente almuerce allí.

Aprovecharé para ir de compras.

Liberto te acompañará.

No, él estaba ocupado,

Pues no puedes ir sola, una mujer comprometida no puede andar sola,

o vas conmigo, con Liberto o en un caso excepcional,

con alguna amiga. ¿Y qué hago?

¿Me quedo encerrada? Llama a esa joven del edificio,

seguro que ella te acompaña.

No quiero ir de compras con María Luisa.

Pues, entonces, te quedas encerrada.

Gayarre, le hago responsable de que mi hija no salga de casa.

No le quite el ojo de encima.

-Pues lo que te decía,

como el perro y el gato.

-Qué pena, siempre han sido un matrimonio ejemplar,

Celia tan guapa y él tan elegante.

-Pero ve unas faldas y se va tras ellas.

-Y Celia ya se ha hartado, ayer estuvo en un tris de contármelo todo.

pero apareció Trini y no me dijo ni "esta boca es mía".

-Esa mujer siempre tan inoportunas. -Ya ves.

La mona, aunque se vista de seda, mona se queda.

Lo que yo te diga,

ese matrimonio no llega a primavera.

-Pues ya me dirás qué hacen si van tan mal.

-Pues partir peras.

-Solo busco que lleguemos a un acuerdo beneficioso para los dos.

-¿Un acuerdo beneficioso? ¿Hablamos de negocios?

-Quizá sería lo mejor,

que empezáramos a ver nuestro matrimonio como un negocio.

Tenemos que aparentar ser un matrimonio feliz y ejemplar,

y que nos vean como un ejemplo a seguir.

-¿Aunque no lo seamos? -Aunque ni lo intentemos.

Dentro de casa no tenemos que acercarnos.

No tenemos que dormir juntos.

Ni siquiera tenemos que hablarnos más allá de lo imprescindible.

¿Aceptas?

-Tengo buenas noticias,

pensaba ir a su casa a dárselas, pero aprovecho que ha venido usted.

Ha sido revocado su traslado a Santander.

Eso significa... Eso significa

que se reincorpora usted a esta comisaría.

Simón, quiero un té.

Pero si es casi hora de comer.

¿También me vas a decir cuándo puedo tomar un té?

Eres todavía peor que mi padre.

Ahora mismo se lo preparo,

señorita.

¿Qué es esto? Nada, expedientes.

restos de investigaciones antiguas, olvídalo.

¿Cómo lo voy a olvidar?

Si tú no lo olvidas y hasta en el momento de mayor felicidad

lo tienes sobre la mesa. Olvídalo,

devolveré el informe a los archivos y nunca más me meteré en un caso

donde esté implicada Cayetana. No te creo.

Teresa,

Cayetana nunca más será un obstáculo entre nosotros.

He estado a punto de perderte y me he dado cuenta

de que nada justifica eso.

Tengo que hablar con Teresa.

-No está, pero ha de llegar en cualquier momento,

tiene que firmar el alta para la señora.

Dile que necesito hablarle, bueno, y a ti.

El juez Márquez quiere analizar la situación legal de Cayetana.

-Cada vez que entran esos señores, se derrumba todo lo que hemos hecho.

-Yo no puedo ayudarte,

soy el fiscal adjunto de al comisaría mi obligación es comunicaros

lo que decida el juez.

-Si no la dejamos ni a sol ni a sombra,

ni siquiera dormimos por estar a su lado.

-Te repito, no puedo hacer nada.

Este es un asunto que decidirá el juez Márquez.

Díselo a Teresa.

En cuanto den el alta a Cayetana tiene que pasar por comisaría.ç

-Sí, señor. -Sed discretas,

nadie está al tanto de este asunto.

yo no se lo he dicho ni a mi esposa, y prefiero que sea así.

Es el expediente de doña Cayetana,

va a venir esta tarde, ya sé que usted

tiene unos días de descanso, pero si quiere echar un vistazo.

Es posible que el juez cambie el régimen de custodia.

Doña Úrsula, hará todo lo posible para quedarse con la presidencia,

no hay nada que la detenga.

Lo sé, pero ahora mismo no puedo pensar en sus maniobras.

Cuando pueda hacerlo, tal vez sea tarde.

Lo que importa ahora no es el patronato, es el futuro de Cayetana.

Puede contar con mis abogados para cualquier fleco legal.

No hace falta que vuelva a repetírselo.

No es un asunto de abogados, sino algo persona.

¿Personal? ¿Mauro San Emeterio de nuevo?

No, en esta ocasión Mauro no tiene nada que ver.

¿Y si Mauro no fuera quien de verdad cree?

¿Si tuviera secretos que nadie conoce?

¿Sabe usted algo?

¿Hay algo que me quiera usted decir?

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  • Capítulo 425

Acacias 38 - Capítulo 425

03 ene 2017

Susana se recupera del vahído producido por la discusión y la cena organizada por Arturo se cancela. Liberto y Rosina se piden disculpas por dejarse llevar por los nervios y prometen no volver a provocar esa situación.
Celia llega al barrio tras su visita a Cruz. Felipe discute con ella porque la había estado buscando asustado. Susana malmete a Celia con que vio a Felipe de nuevo con Huertas y Celia decide enfrentarse a su marido.
Servando presiona a los niños del coro y estos acaban cantando villancicos perfectamente. Los vecinos celebran las Navidades con buenos deseos para todos.
Teresa visita a Cayetana en el hospital, que cada vez se siente mejor.
Mauro le prepara una proyección a Teresa en casa. La pareja se hace promesas de futuro y hacen el amor lejos de los problemas. Mientras tanto, Sara le miente a Fernando diciéndole que se acuesta con Mauro y que el policía es una persona agresiva.

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  1. Saro

    Liberto no le felicitó la Navidad a Rosina pero, las miradas entre ellos, sobre todo la última de unos 9 segundos, no tienen precio.

    03 feb 2017
  2. Nelly de Olivos

    Hola, soy Nelly de Olivos Argentina y siento igual, los malos y malas son eternos y se salen con la suya....podrian agregar mensajes de esperanza, positivos, o ver a Tano, volver, y juntar a sus padres, ...........si los momentos felices no abundan.- Bendiciones !

    02 feb 2017
  3. Anna valerio

    Me queda una sensacion de cansancio todo termina en tragedia o escape.nunca pagan sus culpas.como q ya cansa esta seria.... se van renovando actores y nada mas.y personas malas traidoras no pagan culpas?? Dolo los buenos se mueren o desaparecen...sera q se cansan de su personaje....soy anna de cordoba capital argentina.....

    04 ene 2017
  4. Marcia

    Porque la tv española da estas series tan largas y malas y terminan con Laura o El Caso que si valían la pena de ver.

    04 ene 2017
  5. Lalo Landa

    Igual y Liberto se deja de niñerias, se decide por Rosina y entra en depresion doña "2caras", asi hasta ella misma nos hace el favor por su propia cuenta. De acuerdo con Francisco: ya es hora de sacar la basura y hay miles de formas como bien hemos visto. Aplica igual para doña cuervo y humildad 2 (la mesera), que eso del secuestro y al prostibulo, ni su abuela se lo cree. Pura tremenda. Conociendo a Leonor con lo inteligente que es, ya se estará moviendo por su lado para esclarecer lo de guadalupe y puedan volver. Que hasta el mejor asesino siempre deja cabos sueltos. Ahora cuando estalle la bomba y venga lo bueno, son 3 las que pueden acabar matándose entre si. Solo falta ver quienes, aunque ya todos se lo imaginan.

    03 ene 2017
  6. Colette

    Ver a Teresa y Mauro juntos, es como ver un tren a punto de descarrilarse...un desastre a punto de ocurrir, estos dos tienen demasiadas diferencias, lamentablemente pero es así. Y para completar Mauro re Reincopora como policia, al rato volvera con su OBSESION por Cayetana. Repito: un desastre a punto de ocurrir.

    03 ene 2017
  7. Sofía

    ¡¡Increíble!! Liberto no ha sido capaz de felicitar la Navidad a Rosina, su tía en cuanto se ha dado cuenta le ha cogido del brazo y se lo ha llevado (cuando Rosina está cerca siempre hace lo mismo) menos mal que Rosina se dió cuenta de la maniobra y se alejó. Me gustaría saber que está pensando y, sobre todo sintiendo, Liberto en esta etapa que está viviendo, ¿de quién está enamorado; por qué dice y hace cosas que sabe que hieren a Rosina; si ya no la quiere, por qué aparece y está siempre atento y dispuesto a ayudarla; si la que le gusta es Elvira, por qué no deja en paz a Rosina y sigue con su vida?. Rosina y Liberto cuando están juntos tienen una química de tal calibre que iluminan la pantalla pero, Liberto y Elvira, como ya han dicho varias veces, no tienen ninguna química y éso es muy importante para el espectador.

    03 ene 2017
  8. Francisco

    A Susana le han dado soponcios, vahídos, ha pasado sustos, etc. pero de todos se repone para seguir haciendo daño a diestro y siniestro a todo el que se tropiece con ella; a su sobrino ha conseguido "domesticarlo" y lo lleva y lo trae como si fuera un perrillo faldero y lo más triste del caso es que él la sigue con su voluntad totalmente anulada. En esta serie en la que mueren tantos personajes, otros desaparecen como por arte de magia y algunos han sido asesinados; le pregunto a los Sres. guionistas: ¿no pueden hacer alguna de esas tres cosas con Susana: que alguien la mate, hacer que desaparezca o bien que alguien la asesine?. Creo que tanto los vecinos de Acacias como los espectadores se lo agradeceríamos muchísimo. Es cargante la señora.

    03 ene 2017